viernes, 9 de octubre de 2020

Que se muera todo el mundo


Lo acaban de poner en la radio y podría decir que me ha dejado a cuadros, pero es que nada te deja a cuadros. Es un corte en televisión de las noticias de La Sexta de diversos madrileños opinando sobre la situación y de repente aparecen unas señoras opinando, a gritos, pidiendo libertad y en un momento dado una de ellas suelta un 'Que se muera todo el mundo', que te deja seco.

Este es el país que tenemos. No nos queremos. No queremos a nadie pero menos aún queremos al vecino, al vecino le deseamos lo peor. Que se muera todo el mundo es la traducción al lenguaje común de las acciones políticas tendentes no a beneficiar a la mayoría, a intentar entender porqué el otro hace lo que hace y ver en qué se puede... aunque tengas tus ideas y esas cosas y quieras llevarlas a cabo de todas las maneras. Que se muera todo el mundo significa que no tienes ideas, que va más allá de ser de derechas, muy de derechas, de extrema derecha, va más en sintonía con un odio eterno hacia el otro. En este caso hacia quienes no son de derechas. 

Ser de derechas es bastante más fácil que ser de izquierdas. Hoy mismo me ha llamado la atención un tweet de Jessica Albiach en el que elogiaba que el ministro Castells llevase una camiseta del Black Lives Matters. El propio twitter me seleccionaba dos respuestas de gente a la que sigo criticando el tweet de la compañera Albiach. Uno la llamaba hipócrita y la otra hacía una argumentación más elaborada pero para llegar al mismo sitio. El caso es que las dos personas están ambas en polos opuestos, digamos encarnizadamente opuestos sobre todo en el tema nacional. Ambos encontraban un punto de acuerdo común, cagarse en la representante de un partido de izquierdas. 

Esto no pasa en la derecha. En la derecha alguien de Ciudadanos puede perfectamente utilizar el mismo argumentario que alguien del PP o de Vox y asumir como propias imágenes, simbolos, de la extrema derecha sin despeinarse. Te dirá que no es de derechas o de extrema derecha pero lo principal es que te atacará y seguirá atacando al gobierno de izquierdas con los mismos tópicos. No atacará nunca a un gobernante del PP o criticará las cafradas de Vox. Te llamará cómplice o pagafantas. Pero saben dónde está su lugar y contra quién tienen que ir.

Este país no existe. No existe ningún país de hecho. Lo que existen son las clases sociales y la guerra eterna. Lo que existe es la voluntad de tener sometido al otro siempre y para siempre y que cualquier resquicio de reforma sea sepultado. Esto es así y así es siempre. No llegamos al extremo de tener milicias por las calles armadas como gi joe como en los Estados Unidos pero no hace falta porque aquí los de siempre saben que pueen contar con los de siempre. 

La verdad es que es frustrante este país. Menos mal que en Catalunya... ¿verdad?

jueves, 8 de octubre de 2020

Kontuz


Un balón. Balón arriba. Ese control. Ese control que parece sencillo. Se le va. El fútbol que te gustaba tanto. Peligro, el fútbol empieza a importarte poco. El fútbol se va despidiendo de ti. Balón al pie. Se le va. Parece que no está muy concentrado. Qué han querido hacer ahí. Cuánto hace que no marcamos un gol de córner. Un remate de cabeza. Porqué centran ahí si no hay nadie. No le tiréis pelotas arriba que no va a coger ni una. Se va pero en el último momento la tira a nosedónde. Es que no está jugando en su sitio. Otro pase mal y este era más fácil que el anterior. Ellos no tienen nada. Pero mira cómo se la pasan. Ayer estuve viendo al Huesca y hasta el Huesca se la pasa mejor. Arriba otra vez. Es que no tienen pinta de ser tan malos, los miras uno a uno y no. Qué ha pitado ahora. Vaya pase otra vez. Ala, a correr. No hay nadie. No ha mirado ni siquiera cuando estaba solo. No ha mirado atrás. No ha mirado al centrar. Otra vez. Balón arriba. Ojo ahí. Verás cómo se la traga. Se la tragó. Y este decía que nosequé. Me voy a acabar cansando también de esto. El fútbol. El fútbol moderno ya no se juega con extremos. Al parecer ahora hay que tener como dos medias puntas o algo así. Nosotros seguimos jugando con extremos. El fútbol moderno y los delanteros centros. Si tenemos un delantero centro porqué no lo ponemos. Cómo vamos a volver a traer otra vez al perla aquel si se fue. Si se fue, porqué vas a traerlo. A qué queremos jugar. Si es el delantero centro que lo ponga. Es que este te condiciona todo el juego. Es el entrenador el que condiciona el juego. Es que le dice que no suba. Otro pase fallado. Dónde vas con ese pase que lo tienes delante. Ahí lo tenías. Porqué no chutan. Porqué chuta desde ahí si la puedes abrir. Pero para qué quiere abrir si luego no va a centrar o no va a haber nadie para rematar. Y de falta cuánto hace que no marcamos un gol. A balón parado sí que no s están marcando goles. Otra tragada del defensa este. Es que le coge la posición. Menos mal del portero. Otra parada. Otra parada. Vamos a hacer internacional al portero este. Lo han llamado para la selección, mal asunto. Cómo controlas ese balón así, por favor. Yo creo que o se ponen las pilas o este año va a ser el bueno. Es que me cuesta ver tres peores. Y la final de copa que no la jueguen. Otro centro a ningún sitio. Pero cómo centras si no tienes delanteros. Es que hay jugadores ahí que ya están muy vistos. Yo ya es que no sé. Este partido lo hemos visto mil veces. ¡Toma golazo!

miércoles, 7 de octubre de 2020

Karpov


 La típica situación en la que estás en casa de unos amigos y se lía. Me gusta quedar con gente para desconectar. No me gusta estar todo el día pensando en ajedrez. No me gusta estar todo el día pensando. Pero pienso. Y pienso en ajedrez. Todo el rato. Por eso de vez en cuando me gusta cambiar de aires. Me dijeron que fuera a una casa. De unos amigos. Estábamos en un torneo en Las Palmas. Hacía buen tiempo. Me lo dijo Tal. No tendría que haberle hecho caso. En qué casa de qué amigos de Tal iba a haber gente que me ayudara a desconectar. El caso es que en principio todo iba bien. Todo parecía transcurrir por los cauces normales. Había amigos que conocía de los torneos, pero no eran jugadores. Organizadores, gente de los hoteles, incluso uno de los conductores. Una mujer estaba muy interesada en la vida en la Unión Soviética. Me preguntaba por mi vida allí. Si estaba contento. Que siempre me veía triste. Yo le dije que estaba bien. que en todas partes... y entonces llegó el tipo este. El tipo que empezó a decirme que si los rusos, que si la mafia, que si Fischer. Que si título regalado. Que si comprando. Que si robando. Saca el tablero ya payaso que te voy a crujir. Me calentó. Mira que no me gusta. Mira que intento por todos los medios no hacer el idiota. Pero me calentó. Porqué me calienta así la gente. Soy frío. Soy El Gélido Tolya. Por qué. No lo entiendo. Y ahí me veo. Nervioso, sudando. Encima alguien, desde algún sitio de la casa, alguien dijo 'puto abusón'. Y parecía que éramos todos amigos. Amigos una mierda. A ese alguien se le une otro que dice 'qué cabrón'. 'El puto ruso'. 'Ya me parecía raro que viniera, si solo hace que pensar en ajedrez'. 'Menudo cabrón'. 'Es un mierda, mira que ponerse a jugar contra una persona que encima se nota que está borracha'. 'Y encima luego vendrá con la carita de bueno'. 'Estos rusos son todos unos cabrones'. 'A mí el queme caía bien era el Fischer'. 'Dicen que hay otro, un chavalito así con el pelo rizado, que ese se ve que le da pero bien y además es muy simpático'. No sé lo que duró la partida. Igual no duró ni cinco minutos. Tal me pasó la mano por la espalda. Me dijo que nos fuéramos a dar un paseo. Le dije que no. Pero me fui.   

martes, 6 de octubre de 2020

Intelectualizarlo todo


 Estábamos a punto de llegar a una conclusión cuando Vinicio, un portugués que se caracterizaba por no aportar nunca ni una cita que fuera correcta dijo algo sobre George Grosz. Era la típica reunión en casa de alguien que acaba convirtiéndose en una cena más o menos formal y en la que conviven personas que se conocen pero que no son amigas. O amigos. Vinicio siempre era el que más hablaba, quizás para que no se dijera que los portugueses eran aburridos. La mayoría de las veces erraba en sus apreciaciones, disparataba, elaboraba pensamientos que no iban a ninguna parte y se acababa convirtiendo en lo más divertido de la cena, si es que te gustaba escuchar a los demás. No nos gustaba escuchar a los otros. No me gustaba escuchar a los demás. Menos todavía a Vinicio. Vinicio había escrito un libro que le había publicado un amigo. Creo que le odiaba mucho más por eso que por cualquier otra cosa. El libro estaba en mi casa y también estaba en la casa en la que nos encontrábamos. Pidió leernos un fragmento en el que hablaba de George Grosz. Me encanta George Grosz. El artista alemán... no me dejó perderme en mi propia erudición y leyó un párrafo de su libro.

'Su dibujo no es sino el aliento fétido de una sociedad que ha sido derrotada y que espera el fuego purificador que la convierta en lo que es hoy'.

Parece que no te gusta Grosz, le recriminé. Al contrario, me dijo él, le reconozco el mérito de haber retratado de manera descarnada el fin de un mundo que debía morir y que lo hizo expresándose con mucho más horror de lo que nadie había imaginado. Le pregunté si conoció a Grosz, en persona. Naturalmente que no, me dijo... nací en el... 

Me puse a hablar con Angelica. Hace mucho tiempo que no la veía. Había conseguido al fin establecerse como guionista en otra ciudad y me sorprendió verla allí. Al principio le costó hablarme pero al cabo de un rato volvimos a reírnos como siempre. Me dijo que estaba algo cambiado, que los años se me notaban, que había perdido la frescura o la inocencia, algo que tenía que me hacía interesante. Le dije que habían pasado muchos años. Me dijo que era cierto. Le pregunté algo que no recuerdo. Bebí demasiado. 

Nos quedamos cinco o seis personas hablando y bebiendo combinados. Alguien había apagado la música y alguien la volvió a encender. Intenté hablar de nuevo con Angelica pero se había marchado. Vinicio me tocó en el hombro. Creo que no te caigo bien y no entiendo porqué. Nos sentamos y charlamos. Quería ser el último en marcharme. 

Salí a la calle y estaba a punto de amanecer. Sentí que todo era como tenía que ser y que mi mundo, ese mundo, realmente lo era todo y que iba a escribir un cuento sobre esa noche. De camino a casa pensé que no volvía caminando, sino en metro. Y creo que eso rompió el hechizo.

lunes, 5 de octubre de 2020

Crónica del #Plegramenet del mes de Septiembre. Curso de economía.


 ¿Hacer la crónica de un pleno municipal una semana después de que haya pasado una semana desde su celebración? Pues claro. Porque para este blog no hay reto imposible, no hay fórmula narrativa que no se haya probado. Para este bog, no existen las barreras temporales, no existe el continuo espacio tiempo que rige la vida común. Este blog no está para narrar la realidad, este blog no está para contar algo, no está para hacer la foto de un momento concreto. Este blog no está para desentrañar los misterios de la política municipal. A este blog ya no le interesa la política municipal. Este blog hace tiempo que no cuenta nada interesante a ningún nivel y se mantiene como un tren fantasma que de repente te tropiezas en una estación perdida en Missouri. Este blog deambula por las redes sin más interés que el de rellenar un hueco en los corazones de quienes piensan que de aquí puede salir algo. Leyendo este blog no te vas a enterar de nada. Leyendo este blog no vas a entender lo que sucede a tu alrededor. Este blog tiene unos marcadores al costado donde se puede identificar un apartado de textos que tienen que ver con Santa Coloma. No los lean. Este blog jamás ha tenido nada que ver con Santa Coloma. Este blog salió una mañana a pasear por la calle Milà i Fontanals y llegó hasta la calle Cultura. Y en la calle Cultura se extrañó, se extravió, volvió sobre sus pasos. Ya era otro blog. Es este blog. Me gusta escribir sobre mi ciudad, Santa Coloma, pero ya hace tiempo que no sé lo que pasa en Santa Coloma. Mi ciudad es una ciudad plagada de recuerdos, soy una persona mayor, de 45 años, que ya no habita en la Santa Coloma a pie de calle, que ya no siente la palpitación de las calles de Santa Coloma. Mi Santa Coloma es un fantasma que recuerdo desde el sofá de mi casa, que ya tampoco es mi casa, porque nada es tuyo y deberíamos haber aprendido hace mucho tiempo que nada es eterno ni perdurable y la Santa Coloma que tú conoces ya no es Santa Coloma, que la Santa Coloma de hoy es muy diferente y no se parece en nada a la que tú tienes en un pedestal. Este blog, por su cuenta, tiene también en un pedestal a una Santa Coloma que se parece también mucho a la Santa Colom que yo recuerdo desde el sofá, quizás porque yo también escribo el blog desde el sofá y son vasos comunicantes mi experiencia y la del blog. No esperen a saber qué ocurrió en este blog. No esperen a conocer la verdad en este blog. No aspiren a conocer la diferencia de posición entre grupos municipales diversos en este blog. Este blog ya se desentiende y deja suelta la rienda a la Santa Coloma verdadera, la de la calle, la de los barrios, la de la calle Sants, la de la calle Mas Marí, la de la calle Jacint Verdaguer, la de la calle Calaf, la de la calle esta y la calle la otra. Este blog quiso un día contar lo que ocurría en los plenos municipales con ansia de inmediatez, causticidad, costumbrismo, sectarismo político, promoción y autobombo, pero todo ha sido en vano. Ninguno de los objetivos de este blog para con Santa Coloma ha sido alcanzado y todo ha pasado y el tiempo lo cura todo y todo lo transforma. No escribirás sobre la misma Santa Coloma dos veces. Yo lo he intentado muchas veces, de múltiples maneras, con diferentes registros, jamás lo conseguí. La Santa Coloma que conocemos ha sido contada, retratada, pintada, relatada y nunca se hizo en este blog. Jamás este blog consiguió ser esa referencia que yo pensaba que podía llegar a ser. Yo, y este blog conmigo, pensamos alguna vez que llegaría el día en el que nos sentaríamos en la mesa de Can Sisteré con los micrófonos funcionando todos bien y la gente se agolparía, esas 15 o 20 personas que son la gente, a escucharme a mí y a mi blog y en torno a nosotros surgiría una nueva Santa Coloma, una Santa Coloma que se pareciera a algo que tengo en la cabeza y que no te puedo explicar ahora con cuatro palabras mal puestas. Ese quizás es y ha sido siempre mi problema. Y el de este blog. Realmente no sé contar las cosas. Ahora mismo no estoy contando nada, simplemente lamentándome de cómo este blog no es un blog. Este blog no hace honor a su categoría de blog. Este blog de blogspot jamás podrá llegar a ser un blog de wordpress por más que lo intente. Se quedará siempre como un intento fallido. Este blog flota ya en el espacio, suspendido, como un zombie, sin saber hacia dónde va, sin saber qué tiene que contar que no se haya contado ya en este mismo blog con otras palabras, con las mismas palabras, con subterfugios, de manera velada, con nombres alternativos, cambiando una cosa por otra, esquivando la mirada atenta de quien busca encontrarse y no se encuentra. No, no quiero dejar de intentarlo, no quiero que este blog sea solo un recuerdo, no quiero que ya nada ocurra, quiero continuar, pero continuar para que la muerte de este blog sea continuada. Que todo el mundo aprecie cómo casca un blog. Que todo el mundo lo sepa. Que este blog seguirá pudriéndose ante los ojos de los que quieran contemplar cómo se va acabando una época. Que este blog seguirá haciendo un viaje dentro de la garganta del monstruo sin ninguna esperanza de ver la luz. Que este blog se levantará por las mañanas sabiendo que un día más no será mejor. Que este blog ya ha visto y contado casi todo y lo ha repetido incluso varias veces y lo seguirá haciendo porque no hay límite para la autodestrucción. Que este blog es el paria de los blogs. Que este ve, como ocurre en el mito de la caverna, otras expresiones y formas de contar Santa Coloma y siente el peso de su fracaso porque ellos sí, en ellos está, en ellos se halla, la verdadera pasión por la Santa Coloma que es y no la que este blog recuerda haber vivido. Porque este blog se refleja en el agua y no ve nada. Porque este blog se sumerge en el fondo del mar para vivir pegado al fondo del mar y disculpen si no utilizo términos más técnicos porque no soy biólogo. 

Ni tampoco soy economista. En lo del CER Raval si no recuerdo mal votamos en contra porque ya está bien de la broma del CER Raval y dar dinero ahí ahí. O se asume ya por el Ajuntament o qué. Muchos nombramientos y muchos decretos y ustedes tienen que quedarse con un nombre. Un nombre. Quédense con un nombre. El que ustedes elijan. Uno. Ese no, que no es del PSC. Y si no lo es, lo será. Eso también. Sigamos adelante, el tema de lo del PAM, y ahora me doy cuenta de que he encontrado otro filón para imitar, el del informativo breve de Angel Martín. Rápido lo de PAM, cualquiera que viera lo del PAM por el Youtube mismo ya se da cuenta que esto del PAM no hay por dónde pillarlo y si tienes esa idea durante las retransmisiones del PAM y se lo quieres decir por Whatssap a los que lo montan, alta, no se vale. Lo de la Ciba, más o menos ya lo he dicho antes. ERC se fue como al principio del pleno para apoyar la protesta por lo del Torra (¿?). La policía, la USIR y de manera inexplicable relacionando cosas y una con la otra lo de los remanentes o romanentes según lo miremos. Según lo miremos, claro. De repente algo en alguna galaxia hizo clic y el tema de los romanentes se convirtió en una especie de casus belli a utilizar contra la oposición y nuestra alcaldesa nos puso de romanentes hasta arriba, perdidos completamente de romanentes y uno no sabía realmente qué había pasado y de dónde venía la pelea y qué tenían que ver la USIR y los romanentes y el Gobierno de España y ese Gobierno que yo quiero más que el alma mía y fue un pum pum pum pum pum, que no sé ni cuándo ni porqué ni a qué se debió pero fue como cuando te dicen que te van a dar una ostia que no te va a dar tiempo ni a llorar o que te van dar una ostia que vas a ir y volver a nosedonde, pues algo así, y lo repitió como dos o tres veces en distintos puntos y algo, algo que no entiendo porque ya te digo y os digo a todos que de economía es que voy fatal, algo ha pasado con los romanentes y yo que sé. Después de aquello me quedé como falto de fuerzas. Después de tales broncas me quedé como no sé. Te quedas como parado, como sin saber qué decir. Claro. No entiendes. Pero es así. Se aprobaron nuestras dos mociones, una contra el maltrato animal y otra a favor del retorno digno de los y las exiliadas económicas y habló desde Chile nada menos, pero claro, teniendo en cuenta que todos estamos como en Chile si nos paramos a pensar porque las casas y los despachos de todo el mundo parecen Chile, habló digo el hijo de Xavi Pujols, el Héctor Pujols y habla muy bien. Pero claro, hubo que dejar claro que las personas son migradas y no emigrantes, o algo así, para que la votara el PSC porque nosequé del empadronamiento y claro, el empadronamiento en Santa Coloma, no.

EL EMPADRONAMIENTO EN SANTA COLOMA, NO.

Por lo demás, Ciudadanos se mantiene firme en la defensa de la propiedad privada y menos mal que queda alguien defendiendo la propiedad privada y que no te entren en casa si te bajas a tomar un cortado al bar y dónde se ha visto y les pedimos y yo que sé. Que no. Y medidas para el ocio nocturno, para que revife. O rebife. Bife por dos. En Santa Coloma, ocio nocturno. 

Yo no puedo más. La policía bien, el remanente mal. Con una sonrisa. Hasta el mes que viene. 

sábado, 3 de octubre de 2020

Hace tres años


El viento fuerte hace que piense menos. Me dan menos ganas de todo. El día de hoy es un día limpio, sin nubes, porque el viento debe llevárselas lejos. Hemos comido sepia al ajillo y unas empanadas de cebolla y queso buenísimas que le salen la mar de bien a mi compañera. Ayer vimos la película de Guillem Agulló. Salía una canción de los Skatalà que yo escuchaba, creo que era la mejor canción que tenían, la del Borinot. La película es dura. Tiene momentos espeluznantes, como cuando le hacen cantar a una amiga del asesinado el Cara al Sol para ver si sabe identificarla. La película retrata la sensación de impunidad que tienen los grupúsculos fascistas cuando se ponen a actuar. La película retrata la impunidad que todavía tiene el fascismo, sean grupúsculos o no, para actuar. La película no me va a volver indepe de repente. La película me cuenta algo que ya sabía. Que los fascistas están ahí. 

Los fascistas, la extrema derecha. Hace unos años, tres años, el Rey dio un discurso para decir que se haría lo que se tuviera que hacer para impedir la independencia de Catalunya. No vi el discurso, estaba tomando algo en un bar. Hace tres años y tres días fue el 1 de octubre. Lo volveré a contar. Hace tres años, junto con otros compañeros y compañeras, estuvimos en los colegios desde las ocho de la mañana. Queríamos estar presentes por si pasaba algo, ayudar en lo que fuera. Es igual que fuéramos, nunca seremos dignos. Lógicamente no participé en la organización de algo en lo que no creía. De hecho ni siquiera tenía pensado votar. Cuando vimos las imágenes de los palos voté nulo. Hoy no hubiera votado. Resultándome asqueroso el papel de las fuerzas de seguridad, como siempre que actúan con la rienda suelta, y me resulta repugnante la falta de valentía de los políticos de los partidos mayoritarios para encarar un problema político más allá de repartir ostias y meter gente en la cárcel, pero cada vez me resulta menos presentable que me cuenten en cualquier tipo de iniciativa que tenga que ver con el objetivo final, sea la independencia o el mero procesismo. Yo no estoy ahí. Si alguna vez consideré que este movimiento tenía algo que ver con la ruptura, me equivoqué. Hoy no supone ninguna ruptura y para mi modesto modo de entender las cosas, supone otro modo más de reacción por más que haya personas muy combativas y con las que pueda compartir una cierta visión del mundo que estén muy implicadas. No me gustaría vivir en esa república de la que me hablan. 

Desde hace tres años vivimos en Catalunya en un estado de depresión. Vivimos pensando en lo que fue, en lo que pudo ser, en lo que no ha sido y en volver a repetir algo que pienso que se fue de las manos. Vivimos en una continua batalla por la hegemonía de una mitad de la población de Catalunya. Vivimos en un país desconectado en dos mitades. Una mitad que vive en un mundo y otra mitad que vive en el suyo. Posiblemente la mitad procesista participe más en política y siga pensando que el sueño es posible y por eso siguen movilizados. La otra mitad ya ha visto que no hay nada que hacer y que hay un mundo para una gente y otro mundo para otra gente. No hay conexión. No hay posibilidad de establecer alianzas entre fuerzas de izquierdas por ejemplo para romper con la separación. Debería haberlas. Tiene que haberlas. Pero no pasará. 

Desde hace tres años vivimos esperando algo o recordando algo. Hace tres años que fue el tres de octubre y mucha gente salió a la calle para protestar por la represión. No para dar apoyo a lo que ocurrió el 1 de octubre. En Santa Coloma salió mucha gente a la calle. Pero que no nos cuenten allí. Estos días han habido movilizaciones que ya no son mainstream. Vuelven a la calle los que ya estaban en las calles. Las masas parece que ya no están. Tampoco pueden estar ni estamos ninguna masa en la calle por el tema del virus. Pero no ha habido nada. Los partidos que manejan esto ya no están por la labor. Y la ANC ha demostrado ser un bluff. 

Desde hace tres años Catalunya no es un solo pueblo. Va a costar volver a conectar la Catalunya que cree que es Catalunya y la Catalunya que siente que la echan de su propia tierra. Y mientras tanto siguen creciendo los pequeños monstruos, los monstruos grandes ya están, los que viven de no entender, de no saber, de sacar rédito de los miedos y de las pulsiones más primarias. 

Hace tres años que no vamos a ningún sitio. 

viernes, 2 de octubre de 2020

Nos vamos quedando solos


Este es el mensaje que me envió mi prima Juani. Acababa de fallecer mi tito Fernando, este lunes. Nos vamos quedando solos. No sé si tengo muchas ganas de escribir. Tampoco sé de qué escribir. Temas de siempre. El paso del tiempo. Nos vamos quedando solos. Este asunto no lo había tratado nunca. Me acuerdo de las personas que no están, procuro acordarme y recordarlas nunca desde la pena, sino desde otro sitio que no sé cual es. Camino por la acera del camino Real del pueblo y el dibujo de las racholas me hace daño en los pies. Sigue haciendo calor y en el cementerio con la manga larga no se está ni medio bien. El tito Fernando sentado en el poyete al lado de la churrería de la Isa, pasabas caminando a comprar el periódico y te saludaba. Antonio. Qué dices. Ea. Yendo a casa de la tita Petra. Conversaciones breves. 

Quién pone todas esas cosas ahí arriba. Quién maneja la barca. Mis primas. Mi prima Juli y mi prima Juani. Cada una diferente y con las dos no te acabas el rato que estamos juntos. Nos vamos quedando solos. Vamos repasando todos los que se nos quedan en el cementerio. Vamos parándonos en cada uno de ellos. La abuela Pepa, la bisabuela Pepa la Montora, enterrada en tierra, blanqueada, siempre nos acordamos de lo mucho que mi padre quería a su abuela Pepa. Paco el chispico.

Nos vamos quedando solos. El tiempo cambia. El otoño es la mierda más grande de todas las estaciones. El mes de octubre no tiene ninguna puta gracia. Cambia el tiempo, hace frío, no he dormido bien ninguna noche. Extrañaba la cama y me daba la sensación de que me resbalaba dentro de ella. La casa se va volviendo fría. El otoño es la puta estación más triste. En otoño, paradójicamente, empiezan las cosas. En otoño tienes que planificar el futuro, tienes que empezar, tienes que asumir que no empiezas nada, otra vez. El otoño es la estación más triste porque encima te das cuenta de que por mucho que empieces no llegas a ningún sitio.

El tito Fernando, la tita Petra, mi padre, mi madre. Los titos, la familia, el pueblo, el viaje en coche, la estación de la Renfe, caminar por el pueblo y que la gente te mire porque es septiembre, casi octubre y tú no tendrías que estar ahí. Los titos, las primas, el timbre de la casa sonando, fresquito por las noches, pasan pocos trenes. Un chavalito viene a la Renfe y me pregunta si ha pasado un tren, le digo que no, me pregunta que cuándo pasa, le digo que a las diez después de mirar los horarios. Mira el reloj, son las ocho. Me dice que está a punto de pasar entonces. Le digo que no. 

No estamos solos. Nos tenemos los unos a los otros, el contacto se hace... el puto otoño.