jueves, 7 de mayo de 2026

Tesis para una izquierda nacional

Como un resorte. En esta ocasión ha sido un comentario en X de Arantxa Tirado, a la que no sigo, pero que entiendo que debe compartir espacio conmigo de alguna manera, lo que enciende los ánimos. El comentario viene a decir que las miles de personas que van a la Fira d'Abril de Catalunya representan la Catalunya real. Y claro, como un resorte se abalanzan sobre el tema todas esas personas que no consienten que haya una Catalunya que no sea la que comparten en su imaginario, sus premios literarios, sus años nosequé, sus partidos de fútbol, sus manifestaciones socioculturales, sus reivindicaciones sindicales, sus. Sus, en definitiva. Una Catalunya que es y una Catalunya que no quieren que sea, que opine, que exista más allá de lo marginal, caricaturesco, el espacio del que huir para llegar a una plenitud como persona y como intelectual por el que sabes de dónde vienes y sabes a dónde has llegado. Pero es un lugar al que no hay que volver, al que no hay que citar. Y la Fira d'Abril representa un espacio que debe obviarse, que debe taparse con algo, con lo que sea. Y si es con clichés y con tópicos y con un desconocimiento buscado de lo que allí ocurre, mejor. Vayamos pues a elaborar la tesis. Una izquierda nacional, otra izquierda nacional que busque sobrevivir en este mundo identitario en el que las izquierdas han de ser nacionales, quizás debería buscar en la identificación con ese mundo que se mueve en esa feria una razón de ser. Pero ya sabemos que eso está condenado al fracaso, que de lo que se trata es de que la gente se identifique contigo, que ese contigo sea otra cosa diferente y que sea común, que nos una, una bandera, una lengua, unas tradiciones, unos ritos, un agravio, un alguien que nos odia y al que odiamos, una aspiración de ser mejor si se es. Entonces, la tesis está perdida. No podemos buscar que se identifiquen con nosotros porque en lo charnego, perdón, en lo charnego, no queremos que se nos identifiquen. Y quizás no haya otra salida. Una definición nacional de lo charnego, no hay otro remedio. Un nacionalismo charnego que se afirme sobre o con o desde o vete a saber una configuración de Catalunya que se base en lo que se ve en el paseo que va de las casetas de la Feria hasta el parque de atracciones. Todos esos que hablan de esos andaluces que se niegan a dejar de serlo y que se aferran a un españolismo caduco, rancio, español, y con ello ya han identificado a un enemigo posible, disparable, atacable, perfectamente odiable, de vox, verdiblanco, recalcitrántemente poco catalán, deberían sentarse en ese paseo que va de las casetas de la feria hasta el parque de atracciones. Y toda esa gente que se ve allí, pasando, con carritos de niños, con chándales, con pañuelos en la cabeza, con padres, madres, hijas, con parejas jovencísimas, todo eso que se ve allí, toda esa gente. Una Catalunya que no sé si es la real, pero es una Catalunya importante. Cada año, ir allí y comprobar que hay miles de personas, miles y miles de personas, a las que les importamos una puta mierda. Que quieren tener un espacio al que ir, lleno de polvo, música infernal, luces, gente, pasárselo bien. Y encontrarse con gente como ella misma. Cada año ir allí para entender que tú, también eres parte de eso, aunque esa gente no esté en el aniversario, en el centenario, en la entrega de premios, en la bolsa de trabajo. Aunque haya un puesto de la tómbola donde haya bufandas del barça, del madrid, de cristiano, de lamine yamal, y de vox y abascal. Tócate las pelotas. Y que Vox mantiene su caseta. Solo Psc y Vox. Y al lado de la caseta de Vox, la de Ibn Battuta creo que es, financiada por Marruecos. Este año había una cantante y mucha gente en la entrada de la caseta escuchándola. Y le pregunté qué era a una chica que estaba por allí. Y me dice, es música de Marruecos. ¿Y qué música es? No lo sé, yo soy de Argelia. Pues es un poco eso. Una tesis para una izquierda nacional que se muestre como un faro sobre el que tirarle globos de agua, una tesis para una izquierda nacional charnega, odiable, que aglutine sobre ella todas las frustraciones y sentimientos negativos de aquellos que detentan la verdadera noción de lo que es y se debe ser. Una izquierda nacional cuya tesis sea no buscar lo que nos une, de lo que sentirnos orgullosos, sino aquello que ocultamos, aquello que no queremos que se sepa. Una feria de abril constante. Oculta. Masiva. 

miércoles, 6 de mayo de 2026

Father, Mother, Sister, Brother - Jim Jarmusch


Hay películas en las que lo importante no parece ser lo que pasa o lo que se cuenta sino todo lo que significa la película en sí. Voy a ver si me explico. Esta es una película de Jim Jarmusch y como tal, tiene interés. Interés por la trayectoria de un director de cine particular que nos ha dado trabajos emblemáticos como Paris Texas, que no he visto, o como Broken Flowers que sí y aquella de los vampiros que también está bastante bien. Y más películas que si te pones a mirar, pues hay un poco de todo, pero son películas de Jim Jarmusch. Dicho esto, es una nueva película de Jim Jarmusch y esperas que sea una buena película o al menos una película que no te deje indiferente o al menos una película. Es una película de Jim Jarmusch y ese es el concepto, el ambiente en el que te tienes que mover durante toda la película buscando las explicaciones justas y necesarias a cualesquiera incidencia o movida técnica o argumental o actoral que se presente. Es una película de Jim Jarmusch. Bueno. La película de Jim Jarmusch nos cuenta con tres episodios distintos tipos de relación familiar. Un primer episodio en el que es el padre el supuesto protagonista, aunque los diálogos entre los hijos son tanto o más importantes que esa figura paterna. Efectivamente, sale Mayim Bialik en la película como hija de Tom Waits y hermana de Adam Driver. Y Mayim Bialik es una sionista recalcitrante. Pero tengo una debilidad por Mayim Bialik. Este episodio me gusta. El segundo episodio está protagonizado por una robótica, hierática, Charlotte Rampling como madre, pero también son importantes los diálogos entre las hermanas, o los no diálogos en absoluto. Es otro tipo de relación. Y por último un episodio en el que dos hermanos se encuentran tras la desaparición de sus padres y es el episodio que me resulta más es una película de Jim Jarmusch y tienes que despojarte de un criticismo que no viene a cuento porque Jim Jarmusch es el director de Paris Texas y de otras películas muy buens como por ejemplo Ghost Dog, que también era muy buena, y ese es un poco el manto bajo el que has de colocarte para contemplar sin juzgar demasiado una película que juega a una cosa en sus dos primeros episodios para jugar a otra en el tercero sin que tú sepas muy bien porqué ese cambio y sí que me gustaría decir ya como punto final a este intento de crítica que no es una crítica porque no debemos olvidar nunca que es una película de Jim Jarmusch y, al menos yo, no estoy ni preparado, ni cualificado, ni creo que tengan ningún sentido realizar una crítica de una película de Jim Jarmusch.  

lunes, 4 de mayo de 2026

El origen de los Red Hot Chili Peppers: nuestro hermano Hillel


Me ponen nervioso los Red Hot Chli Peppers. Desde siempre, desde que vi por primera vez el vídeo del Give it away, aunque hayan tenido sus cosas buenas, la simple imagen del cantante o del bajista saltando y haciendo aspavientos como posesos en cualquier situación o tesitura musical o fuera de ella, me ha producido una inquietud que me impide acercarme a la banda sin algo de digamos miedo. La gente nerviosa, que agita mucho los brazos, que tiene propensión al alarde físico, me retrae. Flea y Kiedis y Kiedis y Flea. Y los Red Hot Chili Peppers en aquellos entonces, eran un poco eso. Me dejaron o me grabaron, no me acuerdo, hace dos mil años, una cinta en la que aparecía la versión del Fire de Jimi Hendrix. No sé qué disco era, veo ahora que es el Mother's Milk, no me dejó ninguna huella o no entendí aquella música. Recuerdo que era todo mucho, como ellos, mucho a la vez. Esa maquinaria se fue haciendo más convencional con el paso de los años y ya creo que a poca gente le importa si hay disco nuevo o no de los Red Hot Chili Peppers, más allá de saber si John Frusciante sigue tocando la guitarra con ellos o se ha vuelto a largar, o si el batería ha hecho otro docu sobre baterías. Así las cosas, parece que las cabezas pensantes de la banda, Flea y Anthony Kiedis, han decidido mirar atrás y rendirle homenaje póstumo, casi 40 años después de su muerte, a quien fuera primer guitarrista de la banda, Hillel Slovak, y músico fundacional de un estilo, el suyo, que sería replicado después tanto por la propia banda como por bandas similares. Ese funk, punk, rock de estadio, fraseado, desenfreno y la baladita para bajar un poco y tocarse el pechito así para que se sepa que tienes corazón. El homenaje es un documental en Netflix en el que Flea y Anthony Keidis se acuerdan de su amigo y de cómo su talento desmedido quedó anulado por el consumo de heroína, que se lo llevó por delante justo cuando la banda estaba empezando a ser descomunal. Se nos cuentan los orígenes de una banda que nace sino por casualidad, sí por un azar y por las ganas de hacer cosas de tres amigos que se conocen desde la infancia. Hillel Slovak es un chaval talentoso que toca la guitarra desde bien jovencito y que se enrola en diversos proyectos para los que cuenta con su amigo Flea, un chaval inadaptado y siempre con Kiedis pululando por allí. El día que invitan a cantar a Kiedis, nace una banda que terminará siendo el proyecto vencedor de una serie de pruebas que no terminan de cuajar. El documental cumple la función de ayudarte a comprender la génesis de una banda, los ensayos y errores, la búsqueda de algo propio, el siempre complicado encaje del éxito y también para comprender la personalidad de los miembros de una banda. El alocadísimo Flea parece ser el que más cabeza y sensibilidad tiene de la pareja dominante. Anthony Kiedis se toma el documental como un Anthony Kiedis conoció a Hillel Slovak y es Kiedis quien parece contarnos su historia antes que la de Slovak. Así, uno por una cosa, y otro por otra, la historia de Hillel Slovak está contada pero no nos cuentan el qué. Un qué que quizás no se sepa y no haya porqué contarlo, pero no entendemos, como muchas veces o casi siempre no entendemos porqué alguien decide caminar hacia el precipicio y no frenar nunca. Así, si las adicciones de Flea o de Kiedis quedan más o menos explicadas o argumentadas en cierta manera, de repente nos enteramos de que Slovak también se ponía y se pone muchísimo y no sabemos porqué esa tristeza o esa melancolía o esa negrura de espíritu. No nos la saben explicar, nadie se la preguntó, no vamos más allá y así se va relatando durante los minutos finales del documental un descenso a los infiernos sin explicación aparente y con la sensación de que Flea lo siente y de que Kiedis estaba entonces y ahora a lo suyo y que es él el que también quiere protagonizar el documental con 'su tema'. El final del documental lo protagoniza Frusciante, el guitarrista que sustituyó a Slovak y que también, virtuoso tremendo, estuvo a puntito de irse a la mierda por la adicción a la heroína. Pero eso será cuestión de otro documental. 

jueves, 30 de abril de 2026

La pregunta 7 - Richard Flanagan


3.000 entradas. Tres mil veces que me he dicho, venga, a escribir, a decir algo, a opinar sobre esto, a inventarte nosequé, a criticar tal o cual cosa, disco, libro, película, a ti mismo que lees. Tres mil veces. Tres mil cosas. Tres mil. Intenta recopilar tres mil cosas que hayas hecho. Y qué mejor motivo para consumar la tresmilésima vez que escribo en el blog que la crítica de un libro de aquellos que te recuerdan que tú, una vez, alguna vez, has querido hacer eso que tan bien hace este libro, La pregunta 7, contar una historia que va desde lo personal a algo universal y perderte en pequeñas anécdotas que desembocan en torrenciales actos de repercusión total y volver a lo tuyo y seguir y no tener claro porqué lo haces todo salvo una cosa, que es el hecho mismo de estar escribiendo. Este libro de Richard Flanagan llega a mí gracias a la lista de mejores libros de Rockdelux del año 2025 y lo compro en Navidad sin tener más criterio que este, ser el mejor libro del año pasado y mi voluntad de querer saber qué es lo mejor del año pasado, del año en el que cumplí 50 años. Querer saber por dónde va el mundo y qué es, a juicio de una publicación que ha guiado mis pasos de consumo cultural durante décadas ya, lo que ha sido 'lo mejor'. Y me encuentro con un libro entretenido, un libro profundo, un libro que encierra historias diversas que nos hablan de hacer el bien y crear el mal, de la magnificencia del pensamiento y la ciencia y la sabiduría y su aplicación práctica en el exterminio de seres humanos, del exterminio de seres humanos, del desprecio hacia el otro, de las consecuencias de los traumas personales en la creación artística, de la creación artística como referencia involuntaria para la masacre, las múltiples masacres, me repito. Encuentren un libro, una novela, un ensayo, un lo que sea, sumérjanse en él, que les anime a conectarse con personas, con personajes, con momentos, con vidas, con accidentes, con familiares, que les obligue a hacer memoria, que el padre del autor entre en comparaciones con el padre del lector, que todo se conecte y que cuando el metro llegue a la parada les sepa mal, les vaya mal, no quieran. La pregunta 7 nos habla de H.G. Wells, de las bombas atómicas, del exterminio de la población aborigen de Tasmania, la curiosísima historia de Leo Szilard, la no menos curiosa e interesante historia de Rebecca West, las historias de vigilantes de campos de prisioneros japoneses, la bomba atómica casi como un personaje más. Imaginen tener 3.000 veces el impulso de contar cosas. Igual tengo pocos amigos.  

martes, 28 de abril de 2026

Crónica del #PleGramenet de Abril. Falta un año.


Bueno pues ahora no sé. Porque claro, ahora que ya no tengo que parecer una cosa que no soy y que puedo hablar como a calzón quitado, la verdad es que no encuentro el tono con el que volver a escribir esto como lo escribía antes. Antes. Yo antes pero ahora. Ya me puedes llamar por mi nombre y no presentarme como 'futuro alcalde', llámame Toni. Eltoni. Una diferencia sustancial es que hemos vuelto con los problemas del aire acondicionado en la sala de plenos. Así que no es lo mismo sentarse aquí, que allí, que allá o maracuyá. No es lo mismo que te de el chorrazo de aire frío en la coronilla que estar asfixiado con la chaqueta encima sin solución de continuidad. No es lo mismo una lista electoral de un partido político que una coalición electoral. No es lo mismo una candidatura unitaria que una propuesta innegociable de que los votos irán a tu saca y a tu marca. No es lo mismo liderar que hablar con tu calcetín. Son cosas que no son iguales y que tendrán que ver con la primavera, con el invento de los plataneros, con miles de cosas, pero son cosas que no son. El pleno municipal de ayer tuvo muchos momentos porque se habló de muchas cosas y esas cosas tienen que ver con cosas que le interesan a usted, ciudadano. Efectivamente, hemos llegado a ese punto de la Revolución Francesa en el que todos somos ciudadanos y en el que el regidor del Partido Popular don Miguel Jurado Tejada de Badalona no quiere pronunciar mi santo nombre pese a ser el turras que lleva tres años pidiendo palabras en los plenos y tal. Pero le debo dar tanto repelús que prefiere ni nombrarme. Ciudadano del público. Vecino. Amigos del público un saludo por si nos estáis viendo por streaming. El caso es que ayer, por fin, se habló de mierdas. Y es que el Equipo de Gobierno ha decidido, dos mil años y dos mil mierdas después, aumentar las sanciones y endurecer lo que sería el control del cumplimiento de las ordenanzas de civismo. Naturalmente, para tomar esta decisión, han sido decisivas mis publicaciones de mierdas, de hermosas mierdas de perro, diseminadas graciosamente por las calles de mi Santa Coloma de mi alma mía y de mi vida entera. Sin estas publicaciones, nada de esto tendría lugar. El pueblo, la gente, pide dureza y castigo para quien se comporta incívicamente en la ciudad, eso es así. Pero debemos mirarnos en un espejo y decir, ¿soy yo un líder del caldo social? Me temo que no. En el debate, las aportaciones de la extrema derecha que ayer por cierto, en un lapsus que quedó un poco ahí flotando pero que no se me escapó, reconoció que son la extrema derecha porque en Europa si la gente nos vota será por algo, las aportaciones se concentraron en los carteles de la Comissió Antifeixista que, insisto, ha hecho unas camisetas muy chulas que deberían ser de consumo antifascista obligatorio este verano. Los de la extrema derecha ayer se mostraron rotundos en sus argumentos cada vez más desnortados y cuñadescos, con los clásicos 'me para la gente por la calle' o 'el otro día' o 'en mi trabajo'. Cuentos y leyendas. Datos según el vecino que ayer habló por boca de Acción Voxinal. Historias de terror. Ritos y tradiciones. Algo pasó para que ayer el rostro calmado de nuestra alcaldesa estuviera permanentemente en tensión durante todo el pleno. Detalles que parecían olvidados volvieron a manifestarse y el rictus de cierta hartura y me habéis puesto ya a mil, volvió a darse en esa Sala de Plenos que ahora da frío y ahora da calor. El informe de la Defender. La defensora de la ciudadanía leyó su informe y dio sus datos y todos apreciamos su trabajo y su buen hacer, su excelente hacer y estar y el de su equipo, y tanto fue así que incluso su defensa y ponderación de la regulación extraordinaria de personas migrantes fue tan excelente que nosotros no tuvimos más remedio que romper esta carta y ni tutelas ni tutías y remitirnos a su verbo para defender, asimismo, nosotros, la regulación extraordinaria de personas migrantes. La líder, la Pepa, la Defender, siempre en su sitio y siempre exquisita. Pero nunca meliflua. Ser melifluo es mal. Hay que valer para ser melifluo. En definitiva que la Pepa bien, pero esta vez y ya pasó el año pasado bien sin esa tensión de que podía desatarse un infierno con sus palabras. No. Lo de la regularización de migrantes de Vox, pues como siempre, les salió el tiro por la culata. Perdón que no fue de Vox, que fue del PP para ponerle en bandeja el tiro a Vox. Lo del PP es de estudio. De ser un partido que pensó la legislatura para estar a la sombra y cobijo del PSC, para ir arañando votito conservador sin hacer ruido y sin señalarse a entregarse a los mensajes más lokis de la extrema derecha porque les ha entrado el terror. Así que se lanzan a una moción contra la regularización desde un punto de vista de los recursos empleados y queda todo como venga va y Vox va con todo y su asociación phantom remata y entonces uno acaba aplaudiendo a la Barbara Ferrer, oiga. Es que es todo para no creérselo de verdad. Y así como quien no quiere la cosa la cosa finalizó con uno de aquellos zascas que retumban por todo el recinto ferial y que dejan en suspenso el ambiente, el aire, la vida, los destos más profundos y no sé qué pasó después del zasca brutal que no relataré porque está ahí y se puede ver y ya sé que la política no son zascas, pero la política no son tantas cosas que nos dicen que son que todo lo demás ya quedó como en un zumbido como el que dicen que te entra cuando detonan un explosivo cerca de ti y estás ahí como atontolinado durante un buen rato. Y eso, que no os lieis y votad Rosa Perea de Comuns. Falta un año, pero parece que todo vaya a ser mañana. 

lunes, 27 de abril de 2026

Viejos cuentos centroeuropeos


Fue un acto absolutamente involuntario. Vi un perro caminando solo por la calle y de manera instintiva lo llamé. No sabía su nombre, claro, así que simplemente le llamé la atención de la manera en la que se llama la atención a los perros. No era un perro pequeño, no era un perro joven, era un perro que debía tener dueño pero que andaba suelto. Nunca he tenido ningún tipo de cariño hacia los perros. Aquel día estaba contento, yo, era feliz por algo que he olvidado y sentía una suerte de comunión con el mundo que me llevaba a tomar decisiones irreflexivas, creyendo que el universo se encargaría de acompañarme para seguir siendo feliz. El perro vino hacia mí, dejé que me lamiera las manos, dejé que me lamiera incluso la cara y le invité a acompañarme durante un tramo de mi paseo. Yo no calculé entonces qué edad podría tener el perro. Yo no calculé nada. El paseo se transformó en convivencia y Augustus y yo compartimos el camino de nuestra vida durante diez años. Ahora que ya se ha ido, me ha quedado un vacío que me cuesta imaginar cómo voy a rellenar. Otro perro, dirían y diréis todos. Que salga a la calle y que pruebe a ver si una nueva conjunción cósmica trae a mi vida a un nuevo animal con el que convivir. Pero es que no puedo. Porque siento que alguien o algo me está llamando. Disculpad. 

viernes, 24 de abril de 2026

Crónica de Sant Jordi en Santa Coloma. Pulserita eta Kakaolat


A ver una cosa. Imagínate que tienes un grupo de amigas y que tienes 16 años, por ejemplo, aunque bien pudiera ser que primero tuvieras 16 años y luego un grupo de amigas. Imagínate que, además, eres afrodescendiente. Imagínate que tu grupo de amigas se vuelve loco porque están delante de la paradita de Vox en la Plaça de la Vila durante el día de Sant Jordi y están absolutamente enfervorizadas mirando las pulseritas sin saber qué pone en las pulseritas con la bandera nacional y que sale alguien de la caseta o paradita y les dice que en la pulserita pone 'nuestras tradiciones'. Imagínate que tu grupo de amigas no te está mirando a la cara porque tu cara es de no saber qué coño pasa con tu grupo de amigas. Imagínate que toda esa gente desconoce lo de la 'prioridad nacional' que acaban de aprobar en Extremadura y que tanto tú como buena parte de tus amigas como la familia de tus amigas y la tuya, como la de todos esos chavales que corren como locos detrás de una pulserita se van a ver afectados por eso de la 'prioridad nacional' y tú lo estás viendo y no dejas de preocuparte y parece que solo te preocupas tú porque bueno, ya crecerán. Imagínate ahora por un momento que te toca estar durante diez horas junto a la paradita de Vox en el día de Sant Jordi en la Plaça de la Vila en Santa Coloma de Gramenet. Todo lo que ocurre a tu alrededor está condicionado porque tienes al lado a esa paradita de Vox, y esa gente de Vox allí metida dentro y esa especie de busto de un samurai que tienen en la mesita y esos libros con la conquista de América y ese puñado de pulseritas que los chavales se disputan en poseer, pulseritas con la bandera de España, España, España. Pero eso no es todo porque al lado de esa paradita de Vox, hay otra paradita más pequeña porque la carpa del PP es más pequeña, en la que hay Cacaolats y Donuts. No preguntes por libros o por rosas y no sé si por pulseritas. Es que vi a una chica con una pulserita del PP y me pareció hasta medio bien. En la caseta del PP había cacaolats y donuts. Y ante un Cacaolat y un Donut de la marca Donut auténtico, claro, los principios y las convicciones se nos van y allá que iba la chavalada a por pulseritas y a por Cacaolats y a por Donuts. Y los de Vox creo que están ahí únicamente para ese mercado, como si les interesara únicamente ese pueblo de Santa Coloma, juvenil y despreocupado, que va a la paradita a buscar esa pulsera que algunos celebran poseer como si hubieran marcado el gol de Iniesta. Porque en cuanto el público se vuelve adulto, en cuanto la cosa se pone un poco más seria, la paradita se desmonta y para casa. Y cuando el PP ve que su adlátere no está, se siente vacío, solo, desprotegido, sin nadie con quien conversar y en un plis, se han largado también. Esto es un día entero en la plaça de la Vila de Santa Coloma de Gramenet. Fiesta de los libros y de las Rosas, la plaça de la Vila atestada de gente y gente desfilando todo el día y conversaciones varias sobre el qué y el cómo con un tema fundamental, crucial, un tema que ahora mismo está en boca de toda la izquierda colomense. Molina ¿te has puesto crema para el sol? Porque el 23 de Abril es el día en el que el Molina se quema la cara y me quemo en la noche y me quemo en la plaza. El resto de conversaciones fluctúan entre diversos aspectos de nuestra realidad como por ejemplo 'vaya mierda todo el día con esos al lado', o bien 'otra vez os han puesto a esos al lado'. Pero no somos nosotros, es la realidad de los votos, la fiesta de la democracia la que, por orden de llegada, nos indica cual es nuestro lugar, excepto a la Cup, a la que se les exime de contaminarse con otros humanos y se les concede estar allá junto a las fuentes rodeados de seres a los que reconocen como iguales. Nosotros, como primera línea contra el fascismo, estamos ahí. Al otro lado tenemos a Junts, cuya candidata se comporta como cualquier persona civilizada y nos da la mano y conversa y se presenta. Al menos no se hace fotos con nosotros como en Carnaval. Pero era por desconocimiento mutuo. Y bueno, más conversaciones y un calor que no es tal calor, porque en la sombra hace frío y una especie de resequedad en la garganta que yo achaco a que hablo mucho y que me pregunta cualquier cosa, por la unidad de las izquierdas colomenses, y me lanzo a contar una tesis carcajeante y resulta que no, que no es que hable mucho, es que los plátanos, los famosos platans de carretera, están en todo su esplendor y desprenden sea polen o lo que desprendan y estamos todos entre llorosos y con la garganta al límite. Ah, vale. Otra cosa, va de camisetas. La Comissió Antifeixista 27G ha hecho camisetas y las vendemos a precio colegui, 12 pavetes. Se venden como churros, lo que te levanta la moral ante la apoteosis de la pulserita eta kakaolat. Caminando entre las casetas y las paraditas me encuentro con la paradita de la Casa de Andalucía y distraídamente me doy cuenta de que llevan unas camisetas chulísimas con el logo de la Casa de Andalucía con la verdiblanca y senyera y distraídamente apunto que qué camisetas tan chulas y me dice el presidente de la misma que ahora mismo te regalo una y que me la lleva a donde esté y le digo que estamos al lado de Vox, que no tiene pérdida y pasa el día y no llega mi camiseta y me quedo con una frustración sincera, de verdad, como si no supiera que me iban a regalar un libro guapísimo y no hubiera visto a mi Martí y no hubiera hablado con tantísima gente que pensé que era yo y no la naturaleza y qué bien me lo paso yo en Sant Jordi y que orgulloso estoy de mis compañeras de Comuns que se ponen a hacer las cosas y las hacen con una alegría y una dedicación que no puedo más. Pero que mi camiseta la quiero. 

miércoles, 22 de abril de 2026

Viejos cuentos centroeuropeos


Me gusta imaginar a la señora Daniewska paseando por las tardes camino del parque Miroslav y quedándose dormida, sentada en un banco, mientras el sol se va poniendo y sus últimos rayos calientan su rostro. Me gusta imaginar todo eso mientras estoy en el taller, lleno de grasa hasta los ojos. Me gusta imaginarlo también en la taberna de Janisek, mientras el olor a muerto se filtra por mis fosas nasales y bebo cerveza que no está ni fría ni caliente y miro de reojo por si alguien a su vez me mirase de reojo a mí también. Me gusta imaginarlo también en casa, en ese pequeño lapso de tiempo que transcurre desde que llego de la taberna hasta que me da sueño y voy a dormir. Me gustaría soñar con la señora Daniewska, pero casi nunca puedo. La señora Daniewska no era amiga de mi madre. No coincidí con la señora Daniewska a la salida de la iglesia. Las hijas de la señora Daniewska hace tiempo que se casaron y se fueron de Brêdice. Una de las hijas de la señora Daniewska se casó casualmente con un tal Daniewski, supongo que intimarían debido a esa casualidad, y ella también pasó a ser señora Daniewska, allá donde viva. A veces, alguien comenta que la señora Daniewska ha salido del edificio donde vive, pero nadie sabe dónde va. Brêdice es aburridísimo. 

lunes, 20 de abril de 2026

The Pitt - R. Scott Gemmill


Ya habíamos dicho, al hilo de alguna serie o alguna película vista recientemente, que crear algún producto cultural en los Estados Unidos principalmente y ser inmune o ignorar la situación de alteración absoluta de la realidad en la que se está moviendo ese país, es de ser o un irresponsable, o vivir en una burbuja o directamente ser cómplice de la situación. Así, cuando vemos alguna serie o alguna película medianamente decente, es absolutamente necesario que aparezca algo de lo que se está viviendo allí, de alguna manera, sutil, descarnada, leve o brutal. The Pitt es una serie brutal. El relato de una jornada laboral en las Urgencias de un hospital de Pennsylvania es de una minuciosidad tan salvaje que en muchas ocasiones todo lo que pasa, todo lo que está pasando a cada minuto, nos abruma de tal manera que acabamos un episodio agotados. Agotados de movimientos de cámara, de terminología que no alcanzamos a comprender, de situaciones de una escabrosidad apabullante. Pero satisfechos porque hemos asistido a una exposición franca de cómo es y qué se juega la gente que está trabajando en esa primera línea de fuego que son las Urgencias. Naturalmente todo está convenientemente guionizado y pelicularizado como para que no pase un momento sin que suceda lo imprevisible y te mantengas en tensión. Pero está tan bien hecho todo y los actores y actrices hacen un trabajo tan impecable, que todo quieres que sea así, verdad, creíble, lo es. The Pitt nos narra las vicisitudes de una jornada laboral y de sus protagonistas, médicos, celadores, enfermeras, adjuntas, residentes, estudiantes, lo que sean. Vamos sabiendo cosas de sus vidas entre intervenciones, reconocimientos, reanimaciones, válvulas, tactos, perforaciones, entubaciones, y todo lo llevamos con la normalidad de lo que es la vida misma. Cosas que pasan en el trabajo. Y sus problemas de las vidas. Depresiones mal apañadas, traumas, dependencias, exigencias, ansiedades, soledades, competitividad, todo aparece y transcurre además de lo que pasa, tiroteos, accidentes, peleas, idioteces, irresponsabilidades, la pobreza, la miseria, la desigualdad, la precariedad, el encaje de bolillos para poder acceder a una cosa tan básica y que damos tan por sentado como es la Sanidad Universal. Y que puede no pasar. La serie hace un retrato de eso que damos por dado y bendecido, inamovible y sagrado y que puede que no dure mucho. Ir al médico y que te atiendan, que te curen, que te sanen, porque sí. Un tratamiento, una operación, que cuesta un dinero que no puedes pagar, una estancia que se prolonga, y que te puede llevar directamente al suicidio. Y un estado policial en el que ser inmigrante se convierte en un sospechoso porque sí, en una cifra que sirve para engrosar un número de detenidos, en un enemigo. Y donde la solidaridad está medida, calculada, porque no va de broma la represión. Una serie que retrata muy bien los tiempos en los que vivimos, en los que el miedo, la sospecha, estar hecho polvo, parece reñidísimo con no dejar nunca de producir, de trabajar, de estar presente. Donde desconectar es imposible. Y donde solo a veces o casi siempre, siempre, hay una luz. 

viernes, 17 de abril de 2026

Crónica de un concierto de Michael Rother. Tócate una lenta.


Ir a un concierto, el que sea, cualquier concierto, es algo que me queda lejos. Era una sensación y es una realidad. Una situación. En un momento dado, mientras Michael Rother interpreta nada menos que Hallogallo, que es la canción que más o menos todos hemos venido a escuchar, se me colocan al lado un grupo de jóvenes con sus peinados maqueadísimos, sus camisetas ajustadas, sus pañuelos en el cuello, su absolutamente nada de barriga ni culo ni nada, sus gafas de sol en interior y pañuelo como si te estuviera molestando el pelo camino de Saint Tropez y digo, es que me están dando tanto asco que me voy para atrás. Es así y así ha sido. Ya los había visto antes, mientras veía a un grupo llamado Glyders que me estaban gustando pero no me podía concentrar porque es que los tenía delante y. He venido a ver un concierto. Michael Rother es un guitarrista alemán. Esta primera definición no recoge todo lo que es Michael Rother. Michael Rother es nada menos que una de las dos partes de Neu!, una banda alemana compuesta por él a la guitarra y Klaus Dinger a la batería que sacaron tres discos absolutamente fundamentales si te gusta la música digamos derivada o adyacente o subsiguiente o relacionada o concomitante con el punk, por ejemplo. O con el Krautrock si eres ya. Su primer disco recoge una primera canción llamada Hallogallo sobre la que pivota toda su discografía. Y sobre la que pivota todo el concierto de Michael Rother. Habréis escuchado el concepto 'motorik'. Ese ritmo de batería monótono, que parece sencillo pero no, repetitivo, que ilustra perfectamente una sensación de viaje, de movimiento, pero sin volvernos locos. Sobre Hallogallo gira todo. Aunque el concierto no empieza con Hallogallo. En este concierto, se nos dice que Michael Rother tocará canciones de Neu!, de Harmonia (su proyecto con los miembros de Cluster a mediados de los setenta) y de su rollo en solitario. ¿Qué nos podremos encontrar? Un musicón, por supuesto, sino no hubiera desatendido mis obligaciones como padre. Una oportunidad irrepetible, quizás. Os contaré. Hallogallo es una barbaridad. Pero el disco entero es un poco para peña con ganas, hay canciones en el primero de Neu! que son una máquina perforadora trabajando literalmente. No es broma. El segundo disco está bien pero un poco lo mismo, la primera canción Fur Immer, que ha tocado hoy y que me ha puesto los pelos de punta, es una pasada, pero luego, se ve que no tenían dinero y rellenaron con tomas aceleradas o ralentizadas. Tomas que hoy también ha interpretado. No os estoy contando nada del Krautrock, ese estilo, ese movimiento sin tener conciencia de movimiento nacido en Alemania a finales de los sesenta y que en los setenta alumbró un musicazo con bandas como Kraftwerk (Dinger y Rother fueron parte de los primerísimos Kraftwerk), Neu!, Can, Amon Duul, Cluster, Harmonia, Faust... no acabas. Mención especial para La Düsseldorf, la banda que monta Dinger cuando sale de Neu! y que tiene dos discos, La Düsseldorf y Viva que son unas maravillas absolutas. El disco de Neu!, es el tercero. Un disco en el que ni Dinger ni Rother tienen ganas de trabajar con Dinger y Rother. Así la primera cara es de Rother y a la segunda de Dinger. Un discarral. Hoy ha sonado ISI, la canción que abre el disco. La banda se compone de un batería que es un señor mayor pero que da muy bien el pego de un Jaki Liebezeit, un chico a la guitarra eléctrica de acompañamiento y una muchacha con el portátil y cosas y el mismo Rother con la guitarra y otro portátil y otras cosas. Bases grabadas. Bueno. Pero la batería bien. La sonorización del concierto regu, Paral-lel 62 meh con el sonido, ya lo sabíamos. Es igual, ISI te emociona si es que tienes un poquitísimo de amor por la música. Ha sonado Karussel de Rother en solitario. Ha sonado Harmonia. Yo me lo he pasado en grande. Y hasta me he emocionado cuando han comenzado a salir fotos de Dinger y Rother en ISI. No ha tocado ninguna lenta. Cuando ha dicho Rother que se despedía, le he pedido así como medio para que no me oyera nadie 'una lenta' y un chaval con el papazo se gira y me dice, 'no ha tocado nada de ambient', y me lo quería llevar a casa y cuidarlo mucho. Porque oye, hablar con alguien de que Michael Rother no ha tocado ninguna del disco con Harmonia y Eno, o Seeland o Leb Wohl, pero no  ha podido ser porque tocaba quizás contentar a toda esa colección de seres que han ido al concierto, seres raros, personas que parecían tan lejos. Personas, algunas de ellas, que parecían yo mismos de hace veinte años, con flequillos imposibles y vestuarios demenciales. La música de Michael Rother, toda ella, yo no la asocio con ningún concierto pero quería verla en vivo, aunque ya digo que yo esta música la asocio con casa, con meterme dentro, con estar dentro de Hallogallo, de ISi, de Leb Wohl, y quedarte así como en otra parte, en un rincón, o con todo para ti, pero no allí, rodeado de esa gente, menos ese chaval que sabía también que. Lo sabes.  Un concierto del que he salido disparado nada más acabar para poder venir a casa rápido y poder escribir esta crónica que os dedico con todo mi cariño.  

miércoles, 15 de abril de 2026

Viejos cuentos centroeuropeos


Yo ya no sabía cómo decírselo. Que si Budapest era una ciudad preciosa. Que ya habían conocido a otras parejas que habían ido y que les contaban maravillas. Que era una ciudad que no se hubieran imaginado. Que estaba todo limpísimo. Que había cafeterías. Que la gente era amable pero no era pesada. Que había unas cafeterías. Que una parte de la ciudad se llama de una manera y la otra parte de la ciudad es la otra y que el río. Que el río y los palacios. Que visitaron el Museo del Terror y que fíjate. Que estaba todo muy limpio. Que no salieron de Budapest. Que fueron a los baños. Que hacía mucho frío porque fueron en invierno. Que cuando no es invierno no debe hacer tanto frío. Que no notaron nada especial en el ambiente. Que no hablaron con nadie de allí, así en plan de hablar. Que no conocían ningún equipo de fútbol, ni ningún jugador y no se pudieron traer ninguna camiseta. Que habían visto el documental de Judit Polgar. Que vieron gente jugando al ajedrez. Que les habían dicho que había gente tocando el violín en las calles y en algunos restaurantes, pero ellos no vieron nada. Que al lado del río está lo de los zapatos de los que tiraron al río en la Segunda Guerra Mundial. Que hay una marca de zapatillas deportivas que son carísimas. Que se lo pasaron muy bien. Bueno, bien. Y yo ya no sabía como decírselo. Que no pienso ir. 

lunes, 13 de abril de 2026

Nueve años, dos días y amapolas




Nueve años desde el día del ictus. Como han pasado nueve años y uno tiene la sensación de que se hace pesado explicando una y mil veces cosas de su padre de uno y del ictus y de lo que nos cambió la vida y de lo que le cambió la vida a él principalmente y de aquellos días en Jaén y del Hospital Neurotraumatológico y de las idas y venidas de Vilches a Jaén y de los pequeños avances que se iban dando y de mi prima Juli hablándole y él mostrando las primeras señales de que volvía a sintonizar con el mundo y todo eso como que ya lo he explicado muchas veces sino para su aniversario del ictus, para su aniversario o para el aniversario de su fallecimiento, pues el día 11 de abril me dije, bah, Antonio, déjalo correr, no seas pesado, tú te acuerdas y ya está. Pero. Ayer fui a un entierro, el entierro del padre de una compañera, en Can Ruti. Bueno. Vamos, los recuerdos, etc. Pero. Resulta que al entrar en la sala donde van a hacer la ceremonia de despedida, reparten el tarjetón de recuerdo y ese tarjetón de recuerdo es una foto de un campo de amapolas. Suficiente para mí. Tengo que hablar de mi padre y de mi condición de padre. Porque en casa, en la habitación, tenemos un cuadro de mi padre, tenemos dos, pero es uno el que llama la atención del Martí. Cada vez que sale de la cama señala el cuadro. Y tienes que ir al cuadro y él señala el cuadro y se queda mirando el cuadro y entonces tú le vas diciendo con el dedo. El cuadro del abuelo Paco. Una cereza, un níspero (o un albaricoque según me da, no soy biólogo), una ciruela, una margarita, una cereza, un níspero, otra cereza, una ciruela, una amapola, otra amapola, una margarita, una cereza, un níspero, una margarita, una amapola, otra amapola. Martí atiende pacientemente la explicación del cuadro como si se estuviese enterando de algo. Y así un día y otro día. Justo al lado hay otro cuadro, mucho más expresivo, más expresionista perdón, en el que bajo un fondo aparece una suerte de explosión de amapolas. Pero a Martí el que le interesa es el del jarrón con la fruta alrededor y las margaritas y las amapolas. Las amapolas, cómo le gustaban a mi padre los campos de amapolas, y pintar los campos con amapolas, y los jarrones con amapolas. Lindísima amapola. Y empiezas a pensar que han pasado nueve años y crees que es muchísimo tiempo y qué pasará cuando pasen diez años, que es una cifra redonda, son muchos años, y nueve ya digo que es mucho tiempo también y en fin. Que no iba a escribir nada por no hacerme pesado y al final, las amapolas. 

miércoles, 8 de abril de 2026

Viejos cuentos centroeuropeos


Vivían a las afueras de Brêdice. Decir a las afueras es una manera de hablar, claro. En realidad vivían lejos de Brêdice, en un lugar que nunca había sido Brêdice propiamente y al que había que acceder mediante una carretera que se construyó para albergar aquel conjunto de bloques que cuando se construyeron y en la foto promocional parecían una buena cosa pero luego se transformó en otra. Alguien, no sé porqué, llamó a aquel barrio Zlatansgrad. Pero el barrio se llamaba Novo Brêdice. Todo era por Zlatan. Zlatan vivía en aquel barrio y había nacido ya en aquel barrio y creció en aquel barrio y él y su familia y sus amigos vivían en aquel barrio y ellos creían que eran de Brêdice como nosotros, pero no lo eran. Nunca lo fueron. Zlatan coincidió conmigo en un curso que hicimos sobre literatura nórdica. A mí me extrañó ver a Zlatan, nos habíamos visto creo que por cosas del fútbol, alguna vez habíamos jugado algún partido en contra. Él jugaba en el equipo de Novo Brêdice y yo, en fin. El caso es que me extrañó verle en aquel curso de literatura. Hacía tiempo que no nos veíamos. Le pregunté por cómo estaba. Le pregunté por su trabajo. Sus respuestas fueron nuevas preguntas hacia mi estado de ánimo y mi situación laboral. Mientras aquella profesora llegada de la Universidad de Skalda impartía su conferencia, yo no dejaba de mirar a Zlatan. Ni Zlatan dejaba de mirarme a mí. El cuento se está enturbiando. Me gusta. 

martes, 7 de abril de 2026

Viejos cuentos centroeuropeos


Una ráfaga de viento. Un cierto olor a cabello mojado. Las calles de Brédice después de dos semanas seguidas de lluvia y el sol que se refleja en ellas. El olor a muerte impregnado en las paredes de la taberna de Janisek. El olor a vida impregnado en las paredes en la taberna de Florianne. La cara avejentada de aquel compañero de pupitre. Tu cara reflejada en un cristal y la pregunta que te asalta. El calzado deportivo que compartes con un compañero de trabajo. Las marcas de mordidas de perro en un libro. El director de la Biblioteca Municipal mirándote con mala cara porque llevas un libro a devolver con un retraso intolerable. El calor de abril. El frío de abril. Un comentario en la televisión sobre un escritor fascista que se utiliza como descripción de la gastronomía local. El aire despreocupado de la gente en el transporte público porque ya todo da igual. Un cierto olor a quemado. Los platos sin recoger en el fregadero. Los botones que no sabes para qué sirven del lavavajillas. Aquel partido que jugó el equipo local contra la Universidad de Craiova y que terminó con un empate que nos supo a gloria. El amarillo de los dientes de Janisek. Tu padre comprándote una magdalena grande. Tú buscando una pastelería en la que vendan esas magdalenas grandes para comprárselas a tu hijo aunque tu hijo todavía no coma magdalenas ni grandes ni pequeñas. La amenaza de una guerra mundial. La palabra conflagración. El relato que construyes sobre tus decisiones. Cómo un libro te parece que está escrito de manera que parece una novela centroeuropea. Una ráfaga de viento. Un estornudo. 

miércoles, 1 de abril de 2026

Viejos cuentos centroeuropeos


Todos los días terminaba paseando con él por las calles de la ciudad y acudiendo a reuniones, charlas, eventos, conciliábulos. Ella escuchaba siempre muy atenta todo lo que él le iba contando. Cada día había un nuevo motivo para verse. Y ella acudía a la llamada creyendo que él solo la convocaba a ella, cuando la realidad es que solo ella respondía a unas citas que él quería ecuménicas y siempre estaban abocadas al fracaso. Ella escuchaba y asentía, le daba la razón, le seguía a todas partes y él no asumía que solo ella seguía pensando que su causa tenía razón. En Brêdice todo el mundo les conocía. Todo el mundo. Ella le era tan fiel que ya nadie se acordaba de que ella estaba casada y que cuando volvía a casa su marido le contaba, como entre delirios, viejas hazañas de reuniones, charlas, eventos, conciliábulos que ocurrieron hace tiempo, cuando ambos eran jóvenes y solo conocían de reuniones, charlas, eventos, conciliábulos que se produjeron cuando reuniones, charlas, eventos y conciliábulos eran importantes, trascendentes, iban a cambiar el curso de los acontecimientos y a forjar una nueva Brêdice. Esa nueva Brêdice era la que él seguía explicándole a ella cada día, mientras acudían a reuniones, charlas, eventos, conciliábulos en los que nadie les esperaba. Ella, a veces, como si algo hiciera conexión, lo sentía como cierto. Nadie les esperaba. Pero algo la llamaba cada día a seguir acudiendo al mismo sitio, a encontrarse con él, a salir de casa y dejar a su marido recordando para seguir viviendo el sueño. De él ya hablaremos en otro momento. 

lunes, 30 de marzo de 2026

Viejos cuentos centroeuropeos


Pongamos por caso Brêdice. La ciudad de Brêdice tiene aproximadamente unos 15.000 habitantes de los cuales aproximadamente la mitad te aseguro que desconocen que su Castillo fue construido por unos monjes teutones que se preocupaban por la amenaza que suponían los eslavos, eslavos que precisamente acabaron ocupando estas tierras y que le dieron nombre a la ciudad de Brêdice y que gobernaron desde este mismo castillo los designios de la Humanidad entera de los últimos siglos. Quizás estoy exagerando un poco, pero lo que quiero decirte es que no deberíamos contar con que todo el mundo debe saber de todo, ni siquiera debe estar interesado por su entorno, o por el lugar en el que vive, o por quién es el vecino con el que comparte cola en el puesto del mercado o asiento en el colectivo que le lleva a la fábrica. Ni siquiera saber qué es o qué fue Brêdice. El castillo de Brêdice no fue construido por monjes teutones, sino por un noble local para controlar a sus siervos. Tampoco me has dicho lo contrario, así que debo pensar que tú, siendo de Brêdice, tampoco tenías ni idea de lo que te estaba hablando. Me pasa mucho que hablo y hablo y no sé si estoy con el interlocutor adecuado o me he confundido y me siento como fuera de todo. No conoces nada de Brêdice. Absolutamente desubicado. Perdóname. 

Izquierda arraigada al territorio


Falta poco poquísiimo para que se den las elecciones andaluzas y volvamos a comprobar el estado de salud de la izquierda a la izquierda del PSOE. Faltando poco poquísimo para saber si se reeditará cualquier tipo de coalición, confluencia, unidad o lo que fuere, sabemos que hay un debate interesantísimo en la izquierda sobre la conveniencia o la mejor disposición del electorado de izquierdas a la izquierda del PSOE de dar su confianza a izquierdas arraigadas al territorio or not. Por izquierdas arraigadas al territorio se ha dado a entender que entendemos que son esas izquierdas que reducen o concentran su ámbito de representatividad a un territorio concreto, con aspiraciones nacionales propias o con aspiraciones... bueno, aspiraciones propias. Una izquierda que pareciera más ligada a lo que piensa la gente del territorio, formada por personas del territorio, que estarían más en consonancia con lo que pide el territorio. Algo que, por lo visto, las izquierdas que no se encuadran en estas ofertas, las que digamos que tienen un marco de referencia estatal, no cubrirían de la misma manera. Este enfrentamiento o distinción entre unas izquierdas y otras izquierdas está llegando a un punto de bonito debate en Andalucía, donde el partido de izquierdas que se pretende arraigado al territorio, considera mesetario a todo aquel que no sea de su agrado, lacayo o vasallo de Madrid, o que no siente o representa lo que quieren ser los Andaluces. Lo que son. Tengan o no tengan razón, el daño ya está hecho y la izquierda de referencia estatal, digamos Izquierda Unida y sus acompañantes en Por Andalucía, ya son vistos y percibidos como algo que no está en lo que se lleva, en esa izquierda arraigada al territorio que representan en otros espacios ERC, Bildu, BNG (los tres referentes principales de esta corriente a la que muchos se quieren sumar, perdón, quieren replicar), la Cha o Compromís. Y en Andalucía Adelante Andalucía. Bueno, podría prácticamente dejar el texto aquí, pero avanzaré en lo que no es otra cosa que una opinión que nace del desconcierto. ¿Qué son mis compañeros y compañeras de Izquierda Unida de Jaén, por ejemplo? Lacayos, mesetarios, castellanos... Gente que lleva toda la vida con Andalucía dentro, que son Andalucía, que son además otra Andalucía, pero que ahora se enfrentan a la etiqueta de 'menos andalucistas' que otros porque... ¿por qué? Porque al no ser andalucistas de carnet no están arraigados al territorio. Pero, ¿Adelante Andalucía en este territorio concreto, en Jaén, qué arraigo territorial tiene y qué Andalucía representa? ¿Y en Granada? ¿Y en Almería? El peligro de utilizar etiquetas y exacerbarlas nos lleva a hacer analogías que son bastante chungas. Comuns, por ejemplo, al no ser independentista, (pero tiene independentistas dentro, soberanistas muchos), ¿es una izquierda menos arraigada al territorio que Cup? ¿o que ERC? Que las reivindicaciones o aspiraciones nacionales que quiere alcanzar sean unas no les hace menos que otras. Tendrán otras reivindicaciones, pero no son  menos. Lo mismo pasa, creo, en Andalucía, y lo mismo le pasará a mis compañeros y compañeras en Aragón o en Euskadi. Sí que entiendo, porque eso es fácil de entender que, el mensaje impugnatorio que toda izquierda debe tener (aunque en este momento histórico la impugnación a veces pasa por la defensa de lo poco que tenemos, ese es un debate y quizás es el debate), lo encarna mejor quien pretende culpabilizar de la situación de la clase trabajadora a la estructura estatal que no a otras condiciones más profundas y tienen que ver con gentes con banderitas andaluzas en la pulsera. Es más creíble ahora mismo el Puta España, matizado en muchos aspectos, caracterizando a España con la derecha, que otras formulaciones que no son tan creíbles o no causan tanto impacto. A todo esto, la pertinaz y sangrante obsesión del espacio de la izquierda que tiene el Estado como referencia en buscar los peores o más inanes mensajes posibles, contribuye a que eso que parece que no tiene otro atractivo que el 'nosotros somos otra cosa', sea más atractivo que el 'yo te voy a explicar que tenemos razón aunque no haga nada por parecer que vivo en el 2026'. Veremos qué pasa en Andalucía y esperemos que unos y otros consigan los mejores resultados posibles y que no acabemos como en nuestra amada Portugal, peleando por los puestos de descenso mientras otros parten el bacalao. Y así vamos avanzando hacia un panorama en el que será mucho mejor tener unas izquierdas confederales que no importunen el tranquilo curso del gobierno progresista en caso de que se vuelva a dar y unos y otros contentos porque la residualización de la izquierda estatal limpia el escenario de compañeros de viaje incómodos. Todos ganan. 

domingo, 29 de marzo de 2026

El fútbol moderno y Ernesto Valverde


Siempre me gusta contar que, la primera vez que vi al Athletic Club en San Mamés, me di cuenta de que nosotros, los aficionados que veníamos de fuera de Bilbao, veíamos y sentíamos el fútbol de forma diferente. Fue un Athletic Club - Racing, con Luis Fernández en el banquillo y el Athletic comenzó perdiendo cero a dos a los veinte minutos del encuentro. Mi padre, que era la primera vez que iba a Bilbao, estaba sulfuradísimo, enfadadísimo. Su primera vez en San Mamés y el Athletic, su Athletic, perdiendo. Y la gente a su alrededor, viéndolo tan enfadado le decían 'tranquilo, esto está ganado'. Los aficionados del Athletic bilbaínos, lo celebraban todo, un despeje, un patadón parriba, lo que fuera. Aupa chaval. Nosotros lo mirábamos todo de otra manera. Nos enfadábamos, no entendíamos nada. El Athletic acabó ganando 4 a 3. Eso era el fútbol de antes. El fútbol moderno, parece otra cosa. No sé si han sido las redes sociales, la sobreexposición a la información de los equipos que ganan siempre, que el éxito sobre todas las cosas es el único baremo de las nuevas generaciones, lo que sea, pero parece que la afición del Athletic, ha cambiado. O al menos, una parte significativa. El Athletic Club terminó la temporada pasada en el cuarto puesto de la Liga, accediendo a jugar la Champions. Pero es que además, llegó a jugar la semifinal de la antigua UEFA. Una semifinal que disputó con el equipo muy diezmado, ya limitadísimo después de una temporada de mucha tralla a la que el Athletic llegó tocadísimo. Un éxito de temporada absoluto, el Athletic jugando la Champions. Casi como un título, celebramos que Nico Williams decidiera quedarse en Bilbao desoyendo la campaña por su fichaje por el Barça. Pero. La temporada comienza con una plaga de lesiones a la que el Athletic responde ganando los tres primeros partidos de Liga. El propio Nico se descubre con una lesión de esas que no sabes qué tiene que hacer para recuperarse, quizás no jugar por ejemplo. Después de esos tres primeros partidos, coincidiendo con el primero de la Champions, el Athletic empieza a perder. Su juego es pobre, su rendimiento flojo, no llega el nivel para disputar una Champions contra equipos muy, pero muy fuertes y en Liga la cosa se va trampeando. Regular, mal. En Copa el Athletic llega a semifinales perpetrando partidos inenarrables y cayendo ante la Real de manera inapelable. Un par de malos partidos desembocan en un anuncio por parte de Ernesto Valverde, el entrador que nos ha llevado a ganar una Copa del Rey y a clasificarnos para una Champions, a anunciar que se va a final de temporada. Podemos considerar si el ciclo se ha acabado, si Valverde ya lo había dado todo... o si el fútbol moderno nos ha convertido en una afición más. Una afición que creía que había material como para disputar una Champions, que creía que la temporada pasada iba a salir gratis en cuanto a esfuerzo de una plantilla justa no, justísima, que cree que su entrenador es aburrido, soso, que no es rockandroll, que no genera polémicas, que no da contenido, que no está a la altura de unos tiempos en los que el impacto de treinta segundos es fundamental, un entrenador que ya conoces, un entrenador que ya tienes visto, un entrenador que te aburre porque su sistema es conocido, que no innova, que no te sorprende, que no saca chavales nuevos como ese chaval que debería jugar y que no juega, que siempre recurre a los mismos. Una afición que se encabrona porque el Athletic no le gana a todo el mundo. Una afición como las demás. Y ahora todo son o llantos porque perdemos a nuestro Ferguson, y le queremos poner una estatua como a Ferguson a quien nunca fue Ferguson porque siempre hubo athleticzales que vieron que Valverde no era suficiente y viven encandilados con ese entrenador del Manchester City, ese alemán como Heynckes que venga a, con ese relumbrón relumbronoso que va a venir al Athletic y se va a enamorar de la ría y del txakolí y le cambiaremos el nombre y le llamaremos de alguna manera euskaldunizada y le colocaremos una txapela y será 'uno di noi'. Y le daremos mil vueltas a Iraola y lo que Iraola puede hacer y decir y si viene. Y nos acabaremos quedando con Íñigo Pérez y lo acabaremos cesando en noviembre porque la cosa hace aguas. Y yo seguiré prefiriendo al Txingurri. El fútbol moderno da asco. 

viernes, 27 de marzo de 2026

Crónica del #PleGramenet de Marzo. Pleno fuck.


¿No os ha pasado nunca que os habéis olvidado de que tenéis que hacer la crónica del pleno municipal de Santa Coloma? No es que no hayas tenido tiempo desde el lunes para ponerte a escribir aunque sean las chorradas sin cuento con las que camuflas que o no has ido al pleno o no te lo has mirado por completo, no, es que, aun yendo y aun escuchando a 1.5 lo que te falta, aun teniendo todo eso, aun no sé ahora si lo estoy escribiendo bien o lo estoy escribiendo mal, no lo sé, digo, entiendo, os proclamo, anuncio, que con todo eso, se me había pasado. Y no es algo que tenga que ver con una agenda apretada, con un cerebro frito, con yo que sé. Es que me parece que se trata de una sensación de cierto hastío. Hastío de plenos de Santa Coloma presididos por la desfachatez o la confachatez de los fachillas de Vox que marcan el tempo del pleno hasta convertirlo en algo rutinario. En algo vacío. En una sucesión de incongruencias, de bajezas, de absoluta falta de nivel. El nivel del regidor Aitor Navarro es tan pésimo, es tan malo, es de una infantilidad tan absoluta que es incapaz de producirte ningún sentimiento bueno hacia él o hacia su propuesta, no ya por facha, sino por simple, por ser un pandillero o una imitación de pandillero que se sienta en un pleno y es incapaz de comportarse como un ser humano normal. Un ser humano normal, mientras tu correligionario de sillón está lanzando acusaciones gravísimas contra otro partido político acusándole de haber asesinado a 30mil personas, no se ríe. Un político normal, en esta época de actores políticos que deben saber interpretar el papel acercándose a cámara, tirándose por una barandilla, alejándose de la cámara, entrando desde un costado, tomándose un cortado, bailando (bailando dios mío, tengo imágenes de políticos locales bailando que me fuerzan a no volver a hacer un vídeo nunca más, qué vergüenza papa), disfrutando de un sábado, mirando la pantalla de un ordenador, entrando a sitios, saliendo de sitios, con cara de frío, hablando con los brazos colgando, con los pies colgando, con los gestos repetido en otros mil vídeos, un político normal debe saber que está interpretando. Sin decir nada. Qué está interpretando el concejal Aitor Navarro cuando se ríe como si tuviera doce años y estuviera mirando una película del Destape al hablar de 30mil asesinados o de muchos más por parte de otro partido político. Y es que o sabe que todo es una reverenda mierda y él mismo no se aguanta la risa o es que sería de esos que, cuando se fusila a gente, cuando se revienta a gente, se ríe. Debe ser de esos. Es tal la desfachatez, la doble fachatez de esta gente, que por tal de parecer algo que sea anti establishment se ponen a criticar un supuesto gasto militar que repercutiría negativamente en los servicios públicos municipales y hacen un discurso en el que parece que este Aitor es el otro Aitor (ambos aitores, por otra parte, nos tienen el mismo cariño) e incluso la asociación vecinal fantasma formada por gente que aparece en las fotos de la ejecutiva local de Vox y que deben ser de Vox, claro, parece más seria y más razonable que esa banda de pirados dos que se sientan en el consistorio colomense y de verdad que produce todo una sensación de que se acabe ya y que vuelva uno a poder hablar y escuchar y contemplar a gente normal que tenga razonamientos normales por favor. Y con todo eso, con toda esa nulidad absoluta, el Partido Popular ha decidido pegarse un tiro y abandonar la imagen de venerables conservadores para subirse al monte de cualquier manera y manejarse con argumentos y con códigos que ya no se quieren distinguir de Vox, sino que pugnan por parecer también canallitas, maleducados, lo que te parezca. Dedicarle tantas, tantísimas líneas a hablar de cómo esos dos mentecatos han llevado al pleno municipal a una sucesión de estupideces sin cuento, pareciera inútil, un sinsentido, en un momento además en el que esa pretendida movilización de vecinos que se despiertan ante el nosequé no consigue reunir más allá de dos equipos de fútbol sala en la plaza del Reloj para hacer el Fondo grande otra vez. Efectivamente. Se me olvidaba que tenía que escribir algo sobre el pleno municipal. A la espera del anuncio de los miles de millones de euros que van a enterrar cualquier demanda ciudadana porque los miles de millones de euros están en camino, esperaremos a otro pleno municipal para ver si eso. Algo. 

sábado, 21 de marzo de 2026

Flores para Antonio - Isaki Lacuesta y Elena Molina


Este documental lo esperaba con cierta... lo esperaba. Dejémoslo ahí. Me llamaba la atención que se contara la historia de Antonio, el hijo de Lola Flores y el Pescaílla, el hijo que salió rockero y que consiguió la fama, bueno, consiguió ser reconocido como artista especialmente cuando su hermana Rosario sacó un disco con canciones compuestas por él. El documental, por lo que uno conocía, era fruto sobre todo del empeño de su hija, Alba. Alba Flores es una actriz que ha ganado renombre por su participación en La casa de Papel, serie que yo no he visto. Pero el personaje de Alba Flores, no el de la serie, sino el que ella es, se ha ganado un nombre también como persona comprometida y eso le daba al documental un nosequé. El influjo de la serie documental sobre su abuela, la omnipresente Lola Flores, era gigante. Una serie docuemental que finalmente no dejaba de ser un maquillaje y actualización de la figura de la Lola de España para un público nuevo que nos presentaba a una Lola moderna, avanzada, toda una referencia artística y casi personal. Pues con este documental encima, encaramos el de su hijo Antonio. Y bueno. Uno quiere entender la intensidad y la emoción, pero desde el primer clic, el de la escena de la madre de Alba y ex mujer de Antonio y su hija, nos dicen que ahí hay cámaras, por lo que, todo lo que vemos, en realidad, no es tan, tan, tan natural como nos imaginamos. Así, hay momentos en los que esa emoción, esa intensidad de los momentos, de los diálogos, parece un poco... vamos, que la cosa se tambalea  por momentos. Preguntas, silencios, respuestas, momentos hasta de sonrojo como los de Alba intentando cantar, o los de Silvia Pérez Cruz intentando hacerle entrar en un tema. Ay. Que igual uno no está con la sensibilidad más en la sintonía que requiere la cosa, pues también. Una hija en busca de respuestas sobre su padre. Sobre la muerte de su padre. Veamos. Antonio González Flores, es el único hijo de Lola Flores. Desde pequeño es famoso. Desde pequeño, bien. Con su hermana descubren el rock y se hacen rockeros. Él más. Desarrolla una personalidad que plasma en sus letras primeras. Y segundas y casi terceras. Como un inadaptado en un mundo que no le gusta. Se le supone sensible a las injusticias o inadaptado a un mundo que no le entiende. Se van presentando sus canciones emblemáticas y algunos temas o letras inéditos. Hay veces que uno tiene la sensación de que todo es muy flojo. De que a veces esa sensación que tiene Antonio se plasma en letras y rimas un poco de redacción de 'Un mundo mejor' cuando tienes 14 años. Y las drogas. Nos dicen que en la mili. Que lo deja. Que tiene una hija, y vuelve. Y ya todo es un querer y no poder dejarlo. Hasta el final. Y hay música, claro, una búsqueda. Quizás los mejores momentos son las grabaciones de cómo se gestan las canciones del disco de Rosario. Y sí, se toca el tema, sí se habla abiertamente, pero siguen sin aparecer muchas cosas que podrían explicar su adicción. Las hermanas, los padres, ese padre absolutamente ausente siempre en todos los documentales, ese señor sin ningún papel en nada, una madre muy protectora que quizás no calcula los efectos de yo que sé. El documental acaba con un concierto homenaje y la hija canta que no podía cantar y unos títulos de crédito y una especie de juerga flamenca bien en la que se canta y se baila uno de los temas de Antonio. Y queda raro y queda como que bueno. En fin. 

miércoles, 18 de marzo de 2026

Karpov


Ten en cuenta que tengo una edad. Que las cosas ya no se ven de la misma manera. Más que nada por la presbicia. De hecho, te das cuenta de que te pongas las gafas que te pongas, sigues con el ceñito fruncido de manera constante. La edad y la agilidad mental. Ese tema. Se dice que cuando te haces mayor te vuelves más sabio, pero no sé si la sabiduría la relacionan con el tema de la agilidad mental. Si tiene alguna relación. Ya se sabe que los Grandes Maestros perdemos facultades con la edad. Yo creo que, naturalmente, no juego igual que jugaba antes. No es posible. Lo que no sé es si juego peor. O si he aprendido algo. Aprender algo no es fácil y no sé si necesitas agilidad mental para aprender. Tampoco le veo la relación. No veo mucho la relación entre tener un aspecto aseado, limpio, despierto, con parecer más sabio o más inteligente. Aquí se me ve como muy mudadito. Ya habéis visto mis fotos de joven, con ese pelo lamido y esos trajes. Y era más listo entonces que ahora. O lo soy ahora. Soy más sabio. También si yo me lo digo, es verdad. Me interesa conocer vuestra opinión. Me interesa que me digáis qué es lo que os parece. Por favor, no dejar de comentar lo que pensáis. Me hago viejo, soy mayor y he perdido agilidad mental. No soy tan rápido como era antes. Pero tampoco te sé decir porqué soy ahora más lento o en qué se traduce eso. Que no doy una respuesta rápida. Que no digo las cosas ingeniosas que decía antes. Que no combino. Eso es lo que tú te crees. 

lunes, 16 de marzo de 2026

El problema de la izquierda


El problema de la izquierda es. Lamentablemente, me veo obligado a hacer un análisis más, patillero otra vez, sobre las elecciones en Castilla y León para que no se diga que le tengo manía a Castilla y León, como se dice que le tengo manía a Castilla y León. No le tengo. La izquierda a la izquierda del PSOE ha quedado fuera del reparto de escaños porque no le ha votado la gente. Ni mucho, ni poco. Izquierda Unida y Sumar se presentaron por un lado y Podemos por otro. Esto podría ser un análisis, causa y consecuencia, no lo sé. Podemos no le importa a nadie. Pero ojo con el otro lado, porque algo que ya parecía apuntarse hace unos quince años, parece que vuelve a asomar. Sin que nos estemos dando por aludidos. Tenemos la organización, pero para qué. Podemos no le importa a nadie, pero sus portavoces, sus voceros, sus personajes mediáticos, mantienen una presencia constante en los medios a los que les interesa que aparezcan en la tele lanzando sus mensajes kamikazes que ya están amortizados pero que generan una sensación de ruido, de follón, de jaleo, de inutilidad, de hastío que muy inteligentemente otros aprovechan. Esto por parte de ellos, pero los que se encuentran a mi lado, no parece que vayamos más allá de intentar convencer a la gente con una propuesta que parece como muy de otro tiempo. No por mala, no por equivocada, no por que no tengamos razón en señalar lo que hay que señalar, pero hay algo que parece fuera de las cosas, de la gente, de algo que no sé identificar. No doy para más. Hace unos meses ya que pienso que no doy para mucho más. Escribo estas cosas para engordar el casillero, para aumentar los números, para levantar la manita, pero aportar, ya sé que aporto poco. El tuit de Rufián de rigor que nos señala el camino que es un camino que no concreta pero que tiene una concreción pienso que evidente: dejarlo ya, venir con nosotros, vaciemos de contenido a la izquierda estatal a la que estamos dejando sin contenido y reuniros todos con nosotros en los proyectos 'con fuerte arraigo territorial'. Porque al final es eso. No perdáis más el tiempo. El problema de la izquierda es. Y el PSOE subiendo dos escaños más. Y No a la Guerra. Otan no, bases fuera. No sé, no se me ocurren cosas inteligentes que poner salvo que es evidente que no hay nada en lo que estamos poniendo encima de la mesa que parezca atractivo. El problema de la izquierda es. 

miércoles, 11 de marzo de 2026

Persona firadabrilitzada


Sóc una persona Firadabrilitzada. Si escric en català, malament. Li tinc molt de respecte a l'Emma Zafón, repiulo moltes coses de les que pensa, crec que connecto. Però de tant en tant, amb el del xarneguisme i la identitat, no. I quan avui s'ha referit a les persones firadabrilitzades per contestar unes declaracions de l'escriptor David Uclés, novament sobre el xarneguisme, ja no aguanto més. Avui, al Telenotícies han parlat de la Nit de les Lletres Catalanes. Cadascún dels autors i autores que optaven als premis o al premi principal deien alguna frase o feien alguna reflexió. Bueno, com ja estic sensible, he anat fent el recompte i cap d'ells no tenia un cognom nostrat. Hi havia un Garcia que ràpidament completava amb el Tur. Hi havia un Español. Crec que eren vuit. Em diran que sóc una mica gilipollas fixant-me en això. Els comentaris i tweets queixant-se de que en horari de màxima audiència es va fer una entrevista a David Uclés i que si la bota de l'opressor, la mentalitat de l'oprimit, els cipayos, etc., eren multitud. Les xarxes. Ens diuen que no té sentit, què és directament d'idiotes considerar-te xarnego. Inclús ens diuen que pretenem monetitzar el xarneguisme. Veiem els cognoms que repetidament surten monetitzant el seu art, el seu talent, la seva visibilitat en els mitjans públics i me lo cuentas. Brigitte Vasallo. El procés va generar, penso, una frustració en una generació de gent jove i no tant jove que veia a tocar tot allò pel que s'havia estat preparant mentalment i activament: separar-se no tan sols d'Espanya, sinó també dels espanyols d'aquí i d'allà. De treure's de sobre tot un munt de coses, de producció cultural i política, de memòria i de lluites, que no encaixaven amb el relat de trenta anys de pujolisme i nacionalisme que si no negava, relegava la memòria dels migrants a un fet vehiculant: van venir i es van integrar i els no integrats no compten. Punt. De tant en tant, davant el fracàs primerenc del procès però no de la seva desaparició com a Messies que un dia vindrà, que tornarà, aquesta munió de gent, intelectuals, activistes, lletraferits, polítics, comunicadors, còmics, troben un punt de comunió de nou. Troben un moment en que tornen a reviure aquella unió, aquella sintonia universal, dirigint el seu odi cap a un element concret. Com la Brigitte Vasallo, per exemple. Espectacular blanco de las iras del nacionalisme més o menys militant, la Vasallo amb les seves reflexions de vegades conscientment provocadores i moltes vegades simplement perquè estàs fart o farta ja de fer com si no passès res, com si tot fos així i així està bé. Com si no estiguèssim escoltant. Els seus últims comentaris sobre l'enèssim cas de metge, cambrer, repartidor, infermera, que no parla català, van ser agafats com a element de comunió. Tots contra la Vasallo. Totes contra la Vasallo. Que marxi, que calli, que deixi de rebre beques. Quina gràcia lo de les beques. Els 'Anys intelectual oblidat que cal recordar perquè hem de treure intelectuasls oblidats per refermar-nos en que tenim intelectuals i tú no' i les seves beques. David Uclés, qui és creu que és. Com pot algú que és de fora, de Jaén a més, com el mític i odiat abuelo de Jaén, dir quelcom sobre la immigració, sobre Catalunya. Sobre la nostra Catalunya. Tots contra Uclés. Comunió de nou. Qui s'han cregut que som nosaltres! Hi s'instala un clima. Un clima pel qual tot es defineix pel mateix filtre. Comissions Obreres. Comissions Obreres i UGT signen un acord amb el Govern socialista, (és que tot malament) relatiu a la situació de l'educació pública. Els comentaris no únicament són de protesta per un acord signat per ser insuficient, per ser signat sense tenir les suposades majories. Hi ha una altra cosa que traspúa. Hi ha un rencor. CCOO. UGT. Govern socialista. Menjagambes. De sobte, els vanguardistes revolucionaris es vesteixen de Jiménez Losantos per dir 'comegambas' als sindicalistes. Rates. Si mireu els comentaris i els insults, ràpidament surt: botifler. Fins i tot he llegit un 'castellà'. Aquests dies toca odiar a CCOO. La Vasallo. El Évole. El Serrat. Una declaració. Un gest. Un comentari. Comunió. Em repetiexo? Heu nat a la Fira d'Abril? Jo no havia anat molt de jovenet, no m'agradava perquè era una Andalusia la que es representava que no era la dels meus pares. Bueno, fins que no és Andalusia, sinó que és una Catalunya oculta el que descobreixes allà. De sobte, la classe treballadora, esa classe treballadora que no sabem on és. Allà. Milers i milers i milers de persones, no únicament andaluses o descendent d'andaluses, sinò migrants de molts països, es congreguen allà per gaudir. No ballant sevillanes únicament. Gaudint al parc d'atraccions, menjant porqueries, etc. Quan algú diu persones firadabrilitzades, de què coi creu que està parlant? De feixistes nostàlgics amants de Los del Río? De què merdes creu que parlen? Tots som idiotes? Clar que ho som. Persones firadabrilitzades. Seguiré anant a la Fira d'Abril. Cada any porto més gent. Que flipen. Pues res. Aquella Catalunya que ens odia i que troba en aquest odi la seva raó de ser. Per ser catalans. Doncs bé. 


Foto: Fira d'Abril 2025

viernes, 6 de marzo de 2026

El mundo en guerra


El otro día lo discutía con una compañera. ¿Están los Estados Unidos realmente en decadencia? ¿Estamos viendo los estertores de una potencia que ha perdido la hegemonía? ¿Me estoy perdiendo algo? El sábado Israel y los Estados Unidos iniciaron el ataque que pretenden final contra Irán, después de días de negociaciones sobre no sabemos qué del programa nuclear o temas que se nos escapan. Bombardearon sin medida, se cargaron a 165 niñas en una escuela y eliminaron a los líderes del país. Se dice pronto. A su vez, Irán respondió esta vez atacando no solo Israel, sino también objetivos americanos y no tanto en países del Golfo. Cualquier noción de derecho internacional ya no se contempla. Cualquier sujeción a normas o leyes, queda descartada. Son mis pelotas morenas y punto. Y casi sin encomendarse ni a dios ni al diablo, estos dos países se lanzan a una guerra que no sabemos si van a ganar o van a perder. Diría más, nos tendremos que conformar con saber que nos digan que la están ganando o perdiendo, sin llegar a entender qué pasa realmente. En Gaza hemos visto que los palestinos son los únicos perdedores, arrasados, masacrados, ignorados por toda la comunidad internacional. Irán parece otra cosa y sus ataques dicen que ponen en jaque la economía con el estrecho de Ormuz bloqueado o con la pretensión de cortarle el gas a Israel atacando nosequé instalaciones. Mientras todo esto pasa, China celebra un plenario de la asamblea nacional y no mueve un dedo que yo sepa entender. Mientras tanto Rusia, aliado de Irán, parece que tampoco está en condiciones de hacer nada. Y así americanos e Israelíes se aplican en la destrucción mientras el mundo se debate entre agachar la cabeza y saludar con entusiasmo el ataque o bien mantenerse en un segundo plano e incluso, como nuestro Gobierno, decidir que aquí no se colaborará con este ataque. No es que nos declaremos de repente pacifistas, sino que en este caso, se considera que no. Se enarbola el No a la guerra y se hace, acertadamente, banderín de enganche para una izquierda que necesita cosas sencillas que la movilicen y está bien. Al menos, Trump nos une. Y nos moviliza. Cosa que no todo el mundo capta, como el astro de la foto. Los países europeos, vacilantes en un principio, parece que ahora se ponen de perfil con los americanos. No sé si es que no ven claro el éxito de la movida o qué. Los países del Golfo dicen que ellos tampoco están por servir de plataforma para nada. El dinero. La pela. La final de la Copa del Rey. Por lo pronto, la masacre continúa y los ataques de respuesta no cesan aunque su alcance es mucho más limitado que lo que organizan americanos e israelíes. ¿Están los americanos en decadencia? ¿Ya han perdido? La compañera, que sabe mucho, me hablaba de que los chinos están controlando la economía mundial, la tecnología, y que los americanos solo pueden recurrir a la fuerza para quedarse con recursos que los chinos controlan de otra manera. Sí, pero los controlan. Es decir, será por la fuerza, pero en Venezuela tienen lo que querían, en Irán la película tiene pinta de ir por el mismo camino. ¿Estamos preparados para ver imágenes de Cuba en la que la población arranque las imágenes del Che en el ministerio aquel? Guillem Martínez, en un artículo reciente, decía que Trump estaba ganando. Que no encuentra contestación interna y que va haciendo parece que a lo loco pero va haciendo en el exterior. Y que va cambiando el mundo, y van cambiando los gobiernos. Y así, al final, te encuentras que lo que tenemos en este país es una excepción. Sí, que no arregla nada en el tema de la vivienda. Sí, que las medidas sociales no llegan a la gente. Sí, todo. Pero resulta que este Gobierno, se convierte en una especie de isla que irradia algo diferente. Y con eso parece que debería bastar para frenar el paso a la extrema derecha en su parece que imparable ascenso hacia nuestro... El mundo mientras tanto, está en guerra. Las potencias se gastan lo que no tienen en tirar bombas y bombas y misiles y drones y más misiles y más drones para frenar a esos misiles y drones. Una colección de capullos se quejan de que sus hoteles se han quedado sin piscinas, o sin pistas de paddle. Una colección de fachas se quejan de que Dear Mr.Trump no declare la independencia de Catalunya para joder a Sánchez. No sé si estamos en el lado correcto de la historia durante estos quince minutos, pero al menos uno tiene la sensación de que podemos frenar, durante esos quince minutos, que la nube negra no avance tan deprisa. Hay gente que no se entera de esto. Hay gente que no se entera de nada. 

lunes, 2 de marzo de 2026

Los Domingos - Alauda Ruiz de Azúa


Uy, Los Domingos. Cuando apareció esta película en los cines, los comentarios de rigor tendían a vender esta película como parte de una suerte de nuevo renacimiento neoconservador por el cual, que una chica joven se metiera a monja pues tampoco tenía nada de especial y que bueno, que Lux de la Rosalía y que lo religioso y lo católico en particular vuelven porque ya está bien de tanta mamarrachez. Esto ha seguido más o menos así, de manera que incluso desde el otro lado, la reacción fue furibunda ya que se pretendía vender a la película precisamente como un blanqueamiento del rollo monjil y religioso y el anticlericalismo sempiterno encontraba un asidero al que volver a subirse. Pero no. Resulta que después de su brillantísima intervención en la gala de los Premios Feroz, me he aficionado de malísima manera al podcast Las Hijas de Felipe y por un azar de los algoritmos me salió la crítica que han hecho de esta película y cómo desmienten que sea eso que nos han dicho que era, tanto unos como otros. Porque la película es otra cosa. Y es una cosa bastante más normal y bastante más en la línea. La historia de una chica, huérfana de madre, con un padre rehaciendo su vida y dos hermanas pequeñas, así como la de su tía, emparejada y con hijos pero con un nosequé interior que chilla destrucción de lo que existe. La chica estudia en un colegio religioso, el padre es un mentecato que debería aparecer en las enciclopedias como mentecato y como parece que la vida así en general no es lo que se dice apasionante, y lo poco apasionante que hay parece que está mal, pues encuentra en el reducto de paz y fraternidad y sosiego del convento un refugio. Y como lo hace y no se desdice, pues entonces mal. Mal para la tía que pretende convencerla de que no. Pero no mal para un padre que es el verdadero protagonista indirecto de una película donde el orden religioso, donde los religiosos y las religiosas, no son más que personas que aprovechan las debilidades de cada uno para entrar en ellas y sacar un provecho que en este caso es el de ganar una adepta. Sin coste. Escalofriante ese momento. Sin coste alguno. La película, ya hablando de la película, es un peliculón. Interpretaciones ajustadas y una protagonista, la chica en cuestión, a la que no hay absolutamente nada que reprocharle. Merecidísima campeona de España de los Goyas y no se amedrenten por esos comentarios que nos quieren hacer ver que ya todo es volver al cine de los cincuenta. Nada de eso. Sin coste. 

jueves, 26 de febrero de 2026

Nos acordaremos de Yolanda Díaz


Tengo otras fotos con Yolanda Díaz, no todas mejores. Una que es un posado estupendo, yo con una camisa blanca y ella también. Y otra que nos hicieron en un acto de los primeros que hizo cuando empezó su escalada hacia la candidatura, en el Auditori, pero que salió oscura, tan oscura que no sé si la colgué. Lo que está claro es que la he perdido. Así que esta puede valer. Bien. Hablemos de Yolanda Díaz y hablemos de cómo la izquierda es un arcano incomprensible para la mayoría de la población que, cuando ya parece que ha dejado claro qué es lo que quiere, nos empeñamos en retorcer su voluntad. La gente, así a bote pronto, buena parte de la gente, quería a Yolanda Díaz. O nos hicieron quererla, quién sabe. El caso es que nos hicieron quererla y la quisimos. Muchos la seguimos queriendo y creemos que presentaba el perfil necesario para poder plantarle cara a la derecha. No a la derecha, perdón, al monstruo al que nos enfrentamos que va más allá de la derecha. Ese tiempo en el que articuló el espacio que luego se presentó como Sumar, fue tremendamente positivo. Tanto, que durante la campaña electoral, la gente que no era nuestra nos paraba para decirnos que ella era muy buena. Nos dijeron que era buena, comprobamos que era buena y luego nos dijeron que ya no valía. No valía porque no fue capaz de articular el espacio. No valía porque desde Podemos se comenzó una guerra absoluta sin más objeto que dañar su imagen. No valía porque su pretensión de hacer de Sumar un partido fue demasiado rápida y violenta. Violenta porque un día antes de que se hiciera el acto, la primera asamblea de Sumar, en Madrid, a la que fuimos muchos ilusionadísimos, justo el día de antes, se decidió que en Madrid, Sumar era Más Madrid y no IU. IU se enfadó y fue el principio del fin. Yolanda Díaz en su obituario está recibiendo infinitos halagos como Ministra de Trabajo. Como ya saben, los datos y yo nos llevamos mal, así que resumiremos la cosa con un pensamiento que también he leído y vosotros más, y es que con proclamas y con frases y con ideas brillantes no se cambia la vida de la gente, pero con acciones, por pequeñas que sean y las que consiguió llevar a cabo Yolanda Díaz no eran pequeñas precisamente, sí. Y Yolanda Díaz, en un mundo en el que nos dicen que la izquierda es inútil, demostró que podía ser útil. No solo para que no gobiernen los fachas y ya, sino para hacer cosas. Cosas tangibles. Pero eso no podía ser y desde el mismo principio, la proyección de su figura fue atacada por tierra mar y aire desde su propio flanco. Incluso desde el flanco de quienes ahora nos hablan de juntarnos todos o irnos a la cuneta y que en su momento votaron contra la Reforma Laboral porque Yolanda Díaz volaba demasiado bien. Finalmente, cuando aquel proyecto de convertir a Sumar en un partido heterogéneo y poco explicado fracasó, porque se fue muy deprisa y lo que se ha conseguido en Catalunya y se va consiguiendo no sin resistencias era difícil de emular así de buenas a primeras fuera, Yolanda dio un primer paso y desistió del tema de la articulación. Como no quiso liderar más, ya no podía liderar más. Y así, que no iba a ser, porque los distintos actores ya habíamos decidido que no valía, igual que un día nos dijeron que sí valía, no valió. Y ayer, después de todo, anunció lo que todos ya sabían, que ella no iba a ser. Ahora supongo que esperaremos encontrar a alguien que genere lo que generó y que, sobre todo, cuente con los apoyos con los que ella montó, interesados sin duda, pero qué bien vinieron, para que esa propuesta se articule. La cosa no parece estar dirigida a que se pueda articular, pero lo pelearemos y nos pondremos a disposición de quien nos digan y volveremos a decirle a la gente que sí, que se puede, que lo podemos hacer tan bien como lo hizo ella al frente del ministerio de Trabajo, el mejor de la historia. Porque no tenemos otra. Nos acordaremos mucho de ella.