miércoles, 31 de marzo de 2021

Nussbaum y Platek


Escribes la palabra Oostende en Google Images y eliges. Una imagen te llama la atención. Una señora mayor vendiendo pescado seco, parece. Te gusta y ya no buscas más. Ves que el autor se llama Nussbaum. Un pintor que no conoces y, por el estilo, parece que pertenece a esa época de la pintura que tanto te gusta. Investigas un poco. Felix Nussbaum. Murió en Auschwitz en 1944. No murió en Auschwitz en 1944, de su muerte, se murió porque se tenía que morir. Tenía 40 años. Alemán, judío, en 1933 tuvo que pirarse de Alemania porque los nazis llegaron al poder. Cuando los nazis llegaban al poder si no eras de los suyos tenías que largarte. O te mataban. Se refugió en varios países hasta que en 1940 el gobierno colaboracionista de Vichy, colaboracionista con los nazis, lo interna en un campo de concentración. En los campos de concentración vivían y mayormente morían aquellos que los nazis y los fascistas consideraban sobrantes para sus gloriosos proyectos. Judíos, comunistas, socialistas, anarquistas, homosexuales, discapacitados, enfermos mentales, gitanos, y todo aquel colectivo que usted piense que podría ir a un campo de concentración en caso de que mandasen los nazis. Imagine por ejemplo que usted no es nada de lo anterior pero simplemente no es nazi, no sale a la calle a pasear con los nazis y hacer cosas de nazis o decir que los nazis y sus cosas de nazis son buenas, normales, no están mal. Imagine que simplemente no muestra apego por las cosas nazis. Usted podría ir a un campo de concentración si es que le queda algo de utilidad que aportar para la maquinaria nazi y pueden exprimirle o bien si no es muy útil se le mata y ya está. Si usted es de esos que ni de izquierdas ni de derechas y que no se mete en política y que le da igual que manden unos que otros y que lo mismo son los comunistas y los nazis, tampoco se quede tranquilo. 

Felix Nussbaum, que en 1937 se había casado con la también pintora polaca Felka Platek, se escapa del campo de concentración y se va a Bélgica a Bruselas a casa de otro amigo pintor. Según la Wikipedia, ambos, Nussbaum y Platek fueron descubiertos en 1944 e internados en Auschwitz, un campo de concentración nazi ubicado en lo que ahora es Polonia. Ambos murieron en el campo de concentración de Auschwitz en 1944. Se mueren los dos. En los campos de concentración los nazis mataban en masa a la gente. Idearon un sistema por el que les salía más barato, que al final todo son números, matar a la gente de una determinada manera que de otra. Cámaras de gas, etc. 

Cosas de nazis.

Hoy, en nuestro país, España, estamos fascinados porque vemos nazis por las calles, haciendo el saludo nazi, haciendo discursos nazis, manifestaciones nazis, movidas de nazis, caras de nazis, nazis en las páginas de moda, nazis en programas de humor, nazis en horario infantil. Los nazis como algo que en este país puede ser normal. ¿Acaso no hay comunistas en el gobierno? 

Yo solo quería recordar que como Nussbaum y Platek hubo millones de personas que murieron porque los nazis y los fascistas los mataron. Y que es nuestro deber como lo que queramos ser, demócratas, comunistas, liberales, socialistas, anarquistas, socialcristianos, demócratacristianos, verdes, lo que sea, no situar la cosas en un extremo o el otro. Todos los extremos son malos. 

Y una mierda. Los nazis son la mierda. 

martes, 30 de marzo de 2021

Waterloo


Waterloo es una población belga en la que Napoleón Bonaparte libró la última batalla antes de ser depuesto como Emperador y ser desterrado a la isla de Santa Elena, donde murió. Yo tenía y creo que todavía tengo, un juego de mesa, uno de esos juegos de estrategia, que recrea la batalla y donde puedes intentar arreglar lo que Napoleón no pudo ganar o bien reproducir lo que hicieron prusianos, anglo aliados y demás... el juego era verdaderamente complicado. Las reglas estaban escritas en inglés y yo tenía entonces, ni me acuerdo. En el Baricentro, donde lo compramos, nos dieron unas reglas en castellano pero eran de otro juego. Así que tuve que medio imaginarme las reglas del juego para jugar yo solo, porque mi hermano todavía era pequeño y creo que no jugué con el más que unas muy poquísimas veces. El juego está en una caja y creo que debo conservar todas las fichitas con los nombres de cada general o mariscal y el tipo de cuerpo de ejército que comandaba. 

Hoy se ha llevado a cabo la segunda jornada de investidura de Pere Aragonés como candidata a la presidencia o como President de la Generalitat. Como el viernes, la abstención de Junts per Catalunya impide que tengamos un Govern ya constituido y listo para comenzar a gobernar. O algo. Poco más se puede añadir a todo lo que se ha dicho ya en los últimos días y no voy a poder sumar ningún concepto de calidad a lo que ya dicen otros con más títulos que yo. O con los mismos, por lo menos. 

No tenemos gobierno pero no es de ahora. Tenemos una pelea por una hegemonía dentro de un bando, una hegemonía discutida porque un partido hasta ahora subalterno ha conseguido ponerse por delante del partido 'pal de paller' y ahora toca un reajuste que va a ser duro. Puede que ese reajuste no llegue a darse nunca. Puede que todo lo que estamos viendo sea el canto del cisne de la antigua Convergència y la puerta de entra de un nuevo mundo que ya se dibujaba en la anterior legislatura. Como otros lo cuentan también mejor, solo se me ocurre contar alguna anécdota personal para completar el texto y poco más. 

Como ya he contado la anécdota personal con lo del juego de Waterloo y tampoco estoy muy fino a la hora de intentar trazar algún paralelismo o hacer metáforas o analogías, pues no sé cómo terminar el texto. 

Pero que vamos, que esto que está pasando en la política catalana es cuando menos interesante y anima a participar de alguna manera para que esto no se convierta (ahora lo enlazo todo) en eso que hacía yo con las reglas del juego que, como no las sabía comprender o no me venía bien, me las inventaba, pues eso. 

lunes, 29 de marzo de 2021

Oostende


Cada tarde, cuando dejaba de hacer ese frío espantoso que no te dejaba ni salir a la calle, nos acercábamos al muelle y deambulábamos por entre las casitas bajas, los talleres, los puestos de pescado, escuchábamos a la gente y nos metíamos en alguna tabernucha que ni siquiera anunciaba su nombre. Abrías alguna puerta y entrabas en algún tugurio donde la barra apenas era perceptible y se despachaban bebidas increíblemente fuertes. Allí, pedíamos algo de beber e incluso nos atrevíamos con algo de comer y nos quedábamos callados escuchando las conversaciones de la gente del puerto. Conversaciones en voz alta cuando querían impresionarnos y en voz alta cuando lo que se decía era más importante que las ganas de alardear. Eran gente ruda, muy curtida, que habían estado en todas partes. Nosotros volvíamos por la noche a nuestras casas ya cenados y nuestras familias nos parecían al llegar como muñecos de cera, seres inertes, adocenados. 

Nos encantaba hablar como ellos. Nos encantaba llegar a nuestras casas y dirigirnos a nuestros hermanos pequeños con esa rudeza, o con esa gracia especial que tenían al decir las cosas las gentes del puerto, con acentos que denotaban haber viajado, haber visto otros mundos, vidas errantes, miserables, de un lado a otro, sin asiento, dependiendo de la fortuna. Cada tarde, hasta que llegaba el verano, nos gustaba estar entre esa gente y comer, hablar, beber como ellos. 

Una de esas tardes, Basil empezó a hablar con un muchacho que parecía de nuestra edad, aunque supongo que era más joven y éste le empezó a contar que hacía poco que había llegado a Oostende, que su padre había vivido mucho tiempo en el Congo y que él se había criado con su madre en Suecia. Su madre era sueca y al regresar su padre de África estaban buscando trabajo en el puerto. El joven le contó a Basil que él había empezado a ayudar al secretario de una oficina de traspasos, llevando papeles de un lado a otro y que en realidad quería empezar a estudiar para poder acabar trabajando en la propia oficina. Basil le dijo que si quería podía preguntarle a su padre por la posibilidad...

Antes de darnos cuenta nos habían dado una paliza en un callejón donde ni siquiera sabíamos cómo habíamos ido a parar. Yo perdí mi dinero y los objetos de valor que llevaba. Basil igual y además acabó con su cabeza en una letrina. A mí me llenaron la boca de pescado podrido y...

Mi padre me contó al llegar a casa que a él le había sucedido algo parecido. Y al abuelo. Y que viene bien. Ya tendría tiempo de devolver la paliza. Toda la vida. 

domingo, 28 de marzo de 2021

Al fin, Torre Baró.


Ir a Torre Baró se había convertido en uno de mis temas recurrentes. Un día tenemos que ir a Torre Baró. Salgo todas las mañanas, o casi todas a caminar por la vía que lleva a Montcada y al otro lado de la autopista, Torre Baró y la Ciutat Meridiana, me lo recuerdan. No has ido a Torre Baró. Con los amigos, con mi compañera, siempre lo sugiero, un día, iremos a Torre Baró. Para quien no lo sepa, Torre Baró está en Barcelona, pero no parece Barcelona porque de hecho no está en lo que mentalmente asociamos con Barcelona, al otro lado de la montaña, casi otro mundo, barrio construido y autoconstruído, con la Ciutat Meridiana debajo, otro monumento a la barbarie urbanística, gente humilde, currantes, el otro lado de la ciudad, pero aquí sí, el otro lado del otro lado. 

El otro día, caminando con el Edu, lo volví a proponer. Se puede ir a Torre Baró pero hay que dar mucha vuelta. Ayer quedamos a las nueve y el Edu, mucho más resolutivo, me dijo que se podía ir a Torre Baró sin dar tanto rodeo, mira, me dijo, en el google maps te lleva por el camino al otro lado del río Besòs. Se puede ir, ¿vamos? Vamos. 

En Torre Baró vivía mi tita Filomena. La tita Filomena era hermana de mi abuelo Quico, el padre de mi madre. La tita Filomena vivía en Torre Baró y cuando yo era pequeño íbamos a visitarla de vez en cuando. Recuerdo aquellas visitas a Torre Baró como un sueño. Recuerdo que la tita Filomena me daba muchos besos y que se parecía muchísimo a mi abuelo Quico o al menos eso me lo parecía. Grandota, gruesa, con la nariz grande... luego con el tiempo descubrí a más parientes de mi abuelo Quico y todos compartimos el mismo patrón. No por lo grande y grueso pero sí por esa marca de nariz gordota, bocas finas, carazas, pocos pelos. Mi tita Filomena vivía en Torre Baró cuando Torre Baró no era lo que ví ayer. Mi tita Filomena vivía con un hijo, el primo Manolín, que tenía síndrome de Down. Yo era un niño muy pequeño, muy asustadizo, muy corto, todo me daba miedo. La tita tenía un perrillo que me ladraba sin ton ni son. Cada visita a Torre Baró era para mí algo incómodo. Torre Baró no era lo que es hoy o lo que vi ayer. Me pareció un barrio más o menos homologable a lo que vemos hoy en los barrios que suben por encima de Singuerlin. Con casas chulas, otras no tanto, gente trabajadora, como la que había antes, todo ha cambiado, supongo que a mejor. Cuando yo iba a Torre Baró entrábamos por la meridiana, no nos parábamos nunca en la Ciutat Meridiana, creo que no recuerdo haber ido allí nunca aunque tenía primas allí, una hija o un hijo de la tita Filomena vivían allí, no lo recuerdo bien. Solo nos veíamos en casa de la tita Filomena. Cuando íbamos allí recuerdo que veía jugar a unos chavalitos en la calle y me decían, Toni, dale un beso a los primos y yo pensaba... ¿esos son mis primos? Tenía una prima que se llamaba Maika que me caía bien. Recuerdo una vez, creo que fue la última vez que fui a Torre Baró, que fuimos a dar un paseo y llegamos a un sitio donde había una fuente, con una especie de ruina de algo, no me acuerdo de nada concreto, y me lo pasé bien. Tiempo, mucho mucho tiempo después fuimos a un entierro, no en Torre Baró, en Cerdanyola. Un primo de mi madre, creo que el padre de la Maika, hijo de mi tita Filomena, se había muerto en el aire. El primo era aficionado a los vuelos sin motor y al parecer se murió en el aire. Esto ya lo viví yo mayor. Cuando esto pasó hacía años que mi tita Filomena se había muerto. También se había muerto el primo Manolín. Mi tita Filomena, que era del Porrosillo como mi abuelo, había vivido en León mucho tiempo, mi abuelo Quico también había estado en León. No sé si mis primas del pueblo o mis primos tendrán algún recuerdo de mi tita Filomena. Los nombres se me cruzan. Francisco, Bibiano, José... Mi padre contaba alguna anécdota que, como siempre, te hacía reír, sobre uno de estos hijos de la tita Filomena... 

Ayer por fin fuimos a Torre Baró. Obsesivamente intentaba recordar mientras subíamos las empinadas rampas de Torre Baró dónde podía vivir la tita Filomena. Creo que vi una calle, con un bar en una esquina, que se llamaba La Maña, que podría ser. Podría ser cualquier calle. No la recuerdo en absoluto. Pero ya he ido y ya sé cómo se puede ir. Seguro que si hubiera ido con mi madre, ella se hubiera parado a preguntarle a alguien por si sabía dónde vivía mi tita Filomena o hubiera intentado localizar a su prima para saber...

Subimos hasta la Torre del Baró, me tuve que parar en el bar El Descanso para tomarme la pastilla para la tensión. Se me saltaban los puntos de todo. Al llegar arriba, no vi demasiado, porque me dejo las gafas en casa para andar y que no se me empañen. Las vistas, con un día un poco turbio, no eran muy allá. Al regresar, decidimos no volver por Torre Baró y enfilar camino de la Trinitat, por el otro lado. Supongo que inconscientemente no quería machacar Torre Baró. Habrá que volver. 

viernes, 26 de marzo de 2021

Se hace largo esperar


Pues no sé cómo ha quedado todo al final, pero más o menos, ¿no? Más o menos como uno podía esperar. Uno puede esperar por ejemplo a que venga el autobús, que se acaben los cuatro segundos entre episodio y episodio de una serie, a que llegue un salto de página en el libro que te estás leyendo si es que en los libros hay salto de página o sepa dios lo que habrá ya en los libros. Uno espera y espera, y como dice la canción se hace largo esperar, se hace triste esperar. Es una canción de Pau Riba que sirve como metáfora para lo que pasa. Se hace triste esperar cada día. Se hace largo esperar y se hace tedioso esperar. Se hace increíble esperar. No sé qué esperamos. Esperamos que un día, quienes han decidido que son los únicos detentadores de la voluntad popular se peleen entre ellos de tal manera que se rompa el bloque de los únicos que han sido designados para gobernar este pequeño país que es como Dinamarca o Finlandia y que tiene unos valores y tal. Esperamos a que un día ese bloque de partidos, de organizaciones que se pasan la vida hablando de cosas como el Frente Amplio y de cosas aún más alternativas y antisistema, dejen de mirar embelesados a quienes se encuentran en el mismo bloque pero con distinta condición y se sitúen en otro escenario. Un gobierno de izquierdas. 

No he visto nada. He visto poco, he visto quizás lo más importante que era el discurso de investidura de Pere Aragonés. Un discurso que si lo hubiera hecho nuestra candidata, por ejemplo, hubiéramos dicho, qué ilusión que nos despierta, pero si lo dice el candidato de ERC que lleva en el gobierno con la derecha no sé cuántos años suena un poco como a 'tú te estás flipando un rato largo, porque todo esto que estás diciendo primero no lo has hecho y segundo con el socio que anhelas no lo vas a a hacer tampoco'. Suena un poco a eso. Y solo he podido ver también la respuesta a la CUP, que no he escuchado lo que ha dicho la Dolors Sabater. El caso es que si el primer discurso parecía increíble, el discurso de respuesta era directamente fantasía. Una fantasía donde todo iba a ser prácticamente yo que sé qué cosa de magia izquierdista que no se lo puede uno de creer. 

¿Dónde está el problema? Pues que Junts no quiere ser el actor secundario del reparto. Me huelo a que no es tanto un problema de Puigdemont como un problema de visibilización del poder. Creo que a Junts y su mundo le cuesta un horror aceptar que no van a ser ellos quienes 'salgan' por la tele detentando el discurso, el relato, la imagen de poder. Y estarán queriendo arañar todo y más. Estarán intentando que esa conselleria de Presidència que han perdido se transforme en otra cosa, en una superconselleria de algo que esté solo un pequeñísimo peldaño por debajo del president de la Generalitat y que este no sea el único representante del poder. 

Es decir. ERC ha ganado, pero no se debe notar. Y van a apretar todo y más para que no se note. Y para que no vuelva a pasar. Y mientras tanto, se hace largo esperar. 

Se hace largo no tener gobierno en Catalunya desde hace años. Ellos pueden esperar, pero la gente no.

Pero claro, hay gente y gente. 

jueves, 25 de marzo de 2021

Años de hotel - Joseph Roth


Este libro está confeccionado a través de artículos que el escritor Joseph Roth fue escribiendo en diversos diarios en el conocido como periodo de entreguerras. Joseph Roth fue un escritor austriaco, nacido en la Galitzia mítica a caballo entre Polonia, Ucrania, Rusia, Austria, Hungría, Bohemia, Eslovaquia... que vivió añorando, un poco como el propio Stefan Zweig, un tiempo en el que los pueblos eran capaces de convivir bajo un mismo signo aunque fuera de una manera un poco artificial como ocurría con el imperio Austrohúngaro. En estos artículos, Joseph Roth va haciendo pequeños retratos, no muy extensos, dos o tres páginas por artículo, de la situación que se iba encontrando en diversos puntos de Europa. Desde Alemania, Albania, la propia Galitzia, Rusia, todos ellos con querencia a explicar lo que es el viaje, lo que es estar en otro país y con un apartado especial para los personajes que viven y trabajan en un hotel. 

El libro tiene, al ser una recopilación, una selección de artículos, algunos más interesantes que otros y de lo que dan ganas a veces es de buscar la información que se apunta en estos textos en otros lugares, en otros libros, ya que en los artículos solo asoma. Sí que, como bien dice la información de la contratapa del libro, lo que vamos viendo a lo largo de los años es cómo el nazismo va tomando forma, cómo el escritor asocia la aparición de los nacionalismos que él no sabe que van a venir pero que ya sufrirá en sus propias carnes. Él mismo morirá en el exilio en Francia, en París, ya que era judío y aunque hoy los nazis nos parezcan caballerosos soldados patriotas que luchaban porque amaban a su país, en realidad eran unos mamones de tomo y lomo y a los judíos como que no los trataban bien, de tal manera que los intentaron exterminar. Como los fascistas o los nacionalsindicalistas o como queramos llamarles. Siempre lo han sido y, aunque no esté de moda decirlo, siempre lo serán. 

Aparece en este libro un artículo especialmente bestia como es La filial del infierno en la tierra, que Roth escribió en 1934 y en el que habla de la Alemania nazi que daba sus primeros pasos y que ya mostraba claramente de qué iba la cosa. Matar, eliminar con impunidad, se acabó el juego. Roth murió en 1939, en París, alcoholizado y hecho polvo. 

Un libro que es irregular, como digo, pero que me permito calificar de irregular desde la ignorancia del que jamás logrará escribir ni ver nada como lo hizo él. 

miércoles, 24 de marzo de 2021

Crónica del #Plegramenet de Marzo. No se te oye.


No se te escucha bien. No se te oye. Mira a ver si tienes encendido el audio. Hazte Oír. La pandemia está teniendo un efecto demoledor en el debate y en el intercambio de posiciones. Ya no hay interrupciones, ya no hay aspavientos, no puedes dedicar el más absoluto de tus desprecios de manera presencial para con quien está diciendo algo que te está tocando lo que no suena, ya no es lo mismo. Sí que ocurre que hay verdaderos y verdaderas artistas de este tipo de desplantes y de argucias en el debate que se crecen ante la dificultad y ofrecen lo mejor de sí mismos incluso ante una conexión por Jitsi. Da igual cómo y de qué manera pero consiguen que esa supuesta frialdad de los medios telemáticos quede anulada por su propio talante y su manera de ser. Te transmiten eso mismo que te transmiten cuando hablan presencialmente y creo que esta frase ya es redundante. El pasado lunes hubo pleno municipal y no me entretendré esta vez en comentar prácticamente nada del pleno, a diferencia de otras ocasiones donde se me ha acusado de ser excesivamente minucioso en el detalle de los puntos y decretos y demás vicisitudes que acontecen durante la sesión plenaria para centrarme única y exclusivamente en las vaguedades, en la inconcreción, en algún punto que a mí me parezca que mereciera la pena, en lo que yo considere. 

Y considero que, sin lugar a dudas, las dos intervenciones de las representantes de las posturas contrarias a la moción conjunta presentada por ECP y ERC con el apoyo de Ciudadanos en torno a la futura Ley Trans, merecen la pena ser señaladas como un monumento a la nosequé. A la realidad, podríamos llamar. Así como la contramoción del PSC sobre un tema que le es incómodo y en cuyo texto mostraron una de queer y otra de arena, era un canto al si pudiera te iba a poner bien clarito lo que pienso pero mejor no me mojo y prefiero que estas dos representantes de un cierto pensamiento sean las que lo hagan por mí, las exposiciones de ambas representantes, una más directa, contundente, sin tapujos y la otra recurriendo al vocabulario y las formas de alguien con las dotes y los conocimientos para una expresión más compleja, fueron delirantes. Porque delirante es desde el principio de las intervenciones de estas dos representantes hasta el final lo que se escuchó durante unos cuantos minutos que fueron bastantes porque allí nadie cortó a nadie porque esto es una democracia y se pueden decir las cosas más abracadabrantes sin que se mueva un músculo de mi cara porque, así es, este es un país libre. Y si tienes que hacerte oír, tanto vale la palabra suave como el verbo contundente. Las personas trans, te pongas como te pongas, no son mujeres. Quedó perfectamente claro, incluso recurriendo a analogías o metáforas o diademas o paráfrasis o dios sabe qué fue aquello, sobre la era Victoriana y es que el poti poti fue tal y tan variado, sobre los hombres trans como fomentadores de la prostitución, la prostitución siempre en la cabeza porque siempre hay que asomar el pensamiento único y trino, el peligro sobre la infancia que se cierne si la ley Trans se aprueba y entonces solo dios sabe o la reina Victoria lo que puede pasar si se deja a alguien, madre mía de mi vida y de mi alma, expresar lo que es, por no hablar de lo más sagrado de la condición femenina que yo no sé si es que lo entendí bien y así o si bien es que los problemas de audio que normalmente se dan en estos trances afectaron a mi comprensión escuchante. Yo solo sé que esas dos intervenciones, seguidas con gestos de aprobación por parte de las y los miembros del equipo de gobierno municipal, no pueden o no deben ser, al menos la única manera que tiene el feminismo de expresarse en la ciudad. En mi ciudad. Con mis impuestos, como buen ciudadano de los Estados Unidos que soy, con mis impuestos no todo vale. Y si en mi Santa Coloma de mi alma hay quien no piensa como esas dos representantes cuyas opiniones tienen el respaldo enfervorecido de mi señora alcaldesa y de su grupo municipal y se nos considera poco menos que cínicos, qué narices, que nos llamó cínicos una de las representantes, considero que me devuelvan el dinero y que los espacios municipales no se llamen como tal y que sean considerados locales del partido. De su partido. Porque del de los demás no es. Del de las demás no es.

¿Y tan importante es esto de la ley trans como para dedicarle tanto tiemo? tTiene la importancia que tiene si es que conoces a alguien que haya sufrido por no poder ser quien es o por ser quien es y que encima le andemos culpabilizando de la muerte del feminismo. Así de sencillo. Y tiene que ver con cómo se concibe el gobierno municipal y las caras y los gestos desencajados cuando se pone en cuestión que quizás no es todo como tú piensas. Y no pasa nada. Tienes 17 regidores para votar y hacer valer tu posición, sin necesidad de llamar a filas a lo más granado del pensamiento que está dividiendo el feminismo o queriéndolo devolver al lugar institucionalizado y domesticado de donde lo han sacado quienes ven que más allá de la Ciba hay un río. Y otras visiones. 

Hubo más cosas en el pleno y no iba a hablar de nada más, podría hablar por ejemplo de la lección de historia republicana que nos dio el compañero Sam haciendo elegantes florituras para no llamarnos republicanos o al menos no republicanos suficientes como para llegar a su nivel de perfección. En 90 años parece que han ido hacia atrás, manteniendo la llama, pero hacia atrás. Pero qué más dará, que es tiempo de primavera y flores y no nos vamos a estar enfadando por cosas que simbólicamente está bien desear y que son tan difíciles de comprender como un Ditirambo. Un Ditirambo hubiera estado bien para dar el argumento por el cual puedes apoyar una moción sobre la república o el 14 de abril o vete a saber y luego ya si eso lo vamos dejando para cuando se diga si es que se dice porque total... 

esto ya es como una república. 

No me extiendo más sobre los comentarios del pleno municipal porque no me siento capacitado para evaluar el resto de mociones. El tema de los suicidios, donde Ciudadanos creo que ha conseguido que se le vote una moción por unanimidad por primera vez en... y es que nos vamos discutiendo por cosas para demostrar que no todo es como el PSC nos dice que tiene que ser pero... 

¿Porqué no hice una crónica del Consell Municipal de Serveis Socials? Porque ahí si que se tocaban cosas que duelen y que hacen pensar. Pensar en números, en cifras, en que algo hay que hacer. Me parece la reflexión más acertada de todas, algo hay que hacer. Yo ahora mismo no sé cómo funciona eso pero algo habrá que hacer. Porque hay auténticos cuadros humanos pasando no fatigas, no, pasando vidas absolutamente dantescas que no se solucionan con unas cifras y una exposición de remedios infalibles basados en la buena voluntad y en unos porcentajes de acierto y maravilla del mundo civilizado. 

Y encima, es que ya estoy, se atreven a cuestionar al Ajuntament de Barcelona junto al Albiol del PP porque no se dedican recursos a Serveis Socials. Es tal el nivel de delirio al que se está llegando que uno no sabe si tiene que enfadarse o tiene que poner cara de lo estoy entendiendo, te escucho, lo comprendo. Es que hay que buscar un sitio bajo el sol. Sea donde sea. Y si el sol te da en la cara mucho tiempo y no puedes huir a ningún sitio, pues te quemas. Y si te quemas tú, pues te quemas. Pero no nos quemes a los demás.