martes, 3 de julio de 2018

En julio


Es julio y no sabes si acaba junio y empieza algo. Todo se repite. Se cae la persiana y no se vuelve a levantar. Primeros escarceos con la playa o con la piscina. Primeras tentativas de ir a comprar ropa otra vez, unas bermudas, un bañador. Fracaso como siempre. Este año al menos me he comprado calcetines nuevos, unos calcetines coloridos. Y grises. Y vuelve la terraza, a la que tengo que entrar por la ventana, y vuelven las flores a no crecer, porque si no riegas no crece. Y aquella flor que duraba dos días y que salía de la planta esa que es como un cáctus y que no era una dama de noche y que a mí me parecía que debería llamarse dama de noche, no ha vuelto a salir. No salió jamás nunca. Una flor que salió un año y que no volvió. Una flor irrepetible que apareció, chas, y duró unos días, dos o tres, nada más, y se fue, pero le hice una foto y su recuerdo perdurará para siempre, en la foto. Las fotos recuerdan momentos. Te gusta una foto, me dijeron ayer. No es verdad, no me veo bien en las fotos, me veo caraza, me veo boca de buzón, me veo gordo, me veo culón, me veo cabezón. Siempre me he visto mal en las fotos.
Julio como mes en el que pasan todas las cosas. Julio como mes que no es Agosto, que es cuando deberían pasar todas las cosas, pero no es cierto. Es Julio. Es en Julio cuando las cosas se aceleran, como partículas que se deshacen en millones de partículas. Julio es un acelerador de partículas. Es un acelerador de tiempo. El mes de Julio como acelerador vital. Como un tubo de esos en los que te metes y acabas saliendo hecho otra persona. El mes de Julio como una especie de espiral de esas desde las que se tiran las cañas. Sales más fresco, o más caliente. Pero no sales igual.
Lo mejor del mes de julio. Los primeros días de Julio. Suenan las notas de la música de fondo, el metal pesado que zumba a lo lejos. A veces, te atreves a caminar hasta ahí. El mes de Julio vuelves al vino blanco. Igual nunca más vuelves al vino blanco, jamás volverás a ese rollo pequeño burgués y vacilón de las botellas de vino blanco fresquitas, de un euro y medio o dos euros y medio, fresquitas, jamás. Cerveza en lata y la felicidad simple de saber que un día fuiste como una flor de esas blancas que salen un día. El mes de Julio es ese es en el que la camiseta de Argentina te queda estrecha y un año después te queda bien y ahora no podría ponérmela ni de broma. El mes de Julio es el mes de planificación de las vacaciones. De gestión de la miseria. Todo el mundo lo sabe. Todo el mundo lo sabía.
Es Julio y en Julio todo va muy deprisa pese a que hace mucho calor. En Julio el calor no nos hace ir más despacio, nos hace acelerar las cosas por miedo a que se pase el calor y que nos encontremos de nuevo ante un escenario de no calor y de frío y de no saber qué hemos hecho con el tiempo cuando hacía calor, que era el tiempo, el único tiempo, en el que hemos podido ser otros. Yo siempre quiero ser otro. Yo hoy quiero ser otra vez como esa flor, pero esta vez la flor no se va a ir tan así, con tanta facilidad, esta vez la flor va a pelear hasta quedarse. Relatos, textos, comentarios, contestaciones, peleas por facebook, notas de prensa, twitter, enganchadas virtuales, cervezas y botellas de vino blanco, reuniones y asambleas, tamborileo en la mesa, escribo caras de eltoni en el margen de la libreta, pierdo millones de bolígrafos, me siento en sillas de plástico que siempre me parecen la misma silla de plástico, recogemos las sillas, no recojáis nada, que da sensación de espacio vivo.
Esta vez, esta vez el mes de Julio tiene que ser un mes de Julio en el que le demos la vuelta a los meses de Julio previos. Este mes de Julio nos vamos a concentrar todos en que la flor perdure.
No hay que hacer nada que no hayamos hecho otras veces. Es simple. Recordar los meses de julio, recordar camisetas negras, con letras metálicas, paseando por las calles, recordar partidos del mundial, recordar un alemania túnez en el que mereció pasar túnez pero que acabó palmando, como ayer acabó palmando japón contra bélgica en un partidazo que no debió acabar como acabó.
Julio como catalizador de todas las cosas que nos gustan y de todas las cosas que recordamos como bonitas y que no deberían olvidarse nunca. Julio como mes en el que pruebas a hacer cosas que no has hecho antes. Agosto está bien. Pero es Julio.
Y un día, como siempre, nos acordaremos de esto y nos reiremos. Cada vez está más cerca.

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