martes, 27 de junio de 2017

Crónica del #plegramenet de junio. Santa Coloma declara la guerra a Rusia.



El Pleno de Santa Coloma de Gramenet declaró ayer la guerra a Rusia. En un encendido discurso, el teniente de alcaldesa Esteve Serrano, enumeró toda una serie de agravios cometidos por parte de la nación federada contra Santa Coloma. Con un tono airado, mostrando un odio enconado y terrible, el teniente de alcaldesa consiguió insuflar en todos los presentes al pleno, los ánimos y el valor para que Santa Coloma y sus 120.000 habitantes, desde el front fluvial a los pisos de colores del Fondo Alto, dirigiesen su ira hacia el país de la balalaika. Tal fue la pasión que la totalidad de los grupos municipales secundaron su propuesta y entre grandes vítores y aplausos, la muchedumbre corrió hacia las dependencias de la Policía Local para que les entregasen armas, armas, armas, para poder combatir al enemigo.
Esos momentos en los que estás hablando para nadie. Momentos en los que nadie te está escuchando, nadie está haciendo ni puñetero caso. En los que estás parloteando y parloteando y piensas 'podría declarar la guerra con Finlandia y no me haría caso ni el señor Zambrana que me está mirando como si me escuchara'. Te miran como si te escucharan, pero no te escuchan. Buscan en el suelo almendritas para comer, comentan la próxima intervención, revisan una y otra vez el twitter y el facebook buscando qué se ha dicho o qué está por decirse. Pero no lo que se está diciendo. O bien, se están yendo porque su momento ha pasado, o están entrando porque su momento está por llegar. Ocurrió muy visiblemente ayer en dos momentos, dos intervenciones, una de Esteve Serrano posterior al momento Defensor del Ciudadano, y una intervención de Patricia Lafuente especialmente farragosa. Hablar y que nadie te escuche. Santa Coloma declara la vuelta al régimen de esclavitud. Y que ni siquiera el Gramenet 2.0 recoja tus declaraciones. Santa Coloma contra el CETA y que la nota de prensa no llegue a ningún sitio.
El pleno de ayer lunes 27 de junio fue especialmente movido, pese a lo que pueda deducirse de los primeros párrafos. Dos temas especialmente candentes para la ciudad y uno más con repercusión en lo que los expertos llaman 'la casa', sobre el tapete. Defensor de la Ciudadanía, Reforma del Passeig Salzereda y derechos de los trabajadores, reformas laborales, etc.
Muchísima gente en el pleno. Tanta gente que me quedé en el pasillo, en la puerta, apoyao en el quicio de la mancebía. Gente que venía por el tema del Defensor del Ciudadano. Incluso vino el propio Defensor del Ciudadano. Carlos Villagrasa. Le conocerán porque fue presidente de la Fundación Olof Palme. Como en Santa Coloma somos todos socialistas, del PSC, es lógico que lo tuviéramos en la cabeza. Vino también la candidata a Defensora no elegida, la Pepa. La líder. Y mucha gente a ver... a la Pepa. Y mucho síndic y gente así que no parecen de aquí. Los de aquí parecemos todos del PSC. Y con muy poco nivel. Dan ganas de irse.
El pleno comenzó con más gente que en la proclamación de la Reina de Inglaterra. Había nutrida representación de las Dones Artemis, de los sindicatos de 'la casa', de vecinos del barrio del Riu Sud, de la Asociación de Vecinos del Barrio del Riu Sud (no es lo mismo), de séquitos varios, de periodistas, de técnicos, de invitados, de familia de regidores y defensores del ciudadano salientes que vienen a dar el último saludo como cargo público al prójimo. Mucha gente. Pero como quiera que con los sucesivos puntos iba entrando y saliendo gente, todo tuvo un poco de aire de desorden, de picos de tensión, de trasiego, de estación de metro de Passeig de Gràcia. Gràcia, qué bonito.
Vayamos a por los puntos. En primer lugar, una serie de puntos sobre nombramientos, relevos, de esos puntos que se dan al principio, que los grupos municipales votan en bloque, o de tres en tres, o de dos en dos y que pueden llevar a lío y confusión. Una de las mejores maneras de no confundirse o liarse en este momento, es no hacer nada de caso. Así que iba saludando gente, mirando un espacio petado de peña, lo bueno iba a empezar.
Fernando Oteros se despide del cargo de Defensor del Ciudadano después de 17 años que han pasado como un suspiro. Como un susurro. Como el callado rumor del río que pasa por debajo del puente. El discurso de despedida, emocionado y entrecortado, tuvo también perlitas dedicadas a quien en su día le votó en contra, y al regidor Jordi Mas, que ayer ya venía supongo con el cuerpo preparado para recibir. Pero en peores plazas hemos toreado, supongo. Aplauso emocionado y discursos de entregado reconocimiento. Tanto que hasta sonó excesivo, a mi parecer, el alarde del homenaje y demás de Ciudadanos. Una cosa es parecer un partido de orden, otra ser un partido del orden y otra ser más formal que una comunión. Y Ciudadanos a veces se pasa.
Llegó el momento de nombrar al nuevo Defensor del Ciudadano: Carlos Villagrasa, a quien conocerán por haber sido responsable de la UNED en Santa Coloma y ya sabemos que como ciudad universitaria en este pueblo todos... El proceso para elegir al Defensor del Ciudadano se puede resumir en el siguiente relato (chupito): se abre el proceso, Dones Artemis proponen a una mujer colomense, Pepa González, la del Rialles. No se sabe a quién propondrá 'quien manda'. Se acaba proponiendo a Carlos Villagrasa, a quien conocerán por... y después de un proceso de adhesión de entidades en condiciones de absoluta igualdad, donde nadie tiene poder de convicción sobre nadie para que apoye a tal o cual y donde todo el mundo no acaba de mojarse porque claro... a ver si... y entonces... el caso es que llega a una reñida pugna entre Pepa González y Carlos Villagrasa, con más entidades a favor de este último, pero en este pueblo hay tantas entidades y de tan diverso signo que vete a saber. Pero nada. He propuesto y este va a ser. Tanto rollo. Y ya está.
Llega la hora de votar al nuevo. Artemis carga contra el proceso de elección y clama porque se haya perdido la oportunidad de que sea una mujer quien detente el cargo. Incluso entregan unas gafas lilas, para ver con ojos feministas a la regidora Mireia González y a la propia alcaldesa. A votar. El PP vota a favor porque bla bla bla. Nosotros, los de ICV-EUiA hemos sido los únicos que han mostrado un apoyo explícito por Pepa. Ahora lo entienden todo. Y venimos a decir que el proceso ha desenmascarado a una forma de hacer en la que todo está 'dat i beneit'. Nos ponemos al servicio del nuevo Defensor y esperamos que él esté a nuestro servicio también y le votamos a favor de nuestra candidata, lo que puede interpretarse como un voto en contra. Ciudadanos siempre al servicio de su majestad, vienen a decir que ellos básicamente están de acuerdo. Con lo que sea. Y ya está. SOM Gramenet finalmente también cruza el Rubicón y vota contra el nuevo candidato. La intervención de Alexandra Sevilla, de ICV-EUiA, sobre la panoplia de proceso y sobre cómo se ha gestionado todo, sobre cómo se puede ser tan feminista y no evaluar a la candidata propuesta con esa óptica, fue contestada por la propia alcaldesa en una de sus contadas intervenciones ayer con un 'no conoces a Carlos Villagrasa, pues ha sido nada menos que... etc.', y con una cita a un libro llamado la Ciudad de las mujeres, muy de actualidad pese a haber sido escrito hace 500 años al ser citado en diversas conferencias sobre feminismo en tiempo reciente. Como si llueve. Básicamente, nos viene a decir que no hay que elegir a una mujer porque no lo pone en el reglamento de participación. Y como no lo pone, pues nada. Como momentos de tensión hubo y muchos, reseñar algunos. El momento en el que Sevilla alude al poder de la institución y cómo Esteve Serrano entiende el mensaje e intenta rebatirlo. Ya daba igual.
Al final, Pepa se va, Carlos Villagrasa también se va, pero se queda y nos quedamos sin escucharle. Se van todos los séquitos y queda como que PSC, CS y PP han votado juntos, pero en este caso eso no importa. Orden y progreso.
Almendritas en el suelo. Los plenos son tan largos que el hambre nos puede atacar. Comentamos la jugada. Las intervenciones rollo, las salidas de pata de banco, los errores. Ha dicho Stonewall, ha dicho nosequé, se ha confundido, me encanta Zambrana. Zambrana, del PP, te hace odiar ir en camiseta. Te hace preguntarte qué haces con tu vida. Qué te ha pasado. Cómo has llegado a llevar calcetines pikis y no calcetines ejecutivo. Cómo es que no... sabes de economía. Una persona que dice Caramba, Convendrá conmigo... le tienes que querer. Da igual lo que diga.
En realidad, como decía Rubianes, salvo muy honrosísimas excepciones, lo que dicen los demás me resbala un poco. Toda vez (toda vez, ojalá Zambrana me mirara y en vez de saludarme Pep Palacios que parece que siempre viene de talar pinos en la sierra me saludara él, que tiene charme y flow) que las intervenciones sobre desviaciones de gasto y demás tienen una importancia relativa para mí, desconecto e intento hacer tweets graciosos. No me salen. Es superior a lo que llego a comprender. Es como... va. Me lo guardo para luego.
Estoy un poco espeso, un poco como todos, por otra parte. Se me escapan cosas. Se me escapa la bandejita en el suelo de las almendritas. Un algo para picar. Emociones fuertes. Se van regidores.
Se va Remei Aragó. No la habrán oído mucho hablar, pero es porque su trabajo es otro. Vigilar el barrio. La limpieza. Una ciudad limpia como esta la echará de menos. Discurso emocionado sobre el tiempo pasado y agradecimiento encendido a la alcaldesa, luz de nuestros días y guía impecable para la ciudad. Remei no se va, dice el hastag del PSC local. Pero se va. Y llega Raúl Moreno. Pero no para suplirla. Simplemente que llega al pleno. Y ya está. Como esto es un pueblo, piensen mal.
Se van los tres de SOM, finalmente. Quedan otros tres. Se van de tres en tres. Joan Pastor cita a la Polla Records en su discurso de despedida. Habla del trabajo impecable del equipo de gobierno anterior al haber blindado al partido en esta ciudad. Mensaje equívoco. Solo faltaba alabar los álamos. Pero es porque no tenemos desarrollado el sentido de la ironía. Yo sí. Y lo pillé. Oriol Corral, vestido de camisa azul como cuando se estrenó hace dos años, hace un discurso muy Corral. Y no le escucharemos más. Y Jesús Sánchez, también se despide. Y dice que tornarem. Y se levantan y se van. Y se quedan el Aitor, la Patricia y la Alba. A la interperie. Con tres. Pero no pasa nada, el pleno que viene entran los tres que vienen. Y vuelven a ser seis. ¿Les parece complicado? Vamos con el tema del Paseo Alameda y van a ver.
Una moción que presentan ICV-EUiA, CS, SOM y a la que se suma el PP, para parar el proceso de participación sobre la reforma del Paseo Alameda, porque parece que no está siendo del todo... digamos que no va del todo bien. Todo viene a cuenta de la polvareda que está levantando entre los vecinos del paseo la consabida reforma ya proyectada, dado que muchos consideran que se carga la esencia del paseo en si. El Ajuntament presentó un proyecto, consiguió la financiación y hace una serie de presentaciones del mismo. Pero sin ánimo de modificar nada sustancial. El proyecto es el que es y es el que consiguió la pasta. El proceso participativo... en fin. El proyecto, el dinero... que no. Y que sí. Y como se presenta esta moción, la Asociación de Vecinos y la Favgram, entran en delirio.
¿Para qué sirven las asociaciones de vecinos? Es una pregunta sin fondo. Uno tiene en el imaginario las luchas vecinales, el ambulatorio, los autobuses, cómo a través de las asociaciones de vecinos se articulaban las demandas de los vecinos en una ciudad en la que no había nada. La película ha cambiado. Los actores han cambiado. Tras años y años de desmovilización y de vaciar las calles de problemas, las asociaciones de vecinos simplemente quedan como altavoces de los proyectos institucionales. Cuando ayer Tomás Fernández consideró al tomar la palabra que como asociación de Vecinos del Riu Sud no debía posicionarse respecto al proyecto... quizás me he quedado muy atrás y ahora el papel de las asociaciones es otro. Me miraré a ver cuál es. Considerar por otra parte que hacer oídos a unos vecinos que ni siquiera saben que existe una asociación de vecinos es un ultraje, también me parece que pone a cada uno ante la crudeza de un mundo en el que pensamos que todo el mundo es como nosotros y está al caso de las cosas y no. Muy posiblemente no.
Sea como sea, nuevamente la Sevilla está demoledora presentando la moción, el proceso es un fiasco y no es tal proceso. El resto de grupos más o menos van por el mismo camino. Hay un momento en el que me viene a la cabeza la película de la vida de Brian con lo que 'qué han hecho por nosotros los romanos', pero bueno. Ciudadanos, pese a querer abanderar la protesta, finalmente vuelven a caer en la ambigüedad y el alineamiento con el orden. Si, pero no. El proyecto no tiene apoyo vecinal, pero no estamos por que se pare el proyecto. Ciudadanos. Nosotros decimos que el proceso es una ful, que las asociaciones de vecinos no tienen culpa de esto, que el gobierno es quien lo está haciendo mal, que el proyecto es otra fachada más y... el regidor Jordi Mas nos contesta tocando el violín. Presenta la reforma, habla del río antes, ahora, luego y dice que, quizás, si no se ha entendido bien, es porque los técnicos no son oradores y no se explican del todo... mátame camión. Los vecinos que no son de la asociación desconocen procedimientos, normas y turnos. Se cabrean. Donde hay una bronca hay una alcaldesa. Como un Atlético de Madrid - Sevilla. Fíjate qué casualidad.
Mátame camión. Mociones sobre derechos laborales. Salva Tovar, con un boli de EUiA, prueba de fuego. Defiende la derogación no de una, de dos reformas laborales, se lanza, se enrojece, la está liando. Pero una referencia a las Kelys, las limpiadoras de habitación de hotel, lo descoloca. No sabe qué son. No puede ser. El boli de EUiA no tiene poderes. Entonces... mi boli de EUiA... horror, me asusto. Nosotros decimos lo mismo, pero sabemos qué son las kelys. Aitor sabe también qué son las kelys y Núria Parlón sabe qué son las Kelys, pero prefiere... que lo explique Aitor.
Antes, mucho antes, una declaración institucional sobre el Día del Orgullo es leída por Petry Jiménez. Y lo vamos a dejar ahí. ¿Han visto qué cantidad de yayos y yayas con niños por las calles? Al parque, al bar, a una reunión. Los niños. Discusiones. Stonewall. Mil veces.
Mociones de apoyo a los trabajadores municipales afectados por un recurso presentado por la ADT. Jonatan Fornés, nuestro Jonatan Fornés, hace una defensa de los trabajadores municipales de ole. Esteve Serrano es más prolijo en datos y demás, desconecto. Ciudadanos y la ADT. PSC y la UGT. Nosotros y... SOM y la CGT. Seamos francos. Seamos ostrogodos. Aleluya aleluya, cada uno con la suya.
Moción sobre Santako Diu Prou, por una sanidad pública y de calidad. Curiosamente pasa un poco sin pena ni gloria, siendo un tema tan candente. En la moción contra la retirada del CSM Martí i Juliá, enfrente de mi cole, y que se lleven a la peña a Torribera, a Alba Calvo en una de sus últimas intervenciones como regidora de SOM le parece que se está enrollando y no y que va con prisa y no. Y digo yo, si te queda una intervención, pues tema libre. Sin mirar el reloj ni nada, ni a la peña, al aire una reflexión compartida y abierta sobre... y ya está. Que salimos a las doce, pues a las doce.
Más mociones sobre espacios para cambiadores de bebés, que sale adelante y otra sobre la policía local que no prospera porque es un tema que hay que trabajar más. Pues a trabajar. Con este calor.
Finaliza el pleno. No ha habido heridos.
Acaba el pleno, como digo la tensión ha sido alta, los temas peliagudos y la sensación de que hay gente que está con la reserva de combustible baja y de que esta ciudad está un poco a punto de ebullición pero que no acaba la cosa de componerse para que cambie. Y se ve.
Y hablamos para nadie y espero que alguien nos esté esperando. O habrá que declarar la guerra de verdad. A algo, por despertar.

lunes, 26 de junio de 2017

Cosas que no sabes de Solimán el Magnífico

Existen muchas referencias acerca de uno de los personajes más fascinantes de la historia de la humanidad. Uno de aquellos elementos de la Historia que marcan un antes y un después para el devenir de su pueblo o de sus pueblos. Pero quizás te interese saber que muchas de las cosas que se dicen de Solimán el Magnífico no son del todo ciertas. De hecho es que no son ciertas.
Así pues, quizás debería saber que Solimán el Magnífico no fue el autor de la Bohemian Rhapsody de los Queen. Quizás el barroquismo de la composición y la utilización de ciertos giros en la forma de cantar de Freddy Mercury te han llamado a engaño, pero no es así. Quítatelo de la cabeza. Tampoco fue Solimán el Magnífico el que te regaló aquel libro sobre la represión en las cárceles franquistas que tantas veces has comentado como uno de los libros que te cambió la vida. Pues no fue él quien te lo regaló. Tampoco ha sido Solimán el Magnífico el encargado de decorar la sala de actos para el evento de entrega de premios. Cierto aire recargado te ha podido llevar a esta conclusión, pero no es así. Solimán el Magnífico, y quizás entramos ahora en un asunto algo peliagudo, no tuvo nada que ver en que aquel chico se hiciera el encontradizo aquella vez y te hablase y te comentase aquella noticia que tenía que ver con Turquía y con el viaje aquel a Turquía que hiciste y que recordabas con cariño y cierto aire melancólico porque de ahí podría haber salido algo muy bonito y nunca en la vida sabrás qué pudo haber pasado. Solimán el Magnífico no fue el que provocó todo aquello. Solimán el Magnífico, no pudo, porque es imposible que tuviera tiempo para ello, no pudo como digo, decirte que no ha habido ni habrá una persona así como eres tú. Porque eso lo dije yo. Eso, que pudo haberlo dicho Solimán el Magnífico porque es muy de su estilo y cuadra mucho con su forma de expresar ideas y contenidos, en realidad lo dije yo. Es la única cosa que puedo asegurar que la dije yo. Y aunque te parezca que Solimán el Magnífico fuera el autor de aquellas esculturas que aparecieron en la puerta de tu casa, con motivos alegóricos a la conquista de Constantinopla y al origen de la casa osmanlí, tampoco tuvo nada que ver. Las cosas muchas veces no son lo que parecen, no son tan evidentes, no son tan así, tan claras. Solimán el Magnífico, a quien muchos consideran una suerte de César del mundo oriental, no fue sin embargo quien pasaba las noches soñando con que te quedabas con la lengua pegada en la lengua de otro. Eso no lo pudo hacer Solimán el Magnífico porque tenía un sueño profundo debido a los grandísimos asuntos que trataba y lo cansadísimo que llegaba al palacio. Palacio de Topkapi. Solimán el Magnífico no ha soñado con usted ni una sola vez. Solimán el Magnífico no se ha tomado una cerveza en el Termes pensando que el abismo insondable que separa las vidas de las personas a las que separan abismos insondables, es tan insondable que no te entra la cerveza. A Solimán el Magnífico, pese a su excelsa sensibilidad, como buen creyente, no probaba la cerveza. O quizás sí. Pero al Termes no iba porque le quedaba lejos aunque está bien comunicada. Solimán el Magnífico no ha pensado jamás lo que estoy pensando yo ahora, por ejemplo.
Y todo esto no quita para que Solimán el Magnífico no sea el más grande y todo eso. Pero al César lo que es del César.

domingo, 25 de junio de 2017

Viendo bailar por Santa Coloma

Bailar pegados es bailar. Dos señoras ayer en la fiesta del Fondo, bailando una con la otra controlando absolutamente todos los pasos, todos los estilos, todos los ritmos. No hacían la pirula de bailar pasodoble y acoplar el ritmo como pudieran, no. Bailaban lo que sonaba, sabiéndose las canciones, tarareando. Las dos señoras no eran señoras porque sí. Eran dos señoras muy mayores que cuanto más las mirabas, más las admirabas. Bailes y ritmos.
En el Fondo el paisaje humano, mientras no se complete el magnífico plan de gentrificación, es diverso, amplio y saleroso. O no. Porque así como aquellas dos señoras llevaban el ritmo en los pies, en la sangre y en la camisa y falda plisada, había otros que no conseguían dar pie con bola y a duras penas mantenían el barco a flote mientras su compañera de baile se esmeraba por intentar sacar algo de donde no lo hay.
Bailar con la mano muerta, con la mano en otra parte, con la mano colgando como si fuera la mano de otro y en cuanto acaba el baile observar el milagro de la vida y la mano volver a tener ganas de meterse en el bolsillo, que es de donde nunca quiso salir. Bailar machacando el suelo, haciendo ademán de ‘me estoy moviendo, me estoy moviendo’, para que la acompañante esté al menos contenta ese día que se sale a bailar. Bailar con gracia, bailar sin gracia, bailar.
Estoy ahí, viendo bailar. Me gusta observar porque no sé bailar. Me gusta observar los zapatos y los calcetines negros hasta arriba, intentando tapar canillas blancas. Me gusta observar cómo se siguen los pasos del baile country que a mí me parecen siempre indescifrables y que en cambio… me gusta observar cómo el Follow the leader sigue siendo imbatible y no hay baile con o sin cantante que no se anime con el izquierda… derecha… izquierda… derecha…
No bailo. Me gusta ver bailar en la verbena de Can Zam a los revolucionarios. La Yenka, la escoba, el Despacito y lo que se tercie. Y yo miro, no bailo. Bailé antes, bailé una vez, pero no me veo ahora. A veces noto que se me van los pies, pero es inútil. Me veo desde arriba, desde esa plataforma de superioridad que me da… y me veo mal. Qué mal. Vosotros en cambio, bailáis bien.
Me gusta ver bailar a las parejas que en las fiestas del barrio del Cementiri Vell, se agarran y bailan pasodobles y más pasodobles ante la atenta mirada de un público de edad reverencial que parece estar esperando una oportunidad para tirarse a la pista. Me gusta ver bailar mientras el cantante lanza un mensaje carca y mustio. Los viejos antes vivían mejor, sin centros de día ni residencias. Las familias los dejan allí y se olvidan. Antes. Antes todo era mejor. Antes en los pueblos se vivía mejor. El aire puro. Era todo el mundo amigo y se ayudaban. Y toda esa mierda. Pasodobles, aire retro, mensaje antiguo, vota antiguo, vota lo de antes. Supongo que la interventora está contenta. Baila.
Fiestas en los barrios de Santa Coloma. Bailes populares. Bocadillos de morcilla del barrio de la Guinardera que se pelean toda la noche con uno. Bocatas de lomo. Pan bueno, pan de ayer. Cerveza fresquita. I love soda, me gusta el soda. Bailar sin ningún sentido del ritmo. Esperar a que lleguen los y las que saben y bailen la de la bicicleta como dios manda. Verbenas con música punk. Con el papelillo y el cigarrillo, dame la china tron, como si el tiempo no hubiera pasado. Me gusta el soda, saca ya la china tron.
Sigamos observando. Bailan y se saben las letras. Yo me sé la de Bailaré sobre tu tumba sólo con oír al público aplaudir. Las chicas jóvenes del Fondo se saben las letras de la de bailamos hasta las diez desde que suena el primer acorde. Enrique Iglesias y Shakira. Una noche completa con los dos. Si te vas, yo también me voy.
No he dicho nada del zumba. Alguna vez tendrá que parar. Zumba. Con cara de baila zumba. Es una cara especial. Cara de estar, al fin, haciendo algo que nos gusta. Bailar en grupo. Delante, detrás, en primera fila, al lado. Todos uniformados. En cualquier parte. Que no te pase nunca.
Una noche dando vueltas por Santa Coloma, viendo a la gente bailar. Cada fin de semana de junio, viendo a la gente bailar, gente sentada en sillas de plástico, cenando en grupo, no habéis dicho nada y ahora no tenemos sitio. Chicos jóvenes que pasan y se ríen. Chicos jóvenes que discuten y se van a pelear y están los mossos ahí, gilipollas, tirad para casa.
Te tomas dos cervezas y amas a esta ciudad. A este pueblo. Y te dan ganas de bailar y de abrazar a todo el mundo y hacer profesión de fe. Soy de Santa Coloma, este es mi sitio, esta es mi gente. Vuelves a fijarte en el baile del que está martirizando a su pareja a base de pisotones. Al que ha salido a bailar la de la bicicleta y la cumbia aquella que ahora no recuerdo con los dedos apuntando para arriba. Al que se pone en cuclillas. A los chinos con la camisa desabrochada en el bar de enfrente del Alegría. Al del bar Alegría que te da conversa por llevar la camiseta de Mágico. Populismo.
Y ya estamos otra vez. Y te dan ganas de bailar. Y sabes que no.

jueves, 22 de junio de 2017

Músicas contra el poder - Valentín Ladrero

Intentar hacer un análisis o una reflexión sobre cómo las músicas, populares, comerciales, etc., han trabajado para transformar el orden establecido y de cómo el mismo orden se ha servido de ellas para difundir una idea determinada o varias de ellas, parece una tarea inabarcable. Pero, porqué no intentarlo. Esto es lo que parece haber intentado llevar a cabo Valentín Ladrero en el volumen llamado Músicas contra el Poder. Canción popular y política en el siglo XX.
Un repaso que analiza cómo diversos colectivos se han servido de la música para difundir ideas, para combatir mediante canciones, estilismos, modas... que comienzan desde la música afroamericana, pasando por...
Por ir un poco a lo que me interesa. El libro está muy bien, si quieren es un libro un tanto superficial ya que tiene que tratar mucho estilos, muchas épocas, muchas trayectorias de artistas de aquí y de allá en un solo volumen, y eso no deja mucho margen a la profundidad. Pero no pasa nada. Desde el blues, al jazz, al flamenco, al hillbillie, al rock, al rock urbano, la música jamaicana, músicas brasileñas, francesas, sudamericanas... todo. Pero todo todo. Quizás se deja el Extremo Oriente, Rusia, Escandinavia... en fin.
La música. La música que te hace pensar. Música que subvierte las normas. Que no retrata un mundo feliz en el que todo va bien, música que señala los males de un sistema o de todos los sistemas. Músicas que rompen. Músicas que no se cantan para que todos estemos... o sí. No sé.
Es que se me va la cabeza a otras cosas y a otros temas. Músicas que van contra el orden. Pero qué orden. Claro. Habrá quien piense que cantar Insurrección de El Último de la Fila, ya puntúa como acto de insubordinación. O quizás lo sea cantar canciones de La Polla Records. O bailar canciones de la Pegatina. Yo, por ejemplo, creo que ponerme a chillar El amor es un sentimiento vestido con una camiseta de tirantes, o un camisón, es algo rompedor. Pero muy posiblemente me equivoque. Porque puedo estar equivocado.
Porque da igual quien cante una canción de Kortatu, si llevamos camisetas de Rage Against the Machine, o si somos fans de Bob Dylan pensando que Bob Dylan es... en realidad no sé. En realidad hablar sobre música y sobre si la música remueve conciencias... es bastante... bastantes puntos suspensivos.
Músicas que a mí me parecen políticas, cómo, por ejemplo Caetano Veloso, Os Mutantes o Tom Zé, rompen con muchas cosas de la música y del mensaje y de cómo presentar algo diferente... y sin embargo en el libro se tocan de manera tangencial. Es más importante el tránsito del soul al funk, por ejemplo. Por la difusión debe ser.
No sé. El libro me ha gustado, algunas partes más que otras, pero creo que todas tienen su qué, todas sirven para entender que la música dice cosas (la música dice cosas, matarme). Que las vidas de los músicos, muchas veces dicen más cosas que las cosas que cantan. Que la vida de Fela Kuti, de Violeta Parra, del mismo Bob Dylan, dicen más cosas a veces que las mismas canciones que recordamos.
También, el libro, como muchos libros, como un viaje en el metro, como un pleno municipal, como una acto feminista, como una colecta benéfica, como una calle cortada, nos dice que el poder no descansa. Que lo que hagas pensando que está moviendo el mundo, finalmente puede ser que lo apuntale nada más. Que hoy te crees que estás siendo un revolucionario y mañana eres nada más que un técnico de algo.
Que hablar de música es muy difícil. Que intentar hacer la revolución hablando de mestizaje y de sonidos globales, es muy difícil. Que intentar hacer la revolución en una rave, es muy difícil. Que intentar hacer la revolución adaptando a Góngora, es muy difícil.
Que no hablan de Tracey Chapman en todo el libro.
Que de lo más grande es leer la anécdota de Enrique Morente cantando canciones de vírgenes y santos en una fiesta de una asociación de vecinos lleno de gente esperando arengas políticas. Que eso es romper. Y lo otro también.

martes, 20 de junio de 2017

La coronación de la Reina de Inglaterra

Todavía ayer, a punto de que comenzase la ceremonia, había quien discutía que la Reina de Inglaterra no iba a venir a su propia coronación. Es lo que tiene la Reina de Inglaterra, que sabe cautivar a los cautos, a los incautos, a las amigas y a las mismísimas enemigas, en torno a su figura y su poderoso influjo y, sin que ellos ni ellas lo sepan, acaban formando parte de la Corte y su Pompa. Así, todos somos parte del decorado de sus sucesivas coronaciones. De las proclamaciones, de los nombramientos, de los fastos, de las fiestas, de las ceremonias de coronación en las que la Reina de Inglaterra, necesita de boato y de adulación, pero también de voces que hagan de contrapunto sonoro, colorido, violeta y rojo, negro y verde, siendo al final todos uno y uno todos en la propia Reina de Inglaterra.
Así, cuando la Reina de Inglaterra llegó a la plaza, todo el ceremonial estaba preparado y los elementos dispuestos para que transcurriera la gala de una manera ordenada, con ese punto de improvisación que nos gusta pensar que es improvisado, pero que desde casa se ve una impostura que no deja lugar a dudas. Todo estaba previsto y preparado. Una primera ceremonia de anunciación de la llegada a mediodía, a pleno sol, reservada para una plebe que no puede desligarse de los compromisos y de la circunstancia, y finalmente una ceremonia de coronación con la propia Reina de Inglaterra incluida en el programa. Como una más en principio, de nosotros mismos y de nosotras mismas, y finalmente como Reina de Inglaterra coronada, única figura que brilla en un firmamento en el que nosotros y también nosotras nos conformamos con el mágico papel de bolitas de poliespan que protegen a la Reina de Inglaterra de la soledad.
Ese es y ese ha de ser nuestro papel, autoimpuesto y sin crítica, el de relleno ornamental en las sucesivas coronaciones de la Reina de Inglaterra. Estamos y estaremos para ser parte del decorado, para participar de las coronaciones, de las marchas, de las cacerías, de los bailes, de los cantes, de las representaciones del ballet nacional, del cálido fulgor que desprende su figura. Estar cerca, ser parte de su mundo y su situación. Ser parte de la otra parte de la plaza, de la otra parte de la bancada reservada a los familiares del novio, o de la novia, pero parte de la ceremonia de coronación de la Reina de Inglaterra.
Llegó y sus fieles se lanzaron a proclamarla como eterna Reina de Inglaterra, ungida en tierras lejanas por otras voces de más autoridad, que han conquistado todas las Inglaterras y prometen asimilarnos a nosotros, como si fuéramos escoceses, en su reino. Parte del decorado, parte de la masa que hace que no sean ellos solos, los entregados a su brillo y su partido, los que aplaudan y besen.
Nosotros, con nuestro tipismo, con nuestra historia, con nuestras ganas de gustar, con nuestras ganas de estar, de que la Reina de Inglaterra nos mire, nos escuche, nos haga caso, entregue su mano para poder rozar nuestros impuros (o puros) labios y que con nuestra impureza (o pureza) ella se contamine de lo nuestro. Y al fin todos somos ella.
Y nos sentamos junto a ella, y participamos de su gloria, y nos sentimos en la gloria. Parte de. Bolitas de poliespan que revisten a la Reina de Inglaterra de magnificencia y al mismo tiempo de humildad y tolerancia. Juguemos junto a ella el juego de la representación, hagamos de nuevo el papel del bufón de la corte. Seamos esa nota de color en la coronación, el del turbante, el del peinado extraño, el de la proclama furibunda. Un bonito fondo que da sentido a la democracia. A su lado, somos. A su lado, estamos.
Y en las fotos no salimos, pero sabemos cómo fue todo. Y lo contamos. Y no lo haremos más. Hasta la próxima.
La ceremonia de coronación transcurrió con el orden supuesto. Llegada, recepción, memorial de agravios y finalmente representación y despedida. La Reina de Inglaterra, cansada después de tanto viaje y conquista, se retiró.
No se valoró la idea de acompañar a su Excelencia por las calles con una Tuna de ciudad universitaria que ya está tardando en ponerse en marcha (y cuántos no darían un brazo por...). Una ronda que meciera los oídos de la Reina de Inglaterra.
Lo podemos proponer. En la próxima Asamblea.

lunes, 19 de junio de 2017

30 años de Bar Rey. Un bar de Santa Coloma

El Bar Rey cumple 30 años. En esta encarnación. Como los grandes grupos de rock, esta alineación del Bar Rey es la gloriosa. El Carlos, la Nuri y el Rafa. Antes estuvo también la madre de los Castis en la cocina, pero esta es la alineación de hoy, la que se pueden encontrar si vais al chaflán que une el Paseo Lorenzo Serra y la muy gloriosa Calle San Joaquín.
Qué tiene este bar. Hace aproximadamente un año, escribí un texto en el que venía a contar que yo, que era tan guay, que había ascendido en la escala social, que ya no era 'del barrio' porque frecuentaba los bares y bodegas de la plaza de la Vila y la Sant Carles, yo, como digo, era tan importante que pensaba que todo lo que sucedía en el Rey tenía que ver conmigo. Que yo era el centro del mundo. En fin. Lo hice tan mal que nadie entendió nada.
El Bar Rey es un bar de Santa Coloma. Un bar al que puedes llevar a los colegas a tomar algo, a las colegas a comer un plato combinado y viceversa. Un bar sin Facebook. Si Twitter. Sin Instagram. Porque es un bar de Santa Coloma y es en los bares de Santa Coloma donde te encuentras a la gente. La gente normal, los trabajadores de los talleres, los profesores del instituto cuando estaba el instituto, las trabajadoras de los supermercados, los colomenses que una vez que entran se ven atrapados en una vorágine de chistes espantosos a cargo del Rafa, o entran en una discusión sobre fútbol con el Carlos, o comenta la actualidad política con el fino ojo de la Nuri, los que vienen a pasar el rato porque no hay otra manera que pasar el rato que en compañía de alguien que te preste un poco de atención y te ponga algo de oído y te resuelva alguna duda de esas que te consumen, que te guíe, que te haga reír un rato, que te atienda con gracia, que te deje en paz cuando necesitas que te dejen en paz... un bar de Santa Coloma.
De los que hay en Santa Coloma y han hecho de Santa Coloma la ciudad más fascinante de todas las que se hacen y se deshacen. De los que construyen una ciudad. De los que no hay que querer. Porque son nuestros. Hay uno en cada barrio. Y hay miles de ellos. Los que acogieron un equipo de fútbol, los que hacen de local social, los que ponen de su parte para que el barrio no se joda más.
Un bar que no necesita nada más que ser un bar, un lugar en el que se desayuna antes de ir a currar, en el que comerte el bocata a mediodía, tomarte algo cuando vuelves de algún sitio, y no des mucho la murga o te creas que esto va a ser el hogar del chufeta, que no, que aquí a las ocho estamos ya todos en casa.
Hay muchos bares en Santa Coloma. Bares que han cambiado, bares con éxito de público porque viene 'gente de fuera' como si vinieran vacunados, bares que se mantienen fieles a un estilo, bares que son alegres, bares más oscuros, bares 'normalizados', bares buscando el bar que quisieran ser. Si algo tiene el Bar Rey es que es un bar que tiene claro lo que es y lo que quiere ser. Y lo mantiene. Y se mantiene. Un bar. Un bar con sus camareros vestidos de blanco, un bar en el que encontrarás a gente normal, a gente de la calle, a toda la gente, que va a un refugio, a un lugar seguro.
Un bar en el que aprender. En el que nosotros, los jovencitos que teníamos poco menos que 16 años y pasábamos las tardes allí perdiendo el tiempo con el pinball, con el ajedrez, con los chinos, hemos aprendido muchas cosas. Hemos aprendido a conocer a gente, a tratar con gente, a escuchar a la gente. Al que tiene problemas, al que le está yendo de puta madre, al que mejor no preguntar, al que acaba de salir, al que está yendo al curro, al que tiene una historia, al que va con la prisa, al que quiere Wifi, a la que quiere un agua antes de ir a ensayar al teatro, a la que quiere un cortado rápido, a la que está llevando al crío al cole, a la que va a la gestoría, o al que va a abrir su otro bar un poco más para allá. A que nos conozcan a nosotros. A veces bien, a veces mal.
Otro espacio de socialización. De qué conozco yo a este tío, de qué me suena esta chica... del Casti, del Rey.
Un sitio en el que aprender. No hay gracieta, broma, chascarrillo, idea, que no haya venido del Casti. Del Rey. El niño que mucho sabe. La casa de la grasa. La mesa de la empresa. Fuera o fuese. El oji de cueri. Podríamos estar toda la vida...
El otro día, después de comer con el Monedero, se nos ocurrió ir a tomar un café, dónde... joder, al Rey, claro. Me hizo ilusión. Un bar normal, de gente normal. Por eso es especial.
Hay muchos bares en Santa Coloma. Bares como el Rey (cuesta llamarle Rey cuando siempre le hemos llamado 'el casti'), bares en los que simplemente te encuentres bien. Nada más y nada menos. Y en los que aprendes a escuchar. Lo que tienen que decirte, si te apetece, los tres hermanos Castillejo.
Se cumplen 30 años de esta encarnación del Bar Rey. No sé si harán fiesta. El otro día el Perea me envió un Tweet con este montaje fotográfico. 30 años. Al Edu le pareció que era ayer. La madre del Edu vigilando desde la ventana. Madres dejándonos recados en el bar. No sé si harán fiesta.
Nos acordaremos de los que no están, de los que están o de los que no les encontramos. Del Flánagan, del Montserrat, del Stoikov, del Banachek... no daré más nombres.
Es cierto que los textos últimamente me están quedando sosos.
¿Harán fiesta?
¿Me quieres ver los calcetines?
Págate unos quintos ya. Y si te pica la barba, te jodes.
Felicidades, Castis!

sábado, 17 de junio de 2017

El Madrid y la segunda muerte del fútbol

Ahora que parece que muchos se frotan las manos ante la perspectiva de que Cristiano Ronaldo abandone el Real Madrid a consecuencia de sus problemas con Hacienda (problemas ni qué problemas, que ha hecho pirulas contables y punto), y cuando ya han pasado dos semanas de la final de la Champions que el Real Madrid (Real Madrid, Real Madrid, Real Madrid) venció de manera holgada, quiero volver a insistir en una idea que me sobrevino el año pasado, ha ido fortaleciéndose durante toda la temporada y se ha visto corroborada al final de la misma. El Real Madrid es el agujero negro del fútbol.
- Pero si se va Cristiano, entonces...
El fútbol está muerto y no le interesa a nadie. Desde que el final de la temporada se decretó con la celebración de las diferentes finales, no pasa nada. Durante la temporada, tampoco pasó nada. No hubo emoción, no hubo interés. Es la muerte. El fútbol no tiene interés porque se ha convertido en algo plano, blanco, luminoso, de mucha gente disfrutando de la nada, feliz y reluciente. Aburrida. El fútbol no tiene emoción  porque va a ganar el Madrid. Siempre. Aunque hay años que no gana, que cae eliminado, que las ligas se las lleva el Barça, que parece que el Barça puede hacer algo... el Barça es una patraña. Un enemigo que no llegará nunca a hacer sombra porque depende de contarse a sí mismo que es el mejor, que convenza a los demás, pero sin continuidad en el tiempo. El Real Madrid por contra, sin estar, siempre está presente, porque gana. Al final, el Madrid gana. Por mucho que discutamos, que nos riamos, que Cristiano Ronaldo sea patético, que Sergio Ramos sea patético, que Pepe sea un criminal, que sean bobos, relamidos, cursis, prepotentes... en el minuto noventa va a pasar algo. Han ganado. Y se han cargado la emoción.
Qué interés tiene ver los partidos de mi equipo, el Athletic Club de Bilbao, más allá de la supervivencia sentimental, de una manera de pasar la tarde, de socializar a duras penas. Si sabes que es todo mentira. Que no sirve de nada, que todo se limita a saber si este año el Madrid va a ganar la liga, se va a centrar en la Champions, si va a querer o no. De qué sirve saber tanto de fútbol, interesarse, ponerle ganas, conocer fichajes de última hora, si Messi es cada vez más viejo y el futuro y el presente sigue siendo blanco. De qué sirve seguir pendiente del fútbol. El fútbol está muerto y el Madrid es su profeta. El Síiiiiiiiiiiiii de CR7 son como las trompetas de la muerte del fútbol.
Solo hay una cosa que me incomode más que un discurso fascista o la impostura de quien se quiere hacer pasar por compañero cuando no lo es. Solo hay algo peor. Ver al Madrid ganar. Porque mata lo que más me gusta del mundo. Podrán creer que mis simpatías pues derivan hacia el barcelonismo. Nada más lejos. Como bien apunta mi padre, el Barça no deja de ser un instrumento para frenar lo irrefrenable. El dominio absoluto, la negrura blanca, el abatimiento total de quienes hemos perdido la infancia con el 'Fútbol de la A a la Z', con los álbumes de cromos, con los Estudios Estadios de todas las putas temporadas, con el Gol a Gol, con los partidos de la liga holandesa del 33, con la copa América a las mil, con los Chile-Paraguay con un cesped tan alto como la luna. Tengo más camisetas de fútbol que de grupos musicales. Cristiano Ronaldo, viejo, galgo, y marcando goles. Y si no está Cristiano Ronaldo, ficharán a otro mejor. Y volverá a pasar.
Cómo me gustaba el fútbol. Con qué pasión leía el As, el Marca, para enterarme de los fichajes. Qué poco interés tiene todo esto ahora.
¿Por qué la gente sigue quedando para ver el fútbol? ¿Por qué discutir? ¿Por qué no asumir que la gente del Madrid, los madridistas, no tienen porqué hablar de fútbol? Los madridistas. Y el fútbol. Qué tiene que ver que seas del Madrid con el fútbol. No hay ninguna relación.
El Madrid mata al fútbol. Lo mató el año pasado, silenciosamente, a los penalties, creando la ficción de que todo se consigue por los pelos, con esfuerzo.
Este año, el sistema se ha presentado con toda su crudeza, ha ganado aplastando, marcando goles a troche y moche. El sistema le concedió una segunda oportunidad al Barça en aquel partido de vuelta... mentira.
El año que viene será peor. Nos llenan las noticias de pájaros, de fichajes, de noticias. La patraña del fútbol inglés. La escalofriante ausencia del fútbol italiano. El aburrimiento alemán. A nadie le interesa el fútbol.
Dejémoslo de lado de una vez. Que se lo queden ellos. Que no se vaya Cristiano. Vámonos nosotros.

viernes, 16 de junio de 2017

Miscelánea

José Manuel Soto en las fiestas mayores de un pueblo de Galicia. Baiona. Lleno absoluto. José Manuel Soto mira al público que espera que vaya desgranando una a una sus grandes canciones y piensa que, efectivamente, el éxito era eso. José Manuel Soto empieza el concierto con algunos nervios, hace tiempo que no se enfrenta a tanta gente, pero poco a poco va calentándose y es capaz de meterse por completo en la performance. Van cayendo algunas canciones que le apetece incluir en el repertorio y va salteando sus grandísimos éxitos. Las grandes canciones que le mantienen en el imaginario colectivo como un cantante con quien se puede contar para solucionarte un programa de fiestas. José Manuel Soto sabe que su mejor momento con la canción ha pasado, que ahora vive un poco de rentas, un poco de salir en la tele haciendo el payaso... no se ha metido en política, aunque si él hablara... Al final del concierto ha venido a verle el alcalde y la corporación municipal para agradecerle el grandísimo momento que ha hecho pasar a todos los gallegos allí reunidos. José Manuel Soto agradece por su parte la invitación para cantar y les promete que estará siempre en su corazón esta noche en Galicia. Se ha despedido con el 'Por ella', y la gente ha rugido. Ha bailado, se ha entregado. Se vuelven a sus casas contentos porque mañana es fiesta y vendrá otro artista de relumbrón. José Manuel Soto llama por teléfono a casa.
https://www.youtube.com/watch?v=KQ4lvUJ39fE

Te han dicho que es mejor que no escribas nada sobre el tema, pero has querido ir al encuentro de la verdad. No te has podido resistir y has lanzado toda la caballería para decir que están equivocados, tus compañeros están profundamente equivocados y que no esperabas que esto fuera a ir así. Y pese a que te han advertido que dejases pasar algo de tiempo, que no fueras a lo loco y por libre como siempre, has dicho que no, que te opinabas encima y que es mejor quedarte con la conciencia tranquila. Y has escrito lo que te ha dado la gana. Y has esperado a que te dijeran algo. Y te han llamado para decirte que qué has hecho, que cómo se te va la olla, pero que no pasa nada, que entienden que el momento es el que es y que bueno, no hay que hacer de un grano una montaña o de una arena un cemento o no sé. Y has jurado que no lo vas a volver a hacer, que necesitas sentirte libre, pero que entiende que haces daño. Y tú te sientes mal. Y decides que vas a hacer una nuevo viaje a un país lejano para encontrar un poco de paz y de relajo y a ver si desde la distancia las cosas se ven de otra manera y se calman los ánimos. No entiendes nada. Te vas. Te dicen que es una buena idea tomar distancia. Cuando vuelves han decidido que todo siga igual.
https://www.youtube.com/watch?v=KQ4lvUJ39fE

José Manuel Soto en un programa en el que hace imitaciones de gente. Le toca hacer una imitación de una personalidad de la política colomense. No lo hace porque se corta, porque tiene miedo de que le siente mal a la persona y se pueda sentir dolida. Le toca hacer una imitación de una personalidad del periodismo colomense y no lo hace. Se corta porque tiene miedo de que se pueda sentir ofendida. Le toca entonces hacer una imitación de un deportista colomense y se echa para atrás porque piensa que puede ofender a alguien con la imitación. Le proponen hacer una imitación de una cantante colomense y aunque al principio se siente tentado, finalmente decide no llevar a cabo dicha imitación porque le parece que puede ofender a alguien y a fin de cuentas, el panorama artístico de Santa Coloma no se merece el escarnio. Entonces, le proponen hacer una imitación de la alcaldesa de Santa Coloma y como no sabe si se va a ir o no, se lanza a hacer la imitación sin más preguntas. Y entonces...
https://www.youtube.com/watch?v=_CXJCnHsT9E

Me gusta llevar el pelo corto y hacerme pasar por un pelao veterano, de esos que visten bien y tienen clasaza. Me gusta luego decir que me gusta el rock progresivo y las largas creaciones de los primeros discos de Genesis y de Gong o de Caravan. Me gusta ponerme camisetas de equipos de fútbol y luego decir que el fútbol es aburrido. Me gusta decir que me gustas y luego decir que no me gustas. Me gusta pensar cosas y luego hacer otras. Me gusta decir que soy un socialdemócrata sin tener ni papa de lo que significa. Me gusta decir que no y luego decir que si, pero que no. Me gusta no tener una opinión sobre el tema. Me gusta ir sobre la marcha. Me gusta saberme el nombre de muchas cosas y luego no decírselo a nadie. Me gusta pedir helado de chocolate y a las dos cucharadas estar hasta los huevos del helado de chocolate. Me gusta estar para querer irme a los dos minutos. Me gusta estar para luego decir que me tenía que ir. Me gusta llevar bigote pero en realidad llevo barba. Me gusta llevar el pelo corto pero lo que me gustaría es llevar el pelo largo. Me gustaría, sobre todo y por encima de todas las cosas, por encima de cualquier otra contradicción, estar en el lugar del otro. No es empatía. Es su puta madre.
https://www.youtube.com/watch?v=7X_3yOUKSOc

A José Manuel Soto le asomaban los pelos del pecho por debajo de la camisa. A mí me pasa un poco igual. A José Manuel Soto quizás eso le confiere una cierta imagen de hombría que le supura, pese a que su tez es paliducha y su mirada un poco cansinolenta. A José Manuel Soto le proponen cantar en unas fiestas de un pueblo porque un niño es muy fan y quieren que cante para él. Y va y canta y es todo bien. Es bien. En uno de los pueblos de España que ha tenido que visitar, le han presentado a las misses del pueblo y al mister también. Cuando ha finalizado todo ha llamado a casa y ha contado que el mundo de la canción es una mierda. Que quiere volver a casa. Que no se acostumbra a estar de gira y que él esperaba que todo fuera de otra manera. Que es todo una puta mierda. Que no lo va a hace más. Y paran en un bar de carretera. No, pasando de los bares de carretera, que están muy vistos. Y entonces, digo, en la radio de la furgoneta suena una de las últimas canciones de Beck y piensa que menuda mierda que ha hecho Beck. Y se para a pensar que a él Beck no le gusta, que ni siquiera lo conoce y cree que de nuevo el imbécil ese del blog está pensando por él. ¿Dónde está?
https://www.youtube.com/watch?v=c5M3chPv4v0

Sé lo que estáis pensando. Porque soy mentalista. Porque soy Guardia Civil. Porque soy el amo de la casa Abanderado de calzoncillos. Porque soy técnico de urbanismo. Porque soy gramático. Porque soy un periodista titulado. Porque soy Mosso d'Esquadra. Porque soy regidor de Villancicos y Navidades. Porque estoy parado. Porque manejo la mirada ovoide de una manera que me permite penetrar en las mentes y extraer los mejores pensamientos de la vida. Los mejores pensamientos del mundo directamente en su casa. Las mejores ideas del mundo, traídas directamente de los mejores cerebros de los mejores cantantes de canción aflamencada de hoy y de siempre. Un simposio de canción acaramelada aflamencada de las que se cantan en los escalones de los polideportivos multiusos donde van los aspirantes a artista de Operación Triunfo y de todo tipo de concursos. Una tormenta de ideas de las cuales yo les extraigo las mejores y se las sirvo en bandeja para que las degusten en compañía de sus seres queridos. Sé lo que estáis pensando. Porque me lo están pasando todo escrito en un papel. Esta noche hay fiestas de barrio, mañana también, pasado también. Siempre llueve en mi corazón.
https://www.youtube.com/watch?v=bvEexTomE1I

Qué bonito es todo. No me enseñes más postales. Feliz fin de semana.

jueves, 15 de junio de 2017

Moción de censura. Gol.

Que si menudo rollo, que si menuda pérdida de tiempo, que si esto, que si buena parte de lo otro. Que si a qué viene esta historia, que si la oportunidad ya pasó, que si esto es un... Gol. Ha sido gol. El árbitro ha salido corriendo hacia el centro del campo mientras estaban discutiendo si era fuera de juego o si...
La moción de censura presentada por Unidos Podemos, con el apoyo de las confluencias y el voto a favor de ERC y EH Bildu, ha sido un éxito. Y no lo digo yo, cegado por las ganas de que todo salga bien y con las gafas de verlo todo de color morado con trazas de rojo y granatoso. Es que ayer lo dijo Angels Barceló en la SER. Es que incluso (no he visto el vídeo, que conste y que me dure por muchos años), es que incluso lo ha dicho Iñaki Gabilondo. Que si Podemos se hace mayor, que si Podemos tal, que si Pablo Iglesias.
Que si Irene Montero se ha destapado como una gran parlamentaria. Mi padre, el primer día de moción de censura, mientras veíamos la tele hacía gestos y decía 'joder cómo habla'. La primera intervención de Irene Montero desgranando los motivos por los cuales se presentaba la moción de censura, fueron apabullantes.
Se habla mucho de la llegada de la voz de la calle al Congreso y al senado. Se habla de intervenciones emocionantes, de intervenciones emocionadas, de rapapolvos, de intervenciones que daban sopas con onda a los adocenados representantes de lo de siempre... pero yo hasta hoy no había visto la voz airada de la calle en el Congreso. ¿Saben eso de que 'no te quejes en el bar y organízate'? Pues bien. Parece que según que gente ha pasado de quejarse en el bar a organizarse y ponerse en ebullición en el Congreso. Y mola.
Mola que escuchen de primera mano lo que piensa la gente que está hasta el chisme de que nos tomen el pelo sistemáticamente y aquí no pase nada. De que nunca se den las condiciones objetivas para que pase nada.
- Un momento. Un momento. ¿Entonces con lo del referendum porqué pones tantas pegas? ¿Es que para un sitio sí y otro no?
Ni un momento ni nada. Estoy hablando de otra cosa. Estoy hablando de que a las intervenciones siempre magistrales de Alberto Garzón, al sentido que le pone a las cosas el Xavi Domènech, a la emoción de gente como la Maria Freixanet, al histrionismo de Pablo Iglesias, al sabiondismo de Errejón, se le suma ayer la voz airada de Irene Montero. Vaya bulla. Yo creo que dejó la cosa tan calentita que ya todo fue a remolque de lo que soltó en ese discurso que fue un martillo. Un 'ahora me voy a quedar más a gusto que Dios y como yo millones de personas que estamos hasta los pelos de que esta tropa pase de todo y nos tome por unos gualtrapas, se van a cagar'.
Y se cagaron.
El PP en su línea. Somos un partido de ley y orden. Fatal. Pero tienen su público. Este es un país muy conservador. PP y PSOE son primera y segunda fuerza todavía. Y no podemos dejar que eso siga sucediendo. Hemos de seguir trabajando por un país en marcha. En la marcha, el que se queda quieto es el que se queda atrás. Si nos seguimos conformando con lo que es posible... mal.
- Pero entonces, qué dices del referendum unilateral. Porqué no apoyáis lo del referendum unilateral y así ese país en marcha...
Que te entiendo. Sigo. El PSOE con nuevo portavoz que repitió mil doscientas veces que fue del PCE, para recordarnos que, efectivamente, hay gente del PCE o de grupos afines que acaban en el PSOE, y que supongo que tienen la puerta abierta siempre que quieran, y que buen tono, que bueno, pero que hace un año Podemos no quiso pactar con ellos... y con Ciudadanos.
Ciudadanos. Es muy cruel y quizás un poco fuerte que te digan que no vales para nada. Yo soy más cariñoso. Yo sé que sirven para mucho y espero de manera ferviente que la aventura de Ciudadanos dure muchos muchos años.
El PSOE. Hoy Pedro Sánchez escribe un artículo en el mundo. La foto es de un Pablo Iglesias en estado de postración ante el portavoz socialista. Con toda la mala idea.
Si algo ha demostrado esta moción es que se acabó lo de que nosotros vamos por debajo y a ver qué tienen a bien concedernos. Nosotros ya hemos puesto el huevo. Ahora el que venga, que se moje. Si no hace nada el PSOE, como siempre, nosotros ya no esperamos.
- Pero entonces, porqué en Catalunya vosotros no estáis con quienes queremos la...
Oye. Ya vale. Es mi texto.
El Pdecat aplaudiendo a Bildu porque... mientras ellos se abstenían. No tengo más que añadir.
Felices fiestas.
Se reanuda el partido. Ahora a no encerrarse atrás.

miércoles, 14 de junio de 2017

Un paseo con Jorge Luis Borges

- Debe ser una gran cosa encontrarte con ese otro que dicen que eres. Ese otro que dicen, que te dicen, que te animan a ser. Encontrarte un día, como te pasó a ti, con el otro que eres tú en un banco sentado y empezar a hablar con él y preguntarle cómo lo ha hecho. Cómo se hace para ser esa otra persona que es capaz de hacer lo que dicen que vas a hacer, lo que puedes hacer, esa otra persona que no eres tú. Debe ser un flipe encontrarte con alguien que es lo que tú quisieras ser. Saber qué quieres ser. El otro. Otro. Otro o el otro. El que está en otro lugar que te parece siempre mejor. Que siempre será mejor. Debe ser genial encontrarte con ese otro y compartir con él un rato, hablar con él, desaparecer y que solo quedara ese otro, que a fin de cuentas es el bueno. El que cuenta. El que hace lo que se espera de ti. Debe haber otro como yo en alguna parte que, siendo como yo, haga o piense las cosas que yo no sé hacer y que no me atrevo a pensar.
- Creo que sé por dónde vas, pero no te acabo de coger.
- Sí. Bueno. No me explico con mucha claridad, porque debo utilizar metáforas o subterfugios o cualquier figura literaria que me sirva para no decir lo que tengo que decir. Ese otro. Pensar en relatos que sucedan a personas que sean como yo, meterme en los relatos, ser el otro, el que aparece en esos relatos. Ese otro ya soy yo. Me gustaría, sin embargo, ser otro. El otro que piensa la gente que soy.
- Esto creo que ya lo has escrito alguna vez. Estás obsesionado con el tema.
- Ya. He quedado contigo en el aniversario de tu muerte para dar una vuelta. Ahora que el sol ha bajado un poco se puede pasear. Y de paso aprovecho un momento para explicarte lo que me pasa con el otro.
- Eso de que ya no hace tanto calor. Podríamos haber quedado para dar un paseo a las ocho o así. Ahora hace todavía un calor del demonio. Yo, cuando me refería al otro, quería decir...
- Mejor no digas nada. No digas nada, porque quizás alguien quiera leer algo tuyo y si lo masticas mucho, posiblemente no lean.
- Oh, gracias.
- Nada. He parecido un poco borde. No pasa nada. Hoy estoy un poco así. Ayer, durante unas horas, me pareció ser ese otro del que hablan. Duró poquísimo y ni siquiera te sé decir el momento en el que ocurrió. Pero me pareció que podría ser. Muy fugaz. Fueron unos segundos. Igual ni siquiera sé si pasó. Me lo invento para quedar bien aquí. En cambio hoy no he conseguido ser ni unos pocos segundos ese otro. El otro que podría haber sido. Alguien que no sé si he de ser.
- Vaya paseo.
- Ya. Lo siento, pero te lo voy contando. Es una sensación extraña. Sueño con el otro. Con otro al que le pasan cosas que no me pasan a mi. Ni siquiera le pongo cara, solo sé que es el otro.
- Te lo estás inventando también.
- Sí. Voy diciendo frases al tuntún. Me da miedo que lleguemos a alguna parte y me digas que te tienes que ir.
- ¿Es a mí?
- Es a ti. ¿A quién te crees que le estoy hablando?
- ¿Es aquí?
- No, un poco más adelante.
- Hace mucho que no lees nada, verdad.
- Sí leo. Leo poca novela, es verdad, pero leo. Tampoco muchos cuentos. Recuerdo cuando leía tus cuentos la sensación de estar leyendo algo que me iba a impactar toda la vida. Que me iba a transformar en otro. Que a través de lo que tú escribías podría llegar a ser otra persona. Otro. Ese otro que todo lo sabe, que lo conoce aunque no haya ido nunca, que lo sabe hacer aunque no lo haya hecho. Que lo sepa contar.
- Y no.
- Nunca. Jamás.
- Deja de contar nada, entonces. O imita a otros. O a mí. No te preocupes. Algo saldrá. O lee. Leer es tan...
- Ya, tan valioso o más que escribir.
- Pues entonces...
- Prefiero escribir. Mientras escribo digo. Y tengo ganas de decir. De gritar. No sé. De pintarlo por las paredes.
- ¿Hemos llegado?
- Eso debe ser. Que hemos llegado. Hay alguien ahí.
- Pues ya sabes.

martes, 13 de junio de 2017

San Antonio. Texas.

Hay un pueblo en Valencia que se llama San Antonio. Cuando vas por la autovía de Valencia hay una salida a San Antonio. Creo que es el único pueblo que conozco que se llama así. San Antonio. Concretamente San Antonio de Requena. No he ido nunca a San Antonio de Requena porque parar durante el trayecto por la Mancha o antes de llegar a Valencia, no tiene ningún interés. El otro día paré, cerca de alguna parte. Cerca, muy cerca de la frontera de Albacete y Cuenca. Paré, eché gasolina, me comí un bocadillo y me fui. Bueno. El gasolinero tuvo tiempo de tangarme diez euros o así de más. En muy poco tiempo, puedo dar mucha felicidad a los demás.
En otros lugares, la vida es diferente. Una mañana calurosa, un paraje como el que describe la imagen. Un coche que aparca para echar gasolina. Tengo muchas ganas de ir al lavabo, el lavabo está roto. San Antonio. Texas. El gasolinero sale y me pregunta qué quiero. Llénalo. Entro en el bar para que me cobre y le pregunto si el lavabo funciona. Me dice que no. Y entonces porqué he parado. Porqué he parado aquí y no en las trescientas áreas de servicio que he despreciado para parar en este lugar perdido de Texas. En algunas películas de estas todo termina mal. Algo pasa. El coche se estropea, te metes en un lío y se tuerce todo de tal manera que acabas perdiendo algo. Un ojo, un brazo, la vida. Calor y sudor. Estás sudando y el gasolinero suda y la gasolinera suda. Todo el mundo suda. La típìca conversación del calor. No sabes cómo vas a salir de allí, todo es turbio. Se ve que estoy plagiando una película. Una película con Jennifer López. San Antonio. Texas. Hace mucho calor. No conozco muchos pueblos que se llamen San Antonio. Este, quizás uno en Ibiza. No creo que ya vaya a ir nunca a Ibiza. No conozco ningún pueblo que se llame San Antonio, es verdad. Qué curioso. Con la cantidad de gente que se llama Antonio. No sé dónde leí una vez que Antonio es el nombre más... o era, o había vuelto. Antonio. Un cantante de hillbillie, o de rockabillie, un chico que viene a tocar mucho por el pueblo, tiene una canción que se llama Antonio. Bajas a echar gasolina en San Antonio y el gasolinero te pregunta algo que no tiene que ver y tú le cuelas que te llamas Antonio y que has parado allí por el nombre. Y le intentas colar algo sobre San Antonio. Texas. Y por un casual te ves reflejado en el espejo. Y estás haciendo el gesto ese que haces cuando te da el sol en la cara. Y piensas que cuando te imaginas la historia, no hay nadie que tenga tu cara, mucho menos tu cara cuando te da el sol en la cara. Y te echas un poco para atrás. Y ya te cortas para decirle al gasolinero que tu abuelo se llamaba también Antonio, y que nació además el día de San Antonio. El gasolinero no dice nada, quizás se ríe. Pero te vuelve a meter la púa de los diez euros. Una púa de diez euros que estás viendo venir y que solo eres capaz de digerir cuando llevas unos kilómetros lejos de la gasolinera. Las moscas zumbando alrededor de un bocadillo de queso recalentado. San Antonio. Texas. El verano. Un verano planeando un viaje a algún lugar al que no haya ido nunca. Veo las fotos de mi prima en todos los lugares del mundo. Voy a planear un viaje a algún lugar que no he visitado jamás. Quedamos para planear el viaje, para comprar libros de viajes, para comprar guías de viajes. San Antonio. Texas. Fray Junípero Serra. Alvar Núñez Cabeza de Vaca. ¿Os he hablado alguna vez de la historia apabullante de Álvar Núñez Cabeza de Vaca? Naufraga en Florida y hace todo el arco del Golfo de México, hasta que lo ven unos exploradores por Nuevo México o por Texas. Era extremeño si no me equivoco. El paisaje de Extremadura en algunos lugares debe ser parecido al paisaje manchego. Hablar por hablar. Dar por hablar. Contar algo para que las horas pasen y así hasta mañana. Tener muchas historias que antes estaban guardadas por si acaso y ahora se te van de la cabeza. En San Antonio. Texas. Ahí juegan los San Antonio Spurs. Creo que Gasol juega en San Antonio. Y el nombre me suena como extraño. Como si solo una persona con un nombre y unos apellidos concretos y con una historia familiar realmente fascinante mereciera la pena. Antonio. No hace falta ir a San Antonio. Texas. En cualquier lugar de la Mancha, hay una gasolinera en la te pueden tomar el pelo de la misma manera. En Texas. En Texas.

lunes, 12 de junio de 2017

Antes de ver Twin Peaks

Me han pasado la serie Twin Peaks, la nueva. Y tengo muchas ganas de verla. Me apetece engancharme a una serie, a una historia con aires míticos. Una de las series, algo más, una de las narraciones más fascinantes que se han emitido jamás y ahora 25 años después, vuelve a recuperarse la historia para seguir apretando las clavijas de las mentes de quienes se adentren en el fascinante mundo de Lynch. David Lynch. Una historia, un pueblo, una desaparición.
Que me aspen si pienso ver las primeras temporadas de Twin Peaks antes de ponerme a ver lo que tengo en casa. Eso es no entender nada. El verdadero gesto Lyncheano es el de ver Twin Peaks 25 años después de no haber visto nada. Si se trata de que las cosas no tengan sentido, si se trata de que el espectador pierda el contacto con la linealidad del discurso, qué mejor, qué vuelta de tuerca más maravillosa que la de considerar que ver las primeras temporadas no conduce a nada. Que saber qué pasó con Laura Palmer me importa una puta mierda. Que no tengo ni puta idea de nada de lo que ocurrió en su momento, cuando tocaba. Que me da igual.
Entremos ahora en una pequeña reflexión, ya hecha en otros lugares con más glamour, sobre qué esperamos cuando vemos una película, cuando esa película es de Lynch, cuando tenemos expectativas, cuando esperamos que de lo que estamos viendo, podamos sacar alguna conclusión. Escribo textos muy largos, me dicen. Me dicen que cuesta seguir en ocasiones el hilo hasta el final, que lo hago farragoso. Que recuerdo a otros autores locales de estilo farragoso y ceñudo. Que podría sintetizar en algo lo que cuento y poder así transmitir las ideas con más claridad. Eso no tiene que ver con Lynch. No. Es otra cosa. Se trata ya no de hacer las historias largas, se trata de que el espectador, el que está leyendo, no sepa dónde está. Que no sepa de dónde le vienen. Habrán visto Carretera Perdida, habrán visto Mullholand Drive, habrán visto Inland Empire. Creo que he escrito sobre todas ellas. Da lo mismo porque no me acuerdo de lo que escribí. El tiempo pasa y los recuerdos que tenemos de las cosas son cada vez más parecidos a la ficción que a una reproducción fotográfica de la realidad. Nos parece todo más expresionista que hiperrelista. Qué pasó aquella vez que quisiste llamar a aquella chica durante años y nunca ocurrió. Ocurrió como lo recuerdas, recuerdas todo lo que crees que recuerdas. Crees por ejemplo, que no duermes por las noches, porque das muchas vueltas en la cama, porque estás inquieto, porque algo te preocupa, también puede ser porque no haya persiana en la habitación y de mucho el sol ya desde muy temprano y pienses que es más temprano de lo que es. Y te hablan de dormir con un antifaz. Un camisón de seda. Un camisón de seda en una cama con forma de corazón. El camisón no está solo. Dentro del camisón hay una persona. No sabemos qué persona es. Puedes ser tú. Pero sería dantesco que en vez de aparecer tú apareciera un tío. O no. Si aparece un tío quizás es que estoy queriéndome decir algo. O no. O puede que no te puedas sacar de la cabeza algo que tiene relación con camisones de seda que en tu puta vida has visto camisones de seda puestos por fuera del cuerpo de nadie y te estás haciendo ollas, confundiendo tu sueño con el de alguien que sí que tiene esos gustos y te los ha trasladado. Gustos caros. Gente leyendo el periódico. Todas las circunstancias han llevado a que vengas a escribir aquí. Ahora. Ahora mismo. Y están todos ellos leyendo el periódico como si fuera un club de lectura. Y hablan entre ellos. Y se queda uno. Uno solo de ellos. Miento. Se quedan dos. Solo están ellos leyendo el periódico. Tengo la cabeza llena de pelos cortitos. Me paso el dedo por la frente y suena ya la canción de despedida. Me llevo varios pelos. Pienso que es una imitación muy burda y que me he dado cuenta ya al final. Que ha habido un rato en el que de verdad me he creído capaz de hacerlo. Ha habido otro rato, hace un rato, cuando me estaba cortando el pelo, en el que me he quedado transpuesto. Ha sido un momento muy breve. Todo ha ido muy rápido. La música era muy buena, de una película moderna. Era india. Y no he querido preguntar. Demasiado simpático. Simón el Simpaticón. Me he puesto una camiseta adrede para cortarme el pelo. Esa camiseta tiene una historia. Una historia que hace que cada vez que te pones esa camiseta estás pensando en algo parecido a los camisones. No. No estás pensando en los camisones. O sí. Es una camiseta roja con el logo del partido. La llevas por la calle y la gente se te queda mirando. Piensas que deben pensar que es una camiseta de una empresa. Una empresa de Santa Coloma de Gramenet. Y te preguntan, los iniciados en la materia, porqué te pones la camiseta. Y contestas que es porque te has ido a cortar el pelo. Y lo he contestado y está pasando. Esto le debe estar gustando mucho a la gente que habla de sí misma en tercera persona. La tercera internacional. Cervezas en la calle. Un día entero sin probar la cerveza. Me he puesto la camiseta del partido para que la gente me pregunte porqué la llevo puesta y así poder contar toda una historia. Tengo que contar una historia que tenga algo especial. Y utilizar todos los días lo de la oficina móvil. Espero no soñar esta noche con camisones, porque sería la ostia. Lo vas a poner y me vas a decir que lo ponga y lo pongo. Supongo que a Lynch le debe pasar algo así. Por contentar a la gente, va poniendo cosas y cosas.
Si empiezo la serie hoy, igual me da por soñar otra cosa. Creo que conozco lo del enano ardiendo. O la cortina roja. O la cara llena de ampollas de la película de Cabeza Borradora. No hay ninguna necesidad de ver Cabeza Borradora, jamás. Y sin embargo, seguimos cayendo. Siempre, siempre, siempre, caemos.
Ya si eso voy contando.

domingo, 11 de junio de 2017

La broma del Paseo Alameda

El Paseo Alameda, el Passeig Salzereda, es un bonito paseo de nuestra ciudad que corre paralelo al río Besòs, desde el paseo Lorenzo Serra hasta la Calle Jacint Verdaguer*. El pasado jueves tuvo lugar una nueva reunión entre el Ajuntament y los vecinos del barrio para explicar el proyecto de reforma del Paseo Alameda toda vez que los técnicos han recogido las demandas de los vecinos y corregido el proyecto inicial.
El paseo Alameda está hecho polvo. Una de esas calles que representa el orgullo de nuestra ciudad, un proyecto para dignificar una ciudad que vivía en el barro y que a día de hoy es como una reliquia de un pasado que hay que borrar. Así, el nuevo proyecto para el Paseo Alameda presentado por el PSC consiste en, por llamarlo de alguna manera, trasladar la atención y la vida de ese paseo Alameda hacia el Front Fluvial, hacia esa acera junto al muro. Hacerla más amplia, ‘hacer tuya esa acera también’, sal de la puerta de tu casa.
El pasado jueves, tuvo lugar una reunión en la que el regidor del ramo, Jordi Mas, acompañado por una técnica que, me pasa como al propio regidor, no recuerdo su nombre y la cabeza pensante del proyecto, la renombrada arquitecta Zaida Muxi, que contempló toda la reunión con una sonrisa digna de mejor escenario. Bien.
Los vecinos, toda vez que la técnico de la AMB despachó los cambios, arremetieron contra el proyecto. Muchos de ellos propietarios de bares, terrazas, se quejan de que el nuevo diseño reduce el espacio para terrazas. Además, la amenaza de que en ese otro lado de la acera aparezcan puestos de comida rápida, flotaba en el ambiente. Los vecinos sin negocio, tampoco estaban muy contentos con la reforma. Reduce la acera, sitúa más cerca de las casas el tráfico, quita aparcamientos, la salida del colegio Santa Coloma también se acorta…
Las explicaciones del regidor Mas se limitaban a decir que lo que se quiere es ‘normalizar’ el paseo, corregir ‘el problema’ del paseo… lo que soliviantó a los vecinos presentes. El paseo no tiene más problema que el estado de abandono en el que se encuentra. Un espacio querido por sus usuarios que ahora se ve degradado.
La nueva reforma del Paseo se presenta, se vende, como uno de los proyectos centrales de este mandato. Desde hace tiempo viene circulando el proyecto que tiene, como siempre, detractores y supongo que partidarios (allí, el jueves en la reunión no había nadie muy a favor que digamos).
Como no puede ser de otra manera, las obras comenzarán ya el año que viene y así estará todo listo para poder inaugurarlo antes de las elecciones municipales que, efectivamente, son el 2019. Y bueno. Como ocurre muchas veces, es tan importante el cómo como el qué. Si el proyecto puede ser más o menos discutible, un proyecto que parece pensado para dar vida a una cosa para quitársela a la otra, dando la razón a los vecinos que piensan que no se le da el juego que merece a ese flanco de Santa Coloma, respecto a otros.
El Paseo Alameda, ¿hace mucho que no van? Se trata de un espacio que, siendo los colomenses como somos, tiene vida propia. El que es del Paseo mira con desconfianza a los de la San Joaquín. Para mí, que era un niño de la San Joaquín y más de piso que un enchufe, bajar al Paseo era bajar a otro mundo. Se podía jugar a la pelota, perderte… en fin.
Digo que tan importante es el cómo como el qué porque, si el proyecto no cuenta con mucha simpatía por parte de los vecinos, menos aún ayuda la actitud de los gobernantes del PSC, tratando con desgana las peticiones y reivindicaciones. Si tienes un bar ya hablaré con usted a parte. Si te quito aparcamiento, es que pagas el impuesto de circulación, no el de parar. Si se habla de los puestos de comida rápida, se habla de una cosa que nació en broma y que no se sabe si se hará. Si se pregunta sobre el sentido de una calle se duda. Se advierte que se vive en un sitio muy bonito y con muy buenas vistas. En fin. Una sensación de desgana muy evidente.
Una broma. Un proyecto que nace con bromas, con displicencia. Con ese afán de ‘modernizar’, de la fachada para delante que tiene siempre el consistorio socialista. Me pregunto qué pasaría si se quitara el tráfico de ese vial y se ganara espacio para la vida urbana y ciudadana en ese rincón. Me lo pregunto.
No sé si nosotros lo haríamos mejor, pero al menos me sabría los nombres de la gente que colabora en los proyectos. Y me preguntaría qué haría de realmente innovador si no fuera por los fondos FEDER.

*fe de erratas. De manera exacta, el 'paseo' sea con el nombre de avinguda salzereda o de carrer salzereda, llega desde el puente de la ronda hasta la rotonda que sube hacia el Esperit Sant. Gracias a la insistencia de una lectora, puntualizo y añado el contenido correcto. Pero que vamos... 

viernes, 9 de junio de 2017

Uh! Oh! Referéndum otra vez.

Antes de que pase otra cosa o de que haya una postura al respecto a la que ceñirse. Antes de que digan que nanay y que el Estado diga que hasta aquí podría llegar la broma. Antes de que alguien diga algo, no puedo más que escribirme encima sobre el tema.
El tema es que se ha convocado finalmente el Referéndum sobre la independencia. El uno de octubre. Y la pregunta es si queremos que Catalunya sea un Estado independiente en forma de República.
No es ninguna tontería. Finalmente, se ha tenido que ir a una convocatoria de referéndum que no sabemos si interpela a toda la población catalana o solo a los que están inequívocamente por la formación de un estado independiente. Los que no somos independentistas, pero queremos otra forma de organización del Estado, nos vemos un poco fuera de juego, porque la pregunta es definitoria. Estado independiente. En forma de República. Eso es jugoso. En forma de República. Formar parte de una República. Eso mola, claro. Ahora... no parece una república de todos. ¿No? Es un poco tirar por libre.
Voy a intentar no dejarme llevar por lo que dice la peña en la tele. Que la tengo puesta.
¿Qué va a significar este referéndum? ¿Será muy diferente del que se hizo el 9-N? Yo he participado en las reuniones del Pacte Colomenc pel Referèndum. Porque me creo que con un referéndum se deciden las cosas y cosas tan importantes como la organización del Estado, no solo si es un Estado independiente o no. Lo mío sería más una apuesta por una república federal.
- Pero es que no sabes que no hay nadie ahí fuera con quien federarse....
Hay que salir más.
Lo que digo es que me da la impresión de que se ha venido el tiempo encima. Se ha echado el tiempo encima y hacía mucho tiempo, un año o dos, que no pasaba nada realmente y tenía que pasar algo. Referéndum. ¿Pero, pasará algo?
Es decir, si vota más o menos la gente que votó en el referéndum anterior, que no contó con la participación de la gente que votaba no. Dirán, si los que votan no, no votan, será su problema. Pero si solo votan los del Sí, y ya, estaríamos en las mismas que la otra vez. Muy bien todo, pero ¿y?
Es decir, que veo que no vamos a ir mucho más allá que la otra vez. Definir quién está a favor y quién en contra, pero no con una implicación formal, legal, que tenga consecuencias. Vamos, que sin que haya un respaldo de nadie, ni haya acuerdo, ni nada... veo que esto será un nuevo canto por la libertad y ahí estaré yo tocando la guitarra también. Pero que, en fin.
Tendrá consecuencias emocionales, electorales (no se van a dejar de convocar elecciones autonómicas, claro), y poco más. El Estado con el PP y el PSOE harán lo posible por que no se mueva nada, y nos echarán la culpa a los Comunes de que no nos mojamos y no nos inmolamos por la patria.
No pienso inmolarme por la patria. Ni por esta ni por la otra.
Lo de la República mola, pero que esto huele a 9n desde el Tibidabo.
Menudo 11 S nos espera.
Por ahora, lo dejo aquí.

jueves, 8 de junio de 2017

Baal

Y cuentan que un día vio Baal cómo los seres humanos adoraron a otros dioses. Nunca había querido reparar en las ceremonias que le regalaban a lo que los hombres y mujeres que él creó consideraban las nuevas divinidades. Divinidades que Baal, magnífico y esplendoroso, toleraba porque los ignoraba. Baal, el único y el grande, sabía que había gentes que habían elegido otras creencias, en ocasiones burdas imitaciones de su propia vida. Dioses que también habían surgido de... que habían creado... que habían sido... que escogieron... todos ellos eran respetuosos con las circunstancias de cada uno. Esos nuevos dioses sabían que era Baal el único e importante, y sabían que habían sido creados en el error, pero había uno de ellos que, había pretendido ser el más importante de todos. Baal, sereno y curioso, decidió que quería ver qué era lo que tenía aquel dios de particular, quería ver los ritos, las alabanzas, los cánticos, la devoción que aquellos hombres habían desarrollado hacia aquel dios, para conocer a qué tenía que enfrentarse en el caso de que Baal, haciendo gala de su irremediable e implacable poder, tuviera que hacer algo al respecto. Y vio Baal una procesión de fieles de aquel Dios que cantaban y bailaban en torno a una figura que venía a representar a la madre de aquel Dios que aquellas personas, a las que Baal reconoció por su nombre y apellidos, porque Baal los había creado, y en aquel baile y aquel cante Baal quiso entender que había amor hacia aquella figura o hacia lo que representaba y fue magnánimo y benévolo con aquellos fieles, como hubiera querido que hubieran sido benévolos con sus propios fieles. Y vio más cante y más baile y vio y fervor que no reconoció como suyo, y vio muestras de alabanza que le parecieron extemporáneas y no creíbles, y aún así lo entendió.
Y entonces vio Baal que uno de aquellos fieles se apartaba del grupo, y en mitad de un paraje verde, comenzaba a orinar absolutamente ebrio. Y Baal miró a su izquierda y vio a aquel Dios que osaba plantarle cara y discutirle su lugar entre los dioses, bajar la mirada avergonzado.

Oh Baal, gran Baal, mesurado y correcto, respetuoso y justo, absoluto y total. Baal, que permitiste a los humanos adorar a otros dioses, benévolo moderado eres tú!

- Calla, mortal. Con semejantes fieles, de qué hay que preocuparse... sigo con lo mío pues...

miércoles, 7 de junio de 2017

Gran Biblioteca Universal del Pensamiento

Valorando de una manera muy personal la obra de Olle Hamm se me ocurrió que sería una buena idea, por limar asperezas, hace una loa de su obra y del recorrido que había tenido como intelectual, aunque él jamás había mostrado el más mínimo interés ni por nuestra publicación ni por la tarea ingente que veníamos desarrollando desde hacía tanto tiempo de manera solitaria y sin el más mínimo reconocimiento por su parte. Sin embargo, haciendo gala nuevamente de una amplitud de miras que creo que me honra a mí y a los que conmigo comparten camino, quise escribir algo sobre quien había estado tanto tiempo porfiando por la cultura. Fueron muchos los que pensaron que quizás no era una idea excesivamente generosa. Olle Hamm siempre se había estado bien relacionado con quien tenía que estarlo y, pese a su aura de malditismo, nunca había sido un marginado de la escena, que digamos. Daba igual, pensé que, como fuese, en el bando que estuviese, me debía a la difusión y a la cultura y el artículo salió adelante. Que Olle Hamm no respondiera de ninguna manera al artículo, que mostrase el más mínimo interés por mis palabras, por mi aliento, no me sorprendió. Olle Hamm siempre fue muy suyo. No esperaba nada, de verdad. Quizás, muy dentro de mí, esperaba que Olle Hamm, alguna vez, tuviese a bien, no sé. Algo. Pero jamás pasó. Una vez que te acostumbras a estar al lado de quien debes estar... y mira que me lo dijeron.

Nuestro primer disco fue un éxito, así que decidí hacer algo en solitario. Luego, como en solitario también tuve bastante éxito, quise probar otros caminos. Decidí escribir poesía. Si escribía las letras de las canciones de mi banda, las mías en solitario, porqué no iba a probar con letras sin musicar. Y así lo hice. Publiqué un volumen de poemas que me resultó de confección sencilla al no tener que cuadrar con músicas ni nada y la gente acogió muy bien mi trabajo. Me creía tocado por la varita de la musa. Entonces quise ilustrar mis poemas con mis dibujos. Quise editar un nuevo volumen de poemas pero esta vez introduciendo en cada página un dibujo explicativo de mi propia factura, ya que siempre me gustó eso de dibujar y aunque de manera autodidacta, creo que tengo un estilo propio, personal y a la gente que ha visto mi obra le gusta. El libro fue muy bien acogido también. Como estaba lanzado, probé con exponer mis dibujos y alguna pintura. Estaba comenzando a probar y me apetecía saber qué opinaba la gente sobre mis experimentos. Y la verdad es que fue muy bien, vendí toda la obra y las críticas dijeron que mi estilo personal abría quizás un camino inexplorado que habría que esperar en qué podía desembocar. Como hacía tiempo que no tocaba, llamé a mis compañeros de la banda para volver a tocar y preparar un nuevo trabajo. Éramos un cuarteto. Los otros tres me dijeron que me fuera a la mierda.

Una vez superada la ruptura con Francisca Fernanda, me puse a escribir nuevamente para reconciliarme un poco con la vida y con la literatura. Mi obra, a juicio de algunos críticos y de muchos amigos, estaba demasiado marcada por mi tormentosa relación y quise pasar página, hacer algo nuevo. Se me ocurrió novelar una aventura en el trópico, una clásica historia de fuga hacia lo desconocido, el típico viaje en el que el protagonista huye de la vida convencional para encontrarse consigo mismo en un ambiente salvaje y puro. Fromington en el viaje, se llamaba la novela. Dediqué a ella casi un año. Me enfrasqué de tal manera que mis amigos me dijeron que me estaba viniendo de narices, que qué bien que volviera a ser yo mismo. Los meses pasaban y tenía olvidada a Francisca Fernanda. Terminé el libro y esperé a que algunos amigos a los que les había pasado las galeradas, colegas muchos de ellos de profesión, dieran su opinión. De manera conjunta, me volvieron a pasar el número de teléfono de Francisca Fernanda, que al parecer se había mudado, por si no lo tenía o lo había extraviado.

Antanas Ovicius hacía gala siempre que podía de una absoluta falta de formación. Presumía de no haber leído ninguna obra de referencia, ni tan solo durante el periodo escolar, de no conocer nada de los ambientes literarios ni actuales ni pasados. Fardaba de desconocer nada de la obra de los románticos, de los naturalistas, de desconocer quién era Shakespeare, Cervantes, Jorge Luis Borges, Mujica Lainez, Pérez Andújar, Rodolfo del Hoyo, Luis de Góngora y Argote, Lenin, Bolaño, Arturo Pérez Reverte, Javier Reverte, Nikolai Gogol, Pemán, Marius Sampere, Cortázar, Jorge Bucay, Francisco Casavella, Vázquez Montalbán, Juan Marsé, Marx, Freud, Jorge Valdano, Picco della Mirandola, Pedro Cano, Lorenzo Silva, Mao, Ana Rosa... y sin embargo, su obra literaria, de fuerte carácter, personal e intransferible, no podía huir de un tufillo a catálogo de casa de muebles buena, de las de las fotos grandes, de las de nombres ininteligibles pero de gran atractivo sonoro, que no podías más que ponerte a pensar en ambientes fríos y en ciudades repetidas en serie que no dejan de dibujarse una detrás de otra en la mente de tantos y tantos. Como en la mente de Antanas Ovicius.

En el cielo, en el cielo es donde debe estar Obecio Kastropol. En el cielo, rodeado de arcángeles y de monjitas buenas que le cuiden y le tengan siempre bien, tranquilo y cómodo, bondadosamente tratado. En el cielo, allí es donde debe estar el autor de monumentos literarios como 'Cristo y yo', 'Diálogos con Dios', 'Obras cristianas para niños con hambre', 'Catálogo de santos y santas para el hombre contemporáneo', 'Mis problemas con la Fé', 'Guerra para los corazones hambrientos de amor', 'Santa Catalina al alcance de todos'... Ahí es donde debe estar. Ahí es donde le queremos los que hemos bebido de su obra y quienes hemos seguido sus pasos hasta el mismo lugar en el que Kastropol ubicó el nacimiento de Santa Catalina sin ser aquel el lugar de nacimiento de Santa Catalina, lo que nos movió a todos a hacer una lectura crítica de la obra de Kastropol y descubrir que, tras aquella obra beata y santa, se escondía nada más que un pasatiempo y que Kastropol no es más que el seudónimo de un ciudadano chino que, aficionado a la imaginería religiosa, inventó todo un mundo. Que él esté en el infierno y que Kastropol viva en la gloria.

Mi padre me ha recomendado un libro. Un libro que a su vez le han recomendado unos amigos. Se ve que es de un escritor que al parecer es de la misma ciudad que nosotros. Es decir, es vecino. Y me dicen que es muy bueno. Que es un chaval que dicen que me conoce y que ha empezado a escribir y que ha trabajado en una radio y en una televisión local. Se ve que ha estado trabajando fuera mucho tiempo y ahora ha vuelto a la ciudad y que ha escrito un libro sobre lo que ha visto aquí y la gente que ha conocido y eso. En plan novela. Y dicen que está muy bien. Mi padre dice que me gustará porque se parece un poco a lo que escribo yo y que seguro que me gusta. Que seguro que me gusta. Que seguro que me gusta. Que seguro que me gusta. Que seguro que me gusta. Que seguro que me gusta. Que seguro que me gusta. Que seguro que me gusta. Que seguro que me gusta. Que seguro que me gusta. Que seguro que me gusta. Que seguro que me gusta. Que seguro que me gusta. Que seguro que me gusta. Que seguro que me gusta. Que seguro que me gusta. Que seguro que me gusta. Que seguro que me gusta. Que seguro que me gusta. Que seguro que me gusta. Que seguro que me gusta. Que dice que me conoce.

martes, 6 de junio de 2017

Indepencia


Ayer, por no decir siempre eso de 'el otro día', por cambiar, por no estar diciendo siempre lo mismo. Ayer, caminando por el único lugar que conozco, mi calle, casi llegando a la esquina con la calle Cultura, un carro de supermercado salió a mi encuentro y al de un coche que venía casi en paralelo y se tiró en el suelo volcando todo su contenido, que era heterogéneo y diverso. Como quiera que detrás del carro de supermercado nadie salió a reclamar ni su propiedad ni su contenido, me dispuse yo mismo a retirarlo del mismo centro de la calle y devolver a su interior parte del contenido que llevaba. Concretamente, una suerte de bomba de bicicleta o de inflar balones, pero deshilachada y no sé porqué ese deshilachamiento. Había una bolsa también con diversas ropas, pero obvié su contenido. Seguí mi camino recibiendo la indiferencia del conductor que consideró, creo, una obligación mi comportamiento cívico y personal. También de los transeúntes, que no consideraron darme conversación ni nada aunque dije... 'vaya, el carrito ha venido solo'. Ni una palabra. Unos pasos más allá, los propietarios del carrito proseguían su trabajo invisible. Va la cosa de puta madre.
Esta mañana, toda vez que he saludado a Javi Jareño, (las estadísticas hablan de un Jareño cada vez que camines por mi calle), me he tropezado con un calcetín solitario en el suelo. Un cartel de 'esto no es un contenedor de muebles', en la puerta del colegio Fray Luis. A la vuelta, ya no había un calcetín sino otra bolsa llena de ropa en la acera.
Ayer, también ayer, siempre ayer, volviendo del metro, un músico ambulante se subió en el vagón y comenzó a interpretar 'Qué tiempo tan feliz'. Unos turistas que yo supuse en primer lugar chinos, luego japoneses y ya con la mente libre y fluyendo, filipinos pero radicados en los Estados Unidos, sacaban fotos al intérprete. No solo los más maduros, también las chicas más jóvenes del grupo, a las que le llamaba la atención semejante espectáculo. Qué tiempo tan feliz, que nunca olvidaré. Hemos venido unas cuantas familias a pasar unos días y en esa ciudad maravillosa que está a la orillita del Mediterráneo se puede encontrar uno cualquier cosa. Gente cantando en el metro, la maravilla.
En mi calle, hace unos años, hubo una pintada justo delante de donde vivo, una pintada que rezaba: Indepencia. Hace años que ya no está. Pero estos días he descubierto que justo delante, alguien ha pintado Casablaca. Un homenaje sentido y particular a toda una herencia cultural.
La calle. Ese lugar al que te asomas de nuevo y que ves dónde empieza y donde acaba. Con cacas de diferentes colores en el suelo. Con calcetines. Con pintadas escritas de aquella manera, a prisa y corriendo. Un mundo que está esperando que alguien lo tome de la mano y lo acompañe a la puerta, al otro lado del puente, vete y no vuelvas más.
Un mundo de carritos de supermercado llenos de cosas, hasta arriba, que aprovechan la hora de los cierres, de menos trasiego callejero o de más trasiego o no aprovechan nada.
No sé ni lo que digo. Algo hay que decir.
Una calle en la que la gente escribe comiéndose las letras. Una calle llena de bloques de enfrente.
Gente sacando fotos a personas intentando ganarse la vida mientras mezclan Qué tiempo tan feliz y Kalinka. Personas esperando a que acabes de buscar bien el euro o lo que tengas, que no tienen prisa. Personas que saben que alguien recogerá el carrito de supermercado de mitad de la calle.
No pasa nada.
No está pasando nada absolutamente nada. Ni por la indepencia ni por Casablaca.
Va la cosa de puta madre.