martes, 17 de octubre de 2017

#Parlem

¿Y ahora qué? ¿Ahora con quién quieres dialogar? ¿Dónde estáis ahora los del Parlem? Pues es verdad. Se acabó. Se ha demostrado que la opción de intentar una opción que vaya hacia un referéndum pactado y vinculante, para saber qué es lo que quiere ser Catalunya respecto a España y qué es lo que de esto saca España respecto a sí misma, parece que no lleva a ninguna parte.
Parece evidente entonces que, después de la detención ayer de los dos Jordis, la mejor opción es la de tirar para adelante. No hablar, no dialogar y apostar por una declaración de la República catalana que de definitivamente el golpe encima de la mesa y deje claro que ya no hay marcha atrás. No hay marcha atrás. Si el Gobierno español parece abocado a enviarnos directamente a un sistema de falsa democracia (más falsa) en la que no todas las ideas sean molonguis y en la que a la mínima te entrullan, te enchiqueran, te enseñan quién manda aquí, parece más razonable ir por la vía unilateral y tomar el camino de salida. O de entrada.
Amigos, amigas, compañeros y compañeras, conocidos, caras de facebook, personas en twitter, revolucionarios y revolucionarias, tenéis razón. He incurrido en un error de diagnóstico y no he formulado bien la respuesta a la situación. Es la hora de echarse a la calle y de plantar cara a la represión, pero no con simples manifestaciones y caceroladas, no con llamamientos a la calma y al trabajo, al menos con el diálogo entre quienes no estamos por el mantenimiento de esta mierda, aquí y fuera de aquí. Es la hora de algo que no sé qué es. Algo que no se ha hecho, algo que nadie está haciendo. Pero es algo que no es 'parlem'. Es algo valiente, es algo arrojado, el algo que va más allá de cagarse en su puta madre en las redes sociales. Es algo más. Es algo que no se ha hecho todavía. Qué. No lo sé, pero se me ocurre imaginar otros procesos revolucionarios (¿estamos hablando de una revolución, no?) en los que no han faltado (o no han sobrado) los revolucionarios y las revolucionarias. No hablemos más, no busquemos diálogo.
No forcemos un cambio en la correlación de fuerzas, no señalemos que el PSOE está haciendo un papelón, no erosionemos sus bases y sus cuadros, no, entreguemos directamente al enemigo a toda esa gente, nosotros no tenemos nada de qué hablar. Nosotros tenemos que actuar.
Proclamemos una República que ni siquiera el día y la hora señalada se tuvo la fuerza para proclamar. Hagámoslo ahora, ahora mismo, ya, pongamos a la gente en la calle, agudicemos el conflicto. Montemos un pollo guapo. Vayamos. Yo, que pertenezco a un movimiento de izquierdas, dejo a un lado mi miedo y mi acobardamiento burgués y me lanzo a la calle a combatir. Como el resto de compañeros y compañeras que están llamando a... qué. Qué es lo que tenemos que hacer si no es al menos hablar entre nosotros, primero, para no perdernos, para no perder el trato, el trabajo en común contra el fascismo en ciernes. Al menos eso, y luego hablar con otra gente, que esté un poco más lejos, y luego con otros que estén más lejos todavía. Y si no quieren hablar será su problema, que lo tendrán. El problema se llama fascismo. Un fascismo neoliberal y donde podrás llevar camisetas del ché, siempre que no seas el ché.
(Por cierto, fascismo en ciernes, elecciones en Austria, los conservadores gobernarán con la ultraderecha, ya no nos asusta nada. Lo asombroso es que decían que incluso los socialdemócratas estaban dispuestos a).
Voy a ver. Estamos viviendo un proceso de retroceso de libertades estupendo. Olímpico. Completo. Las últimas fechas estaban siendo paradójicas. No haber declarado la DUI había dejado sin argumentos a los brutotes que quieren palo y leña. La cara desencajada de la Arrimadas, la furia de Albiol. Los fachas, descompuestos.
Los fachas necesitan que haya sacrificio. Que haya tomate. Que haya movida. Y que siga la fiesta.
Somos siete millones de indios en este país. En este de aquí. Dos millones (yo creo que algo menos aunque el referendum haya dicho otra cosa) ya no son convertibles a nada que no sea un estado propio. Pero no sé si son dos millones de personas con voluntad de inmolarse. En el otro lado hay unos pocos millones de personas a los que tampoco les debe apetecer mucho dejarse partir la cara.
Hoy este texto es una mierda porque sé lo que quiero decir: esto es una mierda. El Estado español avanza hacia la mierda. No nos hace falta que salga un partido de extrema derecha. Me apena pensar que Ciudadanos se convierta en eso. No por Ciudadanos. ¿La solución?
Acumular fuerzas. Fuerzas que no pidan exactamente lo mismo que tú.
Hablar. Dialogar. No con el PP, pero si hay más gente que pide no solo independencia, sino federalismo (de verdad, ojo), otro sistema, otro encaje, una reforma... si se va extendiendo la mancha de aceite, al final todo queda manchado.
Si de lo que se trata es de mandar a peña al matadero, al talego, la historia de nuestro país, del de aquí (la Rosa de Foc, siempre ha recibido leña y palos, y muy pocas victorias, y las pocas, efímeras), cuando los líderes se están pactando encima.
Los que no irán al talego nunca tienen problema en mandar a peña a dejarse inmolar.
Hablemos y cambiemos el cuento. Reformas laborales, recortes sociales pavorosos, vidas en precario para toda la eternidad. Nos las tragamos todas.
Y ahora nos tragaremos que nos quieten la puta democracia.
Me niego.

lunes, 16 de octubre de 2017

Y le dije. Y me dijo.

Y estábamos allí y él me preguntó y entonces yo le dije que estaba allí y que qué me estaba preguntando. Y él me dijo que ya lo estaba viendo, que allí estaba y que lo que él quería era saber si yo se lo dije. Y yo le dije que cuándo. Y él me dijo que aquel día. Y yo le dije que qué día. Y él me dijo que ese. Y yo le dije que me acuerdo que ya se lo dije. Y el me dijo que no. Y yo le dije que había estado hablando mucho rato y que allí había mucha gente. Y me dijo que él no lo había visto y que no se fiaba y que mejor que se lo dijera yo. Y yo le dije que el qué. Y él me dijo que aquello. Y yo le dije que qué era aquello. Y él me dijo que eso. Y yo le dije que no sabía. Y me dijo que sí. Y yo le dije que estaba dando por sentado que yo tenía que saber de todo. Y él me dijo que yo sabía mucho. Y yo le dije que lo justo. Y él me dijo que demasiado. Y yo le dije que tampoco era para tanto. Y me dijo que se lo dijera. Y le dije que el qué. Y el me dijo que lo del otro día. Y le dije que lo del otro día dónde. Y él me dijo que aquel día que estaba allí. Y yo le dije que allí estuve pero qué era lo que dije. Y él me dijo que lo de eso. Y yo le dije que eso ya lo había dicho. Y él me dijo que sí. Y yo le dije que si lo había dicho y ya lo sabía qué quería saber. Y me dijo queso. Y yo le pregunté que eso qué era. Y él me dijo que lo que dije era aquello que dije que iba a decir pero que no sabía. Y yo le dije que cuándo. Y él me dijo que entonces. Y yo ahí me quedé un poco así, porque era como estar caminando sobre uno de esos puentes que atraviesa Indiana Jones en sus películas, porque ayer vi una película de Indiana Jones y me acuerdo ahora. Y él me dijo que porqué tardaba tanto. Y yo le dije que me había perdido un poco. Y me dijo que dónde. Y le dije que por ahí, quizás en el espacio. Y él me dijo que qué espacio. Y le dije que el espacio, el único espacio. Y me dijo que había muchos espacios. Y le dije que yo no era físico. Y me dijo que él tampoco. Y le dije que ya éramos dos. Y me dijo que entonces qué. Y yo le dije que entonces qué de qué. Y él me dijo que eso. Y yo le dije que si no concretaba más que iba a ser complicado. Y él me dijo que quería saber lo que dije. Y yo le dije que para qué quería saber tanto. Y él me dijo que no lo podía evitar. Y yo le dije que es un problema. Y él me dijo que yo era el que tenía un problema. Y yo le dije que él tenía un problema. Y me dijo que qué problema era ese. Y yo le dije que yo que sé. Y me dijo que porqué le había dicho lo del problema. Y yo le dije que no sabía. Y me dijo que qué había querido decir. Y le dije que cuándo. Y me dijo que aquel día. Y yo le dije que no sabía qué día era ese. Y me dijo que lo tenía apuntado pero que no lo llevaba encima y que lo sentía. Y le dije que daba igual. Y me dijo que qué daba igual. Y le dije que eso. Y me dijo que se lo dijera igual. Y yo le dije que qué. Y me dijo que lo que dije el otro día. Y yo le dije que no sabía qué día. Y me dijo que si tenía prisa porque miraba el reloj. Y le dije que qué reloj. Y me dijo que este reloj. Y le dije que es verdad, que no me acordaba del reloj, que me lo compré el otro día y que lo miro sin querer mirar la hora, solo por mirarlo. Y me dijo que... pero me fui.

domingo, 15 de octubre de 2017

El misterio del portón del Carrer Sant Isidre


En la ciudad una calle, en la calle un portón y detrás del portón qué. Este es básicamente el sentido de todos los relatos de misterio. Y qué. Qué hay detrás. Qué pasará. Qué es eso. Quién lo sabe. Preguntemos a quien sabe las cosas y escuchémosle, detengámonos a oír lo que tiene que decirnos. Si lo que nos dice no lo entendemos, si no entendemos lo que nos dice, traeremos a otro para que nos lo interprete. Queremos saber. Qué pasa detrás de ese portón. Es la puerta de entrada. Es la puerta de entrada a un castillo. A un mundo nuevo y desconocido. Detrás de ese portón de la calle Sant Isidre se encuentra la Santa Coloma que soñamos. Los que viven, si es que alguien vive, detrás de ese portón, atesoran conocimientos que nos ayudarán a construir un mundo mejor.
Hola, me llamo tal y cual y soy un estudioso de la ciudad de Santa Coloma. Ese portón corresponde a una casa de la familia tal que vivió allí hasta el año… no me interesa. No nos interesa. Gente que se sabe las cosas y que nos las cuenta. Y nosotros ya no queremos saber. No somos los del párrafo anterior. Estamos en otra onda. Estamos ya en otra galaxia del conocimiento. Pasamos de saber. Queremos imaginar. Queremos quedar todos delante del portón del carrer Sant Isidre y ponernos a imaginar. Y que alguien recoja todas las hipótesis y las registre en un libro. O que alguien las dramatice. La historia del portón del carrer Sant Isidre.
Hay un pueblo de Inglaterra, que se llama Woodstock. Es un pueblo precioso, bonito de verdad. Parece de cuento. Hay un murete por todo el pueblo. En un rincón del muro hay un portón, que solo los lugareños conocen, que da paso a un parque. El parque de los Malborough, los Mambrú de la canción, el lugar donde nació Churchill. Un parque de ensueño. Escondido para la gente, que tiene que pagar entrada. Yo, que no era de Woodstock, entré y me echaron la bronca. Pero no me fui. Y ya os he contado que fui a Inglaterra. Y quizás os interese saber más de mí. Ahora estamos hablando del portón de la calle Sant Isidre.
La Calle Sant Isidre une la Calle Sant Jeroni con la Calle Ciutadella. Es una de esas calles, pequeñas, de casitas bajas, donde has creído que ibas a vivir y no. Y no vives allí. Por eso no pasas nunca por allí. Yo solo paso por las calles de Santa Coloma en las que he vivido o en las que creo que voy a vivir. La Calle Sant Isidre, por ejemplo, no la tengo contemplada. El día que pasé por allí le dije a otro que tomara la foto. Y así me puedo pasar la vida. Y esto es lo que tiene el portón y todos los portones de origen que no conocemos. Y pensamos y elucubramos y todo es por no preguntar. ¿Hay algún periodista en la sala? ¿Alguien sabe? Pues que se calle. Que no diga nada.
Quiero imaginar un jardín interior en el que sabias mujeres transmiten un conocimiento ancestral a jóvenes alumnas que a su vez tañen el arpa y producen sonidos celestiales. Vaya mierda de imaginación. Quiero imaginar a Adán y Eva viviendo detrás del portón, reconciliados con Dios y de nuevo en un paraíso que se encuentra detrás del portón. Quiero imaginar a todos los rockeros que mueren con 27 años, viviendo detrás del portón. Es poca imaginación para un domingo por la tarde.
Un portón, en una calle reformada y bien pavimentada, un portón que parece como de otro sitio, porque Santa Coloma bla bla bla. Y es de aquí. O quizás es que un rico magnate local se ha traído este portón piedra a piedra desde un pueblo en Gales. Y a lo mejor no es un portón y es un pórtico. Y ahora qué hacemos.

viernes, 13 de octubre de 2017

Miscelánea

Ayer intenté buscar otra canción de las Vainica y no la encontré. Finalmente me puse a escuchar el disco A Contracorriente. Estaba escuchando las canciones y llegó finalmente la que seguro es la más conocida del repertorio de las Vainica, si exceptuamos la de Con la manos en la masa. Cuando empezó a sonar el sitar que anuncia la de Déjame vivir con alegría, sentí una profunda pena. Pero una pena de verdad, pena de encontrarte mal. Me dio la impresión de que lo que representa esa canción, la gente que la cantaba, lo que anhelaba un cierto tipo de gente, las cosas que se esperaban alcanzar en mayor o menor medida en ese año 1976 en el que las Vainica cantaban todo eso... estaba muerto. Los acontecimientos de los últimos días, las últimas semanas, y no aquí en Catalunya o por los independentistas, sino por parte de quien anhelaba fuera de aquí otro tipo de España, otra cosa, me hacen pensar que algo se ha muerto. Algo. Sé que hay mucha gente, quizás más que nunca, que piensan que las cosas deberían ser de otra manera. Pero, por hablar claro, nuevamente el PSOE se ha puesto de lado de quienes no quieren que nada sea algo mejor. No muy mejor, ni siquiera un poco mejor. Sino de quienes quieren que todo esté igual y que no haya salida. La única salida es estar detrás del orden, de la ley, de los márgenes de la ley, de aceptar que esto es lo único. De que la culpa es de los que queremos otra cosa. Que hay camino hacia la nada. Escuchando esta canción ayer, lo que representa, casi, casi me hace llorar.
https://www.youtube.com/watch?v=C6dNv7rKYfY

¿Está yendo la cosa mejor? No. ¿Nos estamos queriendo un poco más los unos a los otros? No. ¿Tenemos que esperar para siempre? No. Intentando encontrar la dichosa canción me topé con el Fireball de Deep Purple y con esta canción, No, No, No. La del vídeo del traje blanco. ¿Tenemos que dejar que nos sigan tomando el pelo? No. Qué ha pasado durante estos días. No lo sabemos. Es mentira, claro que lo sabemos, pero tenemos que explicarnos otra cosa para estar todos juntos y unidos en la lucha. Pero no es mi lucha. Así que, más o menos, creo que pasa esto. A la hora de la verdad, la verdad de la buena, nada es tan fácil. Si ahora sabemos que nada es tan fácil y lo sabemos todos, y lo sabíamos todos de antes, porqué tanto correr y sobre todo, porqué tanto insistir en que no podía haber dudas, caminos alternativos, distancia entre unos y otros. Si ahora sabemos que esto era menos inmediato de lo que se creía, si esto era así, a qué tanta solicitud de adhesión. Si conocemos que en el otro lado hay una banda de cafres, si sabemos que fuera de aquí son todos firmes partidarios de que esa banda de cafres haga lo que tenga que hacer pero sin manchas, porqué ha habido tanto entusiasmo en la movilización si no iba a llegar al lugar tan deprisa como se dijo. ¿Vamos a dejarnos engañar siempre? No. ¿Tenemos que esperar siempre? No. Esperar de quien se sabe que no va a dar nada, ni en un lado ni en el otro. No. Esperar de quien quiere cambiar, pero no cambiar. No. ¿Nos queremos unos y otros? No.
https://www.youtube.com/watch?v=P5WVqZqw1Es

Es igual. La pena es otra. La pena es escuchar ayer la tertulia de hora 25 durante nos minutos, pocos minutos, lo que tarda en calentarse el pollo y escuchar la euforia. Escuchar cómo tertulianos y presentadora se felicitan por la declaración de la paz. La paz entre las fuerzas del orden, la asunción de que el orden prevalece, de que el PSOE se ha situado definitivamente en el bando del orden, de la reforma constitucional pactada con quien no quiere reformar nada y nada se reformará. Con la puesta de largo de Pedro Sánchez como dique a todo intento de reforma en profundidad. Pedro Sánchez estrella de los corrillos, estrella del besamanos. El socialista estrella del besamanos al rey. Más de 20 exministros socialistas presentes en el desfile de las fuerzas armadas, de la policía y la Guardia Civil para demostrar que están donde tienen que estar. Ni república, ni federalismo, ni nada. Aún tenemos que hacer cosas juntos, pensará alguien. No sé qué. No sé qué gracia tiene buscar la complicidad de alguien que ha estado agazapado durante todo este tiempo sin hacer ni un gesto y que cuando lo hace es porque ha negociado con el PP una reforma constitucional que ya veremos. De verdad, es de lo más ilusionante. De lo más. La pena es que todo aquello que puede ser, en realidad es nada.
https://www.youtube.com/watch?v=pKA0sdPByN0

No sé qué más se puede decir. El texto aquel de Albert Pla diciendo que se acuerda de sus paseos por las ramblas con Marsé y Vargas Llosa... es un poco eso. Es esa especie de élite del pensamiento que en su momento no pudo hacer lo que pareció que podía hacer, que se quedó con lo que pudo, que no sé si trabajó por mejorarlo a fondo o por descubrir las mieles de la vida en normalidad y que ahora se encuentra con que hay quien ya ha desconectado de todo eso y con que hay un montón de recias y recios fascistas que están dispuestos a exhibir lo mejor de toda la simbología más abyecta para defender algo que... y de quién se ponen al lado. O qué proponen de nuevo. Escucho a Serrat decir que él no está por... y me lo creo. Y por el otro lado, la opinión oficial del mundo 'no pepero' y no nuestro es que es el momento de estar con la constitución y con la ley y que no... y así llevamos tantos años. Y en este lado de la película se nos sigue contando que todos los movimientos son buenos, que todo está yendo a favor, que esto ya si que no hay quien lo pare, que todo es inteligente, que no pasa nada, calma, que vamos bien, que es una buena idea, que mejor parar un momento y tomar impulso. Estas cosas se dicen antes. Me repito, pero es que estoy que pito.
https://www.youtube.com/watch?v=7zxSXfBdnxs

Unicornio. ¿Qué significa el unicornio? El unicornio es algo que no es real, pero todo el mundo sabe cómo es, todo el mundo ha visto alguno aunque sea mentira. ¿Por qué no creer en los unicornios? ¿Por qué no pensar que puede haber algo que, si hemos conseguido pensarlo y hemos conseguido plasmarlo en papel e incluso hemos llegado a vivirlo alguna vez, porqué no pensar que puede existir de manera cierta y perdurable? Desde que me regalaron el llavero con el unicornio, pienso que es más efectivo que llevar un llavero con la bandera de la república, por ejemplo. Es la misma idea. Es pensar en algo maravilloso, ficticio, irreal, fabuloso, que parece que no puede existir, pero que está representado y que es posible que... quizás... trabajando por encontrarlo... ¿no? ¿Cuando voy a esforzarme en escribir bien? ¿Cuándo voy a poner algo de mi parte y dejar de vivir de rentas? ¿Cuándo voy a memorizar y cuándo voy a hacer caso a los que me dicen que corrija? ¿Cuándo voy a ser consciente de que no da lo mismo? ¿Cuándo voy a poner los porqués y los por qués y todo eso como dios manda? Y uno piensa que esto de escribir no es más que un hobby, una afición, un algo que se hace para matar el tiempo. Y que el unicornio es hacerlo bien. Hacerlo bien jamás. Muerte al unicornio.
https://www.youtube.com/watch?v=nCBuHnBPh94

Un buen día de calor. Un buen día de sol, que seguro que es la antesala de un fin de semana de nubes y de llover. Porque no es normal este calor. Y, como muchos dicen, qué bien que vuelve el fútbol. Y qué bien que podamos pensar en cosas rutinarias que no nos obliguen a tomar partido, a tener que vernos obligados a coger una bandera o la otra. Diversión con banderas. Y parece que la semana que viene tendremos otro momento de conjura y de unidad. De salir a la calle. De gente pegada a la tele. Y eso es bueno. Por una vez tenemos a gente que se siente llamada a dejar de pensar en otras cosas, y al mismo tiempo tenemos a gente que se siente mal. Porque nos obliga a discutir, a hablar, a reflexionar, a definir con quién y porqué. A saber escoger el momento, a saber escoger las palabras, las situaciones, las afirmaciones, las acusaciones. A saber que lo que hoy parece tremendo y salvajemente revolucionario, puede que mañana o esta misma tarde nos obligue a dar una vuelta sobre nuestro propio eje. El momento es ya. El momento es ahora. Todo es nada. De dónde sacará la gente esas frases tan chulas que coloca en los discursos. Quién las hará. Quién tendrá el libro. Y hablando de libros... mientras estamos hablando de esto, no estamos hablando de otras cosas.
https://www.youtube.com/watch?v=I0KrLaaCkPQ

Pues eso, que si nos vemos o algo, saluden. Que no creo, porque es tiempo de recogimiento y meditación. Bueno. Eso. Buen finde.

jueves, 12 de octubre de 2017

Grandes adelantos. Las bolsas de tela.

Si tuviera que elegir cuál es el invento de este siglo, sin duda apostaría por las bolsas de tela. Bolsas de tela que llegan a ti y que rápidamente se van, se pierden, se dejan, se consumen, se utilizan y se exhiben. Bolsas de tela en las que transportas folios, carpetas, dípticos, trípticos, octavillas, comentarios, libros, libretas, blocs, carpesanos. Bolsas de tela con mensajes. Bolsas de tela que funcionan como camisetas con mensaje. Bolsas de tela que dicen mucho de ti. Qué dirá esa bolsa de tela que está girada. Qué misterio. Bolsas de tela publicitando bebidas que patrocinan un festival. Bolsas de tela que indican que una vez fuiste a Copenhage. Bolsas de tela para significar que estás muy de parte de. Bolsas de tela para que recuerdes que una vez estuviste en aquel sitio y que pagando una módica cantidad puedes ayudar a que la causa siga adelante y con tu bolsa colgada lo recuerdas, propagas la idea, llevas cosas. Bolsas de tela con un logo resultón. Bolsas de tela de moda. Bolsas de tela que dicen que llevas una bolsa de tela pero no eres de esas personas que necesitan llevar bolsas de tela, sino que la llevas como una manera de. Bolsas de tela que sustituyen a la riñonera. Bolsas de tela que sustituyen a la mariconera. El otro día vi a una persona con una mariconera, colgada al hombro. No necesitaba llevarla colgada al hombro para nada, no la necesitaba. Pero la llevaba. Personas que necesitan llevar colgadas cosas al hombro para que parezca que están llevando algo importante o simplemente algo. Personas que llevan colgadas mariconeras al hombro para decirle algo a alguien que está hablando y se lo cuentan y parece todo tan antiguo y tan fuera de tiempo que ni siquiera el diseño moderno de la mariconera te redime. Bolsas de tela que no valen para llevar cualquier cosa. Puedes ir al mercado con tu bolsa de tela y mostrar al mundo que tu partido comunista es una de las cosas más bonitas y preciosas que existen. O bolsas de tela que enseñan el perfil más juvenil y moderno de tu alcaldesa. O que eres realmente ecologista. O que Palestina no se te va de la cabeza. O tu participación en un congreso muy importante en una ciudad del extranjero. Del extranjero. Vas al mercado, que me pierdo, vas al mercado con tu bolsa de tela y no puedes llevar cosas que sangren. Sobre todo si van sueltas. No puedes llevar en la bolsa de tela, pongan lo que pongan y tengan el mensaje que tengan, filetes de hígado. Los tienes que envolver en algo. En otra bolsa de plástico. Y haz la prueba. Filetes de hígado de ternera, dos, acaban sangrando y hacen muy mala impresión. Y tampoco puedes llevar corazones. Corazones de vaca. Corazones de mono. Dónde consigue uno corazones de mono. En una bolsa de tela puedes meter verdura, quizás huevos, quizás cosas diversas, papeles que demuestren que estás haciendo algo con papeles. Quién tiene los papeles, los tengo yo. Yo llevo los papeles, no te preocupes. Te voy a enseñar un libro que tengo aquí, en esta bolsa de tela, qué bolsa de tela tan chula, de dónde es, es de cuando fui a un congreso y me la dieron. Es de la última asamblea. Es del parlamento austriaco, de una vez que fui a un congreso. Ir a congresos con bolsas de tela. Tengo dos bolsas de tela. Una de ellas plegada y otra de ellas plegada también, pero la he desplegado para hacer la foto. Una bolsa de tela con llagas. Una bolsa de tela con eccemas. Una bolsa de tela que supura un liquidillo raro. Una bolsa de tela con barras de pan. Una bolsa de tela que vendemos, y la camiseta, y un boli, y unas pegatinas. Pegatinas ya se venden pocas. Quieres una bolsa de tela, que las estamos regalando porque ya se pasó el tema este y nos las tenemos que quitar de encima. Por qué llevas eso en una bolsa de tela, deja que te doy un canasto que he tejido con mis propias manos. Son las manos de un pueblo trabajador, las manos de la tradición, las manos de un pueblo originario. Soy el transmisor de una tradición que se remonta a muchos siglos atrás, antes de que se descubrieran las bolsas de tela. Bolsas de tela para meter cartones de leche. Nadie pregunta ya por los filetes de hígado de ternera. Pasen delante del puesto de la casquería y vean que no hay nadie. Nunca hay nadie. Bolsas de tela que te recuerdan que estuviste. Quieres una. Quieres que de una bolsa de la última asamblea, es casi una reliquia. Y la he perdido. Solo tengo dos bolsas de tela. Bolsas de tela para meter ropa. Para meter una bolsa de tela. Bolsas de tela para meter el corazón. Llegar rápido a casa para sacar el corazón sangrante y meterlo rápido en... para tirarlo a la basura. Pierdes el tiempo con un corazón en una bolsa de tela. Dónde están las bolsas de tela, hace tiempo que se fueron. Hace tiempo que no sé de qué es la otra bolsa de tela que tengo. Me preocupa no saber. Bolsas de tela de la última vez que viste a un mono saltar desde tu terraza hacia la otra terraza para apagar el fuego de una barbacoa que te atufa la ropa tendida. Bolsas de tela con la cara de un mono. Bolsas de tela de un puesto del mercado que vende hígado de ternera. Ternera sangrando.

miércoles, 11 de octubre de 2017

Lo que pasó, pasó.

¿Quién puede escribir sobre bolsas de tela con lo que está pasando? ¿No había una canción que hablaba de quién puede cantar a nosequé si ahora tal? ¿Algo así? Todo es extraño y al mismo tiempo previsible. Todo parece que estaba cantado y al mismo tiempo parece que le esté pasando a otro. Todo parece que 'yo ya lo dije' y sin embargo nadie sabe interpretar realmente qué pasó ayer. Una tarde esperando, esperando a que llegase la tarde y a que llegase la tarde una hora después. Una tarde escrutando las caras, mirando a ver si se ríen, si sonríen, si salen serios, si se sienta o si no se sienta, si va a hablar o si ya ha acabado de hablar. No escuché hablar al mío en directo, luego me enteré de lo que dijo. Cómo decir algo que llevas diciendo tanto tiempo y que nadie quería escuchar.
La palabra era desescalar. Cuando el President Puigdemont comenzó su discurso con la intención de desescalar, parecía que todo era un 'yo ya lo dije', y que ya estaba, a medida que iba avanzando no sabías cómo iba a acabar, parece que lo dijo y luego lo suspendió. Pero no lo dijo.
¿Es canela o es veneno? Hay un número de la Hora Chanante, del Payaso, en el que el Payaso hace de rey y le dan nosequé y al probarlo el rey duda de si lo que le han dado es canela o es veneno. Y el chiste es que repite constantemente ¿Es canela? ¿O es veneno? Y eso era. Gente, compañeros y compañeras que ayer fueron a la Ciutadella y que se fueron a los cinco minutos de acabar el discurso. Con otros compañeros hablábamos de que era un cierto deja vú para los que siempre nos decepcionamos, los que vamos a votar una cosa y luego sale otra, los que votamos una cosa y se nos acaba haciendo otra. Compañeros, os acordáis de que íbamos a hacer tal... pues hemos firmado cual. Y así. Y seguimos celebrando la Revoución de Octubre, la muerte del Ché, como si no nos hubiéramos enterado de nada.
¿Fue o no fue? Parece que dijo que iría trabajando en ello y que suspendía la cosa. Acabo de escuchar a la Marta Pascal en una grabación de ayer decir que lo de la firma de la declaración era una cosa simbólica que no tiene validez jurídica. Viejos tiempos.
Pero ojo.
Qué coño le importan los viejos tiempos y lo que quiso decir y no dijo, la oferta de mediación, el desescalar, el leer sin las gafas puestas, al cafre de Rajoy. Qué coño le importa el gesto, la pirueta política a la cafre de la Arrimadas. Me jode hablar de Arrimadas, porque parece que desprecio a la mujer política, prefiero hablar de Ciudadanos. Cuando Puigdemont acabó, creí que se abría una cosa nueva, un posible espacio para hacer algo, para buscar otra vía. Y sale Ciudadanos y se caga en todo. Y es espantoso. Y dan miedo. No quieren mayoría silenciosa ni silencioso. Quieren leña. ¿En serio esa es la opción que sube? ¿En serio esa es la opción que aprecian los que no son indepes que ha de potenciarse? ¿Leña? ¿Más leña? ¿Numeritos con el pasaporte? ¿Mi padre andaluz? ¿Es eso? Por favor, que se baje, que no hable, que lo deje. ¿Esa es la voz de millones de catalanes silenciosos? ¿No enterarse de nada?
Pero aún no lo hemos visto todo. Esta tarde o dentro de un rato o cuando sea, el presidente Rajoy va a hablar. Ayer no habló. El presidente del Gobierno habla poco. La broma de que hace poco es dolorosa. Ayer hubo sesión en el Senado, los del PP estaban como lobos, decía María Freixenet. ¿Qué harán hoy? ¿Serán los cafres que parecen ser y que son? ¿Aplicarán el 155 para que la tropa visible de banderoides se quede tranquila y no sirva de nada la llamada a parar máquinas? Oyendo a Arrimadas y oyendo al ultra de Albiol, no te puedes fiar.
¿Y el PSOE? Dicen que Iceta habló bien. Pero el PSOE es otra cosa, no vaya a ser que les confundan con peligrosos comunistas y separatistas y eso no lo quiere nadie, se pondrá al lado del Gobierno. Espero que entren en razón. Aunque siempre acaban entrando donde te dije.
El PP quiere sangre. Supongo que querrán volar los puentes, dejar en ridículo lo que hizo ayer Puigdemont, aplastar, vencer, arrinconar al que ha levantado los brazos y darle de ostias. El PP es así. España y yo somos así, señora.
Mientras la plaza va vaciándose de gente, aparecen los chungos para arrinconar al que está recogiendo y le preguntan ¿dónde están tus amigos? Quítate las gafas.
Siempre he sido muy crítico con todo esto del Procés. Siempre he sido crítico con el Procés. Si eso quedamos y lo discutimos otra vez.
¿Y del otro lado? ¿Qué tenemos al otro lado? ¿Van a poner cabeza y buscar entre el amplio abanico de posibilidades de parecer que hacen algo y que se queda en nada una respuesta zero o van a sacar el bate de beisbol contra el ciervo enfermo?
Azotando al caballo muerto, un disco de los Sex Pistols.
Mención especial, otra vez, y ahora toca sacar pecho, para los compañeros y compañeras de Catalunya Sí que es Pot, que han procurado siempre poner la cara diciendo lo que es, lo que podía pasar, lo que podría ser otro camino. Aunque dijeran que no se entendía, que era una olla de grillos, que no nos queríamos ni a nosotros mismos. Al final, aquí estamos. Ahora Marta Pascal se acuerda de nosotros como alternativa si la Cup se enfada. Fenomenal. Estupendo. Mágico.
Y mención especial para los que fuera de Catalunya se juegan la cara y los votos y la subsistencia política y a veces personal (ese señor en Huelva con un cartel al que los vecinos le burrean, qué triste), por defender una propuesta, por defender otra cosa. Diversión con banderas.
Y nada. Que lo de ayer fue lo de ayer. Que aún podemos quedar para discutirlo, pero fue lo que fue. O no.
Y que esta tarde no sea lo que parece que va a ser.

martes, 10 de octubre de 2017

Otro texto sobre el tema

Como decía la canción de La Polla Records, no tengo nada que decir y lo que digo te lo tienes bien sabido.
Ayer habló Ada Colau y propuso parar máquinas. No entraré en los detalles de todo lo que dijo, pero simplemente apuntaré que tanto a Puigdemont como a Rajoy, les conminó a que cambiasen el rumbo. También se lo dijo al PSOE.
Bien, inmediatamente después de hacer los tweets reglamentarios, la reacción. No puedes situarte en medio, decían las respuestas. Desprecia las ostias del 1 de octubre, decían. No ha dicho nada, es cínica, decían. Dialogar con quien te pega, decían y dicen. No hay nadie con quien dialogar. Parece ser que nadie quiere dialogar. Que nadie quiere parar. Adelante pues.
Por la tarde, en una manifestación en Valencia, los ultras fascistas con la policía mirando, atacan a gente. Gente de izquierdas e independentista. Podría haberlo dejado en ‘fascistas atacando a gente’, que era lo que me pide el cuerpo. Antes Pablo Casado, con esa sonrisilla de ‘voy a hacer una gracia y es esta que os estoy contando a ver si la pilláis’, decía que Puigdemont puede acabar como Lluis Companys. Es de ser un cafre y un irresponsable de tomo y lomo.
Jordi Évole escribe un artículo desde una zona de guerra, describiendo lo que está viendo, a grandes trazos, y transmite su miedo a que esa situación pueda trasladarse un día aquí. Estando en manos de una policía que hace afirmaciones de parte, en manos de policías que ya no sirven –se supone- a la ciudadanía, sino a una parte, qué menos que pensar que cualquier cosa puede ser posible. Se puede hablar de todo, menos de romper España. Ergo no se puede hablar de todo, dice la ministra. Bien, el artículo de Évole tampoco vale. No recuerdo bien los argumentos que utiliza una compañera para desmontarlos, pero tampoco valen. Por dónde están escritos, porque, básicamente, colaboran con el opresor que quiere que tengamos miedo. No vale la gente que tenga miedo. Solo valen los valientes, enviar postales desde el frente.
Hoy es el día. Según dicen en la radio, que están bien informados, parece ser que Carles Puigdemont va a decir algo pero que no va a ser lo que se supone que es la DUI pero que puede contentar a todos. Los que no queremos ni DUI ni 155, no sé si estaremos contentos. Va a dar igual, estemos como estemos no le va a hacer gracia a nadie. En la radio dicen que Puigdemont y Rajoy son muy parecidos. Personas de derechas con un profundo amor a su patria. Seguirá la cosa hacia delante, como posponiendo algo que sabemos que provocará daño y dolor… daño y dolor. La vía eslovena. En TV3, ante la propuesta de utilizar la vía Eslovena, hacen un reportaje de un proceso de independencia idílico en el que solo mueren 40 personas. 40 personas. Yo no pienso ir.
En fin. Que este artículo no va a cambiar nada, porque ya está todo ahí. Hoy habrá amigos y amigas que irán al Parlament a proteger las instituciones. Hoy habrá amigos y amigas que no irán a ninguna parte. Hoy habrá amigos y amigas que esperan con ilusión que pase algo. Y posiblemente esos amigos y amigas no coincidan entre sí sobre lo que les hace más ilusión.
Este texto no va a servir para nada más que para hacer perder el tiempo. No llama a ocupar las calles, no llama a tirar hacia delante, no llama a aprovechar la ventana de oportunidad que supone este momento de ruptura. Llama a nada. No llama a nada. Para qué llamar. No sé si hay alguien que escuche.
Me llama la atención la gente que quiere que pase algo. Lo sospechosos que somos los que parece que no queremos que pase nada. Y queremos que pase, ya lo creo que sí. Queremos que se pire Rajoy y el PP. Que termine este episodio de Diversión con banderas y que empecemos a hablar de cambiar qué significa ser español y ser catalán. O porqué tiene que significar algo. Si es que tiene que significar algo. Intento hablar como un hippie de mierda y se me escapa la risa. O me siento ridículo. Paz y amor. John Lennon diciendo que no cuentes con él para la revolución… o sí.
He estado escuchando a Sergi Pàmies en la radio. Me gustan sus libros, no me gusta lo que leo de él en prensa. Hoy decía que no le mola ver banderas en cada casa, gente envuelta en banderas. Y que esto no tiene solución. Es un poco así y es así. Esto no tiene solución.
Gente que quiere A y sabe que ya no le vale una cosa más que A, porque A está ahí y lo ven y quieren ver que A es ya. Gente que siempre ha sido de B y no va a tolerar que haya otra cosa que B, no lo va a tolerar. Y gente que quiere C, que no ha pasado nunca C, y que espera que cambien cosas para que C pueda ser posible alguna vez.
No nos vamos a poner de acuerdo. Este texto no va a cambiar nada, pero de qué vas a escribir. O qué vas a decir. Puedes no escribir nada e ir al Parlament hoy a defender la democracia, me dirán. Y levanto la ceja así como diciendo...Y tendré que explicar otra vez lo mismo desde el principio. O puedo… o no puedo. Da igual. La verdad es que es un chollo que esté pasando esto porque así no me tengo que esforzar para inventar nada para escribir. Miras el fb, lees la prensa, escuchas la radio, ves la tele. Y vomitas. Y copias lo que otros dicen. Es fácil.
Y luego a esperar. Esperar a nada. Porque ninguno de estos textos de mierda no vale para nada. Que pase lo que tenga que pasar.

Tengo ganas de escribir sobre las bolsas de tela. Mañana si eso.