viernes, 20 de julio de 2018

La otra alcaldesa

El último pleno municipal en Santa Coloma de Gramenet fue intenso. Tan intenso como otros. Más intenso que algunos. Menos intenso a ratos. Con sus momentos. Pero qué momentos. Un factor, sin embargo, sobrevolaba en el ambiente. Nuestra alcaldesa no traía buena cara. El pleno extraordinario que tuvo lugar a las cinco de la tarde, para discutir los usos de la CIBA como espacio feminista según los planes del equipo de gobierno, evidenció el fastidio de la alcaldesa. No estaba a gusto. El miedo a que en alguna de las intervenciones de la oposición sacara la caballería a pasear, rondaba a cada momento, hasta que al final la tormenta sucedió con una gracia sin gracia que quiso hacer Dimas Gragera de Ciudadanos. A partir de ahí, todo descarriló. Las faltas de respeto, los comentarios 'para que no me oigan pero para que me oigas', las caras y las miradas, las faltas de consideración, con protagonismo de la principal edil, se sucedieron. Pero este ambiente no es nuevo.
Soy un periodista basura y suelo hacer cosas basura y supongo que esto no andará muy lejos. Opinar, por ejemplo. En el último Full Informatiu, nuestra alcaldesa aparece en cuatro fotografías, una por página, mostrando una imagen risueña y feliz. La imagen que sale en los medios, una alcaldesa alegre, joven, que contrasta con un ambiente político de personas agrias y viejunas. Una alcaldesa que conecta con quienes... bueno, que conecta con mucha gente. Pero posiblemente pocos conozcan a la alcaldesa que participa en actos y más aún la que participa en debates. Nuestra alcaldesa es capaz de explicar un cuento de TEO como si te estuviera echando una bulla. Cualquier tema, cualquier intervención, sea presentando un libro, interviniendo en un acto, dando la palabra a... parece convertirse en una reconvención a los asistentes. Nos echa la bronca por sistema.
Y no parece que sea esa la imagen que quiera proyectar. Porque podría ser una alcaldesa firme, dura, seca, y al mismo tiempo eficiente. Pero su equipo de gobierno demuestra a cada rato que tampoco lo es. Y así, con cada proyecto, con cada anuncio, se tropieza con errores, fallos, excesos de confianza o sencillamente una dejadez y falta de efectivos con capacidad, que la dejan en mal lugar.
De nada sirven las páginas laudatorias en El Periódico a cada proyecto y anuncio. De nada sirven fulls de Districte, de nada sirve el Full Informatiu, ni los medios locales que proporcionan información a la medida. La crítica, legítima, no sienta bien.
Y ahí empiezan los problemas.
Y las malas caras.
Vayan al pleno. Siéntanlo en sus carnes. La crítica, con razón o sin ella, debería simplemente resbalar al equipo de gobierno. Por sistema, en los plenos, es el teniente de alcaldesa quien lleva el peso, Esteve Serrano. Con mayor o menor fineza, torea y sortea los temas. Discute, se enfada, se acalora... lo mismo puede ocurrir con cualquiera del equipo de Gobierno, desde Petry Jiménez a Mireia González, pasando por Lídia Montero o Pedro Cano... pero ay, ay, como intervenga la alcaldesa.
(Imaginen eso mismo en una reunión de una ejecutiva del psc nacional, imaginen, con esa gente tan acostumbrada a que le peguen la bronca, imaginen cómo debe sentar una de esas reprimendas, esas lecciones, imaginen y luego respóndanse sobre porqué es nuestra alcaldesa for ever).
Como periodista basura, podría comentar que el comunicado lanzado por los grupos de la oposición de manera conjunta (SOM, Ciutadans y Gent d'Esquerres ICV-EUiA), tiene como origen este último pleno y la trifulca que se originó. Pero la cosa viene de lejos. Y como periodista basura diré que el Partit dels Socialistes de Santa Coloma, tiene todo el derecho del mundo a lanzar su comunicado de respuesta pertinente. Pero no a través de la Web Municipal. La defensa del grupo socialista en frases como esta: 'No volen el debat i la discrepància política, volen unir-se per dinamitar al govern socialista amb mentides i falsedats. Això és políticament injustificable i moralment repugnant.' No son de recibo en una web municipal. Son perfectamente válidas en el blog de socialistes de Santa Coloma.
La pretendida unión o comunión como llaman en el comunicado 'oficial', entre grupos antinatura es ciencia ficción. En pocas o ninguna de las actuaciones de los grupos de la oposición, tanto en visión de ciudad como en proyectos varios, existe tal 'complot'.
Utilizar los medios públicos, por mucho premio que te den, para hacer campaña electoral de una manera tan burda, también es repugnante. Pero a todo se acostumbra uno.
En fin.
El último pleno será caliente. Y los que vienen más.
Porque no sé si se han dado cuenta de que ya, YA, estamos en campaña electoral. Y veremos cosas. Y movimientos. Y giros irascibles. Y abrazos del oso.
Y comunicados.
Y sonreír por fuera. Y rugir por dentro.
Y seguir preguntándonos qué es lo que hacemos tan mal o hacen tan bien para que no sigan otros cuatro años más.

jueves, 19 de julio de 2018

El peor Mundial, el mejor fútbol

Como negocio, está claro que este mundial de fútbol ha sido un fracaso. Las grandes estrellas arrastrándose o eliminadas a las primeras de cambio. Las grandes campañas de márketing ridiculizadas y puestas en tela de juicio. Los equipos que han llegado hasta las últimas rondas, haciendo alarde de lo colectivo. Una puta mierda para todos los medios de comunicación y los patrocinadores que basan todo su negocio en el brillo de unos cuantos nombres que hace tiempo que no piensan en el fútbol como juego, sino en el fútbol como estadísticas, goles, records, celebraciones, plusmarcas, peinados, nuevas camisetas.
El fútbol se juega cada vez peor. A mi juicio, que veo fútbol del Athletic Club y el de las selecciones cuando puedo en los campeonatos grandes, cada vez se juega peor al fútbol. Cada vez hay más fuerza, más físico, pero menos técnica, menos jugadores anárquicos, menos virgueros. Sin embargo, el fútbol parece haberse igualado por abajo. No se juega mejor, pero es que nadie juega mejor. Los grandes artistas, brasileños, argentinos... desaparecidos. A los equipos colectivos ya no les basta con la fuerza y el orden. Tienen que hacer algo más. Y este mundial ha demostrado que el mundial como negocio ha sido un desastre, pero como juego ha sido el más parejo. No se han visto grandes cosas pero casi todos los partidos han sido muy emocionantes.
Francia ha ganado. Alguien me preguntaba que cómo podía ser que, siendo casi todos sus jugadores africanos, no fueran los países africanos más fuertes. Por la estructura organizativa, supongo. La mentalización o el trabajo que se hace de manera previa, cuenta. Senegal tenía un equipazo, pero creo que no se esforzaron lo suficiente. Japón tenía un equipo que sufría cada segundo, pero se esforzaban y eso, el esfuerzo, el amor por el juego, les ha hecho grandes. Los belgas, por ejemplo, tras años de tener un buen equipo algo desidioso, este año han dado en el clavo.
Equipos ordenados, que no se achantan, que no dan partidos por perdidos. Lo peor para quien quiere un mundial de muchos equipos muy flojos que permitan lucirse a los grandes, para tener muchos vídeos de muchos goles y celebraciones y risas.
Ha ganado Francia con Mbappé, un chaval de 19 años del que se bufa el gran perdedor, Neymar. Pogba, que llevaba años desperdiciando su fuerza, se ha centrado. Griezmann ha demostrado que sabe jugar al fútbol. Parece una tontería, saber jugar al fútbol.
Me gusta el fútbol, mucho. No me gusta el estrallatismo del fútbol, pensar que el fútbol es uno contra uno y sus comparsas es no saber de fútbol. Saber que juegas contra rivales de los que no te puedes bufar. Saber que no te van a dejar pasar porque eres quien eres, que te van a dar y que para eso está el juego, para esquivarlo.
Ha molado lo del Var. Se ha quitado de enmedio a los piscineros, a los teatreros. Mola.
España. Creo que ha sido víctima de un regreso al pasado. Cuantos más jugadores del Madrid juegan, jugadores de chichinabo, peor es el resultado. Lucas Vázquez, Asensio... nada. Chichinabo. No llevar a jugadores como Javi Martínez por llevar a todo aquel que una vez pasara por el Castilla. Mal. No me ha dado ninguna pena, la verdad.
Al parecer la opinión es que el mundial ha sido malo. Quique Setién lo ha dicho. No ha habido fútbol de ataque, dice. Lo que no ha habido es equipos que avasallan. Y eso se confunde con espectáculo. En fin.
Croacia. La tolerancia que tenemos hacia el fascismo es salvaje. Cómo toleramos que nuestros ídolos deportivos coqueteen con el fascismo, tan abiertamente. Se disculpa. No lo saben, son inocentes.
Inglaterra. De vez en cuando tienen estas cosas. De vez en cuando se les ilumina la bombilla. Bueno. Acaban palmando como siempre.
En fin. Que me gusta el fútbol así. Que palmen los malos, que los más o menos legales vayan pasando y que al final gane un equipo que al menos no ha hecho demasiadas pirulas. Y que se jodan las multinacionales. Que ya ves tú lo que se estarán jodiendo... en fin.
El que no se consuela...

miércoles, 18 de julio de 2018

La gran casa del franquismo

No sabemos nada del franquismo y no nos hace falta saber tanto, porque de lo que se trata, como siempre, es de inventárnoslo todo. Un país de franquistas, un país de antifranquistas. Gente que llega a su casa y se pone a ver la tele y dan un programa en el que unos chicos jóvenes cantan como si fueran de otro sitio, pero son de aquí, pero parecen de fuera. Y toda la familia ve la televisión y está de acuerdo en que todo es una puta mierda y no saben si un día podrán ver otra cosa en la tele. O vivir de otra manera. Un día ponen la tele y se ve el fútbol y les parece algo antiguo. Un día pondrán la tele y les parecerá moderno, nuevo, rutilante. Estamos todos juntos, reunidos, nos tenemos que poner de acuerdo porque el enemigo es muy fuerte, es implacable, no tiene piedad. Estamos todos juntos, reunidos, como una persona sola, y sabemos que el enemigo es idiota, que no tiene ni idea, que vamos a ganar, porque ellos son tontos, son franquistas, no saben de nada. Estamos todos juntos, reunidos. Vamos a ir a un bar a tomarnos una cerveza. Vamos a discutir de política, vamos a discutir sobre el fascismo. Me dices que vuelva el fascismo. Entra un señor en el bar, te mira de arriba abajo y te da una ostia. Te da dos ostias. Como te quedas mirando un poco sorprendido, te da una tercera ostia. Y te quedas con la ostia. Y te vas a tu casa y te pones a ver el fútbol o una peli sobre un bandolero de Sierra Morena. Y dejas volar la imaginación y quieres irte a la cama cuanto antes, dormir y que se pase. Eso es el fascismo. Eso es el franquismo. Que te den dos ostias y tengas que irte a tu casa a ver la tele. A olvidar. Y crees que el franquismo es follón, manifestaciones, lucha en la calle y valentía a raudales de personas que se dejan la piel. Y son dos ostias y para casa. Y la valentía, mesurada. Clandestina. Clandestinidad. Escondidos, tapados. El franquismo es un libro de historia sagrada en el que Indibil y Mandonio van a resistir contra los romanos, pero al final los romanos son buenos. Todo el mundo es bueno. Todo el mundo tiene algo. Alguien en la cuneta, una historia por contar. Una guerra civil con sus batallas, varias, huidas a Francia, a Argentina, a Barcelona. Si no te gusta ya te estás largando. Uno va a trabajar, se lleva bien con el encargado, vuelve de trabajar, escucha la radio, las noticias, el fútbol, los árbitros, nos tienen manía en Europa, en todo el mundo. Nos tienen envidia. No pueden soportar que no seamos como ellos, que mantengamos vivas nuestras esencias. Una familia coge el coche y va a la playa. Coge el coche y va a la playa. Coge el coche y va a la playa. En la memoria, el abuelo no tuvo nunca coche y no fue nunca a la playa. El abuelo no tuvo internet y no reservó el hotel por Booking. El abuelo no pudo llevar un cargador de móvil en el Seat. El abuelo no salió del pueblo. El abuelo era pobre. El abuelo estaba amargado. Estoy feliz. Estoy tan feliz. La familia coge el coche y va a la playa. El franquismo todos los sábados en la tele, una película, un comentario, como si nunca hubiera pasado nada grave. Volveremos a ver recluta a babor, o La tonta del bote, o alguna comedia simpática. Alguna de Joselito. Y todo el mundo es bueno. El padre, la madre, el apoderado. El jefe, el dueño de la empresa, todos somos buenos. El señor que vende caramelos en el estanco. El del estanco. El que tiene todos los edificios de tu calle. El que vendió los terrenos para construir los pisos. El que los construyó. No me importa ahora quién eres o de dónde vienes. Olvidemos y construyamos un país nuevo. Un país nuevo que no tenga que ver con lo que había. El franquismo se construye todos los días. No hay un solo día, que no estemos construyendo algo de franquismo. Con esfuerzo, con desgana, con una mierda, con dos ostias todos los días bien dadas, poniendo cara de no entender lo que te dicen pero sabiendo que da igual, que ya te la han metido. Pagando, cobrando, suspirando. Viendo el futuro con terror. Viendo un partido de fútbol y no entendiendo los himnos fascistas de los croatas. Los fascistas. Los franquistas. Encerrados en un valle de los caídos. Los fascistas. Dando ostias por la calle. Los fascistas que no lo saben. Los fascistas que se quejan de que todo está mal y que antes no pasaban tantas cosas. Los franquistas que no entienden de política, porque son todos unos mangantes que hacen lo que quieren. Los franquistas que esperan al hombre fuerte. A la mujer con un par de cojones. A los cojones. Los franquistas que hablan de unidad de la patria, de la parte buena de la patria. La gran casa del franquismo. Nunca es demasiado tarde para volver al franquismo. Que no te pase nunca. Que no nos pase nunca.

martes, 17 de julio de 2018

Caminaron por Roma

La Grande Belleza empieza, si no recuerdo mal, con un turista palmando de un infarto cerca de donde está tomada esta foto. Si no me equivoco, en el Gianicolo. Puedo estar equivocado. A este punto de Roma, uno no sé si llega adrede. Nosotros llegamos por que nos perdimos. De las pocas veces.
Roma. Ciudad eterna. Los romanos, la Roma, la Lazio, la Grande Bellezza, la Dolce Vita, Ocho y medio, disco 80. No sé la de excusas que he puesto a lo largo de mi vida para no tener que ir a Italia. Os las ahorro. No me hace gracia seguir un tour turístico, No me hace gracia hacer colas para ver cosas. Yo quiero andar, ir, encontrarme cosas, pararme a tomarme una birra, descubrir otras cosas. Ese plan siempre he pensado que no cuadra con nadie. Que lo normal es reservar con antelación para ir al Coliseo, al Foro, al Vaticano. Y yo no quiero. Y esa, entre otras mil excusas, me han mantenido alejado de Italia entera y de buena parte del mundo. Además, soy pobre como una rata. Y entre unas cosas y otras, viajar no es algo común. Sin embargo, el gran empeño de mi compañera y que ya está bien y que va, joder, finalmente me han llevado a Roma. Y es un regalo que uno no sabe cómo devolver.
Roma. Las circunstancias o la tradicional imprevisión llevada al límite hacen que ni me preocupe por saber si Javier Reverte tiene su libro sobre Roma. Lo tiene. Me leo en el avión algo, sumado a otro poco, que hacen 120 páginas. Con eso voy tirando. No he mirado casi nada de la guía Lonely Planet. Pero algo es algo. Entre los dos haremos algo. Hace calor. Mucho calor. Llegamos tempranito y vamos tirando. Hay un plan inicial. Coliseo y Foro. Veremos.
Me gusta callejear. Me gusta entrar en Iglesias. Me gusta perder el tiempo. Pero me gusta también no perderme nada. No es contradictorio. Mirando el mapa, ves que una cosa está cerca de la otra y vas haciendo, y haciendo, y haciendo. Y cuando te das cuenta, entras en una iglesia y te mareas, porque estás muerto. Y sales y dices, qué plaza, y miras el mapa... y al lado está aquella otra plaza de la que te hablaron... y vas. Y así. Tres días. Coliseo y Foro. Vueltas, sobre vueltas, sobre vueltas. Una vuelta al Coliseo esquivando guías. Casi hay más guías que turistas y no es una manera de exagerar. Es impresionante el Coliseo, desde fuera. Soy un cutre, se da uno cuenta de estas cosas tarde, pero lo llevo con humor. Vamos al Foro, que es gratis. El Foro, las ruinas de la antigua... hay cola, no hay cola, porque hay un camino... y nos vamos por un camino y subimos al monte Palatino para no ver nada. Y bajamos. Y uno se ríe. Y se hace fotos sin hacer nada. Primera mañana sin ver nada, pero haciendo cosas y sacando fotos. Viendo cosas, aunque sea  desde fuera. No sé la gente que está dentro del Foro si está entendiendo algo. A mil grados. Con la satisfacción del deber cumplido, nos vamos a dar una vuelta por ahí. Por darla. Una cervecita. Aquí, aquí, aquí. No, aquí. Siete pavos por una caña. Pero nos sabe a gloria.
Roma. La chica que regenta el hotel nos da un mapa en papel, y con ese mapa tiramos los tres días casi sin necesidad de otras guías o del maldito google maps. Roma, todo parece que está cerca. No parece muy grande. Pero hay tantas cosas. Todas las plazas, Navona, España, Trevi, Pietra, Campo dei Fiori, Popolo, Venezia, San Eustachio, no sé. Me dejo mil. Pero hemos estado en todas. O casi todas. Di una. Hemos estado. Fotos. Saco muchas fotos, pienso en publicarlas en Instagram. No he publicado ninguna. Regalos. No preguntéis, no os he comprado nada. La duda, el no decidirse, el no querer más magneto... la camiseta cutre de la Roma con el nombre de Totti, ni eso. Ni siquiera la broma de la camiseta de la Lazio. Nadie es de la Lazio.
Roma. Cantidad de gente. El Trastevere. Como si fuera el Santo Grial, vamos al Trastevere, que es la zona... de comer y de beber y salir así un poco... es un río de peña, gente y gente. Pero qué ambientazo. Uno de los días coincidimos con un concierto al lado de la iglesia, una especie de fiesta de la comunidad de San Egidio, juventud por la paz. El día que vamos a Plaza Navona, nos encontramos con unos curas jovencitos y chicas también jóvenes captando peña, con cruces, 'tengo tiempo para escucharte'. En la iglesia, tocan la guitarra.
Iglesias. Me mareo. Me mareo de mirar arriba. Santa Maria de la Vittoria, al lado de casa, el orgasmo de Santa Teresa entre tabiques. No ando fino. En las iglesias. Hay una iglesia como sin fachada, la de los Ángeles y los Mártires. Entras y flipas. Es enorme, amplia, bestial. Está en las Termas de Diocleciano. Cuando acaba la misa empieza un concierto del organista. Hay que quedarse. El tiempo que haga falta. Salimos. Queremos ver un museo, uno al menos. Está delante pero damos una vuelta. Bustos, caras, mil caras, mil bustos, estatuas. La estatua del Ermafrodito. Tremenda. La de Artemis, las de... Todas. Mil fotos. Bustos, caras, romanos y romanas. Pinturas. Unas pinturas en la pared que si te fijas, si te fijas mucho, te dan mucho que pensar. Estos no eran... estos son. No son antiguos, son de ahora. Caras, trazos, líneas, más allá de Tim Burton. Son casi dos horas o más de visita que cunden mucho.
Cervezas. Peroni, Moretti. El café San Eustachio, cuatro pavos. Las cervezas, todo, te cobran lo que les sale de las pelotas. Siempre. Cenar en el Trastevere. Hemos cruzado todos los puentes varias veces. Hemos bajado a los márgenes del río. Hemos visto casi todo. Hemos caminado y caminado y nos hemos tomado las cervezas necesarias. Y vino de frasca, como dice Reverte. Y me compré unas bermudas, al fin, en las rebajas de Benetton. Mi bolsa de viaje Jean Paul Gaultier y mis bermudas Benetton. Me quedo con las ganas de ir a la tienda Sergio Tacchini. Total para nada, para no comprar nada. No os he traído nada. Fotos de Albero Sordi comiendo spaguettis.
No hemos visto nada de la movida, no hemos visitado a ningún colectivo, no hemos ido a la Fundación Gramsci, nos hemos tomado una birra en Via Veneto y hemos preguntado el precio para que no se diga.
Y en cada plaza algo. En cada plaza un edificio brutal. Y manzanas enteras que son palacios. Y estatuas y no hacerles caso a las estatuas que hizo Mussolini. Y buscar al Boca de la Verdad, perdernos, y encontrar mil cosas, teatros, sinagogas, ruinas. Una cerveza más por favor que nos la merecemos. Y sentarnos en las mesas del restaurante Antonio por casualidad y resulta que está cerrado y no enterarnos. Y en cada plaza algo. Y una ruina. Y el nombre de una calle. Y sacar el mapa, dobladito. Qué voy a hacer ahora sin un mapa en el bolsillo. Y litronear mientras los de San Egidio están en su movida. Y esa pareja cenando en Carlo Menta del Trastevere que es un sitio de batalla que él ni quiere ni entiende y ella intenta todo el rato, pero él pasa de todo y no quiere estar ahí y piensas, se acaban de conocer y es un viaje de esos de a ver qué tal. Y muchos españoles. Y mucha gente. Y el restaurante Antico Moro, con esa pareja de kanis romanos mirando a todas las pavas como si las fueran a... y todo estaba tan bueno. Y luego no había manera de bajarlo. Y qué hambre por todas partes y qué sed.
Y volver en autobús, destrozado de andar, y no pagar porque nadie paga. Y caminar y caminar y seguir caminando y viendo tiendas y viendo gente y tomando café en el atelier de Canova y la casa Museo de Keats y leer versos del Endymion y segir caminando. Y la fontana di Trevi, llena, pero llena, pero llena llena, pero qué vas a hacer. La tienes que ver, porque con ese calor y esa gente y parece que refresca. Es raro.
Y las últimas fotos en los puentes. Y no mirar mucho el libr oporque nos hemos dejado muchas coss. Pero hemos visto todo. Todas las iglesias. La del Gesú, no os lo he dicho, está enterrado San Ignacio de Loyola, y da miedo. Porque sientes el poder. El terror. Y otras iglesias, la de Supra Minerva, la de... cómo eran. Estoy empezando a olvidarlas. Italia.
Y ni idea de italiano. No se dice Bagno. El bar lleno de policías, dos cervezas y ver pasar gente, con las camareras que sabes que te están tomando el pelo. Dónde está el Bagno. Catacumbas en el piso de arriba. Pedales en los lavabos. Y perdiéndonos saliendo fuera del mapa. Caminando huyendo de plaza San Pedro, al borde, y huyendo hacia arriba y perdiéndonos por un bosque y esto ya no sale ni en el mapa. Y te encuentras a un runner y a una pareja de guiris y les preguntas y no sabes qué te han contestado. Y confías en que habrá un camino. Y encuentras Vía Garibaldi y vuelves a bajar. Y en la Pizzería un notas cuenta que ha estado en la cárcel. Al menos eso parece. Y te encuentras a mendigos que ya viste el día anterior.
Y me estoy dejando muchas cosas.
Y llegas al Belvedere y dices, estaba de Dios llegar aquí. Y sacas la foto. Y no es la mejor foto. Y yo no sé cómo estaréis vosotros pero yo estoy cansadísimo. No pienso andar jamás.
Y merece mucho la pena. No me hagan caso cuando diga que no. Volver conmigo a Italia. Ya lo tengo casi todo visto. Hasta el Aeropuerto.

viernes, 13 de julio de 2018

Gran Biblioteca Universal del Pensamiento

He escrito un libro. Lo he titulado. Lo he llevado a una editorial. Me lo han publicado. He vendido unos cuantos miles de ejemplares. He salido en la tele. Soy portada de las principales revistas de cultura. Me proponen aparecer en debates de cierto renombre junto a políticos internacionales. Opino sobre diversos asuntos de la realidad. Salgo en programas de televisión de carácter más ligero. Me proponen participar en política. Doy mi apoyo a un partido. Me proponen ser un cargo público. Consigo un ministerio. Escribo más libros. Alcanzo el puesto de presidente del Gobierno. Prohíbo mis libros. Los quemo. Quemo todas las bibliotecas. Prohíbo la enseñanza universal obligatoria. Decreto el cierre de fronteras. Elimino los canales de información. Salgo en programas de la tele donde solo hablo yo. Cierro la televisión. Hay una intervención internacional. Invaden el país. Me capturan y me juzgan. Escribo un libro. Lo titulo. Lo vendo a una editorial. Me lo publican. He vendido cientos de miles de ejemplares. Os juro que he cambiado, digo en la tele.

Girolamo Percolese posee amplios conocimientos sobre Historia y Religión en la época romana. Ha escrito muchos libros sobre el tema y se le considera una eminencia. Propuesto muchas veces al Premio Nacional de Cultura en Italia, es un personaje muy conocido de la escena cultural de ese país. Es también un personaje fijo en programas de televisión, donde hace gala de un sentido del humor y de, porqué no decirlo, también cierto sentido del espectáculo. Una de sus obras fundamentales, 'El sentimiento republicano y el liderazgo buscado', ha servido como motivo de debate y de cierta inspiración en muchos círculos también políticos. Girolamo Percolese es una persona de carácter afable y sencilla. Una persona que se hace querer. Se la ve pasear por Roma entablando conversación con gentes de todo tipo, que le reconocen por ser un personaje popular. El otro día, me lo encontré y le consulté acerca de alguna cervecería que me pudiera recomendar. Dudó.

Anastasia Gigulkova ha escrito una nueva obra basada, según ella, en sus propias vivencias como heredera del trono de los Romanov. Según vuelve a insistir la Gigulkova, su abuela es la archiconocida Princesa Anastasia que se salvó de ser fusilada por los bolcheviques allá en los lejanos tiempos de la Revolución. Gigulkova asegura nuevamente en esta obra que ha dado en llamar 'Yo, fusilada', que la princesa Anastasia fue salvada por un ruso bueno que la ayudó a escapar y que vivió largos y placenteros años en Fuengirola, bajo la condición de no desvelar su identidad real y con un pequeño sueldo que le pagaba la propia embajada soviética. Anastasia Gigulkova dice ser su descendiente y que no pretende reclamar ningún trono, sino que se reconozca no se qué papel de Anastasia como un personaje que hizo mucho por mantener el orden y la paz en todo el mundo gracias a sus desvelos. La verdad es que los libros de Anastasia Gigulkova no aportan demasiada luz, pero peor es que te hagan mover una lavadora de su sitio.

Con este calor, lo más apropiado es la lectura suave y relajada. Alberta Auptmann ha publicado una serie de relatos cortos con el título de 'Pocas palabras', que está siendo sin duda la sensación de la temporada. En ellos, Auptmann cuenta vivencias como ir al supermercado, buscar una tienda de hilo, tomar una caña en una terraza, pensar en cosas, pensar en otras cosas, pensar en cosas otra vez, desayunar, ir al lavabo, ducharse, cantar en un grupo, y otro tipo de vivencias que registra en pequeños párrafos de seis o siete líneas. La obra ha sido clasificada como revolucionaria por parte del famoso crítico Jose Miguel Adebayor, que la ha situado como continuadora de una línea que inició en su tiempo XXX y que se encontraba completamente abandonada. Alberta Auptmann en un curso de verano impartido por la universidad de Fuengirola, ha declarado que no sabe quién es XXX y que porqué no se acentúa Jose Miguel. Genio y figura.

Hans Largefield ha anunciado por sorpresa que abandona la literatura para dedicarse a la poesía. El escándalo ha sido mayúsculo ya que Largefield, Premio Nobel e ilustre miembro de la Real Academia de las Letras, ha hecho un anuncio sin sentido alguno. La poesía es literatura. Y con tal de deshacer ese equívoco, según Largefield, se ha propuesto escribir un tratado de diez volúmenes en los que va a explicar porqué la Literatura es algo diferente a la poesía, en base a un relato histórico que se remonta a las primeras manifestaciones artísticas y a la oralidad que define al ser humano. Largefield incluso ha llegado a proponer rodar una película divulgativa en la que él mismo interpretaría diversos papeles. La propuesta ha sido recibida por parte de diversas autoridades con un profundo estupor. A Largefield se le ha ido la cabeza, dicen muchos. Tunante, dicen otros. Y qué más dará.

Me gusta mucho el último número de la revista Lópera. En uno de sus apartados dedicado a las entrevistas con personajes relacionados con el mundo del bel canto, el protagonista no es otro que Joana Bellberó, la famosa soprano de Vallverdú, que acaba de presentar en Bellvitge la obra del escritor de vanguardia Vallfogó, titulada Vullcagar. La cantante hace un repaso de su larga carrera y anuncia cuales son sus próximos proyectos. Entre los más destacados está la de participar en la Marcha por la Racionalidad. Un movimiento que invita a pensar. Preguntada sobre el mismo, Joana Bellberó se dedica a hacer una profunda digresión sobre la cultura, el pensamiento y las aristas de lo conocido. En total, son 45 páginas de entrevista que, de manera sorprendente, se incluyen íntegras en la revista. Por no decir que no.

jueves, 12 de julio de 2018

Karpov

A veces, inconscientemente, pienso que llevo el pelo largo. Tonterías. A veces, pienso que llevo bigote y no lo llevo. A veces tenemos una imagen de nosotros mismos que no es. Eso es llevar el pelo largo. Qué tío y qué calor. Qué pereza llevar toda esa lana encima. Y no me gusta mucho llevar el pelo corto, me gusta llevar de vez en cuando el pelo así cortito, fresquito, pero mi aspiración ha sido siempre llevar el pelo largo. Claro, no así. No como el amigo. Vaya lanas. Holandés. El holandés errante, el holandés volador. Holandés. Holandés y con melenaca. Y yo soviético y con el pelo más corto. Claro. Y yo jugaré como siempre, conservador, esperando a ver, sin atreverme porque soy un mierda de jugador soviético conservador y atemorizado, con miedo a las cosas nuevas y sin posibilidad de atacar porque perdí mi oportunidad, bla bla bla, y él saldrá a por todas, porque es libre, lleva melena, es holandés. Pues te vas a cagar. Los dos peones y a por el centro del tablero. Tú ve construyendo tu castillito ahí en la esquina que no te voy a dejar ni mirar el brillo del cenicero. Melenas. Lanas. Greñas. Siempre me ha gustado la combinación melenorro así con el traje. O al menos con chaqueta. Cuando yo llevo chaqueta, que es casi siempre, me hago una imagen mental de mi mismo con el pelo largo, porque qué narices, también llevo el pelo largo o qué pasa, que solo lo pueden llevar ellos, los melenas, los rizados melenas lanas que tiene mucho pelo y los que tenemos el pelo aplastadico y lacio no podemos tenerlo. Claro. Siempre es igual. Pues le voy a echar del tablero. A él y a su melena. Que no le veo ni la cara. Holandés con melena. Y ahí lo tienes, apuntando tan formalito. Y luego yo soy el soso, el aburrido, el caspa, el antiguo, el rancio. Y ahí lo tienes, finalmente, jugando los dos al ajedrez y siguiendo unas normas. Y apuntando. Y con chaqueta. Tan formal. Tan así. No sé, hoy me voy a soltar la melena precisamente y voy a salir con todo. Se va a creer que me han puesto una careta de Karpov. Y mira que hoy me he visto y he dicho, hoy me veo bien. Hoy estoy así como... no sé, como bien. Esas pequeñas cosas que como campeón del mundo tendrían que traértela un poco al pairo, pero oye, todo ayuda, todo. Y llegas y te encuentras con el holandés de la melena en plan yo sí que voy bien y no sé. Siempre igual. Siempre hay alguien que te hace sentir mal. Incluso sin pretenderlo él. Son cosas, complejos. No sé. Y esta gente ahora hace fotos y lo vestirán así. El rancio contra el moderno. Y yo no me veo tan rancio, el pelo un poco aplastado, quizás, pero rancio, rancio, no, coño. Y lo voy a sacar del tablero. Solo para que digan, mira el rancio cómo se ha cabreado con el melenas. Que se jodan.

miércoles, 11 de julio de 2018

Una vuelta por Can Zam

El espacio de Can Zam debe ser aprovechado por la ciudad mediante la programación de actividades que den beneficios económicos y la promocionen. Pero el espacio de Can Zam debe terminarse para ser el parque metropolitano que la ciudad necesita. Pero mientras no se acabe debe ser aprovechado por la ciudad programando actividades que den beneficios económicos y la promocionen. Pero Can Zam debe completarse como el parque metropolitano que debe ser para la ciudad y a partir de ahí ver qué actividades pueden hacerse. Pero mientras no se acabe debe ser aprovechado por la ciudad en actividades que den beneficios económicos y la promocionen. Pero el parque debe acabarse y una vez terminado ver qué tipo de actividades pueden tener cabida. Pero mientras no se acabe, Can Zam debe albergar eventos que dan beneficios a la ciudad y la promocionan. Pero el parque debería acabarse. Pero los beneficios. El espacio de Can Zam debe ser aprovechado por la ciudad en actividades que den beneficios económicos y la promocionen. Pero el espacio de Can Zam debe terminarse para ser el parque metropolitano que la ciudad necesita. Pero mientras no se acabe debe ser aprovechado por la ciudad en actividades que den beneficios económicos y la promocionen. Pero Can Zam debe completarse como el parque metropolitano que debe ser para la ciudad y a partir de ahí ver qué actividades pueden hacerse. Pero mientras no se acabe debe ser aprovechado por la ciudad en actividades que den beneficios económicos y la promocionen. Pero el parque debe acabarse y una vez terminado ver qué tipo de actividades pueden tener cabida. Pero mientras no se acabe, Can Zam debe albergar eventos que dan beneficios a la ciudad y la promocionan. Pero el parque debería acabarse. Pero los beneficios. El espacio de Can Zam debe ser aprovechado por la ciudad en actividades que den beneficios económicos y la promocionen. Pero el espacio de Can Zam debe terminarse para ser el parque metropolitano que la ciudad necesita. Pero mientras no se acabe debe ser aprovechado por la ciudad con actividades que den beneficios económicos y la promocionen. Pero Can Zam debe completarse como el parque metropolitano que debe ser para la ciudad y a partir de ahí ver qué actividades pueden hacerse. Pero mientras no se acabe debe ser aprovechado por la ciudad en actividades que den beneficios económicos y la promocionen. Pero el parque debe acabarse y una vez terminado ver qué tipo de actividades pueden tener cabida. Pero mientras no se acabe, Can Zam debe albergar eventos que dan beneficios a la ciudad y la promocionan. Pero el parque debería acabarse. Pero los beneficios. El espacio de Can Zam debe ser aprovechado por la ciudad con actividades o macroeventos que den beneficios económicos y la promocionen. Pero el espacio de Can Zam debe terminarse para ser el parque metropolitano que la ciudad necesita. Pero mientras no se acabe debe ser aprovechado por la ciudad en actividades que den beneficios económicos y la promocionen. Pero Can Zam debe completarse como el parque metropolitano que debe ser para la ciudad y a partir de ahí ver qué actividades pueden hacerse. Pero mientras no se acabe debe ser aprovechado por la ciudad en actividades que den beneficios económicos y la promocionen. Pero el parque debe acabarse y una vez terminado ver qué tipo de actividades pueden tener cabida. Pero mientras no se acabe, Can Zam debe albergar eventos que dan beneficios a la ciudad y la promocionan. Pero el parque debería acabarse. Pero los beneficios. El espacio de Can Zam debe ser aprovechado por la ciudad mediante la celebración de actividades que den beneficios económicos y la promocionen. Pero el espacio de Can Zam debe terminarse para ser el parque metropolitano que la ciudad necesita. Pero mientras no se acabe debe ser aprovechado por la ciudad con actividades que den beneficios económicos y la promocionen. Pero Can Zam debe completarse como el parque metropolitano que debe ser para la ciudad y a partir de ahí ver qué actividades pueden hacerse. Pero mientras no se acabe debe ser aprovechado por la ciudad con actividades que den beneficios económicos y la promocionen. Pero el parque debe acabarse y una vez terminado ver qué tipo de actividades pueden tener cabida. Pero mientras no se acabe, Can Zam debe albergar eventos que dan beneficios a la ciudad y la promocionan. Pero el parque debería acabarse. Pero los beneficios. Y el año que viene, en lugar de tres días de festival ya están anunciados cuatro. Y es un orgullo ver a Kiss en la ciudad que me vio nacer. Y es un placer escuchar a Accept como si estuvieran en mi balcón. Y el año que viene habrá más gente que conozca la parada de metro de Can Zam. Y Barcelona tiene un festival de Rock llamado Rock Fest Barcelona en Santa Coloma. Y las vallas siguen ahí como si el parque fuera suyo. Es que será suyo. O del siguiente. Y.