viernes, 3 de octubre de 2014

Miscelánea

Es la hora de las canciones buenas y de los momentos no musicales. Brigitte Bardot ha cumplido durante esta semana 80 años. 80 años, que se dice pronto. Si somos capaces de dejar a un lado su ideología de extrema derecha, que supuso un mazazo para muchos, al ser un icono de esos sesenta rebeldes y franceses que se destapaba como una racista de mierda y, al mismo tiempo, como una enfervorecida defensora de los animales. Enfervorecida. Bueno. Aquí la vemos en 1968 interpretando Harley Davidson, compuesta por su entonces amante bandido, Serge Gainsbourg. Vean como disimulan y uno mira para un lado y el otro para el otro. En el vídeo, vemos a Brigitte Bardot en plena gloria, pero moviéndose con una gracia más bien escasa. Cualquier vídeo de Jane Birkin, la siguiente compañera de Gainsbourg, es más. Pero la canción es buena. Hay una versión reggae del propio Gainsbourg, muy molona también. Feliz cumpleaños Bardot, pese a todo.
http://www.youtube.com/watch?v=rHDQK8gymxw

Nada que decir. Verte expuesto a expresar una opinión casi a diario, no es sencillo. No es fácil decir algo que tenga sentido, algo documentado, algo que no sólo rellene el espacio de tiempo que podría corresponderte si no que sea capaz de emocionar al personal. La intervención. El momento. Esa es una cosa. Y otra cosa es de lo que va esta canción. Nothing to say de los Kinks. Que como dice, nada que decir, pues uno la asimila, pero va de otra cosa. Va de las conversaciones de ascensor, de empezar a hablar de naderías por rellenar el tiempo. Va de intentar sacar algún tema que elimine el aburrimiento que empieza a acechar. Va de, bueno, pues me parece que me tengo que ir que hoy hay partido. Va de no tener ya nada nuevo que aportar. Ay. Eso no nos va a pasar. Tengo mucho que decir todavía. Pues no tengo yo rollo ni nada.
http://www.youtube.com/watch?v=QDHFpC36gUk

Aunque no lo parezca, ha sido una semana muy alemana. Pero mucho. Desde el sábado hasta ayer por la noche. A base de Neu!, de La Düsseldorf, de Cluster. Por este orden. El Neu! de 1975 es un disco que uno no deja de preguntarse cómo no puede estar en todas las discotecas del universo. Cómo puede ser que la gente no conozca canciones como Hero. El disco de Neu! del 75 es un caso de confluencia, ciertamente. Dinger y Rother no se pueden ver. Han hecho dos discos pero uno va por un lado y otro por otro. Dinger es un punki sin saberlo, Rother va por otro sitio. Llegan a un acuerdo, la primera cara será para un rollo tranquilo y casi ambiental. La segunda cara será para el ruido punkarrilla. Esta de Hero la canta Dinger como si fuera el mismo Johnny Rotten. Ya sé que es muy tópico y es lo que aparece en todas las reseñas, pero es que es lo que es. Eres otro héroe, cariño, se fue a Noruega. Y así. Honey went to Norway. Tremenda.
http://www.youtube.com/watch?v=qYeVvp8sdmg

El segundo escalón en la escala de evolución humana es La Düsseldorf. Dinger, una vez que Neu! ya ha dado todo lo que tenía que dar, monta La Düsseldorf con el personal que le acompaña en la segunda cara del disco citado y se marca un disco tremendo. Si pensamos que todo el disco va a ser de raca, raca, estaremos bastante equivocados. El disco tiene sus momentos punkoides y también otros ratitos de quedarte con el cuerpo en trance. Zeit/Time es la última canción del disco. Una clásica de este espacio. Nueve minutos en los que vamos avanzando despacito al principio y luego al trote por lo que es el tiempo. Un tiempo a la alemana, tiene su cosa. Alemania en los setenta. Mercedes grandes como naves espaciales. Barcos veleros. Gente con mucho pelo, haciendo cosas muy raras. Pero fascinantes. La Düsseldorf tiene otro disco, el Viva, que es tan bueno o mejor que este. Nos centraremos en esta canción. Siéntense en el sofá, o si están en el curro, tengan ese momentito de 'me he ido'. Váyanse con el tiempo.
http://www.youtube.com/watch?v=rQnnODwYUxo

Entremos en el momento de la no música. ¿Es música lo de Cluster? ¿En qué momento podemos empezar a considerar como música algo? Cluster son Roedelius y Moebius, otros dos alemanes muy majos, que después de ver como otro miembro de la banda con apellido muy alemán deja el grupo anterior llamado Kluster, montan Cluster. Así de fácil Primer disco, 1971. Es música. Debe ser música cuando consideramos a Cluster como un conjunto musical. Lo que debe definir a la música es que haya un ritmo, una melodía. Perdón por la barbaridad. Pero que haya algo. Y aquí no hay nada. Aviso que son quince minutos de ruido. Un ruido que no es desagradable, que está ahí, que es como entrar en una fábrica en la que estén haciendo algo con cuidado. Así, más o menos. Hay un disco de Cluster del 74, el Zuckerzeit, que ya es otra cosa, que tiene su ritmo y sus ratitos, pero este... ojo con este. Pónganse a prueba.
http://www.youtube.com/watch?v=i_B_wUHCEaY

Cuántas veces yo pensé en volver. Qué cancionaza, por el amor de dios. Una canción a la que le cogí cariño gracias a una versión de Calamaro, fíjate. La distancia. Una canción de Roberto Carlos. Es fácil poner canciones de Roberto Carlos, de su época de la Jovem Guarda, alguna versión de Os Mutantes, por ejemplo. Pero lo chungo es atreverse a poner una de Roberto Carlos en su época de chaquetita, melena y azúcar a tope por todas partes. No es Lady Laura, no es El gato que está triste y azul (cancionaza, por otra parte), no es Yo quiero tener un millón de amigos. No, esta es otra cosa. La distancia. Sólo por el estribillo. Ese grupo de amigotes cantando canciones de despecho amoroso, Si tú me dices ven, No creía en el amor, Reloj no marques las horas, No me beses en los labios, La distancia. Y decir que de mi amor, nada cambió. Pero mi silencio fue mayor, y en la distancia muero, día a día sin saberlo tú. Qué cosa más bonita por la virgen. Para SupersalsaXXIII.
http://www.youtube.com/watch?v=OQK4SCSQTdM

Qué broche de oro más bonito, copón. Bueno, que tengan ustedes un fin de semana bien bonito, que si no es ahora, ya a ver cuándo cogemos otro.

jueves, 2 de octubre de 2014

Karpov

Me he quedado en blanco. Pensaba yo que no me iba a pasar y me ha pasado, pues porque me tenía que pasar. Normal. Que me he metido yo en esta partida pensando que mal que bien iba a salir con bien del tema, porque uno tiene unos recursos y una cosa y una gracia encima que no se puede aguantar y resulta que se ha complicado la movida y ahora mismo estoy como diez tableros más para allá. Ya me pasa, yo pongo interés y pongo atención y la partida estaba siendo muy, pero que muy bonita, pero mira. Se ha puesto aquí este señor a mi lado, que no es que diga nada, ni nada, pero me cohíbe. No sé quién es este señor. En este torneo, al parecer, dejan venir a gente que imparte clases o que tiene experiencia en torneos de todo el mundo como comentaristas y tal, y por tal de abrir el mundo del ajedrez a la gente, dejan subir a la tropa aquí arriba y pasear entre las mesas y hociconear, y decir y decirte. Y a mí eso, pues como que no me gusta. Que me estén diciendo, pues has hecho esto, pues lo otro. Más aún si la partida se pone complicada. Si estoy yo solo con mis cosas, pues pongo buena cara y sanseacabó, pero si tengo que tener a alguien al lado, que se permite el lujo de decirme que vaya, que mira, que esa no estaba mal pero que la otra sí que tenía todas las de ganar, o que estoy moviendo al tuntún, o que no sigo las normas porque tengo que coger el centro del tablero sea como sea y estoy reculando mucho, me vengo un poco abajo. Más aún si la partida está siendo complicada, como está siendo esta. Así que me quedo en blanco. Pongo la cara de estoy mirando para allí y aunque parezca demasiado poco respetuoso, paso ya del tema porque estoy navegando por el espacio exterior. Y no se va. Se queda aquí a mi lado y me va diciendo cosas. Y no se corta. Va diciéndolas continuamente. Venga. Otra. Que un peón doblado, que con un peón doblado que dónde voy. Que es mejor que los caballos no los sacrifique, hombre, que es mejor tener los caballos que no conservar los alfiles. Que a ver dónde voy con esa dama de excursión. Más o menos lo de siempre. Cosas que ya pienso yo, pero que no hace falta que me las vaya diciendo este señor. Porque si no, me voy. Me quedo así, mustio, y ya ni muevo ni nada. Y se me va a pasar el tiempo y se me va a ir la partida al carajo. Ya lo sé. Si yo ya me conozco. Que no voy a mover y se me va a ir el tiempo. Y no voy a mover yo y va a decirme el otro que porqué no muevo, y que para no mover que para qué me apunto, y así. Y este se cree que no estoy pensando nada, pero en realidad lo estoy viendo todo. Y si ahora muevo, qué pasa. Pero es que tiene razón, que he ido moviendo y ahora no sé qué mover. La madre del tano. Yo que sé, muevo a ver y ya veré. Pero este señor, que me deje aire, copón.

miércoles, 1 de octubre de 2014

Punto de fuga

Ven un momento, me dijo. Colócate aquí, encima de esta alcantarilla. ¿Encima?, le dije. Sí, pon los dos pies encima de la alcantarilla, al menos uno sólo si no te fías de que se te hunda, que no va a pasar.
Habíamos estado dando una vuelta sin mucho sentido. No encontrábamos nada abierto y lo poco que había tampoco es que nos estimulara demasiado. Entonces fue cuando se quedó un momento parada delante una tienda de abalorios, que tenía la persiana bajada por cierto, y me dijo aquello.
Aquella calle llevaba en obras desde tiempo desconocido y se había levantado, abierto, cerrado, vuelto a abrir, redefinir, pavimentar, etc., provocando primero la sorpresa en la población, la indignación consecuente a cualquier trastorno en la circulación provocada por la actuación del poder municipal, y luego una cierta indiferencia y resignación. Sea como sea, aquella alcantarilla no me había llamado la atención jamás, pese a pasar sobre ella un millón de veces, no le había visto nada especial. En fin, como uno es de fácil mandar, puse no uno, los dos pies sobre la alcantarilla y casi inmediatamente me dijo 'cuidado ahora'.
Supongo que esto es algo bastante habitual, porque estamos hartos de leer y escuchar historias sobre lugares que tienen una magia especial y que nos llevan a otro sitio. Un sitio físico o mental. Un lugar o un estado. Esto lo tenía yo más que visto. Pero lo que me pasó fue otra cosa.
Yo era una persona muy convencional. Había quedado para tomar algo con alguien y no me planteaba nada más que eso, pasar un buen rato, unas risas, etc. Habíamos hablado de música, de los conciertos de la temporada, de un par de cintas de casette que ambos compartíamos... todo muy normal. Pero fue poner los pies en la alcantarilla y transformarse todo en otra cosa muy distinta.
Lo normal hubiera sido que me hubiera pasado algo. Que, por ejemplo, por efecto de algún efluvio que ascendiese de la alcantarilla me encontrara indispuesto, o que viera cosas raras, o que realmente la alcantarilla se hundiera y me viese obligado a visitar el submundo de galerías y recovecos que debe haber bajo nuestro suelo. No sé, que algo extraño y fantástico hubiera pasado. Que quizás el reflejo de la farola contra el escaparate de la tienda de todo a un euro y medio provocase un efecto como el que Borges comentó en El Aleph y servidor pudiera contemplar todo lo que el gran mundo tiene que ofrecerle. Hubiera sido ciertamente gracioso.
Pero nada de eso. Ella, (no lo he dicho, era ella), aprovechó mi estado de expectación ante lo que podía venir, para salir corriendo.
Como un antílope.

martes, 30 de septiembre de 2014

Lo que pasó ayer

Entonces la historia era como que nosotros llegábamos allí y se supone que se iba a votar una moción sobre lo de la Consulta. Cuánta gente que había allí. La gente muy ilusionada, muy bien, porque estaban todos convencidos de que su posición, la de que el grupo mayoritario se iba a abstener... uy, pero qué estoy contando. Estoy contando lo de ayer y no estoy poniendo en situación a la gente. Bueno. Pues eso, como que mucha gente muy ilusionada con la posibilidad de vivir un día histórico. Aquí viene lo gordo. Día histórico.
El concepto de día histórico. Día que vas a vivir y que vas a recordar toda la vida. Recordarás este momento y lo harás, sonriendo. Un día en el que uno ve esa alegría de la gente, ese entusiasmo, esas ganas de hacer lo imposible y mucho más, de hacer las cosas tanto si sí, como si no. Bueno. En teoría, y sin la teoría, que uno esas cosas las siente de corazón, yo estoy con los que iban con toda la ilusión del mundo. No para lo mismo. Es el mismo balón, pero no es el mismo deporte. Y claro, lo notan. Notan que uno no aplaude los discursos encendidos, las proclamas, los vivas, los hurras, pero que tiene claro que la opción 'mira como me pongo así de perfil y no pasa nada', tampoco es la suya. Porque uno tiene su proyecto. Un proyecto con el que se siente identificado. Ese proyecto que todo el mundo pregunta 'ya, pero eso qué mierda es'. Y tienes que hablar y hablar y explicar, sin tener tú tampoco ni puta idea de lo que estás contando. Pero lo importante es participar. Y son muchos años ya explicando lo difícil que es ser uno mismo, lo difícil que es que seamos nosotros mismos todo el rato, como para parar ahora. ¿Ha dicho usted república federal? Pues se lo voy a explicar, caballerete.
Un día en el que los políticos locales corren, corremos, corrían, por los pasillos, por el pasillo del Ayuntamiento, del Ajuntament, perdón, siendo conscientes de que la historia les convoca, de que ara és l'hora, de que el momento es ya. Y de que tenemos todas las cartas para quedarnos con un palmo de narices. Todas. Mira la enmienda, la has visto, pues ya está. No hay más preguntas. Reuniones. Todos reunidos. Todos, nosotros más que vosotros, mira, ves, ves, mira, nosotros nos metemos todos todos en el despacho, para que se note que todos nosotros tomamos parte en la decisión, mientras que vosotros os quedáis en la puerta hablando de que si el sobre de Bisolgrip es mejor que el sobre de Flumin o como se diga. Vosotros no sois nosotros. Esta es la enésima prueba. Bueno.
Y eso. Una jornada histórica en la que queda claro que estamos frustrados. Que somos gente que pensábamos que esto era miel sobre hojuelas y que nos han dado para el pelo. Y ahora qué. Ahora qué hacemos con toda esa gente, esa gente que yo veía los lunes, los martes, y pensaba... Djukic puede fallar el penalty. Puede pasar. Puede pasar que Djukic tire el penalty como si jugase con un balón medicinal y no llegue a puerta. Y entonces, toma. Ahora qué hacemos, segadors. Hasta dónde vamos a llegar.
Vamos todos juntos como hermanos, pero vosotros sois menos hermanos que nosotros. Mucho menos. No. Sissí, emperatriz. O eso o nada. Sissí, emperatriz. Menuda mierda de posición, si no sois conscientes de que en 1714... si no sois conscientes de que... si encima no sois ni siquiera capaces de tener valor para decir que... ni siquiera habéis tenido coraje de acompañar al president Mas al momento 'la firma'. Todo esto, no sé, a veces tiene uno la sensación de que se reúnen cuatro en torno de una mesa y dicen, vamos a ver cómo podemos seguir jodiéndonos de esta peña. Y esa peña somos nosotros. Sistemáticamente. Por decirlo de una manera suave. Y se junta éste, con aquel, con el otro, que no deberían tener nada en común más que en bufarse de nosotros. Hasta ese que llega nuevo y que está descubriendo que quizás fotocopiando un documento la gente pueda recordar lo que se dice en una asamblea y nos dice que... Gracias, compañeros.
Lo que pasó ayer fue muy interesante. Ya dije que no te fueras, que esto no se repetía cada Pleno. Que nos íbamos a reír. Que podemos (ara, guanyem, podem, ara mateix, ciutadans, iniciativa, seguro que me dejo más palabras tabú) pasar unos momenticos muy guapos aquí esperando a que la gente decida si sí o si no. Y fue que nada. Porque, principalmente, los que no tenían ilusión, los que están esperando a que se pase la marea para poder poner de nuevo la máquina a funcionar y ya cuando eso hacer una reforma de la Constitución que se va a cagar la perra porque para eso han echo (and the bunnymen) hecho ya alguna reforma de la constitución que ha sido una alegría verla... me he perdido. No encuentro el hilo.
Es el momento de dejar de decir sandeces. Porque esto es lo que pasa. Que se lía uno a decir tonterías y pasa lo que pasa. No, va, tomarme en serio. Va, que soy de los vuestros, miradme bien. Seguidme las bromas, que soy tope de majo, va. En serio. Que soy muy de los vuestros y os quiero bien. Va. Que juro que aplaudiré la próxima vez que alguien recite a Martí i Pol. Va. Que yo también tengo una camiseta con la bandera andaluza y la estrella roja, de verdad. Anda que no hace años. En serio.
No, pero que no nos lo tomemos todo a la tremenda. Ojo, que aquí los que de verdad están haciendo el número son los que nos marcan el gol sistemáticamente, los que tienen más presente al votante de quinientos quilómetros (kilómetros) más allá, que a las ideas. Eso. Las ideas.
El peligro de tener ideas. Que las tienes, sí, pero que ya si eso.
Yo tengo unas ideas muy bonitas y estoy dispuesto a quedar con quien quiera para explicárselas. Pero los lunes, los martes, los viernes... lo tengo muy mal. Ya aviso.
Ayer, eso, que me pierdo. Al final, casi nada. Que muy tarde a casa y que había un señor bebiéndose una cerveza en lata a las dos de la mañana sentado en las escaleras del Eurocity de un euro y medio todo, que daba bastante que pensar. En plan, mira lo que le importa a este buen señor aquí solateras toda la movida esta de la construcció nacional. Mira.
Venga. Que llueve.

lunes, 29 de septiembre de 2014

Ojo cítrico

De los estudios de uno de los considerados discípulos díscolos del Profesor Almayr, quisiéramos destacar aquel que tiene como nombre 'Ojo nº 23'. Perdón, con las prisas, el discípulo del que hablamos es Rodión Serafimovich Merelembaum. Nos ponemos a escribir y no estamos por lo que estamos. Disculpen.
'Si el Profesor Almayr había abierto la puerta a la maravillosa teoría de la Mirada Ovoide, bueno era que sus amantísimos seguidores buscáramos pruebas allende los mares, los campos, las montañas, los valles, las islas, donde fuera, para reafirmar lo que nuestro querido maestro nos había enseñado. Mis pasos, realmente, no me llevaron demasiado lejos. Perezoso como soy, quise creer que en cualquier parte, no hacía falta que fuera muy lejos, podría darse lo que pensábamos que era especial y exótico. Bien. Decidí simplemente pasear por las calles de mi Odessa natal y recoger testimonios. Como habrán comprobado, esta introducción es la misma que está escrita en los 22 ejemplos anteriores, pero me permito recordarla en cada ejemplo, por si ustedes quisieran recordarlas por separado. Muchas gracias por su paciencia.
Pensé que, en el consultorio médico en el que trabajaba mi querido padre, y al que tengo por costumbre acudir en caso de necesitar algún que otro consejo de cualquier índole, podría darse que alguno de sus pacientes tuviera o presentara algún síntoma que pudiera estar relacionado de alguna manera con lo expuesto, y hacia allí me encaminé. Como todos los días, la señora Davidova me recibió y me informó de que mi padre ya se encontraba pasando consulta, por lo que debería esperar unos instantes si quería que éste me recibiera. Muy dispuestamente, me dirigí a la salita de espera, pero justo antes de cruzar el umbral que marcaba la separación entre la recepción de la señora Davidova y esta sala, giré mi cabeza, sin ningún motivo especial, para mirar de nuevo a la señora Davidova y nada más, y noté que la ayudante de mi padre, que durante más de treinta años había desempeñado un fabuloso papel tanto en tareas administrativas como en proporcionar soluciones de tipo médico incluso... digo, que vi que se estaba rascando un ojo. El ojo derecho.
Me senté en la salita y una idea empezó a rondarme. El ojo de la señora Davidova estaba irritado. Una irritación que podría causar un daño en su globo ocular si seguía frotándose con fruición esa zona. Pensé que era un buen momento para emprender algún tipo de experimento. Sin nada más que una pequeña intuición, me levanté y me dirigí hacia la señora Davidova. Me situé frente a ella y después de unos segundos de inspección de la zona, saqué mi lengua y le lamí el ojo.
Sabía a limón. La señora Davidova, naturalmente se sobresaltó e hizo ademán de lanzarme un golpe que conseguí esquivar. 'Señora Davidova, no se alarme. Estoy llevando a cabo un experimento que va en la línea de las investigaciones del Profesor Almayr, inspirador y descubridor de la teoría de la Mirada Ovoide, así que por favor, permítame una segunda...', sin más le dí otro lametón al ojo. Seguía desprendiendo un fuerte sabor a limón. 'Sabe a limón', le dije. 'Naturalmente, joven Merelembaum, utilizo un jabón que...'. Me explicó cuáles eran sus rituales de higiene personal y me convencí de que quizás el limón le provocaba aquella irritación. Se lo expuse y ella misma me dijo que no, que no tenía nada que ver con el limón, si no más bien con una carencia de horas de sueño provocada por un asunto que, si bien podría parecer extraño tiene relación con que, de noche, sus ojos dan luz. Pero esto ya es materia de otro caso.'.

viernes, 26 de septiembre de 2014

Miscelánea

Señores mayores que hacen música. En realidad esto no ha pasado. The Beastie Boys fueron señores mayores haciendo música como si fueran críos. Aquí les tenemos en su plenitud, en el disco Check your Head, una auténtica biblia del punk-hop (sacada de la manga la etiqueta), con una canción que se llama Pass the Mic y que tiene toda una serie de frases que se le quedan a uno grabadas. Ojo, al menos, según el nivel de inglés que tiene uno. Be true to yourself and you will never fall. La canción es, como muchas del género, una vindicación personal. Somos así, no nos vas a cambiar, aunque te joda, esto es lo que hay, tengo mi estilo, etc. Pero la clave es esa, be true to yourself and you will never fall. O quizás diga fail. No sé, es tan simple como buscarlo, como todo. The Beastie Boys ya no existen. Adam Yauch falleció y los otros dos ya no siguieron en la partida. Disfrutemos de la gloria mientras podamos.
https://www.youtube.com/watch?v=NpsvBvwRuf0

Nos hemos levantado hoy con el paso cambiado. Debe ser la fiebre o lo que sea. El primer frío. Lo de siempre. Llega el primer cambio de tiempo y los débiles del mundo nos ponemos enfermos. Es así. En fin, debido a eso o a lo que sea, el criterio musical se desmonta bastante. The Message es una canción de las clásicas clásicas del Hip Hop, de las primeritas. Grandmaster Flash & the furious five. Mi hermano se está acabando el libro de la música electrónica. Nos está sirviendo para complicarnos más la vida aún. Queremos un moog, queremos un roland, queremos un cacharro para hacer cosas. Sin tener ni idea. Queremos un o una teclista que nos acompañe. Queremos ruiditos raros. Queremos amplificar el mensaje. Esta canción es muy antigua, pero si no llega a ser por un sample de los Negu Gorriak, jamás hubiera entrado en el ajo. Quédense con el vídeo. No hay coches, ni champagne, ni muchachas medio en bolas... eran otros tiempos. Malotes.
https://www.youtube.com/watch?v=gYMkEMCHtJ4

Otra cancionaza. En este caso una canción que creo que ya ha aparecido por aquí. Gill Scott Heron es un clásico en estos parajes. Qué tipo tan contradictorio. Un hombre que denuncia el tema del alcoholismo en una canción como The Bottle... va y acaba él mismo hecho una mierda por las adicciones. Un desastre. Nunca sabremos cómo hacerlo bien del todo. Cómo no caer en lo que denunciamos. Nos pensamos que es muy fácil, que nunca nos pasará y un día, nos vemos traicionando lo que más queremos. Gente que se pierde por el camino, que no acaba de apuntar lo que promete porque le pasa algo que le frena y cae en el modo autodestructivo. Y parece que él mismo fue víctima de todo esto. En lo que toca a la canción, es un pedazo de canción. Mira, el Herrera en la tele hablando de lo de Pujol.
https://www.youtube.com/watch?v=EdhoX1Xu6ZI

Los catalanes. Anda que no, cómo os la ha metido el Pujol. Tanto que le queríais a Pujol y cómo os ha metido ese gol. Es que son todos unos chorizos. Las cárceles para los chorizos cuándo las vamos a empezar a hacer. Los catalanes. No dijisteis nada. Os tapabais unos a los otros. Que sois todos iguales. El Pujol os la ha colado bien colada. Esto os va a hacer mucho daño, lo del Pujol, porque al final os desmonta el chiringuito que teníais montado con esto del soberanismo y tal. Porque le habéis estado riendo las gracias a Pujol y a la burguesía mucho tiempo y ahora estáis todos igual de señalados. Le estáis haciendo el juego a la burguesía. No estáis diciendo nada. Os estáis rindiendo. Los catalanes. Los burgueses. Los trabajadores. Pujol. Que pague Pujol.
https://www.youtube.com/watch?v=QGm2iqrWZUI

Nos estamos desviando del concepto. El concepto hoy consiste en que no hay que desesperar. Vamos a ver. Canciones que son bonitas porque sí. Una canción de Burt Bacharach que interpreta Dionne Warwick, y no hay nada más que decir. Walk on by. Si me ves andando por la calle y empiezo a llorar, sigue caminando. Qué cosa. Qué cosa tan bonita y tan triste. El tal Burt Bacharach es autor de canciones que le ponen a uno los pelos de punta. Pero son canciones que uno aprecia con el tiempo. Es muy difícil que con 20 años le lleguen estas canciones. Parece que están escritas para gente algo más mayor. Gente de orden. Vídeo impagable con una coreografía y una cosa de época sesentera que tira de espaldas. Buenísima canción.
https://www.youtube.com/watch?v=L0wCuwUneSM

Y para despedirnos otro cancionón clásico. Love is Blue, interpretada por Claudine Longet. Claudine Longet tiene una biografía de tirar para atrás. Es la chica francesa que aparece en El Guateque, que medio liga con Peter Sellers, que canta una canción así como muy modosa. Pues bien, con el paso de los años, la Longet estuvo envuelta en un misterioso caso de asesinato. Vamos, que fue acusada de matar a su amante. Pero errores de forma la absolvieron. Aquí la tenemos cantando esta melosísima Love is Blue, que es una pedazo de canción de esas que las oyes y dices 'ah, si, esta canción, qué bonita... cómo se llamaba...', pues es Love is Blue. Con ese clavicordio que es media canción. Claudine Longet, qué guapa y qué siniestra historia la suya.
https://www.youtube.com/watch?v=4_ZtwNZh5Wc

Y eso es todo. Que tengan un muy buen fin de semana. Y si eso, pues ya saben, digan algo.

jueves, 25 de septiembre de 2014

Antony Beevor - La Segunda Guerra Mundial

Consideraciones previas a la hora de hacer una crítica de un libro como éste. No se trata de decir si la Segunda Guerra Mundial mola o no mola, se trata de explicar de qué forma Antony Beevor nos cuenta la Segunda Guerra Mundial. Otra. La lectura de este libro está condicionada por la lectura previa de una crítica del mismo en La Página Definitiva. Además, está muy influida por el visionado de los documentales Apocalipsis. Por lo que el resultado y las conclusiones de su lectura están fuertemente condicionadas por factores previos. Todo esto, para decir que La Segunda Guerra Mundial, contada por Antony Beevor, resulta fascinante. Y las conclusiones, desoladoras.
Podría contar yo ahora la Segunda Guerra Mundial tal y como la cuenta Beevor, resumiendo el conflicto desde 1939 a 1945 y fuera, pero prefiero hacerlo de otra manera. Por partes:
- Alemania y Hitler. Alemania se deja llevar desde que acaba la Primera Guerra Mundial (tan fascinante como la Segunda) a una espiral de decisiones equivocadas que acaban llevando a Adolf Hitler y su partido Nazi al poder. La culpa de todo la tienen otros, nosotros somos los mejores, nos lo merecemos todo, nos han engañado, en el interior tenemos traidores y flojos que hay que eliminar, nos merecemos media Rusia para plantar patatas, Francia, Gran Bretaña, Estados Unidos, lo entenderán y si no, les damos un tortazo y se dan por enterados. Hitler está como un cencerro. Pero tiene una idea y la va a llevar hasta el final. A su alrededor no hay nadie que en mitad de una reunión tenga un poquito de cuajo y diga, 'mira, a este le pego yo un tiro ahora mismo, nos ahorramos un problema y listos'. Pues no. Un atentado, una conspiración, pero hasta que él mismo no decide quitarse la vida, nadie apuesta por quitarse de en medio a un tipo que prefiere la aniquilación total de su gente (¿?) que rendirse. Su obstinación en que no puede rendirse nadie es culpable de miles y miles de muertes. Del cáncer que es su ideología, de la superioridad racial, de tratar a quienes no son como nosotros como gusanos, como esclavos... Esclavos. Mano de obra esclava. Cuánto cabrón.
- Francia. Francia aparece en el libro. Los franceses aparecen en el libro. De Gaulle aparece en el libro. Al principio del libro, Francia parece que... pero los generales y buena parte de los gobernantes prefieren rendirse a Alemania que luchar y provocar un levantamiento comunista. Antes el orden que la revolución. La derrota al caos. Y ya Francia y los franceses no aparecen apenas en el libro. Discusiones de Generales, algo de la Resistencia... la división Charlemagne al lado de Hitler hasta el final... poca cosa más. Y son potencia vencedora. Ojo. El libro lo escribe un inglés, ojo con eso también.
- Stalin. Gente a la que no merece la pena conocer. Stalin. Ahora me dirán de todo, pero lean el libro. Si a Hitler se la bufaba, a Stalin se la bufaba por los dos. Stalin traiciona los ideales que representa, las veces que le hace falta. Se come Polonia, se zumba a los polacos, se carga a la mitad de los suyos que podrían haber defendido el país, no hace caso de las advertencias porque considera que todo el mundo está en su contra. Todo el mundo está en su contra. Los suyos están en su contra. No nos podemos fiar de nadie. Los comunistas no nos podemos fiar de nadie. Nadie nos dice la verdad. Todo es mentira. Que muera gente. Que se mueran los nuestros, que nos maten a todos, pero no nos están diciendo la verdad. Stalin y la Unión Soviética. Millones y millones y millones y millones de personas muriendo. Ejércitos sacrificados, países sacrificados, prisioneros que son liberados y luego vueltos a encarcelar por sospechosos. Momentos de mucha vergüenza para quien siente algo por los símbolos. Entrar en campos de concentración a violar judías porque nadie nos había dicho que los judíos estaban siendo masacrados. Los únicos que padecemos son los rusos. Stalin. Vencedor. Glorioso vencedor de la Segunda Guerra Mundial. El hombre que se cargó el invento. Cuánto cabrón.
- Inglaterra y Churchill. Churchill y sus ideas. Churchill tiene dos cosas, no tiene ninguna intención de rendirse incluso cuando la cosa está fea para los suyos y quiere pelear hasta el final. Si hubiera tenido el impulso de negociar y pactar con Hitler algún acuerdo (que era lo que buscaba Hitler), otro gallo hubiera cantado. Churchill y sus ideas peregrinas. Churchill y sus planes extraños. Churchill y sus fantasías. Churchill pensando en atacar a la Unión Soviética al final de la guerra para poner las cosas claras. Churchill pensando en Imperio. Churchill y sus reuniones con mandatarios. Churchill que pierde unas elecciones al final de la guerra, siendo considerado el héroe de la contienda, pero al que los suyos no quieren ni ver. Churchill, un ejemplo para Stalin: si un tío como este puede perder una elecciones, ya me dirás el sistema democrático para qué sirve.
- Estados Unidos y la Guerra. En el Pacífico. Digámoslo claramente. La Guerra en el Pacífico es bastante menos atrayente que la guerra en Europa. Cuando la historia viaja hacia Japón y su guerra contra los americanos, australianos y británicos, la cosa pierde fuerza. Desembarcos, los americanos llevan mucho material, los japoneses se equivocan, son voluntariosos, y pierden. Estados Unidos se pasa la primera parte de la guerra mirando para otro lado, pero de reojillo, pensando en que tarde o temprano van a tener que intervenir. Intervienen. Aunque sólo sea por el material que aportan, su contribución es decisiva. Y la guerra del Pacífico la ganan ellos, ni británicos, ni franceses, ni australianos. Ellos. Ahora, en Europa... el sufrimiento es mucho menor.
- Atrocidades. Bombardeos masivos sobre población civil. Una estrategia para ir minando la moral. Ciudades arrasadas. Gobiernos democráticos arrasando poblaciones. Campos de concentración para todos. Judíos, gitanos, rusos, franceses, prisioneros norteamericanos en Filipinas, prisioneros de japoneses de toda condición. Granjas humanas. Repitan. Granjas humanas. Granjas humanas. Los japoneses tenían granjas con gente a la que se iban a comer. Así. Los alemanes entran en los países como quien entra en un super. Cojo lo que quiero y lo demás no está. No existe. Barbaridades en Polonia, Ucrania, Rusia. La masacre de Babi Yar. De todo y más. Sin que tiemble el pulso. Muertos, experimentos médicos, la IG Farben, productividad, Esclavos. Esclavos. Los rusos entrando en Prusia Oriental. El desastre. Los japoneses en China. Millones y millones de muertos. Y no sólo es morir, no sólo es matar, es la saña, es el odio, es la ausencia absoluta de humanidad.
- China. Chang Khai Chek y Mao. Los americanos escatimando ayuda. Los soviéticos pasando de todo. Los nacionalistas de Chang combaten a los japoneses pero no colaboran con los comunistas de Mao. Los maoistas no combaten. Están allí y de vez en cuando hostigan a los japoneses, pero también a los nacionalistas y dejan la guerra pasar. En China mueren tantos como en toda Europa o más. En China la guerra es atroz. En China inundan ciudades como arma de ataque. Te dejo entrar a la ciudad y ahora destruyo la presa y nos ahogamos todos. Todo al carajo. En China la Guerra empieza mucho antes. De hecho la primera batalla de la guerra no es en Polonia, es en Mongolia, entre soviéticos y japoneses. En China los japoneses no se retiran hasta muy muy al final. Los americanos y los Chinos, desconfiando unos de otros. Los chinos desconfiando de ellos mismos. Los japoneses arrasando. Hemos dicho ya lo de las granjas humanas. Los experimentos en Manchuria sin castigo. Repito, sin castigo. General Shiro Ishi. Sin castigo.
- Japón. Huida hacia delante. Lo de Japón es una patada a seguir constante. No llegamos a más, pues vamos a ir hacia la destrucción. ¿Qué tiene en la cabeza un dirigente político o un militar que considera que el deber de todo su país es morir? Morir, ir derechitos a la muerte. En Okinawa, en Iwo Jima, sacrificando barcos, hombres, civiles, todo, porque es impensable rendirse. Un imperio que llama a los países de Asia a rebelarse contra los occidentales para convertir a los habitantes de Asia en nada. En absolutamente nada. Un emperador que está pintado en papel maché. Un emperador que hasta la segunda bomba atómica no decide rendirse. Unos americanos que piensan 'si en cada mierda de isla tenemos que hacer lo que estamos haciendo y perdiendo tantos soldados... mejor acabamos de una vez'. Bomba atómica. En unos segundos mueren cientos de miles de personas. Piénsenlo, en unos segundos, mueren cientos de miles de personas. Y el emperador aún piensa en no rendirse. Y los generales y mariscales no se rinden. Que tiren otra. Y la tiran. El libro se ventila esto muy deprisa. El final aprieta. La guerra se acaba. Parece que ya no hay ganas de contar más barbaridades. Se tira la bomba, se acaba la guerra.
- Nombres. Zhukov el figura, Konev, Rundstedt, Model, Guderian, Patton y su pedrada, Montgomery que era tonto, Alexander que no tenía nada, Eisenhower intentando que no se le vaya de las manos, Chuikov y su ejército de pan mascao, Tolbujin, Malinowski, Rokossovski, Cherniakhovski que muere casi acabando, De Gaulle y su ansia de que no pasen de él, Macarthur el zumbado... generales para todos los gustos.
- Comparsas. Italia. Si alguna vez hay una guerra e Italia es nuestra aliada, corred. Eso sí, en la Guerra Civil si que cumplieron, si.
- La guerra. La guerra es una mierda. Si la Primera Guerra Mundial es una guerra incomprensible, la Segunda se considera una guerra justa. Una guerra necesaria para parar al fascismo, para parar al nazismo, para salvar la civilización. Una guerra en la que las alianzas, los juegos, los dobles juegos, los intereses personales disfrazados de intereses ideológicos, nacionales, cuestan millones de vidas. Millones de vidas. Atrocidades. Nombres. Japón, China, la Unión Soviética, Alemania, Gran Bretaña, Estados Unidos, Francia. Italia.
Seguro que me dejo muchas cosas. La Segunda Guerra Mundial es todo.

Antony Beevor nos cuenta la guerra. Con muchas anécdotas, con muchos momentos personales, de soldados, de generales, de políticos. Desde la trinchera al campo de concentración. Del salón y la conferencia internacional al búnker. Desde el tipo de tanque al calzado y el armamento. Detallista, exhaustivo, y tomando partido. Tomando partido por las democracias occidentales, siendo consciente del sacrificio terrible de los soviéticos pero sin comprender lo cabrón que puede ser Stalin, lo frívolo que es Churchill, lo perro pachón que es Roosevelt. Un libro para tenerlo en casa y no pretender buscar buenos y malos. Los hay, pero hay que saber verlos.

La guerra es una mierda. No es divertido leerla. No es divertida contarla. No hace gracia. No puedes regodearte en las escenas de soviéticos entrando en la Prusia Oriental. No puedes relamerte con los japoneses en China o Filipinas. No puedes alegrarte de los bombardeos sobre Dresde. La guerra es una mierda. La Segunda Guerra Mundial es una mierda. Hacen con nosotros lo que quieren.