jueves, 15 de abril de 2021

España avanza imparable hacia la 3a República


Antes de comenzar, advertirles, queridos lectores, de que no soy una persona optimista. No soy una persona que se crea mucho lo de que con palabras de ánimo vamos a conseguir lo que los hechos y la realidad nos indica que no va a pasar. Así que lo del título no es más que un recurso. Un recurso que he copiado de un artículo de Diario 16 en el que el autor nos dice que esto ya está al caer. En 2018. Una marea de referéndums y de convocatorias desde la base que está haciendo temblar a la monarquía. Estamos en 2021 y efectivamente, avanzamos inexorablemente hacia la República. Lo que no sé si nos está valiendo hasta ahora es el porqué queremos una República y si entendemos porqué mucha gente no quiere una República. O bien considera que esto ya es 'casi' una República, como nos intentan explicar y aplicar reiteradamente los compañeros socialistas. ¿Somos ya una República? Naturalmente que no, porque no tenemos un jefe del estado que haya sido elegido por los propios ciudadanos y lo que se llaman 'valores republicanos' no son los que nos rigen. Entonces, ¿porqué cuando hacemos concentraciones por la República (unitarias o partidarias) vamos un reducido número de personas tan reducido que no quisiéramos tener que volver a concentrarnos en estas circunstancias si lo que queremos es una República ya a no ser que lo que queramos con estas concentraciones es otra cosa?

Creo que en este país, en el que nos conformamos con tan poco, el concepto de democracia ha suplido al de república. Es decir, como ya tenemos una democracia, votamos, elegimos, podemos ir por la calle más o menos con cierta libertad de que no va a venir nadie a pegarnos dos hostias por pensar como pensamos, convocamos actos, manifestaciones, en algunas nos calientan el lomo y en otras no, pero como eso ya lo tenemos más o menos asumido, realmente... ¿qué es entonces una República? Y para explicar lo que es una República, zas, caemos en la trampa y nos ponemos trascendentes y explicamos lo que era la Segunda República. Una República que termina mal, no porque la república tenga que terminar mal, sino porque los fascistas y la derecha más chunga que te puedas imaginar, inició una guerra de exterminio que queda en la memoria. En la memoria de tanta gente que dice sí, República, pero que con esto yo ya voy tirando. 

Ir tirando es, creo, lo que define a este país. Y ahora me quiero referir a otra cosa que tampoco le importará a nadie pero es una sensación. ¿Por qué me parece más moderno, nuevo, actual, bien trabajado, estimulante, atractivo, joven, el proyecto de una República catalana que el de la República española? ¿Qué hacemos mal? ¿Es porque es mejor? No creo que sea mejor, de hecho la República catalana y quien la tiene en la boca con más pasión, muchas veces creo que no piensa en una República de ciudadanos catalanes sino en unos catalanes concretos. Pero aún así, hay más republicanos 'indepes' hoy que 'republicanos' ibéricos, por llamarlo de una manera que no me obligue a decir españoles. Al menos, esos republicanos catalanes tienen medios con pasta currándose campañas guapas, modernas, vistosas, actuales, con gente así como guay, que te irías con ellos de gintonics a cualquier parte. Y nosotros qué tenemos. Tenemos lo que podemos. Tenemos la nostalgia. Tenemos los slogans, tenemos las banderas, pero se nota que detrás no tenemos los medios. Es igual, la República va a llegar porque el Rey acabará cometiendo un error fatal y entonces...

¿La República va a llegar? Todavía nos enternecemos con los tweets de la JSC de rigor. Todavía sacamos la bandera tricolor y la colgamos de las fachadas del Ajuntament o las colgamos en los mástiles. Está a punto. El rey la cagará en algún momento y se tendrá que desmoronar todo y volverá otro 14 de abril. 

La República llegará cuando refundemos o se tenga que refundar este Estado. Y quiera dios que se refunde de la manera que a nosotros nos gustaría. Porque puede pasar, como nos pasa aquí mismo, que se esté refundando de una manera en la que no todos seamos iguales a ojos del Señor. La República deberá significa algo nuevo, algo joven (pero no de jóvenes diciendo cosas viejas), de fotos en color, de valores nuevos, no de olvido sino de futuro. Ya llevo mucho rato diciendo cosas y acaba uno soltando lemas y frases para quedar bien. 

No sé cuándo va a llegar la República. Pero que no es esto de ahora, seguro. Y que no podemos seguir vendiendo la misma República de hace 90 años, tampoco. 

martes, 13 de abril de 2021

Assemblea Constituent d'Esquerra Unida Catalunya. Nos conocemos desde siempre.


Una primera información que merece la pena señalar a la hora de leer este texto y que influye y mucho a la hora de escribirlo es que, ojo, soy miembro de la Coordinadora de Esquerra Unida Catalunya. De 58 personas que en Catalunya formarán este órgano de dirección, este primer órgano de dirección que en realidad es el segundo órgano de dirección, pero a mí me gusta más pensar que es el primero porque es el primero que se forma tras la Assemblea Constituent, yo, aquí donde me ven, soy uno de ellos. No se asusten, porque no pasa nada. No hay absolutamente nada que temer ni por mi parte. Las flores, el campo, la primavera, el picor de ojos, las imágenes de los campos de colza, amarillos, la búsqueda de las amapolas, las discusiones bizantinas acerca de la federación y qué significa esencialmente ser una federación y si ese significado de la federación influye mucho, poco o nada en el devenir de una organización que nace porque tiene que nacer y que va a vivir porque tiene que vivir. Soy una persona que, una vez superadas las votaciones de los documentos políticos y los estatutos de la nueva organización, seguirá fielmente todo aquello que dicen los documentos políticos y, afortunadamente, unos estatutos que han sido redactados para que personas como yo, militantes ojo, puedan desarrollar su actividad política de la manera más bonita y popular. Nos conocemos todos. Si hay caras que no me suenan es por mi culpa. Todos llevamos mucho tiempo en esto. Todos llevan más que yo en esto y me cuesta reconocer todas las caras, pero ya estamos en este barco. En este barco que es y que no es. O que tiene que ser pero que no ha de ser. Empezamos con los acertijos, pero quienes leerán este texto y quieran llegar al final, si superan lo del título y una foto donde no sale nada más que una serie de militantes, de compañeros y compañeras con el puño en alto mientras suena la Internacional y piensan, seguro que piensan, 'bueno, pues ni tan mal', quienes lean este texto hasta el punto final, lo entenderán todo. Y no les gustará demasiado a algunos y otros pensarán que tampoco hacía falta, pero creo que hay que dejar las cosas lo bastante difusas para que sigamos adelante. Y sí, soy un defensor acérrimo de la nada. No sé desde cuándo, pero hace algunos años, no podría poner una fecha clara al respecto, que me mantengo muy firme en posiciones de difusión, de nebulosa, de no querer la concreción. Como concepto. Solo con la banderita al hombro de la comunión y del vamos tirando, sin que lo escrito sea lo claramente nítido como para que alguien me pueda decir, perdona, pero creo que esto que estás escribiendo no se ajusta a lo que dijimos que. Es decir, más o menos. Lo que vengo a querer decir es que el sábado constituimos la nueva Esquerra Unida Catalunya y junto con el debate semántico, conceptual, genérico, ditirámbico sobre si somos el referente de Izquierda Unida en Catalunya o somos el referente de Izquierda Unida en Catalunya, que parece que es lo mismo pero si alejan ustedes los ojos de la pantalla y miran hacia otro sitio y vuelven a mirar ahora mismo a lo que está escrito verán que, claramente, hay un matiz. Un matiz que se nota mejor cuando lo lees. Digo, que después de discutir esto, llegamos al punto de decidir y quién. Quién. Y aquí se abre un tiempo nuevo y de novedad porque nuestra tradición no es esa tradición que dice que dos mejor que uno, sino que uno es uno y ese uno es el que tal. Y nosotros no éramos así que eso al final no sabíamos pero ahora lo vamos a saber. Y nos conocemos de toda la vida. Nos lo sabemos. Nos tenemos más vistos que todas las cosas que hay. Tan vistos y tan cerca. Tan lejos y tan desconocidos. En la misma casa, en el mismo recinto, con la de cosas que pasan fuera. Fuera es donde está la cosa. Lo tenemos todo para hacerlo bien. Tenemos la gente, tenemos la historia, tenemos las ganas. Pero es fuera. No dentro. Es fuera donde está la cosa de ganar. Y no es aquí. Aquí ya estamos y nos hemos dado la mano y lo tenemos claro o lo suficientemente claro para pensar que todos llevamos razón. Ahora, ya, es fuera. Porque fuera está la cosa rematadamente mal. Pero mal de asustar. Y no creo, pero qué sabré yo, que a nadie le importe demasiado lo que nos pasa dentro. O que nos proclamemos algo. O que saquemos ahora una pegatina nueva que poner en la carpeta. Lo que espera la gente, que ya hace tiempo que no nos espera, que espera bien poco de nosotros, es que al menos no hagamos el tonto. Hacer el tonto después de haber leído tanto, no es tan difícil. Tenemos una historia, pero esa historia no la interpretamos igual, porque nos conocemos desde siempre. Leo mucho. Leo vidas de dirigentes que apelaron a partidos sin partido, a partidos que se fueran disipando, que se fueran diluyendo, que se fueran haciendo invisibles. Y les fue mal. Creo. Y de la misma manera que no les entiendo, me gusta pensar que aquí yo pienso lo mismo y que el camino es el de estar, pero no estar. Estar pero fuera. Nosotros tenemos que estar fuera. Con el puño en alto, con la Internacional, con la bandera republicana, con la senyera y con el Cant dels Segadors. Es fuera. Es en un espacio común donde hagamos lo que tenemos dentro. No sé. Nos conocemos de toda la vida. Incluso los que llevamos tan poco en esto que tenemos que preguntar a cada segundo de qué episodio se habla, de qué saga se procede, de qué estirpe se apartó aquel. Todo eso. Y aún así, seguimos. 

Mucha suerte para todos y mucha suerte para la compañera Núria y también para el compañero Eduard y que no tengamos tiempo de. 

lunes, 12 de abril de 2021

Crónica de un concierto de punkrock en el Teatre Sagarra


No es tan fácil. No es fácil que en plena o en los estertores o en lo que sea de la pandemia, unas 150 personas se reúnan en un Teatro para estar sentadas durante dos horas y media (si es que no te fuiste cuando acabaron los Motosierras, claro) para escuchar, simplemente escuchar sin más, la música de dos bandas que nos autocalifiacamos como punk pero desde dos perspectivas diferentes. Diferentes en cuanto a que Motosierras beben directamente de las fuentes del punk ramoniano y nosotros eltoni, elpako & elaitor nos vamos más por las ramas queriendo hacer muchas cosas que se resumen en ruido. 

Un concierto en el Teatre Sagarra no es fácil. Un concierto de rock en este templo de la cultura colomense. Yo, que soy un poco refractario a eso de 'acercar la cultura popular a los templos institucionales' y que opto más por que la cultura popular se fomente en los espacios donde se da sin tener que 'normalizarse' en un espacio concreto como el Teatre, he de decir que la experiencia de tocar y sonar en un lugar donde el cuidado por el sonido es excelente, merece la pena. Contar con los medios técnicos para llevar a cabo un concierto ya no digno, sino brutal, con la iluminación, las proyecciones, el sonido brutal, es cosa de los técnicos que trabajan en el Teatre así como los que se sumaron como Víctor y Marc del Molinet. Y sin la colaboración de la Estefi en las proyecciones y del gran Sancho con la retransmisión en streaming. Tener la posibilidad de hacer un concierto así, es una gozada. 

Pena que ni durante ni después del concierto, un concierto de rock, se pudieran disfrutar de las circunstancias habituales a un concierto de rock, es decir, una cervecita y poder moverse uno más o menos al ritmo que le marque lo que uno sienta. Aguantar dos horas sentado escuchando simplemente el cañón de concierto de Motosierras, debe ser muy duro. Por eso, lo importante era que la gente se lo pasara lo mejor posible y hacerles entretenido el show. 

El Show. Comienzan los Motosierras con un set que no da tregua. Versiones y temas clásicos de su repertorio. La adición de Mario y Johnny de los Barrankillos o Kapiche Klú a la banda le da un vigor apabullante a la propuesta que comanda el inefable Morton. 50 minutos de tralla de la buena, con algún espacio para la balada tierna (¿?) en Maybe Tomorrow y flipadas como el Santa Coloma Primer Reich y el éxito motorierril 'Nene de Barna'. Gran concierto para una banda con más de 30 años de carrera. Y lo que le queda. 

Nosotros, eltoni, elpako & elaitor, presentamos nuestro disco 'Por la Paz y la Amistad'. Este disco lo grabamos el año pasado, en agosto, en los estudios del bueno de Christian Songstore. Un disco de 7 canciones donde nos ponemos estupendos y nos vamos de las canciones instrumentales de 9 minutos a las píldoras punkas. De Can Zam Salvatge a La Muerte. Y en medio canciones que quieren ser punk pero donde se nos ve la psicodelia que escuchamos y a la que nos rendimos. Así que el concierto se basa en las siete canciones más la incorporación de dos clásicas del repertorio, como Cuesta Abajo y No creía en el Amor y los mágicos finales de fiesta, la Bigotín Experience, Bigotín, Cobradora del Gas y una recuperada 'El amor es un sentimiento'. Para comenzar, como siempre, la intro de Urlstan Chulpadelasang. Muy dignamente hicimos un repaso de todo el disco y estas canciones y, como siempre, no solo haciendo algo de música, o intentándolo. Especialmente satisfecho de Por la paz y la amistad, la canción que da título al disco y que es para mí un reto. Un reto personal, como banda y también para el público. Y parece que salió bien. 

En definitiva, ya está hecho. Hemos hecho cosas que no pensábamos que podríamos hacer y ahora hay que volver a los conciertos que no sean tan fetén. Hay que volver a tocar en plan como sea. En plan como siempre. Con lo que haya, con lo que suene, delante de la gente a la que no le gustes, gente que no se espere nada, gente que venga a ver al otro grupo, gente que ya te ha visto y a la que hay que sorprender de alguna manera. Como sea. Todo eso que pasa en los conciertos. Y que debe volver a pasar.

Conciertos en Santa Coloma. Entrar en el Teatre Sagarra no es por nada. Es porque es un sitio molón para tocar. Como sería un lugar y es un lugar excelente la sala Miquelet del mismo teatro. Y nos quedamos cortos. El Auditori bien, pero no para el rock o músicas con percusión y follón sónico. Y quedaría mirar a ver si otros espacios se pueden habilitar. 

Espacios para la música y para la creación en general. Si nosotros lo hemos hecho, qué no harán otros más así. Y que siga viniendo la gente. Que se repita y pronto. 

jueves, 8 de abril de 2021

La música


La música es muy importante. Eso te lo puede decir cualquiera. La música tiene la capacidad de hacer que las personas se transformen. La música nos evade. La música tiene la virtud de hacernos entrar en mundos que de manera natural no nos parecen accesibles. La música la hace gente que tiene la necesidad de expresar cosas mediante sonidos más o menos modulados. O no. 

La música expresa una emoción. Las frases escritas tienen también la capacidad de expresar emociones. Las frases que tú dices también. Un cuadro expresa una emoción. Un vaso de agua puede ser una obra de arte. Los tópicos las frases hechas sirven para ir rellenando los espacios entre cosas más importantes. Lo que nos distingue de los animales, no lo sé. La vida es eso que pasa mientras encuentras otra canción que te gusta. Las listas de canciones que nos gustan se acaban convirtiendo en listas de canciones que están de relleno hasta que llega una nueva canción. Un disco. Un disco que nos gusta nos puede gustar entero o por partes o solo una canción. Y lo podemos odiar por lo mismo. Una banda, un cantante, un estilo concreto. Podemos hablar largo y tendido sobre el tema. Hablar sobre música. Ignorar a Frank Zappa. Hablar de críticos de música, leer lo que dicen los periodistas y los entendidos que no son periodistas sobre un concierto, un cantante, una solista, la tortuosa vida de una banda de renegados e inadaptados que se convierten en un éxito mundial por que las cosas son como son y pasan y uno de ellos se acaba suicidando y otro desaparece de la escena y un tercero acaba siendo aún más famoso porque es muy majo y la música que hace es así como fuertecita pero tampoco da miedo y le gusta a la gente. 

La música amansa a las fieras. La música de Almansa. El músico de rock. El músico de pop. El músico abierto de piernas y sujetando el mástil de la guitarra como si fuera una pata de jamón. Qué os habíais pensado, que iba a decir que sustituye el mástil de la guitarra por un símbolo fálico. Era eso. Al final siempre hablamos de lo mismo. El batería es un virtuoso, aporrea con fuerza. Me gustan también los baterías que no le dan tan fuerte. En realidad, me gusta lo que no te guste a ti. Si te gusta, me cansa. La música es como todo. 

La música de una banda que no está segura de hacer las cosas bien. La música de una banda que no quiere aceptar que ya no hace las cosas como quisiera. La música de una banda que sabe mejor de lo que piensas qué es lo que quiere. La música de una banda que no se oye. La música que tú haces y que no escuchas. La música de otros que no te interesa. 

La música es muy fácil de definir. Solo hace falta que escuches algo que te gusta y que no digas nada. Y que cuando escuchas música que no te gusta pienses en las ganas que tienes de escuchar música que sí.

Voy a decirlo mejor. Para definir lo que es la música, lo mejor es escuchar música que no te gusta y pensar en lo que te molaría escuchar música que sí. 

miércoles, 7 de abril de 2021

Derrota tras derrota


Cuando yo era chavalín, la Real, como Osasuna o el Alavés que siempre estaba en Segunda, eran equipos hermanos. No fue hasta ya bastante mayor cuando descubrí que esa especie de segundos equipos que para mí eran, no lo eran tanto, al menos para una parte de la afición de estos equipos. Es decir. Cuando hubo años malos para nosotros, escuchabas esos cánticos de 'a segunda', dirigidos hacia nosotros y me dejaban con el culo torcido. Cómo podía ser. Supongo que idealizo también a nuestra afición, la athleticzale y habría cafres que cuando bajara la Real se lo pasaran en grande. En fin. 

El sábado perdimos la final de copa contra la Real. Hicimos un partido nefasto y aunque la Real tampoco nos dio ningún baño, sí que fue mejor que nosotros y demostró que, efectivamente, lo que se había visto durante toda la temporada, se dio también en la final. Nos ganaron y no hay nada que apelar. Ponerse a buscar ahora excusas en el árbitro o minimizar la victoria rival porque patatas es no tener los ojos abiertos a una realidad que es inapelable. El Athletic, mi Athletic, jugó fatal. Pero no jugó de manera muy diferente a como lo hacía en los partidos previos a la llegada de Marcelino como entrenador. Juego escaso, pretendida solidez defensiva, una cagada apocalíptica, un penalty en contra tonto tontísimo, y derrota por la mínima que no sabes si justificar si esto o si lo otro. 

Esta derrota duele. Duele porque la final contra la Real era el partido. El partido. Un partido donde, podría ser, se estuviera dirimiendo algo más que una final de copa o un derbi vasco. Puede haberse dirimido un cambio de ciclo, o al menos la constatación de que la Real hace las cosas mejor y que estarán por delante nuestro durante un tiempo. Hacer las cosas mejor no es fichar jugadores de fuera. Hacer las cosas mejor para mí es que jugadores vascos prefieran jugar allí antes que en el Athletic y sobre todo, que juegan con chavales de la cantera. Que entre alineación y cambios había jugadores de la Real que no tienen el bombo que le damos a los nuestros y que juegan de maravilla. Viendo la alineación completa vemos jugadores que tendrían que haber jugado en el Athletic y otros que... 

En fin. Un artículo que recomendó el Gorka, sobre la necesidad de hundir la Gabarra, también me hizo pensar. Sigo la cuenta de la Peña El Txistu, que se dedica a poner fotos antiguas. Los últimos días antes de la final fueron eso, históricos. Goles que nos dieron copas, jugadores, etc. La presión de la historia y todo eso. Todo es histórico, nunca serás tan bueno como eran los de antes. Incluso los que no ganaron nada como Julen o Etxebe. Y nuestros jugadores jóvenes nunca serán tan buenos como Julen que con 17 años ya... y vosotros... no.

Vamos acabando. Ganar esta final era trascendental. Y no la ganamos. Ahora tendremos que jugar otra final contra el Barça, al que ya le hicimos el lío en la Supercopa, pero que veo chungo volver a repetir. No es imposible pero qué quieres que te diga. Mal. Hasta la victoria siempre, claro. Pero que eso. Mal. 

martes, 6 de abril de 2021

Arcadi Oliveres


La noticia ha llegado este mediodía, mientras estaban dando el Telenotícies. Era una noticia esperada porque desde hace semanas Arcadi Oliveres ya había comenzado a despedirse. Finalmente hoy nos ha dejado. 

Supongo que habrá quienes tengan un recuerdo cercano con él, o que hayan compartido con él muchas cosas. Habrá quién lo considere uno de sus referentes o la persona que encarna lo que debería ser el pensamiento crítico, al menos, crítico, con el sistema. Yo contaré lo mío.

Mi primera vez con Arcadi Oliveres fue hace muchos años pero no tantos años como para que parezca que yo ya conocía a Arcadi Oliveres hace tantos años como para que yo parezca algo o alguien. Cuando lo fui a ver por primera vez, Arcadi Oliveres ya era un referente de muchas cosas para mucha gente, pero no para mí, porque yo no lo conocía. Fui con mi amiga San que me llevó a verlo a la Biblioteca Central porque ella decía que le gustaba mucho lo que Arcadi contaba. Yo, un sectario como la copa de un pino, no tenía localizado a Arcadi Oliveres dentro de mi microcosmos de 'personas que pueden hablar contra el sistema' y por eso entré con la nariz hacia arriba, midiendo, mirando con extrañeza. Quién era esa gente. Yo entonces no militaba, no sabía casi nada aunque creía saber ya mucho más que mucha gente. Había tanta gente en la Biblioteca que no se le veía apenas. Y lo que contó fue otro punto de vista. No soltaba slogans, no tenía un tono mitinero, parecía un profesor que te estuviera explicando algo que parecía evidente, que está ahí desde siempre, que no hay que ser ningún profesor ni ningún erudito para entenderlo. Todo esto es injusto. Este sistema es injusto. No hace falta llevar a cuestas frases hechas, eslogans, marketing. Solo hay que explicarlo. El capitalismo es la barbarie.

El capitalismo es el porqué de todo. El capitalismo es la mierda.

Él no diría nunca el capitalismo es la mierda, naturalmente. 

El capitalismo nos jode la vida a nosotros y a todo el mundo. Y el militarismo es una mierda igual de grande. El capitalismo y el militarismo. Pan, techo y trabajo. Tan simple como eso. Y tan complicado. 

Fue una charla y luego fueron o han sido algunas más. Tampoco muchas más. No diré que gracias a él..., no. Pero es evidente que con él, con algunos más como él, uno no pierde la esperanza de que un día ese mensaje que daba, sencillo, simple, llegue cada vez a más gente. 

Explicar lo injusto de manera sencilla cuando todo parece estar en contra.  Y algo más importante, proponer una alternativa. Casi nada. 

Tu Semana Santa


Sirva este artículo como respuesta (o como reflexión entorno a) al artículo publicado en Infograma el pasado 1 de abril. 

La Semana Santa es compleja. Si quieres. No hace muchos días, me quedaba yo completamente anodadado con las reflexiones que se hacían desde la nueva izquierda andalucista o como se la quiera llamar en torno al hecho de la Semana Santa en Andalucía. Según esta nueva izquierda andalucista, representada en torno a la figura transgresora de Teresa Rodríguez, pero con más portavoces de peso, la Semana Santa, las procesiones, las hermandades, todo eso, no son un elemento a desdeñar desde la izquierda, porque son elementos populares, son parte de una cultura que va más allá de la mera celebración cristiana católica, sino que enlazaría con movidas de culturas anteriores y que, en definitiva, no son tanto cosas cristianas, sino cosas andaluzas. Y entonces, como lo andaluz ha de ser reivindicado y ensalzado frente a quienes lo quieren convertir en una cosa secundaria, doméstica, chabacana, menor, pues hacemos pesca de arrastre con todo y ponemos la Semana Santa, esa Semana Santa, y la aupamos a categoría de cosa nacional que merece lo que te dije. Y ahí me acuerdo yo de mis compañeros y compañeras y especialmente de mi compañero Bartolo, ex alcalde de Vilches por Izquierda Unida, y de su decisión de no asistir a las procesiones ni de semana santa ni de la virgen, porque un representante municipal... pero es que mi compañero es de Izquierda Unida y no somos la nueva izquierda, no nos acercamos al pueblo y su sentir. Las procesiones de Semana Santa y su sentir popular. Respetable, claro. No imponible. Si es que imponible se pude utilizar aquí, que uno ya no sabe ni qué decir ni cómo.

Y en el otro extremo nos encontramos la posición de una izquierda también transformadora y alternativa que, queriendo decir una cosa, se le acaba entendiendo otra. El artículo, sin firma, de Infograma, titulado Setmana Santa, processions i més, tiene, creo, la consabida intención de denunciar a nuestros gobernantes municipales que participan en las actividades religiosas de la Semana Santa, cuando bien pudieran hacer lo que mi compañero Bartolo y no acudir a ellas ya que no pasa nada si no se acude y si se hace a nivel personal porque uno se lo cree, pues estupendo, pero representando a todos y todas las colomenses, pues es otro cantar. Lo que no me queda claro del artículo es porqué se asimila la Semana Santa, en especial una Semana Santa de procesiones, con toda una suerte de males y de taras de la Iglesia católica. No le acabo de ver yo la intención, o se la veo pero me resulta tan repugnante que no la llego a comprender por parte de una izquierda transformadora y alternativa, capaz de asimilar la diversidad cultural siempre que no sea la que viene de una parte del Estado español. Es decir, en el artículo, el autor o autora, o autores, vienen a decir que la Semana Santa, esa semana santa de procesiones, es franquista. Que no es de aquí. Que viene impuesta por, que si la iglesia, que si Franco, que si las procesiones, que si la inmigración. Yo aquí lo mezclo muy a grosso modo y lo pueden leer en el artículo, y puede que se me diga que lo hago a mala fe. Pero si alguien me conociere, sabe que las procesiones me interesan como hecho antropológico y que, efectivamente, si puedo ver una de cerca, mejor, porque lo que a mí me gusta es el jaleo y ver quién es la gente que hace estas cosas. Pero ni soy creyente, ni practicante, ni me gustan especialmente las procesiones porque no dejo de ser un charnego de mierda. En el artículo, por ejemplo, se habla de la Iglesia Católica como pilar del franquismo, como hogar del machismo, como la quintaesencia de lo que hay que combatir, cosas todas ellas con las que uno puede estar de acuerdo, bastante de acuerdo. Pero el articulista olvida que precisamente en Santa Coloma, el poder de la Iglesia fue determinante para aglutinar movimientos antifranquistas. Lluís Hernàndez, no lo olvidemos, era cura. Así que en realidad, de qué estamos hablando. Si antes dije que la propuesta de la nueva izquierda andalucista me parecía un disparate, con las mismas digo que lo que propone el artículo me parece muy poco compartible por alguien de izquierdas, progresista, como se diga. Y con las mismas digo que me patea ver a la alcaldesa de Santa Coloma con la vara en la mano o a las regidoras con mantilla. 

No me voy a meter a valorar cómo tiene que valorar cada uno sus creencias y practicarlas y toda esa mandanga. En realidad este tema es un tema menor, un tema como pasado ya de moda, pero que de vez en cuando vuelve. Y no vuelve en tanto como eso, como debate sobre la religiosidad o sobre el laicismo. A nadie le parece franquista la Passió d'Olesa de Montserrat o la Dansa de la Mort de Verges. Pero sí las procesiones. Anticlericalismo o anti otra cosa. El debate vuelve como otra cosa. No como religión, sino como un hecho cultural. Y lo reivindicamos o lo denostamos según nos convenga o nos parezca más cercano o lejano.