jueves, 30 de julio de 2015

De Ostia a Ostia


Llevábamos tiempo sin fijarnos en los textos que recibimos y nos hemos ido a fijar en una biografía, una autobiografía mejor dicho, la de Terbulio Péndulo, llamada 'De Ostia a Ostia' y de la que recogemos este pasaje que habla de la época y sus costumbres. Época romana y costumbres idem. Qué bien traído.
'Nos reunimos todos en el Foro y haciendo un corrillo al que se fue sumando gente curiosa y algún que otro espía de la parte contraria al que todos conocíamos, discutimos y decidimos que, finalmente, no íbamos a participar en las Fiestas Lupercales de ese año. Era una decisión difícil, dado que muchos de los presentes disfrutábamos de las Lupercales de una manera que no se comparaba a cualquier otra festividad o celebración, por motivos que ni a nosotros mismos nos parecían razonables. El caso es que, por ajustada mayoría, porque hubo quien amenazó con abandonar el grupo, se decidió que, nosotros, fuéramos quienes fuéramos nosotros, no íbamos a participar. Los motivos eran claros y suficientes. Desde hacía tiempo, el emplazamiento de las Lupercales nos era enojoso. No nos gustaba que esa fiesta de desenfreno y diversión, ese marasmo de alegría y jarana, tuviese lugar en un lugar que a nosotros nos gustaba contemplar en otro escenario. Nos gustaban las Lupercales, más que casi nada en el mundo, pero es que el lugar en el que se celebraban... Todos nosotros recordábamos aquel lugar, cerca de la Casa de Samaudio, como un paraje que había quedado rodeado por edificaciones y templos varios, pero que se conservaba como uno de los pocos lugares de Roma que mantenían cierto sabor de naturaleza, paz, sosiego, aunque fuera porque no había nada edificado allí. Pensábamos que Roma disponía de otros espacios para poder celebrar esas fiestas con el mismo talante y la misma... vamos. Que queríamos conservar aquel espacio para tocar el arpa, declamar versos de Petronio, analizar el vuelo de las aves, distinguir el trino de esas mismas aves, solazarnos con la paz y el amor universal en uno de los pocos lugares romanos que todavía podían utilizarse para ello. Y sin embargo, la autoridad se empeñaba en llevar allí unas fiestas que decían 'significaban un bien para Roma y en ese lugar, mucho más bien todavía'. Sin más. Toda una suerte de corifeos aupaban esta decisión con declamaciones en honor de los Pretores, de los Cuestores, de los Senadores, de todos los 'ores' que hubiese a mano, haciendo gala y honra de su amistad, e incluso mostrándose aún más fervientes partidarios de las Lupercales que nosotros mismos. Y eso nos molestaba y mucho.
Llegado el día de las Lupercales, y con el juramento de no asistir, no tuve por menos que darme una vuelta por el recinto, no por disfrutar de la fiesta, que no era ese el caso, si no por fiscalizar el cómo y el qué se llevaba a cabo en los alrededores de la Casa de Samaudio. Por hacer mejor mi trabajo, me introduje en la fiesta. Y cuál no fue mi sorpresa cuando me encontré a muchos de mis correligionarios, de los juramentados, también participando en mayor o menor medida de las Lupercales, contraviniendo el pacto alcanzado y saltándose el ritual... 'son las Lupercales, Terbulio,' me decían oliendo a vino y con cara de pena. Pena que desaparecía para volverse risa en cuanto me daba la vuelta, claro. Todos ellos se divertían y ya no tomaban en consideración lo que sufríamos por la Casa de Samaudio. ¿Quién era yo para reprocharles nada? Yo mismo, con una excusa banal, estaba allí, con una vasija en la mano llena de fresco vino. Un vino que, para más oprobio nuestro y de nuestra causa, me sirvió Fosca Selvática, una de las más intransigentes con el poder de la autoridad, que estaba en este caso dispensando vino y viandas a los asistentes... junto con algunos de nuestros más allegados fieles. Todos nos miramos y convinimos en no decir nada.
Cuando acabó todo, se convocó una nueva reunión en el Foro. Y volvimos a decir que al año siguiente, no asistiríamos a las Lupercales bajo ningún concepto hasta que la Casa de Samaudio...'

miércoles, 29 de julio de 2015

Gran Biblioteca Universal del Pensamiento

Ingo Parsson se dirigió al estrado y comenzó dando las gracias por el premio recibido. Los asistentes, otros escritores y miembros de la oficialidad institucional, escuchaban con atención las palabras de uno de los más reconocidos literatos del país. Tras los agradecimientos, Ingo Parsson hizo una breve introducción a su obra y recordó lo duros que habían sido sus inicios. Tuvo un especial recuerdo para 'Lingotes de oro', la novela que le dio a conocer y que significó un paso adelante en su forma de ver la literatura, ya no como una distracción sino como un trabajo. Después de unos minutos reivindicando el oficio de escritor, anunció la que sería su próxima novela, que ya tenía título y que se llamaría 'Lingotes de zinc' y comunicó su intención de retirarse de la literatura para iniciar una nueva andadura como tendero. 'Voy a retirarme y montar una mercería, que es la ilusión de mi vida'. Ärvo Rippmannen sacó en ese momento un papel y apuntó 'la nueva andadura número 69 de Ingo Parsson'. Hasta ese día había anunciado su retirada tantas veces para dedicarse a ser cochero, palafrenero, marinero, torero, cartero, policía, mecánico, mayordomo, campesino, tornero, cantante melódico, ilustrador, político... en fin.

Llevaba ya bastante tiempo tonteando con la poesía y no se atrevía a publicar lo que tenía escrito. Augusto Seledrín ejercía como subsecretario de la Corporación Autónoma de Aldeas Semidispersas y era un especialista en ordenación del territorio, administración de pueblos y gentes, así como distribución de asuntos. Sus trabajos ensayísticos en la materia se estudiaban incluso en las Universidades de la capital como referencia para los nuevos funcionarios llamados a engrosar los cuerpos administrativos que regían el Estado. Pero a Augusto Seledrín le había picado desde hacía tiempo el gusanillo de la lírica y, durante las tardes en las que no pasaba por la oficina, se dedicaba a apuntar en un papel, versos que le surgían él decía que 'de no sabía dónde', quizás ya tocado por la vara de Eo (¿?). Consultó con su esposa qué debía hacer y tras contar con su aprobación, se decidió a pagarse una edición de unos cuantos ejemplares para probar a ver qué opinaba un público selecto. El poemario lo tituló 'En la tierra do moro'. Contenía versos tan bonitos como 'en los palacios de tu cuerpo siembro mi esperanza', 'el espacio que cuenta tu ingle sacia mi sed de vida', 'la selva de tu cabello contiene la madera para la barca del futuro', 'vemos un río, vemos el mar, vemos el campo, no nos vemos'. Para su desesperanza, el poemario cayó en manos de personal universitario que, inmediatamente, lo adjuntaron en el corpus de obras de Seledrín, calificándolo como 'una visión diferente, lírica, de la administración, un avance más de Seledrín en la política de...'. Seledrín dejó la lírica por tiempo indefinido.

Como muchos otros hicieron antes y muchos otros harán después, el escritor Davide Leopardini decidió dar el salto a la arena política. Davide Leopardini, un bohemio de tomo y lomo que había hecho carrera contando vividas en el inframundo de tascas y garitos cochambrosos, que se había relacionado con el lumpen más malcarado, que había rozado todas y cada una de la líneas rojas de la inmoralidad, que había cohabitado con mujeres y hombres de dudosísima reputación, que había contravenido mil y una normas de toda índole, alcanzaba el poder de su región al presentarse en una candidatura que prometía una subversión total de los valores y principio básicos de vida y costumbres. El primer día que llegó a asumir el cargo, se dispuso a revisar papeles y notas con la intención de definir las líneas maestras de actuación de su mandato. A eso de las dos de la tarde, llamó a un subalterno para solicitarle una copia de un... nadie contestó. '¿Es que aquí no trabaja nadie o qué?'

Labra Danzig nos presenta de nuevo un compendio de relatos sobre sus viajes a las casas de personajes famosos. Es el cuarto libro que publica con esta temática, en el que, la cronista bávara nos ilustra sobre cómo decoran y diseñan sus casas los personajes que rigen los destinos del mundo a nivel político, económico, deportivo y cultural. Especial interés muestra en este volumen la descripción de la casa del también escritor Weinstein Winstonmayer, que describe como 'un pasillo largo, pero todo lo largo que puede ser el pasillo de una casa de un escritor cuyas obras sólo se distribuyen adjuntas a diarios de tirada popular y que ha hecho fama como polemista en esos mismos medios que le promocionan, un pasillo corto, con habitaciones pequeñas, con pocos libros y mucha revista, con mucha lámina y poco cuadro, con mucha foto de sí mismo y pocas fotos de otros, con toda esa medianía de persona que escribe y no alcanza la cima de los grandes, con un pasillo corto y ancho por no saber con qué rellenar, un pasillo que lleva a un salón pequeño que parece el mismo pasillo algo dilatado, salón sin biblioteca, con libros puestos debajo de un televisor muy rimbombante, que denota qué es y qué hace y de qué vive realmente este buen señor'. Luego dice que Winstonmayer es muy simpático y que tiene muy buen gusto comprando pizzas por teléfono. Ah, el libro se llama 'Famosos en domicilio'. Se me pasaba.

Revisando mi última novela, mi amigo Evinaldo Dzeko me apuntó lo siguiente. 'He descubierto un pasaje de lo que me envías para revisar que se nota que no has escrito tú. Me ha sorprendido que, en un momento lado de la narración, sobre la página 37 hay toda una serie de páginas en las que no eres tú. Tú no has escrito eso que se lee. Es imposible. Por que toda la historia, lo que sigue a partir de esas páginas tan diferentes, es más tú, más como tú. Y esas páginas, que no son pocas, ojo, que son como unas cien páginas, son muy distintas. Hay como una luz en esas páginas, como una claridad, algo, que no aparece en nada de lo que hayas escrito. No me gusta, no me gustan esas cien páginas, no porque estén mal escritas, sino porque no son como tú. Tú eres otra cosa. Otra sensación. Un algo que no es eso tan limpio y tan libre. Eso no eres tú. Se nota muchísimo. Revisalo a ver.'. Me quedé preocupado. Miré fechas, esas páginas, las contrasté en el ordenador, la agenda del móvil. Efectivamente. Durante esos días, que fueron bastantes, fui feliz.

Sobre el 'De castis', de Shaul Sheimelbaum, nos quedamos con las palabras de su fiel amigo, el crítico Iakob Vredestein. 'Intriga saber que hay gente así como es Shaul, capaz de vivir amargado, consciente de su incapacidad para relacionarse con el mundo y con la sociedad, pero con la capacidad de amar, de sentir, de ser feliz. Conocer a Saúl es adentrarse en un mundo de penurias, de calamidades, de excusas, de tormentos, de incapacidades y me repito, para tratar de ser una persona aceptada por los demás. Y sin embargo, en De Castis, nos deja unas páginas de una belleza enternecedora, de amor por la humanidad, de fraternal comunión con el mundo. Con todo el mundo. De tal manera que no sabe uno si es todo impostado o qué ocurre aquí. Porque durante el año y medio que ha ocupado este trabajo al bueno de Saúl, nadie ha visto salir de él ni una sola manifestación de cariño o agrado hacia alguien. Y sin embargo, De Castis es tan amable, tan lindo. A veces pienso que, en realidad, las personas no somos como somos, sino como nos gustaría ser. Otras veces pienso que Shaul necesita dinero'.

Recogemos un brevísimo estracto de 'Una refrescante visión sobre la muerte', conversación entre Anton Tulipanov y Adam Barbatov, publicada recientemente: 'Apunto que no morimos, que lo que hacemos es activar un mecanismo en nuestro cerebro cuando se acerca la hora de la muerte física, para preparar un escenario en el que nuestra vida continúe de manera ficticia y mejor. Morir es mejor. Porque en ese nuevo universo creado por nuestro cerebro está sólo lo bueno, lo justo, lo sano y las gentes a las que queremos y nos quieren. No es el cielo religioso, quizás se parece, el cielo sería algo que nosotros inventamos. Allí estamos bien, no morimos', 'Pero sufren los que se quedan en la tierra, morir no es bueno, porque dejas atrás a gente que te quiere y sufre'. 'Mas sabiendo que en ese nuevo territorio creado, volverás a verlos cuando vengan porque se añadirán inmediatamente, no hay mayor problema'. Una alegría para las vacaciones que comienzan. Un acierto editorial.

martes, 28 de julio de 2015

Karpov

El juego del ajedrez es muy importante para mí, porque me obliga a pensar con antelación movimientos, tanto los míos como los de mi contrincante, algo que luego puedo trasladar de manera muy efectiva a mi vida digamos civil. El ajedrez es una actividad que obliga a pensar, a concentrarse en lo que hay más allá de lo que se vé puramente en el tablero. El ajedrez va mucho más allá de conseguir que el rey contrario quede apresado, tiene mucho más que ver con una filosofía de vida, con una manera de afrontar la vida. Yo, creo, que con el ajedrez, se podrían conseguir grandes cosas en la educación de los más pequeños, porque les enseñaría a pensar de una manera que combina lo abstracto con lo tangible. Sus actos tienen consecuencias, así como los actos de los demás tienen también su efecto en nosotros. Va, no te rías. Es que si te ríes tú, me entra la risa también a mí y entonces ya no sé qué decir. ¿Vamos a jugar entonces? No tengo ganas de jugar, la verdad. No me hagas reír, que tampoco tengo ganas de reír. Encima te has puesto esa camisa que yo no sé de dónde la has sacado y esa chaqueta con esa manga que vaya con dios la manga. De verdad, que no sé. El ajedrez me ha servido para conocer una parte del ser humano que es fascinante, esa parte capaz de sacrificar lo más valioso en pos de algo mejor. Esa parte que busca el beneficio común a través de la inmolación de lo que más aprecias. Saber combinar las piezas menores y las mayores. Valorar lo pequeño de manera tan... Joder, para. Para, de verdad. Que no tengo ganas de reírme. Que te estoy diciendo que no tengo ganas de reírme. Ni de jugar. Cuando acabe, me levanto y me voy. Y me haces reír y me siento mal. Porque no tengo ganas de reírme. El ajedrez es muy importante para mucha gente pero yo intento que no sea lo único en mi vida, porque puede convertirse en una obsesión. El ajedrez me gusta desde que mi madre me enseñara en casa, durante las largas tardes de invierno en... Así no puedo. Si vas a estar todo el rato haciéndome reír no voy a poder. Déjame un momento que acabe y ya me voy. Porque no puedo jugar. Que me dejes, de verdad. Que no me pasa nada, que no quiero jugar y punto. Va, no me hagas reír. Si es que te estoy diciendo que me quiero ir a casa y pasar un poco de todo y tú ahí haciéndome cucamonas. De verdad, déjame. No pienso jugar. No quiero. No tengo ganas. Es que he perdido las ganas de jugar, de verdad. No me pasa nada, es que no tengo ganas. Quiero irme a casa y estar... Es que encima te has dejado un bigote que válgame la virgen. Lo del bigote ya es matador. No sé quién te ha engañado con lo del bigote, pero... bueno, mirando, tampoco te queda tan mal. Sí que te da un aire a lo Burt Reynolds. Y a Charles Bronson. Yo no, no me puedo dejar bigote, no tengo casi barba. Si me dejo bigote... Va, déjame que termine de responder. El ajedrez se ha convertido en una herramienta muy solicitada por empresarios que buscan en él un método para planificar estrategias. Tengo una esperanza muy grande en que un día el ajedrez sirva para resolver conflictos que cuestan tantas vidas humanas. Va, no te rías. En serio, tengo que poner aquí buena cara, decir estas cosas, y tú haciendo el tonto. Y no tengo nada de ganas de jugar. Y ya ves que a mí el ajedrez... es como... eso, ¿no? Como todo esto que digo de la vida y tal. Pero me da que he perdido las ganas de jugar. Como que todo eso de que uno juega como vive y tal... pues que una mierda. Es como si algo que iba en paralelo se ha cruzado. No lo sé explicar muy bien. No te rías, en serio, que estoy hablando muy en serio. Va, que ya acaban. Haz como si abrieras la partida pero no abras porque si abres tendremos que empezar... qué cabrón eres. Que no quiero jugar.

lunes, 27 de julio de 2015

Amy - Asif Kapadia

Pudiendo estar pendiente de otras cosas, fijémonos en lo que les pasa a los demás. Amy Winehouse fue una cantante británica, inglesa y judía que falleció en 2011 a la temprana edad de 27 años después de una vida que conocíamos gracias al ímprobo esfuerzo de los medios de comunicación que día a día nos iban contando, con regocijo, su descenso a los infiernos. Una película, llamada Amy. La chica detrás del nombre., se ha propuesto presentarnos una biografía de la cantante, para que descubramos que había detrás de esa imagen de perdida ridícula que los medios nos habían presentado. En realidad, de lo que estamos hablando es de una historia antigua. La de una persona que no es capaz de decir basta, de frenar, de escuchar a alguien que la aconseje con cariño, de desligarse de quien le hace daño, de hacer lo que tiene que hacer. Y cuando lo consigue, ya es demasiado tarde. Una historia que no acaba bien, donde los buenos son relegados a un segundísimo plano en cuanto la diva comienza a triunfar y donde los malos a veces están tan cerca que asusta.
Amy Winehouse es una chica judía que vive en Londres con su madre. Al parecer, la niña Winehouse tiene unos bemoles como castillos y viene haciendo lo que le sale del chumbo aproximadamente desde los nueve años. Pero ocurre una cosa. Olvídense de esa imagen de la foto, la de la raya hasta arriba, la del moño sobrepasado, la de los tatus, y metan en su cabeza otra imagen. La de una chica que canta como un demonio de bien, a la que le ponen Tony Bennet y Dinah Washington, y que tiene algo. No es guapa, pero no es ningún monstruo. Te mira, se ríe, te habla, y te camela. Se nota que tiene algo más que voz. Tiene gracia para llevarte donde quiera. Lo chungo es que, al parecer, también tiene la desgracia de dejarse llevar. Decimos que canta de narices y que va a probar aquí y allí y lógicamente se la rifan. El manager que tiene es un coleguita jovenzuelo y majete. Todo es muy cercano. ¿Hemos dicho que su padre la abandonó cuando era niña? No lo hemos dicho. Todo va más o menos bien. Le gusta beber, fumar, salir de marcha, ponerse hasta arriba, pero dentro de los cauces más o menos normales. Es bulímica, y este hecho es trascendente. Esa imagen famélica de los últimos años es consecuencia de eso y de los pasotes finales. Bueno. Graba su primer disco, Frank, y se muda a Camdem. Allí conoce a un tal Blake, un pijo modernete que va de guays y que se ve desde el tibidabo que es un guays que caería gordo al mismísimo... es igual, pero el amor es un sentimiento que llevo dentro del corazón y la muchacha se cuelga de él. El tal Blake es coleguita de los BabyShambles, por ejemplo, del perdido de Peter Doherty, para que sepamos por dónde van los tiros. Blake se lía con ella, todo son violines y tal... pero él tiene novia y no lo ve claro y se queda con la novia. Ella se zumba. Se gira. Cuesta abajo. Tiene que grabar otro disco pero entre pitos y flautas no lo ve claro. Al final hace el disco en base a lo que le ha ido pasando en ese intervalo de tiempo. Podría haber sido una cantante más, con buena voz, pero sin un segundo disco que la proyectase, y se inventa el Back to Black. Un disco en el que presenta cómo se lo monta con su novio, ex novio y con sus movidas internas. Rehab, ¿se acuerdan? Un cancionón. Era real. De los pasotes de beber y eso, se la quieren llevar a que se ponga buena, pero no es posible. El padre, que es un melón y un malagente, dice que no es para tanto. El padre, el nuevo mánager, quieren pasta. Quieren negocio. Que la niña no pare. Que ya descansará. Que  esto pasa. Y la van hundiendo. El disco va a salir y el Blake vuelve con ella. Y se enganchan al crack y a la heroína. Estupendo todo. Justo cuando podría vivir como una diosa, es un desastre.
La historia de siempre, el tío se ve a la legua que ni le mola ni nada, pero está ahí por el interés, el padre es un ceporro, y sólo hay tres o cuatro colegas de siempre que medio le dicen que frene, que se va a hundir. Tiene sus momentos de lucidez, pero está muy enganchada al tal Blake. Hace lo que hace su hombre. Para ser tan moderna, tiene cosas de mujer del siglo XIX. Para ser tan avispada, cae en las mismas trampas que cayeron otros antes. Solo parece desengancharse cuando el novio entra en el talego. El novio es un chulazo que dice ante la cámara que él qué hace con semejante mamarracha si es guapo, va al gimnasio... y no se mete. El mierda. Otro mierda es el padre, obligándola a hacer giras y conciertos, sacándola en un programa de tv de estrangis... estando ella malita. '¿por qué quieres que se rían de mí? Le pregunta. Espantoso.
Son esas cosas que uno no entiende. Janis Joplin, los de Eskorbuto, Jim Morrison, Kurt Cobain... si ya los has visto... porqué te metes en estas movidas de picos y papel de plata si no vas a salir bien., Si ya has visto que esa movida no lleva a nada bueno. Si lo sabes. ¿Por qué caes? No lo entiendo. No lo entiendo en la gente común, no lo entiendo en las grandes estrellas de la música.
Sigue cantando, a veces muy mal, porque ya no se tiene de pie en muchas ocasiones. Otras veces muy bien, como cuando más o menos recuperada, canta con Tony Bennet. Estilazo con sus modelitos Fred Perry. Guapa, pese a todo lo que hace por estropearse, con esos modelazos Fred Perry, ese suetercito de rombos que saca con Tony Bennet, ese polo blanco de días antes de morir.
No puede beber más. Se desengancha por fin de todo, pero no puede beber más. Parece que va a remontar el vuelo y se acaba muriendo. Por beber y por no comer. La bulimia y la caña que se ha dado, le ha dejado el cuerpo como una hojita de papel.
Se muere y no sabemos qué disco hubiera hecho si hubiera sobrevivido. Y nos quedamos con esas imágenes de una jovencita guapa y con una mirada de leonaza que tira para atrás, que canta como una diosa, a la que le gustaba la música y que no supo priorizar lo primero, antes. Y nadie se lo dijo.
No sé si era una choni, una obrera, una pija impostada, pero Amy Winehouse molaba.

viernes, 24 de julio de 2015

Crónica de una grabación. eltoni, elpako & elchristian contra la música.

eltoni, elpako & elchristian somos un grupo de rock compuesto por tres personas. Llevamos atacando a la música desde distintos flancos desde hace ya unos cuantos años, hemos hecho unos cuantos conciertos que no sabríamos valorar si son muchos o son pocos, pero nunca nos habíamos atrevido a 'grabar', nada. Buena parte de este poco entusiasmo para plasmar en un estudio lo que hacemos en el local de ensayo o bien en los conciertos, se debe a mi persona, supongo. No sé tocar nada. Cojo la guitarra eléctrica o el bajo y con la primera cuerda relleno todo lo que va haciendo mi hermano y procuro seguir lo que hace la batería. Nada más. Ni sé, ni tengo intención de aprender a tocar. Esto en vivo, puede hacer más o menos gracia, pero enfrentarte a la grabación en un estudio, con alguien que sabe del tema y que te puede decir... oye, nene, mejor te quedas en tu casa. Además tampoco tengo ninguna gana de aprender y lo que es peor, soy tremendamente vago y conformista. Si hago una cosa, no la reviso, no quiero volver a hacerla, no quiero repetir, si sale mal... pues mira, mal, así se queda. Y eso no está bien. Hace gracia alguna vez, pero ya en serio...
Después de mucho darle vueltas, finalmente vamos a grabar a los estudios que el Mau, exmiembro de Cheese, de Les Aus, ahora Esperit! y músico poliédrico, tiene en Santa Maria de Palautordera. El estudio. Resulta que también está allí la Laura Crehuet. Sorpresa. Es amiga de la mítica Matilda Parker. Qué cosa. Llevamos idea de grabar ocho canciones. Son siete y una pegada. Hemos estado ensayando durante algunas semanas las canciones sin cantar. No es fácil. Acostumbramos a hacer las canciones cantadas y no nos sabemos ni cuantas vueltas tiene cada canción, ni cuando paramos, ni cómo entramos... lo dicho. Si el que toma las riendas soy yo, todo es a la buena de dios. No se fíen de mí. Y aquí hay que hacer las cosas de otra manera. Y vamos a sufrir como conejos.
Llegamos el lunes y lo descargamos todo. Montamos la batería. No enchufamos los instrumentos. Comunico que yo toco sólo la primera cuerda del bajo, no me hace falta ampli, el de mi hermano sale del estudio para ir a un garaje donde pasará dos días. Bueno. Nos vamos a comer a un restaurante de por allí, en una gasolinera y descubrimos un tremendo pastel de queso con mermelada. Volvemos y empezamos a grabar. Contra los apóstatas nos sale. La hacemos unas cuantas veces. Nos sale. Pero es complicada. Entrar, Salir. Nos equivocamos. Me equivoco. Otra vez. No quiero ser una carga. Me equivoco, no entro. Va. Venga. Si sale medio bien, ya está bien. Ya saldrá mejor... en otro disco. Va. Satélite sale de cine, estupenda. Pero no la hemos grabado. O sí. La hacemos otra vez. Está de puta madre. Vamos. Cuesta abajo, de huevos. Vamos atacando las canciones y las vamos tocando casi todas. Solo nos falta para el segundo día No creía en el Amor y meter las voces.
Es complicado describir lo de cantar mientras suena una música que tú has tocado y que no parece que la hayas tocado tú. Música trucada. El Mau va haciendo cosas y va sugiriendo que aquí y allí podríamos doblar guitarras y esas cosas. Y meter algún ruido. Y doblar voces. Y... Todo va bien, la verdad. Pero hay problemas de desconexión. Por mi parte, el primer día recibo la noticia de la muerte de Lluís Hernández, el primer alcalde de Santa Coloma y el martes estoy toda la mañana pendiente de twitter, del facebook, de notas de prensa. No es lo mejor para estar por lo que tienes que estar. De todas maneras, cuando canto, lo hago tan mal que no merece la pena repetir. Mi hermano se enfada por lo que digo, pero tengo la sensación de que con mi voz estropeo las canciones. Las rebajo. Canciones que suenan muy bien, con mi voz parecen parodias. No sé hacer las cosas en serio. Belladona y Molt Sol. Molt Sol es un estreno, una canción nueva. Y queda de narices. Con la voz trucada. Captain Beefheart. FranK Zappa. Hablar de música con Mau. Pau Riba. Amigos, que ha tocado con Pau Riba. Que el disco del Gripau es su preferido. Ocho canciones. Contra los apóstatas, Satélite, Tania/mantenida, Cuesta Abajo, No creía en el amor, Belladona, Molt Sol.
He tocado un órgano Hammond, he hecho arreglos, qué mentira más gorda todo. Mi hermano se ha currado unas cosas con la guitarra geniales. Hemos introducido incluso un Moogflugger o como se escriba. Genial todo.
Hemos grabado ocho canciones. Hemos tenido un productor cojonudo, hemos contado con los coros de la Laura Crehuet, con los consejos del Xavi, con la presencia del Grau y de la guapísima Martina. Y eltoni, elpako & elchristian esperan ansiosos que todo haya salido medianamente decente y no tener que pedir demasiadas veces perdón por el daño causado a la música.
Ya les enseñaremos algo cuando tengamos algo.
Pastel de queso con mermelada para todos.

jueves, 23 de julio de 2015

Lluís Hernández. Que siga.

En la calle... en la calle de la Iglesia Mayor. Santa Coloma de Gramenet es una ciudad de la periferia barcelonesa que tiene nombres de calles que a veces resultan desconocidos para los propios lugareños. O al menos para los lugareños que no se fijan. En frente del Núcleo (que tampoco se llama ya Núcleo), hay un parquecito. En ese parquecito hay una pared y arriba de la pared se puede leer, echándole mucha imaginación, lo que queda de un mural en el que se lee 'Lluís Hernández. Que siga!'. Debe ser un vestigio de un mural de la campaña electoral de 1987, creo. Lluís Hernández se presentaba por tercera vez como candidato a la alcaldía, para lograr la segunda reelección, en el que sería su último mandato. Todo esto lo digo de memoria, porque bien pudiera ser que el mural fuera del 83. Seguro que no es del 91. Todo puede ser.
He leído cosas maravillosas que se han escrito sobre él estos días. Cosas bonitas de verdad. Todo lo que se ha escrito es precioso y yo seguro que desentono, pero no me puedo resistir.
Y bien. Lluís Hernández se ha muerto. Yo no conocí personalmente a Lluís Hernández, no trabajé con él, no estuve con él, no le entrevisté y no le traté cuando estaba en lo alto. Ni en lo bajo. Hace un par de meses, me invitaron a acompañar a una gente que le visitaba casi semanalmente en la Residencia en la que se encontraba y fue la única vez que hablé con él. Solté el par de polladas de rigor y el hombre se rió. Nunca agradeceré lo suficiente lo que significó para mí la invitación y poder estrechar la mano de aquel hombre. Y que se riera conmigo.
Lluís Hernández no se ha ido nunca de Santa Coloma. Yo soy del Lluís. Del cura. En Santa Coloma, somos muchos los que hemos dicho, incluso de pequeñitos, que éramos del Lluís. Recuerdo estar en la plazoleta de mi pueblo, del pueblo de mis padres, con otros chavales, hablando de política que fíjate tú lo que sabríamos nosotros con diez años o menos y contar hinchado como un pavo que en Santa Coloma teníamos un alcalde que era cura y comunista. Y no se lo creían los chavales del pueblo. Y yo lo explicaba tan orgulloso, como si... es que estaba orgulloso. Lluís Hernández era y ha sido el personaje que hizo que muchos, que todos los colomenses, tuviéramos a gala ser de aquí. Old School, decíamos ayer. Vivir aquí, sentirse de aquí. En una ciudad en la que buena parte de los presentes tenemos la cabeza en otra parte porque la sangre tira, Lluís Hernández, su figura, lo que significaba, las leyendas de las tomas de autobuses, las luchas en las Oliveras, el ambulatorio... todo, te hacía ir con la cabeza bien alta. Soy de Santaco. Vosotros seréis de otros sitios, pero no tienen al cura.
Repartiendo propaganda electoral, se te encogía la patata al ver cómo la gente se acercaba a decirte que 'yo he sido siempre del Luis, el mejor alcalde que ha habido aquí, porque lo daba todo y no se quedaba con nada, todo es todo eh....'. Y cada día se te ponían los pelos de punta comprobando lo que le quería la gente.
Estos días nos acordaremos de su obra, lo que hizo, lo que consiguió, y lo que consiguieron con él para la ciudad todos los que estuvieron con él, a veces también contra él pero que en el momento final se han portado como compañeros y compañeras que rinden homenaje al que se lo dejó todo por la gente, por los que no tenían nada. Todo. Y se recuerdan anécdotas, hechos, leyendas, de una figura que explica qué es Santa Coloma desde dentro. Y que explica porqué somos los colomenses tan de aquí.
Es por Lluís. Que siga.

viernes, 17 de julio de 2015

Crónica del #plegramenet de julio. Nuevo Amanecer

Yo no entiendo mucho de estas cosas. Si encima llego tarde a los sitios, poco favor me hago como cronista y poco servicio le hago a mis miles de lectores. A todos esos lectores que desean leer la verdad. Es verdad anhelada por el ciudadano que quiere que le expliquen realmente qué pasa en los sitios. Que no se conforma con la adulación del poderoso y el maniqueísmo de buenos y malos, de mis amigos y de mis enemigos. Yo, como digo, y empezar con el yo por delante ya dice mucho del tono del texto de hoy, no sé de casi nada. El Pleno de ayer, consistía en la aprobación de lo que se llama el cartapacio municipal. Cartapacio. Esa palabra, ese concepto. El cómo y el quién. Después de mes y pico, dos meses prácticamente desde que el PSC ganara ampliamente las elecciones y después del discurso revolucionario, puerta de entrada de una nueva era de luz fraternal entre los pueblos, de la alcaldesa, todo era nada. Lo mismo de siempre, la info llega cuando llega, juego con la gente, aquí hago esto y entonces tú piensas lo otro, te toco a este, le digo a tal, voy hablando sin que nadie se entere, podrías haber preguntado y te lo hubiera dicho. Yo no entiendo de estas cosas, si supiera no estaría aquí sentado, estaría en otra parte. Y para colmo llego tarde. Y me tengo que sentar fuera justo cuando la portavoz de los nuestros, la Sevilla está hablando del nuevo modelo de funcionamiento, que no es ni mucho ni poco ni nada nuevo. Y el pleno está lleno. Ha venido mucha gente de Podemos, por ejemplo, que no habían venido antes. De la misma manera que la vieja política lucha por parecer nueva política, haciendo más desmarques que Neymar, la nueva política también hace alardes de vieja política, con discursos formales, con candidatos apareciendo en el pleno, saludos, política en definitiva. Ciudadanos a título individual, convertidos en políticos, con su séquito y todo. También se ve a gente de Ciutadans, que tampoco se hacían muy presentes en otros tiempos. Tener representación e interesarse por la política municipal, todo en el mismo día. Otra gente ya no está. Y nadie les echa de menos. Nadie. Ni siquiera quienes les estaban esperando siempre con la escopeta cargada para enfadarse, enrabietarse, indignarse. Así que me quedo fuera y escucho. Y la cantinela es la siguiente: nos vamos a reír mucho, porque ahora toca reírse porque somos divertidos y te tienes que reír. Y si no te hacen gracia los chistes, debes ser de derechas. Nosotros vamos a estar escuchando durante cuatro años, que hace cuatro años molábamos más y no teníamos tantos remilgos. Y así con cada intervención. Y con este modelo antes no decías nada, aquello lo votaste, y ji ji, y ja ja. Som quiere hacer el papel de oposición alternativa y seria a la vez. Pero a los concejales se les escapa la risa cuando escuchan según qué cosas y el esfuerzo por ser una fuerza seria, se les va. Los del PP lo miran todo como pensando ‘¿qué mierda es esta?’ con gesto de haber venido de Eton y encontrarse con… Nosotros quisiéramos ser una fuerza seria, esa fuerza, pero a la alcaldesa se le olvida darnos la palabra alguna que otra vez y no podemos demostrarlo. Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto, vale, pero no estamos muertos. Estamos aquí. ¿no nos ven? Si, hombre, si los chistes, los candidatos, los cargos de confianza, somos nosotros. Nos ven, pero de una manera atravesada. El otro día me dijeron que los textos eran muy largos. Escribo mucho para matar el tiempo, no se apuren. Buena parte de lo que escribo es relleno. El intento, quiero creer que no premeditado, por hacer de alguna manera iguales a los c’s con la extrema derecha, bueno, pues un poco cogido por los pelos, tan cogido por los pelos, que uno hasta tiene que decir que el portavoz de c’s estuvo bastante bien. Que no salga de aquí. Sobre otros temas del pleno, no tengo mucho que decir. Es que llegué tarde y se me fue. Som renuncia al cargo de cap de la oposición. Cargos bilingües. Nuevo canto a la igualdad entre los grupos y a la donación de fondos a entidades sociales. Nada nuevo, pero ahora Som son más, y se les escucha mejor. Nosotros hablamos de postureo, de que el nuevo modelo propuesto es copia de BcnEnComú, que la nueva táctica es parecer nuevo y desmarcarse. El giro a la izquierda sin la izquierda, o haciendo pesca de arrastre con conceptos, gentes y tal. El tal no sé qué es, pero queda bien. No es muy largo el texto, llevo menos de una página y unas setecientas palabras. Voy bien. Creo. Sigo. No es buena idea esa de ignorarnos, de hacer como si no, cuando saben que somos los que contestamos. Igual es por eso. La gente se da cuenta y nos mira con simpatía. La gente siempre mira con simpatía al que es el muñeco de los golpes, se apiada del que recibe los golpes. La gente, esa gente, no hace como el chiste de Gila, no van a por el que está en el suelo. No toda la gente. Nosotros somos los de Ada Colau, no somos amigos personales de Ada Colau, pero somos los de. Somos los de Barcelona en Comú, no copiamos su organización, pero llevamos el mismo sello cuando nos presentamos en las elecciones. Somos nosotros. Cuatro años de esto. De levantar la mano, que me toca, que esto no está bien, que esto no va bien. Cuatro años de reírnos nerviosamente cuando se ríen, no vaya a ser que no pillemos la gracia. Cuatro años y llevamos dos meses. Al salir del pleno, buen rollo. Con los nuevos compañeros de Podemos, con el regidor de Turismo, no puedo saludar a mucha gente más, colegas de profesión, etc. Pero, en fin, imagino que ya tendremos tiempo de irnos conociendo. O no, yo que sé. Que esto igual se hace muy largo y me tengo que dedicar a trabajar y todo. No he explicado cómo queda el cartapacio y cómo se distribuyen los cargos y eso, pero ahora es tarde. Ya digo que no lo he entendido y que explicándolo podría ser peor. La información es poder. Podría estar hasta mañana contando sandeces. Os llevo a todos en mi pecho. Santa Coloma es un gran país. Yo hace mucho que no veo mundo. La alcaldesa tiene tantas ganas de plegar que se iba a comer medio pleno que ventilamos en un periquete. Todos olemos ya a aftersun y nos molesta la arena de la playa en la ingle. Queremos irnos a casa a quitarnos el salitre y vernos el moreno reflejado en el espejo. Va. Ir terminando que nos vamos. Cuatro años respondiendo y contestando. No os queda nada.