martes, 7 de noviembre de 2023
Crónica del #plegramenet extraordinario de Noviembre. Tres cosas. Cuatro.
Escucharlo es insoportable. Tener que esforzarte por responderle es cuestionable. Contener la risa es un impulso humano, naturalmente, pero habría que tener claro que lo que busca es eso, la reacción, el ten con ten, el intercambio de zascas, yo digo esta tan gorda y nosotros nos ponemos tan dignos y tan épicos para decir que tal y cual, pero no hace falta, es un fascista y ya que no podemos hacer otra cosa, no le sigamos la broma. Si a él le va a dar lo mismo. Lo que habría que hacer es trabajar para que esta gente no vuelva dentro de cuatro años al consistorio. Porque la cantidad de basura que ha podido soltar... pues eso. Hoy pleno extraordinario de presupuestos, la aprobación inicial y yo creo que así a bote pronto ya podríamos anticipar el resultado final de la votación que tendrá lugar dentro de unos meses. Todos lo hemos visto y el camino es claro. Bueno, el caso. Sala llena de gente y gente en los pasillos porque los representantes sindicales van a pedir la palabra para reclamar un incremento salarial. Hay ambientillo, los representantes sindicales toman la palabra, exponen sus cosas, el vándalo les da la razón para luego soltar un discurso vomitivo y lamentable, el señor del PP tiene pinta de que va a pillar, pero no parece que acabe de rematar el golpe y por último ERC hace una exposición coral en la que cada uno dice un poco lo que tiene que decir. Yo no digo nada. Los trabajadores una vez que han recibido la respuesta consistente en que os estoy dando una respuesta y esa respuesta os la tengo que dar, montan follón en el pasillo, tiene que salir dos veces, dos veces oiga, el gerente del Ajuntament a llamarles la atención o poner orden o como se diga y los trabajadores y trabajadoras bajan a la calle donde siguen haciendo ruido pero ya no es lo mismo porque no puede ser en el pasillo dando golpes y patadas y por favor que el derecho a la protesta pero una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa. Y llegan las réplicas y llegan las contrarréplicas y todo se queda en que tendrá que negociarse y no me preguntes más sobre si sé o no sé lo que va a pasar porque yo tengo una idea aproximada del tema y yo ya no quiero hablar más. Ah, y habló Dimas.
lunes, 6 de noviembre de 2023
Intromisión
Elejalde estaba sentado en un peldaño de la entrada de un edificio con una lata de cerveza al lado. Es una imagen que me despierta muchas cosas. Alguien, que no está de fiesta, que no está en un ambiente que llama a ello, está bebiendo una lata de cerveza en plena calle. Elejalde estaba hablando por teléfono. Bebía tragos de cerveza y le comentaba a alguien que no se había presentado en el sitio indicado a la hora convenida y que ahora iba a ser él el que tuviera que ir a verle para que le diera aquello. Elejalde parecía tranquilo pese a que el interlocutor le estaba dando voces que se escuchaban a través del teléfono. Si nos detenemos un poco a escuchar, las voces que se oyen no son de alguien que le esté recriminando algo, sino de una mujer que le está pidiendo por favor que vuelva a casa, que lleva todo el fin de semana sin volver a casa desde que se fue y que está asustada, que por favor vuelva. Elejalde apura la lata de cerveza y la deja donde está. Luego tendrá que venir alguien a recoger la lata de cerveza vacía. Alguien que pertenecerá al servicio de limpieza municipal, por ejemplo. Pero si ese alguien fueras tú, cogerías la lata con los deditos y te daría asco que alguna gota de cerveza cayera en tus dedos. Siempre cae una gota de cerveza entre tus dedos. Tiras la lata a la basura y te limpias la mano con un papel. Pero estás deseando llegar a algún sitio para lavarte las manos con agua. Elejalde tropieza con algo cuando se levanta. Es una piedra, es un zapato, es una línea dibujada en el suelo. Es su propio estado de embriaguez. Esa lata no es la primera lata. Ese móvil no es suyo. Ha llamado desde el teléfono de alguien que se ha encontrado junto a una lata y no le ha dado asco ni de beber de la lata ni de llamar por el teléfono móvil a un número que venía marcado como Casa. Se ha guardado el móvil en el bolsillo. Pero lo ha vuelto a dejar al lado de la lata. Cuando vas a coger la lata con los dedidos, el teléfono ya no está. Elejalde tampoco.
viernes, 3 de noviembre de 2023
Un periodista muerto. Nos están matando a todos.
El periodista entra en directo para decir que les están matando, a los periodistas, la periodista que está al otro lado, desde el estudio, no puede más y rompe a llorar. El periodista se llama Mohamed Abu Hatab. El periodista dice que les matan a conciencia. Que van a por ellos. El periodista dice que no sirve de nada llevar el distintivo de periodista, el chaleco, da lo mismo, les disparan igual. Media hora después, el periodista y su familia mueren. No mueren. Les están asesinando y les está asesinando el Estado de Israel. La que consideramos la única democracia de Oriente Medio, un oasis de civilización en un desierto rodeado de bárbaros, está perpetrando asesinatos a sangre fría contra población civil de todo tipo. Yo ahora pongo el acento en este caso de alguien que está anunciando su propia muerte y que efectivamente acaba siendo asesinado. Su delito es cualquiera, da lo mismo, seguro que hay alguien que le encuentra una justificación. Son palestinos, son árabes, son culpables. Están en Gaza, deben hacer un esfuerzo por desligarse de Hamas, merecen morir.
Una carretera llena de cadáveres de civiles, de personas, de seres humanos, se desplazan hacia el sur cuando les habían dicho que se desplazasen hacia el sur. Da igual, van a morir igual. Les están matando igual.
Un ambulancia despanzurrado y cuerpos hechos polvo a su alrededor. A una ambulancia no se le dispara. Pues se le dispara igual, no es la primera vez, no será la última. Merecemos morir todos. No dejan de salir vídeos de israelíes pidiendo que los maten a todos. Que los borren de la faz de la tierra, que los hagan desaparecer. El lenguaje, los gestos, dónde está la memoria de ese pueblo, quién ha jugado con la memoria de ese pueblo de tal manera que consideren que todo les está permitido. Judíos sionistas en Nueva York diciéndole a judíos no sionistas que merecían morir en las cámaras de gas. Estamos llegando a eso, estamos llegando a todo.
Estamos viendo algo que no estábamos viendo y no puede pasar ni un día, ni una semana sin que lo denunciemos. Lo que está pasando es una carnicería. Lo que está pasando nos está pasando a todos y a todas, porque a todos y a todas se nos puede aplicar un día ese mismo criterio. No ser, no somos, no estamos, somos animales, no comulgamos, estorbamos, sobramos. Nos pueden asesinar, nos pueden acribillar, nos pueden matar, nos pueden humillar, se pueden reír de nosotros, se pueden burlar de nuestro miedo, nos pueden desear la muerte, pueden hacerlo todo y más y todo y más está ya permitido.
Y ayer nos lo recordó Gerardo Pisarello, ¿por quién doblan las campanas? Doblan por ti. Doblan por nosotros.
jueves, 2 de noviembre de 2023
Predilección
Y Elejalde se subió a aquel taxi. Hay momentos, puntuales, en los que pienso que todo lo que pasa, lo que ocurre, esos momentos en los que parece que todo es espantoso, horrible, un sinsentido de muertes y de terror, no es más que el intento infructuoso por sobrevivir de algo que está ya condenado a morir. Cuesta que muera, que cambie, que desaparezca y por delante se lleva tantas cosas, pero al final, cae. Elejalde se subió a ese taxi y le dijo al conductor que le llevase a la calle Tal. Elejalde quería visitar a un familiar de la señora Elexpuru. Este familiar, el señor Alonso, había sido un abogado de prestigio, mucho dinero, y Elejalde pretendía hacerle algunas preguntas porque la muerte de la señora Elexpuru seguía sin resolverse. Elejalde se hizo el sorprendido. No sabía que iba a casa del señor Alonso con esa intención, él creía que, pero no. Él creía que el caso ya estaba resuelto, que todo estaba ya encauzado. Pero no, pero él creía que sí pero no, pero él creía que sí. El taxi llegó a su destino y Elejalde no sabía si bajar del coche o pedirle al taxista que le llevase a otra parte. El señor Alonso era mucho más mayor de lo que Elejalde esperaba. Su entrevista no duró ni diez minutos, porque el abogado apenas podía balbucear alguna palabra. En algún momento, Elejalde se puso nervioso y abandonó el edificio. No sabía porqué seguía enganchado al caso de la señora Elexpuru. La gente hablaba de él a sus espaldas, creían que se había vuelto loco. Elejalde en primera persona, apareció en uno de esos bares para comerse un bocadillo y tomarse una cerveza. El camarero sonrió cuando recibió el pedido. La señora Elexpuru... escuchó Elejalde. Alguien se rio a sus espaldas. Quiso contestar algo. Pero ya me he aburrido, no voy a escribir más de esto hoy. Siempre hago igual.
martes, 31 de octubre de 2023
Crónica del #PleGramenet de Octubre. Zona de Bajas Condecoraciones
Hay un momento en el pleno municipal de ayer que me parece una obra de arte de la política colomense entendida como la asunción por parte de todos los partidos políticos presentes en el consistorio de que todo está bien y que nos tenemos que poner de acuerdo en que no debemos tocar nada porque es así como son las cosas y como mucho, para hacer algo, mejor nos enmerdamos todos y vamos todos a una con cualquier cosa que parezca algo complicado y así no nos hacemos daño. Lo importante es no hacerse daño. En las pasadas elecciones municipales, el PSC, Núria Parlon no solo consiguió repetir 17 regidores de un total de 27, una cifra que es una absoluta barbaridad, sino que consiguió que, salvo con intervenciones histriónicas, salidas de tono, bufonadas, provocaciones o momentos de discursito épico mirando a cámara esperando el aplauso que a veces llega y a veces no, consiguió que todos quisieran ser como el PSC, todos quisieran estar ahí, nadie quiera desmarcarse. Ese momento de gloria del pleno municipal de ayer llegó cuando el portavoz del PP, el señor Jurado, anunció que habían retirado una moción para pedir una prórroga en la aplicación por parte del Ayuntamiento de la Zona de Bajas Emisiones en Santa Coloma ya que la alcaldesa había preferido que todos los partidos tomasen una determinación sobre este asunto para evitar perjuicios para los ciudadanos colomenses. Es decir, el PSC local se apunta, como el señor Albiol en Badalona, a considerar la Zona de Bajas Emisiones como un problema. Un problema, una molestia, algo que fastidia y que a ver cómo lo hacemos para que los colomenses y las colomenses con automóvil no lo sientan como algo que ha llegado para hacerles la púa. El consistorio en pleno, en pleno, ojo, no solo la derecha, también el principal partido de la oposición y primera fuerza de izquierdas, compra el relato de que esto es un problema y se tiene que estudiar para que no fastidie a los y las colomenses. La instauración de la Zona de Bajas Emisiones, que tiene como objeto mejorar la calidad del aire que respiramos en nuestras ciudades, no se hace para causar daños a los trabajadores, se hace para mejorar su calidad de vida. Mejorar los indicadores de salubridad del aire, mejorar nuestra esperanza de vida, mejorar la salud de nuestros hijos. Pero parece que el populismo de vuelo gallináceo ha anidado en el corazón del pleno municipal y el miedo a, el terror a, la posibilidad de que el colomense no entienda, echa el freno de mano. El resto del pleno, sobre los pasos conocidos y ya citados en textos recientes, no me extenderé más. Las mociones sobre lo que está pasando en Gaza, que está pasando una masacre por parte del Estado israelí sobre la población palestina, pusieron de manifiesto que una cosa es estar en el gobierno municipal y tener una retórica impermeable y otra es patinar y no meter el dedo en la bañera por miedo. Plantear una moción sobre el tema centrándolo todo en la acción sanguinaria de Hamas, ignorando las décadas de abusos por parte israelí, ya dice mucho. Leer una respuesta a las críticas y a la acertadísima intervención de Sumud y Paula su portavoz, leer una respuesta, insisto, leerla, que no te salga de las tripas, la tienes que leer porque así aseguras que la asepsia continúa siendo la manera de hacer y de ver las cosas y que total, ya se manda ayuda humanitaria... es de una falta de ganas de complicarnos la vida en esto de la política local, nacional, internacional, mensual, semanal, como le llames, que tira de espaldas. Por lo demás, muy bien la Fabiana con la propuesta del minuto de silencio que tendría que haber partido de la propia alcaldesa o del consistorio, y qui ple passa any empeny.
lunes, 30 de octubre de 2023
Pasatiempo
En otro tiempo no habría explicado cosas como esta y quizás habría tendido más a exponer una sucesión de escenas inconexas con un final sorprendente y dejar que todo cobrara sentido en la cabeza del lector, pero he cambiado y las lecturas y también la falta de tiempo me obliga a llevar a cabo experimentos formales menos arriesgados, mucho más apresurados, creo que inferiores. Pero cumplen una misión y esa misión es la misma de siempre. Si quieres encontrar un culpable lo puedes encontrar de la forma más sencilla, para empezar buscando en ti mismo. Si no estás satisfecho sintiéndote culpable, la cosa se te complica a demanda. La culpabilidad en este caso era evidente. Una persona había entrado en un establecimiento donde se vendían pijamas, una mercería, y había robado una cantidad indeterminada de medias. Elejalde había investigado y descubierto al ladrón. Era un personaje del barrio que había vuelto después de muchos años en presidio y vagando por distintas ciudades. A su regreso al Casco Viejo frecuentó dos o tres bares, se entonó, cogió fuerzas, recordó y fue a atracar la misma mercería que atracara la primera vez que atracó cualquier cosa. Elejalde lo tuvo fácil porque la dueña de la mercería lo reconoció al instante. Elejalde entró en un bar, saludó a los parroquianos que estaban viendo en la tele un partido de pelota y se dirigió al único que no hacía caso. Txiki, cómo vamos de medias. Txiki se rio y dijo que tenía siete. Son más. Elejalde también se rio. Txiki se quedó esperando algo, Elejalde no sabía que hacer. A veces pasan cosas como esta y entonces qué. Entonces qué.
viernes, 27 de octubre de 2023
En memoria ajena
La memoria puedes tenerla o puedes construírtela. O puedes construirte a partir de la memoria. O puedes construirte a partir de la memoria ajena. Construirte a partir de la memoria ajena para convertirte en algo que no fuiste, porque tu memoria es otra. Tu historia es otra. Cuando no tienes historia puedes construirte a partir de algo nuevo, partir de cero, ser algo que surge y que aprovecha un momento histórico para resituarte después de mucho tiempo sin haber sido protagonista o simplemente actor de la movida. O bien, puedes querer convertirte en un actor que, pasada esa primera hola, pretendas hacerte pasar por lo que no fuiste, siendo el portavoz de algo que nunca fuiste, donde no estuviste, o cuando tu presencia era testimonial. Querer ser ahora algo que no fuiste, aglutinar todas esas voces que quieres ser, pero que en su momento no fuiste, que en la actualidad solo pretendes utilizar de manera coyuntural ya que tu acción hoy, tu acción real hoy en la ciudad, en una ciudad, en esta ciudad mismo, por ejemplo, sigue rigiéndose por el mismo patrón que te regía antes, pero abriéndote acogedoramente a otras voces y otros sentires bajo tu propio logo, es algo lícito. Lo que es puede ser criticado también. Puede ser advertido como una manera de adquirir una historia que no tuviste, puede ser no compartido. De la misma manera que se juega hay que jugar. En esta ciudad hay una memoria y han habido una serie de actores políticos, vecinales, sociales, culturales, que han construido esto que tenemos para bien, para muy bien siempre. Nunca para mal. Esa memoria es una, pero puede ser múltiple. Puede no ser la memoria que todos compartimos, puede ser una memoria en continua reconstrucción, nada se cuenta igual. Así, los intentos sistemáticos de minorizar una memoria concreta se unen ahora a un intento de parasitar la memoria ajena. Cada uno desde su ámbito, se pretende que esa memoria, que esa voz, sea amplificada gracias a quien nunca tuvo ni la voz ni el altavoz y que ahora dispone de los elementos para querer aglutinar como único portavoz, a todas esas voces. Por primera vez, dirán. Al parecer nadie se había acordado de esos actores hasta que el Auditori encendió sus luces ayer. Al parecer jamás nadie había hecho un vídeo, una entrevista, una publicación, había puesto un micrófono, había invitado a participar en una charla, había programado una exposición, de un activista vecinal de nuestra ciudad. Un acto de memoria. Un reconocimiento. Un acto de partido. En memoria ajena.





.jpg)
