lunes, 9 de diciembre de 2019

Haces pum y fuera

Es que cuando se sabe y se conecta, es todo sencillo. Es esa sensación de que estás ahí y haces pum y fuera. Todo lo que te molesta haces así, pum, y se va, desaparece. Porque eres el más fuerte y tienes a la colega subida en la moto contigo y si no fuera poco eso es que además luego no tienes a la compañera subida en la moto sino que vas solo y haces también pum y fuera, y con la copa ya ganada y todo. Sobre todo que se vea bien la copa. Y encima pillas una canción de King Crimson y te meas en ella. Porque eres ese tipo de tío que va sin camiseta y que hace pum, así, chas y en lugar de aparecer a tu lado lo que haces es que lo mandas todo así como a la mierda. Exacto. Es esa sensación. Quién no quiere ser así. Quién no quiere ser ese tío. Ese tipo de tío que hace eso. O el otro, el hombre de hoy, the man of today, que te cuenta que es el hombre de hoy y prácticamente ya lo tienes todo hecho. El hombre de hoy. Vale, ese es un punto, pero es un punto con el que conectas con un tipo de gente pero no con toda la gente. Con el del hombre de hoy, conectas pero con un tipo de gente que debe de ser responsable de algo, ceo, campeón del mundo de la virgen santa, algo. Pero el otro no. El otro eres tú. Eres tú y somos todos. Todos los tíos capaces de hacer así, pum, y a tomar viento todo, porque tú tienes ese poder. Y ese poder lo tenemos todos. Que te olvides ya de ser el hombre de hoy. Porque puedes ser el hombre de hoy y el hombre de ayer y el hombre que te salga de los mengues. La peña te persigue y tú no es que te escapes y te escabullas o te escondas o hagas como que afrontas cualquier tipo de responsabilidad.
O apuestes por el diálogo.
Mierda para todos. Haces así, pum, y todo se va a otra dimensión. Es la vida, es la vida que todos queremos tener, la vida y la actitud. No llevar camiseta, saber llevar una motaca gorda, ir por el desierto como el de Mad Max, huyendo de la peña y pam. Como en la peli 300, llevar barba, tener la mandíbula cuadrada, calvo con barba, calvo con barba, barbudo y pelazo, barba recortada y espesa, para poder parecerte al central del Leganés. Y vas en moto, moto gorda que para llevarla hacen falta brazacos y estás escapando y te escapas, pero no te escapas, es que haces pum y fuera.
Pum y fuera.
Se acabó. Es esa la colonia que tengo que tener. Está claro. Ahora mismo no sé qué colonias tengo y qué anuncios le corresponden. Pero estoy convencido de que si quiero conseguir algo en esta vida, algo que tenga que ver con mi talante viril y dispuesto, es la colonia esa en la que sale el tipo sin camiseta y con barba y hace así, pum, y todo a la mierda. Si creo que tengo una colonia de Gaultier y todo, dónde quiero ir con una colonia del Gaultier que con eso ni impones respeto ni impones carácter ni decisión ni nada de eso. La del pavo ese.
Eso es conectar y eso es controla así. Un país entero haciendo así, pum y fuera.

domingo, 8 de diciembre de 2019

El fracaso de una sociedad

Entre poner una foto de Joaquín muriéndose de risa después de habernos marcado tres goles con 120 años que debe de tener Joaquín, o poner una foto del desastre de la India donde han muerto unas cincuenta personas que dormían directamente en la empresa donde trabajaban después de que saliera todo ardiendo, o poner una foto de Greta Thunberg que seguro que provoca reacciones encontradas, mejor poner una foto de Greta Thunberg. Greta Thunberg, en la cumbre del Clima que se está celebrando en Madrid pero que en toda la publicidad pone que es en Chile porque debería ser en Chile pero como la gente protesta y no está seguro nada, pues mejor traerlo aquí, que aquí todo está bien. Incluso puede que se juegue el partido del Barça-Madrid el día 18 porque ya está todo bien. Greta Thunberg interviniendo al final de una manifestación con un cartelito y tú te indignas porque piensas que la niña esa no es más que un instrumento del sistema para que ahora pensemos en lo verde y que nos cambien de nuevo todo para favorecer a los de siempre y que nos embobemos con la niña sueca y su cara de cabreo y pensemos que eso, eso es la revolución, cuando tú y yo sabemos que la revolución es decir que eso no es la revolución y que la revolución es eso que yo te digo que es cuando nos dijeron que esto iba a ser una revolución y se está quedando en una cosa así como de derechas. Al final todo se está quedando en una cosa así como conservadora, que era lo que nos temíamos que podría pasar, y seguramente habrá pacto y con el pacto de gobierno tendremos que ponernos delante del espejo para ensayar cómo explicamos que lo que muchos pensaron que era fácil en realidad no es que será difícil, es que no va a ser, pero ahí se ha estado y será cuestión de saber cuánto dura el invento. ¿Va a haber pacto? Va a haber pacto. Me preguntas y te contesto. Porque el pacto conservará la situación y la llegada de las hordas bárbaras pone a todo el mundo que quiere salvar algo de la civilización de acuerdo. Menos a los que ven lo del transporte público como el enésimo ejemplo de claudicación ante el sistema, que a esos ya sabíamos que no les podríamos colar ni una más. Debates, posicionamientos, presencia en la Cumbre del Clima de nuestra alcaldesa presentando el histórico proyecto de río verde que tenemos y que deberíamos estar haciendo loas y glosas por semejante ganancia y lo digo sin un ápice de ironía y sin en cambio tenemos el parque de Can Zam todavía sin terminar y tenemos lo de las bajas emisiones en Santa Coloma solo de aquella manera porque a ver, todo todo no se va a hacer y lo del río te lo presento como si fuera de ahora pero tiene ya unos años y qué más tengo que decirte, ah, sí, lo de la gestión de residuos, pero yo voy a Madrid y me hago la foto y hago la nota de prensa y todo es del color golden. Como las manzanas. Esto es más o menos lo que tenemos pero lo tenemos bien y lo tenemos de muchas maneras y tamaños. Y lo puedes comprar. Porque tienes dinero. Se acerca la Navidad, hermanos y hermanas, y todavía no tenemos decidido nada de lo que vamos a hacer el año que viene. Qué tendremos el año que viene, reflexión a bote pronto. Un millón de amigos, y así más fuerte poder cantar. No tengo ahora mucho más que aportar ni sobre este tema ni sobre tantos otros que se van quedando en el tintero y sobre los que tampoco quiero discutir más. Porque una cosa está clara, está claro que en la discusión y en el disenso está el avance de la civilización y que las cosas no se arreglan porque tú digas una cosa y yo me calle y te diga que está todo bien si así lo dices, pero te digo también que uno se empieza a mosquear cuando no es que lo que diga uno esté bien o esté mal, es cuando lo diga uno cuando está mal y lo mismo dicho por otros ni te interesa ni lo cuestionas. Y te voy a decir cuál es el mayor fracaso de la sociedad ahora que ya me he embalado, porque van a apagar la luz o la han apagado ya y habrá que hacer un pensamiento y no he cenado porque me he dejado la tarjeta en otro pantalón y no tengo un llus y no he comprado cena y estoy con el estómago vacío y me parece que voy a pasar una noche que tela. Te voy a decir lo que es el fracaso de una sociedad. Hacer las cosas, decir las cosas, para buscar la palmadita, la mano por la espalda, el 'somos colegas', el 'mira quién me ha puesto un megusta', el 'es que es mi amigo', el 'siempre me dice cosas', y pensar que desde ahí estás construyendo algo y no tener ni una santa opinión propia, sino movernos por tópicos y por prejuicios y por todo eso que te hace decir que Greta Thunberg es una loca del coño y que antes, tú y tus amigos, si que construisteis un sistema de felicidad y justicia. Menudo montón de mierda, así en general.

sábado, 7 de diciembre de 2019

La Revolución Permanente - León Trotsky

¿Pero, realmente qué dijo Lenin? Esto es lo grave. ¿Realmente qué dijo Lenin cuando dijo lo que dijo? ¿Cuánta gente ha muerto por no haber entendido lo que alguien creía o le interesaba creer que había querido decir Lenin? ¿Cuánta gente no ha entendido a Lenin tal y como debiera y se ha largado a su casa aburrido de debates infinitos, resoluciones, informes, debates, juicios, purgas, acción, aventurerismo, estrategia, táctica y demás? ¿Qué es la Revolución Permanente.
La Revolución Permanente es un libro escrito por León Trotsky a caballo entre la deportación en Alma Ata, cuando ya lo tienen enfilado en la Unión Soviética y le obligan a darse el piro y Estambul, cuando ya está fuera de juego. Pero no olvidado. Tan poco olvidado que, recordemos, será asesinado años después con el famoso piolet. Por no entender a Lenin o haberlo entendido mejor que nadie. O algo.
Trotsky escribe el libro para contestar a quienes le acusan de algo que él cree que no es verdad pero no queda claro lo que es. Salvo al final, la segunda mitad del libro y la parte final, donde explica técnicamente qué es la Revolución permanente, el libro en su primera parte es un debate que al amable lector le puede llevar por el camino de la amargura. Sintetizando: a lo que tenemos que ir, a lo que tenían que ir en aquellos tiempos, todos, era a una dictadura del proletariado en la que los campesinos estuviesen con los proletarios, pero no siendo la cabeza del sistema y la revolución y la dictadura. Los campesinos, bien, pero siguiendo a los proletarios. Los proletarios con los campesinos, pero atrayéndose a los campesinos, porque los campesinos por sí solos no son nada y casi siempre acaban yendo con los burgueses. La revolución no se hace para llevar al poder a los burgueses, ya no, porque la revolución rusa ha demostrado que democracia burguesa nasti de plasti y que, con sus pros y sus contras, si se tiene que avanzar se avanza. Y luego, con el tiempo, se construye el socialismo. ¿Hay que liarse la manta a la cabeza y armarla sin fin? No.
No habéis entendido nada.
Hay que tomar el poder, pero cuando se pueda tomar el poder. Que no os enteráis de nada, ni Bela Kun en Hungría ni... es que no.
Trotsky se dedica en este libro a contestar a mucha gente que a su juicio han traicionado el espíritu de la revolución y la han llevado a la reacción. Radek y Bujarin, principalmente. Radek y Bujarin serán eliminados por Stalin también en el 37, antes incluso que a Trotsky.
Trotsky dedica páginas interesantísimas a juzgar el cas de la revolución china, donde acusa a los estalinistas de estar siguiendo las tácticas de los menchevistas. La socialdemocracia. El sosiego y el freno, la responsabilidad. Frenando siempre la revolución proletaria. Sin embargo, creo que Mao no estaría demasiado de acuerdo con lo que preconizaba Trotsky para China. Pero, eso a quién le importa.
A quién le viene a importar ahora todo esto.
A mucha gente, supongo que intentamos esclarecer y ver entre líneas qué podemos utilizar y qué no. Qué podemos utilizar. No lo sé. Socialismo en un solo país, revolución mundial, páginas en las que se repiten discursos de Lenin, contestaciones de Trotsky a esos discursos de Lenin en los que Lenin le da la razón a Trotsky, demostrar que Radek ha perdido la cabeza, que Bujarin no tiene ni idea, que Lenin decía más o menos lo mismo que él y nadie lo supo ver.
Y venga a morir gente y Stalin era un besugo y no tenía ni puta idea y ahí lo tenías porque tú hablas muy bien y dices que Lenin dijo lo que dijo pero mira, aquí estoy y venga a hablar sobre lo que vamos a hacer cuando la revolución estalle. La revolución.
Conclusión. Una cosa hecha.

Marwan Ibn Yyaqub. Regreso

Al cabo de un tiempo Marwan Ibn Yyaqub volvió a su pueblo. Sus viajes habían sido azarosos, le había ocurrido de todo, había vivido experiencias tremendas, había sido feliz y había sufrido, pero él seguía pensado que era el mismo que un día se fue. Así que regresó a su aldea con la ilusión del que cree volver a casa.
Sus viajes, ciertamente, no le habían cambiado demasiado. Había conservado siempre su forma de vestir, había visto mundo pero conservaba en su cabeza la nostalgia del desierto, había conversado com miles de personas de culturas y credos distintos pero siempre echó de menos la charla con la gente de su lugar de origen. Marwan Ibn Yyaqub lo preparó todo para volver y se presentó en su pueblo un día de diciembre. Llegó e inmediatamente llamó la atención de sus paisanos. Salieron a recibirle como si hubiera llegado un forastero. Los niños le miraban asustados, los adultos le daban la mano y le saludaban y le pedían que entrara en sus casas a descansar y a tomar un té. No habían reconocido a Marwan Ibn Yyaqub. Y es que, aunque él había alardeado siempre de ser el mismo, no era el mismo a los ojos de los demás. Sus ropas habían cambiado aunque fueran pretendidamente iguales, su lenguaje se había impregnado de algunos leves, tenues, giros extranjeros, su mirada también parecía la de alguien que ya no pertenecía a aquel mundo.
Marwan Ibn Yyaqub se plantó en la puerta de la que había sido la casa de su familia y llamó a la puerta. Allí le recibió una anciana que enseguida reconoció como su madre, su madre le hizo pasar y preparó una fastuosa comida para su hijo que había regresado. Su padre, sus hermanos, las esposas y esposos de la familia se fueron reuniendo para contemplar al visitante. Al cabo de un rato Marwan Ibn Yyaqub se dio cuenta de que no le reconocían tampoco y que le preguntaban las cosas típicas cosas que se le preguntan al forastero.
Así que, cuando acabó la comida, se dirigió a su madre y le preguntó si es que no le había reconocido. Soy tu hijo, Marwan Ibn Yyaqub, he pasado largo tiempo fuera y ahora vuelvo. Siempre vuelves, le contestó su madre. Y a todo el que vuelve, aunque se haya ido a un viaje corto, hay que celebrarlo. Vuelve siempre.

jueves, 5 de diciembre de 2019

Baal

Era Baal una sombra de lo que fue, si es que algo fue Baal. Y se dejó llevar a la depresión y a la pregunta eterna sobre su existencia y sobre su necesidad. ¿Realmente existió Baal? Con el paso del tiempo, su presencia en la tierra que había creado fue olvidada. Algunas ciudades llevaban y llevan en la raíz de su nombre su esencia. Algunos nombres le recuerdan. Quizás algún poema. Quizás alguna canción. Rarezas que olvidan quién fue Baal. Quién es Baal. Baal se levanta temprano y cree que tiene que ir a trabajar. Es entonces cuando recuerda que es Baal y que no tiene que trabajar y que no tiene que levantarse temprano y que no tiene que desayunar y que no tiene que preocuparse porque es algo o tiene que hacer algo o alguien espera algo de él. Y se sienta en cualquier rincón de cualquier parte y cree que los vagabundos que se juntan en la plaça de Sant Pere o los que duermen en los cajeros de los bancos son otros dioses olvidados como él. Y alguna vez habla con ellos y no les entiende y se siente mal Baal porque cree que esos están peor que él y que si no lo remedia acabará igual Baal. Y se pregunta Baal cuándo pasó todo lo que le está pasando y porqué pasa lo que le pasa. Y quién es él y quién ocupó su lugar. Y piensa Baal que algo hizo mal, que confió demasiado en alguien, que no le dio importancia a según qué cosas. Y lo intenta. Intenta recordar, intenta llegar a aquellos tiempos. Y acepta beber a morro de un cartón de vino. Y mira melancólico a los niños jugar y cree que debería llevar muerto hace muchos años. Y que porqué no muere. Y que porqué se sigue despertando por las mañanas de un tiempo que ya no controla y cree que tiene que hacer algo Baal. Y así un día llegó que Baal no recordó que fue un dios, que fue Dios y que fue Baal. Y sintió que debía hacer algo, y pidió trabajo y lo encontró en un almacén y comenzó a trabajar y a encargarse de la organización del almacén y con el tiempo llegó a ser el encargado del almacén y vio que se le daba bien distribuir, memorizar dependencias, dónde estaba cada cosa, quién era quien tenía que hacer qué y fue subiendo puestos en la empresa Baal. Y le propusieron un trabajo de oficina. Y cuando llegó a un salón lleno de ordenadores y de gente ensimismada mirando una pantalla pensó Baal que había conseguido al fin ser alguien. Y sintió Baal que le faltaba algo, que se encontraba solo. Y una mañana, al despertarse, el mundo, todo, había desaparecido. Y resultó que Baal se había levantado de noche y sonámbulo había destruido el mundo. Y se sintió feliz Baal, porque destruir el mundo y todo solo lo podía hacer Baal.

- Oh Magnífico Baal, lo oculto resplandece y lo que nadie ve aparece!

- Calla Mortal, que tengo que recordar ahora cómo se hacía todo de nuevo. Y ahora procuraré que me recuerden para acordarme.

martes, 3 de diciembre de 2019

El alcalde


-         - Dime tú entonces.
-         - Yo no te tengo que decir nada, simplemente me gustaría que te acordaras de lo que le pasó a Zivojinovic. Zivojinovic era el hijo de un pandero que había hecho algo de dinero y que se fue a estudiar a Belgrado. Allí completó estudios de Leyes y cuando volvió al pueblo fue designado alcalde. Todo el mundo en el pueblo consideró normal que Zivojinovic fuera el alcalde. Su familia era respetable, ni muy rica ni muy pobre, tenía un título universitario, había visto mundo y era, sin duda, lo más respetable del pueblo. Zivojinovic se puso manos a la obra a gestionar el municipio y se sentó en su despacho a recibir a los vecinos que le iban a pedir cosas. Arreglos en las calles, mejoras en la iluminación, echar del barrio a los jóvenes molestos, perros que ladraban sin cesar, los borrachos de la taberna de Marica, un banco para sentarse y mirar los coches al pasar por la plaza Novi Pazar. Zivojinovic entonces era joven. Tenía menos de treinta años pero parecía que ya era una persona mayor. Tenía predilección por atender a las ancianas que, camino del mercado, le contaban sus penas. Era capaz de perder horas escuchando. Siempre diligente, acudía a la llamada de cualquier vecino que lo necesitara. Acudía puntual al Ayuntamiento, nadie le vio nunca en una taberna, discutir con nadie, el diario local no vio nunca un texto suyo en el que anunciase una idea, un proyecto, una desazón. Iba y venía, hacía trámites, acompañaba a los ancianos a donde le dijeran, siempre sonriente y siempre con una buena palabra. El señorito Zivojinovic se convirtió en el señor Zivojinovic y cumplió un mandato y luego otro. Fue alcalde por designación del pueblo durante 30 años. Se fue a la capital para ser diputado nacional. Dos años después de su nombramiento lo dejó y se dedicó a vivir de rentas en el pueblo. Al señor Racan, cuando fue nombrado alcalde, le tocó arreglar las calles, mejorar la iluminación, echar del barrio a los jóvenes molestos, controlar a los borrachos de la taberna de Marica yendo a la taberna de Marica donde ya era cliente, y colocar un banco para que se sentaran a mirar los coches los ociosos en la plaza Novi Pazar.   

lunes, 2 de diciembre de 2019

Karpov

Qué amigos éramos entonces. Qué banda tan maja formábamos. No me hablaba al menos con dos o tres de ellos, pero cuando nos veíamos, pues nos dábamos la mano y nos saludábamos y luego cada uno iba a lo suyo, pero teníamos cierta sensación de pertenencia. Claro, porque éramos del mismo equipo. Qué amigos éramos. O no éramos tan amigos. Me llevaba bien con el de la cara de loco. O me caía bien. El de la cara de loco que no estaba loco, que era el mejor de todos. Pero no jugaba en nuestra liga. Fuimos entonces a aquel torneo, a aquella olimpiada y la verdad es que lo hicimos de narices, naturalmente ganamos, éramos los mejores. Éramos tan amigos. Y él era tan listo y sabía tanto y ya estaba siempre detrás mío para decirme lo brillante que era, lo diferente que era de mí, lo mucho que quería parecerse al colega del mechón raruno, porque quería ser tan extravagante como él y tan excéntrico y tan original, pero quien de verdad sintonizaba con él era yo. Yo creo que tengo una conexión especial con esta gente. Yo no soy así en absoluto, pero me atrae. Me lo dijeron una vez, hace mucho tiempo. Te atrae lo bizarro, lo extraño, los personajes fuera del circuito. Y sé reconocer también al impostor en cuanto lo tengo cerca. Y siempre está tan cerca. Siempre detrás de mí. Éramos raros. Yo era como del norte y ellos eran muchos del sur y ellos eran de una manera y yo era de otra. Me imagino a veces rodeado de gente como yo y no me gusta. Prefiero estar con gente que no sea como yo. Pero no opuestos a mí, sino fuera de mí. No sé explicarme. A quien no soporto es al de detrás. Tan listo, tan original, tan mentira. No me gusta la gente que quiere hacerse querer, que busca que le necesites, que le busques, que sepas que está ahí. Ese tipo de gente. Me aburre, me cansa. Prefiero al cara de chalado. No creas que no sé cómo se llama. No se me ha olvidado. No soy tan viejo. Tal. Tal. Qué amigos éramos entonces. Creo que éramos amigos. Al menos nosotros. No sé si lo éramos tanto con los demás. Creo que lo hicimos muy bien. Y siendo tan diferentes ahí estábamos. El sentimiento de pertenencia a algo. Todo eso se ha perdido.