domingo, 27 de septiembre de 2020

Petra - Jaime Rosales


Petra es un nombre que me gusta. Mi tita se llamaba Petra, la hermana de mi madre. Petra es un nombre antiguo, como dicen en la propia película. Petra es el nombre de la protagonista de la película de Jaime Rosales, un director del que creo que es la primera película que veo. Petra es también el nombre de una de las actrices del reparto, Petra Martínez, que interpreta a la madre de la protagonista, precisamente. 

La película es un peliculón. Y fui descubriéndola poco a poco. Tenía curiosidad por las películas de Jaime Rosales y no sabía que esta era suya también. Tengo curiosidad por todas las películas en las que aparezca Bárbara Lennie. Y sin embargo, con todos esos condicionantes a favor, he tardado dos años en verla, pese a ser de fácil acceso en múltiples plataformas y demás. Porqué. Porque vi un tráiler. Y viendo el trailer no sé qué vi. No sé qué pasó con el trailer que me imaginé otra película. Una película sobre arte. Y es una película sobre arte. Y es una película sobre más cosas. Pero lo importante es:

¿Puede ser un artista, un creador, alguien que crea lo que según los cánones establecidos podemos considerar como arte, digo, puede una persona así ser una hijadelagranputa?

Puede.

Los ejemplos a lo largo de la historia son múltiples y no entraremos en ellos. La película se estructura en capítulos desordenados que nos van descubriendo partes de una historia que tiene uno o varios finales. Puede tener un final, pero tiene un segundo final. Tiene un final que quizás sería un final de la boca abierta y tiene otro final que te la cierra. Petra es una artista que llega a una masia catalana donde vive un artista del que pretende aprender. En la casa vive el artista, su hijo y su mujer junto a una familia que le ayuda. La película empieza siendo eso y termina siendo muchas otras cosas.

Es una película a la que hay que llegar sin saber muchas más cosas. Así que tampoco vamos a contar muchas cosas más. 

Es una película para ver tranquilamente, una película para dejar el móvil al lado y no mirarlo mucho. O mirarlo para... no, para nomirarlo. Una película para pensar en cómo somos y lo que aguantamos y lo que transigimos con quien se lo ha montado de tal manera que parece que el mundo está para disculparle todo. Ya no cuento nada más. 

sábado, 26 de septiembre de 2020

Sonic Youth - Washing Machine


Son muchas efemérides y no vamos a poder llegar a todas. Hoy, por ejemplo, también cumple años Bryan Ferry, 75 concretamente. Efemérides. 25 aniversario hoy mismo del Washing Machine de los Sonic Youth. No fue el primer disco de Sonic Youth que escuché, pero posiblemente fue una de las experiencias de concierto en vivo que más me han impresionado. Hace 25 años yo tenía 20 años y supongo que estaba todavía en la facultad. Con el Soldat, el Cucurull y el Nandete. Ya había escuchado más discos de Sonic Youth, nunca los había visto en directo. De hecho, ya me había comprado el Experimental, Jet Set, Thrash & no Star. Que me gustaba un huevo, como el Dirty que lo tenía en cinta y que podemos decir que fue el disco con el que empezó todo gracias a la canción 100%. Seguro. 

Concierto en el Pop Festival. Fuimos mi amigo Mario y yo. Tocaban Beck, Yo la Tengo, Siniestro Total, Paul Weller, Babes in Toyland, y alguno más importante que me dejo seguro. Un pedazo de festival en Badalona que no se volvió a repetir. Nosotros íbamos a ver a Siniestro sobre todo y luego lo que surgiera. Más o menos conocíamos a todos los demás. Nos lo pasamos de puta madre. El penúltimo concierto era de Sonic Youth. Salieron y empezaron a hacer ruido. Y tocaban canciones del disco nuevo que iban a sacar. El Washing Machine. Ruido. Ruido con las baquetas tocando la guitarra, una atmósfera, una cosa. Nos quedamos a cuadros. Los idolatré desde entonces. Al final del concierto, se marcaron Diamond Song, una canción eterna de esas de 20 minutos que me dejó alucinado. Creo que era la primera vez que escuchaba en directo algo así. 20 minutos dejándose llevar y dejándolo todo. No sabíamos si la canción había acabado, si se habían ido... Cuando salió Siniestro, trajeados, empezaron a hacer ruido, distorsiones, acoples... homenaje a Sonic Youth, dijo Julián Hernández. 

Unos meses después vinieron de gira a presentar el disco. Mario me dijo que teníamos que ir. O le dije yo de ir y se apuntó. Volvió a ser una experiencia alucinante. Recuerdo tener en cinta el disco y ponérmelo de camino a la universidad y volver de la universidad... No Queen Blues a todo trapo, que era la canción de la lavadora por más que la canción de la lavadora, Washing Machine, fuera otra. 

¿Porqué este disco y no otro? El disco de la lavadora y la portada con los chavales con la camiseta de la lavadora. El ruido de una banda como una lavadora. El disco que empezaba con Becuz, con la Kim Gordon a caballo de un riff repetitivo, la repetición, siempre y para siempre. Y seguía con la de Junkie's Promise que dicen que era una canción que le dedicaron a Kurt Cobain, que se había quitado de en medio hacía poco. Y luego la de Saucer Like que es otra del Lee Renaldo. Y llegamos a Washing Machine y ya son palabras mayores porque aunque empieza como una canción más o menos normal se va terminando para dar lugar a la canción de verdad. A una lavadora funcionando. Como una lavadora. A partir de ahí todo el disco es cuesta abajo y sin frenos. Hay una parada técnica con Little Trouble Girl, donde cantaba también Kim Deal nada menos, preciosa canción. Y nos poníamos ya de cara con No Queen Blues. Que es la de la lavadora de verdad. Las que iban detrás siempre eran las que estaban detrás de No Queen Blues y no se puede poner esa canción ahí porque todo lo que venga detrás ya no importa nada.

Ahora cuento lo de la camiseta y ya lo dejamos.

En no sé qué concierto, supongo que fue el del Razzmatazz con el Mario, me compré una camiseta de Sonic Youth. Se la compré a mi hermano. Yo me compré otra, del Bad Moon Rising, que no me llegué a poner ni tres veces, no sé dónde me compré esa camiseta. La camiseta de la lavadora se la compré a mi hermano. Se la ponía mi hermano, me la ponía yo. Días alternos. Era lila o violeta, la dejamos casi blanca. Qué camisetón. Para mis 45 cumpleaños le dije al Juanra de la Tienda que me hiciera una camiseta con la lavadora. 

Creo que cuando tocamos con eltoni, el pako... siempre acabamos haciendo canciones que se parecen a Sonic Youth. No me gustaría nada más que sonar como una lavadora. 

Hace 25 años. Ya no somos tan Sonic Youth y nos vamos acercando cada vez más a la Sonik Death. Pero aguantamos como podemos. 

El estigma autoinfligido

 


No hace falta que disimulen, sé lo que están pensando. Santa Coloma y su estigma. En la película de Manuel Picazo, Extramuros, basada en una novela de Jesús Fernández Santos, una monja interpretada por Mercedes Sampietro simulaba tener las llagas de Cristo en la palma de las manos para salvar su convento. La cosa salía mal. Autolesionarte nunca es una buena idea.

Hace unas semanas nos despertamos con el reportaje que un periodista del programa de Ana Rosa había llevado a cabo haciendo la patrulla nocturna en un coche de la USIR, una unidad especial de la Policía Local creada recientemente para actuar contra la delincuencia. Allí, el periodista era testigo de un festival de actividades donde se mezclaban robos, violencia de género, conductas incívicas, rematada con una entrevista a un supuesto delincuente reincidente que confesaba una maldad sin remordimiento. Sensacionalismo del bueno.

Santa Coloma y su fama. Santa Coloma y los barrios de extrarradio. Santa Coloma y esa ciudad trabajadora salida del fango, como dijo la periodista local Odei A.-Etxearte. Una ciudad que se desvive por la construcción de una imagen amable, moderna, abanderada de la solidaridad, la música y el feminismo y que, en cinco minutos de televisión, se presenta ante el mundo como una suerte de escenario post apocalíptico digno del mítico programa Cops.

No hace falta que disimulen y que nos miren como si no supiéramos lo que piensan. Sabemos qué es Santa Coloma. Las calles colomenses son una barbaridad de gente, de culturas, de historias de vida alucinantes, de dignidad trabajadora. Una ciudad con mucho avanzado desde el desastre de su crecimiento desordenado, pero también con mucho por hacer. Por eso, como le dijo una vez Alfredo Di Stéfano a su portero durante su etapa de entrenador en el Valencia C.F., ‘no te pido que pares las que vayan dentro, pero por lo menos no te metas las que van fuera’. No hagamos como la monja y nos provoquemos los estigmas nosotros mismos, por favor.

Artículo publicado en El Periódico de Catalunya el 25 de septiembre de 2020

miércoles, 23 de septiembre de 2020

Batucadas


En un momento como este, la discusión sobre las batucadas es de lo más pertinente. Así que pasemos a lo que parece pertinente. Que es qué está pasando. Porque no sabemos qué está pasando. Si volvemos a las mismas que en marzo o eso ya no va a volver a ser. Madrid. No sabemos pero lo de Madrid. En la tele ya no nos faltaba nada más que Madrid. Más Madrid. La gente ya empieza a ver que esto de Madrid no sabemos a dónde va. Que lo de Madrid no tiene explicación. Pero así a lo bruto. No tiene explicación. Porque pasa lo de siempre. Que nos reímos, que la llamamos IDA y que al otro le llamamos Carapolla. Pero vendrán las elecciones y volverán a ganar. Y nos reiremos mucho, pero están ahí. Y no sabemos qué pasó el lunes cuando se reunieron pero seguro que mucha gente de izquierdas pensaba que iba a pasar algo. No pasó nada. No pasa nada. Pensaban que Pedro Sánchez iba a plantarse y no. Y no pasó. Como no pasa nada con el Partido Socialista en Madrid y seguimos sin saber qué pasa con nosotros. Y hay a quien no le gustan las batucadas o que ha descubierto que ser de izquierdas, incluso la rupturista que venía a derribarlo todo, también tiene sus momentos de mirar así como a lo lejos y que haya una cámara cerca que te capte y digas cualquier frase que parezca profunda pero no profunda pero profunda pero cercana. Y eso era bueno o era malo o era normal o mirar hacia el horizonte mientras el vuelo de esa chaqueta resulta tan así no significa que te hayas olvidado de nada porque oiga usted, que sabe tanto, póngase usted. No sabemos qué pasa pero esto no pinta bien. Mientras que la ministra de trabajo va haciendo cosas uno tiene la sensación de que la dejan hacer. De que nos están dejando hacer y que llegará el momento en el que nos digan, que hemos cambiado la cerradura y esas caras y esos ademanes serán olvidados y todo será paz y armonía entre los que la tienen que tener. Si es que no la están teniendo ya. No sabemos qué ocurre pero lo sabemos perfectamente. Estamos viviendo momentos históricos para las organizaciones de izquierdas en las que lo podemos perder todo o podemos por una vez echar cabeza. Por enésima vez. Elecciones en Italia, los malos no avanzan, pero no desaparecen. Qué tenemos en Italia. No lo sabemos. Aquí, aquí cerca, seguimos sin saber qué tenemos. Aquí al lado no sabemos qué nos pasa. Qué pasa que siempre acaba ganando lo mismo, que siempre acaba ganando la ilusión. Lo que nos haga sentir mejor y pensar menos. Y nadie es más tonto que nadie. Nos gusta pensar que IDA y Torra son lo mismo. Y si lo son, porqué van a ganar siempre. Ganan siempre. Mientras nosotros, que somos más listos, nos conformamos con reírnos y ellos nos joden la vida. Siempre ganan y nosotros nos atacamos desde la izquierda. Porque siempre nos atacamos desde la izquierda porque el que ataca siempre es más de izquierdas. Sin saber. Sin pensar. La izquierda. Qué difuso. Qué poco matizado. Qué quieres decir con izquierda. No sabes lo que quieres ni lo entiendes. La política se basa en ir haciendo creer que todo es como tiene que ser. En Santa Coloma usted no tiene porqué entender nada. Menos aún. No sabe nada. Las cosas pasan porque pasan y son así porque alguien tiene que hacerlas y si eso pues mejor que las hagamos nosotros y los míos. Y las mías. Y todas juntas organizamos el rebaño y nos lo repartimos y somos la mejor ciudad del mundo. Y lo que viene detrás no es mejor. No es más nuevo. Es evangelizar entre indígenas las bondades de la cultura superior. Es hacer gala de lo más gárrulo de todo lo que podemos ser y hacer de eso bandera. Por eso, yo te digo, querido o querida lectora, que creo que las manifestaciones son más divertidas con las batucadas. Las manifestaciones no tienen que ser divertidas. Las manifestaciones deben implicar un riesgo, que se sienta el peligro, la amenaza para el sistema. La amenaza para el sistema. Somos una amenaza para el sistema. Somos una amenaza para el sistema. El sistema está en peligro. Díaz Ayuso haciendo declaraciones en la radio y nosotros amenazando al sistema. Desde dentro. Desde el interior. Saliendo en tromba a replicar el tweet de turno. Estamos organizados. Nos lo pasamos. Lo hacemos, hemos alcanzado el objetivo. Gente viviendo en la calle. La isla de Lesbos. Noticias que han de pasar rápido. Una cuña del teatre Lliure que te deja con el culo torcido. Som el comunisme. El comunisme. 

Miércoles por la tarde. Todavía no hay un acto solidario al que apuntarse. La vida todavía no ha vuelto a la normalidad. La nueva normalidad va a ser lo mismo pero con el pavo más subido todavía.  

martes, 22 de septiembre de 2020

Crucero


Le conocimos durante el crucero por los fiordos aquel que yo no tenía ganas de hacer. Nos dijo que era alemán, que se llamaba Jens y que era un fanático de los fiordos y de todo lo nórdico. Yo inmediatamente lo identifiqué como uno de esos racistas que van de vikingos y de toda esa mierda. Es que ni siquiera eso. Era la persona más tonta que yo me crucé jamás. Ya te digo que yo no soy partidario de pasar frío en verano, pero mi compañera se empeñó, en cambiar, en hacer algo diferente y como los precios estaban tirados, pues mira. Desde el primer día, mal. El crucero era un rollo, la gente era como muy mayor, y muy de ir a hacer cruceros por los fiordos. Es decir, que no. Y aquel Jens era el peor. Nos dijo que estaba casado pero que su mujer ya no le acompañaba a estos viajes. Que era el quinto crucero como ese que hacía pero que había visitado los fiordos por lo menos unas 30 veces. Que durante un tiempo había pensado en irse a vivir a Noruega. Que su padre había estado en Noruega de joven (¿?) y que por eso él se llamaba Jens y que su padre había sido siempre un enamorado de esa parte del mundo y de la cultura nórdica. Nos iba contando todo lo que íbamos viendo, junto con cosas que iba apuntando además, trazos culturales, características de la cultura nórdica, diferencia entre los diferentes pueblos, la evolución de la cultura, todo.

Un día, le comenté que yo era historiador. Fue un día en el que comenzó a relatar los viajes de los vikingos que les llevaron no solo a América sino a dar la vuelta al mundo. Le dije, que yo era historiador y que bueno, que había alguna cosa a discutir sobre el tema. Me dijo que ser historiador no era suficiente, que él era ingeniero y que eso no era suficiente para discutir sobre el trazado de una carretera. Le dije que era historiador especializado en la Edad Media. Me dijo que no era suficiente. Le dije que me había licenciado en la universidad de Gotemburgo y que era profesor allí. Me dijo que nunca lo hubiera dicho y que en todo caso me hubiera tenido que haber identificado antes, que no había dicho nunca nada y que... 

Ya me calentó tanto que le tuve que decir que yo era Odín. Y que parara ya. Se metió en su habitación y no le volvimos a ver. 

lunes, 21 de septiembre de 2020

Rastros de carmín - Greil Marcus


¿Qué necesidad tenemos de saber tanto? Me gustan los Sex Pistols. Me gusta el punk. Me gusta saber del punk. Jamás diría que soy un punk. Creo que me gustaba pensar, hace años, que era un poco punk. No era nada. Me gustaba saber de dónde venía el punk. Me gustaba conocer de dónde venía esa pulsión y si alguien la había tenido antes. Me gustaba encontrar trazas de punk en otras cosas. Me he leído algunos de los libros que parece que hay que haberse leído. He visto los documentales que más o menos creo que ha visto todo el mundo. Hace mucho tiempo que no escucho punk rock como el que escuchaba, que era más o menos el punk rock normal de toda la vida. Me gusta saber cosas. 

Pero esto es excesivo.

Voy a intentar explicar qué quiere este libro. Este libro de Greil Marcus, escritor que escribe sobre cultura y concretamente sobre música y sus relaciones con otros mundos, quiere contarnos, creo, quién dijo lo que el punk de los Sex Pistols cantó antes de que los Sex Pistols existieran. Y lo hace de una manera en la que finalmente no sabes si quiere contarnos eso, quiere reivindicar otras cosas, qué quiere. Qué es lo que quiere. Por qué se entretiene en contarnos, en contarnos de esa manera en la que nos lo cuenta, los pormenores de las internacionales letrista y situacionista. Por qué nos quiere meter en las cabezas contradictorias y extrañas de los dadaistas. Por qué tantas cosas si a nosotros, si a mí, con lo que yo sabía, ya tenía bastante para apreciar el punk o para saber que el punk es mucho más complejo o mucho más simple. No lo sé. 

Supongo que es evidente. Frena. Suponer que es evidente está mal. Digo que está claro que el punk no es solo lo que parece. Que hay más cosas. Pero qué más da. Un libro para saber más de todo, nunca está mal. Se hace farragoso en muchas ocasiones, no sabes por qué tiene que haber tanto contenido para decirnos que sí, que han habido momentos, personas, movimientos culturales, minoritarios, otros con mucha fama y revuelo, personas que han sabido estar ahí, cómo nos ha influido a todos, la publicidad, el cine, el arte. Estar en el mundo.

El trabajo, la familia, la sociedad, el capitalismo, el comunismo, la burocracia, tu familia, la burguesía, estudiar, saber, romper cosas, decir que vas a romper cosas, hacer manifiestos contra las cosas, proclamarte fuera de juego, estar en contra, ponerte a favor de lo que nadie se pone a favor, destruir, destruirte, ser expulsado, expulsar, odiar el trabajo, odiar la sociedad, ser absorbido por la sociedad, escupir hacia arriba, recortar diarios, ir al café, drogarse, ser un olvidado, olvidarte, cambiar de nombre, cambiar de país, hacer cosas sin sentido, darle sentido a la nada, aburrirte, contra el aburrimiento, inspirarte, traicionar a tus amigos, ser minoritario, ser aún menos, equivocarte, escribir, renunciar al texto, a la imagen, hacer una película sin imagen, recitar palabras sin sentido, berrear, destruir la idea de cultura, ser el Anticristo.

De eso va el libro. 482 páginas más nosecuantas de bibliografía dedicadas a explicarnos de qué va la cultura que no triunfó pero que siempre está ahí cuando algo nos parece que se sale, que no lo entendemos, que nos atrae porque es otra cosa, porque no se pide hora para expresarla, porque no hay un permiso ni una instancia para hacerla, porque la cultura ha muerto, porque el arte es un invento y porque yo que sé. 

viernes, 18 de septiembre de 2020

Los Planetas - Unidad de desplazamiento


Que te gusten Los Planetas es algo que aceptas como una cosa que es y que tiene que ser ya para siempre. Como ocurre con los grupos clásicos que tienen largas carreras, no tiene porqué gustarte absolutamente todo, no tienes porqué estar al tanto de sus movidas, no debes tener la obligación de ir a todos sus conciertos. Ni siquiera tienes que saber si un disco es este o aquel. Yo, hoy mismo, no sabría decir si este disco, Unidad de Desplazamiento, tiene tal o cual canción. O si pertenece al que sigue, o si hay alguna que era del anterior. 

Una semana en el motor de un autobús, Unidad de desplazamiento y el otro, el de Encuentros con entidades. Por ejemplo, me acabo de enterar que en este disco hay dos canciones que me gustan mucho, las que le gustan mucho también a mucha gente, la de Un buen día y la de Santos que yo te pinte. Y luego hay una nebulosa de canciones que para mí podrían pertenecer a cualquiera de los tres discos citados o al cuarto, al Contra la ley de la gravedad que ya no sabría decir qué ni porqué. Porque después viene La leyenda del Espacio y un poco menos la Ópera Egipcia y esas son palabras mayores. 

Se cumplen 20 años de la aparición de este disco de los Planetas y como digo, este disco de los Planetas a mí me viene a dar un poco igual porque a mí ya me habían ganado saliendo en Radio 3, en un directo de aquellos, presentando las canciones de Una semana... Ya antes, claro, pero aquel día fue lo más, aquella noche. Desde entonces, solo el flashazo de La leyenda del Espacio y todo lo que significó me impactaron tanto. Conciertos, más conciertos, y siempre con la misma canción. No me sé las canciones de uno de mis grupos preferidos. Mi nivel de desconexión es tal que ni siquiera sé si sacaron un nuevo disco o qué. La Nueva normalidad. Ni lo he escuchado. 

Se cumplen 20 años y la verdad es que se cumplen 20 años. Yo entonces tenía 25 años y casi todos mis colegas tenían esa edad. A muchos nos gustaban los Planetas y yo siempre iba con el Abel a ver a Los Planetas. Y con mi hermano. Recuerdo, supongo que fue para el Encuentros con Entidades, que fuimos a verlos a un BAM a la Estació de França y se escuchó como una puta mierda. Iban con Mercromina. Menudo churro de concierto. Yo solo quería decir que hace 20 años tenía yo 25 años y ya me gustaban los Planetas de aquella manera. 

No me gusta vivir en las canciones de los Planetas. No me gustaba vivir en las canciones de muchos grupos que me gustaban. Me gustan muchas canciones, pero no me gustaba creérmelo, el papel del Jota, de tía te quiero pero es que soy un desastre perdóname que lo he vuelto a hacer mal menos mal que estás ahí pero la voy a cagar otra vez seguro vete no te vayas. Me daba una rabia increíble y me la sigue dando. 

Íbamos a los conciertos y siempre nos lo pasábamos bien. Estábamos solos o con la gente o solos con la gente. Yo tenía 25 años y no recuerdo qué estaba haciendo. Una década perdida, la de los 20. Los Planetas son un poco eso también. Un grupo de una generación que hemos perdido el tiempo de manera miserable, o de manera gustosa, que tampoco vamos a dramatizar, que nos negamos a... en realidad no nos negamos a nada, pero joder lo hacemos lo mejor posible, darnos otra oportunidad. Ese rollo. Esa mierda. 

Santos que yo te pinte. Pedazo de canción casi de las de llorar. Un buen día, todo el mundo esperando a decir lo de las cuatro millones de rayas. Menos los Testigos de Jehová como yo que sentíamos cierta vergüencita. Cada vez más. 

Hace 20 años yo tenía 25 años yo iba con el Abel a todas partes y no recuerdo si el Edu se había ido ya. Creo que no. Al Edu no le gustaban los Planetas. 

Hay que llamar al Abel.