sábado, 27 de junio de 2026

Cruyff - Sam Blair


Todo el mundo sabe que no soy aficionado del Barça, más bien todo lo contrario. Pero me encanta el fútbol. Y documentales como este de Sam Blair sobre Johan Cruyff los disfruto muchísimo. Los disfruto aunque el balance final sea excesivamente parcial, el hecho de estar detrás la propia familia Cruyff es fundamental y el mensaje global es que Cruyff se inventa el fútbol, que ganara o perdiera él era el que veía el fútbol, que sus herederos en el Barça reinventaron el fútbol, que lo ganaron todo, que todo es gracias a él y que no hay otra forma de ver el fútbol que la suya. Ese es al menos un primer balance a bote pronto, pero el propio documental y la propia trayectoria de Cruyff se encarga de desmentir esa visión unívoca y ecuménica que los cruyffistas han ido propagando. Es decir, el documental, que no deja de ser una alabanza de Cruyff, merecida a mi juicio, es también un magnífico retrato de un personaje que ni suscitó unanimidades, ni consiguió esos éxitos que se le presuponían (vease Mundial o éxitos con la selección de su país ni como jugador ni como entrenador), ni es el único faro del llamado fútbol holandés, como bien se encarga de apuntar en una intervención final nada menos que Ruud Gullit. El documental nos explica la vida de Cruyff en cuatro episodios, desde su formación y llegada al Ajax, su consolidación y éxitos con el equipo de Amsterdam, la salida del Ajax y su fichaje por el Barça y el impacto que causa y la llegada del Mundial del 74 como Axis, como punto culminante de una historia a partir del cual, todo cambia. Esos niños diciendo que Cruyff es el mayor fanfarrón de Europa, esos holandeses pidiendo que Holanda pierda porque está Cruyff y no lo guanta. Como todo se centra en Cruyff y en su visión y en su misión y en su talento, se deja de lado todo lo demás y se deja de lado, por ejemplo, que nos expliquen aunque sea de pasada el pedazo de equipo que tenía Alemania Federal en aquel campeonato, pero aquí se trata de contarnos otra historia, la del héroe que pierde pero que no pierde porque todo el mundo considerará que Holanda ganó el Mundial porque impuso un estilo de juego, porque descubrió el fútbol. Después de ese fracaso o éxito todo a la vez, Cruyff queda tocado, pierde interés o fuelle o lo que sea y termina yéndose del Barça. Su llegada al Barça se debe, según el documental, en cierto modo a que en el Ajax ya no le aguantan ni sus compañeros, cosa en la que el documental es muy honesto. Cruyff siempre acabará cansando a sus compañeros. De hecho, en la concentración del Mundial, dos jugadores de esa naranja mecánica abandonan antes de comenzar porque no aguantan a Cruyff. Porque Cruyff es mucho Cruyff. Cruyff decide dejar el fútbol pero problemas de pasta le obligan a volver, primero a Estados Unidos donde dice aprender mucho (¿?) y luego al Ajax de nuevo, primero como segundo entrenador en una escena grotesca de Cruyff bajando a rectificar a Leo Benhakker y ya como jugador casi paseándose y ganando otra liga. Nuevamente otro conflicto y se va al Feyenoord ganando otra liga para despedirse. Estos años finales como jugador, en los que parece el padre de todos y que sus rivales parecen todos que vienen de jugar en un camping, me fascina. Y vuelve al Ajax para ser entrenador. Curiosamente cuatro jugadores acaban rajando de él porque era literalmente un pesado que no entendía nadie. Y llega al Barça donde tiene crédito suficiente como para hacer y proponer y termina triunfando pero termina también con otro conflicto. Una historia de éxito y conflicto sin solución de continuidad que solo terminará con su fallecimiento. Un postrer intento de hacerse con el Ajax fracasará. Y queda el legado que nos dicen que deja en un fútbol donde solo gana quien juega como decía él, donde solo gana quien cumple con sus postulados, donde sólo es fútbol si Cruyff estaba detrás. Una gozada de documental de cuatro episodios donde puedes ver a Cruyff jugar, mandar, ordenar, ser repudiado, dirigir, ser discutido, pontificar, explicar cosas que nadie entiende, inventarse un relato, inventarse un personaje, inventarse el fútbol y de toda una ideología que se abrazará al cruyffismo incluso como remedo de redención nacional. Las imágenes escogidas para ilustrar lo que significa que no gane el Barça: Franco, militares, disparos, policías, son realmente grotescas.  En fin, que si son muy del Barça, disfrutarán. Si son poco del Barça, lo harán también. Un poco como el fútbol en si mismo. No hace falta ser cruyffista para entenderlo.

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