viernes, 30 de enero de 2015

Miscelánea

Ha hecho mucho viento esta noche. He estado toda la noche acojonado pensando que se me iba todo al garete. Pero ya no tengo ni garete. Antes, en los buenos tiempos, estas noches de airazo las pasaba acongojado pensando que el chambaíllo que tenía en la terraza se me iba y que... pero ya no. Esta noche la he pasado prácticamente en vela. Sin dormir nada. Me he despertado mil veces. Pensaba que se me iba todo a la mierda. Pero no tengo nada. Cuando me he asomado así por la ventana, en plan, me asomo pero no quiero ver, he visto que las macetas estaban todas en su sitio, que la bicicleta no se ha caído, que las sillas están en mi terraza y no en Singuerlín. Pero no he visto qué ha pasado con mi lavadora ni con las cosas que había encima. Ayer puse una lavadora, colgué la primera camisa en una percha y empezó a hacer aire. La tuve que meter dentro. Una vida maravillosa. Parece que estoy mucho en mi casa, pero no la piso. Parece que tengo una vida aburrida, pero no es verdad. Se la cambio. Por la de usted mismo. Qué noche más mierda que he pasado. Acojonado vivo.
https://www.youtube.com/watch?v=LK69zlAA4K0

No piso mi casa. Estoy en la calle. Viviendo a tope la situación. Estoy en el meollo. Donde se cuece la vaina. Estoy ahí. Me veis. Compré el otro día un bote de lejía de esos gordos, para ver si friego algo. Nada. No hay forma. No piso mi casa. Estoy ahí. Estoy en todo. Siempre haciendo siete cosas a la vez. Nos vamos a cortar un poco y no vamos a poner la mítica canción de Hidrogenesse, pero es que cada vez me parezco más. Eres tan técnico/a. La muerte de la izquierda eras tú. Ay, la izquierda. Vaya golazos nos estamos metiendo. ¿Qué nos ha pasado? Nosotros antes no éramos así, nosotros antes éramos los más listos y ahora cualquiera nos pinta la cara. Yo no he sido muy listo nunca en este tema, la verdad, no tengo resortes, no puedo citar a casi nadie. Y se me nota. Alguien tuvo suerte, pero fue un accidente. Esto lo dice Bob Dylan en una canción que yo creo que dice una cosa y dice otra. Estoy prometiendo mi tiempo. Pledging. Si alguien sabe qué quiere decir realmente Pledging, aquí estoy. Con los brazos abiertos y la frente limpia. Es por el viento.
https://www.youtube.com/watch?v=N81eudRXg4s

En el curro suena música. Muy flojita. Muy de lejos. Pero suena. El compañero maquetador que pone la música tiene una lista de reproducción de soul. Podría ser peor. En realidad, está de narices. Los primeros días, reconozco que ponía una música un poco raruna, demasiado mainstream, pero debe haberme visto con los suetercicos fred perry y ha reaccionado bien. No nos hablamos mucho, pero al menos hay una entente en lo musical. Acaba de sonar por ejemplo Then He kissed Me, de The Crystals. Todo nos lleva a lo mismo. Phil Spector. A todo trapo. Es tan fácil como poner todo el Back to mono y largarse. Pero bueno, no está mal meter también cosas de la Tamla y de Northern Soul. Esta de Then He Kissed me es muy buena. Me gusta por el rollo ese de la batería que se parece también a lo que hacen en Be my baby. Ahora no sé si esta es también de Spector, me juego un canasto de cosas chulas a que sí. Un vino en las Taninas.
https://www.youtube.com/watch?v=cE_jOD2Fxvs

Es descorazonador. Acabo de leer que PSOE y PP firman un pacto antiterrorista en el que han colado la cadena perpetua. Es muy triste. Lo de la política otra vez. Es realmente triste ver cómo se prepara una especie de... en fin. O no. O igual lo que se está preparando es otra cosa. No sé. No me voy a enterar de todas maneras. Los Beach Boys tienen canciones buenísimas. Algunas de ellas son tan raras y tan oscuras que dan miedo. Hay una que se llama Never learn not to love, o Cease to Exist, que pone los pelos de punta. Creo que era del batería, el chico guapito que no sabía tocar la batería y que va y se pone a cantar una canción que en realidad la había escrito Charles Manson, esta vez sí, como Cease to Exist. La canción es así como de mucha pena porque todas las canciones que cantaba este muchacho, que ahora no me acuerdo cómo se llamaba... eran Brian, Carl y el otro, el batería, Dennis, daban así como mucha pena. Bueno, pues bien.
https://www.youtube.com/watch?v=8I0v2bVX8j4

¿Han visto el mural? Está en la pared del Pujadas. Dicen que este mural ha salido en un anuncio de nosequé. Otro gran qué de Santa Coloma. En fin. No sé. Me gustaría que todo fuera bien. Que, no sé, que todo fuera bien. Que todo estuviera bien. Que la vida fuera así como de otra manera. No tengo ahora mismo idea de cómo debería de ser. Supongo que ese es uno de mis grandes fallos, que no concreto demasiado y destapo mis cartas demasiado pronto. En fin. Hoy hay una obra de payasos en el Sagarra. En teoría yo tengo que ir con mi hermano pero aún está la cosa ahí como en el aire. Veremos. Son los payasos de Monti & Cia, que vinieron hace un cerrazo de años y que nos dejaron con el culo torcido. Pero mucho. Y vuelven, pero sin el Monti. Sólo con el Señor Martínez, el gran Jordi Martínez, vecino de la ciudad. Tienen que ir. A ver si nos vemos. Necesito una nariz de payaso.
https://www.youtube.com/watch?v=d-gwv_Qrnis

Necesito que todo vaya bien. Necesito que todo esté bien. Que las cosas vayan bien. ¿A dónde tengo que mirar? ¿Dónde está mi cámara? Mirando a cámara lo digo. Quiero pedirle a todas las divinidades presentes en esta sala, a todos los astros, a todos los condicionantes cerebrales que hacen que nuestro córtex haga nosequé y que tal, que se centren en una cosa muy concreta. Una cosa que les pido yo. Quiero que todo esté bien. Que todo esté bien y ya está. Que esté bien. Que esté bien y que esté bien. Que todo vaya muy bien. Que sea todo, todo lo bien que tenga que ser. Que esté bien. Nada más que eso. No quiero alardes, no quiero decir 'genial', por ejemplo. No. Yo sé que simplemente con que esté bien, estará bien. Si está bien, yo ya con eso, me conformo. Me conformo y si está bien, yo estaré bien. De verdad. Que esté bien. Que todo vaya bien. Que lo necesito yo. Yo necesito que esté bien. Si no, pues a ver, entonces qué. Porqué no va a estar bien. De verdad. Hagan lo que puedan. Que esté bien, por favor.
https://www.youtube.com/watch?v=E2VCwBzGdPM

Pues eso es todo. Espero que tengan todos ustedes un muy buen fin de semana. Y que estén bien. Y que estén bien, por favor. Contentos y bien.

jueves, 29 de enero de 2015

Tolerancia y respeto

Todo ha sido muy extraño porque habíamos hecho un llamamiento para que nos enviasen relatos ya que estábamos preparando una compilación dedicada a... y sólo dos días después nos aparece este texto en el buzón... yo que sé. Es un relato enviado por carta a cargo de un tal Jovanko Arapovic y el se titula 'Tolerancia y respeto'. No tenemos más referencias.
'Mi muy queridísima amiga Franka Grabovica me habló de ella varias veces mientras tomábamos café en el Teatro y la verdad es que quedé muy impresionado con sus comentarios. Me dijo que se trataba de una artista que había nacido en nuestra ciudad y que había triunfado desde muy joven en los escenarios más respetados de Europa, dando el salto también a América, donde un rico magnate petrolero del Brasil se había encaprichado de ella y le había llegado a proponer matrimonio. Comentaba Franka que su padre había sido un famoso profesor de música del Conservatorio Nacional y que ella había aprendido mucho tanto de él como del ambiente que allí había vivido. La verdad es que me quedé muy sorprendido con todo lo que me contaba, ya que yo he vivido toda la vida en esta ciudad y jamás había oído hablar ni de ella ni de su tan afamado padre. Ni siquiera sabía que tuviéramos un Conservatorio. Y menos Nacional.
Sin embargo, Franka no dejaba de hablar de ella y me di cuenta de que en mi círculo, prácticamente me había quedado solo en la ignorancia. No sabía quién era. Daniela Stremovica. Ni idea. Comenzamos a ver carteles anunciando su actuación un mes antes de que esta tuviera lugar. Se anunciaba un recital de violoncelo a cargo de la muy famosa y distinguida hija de la ciudad Daniela Stremovica y se rogaba reservar las entradas con antelación, ya que el aforo era muy limitado (presumían que las 600 butacas del Teatro Mostovoi iban a agotarse) y no habría una segunda actuación en la ciudad por problemas de agenda.
A medida que iba llegando el día de la actuación, Daniela Stremovica se convertía en el centro de todas las conversaciones. Que si era, que si dijo, que si yo un día la vi, que si era compañera del instituto de tal, que si una vez... pues a mi me parece... Fuera como fuera, servidor no había coincidido nunca con ella, ni aquí ni allí, ni dentro ni fuera, de ninguna manera. Estaba ciertamente escamado y tenía unas ganas locas de saber quién era.
Llegó el día de la actuación y con nuestras entradas en la mano nos dirigimos al teatro. Estaba expectante. Franka me vino a recoger y llegamos juntos al teatro. Estaba todo el mundo. Era cierto, habían agotado las entradas. Nos sentamos en uno de los mejores palcos y cuando todo el mundo estaba ya preparado, se apagaron las luces, dejando un foco de luz en el centro apuntando al escenario. Apareció Daniela Stremovica.
Ciertamente no me sonaba de nada. No lograba reconocerla. Ella saludaba a propios y extraños, reconociendo, incluso en la oscuridad, caras conocidas. Incluso miró a nuestro palco y saludó a Franka. Se sentó en una butaca, le trajeron el violoncelo y empezó a tocar.
El horror.
Espanto.
Terrible.
Es posible que lo que sonó aquel día, en aquel momento, pueda catalogarse como música atonal, experimental, concepto sonoro, llámenlo culo si quieren. Pero era un espanto. Yo creo, sinceramente, que tocaba mal. Que no sabía tocar. Yo no sé tocar. Ella tampoco. Incluso se le cayó el arco un par de veces. Por favor.
Acabó la actuación y todo el mundo aplaudió. Yo también.
Al salir del teatro la gente hablaba de ella enfervorizada, salió a saludar a sus admiradores. Franka me dijo que la acompañara. Cuando la tuve delante, nada. Que no me sonaba de nada. Era muy guapa. Me preguntó, con una voz muy dulce que me impresionó, si me había gustado. Le dije que 'muchísimo'. Me preguntó si había estudiado en el Colegio Gomelski y le dije que sí. 'De eso nos conocemos entonces'. Le dije que era cierto, de allí debía de ser.
No entiendo nada.'

miércoles, 28 de enero de 2015

El regreso

Aquel día, como muchos otros días, no tenía ganas de volver. Pero emprendí el camino a casa bajando por la misma calle por la que no quiero subir y nada más doblar la esquina quise saltar la valla que separa aquel recinto al que no quiero ir nunca y que aquella noche se me apareció como apetecible. Sin encomendarme a dios ni al diablo, y haciendo gala de una agilidad que jamás tuve, me encaramé encima de la valla y justo cuando iba a dar el paso decisivo para entrar en el recinto, me contuve y pensé que quizás alguien en algún lugar hubiera conectado la cámara que vigila los recintos del mundo y me iba a ver. Siempre me pasa que creo que todo el mundo me ve hacer lo que no debo hacer y que, sin embargo, no ve lo que hago bien. No había bajado de la valla, pensando que debería haberla saltado, cuando pensé en no bajar por la calle y subir hacia arriba, por otra calle, preciosa, tan bonita que no parece de aquí y entrar en la Iglesia en la que finaliza y ponerme a gritar y saltar y cantar en su interior. Y que tuviera que venir el párroco, el capellán, o el que se encargue de estos asuntos y me tuviera que consolar y yo tuviera que explicarle qué es lo que pasa. Pero me puede la vergüenza a veces y, además, yo ya tengo amigos a los que explicarles las cosas y eso de hacer un número con la curia no me apetece. Pero pensado, estaba pensado. Bajar por la misma calle, en esa intersección, no sirve de nada, vas a parar a una serie de calles que van y que no van. Es mejor seguir el regreso por el camino cierto y recto que lleva hacia el lugar que me acoge y no me da calor si no es con una estufa tan miserable que no dan ganas más que de salir corriendo otra vez para arriba. Y ese para arriba no es. Voy a bajando y hay bares a los lados, pero son bares bien, con gente que no está pasándolo mal, o yo no lo sé, porque no pregunto y suelo ir con la cabeza baja y mirando a los lados. Bajo pero la cuesta es suave, no hace falta correr, voy tranquilamente andando, dando muestras de serenidad, hasta que los monstruos más espantosos aparecen por donde debería sonar la música. Aparecen unos monstruos horribles en un momento. Aparecen unas bestias espantosas. Están acechando en la puerta del recinto musical. Están ahí. Son unos monstruos que dan mucho miedo. Digo esto porque por algún lado deben salir los monstruos, y en realidad, en verdad, no hay monstruos. Son monstruos que me imagino que están porque un poco más abajo hay otra calle que lleva a donde están todos los monstruos de verdad, mis monstruos. Los monstruos que abandono y que me atraen. Los monstruos que no busco. No les quiero hacer caso. No quiero pasar más por ahí, no quiero estar más ahí y por eso me imagino unos monstruos distintos que me hagan apretar el paso. Rápido. Deprisa. he salvado a esos monstruos y no he escuchado los cantos de sirena de los monstruos de verdad. Qué mala pata utilizar cantos de sirena en estas condiciones. Que el regreso sea propicio en aventuras y experiencias. Que el regreso te haga olvidar porqué vuelves. El regreso continúa y hay una tienda tan dulce que es mejor no parar porque de lo que se trata es de olvidar porqué vuelves. Y hay un camino, un camino más que te llevaría a otro lugar antiguo y cálido, donde también hay una música que tiene una introducción a la guitarra y que nunca sabrás de dónde viene ni quién la hizo. Está ahí y ahí se va a quedar. Volverás a ese lugar, otro día, quizás, mañana. Nunca más. Así. El regreso que no cesa. Volver tranquilamente, como si no pasara nada. Que nadie note que estás volviendo. Tú nunca estuviste allí. Tranquilamente. Subiendo, casi al final del tramo elegante de esa calle, se encuentra un lugar que no frecuentas, pero que una vez, sólo una vez, esa vez, fue importante. Es importante. Nunca has vuelto. Sólo una vez y no te pasó nada. Pero ahora sabes que si ahora volvieras a entrar, una dama con una espada fría y plateada te cortaría el cuello sin pestañear. Abrirías una puerta y antes de saber cómo se abre la segunda, no tendrías cabeza nunca más. Debes evitar la tentación de entrar y dejar que te corten la cabeza. No hay peligro, está todo cerrado, pero sabes que con tu mano puedes hacer que tocando la pared todo vuelva a abrirse. Que todo vuelva a relucir, a resplandecer, tienes la luz en la mano. Puedes hacerlo y sin embargo prefieres volver. Es que tienes que regresar. Bajando tranquilamente por la calle. No puedes dejar de pensar que en ese lugar pasó algo que nunca más volverá. Porque la dama con la espada te está esperando. Quizás aquel día la dama te cortó la cabeza y ya no la has vuelto a recuperar nunca más. Entraste de nuevo hace poco tiempo y no utilizas los tiempos verbales como debieras. Entré un día y no pasó nada. Sigo sin tener cabeza. No me la pueden cortar tantas veces. En ese final de calle hace tanto frío que alguna vez has pensado en quedarte en el medio de ese cruce de caminos, no esperando al diablo, al diablo satán, esperando más bien al vecino que mira para ver si es cierto que estás esperando a alguien, esperando de nuevo a ese vecino que mira y remira porque no puedes estar ahí sin estar esperando a alguien. La memoria del porvenir. Nostalgia del porvenir, carteles fascistas, carteles por todas partes. Los carteles son bestias salvajes. Los carteles, mejor no mirar ya ningún cartel. Los carteles son los peores monstruos que existen. Los carteles con señores con mono y con bigote, con recriminaciones, con alardes, con alergias, con anuncios, todos los carteles son monstruos espantosos, los peores monstruos, casi peores que las bestias que se encierran en aquel edificio, ese edificio. Los carteles te obligan a volver y tú quieres regresar. Aquel día yo quería regresar. No sé a dónde. Estaba regresando a mi casa, ahora lo recuerdo. Estamos buenos. Estamos muy bien. Vamos a pasar por delante de más lugares que nos obligan a regresar. Este disco que suena ahora me da suerte. Con este disco siempre subo para arriba, pero toca bajar hacia abajo. Este disco me da mucha suerte. Si me lo pongo, si suena de nuevo al azar, significa que todo va a volver a estar de aquella manera. La salud es lo que importa, eso es lo que debe quedar claro. La salud es importante. Una calle más, y ya casi estaré a salvo. No podré volver a subir. Tengo que seguir el camino de la salud. Y entonces, aquel día volvió a ocurrir, bajando por la calle que nos hizo lo que somos, por la calle fundamental en esta historia, la calle culpable por excelencia, la calle más trascendental que existe en todo el pueblo, en todos los pueblos, un nuevo espacio para la expresión artística y corporal. Texto, cara, cuerpo, telón de fondo de todo. Salieron unos cuantos jóvenes disfrazados de pulpo y me dieron una paliza. Aquel día. Me la dieron entre todos. Disfrazados de tigre, de pulpo, de cubanos, de arquitectos, de todos los personajes del cómic, me dieron una paliza. Fue aquel día y son todos los días. Cuando llego a la calle del crimen es posible que la canción del disco que trae suerte se haya acabado. Si emprendes el regreso, pide que el camino sea largo. Hubiera preferido otra cosa, la verdad.  

martes, 27 de enero de 2015

Recuperación de la Memoria Histórica en tres actos



Hoy se conmemora el 76 aniversario de la entrada de las tropas franquistas en Santa Coloma de Gramenet. La fecha sirve para que, durante unos días, se lleven a cabo unas Jornadas de recuperación de la Memoria Histórica para unos, Jornadas Antifascistas para otros. En la denominación también está la pelea. Porque aquí lo importante es no aprender nada y decir que unos estamos aquí y los otros allí. Por ir empezando por alguna parte. Hoy tendrá lugar la manifestación que partirá de la Plaça del Rellotge y acaba en la Plaça de la Vila. No sabría decir quién la convoca. Creo que la Comissió Antifeixista 27g, de la que forma parte la organización en la que milito. Estoy al borde de la muerte misma con un constipado de madre mía de mi vida y no sé si voy a poder ir. Si no me ven por allí, no teman, me estoy curando. Si me ven, saluden. Pero con estos fríos no sé si estoy yo para alardes.
He asistido a dos eventos de las Jornadas de Recuperación de la Memoria Histórica o Jornades Antifeixistes. Miento, a tres. El jueves pasado, la charla de Ana Messuti sobre la Justicia Uniersal. Interesante, porque la pregunta que sobrevuela durante toda la exposición de ella, de aquel, de este es la siguiente... 'que tengamos que escuchar a una abogada argentina hablar de lo que pasó aquí y que aquí no tengamos el derecho a acudir a los tribunales a ver qué pasa...'. Y ella va hablando y tú vas pensando... 'vaya trufa de país tenemos'. No pude quedarme hasta el final del acto, pido disculpas.
El domingo tuvo lugar el recorrido por lugares significativos de la historia de la ciudad vinculados a la República, Guerra Civil y postguerra. Muy interesante, la verdad. Mi grupo comenzó por Can Roig i Torres, siguió por Can Sisteré, caminó hasta el Bingo (antiguo Cine Capitol), de ahí a la Torre Balldovina y para acabar, viajecito a Sant Adrià a un refugio antiaéreo. Como digo, el recorrido y la explicaciones fueron muy amenas y hacía buena mañana y la compañía era estupenda aunque algo incompleta para mi gusto, pero eso son cosas mías. Can Roig i Torres, hospital de sangre, historia del Espíritu Santo, renombrado hospital Màxim Gorki, Can Sisteré, primero colegio, luego sede de Falange, luego sede de la Guardia Urbana, Cine Capitol, cine y también comedor social, Santa Coloma de Gramenet tenía también territorio en la otra orilla del Besós y un comedor social en la otra orilla, Torre Balldovina, los bombardeos sobre población civil, el monumento del Amical Matthausen, 'los rojos no son españoles', los campos de concentración (hoy también es el día de la liberación de Auschwitz), la represión franquista aquí mismo. Durante la pausa, pues las batallitas de siempre. Que si mi abuelo estuvo en Argeles, que si vaya guerra que se chupó, que si el mío era del cuerpo de mineros, que si esto, que si lo otro. Algunos momentos son durillos. Lo de recordar al abuelo, pues hace gracia y tal, pero se acuerda uno del pobre Antonio chupaíllo en esa puta playa francesa y encima que le digan que quién coño es y que para volver... menuda trufa de país. Y luego visita al refugio antiaéreo de Sant Adrià, donde un locuaz historiador nos hizo una estupenda exposición sobre el dicho refugio, sobre porqué hay que recordar, sobre porqué hay que diferenciar entre víctima y oprimido, y que siempre hay que saberlo todo y no quedarnos con lo que nos cuentan, aunque nos creamos que nos lo cuentan todo, siempre hay algo. Dice que no ponen fotos de muertos porque siempre que salen fotos de muertos son de muertos pobres. Que nunca salen fotos de muerto ricos. Que no vimos muertos de las Torres Gemelas y vemos muertos sirios a tutiplén. Teoría de la conspiración. Ustedes no lo saben, pero estamos rodeados. Sólo unos pocos elegidos tenemos la sabiduría. No se me acerquen mucho, que esto se pega. Lo peor de todo es que yo realmente creo que tenemos razón.
Ayer se celebró la Xerrada sobre el Feixisme en l'actualitat. Con Maria Dantas, Ferran Pedret y el gran Bertran Cazorla. Sala del Centre Cívic del Riu, llena. Bueno. Bastante llena, que no es poco. Gente de muchos partidos políticos. Podría decir que de casi todos, o de prácticamente todos los que al menos tienen en esto de la Memoria Histórica un qué muy grande y de otros que esto de la Memoria Histórica lo tienen ahí como que sí, pero tampoco hay que estar todo el día... La mayoría social. Ya saben. Lo que se lleva ahora. Ganar. Bertran Cazorla explica el panorama de ultraderechas en Europa, partidos que ya no van de neonazis, si no que se presentan como 'normales', camuflados, civilizados, modernos, pero que esconden a la bestia dentro y la bestia sale. Maria Dantas nos habla de Plataforma per Catalunya, la extrema derecha con más éxito in da house. De dónde vienen, quiénes son y qué perspectivas tienen. Ferran Pedret, de Unitat contra el Feixisme i el Racisme, nos habla de lo que se hace y lo que se puede hacer para combatir a la extrema derecha. Habla de métodos pacíficos, de la divulgación, de pensar y estudiar, de hacer las cosas con alegría, festivamente, sin violencia. Entre el público división de opiniones. Como la acción directa, no hay nada, piensan algunos. Que se vea a dos grupos de energúmenos pegándose, nos quita mucha razón, pensamos otros. Nosotros no somos ellos. Referencias en las intervenciones del público al fascismo institucional, porque no perdemos la ocasión de dar un toquecito, y... no sé. Pues que sí, que hay que estar alerta, que hay que combatir, que no hay que esconderse, que hay que recordar.
Hay que recordar siempre. Hay que recordar lo que pasó, lo que se hizo, las atrocidades, las barbaridades, también los errores que cometimos, los errores que cometemos, las veces que preferimos no entrar al trapo para no dar publicidad y las veces que asumimos planteamientos y razonamientos asquerosos porque 'es lo que la gente opina mayoritariamente'. Pues no, decir lo que se piensa, sobre inmigración (aunque te califiquen de buenista), sobre derechos laborales y sociales, sobre la guerra, sobre la violencia, sobre el machismo, sobre la supremacía cultural, sobre el sexo de los ángeles si hace falta. Decir las cosas y no callar. Decir las cosas y no disimular.
Y a todo esto ¿qué es el fascismo? A toro pasado todo es muy fácil, pero ¿qué es el fascismo? ¿Són solo personas con el brazo en alto? ¿Uniformes? ¿Desfiles? ¿Hitler hablando como si estuviera echando un fecaloma por el desto? ¿Qué es el fascismo? ¿Quién es un fascista? ¿Franco? ¿La derecha? ¿Todos los que no piensen como yo?
Recordar lo que pasó, la memoria de los que no tuvieron durante cuarenta años derecho a nada de nada, es un acto de justicia. No es sólo un recurso político o retórico. Llega la fecha tal, nos acordamos, ponemos unas flores en tal sitio, recorremos un parque, etc. Explicar qué es el fascismo, qué es y porqué puede volver a darse, qué es y cómo se puede combatir, qué es y a qué se debe, qué es y a quién le interesa, qué es y qué podemos hacer para no darle alas. Creérnoslo un poquito.
Los actos, organizados por el Ajuntament y la Comissió (da igual quién los haga, copón ya), continúan hasta el sábado, creo, con un concierto. Consulten la agenda del Ajuntament o de la Comissió y participen.
Creámonoslo un poco.

lunes, 26 de enero de 2015

Albert Pla - ¿Anem al llit?

Voy agotando los temas. Creo que tengo la sensación de que voy consumiendo los asunto que trato en este blog. Haré otro blog para hablar de otros temas. O me repetiré. Me repetiré hasta la saciedad. Así, creo que este disco ya lo he comentado antes. No encuentro si sí o si no, así que me lanzo igual. El disco se llama ¿Anem al llit? y es de Albert Pla. Este disco tiene ya unos años. Me gusta este disco casi más que ningún otro del artista de Sabadell. Su primer disco fue una bomba y sigue siendo una punkarrada extraña que no tiene por donde cogerse. Luego fue evolucionando y haciendo cosas que me hicieron perder mucho interés por él, demasiada rumba para mi gusto, y sólo con cosas como aquello que hizo de homenaje a un poeta de Vic o de Olot, no recuerdo, me mantienen enganchado a él. Y este disco. Sólo por este disco ya merece la pena todo.
Este disco, considero, que si te gusta con casi cuarenta años a tus espaldas, es que tienes un serio problema. Yo tengo un serio problema. Este disco me gusta porque yo no tengo cuarenta años. Yo me quedé estancado en una edad indefinida que ni siquiera podría encuadrar en un tiempo concreto. Supongo que a partir de octavo de EGB todo me quedó grande y ya lo que vino me cuesta de asumir como realizable. Cada día es un misterio. Cada cosa es un problema. Cada asunto es un dilema. Cada paso que hay que dar, en realidad, no me interesa. Si algún día te fueras a dormir y quisieras tener los sueños más guapísimos que se puedan tener... Este disco me gusta, no porque sea un disco infantil y a los niños les encante y yo... no. Es que creo que, igual que él lo canta como si fuera un crío, yo lo escucho como un chaval. Y mientras el disco suena, yo me puedo permitir el lujo de dejar de disimular. Ya no llevo bigote, ya no pongo cara seria, ya no opino, ya no me tengo que preocupar de, ya se ha ido todo. Puedo dedicarme a lo que más me gusta, a pensar en ir a dormir, en arrebujarme debajo de la manta, a dejar que todo pase. Espera sólo a que se haga de noche, abre la ventana y mira al cielo. Escoge la estrella que te guste más que yo estaré dentro. Cuidando de que tengas los sueños más guapísimos que se puedan tener. Todo esto en catalán es mucho más así. O es igual, no sé. Esto que escribo de los sueños guapísimos es parte de la letra de la canción Somnis. Una canción que le encoge a uno el estómago. Menos la parte final del tema que es un poco esplai. El efecto esplai ronda todo el disco, pero da igual. Todo da igual. Porque durante el espacio de tiempo que dura este disco, servidor ya no piensa en si esto es como si, si conviene, si parece, si es. Durante el tiempo que dura este disco, puedo dejar de disimular que todo esto tiene un sentido. No es un disco que le pondré a mis hijos, no es un disco que le pondré a mis sobrinos, es un disco que me pongo yo. Que me recuerda que antes de ir a dormir, hay que hacer un pipi, que alguien procura que tenga los sueños más guapísimos que se puedan tener. Els somnis més guapíssims, que es poguessin tenir. Qué bonito. Un disco que te recuerda que hay un sitio en el que los niños aprenden a ser unos somiatruites. Unos... unos qué. Gente desconectada. Eso. La gente a la que no nos interesa. Que preferimos hacer el bufa antes que otra cosa. Lo que sea.
Por si el disco y sus canciones de Albert Pla no dejaran claro de qué va todo, se permite el lujo de hacer una versión genial de Qualsevol nit pot sortir el sol. Una versión que iguala, por lo menos la insuperable de Sisa y que cuenta con la colaboración del maestro Pau Riba y de gente que sorprende como Gerard Quintana, el de Sopa de Cabra. Glups. También puedes venir si quieres, te esperamos, hay sitio para todos. El tiempo no cuenta ni el espacio, cualquier noche puede salir el sol. Esta canción. Escuchar esta canción, este final, esta invitación a dejar de ser y empezar a ser lo que uno es de verdad, me pone tontísimo todas las veces que la escuche, da igual la versión y el formato. Es indiferente.
Recuerdo que este disco se lo regalé a una chica para que se lo regalara a su sobrina, ella no se acordará, la sobrina supongo que habrá escuchado el disco ninguna vez, ni siquiera era catalana, pero yo estaba convencido de que el disco le gustaría. Que el idioma no importaría. Que la edad no importaría. Que le gustaría siempre. Ni siquiera sé si conservará el disco. En fin.
¿Anem al Llit? tiene a veces una instrumentación un tanto convencional, está Kitflus, que sale en muchos discos del Serrat, por ejemplo, pero esto da igual. Lo importante es el sentimiento. El sentiemiento de volver a ser pequeño. De no tener que preocuparte de lo que va a pasar mañana, de cómo va a ir todo mañana, de tener miedo de estar sólo, de tener miedo de que algo se mueva al fondo de la habitación, de ver una sombra, de llamar a tu madre para que venga a traerte agua sólo por saber que tu madre sigue estando allí, de que todo estaba bien. Eso es. Todo está bien, mañana será genial, veré a los colegas del colegio, les contaré algo, ellos me contarán a mí cosas, nos reiremos, haré los deberes, escucharé al profesor, no bajaré a jugar a la calle porque los otros niños del Paseo Alameda me asustan, que son más listos que yo y yo soy un torpón que sólo sé llorar en cuanto me pasa algo raro. Eso es este disco. Volver a eso. Al fin.
El disco tiene un par de canciones en castellano. La canción Primer Amor, nunca me pasó. Pero me hubiera gustado tanto. O igual me pasó. Nunca me pasó. Pero me hubiera gustado tanto. Qué canción tan bonita. Me está temblando el corazón, dice. Casi nada. En la feria, el primer amor.
Porque de la canción Duerme mamá, no hablaré si no es en presencia de mi abogado. Porque me voy a poner a llorar en cualquier momento. Qué bonita.
Tendrán ustedes, lectores, cosas mejores que hacer que leer a alguien decir que lo que le gustaría de verdad es borrarse, no participar, volver a tener como mucho ocho años y pasar absolutamente de todo. Que todo lo que vino después, realmente ha sido un problema. Ya ven, qué confesión.
Así que vamos a dejarlo aquí. Escuchen este disco. si pueden hacerlo con alguien a quien quieran mucho y al que puedan tener cerca para enterrar la cabeza en su vientre y abrazarla o abrazarle y dejar que pase el tiempo mientras le acarician la cabeza, mejor. Y que le susurren, shhh, bona nit.



viernes, 23 de enero de 2015

Miscelánea

No soy una persona excesivamente prejuiciosa. Al menos ahora. Últimamente me estoy destapando como una persona. Así en general. Yo antes no era así. Ahora estoy en los sitios y hago por hablar con la gente, por ser simpático, por caer bien. A veces hago como que caigo mal pero quiero caer bien. Quiero que la gente esté a buenas conmigo. Y hablo con todo el mundo. Si esto lo leyeran, elabel, eledu o elmario, fliparían, pero no lo leen. Cómo estaré de flojo que incluso me gusta una canción de The New Raemon. Esto supone un cambio sustancial en mi manera de ver el mundo. The New Raemon estaba incluído en la tanda de los innombrables, junto a Love of Lesbian, Sr.Chinarro o estos de Madrid que no recuerdo ahora cómo se llamaban... Vetusta Morla. Pero ha sacado un disco nuevo, o está lanzando canciones nuevas o lo que sea y en la radio están poniendo una que dice algo así como 'Suerte con eso', que me toca la patatita. Es una canción así lentita y con ese poso de mala baba que tiene a veces el The New Raemon. Recuerdo haberlo visto y todo en un concierto. Creo que de telonero de Nacho Vegas. Otro de los innombrables. Está todo olvidado, chavales.
https://thenewraemon.bandcamp.com/track/desencuentros

Mi hermano es tremendo. Merchandising revolucionario que diría aquel. Miren qué bolsas se está currando de 'eltoni, elpako & elchristian'. Cada bolsa deberá tener un motivo relacionado con una canción. Esta de la foto, es la de Bigotín. Enorme. Mi hermano es muy grande. Si no le conocen, deberían hacerlo. No hablo mucho de él porque como no nos parecemos mucho, prefiero que siga pareciendo como que no es mi hermano. Mejor para él. Merchandising revolucionario. El rollo mesiánico. Ahora no hablo de él. Ahora es otra cosa. No sé. Hace mucho frío y dicen que hay una pasa de gripe como un elefante de grande. Todavía no me he puesto malo este año. Estoy repitiéndolo mucho y al final el Señor me va a castigar. Y cuando lo haga no va a dejar títere con cabeza. Exponiéndome a los fríos, a las inclemencias. Y tan feliz. Y al final verás. ¿Por qué me gusta tanto a mí el ep este de Remate? Porque no tiene ni una canción mala. Visitar un museo, atracar un banco, volar en un zeppelin, nos vamos a Hawaii a vivir. Todo eso y más. Eso es lo que quiero.
https://www.youtube.com/watch?v=kn2CPSI5Qvw

Me gusta una canción de Damien Jurado. Es que no me reconozco. Me pongo el cd ese de lo mejor de la música extranjera del año pasado y sale una canción bastante guapa y dices... mola, quién será. Damien Jurado. Arranca la palanca. ¿Y este quién es? Si creo que había visto alguna foto suya o algo en una revista y no me cayó bien... tiene pinta de mazas. Y no sé. Pero oye, la canción está muy bien. Ya ha salido el cartel del Primavera Sound. Estamos un poco así así. No sé ahora si viene este señor. Ha habido indignación con el tema de una oferta de curro en el Primavera un poco, cómo decirlo, vergonzosa. O vergonzante. O que es una puta vergüenza. En plan, no te pago una mierda por tu curro, cuando me estoy llevando una pasta del infierno y encima recibo pasta pública. Vamos, de vergüenza. La canción del tal Damien Jurado se llama Metallic Cloud. Debe tener que ver con el frío bestial que está haciendo. Carajo.
https://www.youtube.com/watch?v=ZtXLJt7e_sU

Esta mañana me he levantado con esta canción en la cabeza. Y no tenía porqué. Una canción del Sandinista de los Clash. No sé si hablo mucho o poco del Sandinista de los Clash. El disco triple que tiene cancionazas bestiales y otras cosas que son un tanto, rarunas. De tan rarunas, no molan mucho. Y tiene sus versiones de sus propios temas. El concepto de versión jamaicano. Digo yo. La base de la canción es la misma, pero se canta otra cosa. Living in Fame aprovecha la base de otra canción del mismo disco y se canta otra cosa. Strummer supongo, imitando el fraseo jamaicano. Digo yo. No sé. No sé de nada. Es una pena. Una pena tener que hablar en sitios sin tener ni idea. Una pena tener que hablar en sitios y notar que a medida de que hablas vas entrando en una especie de embrollo del que a ver cómo sales. Hablar, intervenir. No poder frenar. Levanto la mano y hablo. Esto que ha dicho me ha llegado al alma, tengo que decirle algo. Y empezar. Y creer que tienes la gracia y no la tienes. Y creer que vas a salvar a la humanidad y no lo haces. Nunca. Living in Fame.
https://www.youtube.com/watch?v=HisqeeGEZhw

El disco de Vetiver de las versiones es más peligroso que una caja de bombas. Porque no lo tienes en cuenta, lo olvidas, no lo controlas y de repente en alguna parte salta una canción. Si el otro día recordábamos la canción de Sleep a Million years que cantaba la Vashti Bunyan, y, siempre tenemos presente la mítica Hurry on Sundown, qué canción podemos escuchar hoy. La de Lon Chaney, casi que no, que es muy triste. Pero la de Hook and Ladder, esa sí. Una canción de esas tranquilonas, con su banjo. Con su silbidito. Una canción para calmar los ánimos. Hay un fuego que me está quemando. No es de ahora. Llevo ya tiempo ardiendo. No creo que me esté poniendo malo finalmente, pero sí que noto calorcillo. Hay bastante gente ardiendo últimamente. Gente muy nerviosa. Personas que dicen cosas un tanto así. No nos pongamos así. No ardamos tan rápidamente. Que queda mucho todavía y en marzo de qué vamos a hablar ya. Qué discazo, por dios.
https://www.youtube.com/watch?v=SSJK3C7aFj0

Ayer hablábamos de si era demasiado tarde. Rápidamente me vino a la cabeza una canción de los Kinks. It's too late. Es demasiado tarde para muchas de las cosas que uno debería haber hecho mucho antes. No voy a comentar todo lo que se me ocurrió escuchando hace unos días el Anem al llit de Albert Pla, que merece una entrada por sí sola. Bueno, sea como sea. Es demasiado tarde para muchas cosas. Disfrutaremos de lo que podamos, pero lo bueno tenía que haber sido vivir buena parte de esto hace años. Algunos años. Bastantes años. Dicen que siempre hay tiempo, que todavía no soy demasiado viejo, pero uno tiene la sensación de que lo bueno, lo realmente bueno, debería haber sido esto hace años. Por lo menos. Qué bien me está quedando la miscelánea de hoy. En la miscelánea de hoy, casi no se me nota nada. Ya que llegamos al final, me puedo dar por satisfecho. Ya no se me nota nada. ¿Verdad? A que me pongo malo...
https://www.youtube.com/watch?v=ax9-0y_9k9c

Pues nada. Con todo a medio hacer, espero que pasen un buen fin de semana, los que vayan a la lucha en Grecia, los que luchen desde el Fòrum del Sud d'Europa, los que no luchen, los que vayan por la memoria histórica o los que sigan la moda. Todos. Buen finde.

jueves, 22 de enero de 2015

Hoy, tú.

Lamentablemente no conseguimos reproducir aquí muchos textos llegados desde el lejano Oriente, pero mira, siempre tiene que haber una primera vez. O una segunda, que tampoco llevamos la cuenta muy allá. Este texto se llama 'Hoy, tú' y lo extraemos del libro 'Sí, ya', de Tomi Shumiyama.
'Corrían los lejanos días del emperador Yoshuda cuando en la imperial y magnífica Kyoto un grupo de mujeres avanzaba por uno de los más impresionantes jardines que un humano viera o soñara siquiera. Una de ellas era la encargada del ajuar del propio emperador Yoshuda y les iba contando con todo lujo de detalles las cosas que hacía en palacio. Que si la emperatriz era muy maja, que si la emperatriz la trataba como si fuera una amiga, que el emperador se desvivía por sus súbditos, que los generales del emperador no paraban de proponerle campañas para aumentar el poder del Imperio, que había un general muy simpático que cada vez que volvía de una campaña le traía un regalo, que ese general era viudo y que en palacio decían que podría pedirle matrimonio en cualquier momento, que ella no sabía si decirle si sí o si no, porque el general era muy apuesto y muy valiente, pero tenía fama de ser un poco picaflor, que si en palacio había una mujer de un general que decían que vivía encerrada en una salita desde hacía años porque tenía miedo al aire fresco, que si en palacio decían que esa mujer en realidad no existía y sólo servía de excusa al general para ocultar que le gustaban los hombres y que nunca se había casado, que si en palacio el emperador tenía un salón en el que le gustaba encerrarse a pensar y del que no salía en horas, que si en palacio se rumoreaba que la emperatriz no podía tener hijos y que el emperador estaba preocupado porque eso suponía que podría haber guerra civil, que el hermano del emperador era un muchacho majísimo pero que siempre tenía algo, que la cuñada del emperador, que era hermana de la emperatriz era mayor que ella y que vivía en palacio y que se pasaba el día durmiendo, que si había un ministro del emperador que decían que en realidad era coreano y el hombre vivía siempre asustado, que si en palacio decían que el emperador pensaba nombrar ministro a una mujer, que si en palacio decían que había un país en el que decían que en su Imperio todos eran iguales, que si en palacio decían que un ministro del emperador se parecía muchísimo al emperador y algunos sospechaban que era el propio emperador que se disfrazaba de ministro, que si en palacio decían que el emperador tenía miedo a salir de palacio porque tenía miedo del espacio exterior y el aire fresco pero que la gente había oído la historia de la mujer de aquel general y mezclaba temas, que si en palacio decían que los chinos en realidad no eran tantos y que lo decían para meter miedo a la gente, que si en palacio decían que era imposible que hubiera tanto arroz para tanta gente porque con lo que cuesta cultivar el arroz tú piensa a ver cómo va a haber arroz para todo el mundo si no es que no lo traen de otro sitio, que si en palacio decían que a la emperatriz no le gustaba el arroz, que si en palacio decían que a la emperatriz le gustaba demasiado el arroz, que si en palacio decían que había cierto malestar entre cierta gente que no conocíamos y que vivían en casas de barro y que un día esa gente como se enfadase de verdad iban a venir y nos iban a quemar vivos a todos pero que eso no pasaría jamás, que en palacio decían y decían y decían... Hasta que en un momento, se paró, se calló y le dijo a la que tenía al lado:
- Hoy, tú.
Y la chica se quedó callada, no supo qué decir y entonces la que había hablado hasta ahora, siguió hablando.'

miércoles, 21 de enero de 2015

Karpov

Qué expectación. Justo cuando uno se creía más olvidado que el bayón me encuentro con todo esto. Pues qué emoción. A ver, se supone que tengo que dar comienzo a las partidas simultáneas. A jugar con este, luego con aquel. Me divierten las simultáneas. El jugador principal, yo, contra un montón de jugadores que piensan que, realmente, estás jugando sólo con ellos. Que te estás dedicando a ellos, a luchar contra ellos. Y tú simplemente estás ahí, moviendo las piezas según van viniendo. Y ellos seguro que están convencidos de que les tienes en cuenta. Que te fijas en ellos, que juegas con ellos como si fuera una partida normal. Un cara a cara. Y no. Porque no. Porque son muchos, porque no hay tiempo y porque no se puede. Uno va moviendo, va viendo las fichas en el tablero y va dejando que la cosa se vaya muriendo. Por que, a ver, normalmente, cuando se hacen simultáneas, el que está en el tablero sentadito y cómodo, es porque sabe menos. Y el otro, en este caso yo, pues mueve así deprisa y sin concentrarse, pero con la ventaja de que tiene el conocimiento necesario como para no dejarse empurar por alguno de estos listos. El de la chaqueta amarilla parece que quiere hacerse el interesante. No me mira. El resto me están mirando. Pero el de la chaqueta amarilla hace como que no me da importancia. Él mismo. Es sencillo. No me suena de nada su cara, así que no le tengo visto de ningún sitio, ergo, no sabe ni ponerlas derechas. Así soy yo. Sí. Que antes uno era así como conservador y retraído y esas cosas. Anatoly, tío, saca pecho. Pero ya no hace falta. Que ya está bien. A ver, entonces estamos esperando todos a que diga algo. Esa es otra. Se supone que tengo que opinar sobre lo que son estas partidas simultáneas. Y están todos ahí mirándome como con cara de 'ojo, que va a decir algo importante'. Como si yo supiera jugar a esto. Qué hago, ¿se lo digo? Les digo que esto de las simultáneas es una trufa y la liamos parda. Les digo que esto de las simultáneas tiene su gracia pero que todos sabemos que al final gano yo. Que no me voy a exponer a jugar aquí con todos estos si no tengo más claro que el agua que aquí o gano yo o ni me muevo. Y dirán, joder, cómo te pasas con la gente. Y yo diré... y ellos me dirán. Yo que sé. Hoy me he levantado con el cuerpo de infantería. Qué quieres que te diga. Hay días que no y otros días que sí. Hoy tengo ganas yo de largar por esta boquita. Que luego no digo nada. Que luego me pongo con cuatro tonteces y se me va. Y si eso, incluso de jugar tengo ganas. Fíjate. Que uno se hace mayor y ya no está para andar complicándose la vida con el ajedrez, pero este ratito así en plan por divertirme. No sé. Me quedo un ratito así mirando hacia aquel lado y luego hacia el otro para que me hagan las fotos y empiezo. Que no sé para qué tanta foto. No sé para qué quieren tanta foto mía, a quién le pueden interesar fotos de un señor que juega al ajedrez. Cuando era joven todavía, que era un primor. Pero ahora, ya de viejo. Yo que sé. Oye tú, no preguntes y pon cara y que empiece la fiesta. 'A ver, al que tenga todavía una grabadora de casette encima le concedo una entrevista en exclusiva'. Es que tengo unas cosas a veces...

martes, 20 de enero de 2015

La Pinta Verda. Santa Coloma all the time... (all the time)

La siempre aguda Yprh, desde la lejana China Popular, fue muy sincera con el comentario: 'usted ama Santa Coloma'. No lo dice, lo sé, como un halago, sino como un hecho que le produce extrañeza. Nadie puede amar Santa Coloma de Gramenet. Si acaso, puedes querer cambiarla, hacerla parecer otra cosa, querer que parezca Sant Cugat... pero amar Santa Coloma... así como es... debe ser uno muy simple. Una persona sin ambición, que se conforma. Ya lo saben, ese soy yo.
Ayer se presentó el plan de modificación del PGM, Plan General Metropolitano, llamado 'La Pinta Verda' (el peine verde, para los que no entienden el idioma de J.V. Foix). Un proyecto que pretende reordenar los espacios verdes de la ciudad, un farragoso proceso de afectaciones y desafectaciones y emprender un proceso participativo que tiene como objeto que no sea el Ajuntament el que haga las cosas por inspiración divina, sino contando con la opinión de los vecinos. El acto tuvo lugar en la Biblioteca Salvador Cabré en Singuerlin. Si recuerdan, la semana pasada tuvo lugar una presentación de un libro que reivindicaba el Pla Popular, 'De suburbi a ciutat', de Odei A-Etxearte, que llenó el recinto. El recuerdo de las luchas vecinales de antaño tuvo más peso que lo que debe hacerse ahora. Lo que ayer se pretendía era abrir un proceso de debate sobre este plan de reordenación, de reajuste de zonas verdes que puede suscitar debates muy interesantes sobre lo que no es o lo que es una zona verde, y sin embargo, la presencia de vecinos, de gente, incluso de ciudadanía, fue bastante escasa. ¿Qué ocurre? ¿Nos emociona más recordar lo valientes que fuimos en el pasado que ser valientes hoy? Ni siquiera aquellos que pueden mostrarse más beligerantes contra cualquier iniciativa del Ajuntament acudieron en masa a mostrar su disconformidad. Un pequeño grupo de 'oposición', hizo acto de presencia para hablar de especulación, de que no se había informado, de que el proceso no era participativo, de que la ciudadanía... Por su parte, los que presentaban, los que presentábamos el proyecto, insistían en que todo está abierto, de que hay un calendario para proponer cosas, para presentar proyectos, para informarse y debatir. Pero quedó todo un tanto frío y deslucido. Nuevamente la alcaldesa de la ciudad se quedó sin asistir a un acto al que le faltó algo. No sé. Emoción. Durante el acto, quizás también sobraron los comentarios sobre lo farragoso de las exposiciones, el tan manido recurso al 'nos tendremos que ir a cenar', lo de decir 'bon dia' cuando se encendieron las luces para hacer referencia a que la peña se estaba durmiendo. Si ese es el entusiasmo con el que presentamos las cosas, pues ya me dirás con qué ganas va a ir la gente.
Santa Coloma todo el rato. Este espacio no nació con la idea de convertirse en un lugar en el que hacer crónicas y comentarios sobre actos y eventos de mi ciudad. A mí lo que me gusta realmente es contar pajaradas, relatos absurdos, otros más concretos, comentar mis discos y mis libros y no hacerme pasar por lo que no soy, un cronista de la ciudad. Sin embargo, mi implicación aunque sea formal con los asuntos de la ciudad, aunque sea sólo porque 'estoy' en los actos, reuniones o asambleas y mi incidencia real sea nula, me invita a pecar. Y cuento cómo van los plenos, reuniones, presentaciones, entregas de premios... como si pasara por allí, como si no fuera conmigo. Yo soy otra cosa y esto lo hago porque me sirve para contar otras cosas. Yo me entiendo. Santa Coloma todo el rato. Este proyecto de Pinta Verda pretende racionalizar el espacio verde de la ciudad, a veces con unos criterios discutibles si quieren, pero, como digo, se abre la puerta a que la gente pueda participar y opinar. Y pone, como dice nosequién a quien no voy a citar aquí, lo verde en el centro del debate político de la ciudad. Que ya es mucho. Su trascendencia tendrá mucho que ver con la implicación de la gente, de los vecinos, en su modificación y puesta en marcha. Y tal.
Ahora toca ver en el facebook por ejemplo, como la gente del pueblo se toma lo de hacer peatonales (iba a poner peatonalizar, pero igual me cuelo) calles como Jacint Verdaguer o eso de considerar espacio verde plazas duras como la Plaça Pau Casals o la Rambla Sant Sebastià, que, como digo un poco más arriba, pueden suscitar comentarios de lo más original. Yo, de estas cosas de urbanismo y demás, de afectaciones, de parcelas y de terrenos no entiendo demasiado. Me pierdo. Si además me van avisando durante la charla que 'això es una mica complicat', pues no me ayuda demasiado.
Algo habrá que hacer para que los colomenses se acerquen a lo que se debate, al futuro de su ciudad, sin caer en el 'ciudadanismo' que tampoco está llevando a las masas a los actos. Algo.
Como siempre, habrá que hacerlo con alegría. No tiene más.  

lunes, 19 de enero de 2015

Julián Batort

Situémonos en el espacio y en el tiempo. Concretemos de una vez lo que tenemos que concretar. Por una vez, que el relato esté bien situado en alguna parte. No hagamos como siempre y, esta vez de verdad, seamos capaces de ubicar de manera estable lo que contamos en un lugar. Y en un tiempo. Todo a la vez. Porque ya es hora de que contemos lo que tenemos que contar con un poco de rigor. Rigor en el tiempo y en el espacio. La historia que vamos a contar a partir de hoy mismo se sitúa en un espacio muy concreto. Basta ya de hacer deambular a los personajes por diversas geografías y hacerles saltar en el tiempo de aquí para allá, como si no hubiera nunca un orden ni un concierto. Como si las reglas no estuvieran delimitadas y marcadas. Como si todo valiera. Y no todo vale. Tiene que haber un principio, un sitio en el que empezar, un lugar donde las cosas pasan. Y el tiempo tiene que estar fijo. Empezar aquí y acabara allí. Pero no muy lejos. Que por muy lejos que vayas la historia no va a ser mejor. Y el tiempo no puede ser infinito. O dar la vuelta. O ir en espiral. Que otros se esfuercen en retorcer las manijas del reloj hasta que el lector quede tan altamente sorprendido que se pierda más en el artificio que en lo que se cuenta. Los hechos. Esos hechos ya aparecerán. Pero no comencemos a distraernos con cosas que pasarán o que no pasarán. No empecemos. La tentación, qué grande es, de contar ya algo, de proponer alguna anécdota que nos haga soñar, sonreír, temer, llorar. No. Un marco. Un esquema claro. Por una vez. El relato tiene que ser de una vez algo ajustado a derecho. Asible. Y si, ya que estamos, pudiéramos de una vez utilizar un lenguaje algo más claro, sin tanto uso de términos que sabemos que no va a entender todo el mundo pero que nos sirven para separarnos de la masa... si pudiera. Si yo supiera. Lo intento, lo saben, saben que lo intento. Saben que yo lo intento denodadamente. Denodadamente, no escarmiento. El espacio y el tiempo, eso es. Eso es lo que hay que dejar claro ya de entrada. Que sepamos dónde estamos, de dónde estamos hablando, de dónde es, de dónde come, de dónde respira, de dónde se nos enamora, de dónde se nos va a morir. Son muchos de dónde. Es retorcido de nuevo. No son muchos, es uno. Va. Espabila. El tiempo, cúando es. Cuándo pasa. Cuándo y hasta cuándo. Eso debe quedar muy clarito y debe estar resuelto antes de que lleguemos al final. Al final no podemos llegar porque todavía no tenemos claro el marco. Trabajo. Trabajo en ello. Estoy pensando. Lo tengo ya casi decidido. Porque es algo muy importante. Es lo fundamental. Intentar que esta vez no me pase lo de siempre. Eso de empezar en un sitio y cansarme. Eso de que pase una cosa y en realidad esté pasando otra. Ya basta. Ajustémonos a lo que tenemos. Sé consciente de tus limitaciones. Que la historia cuente algo que sea de verdad. Algo que se ajuste. De verdad. Porque se empieza a cansar uno de jugar al despiste. A lo raro. A lo que no tiene orden. Si siempre se espera de ti que ocurra algo imprevisible, te conviertes en previsible. Yo no quiero ser previsible, querido lector. Yo quiero sorprender siempre. Y sorprender siendo normal. Ahora sí. Ya lo tengo todo. Creo que estoy listo para comenzar.
Nos encontramos a mediados del siglo XIII, concretamente en el año del Señor de 1253. Julián Batort es un triste viudo que vive miserablemente en San Salonio, Huesca.
Y no sigo porque me veo venir.

domingo, 18 de enero de 2015

El concepto

En un primer momento no parecían tenerlo demasiado claro, o al menos esa impresión daban, pero el Club de Programadores de Videogames y Apps para Móviles quisieron llevar a cabo una iniciativa para montar una plataforma de Amigos del Juego. Una iniciativa ambiciosa que en principio parecía contar con la aprobación de la Asociación de Amigos de los Juegos de Mesa, que llevaban una trayectoria más o menos exitosa y que vieron en esta asociación con el Club de Programadores de Videogames y Apps una muy buena oportunidad para consolidar un proyecto que englobase a todo tipo de personas que tuvieran pasión por el juego. Pero no a todas. Quedaron fuera de esta iniciativa, tanto la Casa de Jugadores de Naipes como el Círculo de Antiguos Juegos, que solían por su parte tener una cierta tendencia a juntarse en los mismos espacios y organizar muchos acontecimientos y encuentros de manera conjunta. Estas dos entidades antes habían formado parte de la muy venerable Casa Unificada de Juegos Reunidos, pero por desavenencias conceptuales en cuanto a la asuntos como, por ejemplo, si jugar con dinero era jugar o era vicio, habían ido separándose hasta llegar a tal punto de discordia de formarse dos asociaciones distintas. Pero lo que hacen las cosas, sin poder estar, estaban, y sin poder ser, eran. La Asociación de Amigos de los Juegos de Mesa consideraba a esas dos asociaciones una reliquia del pasado, unos vendidos que habían tenido y tenían relación con la Federación de Jugadores Varios, entidad que prácticamente había monopolizado el mundo de los juegos y los jugadores durante décadas y que ahora estaba perdiendo adeptos por que, ay, los nuevos tiempos habían puesto de moda las maquinitas y los cacharritos y todo lo otro estaba de capa caída. La Asociación de Amigos de los Juegos de Mesa tenía todavía el tirón de los juegos de Rol y compartían con el Club de Programadores de Videogames y Apps para Móviles una cierta visión del juego como algo moderno, nuevo, rompedor. Mientras tanto, tanto la Casa de Jugadores de Naipes como el Círculo de Antiguos Juegos, se movían en esquemas de un tiempo pasado y, aunque se esforzaban en parecer también aptos para los tiempos, no eran estimados por estas nuevas entidades. Pero, ¿sabían los unos y los otros realmente qué eran unos y otros? ¿Entendían el juego de la misma manera los programadores que los jugadores? ¿Los miembros de la Asociación de Juegos de Mesa, practicantes de juegos de matriz muy territorializada, tenían algo en común con el cosmopolitismo virtual de los jugadores de app? ¿No tendrían estos quizás más en común con los practicantes del ajedrez del Círculo de Antiguos Juegos? ¿A todos les parecía lo mismo el concepto de jugador? ¿Compartimos el concepto de juego?
Son interrogantes que se iban planteando así como en tropel. Piensen, cuántas preguntas fascinantes no encierra una iniciativa como esta. ¿Sabemos todos lo que es el juego? Durante un tiempo, cuentan, hubo reuniones clandestinas, oscuras, muy farragosas, entre estas cuatro entidades, junto con el Esplai de Jocs y la Aurora Boreal de Festes Populars, para ver si entre todos llegaban a un acuerdo que pudiera montar algo que pudiera contrarrestar la influencia de la Federación de Jugadores Varios. Pero no pudo ser.
Todo esto lo estoy contando así como muy por encima y sin tener mucha más información, porque a mí lo que me gusta es la meditación y las cosas esas del karma y tal. Que yo lo de jugar no lo tengo muy por la mano y sé que en cuanto empiece me vicio y la acabo liando.

viernes, 16 de enero de 2015

Miscelánea

El trasbordo de Diagonal se hace larguísimo. No es un trasbordo, es pasar del andén de la estación de Diagonal a la salida hacia Provença, la salida de los ferrocatas. Me deja más cerca del sitio a donde voy ahora por las mañanas. Podría decir que voy a currar. Podría decir que es una buena noticia. El trasbordo, sin embargo, se me hace eterno. Tengo que ir por la pasarela esa que avanza algo más deprisa que el paso normal y en teoría debería ser un trayecto cómodo. Son pocos segundos. Y sin embargo, se me hace larguísimo. Porque tengo que ver gente. Y ver a la gente ha dejado de interesarme. Al menos por el momento. Mientras voy en el metro, tengo la cabeza metida en el libro y no me fijo si delante tengo a algún miembro de la Diputació y del Consistorio colomense o no. No me fijo, de verdad. Mejor así. Pero en esa pasarela no hay más remedio que ver a la gente. Y yo no quiero. Y el maldito Neil Young que siempre acierta.
https://www.youtube.com/watch?v=_VrTSF-v8Vs

Mi hermano tiene un ojo especial. Mi hermano distinguió el otro día que la superficie sobre la que esos señores estaban jugando a las cartas no era un tapete, sino un felpudo. Yo no me había fijado en esto, pero mirando sí que parecía que era eso. Lo que ninguno de los dos supimos averiguar era a lo que jugaban aquellos señores. Eran cinco. El juego creemos que era el Remigio. En el bar tenían la tele puesta y aparecía un chico joven llorando. En la pantalla, un texto decía que la audiencia quería ver llorar a ese chico porque decían que tenía un llorar bonito. Espeluznante. El chico estaba mirando un móvil y lloraba. La audiencia pide gente llorando. En el bar no había mucha gente mirando la tele. Unos matrimonios se contaban la vida. Los jugadores de cartas hacían lo suyo. Mi hermano y yo departíamos sobre esto y lo otro. Ya saben, la típica estampa de bar, invierno, gente en la barra intentando pegar la hebra con la camarera guapa. Lo mismo de siempre. Pero mi hermano no es lo mismo de siempre. Eso sí que no.
https://www.youtube.com/watch?v=U-yLQPO_8E0

Con su risa lo tenemos todo. Si ella está contenta tenemos todas las de ganar. Nada de competir, nada de a lo mejor. Tenemos la oportunidad de hacerlo bien. Tenemos una oportunidad que no podemos dejar pasar. Si se ríe, todo es mejor. Si está feliz y contenta, la vamos a armar. La gente lo sabe. Lo sabe todo el mundo. En su risa está el misterio. Si queremos que esto vaya de otra manera, que no es otra manera que la manera que queremos todos, la clave está en la risa. En la alegría. En hacer las cosas sabiendo que se ha podido hacer antes y que se puede hacer ahora. Y se puede hacer. Porque contamos con la risa. Y eso no lo tiene nadie más. La risa. Por una vez, contamos con algo que nos hace diferentes, más fuertes, realmente capaces de todo. Si tenemos la risa, la alegría, saber que saben que estamos contentos porque sabemos que se puede hacer todo lo que queremos. Que sabemos. Que queremos. Que estamos contentos. Que tenemos la risa. Todo el mundo lo sabe.
https://www.youtube.com/watch?v=8aQfM5PrLDI

Nos estamos perdiendo las cosas. El martes, quizás el miércoles, fue el cumpleaños de Daevid Allen. Daevid Alien. Los que sigan este blog sabrán que Daevid Allen y su grupo Gong han sido parte fundamental del repertorio musical de este blog... yo creo que cada vez escribo peor. Estoy convencido de que cada vez lo hago peor. Más forzado. Más consciente de que hay alguien al otro lado. Yo, que siempre pensé que nadie me haría ni puto caso jamás, me encuentro con que hay gente que dice que sí, que está ahí. Y me gusta, claro, pero también me hace escribir pendiente de que esa gente no se asuste. Que las cosas no sean muy oscuras, muy densas, casi no escribo ya relatos y me dedico a reflexiones extrañas y comentarios sobre cosas que ocurren a mi alrededor. Para caer mejor. Los relatos no le interesan a nadie. Daevid Allen y Gong. Qué musicón. Una música extraña que me gusta a mí. Volvemos a lo de siempre, las cosas me gustan porque me gustan a mí. Si no, dejan de interesarme. No me digan que les gusta Gong. Háganme ese favor.
https://www.youtube.com/watch?v=AkPu3VBCISo

Ayer discutíamos sobre música. Una discusión en la que se me volvió a decir que 'decirte que escuches algo, es un riesgo que no quiero correr, porque puede ser que lo hundas'. La gente me tiene demasiado respeto. Se creen que soy muy sabido, muy leído, muy escuchado. Sólo tengo conocimientos muy básicos de casi todo. No profundizo demasiado. No me tengan miedo. No hagan caso de mi cara de tío serio y distante. No lo hagan. En realidad soy un trozo de pan. Me recomendaban Camel. No he escuchado nada de Camel nunca y tendré que ponerme. En el bar, en el Línea, glups, sonaba Genesis. Música muy de ahora. Música muy de estos tiempos. Música que puede gustar a cualquiera que... Podrías escribir en una revista, me dijeron el otro día. De qué. De qué tipo de música. Qué grupos conozco. Qué lioso todo. Cada vez peor. Poniendo un vídeo de Yoko Ono tampoco lo estoy arreglando.
https://www.youtube.com/watch?v=L7JkwKtI6P4

El Rockdelux. El Mondosonoro. Evaluación de los mejores discos del año. Salen listas de discos de muchos medios. Supongo que Jenesaispop también ha sacado su lista. De los llamados artistas internacionales, no conozco a casi nadie. Perdón que insista con el tema. Pero es así. De los nacionales, encuentro que no estoy tan mal. Que hay muchos grupos que conozco, incluso de los pequeños, que otros grupos los conozco pero no me gustan, que otros son los mismos de siempre y hagan lo que hagan, salen siempre. La música. Música moderna. Música contemporánea. Un grupo que se llama Beach Beach, por ejemplo. Otro que se llama Univers. En todos sale el disco del Mau. También sale el Gramola, de Lidia Damunt. El de Maria Rodés también. Ni que decir tiene que el de la Silvia Pérez Cruz y el Raül Fernández, también. Duele. El Gramola, con lo que me gusta a mí Lídia Damunt y lo poquito que lo he escuchado. Pena, penita, pena.
https://www.youtube.com/watch?v=ZZz-_1VbRx4

Tú eres alto y yo bajita. Tú eres rubio y yo tostá. Tú de Sevilla la llana y yo de Puerto Real. No sé a qué me viene esto ahora. Oigan, que ya es viernes. Que tengan un muy buen fin de semana todos.

jueves, 15 de enero de 2015

Presentación del libro 'De suburbi a ciutat'. Tal como éramos.

Cuando yo era chaval y hasta hace bien poco, así como otros decían que eran de Santa Coloma con cierta aprensión, a mí me ocurría que me enorgullecía enormemente decir que era colomense. De Santa Coloma. La ciudad roja. Cuando iba al pueblo de mis padres, contaba que teníamos un alcalde comunista, un cura rojo, que asaltaba autobuses, que era una ciudad combativa, que siempre estaba de follones por cualquier cosa. La mística de la reivindicación. Antes sí que éramos un pueblo movilizado. ¿Qué pasó?
Ayer se presentó en la Biblioteca Salvador Cabré de Singuerlin el libro 'De suburbi a ciutat. El Pla Popular de Santa Coloma de Gramenet', libro escrito por la periodista local Odei Antxustegi-Etxearte bajo los auspicios del Fòrum Grama. Llenazo. Los últimos actos y actividades sucedidas en la sala de actos de esta biblioteca no habían conseguido llenar el recinto y ayer casi se queda pequeño. Mucha gente, tanto protagonistas de los hechos que se contaban, como personas como el que suscribe que no vivieron directamente todo lo que se cuenta en el libro, pero que han vivido inmersos en esa mística, en la Santa Coloma reivindicativa que luchó por dejar de ser la Ciudad Dormitorio, la ciudad sin nada, para ser una ciudad digna, orgullosa de lo conseguido. Estaba todo el mundo. ¿Todo el mundo? No. La alcaldesa no acudió a este acto. No me quedaron claros los motivos que Jaume P. Sayrach, de la revista Fòrum Grama, adujo para esta ausencia. Por la noche vi un tweet en el que la alcaldesa se congratulaba de una victoria del Marfil Santa Coloma de Fútbol sala. Prioridades.
Sí que acudieron diversos regidores y ex regidores de todo signo. Y gente. Mucha gente que tenía ganas de recordar, de reivindicar, de no olvidar lo que se hizo, porqué se hizo y qué queda de todo aquello.
La presentación comenzó con un coloquio o diálogo entre Jaume P. Sayrach, que fuera a principios de los ochenta regidor de urbanismo precisamente, Ferran Saro, figura histórica de la política local en las filas del PSUC e ICV y Odei Antxustegi-Etxearte, periodista de El Punt Avui, colomense, que ha sido la encargada de poner finalmente en orden todo lo que se hizo y se trazó sobre la Santa Coloma que quiso ser y que a duras penas viene siendo. El coloquio fue muy interesante. Se habló de dónde veníamos, de qué ciudad se tenía a finales de los sesenta y principios de los setenta, de cómo surgen los movimientos vecinales, del papel de la iglesia, del papel de la prensa con Grama a la cabeza y de la pasión de la gente de Santa Coloma por hacer de su vida algo distinto, de su ciudad un lugar para vivir, más allá de las dificultades, de la represión, de la falta de todo, pero con ganas de mucho. De la colaboración entre esos personajes ilustres, formados, estudiados, universitarios y esa gente sin nada más que su fuerza de trabajo, su voluntad y su no conformarse. De la colaboración entre gentes de diverso signo político, aunque encuadrados en un espacio concreto, el de la izquierda, que se implicaban en cambiar la realidad. Leerla, estudiarla, compartirla y trabajar para cambiarla. Sin miedo. Una historia que comienza simbólicamente en el 72, con un número de Grama en el que se habla de la ciudad en peligro, que comienza con las luchas por que no se cerrara el ambulatorio, y que sigue con la progresiva formación del Pla Popular.
¿Y qué es el Pla Popular? Sayrach hablaba que muchos políticos locales no conocen el Pla Popular. Servidor de ustedes, levanta la mano y dice, yo pecador. Es algo que está en la mística de la ciudad, el Pla Popular, y también en su desdicha. El olvido del Pla Popular. Su entierro y desaparición. Porque el Pla Popular es algo antiguo, pero es algo muy moderno, muy de hoy. Con la participación ciudadana, con la aportación de los movimientos vecinales, de las asambleas, de la gente de los barrios, se van creando unas alegaciones para presentar ante el Ayuntamiento franquista debido a un cambio en un plan urbanístico para la ciudad. De ese germen y del rechazo del Ayuntamiento, surge un plan, un plan para cambiar Santa Coloma. Un plan para pensarla a fondo. Y transformarla.
Cambiar una ciudad que no tiene nada y que quiere ser digna. Pensarla en común. Qué puede ir en cada espacio. Qué podemos hacer para que la especulación no acabe pasando por encima de los intereses del pueblo. De la ciudadanía, si lo prefieren. El Pla Popular se termina de diseñar en 1978 y en 1979 llegan los primeros ayuntamientos democráticos.
¿Hemos hablado ya de Xavier Valls? No. Pues hay que hablar. Arquitecto. Pero figura clave para entender qué es Santa Coloma y la política local, su figura sobrevoló... qué digo, fue protagonista absoluto del acto de ayer. Muerto en el atentado de Hipercor en 1987, pudo haber sido alcalde de la ciudad y no fue. Su papel como 'hacedor', como 'pensador' y como 'catalizador' de las sensibilidades de personas de diversa índole, nos debe hacer pensar qué tipo de personas necesitamos para construir la Santa Coloma del futuro. Del Hoy.
Personas que se alejen del dogmatismo, del sectarismo y del interés partidario. Que sepan ir más allá de todo eso y buscar acercarse a la gente, a lo que piensan y lo que se necesitan y ponerlo en común con lo que pueden aportar técnicos y profesionales. Gente que quiera hablar y que quiera hacer cosas por una ciudad que es especial precisamente porque se ha hecho a base de participación.
Esa es una de las lecciones del acto de ayer. Si algo es Santa Coloma es una ciudad pensada y dibujada por su gente. Por quienes no tenían nada y no querían quedarse de manos cruzadas. Si algo demuestra el Pla Popular, decía ayer Odei, es que las cosas se pueden hacer de otra manera. No hay nada preestablecido.
Esto hoy me está quedando largo de narices. Pero es que hay mucha cosas de las que hablar de lo sucedido en el acto de ayer. Se habló de cómo el Ajuntament no puede hacer las cosas de golpe, en un año, de cómo el movimiento vecinal se va apartando de la institución y la institución de los vecinos. De cómo se va haciendo poco a poco lo que dice el Pla Popular, pero queda todo... diluido. En el 91, cambio de gobierno. No se quiso hacer mucha sangre sobre el tema. Todo cambió.
Sí que dio en el clavo Jordi Borja, arquitecto y amigo de Xavier Valls, cuando habla de cómo se cambia el esquema de la ciudad, de cómo si no se controla el suelo no se tiene poder para hacer nada, de cómo se busca una ciudad, durante los tiempos de Bartomeu Múñoz, que sea agradable para las clases medias y acomodadas. Cambiar el pelaje urbano. No cambiar a la ciudad, sino traer gente... 'mejor'. De suburbio a ciudad. De ciudad a barrio bueno.
Santa Coloma, al menos sus autoridades, dejan de luchar por dejar de ser la ciudad dormitorio, esa ciudad roja, esa ciudad de la mística reivindicativa, para ser una ciudad agradable, escaparate, 'como las demás'. Ya no es lo mismo.
Jordi Mas, actual regidor de urbanismo, quiso puntualizar que el Pla Popular se estudia y su influjo sigue estando. Que, por ejemplo, el lunes hay un Fòrum ciudadano para hablar sobre la Pinta Verda, y que la participación sigue siendo un eje importante.
Si no hay participación, las autoridades hacen lo que les da la gana. Si hacen lo que les da la gana, perdemos nosotros. Todos.
Ahora toca leerse el libro, aprender, saber qué se hizo y cómo, entender qué se debe hacer ahora y cambiar lo que no queremos que sea Santa Coloma. Saber qué quiere ser.
Con alegría. Siempre.

miércoles, 14 de enero de 2015

Todo o muy poco

El futuro es una cara que se va asomando desde la esquina. La estás viendo, a lo lejos. No tiene el rostro definido. Se ríe. Se está riendo de ti. El futuro viene a verte. Se presenta en tu casa a la hora de tomar café. No tomas café porque estás muy nervioso. El futuro quiere café y tú simplemente quieres una tila o un algo que esté calentito. El futuro se sienta en el sofá y te dice algo que no entiendes y prefieres no preguntar. El futuro sale todos los días en la televisión. El futuro es muy poco. Tenemos que pensar en el futuro. El pasado vive escondido en otra parte de la casa que visitas demasiado. El pasado prácticamente ocupa toda la casa. El pasado tiene sus cosas desperdigadas por todo el edificio. El pasado sale en ocasiones a tomar algo con el futuro. El pasado y el futuro son amigos. El pasado habla con el futuro y suele convencerle. El futuro vuelve a su casa pensando en el pasado. El pasado sigue pensando en sí mismo. Cuando el pasado llega a casa, no te atreves a preguntarle qué han estado comentando. El pasado lo es todo. El presente es fugaz. El presente avanza muy deprisa y se convierte en un pasado cada vez más amplio. El pasado siempre es mejor, repites. El pasado siempre es todo. El futuro, aunque en la televisión se empeña pregonar lo contrario, es algo que sabe a muy poco. El futuro es nuestro, eso también lo he escuchado. El futuro es muy poca cosa. Empleas mucho tiempo pensando en el futuro, cosa que no es cierta. Pensar en el futuro da tanto miedo que ni siquiera vive en tu casa. El futuro no está. El futuro es muy poco. El futuro irá a verte a casa y se reirá. Sabe que te preocupa que venga a tu casa y se siente en el sofá y que hable en un idioma que no entiendes. No entiendes el futuro desde hace tanto tiempo... El pasado, en cambio, habla perfectamente tu idioma. Habla demasiado. Ya ha quedado claro que el pasado es muy importante y el futuro nos sabe a poco. Pero, hay un problema con el presente. El presente no sabes cómo se describe. El pasado te podría ayudar y se muestra dispuesto a todo, pero prefieres no hacerle caso. El pasado habla y habla. El pasado vuelve a salir de fiesta con el futuro. El futuro sigue pensando que todo tiene que ver con el pasado. El futuro se asoma desde la esquina. Te dice que vayas con él. El futuro, a veces, quiere que le entiendas, que te esfuerces en hablar su idioma, que no que quedes con el pasado. El pasado se explica perfectamente. Lo tienes muy estudiado. El presente se cruza contigo en el metro. El presente no tiene cara, no te da tiempo a verle. El presente te manda un mensaje al móvil. Te recuerda que tienes una cita, que tienes que ir, que tienes que hacerlo. El presente quiere advertirte sobre el pasado y te pide que ayudes al futuro. Un día llegas a casa y te das cuenta de que en una sala, apartada, oscura, están reunidos el pasado, el presente y el futuro y se están riendo de ti. El presente esconde la cara. El pasado lo entiende todo. El futuro ofrece muy poco.

martes, 13 de enero de 2015

Víctor Ros. Tú hablas y yo respondo.

Comenzó ayer la emisión por la 1 de una serie de temática policíaca ambientada a finales del siglo XIX en Madrid, naturalmente. La serie se llama Víctor Ros y toma el nombre del personaje principal, que está interpretado por Carles Francino, que es, efectivamente, el hijo de Carles Francino, popular periodista catalán de radio y televisión que actualmente conduce las tardes de la Ser. Bueno. Es la primera vez que veo actuar a Carles Francino jr. El resto del elenco actoral lo componen caras muy o bastante conocidas de películas y series españolas de los últimos años, así como algunos rostros jóvenes que supongo que irán apareciendo con el transcurso de las semanas.
La serie nos presenta a un personaje Víctor Ros, de extracción humilde, que es adoptado por un policía que resulta ser un prodigio de virtudes personales y profesionales y que encarna este actor que hizo una vez de Buñuel de joven y que ya para mí, va a ser siempre Buñuel de joven aunque ya haga papeles de señor bastante mayor. El nombre del actor ahora no me viene. Lo busco. Tito Valverde. Es un lobo y me come. En fin. Víctor Ros, por lo que cuentan en una especie de presentación previa que me perdí porque no se puede estar a todo y no tiene uno el cuerpo para mucho sofá, es un niño chirlero. Un mangui. Que es recuperado por Armando, Tito Valverde, que lo forma y lo convierte en un policía moderno. Moderno con sus métodos deductivos de 'usted está constipado porque tiene un pañuelo' y cosas así que dices, copón, qué ojo tiene. Y sabe de libros y eso. Sí.
Llegamos hasta aquí sin haber pronunciado el nombre que sobrevuela el ambiente. Sherlock Holmes y todas las series de Sherlock Holmes. Y todas las películas. De las antiguas a las nuevas. De las series a las teleseries. Sobre todo la última serie, ambientada en la época actual, que tantos fans tiene. Las comparaciones son odiosas. Pero han de hacerse. ¿Qué diferencia una serie moderna como la británica Sherlock Holmes y esta Víctor Ros? Muchas cosas. Tantas cosas que no merece la pena hacer una enumeración de porqué una es mejor que la otra. Simplemente se ve. Otra cosas es que servidor no vaya a engancharse a poco que pueda a esta serie. Los lunes no dan gran cosa en la tele y esta serie puede ser un buen remedo de otras cosas que echaremos en falta.
En este primer episodio, Víctor Ros se enfrenta a un caso de un intento de asesinato en una casa que parece encantada o maldita, porque no es la primera vez que un matrimonio residente allí termina como el rosario de la aurora. Un relato de posesiones y libros que se queman que nos introduce ya a un personaje femenino interpretado por Esmeralda Moya, hija menor de los propietarios de la casa que, sin que tengamos que dudar demasiado, termina enamorada del tal Víctor Ros. Habré de decir que Carles Francino está considerado como uno de esos guapos que a todas las chicas gustan. Y claro, está previsto que todas las mujeres jóvenes y en edad de merecer se enamorisquen del personaje. Sigamos. El caso avanza paralelamente a otra investigación que lleva a cabo Armando, el mentor de Víctor Ros, que investiga las muertes de unas prostitutas. Sherlock Holmes, Jack el destripador, las referencias son claras. Incluso aparece el nombre del popular asesino londinense como referencia. Mientras un caso avanza, el otro se complica. Mientras Ros va haciendo averiguaciones, Armando se va complicando. Tiene amistad con una prostituta interpretada por Megan Montaner, pero sin llegar a nada. No tengan miedo. Él es un hombre serio.
El caso de la casa encantada y demás se resuelve con averiguaciones en el campo de lo oculto, de la hipnosis y demás y todos felices y contentos. Pero en cambio, el otro caso, que parece ser el que será el hilo conductor de la serie (un caso por episodio y el caso de las prostitutas sobrevolando), termina con la muerte de Armando. Intriga para la semana que viene.
Pues nada. Pasa uno el rato mirando lo bonitos que han quedado los cromas, intentando reconocer las caras de los actores que han aparecido en otras series, mirando lo guapas que son las actrices principales, intentando descubrir porqué es tan guapo el otro, y a veces, con los ojillos vencidos por el sueño sorprendiéndome de lo mucho que se parece la voz de Francino al otro Francino.
Diálogos. Es el tema que peor llevo. En las series españolas, por norma, el tema de que hablo y respondo hace que todo quede acartonado, que no te lo creas, que sea demasiado formal. Uno habla, el otro responde, una habla, la otra responde. No se pisan, no hay naturalidad. O lo pienso yo, que soy un tocapelotas. Como lo limpio que se ve todo, lo planchado, lo arreglado. No sé. Siglo XIX en España, alguien iría medianamente mal ¿no? Como lo de que las prostitutas se contoneen todas como las cigarreras de Carmen, pues qué quieren, lo veo mal. No me lo creo. Otra serie de gente haciendo lo mismo, imitando a otras series de fuera, pero sin esa gracia que tienen. Y dicen que hay despliegue de medios, que hay nivel. Pero uno ve demasiada formalidad, demasiado bien todo.
En fin, qué haremos. Es un programa para los lunes. Si tienen otro plan mejor, me lo dicen y hablamos.

lunes, 12 de enero de 2015

Chaco

En la Guerra del Chaco:
- Cúbrete un poco, hombre, que parece que estés buscando que te den...
- Pues a lo mejor estoy buscando que me den...
- Venga. Ya está el tontito haciéndose la víctima. Venga hombre, ponte así detrás del parapeto que vamos a tener un susto.
- Qué susto ni qué nada, si aquí llevamos ya dos semanas sin escuchar un sólo disparo.
- Pero basta que te pongas así para que haya una desgracia. Va, ponte bien. Cúbrete.
- Que no, que así estoy bien.
- Mira que eres tonto. No ves que nos estás preocupando a todos...
- Joder, que no pasa nada, que me pongo así un rato y ensayo un poco esta posición de tiro. Que no hay ningún peligro, que no pasa nada.
- De verdad, que te pones de una manera a veces que no sabe uno si es que eres tonto, si eres muy tonto, o es que eres el más tonto.
- Pues a lo mejor soy el más tonto. ¿Y qué?
- Pues qué va a pasar, nada. Que te van a dar mucho por el culo un día y entonces a vas a ver qué bien. Va, ponte en condiciones que va a venir el Sargento Orueta y te va a meter un puro que verás. Y eso sí que no te va a gustar.
- Que no. Que no va a venir, que me han dicho que ayer le dieron y está en la enfermería.
- ¿Ves? ¿Ves? Así que le han dado, pues ya te puedes poner bien, porque si a él le dieron a ti te pueden dar igual.
- Pero es que a él le dieron en otro sitio. Se ve que fue a un boliche, se le calentó la boca, quiso aprovecharse de la mujer del patrón y acabó la cosa a tiros. Uno de ellos le dio en el brazo. No está para morirse, pero hoy no puede venir.
- Desde luego es que vaya banda de gilipollas.
- Pues si te parecemos gilipollas nosotros, no sepas lo que pensamos nosotros de ti.
- Ah, ¿si? Y qué pensáis de mi...
- Pues que eres muy listo. Que eres muy listo, que sabes de todo, que todo lo haces muy bien y que nos cansas. Que nos aburres. Que te podrían dar el tiro a ti.
- Gilipollas.
- Gilipollas tú.
- Va, ponte bien, va. No me hagas esto.
- Que no, que me dejes.
- Mira, te lo pido por favor. No ves que estás ahí que te está viendo todo el mundo tumbado, que te ven desde Asunción por lo menos, va, venga. No me hagas sufrir más.
- Yo no te hago sufrir, ni nada. Yo estoy así bien. Tú haz lo que tengas que hacer.
- Es que mira que eres gilipollas.
- Gilipollas tú.
Suena un disparo.

domingo, 11 de enero de 2015

Escribir por hablar


Decimos muchas cosas sobre lo que significa escribir. Escribes porque tienes algo que contar. No va a ser esta una reflexión muy aguda o muy pensada sobre lo que significa escribir. Escribes para que la gente entienda quién eres. Eres más o menos lo que escribes. Pero no siempre se entiende lo que dices y lo que escribes. Escribes para que te entiendan, escribes y no te entiende nadie. Escribes para ti, escribes porque tienes una necesidad de contar. Pero lo publicas en un sitio para que la gente lo lea. Te gusta que la gente lea lo que escribes y que piense que ha entendido una cosa o la otra. Escribir para que te publiquen un libro. Escribir para recopilar, editar y enviar. Enviar para que te publiquen. Escribir pensando en que te van a publicar. No escribir porque no te van a publicar nunca. Escribir para que el libro esté en esa estantería. En esa estantería precisamente. Una estantería negra. Esa estantería precisamente. Con esos libros. Es una estantería. Escribir pensando en esa estantería, en que el resultante de todo irá a parar a esa estantería. Una estantería negra. El escritor. Escribir pensando que realmente sabes escribir. Escribir con una corona de laurel en la frente porque eres el mejor. Escribir sabiendo que nadie escribe como tú. Como yo. Escribir pensando en que hay alguien que se lo va a leer de verdad. Escribir para hablar de lo que has escrito. Escribir pensando en hablar. Escribir de prisa y corriendo, sin pensar, casi sin mirar lo que estás haciendo porque tienes prisa y te tienes que ir y repites prisa en la misma oración y sabes que está mal, pero no puedo evitarlo. No puedo evitarlo de ninguna manera. Me gustaría escribir para una única persona. Ser contratado para hacer feliz a una persona sólo con lo que escribo. No escribo para todo el mundo. Escribo para una sola persona. Escribo por no hablar. Escribo por no decir lo que siento. Escribo porque no puedo decirlo y hago como que lo digo y no lo digo, porque lo escrito puede ser interpretado de muchas maneras. Escribo porque tengo tiempo. Escribo porque no tengo tiempo de hacer otra cosa que escribir. Escribo porque me gusta escribir. Escribo porque tengo un título de mecanografía. Escribo porque si no estoy donde me gustaría estar, con quien me gustaría estar, sólo esto me calma. Escribo en diez minutos lo que debería haber pensado durante horas. Escribo por hablar de lo que me pasa. Escribo siempre. Escribo siempre. Escribo siempre pensando en que alguien se lo va a leer. Nadie se lee lo que escribo. Me equivoco escribiendo lo que pienso porque no lo entiendo ni yo. No entiendo lo que pone. No sé lo que dice. Escribo pensando en que estás leyendo. Escribo sin saber qué hora es ni que día. Escribo mintiendo descaradamente en la frase anterior. Escribo sabiendo que todo es muy difícil de entender. Escribo pensando en una estantería. Por pensar en una cosa. Por hablar, solamente. Por hablar.

viernes, 9 de enero de 2015

El salvaje o éste

Recogiendo un poco esto después de un tiempo sin mirar, hemos visto que nos ha llegado un ejemplar de un curioso libro editado por Grimonia y titulado 'El salvaje o éste', que recoge nuevos relatos de Fruman Koppett, del que extraemos precisamente el primero en la lista, porque no hemos tenido tiempo de leer más y porque con éste creemos que ya está todo dicho.
'Mis antepasados provienen de una legendaria estirpe de salvajes que reinaron en los más agrestes territorios del reino. Todos mis ancestros han sido catalogados como personas sin conocimiento, absolutos animales, bestias sin razón, gente que no contaba si no para asegurarse el resto de que no estaban cerca y podía avanzar la civilización sin la amenaza de su concurso. Unos cafres de cuidado. En nuestros territorios, vivíamos como podíamos. Sí, efectivamente, éramos nosotros los amos del territorio, los reyes, los emperadores. Nos autocatalogábamos con títulos rimbombantes que copiábamos de los que escuchábamos que ostentaban nuestros vecinos, pero no éramos más que brutos sin corazón ni sentimientos que cometíamos todas las salvajadas que el ser humano parecía haber desterrado ya de su acontecer cotidiano. Nosotros todavía... en fin, nosotros todavía todo lo que ya no, mientras que el mundo avanzaba por otro lado. Pero eso sí, nosotros en nuestro rinconcito del mundo, o en nuestro vasto reino, según como fuera la contienda que nos enfrentaba con el resto del orbe, éramos felices. Mis antepasados eran salvajes, pero salvajes contentos. Y viéndonos entre nosotros, nosotros nos entendíamos, y nuestras salvajadas eran asumidas como normales y de padres a hijos nos relatábamos con gruñidos y golpes historias torpes de muertes sin sentido, violaciones, sangrías, orgías infinitas entre familiares, degollinas por diversión, matanzas de entretiempo, incendios, manipulaciones, barbaridades, más carnicerías... al final he tenido que contarlo.
Esos eran mis antepasados. Pero yo no. Yo ya no soy así. Una rama de mi familia salió de todo eso. Vagamos sin rumbo durante muchos, muchos años, atravesando territorios, continentes y yo diría que hasta universos enteros, buscando un lugar en el que empezar de nuevo. Empezar como la gente normal. Desterrando nuestras costumbres bárbaras, nuestro salvajismo que muchos quieren hacernos creer que es genético. Perdidos prácticamente para siempre, finalmente, los supervivientes de nuestro vagar llegamos a una ciudad en la que nos acogieron sin preguntar. Comenzamos a residir en un edificio del extrarradio. Trabajamos como trabajaban los demás, aceptamos todas las normas que nos impusieron, seguimos exactamente todos los preceptos que nos indicaron como indispensables. Incluso aceptamos vestirnos con sus ropas. Nosotros, los salvajes.
Yo ya no soy así. He conseguido el puesto de Director Ejecutivo de una empresa de Consulting para Brands y gestiono los proyectos empresariales como auditor para un grupo de empresas todopoderosas en el ramo del hilado fino de carretes. El otro día fui a un Cocktail con otros directivos y alguien preguntó por una persona que debía parecerse a mí o que se llamaba como yo. Uno de los presentes me señaló y preguntó 'el salvaje o éste'. Años y años de vagar y pulirme.
No quedó ni uno. No queda nadie ya.'

jueves, 8 de enero de 2015

Riéndonos de todo hasta morir

¿Podemos hacer broma de todo? ¿Podemos reírnos de las creencias de los demás? ¿Deben aceptar esos otros que sus creencias son susceptibles de ser tomadas a chufla?
Doce personas han muerto en el asalto de ayer a Charlie Hebdo a cargo de dos franceses que no aceptaban que se rieran del profeta Mahoma. La revista Charlie Hebdo lleva años riéndose de todo tipo de creencias y de personas e ideologías. Aceptar que haya gente que no comparta nuestro credo es la base de una sociedad tolerante. Aceptar que haya gente que se ría de nuestro modo de vida, es fundamental para que haya convivencia. ¿Tenemos que aceptar también para que haya convivencia que hay temas de los que no debemos reírnos porque son demasiado sensibles para una porción de la población? Supongo que personalmente me decanto por aceptar que nos podemos reír de todo y de todos. Que si quiero poder criticar a alguien por su acción, por su forma de actuar, por su forma de pensar, tengo que aceptar que otros se rían de lo que yo hago y pienso. Es lo que hay. La libertad de expresión.
No estoy demasiado suelto en este tema. Yo también soy Charlie Hebdo. A mí también me gusta reírme de los demás. A veces de forma muy directa, otras veces de forma velada. Me encanta. Porque normalmente el común de los mortales se ha reído de los que piensan como yo. Si hay algo que les jode, como decía la canción, es el vernos bien contentos. Riéndonos. De ellos. La risa es otra forma de enseñar los dientes. Y hace daño. Hace tanto daño que hay gente que es capaz de matarte sólo por que te ríes. De ellos, de él, de lo que sea.
Doce personas han muerto en un atentado en París. Un ataque a la Europa civilizada y crítica. A la Europa que se ríe. Los que han matado también son Europeos, nacidos en Francia, y sin embargo, en su escala de valores no entra aceptar que se rían de su religión. Aquí, hasta hace poco, tampoco hemos aceptado esto de buena gana. En algunas partes de Europa todavía se ha estado matando gente por un motivo de orden nacional hasta hace bien poco. Importan tan poco esos muertos que no sé si sigue habiendo combates en Ucrania o no. En Yemén acaban de decir por la tele que ha habido un atentado y han muerto treintaytantas personas. Un desastre. Pero son otros muertos.
Informan de represalias, de ataques a centros de culto, de que detrás de estos dos cabrones que rematan a sangre fría al policía francés y musulmán en el suelo, hay más. Y sale Le Pen y dice que basta de eufemismos. Y sale un francés con sombrero y dice que algo hay que hacer. Y a mí me da terror que aprovechando una cosa y la otra, nos prohíban reírnos. Que tengamos miedo de reírnos. De ellos. De nosotros mismos.

martes, 6 de enero de 2015

Llorando en la masa


El otro día, en una conversación que iba y venía y en la que me encontraba un poco con el gancho intentando ver dónde podía meter baza, una de las personas que se encontraba en la mesa interpeló a otra a cuento de que iba a ver la Cabalgata de Reyes Magos o no. Las circunstancias en las que iba a ir a ver la Cabalgata no son de nuestra incumbencia, pero sí que me llamó la atención lo que contó sobre su comportamiento en las celebraciones multitudinarias, concretamente en las manifestaciones.
'Lloro, no lo puedo evitar. Lloro en las manifestaciones, lloro cuando veo a gente que tiene un sentimiento compartido, que está en un mismo sitio reclamando algo en conjunto, lloro. Sea la manifestación que sea, no lo puedo evitar, la emoción empieza a embargarme y lloro. No hace falta que esté yo presente, que forme parte de los manifestantes. Me ocurre, por ejemplo, en manifestaciones de estudiantes. No hay nada que odie más que los adolescentes, y, sin embargo, hace unos meses pasó a mi lado una manifestación de estudiantes y a los pocos minutos ya estaba llorando. Es algo que no puedo evitar. Sólo me ocurre en estos casos. Por ejemplo, cuando voy a festivales o conciertos, no me pasa, porque ahí no hay gente que esté compartiendo esa emoción, esa defensa de algo. Y claro, tampoco me pasa en la Cabalgata de Reyes'.
Inmediatamente, como soy una persona que se precia de captar las conversaciones y anécdotas interesantes y con ello sacar algún tipo de historia, registré para mí que esa era una buenísima manera de enganchar algún tipo de relato. Que quizás lo podía también combinar con algo que extrajera de la propia Cabalgata de Reyes a la que pensaba acudir.
Así que ayer fui a la cabalgata pensando que de cualquier cosa podría yo obtener algún dato, alguna cosa que me ayudara a hacer algún relato en el que el o la protagonista también alcanzase algún tipo de clímax emocional viendo llegar a los Reyes Magos a la plaza del pueblo o algo así.
Y allí estaba yo, plantado en la plaza de la Vila, con la cámara del móvil echando humo, enviando fotos espantosas como ésta mismo sobre lo que estaba ocurriendo y la llegada de los diferentes personajes de la cabalgata cuando de repente, al otro lado de la valla, vi algo que me llamó la atención.
Al otro lado de la valla, en el otro lado, en el lado opuesto al que yo me encontraba, estaba yo también. Pero era yo de pequeño. Al otro lado de la valla estaba yo con ocho años, con siete años, con seis años quizás. Mis padres me llevaban a la Cabalgata y me animaban a que cogiera caramelos. Y yo, con ocho años, con siete años, con seis años quizás, lloraba completamente emberrinchado porque no quería coger caramelos, porque no quería que me dijeran nada, porque no quería que los otros niños me vieran llorar.
Y yo, en este lado de la valla, con el móvil en la mano, no lloré, pero me faltó poco.