jueves, 31 de octubre de 2019

Cien mil leguas de viaje submarino

Hoy me apetece hablar de mí. Me parece justo que ya que nos estamos conociendo todos, que yo también abra un poco mi corazón a los demás. Soy una persona que, a grandes rasgos, me caracterizo por no querer darme nunca la importancia que quizás tengo. Es decir, soy consciente de que soy alguien, que tengo unas cualidades, que ciertamente estoy algo por encima de lo que podríamos llamar el común de los mortales, a los cuales dicho sea de paso aprecio tanto o más que a mi propia vida, pero todo y eso, no soy capaz, no me sale, ser o mostrarme como mejor que los demás. En mi fuero interno, reconozco que soy algo distinto, que tengo un don, algo que no sabría explicar. Mejor dicho, lo sé explicar perfectamente, pero no me atrevo a hacerlo porque siento que si lo hago haya quien no se lo tome a bien. No nos gusta la gente que tiene a gala hablar bien de sí mismo y ese es un lastre de nuestra sociedad que en otras latitudes tienen más que superado. No nos gusta quien demuestra que es bueno, que es mejor. Aquí debemos ser todos de perfil bajo y oscuro. Y yo no soy así. No me siento así. Siempre, desde pequeño, recuerdo haber charlado mucho con mis profesores sobre el sentido de la vida. La trascendencia, el pasar a la historia, el saber que lo que uno hace va a ser recordado, me ha perseguido toda la vida y es en estos momentos, cuando ya le he dado la vuelta al jamón, como le gusta decir a la gente del pueblo, cuando revisando lo que he hecho, me doy cuenta de que no he dado la talla. Pudiendo haberla dado, que es lo que más me pesa. No he cumplido con lo que podría haber hecho, sabiendo que estaban ahí todos mis talentos para poderlo llevar a cabo. Soy un fracaso, pero soy un fracaso que sabe que, si hubiera querido, lo hubiera podido hacer. ¿Y porqué no lo he hecho? Es la pescadilla que se muerde la cola. No lo haces porque no quieres o no quieres hacerlo porque no sabes o sabes hacerlo pero no quieres que parezca que sabes hacerlo. En realidad no es la figura de la pescadilla que se muerde la cola la que mejor cuadra en este espacio. En realidad, todo lo que sé sobre la vida lo he aprendido de cuatro lecturas seleccionadas, de la observación de mis congéneres, de la vida. De la vida sé lo que he aprendido de la vida. A veces, tengo estas cosas, se me ocurren frases, las digo, pienso si están bien o están mal, me arrellano en el sofá y todo se me presenta claro y potente. Es la vida y soy yo. Cara a cara. Uno frente al otro. Somos dos elementos, dos sujetos, la vida como sustancia, una mierda que te comas.

miércoles, 30 de octubre de 2019

Marcelino Camacho. Lo posible y lo necesario.

Marcelino Camacho. En mi casa, cuando salían en la tele Marcelino Camacho o Nicolás Redondo, no nos gustaba. A mi padre no le gustaba. A mi padre no le gustaba Comisiones Obreras, aunque tenía mil amigos y amigas de Comisiones. De la UGT ya ni te cuento. Mi padre y mi tito Basilio nos llevaban a mis primos y a mí, con tres años o menos, supongo, a gritar 'abajo, los pactos, de la monclova'. La idea de ver este documental con mi padre, mi padre renegando, me asaltaba cada dos por tres mientras lo veía.
El documental 'Lo posible y lo necesario' nos cuenta la vida de Marcelino Camacho. Una vida que comienza con la miseria como telón de fondo y con la conciencia de clase, desde abajo, desde la base, no porque lo haya estudiado, no tiene que citar ningún libro, es que estás ahí. Primero, ser clase trabajadora. Tener conciencia de ello. Y luego formarse. Pero sin perder la esencia. Una historia ejemplar, de compromiso, de lucha, de tener las cosas muy claras y de importarte una mierda si vas a la cárcel, si te van a dar palizas, si te puede costar la vida. Porque lo que hay que hacer es lo que hay que hacer. Qué envidia tener las cosas tan claras. O no.
Marcelino Camacho siguiendo la consigna del partido y metiéndose en los sindicatos verticales, aprovechando las rendijas del sistema y formando las comisiones obreras. El renacimiento del movimiento obrero durante el franquismo, la familia, la cárcel.
Durante esta primera parte, amplia primera parte del documental, la sensación es la de estar viendo pasar la historia de un personaje mítico, pero tan mítico como los personajes míticos que durante la guerra y postguerra se dejaron la piel, la vida, todo, por algo. Algo que nosotros ya no sabemos ni lo que es.
Pero el documental avanza.
Y llega el fin de la dictadura. Y sale de la cárcel. Y empieza una parte trascendental del documental. Y de nuestras vidas.
A toda esa gente que dice que la transición fue una bajada de pantalones. Que trata poco menos de cobardicas a quienes estuvieron allí y no hicieron esa revolución que queda por hacer. Y que está tan a mano que vamos a llamar a la tele para que nos la explique.
De repente hay que tomar una serie de decisiones. El sindicato. Tiene que ser un sindicato o no tiene que ser un sindicato. Esos momentos gloriosos en los que los sindicalistas de Comisiones Obreras, ven como de repente desde el propio régimen se favorece al PSOE y la UGT. Porque había que frenar y taponar al PCE y Comisiones. Y el debate sobre el sindicato. Y cómo Marcelino no quería un sindicato más, quería, creo entender, un sindicato de sindicatos. Y cómo al final tiene que plegarse. Y cómo cambian las cosas.
Y cómo Marcelino Camacho quiere seguir peleando, como ha peleado toda la vida.
Y Santiago Carrillo aparece. Y en mitad de las negociaciones de los famosos pactos de la Moncloa, por los que se frenó de manera casi fatal, al movimiento obrero y las movilizaciones para siempre en este país, Carrillo le dice a Camacho que eso de las huelgas generales, que ya no. Y Camacho se va del parlamento, fue parlamentario del PCE, y empieza el descontrol.
El carrillismo. Pensar que todo ya está hecho y que lo que hay que hacer es volver a la casa madre, al PSOE, y poco más. Y Camacho empieza a estar fuera del tiempo. Out of time.
Y llega el momento cumbre. El sindicato de movilización o de concertación, los nuevos tiempos. Y aparece Antonio Gutiérrez, y Toxo, y le cuentan al hijo de Marcelino que claro, que esos tiempos, que su padre...
Y Antonio Gutiérrez se encarga de cepillarse al líder histórico, de mandarlo a la jubilación, toda la vida peleando y chupando talego para que te digan al final que tu estrategia, tu visión, ya está pasada. Que el país ha cambiado. Y esas imágenes del Congreso de Comisiones donde le quitan el cargo de Presidente, y él hace un discurso y levanta el puño y mira a alguien del público que le ha dicho algo y sigue con el puño levantado. Me imagino que le deben haber dicho, quita de ahí ya viejo, o algo así. Y el tío ahí seguía.
Y el sindicato que él pensaba o su idea, ya no es. Lo posible y lo necesario. Hay que hacer lo posible o lo necesario. Lo posible es lo que toca hacer. Lo necesario es lo que se debe hacer. Y siempre toca hacer lo posible, al parecer. Se aparca. Lo aparcan.
Antonio Gutiérrez, que esta con él cuando sale de la cárcel en su casa, que es nombrado su sucesor, al frente del sindicato en pleno felipismo, todos felipistas, dice en el documental que pensaba Marcelino que eran. Fue diputado del PSOE.
Nuestro drama. El de todos. Tanto sufrir, para qué. ¿Merece la pena?
Me imagino a mi padre sulfurándose viendo el documental. O ni siquiera viéndolo. A mí no me tienes que contar quien era Marcelino Camacho.
Y Antonio Gutiérrez. Y el otro, y el otro.
Yo, como él, también tengo muchos amigos y amigas de Comisiones. Incluso tengo un tarjetero de Comisiones.
Lo posible y lo necesario. Todo se resume en eso.

martes, 29 de octubre de 2019

Crónica del #plegramenet de octubre. El valor de la concordia.


La verdad es que no sé qué foto poner. Ni qué decir. Son muchas cosas, fueron muchos los momentos, se dijeron frases, se habló de cosas, se comentaron temas, muchos de ellos se los llevará la lluvia como naves ardiendo más allá de Orión y todo eso que se suele decir cuando la profundidad del asunto es mucha y hay que destensionar. Hay que destensionar, relajar, quitarle hierro, bajar un poco la temperatura, traer la paz, el sosiego y la concordia. El espíritu de la desto. La democracia como sistema basada o basado. La democracia es un sistema basado. O es un sistema basada. ¿Ves? Si no sabemos empezar, no sabemos terminar.
Los políticos. La llegada de la nueva política a las instituciones ha traído consigo a un sinfín de especímenes que no saben atar un palo con una cuerda o hacer una o con un canuto o escribir pan sin hache. Personas viscerales, personas que no tienen pelos en la lengua, personas que no tienen porqué estar sujetas a normas de decoro o de respeto por la institución, personas que venían a cambiar, a regenerar, a dar un aire nuevo, a aportar la frescura de la calle, a demostrar que sí, que se puede, que se debe hacer política desde las tripas. Claro que sí. Y nuestra alcaldesa es la nueva política exacerbada hasta el máximo, pese a ser vieja política como una catedral de grande. Porque es comprensible que 'los nuevos', demuestren que no tienen porqué contenerse ante nada y ante nadie, pero cuando eres la presidenta de un Pleno, y debes dirigir el debate, moderarlo y conducirlo, lo último que se pide, más aún en un momento como este en el que los ánimos están así como un poquito very hot, es buscar la bronca por buscarla.
Es evidente que los tiempos no están para los finos estilistas, para el político de cintura, pero ante un discurso destroyer como el que... ¿nos estamos adelantando?
Pleno de Octubre en Santa Coloma. El Juan Pastor va a buscar a su nieta al cole y los Mossos le detienen a eso de las cinco de la tarde. Ya está la tarde jodida, pero más jodido está él. Porque pinta que va a pasar la noche en el calabozo. Y porqué lo detienen. Por que hace doce días, doce, durante un desahucio, los Mossos le tomaron la matrícula. Juan Pastor tiene 65 años. Te puede gustar más o menos cómo piensa, y sobre todo, cómo lo expresa y cómo lo defiende. Pero hay que estar muy pirado para llegados a este punto tomarle la filiación, quedarse con su cara, y detenerlo doce días después.
Con la cabeza en otra parte, los nervios post sentencia a flor de piel y el asunto de Juan Pastor presente se inicia un pleno en el que el primer punto del orden del día trata básicamente de cosas de dinero y ya saben que aquí de dinero no se habla y menos para criticar si tal o cual persona va a ganar mucho o poco dinero. El dinero y por ende el poder, es algo que es básicamente el motor por el que nos movemos todos en este mundo. Dinero, poder, belleza. Si alcanzas un grado alto de poder, por ejemplo un cargo dentro de un modelo gerencial, en su cúspide, sin tener en cuenta el dinero ni nada, solo el poder que se obtiene, ¿ha de hacerse ostentación de ello? Diferentes modelos de organización consistorial y las sabias reflexiones de los expertos en la materia nos conducen a pensar que, efectivamente, debería hacerse visible y descarnada la presencia de quien, habiendo sido graciosamente elegido o designado para el cargo en cuestión, ha de demostrarlo. Omnipotente y omnímodo, si no teníamos suficiente con 17 regidores surgidos de la voluntad incuestionable de más de 180 millones de votantes colomenses, llega el momento de saludar lo que sin duda es la pieza que completa el puzle de una maquinaria de poder que garantiza que a partir de ahora todo va a funcionar como la seda, el Gerente. Y que, para servirle a Dios y a usted, aquí tiene usted a un admirador, un esclavo, un amigo, un siervo. No faltaba más. Así será.
Mientras se dirimía el futuro de Juan Pastor en la comisaría de Singuerlín iba avanzando un pleno de Santa Coloma que comenzó con la luz medio a oscuras y que de repente se hizo brillante. Porque se habló nuevamente de dinero y como ya hemos dicho que problemas de dinero no tengo y si los tuviera no se los iba a comentar a usted, qué se ha creído, gañán, pasaremos muy por encima del asunto de los presupuestos y de zarandajas similares. Se presentó, por no desmerecer la intervención de la regidora socialista, un presupuesto que lleva parágrafos con títulos como de programa de ERC. O nuestro. O de ERC. O de comunes. O así. La ciudad que tal, una ciudad para cual. En definitiva, nada. Cero. Ni un cambio. La ciudad de tal es la misma ciudad que ya tenemos. Pero con más dinero para Alcaldía, para publicidad y para cosas así de bombo y platillo que para eso siempre se necesita pecunio. Y para lo otro pues oye, ahí está la Generalitat, vete a pedirles dinero a ellos.
Durante el pleno, hasta que se cortó porque Nuria Larroya dijo, a ver, ya vale con el mamoneo, hubo un cierto rollito, no tú, no tú, no tú, no tú, no tú, no jejejeje, tú, entre PSC y ERC. Que si tú, no, no, tú. No. Tú. Tú. Tú. No, tú. To nú. Tú. No tú. Pero tú. No. Tú. Tú. No. No. Tú. Y así. Cansinismo parlamentario. Si yo presento una cosa tú me dices que la Generalitat y si es de la Gene te la voto y si no es pues no, pero le pido a la Gene y entonces yo digo que los Ajuntaments, y tú no. No. Tú. Tú. No, va tú.
La ciudad más pobre de Catalunya o la segunda ciudad más pobre con 17 millones de regidores y 3 híperregidores supervitaminados de la Super Generalitat, esperando a que alguna administración se ponga a hacer alguna cosa.
Presupuestos. Se me ha ido otra vez. Aumentan partidas en lo que te dije, no se toca lo demás y bajan cosas como Solidaridad y Cooperación porque ya está bien de tirar el dinero en cosas que al final no te van a votar por eso. Cuando tienes ahí fiestas y cosas que a la gente pues le gustan más sin ver fotos de gente pasando calamidades y moscas en los ojos de niños. Pues mejor cosas molonguis.
Les dijimos que ya si eso.
¿Qué pasa con Ciudadanos? Lo dice la gente. Se comenta por los barrios, la peña no deja de pararme por la calle para preguntarme. Ciudadanos, qué. Aquí todo el mundo o muy mal o muy bien, pero Ciudadanos, qué. Porque el Dimas se esfuerza el hombre en parecer un hombre para un Estado, es decir, un Estadista, pero como que pareciera que su tiempo se fue. Estuvieron ahí. Y ahora es como que todo el mundo supiera que todo fue en vano. Que el éxito es pasajero y que acabas poniendo megustas en comentarios con Arriba España como si no pasara nada y pasa. Pérdida de Norte. Desnortamiento. Y ya puedes tener a un estadista que cuando se pisa el acelerador hacia la pared, ese gusto interior de saber que te vas a estrellar es superior a las caras de pánico de tu grupo municipal, es superior a las ganas de aplaudir del Padilla a una intervención socialista. Os han cogido la matrícula a vosotros también. El PSC hace mejor de Ciudadanos que el propio Ciudadanos. Lo inventaron ellos.
Que más puntos hubo.
Lo de las ayudas a los Milenials. Que ya no. Que ahora serán ayudas a otra cosa. Porque lo de los Milenials, que era una ideaza de esas muy modernas muy pompeu lab muy mari race, pues como que nasti de plasti, que no. Y ahora pues una ideaza de la Gene pues se recupera. Y entonces ERC dice que ahí sí. Y es todo como que no sales de tu asombro. Porque fuera del asombro, te quemas.
Teoricemos sobre el humor. En un pleno en el que había pocos motivos para reírse uno, qué podemos contar así que tenga algo de gracia. Algo, alguna cosa de reírnos, algún tema. No recuerdo nada.
Una declaración institucional para dar apoyo a la huelga de las futbolistas leída por el regidor de deportes. Una declaración institucional sobre los derechos de la infancia leída por la regidora de Educación. Todo va por donde tiene que ir.
Mociones. Moción contra la violencia y para dar apoyo a los fuerzos y cuerpas de seguridad. La moción de Ciudadanos se esfuerza en hacer aparecer la palabra terrorismo por doquier. La moción del PSC es igual pero sin la palabra terrorismo. Sin diferencias sustanciales. El orden, la policía no va a repartir caramelos en la República catalana, tal y cual. Intervención de Gemma Espanyol de ERC. Y se lía. Que tampoco duró mucho y hay mucha tentación de Neymar en la peña, porque de estas hemos visto unas cuantas y no pasa nada, pero se lía. Porque la intervención de ERC no es para tanto, los consabidos argumentos destinados a fortalecer un mundo interior y todo eso, qué quieres si acaban de meterles a gente en el talego, no van a hacer autocrítica así de primeras, al tiempo, pero no lo van a hacer en una moción presentada por CS sobre la violencia. Y la alcaldesa, en lugar de pasar de largo o hacer un discurso dormidera sobre la concordia, el consenso, la democracia, el orden, la constitución que nos hemos dado entre todos, los años de prosperidad, la paz social, etc, se lanza a degüello. Y no era necesario. Y desde ERC sospecho que no deben estar muy acostumbrados al debate agrio. O quizás sí. O a que les lleven la contraria. Con los mismos argumentos, SOM tenía otro temple. Aquí se ve que ERC viene de gobernar y que eso de que les canten las cuarenta no lo llevan bien. Bienvenidos a Santa Coloma, que ya se sabe que no es una ciudad en la que...
Días posteriores a la sentencia. No está el horno para bollos. Esteve Serrano está muy enfadado. Los discursos no son digamos que idóneos. Más leña al fuego. Para qué. Para demostrar que somos muy indepes unos y para demostrar que somos muy firmes otros. Y los demás, en el medio, los equidistantes. Aprovechar una intervención en el pleno para meterte con los equidistantes, que nos ponemos de perfil, malgastar esos minutos preciosos de vuestro tiempo ahora que ya no estáis en el Pleno para ir a meter la navajita entre las costillitas tiernas del cordero de Dios. Es para quererles. Los equidistantes. Menos mal de Jonatan que saca la cara por los equidistantes, y pide respeto para quien piensa diferente. De lado. Con toda la cara. Pero bueno. Tiene que haber para todo el mundo. Ves, lo mismo te digo esto que te digo que César estuvo muy bien. La moción se aprueba, la del PSC con los votos a favor de CS también porque a ver porqué no se iba a votar a favor si venían a decir lo mismo. Y uno no pide nada revolucionario o transformador en el PSC pero yo que sé, entre tanta luminaria, tanto alto cargo, tanto técnico, alguna idea más allá de esos cuatro raquíticos puntos y ese canto al orden, debería haber. Algo. 
Creo que escribo demasiado y no pienso.
Sigamos. Moción sobre la Ley Aragonés. Otro momento de luz. Porque en ese momento de luz, ERC y PSC comparten una serie de argumentos que les llevan a uno y a otro a no apoyar nuestra moción contra un proyecto de ley que abre la puerta a la privatización de servicios públicos. Pero tú que vas a saber de esto de la gestión. Demasiada ideología y no entiendes que esta es una ley prácticamente revolucionaria. Ciudadanos se abstiene. ERC nos presenta una moción 'defensiva' la califica Serrano, que no pasa el corte. Al final, ya que nuestra moción es demasiado 'dura', no se aprueba. No sé. Es como raro. O revelador. Se hace la luz y al final nos quedamos solos. La moción no sale adelante y las caras de las entidades presentes lo dicen todo. Como colofón a los argumentos de unos y de otros, Salva Clavera saca tiempo de no se sabe dónde para enumerar toda una serie de ICS que son... y tú piensas, caballero, pero usted qué me está contando con la lista de los reyes godos que parece una regidora de Cultura contando todas las cosas lgtbi que ya hacen en el pueblo. Válgame la virgen. 
Vamos a por las mociones de las sentencias y toda la mandanga. Una mandanga que se resuelve deprisa porque no hay ganas ya de más lío. Nosotros presentamos nuestra moción con nuestra idea de libertad para los presos, pero con diálogo político y vale ya de juegos raros. Petición de Indulto, reforma del código penal, soluciones políticas. ERC lo ve de otra manera. Y oye, al final nos votan la moción a favor. Es igual, el PSC las vota todas en contra.
Y el Andreu Fernández hace rato que dejó dos pelotas de foam encima de las mesas donde se sientan los regidores. Y no está el horno para bollos. Y aparece la Pahv que lleva ya rato en la plaza, y los familiares de Juan Pastor. Y volvemos otra vez con la tensión, innecesaria.
Y así no se puede vivir.
Y yo entiendo también a quién está hasta los mengues ya de que a la mínima te llamen equidistante, unionista, fascista, tralarí, tralará, pero se supone que quienes saben manejar todo esto del Ajuntament y la vida en general son ellos y no deberían caer en estas cosas. Porque al final todo esto sí que va a acabar dando miedo. Y acaba el pleno y la compañera dice estar ya hasta los mengues de todo esto. En todas partes. Todo el rato. Siempre.
No hubo cervezas post pleno. Porque había que ver qué pasa con el Pastor, que al final está en la calle ya pero, ay.
A ver si va a ser que sin el Diego Arroyo presente, todo es muy peor de verdad y se pierde la magia y la psicodelia y solo nos queda lo pffffff

lunes, 28 de octubre de 2019

Crónica de un concierto de La Polla Records. Porque fueron, somos.

¿Notas que se te cae el pelo? Y tanto. Encender la radio y escuchar este anuncio. En fin. Estamos en un concierto de La Polla Records que no parece un concierto de La Polla Records. Porque, ¿cómo tiene que ser un concierto de La Polla? Y entramos en la controversia. Tocar en el Palau Sant Jordi, llenar durante dos días, no parece digno de La Polla Records. La gente prefiere verlo en otras condiciones, quizás más auténticas, quizás más acordes con su imagen. El grupo punk por excelencia en nuestro país, en nuestro conjunto de países, sin país. La Polla Records tocando en recintos cerrados, pequeños, mal sonorizados, en fiestas alternativas, en festivales de verano con juventud enfervorizada. La juventud no somos nosotros. La Polla Records en un Palau Sant Jordi, viéndolos en gradas, desde lejos, escuchándose mal como se escuchan casi todos los conciertos en el Palau Sant Jordi, no entendiendo lo que dice Evaristo cuando se dirige al público, como antes, que tampoco estabas muy pendiente.
Un concierto de La Polla Records después de casi veinte años seguro sin ver a La Polla Records. No soy fan de Gatillazo, no recuerdo haber escuchado al menos los últimos tres discos de La Polla. Por eso buena parte del repertorio me suena más bien poco.
Pero, como todos, fuimos a ver a La Polla, porque fuimos y gracias a La Polla, somos. Y gracias a la Polla escuchábamos a gente de nuestro tiempo cantar letras de nuestro tiempo y no a los cantantes de la generación de nuestros padres. Letras duras, complejas, directas, sencillas, escatológicas, divertidas, tremendamente tristes, comprometidas o descreídas. Unas letras que ya son un discurso.
Evaristo no dijo apenas nada sobre lo que nos está pasando en Catalunya. No hace falta que diga nada,  porque ya están las canciones para decir lo que tiene que decir. Y a Evaristo no le hace falta quedar bien.
Vamos a ver un concierto de La Polla, nos montamos en el autobús que lleva de Plaça Espanya al Sant Jordi. La tropa. No pasan diez minutos que ya hay uno cantando la de Evaristo, el rey de la baraja. Extremoduro. No me gusta Extremoduro. A Evaristo tampoco.
No me gusta Barricada. Este es mi momento preferido de la crónica, decir que no me gusta Barricada y que nos perdimos adrede el concierto de El Drogas, donde interpretaba, supongo, canciones de Barricada. Nos lo perdimos adrede por beber. Por no pagar los precios de escándalo por un vasito de cerveza. Un concierto de La Polla y la cerveza cara. Litros en el autobús. El conductor del autobús hablando con el transporte, ambiente de fraternidad. Cervezas en la puerta, y qué narices, cervezas también dentro. Cerveza y público enfervorizado.
Comienza el concierto con el Salve y sigue con canciones que sí y canciones que no. Canciones que te ponen los pelos de punta y canciones con las que puedes ir al lavabo. El himno. Ellos dicen mierda, nosotros amén. No me gusta, no me gustó y no me gustará.
1990, teníamos entonces solo quince años. El Edu y yo escuchando la cinta de casette con el último de La Polla. Ellos dicen mierda. Al Edu le gustó. A mí no me gustó. A él sí. Y al Edu le siguió gustando y a mí pues menos. Y me compré incluso el Bajo Presión. Y no me pareció mal. Escuchado ahora no me parece tan así. No sé.
Un concierto a toda pastilla. Cuarenta canciones a toda hostia. Con las canciones que tienes que escuchar y dejándose las canciones que a lo mejor te gustaban a ti solo. Rata 1 y Rata 2 no aparecieron. Ni otras muchas de Los Animales.
Canciones con las que creciste, con las que te formaste y con las que también aprendiste a algo muy importante que quizás parece una tontería: formar criterio propio.
Propio para cuando estás de acuerdo y propio para cuando algo no te gusta. Propio para tener argumentos y propios para defender que hasta aquí.
Concierto de La Polla Records en el Palau Sant Jordi. Me acuerdo de las cintas de sesenta que nos grababa Ramón. Me acuerdo de grabar cintas escuchando Radio Bronka colocando el contestador automático. Me acuerdo de una camiseta que se compró mi hermano y me acabé poniendo yo. Unas camisetas guapísimas que vendían en el concierto de La Polla Records, unas chapas perfectas, como si fueran de los Sex Pistols. Cómo cambia todo.
Todo es una cosa inútil, por nosotros no hay problema.
Quizás no vea nunca más a La Polla Records en directo. Pero ya está. No pasa nada.

jueves, 24 de octubre de 2019

Este país es así

Este país es así y como es así no es como otros países. ¿Por qué nos vamos a quejar? Hoy sacan, después de 44 años de infamia, a Franco de su mausoleo. Una decisión que no por tardía tenemos que celebrar. Más vale tarde que nunca y todo eso.
Pero no.
No podemos hacerlo bien. ¿Qué es hacerlo bien? Hacerlo bien es hacerlo de manera que el dictador y genocida no tenga ni esto, ni tan solo esto, de reconocimiento. Nada. Llegar, sacarlo, ponerlo donde toque si es que toca ponerlo en otro sitio y santas pascuas. Porque tienes la fuerza del Estado, el respaldo supongo del resto de países de la Unión Europea, porque tienes que hacerlo así. Pero no.
Una cosa sencilla y digna. Digna. Sencilla. La retransmisión de rigor por parte de los canales de televisión, las penosas escenas que tarde o temprano se tenían que colar, la colección de frikis y de familiares que no son tan frikis, reivindicando y poniéndose en situación de igual a igual con las instituciones. La ministra allí, sobria, legal, pero allí, esperando, todo el número. Tejero intentando entrar en el recinto. Es para llorar. El tal Antonio Tejero Molina, intentando entrar en el recinto, un guardia civil golpista intentando entrar en el tema, las cámaras cogiéndolo, no sé. Banderas fascistas, caras al sol, vivas Franco, declaraciones de fascistas, dignidad. Una ceremonia digna.
Dignidad. Una cosa sobria, supongo. Una cosa televisada y de la que no se va a sacar rédito, naturalmente. Sale la vicepresidenta Carmen Calvo y nos cuenta que estas cosas solo se hacen cuando gobierna el PSOE y que la gente ya sabe lo que tiene que hacer el 10 de noviembre. Así de sencillo. Y luego sale Pedro Sánchez y tal. Y durante toda la ceremonia, la ministra allí.
Y dan ganas de preguntarse tantas cosas que ya se ha preguntado todo el mundo antes que no sabe qué pasa con este país. Que es así.
44 años con ese monumento, con toda la parafernalia, con un dictador enterrado con honores y mantenido con honores. Retirado de su tumba 'con dignidad'.
Este país es así.
Ahora tendremos que estar contentos porque después de 44 años se ha sacado al muerto de allí y será una gran victoria y podremos decir que se ha vencido al fascismo.
¿Se ha vencido al fascismo? ¿Alguien hoy viendo lo que ha visto, cree que se ha vencido algo? ¿Que se repara la memoria de alguien?
¿No parece todo una ceremonia por la cual, sin molestar mucho, se lleva a cabo una acción que parece significar algo que en realidad no es nada?
Política con semiótica. El signo, el significado, el significante. La ceremonia, el orden, el símbolo. La intertextualidad. Tres años haciendo la asignatura se me tienen que notar por alguna parte.
¿No estáis ya hasta el toto de tanta política de símbolos?

miércoles, 23 de octubre de 2019

Una historia de violencia

Estamos ya a miércoles. ¿Dónde estamos? No lo sé. Pareciera que, como siempre en este momento político, todo consiste en ir esperando una fecha. Ahora esperamos a la manifestación del sábado y de la manifestación del sábado ya pasaremos en vuelo directo a la campaña electoral y de ahí a otra cosa y todo seguirá siendo más o menos igual.
Una sensación extraña. El otro día, viendo al abogado David Aranda, colomense, hablando del síndrome de Sherwood, me dio por pensar. Este síndrome de Sherwood habla de unas tácticas de la policía, de una especie de teoría esgrimida por un ex cargo de los Mossos. Por resumir con la brocha gorda, daría la impresión de que la actuación de la policía está perfectamente medida para que pase lo que tiene que pasar. Que si quisieran no habría ni un contenedor quemado. Que si no quisieran darte, no te daban. Que no pegan para reprimir, para que termine una concentración, te pegan para que te calientes, para que sigas, para que la armes. Que todo es un juego. Un juego con heridos, con ojos fuera. Una cucamona. Una historia de violencia.
Violencia. De repente, arden contenedores, se queman semáforos, se hacen cosas que se han hecho toda la vida y que en estas condiciones de la situación política parecerían normales, pero nos parecen extrañas. Nos parecen extrañas porque se nos había dicho que esto era otra cosa. Y tenemos que encontrar una justificación. Y entonces aparecen en las emisoras de radio jóvenes explicando porqué han decidido dar el paso hacia otra nueva forma de expresión política. Y si ya he dicho que lo de los polis le deja a uno de que juegan con nosotros, lo de sacar de repente a estos jóvenes explicando que es que esto es una lucha contra el sistema, que la vida está muy mal, que hay mucha rabia contenida.
Y uno oye los análisis de estas intervenciones por parte de los opinadores y la imagen de los policías pegando a la tropa según conviene y la verdad, no se queda uno especialmente feliz. Los opinadores.
Ayer mismo, oyendo la radio, entrevistaban al responsable de informativos de BTV, la cadena que hay que ver para seguir todo esto aunque yo no la he visto ni un día. El responsable dice que han decidido eliminar a los opinadores, porque piensan que la gente quiere ver las imágenes y que les digan que pasa. Sin más.
Mientras digo esto, en la misma emisora están poniendo las grabaciones de la gente recibiendo a los policías que han vuelto a sus destino. Más a por ellos. Eso ayuda mucho. Todo ayuda.
Mientras escribo esto, se ha lanzado otra acción simbólica: una resolución sobre la autodeterminación a discutir en el Parlament. Y reprobar otra vez la monarquía. Y seguimos atrapados en lo mismo. Y entonces a nosotros se nos genera el debate, claro, cómo vamos a estar por votar en contra de una resolución así. Y la otra, hasta cuando vamos a seguir el camino de quien no tiene otro camino que ir lanzando patadas al aire sin mover nada.
Y entonces el debate se traslada a este punto, o al otro punto.
Y no se habla de nada.
El otro día fuimos a un acto en el que tres juristas nos explicaban las posibles salidas que proponemos nosotros al tema. Cambiar el código penal y quitar lo de rebelión y sedición y apostar por el indulto como fórmula para sacar a los presos de la cárcel.
Entre la firmeza de los demócratas por el bla bla bla y seguir apostando por la nada y lo simbólico y buscando crear unas contradicciones que el Estado tiene más que asumidas y nosotros ya qué quieres que te diga, pues prefiero algo realista. Que no factible.
Porque a nadie le interesa esto. Dos millones de personas ya pasan de todo en Catalunya, de cualquier cosa que no sea la independencia como salida. Y una parte similar prefieren cualquier cosa a eso.
Esto lo hemos explicado tantas veces que parecemos policías pegando por pegar sin más motivo que el de pegar. Escribir por escribir sin más pretensión que escribir. No tenemos mucho más que aportar. Pero ese poco ya es mucho.
¿Y lo silenciosos? ¿Y los que no dicen nada? ¿Qué les parece? Además de seguir los argumentarios de rigor, las frases hechas, el aquí no está pasando nada y todo eso. ¿No hay nada que decir?
La violencia. El otro día vi el documental de Hong Kong y era inevitable hacer analogías. Tantas analogías que ya hay manifestaciones de apoyo recíprocas. Era interesante ver el 'paso a la respuesta violenta' de los manifestantes, cuando la respuesta pacífica había sido inútil. Igual de inútil que lo otro.
¿Qué respuesta hace falta? ¿La violenta? ¿Acaso la respuesta violenta no está ya descontada por quien supuestamente es el receptor de esa violencia?
El viernes voy a ver a la Polla Records. Muchas de sus letras hablan de esa resistencia, bajo la mesa no hay revolución, es difícil no poner una canción que no te saque los colores. Y te los saca, claro. Hemos crecido muchos escuchando esas canciones, esas letras, todo eso. Y ahora qué. No puedo evitar una cierta sensación de no entender nada. De que están jugando con todos, con todas. Iré y no sabré con qué me encontraré.
No más presos, txikito barrigas, todo el no somos nada, todo el revolución, todo el de los animales. Y tú qué. Ahora poniendo en duda todo.
La violencia. Ostias como panes en Chile, muertes en Chile, escenas de mucho terror en Chile. Otra vez. Lo de Ecuador.
La policía, el presidente de nuestro gobierno en plan héroe de acción. Como si fuera uno de esos presidentes de los Estados Unidos de película.
Violentos. La primera violencia. Condene usted la violencia.
Y mientras tanto, nadie sabe nada sobre cómo hacer que los presos salgan a la calle y que el problema político se trate de alguna manera más allá de lo que ya sabemos.

Foto: Andreu Fernández García, fotógrafo colomense.

lunes, 21 de octubre de 2019

En democracia se puede hablar de todo


Por ejemplo, podemos hablar de la izquierda española. Esa puta mierda que no es independentista y que como no lo es, pues ya no es izquierda. Esa izquierda española que ha estado durante tanto tiempo apoyando el derecho a decidir, el derecho a hablar, el derecho a hacer política y que a la mínima es calificada como lamebotas. La izquierda española. Es que ya con el nombre paga. Izquierda española. Podemos hablar de la izquierda que no es independentista y que ya, por eso, qué esperamos de ellos. En estos tiempos, como en aquellos tiempos de hace dos o tres años, cuando la izquierda española o la izquierda catalana cuando... bah, ya da igual.
Porque da igual. Son discusiones estériles.
Desde el lunes conocemos la sentencia y cómo está la situación. Pues no está bien. Habrá quien piense que esto está bien porque ahora estamos realmente 'causando problemas' y habrá quién piense que ahora la cosa está bien porque ya es un tema de orden público y el problema se soluciona como se tiene que solucionar, dando hostias.
Dando hostias. Las imágenes de policías repartiendo hostias son tremendas. Las imágenes de la chica empujada, tirada al suelo. En democracia podemos hablar de todo. Un grupo de personas hostiadas, empujadas, por un grupo de policías que les van arreglando el lomo simplemente por estar ahí. No son jóvenes, no llevan capucha, no van con la cara tapada. Y les ponen la espalda al gratén. ¿Por qué?
Un señor que va con un cubo de agua a tapar un fuego. Se para un furgón y manta de palos.
Nazis de excursión por las calles del mundo. Esto ya lo había contado.
En democracia se puede hablar de todo, en ausencia de violencia, decía la máxima que dijo nosequién.
Qué ha pasado desde el viernes. El viernes pasaron muchas cosas, que se comentaron el sábado y el domingo perduran y todos vimos el documental Sentenciats. Y ese chico que se parece a mí apuntando en un ordenador las ideas del president Torra sobre las cosas que va a decir y uno que trabaja de estas cosas no se imagina el caso de que por ejemplo el Jonatan diga, oye, que se me ha ocurrido esto de que vamos a reincidir y tú digas, oye, maestro, esto quizás lo miramos un poco, lo consultamos con el resto, no sé. Algo. Nada. Y la bufa de lo de la llamada a Sánchez y todo eso. No sé ya.
En el otro bando, un hombre solo, un hombre alto que preside el Gobierno de España que viene a Catalunya, solo, con su teléfono y se entrevista con la policía, y él solo da un mensaje en el que se queda sin palabras porque no sabe decir resiliencia por ejemplo y se va y ha estado tres horas aquí y no sea que esté mucho tiempo aquí. Y el ministro del interior hace una declaración hablando de la firmeza y la unidad de los demócratas que da una pereza que lo flipas. En democracia se puede hablar de todo.
Y al mismo tiempo la derecha derecha derecha viene a reunirse con una banda de freaks y eso parece que dará muchos votos en España, pero uno que viaja a un punto de España no me imagino a nadie votando a Sánchez por parecer un agente de la CIA en Siria, o a los derechas derechas rodeados de un señor con el gorro de la Legión siendo objeto de veneración en más allá del Ebro.
Pero igual sí. Porque más allá del Ebro sí que puede que sean unos borregos.
No sé.
Borregos.
En democracia se puede hablar de todo. ¿Qué nos queda?
¿Habrá elecciones? ¿Aquí? Yo me creo de que no. Pero de que no con mucho. Abucheos a Rufián, la entrevista a Carme Forcadell, la entrevista a Melero. De repente, algo pasa.
Pero pasa (en el caso de la entrevista a Melero no, porque nunca fue de los suyos), que las cosas se las tienen que decir ellos mismos. Porque si las dices tú, ay.
En democracia se puede hablar de todo. Y hay gente en la cárcel que no tendría que estar. Víctimas de una sentencia injusta. ¿Cuántas veces más hay que decirlo?
Y hay gente en diarios llamando a la insurrección y hablando de que els nostres xiquets deben ser la carne de cañón que siga alargando la película que ya sabemos que no conduce donde se creía. Pero adelante. Y esos alegatos del final de Sentenciats por parte de la juventud que añora vivir en una Hernani 1985. No están siendo dirigidos por nadie, y esto está desbordado.
2019.
Concurso de imitadores. Equidistantes. Yo le doy más cera a los equidistantes, no, yo, no, mira mira, mira cómo lo hago yo, ¿lo hago bien? Sí, lo haces bien, te voy a dar un megusta, eres digno. Y qué contentos. En democracia se puede hablar de todo.
Pues nada.
Y no tengo ganas de ser bienvenido a ningún sitio. No tengo ganas de que me traten con condescendencia, como si estuviera en un lado malo, erróneo, inútil y tuviera que unirme a una causa que disfrazan cambiando el hashtag de independencia a autodeterminación, así a ver si pica alguien.  No quiero ser bienvenido. No necesito pasta todavía.
Supongo que dentro de nada harán una mani de esas de parlem. Fui el año pasado. Si te digo la verdad, es que no tengo ganas ni de nada ya.
Bueno sí. Porque en democracia se puede hablar de todo.