miércoles, 30 de septiembre de 2026

Crónica del #PleGramenet de septiembre. Expresionismo alemán.


Hay un momento del pleno de ayer en el que riendo y jugando, como sin darle importancia, como de manera ligera, uno de los dos regidores de extrema derecha suelta lo siguiente: los musulmanes son como los gatos, que si les tiras comida no se van. Pueden sacar el corte del vídeo, editarlo, reconfigurarlo, decir que no quiso decir, lo que les de la gana. Este el tono. Al lado del regidor de Vox, el otro regidor de Vox, se ríe. Suele hacerlo. Se ríe con esa risa del amigo que se ríe de las cosas que dice otro, el amigo que no se atreve y que se ríe. Con una diferencia, él también se atreve. Se atreven con muchas cosas. Se atreven pero no tanto. Hay momentos en los que el propio sentido del ridículo les hace que les tiemble la voz, como cuando sale el portavoz de la asociación vecinal que han montado ellos mismos y casi no le sale la voz del cuerpo para decir nosequé de una chorrada que no le interesa a nadie solo para salir a hablar después de Xavi Villena que les ha dejado a todos sin palabras. Son tan así que el regidor que se ríe y que se cree que sabe pero que no sabe, llega a decir lo siguiente: las personas racializadas es como ustedes llaman a los ilegales. No sé si dice ustedes para referirse a nosotros. Las personas racializadas son ilegales. Luis Medina, revísate esto un poco. Pide explicaciones al menos. A ver qué te dicen. El regidor de Vox ha sido citado a declarar en una querella presentada por entidades de Santa Coloma denunciado por discursos de odio. Es tan así que hace otro vídeo diciendo que lo volverá a hacer. Me gusta el expresionismo alemán. Una corriente pictórica pero que también tuvo su cosa en el cine y otras artes, que dibujó el mundo que se vivía en Europa, principalmente pasada la primera guerra mundial y que va retratando poco a poco, como en esos planos de Cabaret donde vemos como van apareciendo las esvásticas entre los reflejos de los espejos, el ascenso del monstruo, su crecimiento. Muchas veces no hace falta que crezca, simplemente está ahí y cuando interesa aparece y se hace visible. Hay dibujantes o pintores expresionistas como Grosz, por ejemplo, que retratan lo grotesco de la sociedad, lo grotesco de una fotografía humana de una calle cualquiera. Los rostros, las indiferencias, las pequeñeces, los abandonados, los que no dudarían ni un segundo en terminar contigo si hubiera algún mínimo interés que se interpusiera en su camino. El odio. Por eso, en este escenario que tanto se asemeja a ese escenario de las dos primeras décadas del siglo pasado, gusta escuchar de vez en cuando discursos de izquierdas, nétamente de izquierdas, transparentemente de izquierdas, a veces, suicidamente de izquierdass. Y molesta que personas de izquierdas se apunten a discursos y marcos de relato que son de la derecha para 'estar en sintonía con la gente'. Con esa gente de los retratos expresionistas. Por eso, molesta, me molesta, que Sam Núñez utilice el mismo argumentario (palabra por palabra) de Gabriel Rufián para hablar de que 'el que la hace la paga' cuando se habla de lo sucedido en Ceuta y haga referencias al orden y otros argumentos que pretenden hacernos ver que la valentía de la izquierda estriba en hablar como la gente de derechas. Argumentos de Rufián cuando Rufián aquí no tenía ninguna utilidad. No nos gusta su persona, pero sí su argumentario. Me pregunto si mis amigos comunistas y mis enemigos que se dicen comunistas y no lo son por muchas insignias que lleven y que han decidido entregar su fuerza de trabajo y pensamiento al proyecto de Sam Núñez, también comulgan con este argumentario de esa izquierda que no se atreve a hablar de migración. Si también son partidarios de poner orden, de que el que la haga (migrante) la pague, de todo eso que en otro tiempo nos hubiera sonado a chino mandarín y ahora por un número tres somos capaces de hacer como que no escuchamos. Me pregunto si la camiseta con la Revolució 08xxx incluye también más mossos o más policía y quién la hace la paga. Están ahí. Ellos sabrán. Por eso, es necesario que hable alguien como si fuera de izquierdas y dijera cosas de izquierdas. Porque entendemos que los socialistas están en un trance, que quisieran pero no pueden o quizás no saben hacer eso que dicen que van a hacer o que están haciendo, no lo podemos desentrañar porque no nos da el conocimiento, pero está claro que la búsqueda de un caladero de votos debería entrañar un esfuerzo por la izquierda. Como no lo hacen y no lo van a hacer, aquí estamos nosotros. En la sala, aparecen caras nuevas y reaparecen caras que se fueron o que no estuvieron pero que estaban. Es el caso de Tomás Carrión, que tras su paso por la cosa de Interior vuelve a Santa Coloma y se sienta en el banquito donde nos sentábamos antes los periodistas. También vemos a un hombre con una cinta en el cuello que resulta ser de Aliança Catalana, nada menos, el grupo fascistoide que haría jabón con el 85 por ciento de la población colomense que busca también su huequecito bajo el sol. También aparece en el pleno la candidata de Junts. Vamos estando todos. Se acercan las elecciones municipales y el pleno de este lunes es una antesala de lo que puede ir ocurriendo. En el pleno de Sabadell, un regidor de Vox simula pegarle un tiro en la nuca a una asesora del Grupo de En Comú Podem. Jarabe democrático. Este es el nivel. La pamema ultraderechista apoderándose del sentido de los plenos, desvirtuándolos, colocándolos entre la histeria y la chanza, entre la risita nerviosa de hiena y el exabrupto golpista, entre la provocación para que te gires y los alegatos a una ciudadanía que ha de despertar. El retrato es dantesco, grotesco. La alcaldía encabritándose con una moción animalista. Los provocadores hurgando. El grupo Popular a la deriva simulando una moderación a ratos cuando ya están desbocadamente en manos de sus vecinos. Traidores a la patria. Nos vamos a tener que emplear a fondo para sacar esto adelante. Y no estamos solos, es un alivio. 

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