Hoy no, porque hoy ya vamos con prisa, pero me asalta la duda de saber si, después de todos estos días comentando aunque sea muy por encima la figura de Obelísimo Trampantonio y sobre todo su Sonata Número 4, saber digo si todos tenemos claros ciertos conocimientos sobre lo que es la música en si. En sí. Como se diga. La música. ¿Qué es? Sin saber qué es la música, una definición consensuada, creo que no podemos seguir avanzando en este tema, pero como comento, este tema queda más para otro ámbito y para otro nivel.
Dicho esto, introduzcámonos de nuevo en aspectos que parecen pintorescos de la personalidad del maestro Trampantonio pero que a mí, que soy el que cuenta, no me lo parecen pero ni esto. Existe una fotografía de Obelísimo Trampantonio a la llegada a la Catedral de Nevesgordas, donde se iba a interpretar a cargo de la Jovem Camerattína su Sonata Número 4, en la que se le ve especialmente extraño. Raro. Obelísimo Trampantonio, muchos le recuerdan y le pueden seguir recordando porque sigue vivo y lo saben y se hacen los despistados y miran para otro lado, pero no me importa, es un buen bigardo de un metro ochenta y ocho centímetros, de piel blanca como si hubiera estado en incomunicación o trabajando en una notaría y barbas canosas pero bien cuidadas porque es un tanto pejigueras en este aspecto del aseo personal. Una cierta melenita también canosa le da ese aire que parece que acompañe indisolublemente a los músicos, literatos, comentaristas políticos que fueron de izquierdas y ya no son nada porque se han descreído de todo y lo airean con su melena canosa al viento... flaco, terriblemente flaco, ese era Obelísimo Trampantonio. Ese era el maestro y ese sigue siendo el maestro Obelísimo Trampantonio. A veces lo vemos acompañado de su mujer Chelo Santaespina, que otrora fuera integrante de un conjunto de rock progresivo, los conocidos 'Tendencia Élfica' y que con el paso del tiempo se interesó por lo medieval no fantástico sino fanático y adaptó a un lenguaje más actual... uy uy, me voy. Ella era un bellezón de otro tiempo, lo que muchos podrían dar en llamar 'una dama antigua', de estilismos y ropajes que podrían llamar a la befa en otros cuerpos pero que en ella parecían consustanciales. Claros arquetipos ambos, Obelísimo Trampantonio y Chelo Santaespina de personajes de su tiempo, de su lugar, fuera del tiempo y de los lugares. Como quisiera ser yo y usted si se atreviese. Dos personas seguras y con la claridad de ideas que da el saberse en posesión de la razón última, como ya comentamos en el episodio de ayer. Ayer ¿recuerdan?
Obelísimo Trampantonio vivía en aquellos días de representación y presentación de la Sonata Número 4 de ciudad en ciudad, de palacio a odeón, de hotel a parador, de casa del concejal a chalecito del técnico del Länder. Y en muchos de esos viajes la bella Chelo Santaespina no regalaba su presencia majestuosa porque tenía, ella también, que interpretar sus propias obras, como la celebérrima 'Llevásteme al río, trajísteme mojada', que se pudo ver en todos los canales autonómicos de carácter cultural al ser grabada por la Radio De la France.
Sorprende esta imagen de Obelísimo Trampantonio, que no hemos dicho que se publicó en el muy prestigioso Jornal de Succesos, en la que se ve a un Obelísimo Trampantonio muy desmejorado, visiblemente empequeñecido, gordo como una nutria y ataviado con un mostachón y una calva reverencial que vaya usted a saber qué narices pasaría en aquella redacción aquel día o qué mutación sufriera el maestro ante la puerta de aquella Catedral.
jueves, 28 de febrero de 2013
miércoles, 27 de febrero de 2013
Sonata Número 4
Obelísimo Trampantonio tenía cara de tener razón. Una vez, en aquellos días en los que el compositor se encontraba de gira presentando su Sonata Número 4, se encontró ante un grupo de periodistas de los más prestigiosos diarios checos ya que se encontraban en Praga, y fue inquirido por uno de ellos, el respetadísimo Karel Karek, acerca de unas posibles similitudes entre su Sonata Número 4 y una obra que en Chequia y también en Eslovaquia, conocían muy bien, porque en tiempos de la Checoslovaquia se había hecho famosa por motivos que ahora no vienen al caso. Obelísimo Trampantonio, haciendo gala de su encanto y su buen estado de ánimo, ya que el coloquio se daba justo después de haberse echado un ratín nada más que por cerrar los ojos después de comer y en ese momento el maestro Trampantonio era un sol de persona que daban ganas de quererle y escucharle sin preguntarse qué ni porqué, contestó muy tranquilo y con una media sonrisa dibujada en los ojos, de la siguiente manera:
'Es inevitable, querido amigo Karek que nos fijemos en cosas que conocemos para compararlas con las que acabamos de conocer. Usted y por lo que me dice, buena parte de los ciudadanos de esta tierra y los ciudadanos también del país que le hace compañía, sienten que mi composición tiene similitudes con algo que ya han escuchado. Bien. Quisiera, si usted me permite que se lo cuente, contarle a usted una pequeña historia que habla de en qué me baso para hacer mis composiciones. Es una historia, un pequeño relato sin importancia. Muy breve. Mire. Escuche, que será mejor. Y ustedes, queridos amigos checos, también. Escuchen. ¿De dónde nace la idea de mi Sonata Número 4? Sencillamente no lo sé. Esa es la historia, así de sencillo. No lo sé. No tengo idea. Es un relato corto ¿no es cierto? Un cuento sencillo. Un cuento que no existe. Un algo que parece que es pero que en realidad no tiene porqué ser. La originalidad de mi composición no dudo que sea puesta en duda por alguno de ustedes, y posiblemente tengan razón en discutir que yo, en tanto que compositor de obras que, seamos sinceros, en su mayoría no corresponden con el sistema de composición ni clásico, ni dodecafónico, ni contemporáneo, ni nada porque yo voy muy, pero que muy a mi belén, me haya inspirado en esto o en aquello, pero ya les digo ahora que es la primera vez que vengo a estos lugares, que jamás me interesé por la música que aquí se hizo, y que, como bien decía mi compañera de estudios en el Conservatorio de Pontemístico, la rubia y adorable Jana Navratilova, con aquel acentazo que tenía 'Gente a vessses disse cossass...'.
Y ya no hubo que preguntarle nada más y todo el mundo quedó convencidísimo.
martes, 26 de febrero de 2013
Sonata Número 4
Durante la interpretación de la Sonata Número 4 de Obelísimo Trampantonio en el 'Calzados Sánchez Odeón' de Belillos de la Moheda, uno de los miembros del público le comentó a su compañera de asiento, la cual había venido con él y que por ende era su pareja sentimental, que a la salida le tenía que comentar una cosa. Que esto no nos distraiga de lo siguiente. En otro punto de la sala, otro buen señor, recordaba una conversación que había tenido con la cantante lírica Tenia De Chapa en la que recordaban los buenos tiempos de Milán, París, Nueva York y Moscú. Él era nada menos que Nicosio Dalquedal, afamado compositor que había visto truncada su carrera musical por una afición desmedida al juego, y en aquellos días trabajaba como funcionario en el Ayuntamiento de Belillos de la Moheda como técnico de cultura intentando redimir sus pecados. Pero el gusanillo de la música le picaba igualmente.
Nicosio Dalquedal recordaba a Tenia De Chapa en aquel Restaurante de Milán mientras daban cuenta de una primorosa lasaña y comentaban la velada musical a la que habían asistido, compuesta por obras de Schubert, Brahms y Grieg, y cuchicheaban y hacían trajes a lo más florido del panorama musical contemporáneo. Nicosio Dalquedal, ferviente partidario del romanticismo musical y acérrimo enemigo de la vanguardia, criticaba las ínfulas de un tal Obelísimo Trampantonio que acababa de estrenar en un pequeño salón madrileño su composición 'Sonata asonante', apareciendo una reseña sobre ella en la revista 'Le violon' en la que se la calificaba de 'rara, merecedora de una segunda escucha, quizás una tercera, no descartamos una cuarta, a la quinta ya les diremos, si en la sexta nada, no hemos hecho si no perder el tiempo'. Nicosio Dalquedal divertía mucho a la bella y oronda Tenia De Chapa. Estaba enamorado de ella desde mucho tiempo atrás, pero las luces de una máquina tragaperras o la enumeración de números que debían anotarse en un cartón le podían más que los ojos negros, la melena negra, los labios negros y todo lo negro que tuviera la bella De Chapa. La bella Tenia De Chapa, por su parte, también estaba enamorada de él. Sí, sorpréndanse, amigos, porque ella también le quería y mucho, pero en secreto, porque ambos sabían de su afición al juego y ella no toleraba el vicio a su alrededor. La lasaña si.
Cuando terminaron el plato y pidieron un segundo plato de pan para mojar ella le confesó sus sentimientos y que esta sería la última vez que se verían. Que nunca más. 'No, no... -y se ponía la mano así con el dorso en la frente- no, no... no quiero que me supliques... es la última vez que nos vemos, signor Nicosio... non posso... debo marchar y alejarme de usted'. Y nunca más se vieron.
Así que cuando en aquel 'Calzados Sánchez Odeón' sonaron las imperceptibles primeras notas de la segunda parte de la Sonata Número 4, Nicosio Dalquedal hizo ademán de abandonar la sala con los ojos arrasados en lágrimas. Su sorpresa fue mayúscula cuando entre el público, de incógnito, vio al propio Obelísimo Trampantonio, que estaba contemplando cómo la Pequeña Orquesta Provincial daba cuenta de su Sonata Número 4. Quiso acercarse a él, pero al levantarse le sonaron monedas en el bolsillo y... en fin. El bingo estaba al lado.
Nicosio Dalquedal recordaba a Tenia De Chapa en aquel Restaurante de Milán mientras daban cuenta de una primorosa lasaña y comentaban la velada musical a la que habían asistido, compuesta por obras de Schubert, Brahms y Grieg, y cuchicheaban y hacían trajes a lo más florido del panorama musical contemporáneo. Nicosio Dalquedal, ferviente partidario del romanticismo musical y acérrimo enemigo de la vanguardia, criticaba las ínfulas de un tal Obelísimo Trampantonio que acababa de estrenar en un pequeño salón madrileño su composición 'Sonata asonante', apareciendo una reseña sobre ella en la revista 'Le violon' en la que se la calificaba de 'rara, merecedora de una segunda escucha, quizás una tercera, no descartamos una cuarta, a la quinta ya les diremos, si en la sexta nada, no hemos hecho si no perder el tiempo'. Nicosio Dalquedal divertía mucho a la bella y oronda Tenia De Chapa. Estaba enamorado de ella desde mucho tiempo atrás, pero las luces de una máquina tragaperras o la enumeración de números que debían anotarse en un cartón le podían más que los ojos negros, la melena negra, los labios negros y todo lo negro que tuviera la bella De Chapa. La bella Tenia De Chapa, por su parte, también estaba enamorada de él. Sí, sorpréndanse, amigos, porque ella también le quería y mucho, pero en secreto, porque ambos sabían de su afición al juego y ella no toleraba el vicio a su alrededor. La lasaña si.
Cuando terminaron el plato y pidieron un segundo plato de pan para mojar ella le confesó sus sentimientos y que esta sería la última vez que se verían. Que nunca más. 'No, no... -y se ponía la mano así con el dorso en la frente- no, no... no quiero que me supliques... es la última vez que nos vemos, signor Nicosio... non posso... debo marchar y alejarme de usted'. Y nunca más se vieron.
Así que cuando en aquel 'Calzados Sánchez Odeón' sonaron las imperceptibles primeras notas de la segunda parte de la Sonata Número 4, Nicosio Dalquedal hizo ademán de abandonar la sala con los ojos arrasados en lágrimas. Su sorpresa fue mayúscula cuando entre el público, de incógnito, vio al propio Obelísimo Trampantonio, que estaba contemplando cómo la Pequeña Orquesta Provincial daba cuenta de su Sonata Número 4. Quiso acercarse a él, pero al levantarse le sonaron monedas en el bolsillo y... en fin. El bingo estaba al lado.
lunes, 25 de febrero de 2013
Sonata Número 4
Para Obelísimo Trampantonio, concluir su Sonata número 4, le
significó el salto a la fama, la apertura de los grandes salones europeos, el
patrocinio de grandes magnates del acero, la amistad de filósofos y economistas
de toda condición e ideología, el arrobo de damas de belleza mareante o de
inteligencia pluscuamperfecta cuando no de damas que atesoraban uno y otro
adjetivo y también de quienes no tenían ninguno. Algún varón de recia voz
también sintió cómo escuchando la Sonata número 4, su trueno se quebraba y una
lagrimita asomaba por el ojillo tembloroso.
Obelísimo Trampantonio fue entrevistado en las revistas
especializadas de música clásica, pero también en los suplementos culturales de
los diarios más prestigiosos, e incluso se le pudo ver en una memorable
aparición en la televisión pública austriaca, en un programa de variedades
donde fue presentado como ‘la sensación de la música contemporánea’ y en el que
una bella modelo que venía de desfilar en París quedó prendada de su verbo y su
simpatía sin haber escuchado jamás la Sonata número 4. De tal manera que la
mujer, Fernanda Gemuchlichter, al acabar el programa, hizo lo posible por
contactar con el compositor y de ahí nació una bonita amistad que derivó en una
relación que bueno…, quizás en otro momento podamos extendernos más en este
capítulo de su vida.
En una biografía escrita por el insigne Giorgio Györ, el
magnífico biógrafo húngaro se detiene en una deliciosa anécdota sobre el
carácter de Obelísimo Trampantonio, precisamente ocurrida durante la época en
la que componía su archifamosa Sonata número 4. En aquel tiempo, Trampantonio
era todavía un compositor conocido específicamente en los ambientes musicales
de su país por haber musicado para ópera con cierto éxito una obra de su amigo
Girolamo Pergolese ‘Penalti y gol es gol’, que aunque generalmente se calificó
como de argumento poco comprensible para lo que suele ser una ópera, se
consideró que la música tenía su qué. Requerido, tras una de las presentaciones
de la obra en el Teatro Principal de Matalascañas, Huelva, dentro del Ciclo
Caja San Baudilio de Talentos de Hoy, por un estudioso de la música
contemporánea, el sesudo profesor Alberto José de Castro y Castro, por ciertas
características técnicas de la partitura, el genial Trampantonio le hizo la
siguiente explicación.
‘Querido amigo, usted me pregunta por el cómo y yo le
quisiera preguntar a usted, si me lo permite, por el cuándo. Cuándo se le
ocurrió a usted esta pregunta. Antes de escuchar la obra, o después. Venía
usted ya con la intención de preguntarme sobre un asunto técnico antes de
escuchar la música y de ver la representación o bien esta pregunta se le ha
ocurrido sobre la marcha. Si se le ha ocurrido sobre la marcha, permítame que
le diga que entonces a mi modo de ver, no ha escuchado la música, porque no creo
que se pueda pensar y escuchar a la vez. Sus ojos abiertos me indican que se
encuentra usted quizás sorprendido. Si me lo permite de nuevo y ya son dos
permisos, más de los necesarios para poder llevar a cabo cualquier actividad
humana, le haré una nueva pregunta ¿cuánto tiempo es necesario para formular
una pregunta como la que me hace usted? ¿qué tiene que ver todo esto con la
música? Tome, la partitura, la tengo aquí guardada, no la necesito porque he
hecho fotocopias en un establecimiento de aquí al lado que me ha sorprendido
por estar precisamente situado al lado de un Teatro. En mi ciudad, las
fotocopisterías se encuentran casi siempre al lado de organismos públicos,
comisarías de policía, centros expedicionarios de documentos… pero no junto a
un teatro. Y sin mayor intención de hacer fotocopias he querido darme el gusto
de hacerlas ya que llevaba la partitura en el bolsillo y me ha parecido
interesante que confluyeran mi sorpresa y una acción sin mayor historia. Aquí
tiene, una fotocopia hecha de mi propia mano, ya que he sido yo el que ha
llevado a cabo todo el proceso al ser una fotocopiadora de uso individual de
las que se encuentran en las oficinas y no de uso digamos industrial. Una
partitura para usted y una partitura que sobra de las tres que tengo la voy a
romper delante de usted ahora mismo. Mire. Aquí mismo. Rota. Este gesto no
quisiera que lo interpretase más que como una maniobra de distracción mientras
le tiendo la mano inmediatamente y le agradezco mucho el, seguro, generoso
comentario que hará usted de la música y la acción que ha tenido el gusto usted
de disfrutar.’
Maravillosa personalidad, la de Obelísimo Trampantonio, uno
de esos personajes geniales que dignifican el mundo de la cultura, que se
visten con el traje de los grandes, que tiene los ojos del que se sorprende y
se maravilla con el mundo siendo él mismo maravilloso. Maravilloso he dicho, en
definitiva.
jueves, 21 de febrero de 2013
Miscelánea - Kevin Ayers
Bien. Mal. Se ha muerto Kevin Ayers a la edad de 68 años mientras dormía en su casa del sur de Francia. Kevin Ayers. No sé cuánto tiempo hace que me interesé por Kevin Ayers. Seguro que consultando el fotolog lo puedo saber con más precisión. Igual hace cuatro años. Tres como poco. Igual son cinco. El primer contacto es con Soft Machine. Los Soft Machine son un grupo de los sesenta y principios de los setenta. Los Soft Machine venían de los Wilde Flowers. Sonido Canterbury, dicen. Estaban Robert Wyatt, Daevid Allen, Kevin Ayers... En el primer disco del grupo sólo están Wyatt, Ayers y Mike Ratledge. Kevin Ayers tocaba el bajo y cantaba. Dicen que no tocaba el bajo muy bien. Como si fuera fácil tocar lo que tocaba con los Soft Machine. Aquí le vemos cantando Soon Soon Soon con los Soft Machine, una canción que luego metió en su carrera en solitario, sale en los bonus del Joy of a Toy. Un cancionazo.
https://www.youtube.com/watch?v=MVdS1F4MRwQ
Del primer y único disco en el que participó con los Soft Machine, cantaba una canción nada más. Una canción sólo, pero qué canción. No. Mentira, cantaba dos. We did it again y esta. La buena y mejor. Why are we sleeping. Después de todo un festivalazo de disco como es el primero de los Soft Machine, llegaba esta canción como para poner los pies en el suelo. Después de tanto viajazo, de tanta progresión, de tanta ida de pinza, llegaba esta canción y te volvía a traer a la tierra... pero no tanto. No encuentro ninguna interpretación en directo con Soft Machine del tema, si que las hay de él tocando con otra gente. Eso, vendrá luego.
https://www.youtube.com/watch?v=jwc_gosvQ_A
Todo el mundo habla de lo mismo, que si era el dandy jipi. No sé. Mucha vida en Ibiza, mucha vida en Mallorca, que si Deià para arriba y para abajo... pero había un reverso tenebroso en él. Al parecer y sin parecer, sus devaneos con las drogas duras fueron bastante importantes, y también se le podía ver por Madrid en la época dura, cuando tenía por guitarrista a Ollie Hallsall que también le daba a la vena. Vamos a por otro cancionón. En esta ocasión la canción viene en el primer disco en solitario Joy of a Toy, Lady Rachel. Un cancionazo. Lo vemos ya mayorcito acompañado por los Gong, con los que giró una vez a principios de los setenta.
https://www.youtube.com/watch?v=VFvfFfh4RI0
Tiene muchas, muchas canciones muy buenas. Del disco Wathevershebringswesing, o así, no del disco en sí, si no de los bonus, escucharemos Stars. El tío era capaz de canciones medio latinas, que la verdad es que le quedaban como a un santo dos pistolas, y luego era capaz de desmarcarse con cañardos como estos, además de idas de pinza absolutas como las del disco Bananamour, o Shooting at the Moon, en el que junto a canciones buenas y decentes, salía con unas marcianadas que para qué. Esta, Stars, era de esas canciones que parecen normales, pero que, una vez te metes dentro, en la parte final, en la que no parece haber fin... uf... no te da la gana de salir. Súbanle mucho el volúmen, por favor.
https://www.youtube.com/watch?v=lPYOBw3ORiY
Aquí le tenemos en la flor de la vida, acompañado por un melenas melenudo tocando el bajo, que no es otro que Mike Oldfield. Esta canción es tan bonita que no sabe uno dónde empezar a contar. Creo que está en el Shooting at the Moon. May I? es nada menos que una canción en la que te cuenta que él estaba en un café y vio a una muchacha que le moló y que sin más le preguntó, oye, puedo sentarme aquí un rato?. Joder. Nada más y nada menos. Qué tontería de canción y qué cosa tan bonita. El rubio este, que podría estar con la muchacha que quisiera, y se hace el tímido. Y además es que la canción es como... no sé, como que te lo llegas a creer. El dandy, con su copa de vino en la mano, pero oye, es que te lo crees. Me gustaría contar con tu sonrisa durante un rato.
https://www.youtube.com/watch?v=hUvG5-UB7_0
Aquí le tenemos otra vez con los mismos pájaros cantando otra de las buenas. Esta es Clarence in Wonderland. Otra canción que no sé si va de lo mismo, pero que tiene un estribillo en el que dice 'vamos a mi castillo y vamos a pasárnoslo bien'. Con un par. Eso es espíritu y decisión. Encantador. Hay una versión con los Gong, de cuando hizo esa gira, en la que la canción es completamente y absolutamente skatalítica. A ver si la encuentro. Por el momento gocemos de esta versión en directo.
https://www.youtube.com/watch?v=qG9JKsCE4Iw
Y aquí con los Gong, comparen.
https://www.youtube.com/watch?v=uuvomE4O2jY
Vamos a ir acabando. Vamos a poner la que nos gusta a todos. Quizás la canción con la que te enganchas del todo a este señor es Religious Experience (singing a song in the morning). La canción de la leyenda, que si es, que si no es, que si de verdad toca la guitarra Syd Barrett en el tema, o si no. Todo puede ser. Yo soy partidario de creerme que si, que hay un punteo específico en la canción que no puede ser de otro que de Syd Barrett. Una canción de cuando ya nos tenemos que ir del local y ponemos canciones y sale esta y venga, es todo dar palmas y que no decaiga. Kevin Ayers diciéndonos que canta por la mañana, que canta por la noche y que no le importa lo que está cantando pero que le parece que le sienta de narices. La canción. Inconscientemente, el otro día, durante el concierto, durante el Urlstan te ama, hicimos el Singing a Song in the morning. De verdad. Pena no sepa cómo poner el vídeo.
https://www.youtube.com/watch?v=0rcYxm3O1aU
Pues nada. Hoy es jueves, no es viernes, nos hemos saltado la tradición. De todas maneras que tengan un buen final de semana laboral quien la tenga y que empiece bien el finde. Tómense un vino o unas cervezas a la salud de Kevin Ayers. Singing a song in the morning!!!
https://www.youtube.com/watch?v=MVdS1F4MRwQ
Del primer y único disco en el que participó con los Soft Machine, cantaba una canción nada más. Una canción sólo, pero qué canción. No. Mentira, cantaba dos. We did it again y esta. La buena y mejor. Why are we sleeping. Después de todo un festivalazo de disco como es el primero de los Soft Machine, llegaba esta canción como para poner los pies en el suelo. Después de tanto viajazo, de tanta progresión, de tanta ida de pinza, llegaba esta canción y te volvía a traer a la tierra... pero no tanto. No encuentro ninguna interpretación en directo con Soft Machine del tema, si que las hay de él tocando con otra gente. Eso, vendrá luego.
https://www.youtube.com/watch?v=jwc_gosvQ_A
Todo el mundo habla de lo mismo, que si era el dandy jipi. No sé. Mucha vida en Ibiza, mucha vida en Mallorca, que si Deià para arriba y para abajo... pero había un reverso tenebroso en él. Al parecer y sin parecer, sus devaneos con las drogas duras fueron bastante importantes, y también se le podía ver por Madrid en la época dura, cuando tenía por guitarrista a Ollie Hallsall que también le daba a la vena. Vamos a por otro cancionón. En esta ocasión la canción viene en el primer disco en solitario Joy of a Toy, Lady Rachel. Un cancionazo. Lo vemos ya mayorcito acompañado por los Gong, con los que giró una vez a principios de los setenta.
https://www.youtube.com/watch?v=VFvfFfh4RI0
Tiene muchas, muchas canciones muy buenas. Del disco Wathevershebringswesing, o así, no del disco en sí, si no de los bonus, escucharemos Stars. El tío era capaz de canciones medio latinas, que la verdad es que le quedaban como a un santo dos pistolas, y luego era capaz de desmarcarse con cañardos como estos, además de idas de pinza absolutas como las del disco Bananamour, o Shooting at the Moon, en el que junto a canciones buenas y decentes, salía con unas marcianadas que para qué. Esta, Stars, era de esas canciones que parecen normales, pero que, una vez te metes dentro, en la parte final, en la que no parece haber fin... uf... no te da la gana de salir. Súbanle mucho el volúmen, por favor.
https://www.youtube.com/watch?v=lPYOBw3ORiY
Aquí le tenemos en la flor de la vida, acompañado por un melenas melenudo tocando el bajo, que no es otro que Mike Oldfield. Esta canción es tan bonita que no sabe uno dónde empezar a contar. Creo que está en el Shooting at the Moon. May I? es nada menos que una canción en la que te cuenta que él estaba en un café y vio a una muchacha que le moló y que sin más le preguntó, oye, puedo sentarme aquí un rato?. Joder. Nada más y nada menos. Qué tontería de canción y qué cosa tan bonita. El rubio este, que podría estar con la muchacha que quisiera, y se hace el tímido. Y además es que la canción es como... no sé, como que te lo llegas a creer. El dandy, con su copa de vino en la mano, pero oye, es que te lo crees. Me gustaría contar con tu sonrisa durante un rato.
https://www.youtube.com/watch?v=hUvG5-UB7_0
Aquí le tenemos otra vez con los mismos pájaros cantando otra de las buenas. Esta es Clarence in Wonderland. Otra canción que no sé si va de lo mismo, pero que tiene un estribillo en el que dice 'vamos a mi castillo y vamos a pasárnoslo bien'. Con un par. Eso es espíritu y decisión. Encantador. Hay una versión con los Gong, de cuando hizo esa gira, en la que la canción es completamente y absolutamente skatalítica. A ver si la encuentro. Por el momento gocemos de esta versión en directo.
https://www.youtube.com/watch?v=qG9JKsCE4Iw
Y aquí con los Gong, comparen.
https://www.youtube.com/watch?v=uuvomE4O2jY
Vamos a ir acabando. Vamos a poner la que nos gusta a todos. Quizás la canción con la que te enganchas del todo a este señor es Religious Experience (singing a song in the morning). La canción de la leyenda, que si es, que si no es, que si de verdad toca la guitarra Syd Barrett en el tema, o si no. Todo puede ser. Yo soy partidario de creerme que si, que hay un punteo específico en la canción que no puede ser de otro que de Syd Barrett. Una canción de cuando ya nos tenemos que ir del local y ponemos canciones y sale esta y venga, es todo dar palmas y que no decaiga. Kevin Ayers diciéndonos que canta por la mañana, que canta por la noche y que no le importa lo que está cantando pero que le parece que le sienta de narices. La canción. Inconscientemente, el otro día, durante el concierto, durante el Urlstan te ama, hicimos el Singing a Song in the morning. De verdad. Pena no sepa cómo poner el vídeo.
https://www.youtube.com/watch?v=0rcYxm3O1aU
Pues nada. Hoy es jueves, no es viernes, nos hemos saltado la tradición. De todas maneras que tengan un buen final de semana laboral quien la tenga y que empiece bien el finde. Tómense un vino o unas cervezas a la salud de Kevin Ayers. Singing a song in the morning!!!
miércoles, 20 de febrero de 2013
El maestro y Margarita - Mijaíl Bulgákov
Para ir ya preparándonos, este año no voy a leer ni la mitad que el año pasado. Me lo estoy viendo venir. Los viajes en metro, ya no son viajes en metro, así que de leer y leer, nada de nada. Leo en casa. Eso, por ejemplo ha tenido como consecuencia que 'El maestro y Margarita' me haya ocupado prácticamente un mes largo en su lectura, cuando no debería haber sido para tanto. Entre los viajes en metro y que... uy, no. Mejor no. A ver cómo lo explico.
Este libro es un regalo de mi hermano. A mi hermano le gusta mucho este libro, le gustó tanto en su tiempo, que como por arte del mismo diablo, cuando estaba enfrascado en su lectura llegó a su vida un gato negro, al que llamó como no podía ser de otra manera, Popota. Mi hermano hizo que mi padre se leyera el libro, y como vio que yo, rusófilo convencido, no me lanzaba a devorar el libro en cuestión, me lo regaló en Navidad. Pues a leerlo.
Contra el libro ya iba yo prevenido, y si no lo había leído antes era por que el mantra 'es un libro contra el estalinismo, contra la rigidez soviética, el autor fue represaliado', me echaba un poco para atrás. 'Ya estamos, el libro es bueno no porque sea bueno si no porque claro, es anticomunista'.
Bien. a leer. El prólogo ya nos insiste en la crítica, en cómo el libro habla de cosas de la propia vida de Bulgákov y cómo el diablo no es tan malo, si no bueno. O al menos mejor que lo que se encuentra uno en la Unión Soviética en los años 30. También nos dice que el libro no está acabado, que hay fallos estructurales, o que está un poco escrito de aquella manera en algunas partes. Pues mira qué bien.
Empecemos. Dos literatos están paseando por Moscú y discuten sobre una novela sobre Jesús, un poema sobre Jesús, y cómo puede ser que siendo una obra escrita para estar en contra, sea interpretada como una obra a favor. Jesús no existe, claro, pero escrito así, parece más real de lo normal. Y entonces un personaje extraño, que parece extranjero, se aparece ante ellos y les destroza la vida. De eso va, de destrozar la vida de quienes se amparan en la formalidad, en lo que tiene que ser, en la hipocresía, en lo que parece pero que en realidad es mentira. Voland, que es como se llama el diablo, y su séquito, entre los que hay un hombre gato o gato hombre o gato que habla, van sembrando el pánico entre literatos, funcionarios teatrales y todo aquel que se ponga por delante.
En medio, el maestro y Margarita. El maestro también ha escrito un libro sobre Jesús y se lo han destrozado. El maestro está enamorado de una mujer casada, Margarita. Margarita lo quiere dejar todo por él. El maestro está en el manicomio, allí coincide con uno de los literatos, el poeta, el diablo sobrevuela la ciudad.
El diablo se lleva a Margarita, vuela Margarita, hay una fiesta extraña, la historia de Poncio Pilatos. Esta parte, la historia de Poncio Pilatos y Jesús no tiene nada que ver con el resto de la historia moscovita y diablesca. Está mejor escrita, de otra manera, más currada. Y desasosiega más que la historia moscovita, que a veces parece hacer reir, y otras... nada.
Un libro extraño, confuso, que dicen que se bufa de Stalin, que Stalin es Pilatos, pero yo no veo dónde está la crítica, tan cortito soy. ¿Jesús es Trotsky? No creo. En fin.
El libro, de tan extraño y confuso como es, al final me acabó gustando. Por que es un libro loco, que no tiene porqué ser tomado como algo real, como una crítica real, como si señalase a alguien concreto. Nos señala a todos, por rancios, por aprovechados, por formales, por creernos lo que es a pies juntillas, por idiotas.
Vamos, que otro libro ruso, otra muesca en el revólver, y a seguir viviendo con alegría, que el diablo puede venir y liarla parda.
Este libro es un regalo de mi hermano. A mi hermano le gusta mucho este libro, le gustó tanto en su tiempo, que como por arte del mismo diablo, cuando estaba enfrascado en su lectura llegó a su vida un gato negro, al que llamó como no podía ser de otra manera, Popota. Mi hermano hizo que mi padre se leyera el libro, y como vio que yo, rusófilo convencido, no me lanzaba a devorar el libro en cuestión, me lo regaló en Navidad. Pues a leerlo.
Contra el libro ya iba yo prevenido, y si no lo había leído antes era por que el mantra 'es un libro contra el estalinismo, contra la rigidez soviética, el autor fue represaliado', me echaba un poco para atrás. 'Ya estamos, el libro es bueno no porque sea bueno si no porque claro, es anticomunista'.
Bien. a leer. El prólogo ya nos insiste en la crítica, en cómo el libro habla de cosas de la propia vida de Bulgákov y cómo el diablo no es tan malo, si no bueno. O al menos mejor que lo que se encuentra uno en la Unión Soviética en los años 30. También nos dice que el libro no está acabado, que hay fallos estructurales, o que está un poco escrito de aquella manera en algunas partes. Pues mira qué bien.
Empecemos. Dos literatos están paseando por Moscú y discuten sobre una novela sobre Jesús, un poema sobre Jesús, y cómo puede ser que siendo una obra escrita para estar en contra, sea interpretada como una obra a favor. Jesús no existe, claro, pero escrito así, parece más real de lo normal. Y entonces un personaje extraño, que parece extranjero, se aparece ante ellos y les destroza la vida. De eso va, de destrozar la vida de quienes se amparan en la formalidad, en lo que tiene que ser, en la hipocresía, en lo que parece pero que en realidad es mentira. Voland, que es como se llama el diablo, y su séquito, entre los que hay un hombre gato o gato hombre o gato que habla, van sembrando el pánico entre literatos, funcionarios teatrales y todo aquel que se ponga por delante.
En medio, el maestro y Margarita. El maestro también ha escrito un libro sobre Jesús y se lo han destrozado. El maestro está enamorado de una mujer casada, Margarita. Margarita lo quiere dejar todo por él. El maestro está en el manicomio, allí coincide con uno de los literatos, el poeta, el diablo sobrevuela la ciudad.
El diablo se lleva a Margarita, vuela Margarita, hay una fiesta extraña, la historia de Poncio Pilatos. Esta parte, la historia de Poncio Pilatos y Jesús no tiene nada que ver con el resto de la historia moscovita y diablesca. Está mejor escrita, de otra manera, más currada. Y desasosiega más que la historia moscovita, que a veces parece hacer reir, y otras... nada.
Un libro extraño, confuso, que dicen que se bufa de Stalin, que Stalin es Pilatos, pero yo no veo dónde está la crítica, tan cortito soy. ¿Jesús es Trotsky? No creo. En fin.
El libro, de tan extraño y confuso como es, al final me acabó gustando. Por que es un libro loco, que no tiene porqué ser tomado como algo real, como una crítica real, como si señalase a alguien concreto. Nos señala a todos, por rancios, por aprovechados, por formales, por creernos lo que es a pies juntillas, por idiotas.
Vamos, que otro libro ruso, otra muesca en el revólver, y a seguir viviendo con alegría, que el diablo puede venir y liarla parda.
lunes, 18 de febrero de 2013
Un concierto en el BeGood
Otro registro. Día del Concierto. Una anécdota ilustra nuestra sensación previa. Hemos descargado y hay que hacer la prueba de sonido. Batería, bajo, guitarra, la otra guitarra, la voz. Todos juntos. Ellos se pasan un buen rato haciendo correcciones. Prueban unos cuantos temas. No se trata de quién lo va a hacer mejor, pero yo tengo la sensación de que... soy muy, pero muy, el peor. Llega el momento de hacer nuestra prueba de sonido. Ya empiezo yo. No sé ni si tengo los pedales encendidos. Si voy a limpio. Qué es ir a limpio. Como no lo sé, empiezo a tocar y sueno raro. Metálico. Me da igual. Hago la prueba, la voz, etc. Luego mi hermano. Como no tengo pedal ni nada, tardo dos segundos. Él también. Toquemos una. Toquemos dos. A la segunda canción se me cae la guitarra. Así, así empiezan las cosas. Eso es lo ideal para no ponerte nervioso. Que se te caiga la guitarra de la correa nada más colgártela. Es lo mejor. Así ya va todo más suave, sabes que ya lo peor ha pasado y que en el concierto no se puede repetir. En mitad de la canción. Qué vergüenza. El Christian también está nervioso. Dice que se ha equivocado, que qué mal, en fin. Estamos todos con la moral alta. Hacemos un ensayo con el Adri, del otro grupo, que está empeñado en tocar con nosotros un par de canciones, Cobradora del Gas, sobre todo. Bueno. Sale medio bien, pero canto medio enfadado. Mustio.
Nos vamos a comer un bocata antes de empezar. Al sitio al que vamos, regentado por una familia china, llegan los colegas del otro grupo, y también algunos colegas de mi hermano. Y llega la I. y una amiga. Vaya, cuánta gente. Nos comemos el bocata mientras la pequeñaja de la barra me dice que se llama Hou o algo así, y me lo escribe en la mano. O. Bueno. Esto remonta. En la puerta ya está casi todo el mundo, saludo apresuradamente y nos metemos para dentro. Que si la taquilla, que si quién se pone, que si esto, o lo otro, empezamos o no. Empezamos.
Este va a ser el repertorio: Amor a primera vista, I worth it, Satélite, No creía en el amor, Cuesta abajo, Varias posibilidades, 1er Canto a Baal, Urlstan guitarra peregrina, Urlstan libre de cabello, Ceremonia sagrada, Fuente del Saber, Urlstan te ama, y para los bises, Bigotín y Cobradora del gas.
Antes de empezar me doy cuenta de que un foco me da justo en todo el centro de la cara y no puedo ver nada de lo que pasa abajo. Veo sombras. Mucho mejor. Menos sitios donde despistarse. Empezamos. No nos presentamos. Damos las gracias. Creo que hay bastante gente. Las tres primeras nos salen de puta madre, pero bien de verdad. Nos quitamos algo los nervios. Ahora viene No creía en el amor, esta nos sale siempre medio bien, pero así con tanta gente... pues nada, nos queda niqueladísima. Ni siquiera me quedo sin voz. Durante la prueba de sonido notaba que no llegaba por los excesos del día anterior. Pero hoy no. Muy bien. Oye, va todo de narices. La gente entregada. Qué bien. Veo cómo incluso hay alguien que mueve la cabeza arriba y abajo. Oye, magnífico. Cuesta abajo. Aquí la cosa nos renquea algo. No sé si soy yo que entro antes con el estribillo o qué pero nos colamos y vamos desacompasados durante un rato. Recuperamos y acabamos. Qué mal rollo me da no tocar bien esta canción con lo que me gusta. Pasamos a Varias Posibilidades.
Aquí es donde hay que aplicar lo aprendido el día anterior. No basta con cantarla como en el local, hay que hacer algo más. Hago más cosas con las manos, incluso intento poner caras explicando cada situación. Muy bien. La cosa funciona. El público de puta madre. Primer canto a Baal, nos queda como los mismos demonios de bien. Nos alargamos en el segundo 'baal'. Estupendo. Estupendo. Qué bien. Cuando tenemos que hacer el empalme entre Baal y Urlstan, estamos tan nerviosos que lo hacemos cortísimo, pero da igual, para delante. Como las de Urlstan no tienen separación, la gente no puede aplaudir. Urlstan te ama nos queda también bastante correctamente y hacemos un amago de 'bueno, pues ya está'. Pero nos faltan los dos éxitos. Bigotín y Cobradora del Gas. Catársis del público. La ostia de bien. Se sube el Adri a preparar sus cacharros mientras tocamos Bigotín y Cobradora nos queda de narices. Con el Adri todo suena mucho más cañero. Nos queda larguita y densa, que es como mola. Ya hemos acabado.
Pero no, porque la gente quiere otra más. Y no quieren otra más, quieren El amor es un sentimiento. Pues nada. El amor es un sentimiento. Pero, ah, ya lo sabíamos, y la habíamos ensayado con todos el día anterior. Que se suban... Nos queda un El amor es un sentimiento muy velvetiano, que es lo suyo, y bastante ramonero, que también. Hay una chica abajo que no ha dejado de hacernos fotos. Y el Christian nos dice luego que ha visto vídeos en los que estamos de puta madre. Ya los iremos colgando.
Pues se acabó. Hora y veinte y la gente venga a felicitarnos. Qué gustazo. Gente que no conozco de nada me dice que de puta madre, que qué bien. Los del otro grupo tocan y tocan muy bien, y lo hacen fantásticamente. Yo estoy que no estoy. No puedo beber porque tengo que llevar el coche de mi padre con el ampli de mi hermano. Me da un cansanciazo a las cuatro de la mañana y ya quiero irme a dormir. Qué bien.
A ver cuándo hacemos otra igual. Muchas gracias a los que vinieron por venir. Y los que no, ya avisaremos de la siguiente.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)








.jpg)