He escrito un libro. Lo he titulado. Lo he llevado a una editorial. Me lo han publicado. He vendido unos cuantos miles de ejemplares. He salido en la tele. Soy portada de las principales revistas de cultura. Me proponen aparecer en debates de cierto renombre junto a políticos internacionales. Opino sobre diversos asuntos de la realidad. Salgo en programas de televisión de carácter más ligero. Me proponen participar en política. Doy mi apoyo a un partido. Me proponen ser un cargo público. Consigo un ministerio. Escribo más libros. Alcanzo el puesto de presidente del Gobierno. Prohíbo mis libros. Los quemo. Quemo todas las bibliotecas. Prohíbo la enseñanza universal obligatoria. Decreto el cierre de fronteras. Elimino los canales de información. Salgo en programas de la tele donde solo hablo yo. Cierro la televisión. Hay una intervención internacional. Invaden el país. Me capturan y me juzgan. Escribo un libro. Lo titulo. Lo vendo a una editorial. Me lo publican. He vendido cientos de miles de ejemplares. Os juro que he cambiado, digo en la tele.
Girolamo Percolese posee amplios conocimientos sobre Historia y Religión en la época romana. Ha escrito muchos libros sobre el tema y se le considera una eminencia. Propuesto muchas veces al Premio Nacional de Cultura en Italia, es un personaje muy conocido de la escena cultural de ese país. Es también un personaje fijo en programas de televisión, donde hace gala de un sentido del humor y de, porqué no decirlo, también cierto sentido del espectáculo. Una de sus obras fundamentales, 'El sentimiento republicano y el liderazgo buscado', ha servido como motivo de debate y de cierta inspiración en muchos círculos también políticos. Girolamo Percolese es una persona de carácter afable y sencilla. Una persona que se hace querer. Se la ve pasear por Roma entablando conversación con gentes de todo tipo, que le reconocen por ser un personaje popular. El otro día, me lo encontré y le consulté acerca de alguna cervecería que me pudiera recomendar. Dudó.
Anastasia Gigulkova ha escrito una nueva obra basada, según ella, en sus propias vivencias como heredera del trono de los Romanov. Según vuelve a insistir la Gigulkova, su abuela es la archiconocida Princesa Anastasia que se salvó de ser fusilada por los bolcheviques allá en los lejanos tiempos de la Revolución. Gigulkova asegura nuevamente en esta obra que ha dado en llamar 'Yo, fusilada', que la princesa Anastasia fue salvada por un ruso bueno que la ayudó a escapar y que vivió largos y placenteros años en Fuengirola, bajo la condición de no desvelar su identidad real y con un pequeño sueldo que le pagaba la propia embajada soviética. Anastasia Gigulkova dice ser su descendiente y que no pretende reclamar ningún trono, sino que se reconozca no se qué papel de Anastasia como un personaje que hizo mucho por mantener el orden y la paz en todo el mundo gracias a sus desvelos. La verdad es que los libros de Anastasia Gigulkova no aportan demasiada luz, pero peor es que te hagan mover una lavadora de su sitio.
Con este calor, lo más apropiado es la lectura suave y relajada. Alberta Auptmann ha publicado una serie de relatos cortos con el título de 'Pocas palabras', que está siendo sin duda la sensación de la temporada. En ellos, Auptmann cuenta vivencias como ir al supermercado, buscar una tienda de hilo, tomar una caña en una terraza, pensar en cosas, pensar en otras cosas, pensar en cosas otra vez, desayunar, ir al lavabo, ducharse, cantar en un grupo, y otro tipo de vivencias que registra en pequeños párrafos de seis o siete líneas. La obra ha sido clasificada como revolucionaria por parte del famoso crítico Jose Miguel Adebayor, que la ha situado como continuadora de una línea que inició en su tiempo XXX y que se encontraba completamente abandonada. Alberta Auptmann en un curso de verano impartido por la universidad de Fuengirola, ha declarado que no sabe quién es XXX y que porqué no se acentúa Jose Miguel. Genio y figura.
Hans Largefield ha anunciado por sorpresa que abandona la literatura para dedicarse a la poesía. El escándalo ha sido mayúsculo ya que Largefield, Premio Nobel e ilustre miembro de la Real Academia de las Letras, ha hecho un anuncio sin sentido alguno. La poesía es literatura. Y con tal de deshacer ese equívoco, según Largefield, se ha propuesto escribir un tratado de diez volúmenes en los que va a explicar porqué la Literatura es algo diferente a la poesía, en base a un relato histórico que se remonta a las primeras manifestaciones artísticas y a la oralidad que define al ser humano. Largefield incluso ha llegado a proponer rodar una película divulgativa en la que él mismo interpretaría diversos papeles. La propuesta ha sido recibida por parte de diversas autoridades con un profundo estupor. A Largefield se le ha ido la cabeza, dicen muchos. Tunante, dicen otros. Y qué más dará.
Me gusta mucho el último número de la revista Lópera. En uno de sus apartados dedicado a las entrevistas con personajes relacionados con el mundo del bel canto, el protagonista no es otro que Joana Bellberó, la famosa soprano de Vallverdú, que acaba de presentar en Bellvitge la obra del escritor de vanguardia Vallfogó, titulada Vullcagar. La cantante hace un repaso de su larga carrera y anuncia cuales son sus próximos proyectos. Entre los más destacados está la de participar en la Marcha por la Racionalidad. Un movimiento que invita a pensar. Preguntada sobre el mismo, Joana Bellberó se dedica a hacer una profunda digresión sobre la cultura, el pensamiento y las aristas de lo conocido. En total, son 45 páginas de entrevista que, de manera sorprendente, se incluyen íntegras en la revista. Por no decir que no.
viernes, 13 de julio de 2018
jueves, 12 de julio de 2018
Karpov
A veces, inconscientemente, pienso que llevo el pelo largo. Tonterías. A veces, pienso que llevo bigote y no lo llevo. A veces tenemos una imagen de nosotros mismos que no es. Eso es llevar el pelo largo. Qué tío y qué calor. Qué pereza llevar toda esa lana encima. Y no me gusta mucho llevar el pelo corto, me gusta llevar de vez en cuando el pelo así cortito, fresquito, pero mi aspiración ha sido siempre llevar el pelo largo. Claro, no así. No como el amigo. Vaya lanas. Holandés. El holandés errante, el holandés volador. Holandés. Holandés y con melenaca. Y yo soviético y con el pelo más corto. Claro. Y yo jugaré como siempre, conservador, esperando a ver, sin atreverme porque soy un mierda de jugador soviético conservador y atemorizado, con miedo a las cosas nuevas y sin posibilidad de atacar porque perdí mi oportunidad, bla bla bla, y él saldrá a por todas, porque es libre, lleva melena, es holandés. Pues te vas a cagar. Los dos peones y a por el centro del tablero. Tú ve construyendo tu castillito ahí en la esquina que no te voy a dejar ni mirar el brillo del cenicero. Melenas. Lanas. Greñas. Siempre me ha gustado la combinación melenorro así con el traje. O al menos con chaqueta. Cuando yo llevo chaqueta, que es casi siempre, me hago una imagen mental de mi mismo con el pelo largo, porque qué narices, también llevo el pelo largo o qué pasa, que solo lo pueden llevar ellos, los melenas, los rizados melenas lanas que tiene mucho pelo y los que tenemos el pelo aplastadico y lacio no podemos tenerlo. Claro. Siempre es igual. Pues le voy a echar del tablero. A él y a su melena. Que no le veo ni la cara. Holandés con melena. Y ahí lo tienes, apuntando tan formalito. Y luego yo soy el soso, el aburrido, el caspa, el antiguo, el rancio. Y ahí lo tienes, finalmente, jugando los dos al ajedrez y siguiendo unas normas. Y apuntando. Y con chaqueta. Tan formal. Tan así. No sé, hoy me voy a soltar la melena precisamente y voy a salir con todo. Se va a creer que me han puesto una careta de Karpov. Y mira que hoy me he visto y he dicho, hoy me veo bien. Hoy estoy así como... no sé, como bien. Esas pequeñas cosas que como campeón del mundo tendrían que traértela un poco al pairo, pero oye, todo ayuda, todo. Y llegas y te encuentras con el holandés de la melena en plan yo sí que voy bien y no sé. Siempre igual. Siempre hay alguien que te hace sentir mal. Incluso sin pretenderlo él. Son cosas, complejos. No sé. Y esta gente ahora hace fotos y lo vestirán así. El rancio contra el moderno. Y yo no me veo tan rancio, el pelo un poco aplastado, quizás, pero rancio, rancio, no, coño. Y lo voy a sacar del tablero. Solo para que digan, mira el rancio cómo se ha cabreado con el melenas. Que se jodan.
miércoles, 11 de julio de 2018
Una vuelta por Can Zam
El espacio de Can Zam debe ser aprovechado por la ciudad mediante la programación de actividades que den beneficios económicos y la promocionen. Pero el espacio de Can Zam debe terminarse para ser el parque metropolitano que la ciudad necesita. Pero mientras no se acabe debe ser aprovechado por la ciudad programando actividades que den beneficios económicos y la promocionen. Pero Can Zam debe completarse como el parque metropolitano que debe ser para la ciudad y a partir de ahí ver qué actividades pueden hacerse. Pero mientras no se acabe debe ser aprovechado por la ciudad en actividades que den beneficios económicos y la promocionen. Pero el parque debe acabarse y una vez terminado ver qué tipo de actividades pueden tener cabida. Pero mientras no se acabe, Can Zam debe albergar eventos que dan beneficios a la ciudad y la promocionan. Pero el parque debería acabarse. Pero los beneficios. El espacio de Can Zam debe ser aprovechado por la ciudad en actividades que den beneficios económicos y la promocionen. Pero el espacio de Can Zam debe terminarse para ser el parque metropolitano que la ciudad necesita. Pero mientras no se acabe debe ser aprovechado por la ciudad en actividades que den beneficios económicos y la promocionen. Pero Can Zam debe completarse como el parque metropolitano que debe ser para la ciudad y a partir de ahí ver qué actividades pueden hacerse. Pero mientras no se acabe debe ser aprovechado por la ciudad en actividades que den beneficios económicos y la promocionen. Pero el parque debe acabarse y una vez terminado ver qué tipo de actividades pueden tener cabida. Pero mientras no se acabe, Can Zam debe albergar eventos que dan beneficios a la ciudad y la promocionan. Pero el parque debería acabarse. Pero los beneficios. El espacio de Can Zam debe ser aprovechado por la ciudad en actividades que den beneficios económicos y la promocionen. Pero el espacio de Can Zam debe terminarse para ser el parque metropolitano que la ciudad necesita. Pero mientras no se acabe debe ser aprovechado por la ciudad con actividades que den beneficios económicos y la promocionen. Pero Can Zam debe completarse como el parque metropolitano que debe ser para la ciudad y a partir de ahí ver qué actividades pueden hacerse. Pero mientras no se acabe debe ser aprovechado por la ciudad en actividades que den beneficios económicos y la promocionen. Pero el parque debe acabarse y una vez terminado ver qué tipo de actividades pueden tener cabida. Pero mientras no se acabe, Can Zam debe albergar eventos que dan beneficios a la ciudad y la promocionan. Pero el parque debería acabarse. Pero los beneficios. El espacio de Can Zam debe ser aprovechado por la ciudad con actividades o macroeventos que den beneficios económicos y la promocionen. Pero el espacio de Can Zam debe terminarse para ser el parque metropolitano que la ciudad necesita. Pero mientras no se acabe debe ser aprovechado por la ciudad en actividades que den beneficios económicos y la promocionen. Pero Can Zam debe completarse como el parque metropolitano que debe ser para la ciudad y a partir de ahí ver qué actividades pueden hacerse. Pero mientras no se acabe debe ser aprovechado por la ciudad en actividades que den beneficios económicos y la promocionen. Pero el parque debe acabarse y una vez terminado ver qué tipo de actividades pueden tener cabida. Pero mientras no se acabe, Can Zam debe albergar eventos que dan beneficios a la ciudad y la promocionan. Pero el parque debería acabarse. Pero los beneficios. El espacio de Can Zam debe ser aprovechado por la ciudad mediante la celebración de actividades que den beneficios económicos y la promocionen. Pero el espacio de Can Zam debe terminarse para ser el parque metropolitano que la ciudad necesita. Pero mientras no se acabe debe ser aprovechado por la ciudad con actividades que den beneficios económicos y la promocionen. Pero Can Zam debe completarse como el parque metropolitano que debe ser para la ciudad y a partir de ahí ver qué actividades pueden hacerse. Pero mientras no se acabe debe ser aprovechado por la ciudad con actividades que den beneficios económicos y la promocionen. Pero el parque debe acabarse y una vez terminado ver qué tipo de actividades pueden tener cabida. Pero mientras no se acabe, Can Zam debe albergar eventos que dan beneficios a la ciudad y la promocionan. Pero el parque debería acabarse. Pero los beneficios. Y el año que viene, en lugar de tres días de festival ya están anunciados cuatro. Y es un orgullo ver a Kiss en la ciudad que me vio nacer. Y es un placer escuchar a Accept como si estuvieran en mi balcón. Y el año que viene habrá más gente que conozca la parada de metro de Can Zam. Y Barcelona tiene un festival de Rock llamado Rock Fest Barcelona en Santa Coloma. Y las vallas siguen ahí como si el parque fuera suyo. Es que será suyo. O del siguiente. Y.
martes, 10 de julio de 2018
Baal
Recuerdo ver a Baal en cada cosa. Verlo en cada brillo, en cada sol, en cada estrella, en cada faro de coche. Recuerdo haber estado obsesionado con Baal. Recuerdo haber creído que hablaba con Baal. Recuerdo incluso haberme creído Baal. Recuerdo, como una pesadilla, haber pensado en destruir el mundo. Recuerdo que a veces, en mi interior, brotaba la idea insensata de fundar un nuevo universo, basado en reglas absurdas, en órdenes raros, en experimentar con la idea de poder. Era yo Baal y era omnipotente y capaz de ser y al mismo tiempo negarme a mi mismo, y pensarme vago y perezoso, un Baal que se adaptaba a mis propias cualidades, negativo y destructor antes que creador y bueno. Y recuerdo haber sido un Baal que no era Baal. Y recuerdo disolverme en el mar y salir de nuevo como un Baal incorpóreo, solo un aroma, para que no te olvidaras nunca de Baal. Y recuerdo tumbarme en una carretera a 40 grados y no quemarme ni ser atropellado, porque con un parpadeo volvía a estar en el sofá de mi casa, en el trono de un templo, en la cima del monte del que bajan los dioses que en el mundo han sido. Recuerdo haber buscado otros dioses con los que hablar, jugar, discutir, pelear. Recuerdo haber visto en un instante la pesadilla de un mundo sin dioses. Recuerdo haber ideado un plan para que no hubiera dioses y todo funcionaba, todo iba bien, todo era bueno. Recuerdo haber tomado un boli y un papel y haber dibujado un mundo. Recuerdo haber escrito sobre Baal. Recuerdo las mañanas de mayo deseando que llegase el día de los regalos y las ofrendas a Baal. Recuerdo haber escondido mis trajes de Baal. Recuerdo haberme negado a reconocer que un día yo creí ser Baal. Recuerdo cuando las luces brillantes dejaron de recordarme a Baal. Recuerdo ser feliz una tarde, tomando una cerveza, mientras el sol daba en mi cara y no había planes que hacer. Recuerdo haber trabajado en un asunto en Badalona. Recuerdo, como un chispazo, como una sombra, como un recuerdo, como una imagen, como un soplo, como una risa, como un brillo, como una luz, como una luz mágica y cegadora, como una serie de relámpagos que se van alejando por la montaña, recuerdo el nombre de Badalona. Recuerdo haber pensado para mí si Badalona no sería de aquellas ciudades fundadas en honor a Baal. Una idea absurda. Y ahora me encuentro ante un teclado, buscando el botón, la tecla, con la que crear un mundo nuevo.
- Oh Baal, Oh magnífico y sublime Baal. Tu poder se mostrará de nuevo, como siempre, como haces siempre, como ordenas siempre. Oh Baal, grande y total.
Calla mortal. Creo que es este botón.
- Oh Baal, Oh magnífico y sublime Baal. Tu poder se mostrará de nuevo, como siempre, como haces siempre, como ordenas siempre. Oh Baal, grande y total.
Calla mortal. Creo que es este botón.
lunes, 9 de julio de 2018
Yo no sé mucho de política
Un cantante de hip hop tiene la obligación de ser ofensivo, irreverente, bocazas, faltón e irrespetuoso. Un cantante, diría que casi de cualquier género, tiene la obligación de ser un grano en el culo. Un artista, tiene la obligación de ir contra el poder. Puede ocurrir que, en ocasiones, el poder tenga muchas caras. El verdugo tiene mil caras, cantaba Negu Gorriak. El artista a veces juega a estar con el Gobierno para estar contra el poder. Puede que el Gobierno a veces esté contra el poder. Es posible que el poder cultural esté en otras manos. El verdugo no es solo el Gobierno, el Estado, el verdugo es numeroso. Un cantante de hip hop, Valtonyc, condenado a nosecuántos años de cárcel por cantar. No he escuchado nunca a Valtonyc, supongo que debe soltarlas bien grandes. ¿A la cárcel? Y una mierda. ¿Cómo va a ir a la cárcel un artista, en este caso un cantante, bueno o malo, por las letras de sus canciones? ¿Nos hemos vuelto locos? Estamos en el siglo XXI y en un estado de la Unión Europea, que es la tierra de la esperanza para millones de personas en todo el mundo. Y resulta que estamos enviando a gente a la cárcel porque canta cosas. Barbaridades. Quizás. Pero hay otras barbaridades, barbaridades nazis, que no se miran nunca, ni se tocan, ni se tienen en cuenta. Las de este cantante, como las de otros cantantes algo más renombrados unos meses antes, sí. Y se les hace pagar por ello. Ante la perspectiva de ir al talego, Valtonyc se fuga a Bélgica.
Ayer entrevistaron a Valtonyc en TV3. Es un personaje con el que tienes que simpatizar. Perseguido por el Estado, por una Justicia que pretende ejemplarizar con dureza a las masas. Muy siglo XIX.
Empieza la entrevista a Valtonyc. El escenario escogido es una exposición sobre el 1-O. Urnas con pelotas de goma, fotos del rey... Las urnas del 1-O. Es decir Valtonyc = 1 d'octubre. Muy sutil. Y comienza a hablar Valtonyc y la entrevistadora le va haciendo preguntas y el cantante las va respondiendo.
Y yo, que voté en el 1-O por que vi las imágenes de la poli repartiendo tortas, pero que no iba a votar porque no me creía ni me creo la movida que está detrás y se ha demostrado que esa movida para lo único que ha servido es para hacer de rampa de lanzamiento de una derecha populista catalana que a ver cómo la bajas del burro ahora, un burro que no es otro que seguir teniendo el poder y sus resortes sin mover un dedo, de repente empiezo a no simpatizar con Valtonyc.
Porque de repente, y tras pedir disculpas por haber cantado cosas machistas, violentas y demás, Valtonyc empieza a soltar toda una serie de tópicos y de lugares comunes y de soflamas y de identificación de amigos y aliados y de enemigos y demás que me hace sentirlo ajeno. Así de triste. Ajeno. Resulta que la solidaridad de los políticos que no son kosher no es nada más que postureo en un twitter. Que no es auténtica. Que solo Lluis Puig de Junts Pel Sí, ha demostrado ser un colega de verdad. Junts Pel Sí. Y no de ERC precisamente. Y resulta que carga contra Serrat y Sabina porque no han sido realmente solidarios y los compara con Loquillo. Y todos estamos de acuerdo con que Loquillo es lo peor porque simpatiza con Ciudadanos, claro. Pero es que es TV3 y si se habla de Loquillo debería tratarse con algo más de neutralidad porque Loquillo es catalán y aunque fuera de Sudán del Sur, debería tratarse como un ciudadano que puede pensar lo que quiera. Pero no. Solo hay solidaridad y buenas acciones por parte de unos. Unos que son todos lo mismo aunque unos sean de derechas y otros de izquierdas.
Y resulta que los políticos que están en el exilio están haciendo una tarea brutal, que es construir República. Y le han tratado muy bien. Y que la prensa española no vale para nada, porque la prensa extranjera es mejor, porque se sube en un taxi y le entienden perfectamente por lo que está pasando. Y el Estado español es fascista.
Y después de todo esto, antes de meterse en más jardines, dice que él no entiende mucho de política. Y ya acaba de indignarme. Y dejo de escuchar. Dejo de escuchar que él no entiende mucho de políticos, ni de política. Porque todo lo que ha estado hablando en la televisión pública durante un rato era sobre... qué.
Y yo no sé, en esa situación en la que la poli me busca o me piden cárcel las barbaridades que diría y a quién identificaría como mi amigo. No lo sé.
Una persona, un periodista, edita las cosas que escribe, cuando le interesa las pone, cuando no, no. Si encuentra a alguien que no tiene mucha idea de lo que le está preguntando, y no quiere hacer daño, lo edita. Cuando quiere hacer daño, lo deja, le da carrete, lo infla. Y puede incluso que editando, haga daño.
Y no tiene mucha idea de política, pero ha clasificado. Y parece que se le da la razón. Y qué testimonio de con quién nos identificamos y con quién no.
Y despiden la entrevista a Valtonyc, que dice que no piensa volver hasta que no haya República.
Y yo quiero que vuelva a su casa y que no vaya a la cárcel por cantar lo que le de la gana. Yo no quiero que nadie vaya a la cárcel por no tener ni idea de política. Ni siquiera los políticos que no tienen ni idea de política. Y compartiré las veces que haga falta los vídeos y los llamamientos para que sea libre. Me puede pasar a mí. Y no soy cantante.
Pero lo de no tener ni idea de política... cómo lo llamaba Paco Rabal, eso era... ser de derechas.
Ayer entrevistaron a Valtonyc en TV3. Es un personaje con el que tienes que simpatizar. Perseguido por el Estado, por una Justicia que pretende ejemplarizar con dureza a las masas. Muy siglo XIX.
Empieza la entrevista a Valtonyc. El escenario escogido es una exposición sobre el 1-O. Urnas con pelotas de goma, fotos del rey... Las urnas del 1-O. Es decir Valtonyc = 1 d'octubre. Muy sutil. Y comienza a hablar Valtonyc y la entrevistadora le va haciendo preguntas y el cantante las va respondiendo.
Y yo, que voté en el 1-O por que vi las imágenes de la poli repartiendo tortas, pero que no iba a votar porque no me creía ni me creo la movida que está detrás y se ha demostrado que esa movida para lo único que ha servido es para hacer de rampa de lanzamiento de una derecha populista catalana que a ver cómo la bajas del burro ahora, un burro que no es otro que seguir teniendo el poder y sus resortes sin mover un dedo, de repente empiezo a no simpatizar con Valtonyc.
Porque de repente, y tras pedir disculpas por haber cantado cosas machistas, violentas y demás, Valtonyc empieza a soltar toda una serie de tópicos y de lugares comunes y de soflamas y de identificación de amigos y aliados y de enemigos y demás que me hace sentirlo ajeno. Así de triste. Ajeno. Resulta que la solidaridad de los políticos que no son kosher no es nada más que postureo en un twitter. Que no es auténtica. Que solo Lluis Puig de Junts Pel Sí, ha demostrado ser un colega de verdad. Junts Pel Sí. Y no de ERC precisamente. Y resulta que carga contra Serrat y Sabina porque no han sido realmente solidarios y los compara con Loquillo. Y todos estamos de acuerdo con que Loquillo es lo peor porque simpatiza con Ciudadanos, claro. Pero es que es TV3 y si se habla de Loquillo debería tratarse con algo más de neutralidad porque Loquillo es catalán y aunque fuera de Sudán del Sur, debería tratarse como un ciudadano que puede pensar lo que quiera. Pero no. Solo hay solidaridad y buenas acciones por parte de unos. Unos que son todos lo mismo aunque unos sean de derechas y otros de izquierdas.
Y resulta que los políticos que están en el exilio están haciendo una tarea brutal, que es construir República. Y le han tratado muy bien. Y que la prensa española no vale para nada, porque la prensa extranjera es mejor, porque se sube en un taxi y le entienden perfectamente por lo que está pasando. Y el Estado español es fascista.
Y después de todo esto, antes de meterse en más jardines, dice que él no entiende mucho de política. Y ya acaba de indignarme. Y dejo de escuchar. Dejo de escuchar que él no entiende mucho de políticos, ni de política. Porque todo lo que ha estado hablando en la televisión pública durante un rato era sobre... qué.
Y yo no sé, en esa situación en la que la poli me busca o me piden cárcel las barbaridades que diría y a quién identificaría como mi amigo. No lo sé.
Una persona, un periodista, edita las cosas que escribe, cuando le interesa las pone, cuando no, no. Si encuentra a alguien que no tiene mucha idea de lo que le está preguntando, y no quiere hacer daño, lo edita. Cuando quiere hacer daño, lo deja, le da carrete, lo infla. Y puede incluso que editando, haga daño.
Y no tiene mucha idea de política, pero ha clasificado. Y parece que se le da la razón. Y qué testimonio de con quién nos identificamos y con quién no.
Y despiden la entrevista a Valtonyc, que dice que no piensa volver hasta que no haya República.
Y yo quiero que vuelva a su casa y que no vaya a la cárcel por cantar lo que le de la gana. Yo no quiero que nadie vaya a la cárcel por no tener ni idea de política. Ni siquiera los políticos que no tienen ni idea de política. Y compartiré las veces que haga falta los vídeos y los llamamientos para que sea libre. Me puede pasar a mí. Y no soy cantante.
Pero lo de no tener ni idea de política... cómo lo llamaba Paco Rabal, eso era... ser de derechas.
viernes, 6 de julio de 2018
Emperador
En sus memorias, el emperador chino Zen Xi, cuenta lo siguiente:
'He visto las mejores cabezas de mi generación arrasadas por el odio y la guerra. Recuerdo a mi amigo Xie, a quien de pequeño llamábamos cabeza de burbuja, que imaginaba muñecos, cosas, animales, historias. Su cabeza burbujeaba. Su cabeza no cesaba de inventar. No dejaba de pensar. Pensaba tanto que cuando fui finalmente coronado emperador, pensó que yo no era el mejor emperador posible. Y me lo hizo saber. Y un día, ya éramos los dos mayores, vino al palacio y se presentó ante mí con unos cuantos seguidores que había reunido de entre lo más bajo de la sociedad y me ordenó que abandonase mi puesto. Sacó de un bolsillo un papel donde había anotado toda una serie de motivos por los que yo debía ser depuesto y otra persona ocupar mi cargo. El emperador era necesario, decía, pero no era yo la persona idónea. El caso es que aquella lectura me conmovió. Arresté a Xie y a sus amigos y pensé largamente en lo que había expuesto en aquel papel. Mandé que lo registraran y averigüé que tenía escritos varios textos más. Muchos de ellos referentes a diversos asuntos de orden nacional e internacional. Otros referentes a pensamientos y reflexiones más banales. Ordené que fueran a su casa y que me trajeran todos sus escritos. Efectivamente, en la cabeza de Xie, había un mundo nuevo. Una serie de ideas para crear un mundo nuevo. Tras una profunda lectura, ordené traer de nuevo a Xie. Le dije:
- Amigo Xie, he leído detenidamente tus ideas. Tu Discurso me conmovió. Creo que, efectivamente, no soy el emperador para ese mundo nuevo que avanzas en tu ideario. Pero creo a su vez que soy el emperador correcto para este mundo de aquí. Así que voy a ordenar tu ejecución. Creo que en otra vida, en otro mundo, podrás ser tú mismo quien pueda crear esa maravilla. Y esta mierda, ya me la como yo.
'He visto las mejores cabezas de mi generación arrasadas por el odio y la guerra. Recuerdo a mi amigo Xie, a quien de pequeño llamábamos cabeza de burbuja, que imaginaba muñecos, cosas, animales, historias. Su cabeza burbujeaba. Su cabeza no cesaba de inventar. No dejaba de pensar. Pensaba tanto que cuando fui finalmente coronado emperador, pensó que yo no era el mejor emperador posible. Y me lo hizo saber. Y un día, ya éramos los dos mayores, vino al palacio y se presentó ante mí con unos cuantos seguidores que había reunido de entre lo más bajo de la sociedad y me ordenó que abandonase mi puesto. Sacó de un bolsillo un papel donde había anotado toda una serie de motivos por los que yo debía ser depuesto y otra persona ocupar mi cargo. El emperador era necesario, decía, pero no era yo la persona idónea. El caso es que aquella lectura me conmovió. Arresté a Xie y a sus amigos y pensé largamente en lo que había expuesto en aquel papel. Mandé que lo registraran y averigüé que tenía escritos varios textos más. Muchos de ellos referentes a diversos asuntos de orden nacional e internacional. Otros referentes a pensamientos y reflexiones más banales. Ordené que fueran a su casa y que me trajeran todos sus escritos. Efectivamente, en la cabeza de Xie, había un mundo nuevo. Una serie de ideas para crear un mundo nuevo. Tras una profunda lectura, ordené traer de nuevo a Xie. Le dije:
- Amigo Xie, he leído detenidamente tus ideas. Tu Discurso me conmovió. Creo que, efectivamente, no soy el emperador para ese mundo nuevo que avanzas en tu ideario. Pero creo a su vez que soy el emperador correcto para este mundo de aquí. Así que voy a ordenar tu ejecución. Creo que en otra vida, en otro mundo, podrás ser tú mismo quien pueda crear esa maravilla. Y esta mierda, ya me la como yo.
jueves, 5 de julio de 2018
Palmera
Palmera que suave, suave, suave, se contornea en la arena. Como una palmera. Una palmera en mitad de una calle de una ciudad. ¿Por qué no puede estar una palmera en mitad de la calle de una ciudad? La palmera de los sueños, la palmera de un oasis, la palmera de chocolate, la palmera que sale en todas las postales de la costa caribeña, la misma palmera siempre. La palmera que acompaña las reuniones de Alí Babá y los 40 ladrones. La palmera de una noche de verano. La palmera que señala el límite de mi territorio y el tuyo. La palmera por la que el bueno de Marwan Ibn YYaqub hubiera dado su propia vida. La palmera que se mueve como tú. La palmera a la luz de la luna. Al amanecer, al amanecer, nos fuimos al río, al amanecer. Al amanecer, apoyado en la palmera, esperando una caravana de camellos. Me dijeron que fuiste a Samarcanda y que estuviste allí dos veces. O una. No recuerdo. Cuando me hablan de Samarcanda pierdo el sentido del tiempo y del espacio. A Samarcanda quiero ir, con una media y un calcetín. Hago a veces estas cosas, escribo sobre una palmera, que me recuerda que en mi calle hay una palmera. La avenida de la Palmera, no sé si tiene el estadio el Betis o el Sevilla allí. Calle con Palmera. Cruce de caminos. Una Santa Coloma de Gramenet de palmeras y de palmeros. Un palmero. Invisible. Un palmero apostado frente a esa palmera. Hace muchos años había palmeros frente a la palmera, pero ya no. Ahora hay otra gente. Ayer, alguien, en otro idioma, dijo algo sobre España en la puerta del bar, sentados todos en el tranco, hablaban de algo, alguien dijo algo. Son otros tiempos, tiempos desconocidos, tiempos de palmeras. Palmeras en la arena. Era una película, o una serie. No la vi. Recuerdo mi calle de pequeño, una calle casi igual que mi calle. Con el Camarón en mi calle, que yo creía que no era el Camarón y era el Camarón, quizás haciendo de palmero frente a la palmera. Yo no recuerdo si siempre ha habido una palmera frente al Onubense. No recuerdo nada. No quiero acordarme de nada. Prefiero vivir así, feliz, sin recordar nada más que el suave cimbrearse de la palmera en aquella playa paradisíaca a la que nunca fui y a la que nunca conseguiréis llevarme. Jamás. Playas de arena dura, playas de arena con chinorros gordos como la cabeza de un... playas, playas, arena de playas, jugar a la pelota en la playa con un balón medicinal, qué puede salir mal. Una chilena. Un paradón. Una vez me rompí un dedo en la playa, no me lo rompí, me hice solo una fisura o algo, pero fue en la playa. Me tiré a por un balón intentando emular a un portero del mundial. Y no lo hice bien. El meñique. En la playa. En la playa de Premià, no había palmeras. Quizás las hubo en otro tiempo, cuando esto pertenecía a otras gentes. Las grandes migraciones, los primeros vestigios humanos, el poblado del Puig Castellar, el ataque de los tomicus. El avión que lanza gasolina desde ahí arriba. Chemtrails. You know that is true. You make me feel. Palmeras al viento. Las palmeras al viento. Palmeras de chocolate durante un mes, subiendo y bajando y subiendo y bajando para comprar una palmera de chocolate. Cagar blando. Palmeras. Chocolate. Un avión despega y una persona lee una revista. En la revista, alguien explica una experiencia que tuvo en una playa de Jamaica. Playa de Negril. Escuchando a Radio Futura me hice amigo de mi amigo Edu. Cuenta luego que fue a la playa en Jamaica y que le robaron por primera vez en la vida. El testimonio es un alegato contra el turismo en Jamaica. Casualmente yo voy en ese avión. Voy a Jamaica y me acuerdo de esa palmera. De cómo se contornea grácil y suave, suave, suave, en la esquina de mi calle. Todo es así. Siempre. No tiene ningún sentido. Incluso cuando hay un timing.
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