jueves, 18 de enero de 2018

¡Hola!

Hola. Ya que estás aquí, te diré algo. Has venido al sitio más así de todos. De todos los sitios, este es el mejor. Al principio te parecerá que en otras partes hacen las cosas mejor, más rápido, mejor hechas, las películas parecen mejores, las series más divertidas, los dibujos animados más auténticos, pero poco a poco irás viendo que si te llevan a otra parte, luego lo echas de menos. Igual tienes espíritu viajero y te gusta moverte y conocer mundo, no lo sé, si es así acabarás hablando de cosas de aquí. Este mundo que vas a conocer no mola. No mola nada. Hay gente que todavía tiene fe en que las cosas pueden ser de otra manera, pero es un 'de otra manera' confuso que nos cuesta concretar. Sabemos lo que no queremos, pero si rellenamos una libreta con cosas que nos gustaría que pasaran, acabamos muy pronto y acabamos haciendo dibujitos mientras habla otro. No lo tenemos muy claro. Posiblemente te toque a ti a otros como tú empezar a concretar. Nosotros, los que estamos aquí, no lo hemos sabido hacer mejor. Casi que ni lo intentamos, hablamos y hablamos, nos gusta hablar. Es divertido hablar. Te gustará escuchar a la gente. La gente es lo mejor que tenemos. Aunque a veces nos hagan daño y aunque a veces les hagamos daño nosotros a ellos.
No te puedo hacer muchas recomendaciones, pero si quieres un ejemplo, yo no soy ningún ejemplo. Ve a lo concreto, no divagues. Ya que estás aquí, intenta no perder el tiempo. El sofá no es tu amigo. Ojo, es mi amigo. Pero procura que no sea el tuyo. Y si pierdes el tiempo en el sofá, que sea leyendo o escuchando música. La música. Pocas cosas habrá más bonitas que escuchar música, hablar de música, bailar con la música, entrar en trance con la música, viajar a Orión con la música, engancharse a la música, buscar camisetas de grupos de música, vagar por las tiendas de discos si todavía existen discos cuando seas mayor, ver vídeos de música. La música. No te lo pierdas. Hola, cómo estás, qué estás escuchando. Es una forma de entrarle a la gente. La música y leer. Curiosea. El dato más inútil, la guerra perdida de nosedónde, la batalla de tal, el emperador nosequé y si te preguntan pues les cuelas una movida de númidas y les hablas de Masinisa y vas pasando el tiempo, o la de aquella escritora que tuvo que emigrar, la otra que comenzó a caminar y se ahogó en la playa, o en un lago, el cine, las películas. El fútbol. Has tenido suerte porque has caído por aquí justo en el momento en el que hay europeo de Balonmano. Es de las cosas más divertidas. Te encantará, no hagas caso de la gente. No te preocupes por los golpes.
Hace frío por aquí, pero es un frío húmedo. No hables el tiempo. O habla del tiempo si quieres. En mi colegio, la directora, que era un personaje de cuidado, nos dijo una vez que lo peor que puede hacer una persona es tener sonrisa de conejo. Que cuando hablen los demás, no sepas que decir. Eso es lo peor. Siempre hay que tener preparada una respuesta, pero no seas cuñado. Ahora se le llama cuñado, no hables por hablar. Intenta que no te pillen. Toca y pasa. No chupes balón. Si juegas, pasa la bola, reparte. Y si no eres el bueno, dásela al bueno.
Un poco así. Por ir concluyendo, porque ya te dirá tu madre las cosas más importantes, no te compliques. Si la puedes mover, muévela, y si no balón arriba.
Hola, nen. Cuando te veamos pegar pelotazos por la plaza de la Vila, vigila. Y si te la pido, pásala. Pero no me la tires al hueco, que no estoy para correr. Correr es de cobardes.
Este va a ser más o menos el nivel, tú mismo. Pero estamos por aquí. 

Tres anuncios en las afueras - Martin McDonagh

No iba yo a escribir nada sobre esta película, por miedo a que se me escapara algo del argumento o hiciera eso tan así de 'spoilear' la peli. Porque yo soy muy de hablar demasiado. Pero como David Trueba ya lo ha hecho, es decir, ya ha hablado de la peli sin 'spoilear', voy a hacerlo yo también.
Tres anuncios en las afueras es la nueva peli que hay que ver y ya está vista. Una película que como tarjeta de presentación cuenta con un cerro de premios en los Globos de Oro. Y la verdad es que es bastante buena. Por lo menos es entretenida.
A ver cómo lo explicamos. La película parte de la idea de una mujer que vive sola con su hijo en un pueblo de Missouri, que pone tres anuncios en la carretera del pueblo para llamar la atención sobre la violación y asesinato de su hija, que está sin resolver, señalando personalmente al jefe de policía del pueblo como responsable. Claro, esto no es fácil de digerir por la policía ni por buena parte del pueblo, pero sirve como aldabonazo para mostrarnos esa otra cara de los Estados Unidos que, de tanto ser esa otra cara que nadie muestra, acaba siendo una cara igual de conocida de los Estados Unidos que la otra. Muchas películas se encargan de sacarnos del plácido mundo de novelistas, autores teatrales, oficinistas, gente guay de Nueva York o Boston o Los Angeles, de las comedias románticas y tal, para meternos en la América profunda. Una América profunda que ya conocemos mucho más que la Castilla León profunda. Infinitamente más, diría yo.
Dicho esto, la película es dura y es divertida a la vez. Y servidor, el hecho de que sea Frances McDormand la protagonista, ya le tiene ganado. Y como todo tiene un cierto aire... Cohen, de los hermanos Cohen, y como la sombra de Fargo va planeando todo el rato por mi mente, para mí es bien. Una peli que te recuerda a otra peli, una canción que se parece a otra canción, alguien que se parece a alguien. Nos movemos por cosas que se parecen a. Y me gusta.
Una película que nos muestra esa América de policías ignorantes, racistas, brutos, de madres chungas dominantes, de gente sensible maltratada por los brutos del pueblo, de gente simple como un zapato, de atravesados y atravesadas que deciden tirar por la calle del medio.
En el artículo de David Trueba, nos dice que esa peli es, como muchas pelis americanas, un intento elitista de hacer ver a los garrulos que su mundo es una mierda. Es 'esa américa que vota Trump', a la que se quiere retratar y que no se corrige, si no que se acentúa su situación.
No sé. No soy sociólogo, solo soy un vulgar titulado en periodismo que se marca un objetivo de hacer una actualización diaria en su blog y hoy ha tocado la película. Sí que entiendo que muchas veces desde Hollywood (supongo que siempre) se intenta no cambiar el mundo, si no hacer negocio con cualquier cosa y cualquier historia, como no podía ser menos. Incluso con el tipismo local.
Ahora bien, los americanos tienen una gracia haciendo películas así que no tenemos los demás. Y esta les ha salido bien. Con su trama principal, sus tramas adyacentes que son muy vistosas y dan que pensar, con sus personajes con los que puedes reír y puedes odiar a la vez...
En fin, pensemos. Miremos a nuestro alrededor y vamos a ver cómo retrataríamos nosotros a los supuestos 'white trash' que nos rodean.
Porque lo hacemos continuamente.
Si ven la peli, comentamos.

martes, 16 de enero de 2018

El discreto encanto del clasismo


El otro día, en una reunión que derivó en discusión sobre las elecciones y el tema, alguien a quien le tengo un respeto cierto recomendó un artículo de Xavier Diez, llamado 'El discret encant del proletariat', que enlazo para que lo lea quien quiera. Según nos dijo, explicaba el resultado de Ciutadans en las elecciones del 21-D. Al día siguiente, lo leí. Y sirva este texto para comentar este artículo específicamente y lo que en mí ha despertado.
Para dar una primera idea contundente de lo que quiere explicar en su artículo, Xavier Diez nos remite a un pasaje de un libro del sudafricano y Premio Nobel J.M. Coetzee, en el que una mujer explica un episodio de su juventud, cuando ella era una activista que tenía idealizada al proletariado. De paseo por los barrios portuarios de Melbourne, conoce a un treintañero que trabaja allí. Se siente atraída por él y van a su casa, él quiere tema, ella no, él la va a forzar, la agrede, la golpea, la maltrata. Ella consigue escabullirse. El autor equipara la experiencia del personaje femenino con el de cierta izquierda que se sorprende por el resultado de las elecciones, por el golpe de brutalidad que significa ver a la clase que quieres salvar votando a Ciutadans.
¿Qué viene a decirnos el autor? Que quienes 'santifican' al proletariado no conocen al proletariado. El autor conoce el proletariado porque ha nacido en Nou Barris, se crió allí, trabajó en una fábrica, fue profe. Bien. Los barrios. Según el autor, de los barrios, del proletariado, puede surgir desde Antoni Baños, Màrius Serra o el Mag Fèlix, a personajes poco recomendables que van del Padre Apel.les a toda una suerte de yonkis y lumpen variado. Y a partir de aquí se dedica a argumentar que la gente puede elegir, y la gente elige ser estúpida, elige opciones políticas que le hacen daño. El resentimiento y el desprecio con el que habla y con el que trata a la gente que ha votado a Ciutadans, no sé si lo sitúa en la izquierda. No conozco al autor, no sé si quiero saber de dónde viene o a qué corriente adscribirlo. Sin encomendarse a Dios ni al diablo, considera que Ciutadans tiene que ver con el franquismo sociológico, soterrado en sectores de la sociedad catalana y va destripando los prejuicios existentes habidos y por haber sobre 'esa gente que vota a Ciutadans'.
Uno de los momentos más hirientes es aquel en el que reclama que todo el mundo elige. De la misma manera que cuando él era chaval iba a la biblioteca y otros iban al bar, o unos como él leían a Dylan, Lorca, etc., y otros despreciaban y agredían a los que leían, ahora eso se reproduce. Es decir, ¿los listos son indepes y los ignorantes son...?
Por si alguien no lo sabe, no tengo ninguna simpatía por Ciutadans. No me interesa lo que dicen y lo que proponen, es, para mí, la ventana abierta a un tipo de derecha que desconocemos en este país y mira que en este país hemos conocido a muchos tipos de derecha. Una derecha estrictamente liberal, en principio poco apegada al estatalismo y con un discurso básicamente basado en el orgullo patrio. Sin complejos. Mal. Me interesa el orgullo patrio tanto como cero y el liberalismo económico es la peste que nos envilece nos condena a vidas de mierda. Que Ciutadans sea la primera opción de quienes reaccionan contra 'el procés', me parece un error, me parece fatal, pero no me parece que los que lo votan sean estúpidos, ignorantes, peores que yo. Hay que preguntarse porqué la única cosa que se preguntaba en esas elecciones era si Unidad o Independencia y qué opciones se presentaban al respecto. Y a dónde se llevaba el debate. Y en ese caso, qué prefiere la gente. Si lo que prefiere es Ciutadans, tenemos que hacérnoslo mirar todos, como dice una compañera.
Lo que concluye diciendo el autor es que pretender salvar al proletariado es una idea absurda, porque el proletariado no merece ni quiere que le salven. Elige látigo. Y látigo tendrá, se supone.
Salva, eso sí, el crecimiento del independentismo que crece en los barrios populares, como una evangelización entre los negros y los indios a los que la cultura les llega y la abrazan como una luz nueva.
No sé qué párrafo me ha puesto de peor humor. Siempre he pensado, y a veces soy muy pesado con eso, que para ser de izquierdas debes querer a la gente. No considerarla estúpida. Si no siguen tu propuesta, algo estarás haciendo mal. Algo pasa.
Esa misma gente, ese proletariado que, es cierto, no vota lo que queremos, no vota lo que quiero yo, no por eso no deja de ser una clase. Mi clase. Y le podemos llamar proletariado, clase trabajadora, clases populares, precariado y estaremos hablando de lo mismo (si no nos ponemos muy tikismikis). Una clase trabajadora que casi nunca ha votado lo que me gusta a mí, pero que sabe que puede hacerlo y lo ha hecho. Y muy recientemente.
Y mira que a mí me ha sentado mal eso de buscar en la falta de 'obrerismo' de nuestras organizaciones el fracaso de las mismas, pero sí que me parece que a veces no conocemos a quién le hablamos. O no les queremos conocer. Y estamos ahí. Somos nosotros y nosotras. Hola.
El autor se olvida que, entre Antoni Baños y los yonkis hay mucha gente. ¿Somos de Santa Coloma casi todos no? ¿Conocerán a alguien que haya votado Ciutadans, supongo? Supongo que conocerán a gente, a personas, irán al supermercado, se tomarán un café en un bar, se suben al metro, tendrán familia, primos, hermanos. Supongo que una vez que pensar de una manera no te hace obviar el resto del mundo. Gente, con su sueldo, sin paro, buscando algo, llevando al crío al cole, en el Crack, en el Caprabo, en el mercadillo.
¿Qué hace una causa justa? Ante la perspectiva de votar Independencia o España, mucha gente ha preferido España. Sobre cualquier otra consideración. Su causa justa primero es España. Luego ya veremos. Desgraciadamente, para mí. Pero ¿qué ha elegido la gente del otro bando? Dentro de las Catalunyas posibles, ¿Cuál ha elegido? ¿Es lo mismo, JxCat, que ERC, que la CUP? ¿Piensan lo mismo? Yo creo que no y si es que sí, glups.
Es un poco cansino, hasta penoso, el típico argumento de 'yo tengo a toda la familia de fuera, pero soy indepe', 'yo, aunque nací en Sevilla, llevo tiempo viviendo aquí y soy...'. La apelación al origen. Yo, que no soy todo lo catalán que debiera, sin embargo, al estudiar y leer y haberme convertido en un homo superior, soy... Supongo que los discursos de Ciutadans, que ni me esfuerzo en leer por otra parte, apelan al atraso que supone el nacionalismo catalán respecto al universalismo europeo y español. Como dicen en mi pueblo (glups, me he descubierto, he hablado de mi pueblo y es el pueblo de mis padres), dicen digo que 'lo mismo me da que me cague un perro que una perra'.
Me pierdo y coloco mi rollo.
Quiero decir que el artículo en cuestión no explica nada del porqué, simplemente muestra un desprecio profundo hacia quienes no comparten una idea de país, peor, una elección de país, más allá de entender qué pasa con esa gente y qué pasa con la gente propia. Yo, que pertenezco al tercer bloque, a los que no comprendemos ni a unos ni a otros, no se me ocurre pensar que unos son mejores que otros, o que todos son menos listos que yo. Cada uno es como es y, efectivamente, todos elegimos. Todos.
Incluso cuando, leyendo mucho y eso, eliges despreciar a tus hermanos y hermanas.
Incluso cuando, en una línea antológica del artículo, evita llamar a los catalanes de los barrios 'catalanes', para llamarles 'residentes'. Incluso cuando les niega la 'ciudadanía'. Eso es elegir, y es elegir un bando.
Un bando que, para mi, poco tiene que ver con la izquierda. Y un artículo que da que pensar. Igual es que quien lo escribe tampoco es de izquierdas. Que puede ser. Espera, que se presentó por la CUP por Girona en el 2015. Ojo. Me acabo de morir.
El artículo finaliza con un canto a una Catalunya postnacional que identifica con la República y eso ya es progreso. Lo otro es reaccionario. Yo no veo en su artículo nada progresista, veo lo que ha salido, involución. Y sí veo mucho resentimiento y desprecio.
No sé si es clasismo. Pero tiene una pintaza... como esas migas.

domingo, 14 de enero de 2018

Perales


Ya que me lo preguntas, te contaré lo que pasó. Era una especie de festival y habían invitado a varios cantantes para que colaboraran en el evento. En el cartel estaban anunciados una serie de artistas de relumbrón para atraer al público que hace tiempo que había perdido el hábito de ir a conciertos o a disfrutar de música en directo. Desde una tonadillera que tuvo cierto éxito en tiempo remoto y que había vuelto con aires renovados, un dúo de hermanos que cantaban canciones romantiquísimas, un humorista que tuvo éxito con chistes ambientados en una determinada región, un cantaor muy ligero que fue guapo una vez y que empezó a ponerse gorra cuando perdió un poco de pelo, una excitante cantante que en tiempos se presentaba como muy reivindicativa pero que fue diluyendo su mensaje y amansando su aspecto, un lastimero cantante melódico que era de aquí pero se esforzaba en parecer italiano y por último él. El festival avanzaba y todos los participantes iban desfilando, desgranando el porqué de su presencia, lo muy a gusto que estaban, la importancia de participar en esta serie de actos para que la gente volviera a sentir la llamada de la música y lo que significaba, algunos lloraban al hacer la exposición, otros no, pero parecían muy entregados. Poco a poco iba acercándose la hora de la actuación de él. Y él no llegaba. Parece que su agente había perdido el móvil y parecía imposible contactar con él para aclarar que pasaba. Finalmente, él mismo envió un mensaje diciendo que le era imposible acudir. Aludió a un problema gravísimo de índole personal y quienes le escucharon al teléfono, aseguraban que sollozaba. Llevaba anunciado desde hacía un mes y no podíamos decirle a la gente que… bueno, sí que podíamos decirle a la gente que… pero y qué.
Siempre, desde siempre, habíamos dicho que se daba un aire. Que se parecía mucho. Se nos ocurrió como una broma, pero a medida que avanzaba la velada y los cantantes se sucedían y la cantante antes muy y ahora poco concluía su número llamando a que todos y todas tuviésemos conciencia y tuviésemos fe en Jesús, la idea tomó forma. En serio. Le dijimos que subiera. Que cantara él. Que no se iba a dar cuenta nadie, que nadie lo iba a saber. Que solo tenía que cantar dos canciones. La del barco que se llamaba libertad y la de y cómo es él. Y si se estiraba mucho que cantase la de porqué te vas, que total era suya. Nos miró como si fuésemos gilipollas. Que no. Que estábamos flipando. Que de qué íbamos. Que no. Y nosotros que sí, que son dos canciones, tres como mucho, que solo tenía que seguir la música. Que podíamos incluso hacer playback y ya está. Que no pasaba nada. Que solo tenía que salir. Y él que no. Y al final salió.
Cuando el falso italiano terminó, anunciamos con gran regocijo que él estaba esperando y que le dedicásemos un fuerte aplauso. Salió, con los focos apuntando muy fuerte al público para que se cegasen y no se fijasen demasiado. Comenzó a sonar la música y falló el playback. No había playback. Tenía que cantar.
No sabemos qué pasó. Si él entraba en trance y contagiaba al público cierta desazón, cierta congoja, cierta empatía hacia alguien que no merece que le pasen esas cosas porque él tiene pinta de bueno, de tío normal y eso, él parecía darle un giro. Un giro a peor. Un giro a mucho peor. Pero a peor en plan gente llorando como si no hubieran visto nada más triste en la vida. Llorando, gimiendo, y él en el escenario se retorcía, gemía, ponía esa cara de ‘si te quieres ir vete con él pero mira cómo me estás dejando aquí ahora, mira como me arrancas el corazón’. Y él en el escenario cantaba y no parecía haber mucha diferencia. Y la gente lloraba. Eran unas 550 personas en aquel lugar, que contamos las entradas, y todas lloraban, todas, sin excepción. Y se limpiaban los ojos, se sonaban los mocos, y algunos se abrazaban y otros se sentaban y se echaban las manos a la cabeza con un desconsuelo… y cuando acabó la segunda canción y pidió otra más y sonó porqué te vas… uf. Reconozco que lloré. Lloré tanto. Lloré tantísimo. Y él en el escenario era como él. Retorciéndose, encogiéndose, demostrando que lo insignificante, lo normal, lo así, puede llevarnos al más oscuro de los pozos. Y todos los secretos de su amor se irán con él. Y la gente no paraba. Incontenible. Una pena. Una pena tan honda y tan profunda. Una tristeza, porque se iba, porque todos los secretos de su amor se irán con… y yo reconozco que abracé a alguien y alguien me abrazó a mí y yo no recuerdo si nos besamos y nos juramos que nunca nos íbamos a separar jamás o qué pasó. Todo era tan triste que cuando acabó la actuación y bajó del escenario le miramos y le abrazamos y él parecía todavía en trance y se desperezó y acabó todo y el resto de artistas de gran renombre quisieron saber quién era aquel que ellos sabían que no era él. Y les dijimos que no era él. Y les dijimos que un día le contaríamos la de Juanito, que también.

jueves, 11 de enero de 2018

Cruce de cables


Hola cómo estás. ¿Está el titular en casa? Dile a tu madre que se ponga. Dígame. Tengo un cordero al horno buenísimo haciéndose y no te puedo atender ahora, cariño. Me acaban de decir que no. Vente para casa. Dime lo que te dijo. Te espero en la Rambla en un rato. Me duele mucho aquí en la espalda y por eso no he ido. Espérame ahí que voy en cuanto acabe. Perdieron y le dije al entrenador que no iba a llevarlo la semana que viene porque tiene exámenes. Me sabe fatal. No puedo ir a esa hora, tengo otra cosa, pero por la tarde me viene mucho mejor. Después nos vemos. Estamos aquí, esto es precioso. El equipo está bien, no necesitamos ahora mismo nada más. No se puede poner ahora. Vendré acompañado, si, bueno, desde hace... Tienes que venir mañana a las seis de la mañana, toda la semana a las seis de la mañana y en principio para la semana que viene ya te diríamos algo. Lo tengo en alquiler, pero me tendrías que decir algo deprisa porque hay mucha gente que está llamando, es un caramelo. Este no es el teléfono, tendría que llamar al... pero es que no es aquí, yo le digo. Para pedir hora, sí, dígame. Que la he visto, y no me ha dicho nada, y me ha visto seguro. Es bonito eso, pero no sé, yo es que no soy muy de campo. Llámale y dile que venga que estamos aquí todos. ¿Tienes un momento? Es que te quiero decir una cosa y ya que no nos vemos nunca... Me parece perfecto, entonces me recogéis en la esquina y vamos todos juntos para allá, pero si hay sitio, que si no hay sitio no me importa ir caminando, sois muy amables. Estamos bien, un poco fastidiados, pero vamos tirando. Los mejores, claro que sí, pero los mejores de verdad. Te quiero mucho, te echo mucho de menos, por favor llámame. Es que me dijiste que me lo ibas a enviar el lunes, luego el martes, luego el miércoles, y yo como un gilipollas mirando el correo todo el puto día, haciendo el gilipollas con el móvil, y tú ni puto caso, que si tal que si cual, y ya se me han hinchado las pelotas, tú mismo, es la última vez que confío en ti. No me han llamado, me dijeron que me iban a llamar y no me han vuelto a decir nada. Lo tenemos aquí, no ha venido nadie a recogerlo todavía. Había reunión, estábamos todos allí esperándote, ya te vale. Desde que tienes novia, no se te ve el pelo, cobarde. Nos vamos con las parientas por ahí y que le den por culo. He visto que le has puesto eso en el face y te llamaba para ver cómo estabas. Faltan siete. No nos ha tocado nada. Está hecho polvo, los han mandado a todos para casa. No lleva el móvil encima y le estoy llamando y me estoy empezando a preocupar. Esto no se oye bien, Antonio, esto está roto, ni me oyen ni les oigo. Viendo la tele, ¿por qué?

miércoles, 10 de enero de 2018

Una mujer tirada en el suelo

Ella iba a trabajar limpiando en una de las casas lujosas (eso dice la Vanguardia, no es un apunte rojeras) de Sant Andreu de Llavaneres, entonces uno la asaltó, la violó, le dio una paliza y creyéndola muerta la lanzó por un pequeño acantilado. Al parecer hubo gente que pasó al lado de la mujer hecha polvo y no hicieron nada. Es una mujer de 42 años, colombiana, que vive en Mataró y va caminando a uno de sus trabajos. Parece ser que el hombre sabía de su recorrido y tenía estudiado el plan. Asaltarla, violarla, darle una paliza y dejarla tirada, si muerta, pues muerta. Me imagino a esa gente caminando por el camino que lleva desde Mataró a la estación de tren de Sant Andreu de Llavaneres, escuchando los gritos de la mujer y valorando en esos cinco o seis segundos que menudo marrón pararse a ayudar a alguien, con la prisa que tenemos, ya lo hará otro.
Ya lo hará otro, así en todo. Vamos más o menos a exponer de qué va este texto. Un caso más de violencia machista. Violencia contra las mujeres, por ser mujeres. Como eres una mujer, yo, un hombre, puedo disponer como me plazca. Follar, matar, violar, agredir, explotar, rebajar, utilizar, insultar, manipular, abandonar, poseer, porque tú eres una mujer y yo soy un hombre. Así, cada día, van apareciendo casos de mujeres que son asesinadas, golpeadas, maltratadas, violadas y que tienen que justificar que lo que les ha pasado tiene algún motivo, alguna justificación más allá de que simplemente son mujeres.
¿Han visto la tele? ¿Han visto los anuncios de la tele? Los anuncios de colonia, los anuncios en general. El hombre y la mujer. El hombre le dice a la mujer en un anuncio: no sabrás dónde estoy, no tengo normas (algo así), voy a mi rollo, ya lo sabes. Y ella, entregada, le besa. Tú, mujer, acepta que soy libre, esto es lo que hay. Y tú aquí. Otro anuncio, quizás más inocente, pero todo suma. Anuncio de bicicletas del Decathlon. Los hombres de la casa montan las bicicletas, las mujeres las llevan en la mano. Porque los hombres son fuertes y las mujeres son débiles. El hombre es fuerte, la mujer está para acompañar. Todavía hoy.
Ahora voy a hacer una reflexión que ya sé que no es la acertada. ¿Estamos avanzando o estamos retrocediendo? Estamos en conflicto. Un conflicto que antes no era conflicto, era simplemente dominación. Dos roles, dos papeles en la vida, yo gano, tú pierdes. Que la mujer abre el marco, reclama derechos y los usa, los reclama y los utiliza, genera conflicto. Y el hombre (los hombres que se sienten amenazados) aprieta. Y no tolera que se cuestione el orden. Amarra a esa tía que es muy flamenca. A esta la vas a tener que atar en corto. Dile a la Jenni que se tape un poquito en las redes que va muy suelta. Hay que marcar el terreno que si no...
La música. Qué música estamos escuchando la juventud. Qué mensajes se dan. Vale que los mensajes de la música comercial no han sido nunca un prodigio de respeto de género, ni del rock ni en el pop. Él manda, tú te rindes a sus encantos. Pero lo de ahora (me hago mayor supongo), está yendo ya sin máscara ni nada. Yo hago lo que quiero, te follo hasta perder el control, porque si no... mala mujer. Y cosas así. Y supongo que cosas así todo el rato, calan. La culpa es de esa música del infierno. No nos quedemos con eso.
Todo suma. Mujeres asesinadas. Nada hacía pensar que él iba a matarla. Ni las órdenes de alejamiento, ni los malos tratos previos, ni las denuncias... en el fondo era muy buen chico, pero muy posesivo. Ya había tenido problemas antes pero ahora... pues la mató. Las leyes, los argumentos de los jueces y las juezas, las órdenes de alejamiento, la sociedad que encubre y entiende y perdona y considera que son casos aislados. Que hoy la mujer está muy bien y que antes si que era la cosa chunga. Esto contradice mi párrafo anterior. Es lo que tiene escribir sin tener ni idea uno de las cosas. Mujeres asesinadas, qué enseñamos en las escuelas, qué enseñamos en los medios de comunicación, qué enseñamos en todas partes. Qué obligamos a hacer a la sociedad. Qué invertimos más allá de la consabida festividad y manifestación del día tal. Qué obligamos a hacer a la sociedad. Cómo se castiga el delito. Cómo se encubre.
El asesino de Diana Quer ya había violado antes. Había sido denunciado. Había sido encubierto.
El hombre adquiere unos derechos por nacimiento que no deben ser anulados. Se reparten folletos en defensa del machismo. Que no te engañen, la mujer debe obedecer. En estos días en los que muchos cuestionamos muchas cosas, muchos otros se reafirman en otras cosas. En muchos bandos. El hombre sabe, el hombre participa, el hombre manda, la mujer que sabe y manda y participa es una...
Pero no nos abramos demasiado la cabeza. Si pasa algo, le pasará a otro. Le ha pasado a una colombiana, al fin y al cabo. Veamos el origen de quienes han muerto. Eso aquí no pasa, pasa en entornos desfavorecidos, de inmigrantes, de gente pobre. A la gente bien no nos pasa. Porque tenemos... otras formas de violencia.
Hace más de un año presencié cómo en plena calle un hombre escupía a una mujer en la cara. Delante de todo el mundo, en plena avenida Generalitat. Nadie hizo nada. Yo tampoco.
Violencia contra las mujeres. Por ser mujeres. Machitos alardeando de follar y follar en las redes. No vas a follar. Follar. Las mujeres están para ser folladas. Me las tiraba a todas. Yo mando. Tú debes adorarme. Mira que culo. Porqué no se tapa. Si es que... Una violencia que es normal, porque no pasa nada nunca. Nunca pasa nada. Son cosas que pasan. A cualquiera se le puede ir la cabeza alguna vez si te calientan mucho.
El día de nochevieja dieron en la SER un especial sobre la muerte, el asesinato de Ana Orantes. Escalofriante. La mujer que fue quemada viva. Le dijo el primer día: tú ya estás perdida. La gente hoy se congratula del discurso de Oprah Winfrey. A Oprah Winfrey nos la pasamos por el forro de las pelotas. Mala mujer.
Banalizando el machismo. Eso es como justificar las violaciones por llevar minifalda. Nada es como justificar las violaciones. Nada es como justificar violaciones. Nada es como justificar la violencia.
¿Es el machismo un problema? ¿Es el sistema el problema? ¿Si tocamos el machismo, si construimos una sociedad distinta, acaso no estamos tocando el sistema? Yo mando, tú obedeces.
No sé. El otro día en Sant Adrià, aquí al lado, hubo otro caso. Mató a la mujer en las vías del tren. Son cosas que pasan a otros. A los pobres. A nosotros no nos pasará nunca. Y por eso pasamos de todo. Ya lo arreglará otro.

martes, 9 de enero de 2018

Capital Malabo

No sé si tendrá mucha importancia o no, pero Malabo está muy lejos de. Muy lejos de lo que es el país. ¿Pero qué es el país? Guinea Ecuatorial tiene una parte que es continental y otra parte que es la isla de Bioko que está como a nosecuantos kilómetros, miren el mapa, de la parte continental. ¿Cuál es el país? El país es la parte continental, dirán los más clásicos. Yo mismo lo pienso así. Este es el sentido del texto, de hecho. Todo el texto gira en torno a la idea de que la parte continental, la parte corpórea, lo que se llama el grueso del pelotón, el todo visible, lo más grande, el tronco, lo que uno puede considerar como lo que sale en el mapa del tiempo en el centro, donde tiene uno puesto en el acto el pensamiento... pero el pensamiento lo tienes a lo mejor en otra parte. Todo el texto tiene relación con la distancia entre la parte continental y la parte capital. El cuerpo y el alma. La intención y la atención. Lo que se ve y lo que manda. Lo que uno hace y lo que uno estás pensando. ¿En qué piensas? En nada, no estoy pensando en nada. Capital Malabo. Hay una parte de uno mismo que puede estar mandando dirigiendo, a miles de kilómetros de distancia, rodeado de otros países con los que a lo mejor tienes más en común. Camerún en Común. Con Nigeria no tienes nada en común pero a lo mejor, según desde donde te asomes, igual la ves. No la ves ni de broma, lo que es seguro es que desde la parte continental de Guinea Ecuatorial no la ves.
Nunca he estado en Guinea Ecuatorial. No he pisado África tampoco. No viajo mucho. Proyecto viajes con la parte continental, pero Capital Malabo siempre hace como que no está escuchando nada y no acaba de cuajar nunca nada. Fotografías de Malabo, tampoco he visto ninguna. No sé si es un lugar maravilloso para vivir, para comenzar una nueva vida entre las olas del océano Atlántico, ahí resguardado en el golfo de Guinea. Creo que yo sabía de dónde venía la palabra Guinea, ahora no lo recuerdo, tenía algo que ver con algo, con el color negro, creo. También dicen en Wikipedia que la raíz del nombre provenga de la palabra guiné, mujer. Gobernamos nuestros pensamientos con una parte de nosotros que está en otra parte. Es como cuando una empresa que está en nosedónde tiene que gestionar las cosas que pasan en otro sitio. Como si la capital de nuestro amado país fuera Santa Cruz de Tenerife. O si la capital de nuestro otro amado país fuera Palma de Mallorca. Nunca he estado tampoco en Palma de Mallorca.
Este texto, entero, de arriba abajo, va dedicado al sentimiento de capitalidad. A la responsabilidad que siente uno hacia las otras partes de uno. Uno son muchas cosas, pero hay una parte que es la que gobierna, que puede que se encuentre lejos de uno mismo y que va haciendo. Va haciendo y le gustaría tener en cuenta a las demás, pero están muy lejos. La capital está en Malabo, tiene usted que coger un avión y una vez allí buscarse la vida. Tengo un amigo que maneja muy bien eso de ir a un sitio y tal. Tengo amigos y amigas que han hecho muchas cosas. Tengo muchas historias que contar sobre hacer cosas con kilómetros y kilómetros de distancia entre el cuerpo y la capital, que está en Malabo. Los mapas, me encantan los mapas y los nombres que aparecen en ellos. El nombre, la capital, el país, el nombre de las cosas. Sabérmelo, aprenderme el nombre, poder decirlo luego en una conversación. La capital es Malabo, no es Yaoundé.
El Canon de Yaoundé no es el Canon de Pachebel, es un equipo de fútbol de Yaoundé, que es la capital de Camerún, que tiene el nombre del Camarón. El Camarón vivía al lado de mi casa, en la calle San Joaquín, cuando venía a cantar a Barcelona. Aquí en Santa Coloma.
Santa Coloma. Otra vez.