lunes, 25 de febrero de 2013

Sonata Número 4


Para Obelísimo Trampantonio, concluir su Sonata número 4, le significó el salto a la fama, la apertura de los grandes salones europeos, el patrocinio de grandes magnates del acero, la amistad de filósofos y economistas de toda condición e ideología, el arrobo de damas de belleza mareante o de inteligencia pluscuamperfecta cuando no de damas que atesoraban uno y otro adjetivo y también de quienes no tenían ninguno. Algún varón de recia voz también sintió cómo escuchando la Sonata número 4, su trueno se quebraba y una lagrimita asomaba por el ojillo tembloroso.
Obelísimo Trampantonio fue entrevistado en las revistas especializadas de música clásica, pero también en los suplementos culturales de los diarios más prestigiosos, e incluso se le pudo ver en una memorable aparición en la televisión pública austriaca, en un programa de variedades donde fue presentado como ‘la sensación de la música contemporánea’ y en el que una bella modelo que venía de desfilar en París quedó prendada de su verbo y su simpatía sin haber escuchado jamás la Sonata número 4. De tal manera que la mujer, Fernanda Gemuchlichter, al acabar el programa, hizo lo posible por contactar con el compositor y de ahí nació una bonita amistad que derivó en una relación que bueno…, quizás en otro momento podamos extendernos más en este capítulo de su vida.
En una biografía escrita por el insigne Giorgio Györ, el magnífico biógrafo húngaro se detiene en una deliciosa anécdota sobre el carácter de Obelísimo Trampantonio, precisamente ocurrida durante la época en la que componía su archifamosa Sonata número 4. En aquel tiempo, Trampantonio era todavía un compositor conocido específicamente en los ambientes musicales de su país por haber musicado para ópera con cierto éxito una obra de su amigo Girolamo Pergolese ‘Penalti y gol es gol’, que aunque generalmente se calificó como de argumento poco comprensible para lo que suele ser una ópera, se consideró que la música tenía su qué. Requerido, tras una de las presentaciones de la obra en el Teatro Principal de Matalascañas, Huelva, dentro del Ciclo Caja San Baudilio de Talentos de Hoy, por un estudioso de la música contemporánea, el sesudo profesor Alberto José de Castro y Castro, por ciertas características técnicas de la partitura, el genial Trampantonio le hizo la siguiente explicación.
‘Querido amigo, usted me pregunta por el cómo y yo le quisiera preguntar a usted, si me lo permite, por el cuándo. Cuándo se le ocurrió a usted esta pregunta. Antes de escuchar la obra, o después. Venía usted ya con la intención de preguntarme sobre un asunto técnico antes de escuchar la música y de ver la representación o bien esta pregunta se le ha ocurrido sobre la marcha. Si se le ha ocurrido sobre la marcha, permítame que le diga que entonces a mi modo de ver, no ha escuchado la música, porque no creo que se pueda pensar y escuchar a la vez. Sus ojos abiertos me indican que se encuentra usted quizás sorprendido. Si me lo permite de nuevo y ya son dos permisos, más de los necesarios para poder llevar a cabo cualquier actividad humana, le haré una nueva pregunta ¿cuánto tiempo es necesario para formular una pregunta como la que me hace usted? ¿qué tiene que ver todo esto con la música? Tome, la partitura, la tengo aquí guardada, no la necesito porque he hecho fotocopias en un establecimiento de aquí al lado que me ha sorprendido por estar precisamente situado al lado de un Teatro. En mi ciudad, las fotocopisterías se encuentran casi siempre al lado de organismos públicos, comisarías de policía, centros expedicionarios de documentos… pero no junto a un teatro. Y sin mayor intención de hacer fotocopias he querido darme el gusto de hacerlas ya que llevaba la partitura en el bolsillo y me ha parecido interesante que confluyeran mi sorpresa y una acción sin mayor historia. Aquí tiene, una fotocopia hecha de mi propia mano, ya que he sido yo el que ha llevado a cabo todo el proceso al ser una fotocopiadora de uso individual de las que se encuentran en las oficinas y no de uso digamos industrial. Una partitura para usted y una partitura que sobra de las tres que tengo la voy a romper delante de usted ahora mismo. Mire. Aquí mismo. Rota. Este gesto no quisiera que lo interpretase más que como una maniobra de distracción mientras le tiendo la mano inmediatamente y le agradezco mucho el, seguro, generoso comentario que hará usted de la música y la acción que ha tenido el gusto usted de disfrutar.’
Maravillosa personalidad, la de Obelísimo Trampantonio, uno de esos personajes geniales que dignifican el mundo de la cultura, que se visten con el traje de los grandes, que tiene los ojos del que se sorprende y se maravilla con el mundo siendo él mismo maravilloso. Maravilloso he dicho, en definitiva. 

2 comentarios:

  1. Como maravilloso es su relato, monsieur. Me ha encantado. Tiene perlas buenísimas, como eso de "el arrobo de damas de belleza mareante o de inteligencia pluscuamperfecta cuando no de damas que atesoraban uno y otro adjetivo". Y con la explicación de Trampantonio, muy bien traída por cierto, me he divertido muchísimo.

    Buenas noches

    Bisous

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  2. Usted parece de otro tiempo, o ruso, o algo así.

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