viernes, 14 de enero de 2022

Spengler contra Spencer


Sabes lo que te quiero decir. Como que el mundo se va a la mierda. Y claro, como se va a la mierda, pues intentemos sacarle provecho así de momento y ya veremos qué es lo que pasa. Ya, me miras ahora con cara de querer partírmela, dirás, me he vuelto un cínico, o que directamente me he vuelto un facha de las pelotas, pero no, no es nada de eso, lo que me he vuelto es un socialista conservador. En realidad no sé lo que digo. He intentado, en la medida de mis posibilidades, formarme. Me dijeron que tenía que leer mucho y aprender y así lo he hecho, lo que pasa es que he leído y me he formado pero la criatura que sale de mi cabeza es una porquería. Un esperpento. No sé lo que pienso. Socialista conservador. Socialista nacional. No sé, es todo como muy confuso y no lo tengo claro. Sabes lo que te quiero decir porque yo sé que tú me entiendes. Es lo que tiene querer saber tanto. Sabes, sabes, sabes, quieres más y en algún momento te desvías del camino y empiezas a pensar cosas que dices, pero esto que se me está ocurriendo qué mierda es. Y aún así sigues adelante y no solo lo piensas sino que te lías ya del todo y elaboras teorías y hasta te animas a escribir un libro. Y ya sabes eso que dicen del niño que era tonto y la madre que le empujaba. Pues un poco así. Yo no sé en qué momento me convertí en esto. En esta mierda. ¿Sabes? Sabes lo que te quiero decir. Empiezas y no paras. Ya tengo varios libros y alguno más en el tintero. Y sigo leyendo y me sigo formando y preparando y solo se me ocurren estas ideas de mierda. Y al final piensas, yo tampoco estoy aquí para hacer el canelo. Y dices, al final, si todo lo que vemos es tan así, pues fuego a tope. Fuego total. Socialismo nacional o yo lo he visto primero y el que no lo haya visto un poco pues como que se joda, ¿no? Yo que sé. Es todo tan así que tampoco dan ganas de esforzarse mucho más. He intentado toda mi vida esto y lo otro y al final qué quieres que te diga. Pues que se jodan. Para mí la perra gorda y lo demás pues lo voy rellenando según me va viniendo. Ya sabes más o menos lo que te quiero decir. 

miércoles, 12 de enero de 2022

Hayek contra Zizek


 Los datos no concuerdan. Las cifras son inexactas. El tono es impropio. Las circunstancias son cambiantes. Las muestras parecen mentira. El contenido se asemeja. Los números bailan. El volumen es escaso. Las características no permanecen. El todo es nada. Los números, siempre los números. Las percepciones desaparecen. Las percepciones de las cosas en tanto que cosas son. Tú con un millón de dólares en la mano y con muchas cosas que hacer con ellos, te plantas a un lado de la calle y pretendes cruzar y encaminarte a un banco y pedir consejo. Las reservas federales, las cuentas corrientes, las líneas de crédito, las inversiones a corto plazo, los bonos del estado, el valor de su precio en oro. Un millón de dólares y el contenido social. Lo social, la sociedad, las personas que son humanas, las personas que tienen unas necesidades y que se organizan. Los números no cuadran. Las inversiones parecen perdidas. Mi dinero. Mi interés. Las sociedades se rigen por intereses colectivos. Los intereses colectivos canalizados por personas humanas singulares. Me llamo tal y tengo un millón de dólares que quiero invertir en mejorar la sociedad en la que vivo. Tengo un millón de dólares y quiero que todos disfrutéis de él. El dinero en mano. El dinero contante y sonante. Las horas del día delimitan el tiempo que tienes para vivir. No vives durante todas las horas del día. Hay horas del día que debes dedicarlas a producir, hacer cosas que sean productivas, que tengan un valor. No puede ser que todas las horas las dispongas para vivir únicamente. Para ti. El producto, el consumo, el valor. Usted debería ser consciente de que debe deber. Es decir. Debe. Debe desde el momento en el que nace ya esta debiendo usted. Es el objeto de todo, deber. Está usted vivo y debería ser consciente de su situación y esforzarse para pagar lo que debe. Te pasas la vida pagando lo que debes. Usted es un producto, contabilizado como un número que es útil en tanto en cuanto. En tanto en cuanto. No tengo mucha idea de cuál es la teoría que defiende Zizek. No me he tomado la molestia de puntuar correctamente el nombre de Zizek. Sé que debo estar más de acuerdo con Zizek que con Hayek, naturalmente. Sé que debo. También. 

martes, 11 de enero de 2022

Polanyi contra Piketty


Me estabas diciendo que Polanyi nosequé y no me dejas hablar de Piketty. Siempre que te intento hablar de Piketty te pones esquivo, te encierras como una ostra y acabas hablando de cualquier otra cosa, hoy ha sido Polanyi pero ayer era otro y antes de ayer otro. Me molesta. Profundamente. Porque no consigo entender de ninguna manera qué es lo que te pasa con Piketty. No consigo encontrar el hilo que te lleva a pensar que no podemos hablar de Piketty y que has de salir del tema de la manera más abrupta. Y, si por ejemplo hoy, tus consideraciones sobre Polanyi fueran de algún interés, todavía podría yo transigir con ello ya que soy una persona que se considera muy abierta para con las teorías, ideas, reflexiones de los demás. Ahora bien, me da la impresión de que lo que haces es evadir con vaguedades lo que quiero exponer con toda una suerte de balbuceos, lugares comunes y obviedades recogidas de la Wikipedia que me parecen impropias de una persona como tú. Ya sé, porque nos conocemos de hace mucho, que todo aquello que te parezca a ti producto de una moda, algo que te parezca mediático, de lo que ya hayas oído hablar a alguno antes, te resulta insoportable. Que todo lo llevas por el camino de una suerte de elitismo por el cual solo se habla de lo que tú únicamente conoces y sobre lo que tú puedes pontificar pero, claro, si con lo que me sales es con algo sobre Polanyi, que está más gastado que yo que sé, pues qué quieres que te diga. No lo entiendo. De todas maneras, te voy a decir una cosa, lo que tengo que decirte sobre Piketty tampoco es algo especialmente nuevo, es simplemente una impresión personal, bastante poco elaborada a decir verdad, sobre un artículo suyo que me pasaron y que me llevó a diversas consideraciones. Pero que ya que veo que te molesta tanto que saque a Piketty ya me esforzaré en pensar otros temas. Ahora me tengo que marchar. Vuelvo en un... periquetty.

lunes, 10 de enero de 2022

Garzón tiene razón


Porque uno ya más o menos entiende que los presidentes regionales del PSOE son como son y creen que su electorado es el del PP más lo suyo y que claro, cómo van a perder ellos esos votos que son conservadores en el fondo y amantes de la tradición y los negocios como sean antes que hacer políticas de izquierdas en lo que meterle mano al sistema se refiere si pueden hacer de vez en cuando alguna proclama feminista, alguna cosa de memoria histórica pero poco, y sacar las reliquias a pasear de vez en cuando. Cómo iba uno a fiarse de los dirigentes del PSOE que consideran que todo lo que queda a su izquierda es y ha de ser una anomalía que debe corregirse a base de esquilmar sus caladeros, cooptar sus cuadros, comprar voluntades y hacer que solo haya una recta y serena vía hacia el socialismo visto el socialismo y entendido como que mientras estamos nosotros no están los fachas de verdad. Cómo iba uno a pensar que los dirigentes del PSOE iba a alinearse con las políticas europeas que dicen que lo de las granjas extensivas son un atraso si aquí eso de las políticas europeas solo vale para cobrar subvenciones y para hacer unas cuantas obras en vísperas de elecciones. Fondos europeos sí, pero sin políticas europeas. Cómo iba uno a pedirle al PSOE algo de lealtad con el socio de coalición. Cómo nos íbamos a imaginar que vendieran al ministro Garzón ante las andanadas de una derecha y extrema derecha cada vez más bizarra y apuntarse ellos mismos al disparate de declaraciones con tal de desprestigiar al ministro comunista. Lo que no podríamos llegar a pensar es que el ser de luz presidente Pedro Sánchez sería también tan bandolero de argumentar, así sin despeinarse, que la carne española es una carne estupenda y quedarse más ancho que largo sin entrar en ningún debate ni ninguna confrontación no vaya a ser que se le escapen los votos de los españoles que mucha España y viva España y España es lo más grande y a qué quieres que te gane. No vaya a ser que nos ofendamos porque nos prohíban comer carne, fumar puros, conducir a tope, jugar a las tragaperras, beber las copas que me de la gana beber, quién se ha creído usted que es para decirme a mí lo que tengo que hacer. No vaya a ser. Pero lo del no vaya a ser, cadena ser, es que resulta que los únicos que están haciendo propuestas y adoptando medidas que son de izquierdas en el gobierno de coalición, son los ministros y ministras de Unidas Podemos, mientras que a ojos de cualquiera que lo quiera ver, quienes siempre ponen el freno a cualquier medida progresista, transformadora, y pongan la que quieran, son los mayoritarios socios de coalición progresistas. Y eso, digo yo, que lo verá la gente, que el PSOE está en el Gobierno porque tiene que estar pero no porque quiera gobernar, al menos con estas políticas pactadas. Cómo iba uno a pensar que el PSOE iba a querer un gobierno de izquierdas de manera responsable, si tenemos la mejor carne del mundo. Ole. 

jueves, 6 de enero de 2022

Crónica de la Cabalgata 2022. Breve intensidad descarbonizada.


Si todo empieza ya un poco del revés, no esperes que se recomponga con el paso del tiempo. Con este espíritu tan poco navideño se encara esta crónica de los breves momentos que pasé en la Cabalgata de esta Santa Coloma que quiero más que a mi propio corazón y a mi propia alma y todo lo que ello conlleva y consume. Una cabalgata a la que llegué apresuradamente ya que consideré que era mejor presenciar la cabalgata en cuestión, fueran las circunstancias que fueran, antes que dedicar mi tiempo a cualquier otra actividad en cualquier otro espacio y todo ello por el amor inconmensurable que guardo hacia esta ciudad y mis convecinos incluidos. Y por saber. Porque a la cabalgata se va a saber qué es lo que hay y qué es lo que no hay y qué año nos va a aguardar. Y tengo una noticia que darle a la ciudadanía colomense. O bien este año que entra va a ser todo miel sobre hojuelas o bien se nos ha escatimado la posibilidad de recibir una recompensa en forma de carbón a todos aquellos que hemos sido un tanto irregulares en nuestro comportamiento y en nuestra pasión por la ciudad. No hubo carbón y no hubo carboneros, creo entender que por que las medidas covid impiden que se reparta carbón de manera presencial y quizás recibiremos una llamada telemática por la que se nos consignará el elemento oscuro que nos merecemos los malos colomenses. Todo empieza mal desde el momento en el que llegas a la cabalgata con esta ya comenzada y una voz te va advirtiendo que estás mal colocado, que estorbas, que ahí no. Un mosso o guardia urbano me amargó esos primeros instantes de cabalgata requiriéndome a apartarme de ahí porque venía un coche de los mossos o porque venía una furgoneta de la urbana o cualquiera de las dos cosas. El caso es que por un pelo no me pierdo la principal motivación, inconfesable, para no perderme la cabalgata como es ver qué nos tiene preparada Yolanda Valero y que por poco se me pasa y solo pude hacer esta mierda de foto, tan lejos de la excelencia de otros fotógrafos que sí que han sabido recoger el auténtico espíritu de la cabalgata. Así las cosas, si lo primero que ves es ya a Yolanda Valero y su escuela danzando por las calles, todo lo demás tiene que ser, por fuerza, peor. Y así que esta cabalgata para mí fue breve y ya un tanto desnortada, no reconocí a ninguno de los reyes, ni por saber quién era quién ni por saber quién se escondía detrás de los trajes. Solo reconocí a un pequeño paje y poco más. Y de ahí, esperar a que pasara el resto de la cabalgata que no fue excesivamente numerosa, con esas figuras articuladas y esas personas subidas en zancos con maravillosos vestuarios que me gustaron y decir ya que estamos y por no hacerme excesivamente más pesado de lo habitual que ha sido el peor año en recogida de caramelos que recuerdo. No tanto por que se repartieran pocos caramelos, que creo que este año los puñados iban generosos sino porque no he hecho esfuerzo alguno por agacharme a recoger. Y la competencia va creciendo en calidad y uno ya no tiene aquel entusiasmo. Gente por las calles, alguna menos que en otras ocasiones, familias con niños y niñas y gente expectante para ir a tomar algo en cuanto acabara la cabalgata. Poco más. Cómo va a ir el año, qué señales nos manda la cabalgata de este año. Tengo una noticia que daros, colomenses, todo irá igual si estás mirando. 

lunes, 3 de enero de 2022

Cambio de régimen


Cuando al fin llegamos al corazón del Palacio y declaramos abolido el Imperio, registramos todos los salones en busca de objetos de valor para preservarlos del saqueo indiscriminado y en una sala apartada de todo, hallamos a un señor que apostado en un escritorio, rellenaba un folio y pretendía sellarlo. Le preguntamos quién era y qué estaba haciendo y nos dijo que su nombre era Sharullah Bar Dabas, escriba y guardador de los decretos, leyes y reglamentos del Imperio y que se ofrecía inmediatamente, postrándose ante nosotros, para ayudarnos a la reordenación del territorio ya que nadie como él conocía los misterios, secretos y diferencias entre los diferentes territorios y cómo y de qué manera gobernarlos de la manera que nosotros quisiéramos. Convencidos como estábamos de que no habíamos iniciado aquella aventura para mantener ni una sola mota de polvo provinente del caduco Imperio, desterramos inmediatamente a Bar Dabas y nos propusimos comenzar de cero la construcción de un nuevo mundo. Y así, nombramos a un joven que se había mostrado muy ducho en la organización del asalto a la capital, demostrando no solo fiereza con el enemigo sino también capacidad de resolución de problemas en lo inmediato. Se le destinó a un edificio cercano a la nueva sede de la Mayoría del Pueblo y allí pudo contar con un equipo de partidarios de la nueva orden popular que emprendieron la gran tarea. Pasaron los años y aquel joven se concentró tanto en su tarea, que era poderosa y casi inabarcable, mientras los demás nos dedicábamos a predicar, discursear, idear maneras de mantener a la gente contenta y feliz, que en muy pocas ocasiones pudimos disfrutar de su presencia. Olvidamos que existía. Olvidamos su nombre. Hasta que un día, alguien escribió, en un lejano recodo del Pueblo Honrado, un poema que recordaba las bondades del antiguo Imperio. Aquel poema se comenzó a cantar por los caminos y surgieron cabezas que predicaron una vuelta al antiguo Imperio. Y hubo revueltas y recuerdo que fuimos derrotados y que nos encarcelaron y que muchos murieron. Y que cuando al fin llegaron a conquistar el edificio de la gobernación de la Mayoría del Pueblo encontraron una pequeña sala repleta de ordenadores y computadores y maquinaria de última tecnología. Y allí estaba aquel joven ya no joven que se presentó como Sharullah Bar Dabas y que guardaba todas las contraseñas y... 

domingo, 2 de enero de 2022

Enjoy yourself


Este año, como prueba de que todo va a ser diferente, vamos a comenzar rompiendo la cadena temporal y si todos los años dejábamos por escrito un balance del mismo el último día este año nos vamos a saltar el balance y vamos a ir directamente a los propósitos. Y no nos lo vamos a saltar porque el año 2021 haya sido especialmente malo, que, visto en perspectiva es tan malo o puede ser tan malo en relación a la gente que tengas a tu lado. Y esto nos lleva a pensar qué gente quieres tener a tu lado en este 2022. Si el año no ha sido malo ha sido porque personalmente, sensillamente que diría aquel, tengo alrededor a mucha mucha gente que merece la pena. Por la que merece la pena. Gente que pelea, que lucha, que se caga en la puta ya y que no deja pasar ni una, que no agacha la cabeza ante chantajes, caras bobas, frases hechas, mafias, o sectas del último día. Gente que no va a dar un paso atrás ni para tomar impulso. Y gente sobre todo que quiere, gente que ama, gente que vive la vida desde el cariño y el compartir, gente que va de primeras y no tiene un segundo tranco en el que tropezar. Gente, esa gente que, pese a otra gente, te hace el año muy pasable. Porque si de algo se va a tratar este año es de no tener alrededor a esa gente que te hace el año insufrible, insoportable, directamente un infierno. Y les estoy haciendo un favor haciéndoles saber que sí, efectivamente, el año ha sido un infierno, pero este año va a ser diferente, porque este año le propósito es quitármelos de encima, que nadie pueda decir por un solo segundo que son algo mío, que los tengo cerca, que se parecen a mí, que son mi gente. En absoluto, este año, completaremos el propósito y saldrán de nuestras vidas todos aquellos que bobaliconamente se han empeñado en convertir nuestra vida en su vida. Es decir, un infierno. La vida infernal que han llevado durante décadas, la han querido socializar, la han querido compartir, y muchas gracias, yo tengo otra gente. Así que este año 2022, como el resto de años por otra parte, mantenemos bien alta la divisa que dice que aprovechemos el tiempo, porque es más tarde de lo que pensamos. Un tiempo que se nos va y, a mi edad, cada vez con una conciencia más grande de pérdida. Cada día que desperdiciamos en, lo malgastamos para. Y así el tiempo pasa y lo hacen los meses, los años y los días. Este año, lo he dicho por ahí, no voy a concretar específicamente nada, no quiero ser detectable para los radares de quienes te fijan en un sitio y te hacen diana rápidamente. Este año lo primero va a ser quitarnos de encima lo que no ha sido sino un lastre peligroso, gente peligrosa, durante tanto tiempo, para profundizar en lo que sí. Un año más, aprovechemos el tiempo porque, nos creemos muy listos y muy tal, pero todo lo listos que nos creamos solo lo vamos a poder aprovechar una vez, esta vez. Hagámolos, intentémoslo, no digamos que no, saltemos, cantemos, hagamos el disco de tributo a Spacemen 3 de una vez, proyectemos de nuevo una novela y no la concluyamos jamás, asaltemos el crucero de invierno, tengamos una hija y llamémosle Aurora. Boreal. 

Este año que entra va a ser así, Boreal, irrepetible o difícil de ver, pero lo acabaremos viendo.