lunes, 8 de julio de 2019

Viva la Revolución

Dirás que ahora le llamamos revolución a cualquier cosa, pero lo que está consiguiendo el movimiento feminista, los movimientos feministas, en los últimos años es una verdadera revolución.
Y una revolución que provoca cambios. Cambios tan importantes que quienes tienen capacidad de hacer negocio con lo que sea han decidido que el feminismo, que la mujer, que la mujer empoderada, que la mujer protagonista, es negocio también.
Este último mes se ha jugado en Francia el Mundial de Fútbol femenino. Hace cuatro años no recuerdo que televisaran los partidos. Posiblemente lo hicieran. No me enteré. Este año he visto muchos partidos, creo que he visto más partidos del mundial femenino que los que vi del masculino. Una cadena de televisión, Gol Tv, ha dado todos los partidos. En muchos casos solo con mujeres comentaristas. Ex jugadoras y periodistas. Finalmente ayer se jugó la final entre Holanda y Estados Unidos que ganó el conjunto americano por dos goles a cero, cumpliendo los pronósticos que ya la daban por favorita antes de empezar. Particularmente yo iba con Japón. Creo que fue el año pasado cuando se jugó la final sub 21 que ganó Japón y me flipó cómo jugaban. A Japón se la cargó en este mundial Holanda en un partido en el que las japonesas bailaron a las naranjas, pero se adornaron demasiado y al final Holanda las remató.
Un mundial que es una revolución. Una revolución que provoca cambios. Durante este mundial, saltó la noticia de que el Real Madrid decidía entrar en la liga femenina de fútbol española comprando la plaza de otro equipo. Hasta este año, el Real Madrid no había entrado en el fútbol femenino básicamente porque no le daba la gana. Ya estaban pioneros como el Athletic Club, el Espanyol, el Barça, potencias como el Atlético de Madrid... pero el Real Madrid, hasta que no ha visto que era un negocio rentable, no ha entrado. Por un lado es asqueroso que el primer equipo del país no tuviera equipo de fútbol femenino, o que parece que la liga exista a partir de este hecho, pero el tema es que finalmente, algo está cambiando para que incluso ellos entren en el negocio. Porque hay negocio.
Hay negocio, hay interés.
Personas que jamás habrían visto ni diez minutos de un partido de fútbol del mundial masculino se han enganchado al mundial femenino. No soy capaz de describir (no puedo) lo que deben sentir mujeres que jamás vieron un partido de fútbol cuando ven a mujeres correr, saltar, chutar, regatear, golpear, caer, reír, llorar, protestar en un terreno que parecía vedado y que era cosa de hombres.
Los comentarios de las periodistas y ex jugadoras o jugadoras en activo incidían en la dificultad y el valor de lo que estaba pasando. No se entrena regularmente, las porteras no tenían entrenadoras de porteras, en algunos países, como Holanda mismo, la liga es muy reciente. Los contratos son...
Ayer mismo, cuando Estados Unidos levantaba la copa de ganadoras, el público norteamericano gritaba 'equal pay'. Igual salario. La jugadora brasileña Marta al acabar un partido que supone la eliminación de Brasil, se dirige a la cámara fuera de sí para decirle a las niñas que valoren lo que hay ahora y que se esfuercen, que entrenen, que entrenen.
Mientras, ayer mismo, Brasil masculino ganaba la final de la Copa América y se hacía la foto con el fascista de Bolsonaro.
Mientras, Megan Rapinoe, la capitana de los Estados Unidos, levantaba la copa después de haber anunciado que ella no iría a la Puta Casa Blanca a saludar a Trump y reivindicaba su homosexualidad.
Otra cosa. Parece que las futbolistas tienen la 'obligación' de certificar su condición sexual, que parece que está confirmando el cliché. Si juega a fútbol es porque es... y por eso se acepta con normalidad que digan que... dilo. Algo que claro, no ocurre en el fútbol masculino donde todo el mundo es... dilo. Parece que se asume que en el deporte femenino se tiene derecho, por no decir la obligación de ser contestatario, rebelde, antisistema. Y mola. Y mola porque eso es una revolución. Una revolución que da mil vueltas a otras revoluciones.
Lo triste es que en el fútbol masculino, por no decir en el deporte masculino, se asuma que los deportistas son melones, ceros, nada, que pueden posar con Bolsonaro con cara de gilipollas porque bueno, son gilipollas.
Megan Rapinoe es una extremo derecha con una pierna que es un guante. Ayer marcó de penal pero se marcó un par de centros tremendos. Increíbles. Es la jugadora icónica del mundial. Pero en la foto aparece Morgan, una delantero centro de las de armas tomar. Y hay más. La delantero centro de Inglaterra, White, una nueve inmensa. O Kirby, una diez bestial. O las suecas jugando como si todas fueran la misma jugadora. O las españolas, con la athleticzale Irene Paredes, la más athleticzale Lucía García. Tiro para casa.
Y la Rapinoe. Que junto a todo eso es que habla y no tiene miedo. Una revolución. Sin partidos solidarios, sin caridad, sin organizaciones benéficas. De cara.
Ojo. Una hora después, las mujeres disputaban también la final del Europeo femenino. Pero de Baloncesto. Y el baloncesto, como otros deportes, como el balonmano, o el hoquei, los damos por descontados. Las españolas han ganado de veinte a las francesas y lo han celebrado como siempre bailando el vals del obrero de Ska-p. Somos la revolución.
Lo que importa es el fútbol.
La camiseta de Nike más vendida en toda la temporada ha sido la del femenino de fútbol de Estados Unidos. Más que cualquiera de cualquier equipo masculino o femenino.
El fútbol es el deporte universal. Y lo que ha pasado en estos días es una revolución. El fútbol no es una cuestión de vida o muerte, es algo más importante. Eso decía el mítico Bill Shankly. Pues eso.

domingo, 7 de julio de 2019

Iniciativa

Cuando estudiaba periodismo, en el último año, hacíamos el trabajo de final de carrera o las prácticas en la facultad, los que no dábamos para hacerlas fuera o bien los que ya trabajaban fuera y hacían las prácticas dentro para no perder el tiempo. Fue el año 1997 creo. El año en el que Iniciativa rompía con Izquierda Unida. Yo era periodista y era votante. No entendía nada. Me tocó entrevistar a Jordi Guillot que me lo explicó. Seguía sin entenderlo. Hoy lo entiendo. Hoy lo entiendo todo ya.
Ayer Iniciativa per Catalunya Verds anunciaba un concurso de acreedores y su disolución. La marca muere pero seguro que la organización pervive con otro nombre. Vivimos tiempos extraños para los que venimos de la misma familia política, la del PSUC. Tiempos de recomposición, de desaparición, de fugas o de reagrupamientos, de disolución o reafirmación.
Cuando IC se separó de IU yo elegí EUiA. Cuando en unas elecciones autonómicas si no recuerdo, la gente de IC decidió presentarse en las listas del PSC, cuando ocurrió aquello de los Ciutadans pel Canvi. No lo entendí. Tampoco compartía lo del ecosocialismo, lo de lo verde como el nuevo foco sobre el que poner la actividad política. Me parecía que era una manera de escapar, de abandonar la lucha. Recuerdo que no entendía cómo gente que me parecía mítica de los tiempos del PSUC colomense podía comulgar con todo aquello. Cómo se podía dejar de ser comunista, cómo se podía convertir uno en verde siendo lo verde tan así, tan poco consistente. Yo tenía veintipocos años.
Iniciativa desaparece pero todo apunta a que volverán como otra organización ecosocialista.
¿Qué era Iniciativa? El PSUC y su dirección van adoptando la idea de que ni siquiera el eurocomunismo es ya viable. Es el momento de adaptarse o avanzarse a algo diferente, volviendo a reagrupar si es posible a todas las familias perdidas en el camino. La cosa no cuaja, pero cuaja un poco. El PSUC acaba desapareciendo congelado y solo pervive Iniciativa. Un partido. Pero no todo el mundo lo comparte, no todo el mundo comparte tener una línea separada y tan separada de una IU que quiere hacer algo parecido pero no, porque el PCE no desaparece, no todo el mundo quiere desaparecer, no todo el mundo quiere dejar de ser lo que es. Y así pasa lo que pasa. Surgimos nosotros, surgirán tantas cosas.
Por muy mal que haya hecho las cosas Iniciativa, por muy equivocada que haya sido su política (que en EUiA hemos compartido con la boca chica o abierta desde casi el año siguiente de romper), el hecho de haberse convertido desde el principio de los tiempos en el enemigo público de la derecha (creo que la gente no sabe ni siquiera que existimos y cuando hablan de Iniciativa, nos incluyen a toos), y de esa extrema izquierda que ve en Iniciativa y por extensión en el PSUC al enemigo principal, al enemigo primero, al enemigo que tiene más cerca, también de los socialistas que ven a este espacio como el enemigo a eliminar o como mucho enemigo a domesticar, enemigo útil porque colabora, porque trabaja, porque ay, qué tiempos aquellos cuando Iniciativa era...
Cuando todo eso pasa, uno no puede por menos que considerar a la Pepi, al Perea, a la Loli, al Lluís, al Jon, a la Marga, al Salva, al Chema, como compañeros y compañeras.
Y también sabe uno que no son unos santos. Que las relaciones en una coalición como esta y como sigue siendo no son fáciles. Y que cada uno arrima el ascua a su sardina. Siempre.
Pero cuando uno sigue viendo la animadversión profunda que genera un espacio como el de los Comunes entre todos estos actores que confluyen en lo principal, terminar con nosotros, y se esgrime el argumento de que Iniciativa es... no aprendemos nada.
Iniciativa desaparece principalmente por temas económicos.
Nosotros, en la acera de al lado, nos vemos en un momento en el que no sabemos qué va a ser de nosotros. Si estamos continuando, si merece la pena continuar, si merecerá la pena seguir con otro nombre y con otras condiciones.
A veces uno piensa que lo más sencillo sería la reunificación, de alguna manera, la desaparición colectiva en lo nuevo, en los Comunes. Pero la gente pone caras. No es posible. Es necesario mantener cada uno su singularidad y pervivir dento de... no creo que sea la solución. Pero ahí estamos.
El otro día fui a la cena del Ateneu. Me senté en la mesa con la Loli, la Marga, la Pepi... las de Iniciativa. El Salva Bolancer que jamás nunca ha sido de Iniciativa, me dio pinchos para que no me comiera el bocata de pinchos. Todos sentados juntos. Años y décadas de compartir muchas cosas. Y sin embargo, separados.
Nunca fui de Iniciativa, nunca seré ya de Iniciativa, aunque haber considerado a los Iniciados como compañeros y compañeras te cueste ser considerado sospechoso.
Ha sido un orgullo tener a los compañeros y compañeros iniciados al lado. Y estos días deben estar siendo jodidos para muchos. También de alegría para otros. Y también los hay que consideran que no hay que hacer tanto drama. Que esto no para.
Porque esto no se acaba nunca. Hay que seguir.
Con iniciativa o sin ella.

viernes, 5 de julio de 2019

Baal

En el año 32.000 nos darán igual un montón de cosas. En ese tiempo no nos acordaremos de lo que somos hoy. Y posiblemente hayamos creado condiciones diversas para vivir en la tierra como en el cielo. Y no tengamos ni la mitad de problemas que tenemos ahora. Incluso puede que hayamos redefinido los conceptos y no sepamos lo que era detrás, progreso, mañana, futuro, peor, estupendo, dios. En el año 32.000 habremos ido y habremos vuelto más de una vez. Seremos o no seremos. Me imagino que estaremos como ahora pero los computadores serán mejores. El progreso será otra cosa. No nos agobiaremos con problemas de carga y ya iremos de serie equipados con todo. Los dilemas que hoy nos ayudan a avanzar serán sustituidos por avanzados debates que no solo ocuparán a nuestra inteligencia humana, también a la de animales, plantas, máquinas y seres animados, inanimados e imaginarios. Y Baal. Y no nos importará en el 32.000 si Baal existió realmente, si se ha encontrado algún fósil como habremos encontrado los fósiles de todo ya en el 32.000, no daremos pábulo a conjeturas y todo lo tendremos más que registrado. No nos importará nada. Y vendrá Baal. En el 32.000 volverá Baal. Y no vendrá como Mesías o como Salvador. No vendrá como Creador ni como Ángel de la Muerte. Ball vendrá como Baal. Y en el 32.000 ya habremos pasado por alto lo que los dioses hicieron por nosotros. Y los semáforos. Y las rotondas. Y encontraremos a Baal, oh gran Baal, como siempre fue Baal. Y sus atributos si los tiene nos parecerán los de un dios cualquiera, los de un ser humano cualquiera, los de una máquina que se recarga sola. Y nos observará Baal con la mirada de quien ya lo tiene todo visto y comprobado. Y será Baal curioso para aprender. Y será Baal desdeñoso para ignorar. Y Baal no dejará de comportarse como tú piensas que ha de comportarse Baal. Porque tú te imaginas a Baal y lo creas. Crees que lo creas. Y en el año 32.000 creeremos que lo hemos creado todo nosotros.

- Mortal. ¿Quién dices que crea qué?
- Oh Baal. El hombre que se cree Dios y que no es Dios porque solo existe Baal recibirá la lección...
- No creo que tengamos que esperar al 32.000. Igual mañana.

jueves, 4 de julio de 2019

Crónica de una asamblea para recuperar EUiA. Esto no es lo que esperabas.

Si han visto Chernobyl saben de lo que hablo. No pasó lo que pasó. Si tú no quieres que pase. O pasa lo que quieres que pase, si quieres. Como decía John Lennon, 'la guerra se ha acabado, si tu quieres'. O como decía Pink Floyd en la primera canción de The Wall, esto no es lo que habías venido a ver. Ayer tuvo lugar una Asamblea y lo pondré en catalán para que no me acusen de 'ciudadano de euia'. Assemblea. Una asamblea de militantes (o no) de EUiA, que, ante el cariz que ha tomado la organización después de que el coordinador general Joan Josep Nuet decidiera presentarse en las listas de ERC y ser diputado de ERC junto con otra militante de EUiA y que dimitiera de la coordinación después (no antes) de eso y de que la nueva dirección sea seguidora de esa nueva línea política por la cual debemos ser 'compañeros de viaje' de ERC y repetir los mantras procesistas como loretes apoyando un proyecto que de ninguna manera es el nuestro y que se cepilla lo aprobado en la séptima asamblea, una asamblea, digo convocada para ver qué.
Ver qué.
La asamblea se convoca bajo el nombre de Esquerra Unida Catalunya. Y ahora usted y yo que estamos leyendo esto nos separamos y después de andar cogidos de la mano durante las primeras líneas de este texto volamos libres como pájaros y dejamos que la vida nos vaya poniendo en nuestro sitio poco a poco, delicadamente, sin menoscabo de estar atendiendo constantemente las demandas de la clase trabajadora que, mientras escribo, se queja porque pierdo el tiempo escribiendo sobre algo que ya veremos qué.
El qué.
Qué hicimos ayer y a qué fuimos ayer. Yo tenía mis dudas. No quería ir a lo que podría haber sido la creación de algo nuevo. Una escisión. Una organización nueva. No quería. Mi idea, y la de otra gente es la de, bajo esta especie de paraguas, corriente interna, reunión de confluyentes por un objetivo común, preparar la octava asamblea de EUiA e ir a recuperar la organización. No quería que pasara otra cosa, no. Y salí de allí contento y radiante porque, efectivamente, no pasó nada más.
Este es el resumen. Podríamos ahora comentar el pintoresquismo de la asamblea, los invitados ilustres, vino Rabell, la sala estaba desbordada, llena a reventar, al final el compañero Àngel cantó la Internacional porque lo encontró soso como final desearnos la paz y listos y todo el mundo la cantó e incluso la compañera Maika se arrancó con unos versos. Yo esperé al estribillo para unirme y no saqué la foto con todos los concurrentes con el puño en alto. Se me fue el santo al cielo.
O igual no pasó. Igual todo esto que estoy contando es todo una ensoñación mía y lo que ocurrió realmente fue otra cosa. Esto no es lo que estabas esperando escuchar. Que no discuto que ocurra más adelante. Y Jesús, si me escuchas... estírame y álzame y llévame contigo a los tiempos del buen Jeroboam. No, de Jeroboam, no. Espera.
Quizás ocurrió otra cosa, pero no ocurrió lo que los ojos de mi cara y los oídos de mi oreja escucharon.
El acto comenzó de manera informal, con conversaciones, los reencuentros de rigor... en todas nuestras asambleas hay gente que no se ve desde hace mucho tiempo, pillando sitio, los primeros en primera fila, los segundos en segunda y nosotros al final. Vino Rabell. Lo he dicho ya. Eso es incontrovertible. Rabell estuvo allí. Salió a hablar la compañera Cristina Simó y nos dio la bienvenida al acto de presentación de Esquerra Unida Catalunya. Se me pusieron los pelos así. Arriba. Ojo. A ver si he venido para algo y yo tengo claro que he venido para nada. Para hacer nada. Aplaudir a los compañeros y las compañeras, insuflarnos ánimo, reencontrarnos después de mucho tiempo, pero de hacer hacer algo, de trabajar de trabajar, no. Ojo. La presentación de Cristina Simó es breve y nos deja con la sensación de que se le ha ido la mano con el entusiasmo. Un entusiasmo lógico porque la sala estaba llena a reventar. Y es que ha venido todo el mundo. Todo el mundo en EUiA es todo el mundo que no ves nunca absolutamente jamás y que los ves cuando hay que hacer bulto. Todo el mundo que no sabes si sigue entre nosotros o pasó al reino de Roboam y no, están allí, todavía, y ya no sabes ni en qué corriente, partido, subescisión, localidad con mandato autónomo o lo que quiera que se haya constituido democráticamente y con el asentimiento de toda la militancia, sea. Todo el mundo.
Menos los del Nuet.
Hay hasta un trosko, porque vino el Rabell. Yo le vi. Y sale en muchas fotos.
Vino todo el mundo pero no todo el mundo vino a lo mismo.
Habló nuestro diputado Joan Mena, comenzó con el tema de que hemos venido para recuperar EUiA, ir a la octava asamblea y ya me pude permitir ir mirando el móvil y atender otros asuntos, justo el día en el que el Watsapp comenzó a fallar. Y no pude subir la foto del insta hasta las mil quinientas.
¿Te lo puedes creer?
Habló después la compañera Núria Lozano e insistió en que se trata de recuperar EuiA. No de recuperar el espíritu de Euia en otro sitio porque hay que refundar euia con unos supuestos valores fundacionales que gentes extrañas pervirtieron como malosos que son. Recupera la organización existente EUiA para la gente común. Y hay que ir a la octava asamblea, plantar cara y con alegría, ganar.
¿Te lo puedes creer?
Los aplausos no eran tan enfervorizados. No eran unánimes. Usted no había venido aquí para eso. No le habían informado bien.
Sale a hablar el coordinador general de Izquierda Unida que viene a saludar y a dar apoyo a los militantes en este momento. Alberto Garzón, que fue bueno, fue malo, fue bueno otra vez, se dejó engañar, vuelve a ser malo y ahora es como malo más o menos, dijo que él no venía a montar nada, que venía a dar apoyo y que adelante con recuperar EUiA. El resto de la intervención del compañero Garzón digamos que ya no le interesó a nadie porque como hemos dicho antes... esto no es lo que tú esperabas ver.
Pero esto es lo que escuché yo. Y esta es mi realidad. Si tu vas a proclamar la independencia, pongo por caso, y vas a un sitio que te convocan y te encuentras con que te crees que van a proclamarla de verdad y luego resulta que no, pues como que te vas de allí pensando... sobre todo pensando... como alguien me diga que no se ha proclamado le voy a crujir. Y es esto.
E incluso, ojo, incluso, sentándose ahí, estando cerca, ahí mismo, pide la revisión del VAR para que le aseguren si se dijo lo que escuchó o se dijo otra cosa, ojo, que otros, que algunos... y así vamos avanzando y mientras usted lee esto no está haciendo nada por la clase trabajadora y ya van dos veces que lo digo.
Conclusión. En las intervenciones de los ponentes se vino a decir que había que recuperar EUiA y que eso se hace en la octava asamblea que tendrá lugar después de las elecciones de otoño que habrá o cuando se diga, pero que sea pronto. Pero esta es mi conclusión. Una conclusión que no ha sido tomada por ninguna mayoría democrática, ni el pueblo organizado, ni la clase trabajadora que sigue sufriendo mientras tú lees. Una conclusión individual y por ende, pues MoMo.
En una época de postverdades y de cosas así como que tal, donde luego los diarios indepes que estuvieron allí cubriendo la noticia hablan de escisiones y tal, pues que yo diga conclusión y se lo cuente a ustedes, vosotros, compañeros y compañeras, camaradas, pues qué valor tiene. Pues ninguno. Así que tampoco nos lo tomemos en serio.
No quisiera acabar, si es que veo que quiero acabar, sin mencionar el comunicado que la dirección de EUiA ahora mismo, lanzó minutos antes de comenzar la asamblea, Assemblea. Un comunicado en el que se nos venía a decir 'españoles de mierda'. No aceptamos que Catalunya sea un sujeto político, nunca nos creímos lo de la república catalana, etc. Ni una palabra sobre si eso nos hace más o menos de izquierdas. Supongo que lo asocian. Y luego alusiones al 155 y esas cosas.
Mi conclusión. Hay que batallar por recuperar EUiA. Se puede hacer. Y si no se puede porque no se puede ya veremos. Pero para eso se necesita a toda la gente. Incluso la gente que ya no quiere más EUiA. Aunque claro, uf. En septiembre nos volvemos a ver. Espero que sea una reunión parecida a la de ayer. De esas de hablar poco y escuchar y nada.
Nos vamos. Bajando las escaleras, buscando, felicitando a las organizadoras por la asamblea. Estupendo. Me puedo seguir yendo a hacer el progre por las calles de Chicago.
Ayer. Ayer nada. Y muy bien. Un paso adelante.
¿Te lo puedes creer?

miércoles, 3 de julio de 2019

Un segundo descompuesto en unidades más pequeñas de tiempo

Un segundo. Ahora. Ahora mismo. Este segundo. Para. Descomponlo. Es difícil. Yo no lo he logrado hacer más que una o dos veces. Para el tiempo. Parar el tiempo no es fácil. No lo conseguirás a la primera, ni a la segunda. Lo conseguirás y no te darás cuenta. Para el tiempo. Una vez parado el tiempo, sé consciente de que tienes un segundo. Un segundo que es un espacio de tiempo a descomponer en unidades mucho más pequeñas. En miles de unidades de millones de unidades de cientos de millones de unidades. Un segundo eterno. Un segundo para siempre. Una especie de momento en el que tú eres tú en ese segundo y después haya otro tú que no se haya quedado en ese segundo. Sé que estoy contando algo complejo. Es que tampoco tiene mucho que contar. Es un segundo que tiene más dentro de sí que todo el resto del tiempo que tú creas que vas a vivir o hayas vivido.
Qué flipada, verdad.
Ya te digo.
Ahora se cuenta muy bien. Pero un segundo. Un segundo descompuesto en muchos miles de millones de segundos, el segundo, ese segundo, ese momento en el que paras el tiempo. El momento en el que el tiempo se abre en dos. Ese momento de dos tiempos. Lo puedes hacer.
Para el tiempo.
Lo has parado. Ahora lo has parado y tienes un poco de miedo. O no. Igual eres de ese tipo de personas que no tienen nada de miedo. Que son valientes y arrojadas y hacen las cosas por el placer de hacerlas sin plantearte qué significa parar el tiempo. Igual eres de ese tipo de personas. Parando el tiempo y quedántode en ese segundo y separando el segundo en miles de millones de unidades temporales lo suficientemente estables como para vivir en ellas.
El tiempo. Un segundo. Muchos segundos. Dónde estás ahora. Has parado el tiempo y tienes la posibilidad de decidir cuándo arrancas de nuevo. Cuándo arrancas de nuevo. De qué manera vas a arrancar de nuevo. Un segundo y un nuevo segundo. Un nuevo segundo que va naciendo justo en la otra línea del tiempo que se va formando porque el tiempo no espera a nadie. El tiempo, el tiempo general por decirlo de alguna manera, no se para. Ese segundo en el que estás viviendo tú, ese tú crees que es el importante.
Pero en realidad, no.

martes, 2 de julio de 2019

Familia igualitaria

Tenemos muy claro que todos no somos iguales. En mi familia, por ejemplo, estamos absolutamente de acuerdo en todos los aspectos de la vida menos en algunos que son de criterio muy personal y que no son sujetos de debate. Un debate que en mi familia siempre se ha dado en términos civilizados y haciendo gala de un cuidado y un tacto que nos ha valido el reconocimiento de la Federación Europea de Familias como la Familia Democrática del año en repetidas ocasiones. Tenemos claro, sin embargo, que hay temas que son de difícil consenso. Por ejemplo. Tenemos claro que no somos todos iguales. Pero mi hija dice que sí. Que somos todos iguales. Y su madre en cambio tiene todavía una postura más avanzada respecto al tema de las diferencias. Dice que no es que no seamos iguales, es que no tenemos ningún motivo para tolerar al que no sea igual. Y que por eso somos todos iguales. Porque el diferente no sería tolerado. Mi hijo, por su parte, considera que somos diferentes, pero que no entiende porqué. Es una posición en la que se mezcla su ignorancia absoluta por cualquier tema y su espíritu poco beligerante ante cualquier tipo de discusión. Yo por mi parte pienso que básicamente somos iguales, pero no sé cuál es el criterio por el que medir la igualdad. Iguales como qué. No sé. Mi hija, que entiendo que me odia cuando digo esto, considera que somos todos iguales y que somos iguales en tanto que seres humanos, sin distinción de ninguna condición de las que se puedan dar, pero, oye, yo no soy tan así y sí que considero que hay algunos condicionantes que bueno, son valorables. Mi hija dice que no hay condicionantes. Que lo que es es.
Lo que es es. Esa frase también la decía su madre. Lo que es es. Yo a veces cogería el título de Familia Democrática y le pegaba fuego. Lo que es es. ¿Qué manera de acabar un debate es esa? Lo que es, es. No se puede ser así. Yo entiendo que el debate, el sano y democrático de debate se ha de llevar hasta sus últimas consecuencias, pero siempre que el tema trasciende un poco, se termina con un Lo que es es. Y no se queda ahí la cosa.
Todos somos iguales. Aunque tengamos claro que no todos somos iguales. Creo que mi postura es lo suficientemente integradora como para ser aceptada. Y sin embargo, mi hija consigue que su postura extrema, junto con la postura de mi mujer, conviertan el debate en un juego de suma cero y es entonces cuando mi hijo no sabe lo que es la suma cero.
Y tan grave es saber mucho como no saber nada. Y tan grave es apostillar cualquier cosa como estar en el mundo porque hay espacio.
Y mi hijo me desespera. Porque no dice nada que no se haya dicho antes. No aporta nada que no esté en alguna cita. No se sale del cliché.
Y mi mujer aporta un punto de acidez a las opiniones de mi hija que, sabiéndolo, aprieta y aprieta.
Y yo me encuentro con que no somos todos iguales, de una manera cada vez más completa y en cambio, quien es más diferente impone su criterio.

lunes, 1 de julio de 2019

Los Malos VIII. Ponles cara.

Ponles cara. No te conformes con señalar lo injusto que es lo que está pasando con Carola Rackete o lo que pueda pasar con Óscar Camps. Ponles cara. Fascistas. Fascistas como Salvini. No, no es una persona que dice las cosas claras, es un fascista. Aquí sí que podemos hablar con propiedad, un fascista de tomo y lomo. Un fascista.
Decir las cosas claras. Por fin alguien dice las cosas como tiene que decirlas. Este fin de semana la polémica entre las élites que nos juntamos a discutir memeces mientras el pueblo sufre, la polémica, digo, ha transcurrido al hilo de una entrevista que un medio de comunicación digital ha hecho a una suerte de filósofo que haciéndose pasar por personaje que habla claro no deja de ser otro trilero de las ramblas. Filósofo italiano que dice las cosas claras.
'Hay cosas con las que no se puede estar de acuerdo, pero hay que reconocer que dice las cosas claras'. Qué cosas son esas que dice que son claras. Las cosas claras en relación a la inmigración, a la patria, a las soberanías nacionales, a las comunidades, a la invasión, al cosmopolitismo, a un conjunto de mierdas fascistas que se huelen desde el mismísimo Tibidabo, a ese supuesto obrerismo que siempre, siempre, siempre, siempre, siempre, siempre, siempre, siempre, siempre, siempre, sale a relucir cuando no se dicen las cosas claras. Solo los obreros dicen las cosas claras, solo los obreros son capaces de discernir correctamente, no hablamos como los obreros, no sois obreros, solo unos pocos se pueden definir como obreros, como clase trabajadora. Obreristas que reclaman una salida nacional y una perspectiva socialista. Y me da pavor juntar en la misma frase las palabras nacional y socialista.
Pero no a todo el mundo le incomoda y siempre está el que considera que 'hay que hablar claro', como si el que hablase utilizando vocablos y conceptos de cuando mi padre estaba encerrado en la central de telefónica con sus compañeros hoy pudiera arrastrar a nadie a hacer absolutamente algo parecido. Y los que anhelan ese lenguaje directo, obrerista, trabajador, de clase, se horrorizan ante la diversidad de las reivindicaciones y se permiten el lujo de calificar de 'posmo' todo lo que no cuadre con la imagen de la foto en blanco y negro de alguna manifestación de barrio en los setenta.
Y al menos Salvini habla claro, claro. Y Trump habló claro en su día a muchos trabajadores, claro. Claro. Calvo.
Ponles cara. Esos son los nuevos fascistas. Ese señor que ya no utiliza el lema de forza italia para llamar al voto, este ya vota con la camiseta italiana directamente. El filósofo italiano que se ríe de la detenida pero ojo, es un marxista que dice las cosas claras y pone los puntos sobre las íes. Fascista.
Una cosa tan vieja como las cosas viejas. Gente tan de izquierdas, tan absolutamente insobornables, tan pendientes del sufrimiento del verdadero pueblo trabajador, que finalmente acaban pasándose de frenada y queriéndote decir que están diciendo lo mismo en realidad dicen fascistadas.
Salvini, qué claro habla. Por fin alguien que le planta cara a la UE, por fin alguien dice las cosas por su nombre, con la inmigración, con el fomento de lo nacional, algo hay que hacer y no nos podemos quedar con el discurso buenista.
Fascista.
Reaccionario.
Hay un argumento, un argumento utilizado por el señor periodista como yo que entrevista al filósofo y que entonces ya no habla solo como periodista, sino como cómplice de las ideas del entrevistado en el que compara a las izquierdas que no hablan claro como él y sus admirados neofascistas con las mujeres de los burgueses que quedan bien al lado de sus maridos porque les dan una pátina de cultura, de elegancia, de prestancia, de clase. Según dice el periodista metido a político, la izquierda digamos a la izquierda del psoe que no es nacionalpopulista, somos algo que queda bien.
Jamás he visto a nadie tan contento dentro del poder, desde el municipal al nacional, escuchando a alguien que habla de las clases trabajadoras, de discursos arcaicos, de un verdadero trabajo de clase... qué bien habla, qué discurso tan claro, da gusto escucharle.
Porque ya no dan miedo a nadie.
Salvini yendo de cara y nosotros de cara contra Salvini y quienes le intentan buscar la gracia. No la tiene. Es un enemigo. Del todo. Y los que hablan claro como él, a su lado. Pues eso.