jueves, 20 de febrero de 2020

¡Me cago en Godard! - Pedro Vallín

Tengo un montón de revistas del Col·legi de Periodistes sin abrir. Dentro de la bolsita que les sirve de funda. Ahora mismo no recuerdo ni cual es el nombre de la revista. No las abro porque me siento mal, me siento fuera del periodismo y los temas interesantes que proponen me duelen. Porque yo no soy ni seré periodista.
Pedro Vallín es un descubrimiento de esos que te gustan y que te duelen. Te gusta cómo escribe, lo que escribe y todo eso pero te duele porque te demuestra que se puede y tú no. Te gusta lo que dice. Y de tanto gustarte dedicas veinte euros a comprarte su libro '¡Me cago en Godard!'.
El detonante de la compra fue el debate grabado frente a las periodistas de La Script, entre ellas la diosa María Guerra. En aquel debate, Vallín defendía con uñas, dientes y mucha ironía que Joker en realidad no era ese revolucionario que nos querían vender, sino un reaccionario, un elemento pernicioso, que no venía a cambiar ni denunciar nada. Venía a hacer daño y ya está. Aparece este debate justo cuando se estaba presentando su libro '¡Me cago en Godard!'.
Jean Luc Godard. La única vez que recuerdo  haberme puesto malo, pero malo de verdad, físicamente, en un cine fue con una película de Godard, en la Filmoteca. Entré bien, creo, y me fui encontrando mal. Terminé con fiebre. Nos tuvimos que ir sin acabar. Creo que también llegué a ver aquello que hizo mientras los Rolling Stones grababan Simpathy for the devil.
La premisa del libro de Pedro Vallín es la siguiente. Todo ese rollo de que el cine americano, el cine de Hollywood, Hollywood en sí, es Satán si eres una persona de izquierdas, es una trola. Nos dejamos llevar por el dogmatismo y nos creemos que un director de cine norteamericano, un guionista, un productor, no deja de ser un agente de la CIA que nos la quiere colar. Y sin embargo, compramos como bueno todo aquello que viene del cine europeo sin preguntarnos si lo que estamos viendo es cine progresista o el simplemente retratos de burgueses que hablan de cosas interesantes tan interesantes que te da lo mismo.
Era yo pequeño y ya era así. Sobre todo con el cine de Hollywood. Criado en una casa donde lo más bonito hacia lo yanqui era... ni vi en su momento Rambo, ni Acorralado, ni siquiera E.T... porque todo era fruto del imperio del mal. El niño soviético no quería y no quería.
Como tengo las revistas del Col·legi de Periodistes sin abrir, no me siento capaz de hacer un resumen del libro y de sus diversas aportaciones. Así que intentaré aproximarme con la brocha gorda.
Lo que nos cuenta Pedro Vallín primero es la separación entre arte y artesanía, entre artesano y arte, entre lo que consideramos arte y lo que no, lo que nos han dicho que es arte y lo que no. Sobre repeticiones, sobre el valor del arte, sobre la diferencia entre novela y narración, arquetipos, géneros, actores utilizados como modelos, actrices utilizadas como modelo y luego ridiculizadas en otras películas, películas que pensamos progresistas y no lo son, directores que creemos en  nuestro bando y no lo están, filmografías contemporáneas de países que nos dan gato por liebre y sobre todo una reivindicación de lo que es pasárselo bien.
Las películas para pasárselo bien, el mero hecho de pasárselo bien sin que haya alguien que te venga  a decir que cómo se pueden hacer películas lúdicas con todo lo que está pasando en el mundo.
Y la diferencia entre la mirada positiva sobre el mundo y la mirada del todo mal, del así no, de no querer darse cuenta de que el mundo es de una manera y que para un mundo nuevo hacen falta soluciones nuevas.
Y es un libro bueno porque te amplía el punto de vista, si tienes un montón de revistas que no quieres abrir. Y ya no volverás a ver las películas igual.

martes, 18 de febrero de 2020

Vamos a hablar de blues

Estamos hablando de blues. Estamos hablando de una canción que es igual a otra canción que has escuchado pero no sabes de quién y que tiene los mismos acordes y el mismo toque de batería y cambia la letra y cambia el intérprete y cambia el autor, pero es la misma canción. Una y otra vez. No hay mensaje oculto, no hay nada detrás. Estamos hablando del blues. El blues de los tres acordes. De los cuatro acordes. ¿Cuántos acordes tiene el blues? Estamos hablando del blues. Otra vez. Me he levantado esta mañana y he sentido que todo iba bien. Que tenía dinero, que mi familia estaba conmigo, que mi coche estaba limpio, que tenía la tensión en orden. Estaba feliz. Y se ha muerto el blues. Y el blues se me ha aparecido en sueños y me ha dicho que debo ser un perro callejero. Y no le he entendido. No entiendo el blues. Están clavadas dos cruces en el monte del olvido. Uno por lo que nosequé y otro por el blues. Los amantes del blues menean el pie al ritmo de un batería que siempre toca la misma melodía, el mismo ritmo, que no se permite innovar. El bajista siempre está serio y en un segundo plano. El guitarra hace todo el espectáculo pensando en el blues, o en el rythm and blues, o en el blues rock, o en el hillbillie, o en el rockabillie, o en el rock, pero siempre disimulando. En realidad no estoy tocando nada de eso que estáis pensando, ya sabéis que todo es blues. El blues en esta ciudad se vive en las barras de los bares donde antiguos militantes se lamentan de su poca fortuna y miran con rencor al joven advenedizo que ha conseguido nada en absoluto. El blues lo está cantando el jovencito. Tú no cantas nada, porque no sabes cantar blues. El otro día en el cruce de caminos me puse a cantar un viejo blues y me salió como una chirigota. No me tomaron en serio. El viejo blues reaccionó enseguida y me dijo que lo hiciera instrumental. Vino el demonio, el diablo, Lucifer, Satán, y me dijo que qué estaba buscando. Le dije que quería venderle mi alma para cantar el blues y el ángel caído me dijo que en su vida había visto cantar tan bien un blues. Por eso esta mañana me he levantado y estaba todo bien.
En un oscuro local de nuestra ciudad, una chica canta un blues mientras agarra a su chico que no entiende el blues, y escucharía un blues, un tango, una polka o un Lied de Schubert. La Schubertiada entera. El Blues de Santa Coloma. Santa Coloma Blues. El blues del que nunca distinguió una canción de Cole Porter de una de Bob Marley. El blues de quien fuera una gran estrella del blues y ahora se conforma con grabar las actuaciones de otro. Un día volverás a cantar y a ser la reina del escenario. El blues del que mira desde fuera a la gente y hace retratos completamente errados. El blues del que mira desde dentro del escenario y hace los retratos. El blues de quien quiere hablar de blues.
Vamos a hablar de blues. No me gusta el blues pero ya no me queda ninguna bala más en mi revolver y ahora tengo que apostarlo todo a una carta y mis botas de montar me aprietan en la punta porque no están hechas para bailar. Están hechas del material del que está hecho el blues. El viejo blues. El blues del que no tiene nada. El blues que no sabemos lo que es. Me gusta escuchar el viejo blues como si fuera nuevo blues.
En un luminoso lugar de nuestra ciudad, alguien piensa en cómo terminar con el Blues. Vamos a hablar del blues.

lunes, 17 de febrero de 2020

Aldebarán

Con aquella gracia que tenía el Igor para decirnos las cosas, un día apareció diciendo que había estado en Aldebarán. Ya está el flipado con sus cosas de flipado, pensamos. El Igor siempre estaba con historias raras. Siempre le pasaba a él todo. Lo más bizarro, lo más extraño. Encontraba los locales más infectos. Se liaba con las tías más extrañas. Aparecía con amigos que resultaban como poco exóticos. Le gustaba la música más absurda. Era del Levante. No había nunca por donde cogerlo. Se apareció aquella vez bastante temprano para lo que era habitual en él. Nos saludó y algo parecía tener diferente. Parecía mayor, parecía cansado, pero se le veía feliz.
Nos dijo, chavales, Aldebarán. Así. Sin más. Aldebarán. En un primer momento la reacción fue la de pensar en un bar nuevo, en alguna discoteca de por ahí. Una discoteca, quién iba ya a discotecas. Solo el Igor. No pensamos de ninguna manera en la posibilidad de que Aldebarán fuera realmente Aldebarán. Y comenzamos a hacerle preguntas.
Y no es que ninguno de nosotros sea astrónomo, ni ingeniero aeroespacial, ni haya hecho más viajes de lo común. Pero con el google a mano y con un poco de sorpresa por nuestra parte, el Igor nos contó una historia que poco a poco iba encajando. Había estado en Aldebarán. Resulta que yendo en metro hacia el Raval donde dice que había quedado con una amiga, se metió en un túnel en el trasbordo del Clot y ahí se encontró con un par de chavales que iban en chándal, unos chándales muy raros, como de hace tiempo, de los noventa, de aquellos de táctel. Pegó hebra con ellos porque le pidieron fuego y pensó, mira los chavales como se la suda lo del tabaco. Se creyó joven otra vez y estos le dijeron que si quería una caladita. Dijo que no y que le estaban esperando. Cuando pilló el metro que estaba llegando se subió y se quedó dormido. Cuando despertó estaba de viaje. Por el espacio. Todo iba muy deprisa. Llegó a Aldebarán. Le estaban esperando. Iba en un avión o en un cohete privado. No estaba tripulado. No sabe porqué le eligieron a él. Al bajar había gente esperándole como digo. Unas caras familiares. Preguntó que dónde estaba. En Aldebarán. Les dijo que si era un disco de Pink Floyd. Se rieron de él. Dijeron que no. Esas caras familiares. Preguntó si se habían visto alguna vez antes. Aquella gente dijo que sí. Que ya les había visitado otra vez cuando era pequeño. Con sus padres. El Igor dice que flipaba. Nos describió una estrella que por fuera era brillantísima, pero que por dentro estaba bien. Era como nuestro sol, dijo el Igor, pero diferente, como si él ya hubiera estado en el Sol. Le preguntamos si había estado en el Sol. Nos dijo que no se acordaba, pero que igual sí. Se le notaba algo más moreno de lo habitual, pero es que el Igor siempre había estado blanquísimo. Nos estuvo contando más cosas. Que había una tía que se parecía mucho a su padre y que resultó ser como una prima suya o algo. Que se ve que los de su familia, le contaron, tenían contacto con Aldebarán desde siempre. Pero que él no se había enterado.
Es que el Igor con su familia no está bien.

viernes, 14 de febrero de 2020

Cartelazo en Can Zam

La Polla Records, Boikot, Reincidentes, Def Con Dos, Toy Dolls... una pasada de cartel para otro festival en Santa Coloma. Y en Can Zam. Hay que reconocer que. ¿Qué hay que reconocer?
Supongo que ahora es el turno de poner el cartel en las redes, estar orgullosos de que en nuestra ciudad, nuevamente, tengamos ahí mismo a los grandes ídolos de nuestra juventud. Poder disfrutar de un concierto de La Polla de nuevo en Santa Coloma. Yo no fui al del Longarón. No voy a ir a este tampoco.
Nuevamente un festival en Santa Coloma a modo de zasca. Un festival para ahogar aún más la reivindicación de un parque verde en Can Zam. Un zasca más para que todos los que tanto venimos reivindicando el parque verde tengamos que pasar por taquilla o por debajo del arco de quien sea para poder ir a ver a nuestros ídolos en Can Zam y comernos la quina, tragarnos la mierda, de esconder durante unas horas, durante unos días, que queremos un parque que en realidad ya nadie parece querer en Santa Coloma.
De nuevo tener que convencer a los amigos jevis locales de que el festival está cojonudo, genial, fantástico, pero en otro sitio. Can Zam debería completarse como parque. Y lo que quepa después, adelante. La Polla Records o lo que sea. Ojalá.
Pero no. Un festival más a modo de zasca. ¿Quiénes son los que más podrían oponerse a que Can Zam siga sin ser el parque que Santa Coloma necesita? ¿Quiénes de entre los múltiples componentes de las tribus urbanas se han significado más por la reivindicación de los espacios naturales, de la ecología, del respeto al medio ambiente, de la alienación que produce vivir entre el asfalto? Pues de esos. Un festival. Que se jodan.
Que se jodan y se lo traguen.
Nos jodemos y nos lo tragamos.
Está bien. Lo habéis conseguido. Seguro que un montón de amigos y compañeros pasarán por taquilla y enriquecerán más si cabe las arcas de Rock'n'Rock. Y todos los punkililis locales dejarán de ser tan tan tan radicales y volverán de nuevo a reconocer que, a ver, las cosas como sean, pero es que esta alcaldesa es que se enrolla. Calimocho a tope.
Pero la vida es muy larga. Y ese parque terminará completándose. Un día triste como el de hoy (de orgullo para muchos y les entiendo), porque todo el trabajo de concienciación, de divulgación, de lo que se necesita un parque en Can Zam, completo y verde, se viene abajo al ver a nuestros ídolos participar de otro festival justo en el espacio que reivindicamos algunos, muchos, unos cuantos, bastantes, como necesario para aumentar la calidad de vida de los ciudadanos de Santa Coloma.
Pero nos jodemos. Otra vez.
Pero resistimos y seguimos diciendo lo mismo. Can Zam como parque verde de Santa Coloma. Porque nos tragaremos la foto de la alcaldesa y su equipo de Gobierno con Evaristo, con el de los Reincidentes (Andalucía entera como Can Zam?)... haciendo sus cuernecitos y mirando, por una vez, a la cámara sonriendo y sonriéndose y diciéndonos: os jodéis.
Bien.
Todo es como tiene que ser, todo va como tiene que ir.

jueves, 13 de febrero de 2020

Black Sabbath - Black Sabbath

50 años del primer disco de la banda de Ozzy. Hoy nos acordamos de Ozzy por aquel programa. Por que acaban de decirnos que está chungo. Por muchas cosas. Black Sabbath es un grupo al que hay que tenerle respeto infinito. Pero no por que sean 'los primeros en hacer un disco de heavy metal, que es precisamente este mismo'. Si no por hacerlo de una manera descerebrada, sencilla, sin excesivos artificios, sin hacerlo complicado, pareciendo que esos riffs son en realidad algo que está en el aire, que simplemente lo han escrito en un papel y tocado con unos instrumentos sin mayor dificultad.
No sé quién hizo la camiseta esa de que todo está en los primeros discos de Black Sabbath. Del Black Sabbath al Sabbotage. Efectivamente todo está ahí. Todo lo que podemos extraer del heavy metal, del hard rock, del rock satánico, del rock de cuernos al aire está ahí. Led Zeppelin o Deep Purple, por hablar de los otros dos totems, están en otra cosa. No mejor, no peor. No lo sé.
Es la hora de hablar de la música y de las canciones de este primer disco pero es que paso porque de todo el disco yo me quedo con N.I.B. y con Warning. Sé que todo el disco mola mucho y que la primera es prácticamente todo pero me quedo con:
Your love for me has just got to be real, before you know the way i'm going to feel.
Y también:
My name is Lucifer, please take my hand.
Yo creo que con esto está todo dicho. Pónganle la música de fondo que quieran y ya está. Es todo.
Así que 50 años de este disco. No sé qué decir. Todo lo que ha venido después está ya ahí y si no está están los otros cinco discos para acabar de rematarlo.
En algún lugar, tanto hablar de Ozzy, tendremos que hablar de Tommy Iommi. Claro que los otros dos, los de la sección rítmica son importantes, pero en este caso es que Iommi con su guitarra lo define todo. Si quieres punteos y cosas virgueras los tienes, pero es algo que ya hemos comentado antes y vamos a volver a repetir. Hay algo de simpleza, de cosa natural en lo que hace, que te invita a meterte en sus discos de una manera que no lo hace creo que ninguna otra banda de metal. Y te molan otras bandas, claro que te molan, pero de quienes se aprende mucho es de esta gente y de los otros lo que te gusta es hacer guitarras de aire y poco más. Bueno, algo más.
Discos antiguos.
Música Rock de guitarra bajo batería y cantante. Una cosa arcaica y trasnochada y de la que nos gusta seguir escribiendo y nos gusta escuchar sus discos y pensar que la gente que tiene menos de 30 años ya no va a acercarse a este tipo de música para nada. Una música que ya no tiene que ver con nada.
Padres poniendo discos de Black Sabbath a sus hijos a ver si cae algo. A ver qué. Y las generaciones se van consumiendo y cada vez habrá menos gente que una noche, escuchando esto en su casa, mire hacia el infinito y grite me llamo lucifer, dame la mano.
Y por eso vamos a peor.

miércoles, 12 de febrero de 2020

Català, català, català.

Si estàs avorrit de ser català, ara tens un nou repte. Pots semblar català. Pots intentar-ho. Pelegrí Pelegrí Pelegrí. Català, català, català. L'alcaldessa de Vic, Anna Erra, ha posat el dit a la nafra i ha parlat francament. 'Si no sembla català'. No semblar català. Els meus amics no semblen catalans, jo mateix no semblo català. No ho dic en broma. Suposo que per a l'alcaldessa i per a tanta i tanta gent, un extremeny pel carrer no sembla català, o un sicilià. Sembla un català sicilià? S'assembla? I a un basc? Els catalans ens assemblem als bascos? L'alcaldessa de Vic ho ha dit i ha expressat allò que ja sospitàvem. Els catalans han de semblar catalans. Els catalans semblen catalans. Els reconeixeràs pel seu aspecte, per la seva fesomia, pel color de la seva pell, pels rinxols del seu cabell, pel seu nas, pel seus ulls, per la seva millor adaptació al medi, per les seves brànquies, pels seus alerons, per les pegatines de focs als seus cotxes, per que llegeixen amb fruïció a JV Foix, perquè saben detectar als que no són catalans, per que saben la diferència entre perquè i per que, perque parlen en català. Parlen en català, que és la llengua que ens agermana, no és ja la bandera del Barça, les llengües ens han d'unir, d'agermanar als que semblem catalans i als que no.
Jo, com Messi per exemple, semblo català. No parlo molt català i potser escric millor i tot el català que el parlo. I mira que l'escric malament. L'alcaldessa de Vic suposo que em sabria detectar. Miro amb desconfiança, soc de pell blanqueta, mai parlo en català. Soc com Messi. Iñaki Williams no és basc. Va nèixer a Bilbao, però no és basc. Això es veu.
Qué tenim? Tenim un país on comencem a preguntar-nos on és l'extrema dreta més nostrada. No és solament muntant actes amb el FnC, també és a uns altres llocs. També a qui pensa que només és català qui ho sembla. Qui te els trets característics d'un bon jan català o una bona dona, la ben plantada arquetípica que després va ser un altre arquetip per uns altres classistes de merda.
Classistes. Gent que no pot ajuntar-se amb una altra gent perquè no semblen el que haurien de semblar ni són com ens agradaria que fos tothom. Gent que pensa que hi ha catalans... i ha catalans. Catalans, catalans, catalans. Gent que assimila tot, absolutament tot, lo espanyol, lo nyordo, amb el feixisme. Escoltar avui a la Ponsatí parlar d'Espanya (España), com el país que va inspirar Hitler, com un país amb pulsions genocides. Aquesta idea, aquest xup xup. Aquesta merda de pensament. Aquest eixamplar la base perquè ja hi ha una base de catalans catalans catalans que naturalment pensen que hi ha per naturalesa una gent que estima la terra i una altra gent que, encara que no pensi naturalment que això és, ho podria pensar per uns altres motius. Pots ser català si és que penses com hauria de pensar un català que veritablement ho fos.
Que ho pensés.
Que ho semblés.
Com Messi a Vic.

martes, 11 de febrero de 2020

Flos Mariae de la Fe

Imagina que cantas o bailas o escribes o actúas o haces lo que quiera que hagas movido por la Fe y que una vez que estás ahí, todo te parece bueno. Y poco. Y nada es suficiente. Y una vez que has encontrado tu voz y tu camino para expresar eso que para ti es importante, te sientes tan cómodo con ello que da igual si los demás lo entienden o no, lo que importa es lo que te importa a ti. Imagina que eres parte de una familia y algún miembro de esa familia está embarcado en un proyecto que puede parecer descabellado y un sinsentido de tomo y lomo, pero ves tan feliz, tan dispuesto, tan entusiasmado a ese miembro de tu familia que te unes a él y dices, claro, vamos, que se hunda todo, que nos vayamos todos al garete. O ascendamos al cielo si nos sale bien.
Uno ve los vídeos de Flos Mariae y lo entiende. Lo entiende todo. La hermana que compone y canta las canciones y que enrola a toda su sangre en el apasionante mudo de la canción indescifrable, en el contenido que puede ascender a lo más glorioso o bajar a lo más prosaico. La hermana que lo vive con pasión y las que siguen su camino y piensan, si piensan en algún momento en lo que están haciendo y dónde están y a qué se debe todo, qué hacemos aquí, qué está pasando.
Dónde está el límite.
Uno piensa viendo las diferentes canciones de Flos Mariae o las alocuciones de Victoria Bellido Durán en su videoblog que todavía queda esperanza. Que no todo consiste en imitar lo que se supone que es transgresor y rupturista, quedando siempre en una mera réplica que algo que ya existe. Uno piensa, y sueña, que hay caminos no trillados para estar fuera, para la excentricidad, para lo bizarro que es más bizarro cuando es menos consciente de que lo es, cuando se hace desde la buena voluntad y el convencimiento de que es bueno. Bueno de bondad, sin importar la calidad. Bueno de benéfico, sin importar lo que digan los demás.
Porque, ¿qué es bueno? ¿Qué es mejor? Los cantantes y cantantes que se esfuerzan por parecer algo exactamente a algo que ya existe y que está más que masticado y que aparecen en los concursos de talentos. ¿Son mejores los cantantes que calcan cosas más que vistas en Operación Triunfo? ¿Son más dignos? ¿Son arte?
¿Qué es el arte y qué no lo es? ¿Acaso no nos quedamos absortos contemplando todas y cada una de la canciones de Flos Mariae sin entender absolutamente nada y sin esperarnos ninguno de los giros musicales, rítmicos, líricos que nos proponen en sus canciones? ¿No nos pica la curiosidad por saber más? ¿Por indagar? ¿Por conocer quiénes son y qué las mueve? ¿No querremos conocer a quien hace de batería en Feliz Cumpleaños y golpea y aporrea los tambores como si estuviera haciendo las delicias del octogenario público que acude al RockFest? ¿No daríamos lo que no tenemos por tener esa creatividad? ¿No daríamos lo que no soñamos por conocer a quien les dijo por primera vez, adelante, es bueno, no tengáis miedo?
¿Qué es el arte? ¿Qué es un artista? ¿Dónde está la frontera? La diferencia entre un proyecto como los Space Surimi y Flos Mariae ¿dónde estriba? Ambos quieren lo mismo, no dejarte indiferente ni con sus bases ni con sus letras. Y lo consiguen.
La Fe mueve montañas pero no tiene nada que ver con la buena música porque la buena música no existe. La buena música es una mierda.
Con la Fe Bob Dylan hizo discos y canciones que hoy siguen conmoviendo y sin embargo nos tomamos a Flos Mariae como un objeto risible cuando nos están proponiendo traspasar una nueva frontera. Un nuevo reto.
Dinamitarlo todo desde la bondad más inconsciente de su propio peligro.
Bravas.