jueves, 29 de febrero de 2024

Crónica del #PleGramenet de Febrero. Una ciudad como las demás.


 ¿Dónde está Santa Coloma de Gramenet? Tenemos una ciudad y esa ciudad está acuciada por múltiples problemas. Hay quien puede pensar que ya está todo más o menos y que lo importante es lo que sucede cada fin de semana, pero hay otra ciudad y esa ciudad, que es nuestra ciudad, a veces, de vez en cuando, se cuela en nuestras vidas y nos interrumpe y lo que yo tenga que contar de un pleno municipal que fue el lunes y de las ocurrencias y de los aspavientos y de las tradicionales jugadas de colocación y volea se puede hablar poco. O casi nada. Porque de repente, la ciudad que tenemos, nos asalta y nos voltea. Y cuando veíamos que se caían edificios en Badalona en nuestra cabeza pensábamos, nosotros no estamos tan lejos. Y ayer se tuvo que desalojar un edificio en la calle Pirineos y se va a desalojar otro y de repente la vida de esas personas que vivían como tú en su pisico tranquilico, ha hecho crack. Y cuando la vida de alguien hace crack, una de las cosas principales que se aprende en este mundo tan cenagoso es que mandar a la gente a la guerra es super cómodo. Súper fácil. Yo no sé porque estoy desconectad@ pero claro que sí. Es muy fácil. Todo es muy fácil y todo es tan fácil que hay que entender también que el que está desesperado, quiere soluciones. Y requiere calma. Y así nos vamos al lunes. Y el lunes hubo pleno municipal y en primer lugar destacaremos que la ciudad de Santa Coloma parece tomar conciencia de que es una ciudad que regularmente presenta problemas de falta de limpieza, no porque no se limpie, es porque no se han puesto los recursos para que se limpie más. No es porque seamos sucios. Es porque todo cuesta dinero y poner los recursos para que la ciudad esté más cuidada, que al final es de lo que se trata. Más dinero para la limpieza. Una ciudad como las demás, como esas ciudades que parecen limpias. Y no es porque vivan extraterrestres. Viven nuestros mismos nosotros mismos. Y al final es todo cuestión de dinero. Y de sentido común. Y de que quien tenga los recursos que los ponga. Siempre. Que quien tenga recursos para que Santa Coloma de Gramenet sea una ciudad como las demás, que lo haga. Y que no se escatime, que no se saque pecho por cosas que no pasan, que se haga lo que se tiene que hacer, que se ponga la carne en el asador, que tanta foto mirando a cámara sirva para algo, que se escojan bien las prioridades, que no somos una ciudad tan distinta a las demás, que no mires más a la cámara que me pones nervioso, que dejes de mirar al público que da como cosa. Y no, ya han pasado muchos días y supongo que no está de actualidad pero qué es la actualidad en los últimos plenos. Quizás lo más interesante es la petición de no aplaudir de la propia alcaldesa ante una intervención para llamarle la atención a los fascistas, una intervención donde se les pone ante su espejo. La provocación por la provocación, la barbaridad por la barbaridad, el exabrupto por el exabrupto y todos y todas allí esperando con la boca abierta a ver qué dicen, a ver qué me dicen, a ver si me dicen algo a mí y así puedo. Y somos como bolas de hilo con las que juguetea el gato de la barbarie. Y da igual si es el chico joven o el señor mayor, los plenos ya solo parecen valer para que una gente a la que le importa una reverenda mierda la ciudad de Santa Coloma de Gramenet, haga su número y los demás esperemos a ver de qué manera sacamos o dejamos de sacar tajada. A mí me gusta escribir. Hay quien le ha tomado el gusto a lo de no dialogar. El tema de las mociones y las enmiendas a la totalidad. Significa que el PSC parece que solo encuentra espacio para dialogar o llegar a acuerdos en según que temas, que son los temas que se presentan en las mociones, con el pp y naturalmente con lo que un día conocimos como Ciudadanos. Una excepción, el tema de las bibliotecas, donde con excelsa brillantez se consiguió poner el acento en un tema que reunió en torno a sí a todas las fuerzas y cuerpos. Significa que no estamos para diálogos porque hay una sensación de que existe un acuerdo general y que se tolera o se asume que haya un espacio que pienso, detecto, que va a ir acotándose cada vez más para que los pasotes queden en nada. Y nada son, en realidad. Porque dicen representar a dosmil y pico colomenses, pero es imposible que dos mil y pico colomenses puedan ver esas intervenciones y piensen, me representan. Un dato, el señor del PP. El señor del PP, como vengo advirtiendo desde hace semanas y parece que hay consenso en ello, el señor del PP es extremadamente hábil. Así el otro día, el lunes del que estamos hablando fue capaz de citar a Indalecio Prieto en una moción sobre el tema hidrológico y quedarse más ancho que largo. Así de sencillo. Y con las mismas te vota todo a favor y cambia de voto si le parece que el equipo de gobierno ha dado la explicación y no da un ruido el hombre, pero está haciendo un trabajito. Y ese trabajito. Y la compañera Jeny intervino en el pleno para decir que ante esta amenaza de los del trabajito y los del trabajazo, los feminismos deberían unirse porque la barbarie está llamando a la puerta y yo creo que nos deberíamos quedar ya con esta idea. Porque no fui al pleno, porque no pude ir, pero lo escuché y parece que los micrófonos funcionan y parece que somos, al menos en eso, una ciudad como las demás. 

miércoles, 28 de febrero de 2024

Días de Andalucía


Como para dejar el coche en la puerta, con todo el soletarrón. Entonces. ¿El día bueno es hoy o es el 4 de diciembre? ¿Da lo mismo o hay que ponerle más intensidad a uno o al otro? ¿A este? El oficial es este pero el oficioso es el otro. Si el paisaje de tu infancia es el paisaje de tu nosequé entonces ese paisaje es este de la foto. La Pontanilla, la calle donde está la casa de mi abuela, donde está ahora nuestra casa, con esa pared blanca al fondo que cuando yo era chaval no era tan blanca de los balonazos que dábamos. Ahora no hay críos y no se juega a la pelota. Todo el día jugando a la pelota. Todo el día hábil jugando a la pelota. O a la lata. Imaginen todo ese terreno que se ve detrás, que es una Estación de Tren, para jugar a la lata. Imaginen esconderse a las nueve y que no te encuentren ni a las doce. Imaginen olvidar si estás jugando a la lata o qué está pasando. Qué está pasando ahí fuera. Tengo hambre. Me voy para casa a que me haga un bocadillo de chorizo mi abuela. Ahora te fijas y la calle parece que tiene la cuesta más pronunciada, pero cuando era pequeño no lo parecía tanto. Tiene desnivel para que el agua baje hasta la pontanilla. Tú y yo menos todavía, sabemos decir correctamente pontanilla. Creemos que sabemos decirlo pero no lo decimos igual. Pontanilla, abridorcilluelo, cucharilla chica, cernaderillo, camastrón, huevarros, tonto. Hemos dicho muchas veces que no se dice tonto como se dice en Vilches. Tonto en Vilches es más tonto. Es tonto. Toda esa gente que se cree que hablamos en andaluz y que nos pregunta si nacimos aquí. Por cuatro palabras o por cuatro expresiones o que de vez en cuando nos comemos las eses. El otro día salió un vídeo de unos que han hecho una casa con cosas en la fachada y eran una pareja de vilcheño y argentina y el vilcheño llevaba años viviendo en Madrid y claro que tenía acento. Hasta que sale Mesinos hablando y eso es. Esa es una manera, que no es la más, pero es una muy válida y muy identificable. Eso es. Nosotros no. Delante de casa vivía Rodrigo y al lado la Bernarda (Benarda) y la Jeroma. Hace mucho tiempo de eso. Donde ahora hay una valla negra vivía la Jeroma con una casilla chica que tenia dos pisos y es que la Jeroma era era muy chiquitusa también y tenía unas gafillas muy gordas. Y no vayas a dejar el coche ahí que se te va a cocer. Déjalo en la sombra. Debajo del árbol. Posiblemente la foto esté hecha al lado del coche que hemos dejado al lado del árbol. Si hoy es el día bueno de los Días de Andalucía, este es otro texto para decir que, poco, o mucho, o lo suficiente, hay algo de nosotros que es eso. Mucho, poco, suficiente. Bastante. A veces. No siempre, pero de manera constante. Ese tranco, la cuestecilla que sube el coche. Las casas de los de la Renfe. El hueco de esa farola que era una canasta a la que solo podías entrar desde la derecha. Día de Andalucía. Días de Andalucía. Cada día puedes acordarte de uno. Hoy han tocado estos y pueden ser otros. Son muchos, no sé si son suficientes. 

martes, 27 de febrero de 2024

Celacanto


Ni me gusta, ni me disgusta, pero conozco a gente a la que sí que le gusta. No me gusta el mar, en general, prácticamente nada relacionado con, salvo comer algo de pescado. El caso es que a unos amigos les gusta ahora lo de hacer inmersiones y nos convencieron para que les acompañáramos un fin de semana a un pueblo de la costa. Ellos harían sus cosas y yo me dedicaría a lo mío. Lo mío no suele tener que ver con la costa. Me llevé unos libros y quise leer, pero finalmente me dediqué a quedarme sentado en las terrazas de los bares costeros y allí esperar a que mis amigos terminaran de hacer sus cosas. Mi compañera quiso también introducirse en el mundillo y así las cosas, me quedaba solo buena parte de las mañanas, leyendo el diario, bebiendo aguas con gas y comiendo bikinis. Y mirando el móvil. Mirar el móvil me tiene consumido. Leo cosas. Miro cosas. Leo noticias pero lo utilizo también como la enciclopedia cuando era pequeño. Salto de un tema a otro, miro biografías, curiosidades, yo que sé. Una de esas mañanas, no sé cual, un señor se sentó a mi lado en la terraza. Me veía enfrascado mirando fotografías de algún grupo de los 70, cuando me dice 'esos vinieron a tocar aquí hace años'. Ah, muy bien. De hecho ese era un dato que ya conocía. 'Yo toqué con ellos'. Claro, le dije. 'Yo soy un celacanto'. Soy de esa clase de personas que no nos definimos por la curiosidad, precisamente. Ante mí se abría un abanico amplísimo de preguntas, de inquisiciones sobre la vida de alguien que parecía ser bastante interesante, podría parecer excéntrico, podría parecer raro, podría parecer extraño, pero seguro que tenía una vida detrás. Pero aguanté unos veinte segundos sin decir nada, me levanté y me fui. 

lunes, 26 de febrero de 2024

Gran Biblioteca Universal del Pensamiento


Ya cuando entré sentí una sensación rara. Esa sensación era olor a cirio. Era una sensación que no es habitual porque no suelo ir a iglesias, pero era un olor a cirio, olor a vela, que no se me fue de la cabeza y el contenido de la presentación de la última, pero no la última de verdad, de la última obra de Miguel Palisostomos, no ayudó en nada. El fino escritor de obras como Cuartos cerrados, Grandes pasillos de la historia universal, Pequeños escondites o la sublime Peldañitos entre salas, en esta ocasión se da un paseo por el mundo de los edificios habitados por personas religiosas pero no edificios religiosos, con una delicia llamada Divina. Sin embargo, pese a lo interesantísimo del volumen algo en la presentación del libro, decaída, lívida, sin vida, mortecina, tal y como uno se imagina la cara de un sacerdote mortificado por una fe enfermiza, contaminó el ambiente y todo fue fallido. Doña Apústula Sallent, que fue la encargada en esta ocasión de presentar el volumen, no consiguió dar con la tecla y fue tal el embrollo y la confusión de perfiles que se dio que sin saber cómo me vi de rodillas recibiendo la comunión de alguien que ahora no quiero recordar.

Aurora Baldemar nos cuenta en Pequeños cuentos sustanciosos una serie de pequeñas anécdotas personales que ya en el prólogo se nos advierte de que van a ser de mucho provecho para la vida nuestra. Ese afán ejemplificador lastra todo el contenido ya que si no hubiera remarcado esa intención, el pequeño volumen servía perfectamente para rellenar horas muertas pero con la insistencia de la autora acaba siendo todo un fastidio y que me cae mal y ya está.

Nacido en un pequeño pueblo de la provincia de Álava, Fermín de Olabe, se ha especializado en una serie de obras dedicadas a la aleccionadora misión de convertirnos a todos y a todas en perfectos luchadores por la libertad. Su último trabajo, dedicado a los caminantes, paseantes y personas dedicadas a mejorar sus marcas personales, quiere unir la pasión por el deporte y el cuidado físico con la redención de las masas. Así, por resumir, también corriendo o caminando por el monte, podemos estar haciendo la revolución. Y como cualquier materia es susceptible, solo les advertimos que Fermín de Olabe cuenta ya con 35 obras en su haber. Y lo que nos queda.

No todos los discos tienen todas las canciones buenas. Esta primera frase está mal estructurada pero no he querido que un exceso de celo pudiera empañar lo que siente uno cuando escucha el cuarto trabajo de Birrorbol, la banda de metal conceptual que en esta ocasión yerra prácticamente en todo lo que se refiere a concepción del disco, elección de los temas, producción y diseño de producción. Todo parece pensado para contentar a propios y extraños y dejar indiferentes al final a todos. El disco, al que han tenido el sentido del humor de llamar Excretion part I & 2, contiene un par de ideas originales, pero tan bien escondidas entre una cantidad de minutaje morralla que no hay por dónde agarrarlo. Esas ideas, en los temas Borombombom y Deus ex machina, pareciera que podrían tener continuidad pero es todo tan conceptualmente pensado que no.

Fedor Agrafovich tiene el honor de haber recibido el Premio Leonidas por su contribución a los estudios sobre la Grecia Antigua, concedido por el prestigioso Instituto Praxíteles de Atenas. Agrafovich, en la carta que ha enviado a los medios para agradecer el premio, se permite hacer una serie de comentarios a recientes descubrimientos llevados a cabo por colegas en los que es tan bueno y tan cariñoso y tan amable y generoso con ellos que uno acaba pensando que el tal Agrafovich esconde algo. Porque no puede ser. 

viernes, 23 de febrero de 2024

La foto


Todos lo hemos visto y parece que todos hemos convenido en disimular y hacer como que no hemos visto nada, aunque lo hemos visto. Yo lo he visto y ni siquiera soy capaz de poner el género o el articulado en condiciones sobre lo que he visto. No lo he visto, bueno, lo he visto, pero la he visto, porque lo que he visto ha sido la foto. Hemos visto la foto y parece que nos da igual y seguro que estamos todos con algo retorcido muy dentro o muy fuera. Yo he visto la foto y me acuerdo de muchísimas cosas, pero casi todo son cosas de cuando éramos muy pequeños. De lo que más me acuerdo que no tenga que ver con una infancia de subirse a sitios donde yo no me subía y de ese parecido con Luis Miguel que tanto daño hizo es de dos cosas. De una relación epistolar muy discontinua, muy breve, pero en la que nos intercambiábamos cómics y una camiseta con la estrella roja dentro de una bandera de andalucía y un lagarto dentro de la estrella roja y yo enviándote la historia del panfletismo ilustrado y algún cómic del Azagra y diciéndote que el sistema había que cambiarlo desde dentro y alguna gilipollez sobre un punteo infinito de David Gilmour. Alguna cosa así. Y me acuerdo siempre porque siempre lo cuento, aquella vez que en la casa del pueblo nos vimos y éramos los dos muy punkis, tú eras más punki, yo era siempre un punki clandestino o que no podía parecer punki o yo que sé, y de repente en tu cuarto me pusiste una cinta de Camela y me dijiste, primo, es que cuando estás enamorado... y yo no podía salir de mi asombro, cómo te podía gustar Camela si éramos tan punkis. Y a partir de ahí ya no sé qué te pasó. No sé qué os pasó. No entiendo nada. Claro, también me acuerdo de aquella vez que nos pillaron en el Foro con la mesa llena de quintos y yo solo podía decir que no eran nuestros pero era absolutamente improbable que nadie se creyera aquello y no se lo creyó nadie. Qué pasó. Claro que hemos visto la foto y es una imagen que no se nos va a olvidar nunca porque nos acordamos de muchas cosas, de cuando éramos pequeños y me decíais primo vamos a subirnos allí y yo me quedaba a medio camino, colgado de alguna rama o alguna raíz llorando y vosotros ya estábais arriba y primo, venga, pon el pie ahí. Y bajar a la calle a jugar a la lima cuando éramos tan pequeños. Esos son los recuerdos que tengo y los que quiero tener, de cuando éramos pequeños y no sabíamos lo que podía pasar. Os fuisteis y os fuisteis tan lejos que ya no sé qué os pasó. Y claro que he visto la foto, y estoy seguro de que mucha gente ha visto la foto y sigue sin entender nada, porque es imposible de creer. Y es una foto y puede ser cualquier otra cosa y no sé qué hacer. Supongo que nadie sabe qué hacer. Supongo que tú tampoco sabes qué hacer. No lo sé, no sé nada, no me sale nada porque viendo la foto no entiendo qué se puede hacer ya en ese momento, pero algo, lo que sea, no lo sé. No voy a decir nada más. En qué momento pudo joderse tanto todo. De qué manera se sale de ahí. Es tan difícil no acordarse tanto de todos nosotros, de todos los que éramos. Cómo ha podido joderse tanto todo. 

jueves, 22 de febrero de 2024

Un juego


Saco un cuatro y no es un cinco y salto por el tablero buscando lo que me ha de pasar. Lo que me pasa es que me he equivocado de estación y he salido en otra estación de metro que no es la que me toca. Tengo que volver atrás o bien tengo que proseguir el trayecto por otra línea para volver a coger el camino que me toca. Pero prefiero volver a tirar los dados. Me sale un uno. Es imposible que con dos dados te salga un uno, me preguntas. Pero me sale un uno. Entonces no sé qué hacer. Pero decido avanzar una casilla. Estamos esperando un autobús que nos tiene que llevar a un pueblo que nos han dicho que es el típico pueblo. El pueblo que reúne a todos los tópicos de la zona. Nos lo vamos a pasar genial. Pero me quedan dos tarjetas verdes y mis fichas son pocas para defender el terreno. Tengo que hacer como que no va conmigo. Pero noto que las tropas avanzan y han conquistado ya el territorio. Tengo que salir. Vuelve a salirme un uno, es increíble. Ni tirando el dado contra la cajita de las fichas, el talismán que nunca falla. Me sale un uno. Estamos ahora en la parada del metro y el que viene viene vacío. Del andén salen rebotadas por aire una serie de cartulinas y hay un cañón y hay un caballo y otra que me dice que tengo que ir a la cárcel. No, a la cárcel no voy a ir a la cárcel. No quiero ir. Tiras tú los dados y te sale un doce. Qué potra. Te vas lejos y te vas corriendo. Tienes que tirar otra vez y te sale un doce otra vez. Es imposible que te salgan tres seguidas. No te pueden salir tres seguidos porque te puedes morir. Tengo miedo de que te salga otro doce. Tengo una carta escondida. Tengo un comodín que lo pienso utilizar en caso de que te salga un doce. No entendemos las instrucciones, están en inglés. Interpretamos que si te sale otro doce no te mueres, pero pierdes. Dices que prefieres morirte. Hay una copia de las instrucciones que están en castellano. Pero son de otro juego. 

miércoles, 21 de febrero de 2024

Caminando con Jesús


Estaba caminando con Jesús y me estaba contando algo a lo que no le estaba prestando mucha atención cuando de repente vi a una chica que llevaba las mismas bambas que le regalé a mi hermano por su cumpleaños. No son unas bambas especialmente raras de encontrar, al menos el modelo, pero sí la combinación de colores, que no había visto a nadie y me llamó la atención. Interrumpí entonces a Jesús y le comenté el detalle, que además me dio paso a introducir un nuevo tema de conversación y es el de la gente que quiere parecerse a gente. Al hilo de esas bambas me surgió el tema de esas otras bambas y no lo voy a ocultar, todas las bambas son Adidas, en esta ocasión hablo de las Adidas Samba blancas que se han puesto de moda de tal manera que incluso salen en un anuncio de una tienda de zapatillas como el arquetipo de las bambas que tienes que llevar. Tienes que ser como todo el mundo tiene que ser. Y si no eres como todo el mundo, puedes ser como otra gente que no es como todo el mundo y que en sus peculiaridades, también se parecen. Se parecen los que se ponen gorra y se dejan barba. Los que se dejan la barba muy larga. Los que deciden ponerse la capucha por encima para parecer indigentes pero no lo son. Se parecen los skaters que parecen malvivir con pantalones anchos y bambas carísimas pero siempre ajadas. Se parecen quienes se dejan el pelo crecer hacia delante para maquillar, incluso en la preadolescencia, más que probables calvas. Nos parecemos los que escogemos gafas de montura transparente porque hemos visto que ya no se llevan las gafas cantosas sino las transparentes. Y acabas pareciéndote a todo el mundo. Y te conforta ver cómo no estás alejado de algún tipo de modelo que puede ser una referencia y estás bien. Tus bambas que son aceptables, tus pantalones, tu modelo de suéter que puede ser antiguo pero que se referencia en algo, algo que te parece cómodo, más cómodo a veces que el propio suéter. Una camisa, un abalorio, lo que sea. Algo que no te hace sentirte tan solo. Que te permite mirarte en los espejos y reconocerte como uno y al mismo tiempo, más. Jesús, escuchándome, asentía ante mi reflexión y me preguntó si acaso esos pensamientos míos sobre la estética de los demás, aunque fueran también sobre la mía propia, no estaban relacionados con un previsible agriamiento del carácter producto de la edad. Le contesté rápidamente que no, que yo había sido siempre así.