jueves, 20 de abril de 2017

Black Brother


Hay un grupo de magrebíes que esperan en la puerta de la UCI a que nos digan que podemos pasar a hacer la visita. No habla nadie con ellos. Al cabo de unos pocos días de estar allí, la gente suele hablar unos con otros y se preguntan cómo están y qué tal va la cosa. Somos gente muy de hablar y de preguntar. Yo no. Mi madre habla con todo el mundo y acaba preguntándole a todo cristo qué tal va. Y como hay reciprocidad, la gente se lo pregunta a ella también. Con los magrebíes no habla nadie. Mi hermano se da cuenta y va a hablar con ellos. Les pregunta cómo está su amigo o su familiar. Antes también ha preguntado a todo el mundo cómo va y les aconseja que no estén tristes, que no lloren, que alegren esa cara.
Mi hermano, y creo que esta teoría ya la he expuesto anteriormente, justo hace un año si no me equivoco, no es como yo. Y esa es su gran virtud. No ser como yo es mejor. No sé cómo es. Es mejor. Más atento, más amable, más esforzado, más valiente, más serio, más bromista, más cariñoso, más. Y eso es mejor. Y aún así, siendo yo menos atento, menos amable, menos esforzado, menos valiente, más informal, un payaso, un tuso, el toni, aún así, al tío sigue notándosele que me tiene aprecio.
Hoy es su cumpleaños y toca poner la canción de los Kinks otra vez. No he puesto ninguna canción desde el martes 11 de abril. No somos dos, somos uno. Extraños, se llama la canción. No recuerdo lo que escribí el año pasado, pero iría por el mismo sitio. No somos dos, somos uno, dice la canción. La escribe Dave Davies, el hermano pequeño de Ray Davies, que escribía cancionazas y que siempre se decía que estaba a la sombra de su hermano, pero al que su hermano Ray envidiaba. La canción es preciosa y viene a decir que aunque parezcamos extraños, no somos dos, somos uno. O al menos eso es lo que quiero creer yo.
Hoy es 20 de abril. Celebramos un cumpleaños extraño. Normalmente nos juntamos para comer o para cenar y gastamos bromas o acabamos discutiendo sobre cualquier cosa. El maestro discutidor, hoy no puede venir. Pero lo vamos a celebrar de todas maneras. Mi hermano hablando con mi prima Juani, con mi prima Juli. Como él era pequeño, dice, no hablaban con él. Pero ahora hablan con él. Y las está descubriendo. Y le están descubriendo a él. Y es mejor.
No sé si merece la pena escribir muchas cosas más. Nos estamos acabando de apañar y nos vamos a Jaén. Escuchamos la radio y comentamos. Escuchamos el programa del Novellas al volver y nos reímos. Escuchamos el programa de los jevis de chándal y nos reímos. Escuchamos el programa de reggae falso y nos reímos. Mi hermano es negro y se siente ofendido. Y así pasamos los días.
No sé si le verán por ahí hoy, porque estamos ocupados. Pero si eso díganle algo, que pondrá esa cara de ‘no me puedo reír, soy un tipo duro’, pero luego le hará mucha ilusión y se pondrá muy contento. El que está contento soy yo de tener un hermano así. Si hubiera salido otro como yo, sería insoportable.
Desde el martes no sé si podemos decir ‘feliz algo’, pero lo intentaremos: Feliz día, negro.

lunes, 10 de abril de 2017

Tesla en Ca la Sisqueta. La música que no te esperas.

Descubrir algo nuevo cuando no esperas nada. Sentir que el día tiene algo más que ofrecerte, cuando parece que lo que queda del día es una coda que no aporta nada. Escuchar algo que te recuerda a otra cosa. Ese proceso, el de escuchar una música que poco a poco te va calando, más y más, hasta que... los que somos unos sectarios tendemos a hacer que el mundo encaje con nuestra forma de pensar, de escuchar, con lo que ya sabemos.
El pasado sábado, en Ca la Sisqueta, se anunciaba un proyecto musical colomense llamado Tesla. A sus integrantes les habrán escuchado ya en otros mundos, como los Hule Frappé, por ejemplo. Batería, bajo, teclados, guitarra acústica y voz. Como me tapa la columna que se aprecia en la foto, tardé un rato en caer en la cuenta de que había bajo. Pensé que el teclado... en fin. Después de un día intenso, alegre, trabajado, ¿he dicho intenso? aterrizar en Santa Coloma para disfrutar de un concierto, no parecía una idea demasiado brillante si la enfrentamos con la posibilidad de dejarse morir uno en el sofá. Y sin embargo... qué gran elección.
Como digo, los sectarios como yo, necesitamos encajar lo que nos viene de nuevas con lo que ya conocemos. A veces, con cosas que conocemos que tampoco nos encajan. Tesla no es Hule Frappé. Cambia el cantante y cambia la propuesta. Quizás no sea muy evidente, pero yo noté algo.
Tesla comienza su propuesta y uno cree que va a ir por derroteros sabidos. Jazz fusión, algo de funky, quizás la clásica deriva por ambientes sureños... pero no. A medida que las canciones avanzaban, a medida que la primera canción fue creciendo, mi oído fue adivinando que lo que allí sonaba era otra cosa. Algo familiar. Algo parecido a... sí. Soft Machine, Matching Mole... algo así. Ese jazz progresivo, esa psicodelia que no lleva a ninguna parte más que a dejarse llevar y mover las piernas con un ritmo que no tienes ganas de que desaparezca. Que se repite, que te relaja, que te mueve.
Un repertorio muy medido (vamos, que no fue un concierto demasiado largo), con una sola intervención en solitario de la cantante que hizo un cancionón con dos notitas nada más ('qué feo que eres, te como', me llegó al alma). Con unos musicazos de narices. Unos músicos que no necesitaron ruido, efectismos, alardes instrumentales, nada más que tocar, dejarse ir y meternos a todos en su bucle.
Si me llegan a decir que iba a terminar el día con una buena dosis de los discos III y IV de Soft Machine o las partes más serenas de Matching Mole. Que puede que no le digan nada a nadie, pero que a servidor le tocaron la patata.
Son canciones río, canciones que parten de una base pequeña, pero que van creciendo, que van aumentando el grosor sin ser nunca estridentes. Con una cantante al frente que te atrapa y te tiene en vilo. Que parece que va a irse por peteneras, pero se contiene y se une a un todo. Qué cosa.
Santa Coloma, qué ciudad. Que lo mismo te crees que ya lo has visto todo y, cuando menos te lo esperas, te vuelve a dar la vuelta.
Nunca se sabe.

domingo, 9 de abril de 2017

El último vuelo del Concorde Express. Compañía Cocotevá en armas.

Cocotevá. Periodista de raza otra vez dando lo mejor de uno mismo. No es Cocoteva, es Cocotevá. Así es. Bien. Todo en orden. El último vuelo del Concorde Express se ha representado durante este fin de semana en la Sala Miquelet de nuestro amado Teatre Sagarra a cargo de una Compañía colomense, la Cocotevá, que, si no se arrepienten más tarde (que ya se sabe que la gente del artisteo, del teatro además, es voluble, inconstante, ciclotímica y todos los adjetivos que tengan que ver con la inestabilidad y la jarana) no representarán más. Así que era de obligado cumplimiento asistir y despedir una obra que, dentro del repertorio de Cocotevá, podríamos considerar clásica.
Clásica por que es el vaudeville por excelencia. Puertas que se abren, puertas que se cierran, personajes que no se pueden ver, líos, enredos, cuidado que te ven, de quién es este bolso, comicidad e histrionismo.
Porque esto se puede hacer de muchas maneras, pero la manera de Cocotevá es una y trina. Es una manera de hacer las cosas en las que no se andan por las ramas. Podría hacerse con elegancia, con la pretensión de hacer una comedia digna de Lubitsch o algo así. Podría hacerse incluso a la manera de un Almodóvar, dándole un toque grotesco y provocador. Pero se hace a la manera de Cocotevá, que es yendo más allá de eso. Cocotevá fuerza la máquina del espectador desde la misma entrada.
Periodista de raza, y quizás porque en el Full Informatiu las indicaciones de la obra venían en pequeñito en una esquina, de camino a la Colmena, que es donde servidor pensaba que se llevaba a cabo esta fiesta de despedida, veo a un muchacho con gorro en la cabeza chillar en la puerta del Teatro a una cola de gente. ¿Qué pasa ahí? Es que el teatro era allí. La presencia de Pili me saca de dudas. El teatro es aquí. Entro. Como siempre con Cocotevá, ni en la cola estás tranquilo.
La obra. La obra es una comedia de enredos. El protagonista tiene una novia azafata mexicana. Vive con una criada ecuatoriana, interpretada por la increíble Andrea PF (así se llama en Facebook y el periodista no tiene obligación de saber más, saber más es caer en el compadreo y con el compadreo no se hace buen periodismo), que da un recital de expresión artística y corporal durante toda la obra,. Y de tocar la flauta de pan sin flauta de pan.
¿Roberto Cabrera? Así se llama el personaje de Hugo Ramos, un petimetre al que borda, con unos movimientos que no dejan a uno de sorprenderle un segundo y le mantienen en vilo todo el rato. Todo el rato, qué vulgar. Qué hace, qué pasitos da, si posa la mano en la mesa o no, genial. Se trata de un amigo del protagonista, el siempre imponente Tony Ochoa, que viene de visita y ya que está, se queda.
Pero el tal protagonista, (Bernardo, que se me iba de la cabeza), compagina a su novia azafata mexicana, con una novia azafata francesa y una novia azafata española. Las tres azafatas lo petan, pero servidor es fan de Ponxi. Ultra fan. Esos movimientos de brazos, ese momento en el que mira hacia el cielo buscando los ojos de su enamorado en el mismo cielo. Esas manos que se mueven... no se cansa uno de mirar. Y como lleva el pelo rojo, es difícil que pase inadvertida, qué caramba.
Así que la obra va avanzando, los equívocos se suceden, los gritos, las puertas que se abren, no vayas a la cama, cuidado con la habitación, vamos a la playa por qué vamos a la playa, antoniomolinaunpaísencomú, guacamole, roberto cabrera, dame un beso, canciones, más canciones, y un final en el que todo se descubre y aleluya aleluya, cada una con la suya.
Al final, un espectador escogido al azahar entre el público interpreta a un texano que es quien se casará con la azafata mexicana (le) y como a todo el mundo hay que darle su importancia y el tiro de cámara no me daba para hacer una foto global, ahí va un primer plano del afectado (el del gorro):
Y así termina la obra, con todos cantando y la gente se lo ha pasado bien, incluso la señora a la que le ha sonado el teléfono dos veces. Fotos, aplausos, grabaciones con el móvil y la despedida de los escenarios de una obra que cumple con lo que promete. Te ríes. Y contra eso, no se puede luchar.
Un saludo a Marcos, acompañante en esta ocasión, si ha llegado vivo a su casa.
Adelante Cocotevá. Con tilde en la A. Y adelante Xavi Villena, la lucha continúa.

Fé de erratas: boliviana, criada boliviana.

Assemblea Fundacional Un país en Comú. Si nos necesitas, silba.

Me levanto muy temprano. Leo un tweet de alguien que dice lo de que si Guardiola dijo que levantándonos temprano tal. Es sábado. Me levanto muy temprano. Hay quien se levanta más temprano. El Casti, debajo de casa, está ya abierto desde hace horas. Hemos quedado a las ocho y media en la parada del bus, para pillar el B-19 y así ir todos juntos a la Assemblea Fundacional de Un País en Comú. Antes, esa misma noche, otro compañero me dice que eso de quedar a las ocho y media es una locura, que mejor antes, que si no nos quedaremos fuera. Justo cuando me estoy levantando, un compañero de otra película que estará trabajando allí nos envía una foto del Pavelló de la Vall d'Hebron con su enormidad. Ahí entra mucha mucha gente.
El autobús no llega. Me vuelvo al Casti a tomarme un cortado. Voy a llegar tarde. Media hora esperando y llega el autobús. En ese autobús están todos. Nos vamos todos juntos.
Voy ya al final. Está hecho. Ya está hecho. Llevamos mucho tiempo. No sé cuánto tiempo. Si me pongo lírico, podría decir que hemos esperado mucho tiempo para esto. Que llevamos tantos años, tanta gente, como dijo Domènech, gente que no 'ha ganado', nunca y que ahora ya ha ganado alguna vez, que ve que se puede, que podemos. Si me pongo menos, diré que aproximadamente desde las jornadas de confluencia para las municipales, llevamos discutiendo y trabajando sobre lo mismo. ¿Se puede? ¿Podemos trabajar juntos? Lo intentamos para las municipales, lo intentamos para las autonómicas, lo volvimos a probar para las generales, dos veces. Yo creo que podemos trabajar juntos. Es más, debemos trabajar juntos. Han sido muchos eses de probar, de comprobar que sí, que es posible, que nadie es menos que nadie, que todo el mundo tiene algo que aportar. Han sido muchos meses, mucho tiempo. Y sin embargo, siempre pasa. Y sin embargo, siempre parece que falte alguien. Ya está hecho. Ya lo tenemos. Tenemos un ideario que hemos votado. Nos hemos definido. Ya sabe todo el mundo lo que somos, Ya sabemos lo que tenemos y lo que proponemos. Lo hemos trabajado, lo hemos discutido, lo hemos hablado, lo hemos rectificado. Llevamos muchos meses haciéndolo. Aquí me paro un momento. Yo no soy neutral, yo soy de EUiA, una de las partes que han trabajado para llegar a esto. Quizás éramos a priori los más pequeños, los menos 'importantes' en todo esto. Pero estoy muy orgulloso de cómo se ha trabajado. De cómo hemos demostrado que volcándonos en esto no nos destruíamos, no nos disolvíamos, no desaparecíamos. Volcándonos en esto demostramos que somos útiles. Que somos generosos. Que sabemos estar, proponer y hablar. Yo siempre digo que no soy comunista. Ser comunista es muy difícil. Pero lo que dijo el compañero Paco Madueño aquel día, es ya una religión para mí: los comunistas no tienen complejos y hablan y discuten con todo el mundo. Y así se ha hecho. Y llegamos al día de ayer y veo a los compañeros con una cara de felicidad a prueba de bombas. Ya está hecho. Y lo hemos hecho también nosotros.
Y lo hemos hecho incluso con quien se ha bajado al final. Esperemos que se vuelva a montar.
En el bus, me junto con los compañeros de Santa Coloma. Al fondo del Bus, los otros compañeros y la Alex Sevilla. La Alex va a ser la única colomense en la Coordinadora. Se dice pronto. La única colomense en un lugar de responsabilidad en Un País en Comú. Ahí la tenemos. Otro motivo más de orgullo. Ya van dos. Los compañeros y la Alex Sevilla.
Llegamos y tengo casi tanto interés en ver a los de la barra, el Corral pequeño y el Pastor pequeño, como de saber dónde sentarme. Hacemos las colas pertinentes, las acreditaciones, las siga-saga de rigor, entramos. No me preocupa si se va a quedar gente fuera, no me preocupa si se va a ver más o menos lleno. Me preocupa acabar. Hacerlo. Que hoy, mañana, cuando volvamos de Semana Santa, nos pongamos ya a trabajar todos en 'lo nuevo'. Que plantemos cara ya desde mañana con la herramienta nueva. Tenemos el instrumento. Y tenemos ilusión. Sabemos que ya no estamos solos o confusos. Ahora, los que estamos, estamos. Ahora ya podremos decir que 'nosotros somos Ada Colau'. Que nosotros somos Xavi Domènech. Pero también que somos Maria Freixanet. Que somos Laura Campos. Que somos Susanna Segovia. Que somos Sònia Farré. Que somos Marta Ribas. Que somos David Companyon. Que somos Toni Barbarà. Que somos Eva Balart. Que somos Cristina Bedmar. Que somos Alexandra Sevilla. Que somos Jonatan Fornés. Que somos Luis Benjumea. Que somos Héctor Sotelo. Que somos Loli Gómez. Que somos Àngel Pla. Que somos Carlos Rosales. Y no pasará nada. Somos ya compañeros. Ahora sí, de verdad.
Discutimos enmiendas al documento original. Se apuesta por el decrecimiento. Se apuesta por mantener, más o menos, el documento de la ponencia incluso en el tema de la República catalana. Se presentan dos enmiendas, una y otra. Si lees una, y no estás muy puesto, no aprecias las sutiles diferencias. Pero cuando sube el compañero a presentar la enmienda y te dice que es independentista, ya va todo rodado. Cuando te dice que todo lo que no sea eso es conservador, gana todo en claridad. Es como tirar un tabique para que entre más luz. Gracias. La otra enmienda, por contra, es marcadamente federalista. Rehuye lo de República catalana. Tiene más seguidores. Yo pienso que podría estar bien... si no hubiera una posibilidad de hacer la cosa algo más rompedora. Y lo de la República lo es. Y fraternalmente en relación con el resto de pueblos. Yo, que no soy indepe, me parece que, al menos, hay que intentar, desde aquí, ser vanguardia. Esto lo he copiado de alguien que habló ayer y dijo lo de la vanguardia. Catalunya es la vanguardia. Creo que fue Garzón.
Tema música. Para amenizar empezamos con Raimon, seguimos con Serrat, vamos con Nina Simone, cuesta abajo con Ovidi. Nyecs. Con lo chula que fue la música en el acto de Cotxeres. Hago un tweet porque soy taco de gracioso. No sé que después la música cambia. Antònia Font, Pulp, Calle 13, La Raíz, Nacho Vegas. Mis más sinceras disculpas.
Vamos a comer. Bocadillo y dos manzanas. Dos manzanas. No he comido dos manzanas seguidas ni estando malo. Y aún podría haber comido una tercera. Comemos con Irene, Angel, Luis, Eva. Eva habla y al parecer clava el diagnóstico de lo que ha pasado estos días. Pero no lo escucho bien.
Volvemos a votar. Eva Balart, se marca una intervención tremenda sobre la OTAN. OTAN NO, bases fuera. Me hace gracia porque hace poco algunos poco menos que nos trataban de otanistas por... en fin. Pelillos a la mar. Luego es Maria Freixanet, con una intervención sobre la muere digna. Qué grande.
Qué orgullo de verdad de ver a gente tan joven y tan puesta, tan capaz de levantar a la gente. Soy incapaz de ver nada negativo. Toda esa gente trabajando en común, es imparable. Sí que veo algo negativo. Intervenciones. Ha venido Mar García, estilazo, ha venido Pablo Echenique. De Podemos. Hace una intervención cuidada. Medida. Sin querer decir. Pero dice. Y el vídeo de Pablo Iglesias dice. Y está allí. Y hay gente de Podemos con su camiseta puesta. Y habla Alberto Garzón.
Y habla de la Audacia. La audacia que supuso meternos en una confluencia en la que éramos los pequeños e invisibles, allá en diciembre, contra viento y marea. Y de cómo desde fuera, IU está aprendiendo de nosotros. Qué orgullo de EUiA. Y qué orgullo de Un País en Comú. Ya está hecho. Y estoy feliz.
A las seis de la tarde me bebo una birra para hacerle algo de gasto a los colominos. Pero me bebería el agua de los floreros.
Pero estamos cansados. Llega la hora de decir quién compondrá la ejecutiva y la coordinadora. Las listas de Ada Coalu y Xavi Domènech, son las más votadas. Nuestra Alexandra Sevilla está ahí. Tarda en salir porque va por orden alfabético. Aplausos cuando se anuncia el nombre de Jessica Albiach, de Podem, que se ha presentado. Muchos aplausos con el Urtasun. Sorprendente, muchos aplausos con Urtasun. Hubiera aplaudido a Ruth Moreta si hubiera salido. O al Albano. Hecho de menos allí a Jesús y a la Alba. Ha venido la Gladys. Qué alegría. Y habla Ada Colau, y habla Xavi Domènech y ya lo tenemos. Hasta la victoria, siempre.
Y ya está. Que ya sabemos quiénes somos, y sobre todo, que tenemos claro lo que queremos. Y que no somos pequeños, que no somos el futuro. Que somos muchos. Que somos un montón. Que el catálogo de frases gloriosas ya está agotado.
Que, como dijo Garzón al acabar su intervención, si nos necesitas, silba.
Adelante!

viernes, 7 de abril de 2017

Miscelánea

Moverte con elegancia, bajar a la tierra y caminar por ella como si hubieran puesto a todo el planeta allí mismo para ti. Moverte con elegancia, Apolo se digna a bajar a la tierra y relacionarse de vez en cuando con su creación. Moverte con elegancia, ir hacia el micro dejando pasar los segundos, muchos segundos, sabiendo que están abriéndose en canal porque cuando empieces a cantar, lo que vemos pasará a segundo plano y solo escucharemos su voz. Moverte con elegancia, me fijo en cómo te mueves, me fijo en tus movimientos, en cómo hablas, en cómo te relacionas, en cómo paseas, en cómo haces las cosas. Moverte con elegancia, tienes más clase que Pau Gasol, tienes más clase que Nzonzi, tienes más clase que Iturraspe, tienes más clase que Miroslav Mecir. Moverte con elegancia, abrir un tarro de café y ponerte a oler el tarro del café. Hace tiempo que no veo a nadie abrir el tarro del café y oler el tarro del café. Moverte con elegancia, salir al escenario como si no hubiera salido nadie al escenario nunca jamás. Moverte con elegancia, salir del escenario sin pensar en lo que van a hacer los otros, los otros no lo van a hacer nunca como lo haces tú. Moverte con elegancia, pensar todo el rato que ya lo tienes, que lo has conseguido, que estás donde debes estar, que todo te pertenece y que puedes cambiarlo a tu gusto y manera. Moverte con elegancia, ser misericordioso, generoso en la victoria. Moverte con elegancia, todo el mundo piensa que estoy equivocado, no me golpees con tanta fuerza.
https://www.youtube.com/watch?v=EbZYRZpNc64

Qué es lo que pasa. Qué pasa por las calles. No hay día que no se me ocurra alguna cosa para atrapar su atención. Es una pelea constante por captar su mirada. Por que, por un momento, caiga en la ratonera. Que huela el queso desde donde se encuentre. Al final lo hará, al final, no sé cuando, pero lo hace, al final, llega, huele el queso y cae en la ratonera. Qué pasa por las calles. Necesito estar al loro de todo lo que ocurre. Incluso a veces necesito estar completamente desinformado de lo que ocurre. Necesito que el queso huela todos los días de manera diferente, para que no crea que lo estoy haciendo adrede. A veces, algunas veces, pienso que se me han agotado las ideas. Y entonces, vuelvo a empezar otra vez desde el principio. Cuando no es una cosa es otra, siempre tengo algo a mano. No hay que cortarse por repetir la estrategia, por repetir las situaciones. Entonces, huele y salta sobre el queso. Y así nos pasamos la vida. Yo me agoto. Me agoto pensando todos los días cómo poner la trampa al día siguiente. Me agoto pensando. Me agosto pensando. Pero es tan bonito ver cómo todos los días cae en la trampa. Es como una droga. A veces, solo a veces, pienso si no seré yo quien cae en la trampa de pensar en poner todos los días una trampa. Si no seré yo el que ha caído en la trampa. No puede ser. Soy Apolo que ha bajado a la tierra. Eso no me puede pasar a mí.
https://www.youtube.com/watch?v=yURRmWtbTbo

No pares hasta tenerlo todo. Este fin de semana, mañana mismo, tenemos una asamblea fundacional. Una asamblea fundacional no es algo que se tenga todos los días. Yo no he tenido muchas en los últimos años. De hecho, no sé si he vivido alguna, alguna vez. El caso es que mañana en el Pavelló de la Vall d'Hebron vamos a ver si somos capaces de construir ya el nuevo espacio, el nuevo partido o lo que quiera que sea, pero que sea. Yo quiero que sea. Y quiero que empiece a funcionar ya en mi pueblo. Que no tengamos que ir cuatro de cada uno de los tal para que tal. Que seamos uno. Que ya vale de la broma. Que van a por nosotros. Escucho al Rufián en la radio y de los que más recela, de los que más pestes echa, es de nosotros. Muchas buenas palabras, mucho... pero es a quien más teme. Escucho el otro día las palabras de nuestra alcaldesa con el puño levantado y saben que somos el futuro. Que somos lo que viene, no el recuerdo de algo que ya hemos visto a quién termina siempre sirviendo. Que el que no quiere, será por algo. Que el que lo quiere mal, será por algo. Que el que está más cómodo pensando en otra cosa, será por algo. El que no quiere que esto funcione, como está funcionando, será por algo. No pares hasta tenerlo todo, hay que moverse. El twitter es una frase, dice Rufián. Frases. Asaltar los cielos es otra frase, dice. De verdad, qué ganas de empezar a funcionar de una vez.
https://www.youtube.com/watch?v=8USz7gb2RGQ

Hay, justo detrás de la petanca, una plaza roja. Se ve que ya ha empezado la primavera de verdad, aunque yo llevo puesto un suéter de invierno todavía, porque es un suéter que me dicen que me queda bien, aunque le estoy empezando a coger algo de manía, porque es lo que tiene. Uno tiene sus cosas que piensa que son suyas. Unas cosas, unos gustos, muchas cosas, que son de uno. Que son yo. No me gustan las cosas cuando ya parece que son de otros. Que son de todos. Esto entra en contradicción con muchas cosas que predico, pero no es... Yo sé por donde voy. Yo sé lo que quiero decir. No ha sido una semana fácil. No ha sido una semana. Todavía estamos a viernes por la mañana. Falta mucha semana, faltan muchas horas. Hasta el domingo por la noche no podremos decir que no ha sido una semana tal o cual. Falta todavía el fin de semana. Faltan muchas cosas aún. Probablemente este fin de semana me pondré malo. Mi hermano está malo. Yo me quitaré el suéter de invierno en algún momento del día. Me quedaré en manga corta. Cogeré frío. Pero perseveraré. Y me pondré malo. Y esto es la primavera. Hay una plaza roja detrás de la petanca. Se supone que la primavera trae flores y verdor y tal. Hay una plaza completamente roja, sin un miserable arbusto. Siempre hay algo que desentona en todas partes y que... Cada vez el queso huele con menos fuerza.
https://www.youtube.com/watch?v=6Ptrc2cWRxU

No puede ser verdad. Una agradable conversación, una disputa sobre un concepto que acaba derivando en una pelea atroz. Una persecución por las calles, una barricada que bloquea una avenida. Un barrio dividido en dos. Una sociedad que se parte por la mitad. Un intento de reconciliación. Una delegación que se reúne para hablar. Un encuentro de nuevo entre los dos portavoces. Los dos portavoces se hacen amigos. Una agradable conversación, una disputa sobre un concepto que acaba derivando en una pelea atroz. Una persecución por las calles, una barricada que bloquea una avenida. Un barrio dividido en dos. Hay alguien que se parece mucho a ti que se me aparece por la noches y me plantea cuestiones como esa. Hay alguien que se parece mucho a ti que aparece en todas las canciones. Hay alguien que se parece mucho a ti que sale en todas las series. Alguien que puede ser el protagonista, que puede ser un personaje secundario, que se parece a ti en todas las películas. Siempre, es como una constante. Una cosa es que seas omnipresente, otra cosa es que seas tan omnipresente. Todo el rato. Es como una trampa. Una trampa con un queso que yo pongo todos los días y que soy el primero en morder. Huelo el queso desde kilómetros, desde el espacio sideral, perdido en discusiones que derivan en peleas por las calles que provoco para que el olor del queso te llegue bien fuerte. Cuidado, es una trampa.
https://www.youtube.com/watch?v=wP7VU6AVIgc

Tener tanta clase que cuando pases por delante de ese bar en el que todos van en chándal, te miren y se callen. Tener tanta clase que cuando pases por delante de ese centro de nosequé, la gente se te quede mirando y deje lo que esté haciendo. Tener tanta clase como Marvin Gaye. Tener clase, no esconderte debajo de una capucha, no esconderte debajo de una mata de pelo. No esconderte. Tener clase, andar despacio, tener tanta clase que cuando des un paso, suene la caja y cuando des otro paso suene el bombo. Tener clase como si tuvieras las piernas muy largas. Tener tanta clase que cuando vayas por la página 150 del libro, ya tengas clara la idea y sepas cómo va a acabar todo y no te haga falta nada más que mirar así con los ojos esos y que ya sepamos todos que lo tienes. Tener tanta clase que en ese bar en el que va gente con la barba de punta y bien cuidada, ese bar al que va la gente con sus colegas para tomar algo después de hacer toda la cantidad de cosas que han hecho durante el día, que esa gente cuando te vea, se quede fuera de combate. No sé, iba a decir 'que se quede de cerámica', pero no suena bien. Tener tanta clase que no necesites que te digan qué tienes que hacer para tener clase. Tener tanta clase como Marvin Gaye. Tener clase como para no ir deprisa, porque el tiempo existe si tú te mueves. Cada vez se me ocurren símiles más flojos. Pero la idea, más o menos, la tenemos.
https://www.youtube.com/watch?v=75BlzjqGVcc

Comienza el fin de semana. Si nos vemos por ahí, en el concierto del Morton hoy por ejemplo, pues ya si eso. Si no, que vaya bien y ya nos vamos... tal.

jueves, 6 de abril de 2017

Por los campos de España

Llegamos a una villa perdida de la mano de Dios que no estaba ni mucho ni poco más perdida de la mano de Dios que la villa del día anterior. Allí montamos toda la parafernalia, esperamos a que aparecieran las a las autoridades locales y a la hora señalada nos pusimos a llorar, a gritar, a comer, a reír, a bailar, a repartir bolsas con piezas de maquinaria y retazos de ropa que habíamos ido recogiendo de otros pueblos, a rellenar cuencos con café con leche que llevábamos preparado en bidones, a saludar y abrazarnos unos con otros como si nos acabásemos de ver y llevábamos ya nosecuántos días de paseo por los pueblos de España, propagando la palabra, expandiendo el mensaje, dándole a la gente un motivo para seguir creyendo.
Cuando llegó la hora de hablar, acordamos que seguiríamos el plan de siempre. Primero hablaría yo, luego él, luego su amigo y finalmente insistirían en que volviera a coger la palabra. La gente se agolpaba en la puerta del tinglado que montamos. Alguna de la gente que se agolpaba era nuestra propia gente, a la que encargábamos que se quedase parada en las entradas, entorpeciendo el paso, gritando y llorando, haciendo aspavientos y proclamando 'no se puede entrar, no se puede entrar, está lleno de gente y no dejan entrar', a sabiendas de que cuanta más dificultad más expectación creas en el...
En primer lugar, dije, somos los mejores. Y repasé toda una serie de éxitos, de grandes hazañas, de momentos de excelsa gloria, de cómo éramos antes y de cómo hemos llegado a ser mientras la gente de las primeras filas miraba satisfecha y con cara de ensoñar, los de más atrás procuraban poner cara de mucha atención y los de las últimas filas se imaginan cosas mientras escuchan y se ríen para hacer ver que entienden algo. No hay nada que entender. Les digo que somos los mejores. Que somos los mejores y que ellos son los mejores. Que somos los mejores cuando nos levantamos por la mañana. Que somos los mejores cuando nos vamos a trabajar. Que somos los mejores cuando estamos sentados en una silla comiendo y escuchando la radio. Que somos los mejores mientras recogemos la ropa. Que somos los mejores cuando pensamos que el que sale en la tele es el mejor. Que somos los mejores porque vivimos en este pueblo perdido de la mano de Dios que está más o menos perdido de la mano de Dios que el pueblo en el que estuvimos ayer. Que somos los mejores porque nos gusta la tortilla de patatas. Que somos los mejores porque hemos quedado terceros en la liga de la empresa. Que somos los mejores porque se ha casado mi hermano y se ha ido a vivir a otro lugar. Y lloro a veces. Y a veces saco una bolsa de patatas y me la voy comiendo mientras hablo. Y les digo que somos los mejores porque fuimos los mejores aquella vez que no existía nadie más y que ellos, los otros, quiénes son, porqué están, antes no estaban y ahora han venido y nosotros somos los mejores y que volveremos a ser otra vez...
Y ahí siempre noto que a la gente, a los de las primeras filas y a los de las últimas filas, se les ensombrece el gesto. No consigo dar el tono. Cada vez que digo lo de volveremos, a la gente se le pone cara de tristeza. Y lo suelo dejar ahí. Lloro cuando abandono el escenario. Salen los otros dos y repiten lo mismo y uno de ellos sube a una anciana al escenario, siempre lo hace, y le pregunta qué es lo que no tenía antes que tiene ahora que le gusta más. Y ella dice nosequé y él le da dos besos. Y saca una foto de él, de cuando era más joven y se la entrega y ella mira la foto y no se parece al que se la da y huele a noche en el campo. Y cuando nadie habla, porque vuelve a pasar lo del 'volveremos', se oye ladrar a los perros. En todos los pueblos de España.
Entonces ponemos un cd con una música antigua y esperamos a ver qué pasa en la gente cuando escucha la canción. Y la gente llora. No toda, pero la gente llora. Porque reconoce la canción. Y yo lloro también. Y vamos acompañando a la gente que ha venido a sus casas. Uno a uno.
Y un señor se acerca y me dice que él fue una vez como yo, que estuvo hace años, que se acuerda mucho de cuando era y todo eso. Y yo le digo que en todos los pueblos de España hay gente así, que no se preocupe, que no se sienta solo. Me cuenta que han pasado por allí los otros. Que él no fue. Que parecían muy jóvenes. Que no les entendió. Yo le toco la cabeza.
Nos dijeron que esto iba a durar poco, pero esta procesión por los campos de España no tiene fin. Y cuando nos quedamos solos, sacamos una foto grande que tenemos guardada y la miramos. Y a veces discutimos y otras no. Yo digo, muy en serio, que somos los mejores. Y ellos me piden que me calle. Salimos temprano. Hace frío. Los perros ladran. Digo lo de que ladran luego cabalgamos y nos reímos y nos animamos. Y llegamos a otro pueblo.
Y así.

miércoles, 5 de abril de 2017

Deja enterrar tu imaginación


¿Qué se me ha ocurrido? Nada. No se me ocurre nada. Estoy sentado mirando las musarañas y no tengo nada que comentar, nada que decir. No sé. No tengo ni idea. Ya me parece bien lo que estáis diciendo vosotros. Lo que está ahí apuntado también me parece bien. De verdad. Si. Está bien. Lo veo bien. No sé si está bien, pero tampoco se me ocurre otra cosa, así que haré como tú me digas. ¿Qué quieres hacer? Me parece bien. Estupendo. No sé, no sabría decirlo. Creo que es así como estás diciéndolo tú, no lo complicaría mucho más. No se puede hacer de otra manera. Por mucho que te esfuerces, al final la maquinaria es tan complicada de entender, de hacerla funcionar de otra manera, que es casi mejor procurar no meterse y dejar que las cosas vayan como van sin que te afecten demasiado. No hay nada que hacer. Creo que lo mejor es asumir que lo que es es lo que es y no hay más que mascar. He intentado mirar lo que me has dicho, pero no se me ha encendido la bombilla, así que lo voy a dejar como está. Está bien que hagas algo así como lo que haces siempre, pero es mejor no complicarse demasiado, mejor no hacer cosas tan así porque la gente no te entiende y para cuatro que van a decirte que si esto o que si lo otro, no te líes y haz algo más así. No te empeñes en forzar la máquina, porque te vas a quedar más solo que la una. No se me ha ocurrido una comparación mejor. Más solo que la una. Más tonto que pichote. Más feo que picio. Más bonita que ninguna. No tengo demasiada confianza en que se te vaya a ocurrir algo que nos guste, así que mejor intenta copiar algo que ya esté hecho y adáptalo un poco. Esto no se puede hacer mejor, se agradece la voluntad, pero una vez que estás ahí, te das cuenta de que todo es imposible. Imposible de verdad. Es mejor no mojarse demasiado. Estar en un plano secundario. En un segundo plano. ¿Cómo se dice? Dime cómo lo vas a decir tú. Es mejor que hagas eso que dice ella, que sigas la línea y que no te pases de listo. ¿Es así? No sabía que fuera así. No sé, no me preguntes porque yo soy muy malo proponiendo nada. Yo hago lo que tú me digas, pero no me pidas ideas que no soy nada creativo. A mí me gusta que me digan las cosas ya bien mascaditas, porque no quiero líos. Que luego el que parece más listo es el que se come las mierdas. Me gustaría que me dijeras algo de lo que te pasé ayer, porque no se me ocurre nada. Es mejor que no se te ocurra nada, mejor que no escribas nada, mejor que no digas nada, cállate. Cállate. Cada vez que dices algo, me dan ganas de yo que sé.

martes, 4 de abril de 2017

Ojo de cuero

Al hilo de un reciente artículo de Ossip Mandelsson en la revista ?, reproducimos el caso que nos ha consignado el profesor de la universidad de Sansito Pequeño, el doctor Horacio Deboniz, que supone uno de los escasos escritos que existen en el corpus sobre la Mirada Ovoide allá en la tierra hermana de América Latina.
'Somos muchos los que desde este humilde rincón del Cono Sur intentamos estar al tanto de lo que se está moviendo en el mundo, sin querer por eso perder ni un ápice de acento local. La pretensión de alcanzar lo moderno, lo contemporáneo, directamente lo anglosajón, nos escuece porque pareciera que nos obliga a perder nuestro propio sentido. Y así nos apena perdernos algunos de los debates que se producen en el otro hemisferio, y concretamente la polémica sobre la teoría del profesor Almayr llamada Mirada Ovoide, sobre el que quisiera referirme a través de este relato acaecido sobre mi propia persona hace unos pocos meses.
Vivo en un edificio de la ciudad propia de Sansito, en solitario en mi pequeño departamento, en un edificio como digo ocupado por otros profesores y trabajadores de la universidad. Acostumbro a parar a tomar un pequeño trago después de las clases y el duro trabajo investigador en el área de Microcirugía Ocular y allá departo amigablemente con parroquianos de distinta procedencia. Uno de ellos, el señor Aristizabalaga, abogado de profesión, me comentó lo siguiente. En la ciudad de Arabia del Sur un pariente suyo del señor Aristizabalaga, el licenciado Heriberto Herrera Santofagasta se dedicó durante muchos al ejercicio de la medicina familiar y en una de sus jornadas de trabajo le comunicaron que en una aldea remota, llamada Gumbayá se había dado un caso extraño. Un caso maravilloso que tenía asombrados a los habitantes tanto de Gumbayá como de la comarca entera y que había llegado a la ciudad de Arabia del Sur en tanto que el resto de sabios del contorno no habían sabido arreglar el problema ni la situación. Al parecer, el arrendatario de unas tierras de Gumbayá, llamado Veneciano María Guamán Karsik, había comenzado a tener problemas de visión por causas desconocidas. Esos problemas de visión no tenían tanto que ver con pérdida de visión, prematura ceguera, o patología semejante sino que su caso tenía relación con una supuesta capacidad del sujeto Veneciano María de hacer cosas con la visión. 'Señores, decía llorando desconsolado con un acento paisano que enternecía a los presentes, señores, la fuerza de mi mirada no pensé yo que fuera así como un ejército capaz de inclinar a los más fuertes, ni tan solo de doblar una vara de fierro, ni siquiera de mover un clavito de posición. Y sin embargo, el clavito lo moví, la vara de fierro se movió y me espanta ser capaz de derribar un gobierno si lo miro fijamente.'. Así que le tumbaron en el suelo, le examinaron, le miraron el ojo, pero la fuerza supuesta de su mirada seguía actuando, haciendo volar el techo de su morada, destrozando mobiliario y domicilios de los alrededores, siendo capaz de causar diversos daños de consideración en lugares para los que se hubiera necesitado maquinaria precisa para hacer el mal.
Sea como sea, Veneciano María no encontraba solución a su problema si es que de un problema se trataba. A Veneciano María le tenían ya por un elemento de riesgo para la paz social en la comarca cuando alguien tuvo la idea de recurrir a los chamanes de la indiada local. Y ahí que llegó un José Huaman Paraní que con su paciencia y ritmo diferente pasó varias horas junto al presunto enfermo. En un momento, Huaman Paraní sacó de una bolsita un parche y se lo colocó sobre el ojo a Veneciano María. 'Ojo de cuero', dicen que dijo Huaman Paraní, se rió y salió de donde tenían encerrado a Veneciano María. Cuando Heriberto Herrera Antofagasta llegó a ver a Veneciano María, vió el parche y sin mucha deliberación decidió 'dejar el ojo de cuero puesto donde se encuentra'. Y con el ojo de cuero se quedó. Y ojo de cuero es.'

lunes, 3 de abril de 2017

The Arrival - Denis Villeneuve


Tengo una observación que hacer sobre esta película, que yo creo que prácticamente consume todo lo que tengo que decir sobre esta película y sobre más de una película que he visto recientemente. Vamos a ver, ¿tengo que ser físico, o químico, o neurobiólogo, o neurocirujano, o amo de la llaves del conocimiento humano para entender una película? Pienso que, de la misma manera que se hacen películas para niños, películas para los amantes de los cómics, películas para jóvenes, películas para maduros, películas para... listos. Películas para listos. Películas para gente que pueda darle al pause y preguntar al de al lado si lo que están entendiendo es lo que están entendiendo y hacer un foro y comentar por watsapp o por el telegram o hacer un tweet pidiendo ayuda de manera desesperada y por favor sacarme de aquí, de esta mierda que no entiendo, que me estoy volviendo loco viendo esta película que yo solo quería pasar el rato desconectando un rato y olvidándome de... y resulta que me estoy comiendo el tarro aquí con este rollo y me estoy volviendo gilipollas intentando pillar de qué va todo esto. Películas para gente que sabe mucho. Un segmento de población que sabe de procesos mentales, de cosas que han pasado y que han de pasar y de cosas que pasarán y que luego vuelven a pasar. Películas para gente que te puede hacer un diagrama de nosequé. Películas para gente que se pone a ver una película y decreta el apagón general y está por la película y salen de la sala de cine, o de la habitación donde han visto la película pensando, lo he pillado:
- El secreto es que la vida está regida por una serie de leyes que implican que quizás el tiempo no es lineal, que puede que sea un bucle, o un círculo. O su puta madre.
The Arrival. Tenía oído algo sobre esta peli, pero poco. Que venían extraterrestres a la Tierra y que una lingüista tenía que hacer como de conectora entre aliens y humanos para saber si vienen de buenas o de malas. Hasta ahí. Pues empieza la película y te encuentras con una madre con su hija, la hija crece, la madre se pelea con la hija, la hija tiene cáncer y muere. Eso en pocos minutos.
Aterrizan unas cosas en la tierra, la madre, Amy Adams, está como en su parra, afectada naturalmente por la muerte de la hija. Aterrizan doce cosas en la Tierra. En doce puntos del mundo. Sin conexión. Hay lío, claro, pero tampoco te creas que el pollo que se monta es... Se ve que las naves o la cosas están tripuladas y hay que comunicarse con los 'aliens'. Recurren a Amy Adams, que es lingüista. Y bueno, empiezan a 'hablar con ellos.
Voy a decir algo. La peli mola. Mola el ambiente, mola la música, mola el ritmo, mola la intriga. No mola no entender nada. No mola no entender cómo se comunican. No mola que te expliquen cosas como si tuvieras que ser... no sé. Stephen Hawking. Ya me pasó con Interstellar, que mola un huevo, pero que terminas dejando pasar las cosas porque no las vas a entender y te quedas con la historia en plan fácil, sabiendo que no estás al nivel. Me siento idiota.
Aquí ocurre lo mismo. No entiendo. No entiendo cómo se entienden. No entiendo cómo pillan qué significan los círculos esos. No entiendo que ellos se comuniquen y los otros once chismes no. O sí.
No entiendo el final. No entiendo si es que todo ha pasado, si está pasando, si ya había pasado, si de lo que estamos hablando es de reescribir el presente y el futuro o la hostia en patinete.
Ya digo, la música, los momentos en los que suben a la nave extraterrestre, ella en plan 'estoy pasando un ratico malo', todo eso, mola. Está muy bien. Pero que si alguien tiene a bien explicarme el porqué de todo lo otro, pues favor que me hacen y muy buenas tardes a todos.
Luego está la movida de llamar las pelis ya en inglés directamente, que esa es otra vaina hermano. No vayáis en metro que se pega todo. Hermano.

domingo, 2 de abril de 2017

Calle Pompeu Fabra. Gaza, Cisjordania y un pasado que no se marcha.

Si hiciéramos una encuesta a nivel mundial sobre cuál es el lugar más bonito del mundo, no tengo miedo a equivocarme si digo que muy poca gente contestaría: la calle Pompeu Fabra. Muy posiblemente, ni siquiera los propios habitantes de la calle Pompeu Fabra la tengan como el rincón más bello del planeta. Y sin embargo, seguro que alguien en algún lugar, incluso en la misma calle Pompeu Fabra, quiera a la calle Pompeu Fabra más que a nada en el mundo.
No es una presentación muy allá, pero de alguna manera hay que empezar. Recordemos a la calle Pompeu Fabra como fue, antes de que las visibles obras que han convertido a la calle (aunque sea de manera provisional) en un remedo de la Palestina ocupada con sus vallas amarillas, sus planchas de plástico amarillas, sus grúas, etc., la transformen en otra cosa semipeatonal, peatonal o ni para ti ni para mí, pero seguro que mejor. Gaza y Cisjordania.
La calle Pompeu Fabra. Comenzaremos un paseo por esta calle entrando desde el Passeig Salzereda subiendo en dirección a la Avinguda Generalitat. Efectivamente, esta calle atraviesa tres arterias fundamentales de nuestra ciudad, las dos citadas y la Avinguda Santa Coloma, lo que no es tampoco algo muy especial ya que comparte este honor con dos calles si no cuatro calles más. Nos vamos por las ramas. Este primer tramo de la Calle Pompeu Fabra, ahora en obras más que necesarias, alberga muy pocas cosas. No tiene comercios, no tiene níngún bar en funcionamiento, hay algún taller... nos saluda la empresa de instalaciones Valenzuela y de ahí en adelante, prácticamente nada. Garajes, portales, casitas bajas y recuerdos. Recuerdos de una calle donde vivían unos amigos de mis padres del pueblo, los Liébanas, que se volvieron a Jaén hace dos mil años, a bordo de un 850 en el que entraban cuatro ocupantes y los enseres de una vida, violines sonando, snif. Cenas con los amigos, fotos en blanco y negro con un montón de niños con el mismo flequillo y pantalones con pinta de picar, finales de los setenta. Eso era la calle Pompeu Fabra, que entonces posiblemente se llamara todavía calle García Morato. García Morato, aviador de los nacionales, creador de la Patrulla Azul, que tenía como divisa lo de 'vista, suerte y al toro'. Murió en el 39 en una exhibición. Y nos comimos su nombre en una calle. También en ese tramo de la calle vivía la Mari Carmen, una niña del colegio. Su madre, la Cary, muy maja, sigue saludándome siempre siempre que me ve. Aquí he venido más adelante a barbacoas, partidas de Trivial, a pleno sol, aquí vive la Tere Franco pero no sé dónde. Pero siempre recuerdo este tramo de la calle, como si fuera de noche, oscura. Con sus aceras estrechas. Creo que nunca he ido por la acera durante todo el tramo de esta calle, acabo saliendo a la carretera porque el trayecto se hace insostenible. Postes de la luz, estrechez, etc. Hay, si miramos hacia arriba en uno de los terrados, una bandera del Cádiz, que qué hará ahí una bandera del Cádiz. El abandonado Bar Asturias, la abandonada guardería Plou i fa Sol. Creo que ahí hubo una entidad de carácter evangélico, no sé si está aún. Crucemos ya la calle San Joaquín, que sí que es la calle más bonita del mundo sin lugar a dudas, y pasemos al siguiente tramo.Como ya hablé de la San Joaquín otra vez, no sé si es necesario hablar de nuevo de las lámparas de lava del Desitjos y de las noches mirando las lámparas de lava del Desitjos, los neumáticos Cano, el Pitote ahora llamado Tetris y del otro chaflán en el que no hay nada más y nada menos que viviendas. Si eso, me dicen.
¿Cerró el taller aquel? ¿El del señor mayor? ¿Por qué no me he fijado en eso? Sé que su hijo, muy alto, todavía anda con su mono azul y largas varas de hierro, pero no caigo si sigue abierto o no. A su lado un concesionario de motos. Más talleres en este tramo de la calle. De reparación, de cristales, de la Bosch. Hay una casita bajita, justo al entrar, que lleva en venta ni se sabe. Debe tener truco. Sigamos hacia delante. Ahí estuvo la sede del Calaf, emblemático equipo de fútbol de la ciudad, que ahora no sé si al haberse unido con el Raval tiene su sede en Singuerlín, por estas cosas de la deslocalización del fútbol amateur. Ahí ahora hay viviendas en las que vive nuestro querido amigo Peter Kane y una especie de centro de algo que no sé definir, que se llama Estel nosequé y que es de esos negocios o entidades que pasas por su puerta mil veces y jamás sabrás qué hacen ahí dentro. Cosas. De familia. No sé. En frente justo, el Airiños.
Emporio de la cocina colomense, regentado por el Jose, con la Raquel, su hermana, una de la camareras más simpáticas del mundo (según encuestas), es un local sencillo, donde se come bien y se está de narices. De menú estupendo, ambiente de barrio, currelas, las dependientas de la droguería grande de uniforme, partidas de cartas, fútbol cuando toca. Lo que no he visto nunca han sido las actividades que harán en el salón de actividades. Pero es que al no ser gallego, no me toca.
A su lado, la tienda de las sábanas, mantas, toallas, etc. Una tienda grande a la que no he llegado a entrar jamás. Tengo una anécdota que no sé si me atrevo a contar sobre esta tienda. Como quiera que estoy en una fase metepatas y la autoestima por los suelos, mejor me callo. A su lado, un establecimiento dedicado a la belleza. Lo que dice mucho del afán de superación de una ciudad siempre decidida a estar guapa. En ese mismo recinto, puso el huevo el Foto Report Martínez antes de pasar a la Rambla Sant Sebastián. Como estoy escribiendo de memoria, creo que no me estoy dejando nada más. Es este tramo de la calle también de acera estrecha, caminar dificultoso, resbaladizo cuando llueve, pero no sé, tiene su qué. Y no tiene más porque se acaba y entramos en la avenida Santa Coloma. Con cuatro chaflanes, con vivienda, droguería cuyo nombre no recuerdo, frutería, y el escaparate de una agencia inmobiliaria que si no recuerdo mal, ocupa el espacio donde se ubicó el glorioso Da-Ca, al que no llegué a ir nunca.
El siguiente tramo de la Calle Pompeu Fabra es sensiblemente diferente. Para empezar, la acera parece otra. Es que es otra. Aquí encontramos en la acera derecha una peluquería pakistaní de los cinco euros que sustituye a una pescadería. No sé si sabré enumerar todos todos todos los establecimientos de esta acera atiborrada de comercios que cierran o abren y están abiertos y no sabes si están cerrados. Hay una tienda de empanadas, antes hubo un frankfurt, creo que hubo una tienda de cosas espirituales y tal, que no sé si sigue abierta, una mercería que sí que sigue abierta porque la lleva la madre de la Anna Pol y la veo mucho por ahí y siempre pienso, mira, la madre de la Anna Pol. Y la tienda de galletas con pintaza, que creo que lleva el Toni, un fan de la banda, más majo que todo. Y si seguimos para arriba en esta acera no podemos dejar de citar los gloriosos Botijo y Taurus, lugares en los que se celebraban comuniones, bautizos, eventos, etc. ¿Cuánto hace que cerraron? Solo con las historias que pasaron ahí dentro se pueden publicar varios libros. Yo tengo una y la voy a contar. El bautizo de una vecina. Celos de niño pequeño. Me pasé el bautizo llorando, un barraquerón de la ostia. La única foto que tengo y salgo llorando pero en plan... Gaza y Cisjordania. Boda en el Botijo, no sé, un clásico. Comunión, coches en la puerta, gente trajeada, guitarras... el copón. Qué tiempos.
Por la otra acera, el Rincón Ibérico. Un bar que se ha quedado a medio camino. Ahí, en ese lugar, tuvo su primera sede la muy gloriosa y muy inmortal Peña Centenario del Athletic Club, sí señor. Ahí, en ese lugar. Los primeros partidos. Ahí, ahí mismo. Ahí recibimos la clase magistral del señor aquel que se nos marcó unos pasos de flamenco y dijo, 'si sabes bailar flamenco, lo demás es sensillo'. Ahí recibíamos la visita del 'encargado', un chaval que venía todos los días con su metro, su... joder. No me acuerdo de cómo se llamaba. Ahí, en ese bar, tuvo su sede también la Peña Gol 3000, pero eso no es de especial interés, digo yo.
Más arriba (parece que no tiene nada la calle, verdad), una tienda de máquinas de escribir que se mantiene abierta de manera heroica. Pero heroica de verdad. Y más arriba un taller. Y más arriba... por ahí estaba el Ovni, los recreativos. Joder, tengo que abreviar, porque esto está siendo larguísimo. El Ovni, cuántos mediosdías. Te paso la partida. Te encuentro las vidas. Te la cuelo. Tienes cinco duros. Qué malo he sido siempre jugando a los marcianitos. Qué malo con las máquinas. Qué espanto.
El Boni. Tienda de trajes, de ropa buena y ropa cara, ojo. La de veces que he entrado en las rebajas buscando algún polo guapo en rebajas. Pues ni en rebajas. Pero en todas las rebajas entro. Y sin frutos positivos, jamás.
Más arriba el Romanoff, todavía a la gente le tienes decir... sí, hombre, donde el Romanoff. Ahí tiene la sede ahora lo de Nous Catalans, antes también la Peña Johann, antes un centro Cívico, antes el Romanoff, ahí también la pelu de la Melissa, y la sede del Mirall. ¿Han ido alguna vez a una sede de un diario local? Llamen a la puerta del Mirall.
Un garaje y locales cerrados. Ni el Daitor está abierto, ni... la tienda de enfrente. La cuchillería, tienda de infinitas cosas, adminículos, llaveros, cosas, cosas, cosas, cosas, cosas, cosas... pues está cerrada. Qué cosa. Esa tienda, tan grande, tan así. Cerrada. Pero es que más arriba y ya hemos cruzado la calle, está el Marzo, también cerrado. cosas, cosas, regalos, ollas, planchas, cuchillos, cubertería, estatuas, cacharretes, abridores, llaveros, regalos, regalos, regalos, regalos, regalos, regalos, regalos, regalos, regalos, cosas. Cerrado. Qué cosa. Hemos cruzado y pasamos a una calle peatonal. Peatonal del todo. Es como si se abriera otro mundo. Como si llegásemos a otro barrio. Es posible que sea otro barrio, otro mundo, diferente.
En un chaflán, la Laura. Establecimiento de perfumes que ejerce sobre mí el mismo efecto que el de las bibliotecas. Entro y me quedo en estado de calma y paz maravillosa. Sin ganas de irme. Mirando champús, marcas raras, marcas antiguas, ofertas y dos por uno. Debe ser el olor que me deja aturdido. Enfrente, una caja cerrada. La crisis. Y un reloj del que no te puedes fiar.
Tres tiendas. He pasado hace poco y he hecho el propósito de memorizar. Bugatti de ropa, zapatería Pony, la Pelu. No entré jamás a ninguna de ellas. Si que he entrado bastante a Chesco y Lola. Ropa de muchacha. Tiene cosas muy bonitas, porque me gusta Washington DC porque tú vives en Washington DC y supongo que ya no entraré más a Chesco y Lola. Y hay una dependienta joven con el pelo teñido de gris.
El Palma, la autoescuela a la que hemos ido todos los colegas, a la que fue mi padre. El Palma, con las cosas del Palma, del Muñiz. El freno de mano, los tests. El Palma. Aparcar delante del Palma. Cuatro veces a la práctica, dos a la teórica. Qué sangría económica la autoescuela. Qué torpe.
Y vamos llegando al final. El paseo por este tramo de la calle es más ligero, otra tienda de ropa Paserella que tampoco he tenido el gusto, una tienda de queviures Aguera que parece anclada en los años 50, con unos gatitos más bonitos que todo en la puerta, un centro dental que ni fú ni fa, y llegamos a la Guinart por si alguna vez tienes visita y tienes que comprar algún mantel fino para que la impresión sea buena y no solo de 'uf, es de ikea'. Y llegamos ya al final del todo con el Donate de la mochilas, mochilas, mochilas, mochilas, mochilas, mochilas.
En la otra acera, la larga pared sin nada del Bingo. Porque el Bingo está ahí.
No sé. Es una calle curiosa. Pompeu Fabra, centro comercial. Con muchas persianas bajadas. Con muchos negocios históricos que cerraron y que se han quedado en la memoria de los colomenses. El Botijo, el Taurus, El Romanoff, el Ovni, la Gol 3000, el Marzo... y ya no están.
Le queda poco a esa calle para ser lo que es. Será mejor. A vueltas, como siempre, con el diálogo y las propuestas y la participación y de lo hablado a lo proyectado y a lo hecho. Pero es otro cantar.
Una calle que como pasa con muchas de nuestras calles, encierra muchas calles dentro.
No sé cómo acabar.
No he dicho nada del Casa Pepe, aunque se vea el logo del pulpo en la calle. En fin.

Fé de Erratas: la resistencia heroica y bla bla bla de la tienda de máquinas de escribir... pues no. No sé qué miro yo cuando miro, pero ya hay una tienda de móviles y cosas de móviles y un poco más abajo una tienda de dietética. Cómo no van a pasar más cosas. Me hubiera dejado matar porque la tienda de máquinas de escribir estaba abierta todavía. La primera Olivetti me la compraron allí.

Catálogo de omisiones: no he dicho nada del Congreso. No sé si es mejor o peor.