lunes, 13 de marzo de 2023

La Generalitat de Catalunya en Santa Coloma


La Generalitat de Catalunya en Santa Coloma. Una institución en una ciudad. Debería ser lo normal, pero la Generalitat de Catalunya en Santa Coloma no es lo normal. Lo normal es la no presencia de la Generalitat de Catalunya en Santa Coloma. No es porque no quede cerca del lugar de la fotografía, sede de la Generalitat, de la presidencia en el Palau de la Generalitat, tampoco queda lejos de del Parlament. Santa Coloma está cerca de todo esos sitios. Pero es una lejanía mental. Santa Coloma y la Generalitat de Catalunya. Tan lejos, tan cerca. Recursos públicos, inversiones en vivienda, aquellos institutos que se esperan y se desesperan y por último la pelea por la segunda residencia para la gente mayor. Ya saben, la Generalitat de Catalunya tiene unas competencias y las tiene que ejercer. Las debería ejercer. Pero la Generalitat de Catalunya tiene unos partidos en el gobierno y ahora tiene un partido en el gobierno y no hace, como tampoco lo hicieron cuando estaban coaligados con el partido aquel de la derecha de toda la vida, no hace, digo, lo que tiene que hacer. Y hoy han publicado que si son decisivos, no si ganan que ya ven que no, si son decisivos en el gobierno municipal, se supone que obligarán al PSC, al PSC obligar ojo, a hacer la residencia. Y se traen al Conseller del ramo y le hacen hacer el paripé de teatralizar una negociación en una mesa y de ahí, como si estuviéramos en una reunión de yoquesé, lo acuerdan y venga, a pasear por la ciudad y tete, si me votáis hemos acordado con la Conselleria que... 

Perdona un momento. Cómo que has acordado con la Conselleria, con la Generalitat que si... Pero si esto es independiente de quien gobierne, tete, si esto es que lo tienes que hacer y gobierne quien gobierne. Pero claro, como tampoco vienen y menosprecian las concentraciones de los lunes para reclamar más y mejores recursos para la gente mayor de Santa Coloma, pues no saben cómo acaba la cosa. Gobierne quien gobierne las pensiones y los servicios públicos se defienden. 

Lo de hoy, que no pasó hoy, que lo grabarían cuando el candidato pudo venir a Santa Coloma, supone un momento no sé si cumbre, pero sí uno de los excelsiors que nos va a dar esta campaña electoral. Si ya comenzaron proponiendo la concertación de plazas con un operador para las residencias, abriendo la puerta a la privatización, y recogiendo cable después, ahora utilizan al conseller para hacer política. Fijaros, si votáis a ERC tendréis el favor de la Generalitat, que hasta ahora, impuros, no os merecéis. Es todo. 

Y así, entre llamadas al frente común porque los socialistas son el enemigo, que nos lo tienen que venir a explicar también, porque nosotros no lo sabemos, vamos llenando la precampaña de momentos para sentir vergüenza. 

No hemos empezado y esto no tiene pinta de acabar. Y la residencia pues pendiente, porque no hay voluntad, lo que hay es un interés. Y nosotros no podemos ser así, ya más no. 

viernes, 10 de marzo de 2023

Marcha


¿En qué piensas, marchador? El marchador camina manteniendo un ritmo, regulando el esfuerzo, midiendo la cadencia, calculando cuándo debe apretar y cuándo ha de descansar marchando. El marchador piensa en sus cosas cuando está marchando pero sus cosas son las cosas de la marcha, no piensa en lo que le espera cuando acabe o lo que ha hecho antes. No piensa en su gente ni piensa en ese programa de televisión que le tuvo enganchado hasta altas horas de la madrugada a sabiendas de que estaba haciéndolo mal y no debía trasnochar. Trasnochó. Se levantó temprano. El marchador entrena y se prepara para las carreras. No sale a pasear porque cuando pasea le dicen que camina raro. Él sabe que no camina raro, que camina normal, pero la gente piensa que por ser marchador ya camina de una manera diferente. Cuando está en una carrera procura no pensar, se concentra y aparta de su mente cualquier elemento que le distraiga de lo único que le importa en ese momento. Al acabar, hablando con otros compañeros marchadores, les comenta la carrera. Alguno de ellos le dice que mientras marchan les gusta pensar en otras cosas, en planes para el futuro, en recordar alguna canción que les ayuda a hacer más llevadera la marcha, que si se concentran demasiado solo en la carrera se ponen nerviosos, les da ansiedad y es entonces cuando fallan. Él no entiende cómo pueden hacer una cosa así. Desde pequeño le enseñaron que debía concentrarse, que no se podía hacer de otra manera. Otros marchadores, otras culturas, personas que viven de una manera distinta las circunstancias de una carrera. Todo esto lo estoy pensando mientras estoy en marcha. Me gusta penar en otras cosas. Es otra marcha. Cambio de marcha. En marcha. 

jueves, 9 de marzo de 2023

Feminismo en campaña


El feminismo como la sanidad, la educación, la vivienda, las políticas medioambientales, la pacificación de calles o la gestión de los servicios sociales es materia de discusión política. Y cada uno de los diferentes partidos políticos tenemos nuestra opinión al respecto. Y yo no se la voy a dar. Porque no me toca a mí decidir si se ha de impulsar un grupo de mujeres o se ha de hacer lo posible por contrarrestar el poder de tal grupo u otro grupo en aras de que la opción política tal o la opción política tal tenga una mayor repercusión en el movimiento. El feminismo es, ahora mismo, la mayor fuerza movilizadora de masas. El feminismo no existe. Lo que existe, según me dicen, son feminismos. Feminismos diversos, plurales, ricos en matices y en formas de expresarse, con un hilo conductor pero con muchas maneras de ser y de sentir. Hay quien quiere... ya hablo como aquel, 'algunos'... no, no quiero ir por ahí. Los feminismos colomenses son variados, indisciplinados, porosos, o eso es lo que me gustaría a mí. Que no hubiera una manifestación mañanera y otra por la tarde porque unas y otras no pueden ir a una manifestación u otra porque si tú no fueras tan americana yo tampoco sería tan ruso. Pero no le pidamos al feminismo lo que otras movilizaciones no han conseguido. Mejor dicho, entristezcámonos porque al feminismo ha llegado la manifestación por el matiz, por la velocidad y por la primacía. Sobre todo la primacía. Sobre todo va separado. Un sobretodo es otra cosa. Para otra vez. Ya que escribimos en español para que nos entienda la masa proletaria, que se note. El feminismo como herramienta política. No comentaré lo del 7M, pero debería comentar que en el feminismo, como en la vida sindical, como en la vida política, como en la vida, si hay un nicho de negocio, se va a por él. Y si el nicho de negocio peligra, pues se defiende con uñas y dientes. Lo llevamos viendo varios años y cada año va a peor. Así nos encontramos con que esas manifestaciones multitudinarias y que le enchufaban a uno una dosis de realidad y de entusiasmo simultáneo sobre el poder movilizador de las causas con sentido común, se mantienen, pero se intentan solapar con guerras de guerrillas por las cuales todos y todas queremos nuestra mani, nuestro minuto de gloria, nuestra palmada en la espalda feminista, nuestra foto de grupo. Y así avanzamos firmes y adelante hacia la atomización del movimiento que nos mantendrá fieles en la lucha, fieles en departamento, rabiosamente dentro y fuera y mientras tanto, avanzamos. Y se avanza. No hay más que verlo. Y sí, menos princesas y más alcaldesas. Lo firmo. 

martes, 7 de marzo de 2023

Kathryn Ferguson - Nothing compares


Hubo una vez hace dos mil años en que dieron por el 33 un concierto entero de Sinéad O'Connor en el festival de la Vaca, el Dr. Music Festival aquel que se hacía en el Pirineo y al que nunca fui. Salía ella con el pelo un poco más largo de lo habitual y cantaba canciones de un disco que luego encontré en la Biblioteca, el Universal Mother. Aquel concierto era demoledor. Era increíble cómo cantaba, te emocionaba, te daban ganas de que volviera a repetir la canción que había cantado por miedo a que la canción siguiente no fuera tan buena. Recuerdo también emocionarme con la versión de Nothing compares to You, la versión de Prince. Recuerdo haberle perdido la pista a Sinéad O'Connor y leer con pena las noticias que hablaban de conversiones, de ordenamientos, de intentos de suicidio, etc. Recuerdo en ese tiempo también haber escuchado el disco de Reggae clásicazo que hizo en el que salía ella en la portada de niña. Una foto que aparece en el documental. 

Este documental está muy bien para saber de dónde viene Sinéad O'Connor, de dónde viene todo aquello que hizo y que en el documental simplemente nos dicen que sí, que es cierto, que la apartó de los focos mediáticos y la convirtió en una apestada pero que al mismo tiempo la hizo un icono de un feminismo combativo que hoy en día nos parece normal pero que entonces, aquellos lejanos entonces de finales de los ochenta y principios de los noventa, pues no lo era. El documental nos cuenta, por boca de la propia Sinéad, aunque sin su imagen, su infancia en una Irlanda ultracatólica, donde monjas y curas controlan a la población, las escuelas, a las familias, todo, desmitificando esa Irlanda dulce y buena y alegre y cantarina de otros documentales o películas y cómo esa religión católica y su lucha contra la Iglesia la acompañará siempre. O al menos, lo que dura el documental y el tiempo que abarca. 

Porque el documental trata de explicar porqué rompió la foto del Papa, porqué se negó a que sonara el himno americano, toca de pasada qué le pasó después y qué secuelas dejó en ella todo lo que pasó. Da la impresión de que es una película dedicada a proyectar una imagen de una persona sin presente, sin pasado inmediato y a la que se quiere reconocer y pedir perdón por todo lo que se dijo de ella en un momento en el que la pudieron haber mandado a la basura, provocado cualquier cosa, hundirla del todo. No se hundió, pero su vida no ha sido precisamente dulce. O es la imagen de los medios que se ha dado de ella, Sinéad O'Connor siempre metida en líos. Y es que Sinéad O'Connor es fascinante. Verla hablar, con esa contundencia, super joven, con todo super claro, actuar, reivindicar, reivindicarse, es una maravilla. 

Pero falta algo. Y es el resto de su vida. 

Al final, una gloriosa interpretación contemporánea de ella, ya con la indumentaria posterior a su conversión al Islam (cosa que no se nos dice, creo), de Thank You for Hearing Me, de un disco que no se comenta como el Universal Mother, despide el documental y te hace volver a recordar todo lo que fue Sinéada O'Connor, precisamente las vísperas del 8 de marzo y ese Joe Pesci diciendo tan pancho que si hubiera tenido delante a la Sinéad le hubiera dado una ostia y yo que sé qué te recorre por el cuerpo. 

viernes, 3 de marzo de 2023

Pink Floyd - The Dark Side of the Moon


Hay discos en los que te quedarías a vivir, aunque quedarte a vivir en el mundo que describe The Dark side of the Moon no es demasiado agradable, de hecho es un mundo tan poco agradable que es este mundo, aunque sea un mundo de hace 50 años. Porque este disco y lo que cuenta este disco cumplen 50 años y si los Pink Floyd hubieran tenido que hacer este disco, posiblemente hubieran hecho algo parecido, hubieran cargado las tintas más en algunas cosas, o hubieran pensado que porqué meterse en estas cosas pudiendo hacer otra música. Posiblemente hoy Pink Floyd no existiría. La música ya no tiene nada que ver con lo que se hacía hace 50 años, pero como digo, uno puede escuchar este disco y seguir reconociéndose. Aunque no sepas inglés o aunque tu inglés te haya permitido quizás 10 o 20 años después de haber empezado a engancharte a este disco, algo en este disco te dice, palabras sueltas, frases que pillas, que todo va de que la vida, el ritmo de vida, el mundo, estar en el mundo, vivir, el trabajo, el dinero, la locura de mantener el ritmo, no es la vida. Esta vida no es la vida. Y sin embargo, pese al panorama que describe, te quedarías a vivir en este disco porque tiene una, dos, tres, quizás casi todo el disco, lleno de una música que te acoge, te envuelve y se convierte en parte de tu experiencia vital para siempre. ¿Han visto ustedes alguna vez la cantidad de camisetas de Pink Floyd que siguen viéndose por la calle? Personas de toda condición, edad, tamaño, siguen llevando camisetas de esta banda británica pese a que hace mil años que ya Pink Floyd no es y que, incluso, fue de esas bandas denostadas por lo punk como un dinosaurio al que había que derribar. Y sin embargo, ahí está, millones de personas con camisetas con el prisma y el rayo. Yo tengo una camiseta que remeda esta portada. Yo soy un enamorado de esta banda y de este disco. Un disco en el que se avanza lentamente por una vía que nos hace transitar por una vida en la que necesitamos cosas, estar, ser, todo el rato y que nos cansa, nos explota, nos aliena, nos expulsa y nos vuelve a acoger. El sistema y todo eso. Y la música. Y las canciones. Breathe, Time, The Great Gig in the Sky... esta última es estremecedora y pertenece a esas canciones que tienen cantante y no sabes quién es. Sí, es Pink floyd, pero no la cantan ellos, hay alguien que la canta y es anónima. Y no lo es, la cantaba Clare Torry. Hay un documental sobre coristas en Filmin sobre cantantes que no sabes quiénes son pero que salen en las canciones que te molan. Y llega Money y money te la sabes de memoria, hasta que llegas a Us and Them y ahí podrías estar toda la vida, el instrumental Any colour you like y nos metemos en el final apoteósico de Brain Damage con ese loco que se ríe que todos sabemos que es Syd Barrett y Eclipse y ese final en el que está todo, aunque no entiendas la frase final porque nuestro inglés es el que es y por más que nos lo expliquen no lo entendemos. Todo está en sintonía, menos el sol que está eclipsado por la luna. Debe decir eso. Este disco cumple 50 años, los hizo ayer, medio siglo de un disco que parece que cada día es nuevo, que aunque te sepas absolutamente todos los giros, los rifs del teclado, el piano que se va quedando solo con la voz, aquí canta Gilmour, aquí canta el Wright, aquí canta el Waters... aquí canta Clare. Te quedarías a vivir en esos momentos en los que el piano acompaña a Clare, en ese saxo que avanza en Us and Them, en el punteo de Gilmour en Time, en lo que va diciendo Waters a medida que se acerca el final, porque todo está en este disco. Por eso no hace 50 años, porque cuando salgas a la calle, parecerá que esté sonando otra vez. Yendo y viniendo.  

jueves, 2 de marzo de 2023

Premis Ciutat de Santa Coloma, una crónica


Hay un chiste de Gila en el que habla de alguien en un pueblo a quien le hacen una broma que le cuesta la vida y ante el enfado de su mujer los mozos le contestan, pues si no aguanta una broma márchese del pueblo. Ayer se hizo entrega de los Premis Ciutat de Santa Coloma y esta gala, postpuesta por los efectos de la pandemia, recuperó ese encuentro entre la Santa Coloma más diversa que uno se pueda imaginar. Ahí estábamos todos y todas. Los que estábamos allí, los que habían venido hasta allí llamados por alguien y no sabían qué hacían allí exactamente, los que no querían estar allí, los que quizás nunca más vuelvan por allí, los que no querían estar exactamente en el sitio en el que estaban y ponen cara de tendríamos que estar nosotros allí, los que están contentos y no saben porqué, los que conocen a alguien y no saben de qué, los que están porque son, los que no saben que lo son, los que no saben lo que son, y los que saben que fuera del teatre Sagarra hay tanta gente que tiene, al menos, algo que aportar y los que no lo saben también. Todos y todas estábamos allí. Desde un primer momento pensé que esas chaquetas colgadas acabarían puestas sobre los cuerpos de las bailarinas. Las chaquetas colgadas de un hilo y que representaban, digo yo, una vida cotidiana que poco a poco hemos ido recuperando en forma de una libertad que, ay, cuando la conseguimos nos hace ir a cada uno por su lado. Por una vez, la presentadora o presentador, se ciñó a un mero papel de eso, presentador y nadie pretendió adornar la cosa con nada que no fuera el recitado de premios. Unos premios que elige un jurado, ese jurado lo forma un grupo de personas, esto es Santa Coloma de Gramenet y si no te gustan las bromas vete del pueblo. Esto es Santa Coloma de Gramenet y si quieres, puedes querer a la gente de Santa Coloma de Gramenet o bien considerar que todos y cada uno de los colomenses que no piensan como tú son unos vendidos al poder o bien es el poder, omnipotente, asfixiante, enfermizo, demoledor, controlador y abyecto, quien nos tiene a todos dominados, adormecidos, atontados, bailando a su son. Puedes pensar eso, que es muy fácil, que es lo más sencillo, estáis todos vendidos y no levantáis la voz ante lo que es clamoroso, o bien pensar que todo eso que pasa finalmente se transforma a través del cariño hacia la gente y poniendo la mejor de nuestras caras y comprensión en un día que es feliz para todos los que están allí de la manera que sea. Una cara que, incluso ante quien hace un discurso que te hace recordar tanto trabajo hecho por compañeros y compañeras, tantas horas de reunión, de contacto, de apoyo, de tender la mano a quien estaba en dificultades, ha de ser buena, porque lo volveríamos a hacer. Pues claro, todos se merecen los premios alcanzados, todos merecen que sus menciones fueran premios también. Los premiados y premiadas suben a escena y lanzan sus discursos de agradecimiento. Paradójicamente hay quien incluso no sabe que ha de hacer un pequeño discurso, da igual, se improvisa y queda tan natural y tan bien que eclipsa a quien lo ha escrito y reescrito y no acabas sabiendo de qué está hablando o cuál es la actividad real que lleva a cabo el o los galardonados. Amigos y amigas que reciben premios, amigos y amigas y compañeras que reciben menciones y aprovechan para colocar discurso político ante la estupefacción de quienes no quieren escuchar nada y solo han venido a aplaudir. Los premios pasan, se acaban, la gala termina, la alcaldesa, principal galardonada de unos premios donde nadie sabe si hay un jurado o es la propia alcaldesa la que, con su sabia tal, decide y por tanto recibe los méritos de la decisión y hay una foto magnífica de conjunto donde deben ser los protagonistas precisamente los que se van a casa contentos por haber sido reconocidos de la manera que sea por su trabajo y lo demás tendremos tiempo de hablarlo. Y si no te gusta, no te vayas al pueblo, sé pueblo. 

miércoles, 1 de marzo de 2023

Crónica del #plegramenet de febrero. Para todos los públicos.


La conversación terminó, si es que terminó, porque quizás al terminar tan temprano y ser tan visibles los daños la cosa no terminó ahí, pero digamos que la conversación terminó con una reflexión acerca de cual es el mejor disco de La Polla Records. Yo le dije al fotógrafo que quizás fuera el Revolución el mejor disco, a muy pocos centímetros de distancia del Donde se habla, pero él prefirió el Salve, así como el Salva que también dijo algo sobre el Salve pero no pasó de ahí. No llegó a más la conversación, hubo otras conversaciones. Hubo muchas cosas en este pleno municipal de febrero que ya parece otra cosa y es que esta campaña electoral en la que ya nos hemos metido de cabeza parece muy diferente pero, si se fijan, es una copia. Un algo que ya hemos visto y leído otras veces. Pero con otras caras. Otras caras que vienen de lejos, de tan lejos como ciudades próximas y que aterrizan en Santa Coloma como quien asume un nuevo hobby. Hoy me he propuesto ser concejal en Santa Coloma. Un pleno en el que no hay límite de edad. Si tenemos a jubilados que vienen a cumplir una nueva misión por la derecha también tenemos una suerte de chiquipark donde podemos chivarnos a la seño de que la María se ha ido al lavabo. Para todos los públicos y todas las edades. Tenemos el clásico enfrentamiento entre quienes creen que ya lo tienen todo hecho y quienes creen que ya lo tienen todo hecho. Y no tenemos nada. Una vez más, conflictos de competencias, que si esto es tuyo, que si no sabes que esto lo tienes que hacer tú, que si no te enteras de que esto no está en los presupuestos, que si tal, que si no, que si sí. Y así llevamos cuatro años. Han sido cuatro años en los que el clima ha sido fluctuante. Entre quienes pensaban que venían a enseñarnos un nuevo camino, entre quienes salieron por peteneras, entre quienes ya al poco de llegar estaban yéndose y entre quienes como siempre, activan en el último segundo de la campaña electoral anterior el primer acto de la campaña electoral siguiente controlando absolutamente cualquier mínimo movimiento en la fuerza. Pero todo esto, todos estos plenos, todas estas discusiones competenciales, todos estos gestos dignos de un parvulario que sobrepasan la vergüenza ajena, cuánto van a durar. Teóricamente este es uno de los últimos momentos que tenemos los partidos políticos con presencia en el consistorio para marcar perfil, pero quién mira los plenos, qué trascendencia tienen. Desde aquí hemos pretendido hacer entretenida la política local, descubrir pequeñas cosas que podrían hacer ameno eso de seguir un pleno municipal. Este último pleno municipal fue ciertamente interesante, muy instructivo, muy aleccionador, así como el penúltimo pleno fue altamente clarificador del porqué de muchas coss, este último pleno ha sido como un baldón a una cadena de despropósitos políticos salpicados con catástrofes como la pandemia que nos han conducido a unas elecciones en las que parece que no hemos avanzado demasiado. Por decirlo de alguna manera, incluso ha habido una cierta involución. Ya véis que hemos comenzado hablando de La Polla Records, no puede haber más signo de involución que citar a La Polla Records, pero hay más señales que nos indican que hemos ido para atrás. Convertir una campaña electoral en una campaña de lucha por la libertad de una ciudad que libremente elige a quien elige y tratar a la gente como peleles engañados, a los que una selección de ilustrados van a salvar de la barbarie, no parece ahora mismo la mejor opción. Porque eso ya se ha intentado y muchos están en su casa rumiando qué pudo pasar. Y pasó. Y ahora parece que se vuelve a las andadas. Y así, tenemos a quien detenta el poder desde hace 30 años, aunque nos lo quiera enmascarar diciendo que este equipo de gobierno solo lleva 11 años, Parlon is not PSC, perdiendo el tiempo comiendo ganchitos en la cueva de alí babá, anunciando proyectos que quizás ni usted ni yo veamos, dejando que Can Zam vaya poco a poco dejándose hacer para un día decirnos que esto es lo que hay y que ya está.... y sobre todo, desaprovechando la ciudad. Qué frase tan bonita esta última, me la voy a guardar que no me la quiten. Nos vemos.