viernes, 29 de abril de 2022

Gran Biblioteca Universal del Pensamiento


Anastás Vandeloff vuelve por sus fueros con una novela costumbrista en la que a sus protagonistas les pasan cosas, conocen gente y visitan sitios. Una novela que lleva por título 'Haber' y que se mueve por derroteros ya transitados por el autor de 'A ver', 'Ver' y 'Saber', cimentando una carrera que le ha llevado a ser considerado como uno de los escritores vivos con mayores posibilidades de alcanzar la categoría de clásico una vez que haya muerto. Anastás Vandeloff ha presentado su nueva novela en una entrevista al diario 'Pormenor', en la que ha declarado que la literatura está más viva que nunca y que tanto lectores como creadores deberían felicitarse por estar viviendo una edad de oro de las letras. Estas declaraciones han suscitado una reacción visceral por parte de quienes llevan décadas clamando por la desaparición de la literatura y el fín de la cultura. El crítico Fermín Valdealomar, de la prestigiosa revista literaria 'Nieper y Niester' ha calificado a Vandeloff como un iluso y una lástima el tiempo que se emplee en pretender salvar algo que a todas luces ya no.

Carmina Recabarren se luce en 'Arias Térmicas'. Una auténtica obra de orfebrería poética, lírica, sensorial, que nos aclara la visión del mundo de una manera tan real, tan perfecta, que pareciera que nunca nadie hubiera encontrado el significado de las palabras y las hubiera combinado de manera tal que las imágenes que crea fuesen como lentes que nos ayudan a corregir lo defectuoso del entorno. Una maravilla constreñida a unas pocas páginas que seguramente será una de las piezas imprescindibles del panorama literario de este curso. La obra de Carmina Recabarren, cada vez más conocida y reconocida, va camino de ser un complemento ideal para caminar por la vida sin pausa pero sin prisa. 

Son seis ya los discos que Almon Deferris ha publicado y en todos ellos encontramos el mismo defecto. Él. Él, ya sea acompañado por una banda o por una guitarra tocada por el mismo, supone una presencia ciertamente insoportable en todas y cada una de las hendiduras del vinilo, de los cortes del láser, de los pedacitos de cromo, de lo que sea que lleven dentro las canciones del spotify. Él. Su voz, su presencia, lo que transmite en cada una de las canciones que ha compuesto a lo largo de su carrera, suponen una prueba insoportable para el melómano que, por buena voluntad, por afinidad personal, porque no le quede más remedio, haya de acercarse a su música. Reseñable por su parte, ha sido el esfuerzo de la cantautora Adelina Usinos, demostrando que las canciones de Almon Deferris no son intrínsicamente malas, sino que él las hace malas. En su disco de versiones 'Dealmon', coge diez temas del uruguayo y los interpreta casi sin cambios o arreglos nuevos y oiga, qué cosa tan bonita. Es que es él.

'Él', es el título del ensayo de Filemon Malinovski que trata sobre uno de los temas imprescindibles de nuestro tiempo que no es otro que el análisis de 'él'. Un ensayo donde Malinovski nos enseña quién es, quién puede ser, quién debería ser y si ese 'él', podemos ser cada uno de nosotros. Si somos nosotros. La construcción del otro, de alguien que no conocemos o que conocemos pero queremos que tenga la personalidad que a nosotros nos interesa. El otro como malo, el otro como bueno, el otro como vete a saber qué pero que nos tiene todo el día obsesionados. Obsesionados. Todo el día. Con él. Con 'él'. Que no es lo mismo.

Miles de personas arracimadas en las puertas del aeropuerto de Copenhague esperando a que aterrice el avión de la famosa cantante Reila. El último disco de Reila, titulado Ponderosa, ha supuesto un auténtico bombazo sonoro para sus millones de fans. Y ha conseguido sumar a millones de seguidores más, que hasta ahora no se habían atrevido a conectar con su música. Un disco compuesto en los estudios Nihil de Toronto con el prestigioso KIKarro a los mandos en el que se ha hecho una apuesta por el minimalismo de tal manera que los 58 minutos que componen el disco únicamente tienen quince segundos de sonoridad y el resto es silencio. Y en esos quince segundos está todo. Y solo sale ella cantando un poco con una guitarra de palo de fondo que rasguea algo. Infinito. 

jueves, 28 de abril de 2022

Roberto Bolaño


Hoy es el cumpleaños de Roberto Bolaño. Hubiera cumplido XX años. Escritor chileno, criado en México, catalán aunque tú no lo supieras. Esta entrada no tiene ningún objetivo más que el de intentar reproducir la sensación que tuve la primera vez que leí Estrella Distante y que me ha vuelto a venir a la cabeza cuando, por casualidad, he visto que era su cumpleaños, junto con la muerte de Klaus Schulze o el cumpleaños de Kim Gordon. Las efemérides nos dan estabilidad. No quiero escribir sobre temas que bifurquen del tema principal. Este texto vale solo para recordar esa primera vez que lees a Roberto Bolaño, que lees Estrella Distante y algo te dice que esa persona que está detrás de todo, está haciendo lo que tú has querido hacer o te hubiera gustado hacer y, sobre todo, está haciendo lo que te gusta leer. No entraré en la vida de Roberto Bolaño y sus vicisitudes, su temprana muerte, el éxito tardío, la moda Bolaño. Solo me gustaría recordar esa sensación que tuve cuando leyendo Estrella Distante, relata la escena en la que Carlos Weider pilota un avión sobre un campo de prisioneros justo después del golpe de Estado de Pinochet y escribe sobre el cielo: 'La muerte es amistad, la muerte es Chile, la muerte es responsabilidad, la muerte es amor, la muerte es crecimiento, la muerte es comunión, la muerte es limpieza, la muerte es resurrección'. Esa sensación de que alguien está haciendo algo descomunal, bestia, enorme, terrible, describiendo una escena atroz, todas esas palabras que ya no se te van a ir nunca de la cabeza. La muerte es Chile. No sé las veces que habré escrito esto antes. Luego, como una obsesión, vendría la lectura de casi todos sus libros, no sé si todos. La literatura nazi en América y saber otra vez que es eso lo que tú hubieras querido algún día haber tenido el talento y la disciplina de hacer. Y llegas a 2066 y piensas que es quizás el mejor libro que vayas a leer nunca, que ahí está ya todo, o tantas cosas. Y te metes en Los Detectives Salvajes y es tan fortísima la impresión que te causa esta novela que no es novela porque es la vida de quien solo piensa que se puede escribir y contar que se quiere escribir que incluso te decides tú a escribir. Cómo sería de fuerte el impacto de Bolaño y sus detectives salvajes que la única vez que lo hice en serio, fue gracias a él. Y nada más. Y los libros de cuentos y las obras póstumas. Todo lo demás. Sentir algo especial cuando en la librería ves algún libro suyo, cuando vas a comprar y piensas 'ojalá no hubiera leído nunca Estrella Distante y pudiera hacerlo otra vez por primera vez. ¿Cuántas veces has regalado Estrella Distante? Yo muchas. 

miércoles, 27 de abril de 2022

The Batman - Matt Reeves


Y está todo muy oscuro y ves que te va a costar seguir la película porque básicamente te cuesta ver. Y ves que a los cinco minutos la compañera ya está durmiendo. Y está todo oscuro y entiendes que no quieren que se le vea demasiado la cara a Batman. Y ves que Batman a veces lleva capucha para darle ya un toque como más mundano pero a la vez más oscuro para que no se le vea la cara de ninguna manera. Y hay alguna vez en la que le ves la cara y es la cara del de Crepúsculo pero es una cara rara. Y hay una trama por la que deben pillar a alguien, que es el malo, que se está cargando gente importante así como por la cara. Y está muy oscuro y te cuesta seguir. Y te quedas dormido. Y cuando despiertas estás un poco atontado. Te sigue costando mantener el hilo. Miras cuánto dura esto. Dos horas y pico. Nen. Y estás viendo que aparecen personajes. Y siempre llueve. Y me quedo dormido otra vez y cuando despierto ya no está el personaje ese que era malo y que era como clave del tema. O quizás no. Y parece que todo se va a resolver y quedan veinte minutos por delante. Pero claro, es que era mentira y no se iba a resolver así tan sencillo. Y es entonces cuando ya al final entiendes de que va todo esto de que la peli sea oscura y no se vea una mierda y estés deseando que se acabe para salir a la terracita y mirar al cielo porque válgame la virgen qué esfuerzo. El tema está en el mensaje final. Un mensaje final basado en que no se nos vaya la pinza. La venganza. Yo soy la venganza. Pues no. Menos venganza y menos hacer el tonto, el loco, el mesías, el iluminado y vamos a llevar las cosas con un poco de cabeza. Un poco como una respuesta al Joker del Phoenix. Si allí el tema era exponer que las cosas se podían llevar al extremo simplemente porque te había ido medio regular, sin más que aportar que me cago en todo ya, aquí el tema es pillar al zumbado que quiere vengarse porque le han puteado de lo lindo y decirle, ese no es el camino. Dos horas y media para lanzar el mensaje final. La violencia no es el camino. Y ni que sea Batman que también tiene lo suyo y sus cosas interiores que le llevan a tener ese dolor así como profundo y oscuro, pues que no. Que llevarse bien los chavales y que en la próxima filmen más secuencias de día. Por lo que valga. 

martes, 26 de abril de 2022

Crónica del #PleGramenet de abril. Presente.


Hombre, querido amigo. Pero bueno, encantado. Qué tal, cuánto tiempo. Hombre, tú también por aquí. Pero bueno, dichosos los ojos. Vaya vaya, si ya estamos todos. Madre mía, pero qué te ha pasado hombre, que solo han sido dos años... Mi querido amigo. Amigo, amigo, amigo. Ayer volvimos a vernos las caras, no solo a vérnoslas, sino a sentirlas de alguna manera, porque a ver, tampoco es que antes no las sintiéramos, ni que el hecho de tenerlas presencialmente delante fuera algo que cambiase diametralmente el sentido de las cosas. Quizás las hace más reales. La realidad tangible en qué se diferencia de la virtual. Pues en que las puedes tocar, por eso se llama tangible. Pero claro, si tampoco puedes tocar, lo que se dice tocar, entonces qué. Qué es lo que tenemos. Un apretón de manos. Un golpecito en el hombro. Un guiño. Otro guiño. Otro golpecito. Palmadita. Te he visto, sé que estás aquí, te voy a tocar para que te des cuenta de que te tengo aprecio o te tengo en cuenta o que me la tengas tú. Para eso sirve. El pasilleo. Siempre recordaré a un ex compañero que me decía que lo que a él le gustaba de verdad de todo esto de la política era el pasilleo. El pasilleo, hombre, querido amigo, te estoy saludando pero en realidad me estoy saludando a mi mismo, creyéndome que soy alguien dentro de este mundillo, de esta sala, de estos cargos honoríficos. Soy alguien. Hablo con gente importante en esta ciudad en la que todo se reduce a unas cuantas calles y un edificio en torno al cual revoloteamos como las moscas en torno a una bombilla. Ya hemos vuelto a los plenos presenciales. Los plenos municipales en vivo y en directo, con público que puede menear la cabecita mientras hablas, con los murmullos del metapleno detrás de ti comentando las jugadas, haciendo observaciones, dejándolo caer. Los plenos presenciales y las miradas vigilantes, pocas, porque el pleno de ayer no registró una gran entrada y si la registró en algún momento fue para escuchar el informe de la Defensora de la Ciudadania. La Pepa. No entraré a calificar el contenido del informe porque de eso seguro que se encargará otro. Otro medio de comunicación local, cualquiera. O algún espacio de las diversas fuerzas políticas de la ciudad que lo hará. Yo simplemente diré que el informe dice una cosa y nuestras caras dicen otra. Queremos que el informe diga cosas que nos den la razón. A unos y a otros, y quizás no le hacemos ningún favor a la Defensora defendiéndola tanto. Querido amigo. Hola guapa cómo estás, te sorprende que te escriba. Vivimos en una ciudad en la que pasan tan pocas cosas que hemos perdido el interés por las cosas que pasan. Vivimos en una ciudad tan pendiente de que pasen cosas que, cuando pasan, no las sabemos explicar. No tenemos a nadie que las explique. No necesitamos a nadie que las explique ni que nos las cuente. No necesitamos ni una voz crítica, ni una voz alternativa, ni una voz al margen, ni una voz excéntrica, porque no sabemos qué hacer con ellas. Voces se alzan, cuentan una versión de los hechos, pero son versiones tan sesgadas, tan personales, tan poco objetivas, como esta misma, que a quiién le pueden interesar más que nosotros mismos. Un pleno presencial y la sala a la mitad. La Defensora concluye su intervención, los grupos de la oposición la animamos, el equipo de Gobierno no sé si de manera sorprendente o sorprendentemente estudiada, decide hacer una intervención exculpatoria de si mismos ateniéndose a la ley y al poder de la ley y el volumen de sus intervenciones y la grandiosidad de su gestión y que, al fin y al cabo, la Defensora y su oficina son poca cosa. Y agradecen su trabajo y sobre todo que esté callada en los medios y a otra cosa.

El resto de cosas, y por eso hago un punto y a parte, tienen que ver con puntos, gestiones, movidas, temas que son de interés nacional además y en algunos casos internacional. La paz, la amistad, las miradas que se cruzan, perdona, no, perdona tú. Presente y futuro. Pasado mañana. La gente abandona el pleno municipal y nos quedamos cuatro personas, luego tres, luego dos, o éramos tres, yo que sé. El caso es que al final estoy solo de público y son solo las diez de la noche. Pensaba que acabaríamos antes, pero es que claro. Y al final qué. Pues que estamos ya en el mes de abril consumido y llega mayo y queda exactamente un año para las elecciones municipales. Dónde nos sentaremos, dónde estaremos, a quién le daremos la mano, quién nos la estrechará. O seremos como esas mujeres del SAD en la puerta del Ajuntament intentando hacer ruido para que se les haga caso. Titanic. Qué ocurrirá. Hace frío en la sala de plenos, cosas que no cambian. El chorro de aire sobre la calva. Hay quien pregunta porqué la cámara la tienen encima. Preguntas. Consejos. Te compras una pantallita que te protege. Es que válgame la virgen. 

lunes, 25 de abril de 2022

Crónica de la Diada de Sant Jordi en Santa Coloma. Monzón.


Dicen que es el día más bonito que hay. Dicen. El día más así. Pero. Quién iba a pensar. Te levantas por la mañana tempranito, porque hay que empezar a montar antes de que esté puesta la Plaça de la Vila y miras por el balcón. Y está lloviendo o ha llovido. Y dices, bueno, está lloviendo. Decían, decían que iba a llover por la mañana y que luego estaría la cosa así así pero no fue así. Decían que tendríamos Sant Jordi, decían. Y tuvimos varias cosas. Un tobogán climático y cicloclimático o vete tú a saber qué. Todos con nuestros libritos bien puestos, con los de los autores recomendados y con las pilas de segunda mano. Todas las manualidades que se hicieron durante semanas, expuestas para que la gente no se lleve rosas que las rosas ya no se llevan que se llevan otras cosas y no seas antiguo y compra otra cosa, todas esas manualidades bien colocaditas. Y chof. Y agua, y chaparrón, y del chaparrón al ciclón, y del ciclón a la pedregada, y de la pedregada a cuuidado que a esos se les va la caseta al garete. Y a pasear por las casetas pero poco porque es que te vas a mojar y qué se os ha mojado. El día más bonito del año, dicen. El día en el que íbamos a reencontrarnos con nuestro público, decíamos. Qué contentos estamos porque recuperamos  nuestras tradiciones, era el leit motiv. Pues que a las cinco y media de la tarde estábamos ya recogiendo porque el sinvivir de verlo todo mojado era superior a ganar esa competición moral de 'el último en recoger'. Los y les Comuns no estamos para ganar la competi, estamos para otra cosa. Libros, leer, la lectura, la cultura. Como siempre estamos hablando de cultura y estamos hablando de política. Estamos hablando de política con todo el mundo. Qué va a pasar. Qué nos va a pasar. Qué les va a pasar. Qué es lo que tenemos y qué es lo que hay. Cuál será el futuro. Qué es lo que consideramos como presente. Qué pasó en el pasado. Cosas. Temas. Movidas. Encuestas. Reencuentros. Libros. Hemos dicho que íbamos a hablar de cultura. De libros. Y no sé qué decir o qué puedo aportar yo en ese tema. Una vez yo quise escribir un libro. Ya sabéis la historia. Un año, un año que igual no llega nunca, pero un día llegará y diréis que no nos habías advertido de nada, lagarto, veréis un libro mío en una de mesas y diréis, pffff, menudo truño y ni siquiera lo compraréis por compromiso, por colegueo, no existirá ni siquiera el instagram para poder decir que tenéis un libro mío. La cultura, el día más bonito del año, dicen. Buscar un libro entre las mesas, el año pasado acerté de lleno, y este año ni siquiera he podido pasarme por la casetita del PCPC para comprar una de esas chapas extemporáneas que me pongo mientras critico la parafilia comunista. Caras de espanto, granizo, viento, el día pasa entre ratos de sol que aprovechamos para repartir un poco del Full que nos hemos currado como Comuns y volver a poner los plásticos en su sitio. Qué va a pasar. Nos va a llover, vienen nubes desde el otro lado del río. El día más bonito del año termina con un bocadillo en la Cantina y cansado a casa, casi durmiendo por el camino. Pero ojo. Algo ha cambiado. Un gusanillo ha entrado en nuestro cuerpo. El del callejeo, el del encuentro, el del buen rollo, el qué pasa, pues aquí. Un Full, gràcies. Pena de monzón. 

jueves, 21 de abril de 2022

Crónica de una Semana Santa en Vilches


 Yo podría poner alguna foto de esas en las que se ve lo verdecito que está todo y lo que cambia Vilches y sus entornos de estar en el terrible mes de Agosto a estar en esta Semana Santa, mes de Abril, donde todo está como para poder vivir y para poder disfrutar, pero siendo esa una imagen bellísima que enamoraría a quienes quisieran encontrar un destino propicio para las vacaciones, no ilustra lo que es ir a Vilches. Haga frío, haga calor, haga mucho calor, haga un calor que se te meta por la boca y te cueza el cerebro, o haga un tiempecito bueno que te apetezca estar en la calle a cualquier hora. Haga bueno o haga malo, lo que mola de ir a Vilches, lo que al cabo de tantos, tantísimos años, hemos conseguido con tanto ir, con tanto no perder, con tanto estar, es haber conseguido algo tan espectacular como un grupo de gente que te siente como uno de los suyos y que hace sentir como uno más a cualquiera. Y eso es lo que realmente hace de la experiencia vilcheña algo que no se compara con el destino bonito, con el paraje maravilloso, con la playa solitaria, con el atardecer, con el vino de denominación, con el sendero que nadie había pisado jamás. Eso es y siempre ha sido ir a Vilches. Supongo que por eso nos hemos perdido muchas veces tantas y tantas cosas geniales que hay que ver y que vivir en esos entornos, porque nos hemos encandilado con estar allí, solo allí, escuchando a la gente hablar, contar sus cosas, explicar su vida, con su acento, sus maneras, su desto. Cortemos rápido esta especie de introducción que pareciera digna de ese típico cronista de ciudad con aspecto de fachoso revenido que utiliza palabras relamidas para contar algo muchas veces visto. Digamos simplemente que estar en Vilches, vivir la experiencia vilcheña, tiene mucho de sentarse, que vayan cayendo botellines, comer y dejarse ir 

Comencemos por el jueves y obviemos un viaje de ida plagado de sobresaltos en forma de caravanas interminables, lluvias torrenciales por toda la fachada mediterránea y buena parte de la provincia de Cuenca. Olvidemos eso. Vayamos directamente al cerro y vayamos a ver el Cementerio y la visita de rigor, identificando por primera vez en solitario dónde está cada uno y dónde se ubican los que han ido llegando, del Tito Basilio a la Abuela Pepa. Y del cementerio al Castillo mira tú que vistas. Perdón, no he dicho que este viaje lo hacemos con dos colegas colomenses, Sancho y Esmeralda. ¿Cómo recibirán ellos lo de venir a Vilches? Siempre que viene gente al pueblo pienso lo mismo, yo me lo paso muy bien, pero no sé si a la gente le gustará lo que a mí me gusta. Yo que ya disfruto con ir al MásyMás a comprar y a ver a quién te encuentras. ¿Les gustará? ¿Entenderán el rollo? Visitamos el Castillo y ya casi de bajada, un matrimonio con unas niñas pequeñas, de repente una de las niñas se arranca cantando el 'Andaluces levantaos'. Casi nada para empezar. Nos vamos camino de la plaza y en la plaza vemos que está abierto el bar Las Olas, el preferido de mis padres. Hace mucho que no estaba abierto. Y allí que empieza la historia. Allí ya me preguntan por mi tito Basilio, cómo se acuerda de él la gente. Y de ahí pasamos a los Cazadores, lugar ya de referencia al que hay que ir para que quien sea tímido o tenga algún tipo de remilgo, se lo quite de golpe. Si ya aceptas Los Cazadores, todo lo demás viene seguido. Allí comemos y volvemos a comprobar que la simpatía local te viene a así de golpe y ya no se te va. Y llega Marina y la inmersión es completa. Marina, antes ya nos hemos encontrado con María José y María que nos lo han advertido, nos dice que hay que ir al Lagrimeo, la procesión de las Lágrimas. Pero no ir, se trata de contemplarla en primera fila desde el Aljarafe. A cien por hora todo. Vamos. Esa procesión que no llega nunca aunque la estás viendo venir desde hace una hora y media. Y vamos al campo a comprobar cómo es eso del campo, y el campo nos sorprende tan verdecito que parece mentira. Y para qué vamos a ir enumerando todos los bares, aquello o lo otro. Acabamos antes diciendo los bares a los que no hemos ido: Rafi, Ginés, Buen Gusto, el del Roberto... El primer día termina con una visita al Garden y la impresión de que ya nos hemos metido en la dinámica desde el primer momento. 

Marina, María, María José, Bartolo, Antonio, Yolanda, Paqui, la tropa. Algunas compañeros y compañeras y otras no lo sé. Esta gente tiene que volver. Durante la procesión del lagrimeo, nos dicen que un capataz ha pedido que para las próximas vuelvan a ganar las elecciones y ha dedicado una levantá al tema. No te lo pierdas, los socialistas apelando a los seres del espacio. Falta un año para las municipales y se nota en todas partes, también aquí. 

Al día siguiente vamos de visita a Almuradiel. Almuradiel es un pueblo que está al pie de Despeñaperros y por el que pasamos cada vez que vamos a Vilches y jamás paramos. Resulta que Esmeralda tiene familia allí. Siempre decimos que los vilcheños somos un poco manchegos, pero los manchegos vemos que no hablan como nosotros, hablan con las eses, lo pronuncian todo, pero hay algo familiar en ellos. Para empezar, el apellido Lozano, que parece internacional y transfronterizo. De la visita de Almuradiel pasamos a ir a comer a la Fernandina. La Fernandina, la Isabela, La Carolina, Arquillos, Aldeaquemada, tengo mucho interés por esas poblaciones creadas por Carlos III, repobladas con colonos centroeuropeos. Jamás investigaré en serio sobre nada de eso. En la Fernandina se come como dios. Y hemos quedado para ir a Giribaile con una guía de excepción, la María, que nos lleva hasta casi el pie del Castillo. Lo dicho. Irlanda. Alucinante comprobar cómo cambia un paisaje en unas semanas. Dentro de nada todo será amarillo y no habrá dios que pare, pero ahora es la gloria. El castillo de Giribaile ahora son unas ruinas, pero en su día tuvo que ser imponente. Vámonos, asustamos a unas ovejas, a bastantes ovejas, y nos vamos. Mañana más. 

Comilona en casa de la familia de Marina. Con toda la tropa. Misión especial para probar la harina titos, que mi madre también llama leche pájaro, y un arroz con conejo. Un día genial donde se mezclan los Chemical Brothers a todo meter, el calorreo inmortal, y las ganas de escuchar a mi gente, a la gente de mi pueblo, hablar y hacer. Qué quieres, es mi pueblo. Recapitulemos, soy catalán pero mi pueblo es este, es también este. La de Marchena cuando llega me dice que 'vosotros sentís el primer cohete y ya estáis aquí'. Ea. Quien quiera pensar que soy menos catalán o que Catalunya me la sopla o que soy un nostálgico de esos de Ciudadanos, en fin. Menos catalán. Poco catalán. Nada Catalán. En fin. Es muy largo de explicar y tampoco tenemos todo el día. Es una experiencia vilcheña completa, como cuando éramos pequeños y mis padres quedaban con los vilcheños de la Telefónica y se juntaban y era todo un follón de mil demonios de gritos, gente hablando más, gente hablando más todavía, más hablar, más gritar, y un cachondeo constante. Ese sábado ya valió por toda la semana santa. 

El domingo tocó naturaleza. Aldeaquemada, Despeñaperros, la Cimbarra, un paisaje que está ahí mismo, a nada, a tocar, pero al que nunca he ido. Y merece mucho la pena. Ver las águilas, los buitres, el verde otra vez. Cómo llama la atención tanto el verde. Hace calor ya, pero hay agua en el salto de la Cimbarra. Me acuerdo de cuando Fabri nos hablaba de La pequeña niña de la Cimbarrilla. Y acabamos el día yendo de visita a Linares. Han puesto un Land Rover en una rotonda. Damos un paseo, visitamos algún bar, está la Carbonería cerrada, huele a cera. Nos vamos ya. Me acuerdo de Robin y de Manolo. Y de mis titos y mis primos. 

También me acuerdo de Marijose, de la Isabelita, de las primas a las que no veo, la Juli y la Juani, y de las primas a las que tampoco veo. Este año he visto al Sebas, he visto también a la Rocío, como siempre hemos hablado poquísimo, y al menos hemos podido coincidir en algún sitio con el Jordi y la Amanda. No he visto a ningún Berna. Al Argudo lo vi cruzando la calle un día, él no me vio a mi.   

Y nos vamos. Y han sido cuatro días y como siempre saben a poco pero mi estómago también es persona y necesita parar. Cuatro días de gloria gracias a esa gente que te hace sentir como si fueras de allí de verdad, como si fueras otro más, aunque haya a quien eso le parezca mal, pero a mí me parece un orgullo que alguien diga 'ojo con este que es de Vilches', solo por eso ya estaría. Gracias a todos y todas por estos cuatro días que sirven para tanto. 

miércoles, 20 de abril de 2022

Hemmano


Amigo. Hermano. ¿En qué consiste tener un hermano? ¿Es lo mismo ser un hermano mayor que ser el menor? ¿Es un hermano tu amigo? ¿Tiene que ser tu hermano como tú? ¿Aceptas que tu hermano no sea como tú? ¿Es tolerable que tu hermano tenga gustos propios, ideas propias, iniciativas propias? ¿Se puede consentir que tu hermano no piense exactamente como tú? ¿Puede tu hermano ver la vida de una manera distinta? ¿Hay otra vida? ¿Existe algo más allá de los pensamientos fundamentales heredados y de línea inmarcesible que seguimos hacia alguna parte que nos prodigue una vida tranquila? ¿Quiere mi hermano esa vida tranquila que yo quiero? ¿Qué vida tranquila es la que yo quiero? ¿Es necesario hablar de uno para hablar de su hermano? Surmano. Hemmano. ¿Cuánto tiempo haces que tienes un hermano? ¿A qué edad comenzaste a tener un hermano? ¿Qué es lo primero que recuerdas de tu hermano? ¿Qué es lo primero que recuerda mi hermano de mí? ¿Cuándo se olvidará mi hermano de que tiene un hermano? ¿Recuerdo yo todos los días que tengo un hermano? ¿Cuántas preguntas se puede hacer un hermano sobre su hermano? ¿Cuántas bandas pueden formar dos hermanos? ¿Cuántos atracos a mano armada a la música pueden hacer dos hermanos? ¿Porqué no ha habido más atracos conjuntos en otras especialidades, en otras materias? ¿Acaso no hay suficiente vida como para que dos hermanos no puedan cometer atracos sin otro objetivo que cometerlos? ¿Cuántos más hermanos hubieran sido necesarios? ¿Hubiéramos necesitado otro hermano? ¿Qué hubiera pasado si uno de los dos hubiera sido una hermana? ¿Y si hubiéramos tenido una hermana más? Surmana. Hemmana. Sista. ¿Hubiera habido mucha diferencia? Seguro. ¿Qué es eso de tener hermanos? ¿Cuánto hace que no veis a vuestros hermanos? ¿Hacéis vida al margen de vuestros hermanos? ¿Hacéis cosas con vuestros hermanos? ¿Tenéis algún nexo en común con vuestros hermanos más allá de las herencias y de las cosas genéticas? ¿Son las cosas genéticas importantes? ¿Existe eso de la genética? ¿Cuántas preguntas son necesarias para iniciar el texto sobre un hermano que cumple años? This is your birthday, it's my birthday too. ¿Qué le has regalado a tu hermano? ¿Cuántas cosas tiene tu hermano? ¿Qué necesita tu hermano? ¿Cuánto sabes de tu hermano? ¿Cuándo va a empezar este texto sobre tu hermano que cumple años? 

miércoles, 13 de abril de 2022

La República


 Yo ahora podría hacer como que lo de la República no me va. O que es un tema antiguo. Que hoy me acuerdo y que pasado mañana pues ya a otra cosa que seguramente será tan improbable como la República. Este 14 de abril no es aniversario de nada, no es centenario de nada, no es nada. Es una conmemoración que nos sirve para recordar que tenemos esto pendiente. La República. Una forma de gobierno y una forma de vida. Las personas que somos de izquierdas pero las personas que son de derechas. Republicanas todas. Puede ser. Debería ser. Una república en la que nos quitásemos de encima una forma de gobernar y de vivir basada en que los cabrones nos quitan lo que quieren y encima tenemos que estar agradecidos porque nos dejan vivir. Básicamente. Hoy he visto la foto del antepasado, el abuelo sencillamente que diría el malacara, de los Medina estos tan resultones que se lo llevan muerto. Esa foto del abuelo entrando en Tocina buscando rojo en el 36. Y como siempre me asalta la duda con la República. Con la conmemoración de la República, con el recuerdo, con las atrocidades que se cometieron para llevársela por delante. Qué hacemos para juzgar a los culpables, qué clase de sistema tenemos que no puede juzgar a esos culpables. Crímenes de guerra. Y quién... ya me contestaron y ya lo sé. Ya me lo tendría que saber. Y aquí estamos. La Loli, la Pepi, la Marifé y yo colgando banderas republicanas en un ratito en el que no llovía, dejando claro que, pese a todo, pese a todos y pese a todas, vamos a seguir haciéndolo. Vamos a seguir con esto el tiempo que haga falta. Aunque ya esté hecho, aunque otros lo hagan mejor, aunque lo vistan con más lustre, nosotros no vamos a dejar de hacerlo. La República en nuestros corazones y en nuestras miradas limpias y sinceras. La República soñada, la imaginada, la recordada, la idealizada, la real, la que nos tocaría, la que podremos disfrutar, la que tendremos que trabajar, la que tendremos que defender, a la que tendremos que atacar, a la que nos gustará volver. Mañana es 14 de abril y como siempre nos tocará mantener viva la llama. Que la llama un día será hoguera. Qué bonito esto último. ¿No?

martes, 12 de abril de 2022

Política francesa




Pues Mélenchon se quedó a esto de pasar a la segunda ronda. Ahora queda muy bien decir eso de que si hubiera habido unidad podrían haber superado a la fascista de Le Pen, pero la verdad es que no puedo precisar muy bien si eso hubiera sido posible realmente o está en nuestra cabeza. Qué sabemos de Mélenchon hasta este momento. Pese a dármelas de que estoy al loro de las cosas y tal, la verdad es que en ese flanco de la política francesa, precisamente nuestro flanco, no ando muy fino. Sé que Mélenchon ha dicho que no a la Otan, que ha tenido posiciones controvertidas en algunos temas que ahora no sabría precisar y que en muchos ámbitos se le considera un poco rojipardo. Pero ha conseguido con todo eso estar nada más que a un puntito de Le Pen, a la que todo el mundo daba por segura segunda clasificada y discutiéndole el primer puesto al candidato oficial de todo el mundo que quiera parecer normal. Todo el mundo quiere ser Macron. Se habla de cómo los socialistas y los republicanos (la derecha conservadora) se han hundido y ya son una cosa del pasado. Creo que Macron puso en su momento las cosas claras. Si los socialistas va a hacer una política socioliberal, mejor crear un espacio socioliberal. Creo, y hago mucha brocha gorda, que eso es lo que quiso ser Ciudadanos, pero se perdió con las banderas. Así, Macron se cargó al partido socialista llevándose armas y bagajes y el partido se quedó con el nomre y sin nada detrás. Una parte se la llevó Macron y la otra se la lleva Mélenchon. Un dato que me interesa, el voto joven. Sorprendentemente, el voto joven es de izquierdas. Pese a Mélenchon, al que retratan como un señor mayor chovinista y tal, la izquierda vuelve a ser atractiva para los jóvenes. Jóvenes urbanos. Otro mito. El de que los barrios populares que antes votaban comunista ahora votan extrema derecha. Basta. Ya está. No es así, no pasa. A la extrema derecha la vota gente conservadora de los ámbitos rurales o ciudades pequeñas. La Catalunya Nord, por ejemplo. Països Catalans. Por cierto que el segundo clasificado ha sido Mélenchon. A la extrema derecha la vota gente que no votaba y gente de derechas de toda la vida. Y la gente de izquierdas que no vota a Mélenchon o a otros partidos, no vota. Dejemos de fustigarnos o querer apelar a la ranciada de que 'hemos perdido discurso de clase' porque la gente no transmuta así como así. A no ser que quieras aprovechar para vender tu ranciada una vez más. El caso es que Mélenchon, con lo que sea, por lo que sea, ha sacado un 22% de votos y se ha quedado muy cerquita de Le Pen y nos vamos a hartar de escuchar cómo lo ha hecho de bien Le Pen para moderar su discurso cuando le ha ido de un pelo, teniendo un buen foco mediático y apareciendo como moderada respecto al tal Zemmour, que párate parao. El caso es que deberíamos estar pensando qué ha hecho bien Mélenchon o bien, si no nos gusta pensar que Mélenchon lo  ha hecho bien por lo que sea, qué es lo que pide una amplia porción de población que busca una salida de izquierdas a la situación local y global. Y empecemos por la gente joven, que de alguna manera no se deja 'engañar' por esos poderes mediáticos tan poderosos y con tanto poder que asustan a los cuarentones y cincuentones que seguimos escuchando la radio, y viendo la tele y buscando con un palillo los restos de la patatita mientras leemos el diario en papel. Los jóvenes, quizás, ya van por otro sitio e incluso pudiera ser que los jóvenes, muchos jóvenes, algunos jóvenes, sepan discernir y no se traguen la matraca que nos venden. Y que a los mayores nos asusta. Los jóvenes, ese misterio. ¿Y en la segunda vuelta qué? Seremos buena gente y diremos que hay que votar a Macron. Está muy bien y es muy fino decir que no hay que votar a Le Pen, pero estaría bien no jugar con las cosas. Porque mandar a la gente a casa como si esto ya no fuera con nosotros, mal. Pero creo que la jugada sería colocar a Macron, que es producto de una jugada rápida y que posiblemente no tenga fondo, para acto seguido conseguir rearmar una posición de izquierdas que recoja el voto joven y un voto cada vez más concienciado de que Le Pen y lo que viene con ella, no es solo una cosa que haga daño a los oídos, es que nos va a hacer daño a la vida. A toda la vida. Así que no juguemos, que salga Macron y a seguir dando la barrila. Porque posiblemente, si sale Le Pen, no haya barrila que dar. Es así de sencillo. Y mientras en nuestro precioso país primaveral, dejamos que VOX acceda al gobierno de una comunidad autónoma y flirteamos con la idea de que puedan llegar al gobierno un día como si fuera un puro juego de matemáticas. Si suman se puede. Quizás, piensen algunos, con eso conseguimos que la gente se de cuenta de qué van los fachas y se líe. No se lía. Nunca se lía si ellos ya están ahí. Y a quien te la pueden liar es a ti. Y quien posiblemente no encuentres nunca más resquicios para poder liarla serás tú. Pero en este país todo eso no nos lo tomamos en serio. O no lo parece. Al final posiblemente sea todo un juego más y una argucia para estabilizar la situación a riesgo de tener el enemigo a las puertas como garantía de que hay que alcanzar algún tipo de consenso. En realidad, qué sabemos de Mélenchon. En realidad, qué sabemos de nada. Supongo que alguien se tomará la molestia de explicarlo de alguna manera y nos dará un poco de luz.  

lunes, 11 de abril de 2022

5 años del 11 de abril


5 años desde el pirfo. 5 años desde el día en el que te cambió la vida y nos cambió la vida a todos. 5 años desde el día en el que nada volvió a ser igual. 5 años desde que te entró una flojera estando en tu Vilches y te llevaron tus amigos y amigas y la mama a Linares y de ahí como un tiro a Jaén y de ahí a casi dos meses esperando a ver qué. Y ya nada fue igual. Tú ya no fuiste igual. De repente, de un día para otro, ya no ibas a hablar más. Sin hablar, Paco. Sin hablar, con lo que tú disfrutabas hablando, un artista de la conversación, del relato, de contar anécdotas de cuando ibas, o de uno que te encontraste, o de cualquiera del pueblo, o de yo que sé, o de cantar alguna canchoneta que se te ocurriera, o de parafrasear a Robin, o a alguno de tus compañeros de trabajo. Eso son cosas de estas. Válgame san valgamé. Paisano. Es anejo. Ay que te engañé, a mí de qué. Podríamos llenar varios gigas de frasecitas, latiguillos, interjecciones, refranillos. Aquellos que se dedicaban a recopilar frases, palabras de Vilches, y tú hacías de Real Academia ambulante para decir 'sí, eso se ha dicho en Vilches de toda la vida'. Y de repente, un 11 de abril, te quedaste nada más y nada menos que sin habla. Podías decir mierda, podías decir joder, algún nombre que otro, mandar 'a tu casa' al Paquito si se enrollaba demasiado. Llamar 'pesao' al Paquito si te chinchaba mucho. Llamar 'Isabelita' a la mama si se te chinchaba ya mucho'. Y repetir Joer y Mierda porque de repente ya no había filtro. Y chasqueabas los dedos y con un chasquido de los dedos condensabas todo lo que te parecía desde el 11 de abril de 2017 el mundo y sus cosas. Mierda. Chasquido. A la mierda. Ese 11 de abril de hace 5 años nos cambió la vida a todos. A la mama le cambió la vida para siempre. De repente se convirtió en alguien que estaba contigo todos los días a todas horas en todo momento. Y pobre de ella que te dejara unas horas, un rato. Nos preguntabas con la cabeza y con las manos ¿dónde está? La mama. Menudo palizón se pegó contigo. Desde Jaén hasta el final. Desde ese 11 de abril. Todos los días. A todas horas. Que han pasado ya cinco años y parece que hayan pasado dos mil años, de la de cosas que hay que contar. Hoy nos acordamos de ti, como nos acordamos absolutamente todos los días y siempre nos acordamos de una cosa nueva. O de la misma pero desde otra perspectiva. Y nos paramos a pensar cuánto hay de ti en nosotros, Y cuánto de la mama. 5 años ya recordando ese viaje en tren que se hizo un infierno hasta llegar a Vilches y no mejoró y si lo hizo fue gracias a toda la gente que te estuvo acompañando cada día y que te siguió dando guerra cada día hasta que ya no se pudo más, pero no por la gente, sino porque ya te cansaste de tanto y pom pom y pom pom y pom pom. Anda mierda ya. 5 años han pasado y han pasado un montón de cosas. Me preguntarías si (así con los dedos juntos y el signo de las gafas) y si el Paquito (mano pasando por la cara del rollo, nada de nada no?) y que dónde está la mama. Y cómo te hacías el ronsa pasando por la puerta del Termes para tomarte un quintito. Y cómo te hacíamos la pirula para que fuera sin alcohol. Es que son demasiadas cosas y es un rollo esto de tener que contar cosas sobre ti solo el 11 de abril, el día de tu cumpleaños y cuando doblaste el gorro. Podríamos estar hablando de ti casi cada día y eso sin ser tú una persona especialmente activa. Ahí en la foto se te ve con un cartelito, en una manifestación, cómo te pillarían para enrollarte en algo que no fuera de la telefónica y poco más. ¿La política? Dos palmadas y mierda. Chasquido de dedos, sal de ahí, mierda. 5 años ya desde que nos cambió la vida y te cambió la vida. Han pasado muchas cosas pero tú sigues pasando cada día. Paquito Molina Garrido.


Foto de Andrés Bolancer

jueves, 7 de abril de 2022

El silencio de un hombre - Jean Pierre Melville


Ahora que Alain Delon ha dicho que por él ya estaría, qué mejor momento para revisar una de esas películas de las que has oído hablar mil veces, que no sabes si la has visto o si has visto Ghost Dog que era una peli basada en. El caso es que toca verla y te das cuenta de que es una peli en la que sabes que muchas cosas no van a pasar. Y va a pasar todo lo que pasa en una peli pero que no te van a contar demasiado. Ya lo estás viendo. Ya estás viendo a Alain Delon haciendo un papel en el que solo tiene que estar, ser preciso, estar, mirar, sobre todo mirar, hacer lo que tiene que hacer y preocuparse de que no le cojan. Polar. Cine negro francés. Una Francia de 1967, con Citroën Tiburón a tope por esas calles de pavés que todavía no han visto el Mayo del 68. Una Francia, un París de bajos fondos, donde vas a un sitio en el que sin decir nada te dan una pistola y te cambian la matrícula del coche. Sin hablar. Siempre sin hablar. Muy pocas palabras. No. Si. No. Y la mirada. La mirada de quien está haciendo algo porque tiene que hacerlo y que parece no tener ni corazón ni sangre en las venas. Porque lo tiene todo calculado, todo es como tiene que ir y pasará como tenga que pasar. Y el fatalismo. Porque toda la película tiene algo de fatalismo, de camino hacia ninguna parte. El protagonista, Alain Delon, mira, actúa, hace, se calla, sabiendo que tiene a mucha gente en contra, a todo el mundo en contra, pero tampoco parece preocuparle demasiado, sabe que eso tiene que ser así y que su tarea consiste en hacer lo que tiene que hacer y escapar. O bien afrontar lo que hay. Afrontar lo que hay significa saber que tienes que hacer lo que tienes que hacer aunque el resultado sea la inmolación. Alain Delon haciendo un papelón de campeonato. Alain Delon no es uno de los nuestros, jamás lo fue. Alain Delon y sus ideas políticas que son francamente, pues francamente. Alain Delon, quién te crees que eres, Alain Delon. Ahora que Alain Delon ha dicho que él ya lo tiene todo hecho, revisitar alguna de esas películas en las que no hace nada, pero toda la peli es él. Ese mirar sabiendo lo que tiene que hacer y sabiendo que haga lo que haga la cosa está como está. Peliculón. Más películas. 

miércoles, 6 de abril de 2022

Zelenski dice Gernika


Pero. Volodimir Zelenski ayer intervino en el Congreso y pudiendo hablar de Paracuellos habló de Gernika. Pudiendo darnos la razón sobre su nazismo nos habló de Gernika. Y una profusión de fascistas sin cuento surgieron a una superficie que no es tal superficie porque ya todos sabemos que lo son y que lo eran y que lo seguirán siendo para poner el grito en el cielo. Y hasta en una televisión de las que ve todo el mundo, no una de esas cosas de redes no, una televisión como Telecinco, alguien, se permite decir sin tapujos, sin rodeos, sin ponerse ni medio colorada, que los nazis no eran tan malos. Que los que bombardearon no eran tan malos. Y el presidente de un partido que tiene 52 escaños, ojo, 52 escaños, que ahora mismo he olvidado el número de votantes que son, pero que son muchos votantes, escribe un hilo de tweets para decir que Zelenski bueno, pero que Paracuellos, que el 2 de mayo, que la Eta. Porque lo de Gernika no está bien recordarlo. Este es nuestro país. Hay quien dice que nuestro país tiene muchas capas, que somos o que no somos, pero nuestro país está empezando a dar un poco de miedo. Hay quien me dirá que lleva dando miedo desde siempre. Hay quien dirá que la verdad es que el nivel de frikismo en redes no es la vida. La vida debe ser otra cosa. A mí me gusta la vida. Aunque ya no estén los grupos que me molan y la música sea cada vez más un ejercicio de nostalgia. Aunque no tengas tiempo para nada. Aunque tengas que convivir con hijosdeputa que te quieren hundir la vida. La vida es algo que es bonito. Por cosas. Pero. Zelenski dice Gernika y se les ponen los pelos de punta. Pero. Aplaudir a Zelenski. ¿Podríamos aplaudir un discurso de Sánchez pese a los atentados de los abogados de Atocha o el atentado de Hipercor? ¿Es Zelenski un nazi? ¿Son los ucranianos finalmente unos nazis o tolerantes con los nazis que muy al final de todo se merecen un poco lo que les pase porque la Otan? ¿No a la guerra y no a la Otan para quedarnos tranquilos porque el no a la Otan nos hace sentir seguros, fieles a alguna de esas banderas que nadie más que los nostálgicos de algo que conservamos en una memoria interesada mantienen arriba? ¿No a la Otan pero? ¿No a la guerra? A mí me gusta la vida, me gusta mucho estar vivo, aunque preferiría no estar vivo conviviendo con todo el mundo, simplemente que se apartaran de mi vida, de nuestra vida, ya iría todo mucho mejor. Veo que representantes, mis representantes, algunos y algunas de mis representantes, ni siquiera entraron en el pleno del Congreso para no tener que aplaudir a Zelenski. Espero que esto no lo sepa demasiada gente. Que no se entere demasiada gente. Veo que partidos completos explican y argumentan porqué no aplaudieron. Yo solo digo que me gusta mucho la vida y que no me gustaría vivir en Rusia. Y no me gustaría vivir en Rusia y ser de izquierdas. No sé si se me interpreta, que diría aquel. Tampoco sé si me gustaría vivir en Ucrania y ser de izquierdas. Solo me gusta ser de izquierdas aquí. Aunque me gustaría que me explicaran realmente qué es ser de izquierdas para tenerlo claro porque a veces de verdad que pierdo el hilo.  

martes, 5 de abril de 2022

The Jon Spencer Blues Explosion lo deja. The Blues is Number One!


La primera vez que vi a The Jon Spencer Blues Explosion no les vi. En realidad les vio mi amigo Soldat y nos contó al día siguiente que había ido a un concierto a Bikini donde el cantante del grupo se volvía loco y había acabado cantando en las barras del bar. El locurón que nos explicó fue tal que pedí que me pasara música de esa banda de la que me hablaba. Y flipé. No sé si me pasó el Orange o qué me pasó. Flipé. Y sigo flipando. The Jon Spencer Blues Explosion o The Blues Explosion ya no son. Me ha gustado mucho cómo lo cuenta Pitchfork, diciendo '... are no more'. Ya no son. Una banda compuesta por un batería, que no llevaba precisamente una batería compleja o voluminosa, un guitarra y un guitarra y cantante. Judah Bauer, Russel Simins y Jon Spencer. Son tres pero hacían un ruido como de quinientos y en realidad no eran ni tres porque Jon Spencer raramente toca la guitarra aunque la lleve colgada todo el rato. Brutal. No llevaban bajo. Qué clase de música era esa. Repetían constantemente que The blues is number one, pero lo que hacían no era blues, o al menos, no era el blues que uno se imagina. Era punk, era rockabilly, era todo a la vez, y mucho blues, pero no era blues. En su canción Talk about the blues, ellos mismos dicen que no están haciendo blues, que lo que hacen es rock and roll, pero... qué narices, eso es el blues. The blues explosion. Una banda con una serie de discos que yo creo que no he escuchado de manera ordenada nunca. Crypt Style o el Orange. El Now i Got Worry o el Extra Width. El Acme y el Acme Plus. Los que vinieron después del parón. Los discos y las canciones. Tienen unas cuantas canciones de las que nunca te cansan. Pero más allá de la música grabada, de lo que vengo a hablar es de la experiencia de The Blues explosion en vivo. En directo, eran una auténtica liberación. No puedo decir a cuantos conciertos he ido, pero si han sido tres o cuatro, han sido experiencias de absoluta liberación. De hacer lo que te diera la gana. De bailar como nunca he bailado. De irme delante del todo y agarrarme al primero que pasara para decirle que el blues era número uno en Philadelphia, número uno en Boston, Número uno en Santa Coloma, como si me fuera la vida en ello y gritar Wail! y golpear el suelo como si lo estuviera matando cantando Blues XXXX Man. Y todas las canciones en un tour de force en el que se me iba la vida. Desde la primera vez en Girona, en Salt, en un festival donde también vimos a los Soledad Brothers, hasta un concierto en el Primavera Sound donde me metí las gafas en el bolsillo y tiré el sombrero al aire y dije, a la mierda todo absolutamente. El concierto donde he visto cómo desaparecía mi amigo Abel. Un concierto inolvidable donde por poco nos matamos todos de la intensidad. Y es que eran eso. Intensidad, creérselo, no parar, no parar, y transmitir y contagiar. Esas personas que iban a sus conciertos y se molestaban porque les empujabas o bailabas. Si no quieres que te empujen, cómo escuchas tú a The Jon Spencer Blues Explosion. No sabes que el blues es número uno en Boston, en New York City... No lo sabían. 

Ahora Jon Spencer anuncia que Judah Bauer, el batería, está pachucho y ya no pueden salir de gira así que... Nos queda seguir a Jon Spencer en sus muchas encarnaciones o disfrutar de Russell Simins en sus colaboraciones. Nos queda haber aprendido que con tres y sin bajo se puede hacer musicón. Nos queda el ejemplo de intensidad siempre. Nos queda haber disfrutado de una banda irrepetible. 

The blues is number one!!

lunes, 4 de abril de 2022

Cuento peruano


Yo tenía 30 años y no había visto nada. No había salido de las cuatro casas que eran mi pequeño villorrio y ni siquiera había escuchado a nadie decir que hubiera otra parte del mundo. Yo tenía entonces 30 años y nunca había escuchado otro idioma que el mío. Yo tenía 30 años y no conocía a nadie más que a los habitantes de aquellas cuatro casas. Yo tenía 30 años y conocía aquellas cuatro casas como uno conoce cualquier parte de su cuerpo. En aquellas cuatro casas yo había visto todo el mundo. Esas cuatro casas y sus habitantes eran el universo entero. Yo tenía 30 años y no sabía absolutamente nada de océanos, de mares, de elefantes, de monos, de noruegos, de la playa. Yo tenía 30 años y veía salir el sol y apagarse el sol y salir la luna y volverse a esconder. Yo tenía 30 años y mi cara decía que tenía más o menos unos 60 años siendo benévolos. Yo tenía 30 años y mis ojos no habían visto todos los colores. Yo tenía 30 años y me había casado. Yo tenía 30 años y tenía cuatro hijos. Yo tenía 30 años y mis hijos ya eran casi tan altos como yo. Yo tenía 30 años y un día llegó un camión del Ejército y hablando en un idioma que casi no entendía me dijeron que me tenía que subir rápido al camión. Yo tenía 30 años y no sabía lo que era un camión. Yo tenía 30 años y me fui de las cuatro casas que conocía. Yo dejé de tener 30 años y comencé a hacer cosas diferentes que nunca había hecho y a hablar en otro idioma y a conocer a otra gente. Yo ya no tenía 30 años cuando un día me dijeron que ya podía volverme a mi casa, que ya habíamos ganado la guerra. Yo tenía ya casi 50 años y tenía los ojos llenos de cosas diferentes, muchas horribles, cosas que había hecho yo. Yo tenía casi 50 años y me propuse volver a tener 30 años. No era la primera vez. 

viernes, 1 de abril de 2022

Los desastres de la guerra


Una explosión en un depósito de carburante en Rusia. No sé ya cuántas semanas de guerra llevamos. Las noticias van perdiendo fuelle. Hablamos de gaseoductos, de reparto de combustible, de reuniones diplomáticas, de las tropas que se reorganizan, de la resistencia armada, del aumento del gasto militar, de si están ganando o estamos perdiendo, de la incidencia en los precios, de los refugiados que llegan y de los refugiados que no queremos que lleguen. Hablamos de los discursos de Zelenski y de lo que debe estar pensando Putin. Hablamos de los planes de la Otan, debatimos sobre las causas y las consecuencias, debatimos sobre a quién le interesa qué, debatimos si todo es verdad o todo es mentira, debatimos sobre el derecho a debatir, hablamos sobre Marruecos, sobre el Sáhara, esperamos a que Argelia haga algo, hablamos sobre geoestrategia o sobre geopolítica, nos remontamos a la política de bloques, todos creemos saber qué va a hacer China y qué nos gustaría que hiciera, todos tenemos una opinión sobre el envío de armas y lo que supone, nos distraemos con los hilos de twitter que nos quieren demostrar quién es más nazi entre los nazis. Gas licuado. De dónde vamos a sacar el gas. Acuerdos comerciales. Por aquí pasará un tubo. Nos vemos todos los documentales sobre la vida de Putin. Nos convertimos en especialistas del eurasianismo, nos convertimos en analistas de la obra de Dugin, nos descubrimos como especialistas en señalar las connivencias entre la extrema derecha y el poder de Putin. Nos ponemos estupendos para decir que los ucranianos tampoco son unos santos. Navegamos entre un mar de dudas. Nos conviene no tener nada claro. Rehuimos sacar el tema. Sacamos el tema. Hacemos conjeturas. Hacemos previsiones. Esto no va a ningún sitio. Esto no está yendo a ningún sitio. Mariupol. Kiev (tendría que mirar cómo se escribe ahora), Sebastopol, Odessa, Lviv, las llanuras donde los tanques son fácilmente abatibles, los drones, el espacio aéreo, los refugiados. Los refugiados llegando a nuestro país y preguntando dónde están. Espacios de solidaridad con unas víctimas de guerra que nos quedan lejos pero nos quedan tan lejos como otras víctimas de guerras y el hecho de comparar ya es política. Todo es política. La madre Rusia. La liberación de los pueblos. El otro día vi Alejandro Nevski y me pareció rancia. Y si no hubiera pasado esto, si no hubiera habido esta guerra todavía me hubiera parecido otra cosa. Cosas rancias. Ah, y los muertos.