miércoles, 9 de abril de 2014

Espiral de la confusión

Y fue entonces cuando yo le dije que, de todo lo que me había estado contando, lo había entendido todo. Pero no todo. Lo había entendido todo menos dos o tres cosas y le propuse llamarle dentro de unos días para concretar. Me dijo él entonces que para qué le iba a llamar si ya estábamos allí, que le dijera qué no había entendido y que me lo explicaba. Y yo entonces le pregunté que qué. Y él me dijo que qué es lo que no había entendido. Y a mí se me fue el santo al cielo mientras me estaba explicando algo que yo le había dicho pero que no eran esas dos cosas, que no se las dije, y ahora no recuerdo en qué estaba yo pensando pero tenía que ver con lo de las dos cosas. Y él me explicaba buenamente algo que ahora no recuerdo. Y yo estaba distraído con otra cosa que tenía que hacer. Y él me dijo que, bueno, que si eso que me lo volvía a explicar todo. Y presté atención hasta que llegó un punto en el que le dije que había un par de cosas que no me quedaban del todo claras. Y él me dijo que le dijera, por favor, cuáles eran. Y yo le dije que si no le importaba, que me iría a casa a estudiar el tema y que le pasaría por correo electrónico las dudas. Pero él me insistió en que si eran sólo un par de cosas, pues con decírmelas ahí mismo lo arreglábamos. Pero yo no sé por qué empecé a pensar en otra cosa. Él intentaba convencerme de que lo importante era que, si estábamos allí y teníamos tiempo para decirnos las cosas, qué mejor que arreglarlo todo. Pero a mí se me fue un poco la cabeza, la verdad. No me centro exclusivamente en un tema. Le dije que tenía un problema con la atención y él me dijo que me podía dar una solución y una explicación al respecto. Y entonces me explicó un tema muy interesante del que yo tenía una vaga noción porque no sé en qué momento alguien me había referido algo parecido. Pero había un par de cosas que no me habían quedado claras y le dije que si no tenía inconveniente que le pasaría de alguna manera un par de consideraciones. Y él me dijo que, si no eran demasiado extensas, que podría hacer ahí mismo ese par de observaciones y así podíamos zanjar el tema. Sobre lo que siguió no puedo decir demasiado porque, la verdad, a veces se me va la cabeza.

3 comentarios:

  1. No solo a tí si creo que la olla flaquea bastante. El que lo tenga todo claro que tire la primera piedra o levante la mano.:-)

    ResponderEliminar
  2. Bueno, pero no importa, porque después regresa. Mientras sea así, todo va bien.

    Feliz día, monsieur

    Bisous

    ResponderEliminar