Esta narración sobre Antas Nekermann y cómo para muchos supone un ejemplo, un símbolo de la desgracia del ser europeo, entra en un periodo que podríamos llamar nebuloso. Comenzamos con Antas Nekermann entablando una bonita relación de diálogos en torno a unos platos de goulasch, con una muchacha que se acerca a él, interesada por su aspecto huraño. El típico momento en el que alguien que se cree que ha vivido mucho, se deja impresionar por quien parece que se ha quedado a su vez impresionada con él. Es cuando te crees que tienes algo que contar. Que tienes algo que decirle y enseñarle a alguien. Antas Nekermann cuenta su historia, su infortunio, las muertes, los accidentes, los amores fracasados. Es joven, todavía es demasiado joven, pero él cree que ya ha vivido muchas cosas. Qué cosas. La chica, no es especialmente guapa ni fea, quizás el aire de la Rusia gélida en el que vivirá décadas más tarde la embellecerá de alguna manera que a nosotros se nos escapa, pero entonces, mientras habla con Antas Nekermann, todavía no es una mujer llamativa. No debe serlo. La policía no quiere a mujeres llamativas como infiltrados. Porque las mujeres llamativas llaman la atención. Quiere discreción, que te confíes, no lo quieren poner fácil.
Los días y los meses pasan. Y Antas Nekermann cuenta su historia, su frustración, su malestar porque él quería ser una figura gloriosa de la revolución y no le dejan, y que vaya, y que mira, y con lo que él sabe, y con la de cosas que tiene que aportar. Y dice 'quizás lo que debería hacer es dejarme de teorizar y pasar a la acción, ganarme la respetabilidad, lo que debería hacer es hacer'. Eso es.
Ya lo tiene claro. Y mientras, su amiga, su confidente, es a su vez confidente de la policía. Nuestra traidora, la pérfida infiltrada, va a hablar con el responsable de los grupos infiltrados, que se llama Antas Klauser, y le chiva todo lo que va a hacer Antas Nekermann. Que si va a poner una bomba en el palacio imperial, que si va a conseguir una pistola y va a matar a un alto funcionario, que si va a subirse a un balcón y va a proclamar la independencia, la república y lo que haga falta. Y así va enumerando todas las tropelías que piensa cometer Nekermann. Antas Klauser dice que deje hacer. Que les conviene que haya alguien que haga el tonto para que ellos luego intervengan a troche y moche.
- Pero..
- Pero nada.
Antas Nekermann finalmente elige la opción de la bomba. La considera la más explosiva.
Y en este momento quisiera detenerme un instante para analizar los pros y los contras de utilizar un lenguaje que busque hacer gracia. La risa. El chiste. Decir las cosas con doble sentido, con la intención de que además de eso, diga lo otro, y qué bien. Y jiji. Y jaja. Y son cosas que uno no puede evitar.
Como Antas Nekermann no pudo evitar que mientras probaba e intentaba construir una bomba en su propio cuarto, la sirvienta de los Erötelji, la casa donde él vivía aún, entrase en el habitáculo y toquetease y curiosease y llamase a gritos al señor Erötelji para que viese qué listo era su pariente que qué inventos hacía tan complicados. Y el señor Erötelji llama a parte a su pariente Antas Nekermann y le dice que qué hace, que se está jugando la juventud. Y que se busque otras ocupaciones, que al final se va a hacer daño.
¿Es el goulash un plato de invierno? Debe serlo. Nuestra pérfida infiltrada seguirá infiltrándose. Nuestro Antas Nekermann verá nuevamente frustradas sus ansias de hacer algo. Y el señor Erötelji fallece pocos días después del rapapolvo, de un ataque debido a los nervios y el susto.
Si es que no puede ser. Antas Nekermann, quedas de nuevo a la intemperie.
jueves, 4 de octubre de 2012
miércoles, 3 de octubre de 2012
El gran desgraciado europeo VIII
En un invierno que no fue excesivamente duro, mientras veía un partido de fútbol en el que jugaban unas leyendas del balón contra otras leyendas del mismo balón, con motivo de la llegada de las fiestas navideñas, recordé unas palabras del mítico pensador magiar Antas Maryassi, en las que venía a decir que 'las desgracias nunca vienen solas'. El rato que tenemos lo vamos a aprovechar de la siguiente manera. Yo les cuento una cosa y ustedes hacen como que están a lo suyo, pero me van prestando atención que lo que tengo que decirles es importante.
Antas Nekermann no soy yo. Muchos de ustedes estarán todavía dándole vueltas a la cabeza a todo lo que hemos comentado estos días. Les habrá llamado la atención sobremanera que según que experiencias de un personaje histórico, que a todas luces parece inventado, concuerden de una manera tan viva con lo que podría ser la vida de cualquiera de ustedes, de mi vida misma. Pues no. Yo no soy Antas Nekermann. Eso que quede claro. Lo voy repitiendo de vez en cuando para no llamarnos a equívocos. El fútbol a mediados de los años sesenta en Hungría ya no era lo que había sido. Puskas, Kubala, Koczis, Czibor, ya no estaban allí. Pero su recuerdo perduraba en todos los que seguían dándole al balón. Y sigue en nuestros días siendo el pesado baldón que nunca se quitan de encima. Nunca serán como ellos. Nunca llegarán a aquel nivel de excelencia. Jamás.
Antas Nekermann recupera poco a poco el pulso de la vida gracias a que le entra el virus del combate. Su aspecto se va endureciendo con el paso del tiempo y ya no es un muchacho flojón con un ojo de menos y una dificultad perenne para respirar. Ya no. Ahora es un tipo que tiene en el fondo de sus ojos una pena muy pena. Antas Nekermann se involucra de lleno en la lucha contra el opresor austriaco. Contra el opresor húngaro que colabora con el austriaco. Contra el opresor que colabora contra otro opresor. Contra la opresión. Contra el opresor. Escribe un panfleto para un llamado 'Ateneo Estudiantil', en el que habla de que el pueblo debe dejar sus miedos atrás y desprenderse de ataduras, huir, alejarse de lo que se espera de él, salir, correr, cantar, gritar, luchar.
Antas Nekermann se enemista profundamente con un compañero de lucha. Antas Andrassy. Yo no conozco a Antas Andrassy pero las descripciones que nos llegan de él son suficiente para entender la animadversión que una persona sensible como Antas Nekermann puede llegar a tener sobre él. Antas Andrassy es un poco mayor que Antas Nekermann. En una reunión, Antas Andrassy arroja la sospecha sobre Nekermann de que nunca ha sido detenido, como el resto de compañeros. Lo empiezan a mirar como a un infiltrado. Nekermann es progresivamente apartado de las reuniones y deliberaciones.
Completamente ofuscado por el comportamiento del grupo al que pertenece, se va dejando caer por las tabernas y encuentra allí a una mujer que le cautiva de nuevo. Qué vida esta. Siempre el muchacho cae cautivado por la mujer. Ella, la mala, la que juega con él. Siempre. Qué cosas. Qué narración tan previsible.
Ya pueden seguir con lo suyo.
Antas Nekermann no soy yo. Muchos de ustedes estarán todavía dándole vueltas a la cabeza a todo lo que hemos comentado estos días. Les habrá llamado la atención sobremanera que según que experiencias de un personaje histórico, que a todas luces parece inventado, concuerden de una manera tan viva con lo que podría ser la vida de cualquiera de ustedes, de mi vida misma. Pues no. Yo no soy Antas Nekermann. Eso que quede claro. Lo voy repitiendo de vez en cuando para no llamarnos a equívocos. El fútbol a mediados de los años sesenta en Hungría ya no era lo que había sido. Puskas, Kubala, Koczis, Czibor, ya no estaban allí. Pero su recuerdo perduraba en todos los que seguían dándole al balón. Y sigue en nuestros días siendo el pesado baldón que nunca se quitan de encima. Nunca serán como ellos. Nunca llegarán a aquel nivel de excelencia. Jamás.
Antas Nekermann recupera poco a poco el pulso de la vida gracias a que le entra el virus del combate. Su aspecto se va endureciendo con el paso del tiempo y ya no es un muchacho flojón con un ojo de menos y una dificultad perenne para respirar. Ya no. Ahora es un tipo que tiene en el fondo de sus ojos una pena muy pena. Antas Nekermann se involucra de lleno en la lucha contra el opresor austriaco. Contra el opresor húngaro que colabora con el austriaco. Contra el opresor que colabora contra otro opresor. Contra la opresión. Contra el opresor. Escribe un panfleto para un llamado 'Ateneo Estudiantil', en el que habla de que el pueblo debe dejar sus miedos atrás y desprenderse de ataduras, huir, alejarse de lo que se espera de él, salir, correr, cantar, gritar, luchar.
Antas Nekermann se enemista profundamente con un compañero de lucha. Antas Andrassy. Yo no conozco a Antas Andrassy pero las descripciones que nos llegan de él son suficiente para entender la animadversión que una persona sensible como Antas Nekermann puede llegar a tener sobre él. Antas Andrassy es un poco mayor que Antas Nekermann. En una reunión, Antas Andrassy arroja la sospecha sobre Nekermann de que nunca ha sido detenido, como el resto de compañeros. Lo empiezan a mirar como a un infiltrado. Nekermann es progresivamente apartado de las reuniones y deliberaciones.
Completamente ofuscado por el comportamiento del grupo al que pertenece, se va dejando caer por las tabernas y encuentra allí a una mujer que le cautiva de nuevo. Qué vida esta. Siempre el muchacho cae cautivado por la mujer. Ella, la mala, la que juega con él. Siempre. Qué cosas. Qué narración tan previsible.
Ya pueden seguir con lo suyo.
Niano, niano, niano.
Pues esto va de que después de que se anuncian las cifras del paro y de que estas cifras digan que suba el paro, vaya por dios y por la virgen, pues sale el Presidente del Gobierno en rueda de prensa, después de una Conferencia de Presidentes de Comunidades Autónomas en la que se acuerda que oé, oé, oé, y dice que en relación con lo del rescate: 'si usted lo dice, será, pero vamos, que si lo que yo digo vale de algo, que igual no vale, pero yo creo que si, o no, pues yo creo que no'.
Y la gente se ríe.
Si. Así es. Va y la gente se ríe.
Otro. Aquí no alcanzo a escuchar las risas, pero es también de analizar. Le preguntan, claro, por lo del paro. Y por lo de la reforma laboral, que parece que ayudar mucho, no está ayudando. Y dice el Presidente del Gobierno: 'cuando la situación económica repunte, la reforma laboral se notará'. Son ya dos modalidades de humor. Primero el juego verbal y luego la respuesta obvia. Dos golpes.
Conferencias de prensa de gente que son presidentes de Comunidad y que apuestan por la unidad. ¿Y porqué todo el mundo apuesta, de forma completamente sorprendente y que seguro que deja turulatos a los que nos están mirando ahí fuera? Porque hay un niño malo que no quiere jugar a la Unidad.
Artur Mas, el héroe, nuestro héroe. El President de la Generalitat. Es el único que no hace la rueda de prensa de la Unidad. Para empezar a marcar distancias ya hizo lo propio cuando se reunió con El Presidente del Gobierno en Madrid. No hizo la rueda de prensa en sede presidencial. Qué gesto. El héroe.
Pues nada. Cuando los que han estado tocando el bombo con el PP son recibidos en la plaça Sant Jaume como héroes, y casi se pide que se haga en el balcón lo que hizo Macià, es que realmente la cosa está fea.
¿Independencia si o no? ¿De aquí a noviembre nos va a dar tiempo a decidirnos?
¿Cuando venga el rescate y la cosa se nos ponga chunga de verdad, más chunga aún, tendremos tiempo de decidir? No sé.
Mientras tanto. Niano, niano, niano. Mientras tanto, Cospedal decreta que volvemos al siglo XVIII y que sea político el que se lo pueda pagar. Dentro de nada, pedirán también que vote el que pueda permitírselo. Y así hasta el infinito. Ya paro.
Y la gente se ríe.
Si. Así es. Va y la gente se ríe.
Otro. Aquí no alcanzo a escuchar las risas, pero es también de analizar. Le preguntan, claro, por lo del paro. Y por lo de la reforma laboral, que parece que ayudar mucho, no está ayudando. Y dice el Presidente del Gobierno: 'cuando la situación económica repunte, la reforma laboral se notará'. Son ya dos modalidades de humor. Primero el juego verbal y luego la respuesta obvia. Dos golpes.
Conferencias de prensa de gente que son presidentes de Comunidad y que apuestan por la unidad. ¿Y porqué todo el mundo apuesta, de forma completamente sorprendente y que seguro que deja turulatos a los que nos están mirando ahí fuera? Porque hay un niño malo que no quiere jugar a la Unidad.
Artur Mas, el héroe, nuestro héroe. El President de la Generalitat. Es el único que no hace la rueda de prensa de la Unidad. Para empezar a marcar distancias ya hizo lo propio cuando se reunió con El Presidente del Gobierno en Madrid. No hizo la rueda de prensa en sede presidencial. Qué gesto. El héroe.
Pues nada. Cuando los que han estado tocando el bombo con el PP son recibidos en la plaça Sant Jaume como héroes, y casi se pide que se haga en el balcón lo que hizo Macià, es que realmente la cosa está fea.
¿Independencia si o no? ¿De aquí a noviembre nos va a dar tiempo a decidirnos?
¿Cuando venga el rescate y la cosa se nos ponga chunga de verdad, más chunga aún, tendremos tiempo de decidir? No sé.
Mientras tanto. Niano, niano, niano. Mientras tanto, Cospedal decreta que volvemos al siglo XVIII y que sea político el que se lo pueda pagar. Dentro de nada, pedirán también que vote el que pueda permitírselo. Y así hasta el infinito. Ya paro.
martes, 2 de octubre de 2012
El gran desgraciado europeo VII
Flora estaba destinada a pasar por la vida de Antas Nekermann como un suspiro. Como algo que pudo haber sido y que no fue. Sin embargo, porque las personas somos así y hoy estamos en esto y mañana se nos gira y vamos hacia aquello otro y somos capaces de jurar y perjurar que no hemos cambiado un ápice nuestro planteamiento inicial, de repente Antas Nekermann se vio engatusado por la propia Flora. O no. Engatusado no es la palabra. Enamorado. Flora Mandelstam, sólo por fastidiar a su padre, se fija en Antas Nekermann y le propone relaciones. Vamos, que empiezan con un periodo de cortejo y ante la firme oposición de su padre de ella, Flora Mandelstam se lía la manta a la cabeza y le propone a Antas Nekermann huir. Reproducimos el diálogo porque les sonará:
- Podemos irnos tu y yo a un lugar donde no nos conozca nadie, lejos de compromisos, empezando de cero. Tú y yo...
- Sería maravilloso pero es que...
- ¿Qué pasa? ¿Es que no quieres estar conmigo? Juntos podemos contra todo...
- Ya pero...
A Antas Nekermann le da un ataque de pánico y no se atreve a fugarse con Flora. Le pide tiempo. Que está en plenos exámenes y que esto y lo otro. Que cuando acabe el curso podrán irse si quiere, a conocer Europa, como dos vagabundos. Flora Mandelstam manda a tomar viento a Antas Nekermann. Tiempo después, encontraremos a Flora Mandelstam viviendo en Nueva York, casada con un rabino y abjurando de sus pasados anhelos de libertad. ¿Y Antas Nekermann? Triste como una tristeza grande. Porque claro. A ver. Que una cosa es quererse y otra cosa es lanzarse por un precipicio de incertidumbres, sólo porque es una manifestación de un amor pleno. No. O si.
Porque a ver. Si te dicen, vamos, y tú dices, oye, que no se trata de ir, se trata de... pero claro, dudas. Y dices, tendría que ir. Porque si no voy, parece que es que no la quiero. Y Antas Nekermann le da vueltas y mil vueltas a toda la situación. Y no va ni para detrás ni para delante. Un poco como este relato.
Y como una cosa no quita la otra, se va al Lago Balatón a despejarse una vez que han acabado los exámenes. Y pasea por parajes de gran belleza y sosiego. Y se da unos hinchones de llorar que para qué. Porque las personas tienen sentimientos y Antas Nekermann es una magdalena. Llorando con un sólo ojo. Pero magdalena. Magdalena tuerta. Pero magdalena al final. Y llora porque se acuerda de Flora. De su pelo negro. De sus ojos... ¿cómo tenía los ojos Flora?
Un día, Antas Nekermann se da cuenta de que no tenía ni idea del color de los ojos de Flora. Eran ojos negros. Si que se acuerda. No eran negros totalmente. ¿Eran los ojos de Flora negros o está idealizando los ojos de Flora? A orillas del lago Balatón, Antas Nekermann decide regresar a Budapest. Pudiendo habérsele ocurrido un sin fin de cosas, simplemente se le ocurre regresar. Debe seguir estudiando.
En el tren que le lleva de regreso, coincide con otro estudiante. Antas Szocs es un joven aguerrido que quiere emancipar a Hungría del yugo austriaco y formar una patria de los trabajadores húngaros hermanada con todas las naciones trabajadoras del universo. Bien. Antas Nekermann decide apostar por ese nuevo amor. Recordará a Flora combatiendo contra el opresor. Ahora sí.
- Podemos irnos tu y yo a un lugar donde no nos conozca nadie, lejos de compromisos, empezando de cero. Tú y yo...
- Sería maravilloso pero es que...
- ¿Qué pasa? ¿Es que no quieres estar conmigo? Juntos podemos contra todo...
- Ya pero...
A Antas Nekermann le da un ataque de pánico y no se atreve a fugarse con Flora. Le pide tiempo. Que está en plenos exámenes y que esto y lo otro. Que cuando acabe el curso podrán irse si quiere, a conocer Europa, como dos vagabundos. Flora Mandelstam manda a tomar viento a Antas Nekermann. Tiempo después, encontraremos a Flora Mandelstam viviendo en Nueva York, casada con un rabino y abjurando de sus pasados anhelos de libertad. ¿Y Antas Nekermann? Triste como una tristeza grande. Porque claro. A ver. Que una cosa es quererse y otra cosa es lanzarse por un precipicio de incertidumbres, sólo porque es una manifestación de un amor pleno. No. O si.
Porque a ver. Si te dicen, vamos, y tú dices, oye, que no se trata de ir, se trata de... pero claro, dudas. Y dices, tendría que ir. Porque si no voy, parece que es que no la quiero. Y Antas Nekermann le da vueltas y mil vueltas a toda la situación. Y no va ni para detrás ni para delante. Un poco como este relato.
Y como una cosa no quita la otra, se va al Lago Balatón a despejarse una vez que han acabado los exámenes. Y pasea por parajes de gran belleza y sosiego. Y se da unos hinchones de llorar que para qué. Porque las personas tienen sentimientos y Antas Nekermann es una magdalena. Llorando con un sólo ojo. Pero magdalena. Magdalena tuerta. Pero magdalena al final. Y llora porque se acuerda de Flora. De su pelo negro. De sus ojos... ¿cómo tenía los ojos Flora?
Un día, Antas Nekermann se da cuenta de que no tenía ni idea del color de los ojos de Flora. Eran ojos negros. Si que se acuerda. No eran negros totalmente. ¿Eran los ojos de Flora negros o está idealizando los ojos de Flora? A orillas del lago Balatón, Antas Nekermann decide regresar a Budapest. Pudiendo habérsele ocurrido un sin fin de cosas, simplemente se le ocurre regresar. Debe seguir estudiando.
En el tren que le lleva de regreso, coincide con otro estudiante. Antas Szocs es un joven aguerrido que quiere emancipar a Hungría del yugo austriaco y formar una patria de los trabajadores húngaros hermanada con todas las naciones trabajadoras del universo. Bien. Antas Nekermann decide apostar por ese nuevo amor. Recordará a Flora combatiendo contra el opresor. Ahora sí.
lunes, 1 de octubre de 2012
El gran desgraciado europeo VI
Huyamos de convencionalismos y toquemos el violín. Agárrame del talle, guíame tú que yo no sé bailar y llévame al ritmo de la música, que los ángeles están tocando el violín y dan ganas de seguir el ritmo. El vals no tiene por qué ser siempre vienés. A veces dan ganas de que no sea un vals. Tú que sabes tanto ¿no sabes qué es esto que suena? Debe ser un vals. Me gusta. No te cortes. Dame el violín a ver si yo sé tocarlo también. No debe ser tan difícil. La gente toca el violín casi sin enterarse, déjame probar. Cómo se coge. Dame el violín. A ver. Ahora ya no quiero bailar. Ahora quiero tocar el violín. Quiero hacer lo que me venga en gana. Si. Dame el violín, que seguro que sé tocarlo. No me lo vas a dar. Tampoco quieres bailar conmigo. Quieres que siga con la historia de Antas Nekermann. Quieres que te cuente qué pasó y porqué llevamos tanto tiempo hablando de un señor húngaro. Dame el violín un rato y yo te cuento lo que tú quieras. No. No es eso. No, de verdad, dámelo un momento. Si no quieres dármelo al menos toca tú un rato, que tú sabes.
No quieres. Pues nada. Antas Nekermann mira por una ventana lo que ocurre en la calle. La gente va y viene y él tiene una pena dentro muy grande. Lo que tiene es lo que le pasa a la gente que se enamora y no sabe qué hacer. Flora Mandelstam es una chica que ha conocido porque es la hermana de un compañero de la Universidad, Samuel Mandelstam. El padre de ambos comercia con vinos. Es un dato que no interesa. Me gustaría que mientras te cuento estas cosas tocases un poco el violín. Para hacerme el relato más entretenido. Seguro que no queda mal. Toca algo triste, si sabes. Antas mira por la ventana porque no sabe qué tiene. Flora ha aparecido un día en la Universidad buscando a Samuel. Antas se ha presentado y desde ese día no puede dejar de pensar en esa muchacha de ojos negros que ha llegado y rápidamente se ha escondido de su presencia. Borra eso. Mejor pon que la muchacha de ojos negros, ha llegado, ha preguntado por Samuel y cuando Antas ha querido conversar con ella, ésta se ha ido corriendo. Demasiado para el cuerpo. ¿Lo que estás tocando ahora es de alguien o lo estás improvisando tú? Los ángeles están tocando el violín. En la cabeza de Antas Nekermann está sonando el violín también. Muchos violines, pero la música es triste. Toca tú algo triste también. Flora Mandelstam es algo mayor que Samuel. No va a la universidad porque su padre no quiere que ella estudie. Quiere que se case con alguien de buena familia y que le de nietos. Ella no quiere. Su padre y ella se pelean. Ella quiere ser independiente. Antas Nekermann le pregunta a Samuel por su hermana. Samuel no quiere hablar de su hermana, quiere hablar de la revolución. De sublevarse. De marcharse a otro lugar y fundar un estado en el que los suyos sean por fin tratados como personas con igualdad de derechos. Donde todo sea de todos.
Antas Nekermann no pregunta más sobre la joven Flora. Quiere hablar con ella y no sabe cómo hacerlo. ¿Ahora quieres bailar? Yo ahora no quiero bailar. Ya es tarde. Guarda el violín.
No quieres. Pues nada. Antas Nekermann mira por una ventana lo que ocurre en la calle. La gente va y viene y él tiene una pena dentro muy grande. Lo que tiene es lo que le pasa a la gente que se enamora y no sabe qué hacer. Flora Mandelstam es una chica que ha conocido porque es la hermana de un compañero de la Universidad, Samuel Mandelstam. El padre de ambos comercia con vinos. Es un dato que no interesa. Me gustaría que mientras te cuento estas cosas tocases un poco el violín. Para hacerme el relato más entretenido. Seguro que no queda mal. Toca algo triste, si sabes. Antas mira por la ventana porque no sabe qué tiene. Flora ha aparecido un día en la Universidad buscando a Samuel. Antas se ha presentado y desde ese día no puede dejar de pensar en esa muchacha de ojos negros que ha llegado y rápidamente se ha escondido de su presencia. Borra eso. Mejor pon que la muchacha de ojos negros, ha llegado, ha preguntado por Samuel y cuando Antas ha querido conversar con ella, ésta se ha ido corriendo. Demasiado para el cuerpo. ¿Lo que estás tocando ahora es de alguien o lo estás improvisando tú? Los ángeles están tocando el violín. En la cabeza de Antas Nekermann está sonando el violín también. Muchos violines, pero la música es triste. Toca tú algo triste también. Flora Mandelstam es algo mayor que Samuel. No va a la universidad porque su padre no quiere que ella estudie. Quiere que se case con alguien de buena familia y que le de nietos. Ella no quiere. Su padre y ella se pelean. Ella quiere ser independiente. Antas Nekermann le pregunta a Samuel por su hermana. Samuel no quiere hablar de su hermana, quiere hablar de la revolución. De sublevarse. De marcharse a otro lugar y fundar un estado en el que los suyos sean por fin tratados como personas con igualdad de derechos. Donde todo sea de todos.
Antas Nekermann no pregunta más sobre la joven Flora. Quiere hablar con ella y no sabe cómo hacerlo. ¿Ahora quieres bailar? Yo ahora no quiero bailar. Ya es tarde. Guarda el violín.
viernes, 28 de septiembre de 2012
Miscelánea
No es ignorancia, es ideología. No se trata de que estén locos, es que tienen que dar miedo. Da igual que sea aquí, en Sudáfrica, en Siria, donde sea. Tienen que dar miedo. Y dan miedo. Persiguiendo a la gente por los andenes del metro, dando estacazos a gente mayor, poniéndoles la rodilla en la cara para inmovilizarlos, curtiendo el lomo a una muchacha mientras su novio intenta ponerse delante para recibir él los palos... ese antidisturbios diciéndole a un chaval que se fuera al colegio porque estaba leyéndole el código penal o la constitución.... y cuando se cansa lo detiene porque sí. No es ignorancia. No. No vale cualquiera para eso. Hay que creérselo. La foto podría ser de la señora Cifuentes realmente preocupada porque no puede ver a su Madrid en Vallecas. O la magnífica foto del diputado ahora independentista Sánchez Llibre con el diputado del PP Martínez Pujalte posando con la policía detrás y echándose unas risas. O la del chaval en la mani del día después con las fotos de su padre con la cabeza abierta. Pero la foto es la del camarero Alberto Casillas, que se plantó delante de la Cafetería del Prado para proteger a los que estaban dentro. Con los ánimos como estaban... el apocalipsis. Johann Sebastian Bach en vena. Tocata y Fuga en Re menor BWV565. La de Drácula. Que ni pintada.
http://www.youtube.com/watch?v=NEKF08t3mW4
Una canción que descubrí ayer. No soy muy de The Band. No soy mucho de todo lo que viene después de The Band, de la Americana y todo eso. No lo sabía. Sabía que habían estado mucho con Bob Dylan y demás, pero por ejemplo, jamás había escuchado un disco entero de The Band. Alguna canción suelta y eso. Pero el otro día, dentro del magnífico CD Gentuza, me entero de que tengo el Basement Tapes y flipo. Qué discazo. Y me lanzo, y pongo el Music from the Big Pink. Y amigo, qué forma de empezar, con esta Tears of Rage que se te va el pincel. Y la guitarra ¿a que parece de los Beatles? Esta es una versión en directo, en Woodstock (uala) y tal, pero es que la versión en disco... esa guitarra es que es completamente del Harrison. Antes de que el Harrison hiciese estos punteos, ojo. En fin. Que muy bien. Lágrimas de rabia. Viene también al pelo.
http://www.youtube.com/watch?v=Blz_sef-jj4&feature=related
Lana del Rey. Bueno. Mientras Lana del Rey se ha limitado a ser una cantante fabricada por la industria para tener algo más para echarnos al coleto y hacer un remedo de ladygagamadonnaconunpoquitoderolloamywinehouse, pues bien. Porque no molesta a nadie, canta sus cosas, y demás. Me costaba ponerle cara y todo. Ahora bien, cuando se mete en mi intimidad, cuando invade mi casa y mi espacio, ya la cosa cambia bastante. Lana del Rey en el metro en los anuncios de H&M, con esa cara de pavisosa, de boba operada que tiene. Por el amor de dios. Yo, que en momentos de necesidad, voy al H&M a comprar ropeja de ocasión... pues no sé. Igual no piso más. Mira, la camiseta que llevo es de allí. Negra como el demonio. Pues es que además sale en un anuncio cantando Blue Velvet. El vídeo es para fusilarlos a todos. A ella, a los muertos que salen con ella... todos. Ostia, qué mal rollo. Qué desgana, qué... Vamos a poner Blue Velvet por Bobby Vinton para quitarnos este mal sabor de boca.
http://www.youtube.com/watch?v=x8kVVSNf66I&feature=related
Cada vez más lejos de la música que se hace. El pasado finde, en las fiestas de la Mercé, hubo un día en e que no entendimos nada. Entiendo a la gente con los platos y con los Apple haciendo cosas. Lo entiendo. Pero oiga, no le veo el qué del todo. Para mirarlo y decir, ala, con un par, bien. Pero para mover la cabecita así como diciendo, oh, molan, qué ritmo... prefiero ir a la zona hermética de Sabadell y terminamos antes. En fin. Aquí dejamos a los magníficos Grateful Dead con otra pieza de esas que ni sabes cómo empiezan ni sabes porqué tienen que acabar. Diez minutazos de la Spanish Jam, en un concierto en 1970. De esas canciones en las que parece que ya han terminado pero ves que el batería no se da por vencido y venga, hasta que explote. Es bonita porque sí. Y larga, ojo.
http://www.youtube.com/watch?v=mnPgZBmdLcE
Y no es que haya que mover la cabecita o bailar todo el rato. Ni que tengan que ser bonitas las canciones. Aquí tenemos nada menos que a los Acid Mother Temple, ese conjunto músico vocal japonés que tiene cosas que te quitan el sentido y otras cosas que te quitan las ganas de vivir. Ayer tocó limpiar el lavabo, ñiquiñiqui, y qué mejor compañía que el Does the Cosmic Shepherd dream of Electric Tapirs? Un disco con sus canciones más bonitas que un sanluis y que en su penúltima pieza se desmarcan con veintipico minutos de racarrán.A tope. Aquí los tenemos en directo, con sus melenas, sus barbas y su rollito, dándole duro al Dark Star Blues. Cancionazón que no se hace ni larga ni nada. De verdad. Prueben. Aquí solo son diez minutos.
http://www.youtube.com/watch?v=zToGsn6RojQ
Y nos despedimos girando completamente hacia un corner del país. No, dejemos de hablar de Catalunya triomfant. Vamos a Galicia. ¿En tren? No. No iremos en tren, iremos caminando por el camino que lleva a San Antón. Escuché la canción este verano en el pueblo, en un programa de radio, y la verdad, aunque me quedo con O Tren, esta mola también. Sobre todo me gusta la parte final. Es el Camino de San Antón y el intérprete es nada menos que Andrés Do Barro. Aguita con johnny. Tiene una canción que se llama Pum! que es como muy ñoña pero que hace unas cosas en plan 'ya no tengo más letra pam, tim, chim, pum!', también bonita. En fin. El camino de San Anton.
http://www.youtube.com/watch?v=PwHqYlExN-s
Bueno. Pues ahí lo dejamos. Que tengan un buen fin de semana, y si van a las manis, cuidado con los mamporros. Que no preguntan.
http://www.youtube.com/watch?v=NEKF08t3mW4
Una canción que descubrí ayer. No soy muy de The Band. No soy mucho de todo lo que viene después de The Band, de la Americana y todo eso. No lo sabía. Sabía que habían estado mucho con Bob Dylan y demás, pero por ejemplo, jamás había escuchado un disco entero de The Band. Alguna canción suelta y eso. Pero el otro día, dentro del magnífico CD Gentuza, me entero de que tengo el Basement Tapes y flipo. Qué discazo. Y me lanzo, y pongo el Music from the Big Pink. Y amigo, qué forma de empezar, con esta Tears of Rage que se te va el pincel. Y la guitarra ¿a que parece de los Beatles? Esta es una versión en directo, en Woodstock (uala) y tal, pero es que la versión en disco... esa guitarra es que es completamente del Harrison. Antes de que el Harrison hiciese estos punteos, ojo. En fin. Que muy bien. Lágrimas de rabia. Viene también al pelo.
http://www.youtube.com/watch?v=Blz_sef-jj4&feature=related
Lana del Rey. Bueno. Mientras Lana del Rey se ha limitado a ser una cantante fabricada por la industria para tener algo más para echarnos al coleto y hacer un remedo de ladygagamadonnaconunpoquitoderolloamywinehouse, pues bien. Porque no molesta a nadie, canta sus cosas, y demás. Me costaba ponerle cara y todo. Ahora bien, cuando se mete en mi intimidad, cuando invade mi casa y mi espacio, ya la cosa cambia bastante. Lana del Rey en el metro en los anuncios de H&M, con esa cara de pavisosa, de boba operada que tiene. Por el amor de dios. Yo, que en momentos de necesidad, voy al H&M a comprar ropeja de ocasión... pues no sé. Igual no piso más. Mira, la camiseta que llevo es de allí. Negra como el demonio. Pues es que además sale en un anuncio cantando Blue Velvet. El vídeo es para fusilarlos a todos. A ella, a los muertos que salen con ella... todos. Ostia, qué mal rollo. Qué desgana, qué... Vamos a poner Blue Velvet por Bobby Vinton para quitarnos este mal sabor de boca.
http://www.youtube.com/watch?v=x8kVVSNf66I&feature=related
Cada vez más lejos de la música que se hace. El pasado finde, en las fiestas de la Mercé, hubo un día en e que no entendimos nada. Entiendo a la gente con los platos y con los Apple haciendo cosas. Lo entiendo. Pero oiga, no le veo el qué del todo. Para mirarlo y decir, ala, con un par, bien. Pero para mover la cabecita así como diciendo, oh, molan, qué ritmo... prefiero ir a la zona hermética de Sabadell y terminamos antes. En fin. Aquí dejamos a los magníficos Grateful Dead con otra pieza de esas que ni sabes cómo empiezan ni sabes porqué tienen que acabar. Diez minutazos de la Spanish Jam, en un concierto en 1970. De esas canciones en las que parece que ya han terminado pero ves que el batería no se da por vencido y venga, hasta que explote. Es bonita porque sí. Y larga, ojo.
http://www.youtube.com/watch?v=mnPgZBmdLcE
Y no es que haya que mover la cabecita o bailar todo el rato. Ni que tengan que ser bonitas las canciones. Aquí tenemos nada menos que a los Acid Mother Temple, ese conjunto músico vocal japonés que tiene cosas que te quitan el sentido y otras cosas que te quitan las ganas de vivir. Ayer tocó limpiar el lavabo, ñiquiñiqui, y qué mejor compañía que el Does the Cosmic Shepherd dream of Electric Tapirs? Un disco con sus canciones más bonitas que un sanluis y que en su penúltima pieza se desmarcan con veintipico minutos de racarrán.A tope. Aquí los tenemos en directo, con sus melenas, sus barbas y su rollito, dándole duro al Dark Star Blues. Cancionazón que no se hace ni larga ni nada. De verdad. Prueben. Aquí solo son diez minutos.
http://www.youtube.com/watch?v=zToGsn6RojQ
Y nos despedimos girando completamente hacia un corner del país. No, dejemos de hablar de Catalunya triomfant. Vamos a Galicia. ¿En tren? No. No iremos en tren, iremos caminando por el camino que lleva a San Antón. Escuché la canción este verano en el pueblo, en un programa de radio, y la verdad, aunque me quedo con O Tren, esta mola también. Sobre todo me gusta la parte final. Es el Camino de San Antón y el intérprete es nada menos que Andrés Do Barro. Aguita con johnny. Tiene una canción que se llama Pum! que es como muy ñoña pero que hace unas cosas en plan 'ya no tengo más letra pam, tim, chim, pum!', también bonita. En fin. El camino de San Anton.
http://www.youtube.com/watch?v=PwHqYlExN-s
Bueno. Pues ahí lo dejamos. Que tengan un buen fin de semana, y si van a las manis, cuidado con los mamporros. Que no preguntan.
jueves, 27 de septiembre de 2012
El gran desgraciado europeo V
Antas Nekermann, por ir concretando, nace en un año que para los húngaros dice mucho. 1848. Año de insurrecciones nacionales, año en el que se tambalea el viejo orden nacido de la derrota napoleónica, año en el que la burguesía definitivamente se alza como actor determinante de la política europea y en el que empieza a fraguarse la alianza entre ese viejo orden y el orden emergente contra una amenaza fantasmagórica que patatín y patatán. Antas Nekermann escuchará durante su infancia en su casa las historias de aquellos años. Persecuciones, carreras, ejércitos entrando y saliendo, banderas, sangre, pólvora. Y su imaginación volará, pero será un vuelo corto. Todavía en el colegio, Antas Nekermann, -que podía ir al colegio porque venía de gente de pasta- jugando a las batallitas, recibe una pedrada que le vacía un ojo.
Parche en el ojo. No contento con haber perdido un ojo, está a punto de perder el otro cuando, correteando por la cocina de casa, le salta un poco de aceite de una sartén y por fortuna la gota no va al ojo bueno, si no al malo, al parche.
Antas Nekermann sufre otro percance que le trastornará durante mucho tiempo. En el colegio era el niño que corre y se cae. Ese niño. Ya lo conocen. Todos lo hemos visto. El niño que corre y se cae. El niño que siempre acaba llorando porque se ha caído. El niño que llora y su madre reconoce por el llanto que otra vez se ha caído. Antas Nekermann se cae a la edad de doce años mientras corría con sus amigos jugando a lanzarse pedradas, otra vez. No escarmentaba. Y se cae tropezando con una rama que todo el mundo pudo saltar menos él. Se cae y se da de narices contra el suelo. Su nariz se rompe. No puede respirar bien. El tortazo ha sido mayúsculo.La nariz rota, el parche en el ojo, la respiración dificultosa.
En casa deciden que no salga más a jugar. Del colegio a casa y se acabó. No quiero oír una queja. Antas Nekermann se refugia, pues, en su casa. Hasta que una terrible tuberculosis termina con la vida de su padre, de su madre y del Espíritu Santo si se hubiera puesto por delante. Se salvan su hermano Ferenc y una criada, de nombre Magdalena, que hubiera podido resistir seis invasiones rusas ella sola de lo fuerte y capaz que era. Su hermano Ferenc.
Su hermano Ferenc y Antas Nekermann se van a Budapest a vivir a casa de unos parientes y a completar su formación. Antes no vivían en Budapest. Vivían cerca de Budapest, pero no en Budapest Budapest. Ahora ya si. A partir de ahora. En este punto del relato viven en Budapest. Su hermano Ferenc y Antas Nekermann pasan a casa de los Eröteljy, que eran familia retirada suya, pero familia al fin y al cabo. Al poco de llegar a casa de los Eröteljy, su hermano Ferenc, superviviente de una tuberculosis, sin saberse cómo ni porqué, fallece en extrañas circunstancias. Unos dicen que de una pulmonía. Otros que de un mal aire. Otros que de la misma tuberculosis que no estaba bien curada. En fin. Que cae.
Antas Nekermann se queda solo en Budapest y tiene que empezar a pensar seriamente en su futuro. Los Eröteljy lo deciden por él. Trabajará en un despacho y aprenderá el oficio de pasante. ¿Sin estudiar? Sin estudiar.
Antas Nekermann está devastado. Triste. Pero ya parece que respira mejor. ¿Cómo sobrevivió a la tuberculosis Antas Nekermann? No soy médico. Apenas sé que si no me abrigo por las noches, me constipo. Eso es todo. Sólo sabemos que Antas Nekermann sobrevive. Pero a su lado muere la gente. Los Eröteljy son gente de bien. Su hijo mayor se llama Antas y hace buenas migas con el primo Antas. Anas Eröteljy toca la cítara. Se enamora de una muchacha pero como la muchacha no le quiere, entra en crisis y se tira al río. Esto es un no parar.
O cambiamos la dinámica o a ver qué hacemos.
Parche en el ojo. No contento con haber perdido un ojo, está a punto de perder el otro cuando, correteando por la cocina de casa, le salta un poco de aceite de una sartén y por fortuna la gota no va al ojo bueno, si no al malo, al parche.
Antas Nekermann sufre otro percance que le trastornará durante mucho tiempo. En el colegio era el niño que corre y se cae. Ese niño. Ya lo conocen. Todos lo hemos visto. El niño que corre y se cae. El niño que siempre acaba llorando porque se ha caído. El niño que llora y su madre reconoce por el llanto que otra vez se ha caído. Antas Nekermann se cae a la edad de doce años mientras corría con sus amigos jugando a lanzarse pedradas, otra vez. No escarmentaba. Y se cae tropezando con una rama que todo el mundo pudo saltar menos él. Se cae y se da de narices contra el suelo. Su nariz se rompe. No puede respirar bien. El tortazo ha sido mayúsculo.La nariz rota, el parche en el ojo, la respiración dificultosa.
En casa deciden que no salga más a jugar. Del colegio a casa y se acabó. No quiero oír una queja. Antas Nekermann se refugia, pues, en su casa. Hasta que una terrible tuberculosis termina con la vida de su padre, de su madre y del Espíritu Santo si se hubiera puesto por delante. Se salvan su hermano Ferenc y una criada, de nombre Magdalena, que hubiera podido resistir seis invasiones rusas ella sola de lo fuerte y capaz que era. Su hermano Ferenc.
Su hermano Ferenc y Antas Nekermann se van a Budapest a vivir a casa de unos parientes y a completar su formación. Antes no vivían en Budapest. Vivían cerca de Budapest, pero no en Budapest Budapest. Ahora ya si. A partir de ahora. En este punto del relato viven en Budapest. Su hermano Ferenc y Antas Nekermann pasan a casa de los Eröteljy, que eran familia retirada suya, pero familia al fin y al cabo. Al poco de llegar a casa de los Eröteljy, su hermano Ferenc, superviviente de una tuberculosis, sin saberse cómo ni porqué, fallece en extrañas circunstancias. Unos dicen que de una pulmonía. Otros que de un mal aire. Otros que de la misma tuberculosis que no estaba bien curada. En fin. Que cae.
Antas Nekermann se queda solo en Budapest y tiene que empezar a pensar seriamente en su futuro. Los Eröteljy lo deciden por él. Trabajará en un despacho y aprenderá el oficio de pasante. ¿Sin estudiar? Sin estudiar.
Antas Nekermann está devastado. Triste. Pero ya parece que respira mejor. ¿Cómo sobrevivió a la tuberculosis Antas Nekermann? No soy médico. Apenas sé que si no me abrigo por las noches, me constipo. Eso es todo. Sólo sabemos que Antas Nekermann sobrevive. Pero a su lado muere la gente. Los Eröteljy son gente de bien. Su hijo mayor se llama Antas y hace buenas migas con el primo Antas. Anas Eröteljy toca la cítara. Se enamora de una muchacha pero como la muchacha no le quiere, entra en crisis y se tira al río. Esto es un no parar.
O cambiamos la dinámica o a ver qué hacemos.
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