jueves, 25 de mayo de 2017

Los Planetas - Zona Temporalmente Autónoma

Por ir deprisa y no andar con movidas. Esperar que el último disco de Los Planetas te deje tiritando en una silla, que sea ese disco que estés dándole vuelta y vuelta a cada momento, que tenga esas canciones que estás tarareando de manera perpetua en el momento menos apropiado o en el momento más indicado, esperar que todo eso pase con el último disco de Los Planetas, es de ser muy… Bueno. A todos nos pasa.
Zona Temporalmente Autónoma es un disco al que acercarse poco a poco, despacito, con mucha precaución. Islamabad. El disco se abre con una canción que genera debate porque parece influida por el Trap, una suerte de rap de jóvenes que se me escapa. No le veo la influencia o el fraseo, veo que Jota canta más o menos como siempre. Que la canción es buena, qué narices, es muy buena, que el mensaje llega y te pone ahí, pero que le sobra eso de los paraísos fiscales. No por nadada, es que parece que no pega ahí. Que lo podrían haber dicho de otra manera. Pero la canción, la canción es una pasada. Si hay una manera de empezar es esa. Como cuando han empezado los últimos conciertos que yo he visto con el canto del muecín o Los Profetas.
Decir que desde la primera canción, suena todo bastante limpio, cristalino. A cristal. A transparente. Quiere parecer oscuro, pero es todo como azul clarito. Muy clarito.
Y por ir a por faena, hay canciones que sí, y otras que ya está. Que a veces uno parece que ya no le sorprende eso del uso de giros flamencos, de frases del flamenco de toda la vida, con el rock espacial de fondo. Que lo que me dejó vuelto del revés con La leyenda del espacio, y con mucha canciones de la Ópera Egipcia, aquí me cuesta más encontrarlo. Pero ahora estoy escuchando la de Una Cruz A Cuestas y me vuelvo a acordar de Granada y de todo lo que es Granada. Y así no puede uno salir del bucle jamás.
Si cada vez que uno escucha un disco de los Planetas se va a acordar de Granada, mal. Hay una enfermera en el hospital que es de Granada. Mira que hay buena gente en el hospital, que el personal es cojonudo, jaenero a tope, pero esa mujer que es de Granada, parece que te habla y es otra cosa. Joder. Pues eso son los putos Planetas. Que incluso haciendo las cosas medio regular, tienen ese punto en el que te hacen acordarte de algo, de algo de Granada, por ejemplo, y zas.
Y eso, que seguimos empeñados en hacer cosas de los Spacemen 3 con aire flamenco. Y a veces sale, a veces no sale. Miento. Sale pero no sorprende, y no pasa nada. Lo curioso es que cando ya no lo intentan, cuando intentan hacer algo ‘normal’, ya no me interesa. Hay canciones en este disco que no me interesan. Por eso hablaré de las que me interesan.
Islamabad, ya la teníamos. Mira, me ha pillado en un momentillo ahí, justete. Yo pensaba que iban a ser menos. Soleá, bien. La Seguiriya de los 107 faunos, bien también. De ahí vamos a ir saltando hasta Ijtihad, que me mola un huevo. Porque la primera parte es una de los Pixies con un rollo entre los Brian Jonestown Massacre y lo que te dije. Que me mola un huevo. Ijtihad. Hermanita ven conmigo, y le dices a tu padre que soy tu primo. Hermanita de mi alma. En serio. Mira que tampoco es la gran canción de Los Planetas, pero qué narices.
Lo jodido es que detrás viene la de Espíritu Olímpico a la que le pasa lo mismo. Que es una canción que ya parece que has escuchado mil veces y te pasa otra vez. Gitana si me quisieras, te compraría en Granada la mejor cueva que hubiera. Y a la mierda todo. Y me imagino con el Abel y mi broder en el concierto, y con la Pepa, y Granada, y todo lo que es Granada. Y ya estamos. Mierda todo. Ya.
De ahí vamos saltando a canciones más o menos que no hasta Guitarra Roja que tiene todo lo que tiene Islamabad pero sin lo de los paraísos fiscales. Qué canción Guitarra Roja. Guitarra libertaria. Y redentora. No sé qué más hay que decir.
No me compréis este disco. No es el disco que nos cambió la vida aquella vez. El de la semana en el motor del autobús o el de la leyenda del espacio. No. No lo es. Pero oye, si quieres pedir resultados hazte accionista de la Volkswagen.

miércoles, 24 de mayo de 2017

Dos años de cara por Santa Coloma

Como unos kamikazes. Como si no nos hubiéramos enterado. Sacrificio por la causa. En solitario, sin darnos cuenta de contra qué y contra quién estábamos jugando. Contra qué. En primer lugar, contra toda la maquinaria tejida durante más de 20 años por un partido que ha detentado el poder con mayorías suficientes de las cuales, en muchas ocasiones, habíamos sido colaboradores conscientes, inconscientes, necesarios, innecesarios. Nada más y nada menos. Con la ilusión del que no tiene nada que perder y todo el peso del que tiene una tradición a sus espaldas que ha de representar. Con figuras ejemplares, con personas que han dejado plumas, pieles, vidas en el empeño. Y ahí. Como si no importara. Importando mucho. Contra un partido y un tejido asociativo que es el adversario, es el que te puede quitar lo poco que te queda, el que lo sabe y lo tiene, el que puede ofrecer y dar. Contra eso. Y lo sabíamos, pero no nos lo imaginábamos. Y es mejor así. Es mejor hacerlo como lo hicimos. Hace hoy dos años nos lo encontramos. Con la cabeza bien alta. Dos regidores. Pero qué dos regidores.
Contra un partido que jugaba con todo y contra otro partido que venía para arriba. Y nosotros. Nosotros jugando abiertos. A ganar. Contra la ola morada que venía subiendo dispuesta a no dejar piedra sobre piedra. Y nosotros riéndonos. De todo. De los que tanto pueden y de los que iban a poder. Proponiendo, con una compañera que acababa de cumplir 30 años, la Alex, de cara. Jugándose la cara. Jugándose el prestigio de tanta y tanta gente que ha luchado por Santa Coloma y que confiaron en ella para coger el testigo. De Luís, de Chema, de Epi, de Remei, de Montse, de Ferran, de Loli, de Marga, de Angel, de tantos compañeros y compañeras de tanto tiempo. Con gente joven, poniendo la cara. Aquí estamos. Para decir que nosotros no renegamos, que lo podemos hacer mejor, pero que no renegamos de nada. Que aquí estamos. Y que seguimos con ganas de hablar con todo el mundo. De poner la cara, de reírnos, de demostrar que somos los que tenemos la propuesta y las cabezas. La voluntad de los que saben de dónde vienen y que no se nos olvida. La noche del 24 de mayo del 2015 empezaba todo. Salíamos a ganar, como la alternativa que siempre hemos sido contra el sistema, aunque el sistema nos diera en la cara una y otra vez. Aunque nos equivocáramos. Aunque no supiéramos acertar. Aunque se quedaran con nuestros aciertos. Estamos aquí.
Han pasado dos años. Y seguimos de cara. Y seguimos trabajando. Y nuestros dos concejales siguen trabajando y seguimos aprendiendo. Y se clarifican las cosas. Y ya no estaremos solos. Trabajaremos en Común. Con toda esa gente a la que ya no le cuela que todo tenga que seguir siempre la misma línea. A todos los que nos preguntamos qué pasa con Santa Coloma que no avanza. Que seguimos atascados con una forma de gobernar y unas propuestas de otro tiempo.
Qué pasa en Santa Coloma. Dos años trabajando, picando piedra con una mayoría absoluta que quiere ser gobierno, oposición, centro, izquierda, derecha , sistema y antisistema, todo a la vez. Qué pasa con Santa Coloma.
Han pasado dos años y faltan dos años. Estoy lejos pero me dicen que hay tantas zanjas abiertas ya que de aquí dos años igual… empiezan las obras, empieza la maquinaria a funcionar. Y nosotros como siempre, de cara. Con el legado de los que han estado, claro, pero nos falta más. Nos falta todo un mundo de gente que quiere algo diferente. Que no se explica porqué en Barcelona, en Badalona, en Montcada, en Castelldefels, en Madrid, en Cádiz, en tantos y tantos sitios, es posible gobernar, gestionar y transformar de una forma diferente y desde la izquierda y en Santa Coloma resulta tan complicado. Pero seguimos. Y la gente abre los ojos, y cada vez hay menos gente que se calle.

Y necesitamos a más gente. Gente a la que le importe un pimiento el legado, el peso, el pasado. Gente que quiera otro futuro, de una vez. Con la Alex Sevilla y con el Jonatan Fornés seguimos pencando. Y con mucha más gente.
Nos faltan dos años, tenemos un mundo por delante. Y vamos de cara. Como siempre.

martes, 23 de mayo de 2017

En el corazón de tu cabeza

¿Qué puede haber ahí? Puede haber una o dos cosas, puede haber muchas cosas, puede haber luces, puede haber sombras, puede haber recuerdos de una vez que fuiste con tu abuela o que tu abuela no vino, puedes estar cantando en unas fiestas o que tu madre no te dejara cantar en esas fiestas, puede haber la reminiscencia de una foto que viste una vez de alguien en el Facebook y todo lo que el Facebook significa o crees tú que significa. Puede haber una historia que sucedió antes de ayer y que tú ya no recuerdas y puede que le pongas cara de abuela, de tu abuela, de una sobrina tuya, que le pongas mi cara, que digas que me conoces y que claro que me conoces y que en tu interior sabes que mi cara, aunque la conoces, no te resulta simpática y qué puedes hacer si sabes que soy yo y que yo soy quien soy pero hay algo que te hace preguntarte qué hago yo ahí si tú estás en… dónde estás. Y dices mi nombre pero no sabes si lo has dicho. No lo tienes en la cabeza. O sí. Tú sabes lo que pasa, lo que ocurre a tu alrededor, menos lo que pasa y lo que ocurre alrededor y te quieres enterar, y lo sabes, y lo dices y lo explicas, todo lo que tienes en la cabeza y los colores van tornándose oscuros cuando empezaron siendo luminosos. Y claro que conoces todas las canciones y claro que conoces a todo el mundo que viene, pero en tu cabeza esas canciones no encajan y no se cantan como nosotros las cantamos y nos equivocamos y cuando duermes te despiertas sobresaltado y no sabes qué has soñado, o sí que lo sabes y como nos pasa a los que soñamos cosas que no podemos contar, tú tampoco lo puedes contar. Y dentro, muy dentro, hay algo, algo que sigue estando ahí, que tarda en irse y que parece una cosa y que parece una cosa muy importante, una cosa que se está diluyendo pero que de repente tiene el pelo largo, de repente tiene cara de perro, de repente tiene cara de bestia, de repente está de espaldas y se parece a tu abuela o a tu madre y tú te pareces a tu madre y siempre hemos dicho que te parecías a tu padre, pero nos hemos dado cuenta de que todos nos parecíamos a ti, menos tú, que te pareces a tu madre. Y en el interior, pero no demasiado, hay recuerdos de cuando bajabas a por algodón, porque con 13 años ya hay gente que bajaba a por algodón a Guadalén, y tenías una bicicleta y pesaba un huevo, y te acuerdas de todo el mundo, lo tienes en la cabeza, y claro que te acuerdas, y claro que sabes ir, y claro que lo entiendes, y claro que sabes qué color vas a poner, y claro que lo tienes claro. Porque lo tienes dentro. Qué habrá ahí dentro. Sé lo que me quieres decir. Y no. Dentro de tu cabeza. Dentro de mi cabeza, ya que me lo estás preguntando, no hay mucha novedad. Gracias por preguntar, aunque ya sé que eso no es lo que me estás preguntando de verdad, que me preguntas por otra cosa. Y no tienes que preocuparte, que ya lo tenemos todo previsto. Lo tenemos tan perfectamente programado que lo están haciendo otros por nosotros, que es la mejor manera que tenemos de hacer las cosas desde siempre. La puerta ya está abierta. Alguien ha manejado la llave. El aceite del coche no lo he cambiado todavía. Yo estoy haciendo cosas desde aquí. Todo esto a ti creo que te da un poco igual. Los colores se han ido haciendo más oscuros y el pelo de esa chica es extrañamente largo. Tienes a todas las enfermeras de tu parte y sabes reconocer dónde está la autoridad. Dentro de tu cabeza está habitando Jackson Pollock. Mientras no habite Jackson Browne y te pongas a cantar Stay… ojalá que la primera canción que cantes no sea Stay. En el corazón de tu cabeza ponemos la almohada. Y a descansar.

domingo, 21 de mayo de 2017

La llave


Y su puta madre de la llave. No soy una persona apta para la vida en sociedad. Vivo porque intento bandear de todas las formas posibles los momentos de cierta dificultad. Como dijo alguien alguna vez, mi vida es una aventura diaria por la supervivencia. La puta llave. Hace unos días, cuando llegamos aquí, me encontré con que la puerta del corral presenta una dificultad evidente a la hora de abrirse. Vamos, que tiene un truco o yo que sé. Como no soy persona de enfrentar retos ni nada de eso, intento abrir y si no, pues no salgo al corral. No hay mayor problema. Y si la cosa se pone fea, hago mis intentos e inmediatamente mi hermano o incluso mi propia madre han de salir al rescate para abrir la puerta. Ellos conocen el truco de la puta llave. Yo no.
Estos días he estado solo en casa. No solo de estar solo, de estar todo el santo día solo. Solo de venir a dormir. En fin. Hace unos días descubrí que de forma milagrosa, la puerta del corral se abría. Que la abría yo. Que hacía un poco de presión y se abría. Creo que pasó dos días. O uno. Una lavadora tendida y otra recogida. Hasta que un día, tendí una lavadora por la mañana y al ir a recogerla por la noche… cojones de la llave.
No. No a la una. No a las dos. No a las tres. Que no. Con el papel forzando. Con el cernadero forzando. Que no. Bueno, es tarde, es de noche, estoy cansado. A ve mañana. A la mañana siguiente me pongo delante de la llave. Lo intento. Uno, dos.
No recuerdo cuántos días hace de esto. La lavadora esa lleva tendida tres o cuatro días, me parece. Cada día, por la mañana, por la noche, me pongo delante de la llave y lo intento. Estoy tendiendo en la terraza, colgando de las barandillas las cosas.
He pedido consejo, me han hablado de un tres en uno milagroso que está… dónde está. Donde está el puto tres en uno ese misterioso que no aparece por ningún lado. Un tres en uno que está en la lacenilla, en la despensa, en la cotanilla, en dios sabe dónde está. He abierto todos los armaritos, armarios, cajones, cajoncitos. Sé perfectamente que un día llegará alguien y encontrará el tres en uno o que la abrirá sin más.
No, no, que es que no se llama tres en uno, que se llama nosequé y que es una botella amarilla… peor. Esa botella no existe, nada existe, nada es real.
No puedo salir al corral. No puedo abrir la puerta. Qué inútil. Ese anuncio de la Mercedes, viste adecuadamente, forma una familia, sienta la cabeza, abre la puta puerta del corral joder. Hoy, como solución de emergencia final, he recibido la orden de ‘ponerle aceite’. No quisiera entrar en detalles sobre cómo le he puesto aceite a la llave, pero le he puesto aceite a la llave. Una mierda para mí, para la puta llave y la puta puerta.
No puedo abrir la puerta. Y si no puedo abrir la puerta, cómo voy a vivir yo en un mundo en el que hay que conducir un coche, manejar un ordenador, qué coño, poder llevar una vida en sociedad con el resto de humanos… quién puede confiar en mí. Este es mi drama. La puta llave ahí.
Mi hermano viene mañana. Mátame camión.

viernes, 19 de mayo de 2017

Una tarde en Vilches con Diego Cañamero

Hay que estar atento y combatiendo. Este es uno de las frases con las que me quedo del acto que tuvo lugar ayer en el Hogar del Jubilado de Vilches, Jaén, organizado por Izquierda Unida y Podemos Andalucía, que contó con la presencia del alcalde de Vilches, Bartolomé Guijo; la compañera de IU en Linares Ana Manuela Jiménez; y el diputado de Unidos Podemos e histórico líder jornalero Diego Cañamero. Sala llena de gente. Si nosotros, en nuestra Santa Coloma de mi lama, alma, perdón, hiciéramos un acto con tantísima gente como la que vino ayer al hogar del jubilado, no nos iríamos a tomar una cerveza luego para celebrarlo, no, haríamos una conga de una semana. Insisto, sala llena de gente y gente de pie.
Precisso estar atento y forte, decía la canción de Gal Costa, bueno, de Caetano Veloso, Divino Maravilhoso, y es más o menos lo que viene a decir esa frase que dijo Cañamero ayer. El objeto del acto fue hablar de la situación de los pueblos andaluces, del campo andaluz, de Andalucía y en concreto de la provincia de Jaén. El cogollo consistía en explicar la Proposición no de Ley presentada recientemente por el propio Cañamero en el Congreso para unificar subsidios y eliminar el nefasto sistema de las peonadas.
En principio, parece un tema que, si lo tratamos de una manera divulgativa y serena, nos lleva a escuchar unos argumentos, trazar unas reflexiones y a partir de ahí, extraer unas conclusiones en torno a un plan de acción. Pues no. Yo ayer vi a gente llorar. Y no a una o a dos. Gente a mi lado, diciendo que se le estaban saltando las lágrimas, escuchando la situación de una de las provincias más pobres de España y de Europa, con la tasa de paro más alta de España y de Europa solo superada por Cádiz, y la provincia con menos inversiones públicas de España. Ahí lo llevas. Es como estar oyendo hablar de Santa Coloma, pero a lo bestia. 40 años de PSOE en la Junta. Más de 30 años de PSOE en la alcaldía. PSOE y PP en la diputación. 0 points.
Comencemos. Con el alcalde Bartolomé Guijo, que no es de Vilches, pero disimula bastante bien. Hace una exposición breve sobre algunos de los problemas que tienen los pueblos como Vilches, la ausencia de tejido industrial, la tragedia de pueblos que ven como su personal por muchas ideas, talento y ganas que tenga, ha de abandonar y marcharse, empobreciendo así de nuevo mucho más el territorio.
Le sigue Ana Manuela Jiménez, una compañera súper joven que viene de Linares y ha acompañado a Cañamero en esta suerte de gira por la provincia en otros actos. Si la presencia de público está compuesta por gente de edad ya granada, que alguien tan joven como la compañera esté ahí delante, es un canto a la esperanza. Ser joven, militar en IU en un lugar en el que ‘señalarse’ funciona todavía como una especie de marca que te acompaña y te hace un pelín más difícil tener un futuro como el del resto de la gente. Se llama clientelismo. Se llama estar del lado del que gana. Se llama estar del lado del que tiene la llave de la empresa más grande: el Ayuntamiento, La Junta, la Diputación. Así es. Y cuando se trabaja en dirección contraria, cuando de repente el Ayuntamiento deja de ser el proveedor de favores y pasa a ser una institución que trabaja por la mejora real del pueblo, ay, vienen los llantos y lamentos… y algo más.
Ana Manuela Jiménez, que no sé si querrá que la llamen Ana Manuela Jiménez porque no hable con ella mucho como para preguntárselo, expuso que el capitalismo y el neoliberalismo son las fuentes y los orígenes de donde parte la situación de Andalucía. De un sistema que prima el beneficio por encima de las necesidades reales de las personas. Que favorece siempre al fuerte respecto al débil. Quizás fue el discurso, junto con el del alcalde y compañero Barto, que más reconocí.
Llega la hora de Cañamero. Ay, compañeros de EUiA Santa Coloma, cuánto me acordé de vosotros. Pensé, si me vieran… al flojo del Molina, el socialdemócrata del Molina, aquí con el Cañamero… pues sí. Ahí estaba. Cañamero ha venido a Santa Coloma creo que un par de veces, si no más. Nunca lo fui a ver. Porque, todavía estando yo en mi fase sectaria, como el acto no lo organizábamos nosotros, para qué iba yo a… en fin. Así soy. Ahora, por antropología, voy a todas partes. Cañamero habla y habla en el idioma del público. Los sevillanos y los de Jaén no hablan en el mismo idioma, me explico, ni de lejos. Pero habla en un lenguaje que llega a la gente que estaba allí. Le entienden, no utiliza palabras cultas, no explica teorías extrañas. No está dando una conferencia, está levantando a la gente.
Comienza hablando de que eso de quejarse en el bar, en el mercado, de estar señalando lo mal que está la cosa, está bien, pero hay que organizarse, hay que ponerle remedio. Levanta a la gente elevando su autoestima y señalando a los culpables de la situación. Andalucía no es pobre, Andalucía es rica, tiene muchos recursos naturales y humanos para serlo, los andaluces han trabajado para levantar la industria y la economía de otros territorios, así que no es un problema de la gente, es un problema de cómo se gestiona la tierra. Y la tierra se gestiona mal, no mal, se gestiona a favor de una minoría. Cuando habla de una Andalucía que no es la que sale en Canal Sur… llevo un mes y pico aquí, lo poco que he visto de Canal Sur da ganas de yo que sé de qué da ganas. Cañamero habla de que la gente quiere vivir tranquila, habla de 40 años de PSOE que no ha servido para corregir el paro, la pobreza. Con una tasa de paro un 10% superior a la del resto del Estado. Pero, insiste, no es un asunto incorregible, hay soluciones.
Y una de las soluciones es la de la Propuesta no de ley sobre la reforma del subsidio agrario, las peonadas, etc. Uno de los problemas endémicos de esta tierra, la dependencia de la voluntad de un tercero para que tu vida sea o no sea. Y si no, te largas. Cañamero explica cómo lo podrían solucionar si se aplicase la propuesta que se ha llevado al congreso. Reformar las peonadas, unificar las subvenciones, la renta agraria. La gente parece que lo entiende. Lo explica muy sencillo. Yo soy más de piso que un enchufe, soy como el parlamentario de Ciudadanos con el que dice que ha debatido. No entiendo. Pero comprendo. Entiendo que el dinero del PER, tal y como explica Cañamero, es la primera empresa del pueblo. Y que si ese dinero se gestionase correctamente, beneficiaría de manera palpable a todo el conjunto del territorio. Pero no hay voluntad. Es preferible seguir así. Dependiendo. Y habla de los contratos que vienen de las reformas laborales, de las peonadas, de la gente que se va a Francia a la vendimia y a la que no les pagan, de los políticos de traje a los que hay que echar. Habla de la moción de censura y habla de la marcha de la dignidad. Y que la gente cambie. Que si han votado siempre lo mismo que cambie. Que lo intente.
Concluye el acto. Fotos con el diputado. Yo también. La gente contenta, los compañeros muy contentos. Cañamero busca sitio para dormir. Se ha comido un bocata de tortilla con la compañera Marina antes de entrar al acto. Eso es lo que ha comido en todo el día.
Un diputado. Un político. A todo confort. Un acto en el pueblo, en mi pueblo. Y como si acabase de aterrizar. Qué poco conocemos la realidad de otros lugares. Qué poco sabemos de nuestros hermanos del resto del Estado. Habrá que traer otra vez a Cañamero a que nos cuente. Y mi tito Basilio, en primer plano.

jueves, 18 de mayo de 2017

Karpov

Una de las cosas que siempre me ha fascinado del ajedrez, una de las cosas que por otra parte más me revienta, es que se juega contra otro. Siempre. Sí, es cierto que hay muchos que juegan contra uno mismo, que simulan estar jugando una partida con las negras y las blancas a la vez, pero es eso, una simulación. Y además, siempre acaba uno adoptando una personalidad distinta a la hora de jugar. Ahora juego como si fuera yo y ahora como si yo fuera más valiente, más conservador, más tonto. Siempre se juega contra otro. Es un fastidio. Incluso cuando jugamos contra una máquina estamos jugando contra otro. Ese otro, ese otro que siempre parece tener mejores piezas. A vosotros quizás no os pasa porque tenéis las piezas buenas todavía en el tablero, pero tengo la sensación de que no tengo piezas. No es una idea nueva, tampoco es una idea buena. No tener piezas en el tablero y el otro las tiene todas. Todas. Las enumero y pienso, no habría ni que presentarse a jugar, no tendría uno ni siquiera que molestarse en aprender a jugar porque no tengo las piezas. Pero mola. Aunque haya que jugar contra el otro, aunque es otro sea mejor. Mola. Probarlo, estrellarse, una y otra vez. Ponerse delante del tablero, con las mismas piezas que el otro, pero no son las mismas, que son otras, a veces negras otras blancas, pero es que aunque jugásemos los dos con las negras las que tocara él serían mejores. El otro. Si a esto se jugase de otra manera. Sin otro. Si existiese la posibilidad de que no hubiese otro. Que no hubiese rival. Que fuera más bien una exposición de cómo llegar a vencer las piezas de… claro. No puede ser. Siempre tiene que haber otro. Uno mueve sus piezas y el otro las otras. No valdría. No sería correcto no mover las piezas. Sería como dar una conferencia sobre cómo jugar una partida y que un jurado la valorara. O que la valorases tú. Eso podría valer, fíjate. Que no hubiera jurado, que la valorases tú nada más. Pero claro, la valorarías respecto a lo que dijese otro y estaríamos en otra parecida. Qué manera de darle vueltas a algo que no tiene solución. Se juega contra otro. Otro que, habitualmente es mejor. Que tiene las piezas buenas. Por muy precarias que las tenga, por muy pocas que sean, siempre, llegados a un punto similar de la partida, las suele tener mejores. Pero que mucho mejores. Ya no sé qué más. Tanto hablar del otro, pero a ver si viene ya con las piezas porque con el tablero vacío, aquí solo tampoco hago nada. Qué dependencia, madre mía.

miércoles, 17 de mayo de 2017

Cuentos Chinos

Cuando la Larga Marcha llegó a su fin y al fin el Ejército de Mao llegó al Yunan, un grupo de soldados y militantes del Partido quisieron discutir si serían capaces de volver a hacer el mismo camino a la inversa. En un momento en el que Mao había decidido hacer que en el seno de su grupo de fieles surgiera algún tipo de pensamiento heterogéneo, aquel grupo se tomó aquella planificación de un viaje en sentido contrario como una buena manera de ejercitar el intelecto y de afrontar el problema de enfrentarse de nuevo al enemigo optando por una táctica que podría ser considerada suicida, pero al menos era original. Si la táctica de huir y no enfrentarse era ya una novedad a ojos del combatiente más envalentonado, hacer la Larga Marcha y después sorprender yendo derechitos al abismo, no dejaba de ser también muy estimulante. En el seno de una acalorada discusión, una militante de la vanguardia cultural, Pi Yi, hizo la siguiente consideración: sin duda, ser revolucionario implica no tener en consideración el riesgo y sí el efecto. Mucho más que el fruto práctico de lo que se hace, se ha de tener en consideración el hecho de crear desconcierto en el enemigo. El enemigo debe estar siempre desconcertado, atónito, sin capacidad de respuesta, vamos… y se levantó de la silla y se fue. ‘Y no volvió’, pensaréis. Pero sí volvió, y descolocó también a los suyos. Una revolucionaria.

En las lejanas tierras que colindan con el Tibet, cuando ya el frío del altiplano hace insoportables las noches y el viento vuelve locos a animales y personas, encerrados en tiendas elaboradas con piel de diversos animales que ahora no vienen al caso, se escuchaba la leyenda de la princesa Pi Yi, que, huyendo de la corte de Pekín para vivir la vida de una ciudadana libre y sin las ataduras de la Ciudad Prohibida, había llegado hasta aquel paraje para disfrutar de la naturaleza, el sabor de las cosas preparadas por uno, el aire limpio, la gente sana, el contacto con la realidad, los amplísimos cielos y la majestuosidad de las montañas del Himalaya que se asomaban a su tienda cada mañana. Pasaron dos años en los que Pi Yi recorrió aquellos parajes, conociendo a sus gentes, comiendo su queso, bebiendo sus licores, curtiendo su tez con el viento del demonio que no la dejaba vivir ni de día ni de noche y que no cesaba jamás y que le volaba la tienda y que se le metía en el cuerpo, en el oído, en la cabeza y en todo su ser y que finalmente la volvió loca y todos hablaban de la princesa Pi Yi que se había aventurado en huir hacia el Himalaya de donde decían que provenía el viento para cortar el chorro y quedarse tranquila.

Dice mi madre que a ella le pasó algo parecido. Tenía una amiga que emigró a los Estados Unidos y conoció a gente fascinante. Viajó para estudiar y regresó a China extasiada, contando las maravillas que había visto, las ciudades con rascacielos, los cafés con poetas recitando, la música por todas partes, las hamburguesas gigantescas, los indios en las reservas, pueblos abandonados, las iglesias evangélicas de las que se hizo adepta, un profesor del que se enamoró y el profesor se enamoró de ella y tuvieron un hijo pero ella tenía que volver y se volvió con su hijo y ella echaba tanto de menos al profesor, que estaba casado y no dejó a su mujer porque era polaco y era católico y ella se vino sola a China con el niño y el niño creyó creciendo que era especial porque no había niños de padres extranjeros en su colegio y su madre le contaba siempre que venía de un mundo maravilloso y el niño se creyó especial de verdad y quiso conocer aquel mundo tan estupendo del que le hablaba su madre. Y se quedó extasiado por las ciudades con rascacielos, los cafés con poetas recitando, la música por todas partes, las hamburguesas gigantescas, los indios en las reservas, pueblos abandonados, las iglesias evangélicas de las que se hizo adepto, y el profesor polaco del que se enamoró. Pues a mi madre le pasó igual, pero con Pamplona.
Aquel día la profesora tenía previsto ir con sus alumnos al Museo de Historia Natural de la ciudad. Sus jóvenes alumnos se habían preparado concienzudamente la excursión y habían previsto todas y cada una de las explicaciones y comentarios que la profesora iba a hacerles. Los alumnos se habían acostumbrado a pretender ser más listos que aquella joven extranjera que se devanaba los sesos por aprender un poco de chino y que, con un inglés excelente, pretendía hacerles entender las virtudes del arte como materia para su educación. Si la profesora preparaba cualquier actividad, se esmeraban por dejarla en ridículo, sacándolas de sus casillas, yendo más allá de lo que la actividad exigía, haciéndole creer siempre que no estaba a su nivel, que era demasiado infantil para ellos. Así que, cuando aquel día, la profesora decidió hacer toda la excursión en castellano, los alumnos se quedaron sin excusas. Por una vez tuvieron que estar atentos a todo. A nadie se le había ocurrido aprender castellano como fórmula de respuesta. Por una vez, la profesora tuvo suerte. Y que se atrevieran a aprender el idioma… ahora jugaba en casa.

Feliz día Yprh!