Ha hecho mucho viento esta noche. He estado toda la noche acojonado pensando que se me iba todo al garete. Pero ya no tengo ni garete. Antes, en los buenos tiempos, estas noches de airazo las pasaba acongojado pensando que el chambaíllo que tenía en la terraza se me iba y que... pero ya no. Esta noche la he pasado prácticamente en vela. Sin dormir nada. Me he despertado mil veces. Pensaba que se me iba todo a la mierda. Pero no tengo nada. Cuando me he asomado así por la ventana, en plan, me asomo pero no quiero ver, he visto que las macetas estaban todas en su sitio, que la bicicleta no se ha caído, que las sillas están en mi terraza y no en Singuerlín. Pero no he visto qué ha pasado con mi lavadora ni con las cosas que había encima. Ayer puse una lavadora, colgué la primera camisa en una percha y empezó a hacer aire. La tuve que meter dentro. Una vida maravillosa. Parece que estoy mucho en mi casa, pero no la piso. Parece que tengo una vida aburrida, pero no es verdad. Se la cambio. Por la de usted mismo. Qué noche más mierda que he pasado. Acojonado vivo.
https://www.youtube.com/watch?v=LK69zlAA4K0
No piso mi casa. Estoy en la calle. Viviendo a tope la situación. Estoy en el meollo. Donde se cuece la vaina. Estoy ahí. Me veis. Compré el otro día un bote de lejía de esos gordos, para ver si friego algo. Nada. No hay forma. No piso mi casa. Estoy ahí. Estoy en todo. Siempre haciendo siete cosas a la vez. Nos vamos a cortar un poco y no vamos a poner la mítica canción de Hidrogenesse, pero es que cada vez me parezco más. Eres tan técnico/a. La muerte de la izquierda eras tú. Ay, la izquierda. Vaya golazos nos estamos metiendo. ¿Qué nos ha pasado? Nosotros antes no éramos así, nosotros antes éramos los más listos y ahora cualquiera nos pinta la cara. Yo no he sido muy listo nunca en este tema, la verdad, no tengo resortes, no puedo citar a casi nadie. Y se me nota. Alguien tuvo suerte, pero fue un accidente. Esto lo dice Bob Dylan en una canción que yo creo que dice una cosa y dice otra. Estoy prometiendo mi tiempo. Pledging. Si alguien sabe qué quiere decir realmente Pledging, aquí estoy. Con los brazos abiertos y la frente limpia. Es por el viento.
https://www.youtube.com/watch?v=N81eudRXg4s
En el curro suena música. Muy flojita. Muy de lejos. Pero suena. El compañero maquetador que pone la música tiene una lista de reproducción de soul. Podría ser peor. En realidad, está de narices. Los primeros días, reconozco que ponía una música un poco raruna, demasiado mainstream, pero debe haberme visto con los suetercicos fred perry y ha reaccionado bien. No nos hablamos mucho, pero al menos hay una entente en lo musical. Acaba de sonar por ejemplo Then He kissed Me, de The Crystals. Todo nos lleva a lo mismo. Phil Spector. A todo trapo. Es tan fácil como poner todo el Back to mono y largarse. Pero bueno, no está mal meter también cosas de la Tamla y de Northern Soul. Esta de Then He Kissed me es muy buena. Me gusta por el rollo ese de la batería que se parece también a lo que hacen en Be my baby. Ahora no sé si esta es también de Spector, me juego un canasto de cosas chulas a que sí. Un vino en las Taninas.
https://www.youtube.com/watch?v=cE_jOD2Fxvs
Es descorazonador. Acabo de leer que PSOE y PP firman un pacto antiterrorista en el que han colado la cadena perpetua. Es muy triste. Lo de la política otra vez. Es realmente triste ver cómo se prepara una especie de... en fin. O no. O igual lo que se está preparando es otra cosa. No sé. No me voy a enterar de todas maneras. Los Beach Boys tienen canciones buenísimas. Algunas de ellas son tan raras y tan oscuras que dan miedo. Hay una que se llama Never learn not to love, o Cease to Exist, que pone los pelos de punta. Creo que era del batería, el chico guapito que no sabía tocar la batería y que va y se pone a cantar una canción que en realidad la había escrito Charles Manson, esta vez sí, como Cease to Exist. La canción es así como de mucha pena porque todas las canciones que cantaba este muchacho, que ahora no me acuerdo cómo se llamaba... eran Brian, Carl y el otro, el batería, Dennis, daban así como mucha pena. Bueno, pues bien.
https://www.youtube.com/watch?v=8I0v2bVX8j4
¿Han visto el mural? Está en la pared del Pujadas. Dicen que este mural ha salido en un anuncio de nosequé. Otro gran qué de Santa Coloma. En fin. No sé. Me gustaría que todo fuera bien. Que, no sé, que todo fuera bien. Que todo estuviera bien. Que la vida fuera así como de otra manera. No tengo ahora mismo idea de cómo debería de ser. Supongo que ese es uno de mis grandes fallos, que no concreto demasiado y destapo mis cartas demasiado pronto. En fin. Hoy hay una obra de payasos en el Sagarra. En teoría yo tengo que ir con mi hermano pero aún está la cosa ahí como en el aire. Veremos. Son los payasos de Monti & Cia, que vinieron hace un cerrazo de años y que nos dejaron con el culo torcido. Pero mucho. Y vuelven, pero sin el Monti. Sólo con el Señor Martínez, el gran Jordi Martínez, vecino de la ciudad. Tienen que ir. A ver si nos vemos. Necesito una nariz de payaso.
https://www.youtube.com/watch?v=d-gwv_Qrnis
Necesito que todo vaya bien. Necesito que todo esté bien. Que las cosas vayan bien. ¿A dónde tengo que mirar? ¿Dónde está mi cámara? Mirando a cámara lo digo. Quiero pedirle a todas las divinidades presentes en esta sala, a todos los astros, a todos los condicionantes cerebrales que hacen que nuestro córtex haga nosequé y que tal, que se centren en una cosa muy concreta. Una cosa que les pido yo. Quiero que todo esté bien. Que todo esté bien y ya está. Que esté bien. Que esté bien y que esté bien. Que todo vaya muy bien. Que sea todo, todo lo bien que tenga que ser. Que esté bien. Nada más que eso. No quiero alardes, no quiero decir 'genial', por ejemplo. No. Yo sé que simplemente con que esté bien, estará bien. Si está bien, yo ya con eso, me conformo. Me conformo y si está bien, yo estaré bien. De verdad. Que esté bien. Que todo vaya bien. Que lo necesito yo. Yo necesito que esté bien. Si no, pues a ver, entonces qué. Porqué no va a estar bien. De verdad. Hagan lo que puedan. Que esté bien, por favor.
https://www.youtube.com/watch?v=E2VCwBzGdPM
Pues eso es todo. Espero que tengan todos ustedes un muy buen fin de semana. Y que estén bien. Y que estén bien, por favor. Contentos y bien.
viernes, 30 de enero de 2015
jueves, 29 de enero de 2015
Tolerancia y respeto
Todo ha sido muy extraño porque habíamos hecho un llamamiento para que nos enviasen relatos ya que estábamos preparando una compilación dedicada a... y sólo dos días después nos aparece este texto en el buzón... yo que sé. Es un relato enviado por carta a cargo de un tal Jovanko Arapovic y el se titula 'Tolerancia y respeto'. No tenemos más referencias.
'Mi muy queridísima amiga Franka Grabovica me habló de ella varias veces mientras tomábamos café en el Teatro y la verdad es que quedé muy impresionado con sus comentarios. Me dijo que se trataba de una artista que había nacido en nuestra ciudad y que había triunfado desde muy joven en los escenarios más respetados de Europa, dando el salto también a América, donde un rico magnate petrolero del Brasil se había encaprichado de ella y le había llegado a proponer matrimonio. Comentaba Franka que su padre había sido un famoso profesor de música del Conservatorio Nacional y que ella había aprendido mucho tanto de él como del ambiente que allí había vivido. La verdad es que me quedé muy sorprendido con todo lo que me contaba, ya que yo he vivido toda la vida en esta ciudad y jamás había oído hablar ni de ella ni de su tan afamado padre. Ni siquiera sabía que tuviéramos un Conservatorio. Y menos Nacional.
Sin embargo, Franka no dejaba de hablar de ella y me di cuenta de que en mi círculo, prácticamente me había quedado solo en la ignorancia. No sabía quién era. Daniela Stremovica. Ni idea. Comenzamos a ver carteles anunciando su actuación un mes antes de que esta tuviera lugar. Se anunciaba un recital de violoncelo a cargo de la muy famosa y distinguida hija de la ciudad Daniela Stremovica y se rogaba reservar las entradas con antelación, ya que el aforo era muy limitado (presumían que las 600 butacas del Teatro Mostovoi iban a agotarse) y no habría una segunda actuación en la ciudad por problemas de agenda.
A medida que iba llegando el día de la actuación, Daniela Stremovica se convertía en el centro de todas las conversaciones. Que si era, que si dijo, que si yo un día la vi, que si era compañera del instituto de tal, que si una vez... pues a mi me parece... Fuera como fuera, servidor no había coincidido nunca con ella, ni aquí ni allí, ni dentro ni fuera, de ninguna manera. Estaba ciertamente escamado y tenía unas ganas locas de saber quién era.
Llegó el día de la actuación y con nuestras entradas en la mano nos dirigimos al teatro. Estaba expectante. Franka me vino a recoger y llegamos juntos al teatro. Estaba todo el mundo. Era cierto, habían agotado las entradas. Nos sentamos en uno de los mejores palcos y cuando todo el mundo estaba ya preparado, se apagaron las luces, dejando un foco de luz en el centro apuntando al escenario. Apareció Daniela Stremovica.
Ciertamente no me sonaba de nada. No lograba reconocerla. Ella saludaba a propios y extraños, reconociendo, incluso en la oscuridad, caras conocidas. Incluso miró a nuestro palco y saludó a Franka. Se sentó en una butaca, le trajeron el violoncelo y empezó a tocar.
El horror.
Espanto.
Terrible.
Es posible que lo que sonó aquel día, en aquel momento, pueda catalogarse como música atonal, experimental, concepto sonoro, llámenlo culo si quieren. Pero era un espanto. Yo creo, sinceramente, que tocaba mal. Que no sabía tocar. Yo no sé tocar. Ella tampoco. Incluso se le cayó el arco un par de veces. Por favor.
Acabó la actuación y todo el mundo aplaudió. Yo también.
Al salir del teatro la gente hablaba de ella enfervorizada, salió a saludar a sus admiradores. Franka me dijo que la acompañara. Cuando la tuve delante, nada. Que no me sonaba de nada. Era muy guapa. Me preguntó, con una voz muy dulce que me impresionó, si me había gustado. Le dije que 'muchísimo'. Me preguntó si había estudiado en el Colegio Gomelski y le dije que sí. 'De eso nos conocemos entonces'. Le dije que era cierto, de allí debía de ser.
No entiendo nada.'
'Mi muy queridísima amiga Franka Grabovica me habló de ella varias veces mientras tomábamos café en el Teatro y la verdad es que quedé muy impresionado con sus comentarios. Me dijo que se trataba de una artista que había nacido en nuestra ciudad y que había triunfado desde muy joven en los escenarios más respetados de Europa, dando el salto también a América, donde un rico magnate petrolero del Brasil se había encaprichado de ella y le había llegado a proponer matrimonio. Comentaba Franka que su padre había sido un famoso profesor de música del Conservatorio Nacional y que ella había aprendido mucho tanto de él como del ambiente que allí había vivido. La verdad es que me quedé muy sorprendido con todo lo que me contaba, ya que yo he vivido toda la vida en esta ciudad y jamás había oído hablar ni de ella ni de su tan afamado padre. Ni siquiera sabía que tuviéramos un Conservatorio. Y menos Nacional.
Sin embargo, Franka no dejaba de hablar de ella y me di cuenta de que en mi círculo, prácticamente me había quedado solo en la ignorancia. No sabía quién era. Daniela Stremovica. Ni idea. Comenzamos a ver carteles anunciando su actuación un mes antes de que esta tuviera lugar. Se anunciaba un recital de violoncelo a cargo de la muy famosa y distinguida hija de la ciudad Daniela Stremovica y se rogaba reservar las entradas con antelación, ya que el aforo era muy limitado (presumían que las 600 butacas del Teatro Mostovoi iban a agotarse) y no habría una segunda actuación en la ciudad por problemas de agenda.
A medida que iba llegando el día de la actuación, Daniela Stremovica se convertía en el centro de todas las conversaciones. Que si era, que si dijo, que si yo un día la vi, que si era compañera del instituto de tal, que si una vez... pues a mi me parece... Fuera como fuera, servidor no había coincidido nunca con ella, ni aquí ni allí, ni dentro ni fuera, de ninguna manera. Estaba ciertamente escamado y tenía unas ganas locas de saber quién era.
Llegó el día de la actuación y con nuestras entradas en la mano nos dirigimos al teatro. Estaba expectante. Franka me vino a recoger y llegamos juntos al teatro. Estaba todo el mundo. Era cierto, habían agotado las entradas. Nos sentamos en uno de los mejores palcos y cuando todo el mundo estaba ya preparado, se apagaron las luces, dejando un foco de luz en el centro apuntando al escenario. Apareció Daniela Stremovica.
Ciertamente no me sonaba de nada. No lograba reconocerla. Ella saludaba a propios y extraños, reconociendo, incluso en la oscuridad, caras conocidas. Incluso miró a nuestro palco y saludó a Franka. Se sentó en una butaca, le trajeron el violoncelo y empezó a tocar.
El horror.
Espanto.
Terrible.
Es posible que lo que sonó aquel día, en aquel momento, pueda catalogarse como música atonal, experimental, concepto sonoro, llámenlo culo si quieren. Pero era un espanto. Yo creo, sinceramente, que tocaba mal. Que no sabía tocar. Yo no sé tocar. Ella tampoco. Incluso se le cayó el arco un par de veces. Por favor.
Acabó la actuación y todo el mundo aplaudió. Yo también.
Al salir del teatro la gente hablaba de ella enfervorizada, salió a saludar a sus admiradores. Franka me dijo que la acompañara. Cuando la tuve delante, nada. Que no me sonaba de nada. Era muy guapa. Me preguntó, con una voz muy dulce que me impresionó, si me había gustado. Le dije que 'muchísimo'. Me preguntó si había estudiado en el Colegio Gomelski y le dije que sí. 'De eso nos conocemos entonces'. Le dije que era cierto, de allí debía de ser.
No entiendo nada.'
miércoles, 28 de enero de 2015
El regreso
Aquel día, como muchos otros días, no tenía ganas de volver. Pero emprendí el camino a casa bajando por la misma calle por la que no quiero subir y nada más doblar la esquina quise saltar la valla que separa aquel recinto al que no quiero ir nunca y que aquella noche se me apareció como apetecible. Sin encomendarme a dios ni al diablo, y haciendo gala de una agilidad que jamás tuve, me encaramé encima de la valla y justo cuando iba a dar el paso decisivo para entrar en el recinto, me contuve y pensé que quizás alguien en algún lugar hubiera conectado la cámara que vigila los recintos del mundo y me iba a ver. Siempre me pasa que creo que todo el mundo me ve hacer lo que no debo hacer y que, sin embargo, no ve lo que hago bien. No había bajado de la valla, pensando que debería haberla saltado, cuando pensé en no bajar por la calle y subir hacia arriba, por otra calle, preciosa, tan bonita que no parece de aquí y entrar en la Iglesia en la que finaliza y ponerme a gritar y saltar y cantar en su interior. Y que tuviera que venir el párroco, el capellán, o el que se encargue de estos asuntos y me tuviera que consolar y yo tuviera que explicarle qué es lo que pasa. Pero me puede la vergüenza a veces y, además, yo ya tengo amigos a los que explicarles las cosas y eso de hacer un número con la curia no me apetece. Pero pensado, estaba pensado. Bajar por la misma calle, en esa intersección, no sirve de nada, vas a parar a una serie de calles que van y que no van. Es mejor seguir el regreso por el camino cierto y recto que lleva hacia el lugar que me acoge y no me da calor si no es con una estufa tan miserable que no dan ganas más que de salir corriendo otra vez para arriba. Y ese para arriba no es. Voy a bajando y hay bares a los lados, pero son bares bien, con gente que no está pasándolo mal, o yo no lo sé, porque no pregunto y suelo ir con la cabeza baja y mirando a los lados. Bajo pero la cuesta es suave, no hace falta correr, voy tranquilamente andando, dando muestras de serenidad, hasta que los monstruos más espantosos aparecen por donde debería sonar la música. Aparecen unos monstruos horribles en un momento. Aparecen unas bestias espantosas. Están acechando en la puerta del recinto musical. Están ahí. Son unos monstruos que dan mucho miedo. Digo esto porque por algún lado deben salir los monstruos, y en realidad, en verdad, no hay monstruos. Son monstruos que me imagino que están porque un poco más abajo hay otra calle que lleva a donde están todos los monstruos de verdad, mis monstruos. Los monstruos que abandono y que me atraen. Los monstruos que no busco. No les quiero hacer caso. No quiero pasar más por ahí, no quiero estar más ahí y por eso me imagino unos monstruos distintos que me hagan apretar el paso. Rápido. Deprisa. he salvado a esos monstruos y no he escuchado los cantos de sirena de los monstruos de verdad. Qué mala pata utilizar cantos de sirena en estas condiciones. Que el regreso sea propicio en aventuras y experiencias. Que el regreso te haga olvidar porqué vuelves. El regreso continúa y hay una tienda tan dulce que es mejor no parar porque de lo que se trata es de olvidar porqué vuelves. Y hay un camino, un camino más que te llevaría a otro lugar antiguo y cálido, donde también hay una música que tiene una introducción a la guitarra y que nunca sabrás de dónde viene ni quién la hizo. Está ahí y ahí se va a quedar. Volverás a ese lugar, otro día, quizás, mañana. Nunca más. Así. El regreso que no cesa. Volver tranquilamente, como si no pasara nada. Que nadie note que estás volviendo. Tú nunca estuviste allí. Tranquilamente. Subiendo, casi al final del tramo elegante de esa calle, se encuentra un lugar que no frecuentas, pero que una vez, sólo una vez, esa vez, fue importante. Es importante. Nunca has vuelto. Sólo una vez y no te pasó nada. Pero ahora sabes que si ahora volvieras a entrar, una dama con una espada fría y plateada te cortaría el cuello sin pestañear. Abrirías una puerta y antes de saber cómo se abre la segunda, no tendrías cabeza nunca más. Debes evitar la tentación de entrar y dejar que te corten la cabeza. No hay peligro, está todo cerrado, pero sabes que con tu mano puedes hacer que tocando la pared todo vuelva a abrirse. Que todo vuelva a relucir, a resplandecer, tienes la luz en la mano. Puedes hacerlo y sin embargo prefieres volver. Es que tienes que regresar. Bajando tranquilamente por la calle. No puedes dejar de pensar que en ese lugar pasó algo que nunca más volverá. Porque la dama con la espada te está esperando. Quizás aquel día la dama te cortó la cabeza y ya no la has vuelto a recuperar nunca más. Entraste de nuevo hace poco tiempo y no utilizas los tiempos verbales como debieras. Entré un día y no pasó nada. Sigo sin tener cabeza. No me la pueden cortar tantas veces. En ese final de calle hace tanto frío que alguna vez has pensado en quedarte en el medio de ese cruce de caminos, no esperando al diablo, al diablo satán, esperando más bien al vecino que mira para ver si es cierto que estás esperando a alguien, esperando de nuevo a ese vecino que mira y remira porque no puedes estar ahí sin estar esperando a alguien. La memoria del porvenir. Nostalgia del porvenir, carteles fascistas, carteles por todas partes. Los carteles son bestias salvajes. Los carteles, mejor no mirar ya ningún cartel. Los carteles son los peores monstruos que existen. Los carteles con señores con mono y con bigote, con recriminaciones, con alardes, con alergias, con anuncios, todos los carteles son monstruos espantosos, los peores monstruos, casi peores que las bestias que se encierran en aquel edificio, ese edificio. Los carteles te obligan a volver y tú quieres regresar. Aquel día yo quería regresar. No sé a dónde. Estaba regresando a mi casa, ahora lo recuerdo. Estamos buenos. Estamos muy bien. Vamos a pasar por delante de más lugares que nos obligan a regresar. Este disco que suena ahora me da suerte. Con este disco siempre subo para arriba, pero toca bajar hacia abajo. Este disco me da mucha suerte. Si me lo pongo, si suena de nuevo al azar, significa que todo va a volver a estar de aquella manera. La salud es lo que importa, eso es lo que debe quedar claro. La salud es importante. Una calle más, y ya casi estaré a salvo. No podré volver a subir. Tengo que seguir el camino de la salud. Y entonces, aquel día volvió a ocurrir, bajando por la calle que nos hizo lo que somos, por la calle fundamental en esta historia, la calle culpable por excelencia, la calle más trascendental que existe en todo el pueblo, en todos los pueblos, un nuevo espacio para la expresión artística y corporal. Texto, cara, cuerpo, telón de fondo de todo. Salieron unos cuantos jóvenes disfrazados de pulpo y me dieron una paliza. Aquel día. Me la dieron entre todos. Disfrazados de tigre, de pulpo, de cubanos, de arquitectos, de todos los personajes del cómic, me dieron una paliza. Fue aquel día y son todos los días. Cuando llego a la calle del crimen es posible que la canción del disco que trae suerte se haya acabado. Si emprendes el regreso, pide que el camino sea largo. Hubiera preferido otra cosa, la verdad.
martes, 27 de enero de 2015
Recuperación de la Memoria Histórica en tres actos
Hoy se conmemora el 76 aniversario de la entrada de las tropas franquistas en Santa Coloma de Gramenet. La fecha sirve para que, durante unos días, se lleven a cabo unas Jornadas de recuperación de la Memoria Histórica para unos, Jornadas Antifascistas para otros. En la denominación también está la pelea. Porque aquí lo importante es no aprender nada y decir que unos estamos aquí y los otros allí. Por ir empezando por alguna parte. Hoy tendrá lugar la manifestación que partirá de la Plaça del Rellotge y acaba en la Plaça de la Vila. No sabría decir quién la convoca. Creo que la Comissió Antifeixista 27g, de la que forma parte la organización en la que milito. Estoy al borde de la muerte misma con un constipado de madre mía de mi vida y no sé si voy a poder ir. Si no me ven por allí, no teman, me estoy curando. Si me ven, saluden. Pero con estos fríos no sé si estoy yo para alardes.
He asistido a dos eventos de las Jornadas de Recuperación de la Memoria Histórica o Jornades Antifeixistes. Miento, a tres. El jueves pasado, la charla de Ana Messuti sobre la Justicia Uniersal. Interesante, porque la pregunta que sobrevuela durante toda la exposición de ella, de aquel, de este es la siguiente... 'que tengamos que escuchar a una abogada argentina hablar de lo que pasó aquí y que aquí no tengamos el derecho a acudir a los tribunales a ver qué pasa...'. Y ella va hablando y tú vas pensando... 'vaya trufa de país tenemos'. No pude quedarme hasta el final del acto, pido disculpas.
El domingo tuvo lugar el recorrido por lugares significativos de la historia de la ciudad vinculados a la República, Guerra Civil y postguerra. Muy interesante, la verdad. Mi grupo comenzó por Can Roig i Torres, siguió por Can Sisteré, caminó hasta el Bingo (antiguo Cine Capitol), de ahí a la Torre Balldovina y para acabar, viajecito a Sant Adrià a un refugio antiaéreo. Como digo, el recorrido y la explicaciones fueron muy amenas y hacía buena mañana y la compañía era estupenda aunque algo incompleta para mi gusto, pero eso son cosas mías. Can Roig i Torres, hospital de sangre, historia del Espíritu Santo, renombrado hospital Màxim Gorki, Can Sisteré, primero colegio, luego sede de Falange, luego sede de la Guardia Urbana, Cine Capitol, cine y también comedor social, Santa Coloma de Gramenet tenía también territorio en la otra orilla del Besós y un comedor social en la otra orilla, Torre Balldovina, los bombardeos sobre población civil, el monumento del Amical Matthausen, 'los rojos no son españoles', los campos de concentración (hoy también es el día de la liberación de Auschwitz), la represión franquista aquí mismo. Durante la pausa, pues las batallitas de siempre. Que si mi abuelo estuvo en Argeles, que si vaya guerra que se chupó, que si el mío era del cuerpo de mineros, que si esto, que si lo otro. Algunos momentos son durillos. Lo de recordar al abuelo, pues hace gracia y tal, pero se acuerda uno del pobre Antonio chupaíllo en esa puta playa francesa y encima que le digan que quién coño es y que para volver... menuda trufa de país. Y luego visita al refugio antiaéreo de Sant Adrià, donde un locuaz historiador nos hizo una estupenda exposición sobre el dicho refugio, sobre porqué hay que recordar, sobre porqué hay que diferenciar entre víctima y oprimido, y que siempre hay que saberlo todo y no quedarnos con lo que nos cuentan, aunque nos creamos que nos lo cuentan todo, siempre hay algo. Dice que no ponen fotos de muertos porque siempre que salen fotos de muertos son de muertos pobres. Que nunca salen fotos de muerto ricos. Que no vimos muertos de las Torres Gemelas y vemos muertos sirios a tutiplén. Teoría de la conspiración. Ustedes no lo saben, pero estamos rodeados. Sólo unos pocos elegidos tenemos la sabiduría. No se me acerquen mucho, que esto se pega. Lo peor de todo es que yo realmente creo que tenemos razón.
Ayer se celebró la Xerrada sobre el Feixisme en l'actualitat. Con Maria Dantas, Ferran Pedret y el gran Bertran Cazorla. Sala del Centre Cívic del Riu, llena. Bueno. Bastante llena, que no es poco. Gente de muchos partidos políticos. Podría decir que de casi todos, o de prácticamente todos los que al menos tienen en esto de la Memoria Histórica un qué muy grande y de otros que esto de la Memoria Histórica lo tienen ahí como que sí, pero tampoco hay que estar todo el día... La mayoría social. Ya saben. Lo que se lleva ahora. Ganar. Bertran Cazorla explica el panorama de ultraderechas en Europa, partidos que ya no van de neonazis, si no que se presentan como 'normales', camuflados, civilizados, modernos, pero que esconden a la bestia dentro y la bestia sale. Maria Dantas nos habla de Plataforma per Catalunya, la extrema derecha con más éxito in da house. De dónde vienen, quiénes son y qué perspectivas tienen. Ferran Pedret, de Unitat contra el Feixisme i el Racisme, nos habla de lo que se hace y lo que se puede hacer para combatir a la extrema derecha. Habla de métodos pacíficos, de la divulgación, de pensar y estudiar, de hacer las cosas con alegría, festivamente, sin violencia. Entre el público división de opiniones. Como la acción directa, no hay nada, piensan algunos. Que se vea a dos grupos de energúmenos pegándose, nos quita mucha razón, pensamos otros. Nosotros no somos ellos. Referencias en las intervenciones del público al fascismo institucional, porque no perdemos la ocasión de dar un toquecito, y... no sé. Pues que sí, que hay que estar alerta, que hay que combatir, que no hay que esconderse, que hay que recordar.
Hay que recordar siempre. Hay que recordar lo que pasó, lo que se hizo, las atrocidades, las barbaridades, también los errores que cometimos, los errores que cometemos, las veces que preferimos no entrar al trapo para no dar publicidad y las veces que asumimos planteamientos y razonamientos asquerosos porque 'es lo que la gente opina mayoritariamente'. Pues no, decir lo que se piensa, sobre inmigración (aunque te califiquen de buenista), sobre derechos laborales y sociales, sobre la guerra, sobre la violencia, sobre el machismo, sobre la supremacía cultural, sobre el sexo de los ángeles si hace falta. Decir las cosas y no callar. Decir las cosas y no disimular.
Y a todo esto ¿qué es el fascismo? A toro pasado todo es muy fácil, pero ¿qué es el fascismo? ¿Són solo personas con el brazo en alto? ¿Uniformes? ¿Desfiles? ¿Hitler hablando como si estuviera echando un fecaloma por el desto? ¿Qué es el fascismo? ¿Quién es un fascista? ¿Franco? ¿La derecha? ¿Todos los que no piensen como yo?
Recordar lo que pasó, la memoria de los que no tuvieron durante cuarenta años derecho a nada de nada, es un acto de justicia. No es sólo un recurso político o retórico. Llega la fecha tal, nos acordamos, ponemos unas flores en tal sitio, recorremos un parque, etc. Explicar qué es el fascismo, qué es y porqué puede volver a darse, qué es y cómo se puede combatir, qué es y a qué se debe, qué es y a quién le interesa, qué es y qué podemos hacer para no darle alas. Creérnoslo un poquito.
Los actos, organizados por el Ajuntament y la Comissió (da igual quién los haga, copón ya), continúan hasta el sábado, creo, con un concierto. Consulten la agenda del Ajuntament o de la Comissió y participen.
Creámonoslo un poco.
lunes, 26 de enero de 2015
Albert Pla - ¿Anem al llit?
Voy agotando los temas. Creo que tengo la sensación de que voy consumiendo los asunto que trato en este blog. Haré otro blog para hablar de otros temas. O me repetiré. Me repetiré hasta la saciedad. Así, creo que este disco ya lo he comentado antes. No encuentro si sí o si no, así que me lanzo igual. El disco se llama ¿Anem al llit? y es de Albert Pla. Este disco tiene ya unos años. Me gusta este disco casi más que ningún otro del artista de Sabadell. Su primer disco fue una bomba y sigue siendo una punkarrada extraña que no tiene por donde cogerse. Luego fue evolucionando y haciendo cosas que me hicieron perder mucho interés por él, demasiada rumba para mi gusto, y sólo con cosas como aquello que hizo de homenaje a un poeta de Vic o de Olot, no recuerdo, me mantienen enganchado a él. Y este disco. Sólo por este disco ya merece la pena todo.
Este disco, considero, que si te gusta con casi cuarenta años a tus espaldas, es que tienes un serio problema. Yo tengo un serio problema. Este disco me gusta porque yo no tengo cuarenta años. Yo me quedé estancado en una edad indefinida que ni siquiera podría encuadrar en un tiempo concreto. Supongo que a partir de octavo de EGB todo me quedó grande y ya lo que vino me cuesta de asumir como realizable. Cada día es un misterio. Cada cosa es un problema. Cada asunto es un dilema. Cada paso que hay que dar, en realidad, no me interesa. Si algún día te fueras a dormir y quisieras tener los sueños más guapísimos que se puedan tener... Este disco me gusta, no porque sea un disco infantil y a los niños les encante y yo... no. Es que creo que, igual que él lo canta como si fuera un crío, yo lo escucho como un chaval. Y mientras el disco suena, yo me puedo permitir el lujo de dejar de disimular. Ya no llevo bigote, ya no pongo cara seria, ya no opino, ya no me tengo que preocupar de, ya se ha ido todo. Puedo dedicarme a lo que más me gusta, a pensar en ir a dormir, en arrebujarme debajo de la manta, a dejar que todo pase. Espera sólo a que se haga de noche, abre la ventana y mira al cielo. Escoge la estrella que te guste más que yo estaré dentro. Cuidando de que tengas los sueños más guapísimos que se puedan tener. Todo esto en catalán es mucho más así. O es igual, no sé. Esto que escribo de los sueños guapísimos es parte de la letra de la canción Somnis. Una canción que le encoge a uno el estómago. Menos la parte final del tema que es un poco esplai. El efecto esplai ronda todo el disco, pero da igual. Todo da igual. Porque durante el espacio de tiempo que dura este disco, servidor ya no piensa en si esto es como si, si conviene, si parece, si es. Durante el tiempo que dura este disco, puedo dejar de disimular que todo esto tiene un sentido. No es un disco que le pondré a mis hijos, no es un disco que le pondré a mis sobrinos, es un disco que me pongo yo. Que me recuerda que antes de ir a dormir, hay que hacer un pipi, que alguien procura que tenga los sueños más guapísimos que se puedan tener. Els somnis més guapíssims, que es poguessin tenir. Qué bonito. Un disco que te recuerda que hay un sitio en el que los niños aprenden a ser unos somiatruites. Unos... unos qué. Gente desconectada. Eso. La gente a la que no nos interesa. Que preferimos hacer el bufa antes que otra cosa. Lo que sea.
Por si el disco y sus canciones de Albert Pla no dejaran claro de qué va todo, se permite el lujo de hacer una versión genial de Qualsevol nit pot sortir el sol. Una versión que iguala, por lo menos la insuperable de Sisa y que cuenta con la colaboración del maestro Pau Riba y de gente que sorprende como Gerard Quintana, el de Sopa de Cabra. Glups. También puedes venir si quieres, te esperamos, hay sitio para todos. El tiempo no cuenta ni el espacio, cualquier noche puede salir el sol. Esta canción. Escuchar esta canción, este final, esta invitación a dejar de ser y empezar a ser lo que uno es de verdad, me pone tontísimo todas las veces que la escuche, da igual la versión y el formato. Es indiferente.
Recuerdo que este disco se lo regalé a una chica para que se lo regalara a su sobrina, ella no se acordará, la sobrina supongo que habrá escuchado el disco ninguna vez, ni siquiera era catalana, pero yo estaba convencido de que el disco le gustaría. Que el idioma no importaría. Que la edad no importaría. Que le gustaría siempre. Ni siquiera sé si conservará el disco. En fin.
¿Anem al Llit? tiene a veces una instrumentación un tanto convencional, está Kitflus, que sale en muchos discos del Serrat, por ejemplo, pero esto da igual. Lo importante es el sentimiento. El sentiemiento de volver a ser pequeño. De no tener que preocuparte de lo que va a pasar mañana, de cómo va a ir todo mañana, de tener miedo de estar sólo, de tener miedo de que algo se mueva al fondo de la habitación, de ver una sombra, de llamar a tu madre para que venga a traerte agua sólo por saber que tu madre sigue estando allí, de que todo estaba bien. Eso es. Todo está bien, mañana será genial, veré a los colegas del colegio, les contaré algo, ellos me contarán a mí cosas, nos reiremos, haré los deberes, escucharé al profesor, no bajaré a jugar a la calle porque los otros niños del Paseo Alameda me asustan, que son más listos que yo y yo soy un torpón que sólo sé llorar en cuanto me pasa algo raro. Eso es este disco. Volver a eso. Al fin.
El disco tiene un par de canciones en castellano. La canción Primer Amor, nunca me pasó. Pero me hubiera gustado tanto. O igual me pasó. Nunca me pasó. Pero me hubiera gustado tanto. Qué canción tan bonita. Me está temblando el corazón, dice. Casi nada. En la feria, el primer amor.
Porque de la canción Duerme mamá, no hablaré si no es en presencia de mi abogado. Porque me voy a poner a llorar en cualquier momento. Qué bonita.
Tendrán ustedes, lectores, cosas mejores que hacer que leer a alguien decir que lo que le gustaría de verdad es borrarse, no participar, volver a tener como mucho ocho años y pasar absolutamente de todo. Que todo lo que vino después, realmente ha sido un problema. Ya ven, qué confesión.
Así que vamos a dejarlo aquí. Escuchen este disco. si pueden hacerlo con alguien a quien quieran mucho y al que puedan tener cerca para enterrar la cabeza en su vientre y abrazarla o abrazarle y dejar que pase el tiempo mientras le acarician la cabeza, mejor. Y que le susurren, shhh, bona nit.
Este disco, considero, que si te gusta con casi cuarenta años a tus espaldas, es que tienes un serio problema. Yo tengo un serio problema. Este disco me gusta porque yo no tengo cuarenta años. Yo me quedé estancado en una edad indefinida que ni siquiera podría encuadrar en un tiempo concreto. Supongo que a partir de octavo de EGB todo me quedó grande y ya lo que vino me cuesta de asumir como realizable. Cada día es un misterio. Cada cosa es un problema. Cada asunto es un dilema. Cada paso que hay que dar, en realidad, no me interesa. Si algún día te fueras a dormir y quisieras tener los sueños más guapísimos que se puedan tener... Este disco me gusta, no porque sea un disco infantil y a los niños les encante y yo... no. Es que creo que, igual que él lo canta como si fuera un crío, yo lo escucho como un chaval. Y mientras el disco suena, yo me puedo permitir el lujo de dejar de disimular. Ya no llevo bigote, ya no pongo cara seria, ya no opino, ya no me tengo que preocupar de, ya se ha ido todo. Puedo dedicarme a lo que más me gusta, a pensar en ir a dormir, en arrebujarme debajo de la manta, a dejar que todo pase. Espera sólo a que se haga de noche, abre la ventana y mira al cielo. Escoge la estrella que te guste más que yo estaré dentro. Cuidando de que tengas los sueños más guapísimos que se puedan tener. Todo esto en catalán es mucho más así. O es igual, no sé. Esto que escribo de los sueños guapísimos es parte de la letra de la canción Somnis. Una canción que le encoge a uno el estómago. Menos la parte final del tema que es un poco esplai. El efecto esplai ronda todo el disco, pero da igual. Todo da igual. Porque durante el espacio de tiempo que dura este disco, servidor ya no piensa en si esto es como si, si conviene, si parece, si es. Durante el tiempo que dura este disco, puedo dejar de disimular que todo esto tiene un sentido. No es un disco que le pondré a mis hijos, no es un disco que le pondré a mis sobrinos, es un disco que me pongo yo. Que me recuerda que antes de ir a dormir, hay que hacer un pipi, que alguien procura que tenga los sueños más guapísimos que se puedan tener. Els somnis més guapíssims, que es poguessin tenir. Qué bonito. Un disco que te recuerda que hay un sitio en el que los niños aprenden a ser unos somiatruites. Unos... unos qué. Gente desconectada. Eso. La gente a la que no nos interesa. Que preferimos hacer el bufa antes que otra cosa. Lo que sea.
Por si el disco y sus canciones de Albert Pla no dejaran claro de qué va todo, se permite el lujo de hacer una versión genial de Qualsevol nit pot sortir el sol. Una versión que iguala, por lo menos la insuperable de Sisa y que cuenta con la colaboración del maestro Pau Riba y de gente que sorprende como Gerard Quintana, el de Sopa de Cabra. Glups. También puedes venir si quieres, te esperamos, hay sitio para todos. El tiempo no cuenta ni el espacio, cualquier noche puede salir el sol. Esta canción. Escuchar esta canción, este final, esta invitación a dejar de ser y empezar a ser lo que uno es de verdad, me pone tontísimo todas las veces que la escuche, da igual la versión y el formato. Es indiferente.
Recuerdo que este disco se lo regalé a una chica para que se lo regalara a su sobrina, ella no se acordará, la sobrina supongo que habrá escuchado el disco ninguna vez, ni siquiera era catalana, pero yo estaba convencido de que el disco le gustaría. Que el idioma no importaría. Que la edad no importaría. Que le gustaría siempre. Ni siquiera sé si conservará el disco. En fin.
¿Anem al Llit? tiene a veces una instrumentación un tanto convencional, está Kitflus, que sale en muchos discos del Serrat, por ejemplo, pero esto da igual. Lo importante es el sentimiento. El sentiemiento de volver a ser pequeño. De no tener que preocuparte de lo que va a pasar mañana, de cómo va a ir todo mañana, de tener miedo de estar sólo, de tener miedo de que algo se mueva al fondo de la habitación, de ver una sombra, de llamar a tu madre para que venga a traerte agua sólo por saber que tu madre sigue estando allí, de que todo estaba bien. Eso es. Todo está bien, mañana será genial, veré a los colegas del colegio, les contaré algo, ellos me contarán a mí cosas, nos reiremos, haré los deberes, escucharé al profesor, no bajaré a jugar a la calle porque los otros niños del Paseo Alameda me asustan, que son más listos que yo y yo soy un torpón que sólo sé llorar en cuanto me pasa algo raro. Eso es este disco. Volver a eso. Al fin.
El disco tiene un par de canciones en castellano. La canción Primer Amor, nunca me pasó. Pero me hubiera gustado tanto. O igual me pasó. Nunca me pasó. Pero me hubiera gustado tanto. Qué canción tan bonita. Me está temblando el corazón, dice. Casi nada. En la feria, el primer amor.
Porque de la canción Duerme mamá, no hablaré si no es en presencia de mi abogado. Porque me voy a poner a llorar en cualquier momento. Qué bonita.
Tendrán ustedes, lectores, cosas mejores que hacer que leer a alguien decir que lo que le gustaría de verdad es borrarse, no participar, volver a tener como mucho ocho años y pasar absolutamente de todo. Que todo lo que vino después, realmente ha sido un problema. Ya ven, qué confesión.
Así que vamos a dejarlo aquí. Escuchen este disco. si pueden hacerlo con alguien a quien quieran mucho y al que puedan tener cerca para enterrar la cabeza en su vientre y abrazarla o abrazarle y dejar que pase el tiempo mientras le acarician la cabeza, mejor. Y que le susurren, shhh, bona nit.
viernes, 23 de enero de 2015
Miscelánea
No soy una persona excesivamente prejuiciosa. Al menos ahora. Últimamente me estoy destapando como una persona. Así en general. Yo antes no era así. Ahora estoy en los sitios y hago por hablar con la gente, por ser simpático, por caer bien. A veces hago como que caigo mal pero quiero caer bien. Quiero que la gente esté a buenas conmigo. Y hablo con todo el mundo. Si esto lo leyeran, elabel, eledu o elmario, fliparían, pero no lo leen. Cómo estaré de flojo que incluso me gusta una canción de The New Raemon. Esto supone un cambio sustancial en mi manera de ver el mundo. The New Raemon estaba incluído en la tanda de los innombrables, junto a Love of Lesbian, Sr.Chinarro o estos de Madrid que no recuerdo ahora cómo se llamaban... Vetusta Morla. Pero ha sacado un disco nuevo, o está lanzando canciones nuevas o lo que sea y en la radio están poniendo una que dice algo así como 'Suerte con eso', que me toca la patatita. Es una canción así lentita y con ese poso de mala baba que tiene a veces el The New Raemon. Recuerdo haberlo visto y todo en un concierto. Creo que de telonero de Nacho Vegas. Otro de los innombrables. Está todo olvidado, chavales.
https://thenewraemon.bandcamp.com/track/desencuentros
Mi hermano es tremendo. Merchandising revolucionario que diría aquel. Miren qué bolsas se está currando de 'eltoni, elpako & elchristian'. Cada bolsa deberá tener un motivo relacionado con una canción. Esta de la foto, es la de Bigotín. Enorme. Mi hermano es muy grande. Si no le conocen, deberían hacerlo. No hablo mucho de él porque como no nos parecemos mucho, prefiero que siga pareciendo como que no es mi hermano. Mejor para él. Merchandising revolucionario. El rollo mesiánico. Ahora no hablo de él. Ahora es otra cosa. No sé. Hace mucho frío y dicen que hay una pasa de gripe como un elefante de grande. Todavía no me he puesto malo este año. Estoy repitiéndolo mucho y al final el Señor me va a castigar. Y cuando lo haga no va a dejar títere con cabeza. Exponiéndome a los fríos, a las inclemencias. Y tan feliz. Y al final verás. ¿Por qué me gusta tanto a mí el ep este de Remate? Porque no tiene ni una canción mala. Visitar un museo, atracar un banco, volar en un zeppelin, nos vamos a Hawaii a vivir. Todo eso y más. Eso es lo que quiero.
https://www.youtube.com/watch?v=kn2CPSI5Qvw
Me gusta una canción de Damien Jurado. Es que no me reconozco. Me pongo el cd ese de lo mejor de la música extranjera del año pasado y sale una canción bastante guapa y dices... mola, quién será. Damien Jurado. Arranca la palanca. ¿Y este quién es? Si creo que había visto alguna foto suya o algo en una revista y no me cayó bien... tiene pinta de mazas. Y no sé. Pero oye, la canción está muy bien. Ya ha salido el cartel del Primavera Sound. Estamos un poco así así. No sé ahora si viene este señor. Ha habido indignación con el tema de una oferta de curro en el Primavera un poco, cómo decirlo, vergonzosa. O vergonzante. O que es una puta vergüenza. En plan, no te pago una mierda por tu curro, cuando me estoy llevando una pasta del infierno y encima recibo pasta pública. Vamos, de vergüenza. La canción del tal Damien Jurado se llama Metallic Cloud. Debe tener que ver con el frío bestial que está haciendo. Carajo.
https://www.youtube.com/watch?v=ZtXLJt7e_sU
Esta mañana me he levantado con esta canción en la cabeza. Y no tenía porqué. Una canción del Sandinista de los Clash. No sé si hablo mucho o poco del Sandinista de los Clash. El disco triple que tiene cancionazas bestiales y otras cosas que son un tanto, rarunas. De tan rarunas, no molan mucho. Y tiene sus versiones de sus propios temas. El concepto de versión jamaicano. Digo yo. La base de la canción es la misma, pero se canta otra cosa. Living in Fame aprovecha la base de otra canción del mismo disco y se canta otra cosa. Strummer supongo, imitando el fraseo jamaicano. Digo yo. No sé. No sé de nada. Es una pena. Una pena tener que hablar en sitios sin tener ni idea. Una pena tener que hablar en sitios y notar que a medida de que hablas vas entrando en una especie de embrollo del que a ver cómo sales. Hablar, intervenir. No poder frenar. Levanto la mano y hablo. Esto que ha dicho me ha llegado al alma, tengo que decirle algo. Y empezar. Y creer que tienes la gracia y no la tienes. Y creer que vas a salvar a la humanidad y no lo haces. Nunca. Living in Fame.
https://www.youtube.com/watch?v=HisqeeGEZhw
El disco de Vetiver de las versiones es más peligroso que una caja de bombas. Porque no lo tienes en cuenta, lo olvidas, no lo controlas y de repente en alguna parte salta una canción. Si el otro día recordábamos la canción de Sleep a Million years que cantaba la Vashti Bunyan, y, siempre tenemos presente la mítica Hurry on Sundown, qué canción podemos escuchar hoy. La de Lon Chaney, casi que no, que es muy triste. Pero la de Hook and Ladder, esa sí. Una canción de esas tranquilonas, con su banjo. Con su silbidito. Una canción para calmar los ánimos. Hay un fuego que me está quemando. No es de ahora. Llevo ya tiempo ardiendo. No creo que me esté poniendo malo finalmente, pero sí que noto calorcillo. Hay bastante gente ardiendo últimamente. Gente muy nerviosa. Personas que dicen cosas un tanto así. No nos pongamos así. No ardamos tan rápidamente. Que queda mucho todavía y en marzo de qué vamos a hablar ya. Qué discazo, por dios.
https://www.youtube.com/watch?v=SSJK3C7aFj0
Ayer hablábamos de si era demasiado tarde. Rápidamente me vino a la cabeza una canción de los Kinks. It's too late. Es demasiado tarde para muchas de las cosas que uno debería haber hecho mucho antes. No voy a comentar todo lo que se me ocurrió escuchando hace unos días el Anem al llit de Albert Pla, que merece una entrada por sí sola. Bueno, sea como sea. Es demasiado tarde para muchas cosas. Disfrutaremos de lo que podamos, pero lo bueno tenía que haber sido vivir buena parte de esto hace años. Algunos años. Bastantes años. Dicen que siempre hay tiempo, que todavía no soy demasiado viejo, pero uno tiene la sensación de que lo bueno, lo realmente bueno, debería haber sido esto hace años. Por lo menos. Qué bien me está quedando la miscelánea de hoy. En la miscelánea de hoy, casi no se me nota nada. Ya que llegamos al final, me puedo dar por satisfecho. Ya no se me nota nada. ¿Verdad? A que me pongo malo...
https://www.youtube.com/watch?v=ax9-0y_9k9c
Pues nada. Con todo a medio hacer, espero que pasen un buen fin de semana, los que vayan a la lucha en Grecia, los que luchen desde el Fòrum del Sud d'Europa, los que no luchen, los que vayan por la memoria histórica o los que sigan la moda. Todos. Buen finde.
https://thenewraemon.bandcamp.com/track/desencuentros
Mi hermano es tremendo. Merchandising revolucionario que diría aquel. Miren qué bolsas se está currando de 'eltoni, elpako & elchristian'. Cada bolsa deberá tener un motivo relacionado con una canción. Esta de la foto, es la de Bigotín. Enorme. Mi hermano es muy grande. Si no le conocen, deberían hacerlo. No hablo mucho de él porque como no nos parecemos mucho, prefiero que siga pareciendo como que no es mi hermano. Mejor para él. Merchandising revolucionario. El rollo mesiánico. Ahora no hablo de él. Ahora es otra cosa. No sé. Hace mucho frío y dicen que hay una pasa de gripe como un elefante de grande. Todavía no me he puesto malo este año. Estoy repitiéndolo mucho y al final el Señor me va a castigar. Y cuando lo haga no va a dejar títere con cabeza. Exponiéndome a los fríos, a las inclemencias. Y tan feliz. Y al final verás. ¿Por qué me gusta tanto a mí el ep este de Remate? Porque no tiene ni una canción mala. Visitar un museo, atracar un banco, volar en un zeppelin, nos vamos a Hawaii a vivir. Todo eso y más. Eso es lo que quiero.
https://www.youtube.com/watch?v=kn2CPSI5Qvw
Me gusta una canción de Damien Jurado. Es que no me reconozco. Me pongo el cd ese de lo mejor de la música extranjera del año pasado y sale una canción bastante guapa y dices... mola, quién será. Damien Jurado. Arranca la palanca. ¿Y este quién es? Si creo que había visto alguna foto suya o algo en una revista y no me cayó bien... tiene pinta de mazas. Y no sé. Pero oye, la canción está muy bien. Ya ha salido el cartel del Primavera Sound. Estamos un poco así así. No sé ahora si viene este señor. Ha habido indignación con el tema de una oferta de curro en el Primavera un poco, cómo decirlo, vergonzosa. O vergonzante. O que es una puta vergüenza. En plan, no te pago una mierda por tu curro, cuando me estoy llevando una pasta del infierno y encima recibo pasta pública. Vamos, de vergüenza. La canción del tal Damien Jurado se llama Metallic Cloud. Debe tener que ver con el frío bestial que está haciendo. Carajo.
https://www.youtube.com/watch?v=ZtXLJt7e_sU
Esta mañana me he levantado con esta canción en la cabeza. Y no tenía porqué. Una canción del Sandinista de los Clash. No sé si hablo mucho o poco del Sandinista de los Clash. El disco triple que tiene cancionazas bestiales y otras cosas que son un tanto, rarunas. De tan rarunas, no molan mucho. Y tiene sus versiones de sus propios temas. El concepto de versión jamaicano. Digo yo. La base de la canción es la misma, pero se canta otra cosa. Living in Fame aprovecha la base de otra canción del mismo disco y se canta otra cosa. Strummer supongo, imitando el fraseo jamaicano. Digo yo. No sé. No sé de nada. Es una pena. Una pena tener que hablar en sitios sin tener ni idea. Una pena tener que hablar en sitios y notar que a medida de que hablas vas entrando en una especie de embrollo del que a ver cómo sales. Hablar, intervenir. No poder frenar. Levanto la mano y hablo. Esto que ha dicho me ha llegado al alma, tengo que decirle algo. Y empezar. Y creer que tienes la gracia y no la tienes. Y creer que vas a salvar a la humanidad y no lo haces. Nunca. Living in Fame.
https://www.youtube.com/watch?v=HisqeeGEZhw
El disco de Vetiver de las versiones es más peligroso que una caja de bombas. Porque no lo tienes en cuenta, lo olvidas, no lo controlas y de repente en alguna parte salta una canción. Si el otro día recordábamos la canción de Sleep a Million years que cantaba la Vashti Bunyan, y, siempre tenemos presente la mítica Hurry on Sundown, qué canción podemos escuchar hoy. La de Lon Chaney, casi que no, que es muy triste. Pero la de Hook and Ladder, esa sí. Una canción de esas tranquilonas, con su banjo. Con su silbidito. Una canción para calmar los ánimos. Hay un fuego que me está quemando. No es de ahora. Llevo ya tiempo ardiendo. No creo que me esté poniendo malo finalmente, pero sí que noto calorcillo. Hay bastante gente ardiendo últimamente. Gente muy nerviosa. Personas que dicen cosas un tanto así. No nos pongamos así. No ardamos tan rápidamente. Que queda mucho todavía y en marzo de qué vamos a hablar ya. Qué discazo, por dios.
https://www.youtube.com/watch?v=SSJK3C7aFj0
Ayer hablábamos de si era demasiado tarde. Rápidamente me vino a la cabeza una canción de los Kinks. It's too late. Es demasiado tarde para muchas de las cosas que uno debería haber hecho mucho antes. No voy a comentar todo lo que se me ocurrió escuchando hace unos días el Anem al llit de Albert Pla, que merece una entrada por sí sola. Bueno, sea como sea. Es demasiado tarde para muchas cosas. Disfrutaremos de lo que podamos, pero lo bueno tenía que haber sido vivir buena parte de esto hace años. Algunos años. Bastantes años. Dicen que siempre hay tiempo, que todavía no soy demasiado viejo, pero uno tiene la sensación de que lo bueno, lo realmente bueno, debería haber sido esto hace años. Por lo menos. Qué bien me está quedando la miscelánea de hoy. En la miscelánea de hoy, casi no se me nota nada. Ya que llegamos al final, me puedo dar por satisfecho. Ya no se me nota nada. ¿Verdad? A que me pongo malo...
https://www.youtube.com/watch?v=ax9-0y_9k9c
Pues nada. Con todo a medio hacer, espero que pasen un buen fin de semana, los que vayan a la lucha en Grecia, los que luchen desde el Fòrum del Sud d'Europa, los que no luchen, los que vayan por la memoria histórica o los que sigan la moda. Todos. Buen finde.
jueves, 22 de enero de 2015
Hoy, tú.
Lamentablemente no conseguimos reproducir aquí muchos textos llegados desde el lejano Oriente, pero mira, siempre tiene que haber una primera vez. O una segunda, que tampoco llevamos la cuenta muy allá. Este texto se llama 'Hoy, tú' y lo extraemos del libro 'Sí, ya', de Tomi Shumiyama.
'Corrían los lejanos días del emperador Yoshuda cuando en la imperial y magnífica Kyoto un grupo de mujeres avanzaba por uno de los más impresionantes jardines que un humano viera o soñara siquiera. Una de ellas era la encargada del ajuar del propio emperador Yoshuda y les iba contando con todo lujo de detalles las cosas que hacía en palacio. Que si la emperatriz era muy maja, que si la emperatriz la trataba como si fuera una amiga, que el emperador se desvivía por sus súbditos, que los generales del emperador no paraban de proponerle campañas para aumentar el poder del Imperio, que había un general muy simpático que cada vez que volvía de una campaña le traía un regalo, que ese general era viudo y que en palacio decían que podría pedirle matrimonio en cualquier momento, que ella no sabía si decirle si sí o si no, porque el general era muy apuesto y muy valiente, pero tenía fama de ser un poco picaflor, que si en palacio había una mujer de un general que decían que vivía encerrada en una salita desde hacía años porque tenía miedo al aire fresco, que si en palacio decían que esa mujer en realidad no existía y sólo servía de excusa al general para ocultar que le gustaban los hombres y que nunca se había casado, que si en palacio el emperador tenía un salón en el que le gustaba encerrarse a pensar y del que no salía en horas, que si en palacio se rumoreaba que la emperatriz no podía tener hijos y que el emperador estaba preocupado porque eso suponía que podría haber guerra civil, que el hermano del emperador era un muchacho majísimo pero que siempre tenía algo, que la cuñada del emperador, que era hermana de la emperatriz era mayor que ella y que vivía en palacio y que se pasaba el día durmiendo, que si había un ministro del emperador que decían que en realidad era coreano y el hombre vivía siempre asustado, que si en palacio decían que el emperador pensaba nombrar ministro a una mujer, que si en palacio decían que había un país en el que decían que en su Imperio todos eran iguales, que si en palacio decían que un ministro del emperador se parecía muchísimo al emperador y algunos sospechaban que era el propio emperador que se disfrazaba de ministro, que si en palacio decían que el emperador tenía miedo a salir de palacio porque tenía miedo del espacio exterior y el aire fresco pero que la gente había oído la historia de la mujer de aquel general y mezclaba temas, que si en palacio decían que los chinos en realidad no eran tantos y que lo decían para meter miedo a la gente, que si en palacio decían que era imposible que hubiera tanto arroz para tanta gente porque con lo que cuesta cultivar el arroz tú piensa a ver cómo va a haber arroz para todo el mundo si no es que no lo traen de otro sitio, que si en palacio decían que a la emperatriz no le gustaba el arroz, que si en palacio decían que a la emperatriz le gustaba demasiado el arroz, que si en palacio decían que había cierto malestar entre cierta gente que no conocíamos y que vivían en casas de barro y que un día esa gente como se enfadase de verdad iban a venir y nos iban a quemar vivos a todos pero que eso no pasaría jamás, que en palacio decían y decían y decían... Hasta que en un momento, se paró, se calló y le dijo a la que tenía al lado:
- Hoy, tú.
Y la chica se quedó callada, no supo qué decir y entonces la que había hablado hasta ahora, siguió hablando.'
'Corrían los lejanos días del emperador Yoshuda cuando en la imperial y magnífica Kyoto un grupo de mujeres avanzaba por uno de los más impresionantes jardines que un humano viera o soñara siquiera. Una de ellas era la encargada del ajuar del propio emperador Yoshuda y les iba contando con todo lujo de detalles las cosas que hacía en palacio. Que si la emperatriz era muy maja, que si la emperatriz la trataba como si fuera una amiga, que el emperador se desvivía por sus súbditos, que los generales del emperador no paraban de proponerle campañas para aumentar el poder del Imperio, que había un general muy simpático que cada vez que volvía de una campaña le traía un regalo, que ese general era viudo y que en palacio decían que podría pedirle matrimonio en cualquier momento, que ella no sabía si decirle si sí o si no, porque el general era muy apuesto y muy valiente, pero tenía fama de ser un poco picaflor, que si en palacio había una mujer de un general que decían que vivía encerrada en una salita desde hacía años porque tenía miedo al aire fresco, que si en palacio decían que esa mujer en realidad no existía y sólo servía de excusa al general para ocultar que le gustaban los hombres y que nunca se había casado, que si en palacio el emperador tenía un salón en el que le gustaba encerrarse a pensar y del que no salía en horas, que si en palacio se rumoreaba que la emperatriz no podía tener hijos y que el emperador estaba preocupado porque eso suponía que podría haber guerra civil, que el hermano del emperador era un muchacho majísimo pero que siempre tenía algo, que la cuñada del emperador, que era hermana de la emperatriz era mayor que ella y que vivía en palacio y que se pasaba el día durmiendo, que si había un ministro del emperador que decían que en realidad era coreano y el hombre vivía siempre asustado, que si en palacio decían que el emperador pensaba nombrar ministro a una mujer, que si en palacio decían que había un país en el que decían que en su Imperio todos eran iguales, que si en palacio decían que un ministro del emperador se parecía muchísimo al emperador y algunos sospechaban que era el propio emperador que se disfrazaba de ministro, que si en palacio decían que el emperador tenía miedo a salir de palacio porque tenía miedo del espacio exterior y el aire fresco pero que la gente había oído la historia de la mujer de aquel general y mezclaba temas, que si en palacio decían que los chinos en realidad no eran tantos y que lo decían para meter miedo a la gente, que si en palacio decían que era imposible que hubiera tanto arroz para tanta gente porque con lo que cuesta cultivar el arroz tú piensa a ver cómo va a haber arroz para todo el mundo si no es que no lo traen de otro sitio, que si en palacio decían que a la emperatriz no le gustaba el arroz, que si en palacio decían que a la emperatriz le gustaba demasiado el arroz, que si en palacio decían que había cierto malestar entre cierta gente que no conocíamos y que vivían en casas de barro y que un día esa gente como se enfadase de verdad iban a venir y nos iban a quemar vivos a todos pero que eso no pasaría jamás, que en palacio decían y decían y decían... Hasta que en un momento, se paró, se calló y le dijo a la que tenía al lado:
- Hoy, tú.
Y la chica se quedó callada, no supo qué decir y entonces la que había hablado hasta ahora, siguió hablando.'
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




