miércoles, 12 de diciembre de 2018

Eugenio D'Ors. 1881 - 1954 - Javier Varela

No sé cómo empezar este texto. La biografía de Eugenio D'Ors me ha impactado. Creo que desde el Instituto, la figura de este escritor, pensador, periodista, personaje en sí mismo, me había llamado la atención. Alguien que pasó de defender un catalanismo muy personal, (iba a poner 'radical', pero no me gusta lo de radical, radical como si fuera malo, radical, violento, enfermizo, en contraposición con un adjetivo más benévolo como moderado o... no sé), un catalanismo inspirado en las ideologías reaccionarias de la Acción Francesa, que chocan con los catalanistas tradicionalistas de la Lliga, pero que no deja de tener sus cuotas de poder cuando se crea la Mancomunitat que, tras diversas vicisitudes que ahora contaremos, pasa a entrar en Falange y convertirse en un autodenominado como 'inventor' de lo que el régimen franquista propugna. Así. Y sin desdecirse ni un momento de sus postulados.
Me interesan desde siempre los 'malos'. Los que transitan desde una posición hacia la opuesta. Los que pasan a ser muy de izquierdas a muy de derechas. Los contactos entre quienes más se dan los golpes en el pecho y más valientes son de un lado, con los del otro. Los que al final dicen no haberse movido de su sitio, siendo los otros los malos.
También, me doy cuenta tarde, los que creen que tienen la razón, una razón, una idea, la idea buena, la idea de verdad, la capacidad de estar ahí delante, que finalmente nunca están delante, siempre acaban quedándose fuera de juego. A D'Ors no le pasa eso, realmente, no se queda solo, no se queda fuera de juego, tendrá su legión de admiradores y de detractores, pero no recibirá ese reconocimiento que cree esperar.
D'Ors, la biografía de D'Ors también me ha interesado por lo que escribe. Una persona que decide escribir todos los días (puede publicar también en los diarios, que eso es mucho), que escribe sobre lo que ve, a los sitios a los que va, pero de manera breve, sin extenderse. Escribe Glosas, y publica Glosarios. En catalán y en castellano. Mejor por lo que parece en catalán que en castellano. Pero escribe, sobre todo, de sí mismo. No escribe solo de lo que ve, sino de lo que le parece lo que ve y cómo debería ser. Lo que es bueno y lo que es malo. Lo que debe ser y lo que es. Hace categorías, establece reglas, lo barroco y lo clásico. Lo barroco, lo emocional, lo pintoresco, lo romántico, es malo. Lo clásico, lo sereno, es bueno.
Eugenio D'Ors y su biografía, su primera biografía, sus primeros años, hasta los años 20, nos enseña algo que quizás hoy se ha olvidado. Existe un catalanismo popular, un catalanismo progresista, un catalanismo hoy casi olvidado a la fuerza. Pero también un catalanismo reaccionario, conservador, tradicionalista, tremendamente clasista, olvidado por muchos voluntariamente. Hoy solo existe un catalanismo exaltado, simbólico, con muchos tics de ese catalanismo reaccionario, pero con vocabulario 'republicano'. La biografía de D'Ors habla de cosas, de sistemas, de formas de pensar, de ideas como la de Imperio, la superioridad cultural, el supremacismo, el clasismo, en su etapa catalanista, su desprecio por el tradicionalismo, por el pintoresquismo, por lo rural, su predilección por la cultura, cultura desde arriba, el orden, la clase, la distinción, que traspasadas de un lado al otro, se aplican de la misma manera.
D'Ors no se pasa al lado oscuro. El lado oscuro se lo inventó él.
Y del despecho. Del no asumir que no. De no saber perder. De no saber enfrentarse a enemigos más poderosos. De 'venderte' a quien hace poco era tu enemigo, por despecho, por rencor.
D'Ors es un chico bien, con cultura, con buena pluma, que es acogido por los mandamases del catalanismo como una joven promesa. Y se lo cree. Y se infla. Y se engorda. Y su ideología no es la misma de las que los que mandan. Cree que va por delante. Y acaba estrellándose. Y se estrella. Y cae. Y no se encuentra. Y son los tiempos de revolución de 1917 y los catalanistas de derecha como Cambó salen a la calle fusil al hombro para mantener el Orden. Y D'Ors se mezcla incluso en aventuras sindicalistas, con gente como Seguí o Layret, pero ese no es su mundo, cree que lo es, porque es un reaccionario maurrasiano y también un seguidor de Sorel y cree que aquí lo puede aplicar con los sindicalistas anarquistas. Pero no. Y se acaba yendo a Madrid. Y allí dice seguir siendo el mismo. Y apuesta por el orden. El orden sobre todo. La mano fuerte. La mano firme. El orden. Y parece que es un avanzado del Fascismo. Y no es un fascista. Es otra cosa. Es un reaccionario.
El que manda. El que dirige. El que manda tiene que estar sentado, trabajando, ordenando, pensando qué se hace y haciéndolo. No le gustan los que gritan y hacen discursos y se mueven. No le gusta Mussolini y Hitler. Le gusta Salazar y Prat de la Riba. Gente de orden, que en todo momento sabe qué pasa, qué hay que hacer, qué se cuece. Y actúa. El fascismo.
El fascismo. El falangismo. Y sus ideas, sus fórmulas, sus reglas, son adoptadas por gente muy reaccionaria, muy de derechas, que acaba formando Falange. Y cuando estalla la Guerra Civil él ya es de ellos, y se reivindica como su padre, y su propio hijo es uno de los creadores de Falange. Y las imágenes evocadas, las figuras, las reglas, los ritos, las normas, son las mismas. Las mismas de antes. Y acaba la guerra y espera recoger el premio de tanto trabajo. Y lo hay, claro que lo hay. Pero dura poco.
Y él sigue escribiendo, pontificando, clasificando, despreciando, siendo él el orden y el ordenador. El padre de muchos intelectuales. De muchos periodistas. De muchos políticos.
Y se creerá filósofo y no llega. Pero sus ideas las ves en muchos sitios. En muchos discursos. En muchas partes. El clasismo. El orden. La cultura como un arma. La disciplina. Disciplinar España. Disciplinar Catalunya. Limpiar. Limpiar. Ordenar. Quitar lo enfermo y lo oscuro. Darle Luz y ser un Imperio. Imperio intelectual, de pensamiento, colonizar con el pensamiento.
Páginas y páginas aterrorizado.
Páginas y páginas con ejemplos que mejor no reconocer hoy día. Pero que reconoces hoy día.
Y vuelve a Catalunya. Y la persona ya hace años que no reconoce al personaje.
Y sigue escribiendo, todos los días. Incluso de cosas que despreciaba. Luego le verá el qué.
Y se muere.
Y es una biografía impactante. Hay gente así. Gente que nos influye. Que dicta las normas. Que inspira a los que tienen el puño cerrado. Que inspira pero que parece olvidada.
Que no interesa recordar.
Pero están ahí. En un lado y en el otro. Los mismos perros, diferente collar.

martes, 11 de diciembre de 2018

Arde Madrid - Paco León

La primera información recibida, antes de ver la serie o proponérmelo siquiera, fue que bueno, que bien, pero que tampoco era para tanto. Había escuchado una entrevista a Paco León y a Anna R. Costa, productores y directores de la serie, que me había llamado la atención. Pero como te llaman la atención tantas y tantas cosas que luego no... pues bueno. El caso es que un día llegó mi hermano a casa y 'puso' a mis padres a verla. Y tenía su cosa.
El problema genético. El caso es que algo en la protagonista enganchaba. Efectivamente, Inma Cuesta es de Arquillos, Jaén. El pueblo de mi madre. Ver a Inma Cuesta, interpretando a una falangista cabreada con la vida, con esa cara y ese acento... no lo voy a negar, me recordaba todo el rato a mi prima Elena. Arquillos, mi madre, mi prima Elena... ya qué más da de lo que fuera la serie o lo fallos de guión o si el anacronismo o si la historia estaba hilada o no. Arquillos. No hay más preguntas.
La serie. La serie va sobre una anécdota concreta. El paso de Ava Gardner por Madrid durante los años cincuenta y sus conocidas correrías nocturnas, así como su vecindad con el general Perón y su esposa Isabelita, sirven como conexión para una historia en la que el retrato de época se mezcla con una pequeña intriga y una historia de enamoramiento que a veces mezclan y otras poco importa.
Importan más los gestos, las situaciones, las palabras, los comentarios, a veces incluso la propia estética de la serie, que si la historia tiene sustancia o no. No te cansas de ver, de escuchar... y te ríes. Con el salvajismo de los personajes. Con ese Paco León que nada más ver a Inma Cuesta, la Ana Mari, que avanza hacia él cojeando le suelta un 'Eres coja?', así, al fresco. Con las reacciones de Ana Mari, con el sobradismo infeliz de Paco León, con el numerazo que se te va la pinza de las cuatro o cinco intervenciones de Miren 'Aída', que cuando hace de esposa despechada monta el pollo, el pollaco, el super pollo de la vida y de la muerte..., brutal.
Y la Sitcom particular de los Perón. Isabelita Perón. Que ahí da risa pero que unos años más tarde, al frente de la Argentina, dio paso al horror.
Y es una serie de música. Con mucha música. Música incidental que le llaman, con aire moderno, como la que utiliza Paco León en sus pelis con su madre. Música de la época, aunque se ve que hay gente que dice que no es de la época. Las fiestas, los bailes, el flamenqueo, el bautizo de Antonio Flores...
Que no pasará a la historia como el historión, pero que es la serie de la que todo el mundo habla. Y mal que bien, a todo el mundo le gusta. Y mantiene esa línea de Paco León que comenzó con Carmina o Revienta. Lo importante no es la historia en sí, sino cómo se dice, cómo se cuenta y con qué se cuenta.
El retrato de una época, de falangistas diciendo que si te pega el marido, pregúntate a ver qué haces mal. De una mujer que en el alegato final dice que ella no quiere estar al servicio de un hombre. De ricos y pobres. En fin.
Que si la pueden ver, no se priven. Y si son de Arquillos, ya para qué.

lunes, 10 de diciembre de 2018

Todo eso


Es viernes por la tarde. Quizás sales de trabajar, o no tienes trabajo y estás en casa muerto de asco y alguien te dice de ir a tomar algo. Quieres ir y no puedes ir. Quieres echarte unas risas con alguien y olvidarte. O no tienes nada que olvidar, al contrario, tienes mucho que contar, que compartir, que hacer. Quieres ver a los colegas porque estás harto del grupito del wasap y los chistes del wasap y quieres contarle a alguien que vaya mierda de semana, o qué semana más buena, o que el Athletic este año las va a pasar putas. O que tus padres están bien. O quieres ir a ver a tus padres. Quieres ir a ver a tus padres. Ya mañana. Otro día. Ahora no. Todos los días no. O tu hermano. Quieres ir a ver a tu hermano. Qué pasa nen. El libro que te estás leyendo, aquel, lo acabaste ya o qué. A ver si me lo pasas. Quieres ir a ver el fútbol. El partido del Athletic. O la final de la copa libertadores. Y te dicen de venir a casa y te lo piensas. O rascar una pared en un caserón en casa de los colegas de tu pareja, que ni te gustan los caserones, ni te gusta rascar una pared en un caserón en mitad de la nada. Quizás quieres tener amigos. Vas al colegio desde los tres años, te ha dado tiempo para hacer amigos en el colegio, en el parvulito, en la egb, en el instituto, en la universidad si es que has ido a la universidad y has conocido a gente de otros mundos. Los amigos, los familiares, unas risas, no me apetece ir. No tengo ganas. Prefiero quedarme en casa. Quedarte en casa, calentito, calentito, viendo una peli, solo, con unas palomitas, en tu casa, o compartiendo una casa, con alguien que puede ser tu amiga, o tu nada, pero está en tu casa y ahí estás. Y todas esas cosas que haces cuando tienes amigos y te peleas con tus amigos. El partido, los camaradas, los compañeros, que te recriminan lo del lenguaje inclusivo cada vez que escribes. O el grupo de música, cuándo has pensado tú en tener un grupo de música, una banda de rock. Igual quieres tener una banda de rock. Un grupo de música y no quieres aprender a tocar un instrumento. Y da igual porque a la gente le da igual. O quieres ir a correr y no te apetece ir a correr. Ir a correr. Levantarte por la mañana, salir a por churros para llevarlos a casa. Ir a por churros. Hacer cosas, tener amigos, no tenerlos, estar peleado, entrar en una página de esas de tener amigos. Aislarte en tu mundo sin amigos. Abrirte a conocer gente. La gente, los amigos, las amigas, enamorarse, desenamorarse, esto y lo otro. Preferir la cerveza al vino o el vino a la cerveza. Salir a dar una vuelta a ver unas bambas. Jugar a la pelota. Ya nunca podré ver igual a los niños que juegan a la pelota en la Plaça de la Vila. Ayer lo volví a hacer, remolonear hasta que me llegara la pelota. Jugar a la pelota, no gustarte jugar a la pelota. Pensar que jugar a la pelota no tiene sentido. Devolver el Risk a la persona a la que le pertenece. Ir. Simplemente. Ir. Decir que vas a ir, que a qué hora es. Vamos. Venga. Vamos. Tampoco hay que ir a todo. Pelearte, disgustarte, estar contento, alegrarte. Escribir en un blog la de cosas que hacemos, que nos aburrimos de hacer, que quisiéramos hacer, que nos hemos propuesto no hacer nunca ni que nos aten y nos droguen y nos lleven a rastras. Dejarnos rastas. Imagina que es viernes por la tarde y quieres ir y no puedes ir. O quieres ir y vas a ir. Imagínate la cantidad de cosas que me he dejado de escribir en este texto. Imagínate todas esas cosas que puedes hacer. Todas las cosas. Todas. Y ya sé que suena cursi. Imagina que no puedes hacerlas. Que no te da tiempo. Que no has tenido tiempo ni de negarte. Esa mierda es.

viernes, 7 de diciembre de 2018

¿El PCE?

Pues que eso, en pleno marasmo por la irrupción de la extrema derecha en nuestras apacibles y civilizadas existencias va y llega el 40º aniversario de la Constitución española. Y pasa así como de puntillas. Con el rey dando su discurso olvidando lo que pasaba en aquellos años, no olvidando, reescribiendo lo que pasaba en aquellos años y tocando una música cielestal. Hoy en día, parece que eso de ser constitucionalista ha sido apropiado por personajes y partidos que no tenían precisamente cuerpo de constitución. Efectivamente. Eso de las vueltas de la historia.
En medio de este ciclón ultraderechista, en un momento en el que se clama por algún tipo de acción, actividad, frente, lo que se pueda contra la extrema derecha, un nuevo ejemplo de cretinismo político. No sé si personal. No entremos en lo personal. Antonio Baños, ex cabeza de lista de la CUP, que se presentó y se borró a la primera de cambio porque consideró que no había un resultado suficiente para tirar adelante con... pues este mismo personaje que va vagando por las tertulias con ánimo de parecer el niño travieso que hace reír a los fachillas de pdecat y que atormenta a la 'izquierda' por no ser suficientemente revolucionaria y lo mismo reivindica a los anarquistas que a los 'verdaderos comunistas' ayer tuvo uno de esos momentos a los que nos hemos acostumbrados pero ante los que hay que decir algo.
Algo como que te pires.
Resulta que en un tweet Alberto Garzón criticó el discurso del Rey por olvidar el movimiento obrero y el papel del PCE y los luchadores antifranquistas en la llegada de la democracia. Automáticamente, Antonio Baños, haciéndose el gracioso, queriendo ser gracioso, queriendo se hiriente, queriendo apuntarse a la movida de la izquierda que quedó fuera del parlamentarismo después del 77 y que guarda un rencor obsesivo con el PCE y por ende en Catalunya al PSUC y ahora anda haciendo actos revolucionarios como por ejemplo votar presupuestos de derechas o directamente nada, resulta que este portavoz de la izquierda subversiva se permite el lujo de dudar del papel del PCE poniendo una foto de Carrillo con Fraga riéndose y preguntándose '¿El pce?.
En fin. Años sesenta y años setenta. El PCE y sus múltiples contradicciones. Hace poco leí el libro del Jorge Semprún sobre su militancia en el PCE. Contradicciones, errores, cagadas, política sectaria, la que quieras y más. Pero... ¿dudar del PCE? Ya no el PCE o el PSUC sino de todos los militantes, allegados, simpatizantes que se la jugaron en aquellos años... es tan basura. Todo el trabajo de la gente del PCE, del PSUC, del PTE, la ORT, LCR... clandestino, abnegado, tirado por el suelo, porque hay que hacer gracia.
Un frente contra la ultra derecha.
Justo en el momento en el que es necesario un repensamiento de qué es el fascismo hoy y cómo se combate, el señor Antonio Baños se permite el lujo de dudar de. El antifascismo entendido como qué. Españoles fascistas, sean de donde sean, militen donde militen, ya no hay salida, VOX ha descubierto la verdadera cara de España, llena de fascistas. Menudo pensamiento más cretino. Cretinismo.
Lo vi ayer. Un tweet de Baños normalmente tiene una claca considerable. Todos los tuiteros indepes se ayudan y se hacen piña. El tweet de ayer de Baños, afortunadamente tiene pocos retuits. Semejante tontería.
Pero es una tontería que cala. Nada es suficientemente revolucionario. Menos el procés. Nada es suficientemente rompedor. Supongo que menos los mossos dando palos a diestro y siniestro. El dudoso papel del PCE puesto en duda por peñuqui que aplaude mossos que luego les muelen a palos.
Y así andamos. Mientras la bestia ya está en casa, nos permitimos el lujo de poner en duda a todo el mundo. Todo el mundo es un fascista. Todo el mundo es blando. Nadie hizo nada. Todos traidores.
La constitución.
Después de 40 años y de todo lo que está cayendo, parece necesario cambiar. Y no perder la esperanza en que se debe cambiar. Y no caer en el terror.
Pero lo que no es ni medianamente soportable es atender a una colección de gilipollas jugando a ser revolucionarios, poniendo en duda lo que no se puede poner, y al mismo tiempo fortaleciendo una idea que nos está llevando al arroyo.
Pero qué más da.
El daño ya está hecho. 

miércoles, 5 de diciembre de 2018

Patatas y odio.



Un momento. Solo un momento. Paremos un momento. Contemplemos las flores. Contemplemos el cielo azul. Deleitémonos con las pequeñas cosas. Por un instante. Dejémonos de líos, de calentaderos de cabeza, de discusiones, de análisis, de rimbombantes declaraciones, de golpes en el pecho, de alardes de erudición, de símiles, de analogías, de perífrasis, de paráfrasis, de ósmosis, dejémonos de todo eso y por un instante, miremos al cielo, miremos las flores. Apreciemos los pequeños detalles. Disfrutemos con las pequeñas cosas. Volvamos la cara a lo sencillo. A lo común. A lo próximo.
Las pequeñas cosas de la vida. Esas tonterías que dan sentido a nuestro quehacer diario. Esas pequeñas costumbres. Esos pequeños momentos que nos reconcilian con el mundo. El olor del café, la hierba recién cortada en nuestro jardín, una bolsa de patatas fritas recién abierta, pasar por delante de los pollos a l’ast de delante del Olimpo, darte la vuelta en la cama porque queda todavía media hora para levantarte de la piltra.
Hoy, por ser hoy, tenía previsto yo consumir una pechuga de pollo que tenía en la nevera y que pensaba que pudiera o pudiese estar ya pidiendo explicaciones sobre su vida, perspectivas y demás. Una pechuga de pollo en solitario no es un manjar como para andar radiante por la vida. Una pechuga de pollo a secas, si no hay otra cosa, pues no hay otra cosa, pero si se puede, pues se adorna. Y hoy he decidido hacerme unas patatas fritas. Unas patatas que no fuesen congeladas por lo que he retomado la muy santa y muy decente tradición de comprar patatas. Y he ido a comprar patatas. Una o dos patatas, tres o cuatro patatas, nada que se acumule demasiado tiempo. Luego voy viendo patatas por toda la casa. Unas cuantas patatas. Pocas patatas. Casi para hacerme el plato de patatas hoy y ya. Pero eso ya es difícil, porque las patatas ya las venden agrupadas, embolsadas, empaquetadas. Y será bueno. O será plástico.
He ido a mi tienda de confianza. No diré qué tienda es. Es mi tienda de confianza cuando quiero comprar ese puerro, esa cebolla, ese pimiento verde, ese pimiento rojo, esos plátanos, esa media sandía que irá poniéndose pocha porque yo la sandía… pero la compro igual. No compro casi nunca verdura, fruta, esas cosas. En mi tienda de confianza no me conocen demasiado. Suelo ir después de currar, justo antes de hacer la comida.
He ido a mi tienda de confianza. Sin mirar. Sin preocuparme. Pensando en lo mío. Quizás con el móvil en la mano. Quizás atendiendo a cosas importante. Arreglando un mundo que requiere de mis servicios urgentes aunque el mundo sabe perfectamente que mis servicios son prescindibles. Iba yo distraído, atolondrado, pensando en comer y seguir con la lucha diaria. El mundo, la sociedad, los pueblos de España, caballo cuatralbo. El caso es que he entrado en la tienda.
El suelo estaba recién fregado. La chica encargada de la tienda acababa de fregar. No la he visto con el mocho en la mano.
El odio. Cada vez que pele patatas. Esos ojos de odio.
Detengámonos en esos pequeños momentos. Contemplemos el cielo. Parémonos a oler las flores. Mira el suelo por si lo acaban de fregar. Respeta.

lunes, 3 de diciembre de 2018

Viva Andalucía Liebre

Qué es lo primero que se te ocurre cuando ves los resultados de Andalucía. Pues bailar. O la sevillana de whatsap. Bailar. Qué es lo primero que te dicen cuando eres de izquierdas después de los resultados de las elecciones de Andalucía. Pues que te hagas más indepe porque es la única manera de cambiar las cosas. Qué es lo primero que se te ocurre cuando escuchas las valoraciones y empieza el ametrallamiento propio de 'qué mal lo hacemos, hemos perdido la autenticidad, no somos claros, debemos no atomizarnos, aquí lo que pasa es que...', reír. Y reír bastante.
Como para mañana es tarde, a ver qué se me ocurre. Andalucía, 40 años gobernada por el PSOE. La mayor empresa de Andalucía es la Junta. Los jefes de la empresa son socialistas. Ganan siempre las elecciones. Tu puestecito en el Isuja, el boceja, el iznaja, el fusija, la diputación, el ayuntamiento, el enchufito, el carnet en la boca, el puesto de técnico porque vale mucho y además es del partido. Soy de Santa Coloma. De Gramenet, por eso lo de la sevillana. Porqué no. Fiesta de los tópicos. Esos andaluces votando a señoritos a caballo. Esos andaluces que eligen la miseria. Esos andaluces.
No conozco mucho Andalucía. Soy catalán y tampoco conozco mucho Catalunya. No conozco nada. Cada vez menos. Viajar es caro.
Por lo poco que conozco deduzco que la edad nos pasa factura a todos. A los votantes socialistas sobre todo. Envejecen, mueren, no se renuevan. Es así de triste. Mi abuelo, mi padre no pero esa generación de socialistas de Felipe, de la Transición, de niño tú no sabes lo que esto era antes. Van desapareciendo. Los jóvenes ya no. No hay relevo. Desciende el voto. Un PSOE que en Andalucía habrá hecho cosas y cosas pero que no ha tocado culturalmente nada. Ni la estructura del trabajo, ni las tradiciones, ni nada. Ahí seguimos con la tradición, con el amarre, con la caspa infinita. Lo nuestro. Ahí están.  No como en otras partes del país, más avanzadas, donde la iglesia no pinta nada. Andalucía. La comunidad más atrasada que encima vota a la derecha.
Como habitante de una comunidad que lleva gobernada por la derecha desde que nací, amigos y amigas andaluces, os diré que se acaba uno acostumbrando. Incluso gobernando con ellos. Y yendo a sus manis, y sus convos, y sus historias. Mola. Con sus banderas. Pasando el examen. Lo que tienes que hacer es darte cuenta, te dirán, de que ya no queda más alternativa que este proceso de ruptura para... tu España, qué mierda de país. Mi Catalunya.
En mi Catalunya no sé si gobierna VoX pero el vispresident del Govern o portaveu de Junts per Catalunya, la derecha nacionalista local, dijo eso de que la gente se manifiesta por cosas... que distraen del objetivo principal. No le hizo falta montarse a caballo, subir una montaña con voces de fondo ooooooooo, no le hizo falta tener cara de legionario pasado de quilos. No.
Cuáles son tus prioridades. La República dels drets o els drets. La clase o la bandera. Si piensas que con la bandera primero conseguiremos después que la clase mejore, entonces no te tienes que preocupar por estos resultados andaluces. Ni por que Ciudadanos y Junts per Catalunya ganasen en Catalunya. Dónde está la alarma.
Dónde está el miedo. No hay que tener miedo. Va todo bien.
Si te preocupan los derechos sociales habrá que preguntarse qué hacemos.
La izquierda. Pues yo, contrariamente a todo el mundo, pienso que lo estamos haciendo bastante bien. En otros países, no hay izquierda. Ha desaparecido. Ni siquiera una opción socioliberal. En otros países no hay nada. Aquí, nuestra opción, la de Adelante Andalucía, ha conseguido 17 diputados en una fiebre nacionalista que válgame. Aquí conseguimos... mejor no recordarlo. Bandera, Clase. Patria.
Yo creo que lo hacemos bien. Un apunte. Ni Podemos ni Izquierda Unida. Como me conozco al personal, supongo que Podemos habrá tenido problemas con sus mil quinientas corrientes. Que Izquierda Unida habrá tenido los suyos con los comunistas más puros que el mismísimo Lenin y que muchos no habrán ido a votar a esa podemita que no tiene ni idea. Es que los de Podemos no tienen ni idea. Y así todos los días. Los comunistas toda la vida haciendo la cosas igual y así les va. Y así todos los días. Yo creo que lo estábamos haciendo bastante bien. Que hay mucho margen de mejora. Pero sujeto político propio ya y el que no le guste ya sabe, organización propia, hoces y martillos a cascoporro, pactar con el PSOE como toda la puta vida y venga. O lo mismo pero de morado. La vuelta  la casa común y esas cosas.
La izquierda. Lo que toca es ofrecer propuestas. No preguntarnos qué pasa con VOX, porqué Vox es tan malo, el PP, Ciudadanos. Lo que toca es preguntarnos qué ofrecemos nosotros y cómo lo hacemos llegar. Preguntarnos si conocemos el país, a la gente, al territorio. Y seguir abriendo brecha. Volver a ser mucho más simples, más sencillos, no liarnos. Cómo articular un discurso que aglutine... aglutinar, ya estoy diciendo cosas que no se entienden. Cómo unir a la peña no en torno a la bandera, sino en torno al cambio social.
Por pequeño que sea.
Por lo demás, comunico que no me interesan los wasaps, los facebooks, los twitters que me enseñen lo malos que son en VOX. No me interesan. Mientras que nosotros no nos ocupemos de decir lo cojonudos que somos nosotros, no me interesa.
Ya, pero ¿Cómo ha podido ser? Mi padre, el maestro, decía que algo sobre el Real Madrid y las derechas. Adaptado sería, no todos los del PP son fascistas, pero todos los fascistas estaban en el PP. Pues ya no. Mira, parecía que no íbamos a ser nunca un país moderno y ya lo somos. Ya tenemos tres tipos de derecha. La conservadora que quiere volverse fiera guerrera sin complejos del PP, la centrista, liberal, moderna, europea, moderada, pero que, construída con los mismos mimbres que da la mata, acaba siendo una derecha de entrega de la vara de nuestra señora de las marismas como toda la puta vida oiga de Ciudadanos y finalmente Vox que ha conseguido articular a todo el voto de extrema derecha en unas elecciones autonómicas. Pues nada. Que ya está. No han sacado más votos, hay que ver los datos. No han sacado más votos. Tan solo se los han repartido de otra manera.
¿Hay que estar triste? no. Ni mucho menos. Una prueba más para demostrar lo mucho que tenemos que aportar. Mucho que ofrecer y mucho que mejorar. Pero tristes, ni de broma. Con miedo, porqué.
Pero tomárnoslo en serio, también.
Porque a partir de ahora todas las elecciones van a ser así. Los nacionalistas de banderita dando la turra, que si los indepes, que si España se rompe, que si los pueblos, que si la soberanía, que se la historia milenaria, que si la reescritura de nuestro legado, que si la unidad... y mientras los indicadores económicos diciéndonos que viene la ola. Y viene la ola.
Hemos visto la ola venir desde Polonia, Hungría. La extrema derecha en Alemania, frenada por el mensaje alegre y cordial de Los Verdes, fíjate tú qué ejemplo. En Italia, en Francia. En Inglaterra. Hemos visto venir la ola desde hace tiempo. Y lo único que se nos ha ocurrido hacer es memes. Y convertirlos en el centro de atención. Pasando. Y combatiendo.
Y todos los días, en todas partes, riéndonos, decir que somos antifascistas, antirracistas, anticapitalistas y antitodo lo que... y sobre todo muy pro. Muy pro a avanzar. Pero a avanzar por nuestra vía. Y dejarnos de mensajes tópicos, de ridiculizaciones idiotas, de cánticos a la gente, a abroncar a la gente, de culpar a nadie. Todo va según lo previsto. Y si no va, sal a la calle, mira a la gente, qué pide la gente y qué respuesta damos. Y arriba la pestaña.
Viva Andalucía Liebre. Visca Catalunya Sánchez Llibre.

sábado, 1 de diciembre de 2018

The Beatles - It's all too much

La canción comienza con una voz, supongo que la del propio Harrison, avisando o llamando la atención y acto seguido la guitarra pega el primer trallazo para avisar de que el viaje va a comenzar. Un viaje a través del amor. La canción aparece en el Yellow Submarine y aunque está grabada en el año psicodélico de 1967, como parte de la banda sonora de la película, el disco no aparece hasta el 69. Desde la primera vez que escuché esta canción hace muchos años ya, me atrapó. Por el viaje, por lo que dice, por lo que descubro que dice cada vez que la escuchas, por cómo nos lo dice. Un viaje en una sola nota que va pasando durante casi siete minutos en los que una batería con unas palmas y un bajo que solo golpea una cuerda, sirve de guía a todo un sinfín de ruidos, de guitarras, de trompetas. De todo.
Nunca sabré de qué va del todo la canción. El amor que tienes es demasiado. El amor que fulge en torno a ti, es demasiado. Intenta captar todo lo que hay en el mundo, todo lo que brilla, todo lo que es bueno, coge un trozo, pero no demasiado. Desde la primera frase. Cuando te miro a los ojos, tu amor está ahí, y cuanto más viajo dentro, más hay que ver. Hoy me contaban una vez más algo parecido. Cuando ve que estamos tristes abre los ojos. Hay gente que tiene un amor que resplandece, que tiene mucho amor, un amor que no tiene que ser una cosa de violines y romanticismo, de amor convencional, de amor de san Valentín, es algo que no sé definir. Pero que la canción lo dice y lo dice bien. Aunque esté en inglés y no lo entiendas, no sepas qué es, pero sabes que lo está diciendo. El amor que desprendes en torno a ti. El amor que está ahí. Es demasiado. El amor que desprendes es demasiado.
Gente buena hay mucha. Personas que hacen cosas buenas. Que tienen buenos pensamientos. Que se esfuerzan en hacer cosas buenas. En trabajar por los demás. En hacer por los demás. En pensar en los demás. Pero hay gente que desprende amor. Y que lo hace sin saber. Sin querer. Y que por eso, a veces, dan demasiado. Y no hace falta contarlo o cantarla de manera delicada, bonita, perfecta. Puede ser que le quede mejor una cosa desproporcionada, distorsionada, sin fin, sin final, con las palmas todo el rato diciéndonos que ese amor es demasiado, demasiado amor, demasiado brillo. Cada vez que empieza la canción es un punto y aparte y una celebración de las personas que uno sabe que tienen ese brillo. Un brillo que es demasiado.
Cuanto más te metes dentro, cuanto más conoces a alguien así más quieres saber. No hay mucha gente así. Todo el mundo parece un pastel, coge un trozo, pero no demasiado. Gente que te lleva de viaje por lugares que no están aquí, para los que no necesitas mirar en páginas web, en directorios, en guías, te llevan fuera de otra manera y vuelves a casa. De otra manera. Qué pobreza de vocabulario o qué miedo a parecer cursi. La trompeta que suena no parece cursi y es cursi. Porque de fondo hay un mar de distorsión. Un mar de música contundente que va fluyendo y que sirve de fondo perfecto para recordar a quien quieres. En el caso de Harrison cantaba un trozo de otra canción, with your long blonde hair and your eyes of blue… cuanto más aprendes menos sabes. Cuanto más te esfuerzas en tenerlo todo controlado, más pretendes cuadrar las cosas, más has intentado hacer las cosas de manera organizada, menos sabes. Cuando intentas saber, menos entiendes.
En un mar de ruido. Un mar controlado de ruido que va fluyendo y que te va diciendo que todo lo que haces es demasiado. Demasiado. El amor que resplandece, el amor que le das a alguien porque no sabes hacerlo de otra manera, el amor que alguien te pide y te reclama y que te solicita con solo mirar. Una mirada. Es demasiado. Alguien te pide amor desde el primer momento, porque necesita de ese amor. Porque sin ese amor no es posible. Todo es peor. Todo siempre es mucho peor. Un amor incondicional. Demasiado. Demasiado. Como si estuviéramos desfilando vestidos de payasos. Demasiado. Demasiado. Seguro que se ríe. Demasiado. Demasiado. Y la música gorda, gruesa, con el bajo gordo, la batería sencilla, el coro que quiere ser oriental a veces y que dice lo que tiene que decir. Yo no soy así. No soy de esas personas que tienen tanto amor ni que brillan ni que nada. No cumplo con casi nada de lo que dice esa canción. Solo con esas primeras frases. Cuando te miro, el amor está ahí. Y cuanto más me meto dentro, más hay que ver. Es demasiado.
Es demasiado. Incluso la sensación de no escribir más sobre la canción. Como la propia canción, que acaba y no tiene fin. Es demasiado. El amor que brilla en torno a ti. Si dejo de escribir es como si el influjo de la canción desapareciera también. Eso es un problema. Un problema. Pero también lo dice la canción. Coge un trozo, pero no demasiado. Deja algo para otro día. Entiende la canción otro poquito cada vez que la escuches. Está ahí, es de los Beatles, no es difícil de encontrar. Es demasiado. Enséñame que estoy por todas partes y llévame a casa, aunque el viaje no acabe nunca. Aunque el viaje se acabe. El amor que das es demasiado.