Hay que poner una foto de Almodóvar y no de la película de Almodóvar porque realmente quien sale en la peli es Pedro Almodóvar. Esto ya lo han hecho antes otros directores como por ejemplo este o aquel, lo de crearse un alter ego y contar su vida, pero que lo haya hecho Almodóvar tan así, tan evidentemente, pues tiene que tener su explicación.
Dolor y gloria es una peli blanda. No blanda porque sea sensiblera, o floja. Es blanda porque es como cuando estás contándole algo a alguien para darle pena. Soy Pedro Almodóvar y os pensáis que debo ser la hostia porque tengo Oscars y me quieren en todo el mundo, pero en realidad estoy hecho polvo y me pasan cosas así que no os sé explicar y me acuerdo mucho de cuando era pequeño y no salgo de una especie de bache. Es como si además el mismo reconociera algunas cosas: desde tal película, que yo por ejemplo podría decir que es Mujeres al Borde de un Ataque de Nervios y tirando más adelante Todo sobre mi madre, no hago nada que medio interese ni que medio le interese al parecer al propio Almodóvar.
La historia parece ser su historia porque Antonio Banderas, el protagonista, hace de Pedro Almodóvar. Incluso con el pelo alborotado y la barba. Incluso hablando. Todo. Es él. Que luego los personajes o las películas o según que cosas sean más o menos reales, importa poco.
Y pongo la foto porque siempre parece que con las pelis de Almodóvar acabe sucediendo eso de que: ey, que sale Penélope Cruz y Antonio Banderas, que son internacionalmente tal y cual y aquí están conmigo.
La película dicho todo esto que parece que vaya a ser un truño, en realidad no es tan así. No es ningún truño y si conoces algo al personaje y si te ha gustado alguna vez alguna película de Almodóvar, pues estás ahí, interesado en lo que le pasa y qué le pasa. Y hay cosas con las que empatizas y otras con las que no tanto y ver a gente fumando chinos no me hace ninguna gracia, pero lo que tiene la película es que, de alguna manera, estás volviendo a ver a Almodóvar contando algo que a él parece interesarle.
Ya no está queriendo que le tomes en serio como cineasta, que francamente siempre me ha dado igual, sino que le tengas algo de cariñete.
Y cuela. Aunque luego diga cosas que bueno, es que es de esa época y tiene esa mirada y lo que ha vivido es eso. Qué vas a recriminarle. Peor es que otros más jóvenes digan otras cosas.
Y para acabar el tema de los acentos. Si quieres hacer de manchego o manchega pon una actriz o actor manchego o manchega y no a una catalana como Julieta Serrano que por muy buena que sea se le nota y pierde la cosa autenticidad. No se trata de hacer de una peli de Almodóvar como si fuera la hora de José Mota, pero bueno.
A ver si la ve mi madre, que hace tiempo cogimos la costumbre de ir a ver las pelis de Almodóvar y lo dejamos. Creo que solo vimos una o dos, por eso. Pero mola contar cosas así también para que... ¿no?
lunes, 30 de septiembre de 2019
sábado, 28 de septiembre de 2019
Viva el Primero de Mayo
Hay muchos comentarios sobre el tema. ¿Por qué con los índices de precariedad laboral que hay no se manifiesta la juventud de esta manera que se está manifestando? Yo también me hago esa pregunta. Pero no para desprestigiar o hacer de menos las manifestaciones masivas que se están dando sino para saber qué habría que hacer para que la lucha por los derechos laborales, los derechos sociales, sea tan 'masiva' como las que estamos viendo.
Dirán los agonías que la lucha feminista o la lucha por el clima en realidad son luchas inocuas, que no tocan nada, que realmente pueden coexistir con el sistema tal y como lo conocemos. Que son movilizaciones posmodernas. Que en realidad son cosas que el sistema se inventa para perpetuarse y desviar el tiro de la lucha fundamental que es, pues claro, el cambio de sistema.
Y sin embargo, lo que más queda de estas luchas, de estas movilizaciones masivas, es que el capitalismo es culpable. Si algo queda de las imágenes y los discursos de Gretha Thurnberg es que, al final, llegando al final, por muchas acciones individuales que nos propongamos, por muchas tomas de conciencia colectiva, si no cambiamos el sistema capitalista, no hay nada que hacer. Recuerdo aquel debate en el que nuestro Josep Ramón Aragó vino a resumir todos los programas electorales y todas las medidas anunciadas y posibles en una sola. El capitalismo es culpable. Y ayer, en la manifestación de Barcelona, lo que finalmente creo que queda claro es que sí, que los plásticos, que sí, que la alimentación, que sí, que el petróleo, que es el capitalismo. Que sin cambio de sistema no hay nada que hacer.
Hasta ahí bien.
La pregunta es. ¿Por qué las luchas por los derechos sociales no arrastran ya esa movilización masiva? En la manifestación de ayer sé que no todo el mundo era anticapitalista y hay mucha gente bien, pero algo es algo y que el mensaje final, hasta en los niños de los colegios es que el sistema... ya lo he dicho. En la manifestación del primero de mayo, el Día del Trabajo, en cambio, el ambiente es otro. No hay gente joven. Hay gente joven, claro, pero no es todo el mundo tan joven.
Y ese es un tema.
Quizás hemos asumido que hay cosas que todavía se pueden abarcar, aunque sean a veces de difícil concreción como la posibilidad de parar la emergencia climática, pero sabemos que los derechos sociales, ay.
Porque en una manifestación como la de ayer o en las de los movimientos feministas, puede haber perfectamente gente que detenta posiciones de poder y hacerse pasar por tan antisistema como usted y como yo. Pero en una manifestación del primero de mayo... calla, antonio, que también.
¿Qué pasa pues con los derechos sociales? ¿Porqué las movilizaciones en ese campo solo las protagonizan de manera ruidosa los pensionistas por ejemplo?
¿Cómo hacer atractiva, moderna, interesante una movilización? ¿Qué personaje, qué debe pasar para que la gente salga a la calle de esa manera festiva y alegre que sale para esas movilizaciones?
Está claro que los asesinatos diarios de mujeres son un motivo más que suficiente para salir a la calle todos los días y a todas horas, no hay duda. Y que el cambio climático está ahí y que, como digo, es una forma de poner al sistema, creo, ante su reverso tenebroso.
Pero en cambio parece que lo de los derechos sociales es como, antiguo. O una pérdida de tiempo, porque al final ya sabes, los sindicatos... y si no serán los partidos y si no... al final siempre mal.
Orgulloso de participar en estas manifestaciones y aprender tanto de esa gente no organizada que hace carteles, que canta, que baila, que hace esas cosas que en las otras manis nos parecen poco serias.
Algo habrá que hacer. Voy dándole una vuelta.
Dirán los agonías que la lucha feminista o la lucha por el clima en realidad son luchas inocuas, que no tocan nada, que realmente pueden coexistir con el sistema tal y como lo conocemos. Que son movilizaciones posmodernas. Que en realidad son cosas que el sistema se inventa para perpetuarse y desviar el tiro de la lucha fundamental que es, pues claro, el cambio de sistema.
Y sin embargo, lo que más queda de estas luchas, de estas movilizaciones masivas, es que el capitalismo es culpable. Si algo queda de las imágenes y los discursos de Gretha Thurnberg es que, al final, llegando al final, por muchas acciones individuales que nos propongamos, por muchas tomas de conciencia colectiva, si no cambiamos el sistema capitalista, no hay nada que hacer. Recuerdo aquel debate en el que nuestro Josep Ramón Aragó vino a resumir todos los programas electorales y todas las medidas anunciadas y posibles en una sola. El capitalismo es culpable. Y ayer, en la manifestación de Barcelona, lo que finalmente creo que queda claro es que sí, que los plásticos, que sí, que la alimentación, que sí, que el petróleo, que es el capitalismo. Que sin cambio de sistema no hay nada que hacer.
Hasta ahí bien.
La pregunta es. ¿Por qué las luchas por los derechos sociales no arrastran ya esa movilización masiva? En la manifestación de ayer sé que no todo el mundo era anticapitalista y hay mucha gente bien, pero algo es algo y que el mensaje final, hasta en los niños de los colegios es que el sistema... ya lo he dicho. En la manifestación del primero de mayo, el Día del Trabajo, en cambio, el ambiente es otro. No hay gente joven. Hay gente joven, claro, pero no es todo el mundo tan joven.
Y ese es un tema.
Quizás hemos asumido que hay cosas que todavía se pueden abarcar, aunque sean a veces de difícil concreción como la posibilidad de parar la emergencia climática, pero sabemos que los derechos sociales, ay.
Porque en una manifestación como la de ayer o en las de los movimientos feministas, puede haber perfectamente gente que detenta posiciones de poder y hacerse pasar por tan antisistema como usted y como yo. Pero en una manifestación del primero de mayo... calla, antonio, que también.
¿Qué pasa pues con los derechos sociales? ¿Porqué las movilizaciones en ese campo solo las protagonizan de manera ruidosa los pensionistas por ejemplo?
¿Cómo hacer atractiva, moderna, interesante una movilización? ¿Qué personaje, qué debe pasar para que la gente salga a la calle de esa manera festiva y alegre que sale para esas movilizaciones?
Está claro que los asesinatos diarios de mujeres son un motivo más que suficiente para salir a la calle todos los días y a todas horas, no hay duda. Y que el cambio climático está ahí y que, como digo, es una forma de poner al sistema, creo, ante su reverso tenebroso.
Pero en cambio parece que lo de los derechos sociales es como, antiguo. O una pérdida de tiempo, porque al final ya sabes, los sindicatos... y si no serán los partidos y si no... al final siempre mal.
Orgulloso de participar en estas manifestaciones y aprender tanto de esa gente no organizada que hace carteles, que canta, que baila, que hace esas cosas que en las otras manis nos parecen poco serias.
Algo habrá que hacer. Voy dándole una vuelta.
viernes, 27 de septiembre de 2019
La opinión de la Krupskaya
Yo creo que ya empezamos mal con lo de 'la krupskaya'. Y como ya empezamos mal no sé cómo vamos a acabar. Te diré que yo siempre le decía que por aquí no o que por aquí vas mal y que te están tomando el pelo o que aquel me tiene a mi también un poco hasta el moño. Todo eso que lógicamente se dice porque se tiene que decir y porque teníamos que decírnoslo porque estas cosas si no se hablan pues no se avanza. Y se lo decía. Le decía, oye, esto, no sé si estás tú muy pendiente pero te están pasando la mano por la cara y mucho mucho mucho pero a la hora de la verdad hay una cantidad de gente que te tiene ganas que yo no sé qué haces. Y muchas veces le decía también que no se fiase. Anda que no se lo dije veces. Yo era mucho de decirle muchas cosas, porque todo el mundo piensa que estas cosas pasan porque uno tiene la iluminación y ya está, pero esto pasa porque hay mucha gente diciéndote cosas y lo que tú opines al final pues vale lo que te dije. Yo no sé. Pero al final, no sé si mereció la pena. El pobrecito lo malito que se puso y encima lo mató una de esas que se pensaba que era de la punta alante. Con lo que se había dejado él la salud en todos los países del universo y venir aquí y ya con casi todo tirado para delante, tracatrán, va y la chunga aquella se lo intenta cargar. Es que no sé. Yo le decía muchas veces muchas cosas, cómo no le voy a decir cosas. Porque yo parece que no, pero yo tengo también mis opiniones y mis cosas y no quiero ahora pasarte aquí todo el curriculum, pero que hacer, joder si he hecho cosas. Yo lo que te quiero decir es que todo esto, finalmente no sé si tiene sentido. Que si ahora bien con aquel, mal con este, con el otro peor, a aquel nos lo tendremos que quitar de en medio. Y es una mierda como un pan porque joder, que hemos estado en los peores tugurios de Europa y ahora tener que pasar por todo esto. Y reconozco que yo tampoco soy una santa ni que tampoco haya malmetido, porque una será lo que sea, pero ya te digo que mis pelotas son como las de cualquiera. Pero no sé. Es que es todo un tema que te pones a pensar y realmente no llegas a ningún sitio porque a lo mejor, y digo, a lo mejor, es que no tenemos que llegar a ningún sitio. Y yo le decía que no se fiase de nadie. Y la movida con el otro. Y con el otro. La movida del final. Aquello fue muy triste, pobrecito tan malito. Y que no se fiase de nadie. Pero él se lo tomaba a mal y me decía que a lo mejor de quien no tenía que fiarse era de mí. Y entonces sí que la liábamos Pravda. Ay. Perdón.
jueves, 26 de septiembre de 2019
Karpov
No siempre me vas a pillar de buen humor. Y hoy no estoy de humor. No siempre voy a poner esa cara de simón el simpaticón que se supone que debo de tener y de todo me da igual porque soy el ajedrecista impasible, pero igual hoy no es el día. Hoy igual mira lo que te digo. Igual hoy, y encima llevando blancas, igual hoy me vuelvo loco y la formo de verdad. Con mi banderita al lado y mi cara de no me toques las pelotas más que yo creo que ya va siendo hora de ir quemando las naves. Así, con blancas. Esto no se lo esperaba nadie, con las blancas, con la manta en la cabeza, liado completamente. A lo loco. El nuevo Karpov. Se acabaron las muestras de respeto reverencial y las muestras de colonia y las muestras de cariño. Se acabaron los sesudos razonamientos y a partir de ahora entramos en una era de romanticismo y de pasionalidad. Pasionalidad me lo marca como incorrecto, pero es que a partir de ahora me da igual todo. La vanguardia del juego. Se acabó el rollo especulativo y las combinaciones seriamente trabajadas que no nos han servido de nada. No se puede jugar contra quien lo tiene todo anotado. Yo pensaba que valía con anotar alguna cosa y veo que hay que anotarlo todo y tenerlo todo cuadriculado y yo pensaba que yo lo tenía todo cuadriculado y no lo tengo todo cuadriculado. No puedo dormir por las noches porque no lo tengo todo cuadriculado, anotado, contabilizado. Es hora de saltar por los aires. Es hora de poner cara de loco y de que te tengan miedo porque ojo, porque también estás loco. Locos contra locos. Tanto tiempo pensando que los locos no podían ganar y los locos ganan. Pues entonces habrá que estar más loco. Pero sin apuntar nada. Se acabó apuntar nada. No tengo libreta. No he traído boli. Yo no apunto nada. Te estoy mirando todo el rato en plan no me intimidas. Pero es en plan, estoy pensando en lo mío mientras te miro. No sé. Es que se me ha ido mucho la pinza y ya me he cansado de estar calculando. Tanto cálculo. Biliar. Biliar se parece a billar. Voy a empezar a decir cosas así, pero no salteadas, no, ahora todas de golpe, un torrente de gilipolleces que te van a dejar con ganas de no haberme conocido jamás. De hecho no sé si me conoces. Soy el mismo de antes. Pero ya no estoy de humor.
martes, 24 de septiembre de 2019
Érase una vez en Hollywood - Quentin Tarantino
Mucho cuidado con lo que vas a decir. Te gusta esta peli o no te gusta esta peli. Ojo. Hay que decir que a Tarantino ya se le ha pasado el arroz o no. Pues no. Quizás sea una peli que no gustará a quienes quieran pelis de Tarantino donde pasen cosas todo el rato muy escabrosas. Quizás sea una peli en la que pasan pocas cosas. Pero te está contando siempre cosas. Lo primero, una relación de amistad entre un actor y su doble. Un par de supervivientes que tienen que hacer lo que tienen que hacer y que se han de tragar sapos, carros y carretas para hacer lo que les gusta. Que debe ser el cine.
Una película que nos está contando principalmente eso. Esa historia. Y no es poco. Y una época. Los sesenta y su música, y sus programas de radio, y las series de la tele y las películas. Y el musicón. Un musicón endemoniado.
¿Quién está mejor Bradd o Leonardo? Pues están bien igual de bien los dos. Cada uno haciendo casi el mismo papel que hacen siempre, pero y qué. Siempre estamos haciendo el mismo papel, todos los días.
Estoy escuchando la canción esa de los coches del pasado. Enamorados de los coches del pasado. Coches grandes, coches con radio atronando, gente fumando en todas partes. Enamorados de las estéticas del pasado, de cómo eran antes, de lo de antes que sonaba mejor, los grupos eran más auténticos, los actores eran más auténticos, bruce lee era más auténtico, los psicópatas eran más auténticos.
La historia de Charles Manson y su secta hippie. Putos hippies. La historia de Sharon Tate, que tiene mucho que ver con el fin de la historia pero que te la podrías ahorrar y la película tendría el mismo sentido.
¿Mola la película? Mola mucho. Porque a pesar de que el común de los mortales dice que las dos primeras horas son lentas y no pasa nada, en realidad está pasando todo. Y lo que pasa al final es el Tarantino que esperamos. Que mola también, claro. Me recordó algo a la peli Jackie Brown, que estás esperando todo el rato que pasen cosas de Tarantino y no pasan. Y cuando acaba no sabes porqué te ha gustado la película si no parecía de Tarantino.
Y te ha gustado.
Una película que nos está contando principalmente eso. Esa historia. Y no es poco. Y una época. Los sesenta y su música, y sus programas de radio, y las series de la tele y las películas. Y el musicón. Un musicón endemoniado.
¿Quién está mejor Bradd o Leonardo? Pues están bien igual de bien los dos. Cada uno haciendo casi el mismo papel que hacen siempre, pero y qué. Siempre estamos haciendo el mismo papel, todos los días.
Estoy escuchando la canción esa de los coches del pasado. Enamorados de los coches del pasado. Coches grandes, coches con radio atronando, gente fumando en todas partes. Enamorados de las estéticas del pasado, de cómo eran antes, de lo de antes que sonaba mejor, los grupos eran más auténticos, los actores eran más auténticos, bruce lee era más auténtico, los psicópatas eran más auténticos.
La historia de Charles Manson y su secta hippie. Putos hippies. La historia de Sharon Tate, que tiene mucho que ver con el fin de la historia pero que te la podrías ahorrar y la película tendría el mismo sentido.
¿Mola la película? Mola mucho. Porque a pesar de que el común de los mortales dice que las dos primeras horas son lentas y no pasa nada, en realidad está pasando todo. Y lo que pasa al final es el Tarantino que esperamos. Que mola también, claro. Me recordó algo a la peli Jackie Brown, que estás esperando todo el rato que pasen cosas de Tarantino y no pasan. Y cuando acaba no sabes porqué te ha gustado la película si no parecía de Tarantino.
Y te ha gustado.
domingo, 22 de septiembre de 2019
Arma de Construcción Masiva en el Teatre Sagarra
Digo yo que con la cantidad de veces que nos lo han dicho, algo debería pasar. Pero no pasa. Y no quiero ser agonías pero no parece que vaya a pasar. Porque lo escuchamos, lo entendemos, pero ay, luego ya si eso. O lo escuchamos junto a los regidores del PSC que sabemos que, a ver, pueden programar todas las obras que quieran sobre el tema, pero a la hora de dormir, prefieren dormir tranquilos.
La obra se llama Armas de construcción Masiva y la compañía es José y sus hermanas. Un mensaje de Watsapp por la mañana me indica que hay entradas gratis si dices que eres de un grupo de teatro. Soy de un grupo de teatro. Me atrevo. Media entrada porque hay muchos grupos de teatro en este pueblo. Y eso significa que hay también muchos críticos en este pueblo. No entraré a criticar el montaje, la dicción y mucho menos la interpretación. Entraré a criticar el mensaje, pero no por criticar el mensaje, que no por sabido es menos necesario. Criticaré la necesidad del mensaje.
O la efectividad del mensaje. O la facilidad del mensaje. O la comodidad del mensaje. O lo conocido del mensaje. O lo cambio climático del mensaje. Un mensaje claro. Este mundo, pero concretamente este país, es de traca. Este país es un campo de pruebas, nos dicen, un campo de pruebas para todas las putas mierdas que luego se ensayan por ahí fuera. Este país, España, nos dicen, es pionero en sentar a los niños en sillas, en tenerlos quietos, en educar para nada, en desmovilizar con los bares, en quitar a la gente de las calles, en tantas cosas. Creemos siempre que el estado español es la risa, la tarara, y no lo es. Llevan toda la vida ahí y tú te ríes de ellos pero como que al final, la risa eres tú.
Y efectivamente, las interpretaciones me gustan, a veces no se escucha bien lo que se dice pero será por cosas ajenas a mi entendimiento. Pero todo lo que dicen se entiende aunque no se escuche. Las historias, la cotidianeidad, la vida, las desgracias, las casualidades, los miedos, la sociedad, los padres, la familia, los niños, la escuela.
Usted está viviendo en esta país, se llame como se llame y la verdad es que da igual. Da un poco de coseja, de repeluco, de miedete. Estar en reuniones preparando la revuelta sobre el cambio climático, junto a seis regidores del PSC, o más, que miran todo aquello como si fuéramos todos parte del mismo equipo y estamos todos preparando y concienciando, porque somos todos parte de lo mismo y todos un poco como que podemos hacer algo ¿no? Pues no. No podemos.
Y al día siguiente vamos todos y todas a manifestaciones juntos en la pancarta con quien te acaba de decir que no podría dormir tranquilo si te tuviera en el gobierno, porque eres peligroso, no eres peligroso cuando compartes la pancarta, cuando estás ahí, cuando parece que todos somos uno y que al final, todos somos lo mismo y estamos por la causa. Y vamos a la obra de teatro y analizamos luego la calidad del montaje, de la interpretación, del guión, del chimpón y que es quizás, no sé, como si... y asentimos y lo tenemos todo más o menos claro, el mensaje es espectacular. Esto es teatro.
Pero el teatro del bueno es el que hacemos nosotros cada día, pensando que estamos haciendo algo y creemos que efectivamente lo estamos haciendo. Al menos nos dejan subir al escenario, programan las obras, establecen un ritmo adecuado de emisión de mensaje contracultural y mañana tocará bendecir a la borriquita con la misma cara.
Eso es teatro.
sábado, 21 de septiembre de 2019
Crónica del concierto de Pau Riba en la Mercé. Dioptria siempre.
Yo pensaba que con un móvil diferente saldrían fotos diferentes. Definitivamente, no sé hacer fotos. Vamos al lío. ¿Cómo de pesado puede ser alguien con una cosa? Yo soy muy pesado con Pau Riba y especialmente con el Dioptria. Lo explicaré otra vez. Dos discos, uno del 69 otro de meses más tarde. Uno acompañado por Om y el otro por diversos músicos, entre ellos Sisa. Ambos dos son uno solo y como tal se considera como uno de los mejores discos de la historia del rock catalán, sino el mejor, y de la historia del rock español en general.
Pues bien, este año es el 50 aniversario del disco. Y aunque ya ha hecho conciertos celebrando este aniversario en el Barnasants por ejemplo, ayer tocaba en Barcelona, en la Mercé. Casi no voy al concierto porque no sabía nada de este concierto. O lo sabía y no me acordé. El caso es que tonteando con el móvil a ver si había algo en la Mercé que mereciera la pena, me encuentro con que Pau Riba toca el Dioptria en el Moll de la Fusta.
Para mí el Dioptria es un disco de música pero de muchas cosas mal. Hay canciones cuyo contenido es quizás algo discutible hoy día, pero el grueso de las canciones, son totales. Y me volví loco desde que oí a lo lejos cómo estaban interpretando Khitou.
Van a hacer el disco de corrido, dije. Metiendo la pata clamorosamente ya que después de Khitou cantó Rosa d'Abril, pero luego no vino Noia de Porcelana. Luego se fue a otra cosa. A Taxista.
Los discos del Dioptria son uno rockero y el otro folk. Tocó casi todas las canciones. No tocó tres del acústico. Tocó canciones de las que no me puedo separar jamás, como l'Home Estàtic, o la Cançó Setena en Colors. O la propia Rosa d'Abril. O animaladas como la Mort de la Besavia que no esperaba yo jamás haberla escuchado y gritado en vivo jamás. Ni cantar 'que jo tambè em faré pare, que jo també faré fills, tu pariràs nois i noies que voldran veure't morir'. Ni mucho menos cantar en directo, berrear en directo, dando palmas como un loco, con 'Helena, desenganya't'. O la barbaridad de Conxita Cases, si, si, no, no.
Se dejó algunas, tres. Una como la de la Cançó de Nadal y una que es un himno completo y total, la de Pugeu a la barca, que naufragarem, que si la hubiera tocado me hubiera ya muerto completo.
Pero no.
¿Cuánto de pesado puedes ser? Ocurre que había gente, que había colegas como el Jordi o el Alex y es el Alex el que me dice que me dejo una, que también se la ha dejado Pau Riba, la de la Cançó d'uns temps d'uns botons. Tremenda canción.
Un concierto en el que uno está como un loco y mira a los lados a ver si están los demás tan locos como uno. Y había algunas veces que sí, y otras veces que no. Pero casi todo el mundo tararea las canciones y casi todo el mundo es como yo o algo más joven incluso.
Y me acuerdo mucho de mi hermano Paco que le hubiera gustado estar, y del Gorka con el que hacíamos versiones la mar de apañadas del Dioptria....
Y la banda son los Mortimers, que no me gustan especialmente cuando le acompañan porque lo llevan todo al extremo del humor y la cucamona y aquí como banda formal creo que les falta algo de músculo. Pero y qué.
Y ya he visto a Pau Riba. Y hasta me emociono cuando sale Kiko Veneno, así como el que dice cualquier cosa y se le anuncia con los acordes de una de sus canciones, la de Joselito creo, y la banda se va y les deja solos para que canten L'Home Estàtic. Un maestro, le llama Kiko a Pau Riba.
Un maestro. De siempre. Hasta para lo peor. Que también.
Y acaba el concierto y se va uno con la sensación de que es otro de esos momentos que va a tener que ser muy bueno todo lo que pase después para que lo empate.
Después veremos una banda que podríamos calificar como 'Manolo el del Bombo interpreta éxitos de Orbital. Pero eso ya es otra historia.
Pues bien, este año es el 50 aniversario del disco. Y aunque ya ha hecho conciertos celebrando este aniversario en el Barnasants por ejemplo, ayer tocaba en Barcelona, en la Mercé. Casi no voy al concierto porque no sabía nada de este concierto. O lo sabía y no me acordé. El caso es que tonteando con el móvil a ver si había algo en la Mercé que mereciera la pena, me encuentro con que Pau Riba toca el Dioptria en el Moll de la Fusta.
Para mí el Dioptria es un disco de música pero de muchas cosas mal. Hay canciones cuyo contenido es quizás algo discutible hoy día, pero el grueso de las canciones, son totales. Y me volví loco desde que oí a lo lejos cómo estaban interpretando Khitou.
Van a hacer el disco de corrido, dije. Metiendo la pata clamorosamente ya que después de Khitou cantó Rosa d'Abril, pero luego no vino Noia de Porcelana. Luego se fue a otra cosa. A Taxista.
Los discos del Dioptria son uno rockero y el otro folk. Tocó casi todas las canciones. No tocó tres del acústico. Tocó canciones de las que no me puedo separar jamás, como l'Home Estàtic, o la Cançó Setena en Colors. O la propia Rosa d'Abril. O animaladas como la Mort de la Besavia que no esperaba yo jamás haberla escuchado y gritado en vivo jamás. Ni cantar 'que jo tambè em faré pare, que jo també faré fills, tu pariràs nois i noies que voldran veure't morir'. Ni mucho menos cantar en directo, berrear en directo, dando palmas como un loco, con 'Helena, desenganya't'. O la barbaridad de Conxita Cases, si, si, no, no.
Se dejó algunas, tres. Una como la de la Cançó de Nadal y una que es un himno completo y total, la de Pugeu a la barca, que naufragarem, que si la hubiera tocado me hubiera ya muerto completo.
Pero no.
¿Cuánto de pesado puedes ser? Ocurre que había gente, que había colegas como el Jordi o el Alex y es el Alex el que me dice que me dejo una, que también se la ha dejado Pau Riba, la de la Cançó d'uns temps d'uns botons. Tremenda canción.
Un concierto en el que uno está como un loco y mira a los lados a ver si están los demás tan locos como uno. Y había algunas veces que sí, y otras veces que no. Pero casi todo el mundo tararea las canciones y casi todo el mundo es como yo o algo más joven incluso.
Y me acuerdo mucho de mi hermano Paco que le hubiera gustado estar, y del Gorka con el que hacíamos versiones la mar de apañadas del Dioptria....
Y la banda son los Mortimers, que no me gustan especialmente cuando le acompañan porque lo llevan todo al extremo del humor y la cucamona y aquí como banda formal creo que les falta algo de músculo. Pero y qué.
Y ya he visto a Pau Riba. Y hasta me emociono cuando sale Kiko Veneno, así como el que dice cualquier cosa y se le anuncia con los acordes de una de sus canciones, la de Joselito creo, y la banda se va y les deja solos para que canten L'Home Estàtic. Un maestro, le llama Kiko a Pau Riba.
Un maestro. De siempre. Hasta para lo peor. Que también.
Y acaba el concierto y se va uno con la sensación de que es otro de esos momentos que va a tener que ser muy bueno todo lo que pase después para que lo empate.
Después veremos una banda que podríamos calificar como 'Manolo el del Bombo interpreta éxitos de Orbital. Pero eso ya es otra historia.
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