lunes, 12 de junio de 2017

Antes de ver Twin Peaks

Me han pasado la serie Twin Peaks, la nueva. Y tengo muchas ganas de verla. Me apetece engancharme a una serie, a una historia con aires míticos. Una de las series, algo más, una de las narraciones más fascinantes que se han emitido jamás y ahora 25 años después, vuelve a recuperarse la historia para seguir apretando las clavijas de las mentes de quienes se adentren en el fascinante mundo de Lynch. David Lynch. Una historia, un pueblo, una desaparición.
Que me aspen si pienso ver las primeras temporadas de Twin Peaks antes de ponerme a ver lo que tengo en casa. Eso es no entender nada. El verdadero gesto Lyncheano es el de ver Twin Peaks 25 años después de no haber visto nada. Si se trata de que las cosas no tengan sentido, si se trata de que el espectador pierda el contacto con la linealidad del discurso, qué mejor, qué vuelta de tuerca más maravillosa que la de considerar que ver las primeras temporadas no conduce a nada. Que saber qué pasó con Laura Palmer me importa una puta mierda. Que no tengo ni puta idea de nada de lo que ocurrió en su momento, cuando tocaba. Que me da igual.
Entremos ahora en una pequeña reflexión, ya hecha en otros lugares con más glamour, sobre qué esperamos cuando vemos una película, cuando esa película es de Lynch, cuando tenemos expectativas, cuando esperamos que de lo que estamos viendo, podamos sacar alguna conclusión. Escribo textos muy largos, me dicen. Me dicen que cuesta seguir en ocasiones el hilo hasta el final, que lo hago farragoso. Que recuerdo a otros autores locales de estilo farragoso y ceñudo. Que podría sintetizar en algo lo que cuento y poder así transmitir las ideas con más claridad. Eso no tiene que ver con Lynch. No. Es otra cosa. Se trata ya no de hacer las historias largas, se trata de que el espectador, el que está leyendo, no sepa dónde está. Que no sepa de dónde le vienen. Habrán visto Carretera Perdida, habrán visto Mullholand Drive, habrán visto Inland Empire. Creo que he escrito sobre todas ellas. Da lo mismo porque no me acuerdo de lo que escribí. El tiempo pasa y los recuerdos que tenemos de las cosas son cada vez más parecidos a la ficción que a una reproducción fotográfica de la realidad. Nos parece todo más expresionista que hiperrelista. Qué pasó aquella vez que quisiste llamar a aquella chica durante años y nunca ocurrió. Ocurrió como lo recuerdas, recuerdas todo lo que crees que recuerdas. Crees por ejemplo, que no duermes por las noches, porque das muchas vueltas en la cama, porque estás inquieto, porque algo te preocupa, también puede ser porque no haya persiana en la habitación y de mucho el sol ya desde muy temprano y pienses que es más temprano de lo que es. Y te hablan de dormir con un antifaz. Un camisón de seda. Un camisón de seda en una cama con forma de corazón. El camisón no está solo. Dentro del camisón hay una persona. No sabemos qué persona es. Puedes ser tú. Pero sería dantesco que en vez de aparecer tú apareciera un tío. O no. Si aparece un tío quizás es que estoy queriéndome decir algo. O no. O puede que no te puedas sacar de la cabeza algo que tiene relación con camisones de seda que en tu puta vida has visto camisones de seda puestos por fuera del cuerpo de nadie y te estás haciendo ollas, confundiendo tu sueño con el de alguien que sí que tiene esos gustos y te los ha trasladado. Gustos caros. Gente leyendo el periódico. Todas las circunstancias han llevado a que vengas a escribir aquí. Ahora. Ahora mismo. Y están todos ellos leyendo el periódico como si fuera un club de lectura. Y hablan entre ellos. Y se queda uno. Uno solo de ellos. Miento. Se quedan dos. Solo están ellos leyendo el periódico. Tengo la cabeza llena de pelos cortitos. Me paso el dedo por la frente y suena ya la canción de despedida. Me llevo varios pelos. Pienso que es una imitación muy burda y que me he dado cuenta ya al final. Que ha habido un rato en el que de verdad me he creído capaz de hacerlo. Ha habido otro rato, hace un rato, cuando me estaba cortando el pelo, en el que me he quedado transpuesto. Ha sido un momento muy breve. Todo ha ido muy rápido. La música era muy buena, de una película moderna. Era india. Y no he querido preguntar. Demasiado simpático. Simón el Simpaticón. Me he puesto una camiseta adrede para cortarme el pelo. Esa camiseta tiene una historia. Una historia que hace que cada vez que te pones esa camiseta estás pensando en algo parecido a los camisones. No. No estás pensando en los camisones. O sí. Es una camiseta roja con el logo del partido. La llevas por la calle y la gente se te queda mirando. Piensas que deben pensar que es una camiseta de una empresa. Una empresa de Santa Coloma de Gramenet. Y te preguntan, los iniciados en la materia, porqué te pones la camiseta. Y contestas que es porque te has ido a cortar el pelo. Y lo he contestado y está pasando. Esto le debe estar gustando mucho a la gente que habla de sí misma en tercera persona. La tercera internacional. Cervezas en la calle. Un día entero sin probar la cerveza. Me he puesto la camiseta del partido para que la gente me pregunte porqué la llevo puesta y así poder contar toda una historia. Tengo que contar una historia que tenga algo especial. Y utilizar todos los días lo de la oficina móvil. Espero no soñar esta noche con camisones, porque sería la ostia. Lo vas a poner y me vas a decir que lo ponga y lo pongo. Supongo que a Lynch le debe pasar algo así. Por contentar a la gente, va poniendo cosas y cosas.
Si empiezo la serie hoy, igual me da por soñar otra cosa. Creo que conozco lo del enano ardiendo. O la cortina roja. O la cara llena de ampollas de la película de Cabeza Borradora. No hay ninguna necesidad de ver Cabeza Borradora, jamás. Y sin embargo, seguimos cayendo. Siempre, siempre, siempre, caemos.
Ya si eso voy contando.

5 comentarios:

  1. Yo no la vi entonces. Esta vez igual debería.

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  2. Yo tampoco he visto la vieja. Pero, a ver, entonces, ¿esto es un remake o una continuación?

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    1. se supone que es una continuación. pero todo se supone. yo empecé ayer y muy bien, hoyga.

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  3. A veces me dejas loca o no. Quizá resulta que ya estaba tocada antes de leerte. Jaja! Estas muy petao pero a mi no se me hace largo leerte. Un saludo y me alegro q todo vaya a mejor.

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