sábado, 17 de noviembre de 2018

Rosalía por España y la libertad

Menuda Noche. Uno de esos programas de Canal Sur. Y entonces, sale un niño y le recita un poema al señor Cayetano de Alba. Un poema de aquellos que dan como una cosa así en el estómago. Un dolor fuerte. Como una angustia. Un poema en el que el niño, como si estuviéramos en el año 1943, loa las virtudes de su noble persona y las de su madre. El público, entregado, se revuelve entre oles. Olés. Con tilde. Y el noble se emociona y eso.
Andalucía, año 2018. Canal Sur. Desde las primeras elecciones autonómicas ha gobernado el PSOE, casi sin despeinarse, o despeinándose siempre trabajando en mantener el tema bajo sus riendas. Hoy, si no me equivoco, empieza la campaña electoral en Andalucía. Según las encuestas, el PSOE no perderá mucho, bailarán algo los resultados porque Ciudadanos se comerá algo del voto del PP. Y los nuestros, Adelante Andalucía, pues muy contentos por estar ahí. Pero avanzar, cambiar, transformar, no se cambia mucho. Al menos todavía. Igual falta algo todavía, algún tiempo. Pero cómo.
En la televisión pública andaluza, después de casi 40 años de socialismo institucional, todavía sale un niño en la tele para decir que la Duquesa de Alba fue una mujer de categoría. No hace mucho, un artículo recogía la polémica por la apropiación cultural de algo parecido a lo andaluz que hace la Rosalía.
Rosalía. Todo el mundo habla de Rosalía. No voy a hablar de Rosalía. Mientras en tu casa un niño sale por la tele loando a la nobleza en la tele pública, una chica catalana se va a hacer de oro dando palmas. Malamente. Y parece que te sepa mal. En un diario digital, La República (que en sus anuncios tiene como jingle el comienzo de Els Segadors con un pianito) dice que Rosalía recoge los grammys y no se acuerda de la represión de su pueblo en el 1-o. Ya han borrado el tweet. Al parecer las críticas por la apropiación cultural persisten en el otro lado.
Es tan aburrido. Tan desalentador.
Andalucía inerte. Catalunya absurda. España por la libertad. Una encuesta dice que España es de los países más tolerantes de Europa. Pero si veo la tele hoy, en el FAQs por ejemplo de TV3 no me hará falta ver al niño cantándole a la nobleza, me hacen ver que España es un lastre, tan impresentable, que no se entiende que sigamos ahí.
No se entiende. No se entiende que nada, que nada absolutamente nada, no tenga que estar ligado a la reivindicación de que no tenemos que estar ahí. No hay nada que no se pueda solucionar si seguimos estando ahí. No hay absolutamente ninguna lucha que podamos emprender sin tener en cuenta que ya no tenemos que estar ahí. No merece la pena que levantemos la voz sobre algo si no somos conscientes de que no tenemos que estar ahí. No se puede eludir. No se puede evitar. Es así.
Y mientras tanto, hoy en Canal Sur, habrá otra emisión de otro programa que consistirá en decirles a los andaluces que 'es que somos así'. Así somos. Lo nuestro. Y la gente pensará que lo nuestro es ser así, que bastante suerte tenemos que mira qué bien estamos, y que ea, a ver. Y aquí pensaremos hoy, esta noche, que es insoportable estar ni un segundo más bajo el yugo.
Y mientras tanto, un fulano, sale en el diario, sonriente, peinado así medio como si no se hubiera peinado, medio en chandal y dice que en su empresa, eso de aplicar los derechos sociales, sería una faena.
Los derechos sociales. Lo he mirado en wikipedia. Y lo que te dije, no viene.
Malamente.

jueves, 15 de noviembre de 2018

Has sido tú


Desde el momento en el que estás bajando la cabeza para que no te pillen mis ojos acusadores, lo sabes. Has sido tú. Eres culpable desde que te levantas hasta que te vas a dormir. Culpable de todo lo que pasa. Lo eres por acción y también por omisión. Lo eres porque no has rechistado cuando te hemos hecho daño y no te has quejado según los niveles internacionalmente demandados de queja. Eres culpable cuando te decides a ir. Eres culpable cuando te plantas delante de alguien para cagarte en su puta madre. Eres culpable cuando en el autobús no quieres llegar al trabajo. Eres culpable cuando te aterrorizas pensando que un día te quedarás sin trabajo y harías lo que fuera por mantenerlo. Eres culpable cuando alardeas de no tener trabajo. Eres culpable de no querer cortarte el pelo hasta que no lo tengas largo. Eres culpable de tener pelo. Eres culpable porque sigues las noticias deportivas todos los días. Eres culpable porque has decidido dar un paso adelante. Eres culpable porque nunca te atreves a dar el paso definitivo. Eres culpable porque sabes que un día u otro, más temprano que tarde, se descubrirá el pastel y el vagón dejará de rodar por inercia y a ver quién lo vuelve a poner en marcha otra vez. Eres culpable porque eres cicatero. Eres culpable porque tienes la respuesta rápida para atacar al contrario, pero aún más rápida para denigrarte a ti mismo. Eres culpable porque repites lo que dicen otros. Eres culpable porque ves la televisión. Eres culpable porque no tienes personalidad. Eres culpable porque te encanta eso de estar rodeado de gente que no sabe quién eres. Eres culpable porque sientes un placer culpable. Eres culpable porque eres palpable. Eres culpable porque te ríes de los poetas. Eres culpable porque repites frases con un mismo comienzo para evitarte tener que hilar ideas. Eres culpable porque escatimas la pasta de dientes. Eres culpable porque solo compras comida para uno. Eres culpable porque no sabes qué regalar para el cumpleaños. Eres culpable porque tienes cara de inocente. Eres cara porque cuando los demás se ven envueltos en discusiones metodológicas te sientes suficiente y superior ya que el método te da lo mismo, la organización no te entusiasma y haces gala de un desorden que solucionas con un chiste malo y una palabra extemporánea. Eres culpable porque te gusta ver sufrir. Eres culpable porque no te reconoces en las definiciones de otros. Eres culpable porque siempre le ves las pegas a todo. Eres culpable porque no te gusta ser fuerte. Ser fuerte. Lo de ser fuerte me tiene preocupado. Ser fuerte. Hacer gala de debilidad no es malo. No debe ser malo. Soy débil. No soy fuerte. No soy un luchador. No soy fuerte. No tengo fuerza. Me tuvo que ayudar un vecino bastante mayor que yo a subir la lavadora a casa. No soy fuerte, ni me gusta ser fuerte. No me gusta la gente fuerte. Es fuerte. Es tan fuerte. Eres culpable de no seguir una línea en los textos. Eres culpable de pereza. Eres culpable porque todo el tiempo que pierdes escribiendo esto lo estás perdiendo de... no está bien dicho. No tengo tiempo de cambiar las estructuras ahora. Sigue adelante. Un hombre ve a un muchacho bajando por la calle, lo quiere echar de su país, de su imaginación. La imaginación es un arma de los poderosos, que buscan que los súbditos, que el pueblo imagine para que se frustre.
La imaginación es un arma de los poderosos que quieren que los demás imaginemos para que nos frustremos.
Ando loco desde que escuché ese razonamiento. No sé qué hacer ni qué decir. No puedo ficcionar. No puedo reaccionar. Otro día más.

miércoles, 14 de noviembre de 2018

Algunas pinceladas

Y cuando vuelvas a casa estarás convencido de que llevas la razón. No una razón cualquiera, estás convencido, riéndote, sonriéndote, mirándote en el espejo mientras te ríes, mirándote en los escaparates mientras te ríes. Estás convencido de que solo tú, quizás otros dos o tres como tú, estáis en la verdad. Te has reído, han respondido a tus bromas, te sacas fotos en la sombra. Y estás pletórico. Y estás crecido. Le has dado. Le has dejado sin palabras. Tienes la razón. Lo has hecho estupendamente. Y nada. Estás ya en tu casa. Y te estás aburriendo. No sé. Te aburres. Es una sensación así. De picos. Del todo a la nada. Eres joven y estás aburriéndote. Y eso no puede ser.
¿Qué pasa? ¿No hay suelo suficiente para hacerte fotos en la sombra? El lirismo te puede ayudar. Ensoñar. Imaginar. Suspirar mientras te asomas a la ventana. Suspirar mientras te apoyas en una barandilla. Pensando en un mundo mejor. Pensando en las diferentes variables que nos hacen mejores como sociedad y como personas. Lo tienes tan claro, lo has hecho tan bien. Y eso. Y nada.
Y cada vez escribiendo peor. Cada vez peor. Cada vez con menos recursos y con menos imaginación. Y con menos temas. ¿Qué ocurre? ¿Te aburres? ¿Ha llegado el momento? Te ríes, mejor no dices nada. Es lo mejor, lo mejor de todo. No es reírse. Es decir, bueno, mejor no digo nada.
Mejor no decir nada. No escribir. Cada vez escribiendo peor, con menos temas. Con menos ganas. Levantarte a las siete de la mañana para escribir pronto. Acostarte a las dos de la mañana porque tienes que escribir.
¿Qué pasa? ¿Te aburres? Es posible que te estés aburriendo de escribir. Las pinceladas sobre la realidad, el impacto de un libro que te estás leyendo que en lugar de animarte a escribir y profundizar en el estilo, lo que hace es que te anima a no escribir. Quizás a leer. A terminar ese libro y terminar de odiar al protagonista. Es eso. El peligro de la glosa. El peligro de ir llamando la atención por llamar la atención.
Te gusta mucho escribir, pero te aburres. No hay nada sobre lo que escribir. Ningún tema. No hay nada a mano. No está pasando nada. La gente escribe por alguna cosa. Por reírse de alguien que se estaba riendo de ti, por ejemplo. Pero te aburre.
Cuando te empiezas a aburrir. Algunas pinceladas de la realidad. La realidad supera a la ficción. Déjalo por hoy.

martes, 13 de noviembre de 2018

Fascistas de excursión en Santa Coloma

Tomando el sol en la puerta de LaLola, esperaban a que llegase su hora. Él y su amigo iban dejando pasar el tiempo, desde las once del mediodía más o menos. Algunos pasaban a su lado y miraban el móvil. ¿Era aquí? Es aquí. Entraban para el bar, salían, se iban desperdigando por la plaza. Alguno perdido, con su pin de la Guardia Civil, buscaba el lugar, perdido, hacia la torreta de la luz del parking. Es aquí. Eran en total no más de doce personas. Cuando han llegado las doce, se han colocado detrás de la manifestación y se han colocado sus chapas de Plataforma per Catalunya. Los medios de comunicación.
Televisiones, españolas, catalanas, klingons. Se han girado y han empezado a buscarles. Y ha dado vergüencita.
No nos hemos presentado. Estábamos allí porque se convocaba una concentración contra la violencia machista y por la convivencia. Ya lo saben. En Santa Coloma hubo el pasado domingo una agresión a una chica. Su compañero resultó herido después. Lo han dicho en la tele. Las redes están ardiendo. Fascistas de excursión en Santa Coloma para aprovechar la coyuntura. El delantero oportunista marcando el gol bajo la raya. Siempre habrá alguien más a la derecha, con más cojones, con más huevos, sí, y qué, llámame racista, decía la chica. No me quiero adelantar.
La pancarta blanca se ha dirigido al lugar en el que los fascistas se encontraban para entonar el tradicional Fora feixistes de Santa Coloma. Un vejete, un abuelete, un señor mayor se ha ido a por la pancarta. La quería coger, arrancarla, quería hacer tantas cosas, reverdecer, quizás, viejos tiempos de golpes y mamporros. El señor, el pobre anciano, ha tirado al suelo a una compañera.
Así. No ha pasado nada. Solo ha tirado al suelo a una compañera. Cosas que pueden pasar. Los Mossos no han interpretado la caída punible. Los Mossos han dicho que sí, que ellos ya si eso. Que lo estaban teniendo allí. Que eso. Que ya. No ha pasado nada. A otra cosa. La compañera está en el hospital.
Ha empezado el acto, pero no sé. Ya el acto... porque acto seguido a la agresión, los gritos, el arrinconar, las bravuconadas del fascista, las risas de los fascistas, los gritos de los fascistas.
No hacerles caso. No hacerles ni puto caso. Han venido de excursión. Ni caso. Pero es difícil. Y cuando acaba el acto se vuelve a lo de siempre. Fuera fascistas de Santa Coloma y los fascistas en su salsa, encarándose, poniéndose gallitos, toda esa historia. Y al final se han ido. Porque se han ido, o sea, se han ido porque habían venido, o sea, que se ha ido porque no eran de aquí.
Y la señora que gritaba y que al parecer es conocida se ha ido.
Y el vejete se ha ido.
Y los dos machotes se han ido.
Y las redes están ardiendo. Y no sé si Santa Coloma está ardiendo. Si las calles arden.
Hoy es un día triste, dice un compañero. Un día para sentirse orgulloso, dice otro. Orgullo por enfrentar a los fascistas. Bien. Por encararnos y eso. Bien. Pero a ellos les da lo mismo. Ya tienen lo que quieren. Ellos contra nosotros.
Ellos al mismo plano que nosotros. En el mismo sitio. El mismo nivel.
Y no. No nos lo podemos permitir. Que se jodan.
Estaban de excursión. Y unos señores detrás mío comentaban otra vez la leyenda de las ayudas, de que les dan pisos, que los dejan libres, que hacen lo que quieren, que al final los racistas somos los otros.
Y realmente no he escuchado lo que se decía en la concentración. Porque creo que todos teníamos ya la cabeza puesta en lo que decían ellos. Ellos estaban ahí. Con su excursión. Y con claca local. O con comprensión de algunos y algunas aquí.
Y no es un día triste ni alegre. Es un día para mantenerse firme. De pie. Pensamos lo que pensamos. No a las violencias machistas. No al racismo. Solución para quien sufre violencias machistas. Solución para quien vive en la exclusión social.
No al machismo. No al racismo. Y ya pueden venir de excursión las veces que quieran.

lunes, 12 de noviembre de 2018

Malamente


Una ciudad. No queremos que pase nada en la ciudad. Neymar. Quiere que le pase a la ciudad. Buscando el contacto. Domingo por la noche. Una chica y su pareja en el metro. Una agresión en la parada de Can Peixauet. Un caso más de violencia machista. El compañero de la chica recibe una puñalada. La noticia salta a los medios. Cómo se cuenta la noticia, cómo reacciona la gente ante la noticia. Quiénes son los agresores.
Policía local. La policía local resuelve el caso. El Ajuntament de la ciudad donde no queremos que pase nada, reacciona raudo y veloz. El comunicado parece impecable. Pero no. Con el afán llega el daño. Se dice algo sobre el grupo, el perfil del grupo, los agresores. Y se hace una descripción de los mismos. Y queriendo no hacerlo, se prende una llama. Ya lo sabe todo el mundo. Y vuelve la burra al trigo naranja con la presencia policial. Hace falta más policía, y se pide un pleno extraordinario, más policía, por favor.
Un caso más de agresión machista en grupo. Ya, pero no dices quiénes son. La verdad, me importa una mierda. El colectivo, las demandas que se hacen sobre ese colectivo, llevan en el candelero desde hace mucho más tiempo. Gente dejada a s suerte. Pero ahora hablamos de otra cosa. Esto es una agresión machista. Y sin decirlo, lo estás diciendo. Y estás cometiendo el mismo error. Y eso es todo. Un gran container de mierda. La miseria contra la miseria.
Una agresión machista en la parada de metro de Can Peixauet. Al final no todo es como nos lo han contado cuando ha pasado. No es como nos dicen. Solo hay un dato que flota sobre toda la mierda. Hay una agresión machista. Y el compañero herido de arma blanca. El grupo se cree con el derecho de atacar a una chica. Y lo hace. Y da igual todo.
Y están dando pocas ganas de escribir de un tema cuando te quedan pocas ganas de escribir de otro tema. Es un tema complejo. Todos los temas son complejos. Eso no lo vas a arreglar nunca. Solo con las movilizaciones, leyendo manifiestos, desviando el tema, no lo vas a arreglar. Culpando a otra institución en este momento, no lo vas a arreglar. Cualquier colectivo, cualquier grupo humano. Una pareja que vuelve en el metro y en la parada de Can Peixauet, allí.
No hay un colectivo. En realidad, no hay ningún colectivo, no hay ningún grupo y no hay ningún perfil. Es una agresión machista. Hoy, mañana, un grupo de gente saldrá a la calle a mostrar su más enérgica repulsa. Y mañana, pasado, otro grupo dirá que claro, que sí, pero que oye, es que, la calle se está poniendo perdida de gente que… que es que hay gente que… que claro. Y saldrá inmediatamente el que pida, más policía, más seguridad, más represión.
Y por encima de toda esa mierda, la agresión machista de la que tú, tú que estás leyendo, ya te estás olvidando. Porque qué vas a hacer. Qué vas a decir que no se haya dicho.
Pero lo otro. Qué goloso que es lo otro. Como meter la cabeza en un container.

martes, 6 de noviembre de 2018

Periodismo literario

Justo en el otro lado de la imagen, en la otra acera, justamente en mitad de la calle, justo donde no apuntaba la foto, hay un señor que está con un cartel en la mano. Pidiendo. Bien. El periodismo literario. Periodismo. Una persona hace una cosa. Un colectivo resulta damnificado por un hecho. El gol lo mete en el minuto 40 Borja Iglesias. Periodismo literario. En mi casa, con un vaso de vino barato y metiendo la mano en una bolsa de patatuelas veo el partido del Athletic, pensando en lo inútil que resulta ver un partido del Athletic contra el Espanyol. Todo pasa. Menos la consabida derrota en Barcelona. Periodismo literario. Contar las cosas como si estuvieses contando otras. La pretensión de escribir. De ser escritor. Se me queda corto esto de ser periodista. Debate de grupos municipales en una emisora de radio de alcance nacional. Se discuten diversos temas de ámbito local. Finalmente los temas se reducen a unos pocos que no son del interés de la totalidad de los grupos. Esto ya es opinión. Estar en un sitio pensando que estás en otro. O estar en un sitio queriendo estar en otro. O con la mente puesta en otro. Escribir creyendo que estás escribiendo. Pensar que estás pensando. Camino por la Diagonal, me cruzo con chicos y chicas que salen de las universidades, de las facultades. Vienen de hacer sus trabajos, con sus ropas de ser estudiantes y sus maneras de ser estudiantes. Yo ya soy mayor. Camino a su lado y soy mayor. Tengo una mochila a cuestas, la mochila de los años, bla bla bla. Escribir sin saber que estás escribiendo. Escribir y no querer darte cuenta de que al otro lado, en mitad de la calle, hay un señor que está pidiendo. Al salir del metro, cuando vienes por aquí, hay un hombre que también pide, o que vende pañuelos. Pedir.
Hay un hombre que vende pañuelos en un semáforo en la Diagonal, de vez en cuando saluda a alguno de los coches que pasan. Ya se conocen. La historia de la persona que conduce un coche y que todas las mañanas se encuentra a la persona que reparte pañuelos. No todos los coches son grandes coches. Son coches. Pero qué nos creemos. Que todos los coches que pasan por la Diagonal son... Un paseo en torno al cuartel del Bruch. En torno al cuartel, salen jóvenes que se despiden. Se van. Otros jóvenes hacen cola en un establecimiento de frankfurts. Esto ni es periodismo literario ni es nada.
Es escribir por escribir. Relato social. Socialismo. Realismo. Camino hasta las torres de la Caixa. Hace unos años hicimos aquello de rodea la Caixa, como una forma de hacer lo del 11 de septiembre pero de otra manera. La diada reivindicativa. Ya nos dijeron que aquello no era. Siempre nos dicen lo que tenemos que hacer. Y cuando nos toca ser amigos. Camino hacia la Caixa. Me como un bocadillo de Frankfurt en un bar. Con un agua. Leo el periódico. El Periódico. Periodismo.
Esta gente habla en inglés. No toda.
Literatura de ficción. Artículos escritos en revistas. Frescos de la realidad. Fresco monumental. Un retrato de un tiempo. De un país. Cuadros humanos. Ir a un sitio. El otro día. Fui. Me encontré. No conocía a nadie. Me aburrí. Estuve haciendo el payaso todo el tiempo. Me dio frío. Al llegar a casa me di cuenta de que tenía que barrer.
Mis amigos Barrí y Fregué. Humor.

lunes, 5 de noviembre de 2018

En Francia. Catalunya Nord.

Ni por un momento se piensen que esta imagen de montaña es consecuencia de una escalada, un running, un trekking, un climbing, o de una relación fraternal y de comunión con la naturaleza. Esta foto está tomada desde la frontera misma de la Francia, en el Col d'Ares. Bajemos del coche, hagamos foto. En Francia. Durante los dos días y medio de mi estancia en Francia no me ha venido a la cabeza pero ahora sí. To France, de Mike Oldfield. Solo me venían canciones de Gainsbourg. Y similares.
Francia. El sur de Francia. El Rosellón. Esa gente hasta el 1648 fue parte de la Corona de Aragón. Senyeras, restaurantes con comida catalana, los asadores de pollos son 'cocina catalana' y lacitos amarillos en algunos sitios, que no en todos, por no decir que vi en Perpinyà y casi casi creo que ya. Ah, sí, alguien había pintado unos lazos amarillos en la bandera tricolor de la tumba de Machado en Colliure. Catalunya Nord.
Trayecto de Camprodon a Perpinyà. Ni idea de francés. Primer encontronazo con el idioma. En Ceret, o Prats de Molló, hay que echar gasolina. La gasolina. La gasolinera. Va sola. Cómo se echa gasolina. No entendemos los letreros. Pasa un señor. No habla catalán. Pero si está a... cómo no va a hablar en catalán. Ni papa. A duras penas entendemos. Y estas son las mágicas aventuras con el idioma. De ahí en adelante, todo el mundo habla en castellano y en catalán. Y esto es todo el problema idiomático. Y si hablan en francés pues te acoges al 'un vin' y que sea 'rouge'. Y a correr. Y de comer, lo que vaya cayendo, que siempre estará bueno.
Perpinyà. Pasito a pasito. Bromas de otro tiempo. Entrada en Perpinyà. Rotondas. Miles de rotondas. La entrada a París debe ser un jeroglífico. Una prueba de resistencia. Resistànce. Perpinyà es bonito. Porque hemos visto cuatro o cinco calles del centro histórico y lo es. Es bonito. Y no llovía. Y casi vemos un concierto de Femi Kuti. Pero no. Un lugar para tomar vinos, comer ragout de porc y algo que pedimos y que solo cuando lo tuvimos en el plato supimos que eran... como... de carne. Muy rico. Daban ganas de beber más. Gente así como nosotros. Moderna, contemporánea, liberal, como si fuéramos nosotros. Lo normal. En un país donde manda la derecha, gente que no lo parece. Música miscelánea. Antes, un poco antes, nos metemos en otro bar, un bar para echar una caña, un bar, normal, un bar. El bar resulta ser una casa de juego. Gente viendo carreras de caballos.
En Francia la gente ve carreras de caballos y rugby. Otros pueblos, otras gentes.
Veo las bebidas de Simenon. Cuando vaya por los pueblos, como el tiempo está gris, me acordaré mucho de los libros de Simenon, que transcurren casi todos en la costa opuesta, la costa atlántica, pero las cabezas vuelan libres. Me quedo con ganas de probar el Calvados. Y el Picon. Hay ambiente. Gente rara. Gente mayor con el pelo largo. Las calles tienen nombres de mariscales, de generales, de resistentes, de políticos de la revolución. La revolución francesa, claro.
Más sobre Perpinyà. Hay lacitos amarillos en los puentes. Algunos puentes. Hay un palacio que es de los Reyes de Mallorca. Sabemos poco de la historia de nuestro pueblo y de nuestro país. O sea que hay un palacio de los Reyes de Mallorca. Reyes de Mallorca con palacios en Francia y no solo uno, en varios pueblos encontraremos palacios o similares. Qué sabemos de nuestra historia. No sabemos nada. Porque somos así. Som Gent de Catalunya. Pero nos interesa la historia así como nada.
Día segundo. Día para el recuerdo. Día para visitar Elna. Elna viene de Elena, madre de Constantino, que fue la que se inventó Jerusalén como destino turístico y la primera integrista cristiana. O no. Elna es el lugar donde una suiza, Elisabeth Eidebenz, salvó la vida de cientos de niños y de sus madres. La maternidad de Elna. Han visto la película. Yo no. Porque ya saben que a mí las pelis de la guerra civil y postguerra, como que no. Pero no nos interesa la historia así como nada. Lugar que visitar. Para recordar. Que pese a que hay hijosdeputa casi a cada paso que uno da y en cada esquina que uno dobla, siempre hay alguien que merece la pena. Un recorrido en el que nos tropezamos ya con catalanes y creo que españoles que hacen nuestro mismo recorrido. Elna, Argelés, Colliure. Todo está cerca. La visita a Elna concluye con una primera cañita en Chez Cricri, con su bandera multicolor y su perfecto catalán. Vamos a Argelés.
Claro, mi abuelo estuvo en Argelés. La historia de mi abuelo la cuento mal y seguro que mis primas la saben mejor. Estuvo en Argelés cuando pasó la frontera con el Ejército republicano. A mi abuelo le caían los franceses entre fatal y espantosamente mal. Pasó la frontera y lo mandaron al campo, en la playa, campo de concentración. Alba me dice que igual por eso no me gusta la playa. Ni a mi padre tampoco. Oye, pues no está mal pensado. Mi abuelo estuvo en el campo de Argelés y volvió a España. Con los papeles de otro. Creo. Lo cuento así y no sé si es así. Fotos de soldados, de republicanos, un memorial en Argelés, un restaurante en Argelés con mesas en las que se reproducen carteles de la guerra. Me pido una tartiflette sin tener ni idea de qué es una tartiflette. Resulta estar buena. Patata, queso, cebolla, bacon. Muy bien. Vamos a la playa. Llueve. Tiempo gris. Tiempo triste, para un lugar triste. Argelés no me gusta. Elna es un pueblo normalete. Argelés no me gusta demasiado. Es como Premià o como el recuerdo que tengo de Premià. Hay un pinar al lado de la playa. Mi madre, que ya estuvo aquí, dice que era un parque. No es un parque. Son pinos al lado de la playa. Hay un monolito. De fondo el hotel Lido. En memoria de...
Hay otro monolito antes de llegar, con bandera republicana en el mástil, en recuerdo de los muertos.
Vámonos.
Siempre hay una montaña nevada al fondo. ¿El Canigó? Será el Canigó.
A Colliure. Colliure es el lugar donde murió Machado y su madre de Machado que murió unos pocos días antes y que también está enterrada el Colliure. Colliure es un pueblo muy bonito. Muy bonito, este es el nivel. Tiene nivel. Gente paseando por las calles. Terrazas. Apetece un vinito. Venga. Rouge. De la uva de Colliure. Parece espesete. Bien. Pues mola Colliure. La tumba de Machado, el cementerio viejo. El apellido Nomdedeu. Antonio Machado, cansado, viejo, derrotado, echo una puta mierda, con su madre muriéndose, derrotado, se muere. Lo entierran en Colliure. Nunca perseguí la gloria, ni dejar en la memoria... pues muchos vamos a Colliure no porque Colliure sea bonito sino porque Machado está allí. Si no podían pintar Colliure de colores si quisieran.
Volver a Perpinyà. Galette de Saucisse catalane. Eso. Con butifarra.
En la tele del hotel, del motel, se sintoniza tv3. El Faqs. Calentamiento global.
Al día siguiente, regreso poco a poco. Vamos a Cerbère. Que la Marina hablaba de un hotel y de una estación, que es a la que llegaron los... la estación de Cerère, si hombre, que es famosa. Si. De camino nos encontramos con otro pueblo. Banyuls. Sur mer. Y nos tenemos que parar porque solo pasar por la carretera que baja sentimos el impulso. Vinito mañanero mirando al mar. Fotos mirando al mar. Fotos con el cielo gris. Fotos.
Banyuls es bonito. Callejear. Apetece. Encontramos un mercado. Compramos queso. Constato que los polleros, los de los pollos a l'ast, se definen como rotisserie catalane. Es domingo. La gente compra pollos como en todas partes. Son franceses, pero son personas.
Llegamos a Cerbère. Tiempo gris. Pueblo Gris. Una estación enorme. En otro tiempo fue importante, ya no. El hotel Belvedere parece también haber vivido tiempos mejores. Damos un pequeño paseo. Queríamos comer, tomar algo. Nos vamos. Es un pueblo muy triste. Hay una foto de los soldados españoles entrando por el túnel. Esos soldados, entrando en Francia, el fin de la guerra, el principio de una puta mierda, de la incertidumbre, de la derrota, de volver, de se acabó.
Un viaje con la memoria de otros en la cabeza.
A 4 kilómetros, la frontera de nuevo. Port Bou. Casi lo mismo que Cerbère. Otra estación enorme.
Pero a quién le interesa un viaje por la Catalunya Sud.