jueves, 25 de junio de 2026

The Royal Tenenbaums - Wes Anderson


Me gusta muchísimo el cine de Wes Anderson. Me gustaron muchísimo la de Darjeeling, me fascinó la de Hotel Budapest, me encantó la de Life Aquatic. Me gusta esa manera de contar, de filmar, los planos, me gustaría mucho imitarlo, me encanta imitarlo. La estética, todo. Me encanta. Pero entiendo que si la historia, si lo que cuenta, no está muy bien hilado, la cosa se puede quedar en una suerte de gags o de imágenes muy bien estudiadas que pueden a llegar a dejarte un tanto vacío. Esta película, The Royal Tenenbaums es una de sus primeras películas pero donde ya cuenta con un elenco protagónico de primer orden. Nos cuenta la historia de una familia cuyo padre abandona el hogar hace tiempo, con tres hermanos dispares y una madre que intenta rehacer su vida. Ver esta película ahora, después de haber visto todas las demás es un poco tramposo porque la juzgas en función de lo que ya has visto en lugar de mirarla con ojos de no saber qué es lo que vendrá luego. Así que la película me gusta en cuanto tiene los elementos típicos del cine de Anderson, pero me deja un poco falto de algo, un algo que puede ser algo de tensión en la historia, algo de emoción, algo que vaya más allá del efectismo de unas imágenes y unos planos y unas interpretaciones que ya conozco sin haber visto nada de la película. Quizás condicionado por películas como The French Dispatch o Asteroid City, que me han dejado un poco frío sin quererlo yo, The Royal Tenenbaums no ha sido el disparate que yo me esperaba. Aunque lo sea. Ah, eso sí, como siempre, musicón. 

miércoles, 17 de junio de 2026

El agente secreto - Kleber Mendonça Filho


Esta película es una película extraña. Extraña por cómo se presenta, por cómo comienza, por cómo se desarrolla y por cómo termina. Se presenta como una película que nos habla del Brasil de finales de los años 70, en plena dictadura militar. Vivir en una dictadura militar. La dictadura militar brasileña también protagonizó el penúltimo éxito internacional de la producción cinematográfica de este país, Aún estoy aquí. Ya esa película retrataba una realidad en la que, bajo un barniz de que 'en Brasil no pasa nada y todo el mundo está en la playa y la música', la gente desaparecía y no hagas más preguntas y a seguir para delante. Vivir en una dictadura. La película parecía la favorita para ganar el Oscar a mejor película extranjera, pero al final no pasó, ganó la noruega. Cómo sería la noruega. La película, que parece hecha a mayor gloria de Wagner Moura, protagonista y productor de la misma, desmiente esta última afirmación, al convertirse en una cuestión coral en la que el ambiente y la sensación de que algo va a pasar y que la torpeza, lo cutre, lo salvaje, lo desmadejado, lo informal, acaba siendo igual de opresivo, certero, criminal y represor, no te deja en toda la película. La película nos presenta la llegada de alguien a Recife, ciudad que no es Río, ni es Sao Paulo, ni es Salvador, alguien que viene buscando algo y que parece que huye de algo, ya que se junta con gente que también parece estar huyendo de algo y que se alojan en un edificio y viven una vida bajo el radar de quienes les deben perseguir en una situación que no parece muy clara, o surrealista, o confusa. En esa confusión y estupefacción, alguien que parece huir y que parece utilizar un nombre falso, es acogido con cariño por parte de un policía corrupto y su séquito de criminales, nos movemos hasta que aparecen los motivos por los cuales huye el protagonista. Y entonces la película se convierte en una trepidante obra de caza al hombre en la que nos ilusiona pensar que todo terminará bien. Por lo cutre, por los malos malosos, por la desfachatez. Pero, como en Aún estoy aquí, las cosas pasan porque tienen que pasar y lo que a ti te parece una dictadura de segunda, sin el terrorífico prestigio asesino de Argentina o Chile, o la persistencia gris en la carnicería de Paraguay, es en realidad un sistema de chivatos, comprados, sicarios, criminales, capaces de matar porque sí y por dinero también. La película, siempre acompañada por una música soberbia porque una película brasileña siempre tiene una música soberbia (la persecución del sicario con esa banda de pífanos, simplemente brutal), tiene momentos de comicidad buscada, de surrealismo salvaje, de violencia, de tensión dramática, de nudo en el estómago y de no saber si va a pasar lo que va a pasar. Porque al final, en una dictadura, sabes lo que va a pasar. 

martes, 16 de junio de 2026

Franz Kafka - Agnieszka Holland


Vamos a ver. Si el propósito de la película es que entendamos de dónde viene el singular mundo que Kafka describió en sus obras, puede que encontremos una explicación. No la explicación, pero superficialmente, puede ser. Si el propósito de la película es que descubramos a Kafka, igual nos llevamos una sorpresa porque no descubriremos demasiado al escritor Kafka, no se habla demasiado de la obra de Kafka, hay algunos retazos, incluso alguna recreación de algún episodio, pero no sabremos qué escribió Kafka. Es una película sobre Kafka en la que se sobreentiende que ya sabemos qué es lo kafkiano, de qué va el mundo de Kafka, cuáles son sus principales obras. Es una película sobre una persona llamada Franz Kafka, que escribe compulsivamente por las noches, que vive con su familia, que tiene un padre tiránico, que no encaja con lo que se espera de él, que es un tipo peculiar, que establece relaciones sentimentales más bien basadas en el chau chau que en lo físico, que es un maniático, que sabe que tiene un talento pero al no recibir la aprobación de su padre no se siente seguro o respaldado, pero él sigue escribiendo y bueno. En la película se nos cuentan sus relaciones sentimentales, no sé si esto lo he dicho ya, pero no se cuentan todas sus relaciones. En la película hablan sus amigos y familiares, en un recurso bastante interesante, de lo mejor de la película. En la película también aparecen imágenes de la época actual en la que se nos cuenta cómo la figura de Kafka ha pasado a ser un símbolo casi despojado completamente del sentido original de su obra, si es que sabemos cuál es la obra de Kafka, en en la película no aparece, porque ya hemos dicho que la película está pensada para que la vea gente que ya sabe qué es lo que escribió Kafka. ¿Sirve la película para saberse a Kafka? En estos tiempos, perdonad que hable de otra cosa, en estos tiempos digo, lo de que las cosas sirvan o no sirvan yo ya no sé si tiene sentido. Con que pasen y que alguien nos las interprete, nos podemos dar por satisfechos. ¿Dan ganas de leer a Kafka después de ver la película? Dejo la pregunta sin responder. 

jueves, 11 de junio de 2026

Viejos cuentos centroeuropeos


El oficio de escritor. ¿Se dice así? ¿O es el oficio de escribir? Pésima forma de comenzar un relato si no tienes claro cómo se dicen las cosas. Sea como fuere, la cosa esta de ganarse la vida escribiendo obliga a estar continuamente pendiente tanto de las cosas que escribes, obvio, como de una cierta proyección exterior de lo que eres y lo que quieres transmitir. Yo tengo claro que esos escritores que viven una vida oculta, que escriben para sí mismos, que cuando mueren dejan escrito que hay una obra inédita escondida detrás de las cacerolas del armario ese de la cocina que nunca abres, que son humildes oficinistas que por las noches se dejan la vista delante de tal, esos escritores, son una minoría. Y tienen su propia mística, la mística misma de quienes hacen de esa no ostentación una manera de hacer marketing en sí misma. Fíjate, él no quería que le leyeran pero al final le leyeron y se hizo famoso de manera inesperada. Eso es lo que me pasó con una amiga que nunca nos dijo que estaba escribiendo y que un día por casualidad, mientras estaba recuperándose de una enfermedad que por poco se la lleva por delante, nos confesó que era autora de poemas eróticos. Evangelina, le dije, cómo no nos habías dicho esto antes. Hasta que no he visto que quizás mi paso por este mundo podría terminar de manera abrupta, me contestó, no me he dado cuenta de que quería saber cual era la opinión de la gente acerca de mi obra. Lo que pasó luego es que publicó aquellos poemas y tampoco pasó nada. Y es que nunca se sabe si es mejor estar muerto. 

miércoles, 10 de junio de 2026

Viejos cuentos centroeuropeos


Soy una persona de esas que creen que no les pasa nunca nada. No tengo la sensación de que sea alguien a quien conozca demasiada gente, pero sí que tengo la certeza de que esa gente que me conoce no me quiere bien. Si repaso las cosas de mi vida, los hechos relevantes, los momentos en los que mi cabeza ha asomado entre la multitud, no ha sido para recibir el aplauso, sino más bien para generar controversia. Así que prefiero siempre mantener un perfil bajo, no destacar, estar al margen. Hace unos días, volviendo de una representación teatral en el Salón Jaruszelski de la singular obra del maestro Bondarek 'Las moscas del recuerdo', sentí una cierta indisposición. Indisposición que ya había notado nada más salir de casa y que se fue acentuando a mi pesar durante la representación y que de manera salvaje creció dentro de mí hasta ser realmente insoportable. Y ahí se desarrolló en mi cabeza una idea, totalmente fuera de lugar, pero que consideré plausible porque es que no podía más. Cagar en cualquier sitio. No era tarde, tampoco temprano, no estaba lejos, pero no pasaba nadie. No era de recibo, pero no podía arriesgarme a hacérmelo encima. Pensé en ti. En ti presentándote delante de mí y pillándome en cuclillas y yo muerto de vergüenza siendo tú, precisamente tú, quien me atrapara en esa situación. Pero tú, era imposible que tú aparecieras por allí, pese a que si lo piensas pasa y que en mi cabeza estaba pasando cuando me quise dar cuenta estaba más o menos oculto junto a aquella escalera por la que de repente te vi bajar. 

martes, 9 de junio de 2026

Hola León XIV


Tengo un Seat León ST y mi hijo es Leo, así que prácticamente estoy a esos hipotéticos cinco pasos de León XIV que me permiten opinar sobre el tema. El tema es que tenemos el listón tan bajo o bien que hemos asumido las barbaridades de la extrema derecha de una manera tan normal en el discurso cotidiano que el hecho de que aparezca un personaje público más o menos conocido o reconocido, no diciendo esas barbaridades nos coloca en la situación de acogerlo en nuestro seno y de auparlo al rango de referente. Y luego pasa lo que pasa. Que tampoco pasa tanto. Porque el listón y el umbral del dolor está tan rasante que escuchamos lo que queremos escuchar y oímos lo que queremos oír y obviamos lo que nos sale de los mismísimos. Porque a fin de cuentas, es el Papa de Roma y no vas a pretender que defienda el aborto o la eutanasia, hasta aquí podíamos llegar, así que su discurso tolerante con las migraciones y más o menos confrontativo en derechos sociales con la ultraderecha, le convierte prácticamente en el Che Guevara. Pero no lo es. Sabe a canela, pero es veneno. No hablaré de lo que me parece que tengamos a un Papa como referente, como ya tuvimos al anterior, que encima era de San Lorenzo de Almagro. Estoy hablando de hecho. ¿Qué estaba diciendo? Me he perdido. Son muchos los inputs que recibo durante la escritura de un texto que no me permiten centrarme y a veces, pocas veces, pierdo el hilo y no sé de qué estaba hablando. Estaba hablando del Papa. Estaba hablando de cómo la visita del Papa, el discurso del Papa, lo queremos oír lo queremos obviar o no nos queremos dar por aludidos de quién va a ver al Papa, de quiénes son esas personas. De los rasgos diferenciales. Pongo las noticias de la Televisió de Catalunya y la periodista nos habla del taranná diferente de los catalanes por el cual no llenamos un espacio de medio millón de personas, por nuestro talante, por nuestra forma de sentir la religión, más recogida. Nosotros somos de otra manera. Nosotros somos esos que reivindicamos una cosa anarcosindicalistamente cantando el Virolai en Montserrat, pero luego nos ponemos la pegatina de No te espero, porque nos han dicho que el Papa no va a hablar en catalán. El Papa como representante de la españolización de un país que se construye a partir del poder movilizador de la iglesia. Este Papa no nos cae bien. O sí. La Generalitat se esfuerza en apropiarse del Papa como un referente progre pero menos, como el PSC, con una campaña de publicidad abrumadora, con un anuncio largo, poético, pero largo, a lo mejor porque es poético. Las imágenes de la gente que va a ver al Papa y lo espera durante horas. Las imágenes rodadas en una iglesia de Santa Coloma con gente mayor que no podrá ir a ver al Papa. Son de la Parroquia San Joaquín. Mi calle. Mi calle tiene un oscuro bar, de humedas paredes. Pero sé que alguna vez, cambiará mi suerte. Todo lo convertimos en esa segunda vuelta de algo que no pudo ser. Una revancha de algo que volverá otra vez. El Papa viene a controlar un rebaño en el que sus ovejas descarrilan yéndose hacia movidas chungas de religiones aspavientosas y espiritualidades más así. Aplaudimos al Papa aunque no diga nada sobre negocios que quisiéramos que fuesen de otra manera pero sin entender que es su negocio. Lo que no entiendo es que en pleno 2026 nos siga pareciendo normal que ese negocio, esa forma de pensar, se asuma como propia, como normal, como la que es. Mientras tanto, el mundo sigue matando, las masacres no cesan, el Papa dice cosas, Marruecos asesina fríamente, todo permanece en un constante estado de zozobra cansino. Hola León XIV, que seas muy feliz y que llegues a tiempo para la graduación de tus hijos. Uno di noi. Estamos fatal. 

lunes, 8 de junio de 2026

Romper el bloque - Iago Prada


Documental en tres episodios sobre ese mundo de la izquierda española surgida antes y con el 15M, cristalizada en Podemos y desembocada en un espacio mediático a mayor gloria de un proyecto que tuvo que ver algo con lo que fue y que es, ahora mismo, una incógnita para el futuro. Y que es, ahora mismo, algo que puede ser que no tenga ya futuro. Y que es, ahora mismo, un futuro al albur de lo que otros decidan si tiene que ser un futuro o qué. Y que es, ahora mismo, la voluntad de unos pocos por seguir queriendo ser algo que una vez les dijeron que fueron. Y que es, vete a saber ahora mismo qué. Y que es, esa pregunta flotante, esa duda, ese no querer creer que eso todavía existe, ese espacio con el que no sabes a qué atenerte, ni quiénes son, ni dónde van. El documental de tres episodios, Romper el bloque, nos cuenta en primer término la historia de la gestación de un medio de comunicación alternativo, con un joven reportero llamado Sergio Gregori que es joven pero que en tiempos en los que la casta, los títulos, la experiencia y la vieja política no tenían razón de ser, es abrazado o auto encaramado como referente mediático y que en pocos años sufre una mutación que le hace pasar de ser Justin Bieber a Alberto Garzón sin mediar caída del caballo. Documental de tres episodios donde se nos cuentan epopeyas personales, grupos de colegas, amigos que se lanzan a la revolución, revolucionarios que quieren ganar, medios de comunicación surgidos porque sí, nuevos tiempos, ocupación de plazas, creación de partidos a partir de corazones puros, impuros, puristas, inocentes, resabiados de otras mil guerras, almas cándidas y profesores universitarios que no falten jugando a ser populistas, peronistas, bolcheviques y demás. Yo, fíjate, también sé qué significa eso de que haya gente jugando a ser bolcheviques con seres humanos, jugando a ser estalinistas con personas de carne y hueso. El documental de tres episodios nos explica cómo ese sueño de nueva organización, de nuevos medios, de nueva política, de nueva forma de relación entre política y vida personal, de nueva forma de todo, termina convirtiéndose en una pesadilla de purgas, persecuciones, ostracismos, acosos, enfermedades mentales (propias y causadas), bajas médicas, despidos, sospechas, gritos y videos diciendo que sí, que qué pasa, que somos militantes y que los militantes se organizan para defender a su partido. El documental, de tres episodios, en Youtube, nos presenta un fresco monumental de una época, de un país y de una izquierda que quiso, que pudo, que hizo y que impulsó un cambio sin precedentes en la historia para ser consumida por lo mismo que la aupó, la fe ciega y el mesianismo. Si en el primero se nos habla de la forja de un mundo, en el segundo se nos cuenta la creación y desplome de una organización política y en el tercero el caso personal de un protagonista, Sergio Gregori, que encarna todos los vicios de una forma de verse y percibirse como izquierda que no es para nada nueva ni revolucionaria. Es tóxica. Y lo tóxico siempre es mejor tenerlo lejos. Un documental de tres episodios que tiene su colofón externo en las reacciones en redes y en la aparición de un libro en el que el protagonista lo cuenta todo y con un comunicado diciendo que si me he pasado no lo volveré a hacer más. Qué vida esta.

lunes, 1 de junio de 2026

Crónica del #PleGramenet de Mayo. Expected Goals


Cuentan los textos sagrados que Dios nuestro Señor creó el mundo en siete días y al octavo ERC convocó una rueda de prensa para exponer su contribución decisiva y cagarse en Comuns porque yo que sé. Y si esto lo dicen los textos sagrados, es porque es así. Y es así siempre. Y es así en cualesquiera circunstancia y evento o proceso o lo que sea. Así, todo pasa porque ERC existe y porque Comuns no aprobó aquellos presupuestos haciendo pinza con el PSC y pasan las cosas así por una cosa y no pasan por la otra. Una regla infalible que da un cierto bochorno pero que cuando ves que es un patrón lo que suscita es preocupación, porque no puede ser. Pleno municipal. ¿Han probado a ver todo un pleno municipal a una velocidad superior a la normal? Ya no al 1,5, no, al 2 incluso. La sensación es que los plenos son vertiginosos, que son un intercambio de intervenciones agudas, esdrújulas y ágiles que desmienten eso de que los plenos son aburridos. En este espacio siempre hemos dicho que los plenos son entretenidos de por sí, pero en esta ocasión, la posibilidad que nos da la tecnología de poner a nuestro servicio la máxima concentración del tiempo en nuestras manos me ha transportado a un nuevo estadio de goce y de contento. Los plenos municipales siempre han sido, pero ahora más. Gracias al botón del 1,5, las intervenciones casposas y lamentables se pasan como en un suspiro y las intervenciones doctas y de eficiencia en la gestión se pasan como si una suave brisa acariciase tu cara. Así no tenemos que soportar más que el tiempo que deseemos las sandeces que sueltan los concejales de la extrema derecha local en referencia a cualquier tema, no solo a esa barbaridad medio nazi o nazi completa que es lo de la prioridad nacional que ni a 1,5 ni a 2 gana ni un solo gramo de absolutamente nada, es que las intervenciones bochornosas sobre la lgtbifobia son un nada y nada fueron también esas 30 personitas, muchas de ellas de fuera (el indicador 'de fuera' para referirnos a las personas que vienen a manifestarse por Vox, es ya una fina ironía), que vinieron al Fondo a protestar por la islamización y se encontraron que había más gente sentada en la cafetería de la esquinilla que en la propia manifestación. Son un fracaso, han fracasado y ahora solo queda echarlos del ajuntament de Santa Coloma a base de votos antifascistas. Y discutimos si quieres lo que uno entiende por antifascismo, pero vamos a ver. Y así, el debate sobre el parc de Can Zam que no se da porque no se da en ningún sitio y eso es un tema que no se va a tocar porque lo importante es el pabellón, no se escucha ni a 1,5 ni a 2 porque de lo que se habla es del nuevo pabellón que ya veremos cuándo pero no del parque, porque aprobamos hace un pleno nada más una declaración en la que éramos todos más verdes que el Coronel Tapioca pero luego Can Zam necesita un pabellón, pero ojo, no un pabellón, no, necesita un Arena en condiciones, para acoger eventos de yo que sé, 15mil personas. Esto no traga ni a uno coma cinco ni a dos, y no entiendo, no logro entender, como personas de izquierdas, de acrisolada trayectoria de izquierdas, pueden aguantar un acto, una plataforma, una construcción de yo que sé, cuando te están diciendo en la cara que un pabellón de 15mil personas es lo que Can Zam necesita. Pero es que soy de Comuns.  Y la reivindicación de expected goals, de goles que podrías haber marcado, es un poco como yo que sé, o la reivindicación de salir en la foto, es tan de cuando que esa relación de amor y odio con el pasado, origen, y circunstancias, de aquella formación ecosocialista, te deja estupefacto. Quieren ser nosotros tanto que a veces no distinguen. Y así transcurre un pleno en el que el Equipo de Gobierno juguetea con esto y con lo otro y salva un nuevo pleno con ese aire de que los plenos se han convertido en algo que tienes que pasar rápido y hay que proyectar el nuevo evento que nos reúna a todos en torno a la colomensidad y qué calor pero oye, qué le vamos a hacer, que calor ha hecho siempre. Tengan ustedes una buena semana. 

viernes, 29 de mayo de 2026

Garatge Club. Un escenari, 900 concerts - Albert París


Yo no fui a ningún concierto del Garatge Club. Yo solo fui al último concierto, el de Siniestro Total. Me pasé el concierto amarrado a una de las columnas míticas, ante el escenario. Nos estábamos zurrando de lo lindo allí, asados de calor, tantísima gente, nos estábamos despidiendo de un lugar y nos estábamos despidiendo de una época. Es algo que deja muy claro este muy buen documental sobre la sala Garatge, el Garaje de los que todo lo tenemos que. Un local que nace del entusiasmo de unos chavales que quieren montar un local de música, sobre música, para disfrutar de la música, un local al que a ellos mismos les molara ir. Este local acogerá centenares de conciertos, conciertos de todo tipo, bandas de todo pelaje y condición. Bandas que luego encontrarías tocando en estadios, bandas que quizás llegasen a su techo en Garaje. Nosotros, pienso, nunca fuimos a un concierto en Garatge. Nosotros éramos de esos que se citan en el documental que iban al Garatge porque no podían ir a otro sitio. Llegábamos al Garatge ya tarde, cuando ya nos habíamos cansado de estar en Santa Coloma. Íbamos en coche dándonos igual absolutamente todo. Yo solía llevar en el bolsillo lo justito para una cerveza. A veces ni eso. Llegábamos, nos daba todo igual. Hacíamos el chorra, nos reíamos, escuchábamos y bailábamos la  música que nos pusieran, que solía ser buena. Nos bajábamos los pantalones. Nos bebíamos los culos de los cubatas de los demás. Éramos exactamente eso que cuenta el documental. Éramos esa gente que no podía ir a otros locales. En el Garatge no se pagaba entrada, en el Garatge podías escuchar a los Beastie Boys. El documental se centra mucho y con razón en el tema de los conciertos y se nota que el tema de la sala era un poco algo que vino por demás para rellenar y para conseguir lo que solo con los conciertos quizás no se conseguía. Pero daba igual, cada cosa tenía su público o el mismo público. Fueron años, bastantes años. Yo creía que Garatge llevaba más años abierto, era como que hubiera estado toda la vida allí. Y no. Fueron diez años. En el 2002 pues, yo tendría 27 años ya. Ya era tiempo de dejar, quizás, de hacer lo que hacíamos y el cierre de aquel local al que podíamos ir a las tantísimas a hacer el chorra porque no teníamos absolutamente nada mejor que hacer que el chorra y alargarlo todo al máximo. Y se acabó. Y se acabó con un concierto precisamente de Siniestro Total, que fue pavorosamente intenso, que fue un broche de oro a una sala y efectivamente lo fue. A partir de ahí, ya no recuerdo lo que pasó. Yo estoy aquí. 

domingo, 24 de mayo de 2026

Lo del 15m, entonces y hoy.


Como lo he contado muchas veces, lo contaré una vez más. Yo no me levanté del sillón para empezar a ocupar las plazas, pero sí que como consecuencia del 15m comencé a militar en Esquerra Unida (i Alternativa entonces). No viene al caso ahora referir de nuevo lo que me impulsó a rellenar la ficha on line, porque ya lo sabéis todos y todas, pero sí que todo ello fue al calor de una conversación telefónica con mi amigo Edu, camino yo de la plaça Catalunya que iba a hacer yo allí vete a saber qué. Eran esos tiempos posteriores al 15m, de plazas ocupadas, de asambleas en cualquier parte, a las que yo no asistí, pero merodeaba. Como otros muchos y muchas, el gusanillo político estaba ahí y finalmente me decidí a participar. Creo que entonces ya no gobernaba ZP, ya estaba en el gobierno M.R. pero todo aquello del 15m se desencadenó durante el gobierno de Rodríguez Zapatero. Un ZP que en estos días está siendo el personaje político del momento a su pesar ya que se le ha imputado por un asunto que ya conocéis y que yo no soy quién para decir si es o no es. Ni tampoco soy tan lerdo como para no saber que por mucho que digan que el tal Calama no es un pelele, aquí hay mar de fondo y que la maniobra por acabar con este gobierno sin aguantar ni un segundo más, está más que presente. Pero lo que me tiene absolutamente maravillado, y más que maravillado, es desconcertado, es cómo ese presidente del Gobierno socialista que fue ZP, que efectivamente fue trascendental en el avance de derechos sociales, pero que también fue quien puso la primera y fundamental piedra para el desballestamiento del Estado del Bienestar, precario pero ahí estaba, que teníamos, aquel cambio en la Constitución, aquellos primeros recortes, aquel todo. Él y su respuesta a una crisis económica fueron los responsables de que mucha gente, gente joven, que hasta entonces quizás había visto como normal que su opción política fuera el PSOE ante la irrelevancia de la izquierda a la izquierda de, se viese huérfana de una opción ni que fuera socialdemócrata descremada y se optase por una salida populista que luego, etc. Fue ese desencanto y ese PSOE y PP la misma mierda es, lo que hizo sacar a gente a la calle, a gente que no se había muerto antes, a desencantados, a conformistas, a recalentados de otras peleas, activistas, lo que fuere, montasen la que montaron. Y hasta hoy venimos recogiendo, de manera ya casi desmayada, lo que fue aquello. El caso es que estos últimos años ha crecido tanto una amenaza que ya es una realidad, como es la del monstruo de la extrema derecha y es tanto el miedo a un gobierno del Estado encarnado por la derecha casposa y la ultraderecha ultracasposa, que hemos reescrito un poco la historia y hemos rebajado tanto el listón de las cosas aceptables que, de repente, Zapatero se convirtió en un referente. Así, como lo leen: Zapatero es un referente para la izquierda más de moda. O era. Hasta hace días. Sacar a Zapatero en campaña daba votos, era un marchamo de autenticidad, una persona de izquierdas si lo comparamos con Felipes, Guerras, Leguinas, Pages, etc. Y podías participar en foros, charlas, congresos, tertulias y sentarte con él y considerar que, claro, estábamos en el mismo bando. Que yo pienso que ante lo que viene lo estamos pero, un momento. Un referente. Todo lo que hemos leído y visto estos días, las redirecciones, las recogidas de cable, el desconcierto, tiene que ver con cómo nos hemos asustado de tal manera ante la barbarie que no hemos sido lo suficientemente pudorosos a la hora de escoger los aliados. Dios dijo hermanos, pero no primos. Y así, pese a todo, todavía tenemos que ver cómo, ahora sí, el látigo contra la sumisión al PSOE tiene el cuajo de compartir un debate sobre cómo bla bla bla, con un ministro socialista, sólo y únicamente porque es él quien debate, quien está, quien va a ser escuchado. Sin calibrar y sin medir. Y a la esperanza estadísticamente probada de la izquierda decir que sí, que es su referente (¿?) y luego decir que joder qué mal y piensas, pero vamos a ver, se puede ser más socialista que el estadísticamente presidenciable? Y piensas que efectivamente, en realidad, aquí hemos sido todos o socialistas, o ex socialistas o seremos socialistas en un futuro, o si no, no se entiende. Ni el 15m ni nada. Y como lo saben, juegan. Y como lo saben, nos cepillarán a todos a la vez y así ya una cosa hecha.  

domingo, 17 de mayo de 2026

Elecciones andaluzas. ¿Aquí cuándo coño se dice Ole?


Vox ha sacado más de medio millón de votos en las elecciones andaluzas del día de hoy, domingo 17 de mayo. Dicho esto, vamos a ver qué ha pasado, que es lo que le ha pasado a la izquierda que no ha conseguido, bueno es que no sé qué es lo que se quería conseguir. Si se quería conseguir que el PP no tuviera mayoría absoluta, pues entonces sí. Pero claro, si eso significa meter a Vox en el gobierno, entonces, el resultado de la izquierda es nefasto. Es decir, que el resultado de la izquierda no sirve salvo si queremos agarrarnos al resultado de Adelante como 'lo positivo'. Porque el resultado de Adelante es lo positivo y es lo que a mí, que no soy de Adelante, me interesa conocer y reconocer. Hace unos cuantos años, me saltaron en youtube vídeos de una cosa que se llamaba Califato 3/4. Una banda sevillana que hacía una cosa rara con electrónica, etc., bueno ya lo sabéis. El tema es que si no lo sabéis, ese es el problema. De repente, surgía así como de la nada, un algo que reivindicaba un andalucismo que compatibilizaba lo clásico y lo muy moderno, lo muy andalusí y la semana santa, la teoría de Antonio Manuel con samplers de Lole y Manuel. Eso, un merchandising, las cosas del Malacara, el Xabale no Pegarse. Ese conectar con una gente determinada, de las ciudades, más o menos jóvenes. En tiempos en los que la convulsión post podemita estaba en efervescencia, acaba cuajando en una propuesta de izquierda andalucista que llega a tiempo en 2026 para apuntarse a la ola de efervescencia de lo que se quiere llamar izquierda soberanista respecto una izquierda estatal a la que la propuesta Rufián mete la quilla y desarbola considerándola desde hoy mismo como un problema. Hay una faena de movida cultural y de trabajo para construir una propuesta que enganche, naturalmente. Y hay un errequeerrismo absoluto de la izquierda que es la mía proponiendo un candidato que parece de otro tiempo y lo más triste, recurriendo todavía en 2026 a la figura de Julio Anguita como si Julio Anguita fuera o fuese alguna solución o alguna referencia. Desconocer los tiempos y desconocer lo que pasa en tus sedes, en tus pueblos, la gente que va, la que no va, la gente que vive en los pueblos, la gente que vive en las ciudades, presentar a según quien pensando que estás en 1980 y no en 2026, es grave. Se para el golpe con un mantenimiento del grupo parlamentario, pero la cosa está ahí. En definitiva, muchas cosas que al final han conseguido. Por lo pronto, el Partido Popular ha perdido la mayoría, pero Vox. Y el PSOE. Los socialistas han trabajado durante décadas en Andalucía construyendo un modelo de sociedad que ha puesto en bandeja que el cambio, la transición, la aplicación del modelo que propone el PP parezca suave. Es decir, que tengas que escuchar a gente, a tu gente, decir que el cambio del PP al PSOE no ha sido para tanto. Que para qué le vamos a tener miedo al PP si ya están gobernando y tampoco es para tanto. Y supongo que ahora toca alegrarse porque hay una izquierda que tal, pero la verdad es que no es tal, porque como ha pasado en otras elecciones autonómicas, al final, el final, es que la derecha y la extrema derecha sale consolidada. En definitiva, aquí cuándo coño se dice ole. Y sobre lo nuestro pues nada. A tomar nota. Y no hacer el notas. 

viernes, 15 de mayo de 2026

El Palmar de Troya - Israel del Santo


Lo primero, disculpas. Porque esta serie es del 2020 y yo he visto mierdas muy grandes y otras no tanto y resulta que me había perdido esta serie documental y ahora me siento mal. ¿Cómo no me habíais dicho nada? Luego, las referencias. Del Palmar de Troya, del Papa Clemente, ya sabía yo cosas. Cosas de cultura popular y cosas de canciones. Canciones que no salen en la serie. La canción de Carlos Cano que mi padre cantaba mucho, aunque esa canción no la tuviéramos en ningún disco de Carlos Cano y mira que de Carlos Cano tenemos mil discos. Pues esa, no. La que sí que teníamos era la de I left my heart in El Palmar de Troya, de Siniestro Total de esa enciclopedia de cultura general que es el disco El Regreso. Ahí ya estaba todo. En las dos canciones ya viene todo explicado. Pero es de no creer. Es de no creer todo y es de no creer hasta el final, porque la traca final es tan absolutamente impresionante que uno pues eso, acaba pensando que no hacen con nosotros más cosas pues porque no invierten más dinero. Y ya invierten, y ya hacen con nosotros lo que quieren. Y es porque invierten ese dinero. Porque a ver. La cosa. Tres niñas dicen que se les ha aparecido la Virgen en un pueblecito de Sevilla llamado El Palmar de Troya. A partir de ahí, al lugar acude una masa de gente, algunos de ellos tiene visiones, y aparece un tal Clemente por allí que al poco también tiene visiones y tiene estigmas y se hace un poco con el cotarro. Y la cosa va saltando y por arte de birlibirloque y porque todo tiene que ver con que hay un nido de fachas que considera que la Iglesia se está pervirtiendo y es un nido de comunistas, pues a poner dinero ahí y se crea una escisión integrista de la Iglesia hasta tal punto que nombran sus propios obispos y chimpun chimpun Clemente es Papa. Y entonces, claro, allí montan una basílica, un complejo, el copón, y fieles en todo el mundo y un río de pasta y nadie se para a preguntarse ni por un segundo qué coño es eso. Y tienen sus monjas y sus curas y canonizan a Franco y a Hitler y unas cosas de no creer. Qué pasa ahí. Cómo puede ser que una persona con un morro desopilante, un chufas, un bolingas, reconocido, que incluso perpetra misas borracho, sea Papa para una porción insignificante si quieres, pero gente, gente que pone dinero y mucho dinero. Y todo es como tan normal y salen testimonios de ex fieles, hombres y mujeres, y entre ellos los testimonios de un tal Gines y de una tal Nieves. Y la cosa va avanzando, que son cuatro episodios y que se muere Clemente, que le sucede Manuel Alonso, que era su compinche, que se muere y entonces resulta que ese Ginés que sale como fiel... y te quedas con la boca abierta y el último episodio es un disparate ya absoluto, un disparate que se cierra con que hay otro Papa y la cosa sigue y tienen perfil de Instagram y no se te ocurra mirar ese perfil de Instagram porque entonces el género humano es que se te cae un poco a los pies. Clemente, Clemente, no te mutiles más, por la Santa Faz. Qué placer tan delicado es estar excomulgado. Clemente, no te quedes con la gente. Es todo mucho, de verdad. ¿Cómo no me habéis dicho nada?

martes, 12 de mayo de 2026

Viejos cuentos centroeuropeos


Cuando se editaron los cinco volúmenes de la Historia de Brêdice, toda la ciudad corrió a buscarlos a los quioscos y a las dos librerías que todavía subsistían a duras penas en unos tiempos en los que apenas se leía. Sin embargo, como suele suceder, todo el mundo buscó en aquellos libros algo o alguien con lo que identificarse, saber si alguien de su familia había sido importante o simplemente confirmar que su rancio abolengo era merecedor de algo que se les debía o que, naturalmente, ya estaban disfrutando. Yo, la verdad, es que no tenía ningún interés en comprar aquellos libros. La historia de Brêdice me daba igual y había desarrollado un odio hacia mi ciudad natal que permeaba en todos mis escritos y acciones públicas. Sin embargo, un amigo me trajo a casa uno de los volúmenes de aquella Historia, el primero concretamente. Dedicado a la Antigüedad y la presencia de famosas civilizaciones en nuestro territorio, un tema por otra parte que no daba absolutamente nada de sí ya que hasta la llegada de pueblos nórdicos o germánicos o eslavos, no recuerdo, a nuestras tierras, todo lo que hoy conocemos como Brêdice era un páramo, como digo que me pierdo, como no había mucho que contar, el libro era un alarde literario de primer orden ya que de la nada hacía un todo y de la no presencia se inventaba un espíritu y leí aquellas páginas con un deleite y admiración hacia quien había sido el encargado de redactar aquel delicioso texto donde nada ocurría, nada absolutamente, nada. Consumí aquel texto con deleite y quise saber quién había sido o quiénes si es que había sido un trabajo colectivo. Y pregunté y no supe encontrar quién o quiénes habían sido. Qué misterio. 

jueves, 7 de mayo de 2026

Tesis para una izquierda nacional

Como un resorte. En esta ocasión ha sido un comentario en X de Arantxa Tirado, a la que no sigo, pero que entiendo que debe compartir espacio conmigo de alguna manera, lo que enciende los ánimos. El comentario viene a decir que las miles de personas que van a la Fira d'Abril de Catalunya representan la Catalunya real. Y claro, como un resorte se abalanzan sobre el tema todas esas personas que no consienten que haya una Catalunya que no sea la que comparten en su imaginario, sus premios literarios, sus años nosequé, sus partidos de fútbol, sus manifestaciones socioculturales, sus reivindicaciones sindicales, sus. Sus, en definitiva. Una Catalunya que es y una Catalunya que no quieren que sea, que opine, que exista más allá de lo marginal, caricaturesco, el espacio del que huir para llegar a una plenitud como persona y como intelectual por el que sabes de dónde vienes y sabes a dónde has llegado. Pero es un lugar al que no hay que volver, al que no hay que citar. Y la Fira d'Abril representa un espacio que debe obviarse, que debe taparse con algo, con lo que sea. Y si es con clichés y con tópicos y con un desconocimiento buscado de lo que allí ocurre, mejor. Vayamos pues a elaborar la tesis. Una izquierda nacional, otra izquierda nacional que busque sobrevivir en este mundo identitario en el que las izquierdas han de ser nacionales, quizás debería buscar en la identificación con ese mundo que se mueve en esa feria una razón de ser. Pero ya sabemos que eso está condenado al fracaso, que de lo que se trata es de que la gente se identifique contigo, que ese contigo sea otra cosa diferente y que sea común, que nos una, una bandera, una lengua, unas tradiciones, unos ritos, un agravio, un alguien que nos odia y al que odiamos, una aspiración de ser mejor si se es. Entonces, la tesis está perdida. No podemos buscar que se identifiquen con nosotros porque en lo charnego, perdón, en lo charnego, no queremos que se nos identifiquen. Y quizás no haya otra salida. Una definición nacional de lo charnego, no hay otro remedio. Un nacionalismo charnego que se afirme sobre o con o desde o vete a saber una configuración de Catalunya que se base en lo que se ve en el paseo que va de las casetas de la Feria hasta el parque de atracciones. Todos esos que hablan de esos andaluces que se niegan a dejar de serlo y que se aferran a un españolismo caduco, rancio, español, y con ello ya han identificado a un enemigo posible, disparable, atacable, perfectamente odiable, de vox, verdiblanco, recalcitrántemente poco catalán, deberían sentarse en ese paseo que va de las casetas de la feria hasta el parque de atracciones. Y toda esa gente que se ve allí, pasando, con carritos de niños, con chándales, con pañuelos en la cabeza, con padres, madres, hijas, con parejas jovencísimas, todo eso que se ve allí, toda esa gente. Una Catalunya que no sé si es la real, pero es una Catalunya importante. Cada año, ir allí y comprobar que hay miles de personas, miles y miles de personas, a las que les importamos una puta mierda. Que quieren tener un espacio al que ir, lleno de polvo, música infernal, luces, gente, pasárselo bien. Y encontrarse con gente como ella misma. Cada año ir allí para entender que tú, también eres parte de eso, aunque esa gente no esté en el aniversario, en el centenario, en la entrega de premios, en la bolsa de trabajo. Aunque haya un puesto de la tómbola donde haya bufandas del barça, del madrid, de cristiano, de lamine yamal, y de vox y abascal. Tócate las pelotas. Y que Vox mantiene su caseta. Solo Psc y Vox. Y al lado de la caseta de Vox, la de Ibn Battuta creo que es, financiada por Marruecos. Este año había una cantante y mucha gente en la entrada de la caseta escuchándola. Y le pregunté qué era a una chica que estaba por allí. Y me dice, es música de Marruecos. ¿Y qué música es? No lo sé, yo soy de Argelia. Pues es un poco eso. Una tesis para una izquierda nacional que se muestre como un faro sobre el que tirarle globos de agua, una tesis para una izquierda nacional charnega, odiable, que aglutine sobre ella todas las frustraciones y sentimientos negativos de aquellos que detentan la verdadera noción de lo que es y se debe ser. Una izquierda nacional cuya tesis sea no buscar lo que nos une, de lo que sentirnos orgullosos, sino aquello que ocultamos, aquello que no queremos que se sepa. Una feria de abril constante. Oculta. Masiva. 

miércoles, 6 de mayo de 2026

Father, Mother, Sister, Brother - Jim Jarmusch


Hay películas en las que lo importante no parece ser lo que pasa o lo que se cuenta sino todo lo que significa la película en sí. Voy a ver si me explico. Esta es una película de Jim Jarmusch y como tal, tiene interés. Interés por la trayectoria de un director de cine particular que nos ha dado trabajos emblemáticos como Paris Texas, que no he visto, o como Broken Flowers que sí y aquella de los vampiros que también está bastante bien. Y más películas que si te pones a mirar, pues hay un poco de todo, pero son películas de Jim Jarmusch. Dicho esto, es una nueva película de Jim Jarmusch y esperas que sea una buena película o al menos una película que no te deje indiferente o al menos una película. Es una película de Jim Jarmusch y ese es el concepto, el ambiente en el que te tienes que mover durante toda la película buscando las explicaciones justas y necesarias a cualesquiera incidencia o movida técnica o argumental o actoral que se presente. Es una película de Jim Jarmusch. Bueno. La película de Jim Jarmusch nos cuenta con tres episodios distintos tipos de relación familiar. Un primer episodio en el que es el padre el supuesto protagonista, aunque los diálogos entre los hijos son tanto o más importantes que esa figura paterna. Efectivamente, sale Mayim Bialik en la película como hija de Tom Waits y hermana de Adam Driver. Y Mayim Bialik es una sionista recalcitrante. Pero tengo una debilidad por Mayim Bialik. Este episodio me gusta. El segundo episodio está protagonizado por una robótica, hierática, Charlotte Rampling como madre, pero también son importantes los diálogos entre las hermanas, o los no diálogos en absoluto. Es otro tipo de relación. Y por último un episodio en el que dos hermanos se encuentran tras la desaparición de sus padres y es el episodio que me resulta más es una película de Jim Jarmusch y tienes que despojarte de un criticismo que no viene a cuento porque Jim Jarmusch es el director de Paris Texas y de otras películas muy buens como por ejemplo Ghost Dog, que también era muy buena, y ese es un poco el manto bajo el que has de colocarte para contemplar sin juzgar demasiado una película que juega a una cosa en sus dos primeros episodios para jugar a otra en el tercero sin que tú sepas muy bien porqué ese cambio y sí que me gustaría decir ya como punto final a este intento de crítica que no es una crítica porque no debemos olvidar nunca que es una película de Jim Jarmusch y, al menos yo, no estoy ni preparado, ni cualificado, ni creo que tengan ningún sentido realizar una crítica de una película de Jim Jarmusch.  

lunes, 4 de mayo de 2026

El origen de los Red Hot Chili Peppers: nuestro hermano Hillel


Me ponen nervioso los Red Hot Chli Peppers. Desde siempre, desde que vi por primera vez el vídeo del Give it away, aunque hayan tenido sus cosas buenas, la simple imagen del cantante o del bajista saltando y haciendo aspavientos como posesos en cualquier situación o tesitura musical o fuera de ella, me ha producido una inquietud que me impide acercarme a la banda sin algo de digamos miedo. La gente nerviosa, que agita mucho los brazos, que tiene propensión al alarde físico, me retrae. Flea y Kiedis y Kiedis y Flea. Y los Red Hot Chili Peppers en aquellos entonces, eran un poco eso. Me dejaron o me grabaron, no me acuerdo, hace dos mil años, una cinta en la que aparecía la versión del Fire de Jimi Hendrix. No sé qué disco era, veo ahora que es el Mother's Milk, no me dejó ninguna huella o no entendí aquella música. Recuerdo que era todo mucho, como ellos, mucho a la vez. Esa maquinaria se fue haciendo más convencional con el paso de los años y ya creo que a poca gente le importa si hay disco nuevo o no de los Red Hot Chili Peppers, más allá de saber si John Frusciante sigue tocando la guitarra con ellos o se ha vuelto a largar, o si el batería ha hecho otro docu sobre baterías. Así las cosas, parece que las cabezas pensantes de la banda, Flea y Anthony Kiedis, han decidido mirar atrás y rendirle homenaje póstumo, casi 40 años después de su muerte, a quien fuera primer guitarrista de la banda, Hillel Slovak, y músico fundacional de un estilo, el suyo, que sería replicado después tanto por la propia banda como por bandas similares. Ese funk, punk, rock de estadio, fraseado, desenfreno y la baladita para bajar un poco y tocarse el pechito así para que se sepa que tienes corazón. El homenaje es un documental en Netflix en el que Flea y Anthony Keidis se acuerdan de su amigo y de cómo su talento desmedido quedó anulado por el consumo de heroína, que se lo llevó por delante justo cuando la banda estaba empezando a ser descomunal. Se nos cuentan los orígenes de una banda que nace sino por casualidad, sí por un azar y por las ganas de hacer cosas de tres amigos que se conocen desde la infancia. Hillel Slovak es un chaval talentoso que toca la guitarra desde bien jovencito y que se enrola en diversos proyectos para los que cuenta con su amigo Flea, un chaval inadaptado y siempre con Kiedis pululando por allí. El día que invitan a cantar a Kiedis, nace una banda que terminará siendo el proyecto vencedor de una serie de pruebas que no terminan de cuajar. El documental cumple la función de ayudarte a comprender la génesis de una banda, los ensayos y errores, la búsqueda de algo propio, el siempre complicado encaje del éxito y también para comprender la personalidad de los miembros de una banda. El alocadísimo Flea parece ser el que más cabeza y sensibilidad tiene de la pareja dominante. Anthony Kiedis se toma el documental como un Anthony Kiedis conoció a Hillel Slovak y es Kiedis quien parece contarnos su historia antes que la de Slovak. Así, uno por una cosa, y otro por otra, la historia de Hillel Slovak está contada pero no nos cuentan el qué. Un qué que quizás no se sepa y no haya porqué contarlo, pero no entendemos, como muchas veces o casi siempre no entendemos porqué alguien decide caminar hacia el precipicio y no frenar nunca. Así, si las adicciones de Flea o de Kiedis quedan más o menos explicadas o argumentadas en cierta manera, de repente nos enteramos de que Slovak también se ponía y se pone muchísimo y no sabemos porqué esa tristeza o esa melancolía o esa negrura de espíritu. No nos la saben explicar, nadie se la preguntó, no vamos más allá y así se va relatando durante los minutos finales del documental un descenso a los infiernos sin explicación aparente y con la sensación de que Flea lo siente y de que Kiedis estaba entonces y ahora a lo suyo y que es él el que también quiere protagonizar el documental con 'su tema'. El final del documental lo protagoniza Frusciante, el guitarrista que sustituyó a Slovak y que también, virtuoso tremendo, estuvo a puntito de irse a la mierda por la adicción a la heroína. Pero eso será cuestión de otro documental. 

jueves, 30 de abril de 2026

La pregunta 7 - Richard Flanagan


3.000 entradas. Tres mil veces que me he dicho, venga, a escribir, a decir algo, a opinar sobre esto, a inventarte nosequé, a criticar tal o cual cosa, disco, libro, película, a ti mismo que lees. Tres mil veces. Tres mil cosas. Tres mil. Intenta recopilar tres mil cosas que hayas hecho. Y qué mejor motivo para consumar la tresmilésima vez que escribo en el blog que la crítica de un libro de aquellos que te recuerdan que tú, una vez, alguna vez, has querido hacer eso que tan bien hace este libro, La pregunta 7, contar una historia que va desde lo personal a algo universal y perderte en pequeñas anécdotas que desembocan en torrenciales actos de repercusión total y volver a lo tuyo y seguir y no tener claro porqué lo haces todo salvo una cosa, que es el hecho mismo de estar escribiendo. Este libro de Richard Flanagan llega a mí gracias a la lista de mejores libros de Rockdelux del año 2025 y lo compro en Navidad sin tener más criterio que este, ser el mejor libro del año pasado y mi voluntad de querer saber qué es lo mejor del año pasado, del año en el que cumplí 50 años. Querer saber por dónde va el mundo y qué es, a juicio de una publicación que ha guiado mis pasos de consumo cultural durante décadas ya, lo que ha sido 'lo mejor'. Y me encuentro con un libro entretenido, un libro profundo, un libro que encierra historias diversas que nos hablan de hacer el bien y crear el mal, de la magnificencia del pensamiento y la ciencia y la sabiduría y su aplicación práctica en el exterminio de seres humanos, del exterminio de seres humanos, del desprecio hacia el otro, de las consecuencias de los traumas personales en la creación artística, de la creación artística como referencia involuntaria para la masacre, las múltiples masacres, me repito. Encuentren un libro, una novela, un ensayo, un lo que sea, sumérjanse en él, que les anime a conectarse con personas, con personajes, con momentos, con vidas, con accidentes, con familiares, que les obligue a hacer memoria, que el padre del autor entre en comparaciones con el padre del lector, que todo se conecte y que cuando el metro llegue a la parada les sepa mal, les vaya mal, no quieran. La pregunta 7 nos habla de H.G. Wells, de las bombas atómicas, del exterminio de la población aborigen de Tasmania, la curiosísima historia de Leo Szilard, la no menos curiosa e interesante historia de Rebecca West, las historias de vigilantes de campos de prisioneros japoneses, la bomba atómica casi como un personaje más. Imaginen tener 3.000 veces el impulso de contar cosas. Igual tengo pocos amigos.  

martes, 28 de abril de 2026

Crónica del #PleGramenet de Abril. Falta un año.


Bueno pues ahora no sé. Porque claro, ahora que ya no tengo que parecer una cosa que no soy y que puedo hablar como a calzón quitado, la verdad es que no encuentro el tono con el que volver a escribir esto como lo escribía antes. Antes. Yo antes pero ahora. Ya me puedes llamar por mi nombre y no presentarme como 'futuro alcalde', llámame Toni. Eltoni. Una diferencia sustancial es que hemos vuelto con los problemas del aire acondicionado en la sala de plenos. Así que no es lo mismo sentarse aquí, que allí, que allá o maracuyá. No es lo mismo que te de el chorrazo de aire frío en la coronilla que estar asfixiado con la chaqueta encima sin solución de continuidad. No es lo mismo una lista electoral de un partido político que una coalición electoral. No es lo mismo una candidatura unitaria que una propuesta innegociable de que los votos irán a tu saca y a tu marca. No es lo mismo liderar que hablar con tu calcetín. Son cosas que no son iguales y que tendrán que ver con la primavera, con el invento de los plataneros, con miles de cosas, pero son cosas que no son. El pleno municipal de ayer tuvo muchos momentos porque se habló de muchas cosas y esas cosas tienen que ver con cosas que le interesan a usted, ciudadano. Efectivamente, hemos llegado a ese punto de la Revolución Francesa en el que todos somos ciudadanos y en el que el regidor del Partido Popular don Miguel Jurado Tejada de Badalona no quiere pronunciar mi santo nombre pese a ser el turras que lleva tres años pidiendo palabras en los plenos y tal. Pero le debo dar tanto repelús que prefiere ni nombrarme. Ciudadano del público. Vecino. Amigos del público un saludo por si nos estáis viendo por streaming. El caso es que ayer, por fin, se habló de mierdas. Y es que el Equipo de Gobierno ha decidido, dos mil años y dos mil mierdas después, aumentar las sanciones y endurecer lo que sería el control del cumplimiento de las ordenanzas de civismo. Naturalmente, para tomar esta decisión, han sido decisivas mis publicaciones de mierdas, de hermosas mierdas de perro, diseminadas graciosamente por las calles de mi Santa Coloma de mi alma mía y de mi vida entera. Sin estas publicaciones, nada de esto tendría lugar. El pueblo, la gente, pide dureza y castigo para quien se comporta incívicamente en la ciudad, eso es así. Pero debemos mirarnos en un espejo y decir, ¿soy yo un líder del caldo social? Me temo que no. En el debate, las aportaciones de la extrema derecha que ayer por cierto, en un lapsus que quedó un poco ahí flotando pero que no se me escapó, reconoció que son la extrema derecha porque en Europa si la gente nos vota será por algo, las aportaciones se concentraron en los carteles de la Comissió Antifeixista que, insisto, ha hecho unas camisetas muy chulas que deberían ser de consumo antifascista obligatorio este verano. Los de la extrema derecha ayer se mostraron rotundos en sus argumentos cada vez más desnortados y cuñadescos, con los clásicos 'me para la gente por la calle' o 'el otro día' o 'en mi trabajo'. Cuentos y leyendas. Datos según el vecino que ayer habló por boca de Acción Voxinal. Historias de terror. Ritos y tradiciones. Algo pasó para que ayer el rostro calmado de nuestra alcaldesa estuviera permanentemente en tensión durante todo el pleno. Detalles que parecían olvidados volvieron a manifestarse y el rictus de cierta hartura y me habéis puesto ya a mil, volvió a darse en esa Sala de Plenos que ahora da frío y ahora da calor. El informe de la Defender. La defensora de la ciudadanía leyó su informe y dio sus datos y todos apreciamos su trabajo y su buen hacer, su excelente hacer y estar y el de su equipo, y tanto fue así que incluso su defensa y ponderación de la regulación extraordinaria de personas migrantes fue tan excelente que nosotros no tuvimos más remedio que romper esta carta y ni tutelas ni tutías y remitirnos a su verbo para defender, asimismo, nosotros, la regulación extraordinaria de personas migrantes. La líder, la Pepa, la Defender, siempre en su sitio y siempre exquisita. Pero nunca meliflua. Ser melifluo es mal. Hay que valer para ser melifluo. En definitiva que la Pepa bien, pero esta vez y ya pasó el año pasado bien sin esa tensión de que podía desatarse un infierno con sus palabras. No. Lo de la regularización de migrantes de Vox, pues como siempre, les salió el tiro por la culata. Perdón que no fue de Vox, que fue del PP para ponerle en bandeja el tiro a Vox. Lo del PP es de estudio. De ser un partido que pensó la legislatura para estar a la sombra y cobijo del PSC, para ir arañando votito conservador sin hacer ruido y sin señalarse a entregarse a los mensajes más lokis de la extrema derecha porque les ha entrado el terror. Así que se lanzan a una moción contra la regularización desde un punto de vista de los recursos empleados y queda todo como venga va y Vox va con todo y su asociación phantom remata y entonces uno acaba aplaudiendo a la Barbara Ferrer, oiga. Es que es todo para no creérselo de verdad. Y así como quien no quiere la cosa la cosa finalizó con uno de aquellos zascas que retumban por todo el recinto ferial y que dejan en suspenso el ambiente, el aire, la vida, los destos más profundos y no sé qué pasó después del zasca brutal que no relataré porque está ahí y se puede ver y ya sé que la política no son zascas, pero la política no son tantas cosas que nos dicen que son que todo lo demás ya quedó como en un zumbido como el que dicen que te entra cuando detonan un explosivo cerca de ti y estás ahí como atontolinado durante un buen rato. Y eso, que no os lieis y votad Rosa Perea de Comuns. Falta un año, pero parece que todo vaya a ser mañana. 

lunes, 27 de abril de 2026

Viejos cuentos centroeuropeos


Fue un acto absolutamente involuntario. Vi un perro caminando solo por la calle y de manera instintiva lo llamé. No sabía su nombre, claro, así que simplemente le llamé la atención de la manera en la que se llama la atención a los perros. No era un perro pequeño, no era un perro joven, era un perro que debía tener dueño pero que andaba suelto. Nunca he tenido ningún tipo de cariño hacia los perros. Aquel día estaba contento, yo, era feliz por algo que he olvidado y sentía una suerte de comunión con el mundo que me llevaba a tomar decisiones irreflexivas, creyendo que el universo se encargaría de acompañarme para seguir siendo feliz. El perro vino hacia mí, dejé que me lamiera las manos, dejé que me lamiera incluso la cara y le invité a acompañarme durante un tramo de mi paseo. Yo no calculé entonces qué edad podría tener el perro. Yo no calculé nada. El paseo se transformó en convivencia y Augustus y yo compartimos el camino de nuestra vida durante diez años. Ahora que ya se ha ido, me ha quedado un vacío que me cuesta imaginar cómo voy a rellenar. Otro perro, dirían y diréis todos. Que salga a la calle y que pruebe a ver si una nueva conjunción cósmica trae a mi vida a un nuevo animal con el que convivir. Pero es que no puedo. Porque siento que alguien o algo me está llamando. Disculpad. 

viernes, 24 de abril de 2026

Crónica de Sant Jordi en Santa Coloma. Pulserita eta Kakaolat


A ver una cosa. Imagínate que tienes un grupo de amigas y que tienes 16 años, por ejemplo, aunque bien pudiera ser que primero tuvieras 16 años y luego un grupo de amigas. Imagínate que, además, eres afrodescendiente. Imagínate que tu grupo de amigas se vuelve loco porque están delante de la paradita de Vox en la Plaça de la Vila durante el día de Sant Jordi y están absolutamente enfervorizadas mirando las pulseritas sin saber qué pone en las pulseritas con la bandera nacional y que sale alguien de la caseta o paradita y les dice que en la pulserita pone 'nuestras tradiciones'. Imagínate que tu grupo de amigas no te está mirando a la cara porque tu cara es de no saber qué coño pasa con tu grupo de amigas. Imagínate que toda esa gente desconoce lo de la 'prioridad nacional' que acaban de aprobar en Extremadura y que tanto tú como buena parte de tus amigas como la familia de tus amigas y la tuya, como la de todos esos chavales que corren como locos detrás de una pulserita se van a ver afectados por eso de la 'prioridad nacional' y tú lo estás viendo y no dejas de preocuparte y parece que solo te preocupas tú porque bueno, ya crecerán. Imagínate ahora por un momento que te toca estar durante diez horas junto a la paradita de Vox en el día de Sant Jordi en la Plaça de la Vila en Santa Coloma de Gramenet. Todo lo que ocurre a tu alrededor está condicionado porque tienes al lado a esa paradita de Vox, y esa gente de Vox allí metida dentro y esa especie de busto de un samurai que tienen en la mesita y esos libros con la conquista de América y ese puñado de pulseritas que los chavales se disputan en poseer, pulseritas con la bandera de España, España, España. Pero eso no es todo porque al lado de esa paradita de Vox, hay otra paradita más pequeña porque la carpa del PP es más pequeña, en la que hay Cacaolats y Donuts. No preguntes por libros o por rosas y no sé si por pulseritas. Es que vi a una chica con una pulserita del PP y me pareció hasta medio bien. En la caseta del PP había cacaolats y donuts. Y ante un Cacaolat y un Donut de la marca Donut auténtico, claro, los principios y las convicciones se nos van y allá que iba la chavalada a por pulseritas y a por Cacaolats y a por Donuts. Y los de Vox creo que están ahí únicamente para ese mercado, como si les interesara únicamente ese pueblo de Santa Coloma, juvenil y despreocupado, que va a la paradita a buscar esa pulsera que algunos celebran poseer como si hubieran marcado el gol de Iniesta. Porque en cuanto el público se vuelve adulto, en cuanto la cosa se pone un poco más seria, la paradita se desmonta y para casa. Y cuando el PP ve que su adlátere no está, se siente vacío, solo, desprotegido, sin nadie con quien conversar y en un plis, se han largado también. Esto es un día entero en la plaça de la Vila de Santa Coloma de Gramenet. Fiesta de los libros y de las Rosas, la plaça de la Vila atestada de gente y gente desfilando todo el día y conversaciones varias sobre el qué y el cómo con un tema fundamental, crucial, un tema que ahora mismo está en boca de toda la izquierda colomense. Molina ¿te has puesto crema para el sol? Porque el 23 de Abril es el día en el que el Molina se quema la cara y me quemo en la noche y me quemo en la plaza. El resto de conversaciones fluctúan entre diversos aspectos de nuestra realidad como por ejemplo 'vaya mierda todo el día con esos al lado', o bien 'otra vez os han puesto a esos al lado'. Pero no somos nosotros, es la realidad de los votos, la fiesta de la democracia la que, por orden de llegada, nos indica cual es nuestro lugar, excepto a la Cup, a la que se les exime de contaminarse con otros humanos y se les concede estar allá junto a las fuentes rodeados de seres a los que reconocen como iguales. Nosotros, como primera línea contra el fascismo, estamos ahí. Al otro lado tenemos a Junts, cuya candidata se comporta como cualquier persona civilizada y nos da la mano y conversa y se presenta. Al menos no se hace fotos con nosotros como en Carnaval. Pero era por desconocimiento mutuo. Y bueno, más conversaciones y un calor que no es tal calor, porque en la sombra hace frío y una especie de resequedad en la garganta que yo achaco a que hablo mucho y que me pregunta cualquier cosa, por la unidad de las izquierdas colomenses, y me lanzo a contar una tesis carcajeante y resulta que no, que no es que hable mucho, es que los plátanos, los famosos platans de carretera, están en todo su esplendor y desprenden sea polen o lo que desprendan y estamos todos entre llorosos y con la garganta al límite. Ah, vale. Otra cosa, va de camisetas. La Comissió Antifeixista 27G ha hecho camisetas y las vendemos a precio colegui, 12 pavetes. Se venden como churros, lo que te levanta la moral ante la apoteosis de la pulserita eta kakaolat. Caminando entre las casetas y las paraditas me encuentro con la paradita de la Casa de Andalucía y distraídamente me doy cuenta de que llevan unas camisetas chulísimas con el logo de la Casa de Andalucía con la verdiblanca y senyera y distraídamente apunto que qué camisetas tan chulas y me dice el presidente de la misma que ahora mismo te regalo una y que me la lleva a donde esté y le digo que estamos al lado de Vox, que no tiene pérdida y pasa el día y no llega mi camiseta y me quedo con una frustración sincera, de verdad, como si no supiera que me iban a regalar un libro guapísimo y no hubiera visto a mi Martí y no hubiera hablado con tantísima gente que pensé que era yo y no la naturaleza y qué bien me lo paso yo en Sant Jordi y que orgulloso estoy de mis compañeras de Comuns que se ponen a hacer las cosas y las hacen con una alegría y una dedicación que no puedo más. Pero que mi camiseta la quiero. 

miércoles, 22 de abril de 2026

Viejos cuentos centroeuropeos


Me gusta imaginar a la señora Daniewska paseando por las tardes camino del parque Miroslav y quedándose dormida, sentada en un banco, mientras el sol se va poniendo y sus últimos rayos calientan su rostro. Me gusta imaginar todo eso mientras estoy en el taller, lleno de grasa hasta los ojos. Me gusta imaginarlo también en la taberna de Janisek, mientras el olor a muerto se filtra por mis fosas nasales y bebo cerveza que no está ni fría ni caliente y miro de reojo por si alguien a su vez me mirase de reojo a mí también. Me gusta imaginarlo también en casa, en ese pequeño lapso de tiempo que transcurre desde que llego de la taberna hasta que me da sueño y voy a dormir. Me gustaría soñar con la señora Daniewska, pero casi nunca puedo. La señora Daniewska no era amiga de mi madre. No coincidí con la señora Daniewska a la salida de la iglesia. Las hijas de la señora Daniewska hace tiempo que se casaron y se fueron de Brêdice. Una de las hijas de la señora Daniewska se casó casualmente con un tal Daniewski, supongo que intimarían debido a esa casualidad, y ella también pasó a ser señora Daniewska, allá donde viva. A veces, alguien comenta que la señora Daniewska ha salido del edificio donde vive, pero nadie sabe dónde va. Brêdice es aburridísimo. 

lunes, 20 de abril de 2026

The Pitt - R. Scott Gemmill


Ya habíamos dicho, al hilo de alguna serie o alguna película vista recientemente, que crear algún producto cultural en los Estados Unidos principalmente y ser inmune o ignorar la situación de alteración absoluta de la realidad en la que se está moviendo ese país, es de ser o un irresponsable, o vivir en una burbuja o directamente ser cómplice de la situación. Así, cuando vemos alguna serie o alguna película medianamente decente, es absolutamente necesario que aparezca algo de lo que se está viviendo allí, de alguna manera, sutil, descarnada, leve o brutal. The Pitt es una serie brutal. El relato de una jornada laboral en las Urgencias de un hospital de Pennsylvania es de una minuciosidad tan salvaje que en muchas ocasiones todo lo que pasa, todo lo que está pasando a cada minuto, nos abruma de tal manera que acabamos un episodio agotados. Agotados de movimientos de cámara, de terminología que no alcanzamos a comprender, de situaciones de una escabrosidad apabullante. Pero satisfechos porque hemos asistido a una exposición franca de cómo es y qué se juega la gente que está trabajando en esa primera línea de fuego que son las Urgencias. Naturalmente todo está convenientemente guionizado y pelicularizado como para que no pase un momento sin que suceda lo imprevisible y te mantengas en tensión. Pero está tan bien hecho todo y los actores y actrices hacen un trabajo tan impecable, que todo quieres que sea así, verdad, creíble, lo es. The Pitt nos narra las vicisitudes de una jornada laboral y de sus protagonistas, médicos, celadores, enfermeras, adjuntas, residentes, estudiantes, lo que sean. Vamos sabiendo cosas de sus vidas entre intervenciones, reconocimientos, reanimaciones, válvulas, tactos, perforaciones, entubaciones, y todo lo llevamos con la normalidad de lo que es la vida misma. Cosas que pasan en el trabajo. Y sus problemas de las vidas. Depresiones mal apañadas, traumas, dependencias, exigencias, ansiedades, soledades, competitividad, todo aparece y transcurre además de lo que pasa, tiroteos, accidentes, peleas, idioteces, irresponsabilidades, la pobreza, la miseria, la desigualdad, la precariedad, el encaje de bolillos para poder acceder a una cosa tan básica y que damos tan por sentado como es la Sanidad Universal. Y que puede no pasar. La serie hace un retrato de eso que damos por dado y bendecido, inamovible y sagrado y que puede que no dure mucho. Ir al médico y que te atiendan, que te curen, que te sanen, porque sí. Un tratamiento, una operación, que cuesta un dinero que no puedes pagar, una estancia que se prolonga, y que te puede llevar directamente al suicidio. Y un estado policial en el que ser inmigrante se convierte en un sospechoso porque sí, en una cifra que sirve para engrosar un número de detenidos, en un enemigo. Y donde la solidaridad está medida, calculada, porque no va de broma la represión. Una serie que retrata muy bien los tiempos en los que vivimos, en los que el miedo, la sospecha, estar hecho polvo, parece reñidísimo con no dejar nunca de producir, de trabajar, de estar presente. Donde desconectar es imposible. Y donde solo a veces o casi siempre, siempre, hay una luz. 

viernes, 17 de abril de 2026

Crónica de un concierto de Michael Rother. Tócate una lenta.


Ir a un concierto, el que sea, cualquier concierto, es algo que me queda lejos. Era una sensación y es una realidad. Una situación. En un momento dado, mientras Michael Rother interpreta nada menos que Hallogallo, que es la canción que más o menos todos hemos venido a escuchar, se me colocan al lado un grupo de jóvenes con sus peinados maqueadísimos, sus camisetas ajustadas, sus pañuelos en el cuello, su absolutamente nada de barriga ni culo ni nada, sus gafas de sol en interior y pañuelo como si te estuviera molestando el pelo camino de Saint Tropez y digo, es que me están dando tanto asco que me voy para atrás. Es así y así ha sido. Ya los había visto antes, mientras veía a un grupo llamado Glyders que me estaban gustando pero no me podía concentrar porque es que los tenía delante y. He venido a ver un concierto. Michael Rother es un guitarrista alemán. Esta primera definición no recoge todo lo que es Michael Rother. Michael Rother es nada menos que una de las dos partes de Neu!, una banda alemana compuesta por él a la guitarra y Klaus Dinger a la batería que sacaron tres discos absolutamente fundamentales si te gusta la música digamos derivada o adyacente o subsiguiente o relacionada o concomitante con el punk, por ejemplo. O con el Krautrock si eres ya. Su primer disco recoge una primera canción llamada Hallogallo sobre la que pivota toda su discografía. Y sobre la que pivota todo el concierto de Michael Rother. Habréis escuchado el concepto 'motorik'. Ese ritmo de batería monótono, que parece sencillo pero no, repetitivo, que ilustra perfectamente una sensación de viaje, de movimiento, pero sin volvernos locos. Sobre Hallogallo gira todo. Aunque el concierto no empieza con Hallogallo. En este concierto, se nos dice que Michael Rother tocará canciones de Neu!, de Harmonia (su proyecto con los miembros de Cluster a mediados de los setenta) y de su rollo en solitario. ¿Qué nos podremos encontrar? Un musicón, por supuesto, sino no hubiera desatendido mis obligaciones como padre. Una oportunidad irrepetible, quizás. Os contaré. Hallogallo es una barbaridad. Pero el disco entero es un poco para peña con ganas, hay canciones en el primero de Neu! que son una máquina perforadora trabajando literalmente. No es broma. El segundo disco está bien pero un poco lo mismo, la primera canción Fur Immer, que ha tocado hoy y que me ha puesto los pelos de punta, es una pasada, pero luego, se ve que no tenían dinero y rellenaron con tomas aceleradas o ralentizadas. Tomas que hoy también ha interpretado. No os estoy contando nada del Krautrock, ese estilo, ese movimiento sin tener conciencia de movimiento nacido en Alemania a finales de los sesenta y que en los setenta alumbró un musicazo con bandas como Kraftwerk (Dinger y Rother fueron parte de los primerísimos Kraftwerk), Neu!, Can, Amon Duul, Cluster, Harmonia, Faust... no acabas. Mención especial para La Düsseldorf, la banda que monta Dinger cuando sale de Neu! y que tiene dos discos, La Düsseldorf y Viva que son unas maravillas absolutas. El disco de Neu!, es el tercero. Un disco en el que ni Dinger ni Rother tienen ganas de trabajar con Dinger y Rother. Así la primera cara es de Rother y a la segunda de Dinger. Un discarral. Hoy ha sonado ISI, la canción que abre el disco. La banda se compone de un batería que es un señor mayor pero que da muy bien el pego de un Jaki Liebezeit, un chico a la guitarra eléctrica de acompañamiento y una muchacha con el portátil y cosas y el mismo Rother con la guitarra y otro portátil y otras cosas. Bases grabadas. Bueno. Pero la batería bien. La sonorización del concierto regu, Paral-lel 62 meh con el sonido, ya lo sabíamos. Es igual, ISI te emociona si es que tienes un poquitísimo de amor por la música. Ha sonado Karussel de Rother en solitario. Ha sonado Harmonia. Yo me lo he pasado en grande. Y hasta me he emocionado cuando han comenzado a salir fotos de Dinger y Rother en ISI. No ha tocado ninguna lenta. Cuando ha dicho Rother que se despedía, le he pedido así como medio para que no me oyera nadie 'una lenta' y un chaval con el papazo se gira y me dice, 'no ha tocado nada de ambient', y me lo quería llevar a casa y cuidarlo mucho. Porque oye, hablar con alguien de que Michael Rother no ha tocado ninguna del disco con Harmonia y Eno, o Seeland o Leb Wohl, pero no  ha podido ser porque tocaba quizás contentar a toda esa colección de seres que han ido al concierto, seres raros, personas que parecían tan lejos. Personas, algunas de ellas, que parecían yo mismos de hace veinte años, con flequillos imposibles y vestuarios demenciales. La música de Michael Rother, toda ella, yo no la asocio con ningún concierto pero quería verla en vivo, aunque ya digo que yo esta música la asocio con casa, con meterme dentro, con estar dentro de Hallogallo, de ISi, de Leb Wohl, y quedarte así como en otra parte, en un rincón, o con todo para ti, pero no allí, rodeado de esa gente, menos ese chaval que sabía también que. Lo sabes.  Un concierto del que he salido disparado nada más acabar para poder venir a casa rápido y poder escribir esta crónica que os dedico con todo mi cariño.  

miércoles, 15 de abril de 2026

Viejos cuentos centroeuropeos


Yo ya no sabía cómo decírselo. Que si Budapest era una ciudad preciosa. Que ya habían conocido a otras parejas que habían ido y que les contaban maravillas. Que era una ciudad que no se hubieran imaginado. Que estaba todo limpísimo. Que había cafeterías. Que la gente era amable pero no era pesada. Que había unas cafeterías. Que una parte de la ciudad se llama de una manera y la otra parte de la ciudad es la otra y que el río. Que el río y los palacios. Que visitaron el Museo del Terror y que fíjate. Que estaba todo muy limpio. Que no salieron de Budapest. Que fueron a los baños. Que hacía mucho frío porque fueron en invierno. Que cuando no es invierno no debe hacer tanto frío. Que no notaron nada especial en el ambiente. Que no hablaron con nadie de allí, así en plan de hablar. Que no conocían ningún equipo de fútbol, ni ningún jugador y no se pudieron traer ninguna camiseta. Que habían visto el documental de Judit Polgar. Que vieron gente jugando al ajedrez. Que les habían dicho que había gente tocando el violín en las calles y en algunos restaurantes, pero ellos no vieron nada. Que al lado del río está lo de los zapatos de los que tiraron al río en la Segunda Guerra Mundial. Que hay una marca de zapatillas deportivas que son carísimas. Que se lo pasaron muy bien. Bueno, bien. Y yo ya no sabía como decírselo. Que no pienso ir. 

lunes, 13 de abril de 2026

Nueve años, dos días y amapolas




Nueve años desde el día del ictus. Como han pasado nueve años y uno tiene la sensación de que se hace pesado explicando una y mil veces cosas de su padre de uno y del ictus y de lo que nos cambió la vida y de lo que le cambió la vida a él principalmente y de aquellos días en Jaén y del Hospital Neurotraumatológico y de las idas y venidas de Vilches a Jaén y de los pequeños avances que se iban dando y de mi prima Juli hablándole y él mostrando las primeras señales de que volvía a sintonizar con el mundo y todo eso como que ya lo he explicado muchas veces sino para su aniversario del ictus, para su aniversario o para el aniversario de su fallecimiento, pues el día 11 de abril me dije, bah, Antonio, déjalo correr, no seas pesado, tú te acuerdas y ya está. Pero. Ayer fui a un entierro, el entierro del padre de una compañera, en Can Ruti. Bueno. Vamos, los recuerdos, etc. Pero. Resulta que al entrar en la sala donde van a hacer la ceremonia de despedida, reparten el tarjetón de recuerdo y ese tarjetón de recuerdo es una foto de un campo de amapolas. Suficiente para mí. Tengo que hablar de mi padre y de mi condición de padre. Porque en casa, en la habitación, tenemos un cuadro de mi padre, tenemos dos, pero es uno el que llama la atención del Martí. Cada vez que sale de la cama señala el cuadro. Y tienes que ir al cuadro y él señala el cuadro y se queda mirando el cuadro y entonces tú le vas diciendo con el dedo. El cuadro del abuelo Paco. Una cereza, un níspero (o un albaricoque según me da, no soy biólogo), una ciruela, una margarita, una cereza, un níspero, otra cereza, una ciruela, una amapola, otra amapola, una margarita, una cereza, un níspero, una margarita, una amapola, otra amapola. Martí atiende pacientemente la explicación del cuadro como si se estuviese enterando de algo. Y así un día y otro día. Justo al lado hay otro cuadro, mucho más expresivo, más expresionista perdón, en el que bajo un fondo aparece una suerte de explosión de amapolas. Pero a Martí el que le interesa es el del jarrón con la fruta alrededor y las margaritas y las amapolas. Las amapolas, cómo le gustaban a mi padre los campos de amapolas, y pintar los campos con amapolas, y los jarrones con amapolas. Lindísima amapola. Y empiezas a pensar que han pasado nueve años y crees que es muchísimo tiempo y qué pasará cuando pasen diez años, que es una cifra redonda, son muchos años, y nueve ya digo que es mucho tiempo también y en fin. Que no iba a escribir nada por no hacerme pesado y al final, las amapolas. 

miércoles, 8 de abril de 2026

Viejos cuentos centroeuropeos


Vivían a las afueras de Brêdice. Decir a las afueras es una manera de hablar, claro. En realidad vivían lejos de Brêdice, en un lugar que nunca había sido Brêdice propiamente y al que había que acceder mediante una carretera que se construyó para albergar aquel conjunto de bloques que cuando se construyeron y en la foto promocional parecían una buena cosa pero luego se transformó en otra. Alguien, no sé porqué, llamó a aquel barrio Zlatansgrad. Pero el barrio se llamaba Novo Brêdice. Todo era por Zlatan. Zlatan vivía en aquel barrio y había nacido ya en aquel barrio y creció en aquel barrio y él y su familia y sus amigos vivían en aquel barrio y ellos creían que eran de Brêdice como nosotros, pero no lo eran. Nunca lo fueron. Zlatan coincidió conmigo en un curso que hicimos sobre literatura nórdica. A mí me extrañó ver a Zlatan, nos habíamos visto creo que por cosas del fútbol, alguna vez habíamos jugado algún partido en contra. Él jugaba en el equipo de Novo Brêdice y yo, en fin. El caso es que me extrañó verle en aquel curso de literatura. Hacía tiempo que no nos veíamos. Le pregunté por cómo estaba. Le pregunté por su trabajo. Sus respuestas fueron nuevas preguntas hacia mi estado de ánimo y mi situación laboral. Mientras aquella profesora llegada de la Universidad de Skalda impartía su conferencia, yo no dejaba de mirar a Zlatan. Ni Zlatan dejaba de mirarme a mí. El cuento se está enturbiando. Me gusta. 

martes, 7 de abril de 2026

Viejos cuentos centroeuropeos


Una ráfaga de viento. Un cierto olor a cabello mojado. Las calles de Brédice después de dos semanas seguidas de lluvia y el sol que se refleja en ellas. El olor a muerte impregnado en las paredes de la taberna de Janisek. El olor a vida impregnado en las paredes en la taberna de Florianne. La cara avejentada de aquel compañero de pupitre. Tu cara reflejada en un cristal y la pregunta que te asalta. El calzado deportivo que compartes con un compañero de trabajo. Las marcas de mordidas de perro en un libro. El director de la Biblioteca Municipal mirándote con mala cara porque llevas un libro a devolver con un retraso intolerable. El calor de abril. El frío de abril. Un comentario en la televisión sobre un escritor fascista que se utiliza como descripción de la gastronomía local. El aire despreocupado de la gente en el transporte público porque ya todo da igual. Un cierto olor a quemado. Los platos sin recoger en el fregadero. Los botones que no sabes para qué sirven del lavavajillas. Aquel partido que jugó el equipo local contra la Universidad de Craiova y que terminó con un empate que nos supo a gloria. El amarillo de los dientes de Janisek. Tu padre comprándote una magdalena grande. Tú buscando una pastelería en la que vendan esas magdalenas grandes para comprárselas a tu hijo aunque tu hijo todavía no coma magdalenas ni grandes ni pequeñas. La amenaza de una guerra mundial. La palabra conflagración. El relato que construyes sobre tus decisiones. Cómo un libro te parece que está escrito de manera que parece una novela centroeuropea. Una ráfaga de viento. Un estornudo.