viernes, 31 de julio de 2020

La entrada 2002


Para escribir 2002 entradas se me ocurren dos motivos. O tienes muchas cosas que contar. O tienes una cosa que contar y no dejas de darle vueltas. Sean cuales sean o sea cual sea el motivo por el que escribes 2002 entradas en un blog, están escritas. Y significan algo. Al menos alguien le encontrará un significado. No tienes porqué ser tú, que estás leyendo este texto y lo primero que te ha impresionado es la foto, la foto del Toshiba con más mierda ya que el palo de un gallinero y que tiene ya un uso limitado. Su fin está cerca. El significado de 2002 entradas en un blog es diverso. Yo lo entiendo de una manera que conjuga las dos antes citadas. Lo mismo repetido muchas veces de diversas maneras y contado utilizando fórmulas más o menos diferentes. Formatos. La crítica literaria, cinematográfica, televisiva, etc., los relatos, los textos que cuentan las vidas de uno, la vida de otros, la ciudad, los viajes, la música, la política, las costumbres, más relatos, más lugares, más sensaciones, decir sin poder decir, decir queriendo decir, contar, relatar, afilar, entretener, entretenerme. 
Hablar en primera persona no está bien. Sacar pecho en una entrada de blog por haber escrito 2002 entradas en un blog no parece algo especialmente excitante, pero ahí está y lo tendré que hacer. Lo hago casi siempre. No tengo especiales virtudes en otros campos, pero he de reconocer que para esto, he tenido, al menos dedicación. Es curioso, pero no soy el único de la familia que es capaz de centrarse y poner lo mejor que tiene, al menos, la mayor concentración y dedicación, en cosas que no nos producen ningún beneficio material. 
No está de más, también, recordar porqué empezó todo y porqué escribe uno. De la misma manera que para escribir aquel primer libro que jamás nadie ya leerá porque no lo voy a retocar, ni revisar, ni releer, ni nada, tuvo que darle un empujón grande el libro de los Detectives Salvajes de Bolaño, aquí tiene que ver con el submundo del Fotolog. Y no haber entendido Fotolog. En los lejanos años del Fotolog, trabajaba yo todavía en otro submundo aún más tenebroso, el de Doblezeta y la publicidad que nadie lee, se llevaba el Fotolog, una manera de explicarnos mediante imágenes y textos que yo entendí como una puerta de escape. No sé qué tendría yo que contar, pero me parece que necesitaba contarlo. Y más o menos así lo hice. Y así lo voy haciendo. 
No cuento nada muy especial. No cuento nada que no sea en muchas veces imitación de cosas que he leído o de cosas que he escuchado. Argumentos que ya os sabéis, ideas que ya tuvieron lugar en otros textos con mejor factura. 
Pero lo importante es participar. 
Participar y contar. Hoy por ejemplo, por contar algo que de sentido a la entrada 2002 más allá de la autovindicación, hemos ido a tomar un quinto al Casti porque hoy cerraban por vacaciones. Hemos ido a comprar tomate y chorizo para hacer unos macarrones, por si interesa. Y estando allí, de repente, se ha formado una zapatiesta de mil demonios en la calle. La clásica historia de miseria y tal de nuestra ciudad, y de tantas otras ciudades. Un enfrentamiento, ocupación de la calle, gente corriendo y gritando, la llegada de la urbana, la llegada de los Mossos, la mediación, el apacigumiento, un ambulancia, furgonas de los mossos y nos hemos ido a preparar la comida porque tampoco nos íbamos a poner a preguntarle al urbano o al mosso lo que pasaba si ya lo sabemos poco más o menos. 
Pues ya es eso.
Contar cosas, sin profundizar nada. Dejarlo ahí. 
2002 días haciéndolo tiene su cosa. 

La fuga


La fuga

En Santa Coloma, verano significa huir. En Santa Coloma la gente huye o piensa en la fuga. Santa Coloma, lugar de acogida, ciudad diversa y amalgama de formas de ver el mundo y pensamiento diferente, que unifica su psique colectiva en cuanto comenzamos a sudar. Un solo pensamiento para, ahora sí, un solo pueblo. Queremos irnos. Hemos nacido para irnos, como decía la canción de Hawkwind de cuando todavía tocaba Lemmy con ellos. Hemos nacido también para llegar, como tanta y tanta gente que es colomense y que tiene la cabeza o el corazón en otra parte. Y que no olvida que allí no vuelve ni loco. Pero aquí estamos hablando de huir, escapar y planear el plan de fuga.

Santa Coloma en verano es un hervidero de planes. Viajes modestos, aventuras exóticas, regreso al pueblo, tengo unos días, nos vamos a ir. Nos falta espacio vital, decía otra canción de los colomenses Pisando Fuerte y quizás por eso no pensamos en otra cosa que en irnos. Las terrazas de los bares, las calles siempre llenas de gente, colomenses aquí y allí con un solo pensamiento. Hay que irse. Pero cómo, si este año no sabemos, no podemos, no nos vamos, a qué nos vamos, ¿nos podremos ir? Santa Coloma y su gente este verano y sus planes de fuga imaginarios. A dónde nos vamos, si nos vamos. A dónde iríamos si pudiéramos irnos. Alguien manda una foto al móvil, está en otra parte. Y nosotros estamos aquí, pensando en irnos.

¿Cuándo te vas? He vuelto. Este año. Este año va a ser difícil. Este año no está la cosa. Este año a ver qué va a pasar. Este año. Cuántas conversaciones van a comenzar este año con ‘este año’. Este año la fuga va a ser imaginaria. Este año en Santa Coloma no va a haber verano. Este año Santa Coloma se queda. No encontramos la rendija. No podemos. No debemos. Pero he mirado y creo que nos vamos con unos amigos. Por ahí. Al pueblo primero, claro. Luego al norte. Porque hemos nacido para irnos. A Santa Coloma hemos ido llegando desde siempre, pero nos vamos. Siempre nos vamos.

Artículo publicado en El Periódico de Catalunya el 30 de Julio de 2020


miércoles, 29 de julio de 2020

Crónica del #Plegramenet Extraordinario de Julio. Pacto de servicio.

Tengo que limpiar una nevera, pero antes de que eso ocurra, hablaremos un rato sobre política. Sobre política local. Ya entiendo que con el verano y con este verano que está haciendo en el que parece que esta vez de verdad está haciendo más calor que nunca, no hay ganas. Pero de qué hay ganas alguna vez. No creo que con todo lo que está cayendo, con este calor y con lo que no es calor, haya ganas de demasiadas cosas. Hoy he leído una frase que me ha impactado mucho. Una frase de Xavier Fina que dice en Twitter que en Catalunya no hay ningún incentivo para gobernar bien. Es decir, todo nos da igual mientras lo hagan los nuestros y lo demás no importa. No estamos acostumbrados a reconocer que los demás hacen cosas bien. Y yo el primero. No es este el tema de este artículo, de esta nueva crónica de un pleno telemático en el que se habló de dos cosas: una, la cuestión de qué hacer desde un Ajuntament para ayudar a la gente en estos tiempos y sobre todo qué hacer desde la oposición y dos, hasta dónde puede llegar la broma.
El primer tema a tratar es el de un Pacto por la Reconstrucción social, económica y cultural de Santa Coloma que se firma un miércoles o un martes, que ya no recuerdo, y que pasa por el pleno un lunes para su discusión o aprobación definitiva y los tiempos, eso tan importante en política y en la vida, en Santa Coloma no se consideran de la misma manera. Los tiempos los marca quien los tiene que marcar y las cosas de hacen de la manera que se hacen y yo ahora puedo hacer aquí alardes y pirotecnia verbal y lo que tú quieras que haga que me miras con cara de 'no haces nada' y tienes razón. Tienes tanta razón que me gustaría dártela, pero ya he dicho en el párrafo anterior que no. Así que no. Un pacto por la reconstrucción que se basa en un trabajo previo de meses, meses haciendo propuestas y viendo que, de hecho, si están al frente del tema los mismos que llevamos criticando años que están afectados por el virus de la parálisis, pocas esperanzas podemos tener de que esto cambie. Es decir, que como decía mi padre, en mi huerto te criaste y los frutos nunca te vi. Pero hay que ser propositivos y positivos y nos lanzamos de cabeza a la piscina de la propuesta y del trabajo por el bien colectivo. Y nos encontramos que nuestro esfuerzo es más bien desatendido y no pasa nada porque nos conformamos con tan poco que todo nos parece una pequeña victoria. Hay a quien le parece incluso su victoria. Hay quien toma por victorias que los pájaros trinen o que el sol salga o que ocurran cosas que de tan sobadas ya no se sabe si son lo que son, pero las técnicas de venta te dicen que todo tiene que ser bueno y positivo y así es mejor.
Es mejor.
Ya hace tiempo que no recordaba esto. Es mejor. Siempre. Es mejor. Lo suyo, cómo lo hacen, cómo lo venden, cómo están, cómo han llegado, cómo lo maquetan, es mejor. El PSC decide que el pacto es como tiene que ser y salvo algunos goles realmente flagrantes se hace y se dice lo que el PSC permite. Y es como tiene que ser y si no te gusta en las próximas no te dejes cegar por el cielo. Y nosotros estamos ahí, conseguimos algunas cosas, tengo ganas cómo se va a acabar Can Zam sin acabarlo o cómo se va a acabar Can Zam sin que se note y de cómo se va a hacer una reforma en servicios sociales que requeriría unas ganas y una valentía que no se puede discutir, porque no se puede discutir que todo poco más o menos, ya se está haciendo. Las bromas que hago me hacen gracia cuando las cuento yo. Como lo de dar razón. No tengo demasiado criterio y tampoco una norma básica de comportamiento. Pero yo me entiendo.
Las intervenciones se reducen a las de los portavoces y las de algún especialista en los temas. El clima es el siguiente: el pacto vale, pero colarnos goles porque sí, tampoco.
Y el segundo punto del orden es un gol. Una modificación en los cargos directivos del Ajuntament que me van a permitir que no entren en el detalle, porque para el detalle ya están otros y yo no soy el indicado para ese menester. Una modificación que ya venía prefigurada en el Cartapacio municipal que ya se nos presentó hace justo un añito con esas calores. Y que ya venía a decir que esto era lo que había. Ya dijimos de qué iba la cosa y la seguimos diciendo.
Ya no le damos importancia a las cosas. Antes parece que esto hubiera tenido otro cariz. Por nuestra parte y por la de los demás. Supongo que con esto de la Covid nos hemos vuelto todos un poco no sé, como que lo situamos todo en otro nivel. Qué se yo. El caso es que lo que se aprobó es como raro. Como raro y como que reafirma lo que uno ya viene diciendo.
Yo ya lo dije. Qué viejo y qué casposo que estoy. Ya lo advertí, yo ya lo sabía, nadie me escucha, si me hubiéseis hecho caso. Dónde lleva la tilde hubiéseis.
Qué pena. No voy a comentar nada más. No voy a decir lo de los sueldos ni nada de eso además. No lo voy a decir porque bajo mi humilde opinió no es criticable. Que se suban los sueldos de estos responsables que se dice que van a subirse las retribuciones me parece normal.
Hacen su trabajo.
Y no hay mucho más que decir. Y si no lo hacen porque todavía no lo están haciendo, lo harán. Y lo harán bien. Y Santa Coloma será lo que es y seguirá siendo, porque aquí se hace el trabajo. Y dará igual si el cielo está diseñado bien o mal, al final la estructura es la que es. Y me resulta conmovedor, en directo me pareció otra cosa, el afán del portavoz de Esquerra de ser el látigo de los socialistas. Ha hecho usted una intervención muy bonita. Está aprobado.
Antes, hace tiempo, también entraban a dar la patada en la puerta, a limpiar la institución, a levantar alfombras. Antes. Pero estos lo maquetan mejor.
El PSC así las cosas supera otro pleno que parece ser la única esfera de cierta discordia que hay en la ciudad. El Pleno, alguna discusión, palabras que se malinterpretan, ánimos que se encienden, y poco más.
Pactar pegados. Acabo de recordar cómo quería titular la crónica. Ahora ya da igual. Pacto de servicio, pactar pegados no es pactar. Pactar pegados y eso.
Que venga otro más joven y lo haga mejor.

viernes, 24 de julio de 2020

Literatura fantástica

Y cansado de escuchar, Oliunov interrumpió a Hublev para contar su historia:
'Pues yo llegué a Gomaschino justo cuando ya había dejado de helar y la primavera empezaba a asomarse y nunca escuché hablar de todas esas cosas que me cuentas, amigo Hublev. Yo os escucho y os comprendo y me sabe muy mal tener que ser siempre la persona que os diga según qué cosas, pero es evidente que dedicáis mucho tiempo a adornar historias que son sencillas con argumentos que son inventados. Hublev, amigo, dices que en casa de la señora Nadiezhda Filipovna había al menos seis sirvientes y que cada uno de ellos se encargaba de uno de los perros de la casa. En casa de la señora Nadiezhda Filipovna no había ningún perro por la sencilla razón de que yo estuve a punto de matar a la señora Nadiezhda Filipovna por accidente en su casa y nunca vinieron a atacarme seis perros, ni tres ni ninguno. Y tú también, querido Marinov, has querido referir que al final de la calle del Zar Alejandro se encontraba una taberna donde os reuníais los solteros del pueblo e imaginabais historias de amor que jamás ocurrieron ni ocurrirán. Y yo os digo que eso no es así, porque en la taberna trabajaba la bella Sonja Tereschnina y ésta tenía dos hermanas también muy hermosas, la más mayor Natalia y la pequeña Olga y el padre de todas ellas siempre estaba sentado en la barra del bar vigilándolas y allí no iban solteros de ningún tipo sino respetables ancianos que no podían enfrentarse al señor Tereschnin de nombre Pavel y que había sido soldado y todo el mundo decía y sabía que manejaba el sable con tal destreza que cualquiera que se acercase a sus hijas podría salir sin ojos de la taberna. Yo entiendo que Gomaschino no sea precisamente el lugar más divertido del mundo, pero no merece la pena inventar nada. Ahora, cuando vuelve otra vez el frío, me gusta largarme de aquí y buscar fortuna en tierras más cálidas. Me gusta la isla de Mallorca, en el mediterráneo. Un lugar tranquilo donde ya he estado alguna vez y allí conocí hace dos años a una chica de cabello negro y piel blanquísima que se llamaba Margalida y que dice que me espera este año y que si de verdad voy se vendrá conmigo y vivirá aquí en Gomaschino, cuando vuelva a venir el deshielo. Y os podéis reír si queréis'.

jueves, 23 de julio de 2020

Yo tenía un llavero del PSUC

Y lo llevaba a todas partes, cuando era un adolescente que quería ser algo punk pero sin pasarme. O muy punk pero sin que se notase. El llavero del PSUC no era mío, que lo tenía mi padre en un cajón. El aniversario del PSUC nos sirve para darnos golpes de pecho, reprocharnos el porqué de su desaparición, reinvidicar un pasado glorioso y lo bien que se hacía todo antes, repasar la gente que fuimos, sacar las fotos bonitas, los carteles espectaculares, los congresos fatídicos o clamar por qué no estamos ya todos en Esquerra Republicana de Catalunya o la izquierda indepe que es quien representa bla bla bla.
El aniversario del PSUC. Como bien dice el taoismo, cuanto más aprendes, cuanto más ves, menos sabes. Saber mucho, interesarte por las cosas, aprender las dinámicas, estudiar el porqué, en muchas ocasiones nos hace sentirnos mejor, más completos, pero también nos causa desazón. Saber mucho de política, estar metido en ella, pasar días, horas, semanas, hablando, conociendo, compartiendo, nos proporciona momentos de mucha alegría. Pero saber mucho provoca desazón y tristeza. O desapego.
La historia del PSUC es muy bonita, llena de personas sacrificadas y tenaces que luchan contra la adversidad. La historia del PSUC también tiene sus momentos de criba, de purga, de escisión, de debate interno que no conduce a nada, de pérdida de pie. La historia del PSUC tampoco se entiende sin sus enemigos. Que han sido muchos, numerosos, variados y que siguen teniendo a cualquiera que se reclame como su heredero como el adversario a aniquilar.
Existe un partido que se llamó PSUC y que, como todas las cosas que ya no son, son una y muchas en el recuerdo de la gente. Una y cada una distinta. Una y nunca la misma. Y lo que fue para ti no lo es para mí, porque por eso ya no está. Y eso se contagia y se sigue manteniendo en las formaciones que son como si, como si no hubiera sido, corazón mío no llores ni te sientas afligido. Es que estoy escuchando una canción de Morente y me he ido un poco. Suspiros de mi corazón salen de mi pecho ardiendo y se van a descansar donde los amores tengo. Yo sembré una esperanza y salió un cariño floreció, un desengaño y cogí uno y salió un olivo. Yo sembré una esperanza y salió un olivo.
¿No os pasa que estáis escribiendo de algo o pensando en algo y de repente las canciones parecen que hablan de las cosas? ¿Cómo si hubiera un algoritmo o algo?
En mi casa tengo un póster del PSUC. El de Tàpies. Precisamente. Me gusta casi más el de Brossa. Intelectuales. El partido de la intelectualidad creadora. Tete.
El PSUC en su fundación recogía el legado de diversos partidos. Dentro del PSUC había comunistas, claro, pero también militantes que no eran comunistas. Ser comunista ya hemos dicho alguna vez que es muy difícil
Hoy en día, prácticamente imposible. Desconfío de quien lo dice tantas veces. Los comunistas. Hoy. El PSUC debería haber seguido existiendo. Eso lo sabe hoy cualquiera. Las siglas, eso lo sabe cualquiera, la marca, eso lo sabe todo el mundo con un poco de entendimiento, esas siglas, podrían haber sido un salvavidas. Un seguro de vida. ERC. PSOE. Da igual lo que digas con esas siglas. Ya eres tú.
Qué somos ahora. Qué canción va a salir ahora. Pongo la que me da la gana y acabo antes.
¿Deberíamos refundar el PSUC? Ya hay gente, compañeros y compañeras, que militan en un PSUC. Un PSUC.
¿Qué espera la gente de nosotros y nosotras?
Desde que me dejaste, las azucenas han perdido su color. 

miércoles, 22 de julio de 2020

Vista cansada

Hace mucho tiempo que no recibíamos nuevas informaciones acerca de la teoría de la Mirada Ovoide desarrollada por el profesor Almayr, pero a raíz de la desclasificación de unos documentos de la Comisión Pecheneck, hemos tenido conocimiento del siguiente caso.
'Alderiga Ambouk se ha personado ante la comisaría de policía de Kleschmark para comunicar que su esposo, Vebo Farrah, se ha atrincherado en la habitación dormitorio que ambos comparten situada en la calle 21 de Julio de Kleschmark. Alderiga Ambouk ha relatado que su marido se despertó hace unos cuantos días, cinco concretamente, con cierta sensación de cansancio, agotamiento, pese a llevar ya varios años jubilado y no desempeñar ninguna tarea específica ni en su domicilio ni fuera. Alderiga Ambouk nos cuenta que su marido había desempeñado la muy noble tarea de quiosquero en esta nuestra localidad y que nunca había tenido más instrucción que las reglas básicas, leer y escribir. Sin embargo, Alderiga nos dice que atesoraba una gran cultura y que era capaz de hablar de los lugares más insospechados, incluso pueblos perdidos de las montañas, como si los hubiera frecuentado desde la niñez. Alderiga nos dice que su mayor afición era sentarse cada día en la silla del quiosco y orientarla hacia un punto cardenal, a veces movía la silla imperceptiblemente, otras daba algún giro, y se quedaba allí absorto durante horas ya que no había demasiado movimiento en el quiosco salvo las primeras horas de la mañana y por las tardes cuando los niños reclamaban chucherías. Alderiga nos dice que su marido, Vebo, hablaba solo, se reía, a veces lloraba, otras cantaba canciones en lenguas extrañas, sin levantarse del quiosco. Alderiga nos dice que, una vez, al cabo de los años de estar casado, su marido le confesó que podía verlo todo. Que si se sentaba en la silla del quiosco y estaba tranquilo, progresivamente su campo de visión se ensanchaba y el mundo, que parece finito a la visión por culpa de la línea del horizonte, se le presentaba sin fin y podía a la vez centrar la mirada en cualquier lugar que quisiera, fuera este elevado, llano, separado por murallas, incluso dentro de domicilios. Podía verlo.
Alderiga siempre pensó que, en sus ratos muertos, su esposo leía novelas de baratillo y que como Dn Quijote se había trastornado. Alderiga, que trabajaba de carnicera en el establecimiento municipal del mercado de Kleschmark, nos cuenta que una vez, al llegar a a casa, encontró a Vebo sentado en la habitación dormitorio que compartían y, al borde de la cama, recitar un canto en idioma indígena que no supo ella descifrar pero que no le pareció europeo, al menos que ella, con sus pocos conocimientos sobre el tema supiera. (Posteriormente hemos sabido que es una invocación aymara).
Alderiga y Vebo supieron así que desde casa también podía disfrutar de los beneficios de ese don de la vista.
Sin embargo, hace cinco días, Vebo la miró con otros ojos, justo después de comunicar que se encontraba cansado. Alderiga nos cuenta que Vebo siempre había sido una persona afectuosa y que la había tratado con amor, pese a no tener hijos, pero que no tenía detalles especiales con ella o jamás se había fijado en su aspecto ni para alabarlo ni para reprochar cualquier cosa.
- Estás guapa. - Dice Alderiga que le dijo Vebo aquella mañana justo después de comunicar su cansancio. Se detuvo un rato ante ella y la miró como nunca.
Acto seguido se encerró en su habitación y allí sigue desde entonces. Alderiga está preocupada.'

martes, 21 de julio de 2020

Kim - Rudyard Kipling

Si yo hubiera leído este libro de joven, quizás hubiera comenzado a escribir bajo su influencia. Quizás, digo, hubiera escrito la historia de un monje llamado Urlstan Chulpadalasang que vagase por el Asia Central, la India, Japón, buscando algo que ni él sabe lo que es y que acaba harto de tanta búsqueda cuando se encuentra con el terror ante la supuesta llegada de Maitreya. Todo eso lo podría haber escrito de haber leído Kim de joven, pero eso no ocurrió. Eso ha ocurrido ahora y nuevamente las coordenadas del espacio tiempo se han mezclado o se han intercambiado o simplemente nada importa una linda mierda.
Este libro, Kim, escrito por el inglés Rudyard Kipling contiene en esta edición de Pinguin Clásicos un prólogo de Edward Said, crítico y teórico palestino-estadounidense que te chafa la guitarra y te condiciona la lectura y lo hace con razón. El libro de Kipling, el viaje de Kim y el lama por la India, nos dice Said, no es más que la legitimación de la presencia británica en la India, la justificación de porqué tienen que estar los británicos en la India y la India vista desde esa óptica. Con todos los prejuicios y todas las consideraciones de superioridad cultural que tiene un escritor como Kipling que siempre justificó el imperialismo británico como algo natural y bueno. Él mismo era hijo de ese sistema, ya que su padre era funcionario del sistema en la India y así se crió. Todo, pues, los personajes, su comportamiento, su pintoresquismo, lo bueno y lo malo que hacen, está puesto bajo el filtro de esa mirada imperialista de Kipling. Una vez sabido esto, el libro.
El libro es fascinante. Una cosa no quita la otra y el mismo Said lo dice. El libro es una obra maestra. Y sabiendo de dónde te viene la hostia, todo es de otra manera. Kim es un niño que vive en Lahore. Es hijo de un soldado irlandés que muere de su muerte y su borrachera y deja al crío a la buena de dios por esas calles donde el chaval se mueve como pez en el agua. Como si fuera de allí. Pero no es de allí. Ese es el concepto. Parece de allí, habla como los de allí, incluso puede hacerse pasar por alguien de allí, pero no lo es. Es un sahib. Es un blanco. Y quien lo sabe y cuando lo sepa él, le cambia la vida.
Así, parte con un lama, un monje tibetano de quien se convierte en sirviente, en un viaje hacia un lugar que el lama ha soñado. Pero Kim va con otro propósito ya que está participando, como un juego, en el Gran Juego. En la pugna que llevaron (y llevan) Rusia y Gran Bretaña por dominar Asia Central y la India.
El libro nos habla de ese viaje y de las misiones que tiene que llevar a cabo Kim. Y de la gente que se encuentran, de los personajes, las religiones, las creencias, y te atrapa.
Y no es fácil de leer. No es un libro sencillo, no es un libro para niños. Utiliza palabras y da por sentadas cosas que un lector que no quiera mirar la guía del final o incluso mirándola, pueden hacerle perder las ganas de seguir. Pero sigues. Y sigues caminando con el lama y con Kim y con el vendedor de caballos y con el babu y con Lurgan. Y no sé.
Y yo posiblemente nunca vaya a la India, pero... no sé. Quizás tendría que leerme algo de alguien que contara la India sin ese barniz imperialista. Lo tendría que hacer.
Pero el libro entretiene, te pica la curiosidad, te da ganas de saber más y ya por eso, merece la pena.
Lástima que ya no me vaya a influenciar en nada.