jueves, 9 de abril de 2020

Confinamiento #21

Cuanto más lejos viajas, menos conoces. Estas palabras las escuché por primera vez en una canción de The Beatles. The Inner light. Una canción de George Harrison con su sitar y toda la mandanga. Mi poco inglés hizo que cuando la escuchara perdiera buena parte del sentido de lo que quería decir, pero me quedé con esa frase. Cuanto más aprendes, menos sabes. Cuanto más haces, peor. Descubrí al cabo de pocos años que esa filosofía venía del taoísmo y como uno tiene especial predilección por las pérdidas de tiempo, o no, en mis años de carrera hice una asignatura que era de Introducció al Pensament Xinés donde tuve que leerme el Tao Te King, de Lao Tse. Me compré el libro algo después, cuando en otro alarde quise hacer en la UOC una carrera, creo o un segundo grado, no recuerdo, que ni siquiera tengo el gusto de recordar el nombre pero se parecía mucho a aquella asignatura. No pude ni comenzar, creo. Pero lo poco que leía y conocía me encantaba.
Sea como quiera, estos días de confinamiento, creo que nos deben de servir para profundizar un poco o bastante en estos principios. No digo que haya que leer o releer el Tao Te King, pero sí hay que volver un poco, si es que nos hemos ido alguna vez, si es que alguna vez estuvimos allí, a esas palabras que nos dicen que lo exterior no es lo que es sino que debemos hacer un poco más de caso a lo que... es que como la foto está en horizontal no lo veo muy bien, pero más o menos creo que ha quedado claro.
O no. Deberemos en lo sucesivo quedarnos un poco con lo que tenemos, como dice la canción de Willam Devaughn, da gracias a lo que tienes. ¿Un poco conservador quizás? ¿Es que hemos sido revolucionarios en algún momento? Desear más, querer más cosas, la expansión por la expansión, ¿ha sido alguna vez revolucionaria? ¿No se trataba de vivir más dignamente? ¿Más tranquilamente?
La vida tranquila, la vida sin sobresaltos, mientras escucho a Gabriel Rufián citar a Julio Anguita en el Parlament, como si no hubiera gobernado su partido nunca, más tanques que respiradores, escuchar a irredentos neoliberales, cuando a los neoliberales los tiene en su partido, me estoy despistando del tono con el que quería impregnar todo este texto. Un tono filosófico, interior, profundo, en el que quedara claro que quizás debemos replantearnos las visitas indiscriminadas al booking, al travelnosequé, a la guía del lonelyplanet, porque realmente qué nos ha aportado todo ese torrente de viajes y de experiencias, de ansia y de entusiasmo, sino angustia por no saber a qué dedicar el tiempo de ocio, el tiempo de nada, el tiempo en el que no estamos trabajando y cotizando y contribuyendo al progreso económico.
Me canso de muchas cosas. Pero no sé qué tienen esas palabras, esas palabritas finas escritas en el Tao Te King, que me hacen gracia continuamente. Sin citar a Marx, ni sin citar a Marx citando a Hegel. Sin remontarme. Encerrados en casa, podríamos haber dedicado el tiempo a valorar si lo que hacemos, si a lo que nos dedicamos, si lo que tenemos como aspiración en la vida, es lo que tiene que ser. Hacer.
Hacer cosas. Como los días se van repitiendo y los pensamientos y reflexiones son casi siempre las mismas, no me entretendré en volver a valorar una vez más lo que supone para todos el parón. El parón a nivel económico entiendo que es un viaje alucinante hacia la incertidumbre. Pero más allá de la puta mierda que va  a significar a nivel económico y laboral para muchos, podríamos entender que lo que somos y lo que hacemos son dos cosas diferentes y podríamos, digo yo, ir un poco más allá en lo que somos, si somos personas, si somos comunidad, si somos algo, y no qué hacemos, qué es lo que producimos, a qué nos dedicamos, porqué tenemos que estar siempre aprendiendo, formándonos, conociendo, etc.
Ayer vi un rato del Athletic - Celta del 2013, jugaba Iraola, también jugaba Morán. Le ganamos al Celta 3 a 2, con nervios como siempre. Y vi luego el partido del centenario entre Athletic y Brasil. Se acaba de colar un moscardón. No vi todo el partido, fui a comprar verdura al Cabás. Y vi más gente en la calle. Pero esto ya lo ve todo el mundo.
Vimos la película Quien a Hierro Mata, pues no está nada mal. Realmente es quien a hierro mata. Dura película.
Y seguimos adelante.
Realizar sin actuar. Es que ahí está todo.

martes, 7 de abril de 2020

Confinamiento #20

Veinte días ya no llevamos. Llevaremos más. Podría hacer un tapiz con todo lo que ha ido pasando durante estos días y dejarlo ya aquí. Dejar aquí el relato este de nada con gas que están suponiendo estos veinte días. Me duele todo. Me noto que me duele el cuello y que camino mal. Que no soy capaz de coger una postura que medio me ponga a mí en condiciones. En cuanto acabe esto, los fisioterapeutas y los masajistas se van a forrar.
Se va a forrar todo el mundo.
O lo va a pasar mal mucha gente.
Hoy parece que el día se ha puesto un poco más así. Ahora, de tanto salir y entrar por la tarde a la terraza, he cogido algo de frío. Hoy era día de las sábanas blancas, no tengo sábanas blancas. Hoy es día de muchas cosas y no sé si he llegado a hacer alguna. Bueno. Donde se llega se llega y si no siempre hay alguien que lo hace.
No os he hablado de mi teoría de la delegación. Soy una persona a la que no le gusta hacerlo todo. No le gusta hacer nada, hablaré en primera persona ahora, no me gusta hacer casi nada. Y por eso prefiero que lo haga otro, u otra, y que se vanaglorie si quiere de haberlo hecho. Pero que lo haga. Me entusiasma la gente que tiene pasión por hacer cosas, por demostrar que hace cosas, por agobiarse por hacer tantas cosas, porque lo tiene todo hecho o lo tiene todo por hacer. Yo me animo a mí mismo pensando que mi falta de acción no es ningún problema porque siempre hay alguien que lo hace. Y más o menos eso es lo que pienso sobre la pasión y la actividad. Que siempre habrá otro que terminará haciéndolo. Y en ocasiones, el mejor acicate para que alguien haga algo es decir que lo vas a hacer tú. Yo, en este caso. Qué cosas.
No leo. Con unas cosas u otras, no leo. Creo que es por el libro. Me da respeto. Me da la impresión de que es meterme en un agujero negro, oscuro, y no sé si me apetece. Me apetece algo con argumento. Parecerá una gilipollez, pero algo con argumento, que tenga un algo de intriga, donde pasen cosas. Y me da la impresión de que en este libro de Poe no van a pasar muchas cosas y todo va a ser 'uh qué oscuro'. Y no. Pero ya lo tengo ahí y tendré que ponerme.
Somos muchos los que pensamos que este no es el sistema. Aunque estemos en el Gobierno y estemos ahí apretando, consideramos, considero que este no es el sistema. Que la defensa de la acción del gobierno debe ser superadora, que no podemos ahora ser más papistas que el papa y considerar que lo que ocurre ya es bien, y que las leyes son buenas, y que lo que hay es casi lo que queremos que sea. Creo que no. Creo que ahora que estamos ahí se trataría de empujar hacia donde queremos que se tiene que ir. El otro sistema. Y si nos atacan, no nos defendamos, ataquemos.
Paso los minutos muertos buscando en Jew or not Jew. Quién es y quién no ha sido judío, explicado por unos judíos de Nueva York. No leo mucho, pero estoy distraído.
Buenas noticias por todas partes. Parece que de esto estamos saliendo, al menos de manera médica. Se van a quedar unos pocos por el camino y veremos cómo quedamos los que nos quedemos. Esto ya está dicho.
Está dicho casi todo. Vamos avanzando poco a poco por la senda del buen rollo y la paz universal.

lunes, 6 de abril de 2020

Confinamiento #19

Sissí Emperatriz. Isabel de Austria-Hungría, posa de nuevo ante sus súbditos después de un tiempo de reposo en Baden Baden. El gen Juanes es diferente del gen Molina. No hablemos ya del gen Lozano. Los Lozano, las Lozano en este caso, tienen otro ADN, diferente al del resto de seres humanos. Y la emperatriz Isabel es de otra pasta. De una pasta que amalgama lo Juanes y lo Lozano. Dos semanas de encierro le quedan para estar completamente ya a punto y lista para volver a los terrenos de juego. Estamos bien. Estamos muy bien. Y muy contenta ella de saber que, contrariamente a la primera Sissí que murió víctima de un punzonazo a cargo de un anarquista italiano que se llamaba... no me acuerdo, a esta emperatriz la quiere todo el mundo. Aquí la tienen con la pose típica de las emperatrices habsburgo, demostrando una vez más que el gen Juanes tiene que venir de por el Norte, no por la resistencia, sino por yo que sé. La prestancia. Qué contentos estamos y qué bien estamos ya. Qué tristeza por la gente que no lo ha podido vencer y por la gente que lo está pasando mal.
Estamos bien. Hoy hemos hecho un montón de cosas. Hemos comido arroz de antes de ayer que todo lo bueno que estaba antes de ayer hoy no lo ha aguantado aunque retenía bien el título de un buen arroz. Por lo demás, ayer empecé a ver otra serie de política, de altos vuelos. La voz más alta, en Movistar, con un Russel Crowe irreconocible. Más sobre el papel de los medios de comunicación y la interconexión entre periodistas y política.
La política qué bonita eres. Eres el telón de fondo de mis días y de mis desvelos. Estás enganchado al móvil, diría el Basté, no, no lo estoy, no estoy enganchado, estoy trabajando informándome, siendo activista en redes, colgando en redes cosas, comprobando lo cerril que es la gente, lo obtusa, lo lista, lo inteligente, lo que combinan el sentimiento revolucionario con el pragmatismo en sus organizaciones siendo a la vez revolucionarios e institucionales como el PRI, El PRI, qué ejemplo de partido tan perfecto y tan bueno, el PRI, capaz de ser al mismo pueblo el que saca el córner y el que lo remata, la política es el arte de lo posible, y el arte de manejar los recursos públicos a discreción, a la buena de dios, a lo que a mí me surja, la política es mirar al pasado y ahogarse, es mirar al presente y aterrorizarse, es mirar al futuro con esperanza y con el anhelo de que todo puede ir a mejor, aunque nos aseguran ya de antemano que todo va a ser una puta mierda. La política qué hermosa eres. La política que tienes nombre de griega. Política que envenenas mis sueños y con tus malas artes me causas terrible desazón. Política que no sirves para nada porque políticos y políticas con más experiencia y saber, efectivamente, ya lo tienen todo controlado. A tal hora y en tal sitio, ven a aplaudir.
Qué piezas de orfebrería escribe la gente, qué arte tiene la profesión periodística para contar y que te embelesen sus relatos. Qué mierda de vida que es ésta que uno no sabe qué contar porque no entiende de nada y de nada sabe ni tiene las palabras básicas ni conoce a quien le puede decir, ven, ven a mí, estarás bien.
El confinamiento avanza un día más. Tengo hambre. No sé qué hacer de comer. Hay gente en tu pueblo, en mi pueblo, pero no solo en mi pueblo, que ya empieza a no tener qué comer. El confinamiento avanza un día más y ya estamos afilando los cuchillos para cuando empiece el deshielo. Quién lo hará primero.
Dónde haremos los fuegos de artificio. Quién se quedará fuera de juego. A quién dejaremos atrás. ¿Qué ocurrirá cuando haya que pasar cuentas? Por lo pronto no lo sé.
Por lo pronto el dolor de espalda, hombro, cuello se me agudiza.
Cada día te duele algo.
Qué mayor.
Pero mírala a ella. Flor. Emoticono de sonrisa contenta. Su madre de uno.

domingo, 5 de abril de 2020

Confinamiento #18

Tengo una segunda tanda de banderitas tibetanas en el balcón, que complementa a la primera, y que se encargan de dar buen rollo y buena onda a todo el vecindario. Con esta energía positiva vamos tirando desde hace por lo menos un año y pico. Los sutras esparcen su mensaje de paz y armonía y nos regalan todo un flujo de energía positiva que, la verdad, se nota por la calle. Vamos a mejor.
Vamos a mejor si no vemos la tele. Ayer vi la tele un rato. El rato en el que quisimos ver a nuestro magnífico presidente del Gobierno anunciar que dos semanas más y lo quisimos ver por la Tv3 y nos dimos cuenta de que a la misma hora en la que se anunciaba una cosa realmente importante, en Tv3 estaban retransmitiendo una comparecencia del Govern de Catalunya que, como un estado independiente y un país con sus cosas propias, tiene todo el derecho del mundo a retransmitir en su televisión nacional lo que le de la gana, que para eso es un país ya establecido y reconocido por las potencias del mundo. Por la noche, una entrevista con el nuevo gurú de la epidemiología en la cual convinimos que el experto no entendía las bromas o las ironías que le lanzaba la periodista de vez en cuando, lo que me hizo recordar al personaje de Sheldon en Big Bang Theory. El sueño dorado sería que nos gobernasen científicos. Que nos gobernasen profesiones. Que nos gobernasen expertos. Que nos gobernasen titulados académicos entre lo mejor de sus especialidades. Y esto no tendría entonces emoción ninguna.
Dos días a todo confort. Comidas en la terraza, siestas, levantarse a las dos mil quinientas, lo que se llama un fin de semana. He empezado a leerme un libro de Edgar Allan Poe. Quisiera entretenerme unos minutos en este punto. Con Edgar Alllan Poe tengo una relación difícil. De pequeño me regalaron para la comunión tres libros, uno de ellos era la Narración de Arthur Gordon Pym. Los otros dos libros creo que los leí sin dificultad, pero el de Poe no había manera. Lo intenté regularmente a lo largo de los años y jamás conseguía pasar de una cierta página. Hasta que un año leí la Jangada, libro de Julio Verne, que era como una secuela. Como lo leí pensé que podría con el de Poe. Y no. Intentos infructuosos hasta que finalmente lo conseguí. El libro que estoy leyendo es de cuentos. El primero es el de la Casa Usher. Y lo mismo. Algo hay con este hombre que no. Me quedo clavado. Dicen que decía que lo importante era causar impresión en el lector más allá de contar algo, de que el cuento tuviera una intriga, una trama. Y ese afán por hacerte ver que cuando una cosa va mal, va mal, como que se me queda aquí atrancado.
Mañana puede ser un gran día. Lunes. Mañana puede que nos devuelvan a nuestra Isabelita desde Alella. Dos semanas más de confinamiento para todos y todas. Ayer bajé de nuevo a tirar la basura. Y volví para casa. Veo directos de gente que pone música, el Villena, por ejemplo, paso la tarde. Bebo vino.
Voy a contar algo que me sucedió en la Facultad de Periodismo. Como un periodista de mierda que soy, me encargaron en una asignatura, nos encargaron, era Primero, redactar una noticia de carácter local. Como era entrenador de fútbol sala de un equipo escolar, no se me ocurrió otra cosa que hacer una noti sobre el partido de fútbol que habíamos jugado. El profesor, no me acuerdo del nombre, era de Redacció periodística y los de mi clase se acordarán de él, bajito, barba, pelo rizado, me dijo que qué mierda era aquella. Que dónde vivía, Santa Coloma le dije. Pues si no eres capaz de sacar una noticia de Santa Coloma, háztelo mirar. Y hoy he leído una noticia que me ha recordado un poco a eso.
He terminado la serie The Good Fight. El día anterior vimos una francesa y me dio un dolor en la muela. Habíamos hecho masa de pizza. No falla. La peli estaba bien. Nos vemos allá arriba. Pero me daba la impresión de ser otra película Ameliesca. Algo en la luz, en el tono, no sé, era como Amelie. Y estaba bien, aunque pensé morir con el dolor. Digo que hemos acabado de ver The Good Fight y he empezado con Vamos Juan.
Más charlas con la gente por skype, tigsy, wipsi, whassap, charlas en las que hablamos de cosas, de cómo vamos, nos preguntamos, si hemos hablado con tal o con cual, tú qué, y esas cosas.
Al final, me van a faltar días. 

viernes, 3 de abril de 2020

Confinamiento #17

¿Hay alguien aquí más a favor de la sostenibilidad, de la defensa del medio ambiente, de todo lo relacionado con que nuestro paso por el planeta sea lo menos dañino posible que yo? ¿Hay alguien aquí más a favor que yo de conceptos como 'eficiencia energética? Lo dudo. ¿Entiendo yo a esta placa o estufa o lo que quiera que sea que ha llegado a nuestra casa y domicilio particular para volverme a mí loco? No la entiendo. Eficiencia energética. Resulta que cuando a la buena señora estufa se le ocurre y considera, se apaga porque ella debe pensar que ya lleva rato encendida y que eso no es bueno para el planeta y a ti te coge un refrescor en las costillas, un fresculi en las patas, los pies helados, las manos como témpanos y te acercas a la placa y dices, me cago en su puta madre, que se ha apagado. Suerte que el crudo invierno termina y todo quedará en un borroso recuerdo de este confinamiento que tiene pinta de alargarse.
Alargar el confinamiento. Con unas cifras de unos 900 muertos al día, esperar a que esto termine en una semana parece una ilusión. Por mi parte, soy una persona conservadora, de gustos frugales y de carácter acomodaticio. Así que si me dicen que me quede aquí dos semanas más, pues me quedaré, y si me dicen que tengo que ir a recoger piedras por los campos de España, pues lo haré. Porque no hay nada que me satisfaga más que tener unas directrices claras y simples. En casa. Pues en casa.
Veo desmoronarse gente a mi alrededor. Veo cómo la inacción, la pretendida inacción, reconcome a algunos y algunas de las personas que quiero. Veo como inundan los grupos de wasap con cosas que hacen y que vuelven a hacer y que nos enseñan y que claman al cielo porque esto es un coñazo y siguen proponiéndose actividades, cocineos, conversaciones en grupos, esto cuándo va a acabar, yo ya no puedo estar así y al mismo tiempo generan tanta energía que Endesa les podría poner una dinamo en la espalda y podrían dar luz a media Badalona. Basta. Ya basta.
¿Qué es lo que hacíamos antes que fuera tan necesario? Trabajar. El sustento. Ahí sí que te veo. Ya me callo.
Vienen a querer decirnos que todo es un desastre, que todo se está llevando con improshow, con falta de conocimientos en la materia, que se hacen las cosas y se dejan en manos de gente que no tiene ni puta idea, que eso lo hago yo, que así no. Vienen a querer decirnos que los que nunca han estado ahí tienen la culpa de no saber y tienen además la obligación de remedar en cero coma lo que décadas de gestión han dejado echo un solar. Gestión eficiente por parte de profesionales que compatibilizan su saber en lo público y en lo privado. Y por el desto te la hinco. Y ahora pretenden que porque hay cinco ministros que no detectan en el radar, esto se ha convertido en sodoma y gomorra. Es un poco hartura.
Ya paso de hablar de la cancioncita local de que 'España tiene la culpa de todo'. Hoy, supongo, mientras escribo esto no me dará tiempo a ver nada de TV3. Pero es que es una detrás de otra. Insisto. Es un cansinismo que no deja de esconder que lo que viene es la reactivación del populismo de derechas puro y duro en todas partes. Y que o tenemos claro lo que tenemos que defender, o esto va a ser una matati mangi de tomo y lomo.
Seguimos en nuestras casas. Sigo escuchando indi noventero, sigo con la terapia de ruido. Seguimos viendo la serie The Good Fight que en su tercera temporada se convierte en un libelo contra Trump, pero muy a saco. Y con razón supongo. Y se dan pinceladas de lo que está pasando en ese país y da pavor. Y aquí todavía estamos como in albis. Pero la democracia de mierda se nos va a la mierda y lo que viene...
Digo mucho eso de que lo que viene... es que esto de escribir regularmente sobre lo mismo hace que uno se repita.
Continúo.
O no. Que ya es viernes. Estamos todos correctamente, todo va encauzándose poco a poco y este finde se presenta, al menos, sin la espada de damocles del despertador.
Todo va bien por el pueblo porque todo es bien. Fiesta.
Hoy toca pollo al horno con la misma receta del solomillo al horno y de las costillas al horno.
Y vino, que no falte.

jueves, 2 de abril de 2020

Confinamiento #16

Esta casa está bajo la protección de Ganesh. De una manera absolutamente involuntaria este domicilio particular ha sido poblado con figuritas de elefantes e incluso con láminas que contienen el elefante y digo más, sabanicas de esas que se compran en los establecimientos de carácter arabesco o hindú que también tienen el elefante como motivo ornamental. Así que, un día, me dí cuenta de que, efectivamente, Ganesh tiene a esta casa como objeto predilecto.
Los días siguen pasando. El día de ayer no sé si computó o no. Salí a la calle para aplaudir y salí tarde y entré que todavía no había acabado la cosa. No hacía día para andar por la terraza haciendo nada. Hoy estamos esperando a que salga el sol después de tres días tres lloviendo. ¿Os dije que me acabé el libro del Houellebecq? Pues me acabé el libro del Houellebecq. Qué decir. Mi percepción primera sobre este autor francés no era buena, así que ya iba con el prejuicio y con el  mal. A medida que iba leyendo el libro tenía cierto interés. El arte, la evolución del artista, bueno, pero no sé porqué, hay un punto en el que el autor decide 'aburrir' al personaje y el libro, sobre todo su parte final, e incluso antes, como que se cae y pierde interés. No sé. Incluso en el atisbo de novela negra que hay como en esa misma parte final se queda en nada. Y la decisión del protagonista de no hacer nada con su vida, pues como que te deja pensando... y entonces qué me estás contando. Nada. ¿Nada?
Quizás esté perdiendo capacidad. Por ejemplo, quiero encontrar algún tipo de aplicación para jugar partidas de ajedrez online. Y pienso, con 45 años, qué vas a jugar. Me siento mayor. Cosas que hago, que se me ocurren, que invento, que me parecen 'buah tío es que eres como no sé, como que te sales...' en realidad son cosas de pureta, cosas de viejo. Viejo haciendo cosas que se cree que son de joven. En realidad, casi toda la gente que conozco es mayor. O ya hace cosas de mayor. O de mayor pensando que hace cosas de joven. Me creo joven por dentro pero, realmente, ya no lo eres. Hace muchos años que no eres joven. Nunca fuiste joven. La juventud es un invento. Otra cosa es la madurez. Ahí sí que me veo. Persona mayor con falta de madurez. Eso sí que lo tengo y ahí sí que me muestro inexpugnable. Férreo. Oxidado. Pero inmaduro.
¿Cuándo vamos a salir de esto? ¿Y cómo? Más o menos todos los días terminamos preguntándonos lo mismo. ¿Cuándo? ¿Y cómo?
No sé. ¿Quién está haciendo confinamiento? ¿Quién no sale ni a comprar? ¿Quién no baja porque ha tenido que bajar? ¿Quién no ha tenido que ir a algún sitio?
Ahora mismo hay un vecino que está ensayando con el saxofón. Al principio pensé que era un teclado, ahora entiendo que es un saxofón.
Salchichón, saxofón.
Hoy no sé qué vamos a hacer de comer. Arroz a la cubana ayer, pescado a la plancha para cenar... hoy creo que tocan garbanzos con cosas congelado de nosecuando.
Salchichón, saxofón. Lo que estábamos diciendo.

miércoles, 1 de abril de 2020

Confinamiento #15

Otra caja. Esta caja me la regalaron las compañeras del curro para la Navidad. Ignoro si tiene fecha de caducidad o no, pero no la he abierto hasta hace poco. Objetivo: acabarla. Y soy el único que le mete mano. Un nevadito, dos nevaditos al día. No estoy más gordo. El hecho de no beber cerveza desde hace al menos 21 días si no recuerdo mal, debe tener algo que ver. Pero comer, como. Me lo regalaron a raíz de una conversación de cosas de comer en Navidad y los restos que iban quedando hasta la Semana Santa. Supongo que con estos días no tendrá nadie ya nada en casa.
Esto de que al estar en casa te vas a estar rascando los mengues todo el día y que el teletrabajo es una bendición del cielo, que me lo vuelvan a explicar. Entendiendo que he trabajado poco y mal la mayor parte del tiempo antes de, esto es un sin vivir. Y cuando te quieres poner, no te pones. Sobre todo con esto. Porque ¿qué cuentas?
Vayamos a lo básico. Ayer vimos a mi madre por videollamada. Presentaba un aspecto muy mejor y parecía estar a punto para salir a jugar. Con esto ya encima, el día se encara mejor. Ayer no hice la comida, vino todo dado. Mejor ir dosificando este arte mío del cocinar que se me ha descubierto. Comer. Todo el día.
Parece ser que esto se va poniendo en su sitio. ¿Hay que dar ya una visión positiva de las cosas? ¿Hay que decir que ya está todo en camino? ¿Hay que poner ya la otra mejilla?
Mi hermano dice que ya no escucha más la SER, que tampoco puede ya con más Radio 3, que qué emisora puede escuchar. Yo sigo escuchando RAC1 pero en pequeñas dosis. Mucha música. He redescubierto o descubierto a My Bloody Valentine. A mis años. No precisamente el Loveless, sino canciones de antes del Loveless. Son muy de indie básico, y ruidaco y eso, pero me gustan. Y me dan ideas. No os contaré otra vez la anécdota del Primavera Sound porque me hago pesado.
Y al hilo de esto se puede hablar ya del nacimiento del Cotarelo colomense. El radical ultraizquierdista anarco todo que de repente se descubre haciendo publicaciones defendiendo a la Generalitat y su gestión y cargando con todo lo que tiene a mano contra el Gobierno. Y habla de Podemitas como lo haría cualquiera que fuera de aquel bando de allí. Podemitas. El Cotarelo colomense, al menos, tiene tanto eco en la sociedad colomense como... no se me ocurre, pero su clarividencia no parece tener más adeptos que la clarividencia de otras luminarias locales de la suma cero.
El caso es que son gente capaz de defender la gestión de la Generalitat y sobre todo de JXCat en un tema tan horroroso como el de las residencias de la Gent Gran, donde no hablaremos de cifras pero digamos que la situación viene prolongándose en el tiempo donde precisamente más empeño se tenía que poner, que es con las personas mayores. Pero no. Todo va bien y la culpa es de España. Ayer otra vez. El idioma. El conseller Buch hablando de Estado Español, Gobierno Español. Esto del idioma tiene huevos. Si viene en catalán, no lo leo, no lo comparto, y soy capaz de compartir publicaciones de otros partidos solo porque viene en castellano, que ya lo hacen con toda la idea. No hay un solo pueblo, cada vez más, hay dos comunidades. Y la una va sintiéndose fuera de la otra cada vez más, sin nada que compartir. Mal asunto.
Porque nos vienen tiempos alucinantes. Cada vez que veo noticias de la UE tiemblo. No por lo que hacen, por lo que no hacen. No hacen nada. Si en la pasada crisis, fue la UE la que nos obligó a padecimientos sin cuento aplicados con alegría por los buanas locales, en este caso es que no va a haber ni UE que diga para atrás ni para delante. Y entonces qué. Habrá que poner las bases para algo, algo que el Gobierno y me temo que arrastrado por las circunstancias está intentando poner.
Quién te ha visto y quién te ve, Antonio, tú que eras la vanguardia, defendiendo a. Pero es que hay que ver que en estos momentos, en los que todavía quedan muchas cosas por pulir, se están aprobando movidas que ni en los sueños más excitados del más irredento nosecuantos se hubiera podido imaginar. Y ahí están. Pero tú, fiel funcionario de la administración local que sueñas con repúblicas nosecuantos, crees que la ministra de trabajo es lo peor. Tú.
Y así seguimos. Encerrados en casa.
Ayer hice un Gabriel Aresti y volví a la case de mi madre. Luego me duché. La misión consistía en ir a comprar algo de comer y un cable de red. En la tienda de la Pompeu Fabra tenían, pero cortos. Y no había más tiendas abiertas. Vi gente por la calle. Policía callejero. Cola larga en el Carrefour. Y pequeños corros que a la desesperada pegan hebra ya que están en la calle porque han salido a.
Y hoy es miércoles y sigue lloviendo y haciendo puto frío.
Habrá que desayunar y esquivar los nevaditos.
Seguimos.