miércoles, 10 de marzo de 2021

Esto está muy bien pensado


La política española es política de la buena. Si los italianos llevan un par de semanas intentando pasarnos por la nosecuantas con un nuevo gobierno técnico y con el Partido Demócrata implosionando por enésima vez, aquí nos hemos levantado hoy revueltos. Ciudadanos, se acuerdan, ha decidido romper el pacto de gobierno en Murcia con el PP y va a presentar una moción de censura junto al PSOE y con el apoyo de Podemos, para echar al PP. ¿Los motivos? Los motivos deben ser tan profundos como los que llevaron a Ciudadanos a ser parte no tan solo de ese gobierno de Murcia, sino también el de Andalucía primero y el de Madrid después. 

Todo viene, y aquí me voy a poner estupendo y politólogamente bla bla bla, del giro a la derecha que Albert Rivera dio a su partido con la intención de dar el sorpasso al PP. Un giro a la derecha que le llevó a ser tan de derechas que, aquello que parecía prometer Ciudadanos, una suerte de centro liberal, una cosa moderada, antinacionalista (de otros nacionalismos...), pero moderna, europea, con idiomas y gente así como joven y bien, que se torna en algo más español que todo y que con eso ya cree que basta para... pero se mete en un jardín y ya hemos contado esta historia más veces con anterioridad y ya saben el desenlace. Tortazo en las generales, tortazos sucesivos en autonómicas y la gran torta casi final en Catalunya el pasado 14f perdiendo ni saben ellos los votos que perdieron. Y algo hay que hacer.

Y el runrún desde hace unas semanas es que el PSOE está jugando a ver cómo puede hacer su jueguecito para no depender tanto de 'la izquierda'. Y esta mañana, catapum. El PSOE y Ciudadanos le hacen el lío al PP. Y el PP... una cosa. ¿Existen los partidos? Es decir, en Ciudadanos esto lo tenían mirado ya de antes o se les ha escapado la cosa de las manos... porque lanzarse al abismo... o quizás hay que lanzarse ya al abismo y que de ahí surja algo nuevo. Quitarse lastre de derechas, volver a moderar el discurso, recoger voto perdido y a ver si de ahí... aunque de primeras les vayan a caer sartenazos pero de los grandes. 

Porque en Madrid, la presidenta, nuestra querida presidenta de todos los madrileños y de todos los españoles de bien, porque Madrid es España y la España buena y decente es Madrid y todo eso, Isabel Díaz Ayuso lo ha visto claro y ha decidido muy española y madrileñamente tirar por la calle de en medio o qué y romper ella sola con Ciudadanos y convocar unas elecciones así a lo vivo para zamparse ya el pastel de Ciudadanos antes de que venga otro a por él. Porque hay otro. Ese otro del que nadie habla, es VOX.

En Catalunya ya hemos visto que PP y CS han visto cómo VOX, esa fuerza marginal que tanta risa nos da con sus mascarillas fachas y sus cosas de fachas, les ha comido el espacio. ¿Qué puede pasar en el resto del Estado? La cosa no da tanta risa. Uno ve como la presidenta de Madrid se esfuerza en un discurso de frikadas que nos parecen sin sentido, locas, absurdas, pero que la mantienen como un foco de algo. Algo que emite un discurso que llama la atención. La Ayuso contra lo correcto, contra lo normal. Así somos aquí. Con dos cojones, hacemos lo que tenemos que hacer. Y con esos dos dedos de frente parece que se ha pasado de frenada. Y ha hecho toda la operación creo que sin encomendarse a dios ni al diablo y... de verdad. ¿existen los partidos políticos?

Pues claro que existen los partidos políticos. Y hacen sus estrategias y se reúnen y van a bloque. Y no te creas que esto de ahora es una frikada de unos o de otros. Esto tiene un sentido. El sentido es complicado, pero lo tiene. El PP ahora la lía. Lía a Ciudadanos que se ha liado para salvar su culo, no ahora, sino en un futuro, pero igual ya es tarde. Lía a todo el mundo porque o se convocan elecciones y a tumba abierta y verás que campaña más chula con un PSOE que no quiere mojarse una vez más y una izquierda que a ver si tiene esos dos dedos de frente y se une de una santa vez en torno a algo tan sencillo como LOS FASCISTAS ESTÁN AHÍ YA. O bien se concreta la moción de censura y entonces preparan un Vietnam en la calle o una movida chunga como el tamayazo o las dos cosas o todas a la vez con peña intentando entrar en el parlamento y esas cosas que todo el mundo dice del Capitolio a la española. A la madrileña. Con franceses bolingas sacando fotos. 

De qué va todo esto. Iba a poner de que va todo eto, justo en el cumpleaños de Eto'o. De recomposición de espacios. Espacios que estorban. Ciudadanos era un espacio necesario pero ya no lo es. Y los siguientes seremos nosotros si es que no nos ha quedado claro ya que no somos necesarios y que posiblemente haya quien piense que somos innecesarios dentro de nosotros mismos. El PP de Madrid tira por la calle de en medio y se reinventa como un partido diferente del PP nacional, que no sabe ni por dónde le vienen, o al menos lo hace ver. En Andalucía, donde empezó todo, el PP por ahora no ha pulsado el botón de detonación y parece que el tal Marín de Ciudadanos está pidiendo clemencia. Y los de VOX, ay los de VOX, huelen la sangre y quieren sangre. En Castilla y León Ciudadanos también se apunta a la fiesta por otra parte. 

Todo muy loco. Pero todo muy pensado. Todo parece muy atribulado. Todo está estudiado. 

En qué quedará la cosa. Por lo pronto lo de Madrid tiene una pinta horrible. Ahora nos podemos seguir riendo de la Ayuso, con lo torpe que es, con que no sabe. Una  pinta que nos suena por aquí. Ni gobernar ni dejar de gobernar. Y el resto de comunidades puede apuntarse a la fiesta. Ya no hace falta gobierno, solo hacen falta partidos, partidos que ocupen gobiernos para estar allí y enfadarse mucho. Y no hacer nada. Madrid toma ahora mismo la delantera de todo. 

¿Y nosotros? ¿Y la izquierda? Pues esto va a sonar a disparate, pero sería conveniente organizarse mejor. Más unitariamente, menos fraccionalmente, menos grupuscularmente, menos identitariamente y un poco más antifascistamente. Porque lo que viene, más allá de lo risible que es todo el fachismo fachoso que nos parece tan cutre y tal, es terrorífico. Que quieren prohibir el 8m coño. Que no va de broma. Y mientras los socialistas aprovechan la jugada para consolidar poder, nosotros qué podemos hacer sino atisbar que ese humo que se ve a lo lejos no son las casas de otros que se queman, sino que son las teas que vienen a por nosotros. 

Una cascada de acontecimientos que han convertido el día de hoy en algo loco. Y mientras, la bestia va creciendo y engordando. 

martes, 9 de marzo de 2021

Califato 3/4 - La contraçeña


Ese grupo que te gusta a ti empieza a gustarle a más gente. Ese grupo que creías que habías descubierto porque eres un investigador de la hostia y no se te escapa nada de las nuevas tendencias, ya sale en La Resistencia de Movistar haciendo lo que hacen los grupos que van a hacer promoción donde pueden hacerla. Ese grupo que tú identificabas con nosequé movida cultural de nosecuantos que mola porque tienen un rollo que tal le pone música a un anuncio de Cruzcampo. Ese grupo que había sacado su primer disco ahora saca su segundo disco y ha perdido el factor sorpresa. Los Califato 3/4, con los que he dado la paliza todo y más. Este segundo disco se llama La Contraçeña y durante unas cuantas semanas previas al lanzamiento ya habíamos podido escuchar algunas cancionoes, como la del Fandango de Carmen Porter (bien) y la de la Çambra der Huebe Çanto (bien también). Habíamos escuchado también otra, la de la Bia en Roça (meh). Y llega el disco, donde están estas tres canciones y algunas más, 13 canciones en total. 

Vamos a ver. Como digo, se pierde el factor sorpresa. La mezcla entre el rollo andaluz y la cosa electrónica de tal manera que a los cuarentones perdidos para la cosa cotemporánea nos pueda llegar un poco la cosa a la patata. Y como ya digo, los Califato te abren la puerta a cosas de la misma gente en otros proyectos como The Gardener, SKLT SLKT y más. Hasta los Space Surimi descubre uno nada más que por chafardear. Esa mezcla se repite, como no podía ser de otra manera, mucho más digerible que en esos proyectos en paralelo, como ya pasaba con el primer disco de los Califato. ¿Qué pasa con este disco?

¿Por qué un grupo hace dos canciones, una con una base de Los Sobraos y otra con una base de The Clash y una no te gusta nada y otra te gusta? No está muy bien expresado esto, lo diré de otra manera. Si un grupo elige hacer una canción con una base de Los Sobraos, la de Quiero verte, el riesgo es máximo. Y puede ser que ese riesgo haga descarrilar el resto del disco, porque el recuerdo imborrable de esa canción, Te quiero y lo çabê. te acompaña durante buena parte del disco. Si encima cometes el error de escuchar por ejemplo cuatro canciones y pirarte y una de esas canciones es la de Te quiero y lo çabê, igual le coges incluso un poco de tirria al disco entero. Menos mal que uno es duro y cuando le tiene confianza a algo... así, se avanza en el disco y aunque el peso de esa canción es tremendo, tremendo para mal porque es que no te explicas qué pinta recuperar a Los Sobraos en un disco que, por mucho que el proyecto vaya de recuperar la música y la cultura andaluza sea eso lo que sea, coño, Los Sobraos... Hostia... Así, pese a que suene justo después la Çambra der Huebê Çanto, ay, algo se ha roto en tu corazón. Porque sí.

Porque el otro disco, el primero, también tenía sus canciones que ay, que entraban un poco con el gancho, pero esta canción es que es tremenda. Como también me cuesta de digerir la de La Bia en Roça y la pastillas y todo eso. Puritano que es uno. ¿Se cae ya el disco con eso?

Pues no. El disco, pese a ese rollo que no acabas de entender de los Sobraos, remonta. Y consigue que medio perdones (el botón de palante pasar canciones está ahí muy bien pensao), lo del Te quiero y lo çabê. Así, la de la Çambra, aunque el recurso de las cornetas de Semana Santa ya lo habíamos visto, se te mete en el desto y acabas diciendo lo de 'su nombre es Andalucía' con la voz así Andalucía. Y a partir de ahí, si no contamos la cancioncita de las pastillas, (son 13 canciones y son los dos las que no), la cosa se pone estupenda. 

Desde Er carrito de lô muertô, al Fandango, (palante con la bia en roça), Er camión de lô elàô.... detengámonos en esta. Porque si con la de la del te quiero la patinada es del copón, con la de Er camión de lô elàô la cosa ojito. Porque aquí meten el Rebel Waltz de los Clash como base y amigo, amigo, amigo, aquí el acierto es completo. Y es una canción bonita y cortita y que tiene su mensaje, un mensaje extraído creo que de cortes de entrevistas que hacía el Quintero. Y ahí la cosa estupenda. Bien. Y todo lo que se dice en esta canción lo firmo yo. Y para mí llega el cancionón del disco, que la voy a poner hasta que me la sepa, la de Pascual Márquez 33. Una sevillana electro que mola más que todo. O al menos me mola a mí. Porque todo va de lo que me mola a mí que tendré tanta idea de esto... ya ves tú la idea que tengo yo de lo andaluz y de música andaluza y mucho menos de sevillanas. Eres más bonita que cuatro millones de euros. Me dijiste que me pasara y al final no me pasé. Meter esta frase en una canción es como de premio grande de verdad. Me dijiste que me pasara pero al final me najé.  

Detrás de la de Pascual Márquez, que ya digo que es bonita porque sí, viene la Guahira Playera que pese a su letra un tanto chorra, tiene también mucho punto. De hecho, también me gusta bastante. Aquí canta la chica que va con ellos en directo, Rosana Pappalardo y se nota también una cosa diferente. El rollito de los guiris haciendo el guiri en todas partes, pues claro que sí. Habrá que reírse. 

Y llegamos al abertzalismo colomense. La Queralt Lahoz colabora en una canción, canta en la de Tó ba a çalih bien mamá. Cuando alguien que conoces (lo poco que yo conozco a la Queralt que le entrevistado una vez y ya nos saludamos cuando nos cruzamos en algún sitio, ya ves tú), canta con una banda que te mola dices... ay, cómo irá esto. Oye, pues va bien. La canción está bien, el toque de la guitarra eléctrica es como de canción seria y aunque el estribillo sea del rollo happy y a uno el rollo happy que ya viene con el título de la canción siempre le ahuyenta un poco... qué narices, que me gusta la canción. 

Qué es lo que pasa entonces. Que las dos que quedan pues como que ya no les prestas atención porque la sucesión de pepinos ha sido tal que la de Camelamo Naquerah y la última de todas donde el tono de voz es el mismo que en la gloriosa Hambre de Çangre, pues como que ya van cayendo sin más. 

En definitiva, que si ibas con la escopeta cargada esperando el consabido 'ya verás tú estos tanto pelotazo y tanta cosa a ver si no se les ha ido de las manos', pues mierda para ti. Un disco con unas canciones muy apañadas, que no todas te van a molar pero eso ya pasaba con el disco anterior, pero que te cogen tonto y mira, te apañan el día si se te meten en la cabeza. 

Los andaluces somos la primera potencia de inteligencia extraterreste. Y sale Silvio dibujado en la portada. Yo creo que con eso ya. 

 

lunes, 8 de marzo de 2021

Feminismo 1936


El feminismo nos está agrediendo. Lleva bastante tiempo ya haciéndonos daño. Pero es que estos últimos años está siendo una amenaza a la que es necesario poner freno. El feminismo no es ya únicamente un movimiento encerrado en espacios concretos dedicado a la reflexión y a lo que quiera que hicieran en esos espacios concretos que ni lo sé ni me interesa. El feminismo se ha convertido en otra cosa mucho más peligrosa. El feminismo es ahora mismo la mayor amenaza que tenemos si queremos conservar, de manera real, la voz cantante. El feminismo, la alegría que desprenden las feministas y ya no las feministas, las mujeres como conjunto, por vislumbrar en su trabajo de divulgación y activismo, un cambio real y tangible, subvertir el mundo tal y conocemos, merece que nos detengamos en las maneras sobre cómo podemos frenar este movimiento de cambio real. 

Sin duda, no todo el feminismo es incómodo a nuestras pretensiones de seguir manteniendo la preeminencia. Es indudable que reconocer al feminismo como una parte más, sin especificar en qué ni de qué manera, de los ismos que hay que asimilar como parte del sistema, nos sirve para asegurar nuestra posición por encima de todas las cosas y asegurarnos además que quienes se suman a nuestra visión no van a hacer nada más de lo que ya existe y está estipulado, por hacer avanzar este movimiento. Así pues, hay feministas que defendiendo su posición de poder adquirido durante largos años y largas décadas ostentando institucionalmente la portavocía de las mujeres, se muestran como una muy capaz primera muralla de contención contra esa desmedida y repugnante alegría que se siente en las calles los últimos 8 de marzo. 

Contener esa alegría, ese ansia por sustituir la institucionalización del movimiento por algo más callejero, se ha convertido en una poderosa herramienta a su vez para contener la pujanza del movimiento. Nada más beneficioso para terminar con una amenaza que una pelea entre las amenazantes, antes que una derrota clara de sus postulados. Es mejor crear la división y la cizaña, la teorización de diferencias, los puntos de fricción, las diferentes maneras de ver un movimiento que, en su conjunto, es peligroso. Para nosotros. 

Porque el verdadero enemigo somos nosotros y no lo acaban de ver. El verdadero enemigo amenazado, por más manos en la espalda, abrazos fraternales, adhesiones inquebrantables, que digamos manifestar, somos nosotros. Nosotros, finalmente, nunca veremos y nunca acabaremos de ver que se nos discutan preeminencias, posiciones, cargos, rutinas, etc. Por más que la sociedad cambie y que parezca que, en definitiva, ya nada es como antes, lo que subyace es que hemos hecho creer que se ha ganado, cuando lo que ocurre es que la victoria está en nuestras manos, pero de otra manera. 

El verdadero enemigo somos nosotros. Manteniendo prejuicios, miedos, reticencias, contribuyendo a la división, a la supervisión, a la ofensa permanente, al bueno pero a ver tampoco es para tanto. O directamente agrediendo, cuando la cosa ya no tiene otra manera de frenarse. Directamente quitando la voz de una manera drástica a todas esas mujeres o cosas peores, que quieren expresarse como si diéramos por sentado que eso es así y que ya han ganado. No han ganado. No pueden ganar. Es necesario ser contundentes, aprovechar los resquicios y las grietas, aprovechar las dudas y las divisiones y no cejar en el empeño.

Nos estamos jugando mucho, nos estamos jugando una manera de ser y un orden que ha de prevalecer. Un orden y una manera de ser y de sentir que es natural y que se quiere desvirtuar por la fuerza de la alegría. Si no actuamos... en fin. 

jueves, 4 de marzo de 2021

Polvo rápido


A qué velocidad va el polvo. Llevamos días instalados en un clima zorruno, gris, tristón. No hace frío. No hace calor. Los días parecen repetirse excesivamente. Los días empiezan a ser demasiado iguales. Nos estamos acostumbrando a no hacer nada y a estar todo el día haciendo de todo. A hacer demasiadas cosas. A estar pendientes de los cacharritos y de hacer vida dentro de ellos. Yo también tengo mis momentos de reflexión. Mis momentos de mirarme un poquito así dentro y de pensar. Polvo rápido que llegas del Sáhara y que te has metido en nuestras vidas desde que el mundo es mundo, qué velocidad coges para llegar hasta aquí. A qué vienes. Polvo del Sáhara que nos llegas desde el norte de África y que nos estás empañando estos días de marzo. El polvo que nos enseñan en los informativos que está empercudiendo las terrazas y los cubos de la gente que deja los cubos fuera. El polvo que llena de polvo los parabrisas de los coches. El polvo que al parecer nos nubla el sol y nos deja como en esas películas en las que parece que va a llover todo el rato y no acaba de arrancar. Dicen que va a llover este sábado y este domingo. Y las actividades que tenemos previstas para este fin de semana, que nos informan que son muchas, van a quedar seriamente afectadas. Tan afectadas como para tener que suspenderlas. Este clima empieza a ser ya el que sí y que no. Un clima afectado por el rollo del polvo sahariano y que no te esperabas, Antonio. Antonio que tú ya estabas pensando en la primavera y en empezar a dejar de lado los suéters y todo eso. Polvo rápido del Sáhara que me hace sentir viejo. Esto no lo estaba yo notando y lo noto ahora. Olvidemos ahora lo del polvo rápido y el juego nefasto de palabras. Un reclamo como otro cualquiera. Estos días grises y la sensación de vejez. De cansancio. Una sensación como de tren pasado. No sé si el tren ha pasado tan rápido como el polvo sahariano que tiene que ir muy deprisa para venir desde el Sáhara hasta aquí sin caerse al mar. Tiene que viajar muy pero que muy deprisa, volar sin pararse, sin detenerse ni un segundo porque como se lo piense se cae al mar. ¿Cuánta arena del Sáhara tiene que haber en el mar? ¿Cuánta arena tiene que tener el Sáhara para que haya arena en el Sáhara de sobra para que quede arena allí y para que además haya arena en el mar de la que se cae porque no aguanta y la arena que luego llega hasta aquí? El polvo del Sáhara tiene que volar muy rápido. Un polvo rápido. 

miércoles, 3 de marzo de 2021

La remontada


Hay equipos especializados en remontadas. Equipos que empiezan mal, equipos que te ilusionan porque van a perder y que finalmente, a la desesperada, consiguen darle la vuelta al partido. Hay vidas planteadas como una remontada. Hay una especie de sentido de la vida en según que personas que consiste en plantear el ciclo vital como una remontada constante, como si se hubiera perdido algo en algún momento y se tuviera que estar peleando por recuperar lo que se perdió, por devolver el agravio que una vez se hizo, por restablecer algo que en algún momento fue. Hay quien necesita vivir en una remontada permanente, aferrarse al espíritu de las grandes noches que han devuelto la esperanza a tanta gente con que era posible, con que se podía conseguir, con que todos los esfuerzos, sinsabores, soledades, malas sangres, momentos oscuros, pérdidas, todo ello, ha merecido la pena, porque se ve cerca, porque la remontada se intuye. Hay quien considera que la remontada debe conseguirse y también quien cree, como en todo, ya saben que todo es un poco como todo, que lo importante es el camino de la remontada, esa excitación que produce el proceso de remontar, llegar al final, quizás, no es lo mejor. Conseguir remontar o la remontada. Conseguir el último gol o la expectativa de conseguirlo. Quedarse a las puertas de la remontada, no pudo ser, estuvimos ahí, pero todavía queda tiempo para conseguirlo. La vida como una remontada que siempre estás a punto de completar. En los partidos de baloncesto equipos que van perdiendo de mucho y que se ponen a cuatro o cinco puntos y que no alcanzan a ponerse un punto por delante y que no completan la remontada. Psicológicamente están ahí. Psicológicamente, qué cosas tengo. Qué cosas se me ocurren. Psicológicamente nada, amigo. Estás a punto de conseguir la remontada, no te has puesto por delante, estás todavía pendiente de ese tiro de dos que te va a poner por delante pero tiras un triple y fallas. Y no completas la remontada, pero esperas que en el próximo partido, qué digo, en la próxima jugada, el otro falle, y vuelvas a tener la oportunidad. Completando la remontada. Una vida entera a completar una remontada, a darle la vuelta a un resultado adverso, a algo que pasó y que está ahí, guardado, heredándose de padres a hijos, de abuelos a nietos, completando jugadas, combinaciones, lanzamientos de falta, córners, penaltis, centros a la olla, multitud de balones arriba. Arriba, vamos. Mirando la hora. Siempre mirando la hora, queda tiempo, estamos ahí, vamos. Completando una remontada. Una vida yendo a remolque, una vida yendo a rueda, haciendo la goma, no parece que vayas nunca a alcanzar a los escapados, parece que estás alcanzando a la cabeza de la carrera, tete de la course, y los tienes a la vista. Ya los tiene a la vista, porque ya están ahí las motos. Completando la remontada, has ido a por ellos y estás alcanzándoles, los tienes a punto, pero no acabas de cogerles. Un último córner. Me acuerdo de una final de la Champions del Atlético de Madrid y el Real Madrid. No habíamos ido al lavabo en todo el partido y mi amigo Abel decidió ir al lavabo cuando el Real Madrid iba a sacar un córner en el minuto noventa y algo. Gol de Sergio Ramos. Era de cajón. Evidente. El Real Madrid como ejemplo. Vamos Real hasta el final. Una vida esperando ese córner. Que nadie se vaya al lavabo. 

martes, 2 de marzo de 2021

The Endless - Aaron Moorhead y Justin Benson


Vemos las películas para algo, se supone. Vemos las películas porque queremos pasarlo bien, o porque queremos pasarlo mal, o porque nos queremos olvidar de algo. Vemos la película con alguna intención. Pasar la tarde. Una tarde de domingo. Ver una película, de ciencia ficción, por ejemplo. Algo así que contenga elementos que no vamos a comprender y que nos van a explicar mal o demasiado bien, pero que no llegamos comprender del todo y aún así, las vemos. Y sacamos algo de todo ello. De todas las experiencias culturales debemos extraer alguna conclusión. Incluso de la más banal. De toda experiencia vital debemos aprender algo, para bien o para mal. Es de lo que trata todo. Todo está ahí y alguien lo hace con la intención de causar una impresión sobre alguien. Incluso cosas, acciones, que todos hacemos de manera casual, involuntaria, irracional, dejan en otro algún tipo de secuela o le proporcionan algún tipo de beneficio. Incluso cuando no pasa nada, cuando lo que hacemos con alguna intención deja frío al otro u otra, eso es algo. Todo es algo. Vivir tiene un sentido, no para uno mismo, que suele tener siempre una impresión cerrada de lo que uno es y piensa, vivir tiene sentido para los demás. Lo quieras o no, nos guste o no. Todo esto que escribo, lo que escribo e incluso los días que no escribo, significan alguna cosa. Significar es el objetivo de casi todo. Significar, tener un significado. La comunicación. Cada vez lo tengo más claro y cada vez me vuelco más a ello. Por ejemplo, diciendo que cada vez me vuelco más a ello, a comunicar, estoy comunicando algo. Algo que deja una idea en vosotros, lectores. Y también lo deja en mí. Yo mismo, al decir alguna cosa sobre mí, me quiero causar una impresión. Quiero creerme lo que digo, o lo digo para espolearme, lo digo para hacerme caso. O para engañar. O para lo que sea. Pero claro, y continúo con la idea, para comunicar algo debemos manejar algún tipo de código que deje claro qué es lo que tenemos que entender. Algo que resulta totalmente inútil cuando quien recibe el mensaje, quien lo interpreta o no entiende el código o tiene su propio código para descifrar mensajes. Yo escribo esto, o hago una película por ejemplo, y la llevo a cabo o escribo o corro los mil quinientos metros lisos por que quiero algo. Ese algo lo interpreto yo y lo quiero comunicar pero quizás otro interprete todo lo que estoy haciendo de otra manera. Y da igual que corra los mil quinientos metros lisos con la intención de bajar mi marca personal, dar a conocer mi afán de superarme, todo eso. Puede ser que otro interprete que corro los mil quinientos metros porque soy gilipollas. 

Y aquí quisiera ya hablar un poco de la película The Endless, El Infinito, dirigida por Aaron Moorhead y Justin Benson, que además son los protagonistas de la película. Al parecer, cosa que no sabía, hay una película previa que en cierto modo funciona como precuela, que se llama Resolución. No lo sabía, como digo. Qué quiere decir esta película. Unos hermanos que salieron hace años de una secta, deciden volver. Allí vuelven a encontrarse con la gente con la que convivieron cuando eran unos críos, ellos han crecido pero la gente de allí no. En realidad no parece una secta. En realidad lo que ocurre es que dentro de ese entorno delimitado por unas figuras raras causadas por una erupción volcánica, hay una suerte de fenómeno por el que se vive en un bucle. Y hay un monstruo que parece ser que está relacionado.

Todo esto está muy bien y a mí la película me quiso gustar todo el rato. Pero es muy difícil.

A veces, vivir, dotar de significado a las cosas, es increíblemente difícil.  

lunes, 1 de marzo de 2021

Saber estar al nostre lloc


La imatge correspon a la mani d'ahir convocada per l'ANC a Barcelona on es volia recolzar la idea d'un govern Independentista. És a dir, un govern com el que tenim ara, d'Esquerra Republicana de Catalunya amb Junts per Catalunya amb el suport extern o fins i tot amb presència de la CUP. Un govern com el que tenim ara. I ja sabem el que tenim ara. Un Govern de la cosa al·legòrica, un govern pendent de mantenir viva la flama de l'esperança en un desig i posin aquí la lletra de la cançó de patxanga que vulguin o el poema destriat d'alguna luminària de referència que més els hi agradi. Amb algún refrany nostrat per què no tot sigui tan culte. Un govern per aquesta meitat de catalans i catalanes que són els que importen, els que hi tenen dret a pensar en el futur del país, un govern de valents, de catalans i catalanes, de patriotes, de pit i collons, d'APM, de Polònia, de Puta Espanya i de gent molt maca que, tot i tenir orgullosament els seus ancestres de fora de Catalunya han abraçat la idea de què puta Espanya i que lo millor que pot passar és que siguem independents i ara sí, ser acceptats de ple dret com a catalans i catalanes de debò, mentre que pensis com s'ha de pensar. 

Dissabte passat vam tenir Consell Nacional de Catalunya En Comú i va sortir la proposta de govern següent: ERC i nosaltres, Comuns, amb el suport extern del PSC. És aquesta la panacea revolucionària per excel·lència? Naturalment, no ho és. Però no veig d'altres combinacions revolucionàries a l'abast. Cap. Un govern ERC, Comuns i Cup (ningú vol a la CUP al govern, però sols nosaltres som culpables d'expressar el que elles mateixes deixen clar habitualment), hauria de comptar amb el suport de Junts, perquè la CUP condiciona el govern a això. I a nosaltres no ens veuran en aquest trànsit. Sin en cambio, la fòrmula que nosaltres proposem seria una manera de trencar la política de blocs. Una política on no hagis de claudicar a una forma de pensar, de concebre el país, de consumir cultura, de tenir un relat, per ser considerat català o catalana de primer ordre. 

Aquesta imatge. La dreta populista deixant clar quin és el seu projecte. O adhesió o eliminació de l'esfera política de decisió. I el que condiciona. La proposta feta pels Comuns ha estat molt contestada. El PSC en el seu afany per ser el partit més conservador de la història de la política catalana, l'ha descartat o no sabem, perquè els hi suposaria moure's cap a algún lloc d'alguna manera en algún sentit. I no. I després tenim el cas d'ERC.

Acabo de llegir en un tweet què voler imposar un govern amb 8 diputades és no saber estar al nostre lloc. Fer una proposta de Govern amb ells és no estar al nostre lloc. El nostre lloc és acceptar que ens situem en el seu bloc, comulgar amb una força de la dreta populista com Junts, i convertir-nos en la comparsa del grup, en els assimilats a un model de país que no compartim. Creiem què ara és el moment de fer política des de l'esquerra. Mínimament des de l'esquerra. I trencar amb el govern que no governa, amb un govern que sempre faria més coses o al menys alguna cosa, si estiguèssim en un altre pla. I també per moure al PSC del seu lloc de confort, de la seva percepció de partit que garantitza un ordre de les coses amb el que tothom viu regular i gràcies. 

Un govern per intentar, al menys, intengar fer polítiques socials. Un govern per agafar responsabilitats i tacar-nos, com fem en el govern de l'Estat, i assenyalar des d'allà que calen polítiques valentes, i arribar fins a on les nostres forces ens permetin. 

Fer una proposta no és imposar res a ningú. És proposar. I a ERC li toca decidir.