jueves, 10 de febrero de 2022

Bertolt Brecht


Bertolt Brecht nació en Alemania y murió en la República Democrática Alemana. Bertolt Brecht escribió obras de teatro, compuso poemas y fue una persona políticamente comprometida. Bertolt Brecht también escribió letras para canciones. Bertolt Brecht dejó algunas frases célebres. Muchas de esas frases célebres se utilizan continuamente por parte de todo tipo de personas a las que les gusta recurrir a las frases célebres, a las citas, a lo que otros han comentado o reflexionado para darle un poco de lustre a sus propios pensamientos. Bertolt Brecht era una persona política. Aunque también decía que había que entretener. Bertolt Brecht tuvo un grupo de teatro en Berlin. Un grupo de teatro de esos emblemáticos y cada gran dramaturgo de nuestro tiempo ha tenido uno. Bertolt Brecht fue colaborador de Kurt Weil y de Lotte Lenya, la pareja de compositor y cantante que popularizaron esas canciones de cabaret pero que no son solo canciones de cabaret, muchas de ellas con las letras de Bertolt Brecht. Bertolt Brecht fue el autor de esa frase tan manida y que tanta rabia me da de los imprescindibles. Esa que dice que hay personas que son imprescindibles, sobre todo en los partidos políticos. En los movimientos. Los imprescindibles. Qué miedo ser imprescindible. También es autor de ese poema del primero vinieron a por los tal, y no dije nada. Ese poema, cuántas veces nos lo habrán pasado por la cara en los últimos tiempos. No dijimos nada. Ahora que vienen a por nosotros qué decís. Y eso. Bertolt Brecht fumando un puro. Bertolt Brecht con gafas y sin gafas. Bertolt Brecht y esa frase que decía que la libertad sin pan o primero el pan y luego la libertad o algo así. Bertolt Brecht y Alemania. La irresistible ascensión de Arturo Uy. Bertolt Brecht y esa otra frase que dice que el arte no debe ser un espejo de la realidad sino un martillo para transformarla. Esa frase me gusta, fíjate. Porque no siempre hay que pensar de manera original, también hay que remitirse a los clásicos. Bertolt Brecht como un clásico. Eso tiene algo de gracia. El rostro ese que se dibuja al final de la película Cabaret, cuando poco a poco va apareciendo la esvástica. En el cumpleaños de Bertolt Brecht, tus amigos te deseamos que tengas una buena tarde. El teatro comprometido. Películas con mensaje. Poemas con mensaje. Bertolt Brecht posando frente a un piano. Bertolt Brecht componiendo su poema sobre Baal. 

¿Has dicho Baal?

martes, 8 de febrero de 2022

Clave K - Margarita Rivière


Este libro ya te lo has leído. Este libro ya lo has visto por la tele. De hecho, este libro ya te lo has vivido. Este libro es la vida política de la Catalunya de los años 80 hasta nuestros días aunque se detenga en el incendio de ese Gran Teatro que es el Liceo. Este libro ya te lo has leído en forma de documento no novelado como fue el libro de Jordi Amat 'El hijo del chófer', donde se contaba la historia y vida de Alfons Quintà. Este libro es esa misma historia, pero en forma de novela. Y no es un documento periodístico porque los nombres están cambiados, porque hay personajes que no tienen exactamente la misma trayectoria aunque sí que son perfectamente reconocibles pero podría serlo. Este libro se publicó 15 años después de haberse escrito, porque alguien consideró que no. Luego ya se pudo. Porque este libro cuenta lo que se ve y se ha vivido en Catalunya y algunos han contado, otros no. En este libro Margarita Rivière, con poca sutileza si eres de aquí, supongo que si eres sueco verás la historia y no sabrás relacionar nada o poca cosa, lo que fue el encumbramiento del nacionalismo conservador catalán a los cielos y cómo su presencia y su influjo nos sigue iluminando cada día y sigue siendo el crisol por el que miramos y contemplamos una realidad que no se entiende sin lo que sucedió en esos primeros años de pujolismo. Pujolismo, ya lo he dicho. Margarita Rivière, periodista insigne, no esconde cuál es su visión de las cosas, simplemente expone lo que se vio desde la parte que no entró en la rueda y que, tampoco, pudo pararla. Ojo a esto también. Tampoco nosotros. El nacionalismo conservador como referente ideológico, cultural, de pensamiento, de creación de una identidad, de quiénes son y quienes no somos ni seremos nunca, el nacionalismo conservador como generador de todo en mayor o menor medida. El nacionalismo conservador como recta vía de la que no hay que desviarse. Reivindicativo y moderado, siempre a la contra sin cambiar nada, excluyente con una sonrisa, integrador pero con unas normas de adhesión muy estrictas. Una historia que ya conoces, que ya has visto en la tele, que has escuchado en la radio, que has leído en la prensa. Una historia que no por sabida no es menos interesante porque nos enseña cómo se maneja a la gente, cómo se la intimida, cómo se la anula, cómo se impone un relato. Y no hicieron falta ni redes sociales, ni virales, ni muchos canales. Solo hacía falta dinero. Siempre ha hecho falta dinero. Y tener pocos escrúpulos. Un libro que ya hemos leído y que seguimos escribiendo. 

lunes, 7 de febrero de 2022

Cante


 Y baile. Pero poco. Eso me dijo. Que él había sido figura del cante y que de vez en cuando era de esos que le da el arranque y se coge así la chaqueta y da cuatro patadas y ya. A la gente eso le gusta. Que le armes un sarao así como improvisado, que no se espere que tú, que eres de cante seas también de baile. Me contaba todas esas cosas mientras yo esperaba a que llegaras y cuando llegaste me dio cosa decirle que se podía quedar con nosotros. Sé que a ti no te importa que nos relacionemos con desconocidos, pero aquella vez me dio reparo. Porque pertenecía a otro mundo, con su sombrero ladeado, su pequeño, finísimo, minúsculo, vasito que sorbía de a poquitos y que contenía lo que yo creía que era manzanilla, aunque en aquel bar yo jamás vi a nadie pedir manzanilla. Eran las dos de la madrugada y sonaba uno de esos grupos oscuritos que nos gustan y sobre los que siempre le acabamos preguntando al camarero. Aquella noche, se me acercó mientras me tomaba una birra porque había quedado contigo allí un poco a la correprisa porque ambos estábamos con otra gente y nos escapábamos. Estábamos empezando entonces y hacíamos esas cosas. Y él se me acercó y me dijo que las noches son el territorio de la magia y del embrujo. Le dije que sí, porque estaba yo en una nube y esas cosas me afectaban. Y entonces se puso a cantar. Me gusta el flamenco y no lo ví venir porque pensé que con aquel aspecto, el sombrero ladeado, repeinado, creí que era más personaje que venía de la Rambla o de algún barecito descarriado que otra cosa pero no, que se puso a cantar. Y no reconocí el cante porque me gusta, claro, el flamenco, pero como al que le gusta qué te diría yo, sin distinguir. Y el camarero dijo 'bien, Pepe, bien'. Y hizo así como el ademán de la chaqueta de recogérsela y dos pataditas así al aire y me dijo eso. Que él era de cante y de baile pero poco. Y justo llegaste tú. Y el hombre creo que se asustó al verte y aunque pareció que podría ser interesante impresionarte con un diálogo con aquel hombre sobre flamenco y la noche y su embrujo, no pudo ser. No lo volvimos a ver. Tu ya no te acordarás. 

domingo, 6 de febrero de 2022

Party


Nunca pasa nada. No está pasándonos a nosotros. La intrascendencia de ir de un punto al otro de la ciudad. Somos una ciudad pequeña, los trayectos no dan para mucho. Una pareja se está tomando una lata de cerveza compartida en la puerta de un supermercado. No son mayores pero ya no son jóvenes. Un poco más allá otra pareja se está tomando una cerveza en la terraza del bar. Un grupo cruza por la avenida, son varias parejas y todas visten de negro. Chaquetones negros, mallas negras, pelo negro, chándal negro. Hablan a voces. En la puerta de una tienda de empeños hay gente que siempre está fumando. Hay quien mira las cosas que están a la venta y quien está allí, fumando, esperando. Siempre hay una caca de perro en el suelo. O una meada copiosa en un rincón. Mientras el dueño y el perro avanzan tranquilamente por la misma acera, tranquilamente, no ha pasado nada. Unos chavales jóvenes discuten entre ellos, llevan un carrito de la compra y una barra de hierro. Las calles que bajan al río son más frías que ninguna otra calle que uno pueda imaginar. Hay una persona que duerme en la puerta del ambulatorio desde hace meses, en un saco de dormir. Supongo que debe ser una persona que está controlada y allí duerme porque no debe haber otra manera. Todo el invierno durmiendo en la puerta del ambulatorio. Una pareja llega a una terraza, la mujer no habla, el hombre le pregunta qué va a querer, la mujer no habla, les atienden, él pide, ella no dice nada. Un cochazo en la puerta del callejón. Un cochazo enorme, negro. Paso a su lado y el conductor, que está fuera, me mira con desconfianza. El coche debe ser muy nuevo, tiene la parte de atrás abierta, están descargando. No soy de ese callejón. Qué miedo. Somos una ciudad pequeña y nos conocemos todos. En las puertas de los bares la gente habla. Se hacen compras en domingo. Se agradecen las horas de sol. Pero este fin de semana se ha nublado y ha sido gris. Todavía hay gente que fuma y cuando el humo te llega sientes como que te trasladas a otra época. Todavía hay gente que se tiñe el pelo de rubio pollo. En el Instagram la policía ha vuelto a hacer algo. Discutimos qué nos va a pasar a partir del mes de mayo. Dónde vamos a ir. Nos quedaremos encerrados en casa. El otro día una furgoneta tuvo que hacer como tres o cuatro maniobras para poder aparcar. Era una furgoneta gigantesca. Pero terminó aparcando. Por las mañanas llega gente que cruza el puente con sus monopatines eléctricos. Las mañanas ya son menos frías. Dentro de nada miraremos con desagrado los suéters y cogeremos frío y nos pondremos malos. En la plaza a las seis de la tarde no se puede caminar entre los niños con sus padres. Hay gente sentada en las terrazas incluso cuando está a punto de nevar. Un grupo de chavales han puesto un altavoz y se montan su propia fiesta. Su party. Hablan en un idioma que no entiendo. 

jueves, 3 de febrero de 2022

La enemiga

Básicamente. Esta persona de la fotografía es la enemiga. No se crean el rollo de que la Reforma laboral no es lo que se prometió, que no llega ni a reformita, que pudiendo hacer otra cosa nos hemos quedado en nada. No vayan por ahí. Esta persona de la fotografía que preside este texto es la causa. La presencia de un personaje que amenaza con mantener la fuerza e incluso incrementarla e incluso forjar alianzas con otras fuerzas de la izquierda ha sido puesta en el punto de mira por quien, naturalmente, ve en esto una amenaza. Ya no me refiero a la izquierda que aspira a otra cosa, otra cosa que un día llegará pero que mientras llega..., no. No me refiero a esa izquierda ni a esos sindicatos que representan a quienes ni quieren ni necesitan de ninguna manera claudicar ante nada ni ante nadie por sus presupuestos ideológicos. Naturalmente, esos no. Yo me refiero a esa izquierda, sobre todo izquierda nacional o territorial, que ve que esa nueva imagen que ya no es la de Pablo Iglesias y que tiene esa buena imagen que da tanto pavor, esa izquierda que pensando exactamente igual que nosotros, algunos más escorados hacia la derecha como ERC, otros a una pretendida izquierda que ya tampoco es lo que era como EH Bildu y el BNG que sería una síntesis de todas ellas, no perderá la oportunidad de comenzar a segarnos la hierba bajo los pies. Nos lo pueden pintar de obrerismo como Rufián, haciendo alarde de conocimiento del medio, de cómo se siente el extrarradio y toda esa comedia, o con las citas célebres de Pasionaria y Anguita de Matute. Nos lo pueden hacer ver cómo que es una reforma que no llega a lo que prometimos, pero es la reforma que hemos conseguido después de negociar con unos y con otros. Una reforma que significa que la curva que iba para abajo se para y comienza a ir para arriba en lo que a derechos laborales se refiere. Qué es lo que tenemos si no tenemos esto. Lo que ya teníamos. Votar que no porque podríamos haber tenido más es no conocer o querer desconocerlo o emplearlo como una mera excusa para no dar apoyo a una reforma que nadie puede considerar que sea lesiva para los intereses de los trabajadores. No es la revolución rusa. No es darle la vuelta como un calcetín a la cosa. Claro que no lo es. Pero por algún sitio habrá que empezar. Lo que pasa es que es lo que pasa. Que aquí todos juegan y jugamos a un juego que en muchas ocasiones no tiene tanto que ver con lo que se vota realmente como con lo que pasa si tal o cual asoma demasiado la cabeza. Y ya sabemos que Yolanda Díaz, realmente no le interesa a nadie. Bueno, le puede interesar a mucha gente. Pero que no me pisen el cortijo. Así que vemos gente que gobierna con Canadell diciendo que la reforma laboral es poco ambiciosa. Vemos gente que ha hecho president a Torra diciendo que somos traidores a la clase trabajadora. Vemos y leemos todas esas cosas y se nos cae la cara de vergüenza, porque no está lejos el día en el que la gente se aburra de los tacticismos y de no saber entender que tenemos que tener victorias en algún momento o vendrán otros y nos pondrán su victoria encima de la mesa y entonces no habrá ni reforma laboral ni espacio para poder hacer otra cosa que decir sí claro. Por supuesto. 

En definitiva. Lo que hemos visto hoy ha sido la aprobación de una reforma laboral, pero algo se ha roto. Y no estamos para romper cosas. 

miércoles, 2 de febrero de 2022

Crónica del #Plegramenet de Enero. Dimitri.


Dicen que es un nombre ruso. Dicen que para dedicarte, entrar, participar, estar en la política tienes que tener una coraza, una armadura, una especie de escudo, has de tener una piel especial, una capacidad para dar y para recibir, que la política son estacazos, garrotazos, dimes y diretes, estupendas polémicas bizantinas sobre asuntos que muchas veces están muy lejos de lo que al común de los mortales le interesa y otras veces cosas subterráneas, imposibles de creer para quien está lejos y es también común de los mortales. Dicen que la política al común de los mortales no les interesa, no les puede llegar a interesar nunca. Que los que se dedican, los que nos dedicamos, yo me dedico, a esto de la política estamos tan lejos de la gente, nos convertimos en otras cosas, en cosas que se mueven y se desenvuelven pensando en cosas que van más allá de lo que ven los comunes de los mortales. Que si te estamos diciendo buenos días es porque te estamos queriendo decir buenos días me interesa decirte buenos días para que veas que estoy por ti, me interesa estar cerca de ti, que me vean contigo, que te sientas escuchado por mí, te puedo ayudar mejor que otro, te puedo ofrecer esto y te puedo ofrecer lo otro, vente conmigo, sal en mi vídeo, participa en tal cosa, que estás conmigo, que te tengo, buenos días. Dicen que los que nos dedicamos a la política, bajo la promesa de dedicarnos a mejorar la vida de los demás y todas las frases gastadas y ridículas que se nos ocurran, en realidad lo que estamos intentando es satisfacer otra serie de apetitos, carencias, autoestimas, ansias, yo que sé. Dicen muchas cosas sobre la gente que nos dedicamos a la política y muy pocas de ellas son buenas. Sobre todo porque pocas veces opinamos de los políticos de uno u otro signo con un mínimo de imparcialidad y si es del rival lo hacemos mal y si es de los nuestros lo hacemos medio regu porque no vaya a ser que se lo crea mucho. Lo peor que puede pasar es que se lo crea mucho, que se piense algo, que de demasiados abrazos, que alguien lo nombre y diga, es muy bueno, es una chica majísima, y a ti se te lleven los demonios, todos los demonios, los suyos, los tuyos, los ajenos, la mismísima totalidad de los demonios. Dicen que los políticos no tenemos corazón. Dicen que para dedicarte a la política has de ser una persona que sea capaz de olvidar que hay otra vida, que los amigos dejan de serlo, que no hay horarios, que te verás diciéndole cielo a quien antes no tenías el gusto ni de acercarte, de jugarte el prestigio adquirido aquí o allí e incluso siendo un mártir de la causa por otra causa de rango sensiblemente inferior. Dicen que para dedicarte a la política has de ser de una pasta especial. De esa pasta que es más cara que la pasta de marca blanca. De esa pasta que no viene envasada en el típico envase de pasta sino que viene casi sin nada en la bolsa. De ese tipo de pasta. Dicen que para dedicarte a la política debes saber que no hay amigos. Que la frase 'al suelo que vienen los nuestros', la debes llevar tatuada en el pensamiento. Dicen que la política es maravillosa, como una droga, que no puedes dejar de participar porque ese parecer que estás realmente haciendo algo y que ese algo se traduce en otra cosa te convierte en alguien diferente. Si eras una persona tal serás luego pascual. Dicen que para dedicarte a la política debes estar dispuesto a entrar a cuchillo en una reunión y cagarte en dios y en la virgen porque las cosas no están yendo como tú que eres el que verdaderamente lo sabes, lo conoces y lo sientes, deberían ir. Dicen que para estar en política debes dejar de lado todo eso de los cuidados y de las zonas de confort. Dicen que para estar en política debes mandar a la mierda toda esa mierda. Ahora no sé qué estaba diciendo, me he perdido un poco. Dicen que no hay que tener corazón y la Nuri lo tiene. Dicen que para estar en política hay que ser de esa manera y la Nuri no era así. No es así. Y nos jodemos todos. Estoy seguro que esa foto es del Dani. Y de otro tiempo. Casi de otro país. 

martes, 1 de febrero de 2022

Extrema derecha 2.0. Qué es y cómo combatirla - Steven Forti


Ayer pasó lo siguiente: resulta que un grupo de matones, teóricamente ganaderos con explotaciones en la localidad murciana de Lorca, asaltan el Ayuntamiento porque en el Pleno Municipal se iban a establecer una serie de normativas para que esas granjas no estuvieran al lado de la ciudad. Esto ya se hizo por ejemplo en el pueblo de mis padres. Un gobierno de izquierdas lo llevó a cabo. Aquí lo estaba proponiendo un gobierno del PSOE y se iba a votar. Los propietarios se niegan y deciden asaltar el pleno. Las imágenes ponen los pelos de punta. Esa sensación de impunidad, de autoridad que desprenden los exaltados. Hacen lo que quieren. La policía está pero no interviene con esa dureza que se espera ante unos exaltados. Bueno, esto básicamente es fascismo. Fascismo original. Matones al servicio de los intereses de las grandes fortunas, dispuestos a emplear la violencia para proteger sus intereses y establecer un orden diferente del democrático, un orden que no es revolucionario, que es reaccionario. Creo que es más que claro. Parecería que esto lo ve todo el mundo. Pero no. Porque un conocido me interpela en Twitter para decirme que banalizo el fascismo, que niego el derecho a la protesta. Este conocido representa a una cierta izquierda catalana que ha hecho de la protesta y de la ruptura una razón de ser. Y esa ruptura da igual cómo sea, lo importante es que sea. Que entonces todo es fascismo, que el Benidorm Fest es fascismo. Ya sé lo que me quiere decir y a dónde me quiere llevar, así que corto rápido el tema. Si ni siquiera vemos que lo de Lorca es fascismo, estamos metidos en un buen lío.

El libro de Steven Forti, Extrema Derecha 2.0., nos quiere explicar las diferencias entre el fascismo, este fascismo matonil que conocemos de los años 20, 30 y en España hasta los años 70 con la nueva extrema derecha. Las diferencias de concepto, de aprovechamiento de los medios, de no querer conquistar el poder por la fuerza, a golpes, sino con otros golpes, democráticamente, con los votos y si no se conquista propiamente con los votos se conquista de otra manera, sin gobernar, sin mandar, simplemente condicionando todo lo que pasa. No se pretende tanto tener el poder, los resortes del poder, que también, sino condicionar las políticas, lo que se piensa, lo que se dice, las maneras de expresarse sin complejos, sin miedo, completamente libres de expresar y sentir su derechismo, su reaccionarismo, su barbarie, pero disfrazándola de modernidad, de ruptura, de revolución, de conceptos que acerquen esa reacción a quien pueda sentirse ajeno a ella, que la haga atractiva, que sume o bien que mantenga fieles a los adeptos de siempre. 

Es un libro que de manera resumida expone lo que ya se apuntaba en el libro de Ferran Gallego sobre neofascismos, o en el propio libro de Steven Forti junto al gran Veiga y otros Patriotas Indignados. Aquí aparece todo más sintetizado, más claro, e incluso se recoge un pequeño manual para combatir esto que nos parece inevitable, el ascenso de la extrema derecha. E incluso la fascinación que ejerce esta extrema derecha popular o incluso 'obrerista' entre cierta gente que piensa que la izquierda ha perdido el rumbo y que habría que volver a unos orígenes que posiblemente jamás existieron de la manera que algunos imaginan. 

Un libro que expone claramente que lo que estamos viendo no es inevitable, se puede solucionar, se debe solucionar, y se supone que debemos ponernos manos a la obra desde las conversaciones callejeras, al tratamiento de los medios, a la gestión de las redes sociales, a conocer al enemigo. Conocerlo. Saber qué es. Y no pretender ver en los fascistas unos supuestos aliados de algo o que comparten con uno estrategias, métodos o un enemigo común. Si la democracia es tu enemigo porque quieres establecer un sistema socialista y te parece que lo que hacen los fachas en Lorca es lo que tú harías, no te quiero a mi lado. Y sin embargo, necesitamos a mucha gente al lado, mucha gente y sobre todo gente conservadora, de derechas, para poder combatir al monstruo.

Ya no digo más. Pillen el libro, lean y discutan sobre el tema, que siempre se saca algo.