martes, 30 de septiembre de 2014

Lo que pasó ayer

Entonces la historia era como que nosotros llegábamos allí y se supone que se iba a votar una moción sobre lo de la Consulta. Cuánta gente que había allí. La gente muy ilusionada, muy bien, porque estaban todos convencidos de que su posición, la de que el grupo mayoritario se iba a abstener... uy, pero qué estoy contando. Estoy contando lo de ayer y no estoy poniendo en situación a la gente. Bueno. Pues eso, como que mucha gente muy ilusionada con la posibilidad de vivir un día histórico. Aquí viene lo gordo. Día histórico.
El concepto de día histórico. Día que vas a vivir y que vas a recordar toda la vida. Recordarás este momento y lo harás, sonriendo. Un día en el que uno ve esa alegría de la gente, ese entusiasmo, esas ganas de hacer lo imposible y mucho más, de hacer las cosas tanto si sí, como si no. Bueno. En teoría, y sin la teoría, que uno esas cosas las siente de corazón, yo estoy con los que iban con toda la ilusión del mundo. No para lo mismo. Es el mismo balón, pero no es el mismo deporte. Y claro, lo notan. Notan que uno no aplaude los discursos encendidos, las proclamas, los vivas, los hurras, pero que tiene claro que la opción 'mira como me pongo así de perfil y no pasa nada', tampoco es la suya. Porque uno tiene su proyecto. Un proyecto con el que se siente identificado. Ese proyecto que todo el mundo pregunta 'ya, pero eso qué mierda es'. Y tienes que hablar y hablar y explicar, sin tener tú tampoco ni puta idea de lo que estás contando. Pero lo importante es participar. Y son muchos años ya explicando lo difícil que es ser uno mismo, lo difícil que es que seamos nosotros mismos todo el rato, como para parar ahora. ¿Ha dicho usted república federal? Pues se lo voy a explicar, caballerete.
Un día en el que los políticos locales corren, corremos, corrían, por los pasillos, por el pasillo del Ayuntamiento, del Ajuntament, perdón, siendo conscientes de que la historia les convoca, de que ara és l'hora, de que el momento es ya. Y de que tenemos todas las cartas para quedarnos con un palmo de narices. Todas. Mira la enmienda, la has visto, pues ya está. No hay más preguntas. Reuniones. Todos reunidos. Todos, nosotros más que vosotros, mira, ves, ves, mira, nosotros nos metemos todos todos en el despacho, para que se note que todos nosotros tomamos parte en la decisión, mientras que vosotros os quedáis en la puerta hablando de que si el sobre de Bisolgrip es mejor que el sobre de Flumin o como se diga. Vosotros no sois nosotros. Esta es la enésima prueba. Bueno.
Y eso. Una jornada histórica en la que queda claro que estamos frustrados. Que somos gente que pensábamos que esto era miel sobre hojuelas y que nos han dado para el pelo. Y ahora qué. Ahora qué hacemos con toda esa gente, esa gente que yo veía los lunes, los martes, y pensaba... Djukic puede fallar el penalty. Puede pasar. Puede pasar que Djukic tire el penalty como si jugase con un balón medicinal y no llegue a puerta. Y entonces, toma. Ahora qué hacemos, segadors. Hasta dónde vamos a llegar.
Vamos todos juntos como hermanos, pero vosotros sois menos hermanos que nosotros. Mucho menos. No. Sissí, emperatriz. O eso o nada. Sissí, emperatriz. Menuda mierda de posición, si no sois conscientes de que en 1714... si no sois conscientes de que... si encima no sois ni siquiera capaces de tener valor para decir que... ni siquiera habéis tenido coraje de acompañar al president Mas al momento 'la firma'. Todo esto, no sé, a veces tiene uno la sensación de que se reúnen cuatro en torno de una mesa y dicen, vamos a ver cómo podemos seguir jodiéndonos de esta peña. Y esa peña somos nosotros. Sistemáticamente. Por decirlo de una manera suave. Y se junta éste, con aquel, con el otro, que no deberían tener nada en común más que en bufarse de nosotros. Hasta ese que llega nuevo y que está descubriendo que quizás fotocopiando un documento la gente pueda recordar lo que se dice en una asamblea y nos dice que... Gracias, compañeros.
Lo que pasó ayer fue muy interesante. Ya dije que no te fueras, que esto no se repetía cada Pleno. Que nos íbamos a reír. Que podemos (ara, guanyem, podem, ara mateix, ciutadans, iniciativa, seguro que me dejo más palabras tabú) pasar unos momenticos muy guapos aquí esperando a que la gente decida si sí o si no. Y fue que nada. Porque, principalmente, los que no tenían ilusión, los que están esperando a que se pase la marea para poder poner de nuevo la máquina a funcionar y ya cuando eso hacer una reforma de la Constitución que se va a cagar la perra porque para eso han echo (and the bunnymen) hecho ya alguna reforma de la constitución que ha sido una alegría verla... me he perdido. No encuentro el hilo.
Es el momento de dejar de decir sandeces. Porque esto es lo que pasa. Que se lía uno a decir tonterías y pasa lo que pasa. No, va, tomarme en serio. Va, que soy de los vuestros, miradme bien. Seguidme las bromas, que soy tope de majo, va. En serio. Que soy muy de los vuestros y os quiero bien. Va. Que juro que aplaudiré la próxima vez que alguien recite a Martí i Pol. Va. Que yo también tengo una camiseta con la bandera andaluza y la estrella roja, de verdad. Anda que no hace años. En serio.
No, pero que no nos lo tomemos todo a la tremenda. Ojo, que aquí los que de verdad están haciendo el número son los que nos marcan el gol sistemáticamente, los que tienen más presente al votante de quinientos quilómetros (kilómetros) más allá, que a las ideas. Eso. Las ideas.
El peligro de tener ideas. Que las tienes, sí, pero que ya si eso.
Yo tengo unas ideas muy bonitas y estoy dispuesto a quedar con quien quiera para explicárselas. Pero los lunes, los martes, los viernes... lo tengo muy mal. Ya aviso.
Ayer, eso, que me pierdo. Al final, casi nada. Que muy tarde a casa y que había un señor bebiéndose una cerveza en lata a las dos de la mañana sentado en las escaleras del Eurocity de un euro y medio todo, que daba bastante que pensar. En plan, mira lo que le importa a este buen señor aquí solateras toda la movida esta de la construcció nacional. Mira.
Venga. Que llueve.

lunes, 29 de septiembre de 2014

Ojo cítrico

De los estudios de uno de los considerados discípulos díscolos del Profesor Almayr, quisiéramos destacar aquel que tiene como nombre 'Ojo nº 23'. Perdón, con las prisas, el discípulo del que hablamos es Rodión Serafimovich Merelembaum. Nos ponemos a escribir y no estamos por lo que estamos. Disculpen.
'Si el Profesor Almayr había abierto la puerta a la maravillosa teoría de la Mirada Ovoide, bueno era que sus amantísimos seguidores buscáramos pruebas allende los mares, los campos, las montañas, los valles, las islas, donde fuera, para reafirmar lo que nuestro querido maestro nos había enseñado. Mis pasos, realmente, no me llevaron demasiado lejos. Perezoso como soy, quise creer que en cualquier parte, no hacía falta que fuera muy lejos, podría darse lo que pensábamos que era especial y exótico. Bien. Decidí simplemente pasear por las calles de mi Odessa natal y recoger testimonios. Como habrán comprobado, esta introducción es la misma que está escrita en los 22 ejemplos anteriores, pero me permito recordarla en cada ejemplo, por si ustedes quisieran recordarlas por separado. Muchas gracias por su paciencia.
Pensé que, en el consultorio médico en el que trabajaba mi querido padre, y al que tengo por costumbre acudir en caso de necesitar algún que otro consejo de cualquier índole, podría darse que alguno de sus pacientes tuviera o presentara algún síntoma que pudiera estar relacionado de alguna manera con lo expuesto, y hacia allí me encaminé. Como todos los días, la señora Davidova me recibió y me informó de que mi padre ya se encontraba pasando consulta, por lo que debería esperar unos instantes si quería que éste me recibiera. Muy dispuestamente, me dirigí a la salita de espera, pero justo antes de cruzar el umbral que marcaba la separación entre la recepción de la señora Davidova y esta sala, giré mi cabeza, sin ningún motivo especial, para mirar de nuevo a la señora Davidova y nada más, y noté que la ayudante de mi padre, que durante más de treinta años había desempeñado un fabuloso papel tanto en tareas administrativas como en proporcionar soluciones de tipo médico incluso... digo, que vi que se estaba rascando un ojo. El ojo derecho.
Me senté en la salita y una idea empezó a rondarme. El ojo de la señora Davidova estaba irritado. Una irritación que podría causar un daño en su globo ocular si seguía frotándose con fruición esa zona. Pensé que era un buen momento para emprender algún tipo de experimento. Sin nada más que una pequeña intuición, me levanté y me dirigí hacia la señora Davidova. Me situé frente a ella y después de unos segundos de inspección de la zona, saqué mi lengua y le lamí el ojo.
Sabía a limón. La señora Davidova, naturalmente se sobresaltó e hizo ademán de lanzarme un golpe que conseguí esquivar. 'Señora Davidova, no se alarme. Estoy llevando a cabo un experimento que va en la línea de las investigaciones del Profesor Almayr, inspirador y descubridor de la teoría de la Mirada Ovoide, así que por favor, permítame una segunda...', sin más le dí otro lametón al ojo. Seguía desprendiendo un fuerte sabor a limón. 'Sabe a limón', le dije. 'Naturalmente, joven Merelembaum, utilizo un jabón que...'. Me explicó cuáles eran sus rituales de higiene personal y me convencí de que quizás el limón le provocaba aquella irritación. Se lo expuse y ella misma me dijo que no, que no tenía nada que ver con el limón, si no más bien con una carencia de horas de sueño provocada por un asunto que, si bien podría parecer extraño tiene relación con que, de noche, sus ojos dan luz. Pero esto ya es materia de otro caso.'.

viernes, 26 de septiembre de 2014

Miscelánea

Señores mayores que hacen música. En realidad esto no ha pasado. The Beastie Boys fueron señores mayores haciendo música como si fueran críos. Aquí les tenemos en su plenitud, en el disco Check your Head, una auténtica biblia del punk-hop (sacada de la manga la etiqueta), con una canción que se llama Pass the Mic y que tiene toda una serie de frases que se le quedan a uno grabadas. Ojo, al menos, según el nivel de inglés que tiene uno. Be true to yourself and you will never fall. La canción es, como muchas del género, una vindicación personal. Somos así, no nos vas a cambiar, aunque te joda, esto es lo que hay, tengo mi estilo, etc. Pero la clave es esa, be true to yourself and you will never fall. O quizás diga fail. No sé, es tan simple como buscarlo, como todo. The Beastie Boys ya no existen. Adam Yauch falleció y los otros dos ya no siguieron en la partida. Disfrutemos de la gloria mientras podamos.
https://www.youtube.com/watch?v=NpsvBvwRuf0

Nos hemos levantado hoy con el paso cambiado. Debe ser la fiebre o lo que sea. El primer frío. Lo de siempre. Llega el primer cambio de tiempo y los débiles del mundo nos ponemos enfermos. Es así. En fin, debido a eso o a lo que sea, el criterio musical se desmonta bastante. The Message es una canción de las clásicas clásicas del Hip Hop, de las primeritas. Grandmaster Flash & the furious five. Mi hermano se está acabando el libro de la música electrónica. Nos está sirviendo para complicarnos más la vida aún. Queremos un moog, queremos un roland, queremos un cacharro para hacer cosas. Sin tener ni idea. Queremos un o una teclista que nos acompañe. Queremos ruiditos raros. Queremos amplificar el mensaje. Esta canción es muy antigua, pero si no llega a ser por un sample de los Negu Gorriak, jamás hubiera entrado en el ajo. Quédense con el vídeo. No hay coches, ni champagne, ni muchachas medio en bolas... eran otros tiempos. Malotes.
https://www.youtube.com/watch?v=gYMkEMCHtJ4

Otra cancionaza. En este caso una canción que creo que ya ha aparecido por aquí. Gill Scott Heron es un clásico en estos parajes. Qué tipo tan contradictorio. Un hombre que denuncia el tema del alcoholismo en una canción como The Bottle... va y acaba él mismo hecho una mierda por las adicciones. Un desastre. Nunca sabremos cómo hacerlo bien del todo. Cómo no caer en lo que denunciamos. Nos pensamos que es muy fácil, que nunca nos pasará y un día, nos vemos traicionando lo que más queremos. Gente que se pierde por el camino, que no acaba de apuntar lo que promete porque le pasa algo que le frena y cae en el modo autodestructivo. Y parece que él mismo fue víctima de todo esto. En lo que toca a la canción, es un pedazo de canción. Mira, el Herrera en la tele hablando de lo de Pujol.
https://www.youtube.com/watch?v=EdhoX1Xu6ZI

Los catalanes. Anda que no, cómo os la ha metido el Pujol. Tanto que le queríais a Pujol y cómo os ha metido ese gol. Es que son todos unos chorizos. Las cárceles para los chorizos cuándo las vamos a empezar a hacer. Los catalanes. No dijisteis nada. Os tapabais unos a los otros. Que sois todos iguales. El Pujol os la ha colado bien colada. Esto os va a hacer mucho daño, lo del Pujol, porque al final os desmonta el chiringuito que teníais montado con esto del soberanismo y tal. Porque le habéis estado riendo las gracias a Pujol y a la burguesía mucho tiempo y ahora estáis todos igual de señalados. Le estáis haciendo el juego a la burguesía. No estáis diciendo nada. Os estáis rindiendo. Los catalanes. Los burgueses. Los trabajadores. Pujol. Que pague Pujol.
https://www.youtube.com/watch?v=QGm2iqrWZUI

Nos estamos desviando del concepto. El concepto hoy consiste en que no hay que desesperar. Vamos a ver. Canciones que son bonitas porque sí. Una canción de Burt Bacharach que interpreta Dionne Warwick, y no hay nada más que decir. Walk on by. Si me ves andando por la calle y empiezo a llorar, sigue caminando. Qué cosa. Qué cosa tan bonita y tan triste. El tal Burt Bacharach es autor de canciones que le ponen a uno los pelos de punta. Pero son canciones que uno aprecia con el tiempo. Es muy difícil que con 20 años le lleguen estas canciones. Parece que están escritas para gente algo más mayor. Gente de orden. Vídeo impagable con una coreografía y una cosa de época sesentera que tira de espaldas. Buenísima canción.
https://www.youtube.com/watch?v=L0wCuwUneSM

Y para despedirnos otro cancionón clásico. Love is Blue, interpretada por Claudine Longet. Claudine Longet tiene una biografía de tirar para atrás. Es la chica francesa que aparece en El Guateque, que medio liga con Peter Sellers, que canta una canción así como muy modosa. Pues bien, con el paso de los años, la Longet estuvo envuelta en un misterioso caso de asesinato. Vamos, que fue acusada de matar a su amante. Pero errores de forma la absolvieron. Aquí la tenemos cantando esta melosísima Love is Blue, que es una pedazo de canción de esas que las oyes y dices 'ah, si, esta canción, qué bonita... cómo se llamaba...', pues es Love is Blue. Con ese clavicordio que es media canción. Claudine Longet, qué guapa y qué siniestra historia la suya.
https://www.youtube.com/watch?v=4_ZtwNZh5Wc

Y eso es todo. Que tengan un muy buen fin de semana. Y si eso, pues ya saben, digan algo.

jueves, 25 de septiembre de 2014

Antony Beevor - La Segunda Guerra Mundial

Consideraciones previas a la hora de hacer una crítica de un libro como éste. No se trata de decir si la Segunda Guerra Mundial mola o no mola, se trata de explicar de qué forma Antony Beevor nos cuenta la Segunda Guerra Mundial. Otra. La lectura de este libro está condicionada por la lectura previa de una crítica del mismo en La Página Definitiva. Además, está muy influida por el visionado de los documentales Apocalipsis. Por lo que el resultado y las conclusiones de su lectura están fuertemente condicionadas por factores previos. Todo esto, para decir que La Segunda Guerra Mundial, contada por Antony Beevor, resulta fascinante. Y las conclusiones, desoladoras.
Podría contar yo ahora la Segunda Guerra Mundial tal y como la cuenta Beevor, resumiendo el conflicto desde 1939 a 1945 y fuera, pero prefiero hacerlo de otra manera. Por partes:
- Alemania y Hitler. Alemania se deja llevar desde que acaba la Primera Guerra Mundial (tan fascinante como la Segunda) a una espiral de decisiones equivocadas que acaban llevando a Adolf Hitler y su partido Nazi al poder. La culpa de todo la tienen otros, nosotros somos los mejores, nos lo merecemos todo, nos han engañado, en el interior tenemos traidores y flojos que hay que eliminar, nos merecemos media Rusia para plantar patatas, Francia, Gran Bretaña, Estados Unidos, lo entenderán y si no, les damos un tortazo y se dan por enterados. Hitler está como un cencerro. Pero tiene una idea y la va a llevar hasta el final. A su alrededor no hay nadie que en mitad de una reunión tenga un poquito de cuajo y diga, 'mira, a este le pego yo un tiro ahora mismo, nos ahorramos un problema y listos'. Pues no. Un atentado, una conspiración, pero hasta que él mismo no decide quitarse la vida, nadie apuesta por quitarse de en medio a un tipo que prefiere la aniquilación total de su gente (¿?) que rendirse. Su obstinación en que no puede rendirse nadie es culpable de miles y miles de muertes. Del cáncer que es su ideología, de la superioridad racial, de tratar a quienes no son como nosotros como gusanos, como esclavos... Esclavos. Mano de obra esclava. Cuánto cabrón.
- Francia. Francia aparece en el libro. Los franceses aparecen en el libro. De Gaulle aparece en el libro. Al principio del libro, Francia parece que... pero los generales y buena parte de los gobernantes prefieren rendirse a Alemania que luchar y provocar un levantamiento comunista. Antes el orden que la revolución. La derrota al caos. Y ya Francia y los franceses no aparecen apenas en el libro. Discusiones de Generales, algo de la Resistencia... la división Charlemagne al lado de Hitler hasta el final... poca cosa más. Y son potencia vencedora. Ojo. El libro lo escribe un inglés, ojo con eso también.
- Stalin. Gente a la que no merece la pena conocer. Stalin. Ahora me dirán de todo, pero lean el libro. Si a Hitler se la bufaba, a Stalin se la bufaba por los dos. Stalin traiciona los ideales que representa, las veces que le hace falta. Se come Polonia, se zumba a los polacos, se carga a la mitad de los suyos que podrían haber defendido el país, no hace caso de las advertencias porque considera que todo el mundo está en su contra. Todo el mundo está en su contra. Los suyos están en su contra. No nos podemos fiar de nadie. Los comunistas no nos podemos fiar de nadie. Nadie nos dice la verdad. Todo es mentira. Que muera gente. Que se mueran los nuestros, que nos maten a todos, pero no nos están diciendo la verdad. Stalin y la Unión Soviética. Millones y millones y millones y millones de personas muriendo. Ejércitos sacrificados, países sacrificados, prisioneros que son liberados y luego vueltos a encarcelar por sospechosos. Momentos de mucha vergüenza para quien siente algo por los símbolos. Entrar en campos de concentración a violar judías porque nadie nos había dicho que los judíos estaban siendo masacrados. Los únicos que padecemos son los rusos. Stalin. Vencedor. Glorioso vencedor de la Segunda Guerra Mundial. El hombre que se cargó el invento. Cuánto cabrón.
- Inglaterra y Churchill. Churchill y sus ideas. Churchill tiene dos cosas, no tiene ninguna intención de rendirse incluso cuando la cosa está fea para los suyos y quiere pelear hasta el final. Si hubiera tenido el impulso de negociar y pactar con Hitler algún acuerdo (que era lo que buscaba Hitler), otro gallo hubiera cantado. Churchill y sus ideas peregrinas. Churchill y sus planes extraños. Churchill y sus fantasías. Churchill pensando en atacar a la Unión Soviética al final de la guerra para poner las cosas claras. Churchill pensando en Imperio. Churchill y sus reuniones con mandatarios. Churchill que pierde unas elecciones al final de la guerra, siendo considerado el héroe de la contienda, pero al que los suyos no quieren ni ver. Churchill, un ejemplo para Stalin: si un tío como este puede perder una elecciones, ya me dirás el sistema democrático para qué sirve.
- Estados Unidos y la Guerra. En el Pacífico. Digámoslo claramente. La Guerra en el Pacífico es bastante menos atrayente que la guerra en Europa. Cuando la historia viaja hacia Japón y su guerra contra los americanos, australianos y británicos, la cosa pierde fuerza. Desembarcos, los americanos llevan mucho material, los japoneses se equivocan, son voluntariosos, y pierden. Estados Unidos se pasa la primera parte de la guerra mirando para otro lado, pero de reojillo, pensando en que tarde o temprano van a tener que intervenir. Intervienen. Aunque sólo sea por el material que aportan, su contribución es decisiva. Y la guerra del Pacífico la ganan ellos, ni británicos, ni franceses, ni australianos. Ellos. Ahora, en Europa... el sufrimiento es mucho menor.
- Atrocidades. Bombardeos masivos sobre población civil. Una estrategia para ir minando la moral. Ciudades arrasadas. Gobiernos democráticos arrasando poblaciones. Campos de concentración para todos. Judíos, gitanos, rusos, franceses, prisioneros norteamericanos en Filipinas, prisioneros de japoneses de toda condición. Granjas humanas. Repitan. Granjas humanas. Granjas humanas. Los japoneses tenían granjas con gente a la que se iban a comer. Así. Los alemanes entran en los países como quien entra en un super. Cojo lo que quiero y lo demás no está. No existe. Barbaridades en Polonia, Ucrania, Rusia. La masacre de Babi Yar. De todo y más. Sin que tiemble el pulso. Muertos, experimentos médicos, la IG Farben, productividad, Esclavos. Esclavos. Los rusos entrando en Prusia Oriental. El desastre. Los japoneses en China. Millones y millones de muertos. Y no sólo es morir, no sólo es matar, es la saña, es el odio, es la ausencia absoluta de humanidad.
- China. Chang Khai Chek y Mao. Los americanos escatimando ayuda. Los soviéticos pasando de todo. Los nacionalistas de Chang combaten a los japoneses pero no colaboran con los comunistas de Mao. Los maoistas no combaten. Están allí y de vez en cuando hostigan a los japoneses, pero también a los nacionalistas y dejan la guerra pasar. En China mueren tantos como en toda Europa o más. En China la guerra es atroz. En China inundan ciudades como arma de ataque. Te dejo entrar a la ciudad y ahora destruyo la presa y nos ahogamos todos. Todo al carajo. En China la Guerra empieza mucho antes. De hecho la primera batalla de la guerra no es en Polonia, es en Mongolia, entre soviéticos y japoneses. En China los japoneses no se retiran hasta muy muy al final. Los americanos y los Chinos, desconfiando unos de otros. Los chinos desconfiando de ellos mismos. Los japoneses arrasando. Hemos dicho ya lo de las granjas humanas. Los experimentos en Manchuria sin castigo. Repito, sin castigo. General Shiro Ishi. Sin castigo.
- Japón. Huida hacia delante. Lo de Japón es una patada a seguir constante. No llegamos a más, pues vamos a ir hacia la destrucción. ¿Qué tiene en la cabeza un dirigente político o un militar que considera que el deber de todo su país es morir? Morir, ir derechitos a la muerte. En Okinawa, en Iwo Jima, sacrificando barcos, hombres, civiles, todo, porque es impensable rendirse. Un imperio que llama a los países de Asia a rebelarse contra los occidentales para convertir a los habitantes de Asia en nada. En absolutamente nada. Un emperador que está pintado en papel maché. Un emperador que hasta la segunda bomba atómica no decide rendirse. Unos americanos que piensan 'si en cada mierda de isla tenemos que hacer lo que estamos haciendo y perdiendo tantos soldados... mejor acabamos de una vez'. Bomba atómica. En unos segundos mueren cientos de miles de personas. Piénsenlo, en unos segundos, mueren cientos de miles de personas. Y el emperador aún piensa en no rendirse. Y los generales y mariscales no se rinden. Que tiren otra. Y la tiran. El libro se ventila esto muy deprisa. El final aprieta. La guerra se acaba. Parece que ya no hay ganas de contar más barbaridades. Se tira la bomba, se acaba la guerra.
- Nombres. Zhukov el figura, Konev, Rundstedt, Model, Guderian, Patton y su pedrada, Montgomery que era tonto, Alexander que no tenía nada, Eisenhower intentando que no se le vaya de las manos, Chuikov y su ejército de pan mascao, Tolbujin, Malinowski, Rokossovski, Cherniakhovski que muere casi acabando, De Gaulle y su ansia de que no pasen de él, Macarthur el zumbado... generales para todos los gustos.
- Comparsas. Italia. Si alguna vez hay una guerra e Italia es nuestra aliada, corred. Eso sí, en la Guerra Civil si que cumplieron, si.
- La guerra. La guerra es una mierda. Si la Primera Guerra Mundial es una guerra incomprensible, la Segunda se considera una guerra justa. Una guerra necesaria para parar al fascismo, para parar al nazismo, para salvar la civilización. Una guerra en la que las alianzas, los juegos, los dobles juegos, los intereses personales disfrazados de intereses ideológicos, nacionales, cuestan millones de vidas. Millones de vidas. Atrocidades. Nombres. Japón, China, la Unión Soviética, Alemania, Gran Bretaña, Estados Unidos, Francia. Italia.
Seguro que me dejo muchas cosas. La Segunda Guerra Mundial es todo.

Antony Beevor nos cuenta la guerra. Con muchas anécdotas, con muchos momentos personales, de soldados, de generales, de políticos. Desde la trinchera al campo de concentración. Del salón y la conferencia internacional al búnker. Desde el tipo de tanque al calzado y el armamento. Detallista, exhaustivo, y tomando partido. Tomando partido por las democracias occidentales, siendo consciente del sacrificio terrible de los soviéticos pero sin comprender lo cabrón que puede ser Stalin, lo frívolo que es Churchill, lo perro pachón que es Roosevelt. Un libro para tenerlo en casa y no pretender buscar buenos y malos. Los hay, pero hay que saber verlos.

La guerra es una mierda. No es divertido leerla. No es divertida contarla. No hace gracia. No puedes regodearte en las escenas de soviéticos entrando en la Prusia Oriental. No puedes relamerte con los japoneses en China o Filipinas. No puedes alegrarte de los bombardeos sobre Dresde. La guerra es una mierda. La Segunda Guerra Mundial es una mierda. Hacen con nosotros lo que quieren.

martes, 23 de septiembre de 2014

Lenin acaricia

Qué quietecito que estás. Con lo que a ti te gusta jugar y no parar quieto ni un segundo. Qué calladito y qué bueno eres. Anda. Así. Así, aquí quietecito. Te gusta que te toque la cabecita así, verdad, canalla. Eh. Te gusta que te rasque así la cabecita un poquito sólo, verdad. Claro. Claro que te gusta, que eres tú un perrito más bueno. Pero bueno cuando quieres tú nada más, que das mucha guerra. Que eres bueno, pero cuando quieres algo. Que eres bueno nada más que cuando quieres algo, piratilla. Qué bueno eres, eh. Anda que no. Que no le gusta que le acaricien la cabecita así, eh. Mira que carilla que pones, qué carilla de gustete. ¿Verdad que te gusta? Claro, como tonto. Eh. Claro. Claro que te gusta. A todo el mundo nos gusta que nos acaricien la cabecita así. Claro que te gusta. Que has estado dando saltos todo el día y ahora estás cansado. Claro. Que eres un perro muy listo tú, que te gusta que te toqueteen y que te acaricien. Así la cabecita un poco. Claro que sí. Sin apretar ni nada, la cabecita. Que has estado persiguiendo al gatejo todo el rato y no le has dejado vivir. Que te he visto. Si, que te he visto. Que has estado dando por saco con el gato toda la mañana y no has parado. Venga a dar saltos y venga a correr detrás de él. Que a mi me gusta mucho el gatillo también. Que me gusta mucho, pero mira qué carita pones tú. Mira qué carita que me pones que parece que te vas a quedar dormido. Qué guapo eres. Que guapísimo eres, eh. Claro que eres muy guapo y muy bueno. Muy guapo y muy bueno y te gusta que te toquen la cabecita así. Que te acaricien. Y el lomete también, a que sí. Claro. El lomo, que te acaricien el lomo. Es que la gente se cree que eres tonto y tú eres muy listo, que te gusta que te hagan mimos. Qué se creen, que tú no eres también... anda que no. Míralo qué carilla que me pone. Que se me duerme el animalico. Ay, qué guapo es. Ahora me voy a levantar y voy a ver al gato que me lo habrás dejado al pobrete asustaíco vivo. Pobrecito. Que eres un perro muy juguetón y con el gato no puedes jugar que me lo asustas. Anda que no. Venga, déjame que me levanto que lo voy a buscar a ver si lo encuentro. No, no vengas conmigo. No vengas. No vengas, quédate, va. Quédate aquí, así, sentadito. Qué guapo que es. Si es que es muy bueno. Anda, así. Muy bien.

lunes, 22 de septiembre de 2014

Círculo Projorelov XVI

No nos reíamos tanto en el Círculo Projorelov desde... ni nos acordábamos. Apareció como siempre, corriendo, nervioso, dando voces, fumando un puro que se le iba cayendo de la boca porque quería hablar, fumar, comer, dar besos, gritar, todo a la vez. Lorinzo Weirio era un miembro del Círculo que tenía fama de fantasioso. La verdad, es que buena parte de las historias que terminaban siendo consideradas como 'canónicas' en el Círculo tenían una muy buena parte de aportación particular de cada uno de nosotros. Todos poníamos algo de nuestra cosecha particular, pero se aceptaba que el grueso de los relatos de nuestros viajeros eran ciertas y vividas. Ahora bien, con Lorinzo Weirio teníamos la impresión de que nada de lo que contaba era realmente verdad.
Aquel día, como siempre, entró como un torbellino y empezó a gritar 'qué bonito, qué bonito, madre mía, qué bonito'. Venía loco.
Todos congregados en torno a Lorinzo y éste que no se decide a empezar su relato, tan sólo era capaz de decir 'qué bonito, qué cosa tan preciosa, qué maravilla, qué bonito, qué bonito por el amor de dios'. Y así estuvo un rato, con las manos en la cabeza, levantando luego los brazos al cielo, con el puro en la boca. Hasta que consiguió serenarse un poco, y comenzar con su historia.
'Por motivos que no vienen al caso, me vi obligado a aceptar la invitación de Don Federico Hohenstaller, el conde Hohenstaller, al que hace mucho tiempo que no veía y que había construido un palacio del que muchos hablaban maravillas sin haberlo conocido. El conde Hohenstaller y yo éramos amigos de tiempo inmemorial, habíamos batallado juntos en las guerras contra los Terdios y manteníamos un sólido vínculo que no había sido desgastado por el paso del tiempo. El carruaje me dejó en la gran puerta que daba entrada al recinto palaciego. Un magnífico parque que me propuse recorrer caminando para disfrutar de las excelencias de los atributos naturales y artificiales que allí se encontraban. Al poco de empezar a pasear por el sendero que se abría ante mí, oyendo a los pájaros trinar y el agua de los riachuelos correr, me encontré con una bellísima muchacha que se hallaba leyendo un libro bajo un frondosísimo árbol del que no tengo noticia sobre su nombre. La chica, vestida exactamente igual que en un cuadro de Fragonard, tenía entre sus manos el Adolphe de Constant. No he leído este libro, le comenté para intentar entablar conversación. Imaginé que sería hija de mi amigo Hohenstaller. La chica me contestó que... no entendí lo que me dijo. Hablaba en alemán, como es natural. Su padre no la había instruido en las lenguas del ancho mundo. Pero me entendió. Osea, que me entendió, pero me habló en alemán. Le pedí que, por favor, hablase en mi idioma. La chica cambió y en un perfecto francés me dijo que 'el libro habla... la verdad es que no entiendo el libro, porque está en alemán'. No creí haberlo oído bien. Le dije que si estaba en alemán no era posible no entenderlo porque ella era alemana. Me dijo que no. Que ella no era alemana. Era francesa como yo. Yo le dije que no era francés. Ella me contestó en italiano que, su padre, el conde Hohenstaller no se encontraba en el palacio y que sería ella quien haría de mi anfitriona. Le iba a preguntar cómo era que su padre, que me había invitado a pasar unos días con él, no se encontrase... y ella me contestó que su padre estaría muy contento de poder atenderme, que me esperaba. La miré. Me miró y me preguntó si me había leído el Adolphe de Benjamin Constant. Le contesté que no. Ella me contestó que tampoco. Llegaron unos sirvientes que nos trajeron algo de merendar, porque empezó a anochecer. Al parecer, el libro estaba en alemán y ella no lo entendía. Le volví a preguntar por su padre. Me dijo que su padre no era Benjamin Constant. La miré. Ella me miró y comió algo. Yo comí también. El pollo frío estaba excelente. El vino también. Le pregunté de dónde era el vino. Me dijo que ella no bebía vino, pero lo estaba bebiendo ante mis ojos. Es vino del Rin, aventuré. Mi padre está en el Rin. La miré. Ya estaba enamorado. Supongo que me enamoró desde el principio. Desde antes de entrar al recinto. Me preguntó mi nombre. Lorinzo Weirio, le contesté. Me respondió en español que me quedaría mejor el nombre de Lorenzo. Es más adecuado, abundó. Lorinzo es mi nombre. Mi padre no es alemán. Le fui a responder que su padre era el conde de Hohenstaller y que... Hohenstaller está aquí cerca, me dijo la muchacha. Es el castillo colindante, insistió. Venga, venga, me dijo, coja mi mano y acompáñeme. No quería irme. Era noche cerrada ya. Se subió a un pequeño promontorio y me señaló el palacio de su padre, el conde. Es aquel. Mi padre se llama Adolphe, quizás usted lo conozca, volvió a decir la muchacha, mirándome con unos preciosos ojos grises que cambiaban de color con la luz del sol, pero ya era de noche, por lo que grises seguían. Y efectivamente, mi padre se llama Adolphe. Amaneció. No podía apartar los ojos de ella. No le pregunté su nombre. Cuando el rocío goteaba por mi nariz, unos sirvientes vestidos impecablemente de blanco, casi como si fueran empleados de una institución hospitalaria, me acompañaron amablemente hacia la puerta y me indicaron que no molestase más a los residentes. Yo les contesté que mi padre se llamaba Adolphe. Uno de ellos me dijo que el suyo también, que quizás podríamos encontrar a ambos padres dentro de aquel bonito palacio. Pero algo me hizo desconfiar y pude salir de allí.'
Se bajó del escenario, se fue y tres calles más allá de nuestra sede, le vimos subir a un carruaje dentro del cual se vislumbraba una bellísima silueta femenina.

domingo, 21 de septiembre de 2014

Dos clubbers que no lo son, vuelven a casa de madrugada y discuten sobre Gramsci sin conocerlo

- No ha estado mal ¿verdad?
- Bueno, no. La tercera o cuarta canción que han tocado aquellos que iban todos de negro y tenían el tambor aquel, no estaba mal. Pero la música ha sido lo de menos.
- Si. Oye, ¿volvemos andando o pillamos el metro ya? Podemos ir dando un paseo hasta la parada de Arc de Triomf y coger el metro allí.
- Qué ganas de andar.
- No sé, tampoco hemos hecho nada hoy, así damos una vuelta y vamos charlando. Tengo ganas de caminar un poco.
- Bueno, no sé. Lo que quieras. ¿Y de qué tienes ganas de hablar?
- Pues hay algo que me intriga. Llevo muchos días viendo la televisión y leyendo periódicos por que me ha empezado a interesar esto de la política.
- No jodas, tío. Menudo puto rollo ¿no?
- Sí, tío, Un rollo. Pero no sé, colega, hay que hacer algo porque esto es una puta mierda y no sé, pero, me leí un par de artículos en el Rockdelux y luego he visto alguna noche que no he salido alg´n programa en la tele y me he ido interesando por el tema. En el curro no puedo hablar de esto con nadie, porque la gente va mucho a su bola y no le interesa a nadie, pero no sé, estoy como muy rallado ahora con este tema. Y eso, últimamente me estoy encontrando con gente que dice cosas interesantes y casi siempre nombran a un tal Gramsci, que al parecer es como muy importante. Pero ya está muerto. Murió hace mucho.
- No sé. Gramsci. Y qué es, ¿griego o algo así? ¿Un filósofo?
- No, tío. Creo que es un político. No sé si italiano. La cosa es que lo nombran mucho, en plan 'como decía Gramsci', o 'esto enlaza con lo que Gramsci comentaba', o 'hay que leer a Gramsci'... incluso dicen a veces gramsciano, como si hubiera algo que fuera 'como Gramsci', no sé si me entiendes.
- Sí. Pues debía ser tope de importante el Gramsci este ¿no?
- Sí, tío. La cosa es que sale en todas partes. Hasta hay un pavo que sale por la tele que tiene la cara del Gramsci en el ordenador pegada.
- ¿Qué dices?
- Sí, tío. Es curioso, porque es que yo nunca había oído hablar de él. A ti tampoco te suena.
- Qué va. Yo de política paso mucho. Mi hermano sí que habla mucho de política y tal, pero está siempre enfadado y siempre despotricando de todo. Paso. No quiero rollos chungos. Yo quiero que todo esté guay y que la peña sea feliz y... bueno, eso. Pero paso de rollos.
- No, si a mí me pasaba igual. Pero bueno. El tal Gramsci este tiene una frase que se ve que la dice todo el mundo. Los políticos, digo. O los periodistas cuando hablan. O la gente esa que sale en la tele, yo que sé. Esa peña. Que si lo viejo no ha muerto, lo nuevo no puede nacer.
- ¿Cómo?
- Si. Es una frase muy guapa. Lo viejo tiene que morir para que lo nuevo pueda nacer.
- Lo nuevo tiene que nacer...
- Si. Como que esto de ahora tiene que hundirse o destruirse, para poder hacer una cosa nueva.
- ¿Y cómo se va a destruir?
- Pues lo vamos a destruir nosotros, me parece. O lo tenemos que destruir nosotros. Bueno, nosotros. La gente que está en contra de esto.
- Ah. Vale. Que hay que cambiar una cosa por otra, ¿no?
- Sí. Eso. Está bien ¿no?
- Si. Oye ya llegamos a Arc de Triomf, seguimos hasta Marina o qué.
- Yo que sé. Si. Vamos. O nos montamos ya si quieres. Es que el metro está ahora...  no sé. Demasiado crío bolinga.
- Ya. Pero no sé. Tampoco tengo ganas de llegar a casa a las dos mil. Lo pillamos y acortamos un poco. Que me mola lo del Gramsci ese, sigue, tío.
- No, si tampoco es que tenga más idea. Como sólo dicen esto, pues es con lo que más me he quedado.
- Lo nuevo tiene que acabar de nacer cuando lo viejo se muere.
- No. Bueno, parecido. Lo viejo tiene que morir para que lo nuevo pueda nacer.
- Y si no hay nada nuevo ¿qué? Se muere lo viejo y qué hay.
- Siempre habrá algo digo yo ¿no? Debe ser como la música. Hay un estilo, ese estilo cambia y hay otro estilo y así.
- Pero seguimos escuchando la música de hace tiempo, música antigua.
- Ya. Bueno, no sé. Será un ejemplo malo. Pero se entiende lo que quiero decir, bueno, lo que dice el Gramsci ese.
- Si. Esa frase sí. Pero ¿sólo dijo eso? Es de esos filósofos de los que sólo conocemos una frase...
- No sé. De momento la gente solo va diciendo esto. Lo de lo viejo y lo nuevo.
- Ahm. Oye, y lo de las tías con los shorts, cómo lo vamos a hacer... ¿y de qué se murió el Gramsci?
- Pues no sé. Se enfermó o algo. Lo miro. Aquí no va a haber cobertura ahora.
- Bueno, es igual.

viernes, 19 de septiembre de 2014

Miscelánea

Respira hondo. Respira hondo. Respira hondo. Tranquilo. Respira tranquilo. Respira. Una canción de Robert Wyatt que se basa en respirar. Tranquilo, respira. Tranquilo, que aunque de fondo todo sea extraño y la música que suene sea un poco difícil de entender, tiene todo un sentido. Tranquilo, respira. Aunque la verdad aquí Robert Wyatt no respira muy hondo, la cosa va más bien de respiración entrecortada. Pero a nosotros nos vale. Después de tanto respirar, finalmente Robert Wyatt, canta. Le canta a quien era y creo que sigue siendo su pareja, Alfreda Benge. El disco Rock Bottom es una prueba de fuego. Si uno consigue que le entre ya no a la primera, quizás a la tercera, tiene todo un mundo de sensaciones musicales abierto y que le va a solucionar la papeleta de 'esa música que te toca las entrañas sin tener que ser especialmente melosa'. nic nac noc, alifib my love. Respira. Respira. Respira. Tranquilo.
https://www.youtube.com/watch?v=UyNLtDWfe_s

Después de una canción un tanto chunga, vayamos a por algo un poco más movido. El grandioso Lee 'Scratch' Perry tiene unas cosas que le dejan a uno en un estado de trance semejante al que le provocan otros artistas que sí que buscan ese trance. Pero él, con esas pintacas, qué trance ni que nada. En el Arkology, ese pedazo de enciclopedia del reggae y el dub de tres cds que no tiene ni principio ni fin, encontramos joyas cada dos por tres. Es difícil separar una, sin caer en el tópico de las de Junior Murvin o la de Vampire. Tengo una en la cabeza que no sé identificar. Pero esta que vamos a poner es buena o muy buena igualmente. Dreadlocks in Moonlight. Una en la que canta él, cosa extraña y que no es ni bueno ni malo. Hay canciones como esta, en la que da igual quien cante. Escuchen música jamaicana fuera de la temporada veraniega. Verán cómo, nuevamente, se les abrirá un mundo nuevo.
https://www.youtube.com/watch?v=kjPL2oCrddM

Un mundo nuevo. Ahora vendría perfecta la de Karina. En un mundo nuevo. Pero creo que la pusimos recientemente. O al menos a mí me lo parece. Como que hace poco. Pondremos una de Sinead O'Connor. Una del disco de versiones de reggae que hizo hace unos años. Un discazo como un camión de grande. Versiones de las canciones buenas. Por ejemplo, versioneaba la mítica Vampire, anteriormente citada. Aquí la encontramos cantando Y Mas Gan. Curiosamente, esta canción está muy bien cuando canta ella, naturalmente, pero es especialmente buena cuando no canta. Y yo soy mucho de Sinead. Pero mucho. Ahora bien, las partes instrumentales aquí, son tremendas, con unos cambios bestiales. Con esa guitarra punteando. Muy buena. Es una versión de los Abyssinians. Qué cosa lo de los jamaicanos con Etiopía. Ya saben, el rollo Rasta. Investiguen, verán qué cosa. Y así entenderán también porqué es israelí el que cuelga el vídeo.
https://www.youtube.com/watch?v=v8PDNjYuops

Cambio de continente. De una canción de una irlandesa, versioneando a unos jamaicanos, que tienen nombre de africanos, pasamos a un clásico de las misceláneas desde que hay misceláneas. La gran Asha Boshle interpreta nuevamente para los que no lo hayan probado nunca, el maravilloso Dum Maro Dum, que nosotros conoceremos como la canción del Hare Krishna, Hare Ram. Todo bien chillado y con un ritmo que hace pensar más en una canción de Dolores Vargas la Terremoto que en una canción en la que está Krishna de por medio. Hare Krishna Hare Ram, aparece en un recopilatorio de música de películas de Bollywood que está, o estaba, en la Biblioteca de Can Peixauet. Una vez que oyes esta canción, eres de Krishna ya para siempre. Un krishna con guitarra eléctrica y batería pop, claro.
https://www.youtube.com/watch?v=f_v9oQhVE2E

Lo confieso, me gusta mucho, pero que mucho el Jose Domingo este. Pero mucho. Esta canción es la que estaba buscando y la que no encontraba, porque claro, es la que no está en el disco que acaba de sacar, el Almería, pero es la que tocó en segundo lugar en el concierto de Santa Coloma, en el Sintonizza. El sábado. Mucho más, mucho más, mucho más. Tremenda canción, de verdad. Se llama Lunar. No puedo escribir mientras escucho la canción. Perdonen un momento. Ya. En directo la canción se acompañaba de una batería mucho más presente y ya era lo que le faltaba. Cuento las noches que puedan pasar, hasta que vaya a ir a por ti. Ti no lleva tilde. No me acabo de enterar nunca. Esta noche empieza el BAM y no tengo ni idea de quién toca ni de quién viene ni nada. De nada. Qué vida esta.
https://www.youtube.com/watch?v=aRfTRq43f5Q

Hoy es el cumpleaños de Old Boy. Qué tiempos los del Fotolog. Qué mayores nos estamos haciendo. Por ejemplo, Jeff Tweedy tiene un hijo que ya toca la batería. De hecho, la tocaba ya en un disco de esos que versionea Beck y en el que los Wilco aparecían y también el hijo de Tweedy, claro. Pues ahora ha hecho un disco el padre con el hijo. Y no voy a decir que todo el disco mole, pero tiene algunos puntos muy buenos. Esta canción por ejemplo, I'll Sing It, es muy guapa. Me gusta ese ruido de la batería. Me gusta mucho la canción, vamos. Y quiero desmentir desde aquí, que con esto me reconcilie yo con Wilco ni nada de eso. Cada concierto de Wilco ha sido un coñazo de los que en la vida se recupera uno. Ver a Wilco ha sido... un rollo mayúsculo. En cambio, mira, esta canción, será por la coña con el hijo o por lo que sea... vamos, que felicidades Old Boy!!!
https://www.youtube.com/watch?v=39Ldk7CX-IM

Y con esto y un bizcocho, que hoy he comido bizcocho para desayunar, nos vamos yendo. Una copita de vino antes de comer, por lo del refrán y este finde a ver si nos vemos por ahí o algo.

jueves, 18 de septiembre de 2014

Te voy a volver a votar


Una secuencia maravillosa. Pedro Sánchez, el Secretario General del Partido Socialista Obrero Español, (léanlo en inglés, que da más miedo, Socialist Worker’s Party), llama al teléfono directo de un presentador de televisión, Jorge Javier Vázquez, que, durante la emisión del programa que presenta como presentador de televisión, ha dicho que lo del Toro de la Vega le parece muy mal (y con razón), y que no entiende que el alcalde del pueblo de Tordesillas sea socialista y lo permita. Y que, como votante socialista, ha decidido dejar de votar.
Y entonces, pues eso. Que Pedro Sánchez, se entera del tema y llama a Jorge Javier Vázquez, hablan sin que se escuche nada, y el Secretario General del Partido Socialista Obrero Español se compromete ante Jorge Javier Vázquez, que presenta el Sálvame en ese momento, a presentar una ley para acabar con este tipo de espectáculos. En Tordesillas y donde sea. Vale, pues ya está convencido Jorge Javier Vázquez, que presenta el Sálvame en ese momento, y todo el mundo ha podido ver desde su casa que los políticos están ahí para cuando se les necesita. Ni un votante sin satisfacer. Y mucho menos, Jorge Javier Vázquez, que presenta el Sálvame y es un programa que ve todo el mundo.
Yo también veo Sálvame cuando la necesidad aprieta. No digo que no vea cosas mucho mejores. O mucho peores, debo repasar esta frase. En esa franja horaria estoy abonado (por desgracia, que a mí me gustaría estar haciendo otra cosa) al Amor en los tiempos Revueltos en cualesquiera de sus formas.
A lo que vamos es no al Sálvame, si no al populismo. Un político llama a un programa de televisión determinado para decir que van a cambiar una ley porque… porque la van a cambiar. Porque durante no sé cuántos años han gobernado y ahora se han dado cuenta de que, ay, Jorge Javier Vázquez puede levantarles unos cuantos votos más. No puede ser.
Política en la tele. Se acabaron los sábados tranquilos de matrimoniadas y actuaciones en play back. Llegan los debates arduos con políticos que durante sus quince minutos de gloria, intentan meter baza sobre un tema concreto y ahora los cambiamos porque vienen los del turno de Catalunya, adelante los que hablan del Paro, dentro los que vienen a hablar de Corrupción. Y claro, si no puedes meter a alguien con cara y ojos en un debate en el que se hable de cosas serias y tengas que tener una posición determinada, pues a hacer el ganso en el Sálvame, o en el Hormiguero. A caer simpático. A caer bien. A repartir migas en la Festa Major, por ejemplo. Evita con los descamisados. Tiempos gloriosos.
Pedro Sánchez en el Sálvame e Iceta en el Fondo. ‘Es bueno que vengas a Santa Coloma, al barrio del Fondo, a conocer a la auténtica clase trabajadora’. Secretario General del Partit dels Socialistes de Catalunya de excursión por el barrio del Fondo, participando en una inauguración de Biblioteca que no es del PSC, que es de Santa Coloma, que no la ha pagado el PSC, que es una biblioteca pública, que no es Biblioteca PSC, que es una Biblioteca que lleva el nombre de Sr. Sayrach… (en 11 de Septiembre, Diada, ojo), conociendo de primera mano qué es la clase trabajadora. Buen sitio, la verdad. Pero… hasta entonces ¿qué conocía el Secretario General del Partit dels Socialistes de Catalunya? Supongo que se nos va la mano con los excesos verbales y queremos recuperar el tono social… pero ya se nos ha olvidado o bien queremos volver a los tiempos del ‘que viene la derecha’ y ya no cuela.
Jorge Javier Vázquez ha dicho que va a volver a votar socialista. Hace bien. Es la frase que estaban esperando. Ese voto que se les fue y que no parece que vaya a volver. Por favor, volver a confiar en nosotros. Te llamo y lo hablamos. Sí, porque no quiero líos, que estos de Podemos si se juntan con esos de... uf. No, no. Deja.
Y hay otro tema. Se me iba. Conocer a la gente. De qué sirve tanto rollo sobre el sistema, la casta, los empoderamientos, si de repente llama Pedro Sánchez a la tele, Jorge Javier dice que él ya está convencido... y quizás eso baste. Conocer a la gente. A quién le estamos hablando. 
Desde aquí, imploro a Jorge Javier Vázquez que hoy comente que lo del artículo 135 de la constitución le parece una puta mierda. Y que diga que la izquierda no debe hacer según que cosas. Y que se comprometa Pedro Sánchez en directo a cambiar la ley. Y luego la reforma laboral. Y luego las privatizaciones que llevaron a cabo. Y luego…

Y que todo vuelva a su debido ser. Muchas gracias por su atención. 

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Universo para lelo

No salía a la calle con esta sensación de libertad de acción desde hacía años. Podía hacer lo que quisiera. Ergaster me había comunicado que, finalmente, todo me había sido perdonado y que volvía a ser dueño de mis actos. Bajé las escaleras corriendo, casi sin haberme acabado de vestir y abrí la puerta de la calle tan impetuosamente que casi tiro al matrimonio Mayerhoff, que volvía de su habitual paseo vespertino. Me miraron y saludaron muy despacio, demasiado despacio, yo iba muy deprisa y pensé que debía quizás frenar un poco mi ímpetu. Ir más despacio. Tanto tiempo encerrado, quizás me había hecho perder algo la sincronía con el resto de los humanos. Ergaster no me había dicho nada al respecto. Ergaster hablaba muy poco, la verdad. De vez en cuando, me convocaba en su habitación y, sentado en la cama, fumándose un pitillo ruinoso, me daba alguna indicación sin tan siquiera mirarme a la cara. El día que me obligó a recluirme me dijo 'no salgas más de esta casa hasta que no te lo diga'. El día que me permitió volver a salir me dijo 'sal y que te de un poco el aire'. Nada más. Ergaster llegó a mi casa acompañando a mi hermana como cinco años atrás. Mi hermana murió y Ergaster se quedó allí conmigo. Me parece bien que haya alguien en casa y que controle un poco la situación y que sepa qué tengo que hacer, aunque hable tan poco. Algo es algo.
Intentaba ir más despacio. Caminar algo más lento, exagerando los pasos, marcando mucho el ademán. Quería ir a la taberna del Club de Amigos de la Colonia Estudiantil. Era el sitio más animado de la ciudad y quería pasármelo bien después de tanto tiempo encerrado. Como iba tan despacio podía oler el perfume de las mujeres que se me cruzaban. Iba tan lento, que a veces me quedaba parado para poder perseguir durante un rato ese olor. También los hombres olían bien. Algunos muy bien. Me dí cuenta de que estaba parado y ya no caminaba. De tan lento como quería ir no podía caminar. Estaba claro que no controlaba totalmente mis movimientos y pensé por un momento en volver a casa para consultar con Ergaster qué hacer. Sin embargo, un olor determinado que no supe identificar con una persona completa, me hizo girarme e intentar perseguir la fragancia hasta donde me llevara. No conseguí nada concreto, pero conseguí perderme por las calles de la ciudad y liberarme algo de lo que me perseguía. En un espejo me miré y a mi lado estaba Ergaster, sentado en su cama y con la cabeza baja. Me pareció raro, claro. Pero ahí estaba Ergaster. Irguió algo la cabeza y dijo 'te has perdido'. No dijo nada más.
Entré en una taberna que no conocía, que jamás había visitado, y sin embargo los lugareños me saludaban y el camarero me llamó por mi nombre. 'Antonio, tienes cara de cansado'. Pedí una cerveza, me senté en una de las mesas y volví a mirarme en el espejo. Mi cara había cambiado y me parecía mucho a Ergaster. Cuando me apuré la cerveza, miré el móvil y tenía un mensaje de un número que no conocía que me decía algo que tampoco entendí. Me dije 'no vuelvas a casa', y así estamos.

martes, 16 de septiembre de 2014

Gran Biblioteca Universal del Pensamiento V

El muy galardonado escritor noruego Morten Shamuelsson decide revisar el conjunto de su obra y retitularla como 'Siempre hay tiempo'. Las críticas son muy variadas. Mientras el Oslo Express califica la iniciativa de 'un vasto empeño por mejorar lo que ya era perfecto', el Oslo Tidende dedica unas cuantas columnas a vaticinar el fin de la literatura como la conocemos si, en lugar de seguir creando, nos dedicamos a mover una coma de aquí y ponerla allí. Es el crítico del Oslo Kritik, Marcel Garrisson el que califica el empeño de Shamuelsson como 'un ni sí, ni no, ni todo lo contrario... ahora bien, nos tiene aquí entretenidos con la idea'.

Pericas Frotas, escritor y miembro de la Real Academia de la Lengua Helena, se ha desahogado en las páginas de la revista Sofón. Atención a sus palabras: 'Debo decir que buena parte de mi obra ha sido escrita al tuntún. Realmente, si tuviera que definir mi estilo, mi objetivo, mi línea argumental preferida, la corriente a la que pertenezco, tendría muchos problemas. Y sin embargo, creo que ahí está la gracia de lo que hago, que la cosa sale como sale y ahí queda el lío. Si que me gustaría decir, ahora que tengo este espacio para confesar cosas, que las obras que he escrito concienzudamente y sabiendo el qué y el cómo, no tienen maldita la gracia. Y eso me duele'.

Desde un confín de América Latina, nos ha llegado una obra de Ira Loperena, llamada 'Floreciendo mustio', que entronca con el llamado realismo mágico en su vertiente dulzona y romántica. La novela, protagonizada por los hermanos Florencio y Florentina San Martín, nos cuenta las vicisitudes de una familia que va entroncando con otra familia, también de nombre curioso como son los hermanos Felino y Ágata Crispi. Enredos entre cuñados, primos, sobrinos y la madre que los parió a todos juntos que le llena a uno de azúcar las manos hasta hacerse daño. Leer puede dejar ciego.

Maldita la hora en la que se le ocurrió al poeta Jens Alsen, componer una Oda a la Marisma, sin especificar de ninguna manera la marisma a la que le dedicaba dicha Oda. Diversas entidades defensoras de la naturaleza y por ende, de marismas en peligro, han pedido a Jens Alsen que acuda a sus territorios para leer este emocionado canto a la naturaleza. Jens Alsen, sin embargo, ha declinado cualquier desplazamiento alegando su avanzada edad, su miedo a volar y que la Marisma a la que se refiere se encuentra muy cerca de la casa que tiene en Matalascañas y que en cualquier caso es esa Marisma la referida. Pero nadie le hace ni caso.

Karel Wenedek, ilustrador, ha decidido dar el salto al mundo del relato corto, publicando un delicioso volumen titulado 'Especies protegidas'. El libro es un repaso a diversos tipos humanos presentes en la escena cultural neoyorquina, ya que Wenedek reside en la Gran Manzana desde hace más de treinta años. El propio Karel Wenedek se incluye a sí mismo en uno de los relatos, titulado 'Wenedek', en el que relata cómo quiere dar el salto de la ilustración a la escritura y cómo todos sus amigos le animan y le empujan a escribir y a iniciar nuevos proyectos y él se anima y escribe y pone en marcha este nuevo proyecto. El asunto es que termina enredándose en toda una serie de proyectos que culminan en la conquista del Universo, así como quien dice Perico. No se puede hacer palmas a según que gente, viene a decir al final del relato.

Celjko Sustic ha iniciado una muy prometedora carrera como rapsoda. Su gira por teatros y salas de Madrid le ha granjeado las simpatías de un público joven y desenfadado que se troncha con sus historias sobre las guerras balcánicas, desde el Imperio Otomano hasta nuestros días. Sustic, de origen croata, cuenta, con su fuerte acento historias plagadas de nombres extraños, conductas de dudosa moralidad y localizaciones fuera de lo común. Todo ello, acompañado por una guitarra y cantando. Una melange de exotismos que Celjko Sustic ha calificado como 'toda esa mierda, ya sabes'.


lunes, 15 de septiembre de 2014

Un día en la vida de Nehmettin

En el seminario sobre Literatura en la Parra, impartido en la Universidad Camp i Pota por el profesor Oriol Xec de Bromera, se comentó este texto de Nehmettin Arlspan, inspirado en él mismo, como todo lo que escribe este insigne autor turco.
'Me levanté esa mañana pensando que podría ser quizás el día. Esa sensación me duró el tiempo justo de buscar algo que ponerme y darme cuenta de que el vestuario no iba a diferir demasiado del día anterior. Este es el asunto que me distrae día tras día. Eso y un dolor de cabeza fuerte. Pensar que el día va a ser especial y que termine con la sensación de que no ha sido posible casi desde el planteamiento. Bien. No pasa nada. Yo lo intento. El señor Baklán me había insistido mucho en que visitara a su cuñado, el señor Ofuk, con el encargo de comunicarle que toda su cosecha se había perdido debido a los fríos y que, debido a eso, no podía hacerse cargo de unos pagos que sed le adeudaban. En definitiva, el señor Baklán quería que diera la cara yo en un asunto que ni me iba, ni me venía, y del que podía salir escaldado. Bien. No pasa nada. Soy una persona que sabe perfectamente que sus días son irremediablemente iguales unos a otros, así que por mucho que uno linde con el desastre, jamás le ocurre nada, aspirando siempre a lo contrario. Fui a aquel pueblo a lomos de mi fiel caballo Usay, ya viejo y torpe, y llegado un punto del camino decidí aventurarme un poco por un sendero que conducía a un campo de fresas que algún iluminado había plantado sin permiso de la autoridad, que por un azaroso sistema de reglamentaciones prohibía eso y no lo otro. Sin más, fui a ver qué pasaba con aquel campo y a preguntar a su propietario qué ocurría. El señor Oigur, propietario del mismo, me recibió con hostilidad manifiesta y no tuve por más que abandonar al galope, triste galope, aquel sendero. Una piedra me alcanzó en la sien. El dolor que me producía esta pedrada me acompañó durante un buen rato. Llegué al lugar donde el señor Ofuk no me esperaba, ya que esperaba al señor Baklán. Le dije que iba en lugar de este y que la noticia que debía darle era muy mala, pero que todo tenía solución en esta vida y que Alá, misericordioso, se acuerda de quienes se han visto perjudicados por algún motivo. El señor Ofuk resultó ser un señor Ofuk muy religioso y montó en cólera, no sólo por la noticia, si no por la alusión a Alá, misericordioso. Tuve que salir huyendo de su posesión y durante la escapada, recibí una pedrada en la sien. Este segundo impacto me tiró al suelo. Cuando recuperé el juicio, anochecía y mi caballo Usay pacía ajeno a mi estado. Volví a mi casa y el señor Baklán me esperaba con impaciencia. Se enojó muchísimo ya que el señor Baklán también era muy religioso y mezclar dinero con Alá, misericordioso, no era de su agrado. Me golpeó en la cabeza con un palo. Quedé aturdido durante un buen rato, hasta que me recuperé para comer. Cuando me fui a la cama, pensé que el día que seguía al anterior, seguro, seguro que iba a ser el día.'

domingo, 14 de septiembre de 2014

Tigrida

De entre los muertos, como quien dice, nos llega un texto del cónsul José Nadalberto Palambre, que durante tantos años sirvió con bien a la causa nacional en diversos países latinoamericanos, en el que curiosamente no se habla de ninguna flor, ni nada parecido, pero nos ha parecido interesante... en fin. El texto se recoge en un libro de memorias del cónsul titulado 'Vida y me largo'.
'... en mi vida había visto nada igual. Aquella mañana me dirigía a mi puesto en el Consulado cuando me fijé en una mujer que trabajaba en la embajada checoslovaca y con la que había entablado conversación en alguna ocasión, durante recepciones y actos varios. Aquella mujer no era checoslovaca, si no una nativa del país que había conseguido el puesto de trabajo merced a sus buenos usos lingüísticos, dado que dominaba el inglés, el francés y el alemán de manera extremadamente fluida. Su trato conmigo era correcto, distante a veces, como si no quisiera más relación que la estrictamente formal y en ocasiones ni siquiera intercambiábamos un simple saludo. Se llamaba Tigrida.
Un día, sin que nadie me explicara el porqué, el conductor de mi automóvil no acudió a la hora convenida y tuve que ingeniármelas como pude para volver a mi casa, que, sea dicho, tampoco distaba demasiado del Consulado. Así que decidí ir caminando a mi casa. Por el camino, entre los edificios majestuosos de las Embajadas, Consulados, Residencias Gubernamentales y Sedes Ministeriales, vi algo que me dejó atónito. En el Jardín de la Residencia del Excelentísimo Embajador Checoslovaco, el señor Hrubek, se encontraban algunas de las flores más vistosas del mundo. Mientras caminaba, como digo, me fijé en que había alguien trabajando en aquel jardín, cavando, moviendo tierra. Era Tigrida. Me extrañó que aquella mujer realizara aquella labor. Curioso, me quedé mirando. Tigrida cavaba y cuando hubo preparado una pequeña fosa en la que cabía una persona de su tamaño, se introdujo dentro y fue tapándose poco a poco de tierra hasta quedar totalmente cubierta. Con una mano libre iba recogiendo tierra y asentándola mientras ella quedaba enterrada.
No soy persona que asuma conceptos extraños con docilidad. Pero algo me empujó a no hacerme preguntas y continuar con mi camino. A la mañana siguiente, le dije al conductor que iría al trabajo caminando. Pasé, como ya habrán imaginado por la residencia del Excelentísimo Embajador Checoslovaco, el señor Hrubek. Era muy, muy temprano, aproximadamente a la hora en la que empiezan a acudir a su puesto las gentes del personal administrativo en las diversas embajadas... y fue entonces cuando en ese Jardín, una mano apareció de debajo de la tierra y fue apartando la misma hasta que salió Tigrida, con su vestuario impoluto y su porte adusto. Incluso la acompañé durante un trecho del camino a la Embajada haciéndome el encontradizo.
Insistí en ver toda aquella operación durante unos días hasta que le pregunté al embajador Hrubek si sabía algo de todo aquello, explicándole lo que había visto. El embajador, persona de tranquilidad pasmosa, apuró el ron que estaba bebiendo y me dijo: 'Yo hace ya tiempo que aquí no me hago muchas preguntas'.
Así que cada uno en su casa sabe lo que tiene y no hay mucho más que decir al respecto'.

viernes, 12 de septiembre de 2014

Miscelánea - Diada

Yo no me sé el Cant de la Senyera. No me sé la Santa Espina. Bombazo, tampoco me sé Els Segadors. Pero yo ayer vi lo que vi. Ya lo había visto alguna vez. Yo ayer vi mucha gente, muchísima gente. Yo debería hacer este texto en catalán, pero no me atrevo, cometo muchas faltas, no lo hago bien. Yo ayer fui a la mani. Yo no soy independentista. Yo quiero una República Federal. Y lo quiero votar, si se me da la oportunidad, quiero decidirlo. Suena raro. Y éramos muy pocos los que estábamos por eso ayer. Bueno. Siempre seremos pocos y seremos menos si no nos explicamos. Yo no me sé la letra de ningún himno. Me cuesta llevar una bandera a cuestas, incluso si me ven en la foto con una al lomo, me siento raro. Yo estoy confundido. Y me haría ilusión votar, claro, y me haría gracia que me dejaran decidir que quiero un Estado federal, una República Federal. Y me veo en la manifestación de ayer y estoy como una mosca en la sopa. Y yo no siento mío ese fervor de la gente por una patria, por esta patria, por otra patria. Si esta nueva patria fuera diferente, si fuera de otra manera, si todo el mundo fuera como... Yo no sé si soy más o menos de aquí por decir esto. Yo no debería utilizar tanto el yo. Yo debería dejar de ser yo durante un tiempo.
https://www.youtube.com/watch?v=uJO2RkfnlNg

Un día, quizás ese día no llegue nunca, dejará de gustarme escribir. Un día dejará de gustarme todo lo que me gusta. Me quedaré sin nada que hacer, sin nada que decir. Hay temas en los que no tengo nada que decir que no sea una sucesión de tópicos que ya se repiten sin ilusión. Me hace ilusión ver a la gente ilusionada. Siempre me pasa. Me alegra ver gente a mi alrededor que tiene ilusión por las cosas, por los eventos, por las acciones, por las ideas. Y a mí se me va apagando. Lo que yo pienso tiene cada vez menos sentido. Ideas que se tienen sin más. Ideas que he ido repitiendo sin ton ni son, sin realmente saber si estaban fundamentadas en algo o no. Me gusta ver gente ilusionada con ideas que no son las mías. No sé si esto último lo estoy diciendo simplemente para caer bien. Supongo que sí. Supongo que todo lo que hace uno es pensando en caer bien.
https://www.youtube.com/watch?v=R5K3ju2q6dw

Subiendo y bajando por Passeig de Gràcia. Cada cuatro o cinco portales hay un mendigo en el suelo pidiendo algo. Ayer subí a buscar a Matilda Parker al obelisco y no estaban. Tuve que volver a bajar Passeig de Gràcia hasta encontrarla. Subiendo y bajando me crucé con mucha gente, todo el mundo con sus camisetas de la Assemblea. Casi todo el mundo, claro, no todo el mundo llevaba la misma, había otros que llevaban otras. Algunas tuneadas. Siempre hablando sin hablar, siempre diciendo sin decir. Siempre moviéndonos en la clandestinidad. Yo subía con prisa, porque pensaba que ellos se irían y no los cogí. En los altavoces sonaban canciones festivas. Las bailaba todo el mundo. Me gusta ver a gente de muchas edades y procedencias bailando canciones de fiesta. Esto último tampoco es cierto, pero lo pongo para que no parezca que estoy fuera de onda. Canciones de fiesta, alegres. Demostremos que somos un pueblo alegre. Subí y bajé Passeig de Gràcia en busca de unos amigos, mirando a los lados, al frente, aquí, allí. No les encontré. Me dolían las piernas.
https://www.youtube.com/watch?v=eWUtnzU062k

No sé si todo esto llevará a algún sitio. Espero que sí. Deseo fervientemente que todo esto conduzca a alguna cosa. No puede ser que estemos tanto tiempo esperando algo que parece que no va a llegar jamás. Tiene que salir la cosa por algún lado. No podemos esperar otro año, no podemos seguir con la misma murga una y otra vez. Debe venir ya algo. Debe pasar algo. Debe ser el momento. Era este año, ¿cuándo si no? Si no lo propuesto, al menos otra cosa. Siempre hablando en clave. Estoy hablando de lo que estoy hablando, naturalmente. No podemos esperar tanto tiempo, si está claro que esto es lo que tiene que ser. Que sea. Sin miedo. No podemos ponernos más fechas, no podemos dejarnos llevar por el temor a esto o a lo otro. Que sea. Otro año más así, no, por favor. No más. Que se haga y que sea lo que dios quiera. Y que la gente se moje. Que nos mojemos todos. Ya basta.
https://www.youtube.com/watch?v=Ocp5STPvfCs

El mundo está loco, dicen. No hay quien lo entienda. Todo lo que ocurre debe estar regido por fuerzas que se nos escapan. Lo mejor es dejar que todo siga más o menos como está y no meterse en problemas. No sé. Todos consideran que las cosas tienen una solución lógica. Una solución que es A, y que se aplica de la siguiente manera. Yo mismo, en mis momentos, soy muy tajante con las soluciones que se deben aplicar. Era tajante. Ya no. Ya no puedo ser tajante en nada. Estoy a punto de rendirme del todo. No escuchaba a nadie, no hacía caso de nada. Y ahora estoy fuera de sitio. No estoy seguro de que todo lo que me gustaba y lo que me iba a gustar tiene sentido. Estoy muy a punto de rendirme del todo. Estaba todo tan cerquita, que no sé si las cosas van a volver a tener sabor alguna vez. Las cosas no tienen solución. El mundo no está loco, es que no hay voluntad.
https://www.youtube.com/watch?v=yXXxlj8Jwus

Me duele todo el cuerpo. Me duele. Es un dolor continuo. Me molesta al respirar, al pensar, al caminar, al correr (que no corro nunca), al mirar. Me duele. Es una sensación muy molesta y que no tiene nada de romántico. Me duele absolutamente todo. Es una sensación... repito palabras, repito frases, repito las estructuras, ya no me hace gracia ni siquiera el hecho de repetir. Me duele absolutamente todo. De vez en cuando respiro profundamente, lo hago para que no me duela. Antes lo hacía también. Respiro muy profundamente porque necesito que no me duela tanto. Eso es. Respiraba tanto para que no me doliera.
https://www.youtube.com/watch?v=-9yakZzEWkc

Que tengan un buen fin de semana todos aquellos que dispongan del tiempo y el ánimo para tenerlo.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Spectrum - Soul Kiss (Glide Divine)

Los discos de música moderna son desconcertantes. Tienen que tener muchas cosas y tienen que sonar muchas cosas y el cantante tiene que estar todo el rato ahí. Tienen que dejarte claro que todos los músicos están tocando, todo el rato, que saben, que tienen las máquinas, que lo dominan y que se han dejado un tiempo y un dinero para que tú lo aprecies y digas... pues muy bien.
Spectrum. Peter Kember es un músico británico cuya primera banda se llama Spacemen 3. Si no los conocen ya están tardando. Podría comentar, si no lo he hecho ya en otro sitio, que Spacemen 3 tiene algunos discos y sobre todo, algunas canciones, que le cortan a uno el alma. Cualquier disco de Spacemen 3 podría ser comentado aquí con la misma alegría que comentaremos este de Spectrum. Soul Kis (Glide Divine), es el primer disco de Peter Kember como Spectrum y, la verdad, se diferencia poco o nada de los discos de Spacemen 3, lo cual está muy bien, porque si uno ya tiene la línea hecha, para qué cambiarla.
El disco es de 1992. Qué jóvenes éramos. Diecisiete añitos teníamos. No sabíamos ni tentarlas. Si llegamos a saber que todo esto iba a ser así... En fin. El disco Soul Kiss lo hace Peter Kember junto con dos multiinstrumentistas más que aparecen en la foto y cuyos nombres nos interesan si somos unos ansias de la música, pero si lo que queremos es sentarnos y escuchar y dejarnos ir, nos va a dar bastante lo mismo. Peter Kember, Spectrum, Sonic Boom, E.A.R, Spacemen 3, esto es lo que deben retener. Si aparecen estos nombres, está todo bien.
Pero, preguntarán, ¿de qué va este disco? ¿qué estilo? ¿qué etiqueta? Habitualmente uno escribe esta serie de crónicas de discos enumerando una canción detrás de otra, diciendo que esta va de esto, en esta cuenta esto, en esta el punteo es tal o cual... en esta ocasión no me apetece.
Diremos que la primera canción es una canción, más o menos definida, How you satisfy me, y que a partir de aquí, como en muchos discos de Spacemen 3... se nos va. Peter Kember no chilla, no grita, no canta. Peter Kember susurra, respira, va repitiendo que está bien, que todo está allright, que está feeling good, que si jesus... y así.
Hay discos y hay músicas que invitan a moverse, a ir, a hacer cosas entretenidas, a pensar en lo bello de la vida, o bien otros que te empujan a pensar también en lo oscuro, en lo chungo, en la tristeza del abandono. Hay música que te obliga. Este disco de Spectrum es nada.
Esta es la explicación. Tras la primera canción, la nada. Los sintetizadores y las guitarras se van mezclando y van sucediéndose largas canciones en las cuales no pasa aparentemente nada y uno se va quedando colgado. Colgadísimo. Entra uno en un estado de superación absoluta de la realidad, por la cual, literalmente te la bufa si estás aquí, si te la están colando doblada, si vas bien, si está yendo muy mal, si estás cansado, si te vas a cansar, si el problema viene de aquí o de allí, si el calor te abrasa, si estás podrido por dentro, si el mundo se encamina hacia otro mundo, si ese señor te está jodiendo vivo, si aquella chica un día te va a matar... todo te da igual.
Soul Kiss es eso, un beso en el alma. Un toque en la patatita con el que trasciendes. No sé si lo digo correctamente, si me estoy yendo muy lejos, pero te vas. Te vas de donde estás. Por ejemplo, The Drunken Suite, una pieza de nueve minutos en la que el vaivén te va meciendo hasta que ya no estás en la salita de tu casa en Santa Coloma de Gramenet, ya te has ido. Estás tan fuera, tan en otra parte, tan a gusto, que cuando acaba deseas volver a repetir esa sensación, una y mil veces. Y las vas dosificando, porque no se puede escuchar el Soul Kiss todos los días. Debe ser a ratitos, en momentos, casi sin pretenderlo. Supongo que algunos estarán pensando en sensaciones con sustancias, trayendo a colación que Peter Kember... piensen lo que quieran.
Música que nos saca del sitio y nos lleva a un lugar blanco, metalizado pero confortable, un sitio que está lejos y que, al fin, nos hace olvidar que aquí, en este lugar, en esta pequeña salita, o en esta habitación, en esta puta mierda, nada sale como debería.
Por favor, escuchen este disco.

martes, 9 de septiembre de 2014

Baal

Esto es más o menos lo que pasó. Me encontraba yo un poco así como raro. Me interesé de repente por las religiones antiguas y por creencias algo trasnochadas. Sin querer dedicarme a ello de manera seria y un poco por matar el tiempo ya que la faena iba un poco para abajo, decidí ser Baal. Uno de esos libros hablaba de un dios que habitaba en una montaña, en su cima, que había vencido a otro dios, que había separado el mar... me pareció original y, bueno, pues probé. Ser Baal estaba muy bien, porque te permitía ser Dios sin tener que estar pendiente de seguidores, creyentes, intérpretes y demás. Ser Baal me ayudó mucho, la verdad. Y yo creo que ayudé a la gente. Me dediqué a ser un dios bueno, un dios justo, un dios en el que la gente pudiera confiar. Un buen dios, ciertamente.
Habilité el terrado de mi casa como lugar desde el que ejecutar mis acciones divinas, pero de vez en cuando tenía que bajar a la calle a procurarme comida y demás. Vivía solo. No lo había dicho, disculpen. Un día, mientras iba a la panadería, me crucé con alguien que me miró raro. Sonrió y me dijo, 'no eres Baal, yo soy Baal'. Nos sentamos en una cafetería y me dijo que él había seguido un proceso parecido al mío. Un desengaño, una situación de gran desasosiego, lecturas raras y ya está el lío montado. Sin embargo, él decidió ser Baal de otra manera. Se inventó un dios que no era justo, que se hacía el tonto, que no estaba, que pasaba de todo, que no lo llevaba bien esto de ser nada menos que Baal. Estábamos los dos con nuestro café pasando el rato tan alegremente y compartiendo experiencias y asuntos como Baal, cuando la camarera nos miró de una manera extraña. Sonrió y nos dijo 'no sois Baal, yo soy Baal'. Y nos contó que ella era una directiva de una empresa muy importante, que leyó un texto en internet, que se giró y que pensó que siendo Baal podría curarse. Y era Baal. Los tres éramos Baal. Baal.
Y un niño que estaba jugando en otra mesa, alejado, con sus padres delante, nos miró raro y nos dijo, sonriendo, 'no sois Baal, yo soy Baal'. Y debía ser él.
¡Oh Baal! Grandioso y omnipotente que eliges a un niño para representarte. ¡Oh Baal! Tremendo en tu acción y fabuloso en tu proceder. ¡Oh Baal! Qué genial en la escenificación de tu...

Y el niño nos dijo:
- Dejadme jugar. Y dejad de hacer el indio. Yo soy Baal. Yo juego. Yo no hago el indio. Juego. Abandonad ya el sueño de ser Dios. Yo juego.

¡Oh Baal! Tus palabras son siempre dignas de gran...
- Dejadme jugar.

lunes, 8 de septiembre de 2014

Día Internacional del Periodismo

Yo antes, hace unos meses, ya hace demasiados meses, tenía idea de lo que era el periodismo. Si hay alguien que ya vea por dónde va a ir el tema, por favor que se vaya apartando a este lado y que no ponga caritas raras. El periodismo. Eso. Gente escribiendo sobre cosas que pasan, lo hacen para diarios, para revistas, para diversos espacios de la www... etc. Todo muy así. Salen en la tele, hablan por la radio, comentan, explican. Venden. Es vender. Es querer a quien se sirve. Los periodistas tendríamos que tener muy claro que amamos, por encima de todo, a quien nos paga. Y si no nos paga, ya nos pagará. Nos paga dejando que escribamos, que hablemos, que opinemos, que nos sintamos importantes durante un breve espacio de tiempo que ya está mascadito en el guión. Ahí lo tienes. Periodistas de raza, con chalecos con muchos bolsillos, que han estado en una guerra en el Salvador hace muchos años. Periodistas de raza, con ropa de salir corriendo en cualquier momento, que vienen de Siria de ver los horrores de la guerra, contarlos, durante unos minutos. Hay tantas cosas que deben ser contadas y tan poco el espacio para hacerlo... Asuntos que son dolorosos, casos escandalosos de injusticias tremendas. Historias cotidianas de personas que van un día al trabajo y no vuelven porque se caen del andamio y se matan y ya te has muerto y este año ya llevamos tantos muertos y mañana a ver qué otra calamidad nos cuentan estos cabrones que no hacen más que llenarnos la cabeza de dramas y penas para que estemos toda la vida acojonados. O que la Reina se quiere divorciar del Rey, pero los reyes viejos, el viejo rey. El viejo rey, diciéndolo así con voz de muy varón. El viejo rey. El rey viejo. Tico Medina, cuánto tiempo. Cuando pensábamos que estabas fuera de la circulación, todavía se te puede ver en las gomosas sobremesas andaluzas hablando, como amplio conocedor de todo ello, de la vida de los Reyes y de las reinas. El rey viejo. Fuerte. Hombrón. Tico Medina hablando de los ricos con voz de pobre que les admira y les respeta. El rey viejo. Qué bonito es todo. Yo había querido ser periodista de jovencito. Un periodista que supiera de todo un poco y que, al ser consultado sobre este u otro tema, lo sacase adelante sin mayor dificultad. Es lo que tiene no saber. Aquí, de nuevo, separaremos a los que ya se conocen el mar de lamentaciones. Estos no hace falta que sigan leyendo. Por ejemplo, una crónica. Una crónica sobre lo de Can Zam, no, sobre lo del Sintonizza. El Sintonizza es un festival musical es se lleva a cabo en Santa Coloma durante los días de la Festa Major. Viernes y Sábado. El viernes cayó agua para aburrir y se suspendió todo, porque no pusieron un escenario cubierto y el nunca bien ponderado recinto de Can Zam, será muy bonito, pero si llueve se moja como los demás. Espanto. El sábado ya sí. Asunto aterrador, escuchar música con las atracciones de feria como 'sonido ambiente'. Desvirtuando la fiesta. Ensayo error. Lo meto aquí, lo meto allí. Error. Está dicho. Error. Bueno. Pues ya está. Cortando la luz por que son las cuatro y media y va a venir la Urbana a cortar la luz. Qué nos hemos creído, que la Guardia Urbana era un cuerpo de seguridad mitológico o qué... no. Podemos discutir sobre esto en las Alternativas, que siguen abiertas y están a doscientos metros. Sobre el nivel del mar. En otro lugar de España. Ya lo he escrito. Ojalá lo leyera alguien y viniera a mi casa a buscarme y me propusiera escribir y escribir y escribir. Hasta que me salga sangre de tanto ganar dinero escribiendo y escribiendo y escribiendo. Escribir es muy bonito. Te pones, lo haces, un editor lo revisa y te dice, 'mejor le das otra vueltecita, ¿verdad?', y así. Es el periodismo. Escribir sin pensar lo que dices. Las cosas que escribes no siempre son las que piensas. Ni siquiera en un día como hoy. Más aún en un día como hoy. Un día de estos os diré lo que pienso de todo. Quedamos y lo miramos. A cuerpo doce. Tico Medina estará todavía hablando del viejo rey cuando me vengas a buscar.

jueves, 4 de septiembre de 2014

Can Zam. Con Z pronunciada como S sonora.

Si yo tuviera algún tipo de idea, de conocimiento de las cosas, probablemente no estaría aquí. Si yo fuera una persona que se hubiera interesado de alguna manera realmente formal acerca de las cosas que le rodean, Si a mí se me hubiera figurado alguna vez, ni que hubiera sido de una manera tangencial a raíz de algo o por causa de alguien, de qué iban ciertos asuntos, otro gallo me hubiera cantado. El mundo es para mí, en la mayoría de los casos, un elemento del que es mejor no saber demasiado. Claramente me sitúo entre ese tipo de personas que mantiene un conocimiento vago sobre unos temas que para mucha gente tienen una importancia capital, y que sin embargo, para mí, no han supuesto más que un motivo más para soltar una ristra de tópicos sobre esto y sobre lo otro, que dejan desconcertado al que aún conoce menos que yo, pero que, evidentemente, no engañan al verdadero experto en la materia. Yo no sé de muchas cosas. De muchísimas cosas. Puedo, y supongo que alguno se habrá dado cuenta ya, dar el pego sobre esto o sobre lo otro. Emplear palabras que quizás muchos no suelan utilizar en una conversación y que empujen a decir 'pues este, a lo mejor, realmente sabe de casi todo', pero no es cierto. Yo no controlo, no domino, no tengo mucha idea de muchas cosas. Sé, eso sí, cuándo de una manera muy flagrante se comete una injusticia. Y no se crean que esta norma se cumple siempre, en muchos casos se me cuelan unos goles muy tontos, que luego cuesta justificar. Sin embargo, tengo ciertos recursos para saber defenderme. Digo esto, digo lo otro, y quien más quien menos puede suponer que o es que tengo una teoría propia y original, o que me he documentado, o que la suelto y al que Dios se la dé San Pedro se la bendiga. Este es un poco el espacio en el que me muevo a nivel de pensamiento y de acción. Saber, yo no sé mucho. Conocer del tema, me viene quedando lejos. Opinar, sin embargo, es gratis y a poco que uno parezca decir las cosas con convicción, cuela su rollo y no se hace daño nadie. En absoluto. Por eso, siempre biene vien, perdón, viene bien, que de vez en cuando a uno le pongan las pilas sobre temas varios y diversos. No diré que soy permeable a las opiniones ajenas, ni que sea una persona de fácil convencer. Si servidor no ha tenido interés en conocer más allá de los cuatro tópicos sobre un tema, por algo habrá sido, pero reconozco que con el paso de los años, sé escuchar. O me conviene escuchar. Que no salga de aquí, lo de que me conviene, porque la gente siempre piensa en intereses ocultos, aspiraciones, artículos publicados, prebendas, una plaza de barrendero, detrás de la conveniencia. Y no es tanto así, como que... nos estamos yendo del tema. Y nos vamos y mucho. Lo que yo quería venir a decir aquí, en este espacio que me brindo yo mismo desde que me metí en esto de teclear, es que, a ver, no es que uno tenga muchas luces o al menos, muchas menos luces que otros, pero atiendo cuando se me habla. Y eso ya es mucho en una sociedad distraída y poco dada a mantener el silencio mientras otros hablan ya que necesitamos escuchar nuestra voz con demasiada frecuencia. Me pierdo. Escribo y escribo y no sé a dónde tengo que llegar. Debo recapitular. Si no les importa, voy a empezar a releer desde el principio y en un segundo vuelvo. Estoy ya con ustedes. Les digo que a mí lo que me gustaría es saber de las cosas como saben otros, aunque no lo parezca por mi talante poco dado al aprecio del conocimiento ajeno. Y es que a veces uno lee cada cosa que para qué. Escuchar no, porque filtro más lo que llega a mis oídos y los interlocutores válidos. Y cuando a uno le explican las cosas de buenas maneras y con ilusión y con ganas, pues qué quieren que les diga, le llegan. Pero leer, la madre que me ha parido cien mil veces, lo que hay que leer. Y eso. Resumiendo: Can Zam, para el pueblo. Parque verde y frondoso. Lo demás, marranadas.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Zarza ardiente


Según el Evangelio de San Desidio, poco consultado y menos conocido, aconteció lo que sigue:
'Y entonces vieron a Moisés bajar del monte sagrado y le vieron un tanto mohíno y con el gesto demudado. Y le preguntaron 'Oh, Moisés, dinos, dinos qué te ocurre, dinos si en verdad has hablado con Jahvé y qué es lo que tenemos que hacer en esta época de tribulación', Y Moisés estaba sin estar en él y por fin se decidió a hablar ante los requerimientos de su pueblo de Israel. 'Pues ocurre que he matado a Dios, nuestro Señor'. Y todos quedaron estupefactos ante tamaña revelación, ya que Moisés era el principal amigo del Señor. 'Cómo... cómo va a ser eso posible Moisés'. Y Moisés les explicó lo siguiente... 'Caminaba yo por el monte sagrado buscando la señal que me indicase que Dios me hablaría y en un momento me he tropezado con algo, no sé, iría distraído y al agacharme me he dado cuenta de que a mi espalda había una zarza ardiendo y sin yo pretenderlo he girado sobre mí mismo y he dado con mi manto en la zarza... de tal manera que la he apagado... y yo no sé si a vosotros os ha pasado pero he sentido como un algo que se me iba y he dicho... a ver si he matado a Dios...'. Y el pueblo de Israel gritó de dolor y angustia ante el hecho consumado de que Moisés había matado accidentalmente a Dios y todos lloraron mucho, pero en eso Moisés les dijo 'Que os digo una cosa, que podemos hacer como que esto no ha pasado y yo ahora os digo que la zarza ardiente me ha dicho esto y lo otro y no tenemos porqué montar un drama de todo esto, que un fallo lo tiene cualquiera'. Y así quedaron y la historia sagrada continuó por su cauce como ahora verán.'

martes, 2 de septiembre de 2014

El pasado revuelve

Del mágico libro 'Historias desde la Alameda', de Ibrahim bin Lailum, rescatamos una pero que bien bonita. Bueno, no.
'Esos días del pasado a veces se me olvidan. Se me van de la cabeza. Son días en los que fui tan feliz que prefiero no recordarlos. Nos pasa a todos que los días más queridos son también los que más sinsabores nos han provocado. Bueno, no sé si a todos. No conozco a todo el mundo. Me gustaría conocer a todo el mundo. Ahora que tengo tiempo y que nada me perturba, quisiera que todo el mundo viniera a mí y me explicase sus cosas. Cosas que hicieron y que no han olvidado, preferiblemente. Yo casi olvido muchas cosas. En algunos momentos, me he llegado a creer que he desarrollado una técnica mental para olvidar, para no recordar. Pero es falsa. Es una forma de perder el tiempo. El tiempo merece la pena que sea perdido. Que no sea recuperado. Son cosas que se escriben encima de un papel y que releídas con algo de perspectiva, nos parecen ridículas. Porque lo son. El pasado no debería volver.
Y a mí me vuelve. El pasado me vuelve. Debe ser otra técnica que he desarrollado y de forma involuntaria. Qué días aquellos tan hermosos. Esos días me vuelven en forma de una terrible y dolorosa sacudida. Algo o alguien, sin identificar todavía, me sacude la cabeza en el momento en el que creo que todo está pasado para decirme que no, que aquellos días existieron, que todo eso está ahí, y que no lo puedo olvidar. Podrían volver esos días a mi memoria de una forma festiva. A veces pienso qué costaría que una joven tocando la flauta se personase ante mí en cualquier circunstancia y con una ligera melodía me apuntase 'esos días, recuerda'. Y no así. Esa fuerza destructora que me engancha de las tripas y las estira para abajo. Esa fuerza dañina que me estruja desde el pecho hasta la última punta de los pies y que me deja sin ánimo, sin ganas, tan sólo con el recuerdo de aquellos días. Unos días que siempre quiero olvidar. Que no puedo olvidar. Porque ya no los quiero y ellos vuelven en forma de salvaje golpe a todo lo que tengo. Y ya pienso que está todo bien, que me he librado de recordar, y vuelve otra vez todo a comenzar. Ese dolor, esa sacudida, ese estrujar mis esencias hasta dejarme en nada.
Y el Todopoderoso, que todo lo ve, sabe que yo quiero olvidar, que ya pasó todo, que quisiera que al cerrar los ojos no quedase el recuerdo de nada, de nada, de nada. Y ese dolor vuelve. Y yo también volveré, no hay duda tampoco. Siempre para intentar olvidar.

lunes, 1 de septiembre de 2014

La llave

Tengo que contar esta historia antes de que se me vaya de la cabeza. Y lo tengo que hacer ya. Me la contó mientras la música sonaba alta, la gente bailaba de forma desenfrenada y uno bien pudiera haber hecho como que no prestaba interés porque la noche estaba animada. Y sin embargo, nada de lo que ocurrió después tuvo más importancia. La historia de la llave que me contó era muy buena. Pensé, no se te puede olvidar. Estoy a punto de hacerlo y por eso tengo que escribirla.
Me lo contó muy al oído, porque la orquesta tocaba alto. 'Me ha pasado una cosa muy rara. He encontrado una llave y mi padre me ha hecho tirarla, que la aleje de mí. Estaba yendo a no sé dónde cuando en el poyete que está delante de la casa de ya sabes tú, en ese sitio que debería ser una tienda pero que no es nada porque lleva el local vacío ni se sabe cuánto, he visto algo y he ido a cogerlo. Era una llave. Una llave muy antigua y con una forma rara. En la parte de arriba, donde se engancha al llavero -estoy seguro de que ella me dijo cómo se llamaba esa parte de la llave, pero no consigo recordarla, por eso tengo que darme prisa en contar la historia antes de que se me vaya todo- tenía forma de cruz. Todas las llaves, al menos las llaves que vemos y que tenemos, tienen forma redonda, ovalada, en forma de corazón... pero no tienen forma de cruz, o tienen tres óvalos. Sólo las llaves de ataúd tienen esa forma en el asa. ¿Una llave de ataúd en mitad de la calle? ¿Una llave tan antigua en mitad de la calle, en pleno mes de agosto... quién la ha podido poner ahí? ¿Y porqué la tengo que ver yo precisamente, con lo que me atraen esas cosas? Decidí cogerla y llevármela a casa. No era una llave normal. Tú fíjate, si no lo sabías, en las llaves que tienes en casa. Ninguna tiene esa forma. Las llaves de los armarios, de los arcones, de las puertas, de las maletas... no tienen forma de cruz, o al menos las tres redonditas arriba. Sólo tienen esa forma las llaves de ataúd, de sarcófago.
He ido a mi casa y se la he enseñado a mi padre. Se ha puesto como una moto, se ha enfadado muchísimo y me ha dicho que porqué la había cogido. Que la tenía que tirar. Yo he pensado que era una señal, que la llave me quería decir algo, algo que abría algo, pero mi padre ha insistido en que es una llave que seguro que trae mala suerte y me ha insistido mucho en que me deshaga de ella. Y yo que no, y él que sí. Y así hemos estado toda la tarde. Hasta que finalmente mi padre me ha hecho dársela mientras estábamos tomando algo aquí arriba. Se la he dado por no discutir más y en cuanto la ha cogido la ha tirado lejos. Ni siquiera se ha molestado en mirar dónde caía, la ha tirado lejos, por las olivas, para que nadie pudiera verla y le llamara la atención. Y yo no sé, pero creo que la llave era una señal y que no tenía por qué ser mala, pero ahora ya es tarde, porque mi padre la ha tirado. Y supongo que él sabrá más de esas cosas porque para eso es mi padre, pero no sé. Fíjate qué cosa se ha montado por una llave'.
Y ya está. Que puede que no tenga mayor importancia la historia de la llave, pero a mí me dio que pensar. En nada en concreto. En que no tengo ni idea de llaves, por ejemplo.