sábado, 4 de agosto de 2018

Construcción nacional popular

Cuenta mi padre que estando trabajando en Telefónica, al poco de llegar de Jaén, tuvo como compañero de trabajo a un sevillano. Como mi padre era andaluz, se ve que el sevillano congenió con él. Un día hablando de política el sevillano le dijo que lo que había que hacer es poner la frontera en Despeñaperros. El sevillano era un nacionalista andaluz de los de rompe y rasga y mi padre pasó de él. Desde que la Guida me dijo aquello de que le importaba tres pimientos de dónde era mi padre o mi abuelo me siento culpable hablando de estas cosas, pero no sé hablar de otras.
En mi casa, mi padre escuchaba Gente Del Pueblo, un grupo de sevillanas con mensaje, de Sevilla, de Morón. Escuchaba estos discos durante unos años. Luego le pilló el gusto a Carlos Cano y esto lo dejó abandonado. A mi padre no lo pones a bailar sevillanas ni atado. Lo llevas a la Feria de Abril y lo tienes enfurruñado hasta que se va, no aguanta las sevillanas, la Feria, la Virgen, el Rocío, las casetas. En mi casa tenía discos de Fosforito, de un tal Paco Herrera, de Manuel Gerena. Pero estos discos los ponía poco. Yo nunca diré que soy andaluz. Mi padre y mi madre lo son. Yo soy catalán. Hace un año que no voy al pueblo de mis padres. Pero el pueblo de mis padres está todo el día en mi casa. Y como he dicho muchas veces, Jaén no es esa Andalucía que sale en los anuncios de playita y pescaíto y buenrollito. Y la parte de Jaén texmex del norte medio manchega, menos que menos todavía. Dicho esto, a mi madre le gusta bailar sevillanas y a mis primas de Vilches. Etc. No creo que esto haya servido para aclarar nada ni ponernos en situación, pero la idea está ahí.
El otro día leí un artículo en el que le daban vueltas al fenómeno Rosalía, la cantante o cantaora catalana que ahora lo está petando haciendo algo parecido al flamenco. No la he escucachado demasiado porque lo que hace no me interesa mucho. He visto algún vídeo, no es lo mío. Creo que la Mala Rodríguez lo hace mejor y con más mala leche. Y creo que la Silvia Pérez Cruz lo hace con más clase (el productor es el mismo). Esto es más de petarlo. El debate está ahí.
El tema parece ser el siguiente. Hay un movimiento de juventud andaluza o de gente andaluza en general que no soporta más que lo andaluz no sea tomado en serio. Que llegue Rosalía y consiga éxito y fama emulando y digamos haciendo una versión controversial de lo andaluz o lo flamenco, que tiene tanto que ver una cosa con la otra como el automovilismo con la circulación. Que la gente no entienda La Peste porque se habla en 'andaluz'. De la misma manera que mucha gente se molesta por el giro andalusí de Los Planetas. De repente, parece que hay gente que se pregunta por allí que qué pasa.
Y me imagino a un grupo de gente en el barrio de la Alameda, discutiendo, hablando, de repente entusiasmados con eso que en el artículo se llama un proceso de Construcción nacional popular, con una especie de movimiento por el cual la juventud andaluza se está dando cuenta y construyendo referentes culturales que dignifiquen lo que es ser andaluz.
Nos molesta lo de Rosalía, escuchando e interpretando todos los días música que no sabemos de dónde es. Me llamo Antonio Molina Juanes, mis padres son de Jaén, yo soy catalán. Tengo 43 años. Qué música podría hacer. A quién le falto el respeto.
Una de las cosas que me llama la atención del artículo, que no sé si tiene que ver o no, es la desconexión de esa juventud andaluza que construye nosequé con lo que significa el hecho de tener una buena parte de su población desplazada, con un número indefinido de descendientes que beben de las diversas tradiciones andaluzas, mezcladas con otras tradiciones de los lugares donde viven y que construyen referentes nuevos. Y antiguos. Una especie de ignorancia que basa lo andaluz en lo que se hace en Andalucía, como si lo que se hace fuera de allí, a veces sin querer vincularlo, muestra la riqueza de quienes se fueron (porque estaban hasta los cojones de la mierda que se vivía allí y en muchos casos rompieron lazos para siempre... pero lo que es es) y construyen algo nuevo, a veces contra lo que significa lo andaluz en su forma más tópica. Lo que yo llamo 'hablar de los catalanes' pensando que los catalanes somos todos Jordi Pujol. No saber que los catalanes también somos tus primos de Sant Adrià, Ciudad Badia, Terrassa o Santa Coloma. Y desconocer que esos catalanes que salen en la tele haciendo cosas que parece que te están robando algo, realmente es porque viven y conviven en una Catalunya que es otra cosa.
Otra cosa que, sobre todo, le toca las pelotas a quienes piensan que somos solo 'españoles viviendo en Catalunya', aunque hayamos nacido aquí. Fascistas de mierda.
Entonces.
Leo el artículo y yo no soy andaluz, pero me suena. Construir procesos de identidad nacional popular en torno a la puesta en valor de lo andaluz. Lo andaluz qué es. Vayan al Cabo de Gata. Recorran ese tramo que va desde Granada a Málaga pasando por la A-92, vivan durante un tiempo en Jaén, en la parte despeñaperril de Jaén, ese pueblo de dónde es la Reme que está más cerca de Baza que de Almería. Qué es lo andaluz. Lo catalán qué es. El autor del artículo es un politólogo que vive 'exiliado' dice en Madrid. Como mis padres, supongo. O como los chavales y chavalas del pueblo de mis padres que han podido salir de allí y que no se preocupan tanto por una cuestión de apropiación cultural como de mera supervivencia.
Parece que lo que molesta es que alguien haga negocio con algo que parece que es tuyo. El flamenco, lo andaluz. Es eso. Nos molesta a todos que hagan negocio con algo que es nuestro, con nuestro trabajo, nuestras ideas, nuestro entorno.
Me parece estupendo que haya una juventud andaluza que, dicen, al calor de lo que se vive aquí en Catalunya (lo que ellos creen que es Catalunya), construyan... que le den valor a lo que es. Pero qué es.
Me parece estupendo. Y no. En lugar de preocuparse por si la gente entiende La Peste o a los habitantes de la sierra del Alosno, o el habla frenética de mi prima Juani, podríamos preocuparnos por qué la gente andaluza tiene que largarse de cualquier parte donde vivan a otro sitio, porqué si no tienes una carrerita estás cagado de las moscas o porqué la única manera de salir del agujero es la maldita oposición. O escribir desde Madrid o desde Santa Coloma.
De la misma manera, en lugar de preocuparnos por procesos de construcción nacional, le hiciéramos algo de más caso a la lucha de clases. Y no ir de la mano de la derecha a construir nada. De la misma manera, quienes son como yo descendientes de andaluces, gallegos, maños, extremeños... podríamos preocuparnos de lo mismo y no hacer caso a quien hace de esa identidad un factor de lucha. La identidad nacional, la identidad del lugar, no la clase. Vamos, que  mi padre le gustaban las sevillanas de Gente del Pueblo porque hablaban de lo que hablaban. Y no por las sevillanas en sí.
Construcción Nacional Popular aquí, por lo que estoy viendo, no sirve nada más que para construir movimientos populistas de derechas. Espero que en esa terraza del barrio de la Alameda o tomando cañas en nosedonde, alguien se de cuenta. En vez de construcció nacional popular, un poquito más de lucha de clases.
Aquí nos está yendo como una mierda.
Me voy a ver el Athletic Club. Porque como muchos andaluces e hijos de andaluces y catalanes, somos del Athletic Club. De Bilbao, claro.

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