viernes, 20 de enero de 2017

Miscelánea

Le han metido un año de prisión (y seis años y seis meses de inhabilitación) a César Strawberry, uno de los cantantes de Def Con Dos, por hacer unos tweets en los que hacía referencias a ETA, los Grapo o la muerte de Carrero Blanco como el que habla del Celta y el Real Madrid. Cualquiera que haya escuchado algo de Def Con Dos sabe que esto es lo que hay. A mí me gustaban los Def Con Dos hasta el Alzheimer, lo digo siempre, y ese disco me resultó tan cansino que lo regalé. Desde entonces no les he seguido ni en el Ultramemia ni nada de nada. Me cansaba, precisamente, la voz de Strawberry, una voz que en los primeros discos no parecía tan así, y después fue muy así. Un año de prisión por hacer el típico chiste de Carrero Blanco. Por pedir que vuelva el Grapo. Hoy mismo, en la radio la noticia era que En Marea ha pedido que la Fundación Francisco Franco devuelva la pasta de las subvenciones recibidas y la Fundación Francisco Franco ha argumentado que comparar a Franco con Hitler es una barbaridad. Que Franco, Francisco Franco, solo fusiló a... y así estamos. Este es el nivel en el que nos estamos moviendo últimamente por aquí. Libertad de expresión. Bonito tema. Leo la noticia, y Strawberry dice que no se le puede condenar por ser zafio o no ser gracioso y que lo que hay es una persecución ideológica. Y tiene razón. Libertad de expresión. Quemar fotos del Rey. Decir que la culpa de todo es de Yoko Ono. Es opinable, pero yo no voy a meter en el talego a nadie por insultar a la diosa Yoko.
https://www.youtube.com/watch?v=yCbVevr-wBU

Insultar, faltar el respeto, desprestigiar, ridiculizar a alguien, humillarle en público, criticarle, acusarle veládamente de algo, no compartir su línea política, no compartir sus gustos musicales, afearle la conducta, insinuar, mofarse, atacar su comportamiento, ensalzar una ideología repugnante, hacer bromas con guerras o atentados o masacres perpetradas por gente que no, o que unos piensan que no y otros piensan que sí, reírse de alguien haciendo gala de una posición de fuerza, fuerte con el débil, cruel con el que no puede defenderse, gracioso sin gracia, parodiar los defectos de alguien, hacer escarnio de enfermedades, escudarse en el anominato para lanzar falsos rumores, hacer un artículo en el que se dice pero no se acaba de decir, una canción en la que se insulta a Bryan Ferry, una canción en la que se insulta a John Lennon, un meme, una broma pesada en mitad de la calle, una foto trucada, una crítica al sistema de subvenciones, una publicación satírica en la que se ve follando al rey y a su mujer, es decir la reina, una publicación satírica en la que se critica a Rita Barberá, una publicación en la que se critica a un autor local, una publicación en la que se hace una crítica feroz a los cuerpos y fuerzas de seguridad, una publicación en la que se difunde una idea perniciosa, alguien define una idea perniciosa, alguien sabe que tú sabes, alguien quiere hacerte daño, alguien puede hacerlo. No todo es comparable. Yo soy el primero que...
https://www.youtube.com/watch?v=KTbFnKDHles

El periodismo local, por ir ya entrando en todos los temas. En los temas de contar las cosas que pasan en las ciudades. En las ciudades en las que se puede criticar todo menos a los de las propias ciudades. No me gusta como cantas, me encanta lo que haces en ese ciclo de poemas, no sé qué cojones haces programando continuamente obras de autores rusos cuando hay autores locales de puta madre, este autor local es una chufla y si no estuviera al lado del Ajuntament todo el rato no le publicaría ni su abuela, es genial eso que haces intentando publicar libros, ese bar es una puta mierda, los vinos que ponen son carísimos y me cuesta la Universidad del niño una torrada con dos pimientos por encimilla, con la coña de la butifarra brisa cada butifarra brisa es como un cochinillo en casa Lucio ahora bien, están bien buenas, el periodismo local es un desastre, el periodismo local es un puto desastre, menos los periodistas locales que son colegas míos, aquel de tal partido me cae bien pero no lo puedo decir porque no es de mi partido, escribo más o menos siempre de lo mismo porque me he dado cuenta de que cuando escribo de estos temas la gente me lee un montón, voy a decir que somos gente estupenda todo el rato, que somos una ciudad genial, que tenemos una gente fantástica, unos gobernantes que se preocupan y hacen lo que pueden y que lo que podría hacer la oposición es ayudar y criticar menos, que esta ciudad se merece ser feliz y no estar siempre dándonos puñaladas. Periodismo, historias con vísceras. No me gusta cómo escribes, te leo porque así me entero de lo que pasa, pero a ti, no te soporto. Periodismo. Siempre es igual.
https://www.youtube.com/watch?v=XmML4GhihVk

Def Con Dos no me gusta demasiado, voy a decirlo ya. Lo he dicho antes. Me gustaba el Primer Asalto, el ep en el que cantaban la de los discursos de Lenin, la de pesadilla en Elm Street, y la de quiero la cabeza de Alfredo García. Los ricos también lloran de noche y de día. Me gustaban hasta el disco de Armas pal pueblo o el de Acción mutante. No sé si es el mismo. En el Primer Asalto todavía cantaba Julián Hernández, el de Siniestro Total. Canciones de mal gusto, canciones que hablaban de enfermedades y se reían de la gente y todo eso. Hoy no sé si me molaría que alguien escuchase esas canciones como las escuchaba yo de manera enfermiza en aquellos tiempos tan antiguos en los que... Molestar. Yo antes era como muy de molestar, de resultar cargante, de confundir ser un punky con ser un idiota, Siniestro Total y canciones de muy mal gusto. Canciones de Os Resentidos y de muy mal gusto también. Qué vida tan larga. He vivido tanto, verdad, tengo tantos recuerdos. Me gustaría compartir con vosotros todos mis recuerdos. Voy a moverme por redes sociales contando mis recuerdos. Mi infancia es un patio cordobés, mi juventud es un bar con gente que se reía de la gente. No se puede encontrar una canción como Alcohólica de Supermercado, o Minusválida, o Dame Crack y llámame puta. He encontrado Alcóhica. De esos polvos, estos lodos.
https://www.youtube.com/watch?v=hAuaSHbA-2U

Trump va a dar su discurso de toma de posesión o como se diga y no tiene a  nadie que le cante. Dicen que iba a ir un grupo que imitaba a Bruce Springsteen y al final se han rajado. Ni siquiera los imitadores quieren cantar para él. Aquí podría ir Bertín Osborne a cantarle. Creo que no pasaría nada. Un momento. Trump. Estoy un poco mosca con esto de Trump. Los americanos son un poco raros. Trump es muy malo. Resulta que leo cosas de gente que viene a decir que Trump, realmente, ha conseguido conectar con la clase trabajadora a la que han abandonado los demócratas y la gente que no habla claro. Que Trump es keynesiano. Que Trump además es amigo de Putin, que va a cepillarse el TTIP y el CETA, que Trump al final va a ser más de los 'nuestros' que otra cosa y que lo que pasa es que como habla claro, los poderes y los políticos están en contra suyo. Que ya quisiéramos tener a un Trump aquí también. Que lo que pasa es que no hablamos claro y que utilizamos siempre una neolengua que quiere sustituir a la lengua de verdad, a hablar de las cosas por su nombre. A llamarle al pan pan y al vino vino. Que Trump será como sea, pero que le han votado los trabajadores. Que se va a traer las fábricas que estaban por el mundo. Que uno de Podemos ha dicho que... y en cambio Trump sí que habla claro. Que hacen tweets de gatitos y en cambio... Y así. Neil Young sigue cantando la de Down by the river y no le empuran como a César Strawberry.
https://www.youtube.com/watch?v=TiX8Rz5C3LY

Como somos unos guays y unos elitistas de mierda, cuando no estamos en las Tannines, vamos al Xocala a tomar café y luego a ver los conciertos del Cinc. Este domingo los músicos de clase media alta vamos a dar otro nuevo concierto alejado de la música verdaderamente popular en ese recinto mismamente, en el Cinc. Una música atroz, rara, con versiones de grupos que no conocéis y que tendremos que explicar que esta canción es de una chica que,.. y vosotros no la conoceréis y os miraremos como si fuerais gilipollas, por no conocer a... y luego hablaremos con otros músicos y gente artista y nos iremos a tomar más vinos y cenaremos en casas de gente que ha ido de viajes a sitios. Y nos preocuparemos, claro, por la situación de la gente que lo pasa mal, pero sin proponer ninguna solución, esperaremos a que la buena voluntad de la gente haga el resto. Yo que sé. En fin. Libertad de expresión, libertad para decir lo que a uno le apetezca, libertad para denostar el prestigio de alguien, libertad para decir algo de alguien que no tenía prestigio de antes, libertad para insultar a un rival político, libertad para informar sobre una ciudad que va mal, libertad... para no decir nada. Para estar callado viendo cómo otros se enfangan. Vacaciones en Camboya, y una polla.
https://www.youtube.com/watch?v=QNS2dVOVm2k

Y bueno. Eso. Que este fin de semana a ver si hace algo menos de frío. Por el momento llueve. Llueve en mi corazón. Qué cancionaza de... de quién era... de Buddy Holly, pero no la voy a poner. Otro día. Buen fin de semana.

jueves, 19 de enero de 2017

Antonov

Esta historia me la contó alguien a quien no puedo citar. Esto se dice muchas veces para dar un halo de misterio a lo que se narra, pero en esta ocasión es absolutamente cierto. Oigo voces. Así de simple. Oigo voces que me susurran historias, que me susurran comienzos de historias, que me apuntan la manera de empezar a escribir. A veces esas voces me dicen que no, que no hay nada que contar, no siempre todo es tan fácil. Hay muchos días que me quedo esperando las voces, bueno, siempre es la misma voz, pero me gusta pensar que tengo muchos amigos y que hay mucha gente, aunque sea de mentira, que está pendiente de mí. Son voces, es una voz, que me dice en ocasiones que ese día no hay nada que contar, que lo que se me podría ocurrir no tiene sentido, que no hace falta que le de más vueltas a las cosas, que no hay nada que aportar. Y de repente, como ha pasado hoy mismo, la voz, esa voz, te dice que podrías contar la historia de Antonov, del que diseñó aquellos aviones soviéticos. Y yo soy muy fan de todo lo soviético. Es un tema que me parece un poco pillado por los pelos, que parece que aparece porque ya la hora que es parece avanzada y muy posiblemente no vaya a aparecer otra cosa mejor, pero al hilo de mi afición por lo soviético, aunque sea de manera folclórica, da pie a escribir algo. Así, la voz me ha apuntado que podría escribir sobre Antonov, sobre aviones, sobre una historia de aviones soviéticos, sobre una muchacha que conoce a alguien que trabaja en una factoría donde hacen los aviones, ya en los años ochenta, cuando parece que la cosa de la Unión Soviética no va como debería y hay ya runrún, y los dos muchachos, porque él y ella son jóvenes aún, hablan sobre el futuro, sobre hacer planes. Bromean sobre los planes quinquenales, y ella le dice a él que podrían hacer ellos mismos un plan quinquenal y establecer cifras y él le dice a ella que presiente algo. Y entonces él le empieza a contar algo sobre cosas que ha aprendido durante el servicio en el Ejército en el Asia Central y ahí ya me dan en el hueso del gusto. Unión Soviética, Asia Central. Y le cuenta a la muchacha cosas sobre chamanes, sobre brujos, sobre tribus que todavía viven según antiguas creencias y rituales, y que él ha participado en esos rituales y que a veces, en sueños, todavía sueña con un lobo que viene desde la montaña. Y ella se desilusiona y piensa que el muchacho no deja de ser un chalado que se ha quedado trastornado y que tiene un hermano que ha peleado en Afganistán y que tampoco está muy allá. Y la conversación entre los dos decae y aunque él habla enfebrecidamente de su experiencia centroasiática ella ya está pensando en otra cosa. Y piensa en irse. Y se separan y es posible que no vuelvan a verse más. Y ella tiene otro conocido que trabaja en la fábrica de los Yakovlev. Y a lo mejor su amigo el de la Yakovlev está algo mejor. Y la voz me dice que es mejor poner la foto de Yakovlev en lugar de una foto de Antonov. Y no soy de discutir las órdenes.

miércoles, 18 de enero de 2017

Pink Floyd - The Early Years 1965-1972

Para situar un poco la cosa. Hace muchos años, cuando yo todavía llevaba camisetas de Kortatu y los Ramones, llegué a decir que si tuviera que elegir una banda sonora para lo que me quedase de vida sería un punteo de David Gilmour, algo parecido a un punteo que aparece en el Animals del 1977, en la canción Dogs. Ese es mi nivel. A partir de ahí, la objetividad del artículo como siempre, brillará por su ausencia.
Con esto, el otro día leí la crítica que en Rockdelux hacían del disco doble Pink Floyd The early years 1965-1972 que resume un tanto la caja que se lanzó en el mes de noviembre. He visto instrucciones del Ikea redactadas con más afecto que esta crítica. Entiendo que Pink Floyd es para muchos el arquetipo de grupo musical a odiar. Grandes composiciones, pajas mentales, largas piezas, densas, gigantismo, sonido perfecto, etc. Lo peor, supongo, desde que Johnny Rotten sacó su camiseta de Pink Floyd Sucks. Así, la crítica de este doble cd trata desabridamente el contenido del mismo y lo único que dice es que todo ese material no es más que el prólogo a 'lo peor' que se inicia con el Atom Heart Mother en 1970. Lo demás es, bueno, tolerable si está Syd Barrett de por medio porque Syd Barrett y la época en la que Syd Barrett estaba ahí la música que hacía Pink Floyd ha sido reivindicada con más o menos asiduidad. Pero sin pasarnos, ya sabemos que Pink Floyd luego es The wall y... mal. 
En fin. Para el enfermo de Pink Floyd, esta caja recopilatoria de rarezas y no tan rarezas, toca en el hueso del gusto. Los Pink Floyd del 65 al 72, de los primeros trabajos versioneando el King Bee de Slim Harpo al Obscured By Clouds, banda sonora de una película que aparece justo antes del Dark Side of the Moon. Algunas o muchas de las piezas que componen esta caja ya las tenía uno controladas, pero ahora ya no suenan con ese sonido 'pirata' sino con algo más de calidad cuando es posible. Así, aparecen trabajos como el The Man and the journey, conciertos para la BBC en las sesiones de John Peel, la banda sonora de Zabriskie Point, singles que aparecen en recopilatorios como el Relics o en algunos piratas, canciones ocultas de la época Barrett y de la época en la que eran cinco... pero claro, ahora todo suena mucho mejor.
Para el enfermo de Pink Floyd, despachar tanto el recopilatorio como la caja completa con el desprecio con el que se trata en Rockdelux, es sangrante. Que aparezcan por primera vez en un disco oficial de Pink Floyd dos temas tan trascendentales, tan importantes, tan bestiales, como Vegetable man o Scream thy last Scream, con un sonido presentabla, no tiene precio. Para el amante del rock psicodélico (no hablo de rock sinfónico, hablo de psicodelia) escuchar estas dos canciones con una calidad de sonido que le pone a uno los pelos de punta, da ganas de llorar. Servidor, escuchando las diversas versiones de Narrow Way, la única composición original del Ummagumma, es capaz de llorar. Aunque sea a costa de escuchar el despropósito de la voz de Gilmour en esa versión del The Man and the Journey. ¿Y qué? 
Escuchar versiones alternativas, por ejemplo, de Jugband Blues, la última canción de Syd Barrett con la banda, que aparece en el A Saucerful of secrets, en la que se despide del mundo, como aquel que dice, agradeciendo que le dejen aparecer aunque él ya no esté con nosotros. Escuchar un directo en Estocolmo, del 67, con un sonido tremendo, pero sin escuchar las voces, con una interpretación de Reaction in G, bestial, de Interstellar Overdrive, total. Interstellar Overdrive, en una versión en la que ya toca Gilmour en lugar de Barrett...
Son canciones que se escapan del concepto que, se supone, el público tiene de Pink Floyd. Wish you were here, The wall, Money... canciones que conoce mucha gente. Yo mismo, después de The Wall, pierdo interés en el grupo. Pero si conoces y te interesa precisamente esa época, la primera época, puedes entender todo lo que viene después. La preocupación de la banda, de Roger Waters sobre todo, por el tema de la locura, de la estrella que se chala, de la influencia de un Syd Barrett que marca toda la trayectoria del grupo aunque ya no esté allí, aunque el estilo cambia completamente. 
Despachar con un comentario breve la carrera de una banda que es reivindicada continuamente por gente como los adorados The Flaming Lips, por ejemplo, es siniestro. Ya entiendo que en una época Pink Floyd representaba todo lo que el rock, el punk sobre todo, venía a reivindicar. Pero, por ejemplo, un personaje tan idolatrado como David Bowie, ya en el Pin Ups, versioneaba a los Pink Floyd más psicodélicos con el See Emily Play. Pues nada. David Bowie podía hacer el disco más plano que todo va bien. Pink Floyd no.
Escuchar por ejemplo, una canción para mí completamente desconocida como In the Beechwoods, o versiones alternativas de Matilda Mother... no sé. 
Benditos sean estos tiempos que podemos vivir en los que podemos disfrutar al fin de la música que nos gusta en toda su extensión. Ejem, gracias a Internet, claro. A ver quién es el guapo que se gasta... en fin.
Después de tantas horas perdidas, con el modem, la línea de teléfono mediante, trinando, bajando canción a canción versiones piratas de Lucy Leave... qué momento cuando suena todo eso con una calidad tan decente. Y qué inspirador. 
Música que te lleva a otra parte, algo que me gusta más que rascarme un sabañón. Música que te atrapa y te manda lejos. Como the Embryo, que empieza como una nana y al cabo de los años se transforma en una pieza de quince minutos. Como Fat Old Sun, que ídem. O preciosidades como Julia Dream. Para llegar al Live at Pompeii, que también se recoge en el disco. Escuchar Echoes... muy grande. 
No sé. Uno escucha música cada vez más diversa, cada vez más variada, pero de repente, haber vuelto a Pink Floyd, a los primeros Pink Floyd, al viajazo de Interstellar Overdrive... no tiene nombre. 
Así que si en las próximas semanas no se me ve demasiado por la calle, estoy en mi casa, con la luz apagada, sentado en el sofá, viajando.



martes, 17 de enero de 2017

Variaciones Goldberg en el Palau de la Música. Pianista, niño, jaleo.

Son contadas las ocasiones en las que uno tiene la oportunidad de visitar el Palau de la Música y relacionarse con sus iguales. Hasta que dejan de ser tus iguales. Me gustaría comenzar con una reflexión sobre el papel de los niños pequeños en los espectáculos en recintos en los que se disfruta más si se está por el espectáculo que por un niño. Su papel, pues, no es muy agradable. Traer a un niño a un concierto de piano de Zhu Xiao Mei interpretando las Variaciones Goldberg, de Johann Sebastian Bach, merece una sonora reprimenda. Hasta que esa sonora reprimenda llega, entonces te pones de parte del niño.
Ayer tuve la impagable oportunidad de disfrutar, creo, de mi primer concierto de piano. Prácticamente, de mi primer concierto de música clásica. Sí, así es. Debajo de esta pinta de intelectual aburguesado, detrás de esta pose de sabiondo con ínfulas, de gauche caviar, de elitismo con corazón, se esconde un cateto que no sabe cuándo ha acabado y cuándo no la representación, que sería incapaz de saber qué interpretó la famosa (desconocida para mí) pianista china en los bises. Detrás de mi discurso típico de ‘llego a casa, me pongo Radio Clásica y leo porque en la tele no se puede ver nada, todo tan zafio…’, en realidad hay un ignorante completo. Paso por delante del Auditori de nuestra ciudad de manera regular y miro los anuncios de futuros conciertos, cuartetos de cuerda interpretando a Vivaldi, a Mozart, al propio Johan Sebastian… jamás fui. No por falta de ganas, quizás porque mis prioridades me llevan a otros sitios. Principalmente al bar.
Impagable, porque era gratis. Una amiga, la S., tenía invitaciones y siendo así, a nadie le amarga un dulce. Al Palau he ido otras veces, a ver a cantautores, a los Planetas, a Nacho Vegas (por amor), a Woody Allen (creo que también) y ayer fue por el placer de disfrutar de una velada entre gente de orden, al fin. Y no. Llegamos, haciendo tiempo nos vamos a tomar algo al bar del recinto, precioso todo. Una pareja, a nuestro lado, pide una copa de cava y les ciscan 4,80 pavos. El caballero pone un cierto mohín y suelta un impropio ‘joder’, pero a otro lado otra pareja pide lo mismo y en cambio no dice nada. Siempre ha habido ricos y pobres. Una caña pequeña y un agua, casi cinco pavetes también. Ni en la plaza de la Vila, hoyga.
Tenemos unas localidades buenas, se ve así de chaspi, pero se ve. Nos sentamos y a mi lado tengo un matrimonio con un niño pequeño. Son chinos, la pianista es china y hay muchos chinos entre el público. Creo entender que es también el concierto de Año Nuevo Chino, pero muy posiblemente ande errado. Sea como sea, sale la pianista a escena, una mujer de unos 60 años, de pelo cortado con flequillo, recibe aplausos, los nuestros también, y comienza a tocar.
Las Variaciones Goldberg y Johann Sebastian Bach. No hace muchos años, o igual hace ya muchos años, vi una película en la Filmoteca, una película creo que de Pere Portabella, que se llamaba El silencio según Bach (seguro que no se llamaba así, pero tengo pocos datos en el móvil y se me puede ir la vida buscando). Vi aquella película rara, experimental (en la Filmoteca, ya lo he dicho antes), pero bien bonita y con un musicón de Bach que tiraba de espaldas. Decidí que, si me preguntaban, diría que Mozart era genial, el mejor, pero que Bach, ojo, que no había una mala de Bach. Y tan fresco. Fue empezar la pianista a interpretar la obra y quedarme encantado. Ahora me he quedado en blanco y no sé cómo se llama cada vez que se llega al final de un ¿movimiento?, pero la estructura era siempre parecida. Comenzaba con trino pequeño, un leve canturreo de notas y poco a poco todo iba creciendo hasta parecer que hubiera varios pianos en la sala, habiendo solo uno y una sola intérprete. Así, durante una hora aproximadamente. Con momentos en los que, lamentablemente, a uno le cuesta seguir y otros en los que la música te lleva justo ahí donde no sabes si quieres o no quieres estar. Ya lo sabes.
El niño chino, por su parte, a mi lado, a los cinco minutos de empezar comenzó a decirle a su madre (supongo) que empezaba a estar un poquito cansadete. Los gestos que hacía tapándose los oídos no presagiaban nada bueno. Ahora esbozo muy bajito una queja. Ahora inicio un levísimo amago de llanto, ahora me quiero sentar aquí, ahora digo algo, ahora susurro algo más, ahora vuelvo a hacer lo de los oídos. Y la madre que ve venir el desastre. Primero, una pareja de calvetes de delante se giran y menean la cabeza. Al cabo de un rato, un señor corpulento con un leve movimiento de cabeza, chasquea los dedos y ordena a madre e hijo que se larguen. Feísimo gesto. Hasta entonces, yo consideraba que la presencia del niño era molesta, que siempre es igual, que como tengo un hijo me lo llevo donde quiero y si molesto, pues a joderse, porque tengo un hijo y es el rey del mundo y no tengo donde dejarlo y el niño viene conmigo a todas partes y si llora es porque es libre… métete el niño en el… hasta que llega aquel osobuco y prácticamente expulsa a la madre y al hijo del Palau. Con un gesto. Y ya voy con el niño. Pero si el padre allí presente no le mete un torniscón al emérito quejica, quién soy yo. Estoy de buen rollo, aunque no esté en mi Santa Coloma de mi vida, a la que quiero más que a mi propia alma, y no quiero líos. Pero yo al nota ese lo tiro a la platea si le chasca los dedos a mi nene en mis morros. Su puta madre.
Y el concierto ha molado mucho. Porque me gusta mucho la música clásica y ha sido una hora de vagar, de estar pendiente un rato del niño chino, y el cateto a babor (yo) pensando que, a ver con un solo piano cómo va a sonar esto… Bach. Johann Sebastian Bach. Qué grande. Esta pieza, si no me equivoco, salía en el libro de Rhodes. Antes de empezar hemos dado una vuelta a la manzana por hacer más tiempo con otra amiga de S., y ha dicho que, efectivamente, en el libro de Rhodes… me he abstenido de opinar sobre el libro, creo que ya dije algo y mejor no abundar. Me dicen que saliendo de Santa Coloma se me agria el carácter.
La música clásica, Johann Sebastian Bach. Zhu Xiao Mei sale a saludar un montón de veces, sale, agacha la cabecita, saluda, vuelve a agachar la cabeza, sale, entra y así. Como digo, hace un bis, pero no sé qué ha tocado.
Y eso. Que muy bien. Todo para el pueblo, pero sin el pueblo. Cuánta verdad hay en esa frase.

lunes, 16 de enero de 2017

Gran Biblioteca Universal del Pensamiento



En su segundo libro de poemas, Alberto Comeñasa optó por poner nombres reales a sus protagonistas. Así, Karl Marx se enamoraba de Pastora Imperio y le enviaba encendidas cartas de amor y en esas cartas incluía unos versos que en realidad eran los que Alberto Comeñasa estaba pensando en escribirle a otra persona. En el mismo poemario, Cánovas del Castillo se enamoraba de Sagasta y le pasaba poemas cifrados en discursos encendidos, mediante un sistema de codificación que el propio Comeñasa explicaba en el prólogo del volumen y que, en realidad, no eran más que versos que otra vez Comeñasa había escrito. La tercera de las cuatro partes de este libro de poemas es quizás la más intensa. Aquí la reina Beatriz de Holanda es la que escribe cartas completamente fuera de tono a Johan Cruyff, describiendo con una sordidez extrema toda la serie de guarrerías que le haría al Flaco si le tuviera delante. Obviamente, son poemas escritos por el propio Comeñasa, como ya se imaginarán. Por último, el cuarto de los fragmentos de los que se compone el poemario baja bastante el tono, aquí es Goethe el que escribe poemas a una enamorada que por una vez no aparece con un nombre concreto. Ocurre que a Comeñasa no se le ocurre otra cosa que fusilar poemas del propio Goethe y, bueno...

Anastásides Karageorgatos es quizás el más reconocido experto en la obra de Cavafis y en su ensayo titulado 'Cavafis, aún ahora', viene a demostrar que la obra del poeta de Alejandría es completamente actual. En su empeño por hacer pasar a Cavafis como un autor que debería estar de moda, es capaz de recoger testimonios de algunos de los más renombrados personajes de la moda, la música y el deporte (ninguno de ellos griego, ni de alejandrino), que hablan cada uno de ellos de los versos de Cavafis que más les ayudan en su vida diaria, los que recogen vivencias que asumen como propias, versos que alguno de ellos lleva tatuado en su cuerpo. Anastásides Karageorgatos incluso llega a incluir un dvd con famosos cómicos del Saturday Night Life leyedo los poemas de Cavafis, lo que provoca momentos de una risibilidad tan palpable que desvirtúa el contenido del mismo. Karageorgatos, en el colmo de la inconsciencia, llega a incluir en la terna de personalidades 'adictas' a Cavafis a la Rana Gustavo, que dice soñar con un mundo mejor cada vez que lee el poema 'Itaca'. Así pues, desde aquí, no recomendamos en absoluto el despropósito comentado y seguimos proponiendo que se acerquen a la obra de Cavafis a través del libro que servidor de ustedes escribió hace ya treinta años y que...

Las redes sociales han convertido a Felisberto Gelde en un autor de moda. Sus atrevidas demostraciones físicas, las proezas que consigue haciendo gala de un estado muscular fuera de norma, le han colocado a la cabeza de los más seguidos influencers del mundo. Sin embargo, lo que muchos auguraban como el sonoro fracaso de un personaje virtual que se quiere acercar al mundo de la literatura culta, se ha saldado con una sorpresa mayúscula por parte de la crítica, que no ha podido por menos que considerar que 'Pazos de Ulloa' es una novela mayúscula, una historia que recoge el testigo de la mítica obra de... ¿cómo se llamaba el que escribió Pazos de Ulloa? Sí, esa novela que inspiró la serie que protagonizaba Omero Antoniutti, que se ambientaba en Galicia, claro, si es un pazo, dónde se iba a ambientar... si, hombre, era un autor... o era una autora. Espera. ¿No sería Rosalía de Castro? ¿Te sabes el nombre de alguna autora gallega más? Sí, Emilia Pardo Bazán. Ya. Un momento, no será Emilia Pardo Bazán... no lo mires, no lo mires. Es Emilia Pardo Bazán. Ostras, es Emilia Pardo Bazán. Y de qué dices que iba el libro de... la madre que parió a Felisberto....

Tu madre no deja de insistirme que tengo que publicar alguna vez alguna cosa de las que escribo. Cada vez que me ve me vuelve a dar la tabarra con el tema. Que ya está bien, que van pasando los años y no he publicado nada, que todo lo que tengo escrito es mucho mejor que lo que ella viene leyendo desde hace años, que es una lástima que lo deje todo pasar, que no está bien que dedique tanto tiempo para nada, que debería preocuparme un poco más por lo que escribo y hacer de esto un medio de vida, que otros con mucho menos llevan años viviendo y publicando y recibiendo halagos y parabienes y se han hecho una carrera y que yo en cambio sigo ahí sin hacer nada, dejando la vida pasar, desperdiciando un talento prodigioso, una gracia y una capacidad para crear de manera constante, casi continua, casi total, sin que eso lleve a ningún sitio. Tu madre no deja de insistirme, que tengo que publicar alguna vez alguna cosa de las que escribo. Cada vez que me ve, me vuelve a dar la tabarra con el tema. Que ya está bien, que van pasando los años, que no he publicado nada, que todo lo que tengo escrito es mucho mejor que ella viene leyendo desde hace años, que es una lástima que lo deje todo pasar, que no está bien que dedique tanto tiempo, para nada. Ni una coma.

Lo que iba a convertirse en mi primera novela de aventuras, finalmente resultó ser mi segunda novela de aventuras. Se me ocurrió que sería una idea genial hacer una novela del proceso de creación de mi primera novela para hacer de ella mi primera novela. La novela de aventuras transcurría en el Chaco paraguayo y allí pretendía yo viajar para estar en el lugar donde transcurrían los hechos. Todo lo que me pasaba durante ese lapso de tiempo en el que yo preparaba el viaje, viajaba, estaba allí, conocía a la que sería mi compañera (no estaba planeado pero pasó y cuando pasan las cosas, pues pasan), teníamos a nuestro primer hijo, en fin, todas esas cosas relacionadas con la vida que no dejan de ser una aventura constante y más aún cuando estás viviendo todo eso en otro país, pues la verdad, dieron como resultado una vez pasadas al papel una obra bastante interesante en la que se mezclan el proceso creativo con la realidad y un poco también con la experimentación. La segunda novela, la de aventuras según los cánones establecidos y contra los que estoy un poco en contra, se llamaba 'Chaco' y bueno, también fue un éxito. Y a mi hijo le llamé Chaco. No dejo de tener ideas geniales. Todo el rato.

En mitad de la entrevista, el periodista le preguntó a Emilia Pardo Bazán por qué había escogido ese seudónimo. La escritora se puso algo nerviosa y mirando a la cámara dijo que, bueno, que realmente no era ningún seudónimo y que era su nombre real. El periodista, como quiera que la joven escritora gallega tenía fama de ser una persona bastante irreverente en sus intervenciones públicas, insistió preguntando qué era lo que le había llamado la atención de Emilia Pardo Bazán para tomarla ya no como ejemplo, sino también como firma para su obra. La joven, nuevamente, mirando a cámara y al propio periodista, buscó en el bolsillo de atrás de su pantalón y extrajo una pequeña cartera de la que sacó un carnet de identidad que enseñó tanto al periodista como a la cámara. En el carnet, con su foto, se leía claramente el nombre de Ana Figueiredo Santos. Acto seguido y visiblemente nerviosa le explicó al periodista que ella no sabía qué era un seudónimo, que lo que ella en realidad quería era... que ella no pensaba que utilizando es nombre... que era su nombre pero que solo lo era cuando estaba escribiendo, que la poseía Emilia Pardo Bazán y que ella no sabía escribir tanto pero que el espíritu de Emilia Pardo Bazán la atrapaba y que ella lo único que quería era que la dejase vivir en paz, que era administrativa en una empresa de logística... y entonces fue el periodista, al que todo el mundo conocía como Pedro Piqueras, el que se puso a sudar. 

domingo, 15 de enero de 2017

Resurrección - Lev Tolstoi

Supongo que a Lev Tolstoi, el grandísimo escritor ruso le pasaría lo siguiente: él tenía en la cabeza una historia. Una historia en la que un amor de hace tiempo te vuelve a encontrar de una manera inesperada y te ves inmerso en un cambio profundo de forma de pensar, de sentir, de plantearte la vida, casi sin importarte si la otra persona siente lo mismo que tú o no, pero ya te ha tocado y sigues hacia delante. En esa historia, la otra persona en principio puede que no quiera seguir el rollo del enamorado, pero poco a poco acaba pasando eso de que donde hubo fuego quedan las brasas y aunque sea de remanguillé, la cosa puede que acabe bien. Esta es la historia que uno piensa que Tolstoi pensaba escribir. Y la escribió. Pero un poco. El príncipe Nejliudov es jurado por rango y posición, no puede zafarse de esta molesta obligación. Tiene que acudir a un juicio y resulta que una de las pesonas juzgadas es su primer amor: Katiusha Maslova. La Maslova. La Maslova era una sirvienta medio adoptada por dos tías de Nejliudov, allá en un lejano lugar... Ambos se enamoran, él quiere tomate, hay tomate, la deja embarazada, le da cien rublos y huye. Ella desde entonces va de mal en peor hasta acabar como prostituta en una casa donde se ve envuelta en un asesinato. Él empieza a recordar, a tener remordimientos, a plantearse qué hubiera pasado, qué ha hecho con su vida, con la vida de ella, se siente culpable. Por la dejadez de unos y otros, la Maslova acaba condenada a trabajos forzados.
Es entonces cuando el príncipe Nejliudov decide dar un cambio radical a su vida. No soporta haber llevado a la Maslova a esa situación y quiere enmendarse. Decide abandonar su vida, visitar la cárcel y redimirla.
Una historia bien bonita, la verdad. Porque no solo sabemos lo que piensa el príncipe, que está muy bien y es muy loable su empeño (o no, que a buenas horas...), también sabemos lo que piensa ella de todo esto y cómo lo afronta. Claro, después de todo ese tiempo, a qué viene ahora andar con latigazos en la espalda, con llantinas, como si uno fuera el centro del mundo y ahora te jodo y ahora te redimo.
Historión, la verdad.
Qué ocurre. Pues que esta es la última novela, creo, que Lev Tolstoi vio publicada y tal y como dice en la contraportada, el maestro ruso tuvo una crisis espiritual que le duró unos treinta años que poco menos que le dejó a la intemperie. Un estado de crisis que es palpable en la novela y del que nos quiere hacer partícipe.
Así, el libro se transforma en un documental sobre la situación de la población rusa más desfavorecida, la que vive en las cárceles, los presos comunes, los políticos, las ideas sobre la revolución, sobre los revolucionarios, sobre los cambios, sobre Rusia, sobre la sociedad rusa, sobre cómo podemos quedarnos parados ante tanta gente que sufre, sobre la religión, sobre el absurdo de los ritos religiosos, sobre los vacíos propósitos por parte de los aristócratas de ser mejores, de regenerar, de ayudar, pero sin que les toquen ni un pelo de sus privilegios. En definitiva, la novela, la historia que en principio iba a ser un drama romántico, se acaba convirtiendo en una exposición de motivos por los cuales no podemos quedarnos de brazos cruzados ante las calamidades que pasa tanta y tanta gente. Sufrimientos que el príncipe Nejliudov ya no puede pasar por alto y que le llevan a perseguir a su amada Maslova por toda Rusia, para ayudarla y ayudar a quién lo necesite.
¿A quién no le ha pasado? Empiezas escribiendo una cosa pero tú tienes en la cabeza otra y acabas contando algo que no se sabe si es que lo querías meter sí o sí o te resulta inevitable contarlo o es que has perdido la cabeza y no puedes vivir sin contar siempre algo que te consume y hablas de ferrocarriles y estás hablando de otra cosa y hablas de perros y estás hablado de otra cosa y empiezas hablando de la nueva normativa del balonmano que permite jugar sin porteros y acabas colando otra cosa que suele ser siempre la misma.
Y dicen que hay que escribir con un plan. Con una idea. Sabiendo cómo empiezas y cómo terminas. Y se nota que a Tolstoi la historia le deja de interesar y la resuelve sin que parezca importar realmente si sí o si no y que él quiere contar otra cosa y que podría estar contándola, no ya en esas 700 páginas, es que podría utilizar otras 1400 más.
Es un libro interesante. Un libro que no es divertido, que es extraño, porque ves que a Tolstoi se le ha ido un poco la pinza, que debería conmoverme más el tema del sufrimiento, pero no dejas de pensar en que a Tolstoi ya no le interesa contarte una historia, sino colocarte su teoría, su concepción del mundo de una manera demasiado explícita.
Tampoco es baladí pensar que Rusia, solo 7 años después de la muerte de Tolstoi, vivió una Revolución que cambió el mundo. Algo debía estar pasando, y algo gordo, para que una persona con la sensibilidad de Tolstoi no dejara de pensar en ello, por encima de los dramas románticos.
Una resurrección, la que se cuenta en la novela, que afecta a todos los protagonistas. Sin embargo, una resurrección que queda un poco incompleta.

Un poco tarde, pero gracias por el regalo, Rosario.  

viernes, 13 de enero de 2017

Miscelánea


Fuera de aquí vive muchísima gente. No deja de sorprenderme, cada vez que salgo de aquí, la cantidad de gente que vive. Gente muy diversa, gente que viste de maneras muy similares unos con otros, chicos que cruzan avenidas amplias corriendo con una chaqueta cortita que debajo tiene una capuchita y van con mochila que son exactamente iguales a otros chicos muy parecidos que cruzan las avenidas amplias porque salen de trabajar y han quedado para tomar algo o porque tienen que volver pronto a casa y seguir trabajando un rato más porque les ha quedado algo pendiente. Gente que avanza por las escaleras y los túneles del metro de la misma manera en la que lo hacemos aquí, unos con ganas y otros sin ganas. Hay un montón de gente ahí fuera, gente que va en bicicleta y si pisas un poco el carril bici te miran como si fueras Hitler. No estamos acostumbrados a esas cosas aquí y nos pensamos que las líneas del suelo son... Hay muchísima gente que vive fuera de aquí. Ayer ví una película de hace ya algunos años en las que uno de los protagonistas, neoyorquino, decía de ir a vivir a Barcelona. Gente de fuera que quiere vivir en otra ciudad que no es la nuestra. Había tanta gente que al cabo de un rato, como no encontré ninguna tienda que me pareciera de confianza, decidí volverme a casa. Mecagondeu...
https://www.youtube.com/watch?v=tDHiAjEHJ-4

Comienza el año creando el vacío. Vacío creativo. Perdón si no recuerdo bien los conceptos. Comienza el año haciendo el vacío. Comienza el año abriendo cartas del banco de hace doscientos años que estaban sin abrir. Supongo que debe haber sistemas ya telemáticos para comunicar las cosas, casi todas las cosas, que acontecen en el mundo. Yo todavía no he conseguido ponerme a ello. He conseguido vaciar una estantería entera de cosas. Revistas de cuando trabajaba, revistas que guardaba en una bolsa de cuando nos despidieron y no había sacado de la bolsa, diarios de cuando fuimos a Berlín, suplementos de El País Semanal de cuando me compraba El País los domingos y me ponía a leer El País mientras desayunaba. Esto igual me lo estoy inventando porque yo no recuerdo haberme comprado El País ya viviendo en mi casa. ¿De dónde salen esos suplementos? He tirado un montón de cosas, casi todas eran cosas que no merecía la pena seguir teniendo allí, pero que si me dejan dos segundos para reflexionar o me proponen un plan alternativo, se quedan allí mismo tan panchas durante otros cuatro, cinco o seis años. Limpiar. El vacío creativo. He limpiado una estantería pero me hace falta una brigada para lo de la terraza. Gaza y Cisjordania. Poco a poco. De la estantería salió un disco de los DelTonos que no sé ni de dónde ni quién... igual es del tito Manolo, vete a saber.
https://www.youtube.com/watch?v=qQM2GQUnRD4

En otro orden de cosas, ayer el Jordi me dijo que no estaba habiendo invierno. Yo no sé la gente que pretende con esto del frío. Hablemos de política, hablemos de Antonio Baños. Haciendo limpieza encontré muchas cosas de cuando las fiestas del Our Favourite Club. Resulta que en uno de los pequeños pasquines, que no fanzines, que editaban para las ocasiones, aparece Antonio Baños rodeado de discos, como un estudioso del tema, un periodista musical, o periodista a secas, que también tenía un grupo The Carradines, y que era parte de todo aquel mundillo de periodistas modernos que organizaban las fiestas. Amigos del Casavella, el propio Casavella fue objeto de un homenaje, fotógrafos, gente que tenía grupos y nosotros, los de Santa Coloma, que éramos como unos infiltrados en unos saraos que parecían montados para una cosa y se les acababa convirtiendo en otra. El caso es que allí está, en ese folletito, Antonio Baños, que yo por entonces no conocía de nada. Luego fue cabeza de lista de la CUP y ahora es tertuliano y presenta un programa en BTV, cosa que no le impide calificarse como libertario y señalar de manera constante, martilleante, las múltiples deficiencias y contradicciones de 'els comuns', y de todo aquello que no sea bailarle el agua a los que te dije (esta frase me parece tan ñiñiñiñi que no me gusta ni a mí). Me pongo a teclear, me lanzo y... qué días aquellos de los Our Favourite, ¿verdad? ¿Quién da las órdenes aquí?
https://www.youtube.com/watch?v=BNeALhaMSjQ

La capacidad de predecir el futuro. De saber qué es lo que va a venir. Eso debe ser maravilloso. Yo ya no es que no sepa qué va a venir en el futuro, es que no tengo claro el pasado. Hay gente que tiene previstas muchas cosas, que se ha trazado un plan de vida o que, teniéndolo que variar sobre la marcha, sabe que quiere llegar a un sitio y trabaja para ello. Servidor no es que no tenga un plan trazado, es que hemos llegado al punto de no saber de dónde veníamos. Haciendo limpieza, lo del vacío creativo, he llegado a la conclusión de que ni siquiera la idea que yo tenía del pasado, del tiempo, es del todo clara. Es valiente hacer planes, y es alarmante no saber qué es lo que has hecho en la vida, qué era lo que tenías, qué era lo que atesoraste, lo que guardaste, lo que deberías haber valorado y lo que no, lo que bla bla bla. En definitiva, que salen cosas que tú pensabas que no existían y están y otras que tú creías que deberían haber estado allí y ser parte fundamental de tu desto y no, ni de broma. No están. Otras cosas si que están, cosas del presente que inmediatamente se convierten en parte del pasado y, curiosamente, una vez que son parte del pasado, dejan de estar claras. Y uno cree que son una cosa y son otra. Es decir, que lo del pasado mal. Que el presente, así así, y claro, así no puede no encarar el futuro con garantías.
https://www.youtube.com/watch?v=bULlAQy3Lmc

En un futuro, deberíamos pensar en... Ya de cara a más adelante... #unpasendavant. Si se han fijado, en la foto aparece un cuadro con la entrada a Torribera. De todos los cuadros posibles, de todas las representaciones gráficas de la ciudad que podría tener, la entrada a Torribera. Un precioso cuadro del Molina pintor. En un futuro, no estaría mal que consideráramos... Si eso, lo que podríamos hacer es... Ya pensando en lo que va a venir, lo que podrías es ir mirando de... Esto te podría servir para cuando... He visto pasar por segunda vez en dos días un Land Rover verde oscuro, de los antiguos, o al menos del modelo 'hierraco'. No sé si cuando su propietario se compró el Land Rover sabía exactamente lo que estaba haciendo. Y si estaba pensando en el futuro. Comprarte un Land Rover para pasear por la ciudad. En mi pueblo hay, o había muchos Land Rover Santana, pero luego los cambiaron casi todos por los Suzuki Santana. Un paso adelante. Lo que podríamos es ir pensando en... ¿Has mirado algo ya para...? ¿Te has pensado algo sobre aquello que...? Es viernes 13. Día para la masacre, para la matanza, para que haya un buen baño de sangre. Debería mover la estantería de sitio para que no tape el cuadro, ¿verdad? Lo vamos mirando...
https://www.youtube.com/watch?v=7eaMUhkrJ5Y

Si tuviera que hacer un balance de la semana, debería remontarme mucho más atrás y no tengo claro el pasado, así que poca cosa podemos decir. He hecho un poco de vacío creativo, he aplicado un poquito solo de lo que aprendí en el curso aquel sobre Feng Shui, pero todavía dejo la tapa del váter abierta, por lo que... y además tengo que limpiar la mesa de la salita, que es otro campamento. Y lo de la terraza. Si tuviera que hacer un balance de la semana, debería estar en perfecta conexión con el futuro y ya hemos dicho que lo del futuro es más bien una cosa que no. El concepto de futuro. La previsión, la planificación. Acabo de ver a un tío con un parecido asombroso a David Bowie. No hay nada, absolutamente nada de lo que vea, escuche, lea, hable, perciba, decore, vacíe, borre, coloque, mueva, tire, escriba, caligrafíe, respire, huela, teclee, comente, labre, observe... por resumir, toda actividad humana que se me ocurra, que no esté atravesada por completo por un ansia de pasado. Ahora lo veo claro. Lo que más me gusta del futuro es que deja más pasado detrás. Y el pasado, aunque no esté nada claro, es mejor. Porque lo construyes ya en base a algo. Hay partes del pasado que son tan bonitas, como la cara más bonita y más dulce que uno pueda imaginar.
https://www.youtube.com/watch?v=bkG9BKgDvNI

Y con esto, podemos darlo por finalizado. Un feliz fin de semana para todos los niños y niñas del mundo que mantengan viva la llama de la fraternidad universal, el regocijo mutuo y eso. No sé si nos veremos por ahí.