miércoles, 9 de diciembre de 2020

La Mirada Ovoide


 Informe de la doctora Amelia Olstrom de la Clínica Universitaria de Flossemburg:

'Nos llega a urgencias de la Clínica Universitaria un paciente llamado Thelonius Karlsson. Son las once y media de la noche. Nos cuenta que trabaja en una fábrica panificadora a las afueras de la ciudad. Sus horarios son infernales, nos dice, pero siempre le gusta reservar un pequeño espacio de tiempo para, al llegar a casa, poner la televisión y ver alguna película. Nos refiere que empezó a ver una película que daban en un canal de cine de comedias que le gusta mucho y que se sentó en su sofá. No bebe, ya había comido, se encontraba completamente sobria. Los análisis dicen que se encontraba en su sangre una pequeña porción de alcohol que achaca a un pequeño adorno que le pone al café de las mañanas. Thelonius Karlsson vive solo, en el momento en el que ocurren los hechos no hay nadie en su domicilio. Tiene unos 45 años, complexión fuerte, ninguna complicación previa. Nos dice que empieza a ver arrellanado en su sofá la película Zoolander, protagonizada y dirigida por Ben Stiller. Nos dice que es la primera vez que ve esta película. Que había oído hablar de ella, pero nunca la había visto. Nos dice que todo va bien hasta que durante la escena en la que el personaje protagonista lanza sus miradas, la mirada azul, nota como si dos lanzas penetrasen en sus ojos y se los revientan. De hecho, el paciente llega con los ojos reventados. 

El paciente se muestra tranquilo, pero no entiende qué ha podido pasar. De hecho no sabe qué le ha pasado, se extraña del caudal de sangre que le mana de la cara. Se ha mirado en el espejo y ve sus ojos en perfecto estado, aunque nosotros comprobamos que sus ojos están reventados, como digo, y es imposible que pueda ver nada. 

De hecho, el paciente Thelonius Karlsson nos dice que pese a la sensación y el tremendo dolor que ha sentido durante ese breve instante, al ir a mirarse en el espejo, se ha encontrado mucho más bello, más atractivo, mucho más favorecido. Y que no puede parar de pensar que ese incidente es una señal y que debe ganar en autoestima, él es una persona, una persona bella, una persona guapa. Lo tiene todo por delante. 

El paciente me ha descrito perfectamente pese a haberle vaciado las cuencas de los ojos. Estamos francamente impresionados.'  

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