domingo, 4 de enero de 2026
Feliz año nuevo
Eso ha sido todo un montaje, venía diciendo la señora mientras avanzaban por la Avenida Santa Coloma, porque a él (a Maduro) no se le veía muy enfadado. Menudo mundo que nos ha tocado vivir. Ya no necesitamos discutir o elucubrar o que alguien investigue sobre los motivos ocultos que mueven la política, porque Trump lo ha dinamitado todo. No dinamita nada que no se haya dinamitado antes, pero pone claramente encima de la mesa cuáles son los objetivos y porqué se hacen las cosas: el petróleo en el caso de Venezuela, cualquier otra cosa material y tangible en el caso de otros lugares. Desde la especulación inmobiliaria en Gaza, los recursos naturales en Groenlandia... ya no necesitamos un Rambo que vaya a salvar a pobres oprimidos por el comunismo porque el comunismo ya les da igual. Puedes hacer, como en China, como que eres lo que quieras, pero los recursos, eso qué. Lo que hemos visto en estos dos últimos días no es nuevo, pero es completamente diferente. Un presidente del Gobierno de un país es raptado y llevado para ser enjuiciado a otro país, digamos que el país de referencia de la democracia y la libertad, para ser juzgado digo sin las más mínimas garantías de que su detención fuera legal o lícita o lo que sea. Este mundo nuevo. El presidente de la primera fuerza militar del planeta es un cabrón sin escrúpulos que deja claro que los pretendidos mártires por la libertad no le importan un pimiento y que lo importante es el petróleo. Delante de las cámaras y sin informes secretos. Sin la ITT en Chile dando soporte encubierto a un golpe de estado. El golpe lo da él y lo explica él y entonces qué. Ese es el verdadero desafío. Entonces qué. Qué se supone que debemos hacer y qué se supone que va a ser de nosotros en este mundo nuevo en el que, ahora sí, ya no hay legalidad. No la hubo para las decenas de miles de muertos de Palestina. No la va a haber ahora. De qué lado estamos. Los artículos que se dedican a pregonar que no tenemos aliados o que los aliados que teníamos ya no están. Quiénes son nuestros amigos. Salimos a la calle, hacemos concentraciones, pero estamos realmente aturdidos. Campañas electorales en Aragón en las que decidiremos algo que es básicamente seguir jugando con el juguete que tenemos hasta que se decida que ese juguete ya no vale. Y estamos tan cerca. Declaraciones o artículos de una candidata a la que tendría que votar insistiendo en que la extrema derecha está ahí porque la socialdemocracia... y mientras tanto Maduro avanza y dice en inglés buenas noches y feliz año nuevo. Y el día de antes estaba sentado con el segundo de abordo o tercero de abordo o vete a saber, de China y mira de qué le ha servido. Y la Delcy estaba en Rusia. Delcy Rodríguez, que ya todo el mundo sabe que estaba compinchada con la Cia, porque lo sabemos todo. Y si no nos lo sabemos, ya nos lo dirá Trump. Y nos indignaremos. Y nos pondremos en el lado bueno de la historia. Yo ahora mismo estoy muy desconcertado y no sé qué será lo próximo. ¿Se atreverá con Groenlandia? ¿Se cargará a Putin? ´¿Arrasará Cuba o hará como en Venezuela o quizás lo ha hecho ya? ¿Liará algo con China? ¿Secuestrará a Pedro Sánchez? Todo parece ridículo, grotesco, pero cierto. Ya no estamos cerca de nada, ya está aquí. Y los que lo explican lo entienden, los artículos de Poch, de Guillem Martínez, de más gente, pero, qué. Ya está aquí. Es esto.
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