domingo, 18 de abril de 2021

Pretemporada


Como íbamos diciendo, este partido de ayer, esta fina de Coma, perdón de Copa de ayer, no se jugó ayer, se jugó hace quince días contra la Real Sociedad en la otra fina de Copa. Pensar que las dos finales eran iguales, que las dos iguales valían lo mismo, que daba igual salir derrotados de la primera porque Athletic club Eup y beti zurekin y bizi ametsa y toda la mandanga de la gabarra y somos el Athletic y toda esa mandanga que está cojonuda para ir viendo el partido y calentando y eso, pero ya sabemos, porque lo sabemos a no ser que vivamos en la casa de la pradera o sintamos un irrefrenable deseo de ser el espíritu de la contradicción y no hay nadie más athleticzale que tal y lo que ya sabemos y que vamos a ganar porque somos el Athletic y el Athletic siempre sale ganador. El Athletic ya no sale ganador. 

El Athletic está sufriendo. Sufre un cambio de paradigma que tiene que ver mucho, pero mucho con la final perdida contra la Real. Sufre un cambio por el cual la Real ya es el primer equipo de Euskadi. Puede que todavía no en número de aficionados, pero ay. Y fuera no lo será nunca pero la visión que tenemos los aficionados de fuera es la de quien quiere que seamos pero sabemos que no somos. Somos aficionados a un equipo, a un club, que es más que eso, que es la confirmación de una forma de vida a la contra, siempre singular, siempre excéntrica. No normal. No convencional. Eso es el Athletic para los que vivimos fuera del botxo. Una forma de entender el fútbol y la vida. Siempre a la contra, incluso contra nosotros mismos. 

La final de ayer estaba perdida desde hace quince días. Porque el golpe fue muy duro. Mucho más duro que la final de Bucarest. Y ese fue funesto. Este es otra cosa. Esto ha sido un revolcón en toda regla. Lo de ayer fue un baño porque cualquiera pudo ver que nosotros no estábamos allí. No salimos a competir, salimos a aguantar, a estar allí, a mantener la portería a cero, a asumir que lo normal era perder. Y la primera parte la aguantamos como pudimos, con más suerte que otra cosa, hasta que en la segunda, cayó el primero, y el segundo y el tercero y el cuarto...

Una alineación que ya era una declaración de intenciones: esto es lo que hay. Y unos cambios que decían: por dios no os paséis. Y se pasaron. Muni y Berenguer fuera del campo y dentro Vesga y Lekue. Qué queríamos. Minuto cinco, balón al palo del Barça. Taquigol. No marcaron ahí, si marcan ahí nos llevamos los cuatro al principio y hubiera sido un desastre. No estábamos. Estábamos en el partido con la Real. 

El partido con la Real es la piedra sobre la que tiene que girar el proyecto nuevo del Athletic Club. Fíjate qué cosas digo. Un equipo que sepa tener la pelota, que sepa que la pelota es suya, que la mueva, que busque, que no se la quite de encima, con jugadores capaces de parecer estar en primera división, que les llegue un balón y no la pierdan. Solo eso. Solo eso y que son del Athletic Club y ya valdría para casi todo. ¿Será eso posible?

No sé si hay culés que se bufan de Villalibre. No hay que reírse de los culés, que también son personas. Y tienen sus sentimientos. Nunca serán un club grande, siempre serán un sucedáneo. Ese otro equipo. Y cuando te arrasan tienes que agachar la cabecita un poco. Pero no mucho. Son ese equipo que no es el Madrid, ni nosotros. Ese sucedáneo.

¿Y nosotros? Queremos ser algo pero no sabemos cómo. Hay jugadores jóvenes en la cantera y son buenos. Pero ya estamos aburridos de jugadores jóvenes en la cantera, muy buenos. Y luego nada. Y habrá que hacer un pensa. Pensa de meter a peña nueva y que le den. 

El Athletic es el más grande. 

Una final perdida por 4 a cero, casi cinco, contra un equipo que era poco menos que un 30% de un Barça top de verdad. Y nosotros, dónde estamos. No estamos bien. Demasiados jugadores fuera de órbita, con muchas cagadas, con muchos fallos, con demasiada bula. Demasiados jugadores a los que les aplaudimos cualquier cosa. Y así no se puede. 

Ayer perdimos 4 a cero. Hoy camiseta y todo eso. Pechito palomo y cabeza arriba. Toda esa mierda. Mil Búfalos. Once Búfalos. Solo eso. El Athletic Club siempre vuelve. Y como dijo Vitas Gerulaitis, nadie gana al Athletic... 

A partir de ahora, pretemporada. Morcillo, Sancet, Zárraga. Vencedor. Villalibre. Estos siempre en el campo. A cualquier precio. Y que sea lo que tiene que ser. 

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