En tiempos de la emperatriz Ana me enviaron con una misión un tanto delicada a un pueblo del corazón de nuestra amada Rusia llamado Chimanstrovo. Mi misión consistía en sonsacar a las autoridades del pueblo sobre los causantes de una serie de altercados que podrían derivar, si la cosa seguía por el mismo camino, en algún problema más serio para el Estado y para la zarina Ana. Antes he puesto emperatriz y era zarina, disculpen.
Cuando llegué a Chimanstrovo me recibió el gobernador de la provincia, el duque Alexis Petrovich y su esposa la duquesa Ana, casualmente. Ana demostró ser una mujer dura y de pocas palabras, pero al duque Alexis le gustaba hablar y referirme todos los detalles que habían ocurrido en Chimanstrovo y que completaba con retratos más o menos mordaces de los personajes principales de la trama.
Al duque Alexis le gustaba tanto hablar, que no se detuvo en comentar aquellos pequeños incidentes que se reducían a discusiones apasionadas sobre si la zarina Ana era buena o muy buena, sino que siguió comentando asuntos de la política nacional y de la política internacional, rellenando el tiempo con comentarios también mordaces sobre los protagonistas que él creía ciertamente ingeniosos. Y lo eran.
La conversación con el duque Alexis era unidireccional, simplemente escuchaba y contemplaba de vez en cuando los mohines de desaprobación de la duquesa Ana por la cháchara sin cuento de su esposo. El duque Alexis se despachó contra los príncipes prusianos, la indolencia Austriaca, el salvajismo húngaro, la pestilencia turca, la vagancia de los fineses, los engreídos suecos, la petulancia de los ministros alemanes, la codicia de los judíos y toda la suerte de tópicos sobre la política que suelen aparecer cuando de política se habla con quienes de política solo conocen lo que les dicen que han de conocer.
El día transcurrió entre discursos y paseos, explicaciones y anécdotas. Cenamos en la casa que alojaba a las personalidades del pueblo y el pueblo se esforzó en agasajarnos de la mejor manera posible, con viandas suculentas y quizás algo pesadas para mi gusto. Pero estábamos en Chimanstrovo y no en San Petersburgo y todo era disculpable.
A la mañana siguiente, después de un tranquilo sueño solo perturbado por una sed que calmé a las tres de la madrugada, cuando me desperté y consideré necesario, mandé detener a los duques, duque y duquesa, y ordené su ejecución inmediata por haber instigado incidentes y comentarios contra el Estado que podían haber conllevado a una espantosa rebelión. Era mejor acabar con aquellas dos vidas que lamentar males mayores y no era la primera vez que un mandatario local, en su afán por demostrar atrevimiento y erudición acaba prodigando males mayores a sus subordinados. Es mejor no alzar demasiado el vuelo, no querer sorprender al otro.
Porque el otro te puede matar.
Volví a San Petersburgo, hice mi informe, se me otorgó una medalla, la zarina Ana susurró mi nombre a un mayordomo, todo esto ya no tiene importancia ahora.
jueves, 30 de mayo de 2019
martes, 28 de mayo de 2019
En el cumpleaños de mi padre
Ayer fuimos a comer también con él y con sus colegas. Lo mismo, cantó dos veces el cumpleaños feliz, uno para mí y otro para él, pero a la tercera vez que le dijimos de cantar ya nos mandó a la mierda. Mierda, mierda, mierda. Se ve que sus amigos, que van a verlo todos los días, se dan cuenta de que y hablan como él, que a nosotros ya nos lleva pasando desde hace tiempo. Mierda y joder. Con soltura y sin cortarnos. Mierda y joder.
Hace un año celebró también su cumpleaños. Ese día era lunes y teníamos pleno. Una compañera se reincorporaba al trabajo después de algún tiempo de baja. Le dijimos que viniera a tomarse una copa de cava con mi padre que estaba de juerga con Els Coloristes. Iba a poner la foto de la fiesta de aquel día. No pudo venir porque decía que tenía al pequeño en casa malillo. Estuvimos con mi padre tomándonos unas copas de cava y un poco de pastel. Le dieron los regalos, nos fuimos para casa. Al día siguiente la compañera nos llamó por teléfono.
En el cumpleaños de mi padre, habrá que hablar de mi madre. Nos enfadamos, me enfado con ella, me irrito con ella, no la entiendo. No entiendo la abnegación, el trabajo, el cuidado, el mimo, el cariño que tiene que darle a todos y cada uno de los seres vivos que se le acercan. Cariño extremo. Cariño que es imposible imitar. En el cumpleaños de mi padre les ha llevado a los cuidadores y cuidadoras un algo, pastelitos, etc. Siempre lleva bombones, pasteles, etc. Se queda allí casi todo el día, cuando ya consideramos que no hace falta. Lo consideramos nosotros, pero nosotros no somos ella. Mi madre, difícil de empatar con ella. Es tan difícil de seguir su ritmo que me acaba enfadando, irritando, no la entiendo. No entiendo cómo alguien puede dar tanto, o tiene que dar tanto, porque simplemente cree que tiene que darlo. Aunque se la hagan mil y una veces, aunque se la hayan hecho mil veces, ella sigue dando.
Es el cumpleaños de mi padre, setenta y un años. Le hemos acompañado dando un pequeño paseo. Cuento cosas para que queden escritas. Para que nos acordemos de que hemos estado ahí. Que está ahí. Le hemos preguntado, le hemos picado, le hemos chinchado, le hemos dicho que se tiene que cortar el pelo que le ha vuelto a crecer y nos gusta más con el pelo corto y a él no le mola. Se adelanta cuando camina con nosotros y si nos quedamos atrás hablando nos mira y nos dice 'qué'.
Creo que han ido otra vez sus amigos por la mañana, luego nosotros. En la cafetería unos profesores y profesoras hablaban de política. Una votante de Junqueras nos ha puesto de los nervios. Hemos hablado nosotros de política y mi padre decía que sí.
Cosas que heredas. La voluntad de que si hablas de política, te oiga la de la mesa de al lado.
En el cumpleaños de mi padre. Setenta y un años. Hemos hecho muchas cosas más. Todo el día haciendo cosas. Voy a finalizar diciendo que no hemos ido al jardincillo que 'hemos descubierto', porque hacía frío y nos teníamos que ir.
Que queda muy así.
lunes, 27 de mayo de 2019
Un análisis de los resultados electorales #SantaColoma. ¿Qué han hecho los socialistas por nosotros?
Esta entrada será especial. Será la última vez que utilizo referencias a películas o frikadas para explicar nada. No sirven. ¿Qué han hecho los socialistas por nosotros? En Santa Coloma de Gramenet hemos vivido la llegada de la ola. Si en 2015, cuando éramos 2015, Santa Coloma resistió como feudo socialista con mayoría absoluta, ¿cómo íbamos a pensar en ni siquiera intentar arañar algo en plena ola de euforia socialista en todo el Estado español o España que ya nos va a dar igual?
Los socialistas han barrido en Santa Coloma una vez más. La jornada electoral, ya desde primera hora, venía con aires de fiesta. Colegios con votantes y votantes que lo tenían claro. Todos. Jóvenes y mayores. Los de la mañana y algunos de la tarde. El PSC ha sacado más votos que en las generales cuando en nuestros cálculos biliares pensábamos que iban a bajar porque es que... ¿qué han hecho los socialistas por nosotros? Al parecer, sin los socialistas no se puede hacer nada.
¿Qué sabemos de Santa Coloma? No sabemos nada. No conocemos la ciudad. Conocemos facebook, twitter, algo de Instagram. Conocemos algunos bares. Nos movemos por la ciudad como el que ve pero no ve. No sabemos cómo somos. Manejamos algunos datos estadísticos, los vamos repitiendo, el tiempo pasa, no interpretamos las señales. Somos guapos, somos cracks, somos muy buena gente. Pero la ciudad está ahí, de fondo, mientras posamos. El PSC no solo controla la foto, controla el fondo de la foto, todo lo que sale detrás. Nos concentramos en quién aparece en el primer plano de la foto, pero no sabemos qué hay al fondo de la foto.
Ciudadanos hizo un esfuerzo durante cuatro años por mojarse, entrar en los espacios vedados, hablar con la gente, meterse de lleno. Cuatro años picando piedra con cambios de varas, migas, pulpos, etc. Cuatro años, con asociaciones con todo. Cuatro regidores, tan solo uno más que los que tenían.
Santa Coloma de Gramenet vota por la tele. Santa Coloma de Gramenet y la edad de piedra de la información. Santa Coloma de Gramenet y no saber por dónde nos vienen. Santa Coloma de Gramenet y el coto privado. Santa Coloma de Gramenet informándose por la televisión. Ahora toca el socialismo como si nos sorprendiera. Ahora toca el independentismo de Esquerra Republicana en los medios oficiales. La Cup ya no hace gracia. La Cup debe desaparecer. Y así ocurrió. Esquerra Republicana de Catalunya vuelve a aparecer en el Ajuntament de Santa Coloma con tres regidores y nos preguntamos cómo es posible. Porque es posible, porque debe pasar, porque el tiempo pasa y no nos enteramos casi de nada.
17 PSC, 4 Ciudadanos, 3 En Comú Podem y 3 ERC. A falta de confirmar si finalmente SOM entra en el consistorio.
¿Qué han hecho los socialistas por nosotros? No lo sabemos. Porque no nos enteramos de nada. Sí que sabemos qué hemos hecho entre nosotros mismos para dar lugar a esto. La culpa, seguramente, será nuestra.
¿Es nuestra la culpa? En Comú Podem se forma hace unos pocos años, desde que empezamos a trabajar la gente de icv, euia y podemos con Catalunya Sí que es Pot. Descubrimos que era posible. Que no éramos marcianos. Ninguno. Podemos estaba entonces en SOM, pero ya se veía que no. Y SOM es ya otra cosa. Y nosotros otra. Sin embargo, la cristalización de En Comú Podem Santa Coloma es lenta porque lentos son los ritmos exteriores. La ola de Podemos hace cuatro años se la llevó otro al que ya le vino bien. Pero ahora esa ola pasó y hemos recogido algo de esa ola pasada. Muchos creo que habrán vuelto a la casa madre o se habrán vuelto a quedar en casa. Eso hay que verlo.
Y porque en el exterior las cosas son un auténtico desastre.
Se ha perdido Barcelona, donde Ada Colau era el enemigo público de tanta gente. De tanta. Como nosotros aquí, que seguimos, a día de hoy, siendo el enemigo principal de tanta gente. De tanta. Se ha perdido Madrid donde hemos demostrado ser un absoluto desastre. Hemos hecho barbaridades en lugares como Sabadell, Terrassa, Badalona, Hospitalet, Sant Adrià... unas candidaturas rarísimas. Todo ha pasado factura. En Montcada se ha salvado.
¿Qué nos pasa?
No somos un partido. Seguimos siendo muchas cosas muy diversas y muy plurales, pero la gente no pide historias raras. Pide un partido, soluciones, cosas de pase corto, al pie, juego sencillo. No textos largos que nadie entiende. Mensajes, caras que se ríen, felicidad. Como sea. Y es bien.
La gente, en Santa Coloma, no tiene 12 años. No es infantil, ni juvenil, ni alevín, ni nada de eso. Es personal adulto que tiene unos intereses. ¿Conocemos esos intereses? ¿Apreciamos lo del cielo? ¿Y lo del vota socialista? ¿Seguimos repartiendo zascas o nos ponemos a hacer política?
¿Qué nos va a pasar?
Tenemos una oportunidad de oro. Lo mismo nos dan 17 que 14. Porque tenemos las manos libres para hacer lo que debemos hacer como partido o como organización. Construir, crear, probarlo, equivocarnos, hacerlo a nuestro aire. Con otros, con otras, con mucha más gente que tiene que ver que somos fiables, como siempre, pero creativos. Y con muchos ojos puestos en muchos sitios. Desligándonos de ataduras que no nos ayudan en nada. Volando etc.
Qué más.
Que la cosa es una pena en Barcelona. Que tenemos una Santa Coloma de Gramenet que merece la pena más que nunca intentar conocer. Desde el principio. Saber qué han hecho los socialistas por nosotros para que siempre nos llegue la ola hasta el cuello. Y saberlo aprovechar.
Por lo demás. Ni frente popular de judea, ni frente judaico, ni hablar nunca más de la Vida de Brian o Juego de Tronos.
La vida está en otro sitio.
Los socialistas han barrido en Santa Coloma una vez más. La jornada electoral, ya desde primera hora, venía con aires de fiesta. Colegios con votantes y votantes que lo tenían claro. Todos. Jóvenes y mayores. Los de la mañana y algunos de la tarde. El PSC ha sacado más votos que en las generales cuando en nuestros cálculos biliares pensábamos que iban a bajar porque es que... ¿qué han hecho los socialistas por nosotros? Al parecer, sin los socialistas no se puede hacer nada.
¿Qué sabemos de Santa Coloma? No sabemos nada. No conocemos la ciudad. Conocemos facebook, twitter, algo de Instagram. Conocemos algunos bares. Nos movemos por la ciudad como el que ve pero no ve. No sabemos cómo somos. Manejamos algunos datos estadísticos, los vamos repitiendo, el tiempo pasa, no interpretamos las señales. Somos guapos, somos cracks, somos muy buena gente. Pero la ciudad está ahí, de fondo, mientras posamos. El PSC no solo controla la foto, controla el fondo de la foto, todo lo que sale detrás. Nos concentramos en quién aparece en el primer plano de la foto, pero no sabemos qué hay al fondo de la foto.
Ciudadanos hizo un esfuerzo durante cuatro años por mojarse, entrar en los espacios vedados, hablar con la gente, meterse de lleno. Cuatro años picando piedra con cambios de varas, migas, pulpos, etc. Cuatro años, con asociaciones con todo. Cuatro regidores, tan solo uno más que los que tenían.
Santa Coloma de Gramenet vota por la tele. Santa Coloma de Gramenet y la edad de piedra de la información. Santa Coloma de Gramenet y no saber por dónde nos vienen. Santa Coloma de Gramenet y el coto privado. Santa Coloma de Gramenet informándose por la televisión. Ahora toca el socialismo como si nos sorprendiera. Ahora toca el independentismo de Esquerra Republicana en los medios oficiales. La Cup ya no hace gracia. La Cup debe desaparecer. Y así ocurrió. Esquerra Republicana de Catalunya vuelve a aparecer en el Ajuntament de Santa Coloma con tres regidores y nos preguntamos cómo es posible. Porque es posible, porque debe pasar, porque el tiempo pasa y no nos enteramos casi de nada.
17 PSC, 4 Ciudadanos, 3 En Comú Podem y 3 ERC. A falta de confirmar si finalmente SOM entra en el consistorio.
¿Qué han hecho los socialistas por nosotros? No lo sabemos. Porque no nos enteramos de nada. Sí que sabemos qué hemos hecho entre nosotros mismos para dar lugar a esto. La culpa, seguramente, será nuestra.
¿Es nuestra la culpa? En Comú Podem se forma hace unos pocos años, desde que empezamos a trabajar la gente de icv, euia y podemos con Catalunya Sí que es Pot. Descubrimos que era posible. Que no éramos marcianos. Ninguno. Podemos estaba entonces en SOM, pero ya se veía que no. Y SOM es ya otra cosa. Y nosotros otra. Sin embargo, la cristalización de En Comú Podem Santa Coloma es lenta porque lentos son los ritmos exteriores. La ola de Podemos hace cuatro años se la llevó otro al que ya le vino bien. Pero ahora esa ola pasó y hemos recogido algo de esa ola pasada. Muchos creo que habrán vuelto a la casa madre o se habrán vuelto a quedar en casa. Eso hay que verlo.
Y porque en el exterior las cosas son un auténtico desastre.
Se ha perdido Barcelona, donde Ada Colau era el enemigo público de tanta gente. De tanta. Como nosotros aquí, que seguimos, a día de hoy, siendo el enemigo principal de tanta gente. De tanta. Se ha perdido Madrid donde hemos demostrado ser un absoluto desastre. Hemos hecho barbaridades en lugares como Sabadell, Terrassa, Badalona, Hospitalet, Sant Adrià... unas candidaturas rarísimas. Todo ha pasado factura. En Montcada se ha salvado.
¿Qué nos pasa?
No somos un partido. Seguimos siendo muchas cosas muy diversas y muy plurales, pero la gente no pide historias raras. Pide un partido, soluciones, cosas de pase corto, al pie, juego sencillo. No textos largos que nadie entiende. Mensajes, caras que se ríen, felicidad. Como sea. Y es bien.
La gente, en Santa Coloma, no tiene 12 años. No es infantil, ni juvenil, ni alevín, ni nada de eso. Es personal adulto que tiene unos intereses. ¿Conocemos esos intereses? ¿Apreciamos lo del cielo? ¿Y lo del vota socialista? ¿Seguimos repartiendo zascas o nos ponemos a hacer política?
¿Qué nos va a pasar?
Tenemos una oportunidad de oro. Lo mismo nos dan 17 que 14. Porque tenemos las manos libres para hacer lo que debemos hacer como partido o como organización. Construir, crear, probarlo, equivocarnos, hacerlo a nuestro aire. Con otros, con otras, con mucha más gente que tiene que ver que somos fiables, como siempre, pero creativos. Y con muchos ojos puestos en muchos sitios. Desligándonos de ataduras que no nos ayudan en nada. Volando etc.
Qué más.
Que la cosa es una pena en Barcelona. Que tenemos una Santa Coloma de Gramenet que merece la pena más que nunca intentar conocer. Desde el principio. Saber qué han hecho los socialistas por nosotros para que siempre nos llegue la ola hasta el cuello. Y saberlo aprovechar.
Por lo demás. Ni frente popular de judea, ni frente judaico, ni hablar nunca más de la Vida de Brian o Juego de Tronos.
La vida está en otro sitio.
sábado, 25 de mayo de 2019
Carrer Prat de la Riba. Pasión por Santako.
Tengo pasión por Santako. Me gusta Santako sea municipal o privada. Me gusta. Es algo que es innato. O te gusta o no te gusta. Hay quien tiene tanta Pasión por Santako que se deja arrastrar por el fango de la profesionalidad y de la ética por su Santako de su alma. No es la primera vez que pasa y esperemos que sea la última. Una de esas calles que levantan pasiones por Santako es la calle Prat de la Riba, calle en honor del famoso político catalán de principios de siglo y finales del otro, que es finales del XIX y principios del XX y que fue el creador del catalanismo político conservador en su forma de partido, el que le da forma y que quedará para el imaginario como el verdadero político catalán de los buenos lo mejor. No entraremos en detalles porque la tarde se ha quedado para entrar en pocos detalles y no tenemos nada mejor que hacer ahora que entrar en detalles.
Pasión por Santako. Comenzaremos el viaje, que será breve, desde Torribera y sus parques verdes y frondosos, estos sí, y lo concluiremos allá donde imaginamos que termina la calle Prat de la Riba que no es otro sitio que el Armengol. El restaurante Armengol. Dos símbolos colomenses, y entre estos dos puntos una larga calle que une el centro con las afueras, que atraviesa esa arteria que es la calle Baleares y que tiene hitos como el Pirfred o como, ay, la escuela de baile de Yolanda Valero a la que hasta hace pocos años le dedicábamos la Cabalgata de los Reyes Magos haciendo gala esta Pasión por Santako de una innegable vocación laica al dedicarle a la bailarina la festividad religiosa. Sigamos.
En la calle Prat de la Riba se encuentra el pabellón de la Bastida al que he ido muy pocas veces, lo que antes eran las pistas de atletismo, donde he ido aún menos veces y el colegio Numancia, templo del futbol sala donde el que escribe estas líneas dio creo que una tarde gloriosa siendo jugador en categoría alevín ganando por dos goles a cuatro al equipo local y sembrando ahí mismo la leyenda de una zurda mágica que ponía el balón donde quería, abastecía al delantero centro e imaginaba un fútbol en el que eso de correr era para otros. Goles del fernandito, del maño y míos. Creo que marqué un gol. Quizás mi tarde más gloriosa como deportista jamás soñada. Con once años, escasos. Eso es lo que soy y eso es lo que doy.
Sigamos avanzando por una calle que flanquea la ronda y la avenida Pallaresa y que como en un suspiro va a dar al PHJ, que ahora ya no sé si se llama solo PH. Muy pocas veces he ido y de las poca veces que he ido me acordaré toda la vida por motivos que no vienen al caso.
Mi Pasión por Santako no llega a tanto como la de otros, que son capaces de jugarse su prestigio como para darlo todo por la Santako de las nubes, y quizás por eso mi repaso de la calle Prat de la Riba en esta ocasión no será tan prolijo en detalles como en otras ocasiones hann sido mis paseos por las calles de mi Santa Coloma de mi alma y de mi vida misma que la quiero yo más que a todo lo que hay en el mundo.
En el mundo.
El desto. Cómo se llama. El Félix. También está el Felix en la calle Prat de la Riba, local de comidas de purísimo acento colomense y donde se come bien y esas cosas que hay qe decir de los locales de esta ciudad. Y si les digo la verdad, creo que una vez fui a entrar una tienda de neveras que hay en la calle Prat de la Riba y si me equivoco o no me he fijado bien y pregunté por una SMEG y por poco salgo pagando por preguntar.
La calle Prat de la Riba. He dicho ya que se acaba en el Armengol. Delante del Armengol hay un taller. En frente del Armengol en la otra esquina está el Piscis. Son como dos SantaColomas en pocos metros.
Mis padres iban anualmente al Armengol por la cena de los Coloristes. Yo no fui hasta después de ser bastante mayor.
No tengo mucho más que añadir. Porque a mi prestigio profesional ya no le queda nada, pero al personal sí y estoy llegando tarde a mi propia fiesta. Pasión por Santako. Válgame la virgen.
Pasión por Santako. Comenzaremos el viaje, que será breve, desde Torribera y sus parques verdes y frondosos, estos sí, y lo concluiremos allá donde imaginamos que termina la calle Prat de la Riba que no es otro sitio que el Armengol. El restaurante Armengol. Dos símbolos colomenses, y entre estos dos puntos una larga calle que une el centro con las afueras, que atraviesa esa arteria que es la calle Baleares y que tiene hitos como el Pirfred o como, ay, la escuela de baile de Yolanda Valero a la que hasta hace pocos años le dedicábamos la Cabalgata de los Reyes Magos haciendo gala esta Pasión por Santako de una innegable vocación laica al dedicarle a la bailarina la festividad religiosa. Sigamos.
En la calle Prat de la Riba se encuentra el pabellón de la Bastida al que he ido muy pocas veces, lo que antes eran las pistas de atletismo, donde he ido aún menos veces y el colegio Numancia, templo del futbol sala donde el que escribe estas líneas dio creo que una tarde gloriosa siendo jugador en categoría alevín ganando por dos goles a cuatro al equipo local y sembrando ahí mismo la leyenda de una zurda mágica que ponía el balón donde quería, abastecía al delantero centro e imaginaba un fútbol en el que eso de correr era para otros. Goles del fernandito, del maño y míos. Creo que marqué un gol. Quizás mi tarde más gloriosa como deportista jamás soñada. Con once años, escasos. Eso es lo que soy y eso es lo que doy.
Sigamos avanzando por una calle que flanquea la ronda y la avenida Pallaresa y que como en un suspiro va a dar al PHJ, que ahora ya no sé si se llama solo PH. Muy pocas veces he ido y de las poca veces que he ido me acordaré toda la vida por motivos que no vienen al caso.
Mi Pasión por Santako no llega a tanto como la de otros, que son capaces de jugarse su prestigio como para darlo todo por la Santako de las nubes, y quizás por eso mi repaso de la calle Prat de la Riba en esta ocasión no será tan prolijo en detalles como en otras ocasiones hann sido mis paseos por las calles de mi Santa Coloma de mi alma y de mi vida misma que la quiero yo más que a todo lo que hay en el mundo.
En el mundo.
El desto. Cómo se llama. El Félix. También está el Felix en la calle Prat de la Riba, local de comidas de purísimo acento colomense y donde se come bien y esas cosas que hay qe decir de los locales de esta ciudad. Y si les digo la verdad, creo que una vez fui a entrar una tienda de neveras que hay en la calle Prat de la Riba y si me equivoco o no me he fijado bien y pregunté por una SMEG y por poco salgo pagando por preguntar.
La calle Prat de la Riba. He dicho ya que se acaba en el Armengol. Delante del Armengol hay un taller. En frente del Armengol en la otra esquina está el Piscis. Son como dos SantaColomas en pocos metros.
Mis padres iban anualmente al Armengol por la cena de los Coloristes. Yo no fui hasta después de ser bastante mayor.
No tengo mucho más que añadir. Porque a mi prestigio profesional ya no le queda nada, pero al personal sí y estoy llegando tarde a mi propia fiesta. Pasión por Santako. Válgame la virgen.
jueves, 23 de mayo de 2019
Crónica de la campaña #municipales #SantaColoma #26M. Portal de la Vila
Una vez que llegamos al final de la campaña electoral y que tenemos claro que no hacemos campaña por desalojar a los socialistas del poder sino para hacerle zascas el contrario con zascas super zascas de primero de parvulito, centrémonos en eso precisamente y tomemos como ejemplo el Portal de la Vila de Santa Coloma de Gramenet, localidad situada en la linde de Barcelona y que a la vez limita con Sant Adrià del Besós y con Badalona, ciudades que a los colomenses de bien nos suenan más bien poco, y lo de Barcelona pues qué quieren que les diga yo que soy de En Comú Podem, digamos que de los Comunes, digamos que de los de Ada Colau, pues que yo espero que nos vaya bien en Barcelona porque es una ciudad que merece tener una alcaldesa como Ada Colau, de la misma manera que aquí ya hemos olvidado qué alcaldesa nos merecemos, en tanto en cuanto nos dedicamos a procurar el efecto Portal de la Vila, visibilizar una ciudad llena de carteles que nos sirven para tener las agendas ocupadas, a gente perdiendo horas y horas tapando carteles de los demás y a VOX para volver a los años ochenta en el mundo de la cartelería y al PCPC para entrar a última hora con sus carteles pegados a mano y siempre eligiendo el sitio donde más puede hacer daño, que es el nuestro, un poco como todo el mundo, si es que las calles tienen dueño y puedo decir yo el nuestro sin que me hagan daño los ojos, porque aquí en Santa Coloma de Gramenet, esa ciudad donde se va a celebrar el Holy Barcelona y el RockFest Barcelona, no hay nada de nadie al menos mientras lo pidas por una instancia y lo demás pues aquí paz y después gloria, porque son dos días lo que quedan de campaña y nos hemos vuelto todos locos con las encuestas y viendo El Mirall y dónde nos colocan a cada uno y las dobles páginas y las prospecciones de voto y ahora no sé si se dicen prospecciones pero no estoy ya con la edad suficiente como para andar queriendo cultivarme, que con los años que tengo lo que me queda es pasar a la acción y a eso me voy a dedicar en estos últimos años de vida que columbro que me están quedando, pasar a la acción y dejar la teoría a un lado y todo ese esfuerzo de teorizar, escribir, analizar o simplemente llenar huecos con letras, se ha demostrado vacío y carente de ningún sentido porque es verdad que llevan razón los que dicen, como yo mismo digo, que la vida no consiste en pensar en hacer sino en hacer y yo digo lo siguiente porque ahora que me he lanzado a decir las cosas así como las siento, digo lo siguiente, y es que si en las anteriores elecciones, en las generales de hace un mes, nos han votado once mil personas que se dice pronto, 11.000 personas votándonos digo yo que muy así tiene que ser la cosa para que esos once mil colomenses no persistan en su empeño de buscar soluciones más allá de lo consabido y que ya sabemos que no funciona y que es simplemente una manera de engrandecer la figura de alguien que se dedica a hacer vídeos hablando con gente que no habla y que solo habla ella porque es ella la que se presenta a las elecciones y no tú o sus interlocutores que han de demostrar que es una persona como tú y como yo, escuchando atentamente cualesquiera cosa que tenga que decir, y es en este punto que quisiera reafirmarme en que no estoy en el año 2015 y este texto no se me ha traspapelado ni nada de eso, es que me parece estar viviendo como un sueño, un sueño en el que se repiten las imágenes, las estrategias y la gente en el Portal de la Vila pugnando por los mejores sitios y los mejores espacios para pegar y pegar carteles y en eso ha ido pasando la campaña, en vídeos electorales, en publicaciones en redes, en carteles pegados y con la sensación espero que errónea de que todo es un poco como que nos hemos olvidado para qué iban a servir estas elecciones.
Es lo que quisiera preguntar yo ahora. Sí, ya sé que la foto se ve borrosa, es una metáfora, que no entendéis nada. Lo que iba a preguntar.
¿Para qué nos presentábamos a las elecciones?
Es lo que quisiera preguntar yo ahora. Sí, ya sé que la foto se ve borrosa, es una metáfora, que no entendéis nada. Lo que iba a preguntar.
¿Para qué nos presentábamos a las elecciones?
miércoles, 22 de mayo de 2019
Crónica de campaña de las #muncipales #26M en #SantaColoma. Nosotros somos 2015.
Hace cuatro años se nos ocurrió un slogan no muy afortunado. Nosotros somos los socialistas. Queríamos con esa sencilla frase decir que nosotros, si eres socialista, nosotros, somos los socialistas y no los que dicen serlo y no lo practican. El socialismo. Lo de ser socialista. Cualquiera que haya visto Santa Coloma con los carteles y pancartas de Vota Socialista ha debido sufrir un colapso. No se ve la cara de la candidata Núria Parlon en los carteles. No se la ve. Ni rodeada de tal, ni rodeada de cual. No se la ve y punto. Ahora han sacado los carteles de las generales y vuelven a ser los socialistas.
Reflexionemos. Somos de pensar. Nosotros somos de mucho pensar y reflexionar. ¿Por qué sacan estas pancartas ahora? ¿Por qué presentan lo de los coches de la policía local ayer? ¿Qué ocurre? ¿Estoy viendo caras de espanto? ¿El benéfico efecto de hacer del logo una especie de dibujo simpsoniano se ha desvanecido? ¿Qué ha pasado con las pancartas de expofloralia?
Ni idea. Supongo que el domingo recibiremos nuestro merecido por nuestra insolencia, pero por lo menos podemos irnos haciendo preguntas.
Cuatro años. Nosotros somos dos mil quince. Eso sí. Esta campaña ha servido para demostrarnos que, efectivamente, los que somos dos mil quince somos nosotros. Hemos errado completamente el tiro, intentando confrontar con el partido en el gobierno municipal desde hace lo menos no me acuerdo de años, y tendríamos que haber entrado en esa espiral moderna que es asumir que los que están estarán for ever y ciscarnos entre nosotros. Nosotros, sin embargo, hemos hecho un auténtico 2015, qué recuerdos. Nosotros somos los socialistas. Me gusta llamarme socialista. Me parece un buen adjetivo. Ser socialista es el fin soñado de muchos de nosotos. Socialistas de socialistas. No socialistas del partido socialista. Que no tiene nada que ver. Todo demasiado complicado.
Voy a dibujar alguna cosa.
Nosotros somos los del 2015. Anclados en una manera de pensar y construir una alternativa a la ciudad diferente. Pero eso ha pasado de moda. Ahora lo que se lleva es pensar en torno a lo que está y acomodarse a lo que haya. Conformarse con ser el campeón mundial del segundo puesto y esperar a ver qué pasa.
¿Estás leyendo esto?
Conformarnos con lo que hay. Eso es. Vivir alejados del ruido consistorial o abrazar la verdadera luz y construir la ciudad en torno a la magnánima tal y cual.
Cuatro años del dos mil quince.
Si en estos días vemos una inauguración express del paseo Lorenzo Serra, prepara las calculdoras. El efecto benéfico de los logos disueltos y de las ideologías dispersas. Votemos.
Votemos a En Comú Podem. Nosotros somos los únicos que hoy por hoy son capaces de aplicar políticas con un poco de cara y ojos progresistas en Santa Coloma. Pero no se trata solo de eso.
Se trata de terminar de una vez con cuatro años de, con ocho años de, con catorce años de. O no. Lo están leyendo.
¿Lo estás leyendo?
Se trata de.
Pero no. Porque pensamos como en el 2015, cuando pensábamos que se trataba de ganar. Ya no.
Campaña electoral. Carpas, actos, mitings electorales. Van pasando los días y se acerca el desenlace. Nos quedan pocas cosas que hacer. Inaugurar el Paseo Lorenzo Serra, con sus bordes afilados como cuchillas para los motociclistas y ciclistas. Con su carril bici de la controversia que nadie sabe dónde va ni qué camino tomará. Con esa deliciosa rotonda que ya está suscitando agrias polémicas y debates. Inauguración urgente.
Las encuestas no salen.
Los coches de la policía nuevos, no sirven.
Estoy viendo caras de espanto.
Preparar las calculadoras. Comprobar que los asientos del Ayuntamiento son mullidos. Vamos a por todo.
Como si estuviéramos en el 2015. No. Perdón. Al contrario.
Reflexionemos. Somos de pensar. Nosotros somos de mucho pensar y reflexionar. ¿Por qué sacan estas pancartas ahora? ¿Por qué presentan lo de los coches de la policía local ayer? ¿Qué ocurre? ¿Estoy viendo caras de espanto? ¿El benéfico efecto de hacer del logo una especie de dibujo simpsoniano se ha desvanecido? ¿Qué ha pasado con las pancartas de expofloralia?
Ni idea. Supongo que el domingo recibiremos nuestro merecido por nuestra insolencia, pero por lo menos podemos irnos haciendo preguntas.
Cuatro años. Nosotros somos dos mil quince. Eso sí. Esta campaña ha servido para demostrarnos que, efectivamente, los que somos dos mil quince somos nosotros. Hemos errado completamente el tiro, intentando confrontar con el partido en el gobierno municipal desde hace lo menos no me acuerdo de años, y tendríamos que haber entrado en esa espiral moderna que es asumir que los que están estarán for ever y ciscarnos entre nosotros. Nosotros, sin embargo, hemos hecho un auténtico 2015, qué recuerdos. Nosotros somos los socialistas. Me gusta llamarme socialista. Me parece un buen adjetivo. Ser socialista es el fin soñado de muchos de nosotos. Socialistas de socialistas. No socialistas del partido socialista. Que no tiene nada que ver. Todo demasiado complicado.
Voy a dibujar alguna cosa.
Nosotros somos los del 2015. Anclados en una manera de pensar y construir una alternativa a la ciudad diferente. Pero eso ha pasado de moda. Ahora lo que se lleva es pensar en torno a lo que está y acomodarse a lo que haya. Conformarse con ser el campeón mundial del segundo puesto y esperar a ver qué pasa.
¿Estás leyendo esto?
Conformarnos con lo que hay. Eso es. Vivir alejados del ruido consistorial o abrazar la verdadera luz y construir la ciudad en torno a la magnánima tal y cual.
Cuatro años del dos mil quince.
Si en estos días vemos una inauguración express del paseo Lorenzo Serra, prepara las calculdoras. El efecto benéfico de los logos disueltos y de las ideologías dispersas. Votemos.
Votemos a En Comú Podem. Nosotros somos los únicos que hoy por hoy son capaces de aplicar políticas con un poco de cara y ojos progresistas en Santa Coloma. Pero no se trata solo de eso.
Se trata de terminar de una vez con cuatro años de, con ocho años de, con catorce años de. O no. Lo están leyendo.
¿Lo estás leyendo?
Se trata de.
Pero no. Porque pensamos como en el 2015, cuando pensábamos que se trataba de ganar. Ya no.
Campaña electoral. Carpas, actos, mitings electorales. Van pasando los días y se acerca el desenlace. Nos quedan pocas cosas que hacer. Inaugurar el Paseo Lorenzo Serra, con sus bordes afilados como cuchillas para los motociclistas y ciclistas. Con su carril bici de la controversia que nadie sabe dónde va ni qué camino tomará. Con esa deliciosa rotonda que ya está suscitando agrias polémicas y debates. Inauguración urgente.
Las encuestas no salen.
Los coches de la policía nuevos, no sirven.
Estoy viendo caras de espanto.
Preparar las calculadoras. Comprobar que los asientos del Ayuntamiento son mullidos. Vamos a por todo.
Como si estuviéramos en el 2015. No. Perdón. Al contrario.
martes, 21 de mayo de 2019
Crónica de la campaña para las #municipales #SantaColoma #26M. Morro máximo.
Es extrañará una foto de l'Ajuntament de Santa Coloma sin la candidata del PSC posando.
No, va, en serio. No tienen bastante con tener el cielo y las bodas de oro o plata de la gente, que también tienen que presentar cosas de la policía local a falta de dos días para que termine la campaña. Tres días. Ahí, con todo su desto. Con el morro arriba no, muy arriba. Estos son mis coches de la policía local, casualmente a falta de tres días para acabar. El PSC de Santa Coloma, el Partido de Núria Parlon, o Núria Parlon directamente, haciendo gala de su tradicional manera de entender lo que es el partido y el Ajuntament. El Ajuntament como una herramienta al servicio de su partido.
Y da igual del área del que estés hablando.
Así como quien no quiere la cosa, un Ajuntament que siempre está en campaña, que cuela la imagen de la alcaldesa en cualquier folleto, en cualquier movida, en cualquier cosa aunque le insistas que no. Pues nada. Ahí. Para ella. ¿En serio que a falta de cuatro días para terminar una campaña electoral es necesario presentar unos vehículos que pueden presentarse el lunes? Pues sí. Es absolutamente necesario.
Es necesario controlarlo todo, tener a todo el mundo a favor, tener a todo el mundo en la foto.
Foto.
Es necesario que nadie se pare a hablar contigo. Es necesario que nadie vea que nos tienes simpatía. Es absolutamente necesario tener a todo el mundo en el cartel. Es necesario pasarte la mano por la cara utilizando los medios públicos, los recursos públicos, el personal de la comunicación del Ajuntament para la campaña electoral con el PSC.
Es absolutamente normal. Lógico. Es Santa Coloma de Gramenet. Donde con una sonrisa, y alguna promesa de algo que te puede caer, todo se ve desde otra perspectiva. Pasemos a las pequeñas miserias del mundo al margen.
Así transcurre la campaña electoral. Ha concluido la época de las lluvias y llega el momento de florecer pegando carteles. Nos puede el rencor y la mala baba. A mí el primero. No hay muchos carteles que me den rabia, pero cuando veo los azules del PP, con el cielo azul y tan azul, digo, a taparlos. No miro. Azul PP. Todos tapados. Cuando veo algunos carteles que tapan innecesariamente carteles nuestros digo. Abajo con ellos, tapados. Soy más malo que malo. No soy bueno. Las paredes no son de nadie. Pero hay maneras de hacer las cosas. Y llega esa perla escondida entre la cartelería, el cartel de Ciudadanos. Y abajo con él. Es fácil porque suelen poner uno.
Del cielo no bajan carteles, al menos todavía, supongo que empezarán a llegar dentro de nada si es que no están llegando ya. El caso es que no les hace falta porque pueden utilizar los medios municipales para hacer campaña. Desde el cielo a Pasión por Santako. Y aquí estoy, casualmente hoy que no tengo miting cielador con unos coches y motos de la policía local, que nada, que es que me ha caído en la fecha idónea porque encima ha dejado de llover.
Política en Santa Coloma. El que no corre vuela. Tengo un amigo, ya no es mi amigo, porque ahora es amigo de otros. He visto una obra de teatro, tengo amigos, tengo amigas, ya no son tus amigos y amigas. Voy a un bar. Ahora es también mi bar.
Esto es lo mejor.
Acabo de borrar un párrafo entero. No quiero ser de esos que parecen buenos tan buenos y luego son como los demás. Malísimas. No me caigo bien, me caigo mal. No soy tan bueno, tan bueno.
Política colomense. Nadie hace nada. Todos parecemos extraordinariamente contentos por lo bien que nos va a ir. Fantásticamente felices porque las personas van a ser superlativamente felices. Desde la antigua Iniciativa. Es que cada vez que me lo dicen pienso, cómo puede ser la gente tan así. Tan jabalí.
Jabalís que corren por la serralada de Marina y amenazan con entrar siempre en la ciudad. Jabalís que están a punto de entrar. Que cada vez les queda menos por entrar. Días. Muy pocos días. Correteando por la ciudad. Ese tipo.
¿Alguien se acuerda de lo de VOX? Hace unas semanas eran el super miedo. El miedo a tope. Y ahora ya es como un azucarillo que se ha diluido. Vuelven a ser los frikis de siempre. Ya no son la amenaza. Ya han cumplido su cometido. Asustar y que el voto del miedo caiga en la familia Stark. Claro que sí. Ahora a ver qué pasa.
La campaña electoral se va acabando. Todo el mundo mira al otro. De reojo. Frente a frente. Y mientras tanto. El cielo se va aclarando. Y comienzan a salir mosquitos y hongos.
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