jueves, 13 de octubre de 2022
Podría haber sido usted
Y podría haber sido cualquier otro. En estas cosas no sabe uno nunca. Fíjese usted. Si yo ahora mismo le dijera la cantidad de veces que me han dicho una cosa parecida, no se lo creería. Y aquí estoy, aguantando el tipo como se puede. No le puedo asegurar que yo no reaccionara como lo ha hecho aquel, ojo. Que cada uno sabe lo que lleva dentro y las cosas no son siempre como dos y dos con cuatro. A veces son cinco. O a veces son tres. Eso es que es impredecible. Yo no puedo decir, por ejemplo, que estas cosas me cojan por sorpresa. Estoy acostumbrado a ver muchos tipos de personas y uno se acaba dando cuenta de que en la vida hay que contar hasta cien la mayor parte de las veces. Aunque no nos demos cuenta, manejar bien el tiempo y no dejar llevarnos por la primera reacción, la que nos pide el cuerpo, es la más sabia. Esto mismo, ahora que ya voy siendo más viejo, cuando yo era un mozo lo hubiera resuelto poniéndole a más de uno la cara colorada y ahora, pues bueno, ahora tragas, respiras un poco y piensas que en menos de lo que nos pensamos, todas estas cosas no tienen más que un camino, el olvido. Y solo con eso podemos ir tirando hacia delante. Ya sé que ahora usted, que se ve en ese trance, lo lleva de una manera solo medio regular. Pero podría haber sido usted y podría haber sido yo mismo. Y no hay que llevárselo a lo personal, son maneras de expresarse. Gente que tiene esas formas las encontrará usted en los sitios menos pensados. Y están, vaya que si están. Si lo ha visto usted mismo, con sus propios otros. Y qué se cree, que es a usted solo a quien estas cosas... qué va, esto es universal. Esa clase de cosas que pasan y que nos pasan no son más que el producto de un conjunto de circunstancias que se nos escapan. Dese tiempo. Dese un poco de calma. Respire y piense. Que aquí estamos todos en el mismo barco.
martes, 11 de octubre de 2022
La Santa Coloma imperfecta de Joan Guerrero
El ideal de una ciudad o de cualquier cosa, cuando nos lo imaginamos, es que sea perfecto. Cualquiera aspira a que su ciudad, su calle, su barrio, su país, el Estado, su equipo de fútbol, sea perfecto. Perfecto y triunfante, perfecto y claro, perfecto y nítido, perfecto y final, perfecto y acabado, perfecto y perfumado, perfecto y terminado. Nuestra ciudad, Santa Coloma, no es perfecta. Líbreme el cielo de justificar la gestión de quien mantiene la ciudad como si ya estuviera bien, como si esto fuera la perfección y no se pudiera hacer más, líbreme dios de considerar que esto ya es la ciudad que necesitamos. Líbreme dios también de quien quiera perfeccionar este mismo sistema, de hacerlo mejor, de profundizar en lo que ya es. Santa Coloma, al menos una imagen de Santa Coloma que tenemos en la cabeza quienes tenemos una pedrada significativa, no es perfecta. Una ciudad imperfecta por muchos motivos, urbanísticos los primeros y primordiales, que la hicieron como es y que, pese a todo, se ha corregido. Gracias a los imperfectos principalmente y a pesar de los perfectos, casi siempre. Imperfectos somos a ojos de quien pretende que seamos lo que no somos y nos van a redimir a base de palabras huecas, grandiosas, libertadoras, novísimas, como si aquí no hubiéramos sido nunca nada. Y lo hemos sido y somos, imperfectos y grandes.
El gran fotógrafo colomense Joan Guerrero presentó el pasado lunes por la mañana en la sala Miquelet ante unos pocos invitados, en primicia mundial su Oda a Santa Coloma. Un trabajo que según el autor, venía fraguando casi desde siempre y que ahora, en estos tiempos, por fin había encontrado el momento para 'regalárselo' a la ciudad. Este, dice, será su legado. Con la imprescindible ayuda de Dani Espínola, que ha puesto orden en la abundante cantidad de imágenes y momentos de nuestra ciudad que Joan Guerrero ha ido recopilando, la Oda a Santa Coloma es imperfecta como la ciudad, como el propio Joan Guerrero, como todos nosotros y nosotras, y en eso estriba su belleza. Una belleza que se encuentra no en el formato, no en el guion, no en la historia que nos va a contar, no en revolcarse en los tópicos, no en nada en concreto, sino en el trabajo de amor que significa quedarse clavado ante una imagen colomense y regalarla como el que entrega algo que considera único, una joya, algo especial, perfecto para contar que no somos, ni siquiera, como nos quiere contar el propio documental. Es una ciudad capaz de ser contada de tantas maneras que se ha corrido el riesgo, recientemente, de querer contar una historia arrimada al ascua de una sardina concreta. Y Joan Guerrero ha querido que la hoguera sea enorme. O no. No es un buen símil. Quizás ha querido huir de cualquier atisbo de sentido histórico para hacer historia a partir de unos pocos momentos. Desde un funeral puño en alto a una interpretación parroquial de Simon & Garfunkel, el propio Joan Guerrero danzando, el reponedor de la Calle (quiero aventurar del Reloj) que sube y baja el carro o ese impagable final con la aguerrida y curtida activista Emiliana Salinas bailando una jota, no un trozo de la jota, no un gag con una jota, sino toda la jota. ¿he hecho spoiler? Hay van otros avances más. Una Oda a Santa Coloma sin rumbeteo, sin canallismo, sin esa búsqueda de la identidad a través de la guitarra, la juerga y la simpatía callejera. Pues no, las músicas que ambientan el documental se alejan de esto y consiguen....
¿Qué consiguen? Consiguen que veas el documental con interés, que te guste lo que ves aunque no te guste lo que escuches. El documental es imperfecto porque no necesita ser perfecto como otros para contar una Santa Coloma que se acerca más a lo real, a lo natural, que otras maneras de contar una historia que es plural, que es coral, que no es única, que tiene múltiples aristas, que puede contener una cosa y su opuesta, que puede saltar de lo profundo y emocional a lo más trivial y a lo más desenfadado y a lo más colomense que existe que es la calle.
Y en algunos momentos, me acordé de un libro que no he leído, de ese Ulises de James Joyce donde cabe todo y donde podemos estar viendo una cosa y ser asaltados por otra y no entender que todo es parte de algo que va más allá de lo que estamos viendo. Porque todo puede pasar y todo puede ser en una ciudad que no está controlada. Como esta.
Cuando el documental se presente, que falta poco, no se lo pierdan. Puede que no encuentren la Santa Coloma que buscan, la que les gustaría, esa Santa Coloma perfecta que nos prometen como un ansia de ser otra cosa o la que ya nos venden como inamovible. Como si viendo el documental de Joan Guerrero no supiéramos que Santa Coloma es imperfecta ya así como está.
lunes, 10 de octubre de 2022
La salud mental es hoy
Invertir en Salud Mental debería ser hoy en día una prioridad. Asumir y visibilizar que los problemas de salud mental son comunes, son cotidianos, son reales y deben ser verbalizados con normalidad debería estar extendido, asumido. Hablar de estos temas sin la sensación de transitar por una línea finísima que, si te sales, puedes meter la pata hasta el corvejón, también es natural. Hablar sin saber, pero hablar al fin y al cabo. Efectivamente, todos tenemos problemas. Hay quien no necesita o dice no necesitar y estamos los que, al cabo de mucho tiempo, asumimos que sí, que es necesario. La sociedad es la culpable pero no estés tranqui, colega. Cuando necesitamos ayuda no es para que nos apañen para seguir funcionando, al menos no debería ser ese el sentido. Cuando necesitamos ayuda es porque algo no va bien y si no va bien necesitamos que de una manera u otra haya un cambio. Y ese cambio que necesitamos seguro que nos hace avanzar en algo mejor. Invertir en recursos para Salud mental no es tirar el dinero en algo intangible. Por eso, quizás, siempre parece que esa inversión tan necesaria parezca tan poco necesaria. Tan poco útil. total para qué. Qué se arregla. Puede que la pregunta sea qué se amenaza. Si nos cuestionamos, lo cuestionamos todo. Y cuestionarlo todo no mola, porque te hace la montaña aún mayor. Nada va a cambiar porque todo es tan alto, tan fuerte, tan poderoso, que no se puede hacer nada. Se puede. Verbalizar, visibilizar, mostrar esa supuesta debilidad consistente en que necesitamos de los demás, de ayuda, o necesitamos saber estar solos. Necesitamos, en definitiva. Algo o nada. Pero lo necesitamos y debería ser mucho más accesible entender qué nos pasa, qué necesitamos, si es material, si no lo es, si es un resorte, un punto de apoyo, una palanca, lo que sea. A quien sea. Los ritmos de vida, la asunción de que esta vida no es nuestra vida, que no la queremos, que tenemos miedo, que nos creemos demasiado fuertes, que lo sabemos todo, que no sabemos encajar el vaso en el cuadrado de la vida, que no tenemos tampoco porqué hacerlo, yo que sé. Habla uno sin saber y por eso debería ser mucho más fácil poder acceder a quien te puede ayudar. Y más barato. Barato, que no regalado. Que es un trabajo. Que debería ser un recurso público accesible. Porque esta vida cada vez da más grima y da más miedo y da más terror y da más angustia. Pero seguro que hay una salida. Y nos merecemos tenerlo fácil para buscarla. Para empezar, luchar por una vida más digna. Si podemos.
Pd: si he dicho muchas cuñadeces, pues dichas quedan.
viernes, 7 de octubre de 2022
Moonage Daydream - Brett Morgen
Llevar a cabo una obra tan compleja como mostrarnos 'todo' lo que David Bowie ofreció durante su carrera artística, no debe ser sencillo. Hacerlo en base a las declaraciones del propio Bowie implica que no va a haber un contrapunto. Aunque Bowie era lo suficientemente listo y franco como para hablar de su propia obra con cierto realismo. Hacer este resumen de su vida con el beneplácito de la familia del difunto, pues te expone a que no sepas, si no estás en un grado medio de conocimiento de Bowie, porqué hay etapas de su vida así o de aquella manera. Un resumen de dos horas y media tampoco podemos decir que sea un resumen, es, al contrario, una forma extensa de reflejar lo que fue este músico (en principio) británico y qué supuso para la música, el arte y la vida en general. Hay ausencias remarcables. Amistades que no aparecen (lou reed, iggy pop), su propia primera esposa, devaneos y crisis, pero se supone que todos ya sabemos eso. Y si no lo sabemos, pues entonces qué. Cómo explicamos el giro optimista de Bowie en los ochenta si no sabemos que estuvo a punto de palmar en los setenta. El documental es un experimento. Un experimento que consigue lo que pretende. Que vuelvas a engancharte con la figura de Bowie, de todos los Bowies posibles, o de casi todos los Bowies. Personalmente, me hubiera quedado más que satisfecho si el documental acabara cuando una de esas bolas o planetas que salen hubiera terminado con un fundido en negro justo cuando sale Ashes to Ashes. A partir de ahí, lo demás es ya conocido. El Bowie comercial de los ochenta (aunque ya quisieras ser tú comercial así), y un paseo al trote por los noventa. Una parte final donde se pretende vender a Bowie como un artista, más allá de lo que fue como músico, quizás para justificar que su obra de esa época no es la que primero te viene a la cabeza. El documental es Bowie y supongo que es también lo que Bowie hubiera querido mostrar de sí mismo, pero me niego a pensar que no hiciera referencia de alguna manera a alguna de esas ausencias. Un documental con joyas sonoras y con momentos ya vistos mil veces, con imágenes de archivo que nunca vi, con un Bowie setentero apabullante, en todos sus órdenes y encarnaciones, sin tener que recurrir a una cronología exhaustiva, sin hablar de cada disco, de cada canción, sino mostrándonos una evolución a partir de canciones, de momentos, de inflexiones. Y de la propia palabra de Bowie. Que tenemos que interpretar. Un viaje alucinante dentro de la cabeza de alguien que quiso y pudo ir dos pasos por delante y que cuando la historia le alcanzó, vivió.
miércoles, 5 de octubre de 2022
Dahmer - Ryan Murphy
¿Qué decir de los Estados Unidos a estas alturas, verdad? La música, el cine, la literatura, el estilo de vida americano, la libertad, rascacielos, New York, el dólar, la NBA, yo que sé. Un montón de cosas. Los Estados Unidos molan. Pero molan bastante menos si eres negro, chino, latino, oscurito de piel, pobre. Entonces los Estados Unidos pueden ser como una puta mierda. Son una puta mierda. Se te puede comer vivo el primer pirado que aparezca y qué. Oiga, negro, no moleste. Negra, deje de llamar al teléfono. Chino, coge un barco y pírate a tu puto país. No te entiendo. La serie Dahmer en principio va sobre el Carnicero de Milwaukee, Jeffrey Dahmer. Y es cierto, la serie va de eso pero va también de sus víctimas y de como sus víctimas condicionan que semejante bestia pueda seguir matando y comiéndose sus restos no diré que alegremente pero sí con cierta sensación de impunidad. Esta serie es una barbaridad. Desde la interpretación del protagonista, Evan Peters, hasta el propio ritmo, minucioso, denso, recreándose en la maldad y en el tormento, hasta la manera como poco a poco nos van haciendo ver que detrás de la historia primera, hay otra historia y esa historia es la de una sociedad hecha polvo de la cabeza, una sociedad donde la víctima es basura y el asesino más pirado es un héroe, un referente, alguien a quien se puede admirar. Y la víctima. Qué es la víctima. La víctima bastante tiene con haber sido víctima. Los esfuerzos por entender qué llevó a Dahmer a ser Dahmer se quedan así en intentos frustrados por intentar justificar lo que no tiene justificación y lo que queda al descubierto es una forma de vida en la que, precisamente, las vidas valen bastante poco. Y, una vez más, la sensación de que los americanos cuentan más cosas de sí mismos de las que somos capaces de procesar.
martes, 4 de octubre de 2022
Rainbow - Paco León
Hacer películas no tiene que ser fácil. Nos hemos acostumbrado a que las películas, mal que bien, tengan su qué. Las que son meramente narrativas, las que son alegóricas, las experimentales, las clásicas, las musicales, las mudas, todas tienen su aquel. Nos acostumbramos a que las películas no sean una sucesión de cosas que pasan, de sorpresas visuales, de canciones, de personajes estrafalarios, de diálogos por que sí, de actores y actrices metidos con calzador. Muchas cosas. Hacer una película tiene que tener una idea previa, un guion, una historia que contar o incluso una historia que no contar, simplemente recrearte con la belleza, con los silencios, con la nada. Debe haber un propósito, incluso el propósito de no tener nada. No hace falta. Pero a veces, algunas veces, hace falta. Y a Raimbow, la nueva película de Paco León, parece que no tiene. O le sobra. O han querido meterse muchas cosas, muchos personajes, muchas situaciones, gratuitas, forzadas, tramas y subtramas, algo, que hace que todo el conjunto carezca de sentido. Si el sentido era el de hacer una especie de remedo, homenaje, que no versión, del Mago de Oz. Si era eso lo que, en algún momento se quería, y se entiende que se quiere, algo no va bien. Y de hecho no va bien casi nada. De tal manera que uno acaba la película con toda la buena fe del mundo queriendo haber visto algo que en realidad no estaba por ninguna parte. Porque el trabajo previo de Paco León como director merecía un voto de confianza. Pero aquí, por decirlo de alguna manera, se ha liado. Y poca cosa más.
lunes, 3 de octubre de 2022
Política catalana para expertos
¿Qué fue del independentismo? ¿A qué quiere una parte del independentismo reducir a la otra parte del independentismo? ¿Es una parte del independentismo, la que más apela a las glorias pasadas, a las movilizaciones, los hechos heroicos, el casi lo teníamos y el puta Espanya cada vez más un grupo de gente marginal que ya no ambiciona en convertirse en un espacio de mayorías? ¿Lo ha visto clarinete ERC y se dedica a cultivar esa pulsión cada vez más freak y fuera de la realidad hasta que ellos mismos se conviertan en algo que directamente cause pavor a quien únicamente quiere que Catalunya sea una República y no quiere más líos? Lo que estamos viviendo estos días en torno a la crisis de gobierno de la Generalitat entre Junts y ERC y claramente en el seno de Junts, junto con las entidades parapolíticas ANC y Omnium cada una situada en un bando, es, me parece, la culminación, la batalla final por la sustitución del espacio convergente tras la salida de Pujol del poder y el remonte de ERC con todas sus vicisitudes hacia la posición hegemónica. Esta lucha por el poder y por el control del relato de lo que será la Catalunya que viene tiene un damnificado: el resto de Catalunya que además, es la mayoría de Catalunya.
Catalunya es un país que se gobierna por quien se gobierna porque tiene más representación la Catalunya menos poblada, que es la Catalunya que vota opciones nacionalistas y más conservadoras. El resto de Catalunya, que vota opciones no nacionalistas, ha gobernado solo cuando una parte de ese sector, ERC, se ha desgajado de la Catalunya 'comme il faut'. Lo que estamos viendo estos años, procés incluído, es una lucha por el poder y por la construcción de esa nueva Catalunya que importa y el paso a la residualidad gesticulante de quienes hace unos años, muy pocos, controlaban todos los altavoces posibles para expresar su cosmovisión particular.
Mientras esto se dilucida y ERC culmina el proceso de trituración del espacio nacionalista convervador/esencialista, la Generalitat es un simple espacio de reparto de poder sin incidencia real en la vida de la gente. Un gobierno autonómico que no se sabe si va o si viene. Si está o si se le necesita. Detentadora de competencias exclusivas que no parece detentar jamás y que se exculpa de toda responsabilidad porque España. La entrevista al ex vicepresident Puigneró hoy ha sido un canto al abismo, una constatación de que un gobierno no puede estar formado por personas que no se aguantan, que tienen proyectos consistentes en eliminar al socio. Y todo eso lo pagamos nosotros, nunca mejor dicho. Pasan los días, han pasado los meses, pasan los años. Catalunya siempre gobernada por los mismos que creen que lo principal es eso, que gobiernen ellos. Pero ese tiempo parece que ya no volverá.
Lo de ayer en el acto del 1 de Octubre, con una masa enfurecida de 11mil personas a mucho estirar chillándole a la Carme Forcadell y las palabras de la presidenta de la ANC que ya dijimos el día de la Diada que era la antítesis de lo que una entidad de masas hubiera querido poner al frente para resultar atractiva, a no ser que quieras convertir a esa entidad de masas en un freak show... o en el germen de otra cosa que podríamos llamar como 'experiencia lega nord/germans de catalunya', nos sitúan en ese escenario. Si ese independentismo de FAx, jairs, peyus, raholisme, hippies vells de dretes, marchas de antorchas, es capaz de justificar que se le puede chillar y silbar a la Forcadell que se comió talego, es que la tarea ha sido completada.
Ahora lo que nos tendría que preocupar es eso. La Generalitat, quién la gobierna. Y de ese independentismo tronado, qué puede salir.






