jueves, 30 de diciembre de 2021

Los libros del 2021


Llega el esperadísimo momento del año en el que alardeo de mis dotes como lector y paso la mano por la cara a todos aquellos y aquella que no han leído todos esos libros que se compraron para Sant Jordi. Llega el momento de evaluar mi cumplimiento del reto propuesto hace años por La Página Definitiva en el que se animaba a alcanzar las 50 obras leídas en un año. Nuevamente he sido incapaz de cumplir ni siquiera la mitad del reto, pero he llegado a una, creo, muy honrosa cifra de 13 libros, más de un libro al mes. Dadas las circunstancias vividas a lo largo del año, estoy más que satisfecho, no solo de la cantidad sino de la calidad de lo leído, llegando a considerar que alguno de estos libros ha causado un profundo impacto en mí. Mismo. En definitiva, vamos a desgranar la lista. 

  1. Ferran Gallego - La crisis del antifascismo. Barcelona, mayo de 1937. Sin duda, uno de los libros del año y eso que fue de los primeros y eso que se trataba de un libro especialmente denso. Ferran Gallego, que fue profe mío de América III, analiza los sucesos que se dieron en Barcelona durante la Guerra Civil, yendo a la clave del tema y poniendo sobre la mesa una visión de las cosas que se contradice con la visión 'oficial' que habla de unos buenos y unos malos o de unas organizaciones enfrentadas en su conjunto con otras sin más. Un libro que nos habla de la República, de la tan añorada y reivindicada República, desde las perspectivas de anarcosindicalistas, de comunistas, de socialistas y de republicanos a lo largo del tiempo, ya que sus perspectivas no fueron ni rígidas ni únicas. Me llamó la atención el retrato que se hace de la CNT o 'las cnts' existentes, así como el cambiante discurso del Partido Comunista desde que se proclama la República hasta su defensa final. Y el POUM, claro, magnificado y malinterpretado, al parecer, por la historia posterior e incluso no entendido por quienes quieren proclamarse herederos de. Un libro que habla en definitiva de una desgracia muy grande, que nos indica patrones de comportamiento en organizaciones y ante problemas políticos de altura y que bufff, libraco. Lo que pasa es que es de Ferran Gallego y desde lo de la Faes, tiene mala fama.

  2. Joseph Roth - Años de Hotel. Joseph Roth es uno de esos escritores austriacos de principios de siglo que retrataron lo que había sido el mundo y lo que vendría después. Lo que ellos consideraron el tránsito entre la civilización y la barbarie. En este libro se recogen artículos escritos para diversos diarios franceses, alemanes... en los que habla de lugares, viajes, hoteles, impresiones sobre la vida en unos años en los que el monstruo, poco a poco, asomaba la cabeza. Un libro curioso que nos dice más de lo que parece.

  3. Txema Castiella - Antoni Gutiérrez Díaz. El Guti. L’optimisme de la voluntat. La biografía del que fuera Secretario General del PSUC y cara visible de la organización durante los años finales del franquismo, la transición y los primeros años de vida democrática. Una biografía escrita con la intención de reivindicar la figura política de un personaje crucial para entender la evolución del PSUC como partido capital, troncal, del movimiento antifranquista y cómo ese partido que se pensaba capaz de ser un actor protagonista también con la llegada de la democracia se encuentra con una realidad a la que habrá que amoldarse. Y aceptar la realidad no es fácil. Un libro entretenido y que, pese a la comprensión y alineamiento del autor con todos los pasos que da el Guti a lo largo de su trayectoria, no evita tampoco hacer un retrato de sus rivales respetando sus trayectorias y circunstancias.

  4. Miqui Otero - Simón. Una novela. Una novela ambientada en Barcelona. Una novela que me llevó irremediablemente a Francisco Casavella y su mundo y que, el autor Miqui Otero, no disimula en considerar una gran inspiración. La inspiración. Dos hermanos, un bar, los referentes, los misterios, las relaciones de amistad a lo largo del tiempo, las meteduras de pata, el perdón o el olvido o yo que sé. Me gustó el libro. Cualquier novela que tenga estos ingredientes y que se ambiente en Barcelona ya me puede.

  5. Andrés de Francisco - Marx & Lincoln. Guerra y emancipación. Me dejaron este libro y me lo tuve que leer. El libro es curioso y no es sencillo. Pareciera que es un diálogo entre dos personajes importantísimos de la historia, Marx y Lincoln. Y no. Se trata de cartas, artículos, discursos, de Lincoln y de Marx en los que se habla de la esclavitud, de la secesión, de la guerra civil americana, y de la opinión de ambos sobre estos temas, pero sin una correspondencia directa. Vamos, que no hablan entre sí. Solo una carta que envió la Internacional al presidente y que contestó un secretario... y ya. Pero bueno, si no has leído nada de Lincoln (de Marx ya supongo que todos hemos leído todo ya y somos súper...), está muy bien.

  6. Stefan Zweig - El misterio de la creación artística. Al menos un libro de Zweig al año. Este libro no va a pasar a la historia como de los mejores, ni mucho menos. Un libro que recoge ensayos sueltos y que me dejó un poco de aquella manera. Solo un ensayo de los que se incluían me pareció interesante, no digo interesante, está mal, me pareció realmente atrayente. Habrá que hacer propósito de pillar algo de Zweig este año que sea lo que uno espera de Zweig.

  7. Patrick Radden Keefe - No diguis res. Uno de los libros del año. El libro que todo el mundo compró, Irlanda del Norte, el IRA, y supongo que el libro con el que más de uno se llevó el chasco. No porque el libro esté mal, el libro es una pasada, sino porque lo que uno esperaba, un relato de guerrilleros y activistas buenos y de unionistas y británicos malos, era más bien un relato de malos y peores. Con el caso de una mujer desaparecida y de unas hermanas que acaban enrolándose en el IRA se nos hace el retrato de lo que fue la lucha armada, los activistas, los que se metieron en una movida, los que estaban detrás, los que parece que nunca estuvieron allí y cómo los más sanguinarios, convencidos y firmes defensores hasta las últimas consecuencias de la causa a veces no son sino infiltrados del enemigo. Un libro apasionante.

  8. John O’Connel - El club de lectura de David Bowie. Para fanazos de David Bowie, un libro que analiza la lista que hizo David Bowie pocos años antes de morir sobre sus cien libros preferidos. En la lista hay de todo, porque son 100 libros y te puedes imaginar si todos los libros fueran absolutamente del mismo tema. Libros para todos los gustos, clásicos, frikadas y joyas que quizás merece la pena descubrir. Como todas las listas que te sugieren algo, tendrá cosas que te llamen la curiosidad y otras que no, pero en este caso mola saber que a Bowie leer le inspiraba para la música. Así para cada libro se recomienda una canción del repertorio de Bowie relacionada con. Y además el libro traía un póster muy chulo que ya está colgado en el comedor.

  9. Fran Lebowitz - Un día cualquiera en Nueva York. Una de las series del año. El pensamiento de la periodista o escritora Fran Lebowitz de su viva voz y de la mano de Martin Scorsese nada menos. Muy divertida y aquello de que si tuvieras dinero te irías a Nueva York y quisieras ser así. Como no tienes dinero tienes que ser así en Santa Coloma. Ciudad a la que quiero más que a mi propia alma. Fran Lebowitz escribió artículos diversos recogidos en dos libros que se recogen en un solo volumen que me leí y que me descubrieron que no todos los artículos tienen por qué ser buenos ni te tienen que interesar en la misma medida y que lo de la traducción de los mismos a veces también les debe hacer perder algo de gracia y que yo que sé, que molaba más verla en la serie y que bueno, que la propia Fran Lebowitz dejó de escribir y se dedicó simplemente a ser un personaje sin necesidad de perder el tiempo escribiendo. No como otros.

  10. Chema Corral - El PSUC a Santa Coloma de Gramenet. 1936 - 1979. Este libro escrito por el compañero Chema Corral es un trabajo de amor hacia el partido. El Partido. Desde su fundación en 1936 hasta que se ganan las primeras elecciones municipales, Corral hace un recorrido por los diferentes momentos que atraviesa el partido y con las personas que estuvieron en él. Y muchas están. Un partido fundamental para la historia de Santa Coloma, el partido que hizo y pensó una Santa Coloma que podía ser diferente a lo que el destino la tenía condenada y gracias a la determinación de mucha gente, mucha gente, triunfó. El libro se queda ahí, en el triunfo. Y aparecen nombres de hombres y mujeres que lo dieron todo por la causa y que se merecían tener un libro como este. En todas la casas colomenses.

  11. Leonardo Padura - Herejes. De este autor cubano no había leído yo nada y, buscando un libro para las vacaciones de verano, por casualidad recordé su nombre de haberlo comentado con algún compañero a través de su libro El hombre que amaba los perros. Esta novela es una pasada. Una novela que son tres historias. La historia en torno al detective o investigador Mario Conde en La Habana menos épica que uno pueda leer y su búsqueda de respuesta ante un caso que trata de una obra de arte de Reembrandt desaparecida. La historia de la comunidad judía, tanto en La Habana, como en el Amsterdam del siglo XVII. Y la historia de quien pertenece a una tribu y quiere salir. En realidad son historias de eso, de herejes, que te tienen enganchado desde la primera a la última página. Habrá que repetir con Padura.

  12. Pau Riba - Història de l’Univers. Como una señal. Justo cuando me estaba leyendo este libro, regalo de mi hermano para mi cumpleaños en mayo, Pau Riba comunicaba que tenía un cáncer. Vaya palo. El libro es una manera de explicarlo todo. Desde la nada hasta el nacimiento del universo, qué es un universo y todo lo que viene detrás hasta nuestros esfuerzos por ser creadores de algo que quizás nos quite de enmedio. O no. El libro comienza difícil, no voy a decir que no, pero a medida que avanzas vas viendo que la cosa va por un camino y que te engancha. Y casi que te lo lees en un día. Todo se puede explicar en un día o menos.

  13. David Trueba - Queridos niños. El último libro es un regalo de una compañera que pensó en mí para ver si a mí me gustaba. Y claro que me ha gustado. Un libro que va de un tipo que se enrola en la campaña electoral de una candidata 'desconocida' de un partido de derechas como asesor que escribe discursos, da contenido político... cómo no me iba a gustar el libro. Un buen retrato de lo que podría ser la derecha que viene cuando venga que no tardará mucho en llegar y de qué y cómo se hace la política más allá de las frases y las citas y los abrazos y las palmaditas en la espalda. Se hacen cosas peores. No lo prueben en sus casas. Hacía ya tiempo que no leía nada de David Trueba y este libro es sorprendente, la verdad, porque esa capacidad para ponerse en la piel de un cerebrito de la nueva derecha da cangui. Ahora no sé si este libro se lo tengo que devolver a la que me lo regaló o ya lo puedo ir distribuyendo. Veremos.

martes, 28 de diciembre de 2021

Presentacion del libro 'Tal Cual' de Antonio Molina


Algunos y algunas de vosotras ya sabéis que llevo tiempo trabajando en una novela sobre la situación política en Santa Coloma de los últimos tiempos. Sois muchos las que me habéis propuesto recoger mi andadura política y como miembro prominente de la vida social de Santa coloma en un libro. Y finalmente puedo presentaros este trabajo que, espero sea muy de vuestro interés y para el que cuento con vuestra presencia en el Casal de la Rumba de la calle Flors i Violes de nuestra ciudad, el próximo 17 de enero. 

Desde el infausto momento en el que decidí involucrarme de una manera tangencial primero y sin querer hacer ningún esfuerzo en la vida política de mi ciudad hasta estos últimos meses, he vivido y conocido a una serie de personas y personajes de nuestra ciudad sobre los que he ido tejiendo una suerte de pequeños retratos que con el tiempo se han mezclado en mi cabeza con situaciones, acontecimientos, conciertos solidarios, obras de teatro, recitales, comisiones políticas y asambleas varias de plataformas, partidos, confluencias y demás para desembocar en este trabajo que espero sea ese retrato de lo que es nuestra ciudad y que clase de gente se mueve en los círculos de poder de la misma. 

He querido con este libro hacer un trabajo minucioso, detallado y sin quedarme en la superficie de lo que es al transcurrir de la actividad de una ciudad que tiene unos cuantos nombres y apellidos que se repiten a lo largo de los años y años y que son fundamentales para entender su situación actual, sus defectos, sus carencias, pero también sus virtudes, que la convierten en una ciudad maravillosa y a la que quiero más que a mi propia alma. Un trabajo de amor hacia una ciudad, hacia sus gentes, sobre todo a las gentes que le dan sentido y han sido claves para su establecimiento como una de las ciudades con más potencial y dinamismo de su entorno. Un reconocimiento hacia toda esa gente que.

Y también, como no, me detengo en los asuntos que más han preocupado a la sociedad colomense en estos últimos meses, basándome en una bibliografía seleccionada entre las películas de Charles Bronson y Chuck Norris, así como en la magia de los espacios vacíos, la imprevisión previsible o la centralidad de lo virtual como elementos claves para vivir y gozar de la Santa Coloma Experience.

No, no rehúyo tampoco los debates internos vividos (siempre con la ciudad y sus problemas de fondo, ojo) en el seno de mi organización y de mis organizaciones más grandes y de mis organizaciones más pequeñas y me posiciono francamente a favor de escapar y hacer una declaración de que nunca más volveré, porque con este libro comunico que me despido. A partir de ahora, dejo mi faceta como gran persona querida y respetada, para pasarme al lado de la observación y convertirme así, ya que tengo la edad adecuada, en ese cronista oficial que toda ciudad de mediano tamaño necesita. 

De hecho, ya he elegido dónde quiero que me hagan el busto, en la puerta del Bar Rey. 

Así pues, el 17 de enero os recibiré gustosos en el Casal de la Rumba del carrer Flors i Violes. Al final del acto no habrá actuación musical y tampoco se servirá bebida.  

lunes, 27 de diciembre de 2021

Don't look Up - Adam Mckay


Esta película de la que todo el mundo habla. Esta película tiene en realidad un argumento muy simple. Una pareja de científicos descubre un cometa o un asteroide que va a estrellarse contra la tierra en un plazo de seis meses. En una película norteamericana más o menos normal, rápidamente el héroe propuesto para encabezar la misión de destruir el meteorito haría su trabajo y volvería a casa para seguir su apacible vida familiar o recuperarla en el caso de que este héroe hubiera tenido un pequeño bache vital, cosa que también suele suceder. Sin embargo, aquí el planteamiento es diferente. Aquí, una vez que se conoce la noticia, nada sucederá como tiene que suceder y ni habrá héroe que salve, ni habrá nada. Porque lo que nos está contando la película es que, en situaciones de catástrofe, en situaciones de emergencia, estamos fatalmente destinados a sucumbir por la ineptitud y los intereses económicos. Bueno, digo estamos como si nosotros fuéramos norteamericanos, pero eso, que ya pasa en muchas películas aquí también está retratado de una manera feroz. Los estadounidenses y su gobierno se consideran los únicos capaces de dar respuesta o no a la catástrofe que se avecina y llegan a sabotear a sus países amigos o enemigos con tal de preservar sus intereses económicos. 

Esta película de Adam McKay, del que ya había visto Vice, sobre el vicepresidente de George W. Bush, que ya era una película que no dejaba títere con cabeza, nos dice que gobiernos en manos de gente sin escrúpulos pueden llevarnos a la extinción. El símil con el tema de la emergencia climática es claro. Gente que no se lo toma en serio, gente que se lo toma como una oportunidad de negocio, flipados de las tecnologías que no ven más allá del móvil y lo que el móvil tiene que decirnos, enganchados a las redes sociales y a lo que se opina en ellas desde el más profundo desconocimiento o el interés propio... todo ese cóctel nos da la llegada al poder de personas que directamente nos parecen grotescas, nos parecen caricaturas, no pueden ser reales. Pero han llegado a gobernar el propio país más poderoso del mundo y están ahora mismo gobernando la comunidad autónoma de Madrid soltando desfachateces y practicando políticas de las que no solo no nos reímos, sino que apoyamos en las últimas elecciones y que no tenga la genial idea de ser aupada a la cabecera de su partido a nivel estatal...

Una película que nos habla de una sociedad en la que se lleva al extremo el desprecio de lo que no sea entretenimiento, superficialidad, la cucamona, la propia imagen, el interés económico. Una película que es un extremo. Eso en realidad no podría pasar. 

Pero piensen en Ayuso, pensemos un momento. 

domingo, 26 de diciembre de 2021

30 años sin la URSS


Tenía yo 16 años y aquello no podía estar pasando. Después de unos meses de inestabilidad, de noticias confusas, de repunte y recaída, finalmente Gorbachov dimitió y la bandera de la hoz y el martillo dejó de presidir la cúpula del Kremlin. Aquello no podía estar pasando. La URSS desaparecía. La Unión Soviética dejaba de existir. La patria de los trabajadores, nuestro faro glorioso, se disolvía y lo hacía para no volver nunca más. Yo tenía 16 años y desde entonces seguimos hablando de la URSS, seguimos añorando la URSS, seguimos culpando de todo a la desaparición de la URSS. Desde entonces hemos adquirido el mantra que dice que desde que la URSS se vino abajo (nunca nos pondremos de acuerdo en decir si se vino abajo, se tuvo que venir abajo, o la echaron abajo entre unos y otros), todo nos ha ido a peor. Todo ha ido mal. Desde que no está el poder intimidatorio de la URSS, los trabajadores del mundo nos hemos visto acorralados y sin defensa ante el poder neoliberal. Desde que no está la URSS, el Estado del bienestar con el que nos querían contentar para que no nos hiciéramos comunistas, ha sido desmantelado. 30 años después de la caída de la URSS todavía hay comunistas. 30 años después de la caída de la URSS todavía hay quien quiere ver en el nuevo poder de Putin el reflejo de aquella Unión Soviética. Y sigue habiendo rusófilos que van con Rusia en cuanto sale un ruso por la tele haciendo cualquier cosa, y siguen repitiendo lo de Továrich, y nos ilusionamos cuando salen encuestas que dicen que al menos la mitad de la población rusa es nostálgica de aquellos tiempos. Para aquellos comunistas que necesitan estar constantemente reafirmándose en su condición a base de repetir los clichés de la camaradería, las hoces y martillos, la parafilia y una nostalgia de tiempos que no volverán cuando en la práctica lo que se practica es el sucedáneo de un sucedáneo pervertido y desvirtuado, descontado por el sistema y alimentado por quien quiere tener siempre a mano el recurso de lo auténtico y genuino que no sirve para nada más que para apuntalar el sistema desde lo más rancio, estas fechas deben ser o bien motivo para sacar el merchandising y las frases gloriosas o bien para tapar el qué y el porqué y sobre todo el para qué seguir siendo comunistas hoy. Porque de lo que se trataría es, después de 30 años de caída de la URSS, saber qué hacer hoy si eres comunista. Yo mismo, aquí presente, me he apuntado que no sé si decir afiliado a una asociación que se llama Espai Comunista, con la intención de aprender, primero y después de saber qué es lo que realmente debería hacer un comunista si es que yo lo fuera en algún momento y ser comunista puede ser otra cosa que lo anteriormente citado. ¿Cuál es nuestro objetivo? ¿Qué queremos hacer? ¿Con quién? ¿Qué herramientas utilizamos? ¿Qué lenguaje utilizamos? ¿Qué podemos recuperar de lo que sucedió hace 104 años y qué no? ¿Qué hemos aprendido de lo que pasó? Y sobre todo ¿Qué podemos hacer en una sociedad como ésta, la del Siglo XXI ya entrado en sus primeros 25 años prácticamente, y que ve cómo triunfan esporádicamente propuestas de izquierda que nos ilusionan y no tienen absolutamente nada que ver con lo que hoy estamos recordando, los 30 años de la caída de la URSS? ¿Cuál es el objetivo de un comunista hoy? Un debate que no es nuevo y que no voy a descubrir yo ahora, y que ha tenido casi desde el principio de los tiempos comunistas preguntas iguales y respuestas diversas que han llevado al movimiento comunista internacional a fagocitarse continuamente, porque el dilema parece irresoluble. A 30 años de la caída de la Unión Soviética, a qué aspiramos, a que vuelva a ondear la bandera roja con la hoz y el martillo o nos vamos conformando con objetivos más modestos como una reforma laboral que recupera derechos para los trabajadores. ¿Ser comunista hoy es ser como un socialdemócrata clásico cuando ya los socialdemócratas hace tiempo que abandonaron la definición? ¿Ser comunista es preparar la sociedad para una revolución? Qué mal preguntado. Qué mal preguntado todo. Este texto, por ejemplo, me avergonzaría que lo leyera alguien que supiera del tema y ahí estriba también el mal, que hay quien pretenderá tenerlo todo claro y estamos donde estamos. Y esto mismo pensaron otros y es la pescadilla que se muerde la cola. Hace 30 años Mijail Gorbachov dimitía y acababa de cerrar el círculo que se abrió en 1917 y parecía inamovible. ¿Cómo iba a caer la URSS, que había resistido a los nazis, que había plantado cara a enemigos internos y a la fiereza del capitalismo internacional? ¿Dónde podrán mirar los comunistas para mantener viva la llama? ¿En una China que nos parece indescifrable por que bajo los símbolos parece que poco o nada tiene de lo que asimilamos como...? ¿Cuba? ¿Es un país socialista Venezuela? Nos podemos conformar con lo que queremos ver y lo que nos gustaría pensar que es un continuo por el que no acabamos de perder nunca ni acabamos de ganar jamás. A 30 años de la caída de la URSS seguimos pensando que todo es un sueño, que alguien hará dimitir a Gorbachov y reconducirá la cosa hacia la firmeza y la gloriosa estrella roja volverá a lucir en los uniformes. A 30 años de la caída de la URSS solo tenemos recuerdos de militantes comunistas abnegados luchando por la libertad y la democracia, solo tenemos testimonios, solo tenemos memoria, pero nos espeluzna escuchar la realidad de quien se dice comunista y no conoce más que la vida institucional, la vida orgánica, la vida con el objetivo de los 1500 euros al mes y por ello es capaz de arruinar vidas y obras y compañeros y compañeras, con retórica obsoleta y caras nuevas que piensan que están jugando al juego de rol del 'comunismo'. Nos aterroriza pensar que ser comunista es eso. Que ser comunista tiene algo que ver con eso. Que si somos comunistas nos podemos llamar iguales a. Qué miedo. A 30 años de la caída de la Unión Soviética seguimos con preguntas de hace 60 años, pero tenemos todo el tiempo del mundo para encontrar las respuestas y sobre todo, para aplicar soluciones. Que no decaiga.  

jueves, 23 de diciembre de 2021

La reforma laboral


Y cuando parecía que ya estaba todo el pescado vendido... bum, la reforma laboral del PP queda atrás. Nótese que me cuido mucho de decir que queda derogada, el término derogar siempre lleva a que te pilles los dedos, de tal manera que seguro que desde ya, habrá quien sacará datos para decir que en realidad lo que ha pasado es nada. Y que lo mejor que puede pasar es que no pase nada antes de que pase algo. Pero que pase algo. Porque decir que ha pasado algo sin que haya pasado nada tampoco está bonito. La reforma laboral del PP, que venía a apretar la tuerca o a aflojar del todo la reforma que ya había pergeñado el PSOE solo unos pocos meses antes, supuso un cambio diametral en la forma de entender el trabajo y la duración del mismo. Si ya se había ido desregulando el mercado laboral desde que el PSOE decidió modernizarnos a golpe de liberalismo, la reforma del PP significó que valía absolutamente todo o bien que no valía absolutamente nada. Así, las empresas se podían acoger a esto o aquello, se podían digo como si ya hablásemos de un tiempo ultrapasado, se han acogido a lo que fuera para poder despedirte. Voy a hablar de mí. Trabajábamos en una empresa de publicidad de la serie B, una empresa que hacía anuncios para prensa escrita, publirreportajes para diarios, revistas corporativas, etc. La empresa no iba ni bien ni mal aunque los jefes se esforzaran a contar penas sin cuento por un lado y vivieran como marajás por otro. Los clientes pagaban, las páginas se publicaban y el volumen de trabajo aumentaba de manera exponencial. En un momento lado, el PP aprobó aquella reforma laboral por la que si la empresa aducía pérdidas, podía quitarse de en medio plantilla. Y fue en ese momento cuando nos dijimos en el curro 'pon el reloj en marcha que verás lo que tardan en echarnos a la calle'. Así, empezaron a producirse impagos en los salarios, al principio de manera puntual, luego de manera continuada. Estuvimos cinco meses sin cobrar. Hasta que llegó un momento en que tuvimos que denunciar y de ahí pasaron a despedirnos y de ahí a que no viéramos nuestro finiquito sino la compensación del Fogasa, porque la empresa se declaró... les sonará supongo a todos de algo. Aquello nos envió al paro y con la sensación de que nos habían tomado el pelo en nuestra cara. La reforma laboral del PP permitía eso. Y permite más cosas. Ha permitido la precarización casi total de según que sectores, ha permitido que en nuestra cultura laboral se haya instalado la sensación de que vale un poco todo. Ha permitido que los más jóvenes que entran al mercado laboral piensen que no hay otra alternativa que plegarse a lo que dicen los empresarios y no hay nada más. Permitió que se desprestigiara como pocas veces ha pasado la imagen de los sindicatos de clase, prestigio que poco a poco se va recuperando y esta tarde de hoy es una buena muestra de que se puede hacer, de que algo se puede hacer y que no se pueden asumir las derrotas aunque estoy convencido de que no se asumen, se hicieron huelgas, se movilizó a la gente, pero no sirvió, y el daño ya estaba hecho. Ahora toca pensar que esto servirá para algo, que aunque sea un poco servirá para que no se cometan desmanes, para que a nivel planeta tierra, polígono, restaurante, tienda de ropa, las cosas lleguen. Porque si esto tampoco sirve, poca cosa nos queda ya. Al menos la ministra y compañera lo ha intentado y ahí queda eso. Hoy es un gran día. 

miércoles, 22 de diciembre de 2021

Crónica del #plegramenet de diciembre. Niños, futuro.


¿Qué tiene que ver el Pleno de Santa Coloma de Gramenet con los niños? Nada. ¿Qué tiene que ver el futuro con el Pleno municipal de Santa Coloma de Gramenet? Nada. ¿Qué tiene que ver el futuro con Santa Coloma de Gramenet? Nada. Bueno. No sé. Era un recurso retórico. Un recurso retórico es aquel que se utiliza no porque venga a cuento para la historia o el texto que estés contando, sino porque te queda bien y punto. ¿Qué tiene que ver Santa Coloma con los niños? Pues nada tampoco. Y lo dices y piensas, claro que tiene que ver, pero queda bien decir que no. Decir las cosas solo porque queda bien decirlas, porque es bello el mensaje que se lanza, porque suena bien, porque es una figura que hace bonito, que enternece el oído, ablanda la mollera y reblandece el seso, pues a quién se le puede reprochar. Ya no se trata de utilizar las frases hechas que otros dijeron y repetirlas hasta la saciedad, por ejemplo, lo de las amplias alamedas que de tanto repetirlo se le quita trascendencia, solemnidad y el significado trágico del momento en el que se dijeron. De lo que hablo es de decir cosas porque están bien dichas más allá del contenido que tengan. Y eso es lo que hizo ERC el otro día en el pleno municipal. Y es que tuvimos el pleno de presupuestos y de todas las cosas me llamó la atención el discurso de ERC en nuestra ciudad por el cual daban su voto favorable a los presupuestos presentados por el PSC. Un bello discurso, acerca de la utilidad de la política, de ser conscientes, de todo eso que convierte a la política en hacer que las cosas pasen. Lo que ocurre es que no sabemos realmente qué es lo que pasará con el voto favorable y las cosas que pasarán con los presupuestos que ERC ha aprobado junto al PSC. Porque más allá de un par de compromisos puntuales de carácter muy puntual, lo demás parece más bien una declaración de intenciones sin más ataduras por parte del PSC que la buena voluntad. Pero estuvo muy bien y yo casi salí convencido de que la política debería ser eso, no ir a por los máximos, cosa con la que estoy completamente de acuerdo, pero al menos conseguir unos mínimos y aún estamos por descifrar qué es lo que realmente consiguió ERC votando que sí a estos presupuestos. Un discurso que me recordó a la actitud, modos y maneras, de una formación política de izquierdas que decidió en un momento dado apostar por la utilidad, por hacer ciudad, por construir, por estar al lado de y no de frente y que por un pelo no se va a la papelera de la historia o donde se diga. Y esa tentación es siempre tan tentadora que otros muchos se acercan al sol, a ese sol que te alumbra pero que te acaba quemando las alas. Otros lo hicieron antes. Dicho esto, el pleno. El pleno bien, hubo una concentración al comenzar el pleno de los okupantes de la calle Pedró porque había un punto relativo a la calle Pedró y a Can Pata. Yo, como muchos colomenses, salí un día buscando Can Pata y resulta que estaba ahí. Cerca. Y como muchos colomenses, conozco la ciudad que quiero más que a mi propia alma mía, pero siempre se te escapa un desto. El caso es que en estos dos espacios se van a hacer equipamientos, pero todavía estamos un poco esperando a que sepamos qué equipamientos van, pero con la voluntad del tal y con el quiero y con tu puedo vamos juntos compañero. Esas canciones que nos han acompañado toda la vida y que hoy nos llegan de nuevo a levantar el ánimo. Con tu quiero y con mi puedo vamos juntos compañero. Pero dónde vamos. Y lo que es más importante. 

¿Por qué me llamas compañero?

El caso es que este pleno municipal de Santa Coloma, que debía haber sido como más largo, fue especialmente corto. Por eso esta crónica del pleno acabará pronto también. No hay necesidad de hacer un alarde retórico para contar algo que está ya contado y descontado. Despedimos el año 2021 llenos de alegría y de buen humor, como no podía ser de otra manera. Despedimos el año 2021 con la confianza de esos niños que cantan al futuro con la mejor de sus sonrisas. Estamos convencidos de que el año que viene será infinitamente mejor. Porque evaluemos las posibilidades. Las buenas las tenemos a este lado y a las malas ya las tenemos vistas. Ganamos nosotros. Seguro. El pleno municipal del mes de diciembre de 2021 será recordado como el que quizás marca el inicio de una nueva era. Un cambio de guardia en la política municipal que durante un año y pocos meses vivirá una ilusión, cuando algo viejo comienza a morir y cuando algo nuevo comienza a nacer. Y en ese periodo de tiempo nacen los monstruos. Sé que no es así lo que dice la tal, pero no soy Gramsci ni tengo ganas tampoco de ser un referente encarcelado. Es una sensación, un feeling. Que seguro que habrá alguien que piense, que te crees tú eso, estáis más muertos que la polka, pero si te fijas, de la polka misma, nacen tantas cosas, el batería de los Flaming Lips, por ejemplo, Steve Drozd o Drodz había tocado polka y fíjate luego qué pedazo de músico. En fin, que lo dejo ya. Que no nos tomemos a mal nada. Que Ciutadans no se tome a mal lo de la moción por lo de la Escola Catalana, si hasta Dimas Gragera hizo una intervención en catalán. Si es que al final todo se convierte en tal nube de algodón y el entorno navideño nos obliga a ser tan positivos que incluso Ciudadanos, otra vez, se flipó porque no hay otra manera de decirlo, se flipó de tal manera que pidieron el Primavera Sound en Can Zam. No contentos. 

Aquí nadie está contento nunca. Ni los niños ni el futuro. Los niños sin futuro. Están pasando tantas cosas este año que el futuro debe ser la cosa tranquila esa que llevamos anhelando desde hace tanto tiempo. El año que viene será mejor únicamente porque pasarán menos cosas. Seguro. Es un reto. Que no pase nada. Y eso. 

lunes, 20 de diciembre de 2021

La punkarrada navideña de Cocotevá, otra vez y mejor.

 


Fue en un momento de la reprimenda que el director de la compañía lanza al público cuando Kike Hita, el actor, el mito, interrumpe la bronca y se dirige al público para decir que ya tenían ganas de volver después de un año de parón cuando me di cuenta de eso, de que habían pasado dos años desde el último Coco. Claro, el año pasado no se hizo y este año había ganas. No ganas, muchas ganas. Unas ganas locas. Y esas ganas locas las tenían sobre todo los y las integrantes de la Compañía Colomense de Teatro y Variedades. Cocotevá. Y se notaba que todo iba sobre ruedas, que todo fluía, que la punkarrada que supone todos los años enfrentarse a esa Marató de buenos sentimientos desde lo más popular, desde el teatro trepidante, desde la risa, desde el bochorno, desde el desenfreno, desde la pérdida de cualquier tercera cuarta o quinta pared, desde la ausencia de complejos y desde un sentido del ritmo teatral que no es apta para pausados, calmados o directamente sosos. El desparrame es tal que hay quien se suma involuntariamente a lo inesperado, como fue el delicioso momento en el que una señora, en mitad de un diálogo, no solo no apagó el móvil, no solo no colgó la llamada, sino que cogió la llamada y se puso a hablar por teléfono mientras la obra seguía su curso, descentrando al personal, pero consiguiendo algo que era el teatro dentro del teatro, la señora y su teléfono interpretaban su propia obra, su propio número, su propio momento, su propio gag. Cocotevá, de la mano del hiperactivo Xavi Villena, ha conseguido hacer de su Coco el evento del año, el evento que nos encamina hacia otro despropósito como son las fiestas navideñas. El Coco de Cocotevá nos obliga a reírnos, a perder la vergüenza, a comprobar año tras año cómo hay quien ha ido al teatro a ver algo y se ha encontrado quitándose de encima con cara de 'pero qué...' una muñeca hinchable deshinchada. El Coco de Cocotevá nos obliga a comprender que no hay que hacerlo por hacerlo, no hay que hacerlo perfectamente o como está escrito en tal o cual sitio, no hay que hacerlo simplemente, hay que creérselo y saber que, lo que estás  haciendo puede estar mejor o peor, que para mí está perfecto, pero lo que no puede bajo ningún concepto es causar indiferencia. 
Y así, cada uno tiene sus momentos. Siendo la incomparable Merche Meneses un auténtico sostén de toda la obra, y siendo el resto del elenco artístico una auténtica barbaridad de desparrame y de derroche de energía, yo me quedo con el temple, el captar la atención sin hacer nada y esa auténtica ceremonia del absurdo que es la elección y reparto de bocadillos de Alex Mas. Y sin lugar a dudas, mi preferida de todos los tiempos es Ponxi Dávila y su recreación de folclórica chandalista, la Remedios, que una vez más consiguió que arrancara mis palmas más enfervorizadas al ritmo de María de las Mercedes. Todo el número de la Reme me parece sublime y prácticamente puedes oler la lata de cerveza desde la butaca en la que te encuentres. Esta espeluznante foto no hace justicia, pero no encontré nada mejor. Club de Fans de la Ponxi, sin duda. 


De hecho, todo empieza antes, mucho antes. En la cola uno ya va viendo quién ha ido antes a ver al Coco y quién no ha ido nunca y viene hoy y sabes que se lo va a encontrar. Y pasas la cola y entras y ya te encuentras a Ponxi y a la supervedette superstar Eli Villena cantando la del Hombre Feo, justo cuando pasas por delante del escenario y sientes que, efectivamente, las señales no son inocentes y que no hay escapatoria posible, el hombre feo eres tú. Y te sientas y comienza el disfrute, y los números musicales que se suceden y el final que es el principio. 
La Andrea con su don de lenguas y de gentes, la Rosa con ese quirio que ilumina las velas, el interminable speech de Óscar Martorell como una de las encargadas de vestuario que cada año que pasa piensas que vas a hacer propósito de escuchar y atender y no es posible, porque la señorita Alós te distrae con el único y siempre impagable (he dicho mucho impagable), número de la paseanta diciendo 'Hola'. 
Y si me tengo que quedar con otro momento que me impactó fue el de Hugo Ramos cantando al ritmo de Antonio Molina, Soy Minero. Cantando, destrozando, punkarreando con Antonio Molina. Impagable esa interpretación con la barriga al aire y la vergüenza de vacaciones para hacer lo que uno pretende, que es nada menos que la gente sienta algo, el recuerdo de esa canción entrañable, completamente hecho añicos, lo entrañable pasa a ser una mueca que parece anticipar el cataclismo universal. El ritmo de una taranta. La madre que parió a Hugo Ramos. 
Números, gags, los impagables y 'situacionistas' porque te ponen en situación, números de Víctor Guerrero. Un Víctor Guerrero al que mi madre había visto muchas veces, hacía muchos años, 30 o 40 años y que ayer volvió a ver ya que no había venido antes a ver el Coco y se encontró lo que se encontró y a mi madre no la vas a asustar tú tan fácilmente. 
Cosas que me faltaron: la canción Libérate. Cuánta falta hace en estos tiempos, liberarse, decir lo que uno siente de una vez, expresar lo que uno es y no callarse, expresar lo que uno es y ha sido y no vivir atormentado, dolorido, mal, porque cuando uno está así, mal, escondido, siendo lo que no es, ay, qué dolor más grande. Libérate, libérate. Que no se cantara ayer, fue una pérdida que... bueno, la verdad es que hubo tanto y tan bueno que podremos pasar sin esa canción. 
Un Coco este año, y es el noveno, que me gustó tanto o más que la tercera o cuarta vez que lo vi, ya que la primera o segunda vez que lo ves no sales de tu asombro y eso no se vuelve a repetir. Un Coco por el que hay que felicitar una vez más a Cocotevá por el despliegue, por la punkarrada de hacer lo que está escrito pero hacerlo a la manera de uno, como sabe y como quiere. Y que todo el mundo salga contento. Y este año, con el bocadillo para llevar. 
Gracias por tanto, otra vez. Esperando ya con ansia el décimo aniversario.