sábado, 15 de septiembre de 2018

Dogville - Lars Von Trier

La gente. La gente alta, baja, de esa calle, de ese pueblo, tu familia, la de ese, yo. La gente. Somos buenos. Somos los mejores, tú. Somos malos. Nos merecemos todo lo que nos pase. No me fío de nadie. No me fío de mi sombra. No te fíes. Es mala. Es muy mala. Se merece todo lo que le pase. Es buena. La gente. La gente, al final, es buena y no tiene culpa de nada. No tiene culpa de nada, es el sistema el que hace que la gente sea mala, condiciona completamente. Son las religiones las que influyen. La ultraderecha avanza en Suecia porque hay muchos musulmanes radicales y nadie lo dice, excepto Pilar Rahola. Si la ultraderecha avanza no es culpa de la gente, la gente no tiene culpa de nada. Está todo podrido. Mi calle, tu casa, tu concejalía, tu ministerio del tiempo, tu coche, mi vida. El color de tus ojos es como el del mar. Te quiero pero no sé si es el momento ahora mismo en el que estoy preparado para decir que te quiero. Te quiero ahora que te viola todo el mundo. Ahora yo también te quiero. Somos todos culpables, estamos condenados, no hay solución. Mátalos a todos y a todas.
Una mujer llega a un pueblo que se llama Dogville y que no tiene nada más que una entrada y una salida. No tiene cura, son pocos habitantes, todos se conocen. La mujer llega huyendo de algo que no se dice. Gángsters. La policía. El pueblo discute si le da cobijo. Un gilipollas que quiere ser escritor y va de algo que no sabe ni entiende. El gilipollas quiere dar ejemplo, un ejemplo, quiere ayudarla. Es gilipollas. Ella confía en el pueblo, en la gente. El miedo se va apoderando de la gente. El miedo. El miedo a todo. El miedo a ellos mismos. El miedo a ser buenos. No queremos ser tan buenos. No somos tan buenos. Ella confía y ayuda. Y quiere ayudar y pagar lo que le dan. Y ayuda.
Y abusan de ella. Y llegan a esclavizarla. Y llegan a todo.
Y somos buenos. Somos muy buena gente. Si yo pudiera, ayudaría a todo el mundo. Todo el mundo tiene sus motivos. De buenas somos todos muy buenos, pero a las malas. No sé. No sé cómo reaccionaría si eso me pasara a mí. Ya te digo. Yo, tú, él. El perro. El gilipollas que se duerme pensando en cómo será el futuro, un futuro esplendoroso en el que todo está hecho.
Queremos viajar hasta la luna, pensamos en colonizar la luna, pero entre todos no sabemos sumar dos más dos. Y no es que no sepamos, es que no queremos sumar dos más dos con todos. Y priorizamos discutir sobre la colonización de la luna.
Y la película no es más que un ejemplo. Un ejemplo, con sus calles pintadas en el suelo, y la casa pintada en el suelo. Y no le hace falta nada más. Y es suficiente con que medio te lo sugieran para que te hagas una idea.
La gente es buena, por naturaleza, ayudamos al prójimo cuando este lo necesita. Cuando se necesita. Somos desconfiados. Se van a aprovechar de nosotros.
Oiga, lo que pasa es que yo no tengo ganas de problemas. Que yo no molesto a nadie ni quiero que me molesten a mí.
Eso es lo que pasa.
Lo que yo quiero es que me dejen tranquilo. Y no me metan en líos.
Fuego a tope.
Peliculón.

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