martes, 22 de agosto de 2017

David Stubbs - Future Days. El Krautrock y la construcción de la Alemania moderna.

Hace muchos años, pero no tantos porque ya existía Internet, me dio por la música alemana, por el Krautrock. Me bajé todos los discos de Kraftwerk, incluídos los de los conos y el Ralf und Florian, así como los discos de Neu!. Estaba abducido por esos discos. Tanto que me apunté a hacer alemán en la Escuela Oficial de Idiomas de Santa Coloma. Como siempre que me apunto a uno de esos cursos, encuentro un curro que me obliga a no poder asistir a las clases y se fastidia el invento. Pasé primero pero en segundo fui aplastado. Eso no fue obstáculo para que con mayor conocimiento y medios técnicos (conexión a internet en condiciones), profundizara en una música que en realidad no es una música, ni un movimiento, ni un estilo, y que si lo es, en este libro que le regalé a mi hermano para su cumpleaños y que me he leído yo casi un año después, nos aclaran que ni el Krautrock es Krautrock, ni lo contrario.
Amon Düül II, Can, Kraftwerk, Faust, Neu!, Cluster, Harmonia. Estos cinco o seis nombres de grupos forman para mí la alineación titular de un conjunto de grupos que nacieron en la Alemania occidental de principios de los setenta y que, sin tener especial relación entre sí y con un éxito más bien escasísimo y nulo reconocimiento en su propio país, han pasado a ser los creadores de sonido más influyentes de los últimos 40 años y uno de los motivos por los que, si te gusta la música y tienes la capacidad de hacer música y te sientes limitado porque no sabes o no puedes o no tienes elementos o no tienes... se te quiten los miedos. Sí se puede.
Future Days, que es también el nombre de uno de los discos de Can, relata en principio un escenario de una Alemania Occidental que después de la II Guerra Mundial y el nazismo ha decidido olvidar y abrazar el modo de vida americano con los ojos cerrados. A mediados de los sesenta, unos jóvenes hijos de aquellos antiguos padres callados, empiezan a cuestionarse las cosas. Todas las cosas. Algunos desde la lucha callejera, contra sus padres, contra Estados Unidos, contra todo. Otros con la música, contra los Estados Unidos, contra sus padres, contra todo.
Música contra los Estados Unidos. Contra el rock, contra el rock and roll, contra el Blues. Otra cosa. Grupos que nacen con la vocación de hacer otra cosa, propia, alemana, o de ninguna parte, o de todas partes. Pero que no sea copiar a los americanos y a los ingleses.
El libro se divide en capítulos que hablan de la trayectoria de cada grupo, en algunos casos de una escena o escuela determinada como la de Berlin o la de Düsseldorf. O de grupos que no llegaron a unos mínimos de éxito. O del rollo Kosmische. O de cabecitas como la de Conrad Schnitzler. O la influencia en movimientos posteriores. O la presencia de Bowie en Alemania.
Un libro entretenido y que abre la puerta a miles de sonidos que te llevan desde la audacia y el salvajismo de los Amon Düul II, que parecían unos hippies y que eran de todo menos hippies; o de los complejos y fascinantes Can que lo mismo te ponen a bailar que te hacen venir ganas de quemar cosas; o unos Kraftwerk empeñados en dejar de ser personas y escapar de la vida real, o quizás vivir la vida real de otra manera; unos Neu! que demuestran que un zumbado y un tipo tranquilo pueden hacer una música a la vez sosegada y criminal; o los Faust y cómo sin tener claro qué se quiere hacer se puede hacer de todo y que ya se verá si eso es o no es, pero por lo pronto está hecho y puede ser todo bucólico y bonito o atroz y dantesco a la vez; o los Cluster, primero Kluster, luego Harmonia, antes Cluster con Eno... y ese sonido que niega el ritmo pero que tiene la capacidad de moverte y hacerte hervir la sangre solo girando una perilla del cacharrete que tengan a mano.
Es una música diversa y divertida. Una música a veces pretendidamente monótona y seria. Música para investigar en muchas músicas, para perder el miedo.
Sobre todo eso. Se habla en el propio libro del Krautrock de una música que sirve de puente entre la psicodelia y el punk. Puede valer la definición. Pero parece que es una música de la que nacen muchas cosas y en la que mueren muchas cosas también. Puedes copiar, puedes simular hacer lo mismo, pero no vale de nada.
Porque el espíritu original, el de mandar a la mierda la tradición anterior, la realidad que tienes al lado, con gente feliz simulando que todo va bien, que no ha pasado nada, que todo es correcto, que vivimos en el mejor de los mundos posibles y lo que dicen las autoridades es lo que cuenta y no queremos problemas... eso se ha perdido. Ahora preferimos otra cosa. O no.
Todavía debe haber por ahí alguien como los Faust que empiecen un concierto, se bajen a tomar un té, hablen con la peña y les tengan que echar porque ni han tocado ni se sabe si habían tocado ya. Ese es el rollo.
La historia es hacer lo que uno pueda contra lo que parece que se puede hacer.

lunes, 21 de agosto de 2017

Jornadas de autodestrucción en Vilches

Qué bonita foto. Parece un postal. Una de las cruces que marcan el camino por donde sube o baja la Virgen en su camino desde el Castillo o Ermita (ya entraremos en esto luego) hasta la Iglesia. Parece una postal. El día que llegué a Vilches me descargué una aplicación de Correos que se llama Mipostal. Conociendo que en Vilches iban a tener las mismas postales de siempre y que los mismos iban a recibir otra vez las mismas postales, descubrí esta aplicación por la que puedes hacer tu propia postal. No tengo mano para las fotos, pero algo es algo. No conseguí enviar ninguna postal. Compré postales de todos modos para enviar las clásicas desto pero no compré sellos. Porque.. porque no. Porque no han sido vacaciones. Han sido un proceso de autodestrucción desde el primer día. Un laberinto en el que poco importaba si ha habido días mejores o peores. Lo importante es que desde el primer día, tuve la consciencia de que no iba bien. Que no me encontraba bien. Que vaya flojera. Que sin comer. Que el calor. Una autodestrucción consciente.
Llegamos al pueblo, Vilches, Jaén. Va a hacer calor. Mi hermano nada más soltar la maleta se pide la habitación de la Abuela, abajo. Yo, conservador y cabezón, me cojo la de arriba. El principio del fin. No he conseguido dormir ni un solo día, no he conseguido comer como una persona en una semana, me he constipado con el aire acondicionado, me he asado vivo, he visto a la dama blanca, he atravesado desiertos, no he bailado prácticamente nada, he creído morirme en un tren yendo a Jaén, he creído morirme en un tren volviendo de Jaén.
Explicaciones. Otros años, siempre, he ido a Vilches antes de las fiestas, o días antes o días después. Este creo que ha sido el primer año que he ido para las fiestas como único objetivo. No he ido a ningún sitio, no he visto nada.
Fiestas patronales. Este año sale la Virgen perfilada en el programa. El año pasado mi padre no la puso en su cartel. Mi padre no ha venido este año. Todo el mundo nos pregunta por mi padre y por mi madre. Una mujer, hermana de Isa, nos dice que parece que los ve cada vez que va a la plaza. Que los ve sentados. Nos pasa a nosotros que parece que los vemos todos los días que pasamos por el Ferial. O sentados en las mesas de la piscina, viendo bailar. Fiestas patronales. No sale la virgen en el programa, os habéis cargado el Novato, porqué no vienen grupos, las orquestas son muy malas, el equipo de gobierno sufriendo presión por todo el campo. Controversia, debate, Marina, la orquesta, Marina, la Virgen...
El primer día vamos a ver a los cabezudos. No voy a hablar de lo que he hecho todos los días porque se repite. Un síntoma. Veo cosas, me hacen gracia, las abrazo con entusiasmo, se me olvidan. Vemos un puesto, chapas con frases vilcheñas, compro dos. Un día más tarde ya no tengo chapas. No hago por comprar más. Bebemos cerveza, nos tomamos algo, alargamos la broma, son las cinco de la tarde y nos hemos bebido el agua de los floreros. Hace mucho calor. La cerveza entra que no te enteras. Han puesto cerveza Estrella Damm. 770 kilómetros recorridos para volver a encontrarte con la misma cerveza que en casa. Vamos esquivando la Damm. No por nada. Recorremos todos los bares, solo nos hemos dejado el merendero. Este año nos hemos centrado en el Cruce. No hemos comido ni un solo día. Destrucción. Me hago mayor, o soy flojo, o no he medido bien, o no sé vivir. Si hace calor, pon el aire, si el aire está fuerte, baja el aire, si no puedes dormir, vete a otro sitio, si tienes hambre come.
Fiestas patronales. ¿Quién va a Vilches para las Fiestas? ¿Dónde están los vilcheños? ¿Cómo les gustarían a los vilcheños las fiestas? Forasteros que vienen a las fiestas, no nos fijamos demasiado, pero no reconozco a muchos catalanes como nosotros por allí. Vemos a mucha gente que estudia o trabaja fuera, vilcheños, gente joven, que vienen a las fiestas. Pero es como si el vilcheño medio hiciera gala de 'no quedarse en Vilches' para la Fiestas. Y que la gente que trabaja no tiene fiesta. Y que no todo el mundo va a la Piscina todos los días ni se lo puede permitir. Que es un pueblo pobre, caramba. Que está Coosur y poco más. Pero de algo hay que hablar.
Vamos y venimos. Subimos y bajamos. Andando. A las dos de la tarde. Iniciamos la ascensión. Paradas técnicas. No tenemos fuerzas para seguir subiendo. No podemos dormir. No podemos comer. No podemos parar. No hemos parado. Todos los días en danza. A un nivel medio bajo, yo desde el 14 de agosto iba arrastrándome. Notándome cansado. Sin dormir siesta. Sin dormir por las noches. A 30 grados por la noche. Aire acondicionado. Dos de la tarde. 42 grados. Ocho de la tarde. Sudarrinas. Otra vez que no hemos visto bajar a la Virgen. Otra vez que no hemos visto entrar a la Casti en la Iglesia. Otra vez que nos perdemos lo importante. Nos lo perdemos todo. Hemos venido a beber. Y a veros. Pero no medimos. Ni una cosa ni la otra.
El día que me vuelvo me dicen que no me olvide de la gente de Vilches. Si nos hubiéramos olvidado no bajaríamos más. Volvemos por que no paramos de acordarnos de vosotros. Del Casino y de las vistazas que tiene y que este año no hemos podido ver porque no dejan entrar a humanos normales en el Casino. De los compañeros y compañeras que están ahí recibiendo en primera línea por parte de la extraña alianza entre los altavoces y los del negocio perdido. De la familia que vamos descubriendo cada vez que bajamos, que es más amplia y con la que tenemos más cosas en común de las que nos creemos. Fotos con las primas, fotos con los primos. Cervezas con las primas. Así estoy. Cervezas con mi prima Juli, como para olvidarme de ella nunca más. Cervezas y no parar de hablar. No parar de hablar ni un segundo. No parar de contar. Mi prima Juani, mi prima Conchi, mi prima Aurora. La Rocío, perfecta pero sin los likes que merece. Marina recibiendo y devolviendo golpes. Marina yendo y viniendo. La gente que no deja de preguntar, niño no sé si sabes quién soy pero cómo está tu padre. Los amigos de mis padres. La Laura que nos regala trajes africanos. La Montse a la que vemos feliz como nunca. El Porras que se queda con una camiseta de Bigotín. Lucas, al que no he visto este año. Argudo, al que sí. Los bares. El Buen Gusto que dicen que cierran y que nos tiene con la duda. Ginés que fuimos un día solo. El Aljarafe donde tuvimos el acierto de desayunar un día. El Millonario, siempre efectivo, siempre bien, cada vez más el mejor bar. El Ágora, con Roberto impecable poniéndote la birra antes de que te sientes. Literal. Las Olas, donde debería estar mi padre. Incluso los Cazadores donde solo entramos una vez pero nos encontramos con la Laura, encantadora.
¿Os gusta Vilches? No os perdéis una. Sois fijos en las fiestas. Ya nos van diciendo que somos de los que no perdonan nunca. Otros empiezan a fallar. ¿Cuánto nos quedará a nosotros?
¿Es Vilches un pueblo bonito? Mi padre, cuando le cuento lo que pasó aquel día, se indigna, se levanta del sofá y me dice que si solo voy a beber cerveza que qué coño sé yo si es bonito o si es feo. Que Vilches es bonito. Una noche, un profesor muy cualificado y tal, dice que Vilches es precioso y se me ocurre (si no está mi padre, tengo que hacerlo yo) discutir y decir que no. Que Vilches no es precioso. Que Vilches no es bonito. Debate. ¿Por qué vamos a Vilches? ¿Para ver la Canaleja? ¿Para subir al cerro y ver las preciosas vistas? ¿Para responder a la vibrante y luminosa llamada de Nuestra Madre? ¿Para ver un Castillo que es una Ermita y lo mismo da llamarle castillo que ermita y nos quedamos tan anchos? ¿Para comernos un filete de buey con más aceite que yo en Miraelrío? ¿Para asarnos viendo Giribaile? Quizás no. Quizás sea para pedirle a la Chu vasos de cristal. Para comprar en el estanco postales. Para ir a lo del Pedri a imprimir billetes de tren. Para pasar por la puerta de lo de Andrés. Para acordarnos de las Sevillanas que no han venido. Para acordarnos de los que no están cuando Juan Ramón viene a saludar el último día. Para ver si nos encontramos con el tito Basilio en el cruce, pero no. Para ver a los de Mollet, al Pepe, al Seba, al Javi. Para subir la cuesta de la piscina. Para pasear por el Paseo. Para programar un festival que se llamará 'Festival de Música electrónica y sonidos de Vanguardia' y morirnos de risa. La mirada del indignado.
Y niños, y cochecitos, y barrigas, y niños y más cochecitos y vaya calor para tanto niño y tanto cochecito y tanta barriga. Tiempo para ver venir la vida. También tiempo para escuchar música... o no.
¿Música? Qué pasa con la música. Súbeme la radio y despacito. Vamos a ser feliz, felices los cuatro. Y en la canción hablan de tres. Pero deja la puerta abierta a que el que canta tenga pareja y ya el enmierde sea absoluto. Y así cinco días. La muerte de la música. La muerte de casi todo. Da igual si la orquesta se escucha floja o fuerte. Cinco días sin más música que esa. Muerte de la música. Antes en las chapas había al menos un rincón para el maquineo... también han podido con ellos. Intentando escuchar medio en sueños, agobiado por el calor, Radio 3 y el programa sobre punk. Súbeme la radio, somos tu altavoz. Un cartelico en mitad de un carreterín en un palo de la luz pidiendo arreglos. Qué cabezas. Da igual. Mientras esté Enrique Iglesias al mando no hay solución.
¿Por dónde iba? ¿Qué iba contando? ¿Me lo he pasado bien? Un viaje en tren volviendo de Jaén con dos Vilcheños de la diáspora. Ella llamando hijoputa a su primo. La cabeza como un bombo. A toma por culo. Una kas limón en el Rafi. Bocadillo de tortilla. Súbeme la radio, Enrique Iglesias es uno más de la familia. Los hijos de la Catalina, la Catalina ahí ahí. Hemos visto a Robin, pero no hemos estado con Robin y Manoli. Se me iba. Grego, la familia de Grego y los amigos de Grego. Grego nos ha conocido y uno tiene la sensación de que hay mucha más gente que nos conoce, como si nos uniera haber vivido algo en común. En fin.
¿Me lo he pasado bien? Claro que me lo he pasado bien. Pero no he medido bien. Desde el primer día. Ni una siesta en condiciones tirado en el suelo de la alfombra. No he ido a los toros para irme de los toros. No sé qué puedo contar porque es que no he hecho nada. Beber, cansarme, cansar a los demás diciendo que estoy cansado. Reírme mucho. En fin, lo que se hace en Vilches.
Y un jueves... en la Radio o en la tele o en el twitter... las Ramblas y mi hermano que se va a Barcelona otra vez. Y de repente estás otra vez en Barcelona. Y yo pasé con mi tita Antoñita por allí y mis padres han estado en las fiestas de Gràcia... niño, ¿tu gente allí está bien? Y veo a Ada Colau en la tele mientras le digo a Roberto que me ponga al Athletic en la otra tele y se me ponen los ojos así como cuando tienes ganas de.
Total. Que muy mal. De cuerpo. Fatal. No sé porqué no os venís el año que viene y así por lo menos repartimos. Destrucción. Llevo tres días sin poder ver una cerveza. Nunca más. Hasta el año que viene.

sábado, 12 de agosto de 2017

Miscelánea

Sabes tocar la guitarra, pues mira qué bien. Y cantas y todo mientras tocas la guitarra. Qué maravilla. Y sabes cantar canciones tuyas y canciones de otros. Estupendo. Y llevas mucho tiempo buscando tu camino, tu sonido, pero no lo encuentras. Mira qué bien. Y entonces ayudas también a otros a que canten contigo mientras tú tocas, vamos que acompañas a otros a cantar mientras tú tocas simplemente. Un corazón de oro. Y que si quiero que me cantes una canción que no es tuya, pero que se te ha ocurrido hace poco y necesitas de alguien que te dé una opinión. Claro. Y que estás buscando sitios donde tocar pero que no te llaman de ningún sitio porque no conoces a nadie. Pues yo tampoco. Pero que quieres tocar en alguna parte. Ya. Pero que no te dejan tocar porque no te conocen. Ya. Pero que te tendrían que conocer porque te sabes muchas canciones y lo que haces de composición propia tiene mucho de original y es algo que no se escucha por aquí. Naturalmente. Y que si quiero que cante otra canción. Es que no has cantado la primera, te has puesto a hablar y no has cantado nada. No. No has cantado nada. Solo hablas y hablas. Y estoy mirando y sudas mucho para tanto rollo. Tú
no has cantado en tu vida.
https://www.youtube.com/watch?v=kmf9cqM-PsM

Las vacaciones. La ansia de vacación . Tengo la sensación de que una vez que pasa la primera semana de agosto ya no merece salir de vacaciones. Casi es más vanguardista quedarse en el mismo sitio y no ir a ningún lado que salir de vacaciones, ir de viaje la segunda semana o tercera semana ya del mes de agosto. Es mucho más normal hacerlo en los primeros días de agosto y últimos de julio, cuando todo el mundo se va y se reúnen y quedan para verse antes de irse de viaje. Si tú te quedas y no te vas, cuando te toca irte es como si no puntuara, porque no se lo puedes contar casi a nadie. A gente que no ves nunca. Ayer vi a mi amigo Machi, cantamos juntos una canción de Concha Piquer en el Línea. Hacía mil años que no lo veía. Vi también al Zorro y me preguntó si me iba de vacaciones. Le dije que sí, pero ya sin ninguna emoción. Al Zorro no lo veo creo que desde la boda del propio Machi. Y lo he visto porque ahora es cuando se ve a gente que no ves nunca, porque no nos hemos ido y estamos aquí ya los raros, los extraños, los que todavía no se van. O no se van de ninguna manera.
https://www.youtube.com/watch?v=QnvHEcIWNws

Fin del debate. Ya se ha hablado demasiado de este tema y ahora voy a proponer otro yo. El otro día en el super de delante del antiguo Argos, mientras compraba unas cervezas, estaban dentro unos niños, unos chavales, con sus gorras y sus gafas modernas y sus pendientes en la nariz y sus ademanes de importarles todo una santísima mierda, haciendo nada, y se pusieron a vacilar delante de las cámaras y de las pantallas de televisión diciendo, mira, mira la foto, y haciendo posturitas y preguntando cuánto valía un paquete de galletas. Este supermercado lo regentan paquistaníes o bangladeshíes y mientras me estaba cobrando el chaval, me mira y me dice.. ninis. Me quedé de piedra, qué grande. Ninis. Ninis. Los chavales seguían ahí combatiendo contra el sistema valorando la posibilidad de llevarse por la cara un paquete de galletas o alguna lata de Aquarius o lo que beban esta gente y el cajero, con cara de 'me la pelan tanto', diciéndome 'ninis'. En fin. Quisiera abrir el debate. Pero con cuidado de no ofrecer una imagen perniciosa de nada. O de que se me malinterprete. Ya me he cansado. Fin del debate.
https://www.youtube.com/watch?v=2Ah1JM9mf60

Virgen del Castillo madre mía. Supongo y sé de cierto que la polémica del año en el pueblo será la presencia de la Virgen del Castillo como figura presente o ausente de las fiestas. Los que están a favor de que la virgen sea todo y uno durante esos días en el pueblo ya que la virgen es el motivo por el que se hacen las fiestas. Y los que piensan que la Virgen tiene un sentido simbólico si quieres y que las fiestas ya no tienen un sentido religioso sino lúdico y popular más allá de que se sea creyente, devoto, católico, etc. Y así todos los años. De un tiempo a esta parte, gana terreno quienes piensan que la Virgen no ha de ser el único motivo por el que estos días la gente se lo tenga que pasar bien, sino... otros motivos. Más sentimentales aún que los de la presencia y exaltación de la Virgen. Es decir, viene la gente de fuera, venimos los semanadas, es un punto de unión de los vilcheños de la diáspora con los del interior y todos juntos nos lo pasamos bien cantando y bailando, bebiendo y durmiendo siestas interminables. Bueno. Otro año más. ¿Qué orquestas vienen este año?
https://www.youtube.com/watch?v=maVrehfBjgo

Me gusta el rocanrol y lo demuestro en todas las fiestas de todos los años no moviendo un músculo de mi cuerpo cuando suenan las canciones de moda sean del estilo que sean y que no tengan nada que ver con el rocanrol. Únicamente me pongo a bailar cuando es el último pase, cuando ya queda muy poca gente y me puedo permitir el lujo de mover la cabeza y si la canción es realmente buena, me permito mover incluso las piernas. No tengo ningún pudor en decir que las horas y horas que paso en la piscina municipal escuchando las orquestas no son más que un relleno que culmina cuando quizás por error, la orquesta se equivoca y entona el i love rocanrol de joan jett. Es únicamente en ese momento cuando pienso que me lo estoy pasando bien en las fiestas. Ni las cervezas, ni encontrarme con toda esa gente a la que no veo nunca, ni nada absolutamente. Ni recorrer las calles de mi infancia. Ni visitar a los familiares, ni ver a nadie, ni la perspectiva de más cervezas. Nada. Lo único es el momento en el que a) suena el helicóptero y entonan el muro de pink floyd b) cuando cantan i love rocanrol. Como quiera que esta última ya no la cantan nunca jamás, imagínate a mí las fiestas. Imagínate.
https://www.youtube.com/watch?v=xL5spALs-eA

Verano. Ahora hace fresco. Me he puesto pantalones cortos. Mañana viaje en coche. Con mi hermano. Radio 3, el mp3 cargado, esperando a que den la final de la supercopa. Carretera de la mancha. Ya hace años de eso. De aquel viaje cuando nos quedamos sin un bafle y... Viaje por la autopista, los camiones, el peaje. Ya no huele a queso cuando vamos por la mancha porque ahora con la autovía, todo es más rápido. Un año, quizás ese año ya no llegue nunca más, hagamos aquello del viaje por los pueblos de España. Viaje por la mancha únicamente. Cuenca entera, Ciudad Real, Albacete. Toledo no lo sé porque yo por Toledo no he pasado en mi vida jamás. Viaje en coche, calor, pon el aire, quita el aire. No vienen mis padres este año. No estará mi padre en las Olas como por casualidad. O en el Buen gusto como por casualidad. O en el Cruce como por casualidad. Como si él no tuviera la culpa. Y no habrá conversaciones con Robin y mi padre de esas que hacen pedir la nacionalidad de vilcheño. Pero no se alarmen, el año que viene vuelve. Este año el joven elpako y yo tenemos doble tarea. Hacer de nosotros y de mi padre.
https://www.youtube.com/watch?v=n3tbeReM4lI

Antes si que parecía que te despedías y que ya no... pero ahora es como si no nos fuéramos a ningún sitio. Pero bueno. Nos vamos viendo.

viernes, 11 de agosto de 2017

¿Puede un zampullín amamantar si no ha gestado en Santa Coloma?

La pregunta puede parecer difícil, pero más difícil es tener una opinión formada sobre todos y cada uno de los temas que nos asaltan en esta ciudad. Y sin embargo, todos la tenemos. La opinión. Y si no la tenemos, esperamos a ver qué dice quién y según cómo.
Una ciudad que parece pequeña, un pueblo, menor en comparación con otras ciudades de nuestro entorno, pero que resplandece más que el sol. Así que si hoy ven en las noticias de algún canal que nuestro río Besòs recupera la vida que siempre mereció tener y que por culpa de los especuladores y los industriales sin escrúpulos perdió, y ayer se sorprendieron con la presencia en la gran pantalla de la noticia del amamantamiento que asola nuestras redes sociales, no se preocupen. La batalla se juega en los medios.
Todo lo que diga a partir de ahora no tiene demasiado valor, porque las voces autorizadas ya han hablado sobre los diferentes temas. Una mujer da de mamar a su hijo en una piscina pública. La seguridad la amonesta. Voces a favor y en contra. Me parece que, si no es perjudicial para nadie y parece que los pediatras no ponen pegas, se puede hacer. Pero en este pueblo no hay margen de error. Si la autoridad dijo A, será A hasta el final y da igual si parece un error y con un 'estudiaremos el caso y si los médicos no dicen nada en contra, pues...'. No, hay que hablar de sentido común y entrar en debates en los medios y en las redes sociales como si la actuación del personal de la piscina fuera la de la alcaldesa misma. Y así es todo en este pueblo.
Qué cosa tan bonita que los patos hayan vuelto al río. Iba a hacer la foto y había asomado personal en el puente de Santa Coloma haciendo fotos e incluso un ciclista ha detenido su frenético paseo para hacerse un selfie con el clamoroso verdor del paisaje de fondo. Qué cosa tan bonita. Una noticia fantástica de verdad que nos hace recordar el trabajo de todos aquellos y aquellas que han peleado y pelean porque esta ciudad conviva con el verde, que conviva con la naturaleza y la asuma como propia. Que no se considere una pérdida de tiempo.
Debemos saber de todo, debemos considerar todo lo ocurrido y formarnos un criterio. O si no, poner un artículo de otro, como muy bien hace el compañero Fermín. Pero no es mi estilo. Tengo una opinión al respecto. Una opinión vaga y superficial, no conozco a nadie que me pueda proporcionar información de primera mano para mi tranquilidad, pero ahí voy. Estoy situado a este lado de la barrera y tengo que opinar de la siguiente forma. ¿Qué ha dicho entonces la Parlon? ¿Qué ha dicho la Sevilla? ¿Qué dice mi partido? Estoy con la madre. Pero no soy concejal de nada, ni nada, así que lo que diga tiene un valor relativo. Que no decaiga.
Gestación subrogada. Estoy seguro que en mi partido se echarán las manos a la cabeza, pero en lo de la gestación subrogada, gestación altruista o los llamados vientres de alquiler, no tengo el criterio muy allá. Se supone que la postura fácil es la de considerar que esto convierte a las mujeres en mercancía, en un recipiente, las cosifica y las rebaja. Pero, como en el tema de la prostitución y la trata de blancas, no todo es tan sencillo y las utilizaciones políticas de las cosas son claras. De repente, el tema de la gestación se convierte en bandera, primero contra Ciudadanos, pero también contra Mònica Oltra y gente que considera que, a ver, si no se puede tener hijos de ninguna manera, si lo de la adopción es imposible para según qué colectivos, algo habrá que hacer. Pero es más fácil ponerse el vestido negro y aporrear con el paraguas a la gente.
Mes de agosto. Casi todos los comercios cerrados pero todavía se ve a gente por la calle. Gente paseando por las diversas calles de la ciudad. Opinando sobre el tema. Rajoy debe enseñar los huevos y poner los tanques delante, acaban de decir en la granja. No creo que se esté refiriendo a invadir Santa Coloma desde los Cuarteles.
Si vinieran los tanques desde los cuarteles y vieran a los zampullines quizás detendrían la invasión y la concordia volvería a reinar. Y habría piscinas en las que las madres pudieran dar de mamar a sus hijos e hijas sin que pareciera que están envenenando a sus hijos, a los de los demás y a la imagen de la Virgen de la Veracruz y la Borriquita inclusive. Y las parejas gays podrían encontrar la manera de tener hijos sin que fueran comparados con Hitler.
En definitiva, que a ver que dicen las noticias hoy. A ver si se nos olvida esto un rato.

jueves, 10 de agosto de 2017

Haciendo turismo por Barcelona


Fuera de juego en el sustancioso y bizantino debate colomense sobre la imposible limpieza de un mugrón clorado en una piscina pública y su utilización como fuente de alimentación, ayer se me propuso cometer un satánico acto como es el de hacer de cicerone para un familiar en Barcelona. Vete a buscar a la tita Antoñita. Desde las diez y media hasta la hora de volver a Santa Coloma, dando vueltas por la Ciudad Condal. Efectivamente, haciendo turismo.
Turismo por el centro de Barcelona, por la Ciutat Vella. Paseo desde la Plaça Catalunya hasta Arc de Triomf que pensé que se resolvería de manera rápida, pero que se prolongó de alguna manera. El turismo en Barcelona. Como quiera que el paseo tuvo lugar a partir de las diez y media de la mañana, lo que más vimos fueron camiones de cerveza, furgonetas de reparto y demás reponedores de servicios y no demasiados turistas. Pero los suficientes para que mi tita mostrase su profundo desagrado con el coñazo que daban con las bicicletas.
Esta vez, y para no hacer gala de narcisismo y de proyectar en mi yo los deseos y anhelos de todo un colectivo, el paseo no lo doy yo solo. Ahora somos dos. Y no camino por Santa Coloma, con lo que tampoco proyectaré ninguna imagen distorsionada y sectaria de mi ciudad en aras de una destrucción por el mero placer interesado de la destrucción. Un paseo por esa ciudad desgobernada por Ada Colau y Barcelona en Comú. Personajes pérfidos que tan pronto son dañinos para la promoción de la ciudad por su afán de control al sector hotelero y hostelero, como son unos moñas porque no hacen nada por controlar al sector hotelero y hostelero. Personajes pérfidos y poco plebeyos que tan malos son por no ser independentistas como por decir que no son independentistas como por haber votado una vez en una consulta como por cualquier cosa que usted pueda imaginar. Aeropuertos, gestación subrogada, manteros, poner urnas, huelgas de metro, prohibición de jugar a la pelota, turismofobia, la trata de blancas, el gol en fuera de juego de Casemiro, la AMB, los juegos olímpicos, todo aquello que ustedes puedan imaginar y más. Y sin embargo, servidor, como un buen número de encuestados, siguen creyendo que tenemos razón y que vamos bien. Y eso jode. Y mucho. Y no paran.
Paseo, digo, que comienza por la plaza Catalunya y que sigue por portal de l’Àngel, hasta la plaça del Pi y que conscientemente evita encontrarse con carrer Avinyó para ir callejeando hasta llegar a la plaza Real donde intento contar algo sobre los sótanos de los locales de allí y la marcha que hay o hubo o…  Escudellers, entrar en la plaza del Tripi y enfilar una calle que es la de la foto y que me proporciona una visión de la Basílica de la Mercé que no había visto. Mi tita me preguntó que qué iglesia era esa y no supe contestar. Claro, si está en la plaça de la Mercé, era la… si. Soy de aquí, pero oiga, no puedo estar en todo. Esa visión sobre la cúpula de la Mercé, me gustó, hice una foto, dos fotos. Hice fotos malas en Barcelona. Mi tita, llegados al carrer Ample y a esa plaza, quiso entrar. Y entró y entré con ella. No había que pagar. Cosas con las que duda uno. Pues no. Basílica muy recargada, porque supongo que era barroca. Le dije a mi tita que había pasado por allí mil veces y jamás había entrado. La plaça de la Mercé, la Pompeu, los juzgados. En la Basílica mi tita (o quizás fue antes) me pregunta si la Catedral del Mar quedaba muy lejos, que se estaba leyendo el libro de Falcón, el de la segunda parte y… pero antes, también me pregunta por el barrio judío, el call y le digo que nos lo hemos pasado, pero que podemos volver a subir, total, la mañana es joven.
Y de la Mercé volvemos a subir hacia la zona del Call, intentando no repetir las mismas calles. No sé si ahí o mucho antes, mucho antes recuerdo, en la plaça del Pi, le quito a mi tita la fascinación por lo bonito que parece todo diciéndole que en realidad el barrio gótico es un invento, que es todo mentira y que es una invención del siglo XIX y XX para atraer visitantes, que en realidad del barrio gótico queda poco y es todo cartón piedra. Que lo leí en un artículo. Y no le he pasado el artículo en cuestión, pero lo tengo que buscar. En una de esas calles me da la idea de preguntarle cómo está. Pero me da corte y paso.
Subiendo, paso por delante del Macarena, que alguna vez de joven visité y enlazamos con Avinyó. Le digo a mi tita que es una calle comercial muy chula y me da vergüenza escucharme. Carrer Ferran y el Call, pasamos por delante de la Sinagoga y entramos en una tienda pero nada más entrar parece ser un lugar donde hacen excursiones y visitas y salimos despavoridos. Damos dos vueltas más por calles que se llaman Call y como ya va avanzando el día vemos cada vez más grupos organizados de deambulantes. En una de esas calles Call han puesto una tienda de bicis. Un callejón estrecho plagado de bicis. Mi tita se caga en todo. Yo tuve un amigo que trabajó en un local así, alquilando bicis y de trixing. Siempre se conoce a alguien. Van a prohibir el trixing por el centro, y los chismes esos motorizados, por la masificación. Ya he dicho que estoy a favor. Pasamos por delante del museo del Call pero no entramos y seguimos ahora haciendo un recorrido que ha de llevarnos a…
La plaça Sant Felip Neri, esa plaza tan bonita que hay al lado de la Catedral que antes parecía escondida y encerrada y ahora también tenía ya sus dos o tres grupos de paseantes organizados escuchando… le digo a mi tita que ahí tiraron una bomba en el 38 los franquistas y que por eso esos restos de metralla. Le digo a mi tita que Sant Felip Neri es el día de mi cumpleaños. Veo una fachada que es como una galleta artiach y miro la placa a ver si dicen qué es, pero dicen en la placa lo del bombardeo franquista. 40 muertos. Salimos a la calle que une la catedral con sant Jaume y le enseño a mi tita la Calavera debajo del… y una vez vista, vamos por detrás de la Catedral y le enseño otra de mis plazas preferidas, la Plaça del Rei. Con sus arquitos y sus escaleras. Llena ya de gente, con alguna de esas bandas de deambulantes en bicicleta. Todos juntos. Le digo a mi tita que en el antiquari hemos pasado algunas noches guapas de verdad (Marina, Laura, Nuri, Abel…), y seguimos. Mi tita está encantada con el paseo. No le estoy contando nada. Hay una foto de Carlos de Borbón y le digo que es Carlos III. Apunte histórico.
Vamos bajando por el lateral del Ajuntament hasta la plaça Traginers y de allí a saltar al Born. Le digo a mi tita que el Born está mejor cuidado que el Gótico y que también es más caro y… vamos hacia la Catedral del Mar y mi tita dice que, por motivos sentimentales, tenemos que tomarnos una caña en un Sagardi. Lo que haga falta. Entramos en la Catedral del Mar, la virgen tan chiquitilla en una iglesia tan grande. La construcción, le hablo de la Sagrada Familia, de la catedral de Barcelona, de lo que se tarda, mi tita dice que hay una parte de la Sagrada Familia es muy fea… dice que nos vayamos fuera, que tanto hablar aquí dentro. Vamos a tomarnos la caña. Cerveza. Odia la moritz. Hablamos de cerveza y hablamos de Vilches. De los bares de Vilches, del 15 de agosto, de Ginés. Seguimos.
Vamos a remontar hacia arriba. No conoce el barrio de Sant Pere. Le doy vueltas por esas calles y me acuerdo del mercat de Santa Caterina, entramos al mercat y le digo que aunque parezca muy auténtico, es todo mentira. Pasamos por el mercat del Born, le digo, otra vez, que todo es mentira. Hay una modelo a la que le hacen fotos, pero sin el banderón de corner de fondo.
Calles, callecillas, callejones, con sus balcones llenos de sábanas y ropa tendida, con gente sentada en el suelo, durmiendo o no, pintas de todo tipo, calles de mentira y calles de verdad. Saber distinguirlo. Acertar de casualidad. Le digo a mi tita que ese barrio mola, mi tita dice que ese barrio mola, que no lo había visto, y que esas calles le encantan. Vamos avanzando hasta llegar a la plaça de Sant Pere. Le digo que hay un coreano muy bueno ahí, que alguna vez he ido. Mi madre, un rato después, dice que ella también ha ido conmigo, pero se confunde. Todo parece bien. Antes la he llevado al forat de la vergonya, le he intentado explicar el qué pero tampoco he sabido bien bien qué explicar.
Venga, es la hora de ir yendo para Santa Coloma. Vamos dirección Besós. Le digo a mi tita lo de las calles Sant pere mes baix, sant pere mitjá, sant pere… no se abren la cabeza para las calles. Debería haberla llevado al palau de la música, al antic teatre… otra vez será.
Arc de triomf. Mi tita pregunta y yo le digo que debe ser de la primera exposición universal y si sale barba es san Antón y si no la purísima concepción. En el viaje de vuelta a Santa Coloma, le digo que los colomenses somos tan así que solo nos sentimos bien una vez que pasamos Fabra i Puig, que los demás nos parece mentira.
Lo más curioso es que tengo fotos con mi tita Antoñita dándole de comer a las palomas en la plaça Catalunya cuando yo tenía ocho años y le estaba enseñando aquello como si fuera nuevo. Qué paciencia.

miércoles, 9 de agosto de 2017

Virgen de Lourdes, ayúdame.


¿Qué te puede deparar el futuro? Dicen que el destino está escrito, que todo viene ya dado en múltiples señales que, quienes saben leerlas pueden utilizar a su favor. Señales. Ves a alguien una vez, ves a alguien dos veces, en sitios diferentes. Es una señal. En sueños se te aparece la imagen de alguien, un día, quizás dos. Es otra señal. ¿Quién las sabe interpretar? ¿Qué es el futuro? El futuro es el pasado. Lo contrario antes que la realidad. El futuro dicen que está escrito en muchos sitios y que hay gente capaz de sacar de las señales un provecho personal. Te encuentras un papel en un libro, lo despliegas, es un tiquet de algo, no significa nada. Pero si le pones interés, puede ser que te recuerde algo y ese algo es algo que te persigue. La Virgen de Lourdes es tan pequeña que puede ser que te obligue a mirarla a los ojos para encontrar alguna señal. Una señal transparente, una señal cuadrada y angulosa. Una señal que puede estar en una cajita, en la misma cajita. La señal era la cajita y no la propia Virgen de Lourdes pequeñita. Es un regalo que te hacen, alguien se ha acordado de ti mientras estaba visitando el santuario de Lourdes, el francés, no el santuario que visitábamos con el colegio y que me ha hecho dudar tantas veces. Es una señal quizás para ese alguien. Necesitas una imagen protectora que te acompañe. Es una señal de que tu futuro puede que esté escrito y que alguien haya leído esas señales y considere que necesitas inmediatamente una imagen pequeñita y transparente de la Virgen de Lourdes. Dicen que el futuro está escrito, en la palma de las manos, en los dibujos de los dedos. Hay que saber leer estas señales e interpretarlas y sacar un provecho de todo ello. Señales. Alguien se acuerda de ti, en algún punto. Tú te acuerdas de alguien, en este plano de la realidad, a este lado de la vida, o quizás en otro estadio, en otra nebulosa, en un cielo distinto. Y es una señal. Es una señal que te dice algo, lo sabes interpretar y te reconforta saber que tienes tus facultades en perfecto estado. La Virgen de Lourdes te acompañará el tiempo que conserves la imagen pequeñita y transparente a tu lado. La chapa de Lenin Marx y Engels. El manifiesto comunista en versión cómic. Un niño Jesús panza arriba. Fotos. Un equipo del Athletic. Son señales para el que las quiera ver e interpretar. Palabras escritas en un folio. Reflexiones de noche en un Word. Las señales que has recibido hoy. Las de hoy. ¿Qué significan? Me has hecho reír. Una vida dedicada a hacer reír, a ser divertido. Un rato. Hoy como ayer. En la vida como en el deporte. La virgen de Lourdes en un rinconcito de la mesa. Fuera de la cajita y ahí se queda. Cosas por medio que antes estaban recogidas. Esfuerzo por seguir leyendo las señales. No queda nada que no se haya leído nadie. Las señales estaban escritas y había que saber leerlas. Siguen llegando señales. Virgen de Lourdes, ayúdame.

martes, 8 de agosto de 2017

Situación a 7 de agosto de 2017: la carne se muere.

Mientras estamos hablando y comiendo M. cuenta lo siguiente. Dice que vio una noticia y que se la contó a la gente de su pueblo y no entendió nada, pero él lo ve clarísimo. Dice que en nosequé centro, en la Nasa o en Facebook o vete a saber dónde, hicieron un experimento con dos Bots para que se pusieran a negociar entre sí. Se trataba de que los dos Bots iniciasen un proceso de preguntas, respuestas, etc., pero ocurrió que, al cabo de un rato, se dieron cuenta de que los dos Bots habían avanzado tanto que estaban hablando en un lenguaje propio, que solo entendían ellos, alejados de los propósitos de sus programadores humanos. No sabían cómo volver atrás, así que se les ocurrió simplemente desenchufarlos. Sin emabargo, dice M., esto nos demuestra que estamos perdidos, que esto se nos ha ido de las manos y que muy posiblemente ya el año que viene no tengamos que quedar para comer o para vernos, como hacemos una vez al año. Es el fin. 
Encuentro anual con M. Al menos nos vemos una vez al año, podría ser peor. La situación ha avanzado a mejor en aspectos generales, pero sin que sirva especialmente para nada. No vemos bien. La carne se muere. Los ojos, las células, los miembros, el cuerpo, va perdiendo facultades y se va muriendo. Yo, el otro día, le cuento, no fui capaz de enfocar los ojos de manera correcta para ver la luna. Me salía desenfocada. Es la mierda de estar mirando todo el día el puto móvil y la puta mierda del ordenador. M. me cuenta que allí hay una tienda de la Bq, que él ha rajado tanto de la Bq y que ahora le han puesto una batería en el móvil que no ha tenido que cargar desde hace dos semanas. Nos toman el pelo y cuando quieren nos demuestran que si quieren saben. 
No hay retos, no hay nada que nos ilusione. M. me cuenta que en nosecuantos años le han cambiado de posición unas cuantas veces en el trabajo, pero que siempre acaba ocupando la misma baldosa, y que así no hay quién se motive. Que la gente joven tiene muchas ideas, pero que pretenden que él las lleve a cabo con ellos. Yo le cuento que estoy empezando a currar en una cosa de inmobiliarias y hablamos de los precios de alquileres, de vivir aquí, de Barcelona, de largarse fuera. M. lleva largándose fuera desde hace años. 
Hablamos de los colegas, hacemos repaso de la situación y del balance de daños y de bajas y de las perspectivas de futuro. Ya hemos dicho que no nos ilusiona nada, pero acabo pareciendo un japonés que hace mil cosas a su lado. Está hecho un lapicín. Me cuenta M. que si la camiseta del grupo es rosa no se la puede poner, porque tiene que llevar siempre cosas oscuras, porque se está manchando continuamente. M. me cuenta que el otro día fue a un entierro en su pueblo y que su madre le tuvo que advertir que llevaba el polo con nosecuantos agujeros. Siempre se compra la misma ropa, los mismos pantalones, las mismas camisetas, los mismos polos, oscuros, para disimular las manchas. Dice que el otro día en el entierro apareció un joven con una camiseta del Real Madrid, la negra del escudo verde. Que si ya es una desfachatez ir a un entierro con una camiseta de un equipo de fútbol, ir a un entierro en el pueblo con una camiseta del Real Madrid es... pero es que ya está todo perdido y da igual. Antes le hubieran colgado por hacer eso, y ahora... nada. 
Hablamos de fútbol. Si nadie se había enterado de que el fútbol solo sirve para blanquear dinero, no sé qué más se necesita. Lo de Neymar, asegura, no es un pago de cláusula, es un traspaso. Él ya hace tiempo que esto del fútbol no le despierta mayor entusiasmo, pero reconoce que el día del PSG tuvo un repunte. Nada. Este equipo está muerto y no hay nada que hacer. Otros años he intentado colar alguna teoría al respecto sobre mi Athletic, pero este año ni siquiera eso. El fútbol. Vemos pasar a los niños con las camisetas del Barça. M. es capaz de decir de qué año exacto es cada camiseta cuando a uno le parecen todas iguales. 
Vemos pasar a gente sin camiseta por la Rambla de Poble Nou. Me pregunta si hace mucho tiempo que no vengo por ahí. Le digo que hace más de... Hace mucho tiempo. Antes. Me dice que en las guías ya la gente dice que las ramblas buenas no son las de toda la vida, que son esas, que van directo a la playa. Y sube la gente en gayumbos o con media teta fuera hasta la Diagonal. 
No hablamos mucho de política. O sí. Trump, Rajoy, etc., pero es que claro, a ver, si ya los dos Bots aquellos son capaces de desarrollar un sistema propio y todo esto está en manos de gente que ni siquiera tiene necesidad de preocuparse de salir en la tele, de demostrar que manda, que son máquinas o que tienen las máquinas a su servicio, porqué tenemos que asustarnos si el presidente es Trump. M. sabe que, pese a no estar ya muy pendiente de nada, que hay un think tank que es el que realmente domina las cosas, que Trump es un  pelele y que ya le han tenido que dar un par de veces el toque porque se había subido a la parra. Y que es muy flojo. Que ahora tocan ocho años de esto. Le digo que ocho años son muchos años, y se lo piensa, pero dice que pondrán a otro. Pero es que claro, si el tema está en que había que votar a la Hillary, pues qué quieres, es como poner a Rubalcaba, que lo vote su puta madre. De todas maneras, si los dos Bots ya van por donde van... hablamos de ajedrez, de que no han vuelto a hacer la prueba del Deep Blue, de que ya no se atreven a hacerlo. Que ha ganado un danés (noruego) el campeonato y que nadie sabe ya quien es pero que no se atreven a ponerlo a jugar con el Deep Blue que toque ahora. Si ya en el 98 por ejemplo se zumbó a Kasparov, qué no hará ahora con el muchacho ese. Estamos perdidos. El año que viene, digo, por decir algo, por poner algo de mi cosecha también, en breve, igual nos colocan una encima de algo, un dispositivo por el que nos damos por comidos y satisfechos y así se ahorran todo. Al final todo es un puto invento y no nos necesitan, no necesitan que trabajemos, que hagamos nada, que produzcamos, que pensemos, que estemos ahí. Solo que compremos cosas, y poco más. Lo demás no es necesario. No nos necesitan. Que Rajoy sea presidente una y otra vez significa que no tienen necesidad ni de poner a lo mejor que tengan delante. Que da igual.
Ya casi a la hora de irnos le pregunto por lo del 1o y me dice que al otro lado está Rajoy de presidente, que la caspa continúa, que son 300 años de no moverse nada, de nosecuantas familias que lo llevan todo y que nada se puede mover. Que si esto al menos sirve para algo que... yo le coloco mi teoría sobre el gatopardo y le digo que poco se va a mover aquí si quien está montando los circos es el mismo que tiene a peña legislando y colaborando con el sistema de mierda este. Y dice que visto así... le digo lo de la historia del Mas viendo lo del rodea el parlament y cómo se apunta y monta su propia 'revolución'. Y M. dice que esto no sabe realmente cómo va a acabar. Que no hay apoyo internacional, que alguien debería haber dicho algo. Pero es que tampoco ha dicho nadie que no. Y es complicado. Que ni los militares parecen estar tomándoselo en serio. Que si pasara algo, todo el mundo pasaría de hacerse daño. M. dice que a la gente todo esto se la suda. Que los chinos controlan el puerto de Barcelona y que en Rotterdam esto no tiene que hacer ni puta gracia. Que si luego además, esto lo apunto yo, los vascos se unen a la fiesta y les quitan la salida norte, entonces qué. Y seguimos hablando del PP, de las reyertas internas, del documental, de cómo Zapatero se petó al PSOE desde dentro porque se lo ordenaron desde fuera, de cómo el Pdecat es lo mismo que Ciu, de cómo aguanta ERC... y van pasando las horas. 
Y no hemos salido de la Rambla del Poble Nou y hemos estado en tres sitios. Y en uno de ellos le sorprende la puerta de cristal y dice que si esa puerta es de cristal, será porque esconde algo. Y dice de ir a ver alguna peli o algo, de llamar a la A. pero no cuaja el tema y nos tenemos que ir. Vemos pasar a la gente, a la gente que va de viaje, a la gente que parece que viene de viaje. A gente feliz y con ganas de hacer cosas. Decimos de vernos a lo mejor el miércoles, pero será que no. Le digo de que venga a los conciertos pero me dice que no.
Y no cuento lo cuento todo, claro. 
Y está delgado como un palo y con el pelo canoso y con la carne muriéndose y esas cosas. Y nos despedimos y creo que han sido cinco horas. Por la noche hubiera sido matador. La carne se muere. 

lunes, 7 de agosto de 2017

El Gatopardo - Luchino Visconti

Estaba el otro día escuchando la radio, RAC 1 y comenzaron a hablar de El Gatopardo, la película de 1963 de Luchino Visconti basada en la novela de Lampedusa. Me llamó la atención que, una emisora en la que se viene a dar por sentado que el Procés es bueno y santo, hablasen precisamente de una película y de una novela cuyo mayor legado a la historia es la frase: es necesario que todo cambie para que todo siga igual.
Pese a ser una película ampliamente conocida y comentada, no la había visto. . Así que me propuse a toda costa verla y comprender porqué es tan aclamada. Una película de Visconti, director italiano que tiene películas tan apabullantes como La caída de los dioses o Muerte en Venecia, un creador de escenarios, de imágenes, pero también de claro mensaje izquierdista pese a su suntuosidad, aparatosidad y recargamiento. Bien. Después de los comentarios de manual, pasemos a la película.
Guerra de Unificación italiana. Los camisas rojas de Garibaldi desembarcan en Sicilia para derrocar a la monarquía Borbónica y, en connivencia en principio con la monarquía saboyana, iniciar un proceso de unificación italiana. Los camisas rojas de Garibaldi son revolucionarios. En principio, junto a la unificación, hay un confuso mejunje de gente que cree que la unificación servirá también para el cambio social que Italia necesita. Pero ya desde las primeras escenas vemos de qué va todo.
Una familia que reza, tradicional, señorial, los Salina, que mandan y han mandado siempre. Burt Lancaser es el patriarca, señorón, putero, pero para nada un lerdo. Su sobrino, Alain Delon, le habla de enrolarse con los revolucionarios. Se va al monte con ellos. Es un camisa roja más. Participa en las batallas, etc. Pero es él el que en primera instancia le dice a su tío la frase maestra: es necesario que todo cambie para que todo siga igual.
El resto de la película consiste en comprobar como el viejo orden subsiste y consigue dirigir el nuevo orden. Cómo lo viejo, encarnado por Lancaster y también por Delon, se sirve de personajes con pocos escrúpulos pero adheridos a las nuevas ideas como el alcalde Calogero o su hija Angelica, la increíble Claudia Cardinale, para perpetuar el orden de las cosas.
Cosas que pasan cuando ves que todo va a seguir igual: un control revolucionario de camisas rojas en una carretera. Nadie puede pasar. Pero los ricos pasan porque lo digo yo.
El personaje de Delon, fascinante, consigue ser primero el más revolucionario, asustando a las 'tietes' del momento, pero al miso tiempo tranquilizándolas. Si él es un camisa roja, no pasará nada. Y de ahí pasa a ser oficial del ejército regular, ya contra sus antiguos correligionarios. Y de ahí a justificar, casi al final de la película, los fusilamientos de revolucionarios porque ya no es momento de experimentos.
Una película magistral y un mensaje para navegantes. Al lado de quienes tienen intereses contrarios a los tuyos, al lado de quien tiene más que ganar que qué perder si no se sitúa al frente del movimiento para llevarlo a su terreno, no hay nada que ganar. Serás carne de cañón, útil al menos 'mientras sepas disparar' como dice el personaje de Delon, pero luego será el momento de que todo pare, de que todo siga como estaba.
Otro momento interesantísimo. Llega un enviado a proponer a Burt Lancaster que sea senador. Este se niega, muy inteligentemente, porque considera que él es viejo, representa a lo viejo, y no se puede seguir contando con lo viejo para que sea representante de algo nuevo y propone al alcalde Calogero. Lo dice cuando la hija de Calogero, ya está prometida con su sobrino y su riqueza y continuidad está a salvo. Le interesa que sea alguien nuevo quien encarne esa posición, alguien que ha acumulado riquezas y tierras y que posiblemente, tenga algo que esconder. Está a su merced.
También son interesantes las reflexiones sobre Sicilia que hace el personaje de Lancaster, sobre cómo es una tierra perdida, sin ganas, que solo genera muerte, ideas de muerte, que lo mejor es salir y largarse, que no hay esperanza en que ideas nuevas prosperen allí, ni organización, ni estado, ni nada. Pero él es el primero que hace lo posible porque nada se mueva.
O la visión del compañero de caza de Lancaster, que votó no en el plebiscito (qué cosas) y su voto fue contado como sí. Plebiscito de unidad. Y cómo este personaje no entiende qué de bueno traerá la unificación, el nuevo orden, si ya de saque su voz no cuenta.
En fin, una película que a veces puede hacerse larga, por la manía de Visconti de dar paseos con la cámara para enseñarnos cosas y cosas, y gente, y vestidos y estancias y vestidos y... pero que deja muchas ideas. Y un Burt Lancaster increíble. Cuesta creer que es un americano interpretando a un italiano. La cara dura de Alain Delon y lo salvaje de Claudia Cardinale. No puede haber una mujer más guapa. La cantidad de pelis que habrá salvado esta mujer.
Pues eso. En pleno Procés, cuando se piden piden adhesiones inquebrantables en nombre de la democracia y de la ruptura, hay que ver quién está a nuestro lado, quién posibilita que ese proceso tenga los medios con los que cuenta, quién lo utiliza para seguir en el poder cuando su tiempo ha pasado. No vaya a ser que un día nos encontremos frente a la tapia y nos preguntemos qué pudo fallar.

viernes, 4 de agosto de 2017

Miscelánea

Caminas por la calle porque vas a un sitio donde has quedado con alguien. Acabas pronto el encuentro con ese alguien y de camino hacia algún sitio te encuentras con alguien con quien te paras a hablar y acabas yendo a tomar un café que no te tomas y le acompañas a un sitio al que no vas. Ves un cartel en la pared y te llama la atención. Pasas por delante de él unas cuantas veces. No sabes de qué va. Así deprisa y en un primer momento parece que es un cartel electoral. Son muchos los carteles electorales que se cuelgan en la ciudad, pero este cartel parece raro. Y es raro porque no es un cartel electoral. No tiene pinta de ser un concierto, porque no ves la fecha. Parece ser un disco. Haces la foto y controlas a ver si lo que dice puede ser... lo del 'female foeticide', lo buscas. Se trata de que cuando se sabe si va a ser niño o niña, matan a la niña. Ajá. Parece que puedes colgar el cartel, llama la atención. Te dispones a escribir sobre algo relacionado con el cartel. Pero no quieres estar escribiendo todo el rato sobre lo del cartel. Quieres escribir sobre otra cosa. Pero tampoco quieres escribir todo el rato sobre esa cosa. En realidad, hoy estás escribiendo sobre cualquier cosa. Ni siquiera has encontrado una canción del tal Safe of Punjab. Ibas a poner una canción de Cornershop que eran de por allí e hicieron un disco con una cantante punjabí. Pero no. Encuentras una canción de Manpreet Maan y la pones. Esta mismo.
https://www.youtube.com/watch?v=xRYw0kWF164

La gente canta canciones que no nos gustan y piensa cosas que no concuerdan con lo que nosotros consideramos mejor. La gente canta por ejemplo, canciones de Ana Belén, como si no hubieran escuchado nada más en los últimos 30 años. O 40 años. Y son gente joven que no debería estar ahí. Solo le pido a Dios... y se saben toda la letra sin titubear. La gente piensa cosas que a nosotros nos parece que están fuera de lugar. La gente no entra por el aro, o entra por el aro. No nos gusta cuando entran por el aro, no nos gustan cuando no entran por el aro nuestro. Yo. Yo en cambio siempre mantengo una línea uniforme y siempre lo hago todo bien. No me dejo engañar, no comulgo con las ideas del sistema y me gusta la mejor música. Yo soy una especie de modelo de conducta que irradia luz, saber y bienestar sobre quienes me rodean y sobre todos aquellos que tengo alrededor. Pienso lo mejor, actúo siempre como lo mejor, escucho la mejor música, leo los mejores libros. Por eso, me molesta sobremanera cuando alguien pretende llevarme la contraria o discutir alguna de mis actuaciones, mis gustos o mis comentarios. No entiendo cómo puede haber alguien capaz de discutir mis planteamientos. Me irrita profundamente, la verdad. Que los demás hagan lo que quieran, puede molestarme más o menos, pero que no solo no me sigan sino que me discutan, hasta ahí podía llegar la broma.
https://www.youtube.com/watch?v=uRKkBhk2yVM

El sol, el calor, el calor asfixiante, el calor de mucho calor, el calor que es calor con sol, con sombra, con cualquier cosa. El calor que es calor con pantalón largo, con pantalón corto, con camisas negras o con camisetas blancas o al revés. Nublado y haciendo mucho calor, habiendo llovido y haciendo mucho calor. Mucho calor cuando estás y mucho más calor cuando no estás. Mucho calor cuando hay mucha gente y sensación asfixiante cuando estoy solo. Me compré un ventiladorcillo y ahora se ha convertido en uno de mis mejores amigos. Está quieto y lo tengo encarado solo a la zona en la que estoy yo sentado en el sofá. Veo la tele, Hora de Aventuras o Big Bang Theory y mientras miro el movil el ventilador me da aire y así no pienso en la bola de fuego tremenda que se cierne sobre nosotros. Un castigo por habernos portado mal. Yo no me he portado mal, yo no he hecho nada malo. Yo soy una persona que lo hace todo bien. Estoy siguiendo una nueva línea de comportamiento. Ayer tuve que explicar otra vez el porqué de todo. Y cuando hablé del carácter conservador de Anatoly Karpov me dijeron que yo no era precisamente conservador. Era como si estuvieran hablando de otro. Igual es eso. Igual es que no soy tan conservador como parece y debo ser todavía más convencional. Ya da igual. Tengo un ventilador y voy tirando.
https://www.youtube.com/watch?v=NCtzkaL2t_Y

Esta semana ha sido rara. Como la oficina la he tenido que llevar de forma itinerante he estado menos centrado en lo que ha pasado por el pueblo. ¿Qué os contáis? ¿De qué ha ido esta semana la vaina? Tremendo el titular del Mirall 'El Tomorrowland llega a Barcelona, pero arde en Can Zam'. ¿Qué pensáis entonces de todo esto? Normalmente pensar en agosto es algo complicado, porque o no estamos físicamente en los sitios o no merece la pena estar o vete a saber qué. No lo sé. A quién le interesa todo esto ahora mismo. Si estamos en agosto y estoy aquí y no estoy en otro lugar. Hablando sobre si fue o no fue, sobre momentos estelares de la vida en sociedad, sobre el color del uniforme, sobre la magnitud de la tragedia. No me estoy enterando de nada de lo que está pasando. Estoy en una situación de aislamiento y ni siquiera sabría qué opinar sobre lo del fútbol. Supongo que podría tirar de tópico y decir algo sobre lo injusto que es todo. Y sobre lo mal que está todo. Pero en realidad, si me quito las gafas que me hacen ver correctamente, en realidad, está todo bien. Todo va como tiene que ir.
https://www.youtube.com/watch?v=HQxdCBV7iQM

Ayer leí en el Rockdelux la comparativa entre dos discos de Fairport Convention que son los dos únicos discos de Fairport Convention que he escuchado de verdad. El Unhalfbricking y el Liege and Lief. No sé, creo que son dos discos que si te mezclan las canciones de uno y otro te parecen el mismo. Pero no, hay diferencias y en el artículo te las dicen. Del Unhalfbricking me gustaban las que eran versiones de Bob Dylan. No pongo nada de música en castellano. Ayer pensaba en hacer una compilación solo de canciones de Radio Futura, pero una mierda que me coma yo y otra para Radio Futura. Porque me he acordado de una serie de canciones que me gustan y que se me aparecen de repente. Unas canciones que no he escuchado nunca y otras canciones que escuché hace tiempo. Ayer hablábamos de que no escuchamos nada nuevo, que prácticamente lo que hacemos es recuperar cosas antiguas. Es algo que ya hemos hablado antes también. Quizás es lo que toca en esta nueva regresión al convencionalismo, hablar de cosas que ya hemos hablado, comentar situaciones pasadas, repasar equipos de fútbol antiguos. Discos que no escuchábamos y que volvemos a poner. Hacer versiones de nosotros mismos. Cantar la canción antigua, la canción segura. Y ya sabemos que es la canción nueva la que mola. Pero da igual.
https://www.youtube.com/watch?v=AmmCSOpPzZc

Hace mucho calor para pensar en cosas profundas. Hoy en el bar me han dicho que la gente está más crispada de lo habitual. Que discute más. Yo veo normal que la gente discuta y se crispe, lo que no entiendo es porqué tienen que discutir conmigo. Al final pondré una canción del Liege and Lief. Es curioso que en toda la semana no se me haya ocurrido ninguna reflexión interesante ni ningún proyecto que emprender así en plan serio. Es agosto, vale, pero no se me ha ocurrido nada. En esta canción, en Matty Groves, mola la parte en la que de repente se saltan la canción y hacen otra cosa. Se saltan la narración y hacen otra cosa. Y la canción que va avanzando de manera lenta, explicando una historia, cambia y se convierte en otra cosa, chispeante, con el violín y la guitarra en un diálogo alocado. Frases copiadas de otras críticas. Y lo mejor de todo es que la canción no vuelve de nuevo a la parte en la que comenzó, no es un interludio, no, es un final. Acaba así. Se saltan la canción que estaban haciendo y hacen otra cosa, repitiendo al final lo que hicieron para señalar el salto de la canción. Mira que acordarse ahora alguien de Fairport Convention...
https://www.youtube.com/watch?v=1it7BP5PckI

Bueno, pues por ahora ya está. A ver si nos vemos por ahí si es que queda alguien por aquí y si no, pues nada. Nos vemos. Feliz finde.

jueves, 3 de agosto de 2017

La Calle Jacinto Verdaguer. Alrededor del mundo en un día.

Nuestras vidas son los ríos que van a parar al mar, que es el morir. Este verso no es de Mossen Jacint Verdaguer, poeta insigne de la Renaixença, movimiento de finales del siglo XIX que significó el renacer de la literatura culta en lengua catalana amén de un renacimiento de las reivindicaciones políticas de un sector de... Este verso no es de Jacint Verdaguer, llamarme patán, pero no me sé ningún verso de Jacint Verdaguer. Este verso de Jorge Manrique, poeta del medioevo castellano, pero esto irá al revés. Del río, desde el paseo Alameda, iremos paseando hacia arriba, hacia la plaza del Fondo, siguiendo un camino que nos llevará por una de esas calles emblemáticas de Santa Coloma, que son muchas calles de Santa Coloma, y de la que cada uno tendrá un recuerdo concreto. En un tramo le habrá pasado una cosa, en otro tramo conocerá a alguien, una vez fui a aquel bar, otra vez fui buena persona por enésima vez en aquel recodo del camino, alguien, y esto es seguro, fue bueno conmigo y hoy me acuerdo una vez más.
Comenzaremos por el lugar en el que desemboca el tráfico rodado, el Paseo Alameda, el lugar en el que la calle Mossén Jacint Verdaguer se encuentra con el Paseo y muere. Un parking en una acera, una tienda o almacén de muebles donde alguna vez existió un Lidl al que íbamos en peregrinación a buscar copas de chocolate, yogures gigantescos, cosas bastorras con marcas alemanas, comida barata y frankfurts a cascoporro. En el párking guardaron mis padres el coche un tiempo. En la esquina un Olimaja al que también frecuenté en tiempos muy remotos, de la niñez más niña. En la esquina con la San Joaquín, en el chaflán de enfrente una tienda de productos naturales que no tengo el gusto, porque yo todavía recuerdo la tienda de informática que tanto y tanto y tanto y tanto visité y que solo con dos o tres como yo podrían haberse hecho de oro. Y no. Enfrente, un parque. Un parque y una pista de fútbol sala llena de tierrucha, porque el parque tiene tierra y cuando vienes o vas y atraviesas el parque se te meten trocitos de arena en los pies y los vas arrastrando toda la vida y juras que jamás volverás a pisar ese parque y así va pasando la vida. Al fondo del parque, la churrería, el after colomense. Sigamos adelante. Hay mucho que contar. Porque junto al parque se encuentra el Institut Can Peixauet, donde estaban antes, hace mil años, los barracones del Fray Luis y el Unamuno.
Tengo que parar. En el Unamuno (o fue en el Fray Luis), fue donde jugué yo mi mejor partido de la historia como integrante del Seimar reconstituido que participó en un torneo de fin de curso al que nos invitaron como comparsas y del que salimos triunfadores. En la semifinal contra el equipo local, fue cuando toqué techo como futbolista escolar. Contra el propio Fray Luis. En una final contra el Verdaguer un tanto deslucida, acabamos ganando por penalties. En fin. De aquellos barracones no queda nada, pero se siguen manteniendo esas dos pistas, una ya como parte del parque y otra del Instituto.
Frente al Insti, una acera plagada de comercios y bares. Si algo tiene la calle es un abigarramiento de comercios, vida, gente, bares, comercios , pequeñas tiendas, gente, bolsas de fruta, comercios pequeños, sorprendentes oficinas de viajes y comercios de los de toda la vida. Entre la San Joaquín y la Avenida hay una carnicería a la que iba mi madre, con sus asientos para esperar, una peluquería, un bar que ha cambiado de nombre veinte veces y que tiene ahora un perro como imagen de marca, la Colometa, donde se come bien y no es por decir, es porque he ido hace poco y es verdad, el Kimera, donde siempre dan fútbol, una pescadería y seguro que algo más que se me escapa. En el chaflán está el Bierzo, un bar de los de siempre, pero yo creo que el Bierzo es más Avenida que Jacinto.
Después de pasar por uno de los tramos con el asfalto peor de toda la ciudad, seguimos avanzando camino del interior, pero antes, cruzando la avenida, entramos en otra calle Jacinto Verdaguer, en el tramo conocido como 'delante del pabellón'. O bien 'delante del poli nuevo'. Pero antes está el Sagarra. El SAgarra iba vestido de color rojo y negro, como el Milan. Contra el Sagarra hemos jugado buenos partidos, que casi siempre perdíamos. El Sagarra tenía un patio rojo en el que el balón se agarraba mucho. En el Sagarra había público debajo de las portaladas. Nunca investigué nada en torno al campo, no subí el terraplén, no miré nada. En las jornadas electorales, una vez, creí que podía ser cierto cuando un señor nos dijo que 'vamos a ganar'.
El Poli nuevo. Poli nuevo que ya va siendo hora que vaya cambiando el nombre, porque tiene años y se ve cascadete, el pobre, pero su vida interior bien merecería un relato aparte. Delante del poli. Los bares de delante del poli, llenos de gente en chándal, esperando a ver jugar, ver entrenar, salir de entrenar, ir a entrenar, venir de jugar. Es en este momento cuando el colomense se la juega. ¿Se han jugado las 24h este año? ¿Quién las ha ganado? ¿Ha seguido jugando el Gadaffi? Mejor no pregunto. Bocadillos de pinchos en el bar del poli, cerveza fresquita, cuatro de la mañana.
Delante del pabellón, bares, pollos a l'ast, chucherías, una agencia de viajes y el Jovic. El Jovic, en rebajas. Paraíso del buitre de las bambas baratas. Ahí me he comprado las munich rosas, ahí me compré alguna otra ganga más. Lo mejor es que no te influyen en la compra. Si quieres las rosas, tú sabrás. Nadie me advirtió. Hoy en el escaparate no había tampoco mucha cosa, pero es que estamos en agosto y me he despertado tarde. En el bar Granada deben estar escuchando música guapa, porque hay un parroquiano bailando en la barra.
Fantasía de calle. Una calle con bullicio, una calle con sorpresa, que apabulla, toda la gente. Toda la calle, desde que sales hasta que llegas es un hervidero de gente, de algo. Todo ahí.
Hace una semana, una amiga del pueblo vino a visitarnos. La Rocío, estupenda por el centro de Santa Coloma, dijo eso tan así de 'esto es un pueblo'. Tuve que redirigir la visita hacia la calle Jacinto Verdaguer para demostrar que somos una ciudad populosa. Que somos un hervidero y no ese recoleto conjunto de callecitas estrechas que te puede llamar a confusión. Flipó más.
Abandonemos el pabellón, no nos dejemos deslumbrar por los encantos del parque o semiparque de detrás del pabellón y sigamos adelante, pasemos por debajo del puentecito donde los camiones tochos se quedan enganchados, un tramo de acera quilométrico en el que no hay NADA hasta llegar a la calle San Justo. Edificios con pasarelas, en el lado derecho de la calle según se sube hay algún bar, el Condis de rigor, algún pequeño comercio y en la esquina con la calle Ramon Llull un enigmático bar llamado Caribbean... que promete tapas y desayunos... Caribbean. No conocemos el Caribe como otros colomenses viajeros que tienen Cuba como su segunda casa, así que nos lo tendremos que creer.
Es este tramo un tramo sombrío si quieren, un tramo en el que la altura de los edificios y lo estrecho de la acera, nos retrotrae a una Santa Coloma anterior, una Santa Coloma que aún perdura en algunos rincones de asfaltado torpe y sabor añejo. Pero no seré yo el que diga que esa Santa Coloma está peor que otras Santa Colomas, antes al contrario, me quedaré callado y apostaré por el realismo bienintencionado de ir enumerando cosas que veo y obviando las que no recuerdo.
Porque pretender describir toda, absolutamente toda la calle Jacinto Verdaguer sería como querer pasear por el mundo y querer contarlo todo de golpe. La gente va a Roma y cuenta Roma, la gente va a Vietnam y cuenta Vietnam. La gente cuenta Cadaqués y cuenta Cadaqués. Yo voy a Vilches y cuento poco. Contar toda la calle Jacinto Verdaguer supodría querer contarlo todo y no llegar. Lo intento. Seré pesado. Da igual.
Cuando llegamos a la calle Jacinto Verdaguer cuando se separa la calle San Justo tenemos la sensación de que la calle San Justo es ese amigo que se va a casa cuando tú quieres seguir de fiesta. Me voy... pero... no, no me sigas, yo me voy. La calle Jacinto Verdaguer no quiere ir hacia la Generalitat, la pasa por debajo, la San Justo la encuentra y traiciona a Jacinto Verdaguer.
Y entramos en la Jacinto Verdaguer del Barrio de Can Mariner, con Can Mariner por todas partes, pero invisible y un río de gente que siempre camina y va o viene. Hay un taller de la Renault en el tramo que enlaza con la calle Irlanda. Santa Coloma tiene estas calles de frontera. La Rambla San Sebastián, el Parque Europa, la Calle Irlanda, la Banús, la Jacinto Verdaguer... seguro que hay más. Una calle que hace de valle. A un lado el turonet que va a Santa Rosa y Raval y al otro Can Mariner. Bares, tiendas, una mercería, una tienda donde venden cualquier tipo de cacerola, todavía no se ven demasiados comercios chinos. Hay un bar bizarro que nunca consigo recordar su nombre, pero está al lado de la fotocopistería donde vamos a veces a imprimir carteles. Creo que en frente estaba aquel de Regreso al Vietnam, nunca entré, pero cada viernes el Viejo nos contaba las aventuras.
Nunca he conocido a nadie que haya vivido en este tramo de la calle. Creo que he conocido a muy poca gente que haya vivido en esta calle. En general. A un lado las calles que suben hacia la Santa Coloma más populosa, al otro lado las calles pequeñas que remolonean antes de entrar en las avenidas principales. Un exceso de lírica puede producir auténtica mierda, solo tienes que poner el freno.
Aquí la acera es otra y el esfuerzo en poner bancos llena la calle de gente reposando y tomando el fresco. Llega uno a la calle Irlanda y todavía le queda calle Jacinto Verdaguer para rato. En la esquina pasada la Calle Irlanda está el bar Extremeño. El Extremeño tuvo equipos de fútbol que no sé si conserva. Las crónicas de los partidos del Extremeño. Mi padre ha ido a comerse un bocadillo para desayunar con sus ex compañeros de trabajo en el Extremeño hasta hace poco. O quizás hace mucho que no iba. Hay una tienda oscura de deporte cuando seguimos avanzando y vemos que no tienen bambas de fútbol sala y sí polos Adidas. Antes, una tienda de televisores y electrodomésticos. Enfrente, comienza la colección de fruterías y bazares de todo. ¿He creído ver los recreativos? ¿Se me ha pasado la tienda donde mi madre me enviaba a comprar calzoncillos más baratos?
Si ya el tramo anterior era populoso y nos mostraba una Santa Coloma de bata fresquita y pantalón largo con camisa de cuadritos convive con todo lo que uno pueda imaginar y más si cabe, en este tramo que nos llevará al Mercat del Fondo y de ahí a la Plaza del Reloj, no hay descripción posible que valga.
Un poco antes, siempre un poco antes, un banco, una caja, una ocupación de la caja hace años por la PAHV, conversaciones con el compañero Lexan, desalojo con las cámaras delante. Hace años de esto.
Avancemos, sorteemos a la gente, dejémonos arrastrar por la gente, llevemos una lavadora entre la gente, intentemos averiguar dónde estaba el Lefties que ha cerrado y donde me compré mis últimas cosas medio molonas. Gente y fruta. Gente y zapatillas. Gente y chanclas. Gente y vestidos de formas imposibles. Gente y alguna oficina bancaria. Gente y comidas del mundo. Gente y bares. Gente y más bares. Gente y menos bares de los que te crees. Gente y la sensación de que esta calle se queda pequeña. Gente y cómo haces una foto sin que se vean caras de gente. Gente hasta el final. Son las once de la mañana de un día entre semana de agosto. Lo suyo es venir por la tarde.
Llegamos a las plazas del mercado, la plaza del mercado del Fondo, frente al mercat del Fondo, mercado de reciente construcción, al que le plantaron un Mercadona encima porque las condiciones son ventajosas, no hará competencia directa, se encargan de... en fin. ¿Han entrado al mercat del Fondo alguna vez? Yo sí, pero tampoco me voy a poner a vacilar de... he ido poco. Bueno, muy poco. Bueno. Una vez. A la Biblioteca sí.
Caminando por la plaza del mercat del Fondo, nos encontramos con el Pedro, que le lleva a uno a ver unas cristaleras por las que debe iluminarse el mercado, supongo, y que al parecer un día de estos sufrirán un deterioro completo al ser las víctimas propiciatorias de los infantes e infantas del barrio, que se suben encima porque si tienes 11 años y no pruebas a subirte ahí, eres sistema, casta y todo.
Abandono al Pedro no sin habernos deseado unas felices vacaciones y me dispongo a entrar en la Plaza del Reloj. Plaza que de tan populoso y de tantas cosas que tiene, sería como describir el mismo Aleph. He tardado en decirlo. La plaza del Reloj es el Aleph. Parece una obra de arte. Un reloj en mitad de una plaza señalando el tiempo y alrededor un millón de personas absolutamente distintas compartiendo un espacio delimitado por el tiempo. El tiempo pasa, la gente cambia, la gente que pasa por tu vida cambia, la gente que pensabas que iba a ser parte de tu vida cambia, el tiempo pasa, la gente que tú creías que iba a estar en esa plaza es otra, la gente nunca se conforma con que le marques el tiempo, la gente pasa del tiempo, nadie le hace ni puto caso al Reloj de la plaza del Reloj.
Hay bares, hay terrazas, hay espacio para jugar a la pelota, para que una niña se suba encima de la estatua, para que la gente se siente a mirar, para subir hacia los barrios altos, para tirar por la calle Massanet, para esquivar una pelota, para seguir hacia delante. Todo, absolutamente todo, en una plaza delimitada por el tiempo. No lo puedo contar todo.
Estamos llegando. Estamos llegando al final. Hemos atravesado la Plaza del Reloj y hemos descrito pocas cosas de la Plaza del Reloj. En la plaza hay una imprenta, en la plaza del Reloj está el bar Alegría al que hay que citar siempre, en la Plaza del Reloj hay una panadería.
En la plaza del Reloj hay una calle que sale hacia la Plaza del Fondo y esa calle es también la calle Jacinto Verdaguer. Y es un tramo corto pero tiene más casas bajitas y tiene un bar pequeñito y a su lado un sastre Singh, y más tiendas y más gente sentada en los bancos de la plaza viendo a la gente que sale del metro. Y en la acera derecha hay una casa. Y la puerta está abierta. Y debajo de un árbol, un abuelo juega con su nieto.
He llegado al final. Hemos podría decir, pero voy solo. Al final una foto desde allí. Es una Calle Jacinto Verdaguer distinta a las otras. Es una Calle para muchas ciudades distintas.
Mejor no ponerme especialmente blanderas. Es una calle para pasearla sin tanta calor, o con ese calor que hacía el día que me compré unos pantalones estrechos y pensé que no me los podría poner nunca. Era el mismo calor. Es una calle que es un mundo. Y está aquí. Como todos los mundos.

miércoles, 2 de agosto de 2017

El fútbol después de Neymar

En el mundo del fútbol no es la primera vez que un jugador se va por dinero de un club a otro. No es la primera vez que un jugador de carácter más o menos histriónico, de los que despiertan filias o fobias, se marcha de un equipo a otro dejando un reguero de rencor entre la afición a la que deja. No es el primer futbolista tampoco que se marcha del equipo para recalar en el máximo rival, con todo lo que ello conlleva. No es la primera vez que se bate el récord mundial de dinero gastado en un traspaso.
Nada es la primera vez que pasa. El fútbol es así. Cristiano Ronaldo abandonando el Manchester United y yendo al Real Madrid por unos 80 millones que parecieron el fin del fútbol. Cristiano Ronaldo amenazando con marcharse pero con la conciencia clara de que otro estacazo como el que dio en su momento ya no lo va a dar. Amor por la camiseta, besitos en el escudo y de repente, zas, estás jugando primero en el Inter de Milán y luego en el Real Madrid, como le pasó a Ronaldo. El caso de Figo es paradigmático. Fernando Llorente, el niño de oro del Athletic nuestro Athletic, haciendo las mil y una para irse y truncando una carrera que parecía encaminada a la leyenda por el vil metal o el ansia de títulos o vete a saber qué.
Gente que abandona por dinero la ha habido en todos los órdenes de la vida. Pero aquí estamos hablando de un escalón más hacia la muerte definitiva del fútbol. Ya no se trata de que va a ganar el Madrid siempre jamás, es que hablamos de que la destrucción a su alrededor y el cambio de paradigma va a ser desolador.
Millones de euros. 220 millones de euros. Si hasta ahora las cifras mágicas de fichajes ya empezaban a asomarse peligrosamente a los 100 millones, y muchos se echaban las manos a la cabeza con que el Man U hubiera fichado a Morata por 80, el salto adelante que significan los 220 millones de Neymar lo destrozan todo.
A partir de ahora, parece que los tiempos en los que los grandes clubes de fútbol que, aunque en manos muchos de ellos ya de multinacionales o de millonarios llegados al fútbol desde otros negocios, tocan a su fin. Que el Barça vea como su jugador estrella número 2 y relevo del número 1 a poco tardar, se las pire significa mucho. Significa que el Barça ya no es un club atractivo.
Significa que detrás de Messi, el Barça ya no competirá contra el Madrid a la caza del fichaje más sonado. Eso ya lo tenía complicado. Ahora, el dinero de Qatar, el de la China, el de los rusos, el de Florentino, les arrincona.
Grandísimos capitales que se cargan el fútbol. Jugadores a los que ya no sabes dónde ubicar. Grandísimos nombres como Pogba que no sabes realmente qué hicieron para valer tanto dinero. Millones y millones en jugadores que no valen tanto.
¿Y a los demás qué les queda? Yo, aficionado del Athletic Club de Bilbao, qué nos queda. Fútbol de subsistencia. Fútbol de engañarnos pensando que el fútbol no es todo ganar y ganar. Muchos de esos futbolistas que se venden por dinero, no lo hacen pensando en ganar. Lo hacen pensando en el dinero. Ganar gana el Madrid y pocos más. El Bayern gana la liga alemana sin querer. La Juve hace lo propio en Italia. El PSG no perderá la liga francesa nunca más. En Inglaterra quién sabe. Díganme seis jugadores del Chelsea. ¿Sigue jugando Pedrito?
Me alegra por el Barça, por que es un club que ha dado hierro a mucha gente. Muchas aficiones aguantando que tu jugador sea pretendido por el Barça como si te hicieran un favor. Laporte, loco por irse. Los tiempos de Javi Martínez, Llorente, cuando se limpiaron a media Real Sociedad, lo que iban a hacer con Verratti... en fin. Su propia medicina.
Nos queda una lenta decadencia. Una lenta decadencia del fútbol como juego en el que importen los resultados, o la épica de tal o cual jugador, o algo así parecido a lo que tenemos en mente del fútbol que recordamos en los setenta, ochenta y noventa. Nos queda pasar el rato viendo fútbol sin saber qué jugadores estamos viendo.
Nos queda capear una temporada más, deseando que nadie se fije en Williams y temblando porque la cláusula no sea solo de menos de cien millones. Cien millones por Greizmann que no ha servido para ganar nada. Cien millones por un tal Coutinho.
Esto es un disparate.

martes, 1 de agosto de 2017

Cada día


Una mujer va por la calle con un perro enorme, un perro elefantiásico. Un pedazo de animal peludo y lento. Un perro precioso que, a quien no nos gustan los perros, nos hace volar la imaginación a un piso pequeño y un animal imperial que deambula por la casa aburrido, angustiado, asfixiado con este calor y tanto pelo. Ese animal avanza por la calle acompañado por su dueña, o al menos ella cree que es la dueña. Se van a cruzar con otra mujer que pasea con un perro. Otro perro grande, pero esta vez menos grande. Es otro tipo de perro. Un perro que parece tranquilo pero que tiene malas pulgas. Al cruzarse uno y otro perro, se encaran y hacen ademán de enfrentarse. Las respectivas hacen esfuerzos para que los perros no se enfrenten y no se ladren y llaman la atención de los perros y les llaman por su nombre. Y se enfadan porque el perro de una se ha lanzado contra el perro de la otra.
Un poco más allá, en el tiempo y en el espacio, gentes con perros diferentes, perros grandes, perros pequeños, un perro grande, un perro más pequeño, un perro salchicha, un mil leches sin sustancia pero tan cariñoso como el que más, uno de esos que se sabe si son peligrosos o es que el mundo les ha dibujado así, un galgo afectuoso y estirado, un nervioso animal insoportable, la Candela, el perro más bonito que hayas visto, el perro que se parece a Milú al que han puesto de nombre Milú, Fred Perro, la Neu que era mayor y ciega y todo eso y era entonces cuando molaba, un doberman como los que tenía el hombre aquel de mi calle con bigote que hace mil siglos que no veo y que ahora me ha venido a la memoria y no quiero hablar de mi calle. Un perro pequeño blanco como una bolita de nieve, de esos que son blancos y que da pena que salgan a la calle porque se ensucian a la mínima. Un perro de esos blandongos que parece que se asustan con todo. Un perro, da igual el perro que sea. Un perro que se cruza con otro perro. La Ankara que es susceptible de tirarse en plancha a rematar. Un perro grande que se cruza con otro perro. Hablo en genérico.
Una señora que me llamó perroflauta se cruza con su perro y a su vez su hermana con otro perro, con un muchacho y su respectivo perro y su hijo. Todos los perros se han ido a enfrentar entre sí. Los dueños de los perros se enfrentan entre sí. No siempre pasa. Normalmente la gente simula sorpresa en esta situación. No entienden cómo un perro, su perro, puede no hacer caso de las normas de conducta y de igual manera que yo no me tiro encima de nadie a echarle babas en la cara, sus perros lo hacen. No lo entienden y se sorprenden y se ríen y comentan la extraña situación.
Cada día. Los perros se ladran entre sí. Y sucede cada día. Y todos los días nos extraña. Y no le ponemos remedio.