Pero tío, qué
pasa, tómate una cerveza, joder. Con tanta prisa, con tanta prisa, que acabo de
llegar y ya te quieres ir. Pues tómate una cerveza, que he venido que me
dijeron que parabas por aquí y he tenido faena por aquí cerca y he dicho pues a
ver si lo veo que me dijo el deste, este que trabaja allí con tu primo aquel
que llevaba las melenas, en la empresa de aquellos de los tubos, ese, que tiene
la mujer que trabajaba con mi parienta también, aquel, ahora no me acuerdo del
nombre, ese, pues me dijo que parabas por aquí y eso. Que he tenido una movida
por aquí y como he acabado pronto he dicho, a ver si me lo encuentro, hombre. Y
me estaba tomando una cerveza. Tómate una cerveza, joder, que ya me voy. A ver
si no te vas a tomar una cerveza conmigo coño. Que ya hace que no te veo un
huevo. Yo también estoy ahora más liado que… el otro día se lo estaba diciendo
a nosequién, que es que no paro, tío. Para arriba y para abajo todo el día. Y
hoy he dicho, pues me voy a parar aquí a ver a mi colega y me voy a tomar una
cerveza a ver. Joder, con la prisa, párate a tomar una cerveza, coño. Con tanto
rollo, que hace un huevo que no hablamos, tío. Que te perdí la pista cuando
aquello y ya no volví a saber nada de ti. Sí, tu primo fue el que me dijo.
Joder, tío, vaya mala suerte. Me dijo eso, que habías estado muy mal y que,
joder, es que se tiene que pasar mal, me cago en la puta. Y menos mal que
tenías a tus padres y a tu hermano y a tu primo y eso, que si estás como yo,
que solo tienes a la parienta y para de contar, pues para pegarse un tiro. Ojo,
que yo con la parienta estoy de puta madre y menos mal, porque si no, no hay
dios que me controle. Ahora estoy más tranquilo. Al final te tomas la cerveza o
no, joder, que llevas ahí media hora con la chaqueta puesta. Ponle una cerveza.
Ponle una cerveza y me pones otra para mí, que ya para la hora que es, igual me
quedo a comer y todo. Espera que le pongo un mensaje al jefe que no voy a
comer, que los miércoles quedamos para comer y hacemos repaso de albaranes. Sí,
tío, esto ha cambiado mucho. Ni para comer nos dejan. Pero yo hago un poco
también lo que me sale de la polla, no te creas. Tómate una cerveza, coño.
Joder. Que desde aquello que no sé de ti. Joder, es que me lo contaron y yo
flipaba, porque hay que tener mala suerte. Que tampoco es mala suerte, que es
que la gente es muy hijadeputa y punto, si eso ya lo sé yo. Anda que no lo sé
yo. O es que no te acuerdas ya de lo que me pasó a mí. Pero mira, un par de
huevos y morro y a tomar por culo. Y la parienta, que me ayudó mogollón. Porque
es que si estás ahí solo, se pasa de puta pena, nen. Si. Tómate una cerveza.
Una pequeñita de esas, nene, ponle. Que de esas pequeñitas no te enteras. Va.
Tómate una cerveza y me cuentas por lo menos qué tal. La empresa donde curras
qué es, la misma que cerraron y la volvieron a abrir o son otros. Porque me
dijo tu primo que eran otros pero eran los mismos. Algo raro. Ahora es todo un
poco así. Ponle una cerveza y a mí me pones otra. Y unas patatas o algo. Si es
eso. Es todo una puta mierda. Va, tómate una cerveza. O un vino si quieres.
miércoles, 4 de noviembre de 2015
martes, 3 de noviembre de 2015
Mr. Dynamite: The Rise of James Brown. La música y la persona.
Con este nos lo vamos a pasar bien. Con este documental vamos a reirnos un rato. Un documental sobre James Brown. En concreto con la parte de su vida en la que está subiendo. Se quedarán a mediados de los setenta y nos ahorrarán tener que escuchar ese engendro de Living in America. Efectivamente así fue. Documentalazo. Porque el personaje, James Brown, da para un documental tremendo lo haga quién lo haga y ponga lo que ponga. Pero si además cuenta con la colaboración de los músicos, que no eran unos músicos cualquiera, que hablan de cómo se hacía la música, de cómo se trabajaba y de cómo era el personaje más allá de la imagen que él mismo se fabricó y la que le construyeron desde fuera... pues eso. Historión.
La música y la persona. James Brown, como persona, creo que responde a un modelo que Siniestro Total en su canción Superavit describe con la frase 'yo empecé a trabajar de botones en un banco y hasta aquí he podido llegar'. De familia humildísima, negro (él dice que sin tapujos es a black), la madre le abandona a los cuatro años, el padre se lo cede a su tía que regenta un burdel... lo pillan robando ropa en un coche... talego... pero canta. Y baila. Es una lagartija. Se mueve y se inventa las canciones que canta. Un fenómeno. Tiene una especie de primo o algo así, Bobby Byrd, que tiene una banda. Que si toco, que si no, que me quedo con tu banda y Bobby Byrd se convierte en 'el que está al lado de James Brown haciendo bulto', y tan contento oiga.
El dinero. Tocar mucho, hacer muchos conciertos, tener una banda que haga lo que tú quieres que haga. James Brown no tiene formación musical, pero no lo necesita, tiene unos músicos a su lado que son la misma bomba. Músicos que en sus carreras individuales, son admirados y reconocidos. Maceo Parker, su hermano Melvin, Pee Wee Ellis, Bootsy Collins... unos auténticos fieras que van desgranando a lo largo del reportaje anécdotas y formas de construir las canciones, un espectáculo.
El espectáculo. El dinero. Hacer muchos conciertos, cobrar, dinero, el negocio. Comer. Salir de la pobreza, tomar lo que es mío. Pago mis impuestos y soy un ciudadano de segunda. Pero el sistema no lo toques, porque yo tengo un negocio y pago mis impuestos. Solo quiero que me traten como un hombre. Pero es negro. Y por mucho que se pega al poder, no consigue lo que quiere. O sí. El dinero. Tengo un negocio. Tengo una banda que hace lo que le digo que haga. Si no os gusta, puedo cambiarlo todo, pero yo mando.
James Brown no es un personaje que se haga querer. Te gusta su música, te vuelve loco cuando lo ves actuar, lo imitas, pero sabes que es un cabronazo. Que era un tío interesado, que tiranizaba a sus músicos (que eran unos perlas por su parte de pistola al cinto, ojo, porque como decía Melvin Parker James Brown tenía días buenos malos y buenos, y él no quería estar en los malos), que pegaba a las mujeres, que... todo eso. No es un personaje simpático. Pero qué música.
Los músicos. Ellos van tocando mientras James Brown se mueve, les va haciendo indicaciones, les va multando sobre la marcha. Geniales las imágenes de un concierto en el que les va haciendo las indicaciones 'tú, quince pavos de multa, por colarte'. Los piques entre músicos y cantante. 'Vamos a darle caña a ver si nos coge'. 'Te he cogido, Melvin'. Van apareciendo conciertos, discos.
Una recomendación, por que no quede así la cosa. Live at the Apollo y Sex Machine. Dos directos aunque dicen que Sex Machine es falso directo. Dos barbaridades. Y algún recopilatorio de lo que hace a principios de los setenta. Barbaridades como Please, please, please; Night train, I feel good; Papa's gotta brand a new bag; Sex Machine, Payback, Funky Drummer, Cold Sweat... Cómo gestan la canción de Cold Sweat. 'Pee Wee, ven al camerino, tengo una idea para una canción, mira mmmm, nnnn, nnnn, mmmm, nnnn, nnnn'. Y ya está. De ahí, saca una canción. Y sale Cold Sweat. Con unos músicos, insisto, como los que reclutaba, cómo demonios iba a salir mal.
El dinero. Derechos civiles. Sí, sí, somos negros y estamos mal y lo queremos todo. Pero no quiero que me lo den. Quiero cogerlo yo. Tengo mi negocio, ese es el poder negro. Tener negocios, escuelas donde aprender a hacer las cosas nosotros y montárnoslo por nuestra cuenta. Capitalismo negro. El dinero. Los músicos se le rebelan. Peleas con pistola en la cara. Le presentan una lista de quejas y él se cepilla a toda la banda. Se trae a otros músicos justo antes de un concierto y les da la patada a los otros encima mismo del escenario. Así. Y les enseña cómo se hace y aprende de los nuevos cómo hacerlo diferente.
El dinero. Apoya a un candidato demócrata... pero toca en la fiesta de Nixon. Say it loud, i'm black and proud. No soy de derechas ni de izquierdas, quiero lo que es mío. Así andamos. Un vendido o un empresario, más allá de que sea negro o blanco...
La música. El concierto de la TAMI. La leyenda que dice que hizo una barbaridad de concierto solo para joder a los Stones que tocaban después. Mick Jagger sale para desmentir que eso fuera así. Salen imágenes del concierto y es una auténtica barbaridad. Mick Jagger produce el documental y creo que lo hace solo para desmentir eso. La música. Cada canción es una barbaridad más grande que la anterior.
No sale el concierto en el Zaire. Sale el concierto de Boston, donde la gente se tira al escenario justo el día después de la muerte de Luther King, y él les dice 'somos negros, vamos a comportarnos'.
El documental finaliza con las primeras imágenes con bigote de James Brown. Suficiente. No hace falta ver más. Un poco de testimonios de gente dándole importancia a su legado más allá de la turbulenta vida que llevó desde los ochenta para delante. Y así nos quedamos todos tan contentos.
Los mismos músicos dicen que era un tío difícil, pero que le cogías cariño. Que lo había pasado muy mal y que no quería que le hicieran daño. Y que se protegía siendo un cabrón. Y tomando lo que era suyo.
La música. Una barbaridad. No se lo pierdan.
La música y la persona. James Brown, como persona, creo que responde a un modelo que Siniestro Total en su canción Superavit describe con la frase 'yo empecé a trabajar de botones en un banco y hasta aquí he podido llegar'. De familia humildísima, negro (él dice que sin tapujos es a black), la madre le abandona a los cuatro años, el padre se lo cede a su tía que regenta un burdel... lo pillan robando ropa en un coche... talego... pero canta. Y baila. Es una lagartija. Se mueve y se inventa las canciones que canta. Un fenómeno. Tiene una especie de primo o algo así, Bobby Byrd, que tiene una banda. Que si toco, que si no, que me quedo con tu banda y Bobby Byrd se convierte en 'el que está al lado de James Brown haciendo bulto', y tan contento oiga.
El dinero. Tocar mucho, hacer muchos conciertos, tener una banda que haga lo que tú quieres que haga. James Brown no tiene formación musical, pero no lo necesita, tiene unos músicos a su lado que son la misma bomba. Músicos que en sus carreras individuales, son admirados y reconocidos. Maceo Parker, su hermano Melvin, Pee Wee Ellis, Bootsy Collins... unos auténticos fieras que van desgranando a lo largo del reportaje anécdotas y formas de construir las canciones, un espectáculo.
El espectáculo. El dinero. Hacer muchos conciertos, cobrar, dinero, el negocio. Comer. Salir de la pobreza, tomar lo que es mío. Pago mis impuestos y soy un ciudadano de segunda. Pero el sistema no lo toques, porque yo tengo un negocio y pago mis impuestos. Solo quiero que me traten como un hombre. Pero es negro. Y por mucho que se pega al poder, no consigue lo que quiere. O sí. El dinero. Tengo un negocio. Tengo una banda que hace lo que le digo que haga. Si no os gusta, puedo cambiarlo todo, pero yo mando.
James Brown no es un personaje que se haga querer. Te gusta su música, te vuelve loco cuando lo ves actuar, lo imitas, pero sabes que es un cabronazo. Que era un tío interesado, que tiranizaba a sus músicos (que eran unos perlas por su parte de pistola al cinto, ojo, porque como decía Melvin Parker James Brown tenía días buenos malos y buenos, y él no quería estar en los malos), que pegaba a las mujeres, que... todo eso. No es un personaje simpático. Pero qué música.
Los músicos. Ellos van tocando mientras James Brown se mueve, les va haciendo indicaciones, les va multando sobre la marcha. Geniales las imágenes de un concierto en el que les va haciendo las indicaciones 'tú, quince pavos de multa, por colarte'. Los piques entre músicos y cantante. 'Vamos a darle caña a ver si nos coge'. 'Te he cogido, Melvin'. Van apareciendo conciertos, discos.
Una recomendación, por que no quede así la cosa. Live at the Apollo y Sex Machine. Dos directos aunque dicen que Sex Machine es falso directo. Dos barbaridades. Y algún recopilatorio de lo que hace a principios de los setenta. Barbaridades como Please, please, please; Night train, I feel good; Papa's gotta brand a new bag; Sex Machine, Payback, Funky Drummer, Cold Sweat... Cómo gestan la canción de Cold Sweat. 'Pee Wee, ven al camerino, tengo una idea para una canción, mira mmmm, nnnn, nnnn, mmmm, nnnn, nnnn'. Y ya está. De ahí, saca una canción. Y sale Cold Sweat. Con unos músicos, insisto, como los que reclutaba, cómo demonios iba a salir mal.
El dinero. Derechos civiles. Sí, sí, somos negros y estamos mal y lo queremos todo. Pero no quiero que me lo den. Quiero cogerlo yo. Tengo mi negocio, ese es el poder negro. Tener negocios, escuelas donde aprender a hacer las cosas nosotros y montárnoslo por nuestra cuenta. Capitalismo negro. El dinero. Los músicos se le rebelan. Peleas con pistola en la cara. Le presentan una lista de quejas y él se cepilla a toda la banda. Se trae a otros músicos justo antes de un concierto y les da la patada a los otros encima mismo del escenario. Así. Y les enseña cómo se hace y aprende de los nuevos cómo hacerlo diferente.
El dinero. Apoya a un candidato demócrata... pero toca en la fiesta de Nixon. Say it loud, i'm black and proud. No soy de derechas ni de izquierdas, quiero lo que es mío. Así andamos. Un vendido o un empresario, más allá de que sea negro o blanco...
La música. El concierto de la TAMI. La leyenda que dice que hizo una barbaridad de concierto solo para joder a los Stones que tocaban después. Mick Jagger sale para desmentir que eso fuera así. Salen imágenes del concierto y es una auténtica barbaridad. Mick Jagger produce el documental y creo que lo hace solo para desmentir eso. La música. Cada canción es una barbaridad más grande que la anterior.
No sale el concierto en el Zaire. Sale el concierto de Boston, donde la gente se tira al escenario justo el día después de la muerte de Luther King, y él les dice 'somos negros, vamos a comportarnos'.
El documental finaliza con las primeras imágenes con bigote de James Brown. Suficiente. No hace falta ver más. Un poco de testimonios de gente dándole importancia a su legado más allá de la turbulenta vida que llevó desde los ochenta para delante. Y así nos quedamos todos tan contentos.
Los mismos músicos dicen que era un tío difícil, pero que le cogías cariño. Que lo había pasado muy mal y que no quería que le hicieran daño. Y que se protegía siendo un cabrón. Y tomando lo que era suyo.
La música. Una barbaridad. No se lo pierdan.
The Jam: About the Young Idea. Algo de que hablar.
Saber de música
es muy útil en estos tiempos en los que la especialización es ley. Saber de
música te permite abrir el abanico conversacional de una manera que sorprende a
quien no está relacionado con el tema, permite lucirse al que sí lo está
procurando que parezca que sabe lo mismo o más que tú, proporciona elementos
para mantener ocupada la cabeza en evoluciones estilísticas y la relación entre
músico y música, y, sobre todo, sirve de entretenimiento para el que no sabe.
Háblame de música, qué grupo es este que suena, de qué año son. No servirá para
nada material, pero consigue tener un tiempo ocupado tanto al emisor como al
receptor. Como yo no sabía nada de The Jam (tampoco me había interesado) ayer
fui a ver el documental de The Jam. En la cola, me tropiezo con Nacho, por lo
que San, estará allí. Me alegra mucho verla. ‘La canción de la sintonía es como
una pelea de perros’, dice. Lo mejor de la noche.
Paul Weller fue
el líder de The Jam. En una época remota de mi vida, quise ser fan de Paul
Weller. Como me gusta la música de los sesenta, consideré que podría ser una
buena manera de enlazar lo de antes con algo que pervivía. En el Pop Festival
de Badalona de hace mil años actuó Paul Weller y fui a verlo. Acababa de sacar
la canción I’m a Changing Man. Tocó esa canción y el resto fue un rollo total.
Un aburrimiento absoluto. Borré a Paul Weller. Son cosas que he contado mil veces y que me aburro de escucharme.
Con estos mimbres, The Jam, me
ha interesado en la medida de que hay canciones que me interesan y la banda me
da un poco igual. Ni siquiera recuerdo nunca cómo se llama la canción que más
me gusta de The Jam. Sé cuál es, pero nunca me acuerdo del nombre. Ayer en la
cola me lo volvieron a repetir: Stop.
El documental
sobre The Jam es el típico documental con declaraciones de todos los miembros
del grupo, que recuerdan la gestación y andadura del mismo, así como la
intervención de personas relacionadas con la banda, bien como parte de su
equipo, o como seguidores. Uno de los seguidores es un actor, el que ha hecho
El Hobbit. Bien. The Jam en un principio fueron 4, se forman poco a poco en
Woking, un pueblo de las afueras de Londres. No son de Londres y son digamos,
menos guays, que los de Londres. Esto es ya medio repertorio del grupo. En ese
principio son dos amigos, Paul Weller y el otro, que cantan canciones más bien
sesenteras (aparecen cantando juntos y de mayores Bye Bye Love y quiero llorar,
porque la canción aprieta), pero no se parecen a The Jam. Como digo, van
reclutando gente y empiezan a tocar más o menos regularmente. El amigo de Paul
Weller se pira del grupo. Se quedan los tres y Paul Weller es el líder.
Descubre a The Who y el primer disco de The Who, decide hacerse mod y van a
sacar su primer disco. El propio Paul Weller dice que en ese primer disco
fusila a The Who lo que puede y más. Todo el mundo copia y no pasa nada. No es
una crítica.
Y bueno. El resto
es la historia del grupo, la formación de una identidad propia y cómo muchos
chavales que no quieren ser punks, que es lo que se lleva a finales de los
setenta, se sienten identificados con la imagen y la actitud de The Jam. Una
actitud a la contra con un mensaje muy político, pero difuso en ocasiones. En
una entrevista en NME, creo, dicen que van a votar a los conservadores, ‘por
decir algo’, dice Weller, que confiesa que eso, que lo dijeron por decir. Luego
harán canciones con fuerte crítica social, como A town called Malice, que es
bastante buena. Como digo, aparecen personajes, muchos de ellos se supone que
anónimos que cuentan su relación con la música y la actitud de la banda y
comentan cada uno de los discos y sus canciones emblemáticas. Muchas de esas
canciones las has oído muchas veces, pero por algo que no sé definir, no me
llegan. Y contra eso no se puede luchar. Hay una, esa de Stop, que sí, que
resulta que sale en uno de los discos del final. Yo pensaba que The Jam tenían
solo tres discos, pero no, tienen bastantes más. What you see is what you get.
Lo que ves es lo que hay. Stop es una canción que se parece mucho a Taxman de
The Beatles. Me gusta mucho.
El rollo mod. Me
verán ustedes muchos días con suéters y accesorios de la Fred Perry, marca
icónica para el movimiento mod. Y skin. El otro día, el Serrita, en eso de los
vinos, me dijo que si iba ‘de pelaíco’. A mis años. En el docu, se habla del
movimiento mod, del revival mod. Ante el hedonismo y la mamarrachez de lo punk,
la seriedad y la dignidad de lo mod. Ir limpio, tener gusto. Cuidarse, somos
obreros pero vamos bien. Cuando llevo media hora viendo a viejos mods hablando,
se me quitan las ganas de haber querido ser mod alguna vez. El mensaje. The Jam
eran de clase obrera, pero llegaron a ser algo. En el docu, muchos de los que
salen dicen que también eran de clase obrera pero que escuchando The Jam y sintiendo
su mensaje, consiguieron grandes cosas. Una era publicista, el otro actor, el
otro fotógrafo, el otro escritor… incluso uno toca con Paul Weller en
solitario. Redención. Si quieres puedes, la voluntad, la revolución va a ser
difícil de hacer pero el ejemplo de Paul Weller nos indica que… pues lo que me
faltaba para el duro.
A principios de
los ochenta a Paul Weller quiere cambiar. Changing Man. Comunica al resto de
miembros de la banda que se quiere ir y que abandonará el grupo al final de una
gira. Los deja a cuadros, pero no hay nada que hacer. Dejan el grupo y Weller
acaba formando Style Council, y los demás… el bajista se queda, creo,
enganchado al recuerdo. De hecho tiene una banda de tributo que creo que es lo
más triste que se puede tener si encima eras tú miembro de la banda original.
El batería, pues nada, que ha escrito un libro… sobre The Jam. Paul Weller a
sus cosas, monísimo y con unos cortes de pelo fascinantes. Un chico joven tiene
un blog y es súper mono y le hace preguntas y en su blog tiene fotos de él
mismo con ropitas chulas. Fantástico.
Me dijeron el
otro día que podría poner más puntos y aparte. Lo intento. Pues eso. Ya tengo
conversación sobre el tema. En la ciudad tengo muchas cosas que decirte…
lunes, 2 de noviembre de 2015
Baal
Nunca se supo qué ocurrió, pero Baal, el gran Baal, que todo podía y todo había creado casi sin hacer esfuerzo, pensó en cómo le gustaría que fuera todo. Baal empezó a imaginar. Baal, que ya lo había creado, estaba imaginando que todo podría ser diferente. Baal, se sumergió en ese nuevo mundo imaginado y trazó un nuevo mundo, creó unos nuevos seres, mucho más dignos, más perfectos. Creó un universo en un momento. Creó, en su mente, la posibilidad de otra manera de hacer las cosas. Imaginó una idea. Imaginó Baal que esa idea tomaba forma. Le gustó lo que estaba haciendo y sintió desapego por el mundo original que gobernaba ya con cierta pereza. Ese nuevo mundo que estaba forjando pintaba muy bien. Baal se sumergió tanto en ese nuevo universo en el que él era un Baal muy diferente, activo, creador, que se trataba con sus creaciones, que pensó en hacer desaparecer su antigua creación. Dos mundos vivían en paralelo, el antiguo con un Baal inconstante, perezoso, descreído de sí mismo, falto de ánimo y un nuevo mundo mucho más dinámico, con un Baal vigoroso, poderoso, siempre dispuesto a hacer cosas nuevas y atrevidas. Qué contento estaba Baal con ese nuevo mundo. Qué feliz Baal ilusionado con la posibilidad de que, siendo omnipotente, podía usar ese poder y no ser displicente y vago. Al fín, Baal, se sentía un Dios. Al fín, Baal, creyó que lo había conseguido. Ya no se aparecía en forma mortal, sino majestuoso y divino. Ya no te lo encontrabas apoyado en un árbol, mendigando en un camino, acodado en la barra de una taberna. Baal era ahora celestial y magno. Baal se mostraba ufano y regalaba a su creación con bienes y regalos. Baal recibía cariño y alabanzas. Pero llegó un día en que Baal oyó una voz. Una voz que le sonaba familiar y al mismo tiempo jamás había escuchado esa voz. Esa voz que escuchó y que no era de su creación decía 'Es bueno Baal'.
Y no le gustó a Baal.
Y perdió las ganas Baal. Dejó ese mundo creciente en barbecho y volvió a su original sinsentido.
¡Oh Baal! ¡Cuán grande es tu poder que no consientes que el halago te turbe! ¡Qué digno y poderoso que no gustas de escuchar alabanzas sin sentirte...!
- Calla mortal. Esa voz....
Y no le gustó a Baal.
Y perdió las ganas Baal. Dejó ese mundo creciente en barbecho y volvió a su original sinsentido.
¡Oh Baal! ¡Cuán grande es tu poder que no consientes que el halago te turbe! ¡Qué digno y poderoso que no gustas de escuchar alabanzas sin sentirte...!
- Calla mortal. Esa voz....
domingo, 1 de noviembre de 2015
La Unidad Popular
¿Entonces qué? ¿Qué vamos a votar? ¿Cómo se vota a Izquierda Unida en Catalunya? ¿Cómo es que no vamos a hacer campaña por Garzón en Catalunya? Qué interesantes dilemas que, explicados, quitan las ganas ya no de votar a Izquierda Unida, a Iniciativa per Catalunya, a Barcelona en Comú y hasta a Podemos si se me apura. Días complejos estos. En unos días, nos vamos a enfrentar a la tesitura siguiente, que seguro que a todo el mundo que quiere que esto cambie, que las políticas de derechas se vayan a la mierda de una vez, que no nos tome más el pelo el PSC-PSOE, seguro, pero seguro, que les hace una ilusión inmensa. Discutir. Discutir en Twitter y en Facebook. Podemos son unos chulos. Izquierda Unida es pasado. Podemos son unos prepotentes. Barcelona en Comú van de guays. Iniciativa per Catalunya pasa de todo y le da lo mismo porque siempre le ha dado lo mismo todo. Garzón es el mejor porque salió en la tele ayer y estuvo sembrado. Pablo Iglesias es un vendido porque sale siempre en la tele. ¿Cómo es que no hay clase obrera en las listas? ¿Nadie se acuerda de los sindicatos de clase? Preguntas y reflexiones muy interesantes. Preguntas que invitan al lucimiento personal. Fotos de Pasionaria. Fotos de Marcelino Camacho. Fotos de Pablo Iglesias con Mariano Rajoy. No queremos que Pablo Iglesias vea a Rajoy. Queremos que Garzón vea a Rajoy. Encuestas. Estamos subiendo, ya tenemos un 6%. Estamos ahí. Viniendo desde atrás. El eterno retorno 'sé de mucha gente de Podemos que nos va a votar a nosotros'. Nosotros un 6% y ellos un 17%. Que se jodan. A ver si hay suerte y nos jodemos todos.
En estos días nos enfrentamos a una pregunta que no está clara. Pero es una pregunta que yo hago de la siguiente manera: ¿Queremos a la gente? Ser de izquierdas es querer a la gente. La gente de derechas no quiere a la gente, sólo quiere sus intereses. La gente de izquierdas, sean comunistas, anarquistas, socialistas, o lo que quiera que sean los de Podemos, se supone que quiere a la gente. ¿Con una candidatura propia hacemos algo? Y, por el otro lado ¿ningunear a toda esa gene que 'vota a Izquierda Unida', sin saber muchas veces que está votando a ICV, lleva a algún sitio? ¿Tenemos cuatro años más para perder? ¿Podemos llamar Unidad Popular a una candidatura que es únicamente nuestra sin que se nos escape un poco la risa? ¿Es entendible por alguien que no quiere 'votar a Podemos' que una candidatura se llame En comú Podem? ¿Entendería alguien que presentásemos una candidatura muy revolucionaria y muy comunista y muy mochilera, que fuera a hacer campaña contra Ada Colau que es la única imagen que tenemos que podría ser capaz de aunar esfuerzos? ¿Realmente queremos a la gente? ¿Queremos seguir votando 'a los nuestros', por que los nuestros son mejores y los otros son unos mierdas y en el 77 éramos la ostia y nos han ido jodiendo porque nos odian? ¿Queremos a la gente? ¿Queremos a la clase obrera cuando en nuestras organizaciones no hay clase obrera fabril, industrial, ni siquiera agraria, afiliada, militando, en primera línea y todos somos licenciados en precario que nos podemos llamar trabajadores y a mucha honra pero que lo de clase obrera lo oímos y pensamos 'los primeros discos eran mejores'? ¿Nos podemos permitir el lujo de odiar a nuestros compañeros? ¿Nos podemos permitir el lujo de considerar que de todo esto debe salir una organizació propia más fuerte? ¿Pensamos que sólo nosotros tenemos razón?
Yo creo que no. Que solo nosotros, no tenemos razón. Tenemos una razón, tenemos un trabajo, tenemos gente muy válida y con muchas ganas de hacer cosas. Tenemos gente que merece cariño y respeto en nuestras organizaciones. Pero no nos podemos permitir quedarnos fuera de algo que debe ser la única maldita manera de plantar cara a la derecha en este país, en esta nación, en esta comarca, en esta ciudad. La izquierda no es el PSC. La solución a todo no es votar a Ciutadans. Debemos ilusionar a la gente con algo que represente 'unidad', sea formal o sea en formol.
Yo creo que si, por una vez, aquí, en Catalunya, somos capaces de articular una historia que represente que gente muy diversa y muy plural es capaz de ir junta por una movida común, qué mierda hacemos planteando que Alberto Garzón es mucho mejor que Pablo Iglesias. Si lo que se va a montar aquí va a ser una movida propia...
Espera un momento. Ada Colau en la tele. No ha nombrado a Izquierda Unida como la primera organización que reconoció el derecho a decidir, ni siquiera se ha acordado de nosotros como parte de BCN en comú en su equipo de gobierno municipal. Estupendo. Haciendo amigos.
No lo voy a tener en cuenta.
Me tambaleo.
Voy a seguir. Me parecería una barbaridad que unos y otros se permitieran el lujo de prescindir de unos y de otros. Tenemos que sumar gente, que poner cabezas, manos, ideas. Y no pensar tanto en nuestro folclore, en lo dignos que somos, en lo alucinados que estamos con el mito de la revolución, con nuestras chapas del ché, con nuestro 'todo lila', con el obrerismo intelectual, con lo nuevo y con lo viejo. Basta de darle la chapa a la gente. Basta de echarle la culpa de todo a todo el mundo. Juguemos a favor. Y a los demás, que sepan que sin nosotros pierden y mucho. Nosotros solos no ganamos, pero sumaos para ganar. Y ganando se hacen leyes y se cambian y esas cosas.
Para una vez que se nos pone a huevo en un sitio ir juntos y poder hacer algo con un poquito de sentido, no lo fastidiemos todos.
Si se pudo hacer en Barcelona, se debe hacer aquí. Si cada vez que hemos ido solos nos hemos pegado un hostión de cine y hemos tenido que recurrir a ir con ICV, qué creemos que va a pasar ahora.
Yo estoy por el sí. Si otros o todos estáis con el no y finalmente trabajamos en solitario, pues habrá que luchar. Pero será una pena muy grande.
En estos días nos enfrentamos a una pregunta que no está clara. Pero es una pregunta que yo hago de la siguiente manera: ¿Queremos a la gente? Ser de izquierdas es querer a la gente. La gente de derechas no quiere a la gente, sólo quiere sus intereses. La gente de izquierdas, sean comunistas, anarquistas, socialistas, o lo que quiera que sean los de Podemos, se supone que quiere a la gente. ¿Con una candidatura propia hacemos algo? Y, por el otro lado ¿ningunear a toda esa gene que 'vota a Izquierda Unida', sin saber muchas veces que está votando a ICV, lleva a algún sitio? ¿Tenemos cuatro años más para perder? ¿Podemos llamar Unidad Popular a una candidatura que es únicamente nuestra sin que se nos escape un poco la risa? ¿Es entendible por alguien que no quiere 'votar a Podemos' que una candidatura se llame En comú Podem? ¿Entendería alguien que presentásemos una candidatura muy revolucionaria y muy comunista y muy mochilera, que fuera a hacer campaña contra Ada Colau que es la única imagen que tenemos que podría ser capaz de aunar esfuerzos? ¿Realmente queremos a la gente? ¿Queremos seguir votando 'a los nuestros', por que los nuestros son mejores y los otros son unos mierdas y en el 77 éramos la ostia y nos han ido jodiendo porque nos odian? ¿Queremos a la gente? ¿Queremos a la clase obrera cuando en nuestras organizaciones no hay clase obrera fabril, industrial, ni siquiera agraria, afiliada, militando, en primera línea y todos somos licenciados en precario que nos podemos llamar trabajadores y a mucha honra pero que lo de clase obrera lo oímos y pensamos 'los primeros discos eran mejores'? ¿Nos podemos permitir el lujo de odiar a nuestros compañeros? ¿Nos podemos permitir el lujo de considerar que de todo esto debe salir una organizació propia más fuerte? ¿Pensamos que sólo nosotros tenemos razón?
Yo creo que no. Que solo nosotros, no tenemos razón. Tenemos una razón, tenemos un trabajo, tenemos gente muy válida y con muchas ganas de hacer cosas. Tenemos gente que merece cariño y respeto en nuestras organizaciones. Pero no nos podemos permitir quedarnos fuera de algo que debe ser la única maldita manera de plantar cara a la derecha en este país, en esta nación, en esta comarca, en esta ciudad. La izquierda no es el PSC. La solución a todo no es votar a Ciutadans. Debemos ilusionar a la gente con algo que represente 'unidad', sea formal o sea en formol.
Yo creo que si, por una vez, aquí, en Catalunya, somos capaces de articular una historia que represente que gente muy diversa y muy plural es capaz de ir junta por una movida común, qué mierda hacemos planteando que Alberto Garzón es mucho mejor que Pablo Iglesias. Si lo que se va a montar aquí va a ser una movida propia...
Espera un momento. Ada Colau en la tele. No ha nombrado a Izquierda Unida como la primera organización que reconoció el derecho a decidir, ni siquiera se ha acordado de nosotros como parte de BCN en comú en su equipo de gobierno municipal. Estupendo. Haciendo amigos.
No lo voy a tener en cuenta.
Me tambaleo.
Voy a seguir. Me parecería una barbaridad que unos y otros se permitieran el lujo de prescindir de unos y de otros. Tenemos que sumar gente, que poner cabezas, manos, ideas. Y no pensar tanto en nuestro folclore, en lo dignos que somos, en lo alucinados que estamos con el mito de la revolución, con nuestras chapas del ché, con nuestro 'todo lila', con el obrerismo intelectual, con lo nuevo y con lo viejo. Basta de darle la chapa a la gente. Basta de echarle la culpa de todo a todo el mundo. Juguemos a favor. Y a los demás, que sepan que sin nosotros pierden y mucho. Nosotros solos no ganamos, pero sumaos para ganar. Y ganando se hacen leyes y se cambian y esas cosas.
Para una vez que se nos pone a huevo en un sitio ir juntos y poder hacer algo con un poquito de sentido, no lo fastidiemos todos.
Si se pudo hacer en Barcelona, se debe hacer aquí. Si cada vez que hemos ido solos nos hemos pegado un hostión de cine y hemos tenido que recurrir a ir con ICV, qué creemos que va a pasar ahora.
Yo estoy por el sí. Si otros o todos estáis con el no y finalmente trabajamos en solitario, pues habrá que luchar. Pero será una pena muy grande.
viernes, 30 de octubre de 2015
Funesta crónica de un concierto de Los Planetas en l'Auditori Barcelona
Hace de esto ocho años y por eso creo que ya lo he contado muchas veces. Cuando Los Planetas sacaron La leyenda del Espacio, en el grupo de colegas tuvimos una seria discusión sobre el disco. Sabíamos que era lo mejor que habían hecho Los Planetas, pero no nos poníamos de acuerdo en el porqué. Dependía de nuestra situación. Los que estábamos totalmente felices y enamorados, pensábamos que el disco era sufrimiento primero y redención después. Los que no, sólo veían negrura, revolcarse en el fango y el anhelo de lo que podría ser y no es.
Concierto de Los Planetas en el Auditori de Barcelona. No iba a ir y finalmente fui. Un concierto de Los Planetas en un recinto con butacas, en un anfiteatro, sin haberme bebido ni una triste cerveza antes y con unas ganas enormes de estar en otra parte. En ninguna otra parte. Por empezar por el final, somos ya gente mayor. Los asistentes somos gente de orden, gente con una edad, no quisiera empezar a calibrar las perspectivas y situaciones laborales de cada uno, pero yo creo que el 80% de la gente son gente bien. Lo que pasa es que si miro a mi alrededor, no veo a esa gente, pero la percepción mirando así a lo lejos, es esa. Y me equivoco seguro, supongo que es porque me parece que todo el mundo es mejor que yo. Sus vidas son mejores, todo les va bien. Van a ver a Los Planetas. A mí Los Planetas van a darme una paliza.
Yo quiero doblarme como una hoja de papel. Quiero doblarme, doblarme en muchos pliegues, hasta quedarme como una pequeña bola, como un taco de papel, como algo que te puedas meter en el bolsillo, olvidarlo en una bolsa, quedarse en un rincón. Quiero doblarme, plegarme, hacerme muy pequeño y ya no estar. Todo el concierto pensando en eso. El concierto empieza con cantos árabes, no sé si llamando a la oración. No es el canto del muecín de Carlos Cano, son otros cantos, pero me encantan y hago la broma de que el concierto podría acabar ahí. Porque sé que el machaque emocional va a ser muy bestia. ¿Quién va a un concierto a pasárselo bien? ¿Quién puede pasárselo bien en ninguna parte?
Salen y tocan la de los profetas, una canción que debería ser de despedida pero que tocan para abrir. Me gusta mucho, aunque la letra sea complicada y bíblica. Me encanta. Me quiero meter dentro de alguna parte, me quiero meter en algún sitio, doblarme. Es una canción muy larga, que si estás por la labor, te mete dentro de un agujero del que no quieres salir. Pero pese a que yo estoy muy por la labor, no estoy. Se me va la cabeza. Empieza un carrusel de canciones ‘lentas’, algunas de La leyenda del espacio, la de Ya no me asomo a la reja. La de Señora de las alturas, me gusta, pero menos. La cosa va avanzando y noto que cuando tocan así, flojo, lento, se oye muy bien, pero cuando aceleran y crecen se nota un poco de barullo. Como no he bebido nada y quiero centrarme en algo, intento fijarme en las letras, para encontrar más palabras que me hagan daño. Las encuentro.
Van pasando las canciones y llegamos a Corrientes circulares en el tiempo. La estructura del concierto ya es clásica. Al principio las canciones de los últimos discos, lentas, espesas, en el tramo final, los éxitos de siempre. Corrientes circulares en el tiempo. Quiero tenerte a mi lado todo el tiempo. Entender las letras, no es fácil. Pero entiendes lo principal. Quiero tenerte a mi lado todo el tiempo. Las letras de los Planetas. Sabiendo que muchas de las letras en realidad se las dedica J al Floren, por motivos que… quizás en ocasiones se pierde la magia, pero es muy difícil que no se te lleven por delante. Cuando pasa esta canción ya todo está perdido. Si sabías que no te lo ibas a pasar bien, quedas en evidencia. Quieres hablar y quieres comentar cosas, pero no te sale. Quiero doblarme como una hoja de papel, doblarme en muchos pliegues. Quiero no estar allí. No quiero recibir más. Pero es el mejor lugar para estar. Cantan la de Santos que yo te pinte. Pues lo mismo. Me meto para dentro. De esta me sé más letra y la canto. La canto para mí. Si me diste la espalda, la cantan también. No es de las preferidas, pero ayer me hizo mucho daño. Se empiezan a animar y sacan la artillería. Devuélveme la pasta que me debes, Nunca me entero de nada… esta le gusta mucho al Abel, también echo de menos a la Pepa. No han venido. Es un concierto raro. La gente está sentada pero tiene ganas ya de ponerse de pie. Cantan la de Un buen día. Aquí ya la gente no aguanta más y se levanta. Es una canción que me gusta y que tarareo, aunque haya versos que la gente canta con entusiasmo feroz que a mí me dicen poco, otros versos sí que me vuelven a meter muy para abajo. Me he puesto triste justo antes de irme. Eso. El día va pasando. No he vuelto a acordarme de ti hasta pasado un buen rato. Eso. Doblado como un papel, escondido, en un rincón. Mejor no estar ya en ninguna parte.
Seguro que me estoy dejando alguna canción que a la gente le dice muchas cosas. Al final tocan la de Alegrías del incendio y me siento morir. Yo recuerdo cuando esta canción era eso, pura alegría, celebración de lo fantástico que es estar con alguien que quiere estar contigo. Escuchar esta canción cuando estás jodido, es eso, una puta mierda. Mira que eres bonita, qué guapa eres… cómo cantas eso. Cómo cantas eso si quieres estar doblado. Me estiro. Me doy cuenta de que cuando me levanto para cantar como todos, me estiro. Quiero hacer como que bailo y eso, pero lo que hago es estirarme. Levantar los brazos. Quiero estar doblado y me estoy estirando. Se van, pero vienen los bises. Se van y vuelve a sonar el canto de los muecines llamando a orar. Es genial, de verdad. Los bises comienzan con Segundo premio. Tenía que pasar. Una mierda todo. Esta canción es para mí la canción con la que empiezo a ser muy de Los Planetas. Como dice Y. durante el concierto, esto de estar sentado tampoco está tan mal, porque esta canción la habremos escuchado sentados en un sofá a oscuras unas mil veces. Es una canción terrible, y aunque hay fallos de sonido y suena a veces muy embarullad, me chifla. Pesadilla en el parque de atracciones. Siempre está bien, pero no me dice lo mismo que cuando la tocaban las primeras veces.
En cambio, De viaje cada vez me toca más. Si ya me gustaba, es una barbaridad. Sigue sonando algo enfollonada, pero como ya la tienes en la cabeza da igual si el J la canta como el culo. Suena bien porque te tiene que sonar bien. Qué podría ser mejor que estar siempre juntos tú y yo. Da igual cómo lo hagan, si tocan esto, siempre suena bien.
Saco fotos, envío fotos, no quiero mirar el móvil. Acaba el concierto con una canción un poco bajonera. Nos vamos. Insisto en ir a tomar una birra, por lo menos para irme con gusto a cerveza a la cama. Comentamos algo del concierto. Hacemos cuatro bromas. Me meto en la cama y me doblo.
Concierto de Los Planetas en el Auditori de Barcelona. No iba a ir y finalmente fui. Un concierto de Los Planetas en un recinto con butacas, en un anfiteatro, sin haberme bebido ni una triste cerveza antes y con unas ganas enormes de estar en otra parte. En ninguna otra parte. Por empezar por el final, somos ya gente mayor. Los asistentes somos gente de orden, gente con una edad, no quisiera empezar a calibrar las perspectivas y situaciones laborales de cada uno, pero yo creo que el 80% de la gente son gente bien. Lo que pasa es que si miro a mi alrededor, no veo a esa gente, pero la percepción mirando así a lo lejos, es esa. Y me equivoco seguro, supongo que es porque me parece que todo el mundo es mejor que yo. Sus vidas son mejores, todo les va bien. Van a ver a Los Planetas. A mí Los Planetas van a darme una paliza.
Yo quiero doblarme como una hoja de papel. Quiero doblarme, doblarme en muchos pliegues, hasta quedarme como una pequeña bola, como un taco de papel, como algo que te puedas meter en el bolsillo, olvidarlo en una bolsa, quedarse en un rincón. Quiero doblarme, plegarme, hacerme muy pequeño y ya no estar. Todo el concierto pensando en eso. El concierto empieza con cantos árabes, no sé si llamando a la oración. No es el canto del muecín de Carlos Cano, son otros cantos, pero me encantan y hago la broma de que el concierto podría acabar ahí. Porque sé que el machaque emocional va a ser muy bestia. ¿Quién va a un concierto a pasárselo bien? ¿Quién puede pasárselo bien en ninguna parte?
Salen y tocan la de los profetas, una canción que debería ser de despedida pero que tocan para abrir. Me gusta mucho, aunque la letra sea complicada y bíblica. Me encanta. Me quiero meter dentro de alguna parte, me quiero meter en algún sitio, doblarme. Es una canción muy larga, que si estás por la labor, te mete dentro de un agujero del que no quieres salir. Pero pese a que yo estoy muy por la labor, no estoy. Se me va la cabeza. Empieza un carrusel de canciones ‘lentas’, algunas de La leyenda del espacio, la de Ya no me asomo a la reja. La de Señora de las alturas, me gusta, pero menos. La cosa va avanzando y noto que cuando tocan así, flojo, lento, se oye muy bien, pero cuando aceleran y crecen se nota un poco de barullo. Como no he bebido nada y quiero centrarme en algo, intento fijarme en las letras, para encontrar más palabras que me hagan daño. Las encuentro.
Van pasando las canciones y llegamos a Corrientes circulares en el tiempo. La estructura del concierto ya es clásica. Al principio las canciones de los últimos discos, lentas, espesas, en el tramo final, los éxitos de siempre. Corrientes circulares en el tiempo. Quiero tenerte a mi lado todo el tiempo. Entender las letras, no es fácil. Pero entiendes lo principal. Quiero tenerte a mi lado todo el tiempo. Las letras de los Planetas. Sabiendo que muchas de las letras en realidad se las dedica J al Floren, por motivos que… quizás en ocasiones se pierde la magia, pero es muy difícil que no se te lleven por delante. Cuando pasa esta canción ya todo está perdido. Si sabías que no te lo ibas a pasar bien, quedas en evidencia. Quieres hablar y quieres comentar cosas, pero no te sale. Quiero doblarme como una hoja de papel, doblarme en muchos pliegues. Quiero no estar allí. No quiero recibir más. Pero es el mejor lugar para estar. Cantan la de Santos que yo te pinte. Pues lo mismo. Me meto para dentro. De esta me sé más letra y la canto. La canto para mí. Si me diste la espalda, la cantan también. No es de las preferidas, pero ayer me hizo mucho daño. Se empiezan a animar y sacan la artillería. Devuélveme la pasta que me debes, Nunca me entero de nada… esta le gusta mucho al Abel, también echo de menos a la Pepa. No han venido. Es un concierto raro. La gente está sentada pero tiene ganas ya de ponerse de pie. Cantan la de Un buen día. Aquí ya la gente no aguanta más y se levanta. Es una canción que me gusta y que tarareo, aunque haya versos que la gente canta con entusiasmo feroz que a mí me dicen poco, otros versos sí que me vuelven a meter muy para abajo. Me he puesto triste justo antes de irme. Eso. El día va pasando. No he vuelto a acordarme de ti hasta pasado un buen rato. Eso. Doblado como un papel, escondido, en un rincón. Mejor no estar ya en ninguna parte.
Seguro que me estoy dejando alguna canción que a la gente le dice muchas cosas. Al final tocan la de Alegrías del incendio y me siento morir. Yo recuerdo cuando esta canción era eso, pura alegría, celebración de lo fantástico que es estar con alguien que quiere estar contigo. Escuchar esta canción cuando estás jodido, es eso, una puta mierda. Mira que eres bonita, qué guapa eres… cómo cantas eso. Cómo cantas eso si quieres estar doblado. Me estiro. Me doy cuenta de que cuando me levanto para cantar como todos, me estiro. Quiero hacer como que bailo y eso, pero lo que hago es estirarme. Levantar los brazos. Quiero estar doblado y me estoy estirando. Se van, pero vienen los bises. Se van y vuelve a sonar el canto de los muecines llamando a orar. Es genial, de verdad. Los bises comienzan con Segundo premio. Tenía que pasar. Una mierda todo. Esta canción es para mí la canción con la que empiezo a ser muy de Los Planetas. Como dice Y. durante el concierto, esto de estar sentado tampoco está tan mal, porque esta canción la habremos escuchado sentados en un sofá a oscuras unas mil veces. Es una canción terrible, y aunque hay fallos de sonido y suena a veces muy embarullad, me chifla. Pesadilla en el parque de atracciones. Siempre está bien, pero no me dice lo mismo que cuando la tocaban las primeras veces.
En cambio, De viaje cada vez me toca más. Si ya me gustaba, es una barbaridad. Sigue sonando algo enfollonada, pero como ya la tienes en la cabeza da igual si el J la canta como el culo. Suena bien porque te tiene que sonar bien. Qué podría ser mejor que estar siempre juntos tú y yo. Da igual cómo lo hagan, si tocan esto, siempre suena bien.
Saco fotos, envío fotos, no quiero mirar el móvil. Acaba el concierto con una canción un poco bajonera. Nos vamos. Insisto en ir a tomar una birra, por lo menos para irme con gusto a cerveza a la cama. Comentamos algo del concierto. Hacemos cuatro bromas. Me meto en la cama y me doblo.
jueves, 29 de octubre de 2015
Caminando con Jesús
Iba el otro día caminando con Jesús y me dijo que estaba atravesando un momento de profunda crisis. Una crisis de fe. Yo le escucho siempre, porque Jesús siempre tiene cosas importantes que decir y porque no acostumbra dejarse ver demasiado. Cuando estoy con Jesús, siempre pasan cosas importantes. Cuando estoy con Jesús, aprovecho el tiempo. Sin embargo, aquel día, dando un paseo como siempre por las calles de la ciudad, lo ví algo cansado. Alicaído. Normalmente, cuando vamos los dos juntos es él quien domina la situación, quien dirige los pasos, el que marca el camino. Sin embargo, el otro día, le preguntaba para dónde quería tirar y contestaba con evasivas, le daba igual, por allí mismo, donde yo quisiera. Así, le pregunté qué era lo que le pasaba y me dijo que no lo veía claro. El qué no ves claro. No veo claro, me dijo, casi nada. Se explayó un poco más, pero tampoco me supo concretar demasiado lo que tenía dentro. O quizás no quiso. Dijo que tenía una crisis de fe. No en él mismo, sino en su papel real en toda la movida de la salvación final del género humano. Que a veces pensaba que él no estaba preparado para llevarlo todo hacia delante. Y que, sobre todo, no entendía cómo él, que era Jesús, podía tener crisis de fe en él mismo. Que sabía que las crisis de fe le daban a gente con profundas creencias que quizás se pasaban de la raya, pero que él, que en definitiva era parte importante por no decir sustancial de la conformación de toda creencia... que no sabía que le pasaba. Le dije que poco podía hacer por ayudarle, que a mí, que no soy una persona creyente, me gustaba caminar con él y escucharle y tener muy en cuenta sus observaciones, aunque tuviese muy claro que todo era una ilusión y que en realidad Jesús no existía. Pero yo me sentía bien con él, fuese o no real. Lo importante es, no sé, no pensar demasiado las cosas. Un día, hace tiempo, salí de casa para ir a tomar algo. Había quedado. Y no sé cómo ni porqué, que no llegué al sitio al que iba, que al poco rato estaba caminando con Jesús a mi lado. Y me contaba cosas. Y yo a él. Me daba consejos, yo los escuchaba. Yo no hago muchas preguntas al respecto.
Por eso me extrañó que Jesús me dijera eso. Me dio que pensar. ¿Y si Jesús fuera real? Nunca le había tocado, por lo que me decidí a acercar mi mano a su hombro, para tener una prueba real de que estaba allí. No se me había ocurrido hasta entonces. Acerqué mi mano a su hombro y le toqué. ¿Qué haces?, me dijo. Tocarte, contesté. Pienso que si te toco y eres real, quizás tu crisis de fe venga relacionada con que no eres Jesús, sino alguien que cree ser Jesús.
Se enfadó. Se enfadó tanto que me dijo: si no te crees que soy Jesús, vas a ser tú Jesús. Y me puso en su lugar en la Catedral de Barcelona. El de la imagen, soy yo. Ahí estoy, clavado. Yo supongo que alguien se dará cuenta y dará la voz de alarma, pero nadie dice nada. A Jesús no se le pasa el enfado.
Cuadro de Antoni Boronat.
Por eso me extrañó que Jesús me dijera eso. Me dio que pensar. ¿Y si Jesús fuera real? Nunca le había tocado, por lo que me decidí a acercar mi mano a su hombro, para tener una prueba real de que estaba allí. No se me había ocurrido hasta entonces. Acerqué mi mano a su hombro y le toqué. ¿Qué haces?, me dijo. Tocarte, contesté. Pienso que si te toco y eres real, quizás tu crisis de fe venga relacionada con que no eres Jesús, sino alguien que cree ser Jesús.
Se enfadó. Se enfadó tanto que me dijo: si no te crees que soy Jesús, vas a ser tú Jesús. Y me puso en su lugar en la Catedral de Barcelona. El de la imagen, soy yo. Ahí estoy, clavado. Yo supongo que alguien se dará cuenta y dará la voz de alarma, pero nadie dice nada. A Jesús no se le pasa el enfado.
Cuadro de Antoni Boronat.
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