miércoles, 1 de agosto de 2018

Trabajadores del mundo

A qué nos enfrentamos. Nos enfrentamos a una concepció del trabajo por la cual los trabajadores, como tal, los trabajadores que tienen pinta de trabajadores, se mueven como trabajadores, hablan como trabajadores, sienten como trabajadores y reivindican como trabajadores, son molestos. Nos gustan más otros trabajadores.
Entrevista en Rac 1 al representante de los taxistas, del sindicato de Taxistas Elite, creo recordar. Bien, el hombre, una persona joven, no sé si víctima de los nervios o la tensión, balbucea, duda, tartamudea, se hace incómodo escuchar las causas y motivos por los cuales la huelga ha de seguir adelante. Los tertulianos, que le preguntan, el conductor del programa, que le pregunta, insiste, incide, el representante de los taxistas parece perdido. Acto seguido, aparece en antena un conductor de coche de Cabify, un señor de 59 años que tuvo que abandonar su trabajo anterior para cuidar a su madre por el Alzheimer y que cuenta las bondades de su trabajo y lo buenos que son los propietarios del coche que conduce porque le dieron trabajo. El señor cuenta que los taxistas han llegado a dispararle. Casi no se nota la diferencia entre uno y otro, ¿verdad?. El que no sabe y el que te llevarías a casa. Hay que cuidar todos los detalles.
Trabajadores, periodistas que se enfrentan a trabajadores del taxi, como en su día lo hicieron con los estibadores. Colectivos privilegiados a ojos de una sociedad en la que la gente que va a trabajar, ya no trabajadores, no tienen ningún tipo de privilegio. Qué quieren, si viven mejor que quieren. Privilegiados, trabajadores, sindicatos, chorizos, vagos, aprovechados.
Trabajadores. En algún comentario tuitero, leo que los taxistas son como rémoras de otro tiempo que se resisten a entender que el cambio... los cambios. Los cambios siempre se dan a favor del que tiene más que ganar. Los cambios tienen un sentido único, inexorable. El que hay. El Gobierno hace como que, pero no hará nada. Hará lo que se le diga. El Ajuntament de Barcelona, los míos, se ponen de parte de los taxistas, como es natural. Los taxistas.
A qué nos estamos enfrentando. A un cambio de paradigma. A un cambio de sistema. No quieren trabajadores. Hay trabajadores, todavía, en las fábricas, en los polígonos. Los hay. Ahí están. Quiénes son. Dónde están. Hay gente con el chaleco de la empresa. Hay muchos falsos autónomos haciendo todo el trabajo y más. Hay gente que cualquier día se matan quinientos en bici por ir a repartir. Economía colaborativa, economía dinámica. No te estanques, sé libre, crece, no te sujetes a normas y a privilegios. Jordi Graupera se fue a Nueva York y aprendió a endurecerse, haz tú lo mismo. Crece, sufre, lucha. Trabaja y no te acomodes.
Este es el mundo que tenemos. Un mundo en el que hay trabajadores con convenios, secciones sindicales solo en lo público, y millones de personas que ya viven de espaldas a todo, que hacen lo que se les diga y con orgullo, porque están en la nueva época. Una nueva época que se parece tanto al siglo XIX.
No sé, creo haber repetido estas cosas muchas veces. Da igual. En las próximas elecciones hay que votar a quien nos asegure que este sistema va a seguir igual, que no toque demasiadas cosas, que nos asegure la miseria, la oposición, la plaza, y que no toque nada. No se puede tocar nada. Los taxistas, qué antigüedad y qué falta de adaptación. No han sabido ponerse a la altura de los tiempos. Viviendo del privilegio.
En tv3 hay un programa patrocinado por AirBNB. Una tele pública al servicio de una idea y contra otra. Capitalismo contra otra cosa. Ya no sabemos lo que somos, pero ahí estamos. no ahorran ni un euro en publicidad para hundirnos, todos los días.
El conductor de Cabify que acaba diciendo que la competencia es buena: mirad Telefónica, dice. Preguntar a los trabajadores de las subcontratas a ver. 
Los taxistas ocupando la calle, los periodistas entrevistando como si estuvieran de chufla, o como si estuvieran en un frente de guerra. El periodista protagonista. El taxista como amenaza.
La próxima huelga general será otra vez nacional, me temo. Sus mensajes se entienden mejor.
Acaba ya el texto y ponte a trabajar, vividor.

martes, 31 de julio de 2018

Calle Cultura. Recuerdo selectivo.


Con este calor los paseos han de ser de cercanías. Nada me es más cercano que la calle Cultura. Podría haber dicho la Cultura pero no creo que nadie la llame así. Vivo en la Cultura. Me paseo por la Cultura. La gente, al menos yo no lo he escuchado nunca… total, tampoco conozco a tanta gente. La Calle Cultura. Nuestras vidas son los ríos que van a parar al mar, pero en este caso, nuestras calles son… calles que van a parar al río. O bien otras que corren paralelamente a él. La Calle Cultura es de las primeras. Obviaremos el hecho de que la Calle Cultura se prolonga cuando llega a la Avenida Generalitat en forma de calle Milà i Fontanals hasta llegar más allá de donde se pierde el horizonte y nos centraremos en la Calle Cultura y únicamente en la Calle Cultura. Que hace mucho calor.
¿Empezamos por arriba o por abajo? Haremos caso al poeta y vamos a parar al río, por lo que comenzaremos por la plaza de los patos, frente a la Sirena. Patos, sirenas, Cultura. Un no parar. Una calle, la Cultura, que nace en la Generalitat. Mire usted qué símil. Con la Cultura se pueden hacer muchos juegos de palabras. Y aquí los van a tener de diversas formas y tamaño. Pero sin pasarnos. Lo que sí que haré con este texto es demostrar y demostrarme, como un perfecto desmemoriado. La calle Cultura es para muchos de los habitantes de la zona del río sur, una vía fundamental, una arteria que comunica la llanura con la zona de premontaña, con la avenida Generalitat y la populosa zona del mercado Sagarra, Can Mariner o, si tiramos a la derecha, camino del Pabellón. Y sin embargo, caminando por ella, fijándome en los comercios y en las cosas, descubro que no me acuerdo de qué hubo y que, por desgracia, uno va a lo suyo y no se entera de nada. Y que vive de recuerdos y olvida otros recuerdos.
Bajemos para encontrar ya la calle Sant Carles y dejamos a un lado tanto la Sirena como una tienda de queviures que con la broma ya lleva muchos años ahí. Cruzamos. No diremos que a mano izquierda se encuentra la entrada de la Torre Balldovina y su calle adoquinada, porque eso ya lo sabe todo el mundo. Y encontramos ya una tienda que creo que es de colchones o cosas de dormir y antes fue de electrodomésticos. Tiendas de electrodomésicos, recuerdan.  No me acuerdo de cómo se llamaba esa tienda. Creo que yo he llegado a comprar algo ahí, seguro. Sigamos. Por esa acera para abajo encontramos bares, tiendas de cosas de bienestar, cosas de belleza, bares. Persianas de bares cerradas. El bar Cultura, con su escalón. Y el Frankfurt más arriba. Yo creo, y esto lo habré contado más veces, que nunca he entrado ni en el Frankfurt pero sé que hay gente que sí, ni en el Cultura ni en el que está más abajo, ya pasada la peluquería. Concretemos. Hay una mercería de esas de las que pasas y pasas y piensas, aquí debe haber cada cosa… y nunca te quedas. Y también una tienda con cosas para hacer pasteles, exclusivamente. Y una droguería donde una vez compraste un cacharro para matar hormigas. Y los calzados Sánchez. Calzados Sánchez y Calzados Díez, que estaban en la Avenida y creo que eran familia. En calzados Sánchez hay J’Hayber. A cascoporro. Un montón. Si eres del barrio, has tenido que ir a los Sánchez o a los Díez. Y a cortarte el pelo en la peluquería Richard, que se llama Richard ahora, pero que antes no se llamaba así. Antes el dueño, seguro que el padre del dueño actual, era un señor moreno, extremeño. Yo iba a cortarme el pelo allí. Aunque como en sueños, me viene a la memoria que tenía otra peluquería en el Paseo Alameda. Me estoy flipando. Recuerdo que te cortaba el pelo y se bebía un quinto a la vez. Me gusta ir a la peluquería ahora, pero no sé si me gustaba entonces. Qué malo era para cortarme el pelo, qué peleas.
En la acera de enfrente, haciendo el mismo trayecto, detrás del chaflán con la panadería de barras de pan a menos nada, la parte de atrás de la historia esta de los transportes a distancia. Cambian tanto de nombre que ahora se llaman SMI y antes fueron MRW. Creo. He pasado por delante hoy mismo. No me acuerdo. En esa acera había muchos comercios, cosas, pero me doy cuenta de que hay pocos abiertos. Muy pocos. Venga, pocos, no nos pongamos en lo peor. Es curioso, hay un taller de carpintería metálica, los auténticos espacios invisibles de la ciudad. Puedes pasar por delante de ellos y nunca darte cuenta de que dentro hay gente currando. Pasas, no hay nada que ver. Un poco más abajo está la Higuera, un bar donde he ido una vez. Nada más. Más abajo una carnicería con letrero improbable, un antiguo centro de formación con el cartel de se alquila, y una parroquia. La parroquia Sant Joaquim. Tampoco he entrado nunca. De hecho me ha extrañado verla abierta. Más abajo, la típica tienda de productos de Jaén para los que somos de Jaén, una persiana cerrada donde creo que antes hubo un ATS, un practicante, o un médico. O algo así. Era yo pequeño. Creo que había un ATS. Y una pescadería donde yo iba con mi madre cuando era pequeño. Cuando era pequeño. Frente a la pescadería y los productos de Jaén una especie de centro de dietética que está en un piso. Y ¿cuánto hace que no vamos a una pescadería? Yo mil años. No sabría ni qué pedir. Luego nos pasa lo que nos pasa.
Ese tramo es extraño. Tiene mucha vida, mucho tráfico, mucho vaivén de gente, pero hay menos comercios abiertos de lo que parece. Crucemos la Avenida Santa Coloma, pasemos por delante de la tienda de helados y de tatoos y de la eterna tienda de muebles que está en el chaflán del Edificio Ortega y vamos hacia el río. Hacia el río aquel, río del amor. Donde estuvo la mítica Farmacia de Alicia Cebollero Perallón ahora hay una clínica dental de un tal Matyash. La farmacia por excelencia. La farmacia del Jesús, creo que se llamaba, pesarte en la farmacia, comprar jarabes, etc. Y donde está la tienda donde el Darío te vende toda esa clase de cosas que si sufres cuando hay un enchufe medio medio… esa tienda sigue ahí y ahí seguirá por siempre. Con el mismo letrero, no me digan cómo se llama la tienda. Es donde el Darío. Igual que más abajo está lo de la Juanita, que no tiene su nombre en la tienda y ya no está la Juanita tampoco, pero es donde la Juanita. La tienda. La tienda donde había de todo. Una tienda. Ahora está la hija, cuyo parecido con la Juanita es evidente. Y es la tienda donde trabajaba la Fina, la mujer del Darío. La Fina, una de las personas más buenas de la ciudad. Nos hemos dejado cosas. Nos hemos dejado otro centro de belleza en esa acera y nos hemos dejado, antes de la entrada del parking, una tienda de televisiones y de reparación de televisiones y tocadiscos, ya cerrada. La de veces que llevamos el tocadiscos a la tienda de aquel señor. Yo que sé la de veces. Pasar por delante y preguntar a mi padre, lo tiene ya, lo tiene ya…
Frente a esa tienda, dos lugares emblemáticos. La peluquería de la madre del Serra y de la tita del Serra. Creo que eran las dos hermanas. El Serra vivía allí. Y luego el Chino, el mejor chino de los que ha habido y habrá. Olvidé cómo se llamaba. ¿5 Continente? Antes, en ese local, pusieron una disco que duró poco. Y que he olvidado cómo se llamaba. Y antes de eso, qué había. Antes qué había allí. Al lado una panadería que ya no funciona, Feraima Construcciones que pasas por delante y nunca sabes qué y el inicio de las casitas bajas de la calle San Joaquín. ¿Aquella especie de oficina de abogados o asesoría o yo que sé que estaban antes del Onubense? Aquello no está abierto ya, por lo que veo… Palmeras y cruzamos. El Onubense con su público internacional. Cruzamos, digo. Este último tramo de la Calle Cultura tiene pocas cosas. Tiene viviendas, sí, tiene gente viviendo, claro. Pero qué más tiene.
Para empezar una persiana bajada que no sabes cuando está abierta si está abierta y que se dedica a la ropa al mayor. Y de ahí pasamos al Botón Rojo. Persiana bajada. Pero yo creo que está abierto. Pero cuándo abre. El Botón Rojo. Me acuerdo de cuando abrieron el bar Botón Rojo. Luego ha ido abriendo y cerrando. Creo haber recordado alguna conversación últimamente conforme a que estaba abierto. No lo sé. La calle Cultura y los bares de la Calle Cultura. Persianas y personas. Y los talleres Joal. Una vez conocí a una compañera de la Uni, creo que era, que conocía a alguien de talleres Joal. Ese es mi dato. Y nos vamos yendo por que llegamos al paseo alameda y nuestro paseo se ha acabado. Tengo otro dato. Cuando era pequeño mi madre me mandaba a jugar con el hijo de la Chari, una peluquera de la Sant Joaquim de cuando las peluquerías estaban en los pisos. Con el chaval, creo que se llamaba Jorge, jugábamos a la pelota en esas persianas de la calle Cultura.
La Calle Cultura, lugares a los que nunca fuiste pese a tenerlos al lado, otros que continúan igual que estaban pese a que han pasado casi cuarenta años o más. Otros que cambiaron, mutaron, se transformaron, pero en tu cabeza sigue siendo lo que fueron. Una calle que muere en el río y que hemos recorrido en sentido inverso. Es cierto, la gente sube la calle no la hace en sentido contrario, es igual. Da todo igual. Con la Cultura da todo igual. Con la Cultura, te acuerdas de lo que te acuerdas.

lunes, 30 de julio de 2018

Gastarbeiter

Desde por la mañana, tampoco muy temprano, me voy al parque y me pongo a hablar con la gente. Sobre todo con la gente mayor. Son gente mayor que vino antes que yo, que ya estaban aquí cuando yo vine, pero yo vine de muy joven y no me parece que ellos vivan aquí desde antes que yo. Yo soy casi de aquí. Yo soy de aquí. Vine de pequeño, con mis padres, mi madre murió muy poco después de que yo cumpliera los doce años. Llevábamos dos años aquí. Mi padre se quedó solo con tres hijos. Ninguno de mis dos hermanos viven aquí. Uno vive en Wolfsburg y el otro se volvió a Turquía. Yo sigo viviendo en el mismo sitio.
Todas las mañanas voy al parque y me siento con ellos. Ellos ya han empezado a hablar y yo me uno a la conversación. Parece que me están esperando. Me siento primero y les saludo. A ellos les hace gracia verme. Luego empieza la discusión. Ellos son de los que llegaron y siguieron manteniendo las costumbres de su casa. Se sientan a hablar y recuerdan su tierra. Se sientan y hablan y hablan. Y recuerdan. Y cantan de vez en cuando canciones que creen olvidadas pero de las que todo el mundo se acuerda. Y las cantan todos. Muy pocas veces hacen esto, les da vergüenza que les pueda escuchar alguien. Se ponen a hablar y recuerdan que cuando llegaron la gente aquí era muy seria, muy seca, no les quería, pero ellos vinieron y no se metieron con nadie. Querían trabajar y trabajaron. Gülen, uno de los más habladores, tiene historias para todo. Cuenta cuando llegó aquí muy joven, cuando les bajaban del tren y les pedían los papeles, cuando llegó a Düsseldorf y cuando se encontró con su primo y su tío, que le alojaron en casa durante unos meses. Cuando comenzó a trabajar. Trabajar. Solo trabajar. A veces recuerda alguna canción y la susurra en voz baja, los demás le siguen muy bajito.
Gülen se casó y tuvo cinco hijos. Una de sus hijas, Elif, me gustaba. Íbamos juntos al colegio, luego estudiamos juntos en el instituto, yo empecé a trabajar y ella se fue a la universidad. Yo estaba enamorado de Elif. No me gusta recordarlo. Gülen cuenta la historia de Elif cada día. Cuenta que su hija estudió y que ahora está trabajando limpiando empresas. Que de qué le ha servido estudiar. Que este país no les ha reconocido su trabajo, su esfuerzo. Que este país es una mierda. Que ellos vinieron a trabajar, que trabajaron y trabajaron. Que ni siquiera saben ya cantar en voz alta, como antes. Que solo cantan en voz bajita, para no molestar. Y que sin molestar, molestan. Siempre han molestado.
Y a Gülen le sigue Ahmit. Ahmit es el más virulento de todos. Dice que quiere volver a Turquía. Que no lo soporta un día más. Que echa de menos el frío de su pueblo. Las casas blancas. El olor. Que se acuerda de la familia de su madre, las fiestas que hacían. Que quiere volver. Creo que llevo cuarenta años escuchando a Ahmit con la misma historia. Quiere volver, pero no vuelve nunca. No tiene nada. Ahmit no se casó, pensando siempre en volver. No quiso echar raíces, pensando en volver. Si alguien habla de fútbol, se cabrea como un mono. Dice siempre que el fútbol solo sirve para que te engañes, para que pienses que tienes un vínculo con la ciudad, para que olvides tu tierra. Que los que olvidan su tierra son unos cabrones.
Es entonces cuando hablo yo. Siempre les digo lo mismo. Les enciendo. Les digo que son unos sinvergüenzas, que hablan y hablan y que en su tierra ni siquiera podrían hablar. Que son unos desagradecidos, que se quejan por estar hablando allí en un banco, cuando nadie hace esas cosas nada más que ellos, que ningún otro alemán sale a la calle a perder el tiempo. Que lo que ocurre es que son unos atrasados, que lo único que han hecho ha sido traer atraso a este país. Que los que no olvidan, los que mantienen el recuerdo, son culpables de los males del país. Que su país es olvidable, que en su país solo hay escoria y miseria. Que son como las ratas, siempre hurgando en la basura buscando la mierda para comérsela. Que este país es grande cuando abre la mano, pero más grande cuando la cierra y aprieta el puño. Que yo estoy orgulloso de ser de aquí, de haber olvidado las canciones, las historias, de no hablar nunca con mi hermano que volvió a Turquía y quién sabe si no estará rezando todo el puto día, como si se creyera el puto Mahoma. Que cada día que les veo ahí sentados me entristece verles quejarse, que preferiría verles muertos. Les recuerdo que sus hijos ya no son turcos, que son alemanes, pero alemanes si quieren ser alemanes. Europeos si quieren ser europeos. Que los jóvenes ya no quieren escuchar a los viejos, que solo cantan canciones de mierda, que solo saben hablar de sus pueblos de mierda.
Y los viejos me miran y el cabrón de Gülen siempre me pregunta:
- ¿Y tú porqué no te casaste Turgut?

domingo, 29 de julio de 2018

En la tierra del mañana

Cuando la Guardia Urbana llegó, o la Policía local llegó, ya no había mucho más que rascar. Las mesas tenían que desalojarse y los camareros nos invitaban a ir abandonando la plaza. El cantante ya no daba más de sí. Con cada canción bebía un poco de agua. No llegaba a más. Al parecer no era el primer pase que daban esa noche. Cantaron tres temas o cuatro y ahí se quedó la cosa.
Noche de Julio en Santa Coloma. Parece que ya se tuviera que estar yendo todo el mundo de vacaciones, pero el gran desalojo no llegará hasta la semana que viene. Gente por la calle. A las diez de la noche no se puede estar ni al fresco. No corre una brizna de aire. Hace mucho calor. Los colomenses damos para invadir el Tomorrowland y para invadir la calle simultáneamente. En el Casal de Joves hay un festival de rock. Ante un público compuesto por incondicionales del género, Martin Bit primero y los Motosierras después se esfuerzan por aprovechar un tiempo que se les ha ido de las manos. Los Motosierras, cada vez más Stooges y menos Ramones desde que toca el Mario con ellos, han hecho un concierto testimonial de veinte minutos. Quizás menos. La birra a un euro.
Noche de calor en Santa Coloma. Noches para estar sentado en algún sitio. O para estar en casa. Si sales es porque tendrás algo que gastarte, para tomarte unas birras, para cenar en algún sitio. En casa, unas patatas fritas, una película, si tienes internet quizás una serie. Todos tenemos internet en casa, todos podemos salir a tomar algo. Es sábado por la noche. Este año en el Tomorrowland no ha pasado nada. Compartamos la publicación. Estoy en el Tomorrowland, estoy bien. Miramos el facebook, comentamos la huelga de taxistas, la huelga de ryanair, nos vamos de vacaciones.
Cuando llega la Guardia Urbana se dirigen a la pareja de chavales que están cantando. Para quién irá la multa, si es que hay multa. Las calles están llenas de gente, gente que vuelve de Can Zam, gente que sigue buscando algún sitio para tomarse algo fresquito en alguna parte. El último Gin Tonic. Lo que sea con tal de no encerrarse en casa.
El otro día pasé por la puerta del Titus, era viernes por la noche. Una legión de jóvenes hacia el local. En la puerta, una cola bastante importante. Botellones improvisados, parejas de amigas consolándose por algo, algún caso de mareo. Es Badalona. No nos interesa. Yo he ido al Titus una vez, una cena de fin de curso de la Escuela Oficial de Idiomas. Me aburrí de estar allí y me fui. A nadie le interesa lo que pase en Badalona.
Una noche de calor en Santa Coloma. Gente cargando con pizzas del Telepizza. Ha sido la semana de la familia o nosequé. Por la mañana una pareja de repartidores discuten en el chaflán. Anótalo todo. Que no se te escape ni una conversación. Oigo la música del Tomorroland desde el balcón, no muy nítidamente. No me puedo quejar. El festival está muy bien montado, tiene foodtrucks, diversas zonas acondicionadas para nosequé, no te dejan entrar una vez que has salido y pagas con la pulserita. El escenario es brutal. Todo ha salido bien.
Noche de calor en Santa Coloma y la ropa se seca rápido. La gente planificamos las vacaciones. Nos vamos. A dónde. Piensa en algo exótico. Este año Vietnam va a parecer Can Zam en día de Festival. Piensa en algo exótico.
Esta tarde, a las tres y media, volviendo de Barcelona había una chica pidiendo en el metro. Es una chica que debe ser más joven que yo. Se te acercaba y te pedía dinero. Iba muy puesta. La he reconocido. Hace muchos años iba pidiendo pasta también. Por mi calle. Te la encontrabas también en Barcelona. Ya parecía no estar bien. Ahora parecía haber engordado algo. No se ha bajado en Santa Coloma. Ha hecho el trasbordo en Sagrera y todo, pero no se ha bajado aquí.
Hacía mucho calor en Barcelona. Un aniversario, las Sagradas Taninas, dos o tres cervezas. Sacar dinero en el cajero del paseo Gaudí, como cuando trabajabas en... la gente. Comentando. Hablando. Nos volvemos, la chica pidiendo, comer algo, ayer daban una peli de griegos peleando contra persas, hoy la del metro con John Travolta. Apúntalo todo. Anótalo todo y luego escribe algo. Un cumpleaños, una caña en la terraza de la plaça de la Vila, el coche de la Policía local llegando y avisando tranquilamente a los chavales que eso no. No había visto nunca a nadie cantar y pasar la gorra en la plaça de la Vila.
Anótalo todo. Cóbrame dos cañas y un gin tonic, que no tengo suelto para pagar. Ponlo todo. Todo ha salido bien. Mañana es lunes y tenemos que ir a trabajar. A seguir dándole a la rosca. Como los buenos y las buenas. Dándole duro. Queda poco para irnos de vacaciones. Fotos en el Instagram. Yo ya he estado de vacaciones. A ver si quedamos un día en la plaça de la Vila y nos tomamos algo. O en la Rambla. Qué gentío siempre en la Rambla. Y el Paseo. Nos lo estamos pasando bien. Sufriendo.
No llevo nada, perdona. 

sábado, 28 de julio de 2018

Asamblea 10ª Asamblea


Presento aquí, en tiempo y forma, sin demoras ni excusas, sin faltar a mi compromiso como Compañero máximo y Sumo camarada de todos y de todas, el informe anual de la Asamblea 10ª tal y como me comprometí el año pasado y como me comprometo a hacer desde ahora mismo para el año que viene, salga el sol por donde quiera.
Varios son los puntos de urgencia a tratar en este informe, porque de ellos depende la supervivencia de la propia Asamblea 10ª. En primer lugar, un leve cambio de denominación de la propia organización, al menos para reflejar el curso de los acontecimientos en los documentos pertinentes: a partir de ahora nos llamaremos de manera impresa Asamblea, ya que me resulta infinitamente más sencillo teclear Asamblea a secas y no añadir el 10ª que nos hace perder un tiempo precioso en unos momentos en los que no podemos perder ni un minuto. La victoria está hoy más cerca que nunca y diversos y terribles acontecimientos nos acercan de manera involuntaria al fin del proceso que un día, un lejano día, iniciamos.
En primer lugar, quizás el punto más importante de todos los que quiero referir aquí, compañeros y compañeras, es que hemos perdido todos los documentos en los que se señalaba el camino y el pensamiento de la Asamblea. Por un desafortunado accidente que ni los más avezados investigadores, de dentro y de fuera, han sabido desentrañar, no queda constancia de ningún otro documento en el que se trazara un camino o una línea. Por lo cual, creo que me permitiréis que haga la siguiente consideración. Aprovechando este lamentable incidente, que nos priva de memoria y nos lanza en brazos de un sinsentido, creo que ha llegado el momento de afirmar sin lugar a dudas, que nosotros siempre hemos pensado así. Así mismo, de una manera que se convierte en presente y que nos sitúa precisamente en la vanguardia de los que también están pensando así. Un lento proceso de pérdida de contacto con la realdad que ya vinimos señalando en el anterior informe se ha consumado de manera total y absoluta. Pero este fenómeno nos ha situado de manera que otros podrían calificar como de milagrosa, en la verdadera senda de lo que siempre hemos dicho. Lo que fuera.
Así, de esta manera. Pasado y presente se confunden en nuestra Asamblea, siendo desde ya representantes máximos de todo aquello que hoy muchos proclaman como novedad y nosotros llevamos declarando desde el principio, ese principio el principio o el pasado. Lo que hoy muchos consideran nuevo y radiante, nosotros ya lo somos desde que alumbramos la sagrada idea de la Asamblea como espacio de encuentro entre quienes no tienen memoria y oiga usted no me venga a decir lo que es o lo que no es que yo soy de la Asamblea.
Así las cosas, consideramos que estamos en un momento de esplendor de la Asamblea. Hemos tenido que hacer más fotocopias de las que teníamos pensadas en un primer momento, por lo que podemos decir a boca llena que sí, efectivamente, debemos ser más de los que fuimos. Somos más. De una manera insospechada y como consecuencia, creo, de la ausencia de aquello que nos convirtió en su momento en algo que ahora mismo no sabría definir, debo decir que han venido a nosotros muchos y muchas pensando en algo que somos que se adapta a su forma y su manera. Somos, de esta manera, lo que tú quieras. Lo que tú desees. Pero sigo siendo yo, compañeros y compañeras, quien detenta el científico poder de la interpretación de lo que ocurre y lo que pasa ya que, aunque los documentos e ideario de lo que fue la Asamblea se ha perdido, creo que yo sé por donde tenemos que ir. Saber es lo máximo que se le puede pedir a un militante de nuestra Asamblea, y como quiera que yo recojo la sabiduría, pues eso.
Tenemos chapitas de Kremer. Hemos considerado que los nuevos tiempos nos obligan a situarnos en el camino de la difusión de las ideas, de la idea, con herramientas que siempre consideramos óptimas y que por motivos que no vienen al caso, jamás empleamos. Tenemos chapitas de Kremer y vamos a hacer un vídeo con los principios básicos de Kremer comentados de manera popular y transversal. A partir de ahora, tenemos cuenta de Instagram, Facebook, Twitter e incluso yo mismo me abriré un canal de Youtube para ir, semanalmente, introduciendo aspectos y comentarios de la vida y de la idea en las mentes de los compañeros y compañeras que aún no han visto la luz.
Perder los documentos y el ideario no nos impide sin embargo proclamar que somos los únicos garantes de la concordia y del frente común hacia la victoria desde siempre. Un frente común que incluye y que nos obliga a abrazar fraternalmente a quienes una vez pudimos considerar el primer y básico enemigo y que hoy es nuestro amable y singular compañero o compañera.
Y ahora pasamos a comentar los diez puntos de los que se nutría nuestro ideario y su grado de cumplimiento.
No recordamos los diez puntos. No sabemos de qué estás hablando. Consideramos que estamos bien ahora mismo y que no sabemos a qué viene recordarnos si nos habíamos cagado en tal o en cual o si bien el latín era el único idioma de comunión o si eran diez o eran once puntos. No sabemos nada, no recordamos nada.
Como quiera que nosotros ya estábamos en posesión de un ideario que nos permitía estar y que hemos hecho muy buen trabajo durante todos estos años de funcionamiento de la Asamblea, decimos lo siguiente:
Nuestro propósito a partir de ahora es emplear todas nuestras fuerzas en alentar a otras fuerzas a que hagan lo que nosotros hemos hecho, que es mucho y muy probado a lo largo de la historia. Y esto es lo que nosotros decimos. Y decimos que son cosas. Y que en resumidas cuentas, que a partir de ahora, si decíais que hacíamos poco y que no se notaba nuestra presencia, os vais a enterar. Hemos decidido, de manera unánime, dejar la iniciativa de manera absoluta a nuestros nuevos y reencontrados compañeros en la lucha y en sus misterios. Apoyando todas y cada una de sus acciones, sean esas cuales sean y cómo se lleven a cabo, pero que no cuenten con nosotros para su plasmación práctica porque nosotros, gracias a nuestra nueva historia, hemos llegado a la conclusión de que eso. Que lo hagas tú. Que si tan listo y tan así eres, pues lo haces tú. Nosotros, desde la Asamblea queremos mostrarnos al lado de todos los que tal, pero mirando. Nuestro papel histórico ha sido siempre el que hemos dicho que es y desde la autoridad que nos da consideramos que venga, adelante y ahí estamos, para lo que haga falta, pero empieza tú.
Consideramos que a partir de ahora, en la línea que nos hemos trazado y que sabemos que no tiene otra razón de ser que la que es que, por ende, nos toca estar. Y por eso mismo, reclamamos lo que te dije. Estamos completamente a favor, como siempre lo hemos estado, de acompañar este nuevo tiempo al lado de todos aquellos y aquellas, y por eso mismo, sabiendo qué, a buen entendedor, ya sabes.
No renunciamos a nada y mantenemos lo que un día tal. Pero ahora mismo nos encontramos en un momento en el que nos abrazamos a cualquiera. No sabemos qué es pero aquí estamos.
Consideramos que el tiempo efectivamente avanza, tal y como suponíamos, pero nos reservamos el derecho de opinar al respecto. Ahora mismo, no decimos nada. Estamos ahí. Creo que nunca dijimos otra cosa. Quién sabe.
Sobre asuntos de índole internacional y concretamente lo que está ocurriendo en nuestro entorno, insistimos en que Barcelona és bona si la bossa nova y que muy bien pero muy mal y que así no y que la culpa de todo no voy a decir quién la tiene pero no me obligues a hablar. Por ahora estamos ahí y lo que es es.
No hay así nada urgente que programar ni nada. Y si lo hay, vosotros mismos. Mucho ánimo. Cada día somos más y un día os vamos a dar un susto.
Os podéis inscribir por web.
Lo estamos haciendo bien! Viva el pueblo! Viva la Asamblea!
Casa. 28 – 7 – 2018

jueves, 26 de julio de 2018

Miscelánea - Rolling Stones

Con el cumpleaños de Mick Jagger ha ido inevitable no poner canciones de los Rolling Stones. Así que vamos a dedicar un rato a hablar de cosas y ha escuchar canciones de los Rolling Stones. Stones o Rolling. Yo, que no tengo ni puta idea, siempre he dicho Rolling, porque el Tardà aquel decía paraula d'stone y no sé, me sonaba mal. Los Stones, sé que es más auténtico. Auténtico. La primera canción será Respectable. Esta canción y este vídeo me chiflan. Salen como en la foto. Es del Some Girls, del 78, los punks van de guays y arrasan con todo. Todo es viejo y todo es caspa. Y salen los Rolling Stones con esto. En teoría dicen que va de una mujer que llega a lo más alto y Jagger le recuerda de dónde viene. Pero se les podría aplicar a ellos mismos. O a los que les dicen que están pasados y lo que pasa es que se han hecho respetables, no olvidan de dónde vienen. No sé. Pajas mentales. El caso es que la canción mola mil, siempre me ha molado mil, y siempre me ha dado la gana interpretar las cosas un poco como me da la gana. Soy super rebelde. Signo, símbolo, significado.
https://www.youtube.com/watch?v=ptDz5BwAgXQ

Así como Respectable no la hemos intentado sacar nunca con el grupo, esta sí. She's so cold. No es que sean las canciones con más perspectiva de género del mundo, que digamos. Canción sencilla. Estoy caliente y tú estás fría. Pero la música, es extraña. Porque las guitarras suenan como contenidas, así como en REspectable iba todo como al galope, aquí no, aquí es todo como punteado y sin embargo, tiene tanta tensión como la otra. Me gusta mucho esta. Con el batería sonando exactamente igual en una canción y en la otra. Lo del Charlei Watts tiene mucho mérito. Porque es el batería que aparentemente con menos cosas hace más cosas. Buenísimo. En el vídeo de esta canción el Mick Jagger hace cosas extrañas con el micro. Cuando seas viejo, nadie te va a reconocer. Esto también lo dicen en esta canción. Esta canción viene en el otro disco, el Emotional Rescue, que era como el Some Girls, pero ya no era el Some Girls. Todas las canciones van a ser de esta época. Finales de los setenta y principios de los ochenta. Después de esto aún duran un huevo de años más, pero qué les queda. Anybody seen my baby... por el amor de dios.
https://www.youtube.com/watch?v=jo34VhfcetU

La primera canción que yo me grabé en una cinta de los Rolling Stones fue la de Undercover. No sé porqué. La escuché en la radio cuando salió, supongo, y de aquellas veces que tenías la cinta preparada, anuncian que la van a poner y dices va. Y la pones y ya para siempre será la primera canción de los Rolling Stones que grabaste en tu vida. Ni satisfaction, ni Brown Sugar, ni nada. Me gustaba el guitarrazo ese. Es una canción del 83, diablos. Yo tenía solo ocho años. No puede ser. Cómo que me la grabé, entonces. Supongo que la escucharía después o la pondrían en alguna emisora de aquellas que escuchábamos antes como locos para ver si ponían alguna canción molona, radio bronka, radio inoksidable... Undercover of the night. En el vídeo se ve a unos pollos bailando mientras tocan los Stones. Uno de ellos lleva un polo rojo Lacoste guapísimo. Lo que más me duele es que me gusta ese polo rojo Lacoste y no sé si en aquellos tiempos ya me gustaban también los polos Lacoste. Guapísimos.
https://www.youtube.com/watch?v=pP1UbJ2iKLw

Emotional Rescue mola porque mola. Y punto. Emotional Rescue es una canción que hay que saber apreciar. O que te... no sé. Estoy hablando de estas canciones y me está viniendo una idea que me ronda. La de la vejez y la de hablar de cosas que ya sé que no molestan por arriba. Que son cosas de las que sabemos ya gente madura, gente que lo mejor lo ha visto ya. Gente vieja. Canciones de los Rolling Stones, de finales de los setenta. Cosas de un interés mediano. Cosas de interés relativo. Cosas que ya no interesan a la gran masa de público. Uno debería estar solo pendiente de las cosas que le gustan a la gente joven. Uno debería no poder ser viejo bajo riesgo de exclusión. Los viejos son más. Los viejos siempre hablan de cosas que no interesan, o interesaron hace tiempo. Hablan de toques de bajo, de la batería sutil, y hoy todo se hace ya por ordenador, todo se hace sin hacerlo. Yo no sé de nada, solo hablo de cosas de oído, o de leídas, utilizando referencias que ya han dicho otros. No tengo ningún pensamiento original. Y he ido tirando hasta que ya no ha dado la vaca para más. Emotional Rescue, por ejemplo, mola.
https://www.youtube.com/watch?v=5kBxb-NmxNc

Hay canciones que salen que parece que han estado ahí toda la vida y que deben haber existido siempre y que son de un sencillo que uno no se explica como cuando los romanos llegaron a Empuries o donde llegaran no vieron ya a alguien cantando Start me up. Ese riff de guitarra, esa cosa. Ese tocar la guitarra como si pareciera la cosa más idiota del mundo. Ese poner las manos así como si no estuvieras haciendo nada. Como si no pasara nada. Como si estuviera la música allí y tú pasaras por allí y te colgaran la guitarra encima y ya está, nene, has hecho start me up. Y punto. Y Mick Jagger ahí haciendo aspavientos para que parezca que la cosa tiene alguna complicación, pero no la tiene. Es que no la tiene. Y la ponen en los sitios donde vas a tomar algo, de vez en cuando, o nunca, y cuando la ponen tienes que bailar y cantar Start me up, porque somos seres humanos. Somos personas. Somos personas con unos sentimientos. Y esos sentimientos están ahí y parece que no van a ir nunca a ninguna otra parte que no sea Calella de Palafrugell. Calella de la Costa. Calella. Los romanos entrando por calella y en un chiringuito escuchando Start me up.
https://www.youtube.com/watch?v=SGyOaCXr8Lw

Y por hablar no vamos a acabar con una canción de esa época sino una canción anterior. Del Let it Bleed, que es el disco. O uno de los discos. Pero como es el menos conocido o al menos es el que no tiene las canciones más... es que también las tiene. En fin, como sea. Este disco tiene la canción Midnight Rambler y esta canción interpretada en vivo es mundial. Porque ve uno exhibiciones a la guitarra de grandes virtuosos y de punteos y de digitaciones que te quitan el nosequé y ves luego a Keith Richards, y dices... es que no era de esto lo que estábamos hablando. Y no hace falta mucho más. Y sólo hace falta seguir el ritmo y que el libro no baje y que el ritmo se mantenga para meternos en el rollo. Y parar. Y volver a empezar. Y reemprender la marcha. Y así. Y hay canciones más divertidas, o más así de los Rolling Stones, pero estas me han venido a la cabeza ahora. Y ya está.
https://www.youtube.com/watch?v=t87B4frtEh8

Y nada más. A ver si eso y tenemos un buen fin de semana y mira, que poco a poco.

No estamos satisfechos con Mick Jagger

Hablo en plural pero no sé si estaremos todos de acuerdo. Hoy cumple 75 años Mick Jagger. Podría decir también lo de que 'sobran las presentaciones', pero quizás no entendamos que ya tenemos una edad y que a gente de 20 años igual por Jagger solo les viene el Jaggermaister. Mick Jagger, cantante y cocompositor de la mayor parte del repertorio de los Rolling Stones junto a Keith Richards.
Estaremos de acuerdo con que los Rolling Stones molan. Creo que ahí puede haber consenso. En diferentes encarnaciones y obviando todo lo que hicieron creo que desde el Some Girls, aproximadamente, en adelante, todo lo de antes mola. Es una de las bandas de rock a las que tienes que escuchar. Tanto los viejos éxitos como las canciones menos conocidas. Tanto los bandazos psicodélicos, las lentas, los blues, los trallazos de rock, las aproximaciones a otros géneros. Los Rolling Stones no tienen discusión. Como todos los grupos y solistas de aquellos maravillosos años, de los ochenta para delante, mejor no fijarse demasiado, pero da igual porque el daño ya estaba hecho.
Otra cosa es Mick Jagger. Solo he visto una vez a los Rolling Stones. Una vez en el Estadi Olímpic. Flipé. Me gustaron mucho. Me sonaron mucho más duros, más toscos, más contundentes de lo que me esperaba. Casi no me importó ver a Mick Jagger en el escenario. Ahí estaba, creo que era el año 2007, con sus aspavientos y sus carreras y sus posturitas. Pero ahí estaba. Y parecía desentonar con el resto, como si no fuera necesario todo ese rollo y esas florituras. O igual sí y el que se equivoca soy yo.
Mick Jagger. Me gustaba y me gusta ver vídeos antiguos. Ahora con Youtube uno puede ver casi de todo. Vídeos cantando Satisfaction, Let's spend the night together... vídeos de la mitad de los sesenta. Con un Jagger que se mueve, si, se mueve mucho, pero no se mueve tanto y de una manera tan... lagartijesca. Mick Jagger como motor de una banda que no va a parar nunca de tocar. Sin saber muy bien ya porqué tocan. O porque tienen que tocar y punto. Porque no sabe hacer otra cosa. Y podría dedicarse simplemente a tocarse las pelotas y nada más si no tiene nada más que aportar, pero ahí está. Con Keith Richards, Charlie Watts y Ron Wood.
El sentido del texto es el de reflexionar sobre Mick Jagger. Si el rockero arquetípico debe morir casi en la flor de la vida, o bien desahuciado de mayor, o bien ser una persona que acaba siendo un santo en vida, buena persona, concienciado, al lado de los... Mick Jagger ni se ha muerto ni es un ejemplo de nada. No estamos satisfechos con Mick Jagger. Keith Richards sí que encaja. El pillo que podría ser tu coleguita para echar unas risas. Qué enrollado Keith Richards. Pero Mick Jagger, no.
No nos gusta Mick Jagger. No nos gusta que quiera ser como un lord británico (quizás ya lo es, seguro que lo es, no lo he mirad), refinado, rico hasta decir basta, machista, jeta, pesetero y todo eso. No nos gusta que lleve esas americanas brillantes en el escenario. No nos gusta casi nada de Mick Jagger. No estamos satisfechos con que Mick Jagger siga ahí. Cada año. Mick Jagger. Que tengamos que hablar de Mick Jagger, de su parecido con el de los Calatrava, con el de Aerosmith, con las anécdotas sobre si se tiró a nosequién, si le quitó la novia a tal, si tal se la quitó a él, si se acostó con Bowie. No nos gusta que cada año aparezca.
Nos gusta escuchar sus discos. El Aftermath. El Let it Bleed. El Some Girls. Sabemos que en sus discos está Richards, Brian Jones, Ronnie Wood, Mick Taylor. Pero canta él. Siempre canta él. Casi siempre canta él.
No sé si me explico. Los Rolling Stones estarían mucho mejor, serían mucho más... estimados si no tuvieran a Jagger. ¿Es eso? ¿Porque parece que digamos eso todo el rato? Unos Rolling Stones sin Jagger. Con otro, otro que nos caiga bien. Que no se convirtiera en un personaje de la Jet. Que fuera así como de izquierdas como nosotros y que a lo mejor es igual de izquierdas que nosotros, no lo sé. Nos gustaría que Mick Jagger fuera otro.
Nunca estamos satisfechos con nada. Ni con Mick Jagger ni con nada. Y sabemos de todo.