Vas a un concierto. Un concierto muy guapo con el Lluis Coloma Trio & Dani Nel.lo, en el Auditori. Un concierto de blues, de rythm'n'blues, rock, jazz, un conciertazo para disfrutar y para hablar de él durante un buen rato. Un concierto organizado por una entidad con carácter solidario. Un concierto en el que tocan Let it be me, que yo me meto el moco de decir que es de Bob Dylan, del disco Nashville Skyline pero me equivoco y lo sé al instante, es del SelfPortrait y muy posiblemente sea una versión que hizo Dylan de una canción previa. Estás en esas, deseando hablar del concierto, están los músicos en el lugar donde vas a hacer un bocata después. Tienen la tele puesta, has mirado un momento el teléfono móvil mientras pides o no pides. Ves el Twitter, ves una foto en la que dicen que ha pasado algo en Niza. Miras la tele con algo más de atención y lo ves. Un camión se ha llevado por delante a un cerro de gente mientras miraban los fuegos artificiales del 14 de julio. Y parece entonces que el concierto ha ocurrido hace tres semanas, que casi no te acuerdas de lo que has ido a ver, que no has ido a ninguna parte. Sólo está eso, el camión arrasando con todo. Y volver a hablar de qué ha podido pasar, de qué tiene alguien en la cabeza para considerar que por un Ser Supremo tienes la capacidad no sólo de mandarte a ti mismo a la mierda, también de llevarte a 84 criaturas a las que ese mismo Dios ha traído al mundo, a la mierda. Y aquí seguimos, entre los vivos.
https://www.youtube.com/watch?v=u_WndjM21iI
Y discutimos como siempre, Sobre la integración y sobre... ¿cuántos muertos hubo en el atentado de Estambul? ¿cuántos muertos hubo en el atentado de Bagdad? No es por hacer la típica comparación entre unos muertos y otros, pero da que pensar. El atentado de Estambul, en el aeropuerto, joder, yo he estado en Estambul, un montón de gente ha estado en Estambul. Nos podía haber pasado a cualquiera. El Soldat estuvo ahí hace poco. El de Niza, joder, siempre hay alguien que conoce a alguien que ha estado allí. Esta reflexión es un poco chufla, quiero decir algo pero no me sale. ¿Cuántos muertos hubo en Bagad hace una semana o así? Lo mismo, un camión, una furgona, cargada de mixtos y para delante. No está claro que lo de Niza haya sido un atentado. Pero es una barbaridad. Pillar un camión y tirar hacia la gente, embestir, saber que debajo de las ruedas hay gente que está palmando. Es eso lo que da más miedo. Gente que ya no hace click, que ha perdido el sentido de lo que es... no sé. Qué espesor. Un atentado en el que al primero que se la bufa todo es al que lo comete. En el atentado de Estambul, el que está en el suelo ya herido, podría haber tenido un momento, uno, de lucidez. Ojo, que me voy, pero no. Sigo, aprieto, todo a la mierda. Y tendré una vida preciosa allá en ese paraíso en el que te premian por crear un infierno.
https://www.youtube.com/watch?v=lz-izm-LOvk
Hoy empieza el RockFestBCN que se celebra en nuestra amada ciudad de Santa Coloma. No sé si hoy o mañana toca Anthrax. Me va a dar una rabia inmensa no ir a ver a Anthrax, pero no voy a ese festival. Por un motivo de peso, porque molaría que el Festival lo hicieran en otro sitio. Es el mismo texto de los años anteriores. La Plataforma en defensa de la Serra de Marina i Can Zam, que reúne a diversas entidades, asociaciones, partidos, etc., propone un Can Zam como parque verde y frondoso. Un parque para el pueblo. Y un parque no es un descampado que espere cada año la llegada de un macrofestival. No es eso. Como no lo es, pues por mucho que venga Anthrax o Slayer, pues no. Seguramente muchos compañeros que también pelean por el parque vayan hoy al festival, porque les puede más Iron Maiden que la lucha por el parque, aunque sea por un día. Y no digo nada. Quizás porque en conjunto, el RockFest tampoco es que sea mi festival. No he sido nunca heavy, aunque me haya gustado bastante Anthrax, y no voy a perder la cabeza por los Twisted Sister. No sé si fuera otro tipo de festival si mi postura no sería otra y me comería todo lo que estoy diciendo. Pero bueno. Parque verde y frondoso, no a un espacio hipotecado en la ciudad para un evento que todvía no sabemos qué beneficio real nos aporta, queremos un parque, no un espacio vallado y vacío. Con lo que me mola Anthrax, copón.
https://www.youtube.com/watch?v=Hx_m7Y9nGtU
Anthrax. Nos molaba al Edu y a mí. A mi hermano también lo podemos meter en el club de fans. Anthrax eran heavys, pero eran heavys raros. Porque fueron de los primeros en mezclar el ruidaco con el hip hop, parecía que tenían cierto sentido del humor, y eran capaces de hacer canciones muy chungas junto con canciones cachondas. Y daban mucha caña. Y tenían al cantante por antonomasia. Efectivamente, somos de Joey Belladona. El cantante heavy con voz de cantante heavy para un grupo que en muchas ocasiones quería escapar de todo ese rollo, o al menos eso nos parecía a nosotros. Como no éramos especialistas en el tema, nos empezó a gustar el State of Euphoria, con la de Be end, End All, que luego me enteré que no era ni mucho menos el mejor disco del grupo. Bueno. A nosotros nos molaba mucho. No teníamos el Among the living, por ejemplo, tampoco le dimos mucha cancha al de después, el Persistence of time. Y luego llegó el The attack of the killer b's, y ese ya nos flipó del todo. Era un recopilatorio de singles y rarezas y claro, eso era lo que nos molaba, rarezas de un grupo raro. Cuando cambiaron de cantante, creo que al Edu siguieron gustándole, porque a él le molaban más los grupos así y yo pasé del tema. Luego volvió el Belladona y los ví en directo, hace mil años. Tengo la camiseta aún, con la sobaquina blanquísima.
https://www.youtube.com/watch?v=Ky20ckAHi_E
Hablas mucho y no dices nada. Te enrollas mucho y aburres. Lo que escribes no se entiende. Pues yo a veces creo que me quedan los textos demasido cortos. Que las cosas que digo son demasiado explícitas. Que el problema es que a veces me pongo a escribir y las frases se me van alargando y alargando y alargando y no sé cortar. Que lo que cuento en realidad no acaba de decir nada que no se sepa ya. Que no tengo nada que decir pero que me empeño en hacer ver que sí, que tengo algo ahí detrás, profundo y tal, que merece la pena ser contado. Y lo único que estoy haciendo es pasar el tiempo, emplear el tiempo en rellenar cada día, si se puede un espacio. Mientras estoy tecleando esto, no estoy haciendo daño con otras cosas. No tienes nada que decir, pero te puedo escuchar por todas partes. Eso, quieras que no, también es un arte. No decir nada durante días, durante años. Todos los días sumando palabras y palabras sin decir absolutamente nada. Pero es un poco así también como está la cosa, ¿no? Estamos, vamos, nos movemos, lo hacemos, lo tiramos abajo, llevamos los papeles a la oficina que nos reclama el impreso, planeamos el viaje, volvemos de algún sitio, concretamos un proyecto que tenemos el cabeza desde hace tiempo, mandamos a la mierda nuestro presente sin importarnos nada. Fuera de sitio, fuera de todo. Sin hacer nada.
https://www.youtube.com/watch?v=U_VMd-Ll7Vc
Seis. En teoría siempre son seis las canciones de la miscelánea, pero debo elegir una canción más de Anthrax. Escoger la palabra, el tema, el concepto, el hilo conductor. Tengo una larga lista de temas que tratar, a pesar de que parezca que siempre tengo en la cabeza los mismos asuntos. En fin. Que no voy a ir a ver a Anthrax. No sé ni siquiera si tocan hoy o mañana. Hoy es viernes. Ayer fue jueves. Todos los días son un día. Tienen un nombre, una etiqueta, un algo que hacer. Aunque no tengas nada que hacer, te acostumbras a una rutina de cosas, de momentos álgidos, de esperar que pase algo, de lamentarte porque no ha pasado. Pero... amigo. No lo entiendes. Gente que pasa por delante, altos, que miran por el cristal, altos, muy algos, con una camisa de manga larga, con el aspecto de haber hecho algo importante ya de buena mañana, No lo entiendes. Yo soy el hombre. Soy malo, soy tan malo. Me fijo en lo que hace la gente y lo aprovecho para los textos. No lo entiendes, yo soy el que lo escribe. Yo soy malo. Yo soy la ley. Lo sabes. No lo sabes. No lo entiendes. Soy malo. Soy el hombre. Tengo un blog, Ni siquiera sé lo que pasó ayer en el Tour. Solo podría hablar de tópicos sobre lo de Niza. Tengo un blog. Soy malo.
https://www.youtube.com/watch?v=GiHdr4rWG98
Y ya está. No pongo ni Dallabnikufesin, con esa historia de amor de final tan trágico, ni la pasada de Belly of The Beast, ni Keep it in the Family..., quizás toquen alguna de esas esta noche. O mañana, cuando toquen. Veremos. Buen fin de semana y cuenten cómo fue si van.
viernes, 15 de julio de 2016
jueves, 14 de julio de 2016
Aurora
Es un mundo nuevo. Un mundo diferente. Un mundo en el que hay palabras mágicas que nos ayudan a vivir mejor. Un mundo en el que los nombres tienen un sentido que va más allá de lo que significan en un primer momento. Es un mundo en el que las cosas ocurren si haces lo que no se espera. En Villastanza de Llorera he aprendido a que si quieres algo, no debes esperar a que suceda. Tampoco debes hacer nada para que suceda. Simplemente, en Villastanza de Llorera, las cosas dan vueltas en torno a una serie de circunstancias que han de darse para que todo camine a su ritmo.
Mi prima Aurora llamó a la puerta y me dijo que íbamos a dar un paseo por la noche. Que cogiera cuaro cosas, que me pusiera calzado cómodo, que iríamos por el campo. Entró en casa y saludó a mi madre. Le dijo 'Aurora, que cada día estás más guapa. Cómo se nota que te sienta bien el aire del pueblo. Voy a llevar a tu Antonio a dar una vuelta esta noche por el campo, para que vea que eso que está pensando todos los días, es de verdad'.
¿Necesitamos saber tanto? Me pregunto muchas veces si es necesario que sepamos de todo. Que alguien nos abra los ojos. ¿En qué nos beneficia a veces descubrir la verdad de las cosas? Millones de personas viven en la ignorancia, sin saber qué es lo que pasa, porqué pasa lo que pasa, quiénes son los que hacen las cosas, a qué se debe que el sol salga por las mañanas, porqué la electricidad hace que el aparato en el que estoy escribiendo funciona, porqué no podía yo dejar de pensar durante muchos años en una cara concreta, en una risa, en unos ojos, porqué el agua refresca si está fría y si está caliente parece que limpia más... son cosas que sabemos o no, que imaginamos una respuesta y nos vale. Pero siempre hay alguien que quiere que veamos la luz, que veamos su luz, que nos quiere decir algo que nos va a hacer mejores, que va a abrirnos un camino insospechado por el que nuestra vida transcurrirá feliz. O quizás, quiere hacernos daño, revelándonos algo que nos va a doler, que nos va a cerrar la boca del estómago, que nos va a llevar la mano en el pecho. Ven, que te tengo que contar una cosa. Coge tus cosas que vamos a dar un paseo por el campo esta noche, que te voy a enseñar una cosa.
En un momento, toda la vida puede cambiar. A mí me cambió cuando choqué con aquella señora tan guapa. Cuando aquella señora de belleza abrumadora, una belleza que no se te puede olvidar jamás, chocó contra mí. La veía muchas veces, como en sueños, por todas partes. No se me iba jamás de la cabeza. Mi madre, que acababa de despegarse de la pared y parecía encontrarse en un estado completamente normal, me vino a decir lo siguiente:
'En todas partes hay alguien que tiene una conexión especial con lo que pasa en lugares que no se encuentran aquí. Lo que no es tan normal es que haya un lugar en el que todo se encuentre de manera extrañamente anormal. Lo que no es tan sencillo de entender es que haya un espacio en el mapa que se encuentre fuera de la jurisdicción de lo entendible. En todas partes existen conectores con los mundos imposibles. En todas partes hay gente que tiene una visión. Gente que parece que mientras duerme es capaz de crear un mundo tan perfecto que parece real. Tan terrible que parece cierto. Lo que no es tan fácil de asimilar es que a veces uno cae en esos lugares pensando que son ficticios, que son pasajeros, que podemos salir de ellos de una manera fácil y sin problemas. Y muy posiblemente, nunca salgamos de ellos. Me alegro de que tu prima Aurora te enseñe de qué está hecho este lugar. Quizás no vuelvas nunca de ese paseo nocturno. Sea como sea, yo voy a limpiar la casa, que debe estar hecha un desastre después de todos estos días de...'.
Le dije que no tenía que preocuparse, que yo había ido apañando la casa más o menos mientras ella estaba pegada en la pared, al borde de la muerte misma.
Hice una bolsa con unos pantalones y una muda de ropa interior. Una chaqueta por si refrescaba en la madrugada. No me llevé demasiadas cosas más porque esperaba volver a casa antes de que amaneciera, no pensaba ni de lejos pasar la noche al raso.
Uno es bastante cobardón, la verdad.
Mi prima Aurora llamó a la puerta y me dijo que íbamos a dar un paseo por la noche. Que cogiera cuaro cosas, que me pusiera calzado cómodo, que iríamos por el campo. Entró en casa y saludó a mi madre. Le dijo 'Aurora, que cada día estás más guapa. Cómo se nota que te sienta bien el aire del pueblo. Voy a llevar a tu Antonio a dar una vuelta esta noche por el campo, para que vea que eso que está pensando todos los días, es de verdad'.
¿Necesitamos saber tanto? Me pregunto muchas veces si es necesario que sepamos de todo. Que alguien nos abra los ojos. ¿En qué nos beneficia a veces descubrir la verdad de las cosas? Millones de personas viven en la ignorancia, sin saber qué es lo que pasa, porqué pasa lo que pasa, quiénes son los que hacen las cosas, a qué se debe que el sol salga por las mañanas, porqué la electricidad hace que el aparato en el que estoy escribiendo funciona, porqué no podía yo dejar de pensar durante muchos años en una cara concreta, en una risa, en unos ojos, porqué el agua refresca si está fría y si está caliente parece que limpia más... son cosas que sabemos o no, que imaginamos una respuesta y nos vale. Pero siempre hay alguien que quiere que veamos la luz, que veamos su luz, que nos quiere decir algo que nos va a hacer mejores, que va a abrirnos un camino insospechado por el que nuestra vida transcurrirá feliz. O quizás, quiere hacernos daño, revelándonos algo que nos va a doler, que nos va a cerrar la boca del estómago, que nos va a llevar la mano en el pecho. Ven, que te tengo que contar una cosa. Coge tus cosas que vamos a dar un paseo por el campo esta noche, que te voy a enseñar una cosa.
En un momento, toda la vida puede cambiar. A mí me cambió cuando choqué con aquella señora tan guapa. Cuando aquella señora de belleza abrumadora, una belleza que no se te puede olvidar jamás, chocó contra mí. La veía muchas veces, como en sueños, por todas partes. No se me iba jamás de la cabeza. Mi madre, que acababa de despegarse de la pared y parecía encontrarse en un estado completamente normal, me vino a decir lo siguiente:
'En todas partes hay alguien que tiene una conexión especial con lo que pasa en lugares que no se encuentran aquí. Lo que no es tan normal es que haya un lugar en el que todo se encuentre de manera extrañamente anormal. Lo que no es tan sencillo de entender es que haya un espacio en el mapa que se encuentre fuera de la jurisdicción de lo entendible. En todas partes existen conectores con los mundos imposibles. En todas partes hay gente que tiene una visión. Gente que parece que mientras duerme es capaz de crear un mundo tan perfecto que parece real. Tan terrible que parece cierto. Lo que no es tan fácil de asimilar es que a veces uno cae en esos lugares pensando que son ficticios, que son pasajeros, que podemos salir de ellos de una manera fácil y sin problemas. Y muy posiblemente, nunca salgamos de ellos. Me alegro de que tu prima Aurora te enseñe de qué está hecho este lugar. Quizás no vuelvas nunca de ese paseo nocturno. Sea como sea, yo voy a limpiar la casa, que debe estar hecha un desastre después de todos estos días de...'.
Le dije que no tenía que preocuparse, que yo había ido apañando la casa más o menos mientras ella estaba pegada en la pared, al borde de la muerte misma.
Hice una bolsa con unos pantalones y una muda de ropa interior. Una chaqueta por si refrescaba en la madrugada. No me llevé demasiadas cosas más porque esperaba volver a casa antes de que amaneciera, no pensaba ni de lejos pasar la noche al raso.
Uno es bastante cobardón, la verdad.
miércoles, 13 de julio de 2016
3er Congreso Internacional de Ubicadores de Cedas
Los dos encuentros anteriores se dieron en Estepona (Málaga) y Cancún (México) y reunieron a un total de 2000 profesionales y técnicos de la señalización, el urbanismo y la movilidad de más de 50 países. Este año, el Congreso se ha celebrado en Turín (Italia) con un sensible descenso de participantes, pero pese a todo, quisiéramos recoger la intervención del representante patrio Adelardo Espuña de la Fuente, que hizo una vibrante disertación que, editada, recogemos en este espacio.
'Quisiera detenerme en este Ceda que aparece en la imagen. No tiene nada de particular, pero me gustaría que nos tomáramos este ceda como un stop. Sé que esto va contra toda norma y que choca frontalmente con todo lo que desde este congreso venimos postulando, que no es otra cosa que la interpretación literal de las señales. Aquí dice que hemos de ceder el paso. Pero vemos que la señal tiene una señal asimismo adherida en su reverso. Hay otra señal. Esa señal, nuestro querido ceda, nos dice, como sabemos todos, que debemos dar paso a quien viene. Que hasta que no hayamos visto que tenemos la absoluta seguridad de que podemos cruzar esa pequeña barrera invisible que nos separa del resto de nuestro camino, nos tenemos que detener. Detener, dejar pasar y continuar. Es una idea que hemos establecido como fundamental y no seré yo quien, en este tercer congreso, promueva una doctrina diferente. Si que quisiera, sin embargo, que al hilo de esta imagen que propongo, dudemos.
Dudemos de que siempre las señales digan lo que dicen y quizás, interpretemos nosotros algo más. No quiere decir esta señal otra cosa que ceder el paso, exacto, pero... puede que si añadimos lo que dice la señal de detrás, que muy probablemente quiera decir 'no aparcar' o bien 'dirección prohibida', le sumemos un algo a esa señal que nos haga pensar. Pensar no es malo, como ya sabemos. Pensando hemos convenido en dar a nuestros conciudadanos una serie de normas de circulación. Pensando nos hemos dado leyes y procedimientos. Pensando hemos acordado que la circulación ha de ser reglamentada. Pero...
No me puedo abstraer y pensar que esa señal esté ahí y, uno de nosotros, haya colocado una señal detrás, aprovechando el mismo brazo sostenedor, sin que eso no provoque una nueva interpretación. Es decir, yo veo lo que veo, veo esa señal de ceda el paso y a continuación una detrás, que es, muy probablemente, la de dirección prohibida y estoy hablando por hablar. Es ahora cuando digo que esa señal, para mí, dice que tengo que ceder el paso, como siempre, como es norma, como dice la convención, tal y como recogen todos los libros y leyes, pero además, que hay una dirección prohibida, que hay un fondo en todo esto que lo convierte en peligroso. Ya no una señal que nos delimita, que nos constriñe, sino que nos advierte que, con lo que tiene detrás, se abre un mundo misterioso, prohibido, oscuro, que necesita ser revertido para poder ser entendible.
¿Lo ven? Por eso, finalmente, ese ceda el paso se convierte casi en una señal de detención absoluta, en un stop fascinante. Queremos quedarnos ahí para saber qué ocurre detrás, para poder saber.
Necesitamos quedarnos quietos para entender que ocurre detrás de las señales. Aunque las señales, insisto, dicen lo que dicen. Y lo dejo como lo dejo, por no quererlo liarlo más.'
'Quisiera detenerme en este Ceda que aparece en la imagen. No tiene nada de particular, pero me gustaría que nos tomáramos este ceda como un stop. Sé que esto va contra toda norma y que choca frontalmente con todo lo que desde este congreso venimos postulando, que no es otra cosa que la interpretación literal de las señales. Aquí dice que hemos de ceder el paso. Pero vemos que la señal tiene una señal asimismo adherida en su reverso. Hay otra señal. Esa señal, nuestro querido ceda, nos dice, como sabemos todos, que debemos dar paso a quien viene. Que hasta que no hayamos visto que tenemos la absoluta seguridad de que podemos cruzar esa pequeña barrera invisible que nos separa del resto de nuestro camino, nos tenemos que detener. Detener, dejar pasar y continuar. Es una idea que hemos establecido como fundamental y no seré yo quien, en este tercer congreso, promueva una doctrina diferente. Si que quisiera, sin embargo, que al hilo de esta imagen que propongo, dudemos.
Dudemos de que siempre las señales digan lo que dicen y quizás, interpretemos nosotros algo más. No quiere decir esta señal otra cosa que ceder el paso, exacto, pero... puede que si añadimos lo que dice la señal de detrás, que muy probablemente quiera decir 'no aparcar' o bien 'dirección prohibida', le sumemos un algo a esa señal que nos haga pensar. Pensar no es malo, como ya sabemos. Pensando hemos convenido en dar a nuestros conciudadanos una serie de normas de circulación. Pensando nos hemos dado leyes y procedimientos. Pensando hemos acordado que la circulación ha de ser reglamentada. Pero...
No me puedo abstraer y pensar que esa señal esté ahí y, uno de nosotros, haya colocado una señal detrás, aprovechando el mismo brazo sostenedor, sin que eso no provoque una nueva interpretación. Es decir, yo veo lo que veo, veo esa señal de ceda el paso y a continuación una detrás, que es, muy probablemente, la de dirección prohibida y estoy hablando por hablar. Es ahora cuando digo que esa señal, para mí, dice que tengo que ceder el paso, como siempre, como es norma, como dice la convención, tal y como recogen todos los libros y leyes, pero además, que hay una dirección prohibida, que hay un fondo en todo esto que lo convierte en peligroso. Ya no una señal que nos delimita, que nos constriñe, sino que nos advierte que, con lo que tiene detrás, se abre un mundo misterioso, prohibido, oscuro, que necesita ser revertido para poder ser entendible.
¿Lo ven? Por eso, finalmente, ese ceda el paso se convierte casi en una señal de detención absoluta, en un stop fascinante. Queremos quedarnos ahí para saber qué ocurre detrás, para poder saber.
Necesitamos quedarnos quietos para entender que ocurre detrás de las señales. Aunque las señales, insisto, dicen lo que dicen. Y lo dejo como lo dejo, por no quererlo liarlo más.'
martes, 12 de julio de 2016
Gran Biblioteca Universal del Pensamiento
En un receso, durante la presentación de la novela de Karl Obcek, me puse a hablar con el editor Augustus Pomboliansky. En principio que nos pusiéramos a hablar no tenía nada que ver con que yo hubiera acabado mi segunda novela y estuviese buscando una empresa editora, porque yo ya tenía mis contactos y mis maneras de llegar a donde tenía que llegar, pero la cosa se fue liando y liando hasta que finalmente, Pomboliansky me pidió, no, me rogó, encarecidamente que le enviara el manuscrito y que él mismo se lo miraría para tener el honor de publicarme. Juro que no tenía yo ninguna intención de aprovechar ese encuentro para un beneficio personal, pero a veces las cosas ocurren de la manera más inocente. Cuando Karl Obcek me presentó para que dijera unas palabras tal y como habíamos acordado, yo había olvidado el nombre de su novela, que era lo único que había conseguido aprenderme desde que me la pasara un par de meses antes. Me dirigí al estrado, me disculpé porque tenía que atender unos asuntos de manera urgente y salí de la sala, contento como una perdiz porque mi asistencia a aquel acto, había sido completa y fortuítamente exitosa.
Dos libros de poemas, un ensayo y una novela histórica, no fueron suficiene para el voraz apetito creador de Pacheco Larraz. Así, se lanzó al proceloso mar de la literatura infantil, con una serie de cuentos protagonizados por un perro llamado 'Frisón'. 'Las aventuras de Frisón', no fueron bien entendidas por el público al que iban dirigidas. Insertamos a continuación parte de la crítica de Don Rogelio Echeveste en el diario La luz. '¿Han sido alguna vez niños? ¿Fue niño Pacheco Larraz? ¿En algún momento Pacheco Larraz, en sus años de infancia ha tenido interés por conocer el comportamiento de los perros desde un punto de vista tan minucioso como el que nos propone nuestro amado escritor? ¿Alguna vez, cuando niño, Pacheco Larraz perdió una tarde de juegos por leer cómo un perro de la raza tal, presenta unas condiciones para las tareas en el campo que son distintas de...? ¿Alguna vez hizo esto Pacheco Larraz? ¿No prefería las aventuras de un pirata cojo, de un duende guasón, de una princesa valiente? Digo más ¿Tengo que saber yo, con diez años, por ejemplo, que un perro puede tener distintos tipos de pulgas y que se me presente un esquema y un análisis de estos insectos? Pues esto es lo que no es una novela infantil, por mucho que la encuadernación y el tipo de letra sea...'. Pues sea como sea, el Colegio de Veterinarios y el Ministerio de Sanidad le colmaron con premios y honores y Pacheco Larraz compró una página de La Luz para sacar una foto de una pulga a toda página y como pie de la imagen el nombre Rogelio. Así es todo.
Mario Alberto Kentis ha visitado nuestro país estos días para presentar su último trabajo, llamado 'Mundial de Argentina 1978'. El escritor argentino ha manifestado, durante el acto que tuvo lugar en la embajada de su país, que este libro viene a completar su serie de novelas que comenzara con 'Rosario Central' y 'Valencia'. Preguntado por la periodista del diario 'Balonazo', Carmencita Pomer, acerca de los rumores que señalan sus obras como un remedo de la vida y figura del futbolista Mario Alberto Kempes, el escritor argentino se ha mostrado muy ofendido y ha declarado que jamás ha tenido en cuenta a tal astro deportivo, del que hasta hace muy poco tiempo no había tenido conocimiento, y ha conminado a la periodista a que se lea las novelas y verá que, la vida de su protagonista, un jugador de fútbol, efectivamente, pero cuya carrera discurre por derroteros absolutamente diferentes a los del Matador. Sin embargo, el runrún sobre este posible caso de plagio ya se ha instalado entre los medios locales e incluso, se ha llegado a contactar con el propio Mario Alberto Kempes, que ha manifestado no conocer ni al señor Mario Alberto Kentis, ni su obra. Carmencita Pomer, por su parte, se ha visto obligada a reconocer lo inoportuno de sus insinuaciones ya que se ha comprobado que el número de goles que se le atribuyen al protagonista de las obras de Kentis no es el de Kempes. Carmencita Pomer ha declarado también que en breve verá publicada su primera novela, casualmente en la misma editorial de Kentis, una novela que tiene como asunto la vida de una periodista deportiva y las dificultades a las que se enfrenta.
Nicolás Ulibarri Chavois ha realizado un certero análisis de la obra poética de Saskia Ulibarri Chavois en un extenso artículo publicado en la revista 'Amores'. Nicolas Ulibarri Chavois califica, por ejemplo, de la siguiente manera uno de los poemas más conocidos de Saskia Ulibarri Chavois, llamado 'Sangre'. Dice lo siguiente: '... y de esta manera nos acercamos a un sentimiendo en el que dos personas están unidas por algo más que la mera pertenencia a un grupo humano concreto, estamos hablando de un vínculo trascendental, de una manera de ser uno siendo dos, de estar pegados a una misma realidad aun teniendo diferentes percepciones... estamos hablando de lo que siente un hermano cuando tiene un hermano y uno son dos y los dos están en un mismo plano. De lo que estamos hablando es del amor más sincero y limpio, de lo que hablamos es del poder de la sangre, y de eso habla este conjunto de versos que se entrelazan para formar ese lazo, esa unión sagrada de lo fraternal y lo incorpóreo.'. Precioso. Cualquiera diría que Nicolás y Saskia son hermanos.
Dice mi padre que no me ha leído nada nunca. Que no le interesa lo que escribo. Pues a mí no me interesa lo que él pinta. Así llevamos varios años. Por mediación de un familiar común, mi hermano, convinimos en llevar a cabo algún tipo de acción conjunta. Así, pusimos en marcha un proyecto de exposición llamado 'Jarrones del mundo', por el cual, mi padre pintaría una serie de lienzos con jarrones que representarían diversas culturas a lo largo de la historia y yo haría textos alusivos al momento histórico concreto. Parecía ilusionante. Mi padre pintó olivares de su pueblo y yo hice una serie de textos sobre futbolistas argentinos. Una forma como otra cualquiera de sabotearnos el uno al otro. Y que dure.
Atanasio Saladrigas resume su carrera como ensayista de la siguente manera: a tantas palabras, tanto dinero. Así, hemos recopilado toda su obra en una serie de obras que semanalmente aparecerán en sus kioskos de referencia. La obra de Atanasio Saladrigas cubre desde la botánica, la biología, la quiromancia, la medicina experimental, el deporte en Australia, la guerra, las guerras carlistas, armas antiguas, el periodismo en las colonias holandesas durante el siglo XX, el canto gregoriano, la música de las tribus del África austral, el cultivo del cáñamo, el pop británico, el pop francés, el rock americano, la vida y obra de José Luis Perales, el espacio, el tiempo, la vida... a tantas palabras, tanto dinero. No se aburrirán.
Dos libros de poemas, un ensayo y una novela histórica, no fueron suficiene para el voraz apetito creador de Pacheco Larraz. Así, se lanzó al proceloso mar de la literatura infantil, con una serie de cuentos protagonizados por un perro llamado 'Frisón'. 'Las aventuras de Frisón', no fueron bien entendidas por el público al que iban dirigidas. Insertamos a continuación parte de la crítica de Don Rogelio Echeveste en el diario La luz. '¿Han sido alguna vez niños? ¿Fue niño Pacheco Larraz? ¿En algún momento Pacheco Larraz, en sus años de infancia ha tenido interés por conocer el comportamiento de los perros desde un punto de vista tan minucioso como el que nos propone nuestro amado escritor? ¿Alguna vez, cuando niño, Pacheco Larraz perdió una tarde de juegos por leer cómo un perro de la raza tal, presenta unas condiciones para las tareas en el campo que son distintas de...? ¿Alguna vez hizo esto Pacheco Larraz? ¿No prefería las aventuras de un pirata cojo, de un duende guasón, de una princesa valiente? Digo más ¿Tengo que saber yo, con diez años, por ejemplo, que un perro puede tener distintos tipos de pulgas y que se me presente un esquema y un análisis de estos insectos? Pues esto es lo que no es una novela infantil, por mucho que la encuadernación y el tipo de letra sea...'. Pues sea como sea, el Colegio de Veterinarios y el Ministerio de Sanidad le colmaron con premios y honores y Pacheco Larraz compró una página de La Luz para sacar una foto de una pulga a toda página y como pie de la imagen el nombre Rogelio. Así es todo.
Mario Alberto Kentis ha visitado nuestro país estos días para presentar su último trabajo, llamado 'Mundial de Argentina 1978'. El escritor argentino ha manifestado, durante el acto que tuvo lugar en la embajada de su país, que este libro viene a completar su serie de novelas que comenzara con 'Rosario Central' y 'Valencia'. Preguntado por la periodista del diario 'Balonazo', Carmencita Pomer, acerca de los rumores que señalan sus obras como un remedo de la vida y figura del futbolista Mario Alberto Kempes, el escritor argentino se ha mostrado muy ofendido y ha declarado que jamás ha tenido en cuenta a tal astro deportivo, del que hasta hace muy poco tiempo no había tenido conocimiento, y ha conminado a la periodista a que se lea las novelas y verá que, la vida de su protagonista, un jugador de fútbol, efectivamente, pero cuya carrera discurre por derroteros absolutamente diferentes a los del Matador. Sin embargo, el runrún sobre este posible caso de plagio ya se ha instalado entre los medios locales e incluso, se ha llegado a contactar con el propio Mario Alberto Kempes, que ha manifestado no conocer ni al señor Mario Alberto Kentis, ni su obra. Carmencita Pomer, por su parte, se ha visto obligada a reconocer lo inoportuno de sus insinuaciones ya que se ha comprobado que el número de goles que se le atribuyen al protagonista de las obras de Kentis no es el de Kempes. Carmencita Pomer ha declarado también que en breve verá publicada su primera novela, casualmente en la misma editorial de Kentis, una novela que tiene como asunto la vida de una periodista deportiva y las dificultades a las que se enfrenta.
Nicolás Ulibarri Chavois ha realizado un certero análisis de la obra poética de Saskia Ulibarri Chavois en un extenso artículo publicado en la revista 'Amores'. Nicolas Ulibarri Chavois califica, por ejemplo, de la siguiente manera uno de los poemas más conocidos de Saskia Ulibarri Chavois, llamado 'Sangre'. Dice lo siguiente: '... y de esta manera nos acercamos a un sentimiendo en el que dos personas están unidas por algo más que la mera pertenencia a un grupo humano concreto, estamos hablando de un vínculo trascendental, de una manera de ser uno siendo dos, de estar pegados a una misma realidad aun teniendo diferentes percepciones... estamos hablando de lo que siente un hermano cuando tiene un hermano y uno son dos y los dos están en un mismo plano. De lo que estamos hablando es del amor más sincero y limpio, de lo que hablamos es del poder de la sangre, y de eso habla este conjunto de versos que se entrelazan para formar ese lazo, esa unión sagrada de lo fraternal y lo incorpóreo.'. Precioso. Cualquiera diría que Nicolás y Saskia son hermanos.
Dice mi padre que no me ha leído nada nunca. Que no le interesa lo que escribo. Pues a mí no me interesa lo que él pinta. Así llevamos varios años. Por mediación de un familiar común, mi hermano, convinimos en llevar a cabo algún tipo de acción conjunta. Así, pusimos en marcha un proyecto de exposición llamado 'Jarrones del mundo', por el cual, mi padre pintaría una serie de lienzos con jarrones que representarían diversas culturas a lo largo de la historia y yo haría textos alusivos al momento histórico concreto. Parecía ilusionante. Mi padre pintó olivares de su pueblo y yo hice una serie de textos sobre futbolistas argentinos. Una forma como otra cualquiera de sabotearnos el uno al otro. Y que dure.
Atanasio Saladrigas resume su carrera como ensayista de la siguente manera: a tantas palabras, tanto dinero. Así, hemos recopilado toda su obra en una serie de obras que semanalmente aparecerán en sus kioskos de referencia. La obra de Atanasio Saladrigas cubre desde la botánica, la biología, la quiromancia, la medicina experimental, el deporte en Australia, la guerra, las guerras carlistas, armas antiguas, el periodismo en las colonias holandesas durante el siglo XX, el canto gregoriano, la música de las tribus del África austral, el cultivo del cáñamo, el pop británico, el pop francés, el rock americano, la vida y obra de José Luis Perales, el espacio, el tiempo, la vida... a tantas palabras, tanto dinero. No se aburrirán.
lunes, 11 de julio de 2016
Muerte y resurrección del fútbol.
¿Quién quería, a las 21h, que ganara Portugal? Excepto los seguidores madridistas, que no son pocos, no había demasiada gente que ayer animara a Portugal o viera con buenos ojos que Cristiano Ronaldo se alzara con el título de Campeón de Europa de selecciones, pero... la vida, y en concreto el fútbol, da para revisar conceptos, ideas y percepciones en 90 minutos (en principio) o 120 en su defecto. A Cristiano lo soportan los suyos, el resto del mundo no tenemos ninguna obligación de mostrarle simpatía alguna. Ni siquiera eso de que Portugal es un país más humilde y los franceses no acaban de molarnos demasiado, había conseguido que el clamor popular se decantase por Portugal. También habría que saber qué país nos cae bien.
Hace un tiempo, advertí que,con la victoria del Real Madrid en la Champions, el fútbol ya no existía. Un equipo sin estilo definido, con estrellas que cumplían su cometido pero sin un juego que quedase en la memoria, ganaba y demostraba que tanta lírica, tanto estudio, tanta planificación, tanto... es nada. Que el Real Madrid iba a ganar y ganaba. Y punto.
Pues bien, ayer se demostró que el fútbol contemporáneo vive unas horas muy bajas. Que está vivo porque mantenemos el recuerdo de algo que vimos hace tiempo y que lo catalogamos como fútbol. Hay algo que no cuadra. Se juega mal, se juega muy mal. ¿Han visto algún partido de la Eurocopa? Se van a reír, yo no. No he visto jugar a España, por ejemplo. Ni un partido. Así que hablo por hablar, pero por lo que he ido olisqueando por ahí, no ha habido demasiado nivel. Selecciones que parece que... no llegan a nada. Grandes figuras infladas por los medios de comunicación, que no aparecen por ningún sitio. Propuestas de juego... jugadores que llamen la atención de cara a un futuro... creo que nada.
Ví el partido de ayer. Naturalmente no iba con Portugal. Había visto cosas sueltas de Francia, sobre todo el partido con Islandia y bueno. El concepto de Francia parece ser el siguiente: tenemos gente muy fuerte, auténticos mulos en el centro del campo... en lugar de poner algún virguero, media punta, algo, que medio juegue, acentuamos la idea y metemos arriba más cera, sin combinaciones, sin moverla, correr, chocar, y si eso, que la pille Griezmann y se invente algo. Algo así puede servir para ir pasando rondas, e incluso para ganar el título. Podría haber ganado Francia perfectamente. Pero hubo un poco, un poquito de justicia y ganó Portugal.
Ya saben cómo fue. Minuto 15 aproximadamente, Paiget le da un zasca a Cristiano Ronaldo. Este hace aspavientos mil. Ya está el peliculero otra vez... no, espera, que parece que le han dado de verdad. Ojo, que se lo han cargado... Cómo explicarlo. Sí, claro, iba con Francia, no aguanto a Ronaldo... pero... hombre, quería verlo en el campo. Quería verlo perder. Es así. El fútbol es así. Sin Cristiano... la cosa perdía gracia. Sus llantos, sus lloros, los aspavientos, los gestos... la gente primero le abucheaba y luego se despide de él aplaudiéndole... Y pensé, ahora Francia se los va a comer, pero el fútbol es así, insisto, y como es así, sigue vivo.
De repente, Portugal, que me había parecido un equipo truño (lo ví contra Gales y, la verdad, vaya plomo), se pone a jugar. Nada, nada del otro mundo. Simplemente, pasarse la pelota. Si han seguido la historia del fútbol en los últimos 40 años, sabrán que Portugal ha tenido auténticos equipazos que no han llegado a nada. Jamás. Que han tenido unos virgueros tremendos, unos jugadorazos increíbles, pero que siempre se quedaban en nada. Que si no hubiera habido porterías, Portugal sería campeón de todo. A la hora de la verdad, sus delanteros desaparecían, fallaban y fallaban y para casa. Ni siquiera con Cristiano Ronaldo. Uno ve a esta Portugal y le parecía infinitamente peor que otras selecciones históricas. Joder, Rui Costa, Figo, Pauleta, Carlos Xavier, Futre, Couto, Sa Pinto, Deco, Nuno Gomes, Costinha, me dejo muchos, muchísimos. Aquí... salvo Cristiano... nada. Nani. Y a Nani ya lo conocemos como un jugador que mucho lirili y poco lerele.. Pues ayer, se retira Cristiano y empiezan a jugar, a plantar cara, a hacer de Francia un equipo bastante menor.
Francia. Sissoko, Pogba y Matuidi. Tres bestias en el centro del campo. Pogba, piden cien millones por Pogba. Todavía estoy por verle una gracia. Casi imposible traspasar esa barrera. Pero... ¿y jugar? Las únicas jugadas respondían a un patrón, Sissoko la cogía, tiraba para delante y no había manera de pararle. Ya está. Griezmann pudo marcar, Giroud pudo marcar, pudo ganar Francia muchas veces, pero algo fallaba. Francia no juega a nada. Aplasta por el físico, pero si la mueves, si te la sabes pasar... Portugal jugó a eso. Con rémoras como Quaresma, con futbolistas grises como Adrien Silva, como William Carvallo... pero ahí. Todo el rato. Sin acularse, sin achantarse.
El fútbol. Tras una larga serie de topetazos y jugadas que van a nada. Guignac, delantero que juega en la liga mexicana, está a punto de cascarle el gol de siempre a Portugal, en el último minuto, pero no. Al palo. Prórroga. Portugal había metido en el campo a un tal Eder. Delantero que ya conocíamos de otras competiciones, un bigardo alto, espigado... nos informan que no ha marcado un gol en toda la temporada. Bravo, gran elección.
Eder lo cambia todo. De repente, Portugal tiene un pavo al que echarle la pelota. Provoca tres o cuatro faltas seguidas, le saca una tarjeta a Umtiti, esto significa algo. En una de estas, la coge, la para, ha conseguido quitarse de en medio a Umtiti que ya está apercibido y lo flota, qué va a hacer, está lejos, podría tirar... tira a puerta y marca un golazo del copón. Un delantero que lleva un año sin marcar, en ausencia del pichichi, del goleador por antonomasia, coge la pelota y se casca un golazo de asustar.
Francia ya llevaba deshilachada mucho tiempo. Se acaba de descoser. Diez minutos de nada y Portugal campeona.
El Fútbol sigue vivo de milagro. Hace ocho años, Grecia le ganaba una Eurocopa a Portugal en su casa, con mucho menos fútbol. Portugal gana la Eurocopa con cuatro cañas, empatando más partidos que los que ha ganado, con su estrella en la grada, simplemente pasándose la pelota de vez en cuando. Francia la pierde por no saber jugar a fútbol, por no ser valiente y atreverse a pasarse el balón, por contar solo con jugadores musculosos y aburrir a Griezmann.
Hace un mes y algo, el fútbol moría con la victoria del Madrid. Hoy, con Ronaldo levantando la Copa en una final que no ha jugado, el fútbol recupera algo de rigor. Y nos da una nueva línea de pensamiento.
No porque nos digan que tal o cual tiene a tal o cual, no por que nos digan que contra tal equipo no se puede porque es... tenemos que dejar de jugar. Juguemos. Encontremos al de la camiseta del mismo color, pasémosle la pelota. Esperemos que el que no ha marcado lo haga.
Es simple.
Hace un tiempo, advertí que,con la victoria del Real Madrid en la Champions, el fútbol ya no existía. Un equipo sin estilo definido, con estrellas que cumplían su cometido pero sin un juego que quedase en la memoria, ganaba y demostraba que tanta lírica, tanto estudio, tanta planificación, tanto... es nada. Que el Real Madrid iba a ganar y ganaba. Y punto.
Pues bien, ayer se demostró que el fútbol contemporáneo vive unas horas muy bajas. Que está vivo porque mantenemos el recuerdo de algo que vimos hace tiempo y que lo catalogamos como fútbol. Hay algo que no cuadra. Se juega mal, se juega muy mal. ¿Han visto algún partido de la Eurocopa? Se van a reír, yo no. No he visto jugar a España, por ejemplo. Ni un partido. Así que hablo por hablar, pero por lo que he ido olisqueando por ahí, no ha habido demasiado nivel. Selecciones que parece que... no llegan a nada. Grandes figuras infladas por los medios de comunicación, que no aparecen por ningún sitio. Propuestas de juego... jugadores que llamen la atención de cara a un futuro... creo que nada.
Ví el partido de ayer. Naturalmente no iba con Portugal. Había visto cosas sueltas de Francia, sobre todo el partido con Islandia y bueno. El concepto de Francia parece ser el siguiente: tenemos gente muy fuerte, auténticos mulos en el centro del campo... en lugar de poner algún virguero, media punta, algo, que medio juegue, acentuamos la idea y metemos arriba más cera, sin combinaciones, sin moverla, correr, chocar, y si eso, que la pille Griezmann y se invente algo. Algo así puede servir para ir pasando rondas, e incluso para ganar el título. Podría haber ganado Francia perfectamente. Pero hubo un poco, un poquito de justicia y ganó Portugal.
Ya saben cómo fue. Minuto 15 aproximadamente, Paiget le da un zasca a Cristiano Ronaldo. Este hace aspavientos mil. Ya está el peliculero otra vez... no, espera, que parece que le han dado de verdad. Ojo, que se lo han cargado... Cómo explicarlo. Sí, claro, iba con Francia, no aguanto a Ronaldo... pero... hombre, quería verlo en el campo. Quería verlo perder. Es así. El fútbol es así. Sin Cristiano... la cosa perdía gracia. Sus llantos, sus lloros, los aspavientos, los gestos... la gente primero le abucheaba y luego se despide de él aplaudiéndole... Y pensé, ahora Francia se los va a comer, pero el fútbol es así, insisto, y como es así, sigue vivo.
De repente, Portugal, que me había parecido un equipo truño (lo ví contra Gales y, la verdad, vaya plomo), se pone a jugar. Nada, nada del otro mundo. Simplemente, pasarse la pelota. Si han seguido la historia del fútbol en los últimos 40 años, sabrán que Portugal ha tenido auténticos equipazos que no han llegado a nada. Jamás. Que han tenido unos virgueros tremendos, unos jugadorazos increíbles, pero que siempre se quedaban en nada. Que si no hubiera habido porterías, Portugal sería campeón de todo. A la hora de la verdad, sus delanteros desaparecían, fallaban y fallaban y para casa. Ni siquiera con Cristiano Ronaldo. Uno ve a esta Portugal y le parecía infinitamente peor que otras selecciones históricas. Joder, Rui Costa, Figo, Pauleta, Carlos Xavier, Futre, Couto, Sa Pinto, Deco, Nuno Gomes, Costinha, me dejo muchos, muchísimos. Aquí... salvo Cristiano... nada. Nani. Y a Nani ya lo conocemos como un jugador que mucho lirili y poco lerele.. Pues ayer, se retira Cristiano y empiezan a jugar, a plantar cara, a hacer de Francia un equipo bastante menor.
Francia. Sissoko, Pogba y Matuidi. Tres bestias en el centro del campo. Pogba, piden cien millones por Pogba. Todavía estoy por verle una gracia. Casi imposible traspasar esa barrera. Pero... ¿y jugar? Las únicas jugadas respondían a un patrón, Sissoko la cogía, tiraba para delante y no había manera de pararle. Ya está. Griezmann pudo marcar, Giroud pudo marcar, pudo ganar Francia muchas veces, pero algo fallaba. Francia no juega a nada. Aplasta por el físico, pero si la mueves, si te la sabes pasar... Portugal jugó a eso. Con rémoras como Quaresma, con futbolistas grises como Adrien Silva, como William Carvallo... pero ahí. Todo el rato. Sin acularse, sin achantarse.
El fútbol. Tras una larga serie de topetazos y jugadas que van a nada. Guignac, delantero que juega en la liga mexicana, está a punto de cascarle el gol de siempre a Portugal, en el último minuto, pero no. Al palo. Prórroga. Portugal había metido en el campo a un tal Eder. Delantero que ya conocíamos de otras competiciones, un bigardo alto, espigado... nos informan que no ha marcado un gol en toda la temporada. Bravo, gran elección.
Eder lo cambia todo. De repente, Portugal tiene un pavo al que echarle la pelota. Provoca tres o cuatro faltas seguidas, le saca una tarjeta a Umtiti, esto significa algo. En una de estas, la coge, la para, ha conseguido quitarse de en medio a Umtiti que ya está apercibido y lo flota, qué va a hacer, está lejos, podría tirar... tira a puerta y marca un golazo del copón. Un delantero que lleva un año sin marcar, en ausencia del pichichi, del goleador por antonomasia, coge la pelota y se casca un golazo de asustar.
Francia ya llevaba deshilachada mucho tiempo. Se acaba de descoser. Diez minutos de nada y Portugal campeona.
El Fútbol sigue vivo de milagro. Hace ocho años, Grecia le ganaba una Eurocopa a Portugal en su casa, con mucho menos fútbol. Portugal gana la Eurocopa con cuatro cañas, empatando más partidos que los que ha ganado, con su estrella en la grada, simplemente pasándose la pelota de vez en cuando. Francia la pierde por no saber jugar a fútbol, por no ser valiente y atreverse a pasarse el balón, por contar solo con jugadores musculosos y aburrir a Griezmann.
Hace un mes y algo, el fútbol moría con la victoria del Madrid. Hoy, con Ronaldo levantando la Copa en una final que no ha jugado, el fútbol recupera algo de rigor. Y nos da una nueva línea de pensamiento.
No porque nos digan que tal o cual tiene a tal o cual, no por que nos digan que contra tal equipo no se puede porque es... tenemos que dejar de jugar. Juguemos. Encontremos al de la camiseta del mismo color, pasémosle la pelota. Esperemos que el que no ha marcado lo haga.
Es simple.
sábado, 9 de julio de 2016
Yo maté al Bar Rey
Intentar mantener el anonimato, por mucho que uno crea que es transparente, es difícil en un mundo en el que todos estamos forzados a conectarnos unos con otros por unas razones o por otras y teniendo, como tenemos, medios en la palma de nuestra mano que nos hacen visibles a cualquier hora y en cualquier instante. Sea como sea, la gente del Bar Rey sabe que en muchas ocasiones aprovecho conversaciones, situaciones, momentos, referencias, para incluirlas en los textos. Estar sentado con los auriculares puestos y no dar casi nunca conversación, no es óbice para que los clientes, los que ya me tienen visto de años, me empiecen a mirar de otra manera. Alguien, a través de alguien, le pasa un texto por el wasap al camarero, el camarero lo lee, hace referencia en la barra... De todo esto hace unos días ya. Todo ha cambiado.
Lo advertí un día de esta semana. Al ir a pagar, hice algún comentario con alguno de los camareros y el T., al hilo de otra cosa o yo que sé dijo 'con esto puedes hacer un artículo'. Bien. Suele pasar que cuando alguien sabe que escribes considere que todo, absolutamente todo lo que hagas, es susceptible de aparecer en un texto. Nada más lejos de la realidad. Se me está calentando el zumo de naranja. Sigo.
El caso es que, como digo, en unos días, los clientes habituales, han comenzado a comportarse como si supieran que estoy aquí. Puede sonar presuntuoso, pero a los comentarios habituales sobre los hechos que suceden en la vida de las personas, estoy notando que están sumando un toque de afectación, de impostura. Me suena falso.
De repente, he notado que cuando hablan de que han ido a comprar, que se han metido en el mercado y no han salido hasta que... me parece que no es real. Entran en el bar, vienen de trabajar, se piden una cerveza, y me parece que todo es ya de mentira. Que en realidad no quieren beberse una cerveza, que muy posiblemente no quisieran ni siquiera entrar en el bar, pero lo hacen porque me ven a mí escribiendo. Esa señora que acaba de entrar con el carrito de la compra, no la he visto en mi vida. Llevo viniendo a este bar desde los quince años, aproximadamente. Jamás la ví. Ha venido, se ha sentado y va a pedir una cocacola.
Ya han hecho el festival del cole y no me has llamado para que fueras a verte.
El A., que ha estado trabajando esta semana, está aquí. Me ha saludado desde el fondo de la barra. Ha venido con unas botas del trabajo para dejarlas aquí. Ha venido a mirar la pantalla a ver qué estoy haciendo. Qué mentira.
Una pareja juega con los niños, con cacharritos, el niño pequeño se ha caído justo delante de mí y ha empezado a llorar, ha venido el padre y le ha cosolado. Se ha tirado. Seguro que se ha tirado. Se ha caído delante de mí para que yo lo escriba. No ha derramado ni una lágrima.
Un señor ha entrado delante de mí. Me gusta sentarme en el sitio que está al lado del enchufe, aunque no puedo enchufar el portátil porque tienen enchufado a su vez el ventilador. Un ventilador que no me da ni un poco de aire, porque no me toca el ángulo. Bien, el señor, como si supiera que mi sitio es ese, ha hecho un gesto de parar y hacerse el despistado par cederme el lugar.
Hace mucho calor en el Bar Rey. No tienen terraza. Ayer, creo, hablábamos de sitios con poco glamour y sin oferta gastronómica reseñable que, sin miedo, ponen una terraza en lugares que no tienen ni paso de gente, ni vistas, ni ambiente... pero la tienen. El Bar Rey no tiene terraza. Seguro que lo hacen por que se han metido en el papel de ser los únicos que no tienen terraza. Vuelven a pedir. Vuelven a hablar de sus cosas. No es normal. Noto que es mentira. Creo que el tono es demasiado exagerado.
¿Por qué molaba el Bar Rey? Primero, porque eran de mi cole. Muchos de los que vienen eran de mi cole. Es un bar de barrio, donde los camareros van todavía con bata blanca. Los Castis. No han puesto tapa con la cerveza jamás. Alguna patata frita, algún cacahuete. El que quiera un algo con la cerveza ya sabe que... El secreto de este bar, es que, a poco que vengas, pasas a ser parte de una extraña comunidad. Todo el mundo se conoce, más o menos, los camareros son el nexo de unión. Chistes con una gracia escasa, partidas a los chinos, el comentario siempre cortante, la ayuda en el momento preciso. Consultas que no las haces primero a la familia, primero pasan por el Casti. Situaciones que sabes que en el Rey las solucionan. Guías, teléfonos. Tengo la lavadora rota, ellos ya tienen un número esperando.
Pero todo esto era antes. Durante muchos años, he sido un cliente anónimo. Esperando al A., al E., a mi hermano antes de ir a ensayar... pero de un tiempo a esta parte... el wifi. Pusieron wifi y me bajé aquí a hacer mis cosas. Desayuno, consulto, escribo... un día me dijeron: ponte al lado de la ventana, da glamour ver a alguien con un portátil haciendo cosas.
Desde entonces, creo que este bar ya es mentira. Ha perdido absolutamente la gracia. Venía uno y se encontraba con la gente del barrio, y ahora, no sé porqué, creo que están actuando. Que algo no es real. Que hablan para que les escuche. Que gritan más de la cuenta porque llevo los auriculares puestos. Que el T. habla de la Eurocopa más de la cuenta. Que las cosas son auténticas cuando no lo saben. Creo que lo saben.
Algo pasa con este bar. Ya no está el Montserrat, ya no está el Turbo, ya no está el Risto, ya no está el abuelo manos penes, ya no está el cordobés aquel que me dijo que si me picaba la barba que me jodiera. Viene poco Andreu cara de barra, nosotros prácticamente no venimos casi nunca. Solo de mañanas. Y sin embargo, la gente que sigue viniendo, de unos días a esta parte... en serio. Creo que fingen. Fingen para mí.
Soy tan importante... que he matado al Bar Rey. Este bar antes parecía real y ahora lo veo como si todo fuera un trampantojo. Ya no es verdad. ¿Y si hubieran sido siempre actores? ¿Y si...? Debo irme a los bares del Centro, donde la gente es natural. Ahí soy uno más. Mi sitio ya no es este.
Está entrando más gente. Te leo cuando voy a cagar. Cuánta falsedad.
Lo advertí un día de esta semana. Al ir a pagar, hice algún comentario con alguno de los camareros y el T., al hilo de otra cosa o yo que sé dijo 'con esto puedes hacer un artículo'. Bien. Suele pasar que cuando alguien sabe que escribes considere que todo, absolutamente todo lo que hagas, es susceptible de aparecer en un texto. Nada más lejos de la realidad. Se me está calentando el zumo de naranja. Sigo.
El caso es que, como digo, en unos días, los clientes habituales, han comenzado a comportarse como si supieran que estoy aquí. Puede sonar presuntuoso, pero a los comentarios habituales sobre los hechos que suceden en la vida de las personas, estoy notando que están sumando un toque de afectación, de impostura. Me suena falso.
De repente, he notado que cuando hablan de que han ido a comprar, que se han metido en el mercado y no han salido hasta que... me parece que no es real. Entran en el bar, vienen de trabajar, se piden una cerveza, y me parece que todo es ya de mentira. Que en realidad no quieren beberse una cerveza, que muy posiblemente no quisieran ni siquiera entrar en el bar, pero lo hacen porque me ven a mí escribiendo. Esa señora que acaba de entrar con el carrito de la compra, no la he visto en mi vida. Llevo viniendo a este bar desde los quince años, aproximadamente. Jamás la ví. Ha venido, se ha sentado y va a pedir una cocacola.
Ya han hecho el festival del cole y no me has llamado para que fueras a verte.
El A., que ha estado trabajando esta semana, está aquí. Me ha saludado desde el fondo de la barra. Ha venido con unas botas del trabajo para dejarlas aquí. Ha venido a mirar la pantalla a ver qué estoy haciendo. Qué mentira.
Una pareja juega con los niños, con cacharritos, el niño pequeño se ha caído justo delante de mí y ha empezado a llorar, ha venido el padre y le ha cosolado. Se ha tirado. Seguro que se ha tirado. Se ha caído delante de mí para que yo lo escriba. No ha derramado ni una lágrima.
Un señor ha entrado delante de mí. Me gusta sentarme en el sitio que está al lado del enchufe, aunque no puedo enchufar el portátil porque tienen enchufado a su vez el ventilador. Un ventilador que no me da ni un poco de aire, porque no me toca el ángulo. Bien, el señor, como si supiera que mi sitio es ese, ha hecho un gesto de parar y hacerse el despistado par cederme el lugar.
Hace mucho calor en el Bar Rey. No tienen terraza. Ayer, creo, hablábamos de sitios con poco glamour y sin oferta gastronómica reseñable que, sin miedo, ponen una terraza en lugares que no tienen ni paso de gente, ni vistas, ni ambiente... pero la tienen. El Bar Rey no tiene terraza. Seguro que lo hacen por que se han metido en el papel de ser los únicos que no tienen terraza. Vuelven a pedir. Vuelven a hablar de sus cosas. No es normal. Noto que es mentira. Creo que el tono es demasiado exagerado.
¿Por qué molaba el Bar Rey? Primero, porque eran de mi cole. Muchos de los que vienen eran de mi cole. Es un bar de barrio, donde los camareros van todavía con bata blanca. Los Castis. No han puesto tapa con la cerveza jamás. Alguna patata frita, algún cacahuete. El que quiera un algo con la cerveza ya sabe que... El secreto de este bar, es que, a poco que vengas, pasas a ser parte de una extraña comunidad. Todo el mundo se conoce, más o menos, los camareros son el nexo de unión. Chistes con una gracia escasa, partidas a los chinos, el comentario siempre cortante, la ayuda en el momento preciso. Consultas que no las haces primero a la familia, primero pasan por el Casti. Situaciones que sabes que en el Rey las solucionan. Guías, teléfonos. Tengo la lavadora rota, ellos ya tienen un número esperando.
Pero todo esto era antes. Durante muchos años, he sido un cliente anónimo. Esperando al A., al E., a mi hermano antes de ir a ensayar... pero de un tiempo a esta parte... el wifi. Pusieron wifi y me bajé aquí a hacer mis cosas. Desayuno, consulto, escribo... un día me dijeron: ponte al lado de la ventana, da glamour ver a alguien con un portátil haciendo cosas.
Desde entonces, creo que este bar ya es mentira. Ha perdido absolutamente la gracia. Venía uno y se encontraba con la gente del barrio, y ahora, no sé porqué, creo que están actuando. Que algo no es real. Que hablan para que les escuche. Que gritan más de la cuenta porque llevo los auriculares puestos. Que el T. habla de la Eurocopa más de la cuenta. Que las cosas son auténticas cuando no lo saben. Creo que lo saben.
Algo pasa con este bar. Ya no está el Montserrat, ya no está el Turbo, ya no está el Risto, ya no está el abuelo manos penes, ya no está el cordobés aquel que me dijo que si me picaba la barba que me jodiera. Viene poco Andreu cara de barra, nosotros prácticamente no venimos casi nunca. Solo de mañanas. Y sin embargo, la gente que sigue viniendo, de unos días a esta parte... en serio. Creo que fingen. Fingen para mí.
Soy tan importante... que he matado al Bar Rey. Este bar antes parecía real y ahora lo veo como si todo fuera un trampantojo. Ya no es verdad. ¿Y si hubieran sido siempre actores? ¿Y si...? Debo irme a los bares del Centro, donde la gente es natural. Ahí soy uno más. Mi sitio ya no es este.
Está entrando más gente. Te leo cuando voy a cagar. Cuánta falsedad.
viernes, 8 de julio de 2016
Yo la tengo - Painful
No escuchen más música. No hagan más esfuerzos inútiles por llevar a su cabeza, a sus oídos, déjenlo. Céntrese en un concepto. Viene un gran día y no podemos esperar. Si un disco empieza ya así, si la idea que propone es la de que un día tremendo va a venir y no podemos esperar. Yo la Tengo, ya lo sabrán, es la banda, es el grupo. Son tres. Una chica, Georgia Hubbley, un muchacho que es su pareja, Ira Kaplan y otro muchacho más que se llama James McNew y que es entrañable. Los tres son entrañables, son buena gente, se les ve de lejos. Te están cantando que viene un gran día, y lo hacen durante unos siete minutos y pico de canción lenta y reposada. Viene un día que no vas a olvidar. Mantengámonos sin tomar ninguna decisión, vamos dejando pasar el tiempo, sin preocuparnos demasiado. Porque viene un gran día.
Yo la Tengo es la banda. Lo saben de otras veces. El Painful es el disco. Un disco del año 1993 que si te lo escuchas hoy y no te dicen nada, suena como si lo acabasen de hacer antes de ayer. Un disco que empieza calmadito y que poco a poco va entrando en diversas materias. Desde la cabalgata trotona de From a Motel 6, con la Georgia cantando y llevándote a donde quiere ella mientras la guitarra del otro va desquiciándose poco a poco. Un disco de cabalgatas, un disco de momentos reposados, de momentos que te dejan la patata en éxtasis. Nowhere near, con la Georgia de nuevo al cante, es una canción de esas que te dejan hecho pedazos. Pero no es una canción ñoña, es una canción que dice las cosas sin afectación.
Esa es la gracia de Yo la tengo. Cuando suenan ruidosos suenan de verdad, sin pose, sin demasiados ornamentos. Cuando suenan trnquilos, lo hacen sin parecer edulcorados. Son el grupo. Son los tres musicazos que son capaces de hacerte un disco de introspección, de sacar a pasear las guitarras durante un cuarto de hora, de meterte en una espiral de ruidos con un solo acorde, de volverte a tocar la patata con una versión de...
¿No han escuchado el Painful? ¿De verdad?
Lo tienen en cualquier parte, lo tienen en cualquier biblioteca, en cualquier dispositivo movil, cualquier canció que se pongan les llevará a descubrir que, eso de la música independiente, iba más allá de unos cuantos zumbados gritando. Que gente con pinta de no haber roto un plato, pueden hacerte la cabeza dos mil millones de pedazos. Un disco con el que puedes descubrir, quizás, esa canción que llevas esperando tanto tiempo que ni sabías que estaba allí. Porque puede que no conocieras el disco, o porque lo tenías ya olvidado. Y de repente, te acuerdas, lo llevas a alguna parte y lo pones y dejas a la gente a cuadros.
Un disco para decirle a alguien que no sabes lo que sientes por ella, o para decirle a alguien que has estado haciendo el tonto durante demasiado tiempo. Un disco para acabar el día con la esperanza de que va a venir algo nuevo. Algo bueno. Algo mejor. Va a venir un día grande y no puedo esperar. Y lo puedo esperar de manera calmada o bien puedo hacerlo de otra manera.
Porque el disco acaba con la misma canción con la que empieza, con la canción que te dice que viene un día grande, que no podemos esperar, pero ahora ya no hay tranquilidad, ahora vuelve la cabalgata sonora a dejarte con el culo torcido. Y no quieres que el disco se acabe.
Pero Yo la tengo tienen un montón de discos, muchos discos, todos ellos con algo interesante. Todos ellos, una vez que los escuchas, pueden convertirse en tu Painful. Yo ya tengo mi Painful. Es el Painful. Otros tienen el Fade, o el I can hear the hart beating as one, otros el Electropura... cada uno tiene su Painful.
Yo tengo mi Painful. Es el Painful.
Yo la Tengo es la banda. Lo saben de otras veces. El Painful es el disco. Un disco del año 1993 que si te lo escuchas hoy y no te dicen nada, suena como si lo acabasen de hacer antes de ayer. Un disco que empieza calmadito y que poco a poco va entrando en diversas materias. Desde la cabalgata trotona de From a Motel 6, con la Georgia cantando y llevándote a donde quiere ella mientras la guitarra del otro va desquiciándose poco a poco. Un disco de cabalgatas, un disco de momentos reposados, de momentos que te dejan la patata en éxtasis. Nowhere near, con la Georgia de nuevo al cante, es una canción de esas que te dejan hecho pedazos. Pero no es una canción ñoña, es una canción que dice las cosas sin afectación.
Esa es la gracia de Yo la tengo. Cuando suenan ruidosos suenan de verdad, sin pose, sin demasiados ornamentos. Cuando suenan trnquilos, lo hacen sin parecer edulcorados. Son el grupo. Son los tres musicazos que son capaces de hacerte un disco de introspección, de sacar a pasear las guitarras durante un cuarto de hora, de meterte en una espiral de ruidos con un solo acorde, de volverte a tocar la patata con una versión de...
¿No han escuchado el Painful? ¿De verdad?
Lo tienen en cualquier parte, lo tienen en cualquier biblioteca, en cualquier dispositivo movil, cualquier canció que se pongan les llevará a descubrir que, eso de la música independiente, iba más allá de unos cuantos zumbados gritando. Que gente con pinta de no haber roto un plato, pueden hacerte la cabeza dos mil millones de pedazos. Un disco con el que puedes descubrir, quizás, esa canción que llevas esperando tanto tiempo que ni sabías que estaba allí. Porque puede que no conocieras el disco, o porque lo tenías ya olvidado. Y de repente, te acuerdas, lo llevas a alguna parte y lo pones y dejas a la gente a cuadros.
Un disco para decirle a alguien que no sabes lo que sientes por ella, o para decirle a alguien que has estado haciendo el tonto durante demasiado tiempo. Un disco para acabar el día con la esperanza de que va a venir algo nuevo. Algo bueno. Algo mejor. Va a venir un día grande y no puedo esperar. Y lo puedo esperar de manera calmada o bien puedo hacerlo de otra manera.
Porque el disco acaba con la misma canción con la que empieza, con la canción que te dice que viene un día grande, que no podemos esperar, pero ahora ya no hay tranquilidad, ahora vuelve la cabalgata sonora a dejarte con el culo torcido. Y no quieres que el disco se acabe.
Pero Yo la tengo tienen un montón de discos, muchos discos, todos ellos con algo interesante. Todos ellos, una vez que los escuchas, pueden convertirse en tu Painful. Yo ya tengo mi Painful. Es el Painful. Otros tienen el Fade, o el I can hear the hart beating as one, otros el Electropura... cada uno tiene su Painful.
Yo tengo mi Painful. Es el Painful.
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