lunes, 28 de febrero de 2022
¿Andalucía?
Con lo bonito que dicen que es Andalucía y no poder mostrar nada de esa belleza que dicen que tiene. ¿es bonito Andalucía? ¿O es bonita? Andalucía debe ser bonita o al menos buena parte de ella. O igual no toda y nos concentramos en lugares muy concretos y el resto pues no sé, supongo que tiene que ver más con las vivencias de cada uno y la percepción personal que con otras cosas. A ver, Andalucía puede parecer bonito, pero supongo que a uno de Cuenca le debe parecer bonito Cuenca y si viaja a Andalucía y ahora tendríamos que explicar que a qué parte de Andalucía. Si la Andalucía occidental, si la oriental, si la costa del tal o la costa del cual, si la montaña o el pueblo ese blanco que está encima de un cerrete y tiene un castillo y era de los moros y luego fue una iglesia y siempre es más o menos lo mismo, no te creas tú que cambia mucho de un pueblo a otro, que igual lo que cambia es un poco el acento, o mucho el acento y poco más. Yo la verdad es que pienso a veces que Andalucía es como hablar un poco de todo y nada, es decir, que Andalucía como mucho existe en plan con buena voluntad, con ganas de que exista, pero siempre he tenido un poco la impresión de que o es más amplio el concepto o es más pequeño. O es mucho más amplio como que Andalucía deberían ser muchas más cosas que esa extensión territorial porque a ver porqué no voy a ser yo también Andalucía sin querer yo haber sido nunca nada y tampoco andaluz porque no voy a poder ser andaluz y al mismo tiempo porqué no voy a ser yo andaluz. Es decir, que no y que tampoco o que sí pero que podría ser que no. Que no queriendo ser yo ni haberlo sido nunca, no tengo ninguna cosa así que me diga que no. Y luego sería el otro concepto, el de que me parece mucho más pequeño de lo que verdaderamente es, es decir, que lo que se supone que usted tiene en la cabeza como Andalucía, en realidad debe ser una parte muy chica de una Andalucía que hemos convenido en que sea así y poco más. Y si yo hablase lo mismo que hablo de Andalucía, que de Catalunya, por ejemplo, que es mi tierra, que es el sitio donde vivo, donde he crecido y donde supongo que un día doblaré el gorro, pues otro gallo cantaría. Yo no hablo así tan asiduamente de mi tierra, sí que lo hago o lo hacía más de mi ciudad. Supongo que tiene que ver que me hago mayor y me es más cómodo. Como yo soy mucho de hacer siempre lo que es más cómodo, pues hablo más de lo que tengo más lejos y me duele menos, claro que sí. Y se vuelve uno sentimental y tiene la patata blanduzca y es como más romántico. Andalucía. Subir al cerro de Jarabancil cuando no te habías subido en la vida el cerro de Jarabancil ni andando ni en coche. Pues son esas cosas. La vejez, el sentimentalismo, toda esa mierda. Andalucía, que dicen que es bonita. Tú qué sabes.
jueves, 24 de febrero de 2022
Contra la guerra
Aunque los rusos sean muy rusos y nos creamos que esos rusos son esos mismos rusos que siempre quisimos pensar que eran nuestros amigos los rusos. Esos rusos, ya no son rusos, no son soviéticos. Putin ya no, nunca fue, alguien que pareciera algo que se pareciera a lo que nosotros pensamos que debería ser. Putin es uno de ellos. Putin es uno más. Putin es ese que aparece en el vídeo acojonando al jefe del espionaje dejándolo en ridículo delante de todo el mundo actuando como un vacilón de instituto. Putin no es de los nuestros. Una guerra como esta es una cabronada como las que acostumbran a hacer esos países que no nos gustan y que actúan haciendo cabronadas. No me gusta este gobierno, lo cambio. Lo invado, lo bombardeo, lo acojono, lo cambio. Una guerra que tiene pinta que va a acabar pronto. Pero nosotros qué sabemos, porque ya hemos dicho aquí mismo que esa guerra jamás tendría lugar, que era un invento más de los americanos que querían meternos miedo y que viéramos a Putin como un zumbado. Pues oye, resulta que Putin es un zumbado y que con la intención de llevar a cabo su plan de que no se le acerque la Otan es capaz de ponernos a todos de corbata. Amigo. Hay que estar muy seguro de uno mismo y de que no te van a tocar ni un pelo para hacer algo así. Hay que estar muy seguro de uno mismo tal y como lo están esos a los que se la bufa la gente y sí cosas tan así como el prestigio, la patria, los intereses económicos o eso tan importante que ya no me acuerdo pero que puede valer nosecuantas vidas humanas. Putin. El camarada Putin. Recuerdo todavía aquel acto del PCPC sobre la guerra de Siria. El camarada Putin, decían. La guerra imperialista. Quién nos lo iba a decir, que íbamos a decir un día que ser antiimperialista hoy es estar contra el ruso. Y así es. ¿Y eso nos hace olvidar lo que es la OTAN o qué clase de mierdas estaban haciendo en el gobierno ucraniano? Yo creo que para nada. Pero se supone que aquí no estamos para solucionar las cosas a golpe de misil, de tanques, y mucho menos jugando con el botón nuclear. Y mucho menos justificar a un pavo que se cagó en Lenin hace dos días. Y mucho menos llevando el país de una manera digamos que poco democrática. Y mucho menos financiando a la extrema derecha aquí y allá. Otros lo explican mejor, naturalmente. Y recomiendo al Rafael Poch para saber qué es lo qué.
Y que hay que estar contra la guerra. Porque en una guerra lo que es más probable es que mueras tú y que no sepas porqué. Y solo por eso, yo ya estoy en contra.
miércoles, 23 de febrero de 2022
Buena persona
Ayer escuchando al que ya es ex secretario general del PP, Teodoro García Egea, me dio la impresión de que estábamos escuchando el final de una época. Así en plan grandilocuente. Una época en la que todavía hacía falta disimular. Es decir, que había que llenarse la boca con grandes palabras, con buenos propósitos, con mensajes que tranquilizasen a la gente que es fácilmente impresionable y que quiere, únicamente, tranquilidad. Ayer creo que eso pasó a la historia. Ayer el tal García Egea vino a explicar que se iba porque había intentado mirar alguna cosa que estaba mal. Que él creía que estaba mal. Que detrás hubiera una guerra interna de tres pares de tal, es otra cosa. Pero que te obliguen a irte, no solo a ti, sino también al presidente del partido, por querer mirar alguna cosa, significa que lo que viene a partir de ahora, si nos había parecido demencial, nos va a parecer de colores. Buena persona. Todos ahora vienen a coincidir en que Casado es buena persona después de haberle escuchado decir las barbaridades más increíbles sin pestañear ni un poco. Contra todo. Contra cualquier cosa con un mínimo de sentido común. Y ahora, en lo personal, todos le desean lo mejor. Como si todo lo demás no importase o formara parte de un teatrillo por el cual uno se ve obligado a decir tal y cual, pero que tampoco es que se lo crean mucho. Por lo menos, esto lo dicen de Casado. Qué no dirán de Ayuso. Qué es lo que viene. Viene una manera de hacer política que va a consistir en no decir absolutamente nada que tenga sentido, en construir otra vez el personaje del gallego que con la retranca parece más sabio de lo que realmente es y a ensalzar la figura de una lideresa que va a seguir aplicando la receta del sinsentido ultraliberal sin el más mínimo ápice de oposición. Porque contra esto qué podemos oponer. Contra una gente que no tiene ningún escrúpulo para absolutamente nada, para cargarse a quien incluso te ha facilitado seguir en una Comunidad Autónoma como el presidente de Murcia que es lo más abyecto que se ha visto hace tiempo, pero no lo más abyecto, que no me olvido, si esta gente es así con ellos mismos, qué no serán con los demás. Ayer, escuchando a ese político ya defenestrado decir que todo es muy difícil, que él no ha hecho nada malo, que solo quiere poner fáciles las cosas, que no le busquen las vueltas y que ya se va a su escañito sin hacer nada, pensaba que nos está viniendo encima un tren a toda hostia y esta mañana la única reacción eran las risitas nerviosas de instituto en Rac1 porque Casado se iba o se le notaba triste. Seguimos con las risas y con las buenas personas. Y no sabemos por dónde nos va a venir.
martes, 22 de febrero de 2022
80 años del suicidio de Stefan Zweig
Hoy hace 80 años que el escritor austriaco Stefan Zweig se suicidó en Petrópolis, Brasil. Antes se había suicidado también su esposa Lotte. Se suicidaban en una ciudad brasileña, en 1942, aterrorizados ante las noticias que llegaban de la Guerra mundial. Los nazis iban ganando y todo por lo que había peleado el escritor se iba a la mierda. Vivir en esa situación, después de ya algunos años de exilio por diferentes países de Europa, Estados Unidos y finalmente Brasil, la perplejidad ante el triunfo de la barbarie cuando todo el mundo piensa que la barbarie no va a triunfar nunca, debió suponer un agotamiento mental tan extraordinario, una decepción con tantas cosas tan bestia, que no lo soportó más. No me atrevo a explicar así en plan patillero quién era Stefan Zweig si no lo conocen. Un escritor austriaco, de familia judía aunque él no profesó nunca el credo, que creció y... lo que voy a explicar se basa en mis recuerdos de un libro que deberíamos leer todos. 'El mundo de ayer', sus memorias, son una auténtica obra maestra. Un libro impresionante sobre un mundo perdido, una manera de entender las relaciones humanas, quizás en muchos momentos idealizada y con una mirada muy... burguesa, no sé cómo decirlo, una mirada de quien ve la tranquilidad y la vida sin sobresaltos, la armonía entre las gentes, el repudio a la violencia, a los conflictos, a los nacionalismos. Es un mundo muy influido por un recuerdo de lo que fue el Imperio Austro-Húngaro y cómo los diferentes pueblos que vivían allí, vivían y se relacionaban. Y cómo eso se va a la mierda. Y cómo aparecen los conflictos entre personas que se habían conocido de toda la vida y que acaban mal. Y cómo él, que era quien era, que pensaba como pensaba, se tiene que largar de su país, de su mundo, porque se lo pelan. Los libros de Stefan Zweig, desde las autobiografías, como la de Fouché que es una auténtica pasada, la de María Antonieta, la de María Estuardo, la de Erasmo... las novelas, casi cuentos extendidos, la Novela de Ajedrez, o una pequeña joya a la que le tengo un rollo especial que se llama Mandel, el de los libros, que tiene todos los ingredientes de lo que Zweig quiere contar. O la Carta de una Desconocida o las Veinticuatro horas en la vida de una mujer. Libros que no solo son entretenidos, es que te meten en un clima muy determinado, en una manera de entender el mundo, en un tiempo, que te parece una auténtica cabronada que se tuviera que acabar. Hoy debería todo el mundo, al menos leer una página de algo que le guste, de algo que le de paz, que le de buen rollo, que le conforte y que le haga pensar. Y escribirlo ya sería la hostia.
Lenin reta
No, es que si es tan así, pues que venga aquí y me lo diga. Porque esas cosas, ese tonito, esa especie de ponerte a respirar como diciendo, es que os lo voy a tener que decir yo porque no os enteráis, pues ese tonito, ese rollito, que venga y me lo diga aquí. Porque a lo mejor este es que no se ha enterado de que a lo mejor está ahí diciendo tonterías y hablando pavadas y creyéndose nosequé porque a mí me da la gana, vamos. Porque a mí me parece que este está más perdido que el barco del arroz y no se ha enterado de qué va la broma. Y encima me mete a mí por medio y por ahí yo ya no. Es que además, es como muy de no tener ni puñetera idea, ¿no? Es que mira, es que este tío, este tío que ahora va diciendo que si yo, que si la cago, que si por mi culpa, es que este tío no tiene ni puñetera idea, hombre. Es que llega un momento en el que ya te tienes que poner un poco serio y mira que yo no soy de ponerme serio. Porque a ver, si te vas a poner en plan idiota, pues te pones en plan idiota y ya está. Y si tienes que meter la pata hasta el corvejón porque es que has metido la pata hasta el corvejón, pues la metes y te inventas lo que sea, pero meterte conmigo así por la cara. Es que si eres tan valiente me gustaría verte aquí, venir aquí, levantar la manita, pedir la palabra y decir 'oye mira, camarada, es que me parece que no, me parece un error y esto te lo has sacado del forro'. Y yo igual pues me cago en toda tu generación. Porque no tienes ni idea ni del contexto ni de nada, ni de la ideología que había detrás. Ojo, que es peor, es que si la tienes encima y lo dices porque te cagas directamente en la ideología, entonces y es lo que digo, si tienes esa carita que tienes de saberlo todo, te vienes aquí y me lo dices. Qué listo. Ahora es muy listo. Ahora vas a tener que demostrar realmente lo listo que eres, porque igual te ponen mirando a Vladivostok en menos de lo que te das cuenta. Y entonces verás tú qué risa de descomunistización y de estatuas de Lenin y qué vas a enseñar tú. Pero qué vas a enseñar tú, Por el amor de Dios. Iba a decir eso de que no me quiero calentar, pero es que me tengo que calentar. Porque no puede ser de otra manera, que ya va mucho tiempo escuchando cosas y aguantando cosas y al final es que me llevan a sacar lo peor de mí. Es que de verdad. Tan valiente. Que venga aquí y me lo diga, hombre, que venga aquí y me lo diga.
lunes, 21 de febrero de 2022
Una a derechas
Si comenzamos ya intentando hacer un juego de palabras sobre el tema, ya denota que no nos lo estamos tomando en serio. ¿Nos lo estamos tomando en serio? Yo creo que no. Que seguimos mirando lo que pasa en la derecha española como si fuera una cosa de broma. Y no es ninguna broma. El estado de reconfiguración de la derecha española, de una derecha muy de derechas pero con quizás algún vínculo todavía con algo europeo, tenue, vago, igual una mierda todo, parece que se va al carajo. Y llega otra derecha que nos va a hacer reír mucho, pero mucho más, con sus exabruptos, sus pintas, sus majaradas, pero que va a tardar mucho menos en hacernos llorar. Pero nos vamos a reír. Porque somos así, somos de no verlo venir hasta que nos tenemos que ir del país. Ha pasado un fin de semana desde que estalló todo en la derecha y parece que vamos viendo algo de luz en el túnel, una solución, una salida. Ayuso parece que va a ganar, no va a conseguir todo, pero va a ganar y ganar significa que Casado y su gente se van a tener que ir. Y a la gente le hace gracia eso de decir que al final tiene que venir un gallego y poner orden. O igual no pone orden. Porque los gallegos que han gobernado en este país en los últimos nosecuantos años, orden no han puesto. Es ese mito que tenemos también que nos parece muy gracioso, porque en este país todo es tan gracioso, que dice que los políticos gallegos que no hacen nada ni se meten en política y que si tienen que fusilar fusilan o hacerse los tontos se lo hacen, pues son los que mejor nos conocen. Pero qué mierda es esta. Total, resumiendo, que no sabe uno. No sabe nada, como siempre. Las manifestaciones sorprendentes de personas con pancartas apoyando a la Ayuso aún a sabiendas de que ha hecho cosas que no, nos sorprenden pero menos, porque los catalanes de bien tenemos memoria y conocemos a Jordi Pujol y su caso Banca Catalana y ya sabemos que esto puede pasar. Y la historia puede repetirse, if you want it. Y así, nos encontramos con encuestas de voto que ponen a Vox por delante y a todos nos parece como uala, nen, pero como que no acabamos de ver dónde está el mal. Porque seguirá habiendo fútbol los fines de semana, todo será más o menos igual, pero no habrá leyes de estas progres que no sirven para nada y que desmovilizan a la clase trabajadora. Supongo. No lo sé, porque uno qué va a saber. Ha pasado un fin de semana y no sé quién va ganando. Creo que va a perder Casado y no sabes si te tienes que arreglar o si ya todo nos queda un poco lejos. La gente. Ese elemento incomprensible. La gente. Que nos resulta un enigma. Saber qué piensa la gente y porqué la gente no piensa como nosotros, que es peor. Cómo puede ser. Cómo puede pasar. Es que tenemos lo que nos merecemos. Si vamos a llegar al final a esto, pues entonces a lo mejor sí que hay que ir pensando en plegar.
viernes, 18 de febrero de 2022
Podría ser
¿Es esta ilustración una ilustración de Yenan o quizás es de otro Yenan? ¿Cuál es el Yenan de verdad? ¿el que pensamos que es el único de verdad o el otro? Da igual porque los dos son de verdad y los dos son. Es decir, que lo que venía a ser el motivo de este texto que era nada más que hacer suposiciones ya comienza de manera un poco mustia. Yo quería hacer una nueva enumeración de cosas que podrían ser y que a lo mejor ni son ni lo van a ser nunca. Puede que ni siquiera hayan sido. Iba a decir por ejemplo que, viendo las noticias sobre Rusia y Ucrania, pudiera ser que nada de lo que nos cuenten esté pasando. Que Rusia ya haya invadido a Ucrania. Que Rusia haya sido derrotada ya y que estemos viviendo una ficción. Que no se atreven a decir que Rusia no existe, por ejemplo. Que jamás han habido rusos. Pudiera ser que todo lo que está pasando en torno al tema de Madrid y el PP en Madrid, no fuera más que una pantomima y que esto en realidad fuera una cosa de acaparar la atención y así con el conflicto y la refriega dejar a un lado cualquier otra consideración. Esta teoría no es mía, es de mi amigo M. Yo no soy tan así, soy más convencional y todavía pienso que esto será más bien una pelea por el negocio. Pero no me atrevo a decir qué pasará. No me atreví ayer, aunque en realidad lo hice y dije que la Ayuso tenía cara de barra. Pero eso fue ayer y total, lo que escribí ayer es fácilmente desmentible y no queda constancia y la palabra desmentible tampoco existe y la estoy utilizando y qué pasa. En realidad qué pasa un poco con todo. Qué pasa con la vida que es viernes y pudiera ser que todo volviera de repente a un martes sin fin. A un miércoles vacío. Podría ser que nada de lo que estuvieras leyendo en este momento fuera más que un texto de miércoles. Un texto escrito para un estado de ánimo de día sin perspectiva y no para una gloriosa tarde de viernes. Viernes por la tarde. Seis de la tarde. Quizás el momento más excitante de la vida de cualquier ser humano que pueda disfrutar de un viernes por la tarde, claro. Antes, cuando eras joven. Antes, cuando los viernes por la tarde eran la puerta de algo. Qué podemos decir que no ya se haya dicho, inventado, sin que parezca una copia. Ahora mismo estoy intentando luchar de manera denodada contra la tentación de estar escribiendo un texto inspirado por una conversación de miércoles por la tarde. Una conversación en torno a unas lecturas, a un libro, a una manera de contar y no quisiera estar intentando hacer como que aquello pasó pero tampoco como que ya voy. Ahora mismo. Podría ser que buena parte de este texto no sea para nada salvable. Hay una posibilidad entre mil de que este texto se vaya a la mierda. Como un cuento ruso falso, como una película que no sabes contar, como cualquier otra cosa.
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